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28/06/2005


URUGUAY

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ELEUTERIO FERNÁNDEZ HUIDOBRO:
“Junto a miles de personas logramos por fin que Tabaré llegara a la Presidencia de la República”



Rebelión

Confieso para todo aquel que no lo sepa, o que no se haya enterado, que desde el año 1994 trabajé incansablemente para que Tabaré Vázquez fuera Presidente de la República. Lo hice también en 1999 y en 2004. Es público y notorio pero si alguien lo duda hay, de todo ello, una cantidad enorme de pruebas documentales (diarios nacionales y extranjeros, revistas nacionales e internacionales, emisoras radiales de todo el país y del mundo, canales de televisión por "aire" y por cable, documentos políticos internos y públicos, etcétera) y pruebas testimoniales: miles de personas pueden dar fe (incluso muchos escribanos) de que eso es así.

Junto a miles de personas logramos por fin que Tabaré llegara a la Presidencia de la República. Por lo tanto este Presidente es, en humildísima contribución (granito de arena), producto también de nuestra empeñosa militancia.

Declaro muy formalmente que lo sigue siendo.

Para hablar en términos más genéricos y hasta abstractos: formamos parte de este gobierno porque este gobierno es nuestro. De eso también hay pruebas documentales y testimoniales.

Integro la bancada del Frente Amplio porque soy del Frente Amplio. También desde hace mucho según puede comprobarse, de ser necesario, mediante irrefutables pruebas documentales y testimoniales. Incluso basta con preguntárselo a cualquier persona que habite en este país. Al azar.

Por ende (lógica elemental), soy del Encuentro Progresista y de la Nueva Mayoría. Es más: ayudé a crearlos.

Pertenezco al Espacio 609 y al Movimiento de Participación Popular del que forma parte el Movimiento de Liberación Nacional al que también pertenezco. Estas tres pertenencias también pueden demostrarse, aparte de ser públicas y notorias, por infinidad de documentos y testimonios (y en alguno de esos casos hasta por expedientes judiciales del más variado y nutrido tipo para mi desgracia... Hasta me condenaron por ello).

Esta sarta de obviedades parece ser necesaria hoy. Y cuando lo obvio es necesario, algo anda mal.

Siguiendo por este aburridísimo camino, debo declarar, lo más solemnemente posible que cuando digo que soy, soy.

Algo así como que cuando digo "digo", digo "digo".

En política, hablando en términos normales e inteligibles, estas obvias y elementales afirmaciones y confesiones tienen consecuencias.

Si el gobierno es "mío", si estoy en el gobierno y con el gobierno, no estoy en la oposición.

Si el Frente Amplio es "mío" y estoy en el Frente Amplio y con el Frente Amplio, no estoy en el Partido Colorado (pongamos por caso...) ni en ningún otro lugar. Y así sucesivamente.

Estoy en todos esos lados (que al final son uno solo) por muy profundas razones y convicciones que sería demasiado largo detallar aquí y que, por otra parte, todo el mundo conoce porque las hemos repetido hasta el hartazgo.

El hipotético día en el que también por muy profundas razones y convicciones alguna de esas fuerzas políticas, o todas ellas juntas, sean antagónicas con los dictados de mi conciencia o mi razón, lo declararía de inmediato y muy probablemente haría una de dos cosas posibles: irme para mi casa a disfrutar de un merecido descanso jubilatorio o fundaría (como ya lo hice) una nueva organización política al paladar de mis ideas.

Asumiendo como siempre todas las consecuencias incluidas las peores. No hay otra.
Jamás me quedaría contra mi gusto, mi razón y mi conciencia en una organización con la que discrepara a tanto nivel. Aun cuando quedándome quietito y arropado disfrutara de alguna ventajita material: me sentiría mal, muy incómodo y si de ventajas materiales se tratara se consiguen muchas más y mejores "afuera" que "adentro". Por lo menos las consiguen los que no son inútiles del todo.

Muchísimo menos me quedaría contra mi gusto, mi razón y mi conciencia, de infiltrado, haciendo "entrismo" para llevar agua al molino de otro proyecto.

Pésimo es, por definición, todo "proyecto" que requiera tanta deslealtad para con la gente. Se ha practicado. La verdad es que se lo ha perpetrado a lo largo de la historia, con nefastas consecuencias siempre.

Es además de una extremada torpeza porque la gente, que no es boba, se percata enseguida del doble discurso y del oportunismo galopante que lo ilustra.

La lealtad interna y con los aliados siempre es un valor. Pero en Uruguay y en estos tiempos que vive el mundo ella se transforma en el principal valor.

Porque sin la construcción (aún no acabada) de un enorme Frente Amplio no quedará solucionada la más importante tarea estratégica del período.

Tarea que no es ni para un día ni para cinco años. Será larga. Tendrá largo aliento.
El proceso de acumulación que condujo a las fuerzas populares al gobierno en Uruguay fue el más largo de América Latina. El que acaba de iniciarse a partir de haber llegado al gobierno, tendrá en materia de espacio temporal, más o menos, el mismo volumen y pasará por tantas imprevisibles vicisitudes. O más.

Habrá discrepancias y discusiones, pero los aliados deberán poder tener acerca de nosotros la idea cabal y la certeza de que no somos como el papel higiénico de doble faz. Ni como el queso.

Todo lo contrario: aliados confiables. Estratégicos. De fiar.

Si no logramos eso, TODOS estamos fritos. Y eso se logra con hechos más que con palabras.

El valor de la UNIDAD, por lo tanto, ni es afectivo ni está ligado al romanticismo. No es retórico. Es vital; es de vida o muerte.

Y que nadie delire con la idea de que si fracasa este gobierno, se abrirán puertas para el paso de las "verdaderas" fuerzas de izquierda (que no existen hoy fuera del Frente Amplio y menos existirán si contribuyen a romperlo): en ese aciago caso se abrirán las compuertas para el paso torrencial, implacable y majestuoso de formidables fuerzas de la derecha. Para un derechazo con apoyo popular. A no engañarse.

En momentos como los actuales, ya lo sabemos desde hace muchísimo tiempo, el izquierdismo infantil irrumpe.

En todos los procesos importantes, hemos visto y sufrido por un lado los errores irreparables de esa enfermedad y por otro a la reacción que sin equivocarse no vacila en disfrazarse de rojo para organizar estupendas movilizaciones contra los gobiernos populares. ¿Para qué poner los ejemplos si son harto conocidos? A esta edad ya no podemos chuparnos el dedo
.

