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21/02/2005


VISITA PRESIDENCIAL

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1939: PEDRO AGUIRRE CERDA EN PUERTO NATALES



de "Ultima Esperanza: El paisaje y su habitante", por Jorge Díaz Bustamante

«Lleno de júbilo el pueblo de Natales recibe hoy a su excelencia, el Presidente de la República don Pedro Aguirre Cerda». «Con esta visita se cumple la promesa hecha por su Excelencia en los primeros días de su gobierno». «Esperamos que la estadía del primer hombre del Frente Popular sea provechosa para toda nuestra región y que ella sirva para solucionar algunos de los graves problemas que nos agobian».

Así saludaba el diario «Claridad» (23-11-1939) la visita de la primera delegación presidencial que llegaba a Puerto Natales. Junto al Presidente viajaban los diputados socialistas Julio Barrenechea y Juan Efraín Ojeda, este último genuino representante de los trabajadores de Última Esperanza.

El programa oficial de recepción y festejos en honor de S. E., el Presidente de la República, contemplaba como primeras medidas: embanderamiento general de la ciudad; desplazamiento de las autoridades departamentales hasta el Rubens, a objeto de recibir en ese lugar a la comitiva presidencial; llegada del presidente y recorrido por la ciudad; almuerzo popular en el Grupo de Caballería; visita a las reparticiones públicas y participación en la ceremonia de colocación de la primera piedra en el local de la Segunda Compañía de Bomberos (para la ocasión fue nominado padrino y primer socio honorario de la «Bomba Chile»).

De acuerdo a algunas versiones y testimonios, el presidente Pedro Aguirre Cerda se dio suficiente tiempo para apadrinar, en medio de todas estas actividades oficiales, a un niño kawésqar al que llamaban Manolo.

La I. Municipalidad otorgó al presidente una medalla de oro y se realizó un desfile frente a la Gobernación, con la participación del Grupo de Caballería, Escuela Militar, Escuela Naval, Cruz Roja, Bomberos, escuelas, instituciones y partidos políticos. La ciudad completa se volcó a este gran acontecimiento, donde con arcos de triunfo, instalados en diversos lugares de la ciudad, se saludó la presencia del presidente y su comitiva.

A las 18 horas se realizó un comicio público, donde hizo uso de la palabra José Muñoz Espinoza, alcalde de la comuna; el presidente del Frente Popular; el diputado por la circunscripción, Juan Efraín Ojeda y, don Pedro Aguirre Cerda.

En la oportunidad se entregó un extenso memorial, con los principales problemas que aquejaban al poblado y a la zona, con temáticas como colonización, problema educacional, servicios hospitalarios, problemas de las habitaciones, fondos para pavimentación provisoria, exploraciones petrolíferas, normalización de los FF.EE. y creación de nuevas industrias.

Existía un hospital que pertenecía a la Caja de Seguro Obrero y se hacía estrecho para una población de más de 5.000 habitantes; sin embargo, estaba en construcción el Hospital de la Benefíciencia, iniciado durante el gobierno de Ibáñez, que no había sido terminado, para lo que se solicitaron fondos especiales.

Para superar el grave aislamiento que se vivía se pidió la normalización de los servicios de los FF.EE. considerando que las mercaderías y correspondencia llegaban hasta con un mes de atraso. El gremio de obreros marítimos propuso la compra de un muelle y bodega para este servicio, lo que facilitaría la carga y descarga de los vapores.

En materia educacional se informó la existencia de sólo tres escuelas, insuficientes e inadecuadas para contribuir a la formación educacional de los niños y jóvenes natalinos. Se propuso la creación de una Escuela Granja y otra Vocacional, para preparar técnicamente a la juventud, pues los hijos de padres obreros no podían acceder y costear una educación superior.

Uno de los problemas más sentidos y urgentes era entonces (y todavía) la creación de nuevas industrias: «Las faenas ganaderas comprenden la Marca y Esquila y la Frigorización de las carnes -la Marca y la Esquila duran aproximadamente un mes y medio y la Frigorización de las carnes dos meses-, de lo cual se desprende claramente que nuestros obreros trabajan 3 meses y medio quedando el resto del tiempo en una cesantía forzosa». «Es este un problema que presenta caracteres de una gravedad extrema y que al mismo tiempo exige una enérjica y rápida solución del gobierno», (sic) La solución estimada entonces, pasaba por la creación de nuevas industrias que harían resurgir al territorio: «No faltan las materias para ello, por lo tanto sería fácil crear fábricas de tejidos, jabón, velas, y otros derivados de los productos grasos, curtiembres y fábricas de Calzados».

