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02/08/2005
LA AMAZONIA EN PELIGRO
El presidente del Club Militar de Brasil, general Luiz Gonzaga Schroeder Lessa, considera que la Amazonia será en breve el principal foco de conflictos de su país y no descarta una invasión extranjera.
Por Mario Augusto Jakobskind y Jesús Antunes Brecha de Uruguay - Nº 1026 - 22 de julio de 2005
En una larga entrevista concedida al periódico de izquierda Brasil de Fato, el presidente del Club Militar desgrana una radiografía sobre la actuación del ejército de su país. El general Lessa considera que hoy la prioridad pasa por la región norte y no más por la zona sur como hasta hace poco tiempo. Admite que la Amazonia es codiciada internacionalmente y dice que la más reciente embestida fue realizada por Pascal Lamy (ex comisario de Comercio de la Unión Europea y recién electo director general de la Organización Mundial del Comercio), al afirmar que los bosques tropicales deberían constituirse en un “bien público mundial”.
El general Lessa fue jefe del Comando Militar de la Amazonia entre 1998 y 1999 y luego jefe del Comando Este. Integró los gabinetes del último presidente militar de Brasil, João Batista Figueiredo, y del presidente José Sarney.
La visita de la secretaria de Estado de Estados Unidos, Condoleezza Rice, a Brasil, ¿es parte del contexto por el cual la superpotencia codicia la Amazonia?
Todo es posible. La Amazonia sufre una presión internacional muy grande. Pero esas presiones se vienen modificando. Hace poco escuchamos la declaración de Pascal Lamy de que los bosques tropicales deberían ser “un bien público mundial”, proponiendo una administración global de esos bienes. Brasil es el mayor poseedor de bosques tropicales. Esas expresiones son muy del gusto de los europeos y estadounidenses cuando se refieren a la Amazonia. Es una forma de decir que la Amazonia no es de Brasil. Hoy la presión es más sutil y más fuerte.
Una comisión de militares del ejército brasileño visitó Vietnam con el objetivo de estudiar la resistencia popular al invasor estadounidense.
La delegación fue para observar la experiencia de ese país en la lucha contra un enemigo más fuerte. Es bueno notar que el ejército brasileño ya ha desarrollado, en especial para adaptar a las fuerzas armadas que actúan en la Amazonia, una doctrina que llamamos “doctrina de resistencia”. Ella reconoce que no tenemos efectivos militares para enfrentar a una potencia del Primer Mundo. Entonces precisamos montar una estructura que permita desestimular aventuras en Brasil. Desarrollamos en la Amazonia la doctrina de la resistencia, que es exactamente la participación popular, la participación de las fuerzas armadas actuando como fuerzas irregulares, no como guerrillas, pero haciendo sabotajes, terrorismo y todos los actos llamados irregulares para desgastar enormemente a ese probable enemigo. Es más o menos el mismo concepto que nos guió en la época de las guerras contra los holandeses. Ellos eran la primera potencia militar del mundo. Nos llevó 30 años expulsarlos, pero los expulsamos.
¿Cree posible una invasión estadounidense?
No creo. No existe ese clima. Nadie invade un país si no hay un contexto político que motive a la opinión pública mundial a creer que un país debe ser invadido.
¿Y el tema de las bases estadounidenses en Brasil?
Brasil nunca cederá su territorio para bases estadounidenses. Sólo cedimos parte del territorio brasileño para bases como parte del esfuerzo de guerra contra el nazifascismo. Y cuando terminó la Segunda Guerra Mundial hubo un empeño inmediato para recuperar esas áreas, no permitiendo que la situación se prolongase.
¿Cuál es la situación de los efectivos militares en la Amazonia?