(*) Senador de la República, escritor
Martes, 28 de Junio de 2005 23:34 ;?> No hay comentarios. Comentar.

21/03/2005


ENTREVISTA CON ELEUTERIO FERNÁNDEZ HUIDOBRO

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“Aquí se va a gobernar con la pata en el suelo,
pegados a los
problemas de la gente”



Por Carlos Aznárez
Resumen Latinoamericano


Fue y es uno de los principales referentes del Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros (MLN-T), que durante más de tres décadas viene bregando por una “patria para todos” en el Uruguay. Actualmente, el “Ñato” Fernández Huidobro es senador y figura clave junto con su compañero de organización José “Pepe” Mujica del decisivo vuelco que la el Movimiento de Participación Popular (MPP) que integran, ha producido en el Frente Amplio y en su llegada al gobierno con Tabaré Vázquez como Presidente.

En medio del bullicio y los festejos del pueblo uruguayo por la llegada de la izquierda al gobierno, “Resumen Latinoamericano” dialogó con Fernández Huidobro y estas son sus precisiones sobre el momento que se vive y lo que vendrá.

-Su colega Pepe Mujica nos dijo que “ahora les tocará bailar con la más fea... pero que valía la pena”. ¿Cuál es esa tan “fea” de la que habla Mujica?

-Creo que es estar en el Poder Ejecutivo como el Pepe, tomando decisiones minutos a minuto, tal vez equivocándose en alguna, en un país tan empobrecido y embromado como este. Entonces esas compañeras y
compañeros que están ahora asumiendo sus cargos, en cada ministerio, en cada dependencia ejecutiva donde no hay mucho para discutir y sí mucho para resolver, bailan en la cuerda floja. Porque hay que dar respuestas a las necesidades de la gente y dar respuestas correctas además.

-¿Cuánto tiempo hay para dar esas respuestas y esos guiños importantes para la gente que los llevó al Gobierno?

-Eso lo dirá la gente. Nosotros vamos a gobernar con el pueblo. Esto no es un problema de una agencia de relaciones públicas donde viene alguien que te dice: “...de acuerdo a las estadísticas ustedes tienen tanto 15 dias, uno o diez meses para que los pronósticos sigan siendo favorables”. Eso está bien para los países frívolos donde la gente no participa en el Gobierno, donde el Gobierno se vincula con la gente a
través de los grandes medios de prensa y las campañas de publicidad. Los jopos, los peinados, los liftings... acá no corren, acá es otra realidad. Acá se gobierna con la pata en el suelo, con la gente. En mi
país, la mayoría de nuestros militantes son estrategas, todos ellos. Saben bien, si fracasamos o acertamos, cuáles son las causas, porque van a participar en ellas. Nos vamos a dar de cabeza contra la pared -si nos damos- todos juntos.

No hay un gobierno allá arriba y un pueblo aquí abajo, y en el medio una gran cantidad de productores que nos “producen” el peinado, el discurso... No, acá hay poca clientela para esas agencias vaporosas. Aquí se trata de la realidad concreta: hay que ir a los barrios, pata en el suelo, hablar con los compañeros y compañeras. Tenemos muchos kilómetros rodados en comités centrales, en sindicatos, comisiones de fomentos, marchas, cárceles, torturas, como para pensar que esa gente es tan frívola como para decir “si a mi en cinco meses no me resolvieron mi problemita, yo me cambio de partido”. No, acá no camina eso.

-Cuando salió Raúl Sendic y todos ustedes de la cárcel, se habló de recrear un Frente Grande. ¿Es ese Frente el que está hoy en el Gobierno, el que ustedes soñaron en su momento?

-Algo parecido. Nunca lo que se sueña es exactamente igual a lo que se logra. Cuando se sueña, diseñas estrategias, y grandes brújulas, y con tal de ir para allí, está todo bien. Pero luego, en la práctica todo
toma su carácter más pintoresco. La teoría es muy gris, y eso lo dijo aquel poeta alemán: “el arbol de la vida es mucho más verde” y mucho más multicolor.

-¿Cómo viven aquí en Uruguay esta ola de rebeldía latinoamericana que los incluye?

-Nosotros somos producto y hemos impulsado esa rebeldía. Forma parte de la lucha histórica de nuestros pueblos. Ojalá se siga consolidando bien, entrelazándonos unos con otros, avanzando hacia el futuro.

-El Presidente Tabaré Vázquez aseguró que se va a cumplir con los pagos de la deuda externa pero que también se va a cumplir con la deuda interna. ¿Cuál sería la idea de esta decisión?

-Muy simple: si nosotros hoy le decimos a los organismos internacionales, que no le pagamos más nada, se ríen de nosotros. Nos dirían: gorrión de basurero, sacando pecho arriba de un tarrito de la basura... Cómo vamos a hacer eso, si somos un pequeño país. Ahora si saca pecho Argentina, si roncan las tripas del Brasil y también las de Venezuela, entonces sí nosotros podemos agrandarnos, pero con un poco más de credibilidad. No se le puede pedir a este Gobierno que le declare la guerra a los EEUU y le mande un ultimátum ahora, que si en 24 horas no se rinden, nosotros no nos hacemos cargo de las consecuencias. Tenemos que ubicarnos compañeros y compañeras: este pueblo es estratega, cada militante de base y todos nosotros, debemos tener la cabeza en la utopía, pero los pies parados en la realidad. Yo festejo -porque me ayuda- el éxito de Kirchner en ese default, que es el más grande en la historia del capitalismo. Y festejo a Lula cuando dice: no me incluyan los gastos de infraestructura en las cuentas para calcular el déficit.

Yo estuve en Cuba en 1985 en la gran conferencia que convocó su Gobierno para no pagar la deuda externa (éramos más de 200 delegados de toda América Latina, incluidos de centro y de derecha, porque Cuba tuvo la amplitud de llamarlos a todos). Allí se sugería, todos juntos para no pagar la deuda impagable. Era muy difícil plasmarlo en la vida política, pero ojo, que la pelea fue muy buena. Hoy es lo mismo: el encuentro Sur-Sur, la Patria Grande Latinoamericana, o nos juntamos o no podremos negociar bilateralmente, uno por uno, con la potencia hegemónica y los grandes intereses imperialistas, que no pertenecen solo a esa potencia hegemónica.

-Tabaré habló de saldar una deuda con los uruguayos que viven en la diáspora, a través de institucionalizar el voto epistolar...