Gran parte de la superficie del territorio se encontraba en manos de poderosas firmas ganaderas. La comunidad manifestaba entonces: «Estas compañías, entre las que destaca la Sociedad Explotadora Tierra del Fuego, mantienen una política de expoliación de nuestros trabajadores y fruto de esta política exterior es el reciente movimiento que vuestra Excelencia ha tenido la ocasión de contemplar y que esta sociedad no evitó ni aún por vuestra visita. Las poblaciones del territorio viven oprimidas por estas sociedades que tienen cercados sus límites y en estas mismas condiciones se encuentra Puerto Natales, el que está limitado por la Explotadora sin tener cómo expandirse ni contar con terrenos que den paso a la producción agrícola necesaria para su mantención».

La propuesta era la subdivisión de tierras y la creación de cooperativas agrarias, en el entendido de una diversificación y masificación de la pequeña economía productiva, que sería el polo de desarrollo que haría surgir a la región de Última Esperanza.
Esta primera visita de un presidente provocó gran expectación en materia de logros para una región que se debatía entre el aislamiento y la marginalidad, brindada principalmente por las condiciones geográficas y autoridades que simplemente desconocían ampliamente las urgentes necesidades de una zona tan alejada.

Muchas de estas demandas fueron solucionadas paulatinamente a través de los años. Lo cierto es que la visita del presidente Pedro Aguirre Cerda y su comitiva marcó un acto de presencia y chilenidad en la región austral, que hasta entonces había permanecido olvidada por los diversos sectores políticos del país.

Al finalizar los festejos se realizaron fuegos artificiales en la plaza de armas y una retreta a cargo de la banda del destacamento «Pudeto» de Magallanes.

Un año antes, en las elecciones presidenciales de 1938, el abanderado del Frente Popular, Pedro Aguirre Cerda, había registrado una cifra histórica: ¡la más alta votación que haya obtenido un candidato en Puerto Natales y probablemente en el país! De un total de 978 votantes logró 926; es decir, el 97% de los sufragios.

BIBLIOGRAFÍA

Claridad
, 23-11-1939
Noticias Gráficas de Magallanes, 1944.
Última Esperanza en el tiempo. Mateo Martinic Beros.
Lunes, 21 de Febrero de 2005 17:47 ;?> No hay comentarios. Comentar.

25/05/2004


LOS MISTERIOS DEL MILODÓN

milodon.jpgJorge Díaz Bustamante

Un atractivo natural, que se encuentra distante a 24 kilómetros de Puerto Natales, es la caverna «Eberhard», más conocida como la «Cueva del Milodón». «Es una caverna de 170 metros de ancho por 30 metros de alto y 270 metros de fondo. De su techo cuelgan numerosas estalactitas de sales calcáreas con forma de conos, originadas por la filtración de las aguas desde la superficie a través de miles de años».

El sitio fue descubierto en 1885 por Ernesto Von Heinz, Hermann Eberhard, un amigo y un ovejero. Después del hallazgo el lugar se rodeó de innumerables historias fantásticas y misteriosas creadas por la imaginería popular. A poco de ser descubierto llegó el geólogo sueco Dr. Otto Nordenskjold, acompañado del británico Dusen y el zoólogo Ohlin, a quienes sirvió como guía un marinero alemán llamado Alberto Konrad. La expedición realizó excavaciones en el interior de la caverna, encontrándose una quijada, vértebras, una costilla y huesos varios, que más tarde permitieron establecer que correspondían a un gran herbívoro y gravígrado extinto, identificado por la ciencia como «Gripotherium darwinii», más tarde como «Mylodon darwinii» y por el vulgo simplemente como milodón.

En la misma caverna se descubrieron fósiles de un tigre (Felis listai o Smilodon neogaeum), de un oso pampeano (Arctotheríum), de un zorro primitivo (Canis avus) y un guanaco. Estaba también el esqueleto de un indígena, surgiendo en ese tiempo la hipótesis de que el milodón había sido doméstico. El suceso despertó la curiosidad de la comunidad científica, de modo que entre 1897 y 1900 sucesivas expediciones de paleontólogos y geólogos visitaron el sitio, recogiendo nuevos restos y asombrándose del estado de conservación que mostraban las piezas extraídas de la gruta.