Hace ya un tiempo que las fuerzas armadas y en especial el ejército comprendieron que la Amazonia es la prioridad del país. Tradicionalmente, por nuestra historia, tuvimos varios embates en el sur que heredamos del conflicto portugués-español. Heredamos esos conflictos en torno a Colonia del Sacramento, problemas de navegación en el Río de la Plata. La presión en el sur de Brasil siempre fue muy grande. Pero hace unos 15 o 20 años comenzó una tendencia hacia la inversión del polo. En el sur todo contribuye a la paz a partir de una plena integración económica y social. Cada vez tenemos más relaciones con nuestros vecinos.
Pero en el norte no. Existe una orientación del Estado Mayor del ejército de disminuir los efectivos militares en Rio de Janeiro y trasladarlos hacia la Amazonia. El comando ya está en San Gabriel de Cachoeira y las unidades ya están en proceso de traslado. Se trata de unos 3 mil hombres con una característica muy especial: ese personal mira ahora hacia el noroeste y el oeste, o sea hacia Colombia y una parte hacia Venezuela, pero mucho más hacia Colombia. La fuerza aérea está creando más bases en la Amazonia y la marina viene aumentando sus efectivos en la Amazonia oriental con sede en Manaos. O sea, las tres fuerzas saben que los problemas futuros de Brasil están en la Amazonia.
¿Y la Triple Frontera? Parece que existe cierto interés de Estados Unidos en el Acuífero Guaraní.
A partir del 11 de setiembre se dijo que la Triple Frontera podría estar recibiendo a terroristas palestinos. Todas las investigaciones conducidas por Brasil no prueban eso. Se trata de una presión que sin duda proviene de Estados Unidos, pero nuestra diplomacia siempre la ha rechazado.
Brasil posee el 20 por ciento del agua dulce del mundo, la inmensa mayoría en la Amazonia. El agua es un bien escaso en el mundo. Creo que vamos a tener guerras por el agua en el futuro. Y Brasil necesita tener fuerza y diplomacia suficientes para resistir las presiones. Hay datos de la OIT de que en 30 años la mitad de la población mundial no tendrá sus necesidades mínimas de agua satisfechas. ¡Cuatro mil millones de personas sin agua y Brasil con mucha agua! Esa bomba va a estallar en las manos de los jóvenes. El Acuífero Guaraní es el mayor del mundo, llega desde Paraná y Santa Catarina hasta Uruguay, aunque la mayor parte está en Brasil. Se dice que tiene agua suficiente para 200 años. ¿Vamos a tener fuerza para impedir que esa agua nos sea quitada sin nuestro consentimiento? En 20 o 25 años el agua va a ser más importante que el petróleo.
Con relación al petróleo y el gas, ¿qué piensa de las licitaciones fijadas para octubre por la Agencia Nacional de Petróleo? ¿Hay tiempo para impedirlas?
Tiempo hay, pero falta voluntad política para hacerlo. Haría falta un clamor popular para impedirlas. Algunos sectores se oponen a esas licitaciones, pero por desgracia no es ésa la política del gobierno actual. Veo la política del gobierno como un suicidio a mediano plazo. Porque nuestro petróleo es escaso. Tenemos muy poco peso en el mercado mundial de petróleo, no llegamos al 1 por ciento, por lo tanto lo que tenemos es vital para nosotros. Tenemos reservas probadas para unos 20 años si continuamos con el nivel de consumo actual, pero si el producto bruto interior crece y no hay nuevos descubrimientos, ¿qué sucederá? Todo el mundo sabe que el petróleo está en su fase de agotamiento, se consume más petróleo del que se descubre. Entonces, debe ser reservado para un fin más noble. Brasil no es autosuficiente, tiene poco petróleo, tenemos poca influencia a nivel mundial en cuanto a las reservas, ¿por qué permitir entonces que empresas extranjeras exploten nuestro petróleo? Y lo peor: que lo exporten. Explotarlo para el consumo interno lo admito. Pero para exportarlo... Por eso digo que es una política suicida. Lo que digo del petróleo sirve también para el gas. Tenemos grandes reservas de gas, estamos descubriendo grandes reservas de gas en el mar territorial de Brasil. Ahora, permitir con la séptima licitación que ese gas sea explotado por compañías extranjeras, y exportado, es un absurdo. Es no vivir en el mundo globalizado de hoy, y no percibir lo que está sucediendo en el mundo.