-Eso va a ser una gran batalla que se va a dar en el Parlamento. Cuidado, porque algunos dicen que precisamos mayorías especiales, que no basta con la mayoría simple. Alli será bueno ver qué hace el partido Blanco, si van a votar o no esa propuesta con nosotros. Por eso no queremos hacer promesas vacías: va a haber una gran batalla parlamentaria por ese voto epistolar de los compañeros de la patria peregrina. Tenemos que estar atentos para ver lo que hacen los demás partidos. Nuestros votos están, pero si se necesitan mayorías especiales, faltan votos.
Lunes, 21 de Marzo de 2005 22:02 ;?> No hay comentarios. Comentar.

03/03/2005


O ESTAMOS FRITOS

1tab.gifPor Eleuterio Fernández Huidobro (*)

Página 12 – Febrero 2005

Dijo la prensa que el promedio de edad del flamante gabinete designado por Tabaré Vázquez promedia los 65 años. Yo no saqué la cuenta pero poco importa sacarla: eso, más o menos, es así. Y es así también por lo que ya dijimos en una
contratapa publicada la semana pasada aquí mismo: el proceso fue largo.

Pero si ahora agregamos que será largo el que comienza, entonces el tema de la edad, o sea el de la juventud, pasa a ser estratégico por simples y flagrantes razones biológicas. Si al fin de cuentas expresamos a la sociedad tal cual es, no lo hacemos tal como debería ser.

O damos paso a los jóvenes o estamos fritos.

Va a ser duro comprender y aceptar que el proceso será otra vez largo porque especialmente nosotros, los que venimos de cuando se inventó el rock y el Che, llevamos en la mochila, como los soldados de Napoleón el Código Civil (es decir, varios “manuales” recetarios de la revolución) y el bastón de mariscal (el Hombre Nuevo) y somos en el fondo entrañablemente milenaristas. Traspasado cierto umbral, viene la revolución sin retorno posible, ataremos los perros
con ristras de morcillas y, en todo caso, la Unión Soviética nos ayudará desinteresadamente... Todos los niños del mundo, al ritmo del Negro Rada, tocarán candombe en las lonjas templadas de sus barriguitas llenas. Para siempre.

Ojalá fuera pero no será así. No fue nunca así. Jamás fue, ni podía ser. Habrá lucha y será larga y dura. Como siempre. Como decía Galeano: a medida que avancemos, el querido horizonte irá también avanzando. Es una ley de la vida. Y de la física.

Llegué a comprender la gran verdad que me confesara preso un excelente compañero:

–Para que yo sea un Hombre Nuevo a esta altura de la vida, me tendrán que operar.

Tenía vicios el camarada pero, como él decía, resultaban módicos: le gustaban el vino y los caballos de carrera así como a Platero le gustaban los higos y las burras.

–Les tengo pánico –agregaba– a esos compañeros a los que no se les conoce vicio de ésos. Por lo general tienen alguno terrible. Y un día lo descubrimos cuando ya es demasiado tarde.

¡Vaya si nos habrá pasado!

La famosa frase de Bertolt Brecht, la de los imprescindibles, aparece en este análisis incompleta. Le debería haber agregado que, a veces, los que militamos toda la vida, debemos comprender que también somos prescindibles. Y saber dar un paso al costado, dejar abiertas las anchas alamedas que profetizó Allende y dejar pasar por ellas no solo al Hombre Libre sino también al Hombre y a la Mujer Joven.

Y finalmente traigo en la maleta, ya en edad que podría comenzar a ser calificada de provecta, y luego de tres extenuantes y recientes campañas electorales (la que condujo al triunfo en el referéndum en defensa
del ente petrolero el 7 de diciembre de 2003 y que fuera el primer gran golpe a los principales líderes blancos y colorados; la que condujera al triunfo en las “internas” del 27 de mayo de 2004 y la que nos trajo a la histórica victoria del 31 de octubre), una anécdota que me puso el dedo en la llaga como pocas veces en tantos miles de kilómetros.

Un paisano, militante de base de un heroico y humilde comité perdido en el profundo interior rural de Uruguay digno de un cuento de Borges, me preguntó qué pasaría si en el caso de ganar, mejorando la calidad de vida de los uruguayos, comenzaran a venir desde las abiertas fronteras los argentinos y brasileños pobres, así como pasó otras veces, como sucedía en el pasado, o como nosotros hicimos cuando en esos países había más trabajo y comida que en el nuestro.

– ¡Porque hay pobreza y pico, como acá, en esos lugares! –exclamó.

No tuve más remedio que señalarles a él y a los demás compañeros y compañeras, una foto grande, ajada, del Che riendo en la descascarada pared del rancho.

–Pregúntale a él –le dije–, o al Viejo Artigas. Tanto da.

Tenía razón el paisano de pie, con su sombrero entre las dos manos (por respeto al senador). Era un estratega: de nada valía arreglar con egoísmo necio nuestras cosas si la pueblada vecina no las arreglaba también. Pero tampoco nada podríamos arreglar solos (apenas tres millones de personas: un barrio de SanPablo o de Buenos Aires), si el arreglo no era para todos. Y ése iba a ser el desafío que ahora es, porque ganamos. El paisano y el humilde comité hoy son gobierno.

Y esta faceta, a cuenta de mayor cantidad, coloca otro de los cruciales agregados imperiosos en la estrategia: o somos parte o seremos nada.

Antes se discutía si era posible el socialismo en un solo país. Dado el mundo tal cual es, hoy puede discutirse si es posible el batllismo o el peronismo en un solo país. O, sencillamente, si es posible seguir siendo país en un solo país.

* Senador uruguayo por la coalición Encuentro Progresista - Frente Amplio Nueva – Mayoría
.
Jueves, 03 de Marzo de 2005 22:02 ;?> No hay comentarios. Comentar.

28/02/2005


TABARÉ PRESIDENTE

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VINO TRAÍDO POR UN ALUVIÓN
DE VOTOS NUNCA VISTO



Por Eleuterio Fernandez Huidobro *

La República
de Uruguay - 24 de febrero de 2005

El 22 de noviembre de 1989, pocos días antes de las elecciones nacionales de ese año, finalizábamos una columna en Mate Amargo escribiendo: "Hermanos: a clavar nuevamente el tricolor pabellón de Artigas en las almenas más altas de la capital del país. América lo está esperando."

Y el 29 de noviembre de 1989 pudimos decir allí: "La multitud derramada por las calles, los bailes en las esquinas, los festejos en todos los barrios y en las ciudades del Interior, todo, es para agradecérselo a la vida que milagrosamente nos quedó. Estuvimos, compañeros, a la altura de América" (Mate Amargo).