La presencia de los científicos portando palas y materiales para sus trabajos generó la codicia de los lugareños. Desde distintos lugares de la zona llegaron a excavar en busca de tesoros imaginarios. En la creencia de encontrar un «entierro» los ilusos no hicieron más que alterar el suelo de la caverna, lo que afectaría naturalmente el proceso de futuras investigaciones.

A Alberto Konrad, el marinero alemán que condujo la expedición de Nordenskjold, la fantasía popular le atribuyó ser el verdadero descubridor del milodón. Se comentaba que los restos hallados en la caverna habían sido vendidos al Museo Británico en sumas considerables, sin participación alguna del infortunado marinero, que para entonces se había convertido en el hazmerreír de la localidad.

Lo apodaron «Milodón Grande», mientras que a su compañero de aventuras. Bernardo Glinka, también de origen alemán y trágico destino, lo llamaron «Milodón Chico». Lo cierto es que Alberto Konrad vivió siempre pobre y en 1918 se trasladó al valle del río de las Vueltas. Allí levantó su cabaña. No permitía que nadie se acercara, protegiendo fabulosos tesoros que guardaba en su interior. En 1931 lo encontraron muerto junto a sus riquezas, consistentes sólo en algunos cristales de roca y otras piedras sin valor que había encontrado a lo largo de trece años de exploración en las montañas.

En Gran Bretaña se difundió la idea que el milodón podría encontrarse con vida, debido al estado de conservación que mostraba un trozo de piel. Los aventureros y sensacionalistas no se hicieron esperar. El diario «The Daily Express» organizó una expedición bajo la dirección de Mr. Hesketh Prichard, en colaboración con los señores Scrivener y Harthberg del Museo Británico. La expedición británica venía dispuesta a cazar ¡nada menos que al propio milodón! Luego de agotadoras jornadas, recorriendo el pie oriental de los Andes de la Patagonia austral, los aventureros se dieron por vencidos. El 5 de abril de 1899, en el patio del hotel «Kosmos» de Punta Arenas, se procedió a rematar la tropilla de 27 caballos utilizados en la expedición por un valor de sesenta y cinco pesos.

El sitio siguió ejerciendo misteriosa atracción a los habitantes de la zona. En 1946, Raúl Scotti, empleado de Correos y Telégrafos y observador meteorológico de la estación local, encontró el esqueleto de un animal que llamó inmediatamente la atención. La noticia fue divulgada por prensa y radios. Se informaba el descubrimiento de los restos de un animal muy extraño, especie de iguana o canguro, poco conocido. Un corresponsal, en su entusiasmo imaginativo, afirmó que se trataría de un «saurio» o la cruza de cocodrilo con oveja.

Realizadas las investigaciones pertinentes se determinó que el esqueleto pertenecía a una oveja, probablemente de la estancia Consuelo, de la que sólo se había hallado la espina dorsal y algunas costillas sueltas y roídas por perros o zorros, con un hueso de la pata unido a la cadera por un nervio semiputrefacto. Lo demás lo hizo la imaginación popular que inventó todo tipo de conjeturas relativas al hallazgo. Los sucesos en torno al milodón y la misteriosa caverna han tenido importante trascendencia literaria. No olvidemos el hermoso cuento «El cementerio de los milodones», de Osvaldo Wegmann Hansen, surgido seguramente de numerosas anécdotas de los lugareños, y «Patagonia», del escritor británico Bruce Chatwin, que por paradoja del destino era sobrino de Charley Milward. Milward, capitán de la marina mercante, llegó a las costas de Punta Arenas por naufragio. Instalado en la región visitó Última Esperanza y ante la posibilidad de lucrar con el hallazgo del milodón realizó una operación ilegal enviando los restos del desdentado al Museo Británico. Un trozo de piel llegó a la casa de los abuelos de Chatwin, motivando el posterior viaje del autor de «Patagonia» en busca de la fascinación de sus recuerdos:

«Entre los ayudantes de Erland Nordensjold se encontraba el minero de oro Albert Konrad. Cuando los arqueólogos abandonaron el lugar, instaló una choza de cinc junto a la boca de la cueva y comentó a destrozar las capas estratificadas con cargas de dinamita. Charley fue en su ayuda y volvió con grandes trozos de piel y pilas de huesos y garras que para entonces eran artículos altamente comerciables. Despachó la colección completa al Museo Británico y después de intensos regateos con el doctor Arthur Smith Woodward (quien sospechaba que Charley estaba tratando de aumentar el precio, al enterarse de que quien pagaba era Walter Rothschild) la vendió por 400 libras esterlinas».

