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MIRANDO AL SUR - augusto alvarado


DE BOLÍVAR A LAS MALVINAS

<h2><hr><u>DE BOLÍVAR A LAS MALVINAS</h2></u> Por Jorge Abelardo Ramos (*)

La guerra de las Malvinas replanteó con el lenguaje de las armas, última ratio de la historia, la exigencia de consumar la unidad política económica y militar de la Patria Grande. Debemos concluir de una vez con la intolerable ironía de que la América Criolla sea una Nación en todos los aspectos, menos en aquéllos que resultan decisivos para defender su dignidad, el nivel de vida de sus hijos y su gravitación cultural en el mundo.

Bolívar y el movimiento de las nacionalidades en el Siglo XIX

Ni Bolívar ni San Martín combatieron pura y simplemente por la independencia de las colonias españolas en América. Por el contrario, ambos capitanes se esforzaron por todos los medios en mantener unidas las provincias americanas del Imperio a su centro metropolitano español. Tal es el significado de las conversaciones de San Martín con el Virrey La Serna en Pinchauca. En Colombia, Bolívar meditaba lo mismo que San Martín. De allí nació su proyecto de una Confederación entre América y España. Sería un Imperio "compuesto de Repúblicas perfectamente independientes, reunidas para su felicidad bajo el dominio de una Monarquía constitucional".
Pero las Cortes liberales de 1820, que ni siquiera querían admitir la igualdad de las provincias americanas con las de España, rechazaron el proyecto. Eran la expresión de la raquítica burguesía española, incapaz de realizar su revolución democrática y que capitula una y otra vez ante el absolutismo.

La independencia fue irremediable y, a la vez, trágica. Pues la independencia de España nos costó la "fragmentación" en 20 repúblicas impotentes y la subordinación a los nacientes imperios anglosajones.¿Cuál era, en consecuencia, la esencia del pensamiento político de Bolívar? Crear una Nación americana. Si era posible, proteger su crecimiento y fortalecer su débil estructura bajo el manto protector del viejo Imperio Español, con la garantía del carácter constitucional de su centro monárquico.

La explicación es muy simple. Tanto Bolívar como San Martín, O'Higgins, Alvear y muchos otros soldados de las guerras contra España habían sido oficiales del Rey en la metrópoli. Eran hijos de una época dominada por dos grandes temas: la revolución francesa, con sus Derechos del Hombre y del ciudadano y las campañas napoleónicas, que contribuyeron a la constitución de nuevos Estados Nacionales. El Siglo XIX ha sido llamado, justamente, el siglo del movimiento de las nacionalidades. Pero la formación de los Estados Nacionales unificados en Europa, que serían formidables palancas para su progreso, encontró insuperables obstáculos en la América Criolla. No sólo se oponen a la unidad nacional de América Latina las potencias anglosajonas, cuya divisa, tomada de los romanos, sería divide et impera, sino que las oligarquías portuarias y los grandes hacendados fortalecidos después de las guerras contra España, habrían de confiscar el poder. Las clases dominantes criollas se aliaron al poder imperialista extranjero. Despojaron al pueblo de América Latina de dos valores esenciales: a) la democracia política y económica, y b) el acceso a la civilización moderna, sólo posible por la unidad de la América Criolla en una poderosa Confederación. Tal sería un resumen posible de la historia de América Latina.

(*) Tomado de ”Historia de la Nación Latinoamericana” - Capítulo XVII
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