En aquella campaña electoral, ciertos adversarios levantaron el mismo tipo de propaganda que repitieron el año pasado: advertían que si Tabaré llegaba a ganar construiría en Montevideo un muro como el de Berlín... Justo cuando el de Berlín se estaba viniendo abajo.

Posteriormente Jorge Batlle, tratando de analizar, comentaba: "Es inexplicable que cuando el socialismo retrocede por todos lados, acá siga avanzando". Los errores de ese "análisis" producido a fines de 1989 y principios de 1990 eran varios: confundía el derrumbe citado con las ideas socialistas. Jorge Batlle y quienes analizaban como él se creyeron su propio cuento. Ignoraba, por ejemplo, que en esas mismas horas en Brasil, Lula ganaba en primera ronda y una derecha desesperada y sin candidatos conquistaba el balotaje gracias al invento apurado de Colhor quien en poco tiempo demostró lo que era.

Creía como Fukuyama (¿se acuerdan de Fukuyama?) que se había acabado la historia. Con tamaña victoria de los Estados Unidos sobre la Unión Soviética y tal como ella se produjo, debemos reconocer que caer en el error fue fácil. Como dijo Ehrlich hace pocas horas: "Nuestro mayor peligro es creernos dueños del poder y la verdad".

No hay que ser esclavos de las derrotas pero tampoco de las victorias. Estas últimas generan casi siempre el mismo error que venimos señalando. Las potencias vencedoras en la Primera Guerra Mundial, por ejemplo, trataron a la derrotada Alemania con tanta soberbia y abuso que sembraron por ello inmejorables condiciones para la próxima e inminente matanza mundial.

Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía en 2001, principal asesor de Clinton y luego vicepresidente y economista jefe del Banco Mundial (protagonista de la década de los 90 desde el corazón mismo) publicó recientemente un libro titulado: "Los felices 90: la semilla de la destrucción", en el que formula una aguda y hasta despiadada autocrítica.

Comienza su Epílogo diciendo: "La burbuja estalló. La economía entró en recesión. Era inevitable que ocurriera: los días de los felices noventa se habían construido sobre unas premisas tan falsas, que finalmente tenían que acabar".

Resulta curioso que los tres capítulos en que divide dicho Epílogo se llamen: "La mala gestión de la economía global", "La mala gestión de los escándalos empresariales" y, "La mala gestión de la globalización".

Hasta no hace mucho, encaramado en mi soberbia de campanario, creí que los fenómenos de alta corrupción en estas regiones eran propios de países como los nuestros. Pronto me enteré que uno de los pueblos más
golpeados por ese flagelo es el de los Estados Unidos.

Acá no inventamos nada: se hizo y pasó exactamente lo mismo que allá. Lo que es peor: acá se copió servilmente la sarta de gruesos errores, adquiriendo de paso las mismas pésimas consecuencias inexorables. Ni siquiera fuimos originales: nos equivocamos por cuenta ajena. Con una gran diferencia: allá, ahora, hacen autocrítica y debaten febrilmente acerca de esos desastres, una política económica nefasta y sus consecuencias. Acá, los grandes portaestandartes de ellas siguen olímpicos.

Como si tal cosa. Se ve que no leen...

Jorge Batlle inicia esta loca carrera, con todo el viento en la camiseta exactamente el 15 de julio de 1990 en el Club Huracán de Paso de los Toros donde en nombre de su fuerza política lee solemnemente la
"Declaración del Batllismo Radical al país" (¿se acuerdan acaso?). Algo así como "El Grito del Huracán".

Gobernaba Lacalle y cogobernaba el Partido Colorado como siempre, pero por fin, dados los acontecimientos mundiales, les había llegado la hora tan anhelada: creían tener la cancha abierta.

Baste para sintetizar recordar lo que comentando el Grito del Huracán, decía Marcelo Pereira en Brecha: "Frente a ella los alegatos ideológicos herreristas quedan reducidos a un balbuceo incoherente".

La estuve releyendo y es verdad: la "Declaración del Batllismo Radical" de 1990 contiene toda la panoplia, completa como en un bazar, y bastante bien traducida del inglés, de las ideas que condujeron al abismo. Según decían, nosotros éramos conservadores y ellos unos estupendos radicales revolucionarios. De sofá. Tuvimos que pararles el carro con la paliza propinada en el referéndum de diciembre de 1992. Pero no fue suficiente para detenerlos.

El resto de la historia es conocido y sufrido por la inmensa mayoría de la gente acá y en todas partes. Crecimos en las elecciones de 1994, 1999 y 2004. Trataron por todos los medios de impedir nuestro triunfo.

El martes próximo Tabaré Vázquez será el Presidente de todos los uruguayos. Vino traído por un aluvión de votos nunca visto. Lo dijimos durante la campaña electoral y lo repetimos ahora: ese enorme apoyo expresa entre otras cosas pero fundamentalmente la conciencia generalizada de una gravísima crisis nacional. Tan grave que amenaza la existencia misma del compromiso político llamado República Oriental del Uruguay. Lo mismo les pasa a muchos otros Estados y naciones del planeta.

Ha fracasado una política económica mundial y una política a secas que muestra hoy además de su horror su empantanamiento. No se trata de soplar tizones viejos para incendiar almas con nacionalismos extravagantes y trasnochados. Tampoco de poner la cuestión nacional como un capricho sobre la mesa. Es simplemente una cruda realidad.

En estas postrimerías, además, caen con toda su crueldad algunas de las consecuencias que faltaban (tal vez esperando hasta después de las elecciones): los ciento veinte o ciento cincuenta millones que por
otro garrafal error de Jorge Batlle nos reclaman quienes fundieron al Banco Comercial; los doscientos cuarenta que por crasos errores (o por causas peores aún) le reclaman al Ministerio de Defensa. ¿Falta algún otro golpe todavía? Mucho me temo que sí.

Mucho temo ojalá me equivoque que el próximo gobierno encuentre un panorama peor del que imaginamos. Los organismos internacionales de crédito, duros de pelar, siguen apremiando: exigen sin misericordia un superávit fiscal primario de cifras escalofriantes que este pueblo deberá poner sobre el mostrador de cada año sacándolas de su propia calamidad.

Y entonces ahora también debemos decir: solo una gran unidad popular de anchos ribetes nacionales nos permitirá afrontar la situación y superarla; solo un gobierno como el que se instala podrá estar bien al lado de la gente como para poder llevar a delante esa tarea que como propuso el futuro intendente de Montevideo, también será "entre todos y para todos".