Más tarde, en el mismo sector, se encontraron otras dos cavernas. La imaginería otorgó a la más pequeña una serie de creencias que perduran hasta la actualidad. Se dice que la «cueva chica» estaría conectada en el subsuelo con laguna Sofía. Otros afirman que tendría salida al mar y que en su interior se oye el cauce de un misterioso río. Verdad o mentira, lo cierto es que estos hechos provocan encanto y fantasías en quienes visitan el lugar.

«La formación geológica cueva del Milodón, compuesta por tres cavernas y el conglomerado rocoso denominado «Silla del Diablo», fue declarado Monumento Histórico por decreto No 138 del 2 de enero de 1968. Bajo la administración del Presidente don Eduardo Frei Montalva».

Actualmente en la caverna "Eberhard" existe una réplica del milodón, diseñada por el artista magallánico Harold Krüsell Johansen.

De: "Última Esperanza: El paisaje y su habitante" - Puerto Natales, 2003
Martes, 25 de Mayo de 2004 20:03 ;?> No hay comentarios. Comentar.

28/04/2004


EL "TORO SALVAJE" DE LAS TORRES DEL PAINE

natales-4.jpgJorge Díaz Bustamante

Las amarillas hojas de un periódico me devuelven la imagen de un hombre de baja estatura, más bien obeso y en guardia de boxeo. Bajo sus pies puedo leer un audaz desafío: "El Loco Ruiz" (como le llamaban) insta a todos los jóvenes de Puerto Natales a una justa deportiva: Una carrera con mochila y armas militares desde la ciudad hasta Morro Chico. ¡Premio para el vencedor!: Su sueldo de todo un mes de trabajado. Nadie aceptó el reto y es que este hombre ya tenía su fama de aguerrido deportista y osado aventurero.
Motivado por esta lectura, nació mi interés por conocer un poco más de su vida y me sumergí en el apasionante mundo del pasado. Lo que se fue ofreciendo a mis ojos me llenó de asombro y comencé a experimentar una gran simpatía por un hombre al que no conocí, pero al que llegué a apreciar en su real dimensión humana.

Muchas veces la vida de un hombre transcurre entre la fantasía y la realidad. A veces ambas se confunden. Creo que esta es una de esas oportunidades, pues el "Loco Ruiz" se nos revela como un personaje singular, que refleja en suma el sentir de toda una época, a la que el velo del tiempo no logró cubrir realmente.

Cierto día en 194... la ciudad de Puerto Natales se engalanó para recibir un circo. Podemos imaginarnos al pequeño poblado alborotado, con sus niños corriendo y dejando volar sus ilusiones, con los payasos repartiendo papeles de propaganda y risas y un viejo león durmiendo en su jaula, indiferente a la curiosidad de los chiquillos. Bajo la vieja carpa circense se inició la función:

-¡Respetaable puúblico, con ustedes...!

Risas, algarabía, el pueblo de fiesta y con una emoción creciente en el público a medida que transcurría la función:

-¡Y ahora queda con ustedes el luchador ruso!... ¡Ben Levin!, vencedor de campeones, mostrando su prodigiosa fuerza.

El número comenzó con Levín rompiendo tablas sólo con la fuerza de sus manos, para continuar doblando fierros sin esfuerzo, levantando pesos descomunales y para finalizar realizando una demostración de lucha libre con su ayudante. ¡El público no salía de su asombro! ¡Pocas veces se había tenido la oportunidad de ver la pericia de un luchador como Ben Levin! Los aplausos y la admiración de los niños premiaron su actuación.
Levin, de pie en medio de la lona, pidió silencio dejando oír su voz de trueno:

-¡Doy quinientos pesos al luchador que me venza!