Martes, 02 de Agosto de 2005 21:20 ;?> No hay comentarios. Comentar.
05/06/2005
DEVASTACIÓN DE LA AMAZONIA
Por Leonardo Boff Koinonia – Junio 2005
Los 26.130 kilómetros cuadrados de la Amazonia deforestados en 2005 representan una verdadera devastación. No sin razón se han hecho oír protestas en Brasil y en la prensa internacional. ¿Por qué ocurre esto justamente bajo el Gobierno Lula, en el cual la ministra de Medio Ambiente, Marina Silva es una profunda conocedora de las cuestiones amazónicas y posee una conciencia ecológica como nadie antes la ha tenido en la administración pública?
La razón principal reside en la contradicción entre dos opciones de gobierno: la del crecimiento económico y la de la preservación ambiental. Urgido a pagar la deuda interna y externa, el gobierno optó por el crecimiento económico, especialmente por aquellos frentes de producción que exportan granos y carnes y que traen dólares. La soya y el ganado exigen grandes extensiones de tierra, conquistadas mediante la deforestación de las selvas, principalmente en el Mato Grosso cuyo gobernador es presentando como el «rey mundial de la soya». El crecimiento es preferencial, aunque la retórica gubernamental lo quiera con justicia y distribución del ingreso. Los datos, sin embargo, desmienten tal objetivo: la concentración del ingreso está aumentando, generando desigualdad social que es el verdadero nombre de la injusticia.
La otra opción es a favor de políticas de preservación del medio-ambiente y de la biodiversidad con medidas inteligentes pero cuyos efectos tardan en producirse. Sucede que la falta de una cultura ecológica en la sociedad y en la política no ofrece apoyo para esta opción preservacionista. Por eso no tiene hegemonía y se restringe al Ministerio del Medio Ambiente. La transversalidad de la Ministra Marina Silva tiene un curso corto. El principal responsable de la deforestación no es el gobierno brasileño, sino el paradigma mundial de producción de bienes materiales, que se impone a todos como modelo único. Acosado por la alta deuda externa, Brasil se ve forzado a asumir este paradigma, cuando podría ser uno de los pocos países del mundo en presentar y realizar una alternativa. Lamentablemente no hay en este gobierno masa crítica para atreverse con otra vía. Por su parte, los más importantes analistas mundiales llevan años advirtiéndonos que el modelo actual es un camino sin salida. A medio plazo será simplemente insostenible, especialmente ahora que China e India se han convertido en verdaderas bombas de succión de recursos naturales escasos en todo el mundo.
En cuanto a la Amazonia, necesitamos cuidar de ella; si no, el mundo usará contra nosotros el argumento válido sobre toda propiedad privada: sólo se legitima si cumple su función social; en caso contrario, puede ser expropiada. Las políticas de gobierno deben garantizar que la propiedad privada brasilera sobre la Amazonia tenga una clara función social mundial.
Esperamos no ir, irresponsablemente, en dirección a lo peor. Si no, nuestros hijos y nietos dentro de poco dirán contra nosotros: ustedes sabían del posible desastre y no quisieron oír a la ministra Marina Silva ni a tanta otra gente. Vean qué Tierra nos han legado, devastada, sin mancha verde, sin agua suficiente, sin biodiversidad y sin integridad. Tal vez no podamos regenerarla nunca más. ¿Y entonces? Et erat videre miseriam…
Domingo, 05 de Junio de 2005 20:58 ;?> No hay comentarios. Comentar.