* Senador de la República
.
Lunes, 28 de Febrero de 2005 22:03 ;?> No hay comentarios. Comentar.

12/02/2005


A LOS IGUALES

“Te has negado a cerrar los ojos, muerto mío, abiertos ante el cielo como dos golondrinas" – Miguel Hernández

Por Eleuterio Fernández Huidobro (*)

Faltan escasas horas para que el martes 15 de febrero de 2005 se instale el Parlamento electo el 31 de octubre de 2004. Esta XLVI Legislatura será un hecho histórico y todos sabemos en Uruguay por qué. Aquí será un Parlamento jamás visto. Me tocará estar allí por obra de la gente que así lo quiso. Hace poco más de un año, en diciembre de 2003, decíamos en el Palacio Peñarol, en oportunidad de un decisivo Congreso del Frente Amplio, que "se podía renunciar a todo menos a la victoria".

Hace pocos días y según las versiones de prensa (porque no estuve presente) Galeano y Saramago debatieron en Porto Alegre (en el Foro Social Mundial)acerca de la utopía.

Galeano repitió que ella está en el horizonte y que a medida que avanzamos se aleja logrando así lo más importante: caminar. Ya lo había dicho Don Quijote: "Lo importante es el camino Sancho, no la Posada". Machado, por su parte, postuló que no hay camino: que se hace al andar. Por su parte Saramago reclamaba ver las crueles realidades contemporáneas proclamando que hoy para la enorme mayoría de la humanidad, utopía es comer mañana. Yo agregaría que si no se come no habrá nada.

Sin embargo, y pidiendo disculpas por mis inexactitudes en la glosa de un debate tan fermental, opino que ambos tienen la razón.

Para mí son necesarias e inseparables ambas posturas. No tenemos por qué optar. Es más: en la opción está la equivocación. El idioma tiene dos conjunciones: la letra "o" es disyuntiva. La "y" es copulativa. Hemos pagado demasiado tributo erróneo a la "o". Fuimos esclavos de la "o" con resultados espantosos. Si por algo debemos optar es por la "y". Habría que hacerle un monumento.

Dentro de pocos días también estará nuevamente entre nosotros Fidel Castro quien el 5 de diciembre de 2004, en otro Congreso (el de los Jóvenes Comunistas cubanos), dijo: "Y digo ideas porque esta lucha de la que estamos hablando va a ser fundamentalmente una lucha de ideas; no serán guerras. Los problemas del mundo no se resolverán con armas nucleares, es imposible, ni se resolverán mediante guerras; e incluso digo más, no se resolverán mediante revoluciones aisladas que, en el orden implantado con la globalización neoliberal, pueden ser aplastadas sencillamente en cuestión de días o cuando más de semanas".

No creo que Fidel haya renunciado a su utopía; estoy convencido de que mira muy bien la realidad y, por verla, sabe y tiene la obligación de elegir los caminos que por entre ella conducen al horizonte.

Porque también hay tozudos senderos que, sin dejar de ver el horizonte, y tal vez viéndolo mejor que nadie, conducen por las cumbres al abismo. Hay desgraciadamente atajos y callejones que no tienen salida o, lo que es peor, conducen al degolladero.

Un 10 de noviembre de 1938 más de veinte mil judíos fueron arrestados en sus casas de Berlín para ser llevados a lugares de nombre espantoso: Dachau, Buchenwald... Esa noche quedó bautizada para siempre como la de los cristales rotos (Kristallnacht)

En esas mismas tinieblas, Pérez Madrigal, un miserable paniaguado publicista radial de Franco, transmitía desde Burgos, "Que los judíos son rojos, lo sabe todo el mundo. Que los judíos sean valientes, que los judíos sean soldados, nadie se lo cree".

Pero en esas mismas horas a las orillas del Ebro y peleando más que heroicamente era exterminada la Compañía judía "Botwin", del Batallón "Palafox", de la XIII Brigada Internacional "Dombrowski", formada mayoritariamente por voluntarios comunistas polacos. Murieron peleando juntos, con heroísmo alucinante, polacos y judíos.

Los prisioneros capturados fueron fusilados de inmediato también juntos. Muy pronto los pocos polacos sobrevivientes tampoco tendrían a dónde ir. Seis días después de la Kristallnacht, la XIII Brigada Internacional, ya sin extranjeros, será la última unidad republicana en retirarse a la otra orilla del Ebro cubriendo a todos los demás. Unos meses antes fueron los primeros en pasarla audazmente rumbo al otro lado.

A las cuatro de la mañana de ese día ellos volaron el último puente. Ciento treinta mil hombres de ambos bandos, por lo menos, quedaron heridos o muertos en
aquel camposanto donde la aviación y otras armas modernas hicieron estragos.

Checoslovaquia recién había sido entregada junto con España y después de Austria, en un intento francés e inglés, ciego, loco y desesperado, por evitar lo inevitable: la enorme carnicería de la Segunda Guerra Mundial que estallará fatalmente en pocos meses a pesar de tanto vano afán malgastado en preservar la
utopía de la paz.

Sin embargo, Gandhi, el apóstol de la no violencia, apoyaba a esos heroicos combatientes de España: no mascaba vidrio.

El terrorismo de los grandes bombardeos aéreos sobre poblaciones indefensas, y en masa, fue inaugurado allí: Guernika, Madrid, Barcelona, Valencia... Con todo su horror, será una pálida demostración comparada con la hecatombe que reventará en cuestión de meses como huracán de la muerte sobre las ciudades de Europa.

Fue maravilloso en esos días el trabajo de la central obrera controlada por los anarquistas en Cataluña: realizaron milagros de producción industrial para que a los combatientes del frente, controlado por los comunistas, no les faltara nada (aunque la superioridad material del enemigo resultó incontrastable), les iba la vida a todos ellos en la retaguardia y en el frente y cuando lo que se va es la vida se dejan de lado las cegueras voluntarias.

Su consigna entonces fue la de Buenaventura Durruti; la que humildemente, ante la indigencia creciente y ante la amenaza de dejar de existir como país, pedí prestada en el Congreso del Frente Amplio: "Renunciamos a todo menos a la victoria". Fui muy criticado entonces por gente que, estoy seguro, no recordaba la prosapia (en algunos casos increíblemente "suya") de esa consigna.