Los pobladores se miraron, esperando y deseando secretamente que alguien aceptara el reto. Cuando parecía que nada ocurriría, desde un rincón se oyó un grito:

-¡Acepto el desafío!, soy el Toro Salvaje de Torres del Paine.

En la carpa circense nació un silencio sepulcral. Los pobladores contuvieron la respiración cuando los luchadores, en el centro de la lona, se observaban amenazantes. El Toro Salvaje de Torres del Paine resopló furiosamente e inició el ataque. Tomó de la cintura a su rival y lo lanzó a tierra. Ben Levín se escabulló velozmente. La lucha continuó confusa, con el Toro Salvaje atacando y Levin rehuyendo el combate franco.
El público comenzó el abucheo y las risas. Al terminar la contienda niños y adultos, entusiasmados, levantaron al vencedor y corrieron sobre la lona gritando vivas al nuevo héroe.

Desde entonces el "Loco Ruíz", "El Toro Salvaje de Torres del Paine" o la "Fiera Natalina", como se hacía llamar para amedrentar a sus rivales, apareció periódicamente en diarios, lanzando desafíos deeportivos que al parecer nadie aceptaba, pues no se registran crónicas de que ello haya ocurrido.

Un buen día el "Loco Ruíz" desapareció. Nadie lo volvió a ver ni tampoco nadie se preocupó por él, pero la "Fiera Natalina" daría una nueva sorpresa. El encargado de entregarla sería nada menos que Manuel Andrade Leiva, periodista y escritor, quien bajo el seudónimo de Mandradel entregaba sus artículos en diarios y revistas de la Patagonia.

Mandradel se encontraba en Río Gallegos. Allí se entrevistó con el "Loco Ruíz", el que orgulloso le dio a conocer su reciente aventura: ¡Había realizado un raid pedestre desde Puerto Natales a Buenos Aires!

La caminata había comenzado un 20 de mayo de 194..., después de hacer registrar su partida en la gobernación del territorio de Santa Cruz. Podemos imaginarnos al hombre caminando por las desoladas pampas argentinas, soportando el viento, el hambre, el frío, anotando su paso por cada pueblo. Intendencias, puestos policiales y de fuerzas armadas fueron registrando su paso en una libreta que llevaba como bitácora de viaje para certificar la veracidad de su raid. ¡Ahora mostraba orgulloso la documentación a Mandradel, quien, inmediatamente, envió los cables a la revista "Noticias Gráficas" de Punta Arenas y a "El Austral" de Puerto Natales.

En la información se manifestaba además que "por intermedio de dicha revista envío un cordial saludo a mis amigos de Chile, a quienes comunico que próximamente realizaré un raid a pie, esta vez trataré de unir Punta Arenas, la ciudad más austral del mundo, con Lima, la ciudad de los virreyes, capital del Perú". El "Loco Ruíz" no dejaba jamás de sorprender. Siempre un nuevo proyecto, siempre una nueva "locura".

En 195... el Cuerpo de Bomberos de Puerto Natales, realizó un nuevo concurso: elegir "el deportista más popular de Natales". Los clubes llevaron sus favoritos, la vida social del pequeño poblado se agitó, cada uno defendiendo su abanderado. El "Loco Ruíz" venció una vez más y obtuvo el galardón del "Deportista más popular de Natales".
Algo pasó en la vida de Ruíz, apariciones esporádicas, desafíos que a nadie llamaron la atención y su chispa y deseos de competir fueron desapareciendo. Por allí apareció donando premios para un campeonato de fútbol. Siempre el deporte, era su pasión. A pesar de ello la llama se apagó y no se volvió a saber de él.

Me queda una duda en el corazón. Me resisto a creer que haya desaparecido. Pregunto y obtengo vagas respuestas:

-Sí, me acuerdo de él, era medio loco.

-Era chico y gordo. Le gustaba la lucha, pero era buena persona.

Me cuentan un antecedente inimaginable: "El Loco Ruíz", "El Toro Salvaje de Torres del Paine",, el hombre que caminó desde Puerto Natales a Buenos Aires y venció al luchador Ben Levin, era un hombre bueno.

Solía pararse en la esquina de los colegios y regalar su sueldo en lápices y cuadernos a los niños pobres de Natales.

"Impactos" Año 3 Nº 31 Punta Arenas Chile Abril de 1992
Miércoles, 28 de Abril de 2004 19:21 ;?> No hay comentarios. Comentar.


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