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MIRANDO AL SUR - augusto alvarado


EL TRIUNFO DE VENEZUELA

<h2><hr><u>EL TRIUNFO DE VENEZUELA</h2></u> La Jornada, México D.F. Martes 17 de agosto de 2004

Por Marcos Roitman Rosenmann

Venezuela: el “no” de la democracia



En Europa, salvo los partidos de la izquierda minoritaria, el resto, los llamados grupos parlamentarios progresistas, socialistas y la derecha liberal y conservadora, apoyaron sin reservas a la coordinadora del “sí” en el referéndum revocatorio al presidente Hugo Chávez. Desde un recién estrenado Rodríguez Zapatero en España, hasta Berlusconi, pasando por Putin, siguiendo por Blair en Gran Bretaña o el recientemente electo presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso. Todos ellos se comprometieron por activa o por pasiva con la campaña del “sí” y el “no” a la revocación del mandato.

En América Latina, con las mismas características que en Europa, la mayoría de los partidos políticos socialistas, demócrata-cristianos, socialdemócratas, liberales y conservadores con sus figuras más destacas, entre ellas Ricardo Lagos, Vicente Fox, Toledo o Uribe, se manifestaron en favor de sus aliados naturales, la coalición del “sí”. No faltaron personajes públicos como Vargas Llosa, Jorge Castañeda o cantantes como Alejandro Sanz caminando en la misma dirección. Igualmente, amigos en organismos internacionales de alcance regional o mundial han hecho un uso bastardo de éstos, al apoyar a la coordinadora del “sí”. No olvidemos tampoco las internacionales partidarias, los institutos o las fundaciones y el centro Carter o la internacional liberal, socialista o demócrata-cristiana que en su condición de observadores neutrales no han sido nada imparciales.

La voz lanzada por la coordinadora del “sí” para poder revocar al presidente Chávez de su mandato tuvo eco en políticos, banqueros, empresarios, artistas, e intelectuales que comparten esa visión del mundo de la gente que sabe vivir y juega al golf, el tercio rico solidario con la Venezuela aristócrata de isla Margarita y Canaima. Amigos de Carlos Andrés Pérez, Rafael Caldera o Cisneros, los Felipe González y Kissinger de la globalización. Fueron estos seres simbólicos quienes les facilitaron la cobertura para sus objetivos. Desde fondos hasta los medios masivos de comunicación social. Sin su concurrencia no sería posible apoyar el “sí” y presentar el posible triunfo del “no” como una manipulación en manos de un gobierno calificado de corrupto e ilegítimo. Si el “no” gana hay que cuestionar el proceso. Con este principio inician su campaña. Atado y bien atado. Si se pierde por poco, se puede llamar, en todo caso, a una negociación e incluso a negociar, cuando no a un empate técnico y en última instancia al desconocimiento de los resultados por fraude, ese es el peor escenario. La derrota por mayoría no entra en los planes de la oposición.

En Europa Occidental, América Latina y Estados Unidos los canales de televisión privados Tele Cinco, Televisa o CNN y las cadenas públicas manejadas por los gobiernos solidarios presentan al presidente de Venezuela como un iluminado. Un militar golpista del cual el pueblo venezolano se siente avergonzado, quiere desprenderse de él y retomar el camino extraviado en la borrachera de una elección irresponsable. Para completar esta imagen, los periódicos entran en liza. En España, país estratégico para la coordinadora del “sí”, sede internacional donde se planifica el bloqueo internacional hacia el gobierno de Chávez, antes con el beneplácito del gobierno de Aznar y hoy con la vista gorda del PSOE, “El País”, “El Mundo”, “El ABC” y “La Razón”, presentan una Venezuela devastada económica, política, social y culturalmente. Un populista trasnochado gobierna Venezuela. El caos, la inflación, el desempleo, la pobreza, la corrupción, la delincuencia, todos los males juntos y la peste en el poder. Fotos de caricatura y textos en consonancia. La imagen final: el necesario triunfo del “sí”. El pueblo venezolano está decidido a expulsar del palacio de gobierno a un presidente que se ha vuelto ilegítimo en el ejercicio del poder. Cualquier comentario en otro sentido se descalifica y considera proveniente del "chavismo político". Término que engloba, para sus detractores, a comunistas, anarquistas, violentos, lumpen proletarios, inconformistas, “hippies”, guerrilleros, militares, terroristas, populistas, anarquistas, castristas, resentidos y un largo etcétera de incalificables. Un conglomerado lo menos apropiado para lo que necesita la gran Venezuela del siglo XXI. Las cadenas privadas como la SER, COPE y ONDA CERO, dueñas de audiencia acompañan con sus programas. Sus comentarios siempre peyorativos hacia la figura del presidente de la República Bolivariana de Venezuela y los partidarios del “no”. Risas y mofas. Meses de preparación minuciosa. Iñaki Gabilondo, Luis del Olmo y otros líderes de audiencia radiofónica se prestaron en sus tertulias especiales invitando a quienes se les dijo para desinformar en una actitud que no corresponde a periodistas dizque independientes. ¿Pero algo ha salido mal?

Se quedan solos. El resultado es claro. En el plano publicitario, tanto como las armas de destrucción masiva que no existen, los votos del “sí” terminan por diluirse en el mayoritario voto “no”. ¿Y ahora qué? Para la oposición y la coordinadora del “sí”, el camino llegó a su fin. La derecha venezolana, las clases dominantes, su burguesía ha utilizado todas las estrategias posibles y siguió todas las direcciones. Desde el golpe de Estado hasta el referéndum revocatorio. Actuó desesperada y alocadamente. Ahora deja sin argumentos a sus amigos internacionales que dieron todo su aval y su prestigio en la lucha contra el “no”.

Derrotados estratégicamente, el siguiente paso es pedir tiempo muerto y solicitar una salida honrosa, reconocer su fracaso y retomar la senda del constitucionalismo. Lamentablemente quienes no son demócratas no pueden pensar como tales. Del otro lado, el triunfo del “no” es el triunfo de la democracia. Es el éxito de un pueblo que en su responsabilidad política mantiene la dignidad por encima de la mentira que trataron de construir deliberadamente aquellos que hoy deben sufrir públicamente el saberse descubiertos en su condición de mentirosos. Mantenerse alertas debe ser parte de este triunfo. No olvidemos que los cobardes se unen y conspiran juntos. Al fin y al cabo Felipe González pide la libertad de Pinochet y es amigo íntimo de Carlos Andrés Pérez, el mismo que llama a matar a Hugo Chávez.
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