Miguel Hernández tenía un hijo de diez meses enfermo cuando el 19 de octubre de 1938 (un mes antes de la Kristallnacht y de la crucial retirada del Ebro) fue a Orihuela en busca de medicinas. La retaguardia republicana sufría las consecuencias de la nueva manera de hacer la guerra y él, que nunca las eludió ni las eludirá, las soportaba enteras. Cuando regresó, el niño había muerto y entonces mi enorme hermano nos dice:

"Te has negado a cerrar los ojos, muerto mío,
abiertos ante el cielo como dos golondrinas;
su color, coronado de junios, ya es rocío
alejándose hacia ciertas regiones matutinas.

Hoy, que es un día como bajo la tierra,
oscuro, como bajo la tierra,
lluvioso, despoblado, con la humedad sin sol de mi cuerpo futuro,
como bajo la tierra quiero haberte enterrado"
.

Vaya entonces esta mi poltrona de hoy reiterada en el Senado de la República, dedicada al hijo concreto de Miguel que la hizo posible y, en él y por él, a todos los demás iguales que ustedes saben.

(*) Senador de la República. Escritor
."
Sábado, 12 de Febrero de 2005 22:03 ;?> No hay comentarios. Comentar.

28/08/2004


CUREÑA

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General Líber Seregni
Falleció el 31 de julio de 2004 a los 88 años


Homenaje al General Líber Seregni



Por Eleuterio Fernández Huidobro

El último acto de la vida es morirnos. Las grandes personas suelen a veces morir trágicamente y entonces la suerte se ensaña con sus restos: pensemos en los cuerpos de Guevara, Allende o Leandro Gómez, por poner unos ejemplos.

Otras veces, dicha suerte, sin ser tan aviesa, tampoco compadece la importancia de la vivida vida: pensemos en los restos de Artigas, que traídos muy tarde desde el exilio paraguayo quedaron tirados en un galpón portuario. Olvidados por otro largo tiempo.

También es común que dichas grandezas fallezcan de muerte natural en su lecho y sin sufrir tales oprobios den lugar a sentidos, solemnes y multitudinarios homenajes: pensemos en José y en Luis Batlle, en Luis Alberto de Herrera por citar sólo tres casos. Dichas muertes, por sí solas, trajeron cambios sustantivos en la Historia. Como no podía ser menos.

La del General Líber Seregni, arropado por el calor del pueblo, también los trajo. Muchos conocíamos su gravísimo estado de salud. La muerte en este caso vino avisando. El jueves de la semana pasada, a partir de la portada del diario La República (otro General había ordenado reponer el cuadro de Seregni en el sitio de donde en mala hora lo habían sacado), lo supe: el General se muere. Fue un día inquietante. Agonizaba en esas horas cuando fueron llegando al despacho de este senador rumores intranquilizantes: acuartelamiento en algunas unidades militares de Montevideo, agitadas asambleas del generalato, tensas entrevistas con el ministro y con el Presidente...Todo por una foto.

Se moría mansamente el General, produciendo sin embargo, y por morirse, crujidos astillantes en las carcomidas vigas de una grosera impostura histórica. Dicen las crónicas -y ahora lo creo- que el Viejo, sabiéndose morir, pidió que su bastón de mando fuera con él. A la vista de todos. Y allí estuvo sobre el pabellón nacional en el féretro, el viejo bastón que otrora le quebraran cobardemente. Entero estaba. Yo lo vi.

Cuantos acostumbramos soñar, por suerte la enorme mayoría, vimos en la modestia del bastón reparado por manos anónimas su último tenaz y tozudo mensaje: «Sigo siendo, también, un soldado». Jamás dejó de sostenerlo. Y fue muy criticado en vida por eso.

En materia de símbolos su muerte atrajo un verano de banderas frenteamplistas, pero también junto al pabellón nacional puso el bastón: un símbolo militar. Como si hubiera puesto el uniforme o las fotos color sepia de un joven oficial de artillería cuando, por desgracia, millones de cañones atronaban el mundo y la libertad de todos se iba o se venía por el ánima de cada uno.

Previsibles e inexorables, como la enfermedad que lo mató, vinieron luego del aciago mediodía del sábado las decisiones presidenciales: honores de ministro y, con ellos, los honores militares. Casi al mismo tiempo, en minúsculos conciliábulos, se acordaba mantener su foto en la División de Ejército Nº 2 y arrestar al general Wins, que por haberla puesto pasó a la Historia.

Hay un sórdido planeta desarreglado, en el que reinando el desvarío la Historia es arrestada. Pasamos a vivir horas mágicas en las que se intercambiaban entre la vida y la muerte supremos mensajes. Aunque debemos reconocerlo: totalmente incongruentes. Y a ratos intranquilizantes. Seregni conmovía en todos los sentidos de la palabra.

Por eso dije al principio que la muerte de las grandes personas produce por sí sola grandes cambios, pero nunca imaginé que ésta los fuera produciendo a tanta velocidad, dejando a la vista desde el último suspiro, como un viento arrachado, tanta incoherencia crasa y en pelotas.

Debo pensar forzosamente que esta increíble saga la «escribió» a plena conciencia con un pie en el estribo de la eternidad. Hasta le adivino una cierta sonrisa misteriosa, pícara, cómplice...

Después, ya jinete, hincó espuelas en el potro de la inmortalidad. A las dieciocho del sábado estaba mirando en Carrasco el decolaje de dos aviones cuando supe que la Fuerza Aérea participaba con «hondo pesar» la muerte acaecida. Algo muy grande se había producido. Cuesta escribirlo: gracias a la muerte de una vida generosa. Seregni, militando mucho, después de haberse ido para siempre, volvió enseguida.

Toda cureña es cureña de artillería. Poner sobre ella un féretro implica sustituir un cañón.


La humanidad, transformada en guerrera desde que tiene memoria, ha ido inventando en sus cuantiosas y torpes tragedias, homenajes a sus más queridos muertos para poder llorar del mejor modo posible: las hecatombes griegas, el caballo ensillado y sin jinete de los árabes, con las botas al revés en los estribos, la cureña de las piezas de artillería para llevar en inhóspitos campos de batalla los cuerpos lacerados de los héroes a la tristes tumbas.

Es un tosco homenaje macho, pero las madres espartanas exigían de sus hijos cuando los mandaban a la guerra, que volvieran con el escudo o sobre el escudo: «cureña» de cuando no había pólvora...