08/09/2004
LA INTERNACIONALIZACIÓN DE LA AMAZONIA
Cristovão Buarque
Durante un debate en una universidad estadounidense, el 23 de octubre del 2000, el exgobernador del Distrito Federal y actual ministro de Educación de Brasil, Cristóvão Buarque, fue interrogado sobre qué pensaba de la internacionalización de la Amazonia, una tesis sostenida por los círculos de poder de Washington. El joven que hizo la pregunta dijo que esperaba la respuesta de un humanista y no la de un brasileño. Esta fue la respuesta de Cristóvão Buarque:
De hecho, como brasileño yo simplemente estoy en contra la internacionalización de la Amazonia. Por más que nuestros gobiernos no tengan el debido cuidado con este patrimonio, la Amazonia es nuestra. Ahora, como humanista, sabiendo del riesgo de degradación ambiental que sufre la Amazonia, puedo imaginar su internacionalización, como también de todo lo demás que tiene importancia para la Humanidad.
Si la Amazonia, desde el punto de vista de una ética humanista, debe ser internacionalizada, internacionalicemos también las reservas de petróleo del mundo entero. El petróleo es tan importante para el bienestar de la Humanidad como la Amazonia para nuestro futuro. A pesar de eso, los dueños de las reservas se sienten en el derecho de aumentar o disminuir la extracción de petróleo y de subir o no su precio. De la misma forma, el capital financiero de los países ricos debería ser internacionalizado.
Si la Amazonia es una reserva para todos los seres humanos, ella no puede ser quemada por la voluntad de un propietario o de un país. Quemar la Amazonia es tan grave como el desempleo provocado por las decisiones arbitrarias de los especuladores globales. No podemos dejar que las reservas financieras sirvan para quemar países enteros en medio de la especulación.
Antes que la Amazonia, me gustaría ver la internacionalización de todos los grandes museos del mundo. El Louvre no debe pertenecer apenas a Francia. Cada museo del mundo es el guardián de las más bellas piezas producidas por el genio humano. No se puede dejar que ese patrimonio cultural, como el patrimonio natural amazónico, sea manipulado y destruido por el gusto de un propietario o de un país. No hace mucho, un millonario japonés decidió enterrar su cuerpo con un cuadro de un gran maestro. Antes que eso, aquel cuadro debería haber sido internacionalizado.
Durante este encuentro, las Naciones Unidas están realizando el Forum del Milenio, pero algunos presidentes de países tuvieron dificultades para asistir por restricciones en la frontera de los EE.UU. Por eso yo pienso que Nueva York, como sede de las Naciones Unidas, debe ser internacionalizada. Por lo menos Manhattan debería pertenecer a toda la Humanidad. También París, Venecia, Roma, Londres, Río de Janeiro, Brasilia, Recife... Cada ciudad del mundo, con su belleza específica, su historia, debería pertenecer al mundo entero.
Si los EE.UU. quieren internacionalizar la Amazonia, por el riesgo de dejarla en las manos de los brasileños, internacionalicemos todos los arsenales nucleares de los EE.UU. Ellos ya demostraron que son capaces de usar esas armas, provocando una destrucción millares de veces mayor que las lamentables quemazones hechas en las florestas del Brasil. En los debates los actuales candidatos a la presidencia de los EE.UU. han defendido la idea de internacionalizar las reservas forestales del mundo como canje de la deuda. Comencemos usando esa deuda para garantizar que cada niño del mundo tenga posibilidad de comer y de ir a la escuela. Internacionalicemos a los niños, tratándolos a todos –no importando el país donde nazcan- como patrimonio que merece cuidarse en el mundo entero, aún más de lo que Brasil merece la Amazonia. Cuando los dirigentes traten a los niños pobres del mundo como un patrimonio de la humanidad, ellos no dejarán que trabajen cuando deberían estudiar, que mueran cuando deberían vivir.
Como humanista, acepto defender la internacionalización del mundo. Pero, mientras el mundo me trate como brasileño, lucharé para que la Amazonia siga siendo nuestra. ¡Sólo nuestra!
Miércoles, 08 de Septiembre de 2004 21:52 ;?> No hay comentarios. Comentar.