Dice la leyenda y repiten los poemas, que entre cuatro se llevaron el cuerpo de Saravia en tosca camilla hecha con dos largas lanzas. Pero lo que se usa hoy en casi todo el mundo es la cureña de artillería. Casualmente, el arma del soldado Seregni.

En la calle Yaguarón entre Canelones y Maldonado estaban los jinetes y los siete caballos (tropilla de un solo pelo oscuro como la muerte), la cureña y su custodia alistada en pie de guerra al mando de un joven oficial sable en mano. Calle abajo esperaban formados contra el cordón de la vereda, los efectivos de tres bandas militares, y los de la banda policial, con banderas y escoltas. Un oficial superior que trajinaba entre la gente estaba al mando de todo.

En esa media cuadra de la calle Yaguarón se iba a producir el contacto histórico (para mí, que a veces deliro, pero también para mi abogado el doctor Gonzalo Fernández que no delira nunca) entre la multitud frenteamplista que se traía al General sobre el escudo, y las Fuerzas Armadas que lo esperaban nerviosas. Todo ello rodeado a esa hora de un escenario pletórico de gente, gritos y banderas que ya inundaba calles, veredas y hasta techos, dejando espacio nulo para protocolos.

Vimos venir a los dirigentes del Frente Amplio, del Encuentro y de la Nueva Mayoría, en vilo. La muchedumbre, que llevaba al General, al pabellón y al bastón de mando, los traía también a ellos en el pulso hasta el punto del contacto después que pasaron las motos y las carrozas cargando un mar de flores. En ese momento al Uruguay le garuaba flores por todo el cuerpo.

El gigantesco sentido común de la común gente transformada en gentío henchido de perfumes y sin protocolo, se encargó de todo porque en medio de aquella confusión de brazos, pechos, lágrimas, sables, banderas, cantos, fusiles y flores, sin orden alguno, sin seguridad ninguna, mezclados todos, hombres, caballos, mujeres, dirigentes máximos, niñas, soldados, jerarcas municipales, diputados y hasta senadores, como en el loco tango de Ferrer pero al fúnebre ritmo de las cajas destempladas, se fue yendo en santa paz el General.

Abrigado por la sublime seguridad de un pueblo armado hasta los dientes de pañuelos. Creo que sólo Uruguay es capaz de hacer eso. Que me perdonen la inmodestia: solamente Uruguay.

Y bueno: el resto lo sabemos. Como en un cofre, el pabellón nacional quedó en las manos de su esposa, el bastón de mando en las de sus hijas y nietas. Retumbaron veintiún cañonazos cuando el féretro entraba en el panteón, el clarín logró tocar a silencio, una voz gritó ¡Padre Artigas: ahí va tu General!, y la multitud, sin orquesta alguna, cantó el Himno. No hubo nota discorde. Por el contrario: gestos de nobleza por cuenta de adversarios políticos.

En este imponente concierto nacional, sólo desafinaron algunas microscópicas declaraciones que las hormigas basureras del olvido ya comieron... Se los están comiendo.

Tomado de Reconquista Popular
Sábado, 28 de Agosto de 2004 23:11 ;?> No hay comentarios. Comentar.

15/06/2004


URUGUAY

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CUMPLIENDO SUEÑOS



Por Eleuterio Fernández Huidobro

"En Uruguay la gente tiene sueños, somos un pueblo soñador a pesar de todo. Durante los trece años en que estuve preso soñaba siempre con salir y comer huevos fritos y tomar una cerveza que sudara por fuera. En los cuarteles no hacen huevos fritos -no van a hacerlos para cuatrocientos-, solo comida de olla y gracias. Cuando salí un amigo me invitó: "¿tomamos algo?" Le dije que por supuesto. Fuimos a un bar frente al Casmu y cumplí mi sueño: tomar una cerveza que sudara por fuera.

Fue un sueño humilde, un sueño pobre, de esos que son los más lindos, de esos tan comunes en nuestra gente, y yo lo cumplí. También le dije a mi amigo que otro de mis sueños era tener una parra en el fondo y descansar tranquilo abajo de la parra. Mi amigo, que había estado combatiendo por sus ideas en distintos lugares de Sudamérica, se alarmó y me dijo: "¿Qué decís? ¿Descansar? En cualquier momento tenemos que rajar de nuevo porque nos van a querer limpiar". Le contesté que no, que yo no disparaba más, que me quería quedar quieto, abajo de la parra, que dispararan ellos... En fin, el tiempo pasó, la gente me hizo senador y cada vez que entro al Parlamento me hacen la venia".

Fragmento de una entrevista realizada en Arequita (Minas, Lavalleja, Uruguay) al Senador Eleuterio Fernández Huidobro (Encuentro Progresista - Frente Amplio) en el marco de la campaña presidencial.
Martes, 15 de Junio de 2004 16:17 ;?> No hay comentarios. Comentar.

21/04/2004


ARTERIAS ABIERTAS

La República de Uruguay - 5 de Febrero de 2004

Eleuterio Fernández Huidobro
Senador nacional por el Movimiento de Participación Popular


Recién terminado uno de los congresos más largos en la izquierda uruguaya (el del MPP que consumió parte de 1998 y principios de 1999) y a punto de comenzar la campaña electoral rumbo a las elecciones internas de abril de 1999, diezmados y divididos, quienes nos quedamos en el MPP sosteníamos, ya entonces, ideas como las que se podrán leer a continuación.
Vuelvo a publicar entonces, en esta columna de "La República", lo escrito en mi columna de Mate Amargo el 25 de febrero de 1999 para refrescar la memoria de quienes la hayan leído hace cinco años, darla al conocimiento de quienes no la hayan leído, y cimentar de modo irrefutable la demostración de que hoy podremos estar equivocados pero no levantamos propuestas oportunistas, circunstanciales, efímeras, fatuas, acomodadas a las circunstancias de 2004... Esta es una de las grandes ventajas de escribir: seguimos hoy sosteniendo lo mismo de hace cinco años y que, lamentablemente para todos, fue duramente confirmado por la experiencia empírica, en sus pésimas advertencias, con un altísimo costo para la gente. De modo pues que lo que sigue es, textual, lo escrito hace cinco años bajo el mismo título (Arterias abiertas), en otro medio de prensa. Ojalá dentro de otro lustro no tengamos que volver a publicar lo mismo:

Debemos tener la valentía de 1971. Estamos ante la posibilidad de ser gobierno y costó mucho llegar. Desde el Frente Amplio y el Encuentro Progresista (dos instrumentos imprescindibles y complementarios), debemos anunciar que en cinco años de gobierno no podemos ser ni reformistas ni revolucionarios por la sencilla razón de que debemos ser constructores y hasta reconstructores. Estamos ante una situación de emergencia nacional y ese concepto determina nuestra propuesta. No se trata de hacer proyectos sobre un país en marcha sino sobre un país amenazado.

Se trata de acudir con poco tiempo disponible a cubrir una urgencia y, como en tiempos artiguistas, a sembrar una "admirable alarma". Las arterias de la nación están abiertas.

La acción de sucesivos gobiernos de variado tipo ha ocasionado una alarmante destrucción del país y de las reformas de sus mejores reformistas. No han respetado nada y, si esto sigue así, de Uruguay no quedará piedra sobre piedra.

En cinco años de gobierno lo principal será detener la demolición de la Patria.

Siempre hemos querido ser revolucionarios y, como tales, nos daríamos por satisfechos si entre todos logramos en un lustro ese objetivo.

La guerra

La única y principal guerra de hoy es contra la pobreza. Y en ella deben y pueden participar todos los que se sientan orientales. Cada uno, y cada organización, es hija de su época. Nos ha tocado enfrentar la triste realidad actual y es por ella que hoy es posible y necesaria una gran Unidad Nacional.

El Frente Amplio y el Encuentro Progresista, que aún no han aglutinado todo lo que pueden y deben convocar, son respuestas a esa necesidad de movilización, porque los instrumentos políticos y sociales generados al calor de las luchas populares, no son inventos caprichosos sino expresión de realidades.

No será fácil llegar al gobierno y menos fácil lograr en cinco años metas que antes podían parecer menores, como por ejemplo que cada persona pueda poner pan y dignidad sobre su mesa. No podemos hablar, sin mentir, de grandiosos proyectos cuando la cuestión dramática hoy es lograr alimento, techo, salud y enseñanza con trabajo para todos.

El programa

Lo esencial: nuestro programa es un mensaje de salvación nacional y esperanza. Sencillo como una paloma:

La comida es, en los países gobernados seriamente, un problema de seguridad nacional. Para ello se debe expandir el mercado interno y proteger a quienes deben protagonizar esa empresa. De ello emerge una alianza indisoluble entre la ciudad y el campo. Ese abrazo histórico entre las capitales y los interiores, tan demorado, se está expresando ya en movilizaciones sociales y también en datos económicos y electorales de variado tipo. Es de mucha evidencia la posibilidad de conquistar ese decisivo escalón estratégico.

Tenemos tres armas fundamentales para esgrimir; las tres más abundantes y económicas con que cuenta el país; la ética, la tierra y la cultura.

La salud moral de nuestro pueblo, la tierra y el mar mal cultivados, y la inteligencia abundante y disponible. El capítulo "inversiones" de nuestro programa comienza por ahí.

La ética

No robar, sencillamente eso, es palanca de progreso. A este país lo viene robando una minoría de cuello duro y pararle la mano será fuente de riqueza. A tanto se ha llegado. Hay que reducir en un 30% los sueldos de todos los cargos de confianza política. Recortar drásticamente los gastos privilegiados de ciertos poderes del Estado.

Descentralización y participación activa en el gobierno y en el control de sus expresiones nacionales como municipales, de las fuerzas sociales directamente interesadas. Aumento grave de las penas, la vigilancia y la represión, contra los delitos de cuello duro, públicos o privados. Ley de enriquecimiento injustificado que traslada, por vía de excepción, la carga de la prueba al acusado y presupone su culpabilidad hasta que demuestre lo contrario.

En suma, que el ejemplo de solidaridad y sacrificio provenga de las alturas.

Poblar

Dado el atraso ocasionado, no se puede hablar hoy de Reforma Agraria y a veces ni siquiera de Colonización: debemos repoblar el país que han vaciado. Eso es defender la soberanía nacional, zafar de la trampa tendida en los cinturones de miseria urbanos, evitar que la juventud emigre, crear la riqueza que necesitamos. Las políticas aplicadas desde hace años en base al engaño, han dado espaldas al mar y a la tierra en aras de un país urbano, de servicios, especulativo, macrocefálico, monstruoso. Hay que impedir por ley la extranjerización de la tierra y del mar, y hay que echarles familias, créditos, agua, juventud, ciencia y docencia a la pampa.

Tenemos un ineludible y envidiable destino marítimo y una vasta "pradera" en nuestras riquísimas aguas territoriales y debajo de ellas. Nunca más los peritos y los ingenieros agrónomos, los veterinarios, los productores rurales, los marineros y pescadores, emigrando a otros oficios, países y a la miseria.

No hay "máquina", "inversión", ni "capital" más rentable que ellos, a corto, mediano y largo plazo.

Esta es una propuesta civilizatoria distinta a la del "neoliberalismo". Esto es el "Uruguay Productivo". Sólo de ahí puede desprenderse la propuesta educativa. 0ruguay necesita para poder ganar esta "guerra", la sangre nueva de su juventud y la riqueza de su "materia gris". La "reforma educativa" debe estar en función de los fines y del proyecto. La del actual gobierno se contrapone al único futuro posible del país. Lo descarta y lo impide.

La alianza

Nadie debe ser excluido a priori de esta empresa. Todos deben ser invitados a participar en ella. El Frente Amplio y el Encuentro Progresista pueden darse el lujo de abrir sus puertas a la inmensa mayoría de la población gracias a este programa.

Los otros no pueden y por eso buscan captar voluntades mediante otros mecanismos. Pero además sólo el Frente Amplio y el Encuentro Progresista pueden invitar a proponer, decidir, exigir y controlar.

Los privilegiados

Queda claro que con este proyecto en el Uruguay sólo caben, y debe haber, cuatro grandes jerarquías "privilegiadas". Mejor dicho, cuatro grandes conjuntos de acreedores: la patria, los enfermos, los ancianos, los niños y por lo tanto el nido, que es casa y vientre de mujer. Por patria, el terruño, la naturaleza, el ecosistema o como quiera llamársele: esa valiosa herencia que disfrutamos gratis gracias al sacrificio de quienes nos precedieron, y que debemos legar mejorada y no envilecida, para que los que vienen después puedan seguir existiendo. Pradera y mar, pero también cultura, las tres cosas en la vasta extensión de su significado. Pájaros pintados, barcos y corazones hospitalarios que el mundo conozca como "Uruguay".

Donde sencillamente se pueda vivir y criar con dignidad.
Miércoles, 21 de Abril de 2004 19:43 ;?> No hay comentarios. Comentar.


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