Con la copa en alto, y a tenor de la estimulante victoria que los mejores hijos de Bolivia acaban de regalar a los pueblos de nuestra América, convendría retener un dato: tras las palizas electorales que la revolución bolivariana asestó a los apátridas de Venezuela, los Maestros de la Orden de Galimatías (MOG) descubrieron que en su desempeño, un gobierno de origen democrático puede dejar de serlo.
El dato cuenta, y mucho. Especialmente en épocas de guerras preventivas. Fíjese: si el presidente electo Evo Morales hubiese obtenido menos de 50 por ciento de los votos, los MOG hubiesen dicho que ganó la democracia. Y no que ganó la derecha. Pero como los más del MAS (Movimiento al Socialismo) reventaron las urnas, los MOG pronostican que el país andino será "ingobernable".
¿A quién le interesa el vaticinio? En principio, un MOG auténtico rehúsa emplear términos como "izquierda" y "derecha" para analizar (usted perdone) la "dinámica estamental y societal" del complejo país andino. El gobierno de Evo deberá, primero y último, aprobar el examen de "modernidad" previsto en el intervencionista artículo 20 de la Carta Democrática (sic) de la Organización de Estados Americanos (OEA).
Ricardo Lagos, presidente de Chile y conocido pensador de los MOG, dijo que "... ser de izquierda hoy es darle a todo el mundo la oportunidad de volverse un Bill Gates". Y eso que no era, como hoy, día de los Santos Inocentes. En tal caso, el término "izquierda" puede ser empleado como sustantivo. De lo contrario, debe usarse como adjetivo (adverbio "ultra" incluido).
El próximo gobierno de Bolivia será conducido por un "indígena" de gran olfato político, junto a un vicepresidente muy formado que fue guerrillero, ideólogo de la "nación aymara" y preso político. De modo que en 2006 el debate entre los MOG será tenaz: ¿"lo indígena" remite a los "metarrelatos de la premodernidad", o equivale a "sujeto originario" en vías de ciudadanización?
Alvaro García Linera, vicepresidente electo, habla de impulsar el "capitalismo andino-amazónico". ¿Mande? Con un PIB per cápita de 900 dólares y más de 75 por ciento de la población en pobreza extrema... No. Aquí me detengo. Es mucho lo que le debo al heroico pueblo de Bolivia y no deseo (¡cruz diablo!) escupir el asado por anticipado o sumarme al discurso del maestro James Petras, ese aguafiestas.
Amigos de la verticalidad vanguardista; amigos de la horizontalidad descentralizada; amigos del centralismo democrático; amigos del pluralismo y la unidad en la diversidad; enemigos del imperialismo y el imperio: todos damos por seguro que al nuevo gobierno de Bolivia los carapálidas del mundo le harán la vida muy, pero muy difícil.
Retengamos, entonces, otro dato: el gobierno de Estados Unidos cuenta con mil funcionarios en Bolivia. También sabemos que cinco años de mandato constitucional equivalen a menos de uno por ciento de 500 años de colonialismo, saqueo, racismo y explotación. En la constelación de los atropellos sufridos por los bolivianos que son más, una chispa apenas.
Entonces... ¿qué tal si en el país de la reforma agraria consagrada y traicionada por la revolución de 1952, los más empiezan rayando la cancha de los menos, el centenar de familias dueñas de 25 millones de hectáreas mientras 2 millones de familias campesinas poseen 5 millones de hectáreas?
¿Qué tal si en el transcurso de la anunciada Constituyente para refundar el país, los nuevos actores de la revolución deliberan con el compromiso de conjurar todos y cada uno de los inconvenientes que abortaron la Asamblea Popular de 1971?
Creo que 90 por ciento de los sin tierra (250 mil campesinos) que deambulan por los barrios más pobres de las ciudades y que constantemente ocupan tierras de los latifundistas que se han apoderado de las más fértiles de Bolivia (aliados con las trasnacionales del petróleo y el gas) se merecen algo más que la rica polémica entre los partidarios marxistas de Toni Negri y los marxistas de pelo en pecho.
Llegó la hora de revertir con inteligencia política el proceso de "globalización" (¿?), que en Bolivia consintió que el 10 por ciento más rico de la población supere 90 veces el ingreso del 10 por ciento más pobre. Por esto, si 88 por ciento de los indígenas bolivianos son pobres, lo que menos necesitan es entender la Etica de Aristóteles para empujar la revolución, emanciparse de sí mismos y de quienes los explotan y confunden.
Antes que "indígena", "pobre" o "sin grado académico", el presidente electo de Bolivia ha sido símbolo ejemplar en la lucha global contra el imperialismo, el racismo, el neoliberalismo y el llamado pensamiento único. Aunque si en la ceremonia de transmisión del mando Evo se pone corbata para conciliar, y García Linera se la quita para demostrar lo que no es, la suerte está echada.
Lo dicho quizá suene excesivo. El "buen humor" de Petras me persigue. Quise decir que en la historia del drama boliviano lo simbólico debería alguna vez dejar de ser metafórico. Usted entiende... ¿no? Feliz año.
En la hipótesis de que el Che Guevara se hubiese equivocado en todo lo que hizo, hay algo en lo que acertó: vislumbrar a Bolivia como eje de la revolución sudamericana. La izquierda chiquita no lo tiene claro y los gobiernos progresistas de América prefieren no tenerlo claro. Pero Washington sí está claro: "Bolivia debe ser borrada del mapa" (Mark Falcoff, asesor del vicepresidente Dick Cheney).
Los negros de Haití y los pueblos antiguos del altiplano boliviano en el sur abrieron de par en par las puertas de la independencia americana. El espíritu de la "ilustración" y el republicanismo cartón pintado (el de las libertades sin negros y sin indios) los condenaron a la pobreza y la miseria sin fin, intentando sepultarlos. No pudieron. No pueden. Entonces los intervienen "democráticamente".
En 2004 Haití fue intervenida "democráticamente". En 2006, y en caso de que el "indio" Evo Morales ganase los comicios presidenciales el 18 diciembre próximo, Bolivia sería intervenida "democráticamente". Pero si los resultados le fuesen adversos, la "ingobernabilidad" del país andino llevaría a que igualmente sea intervenido.
"Desencanto con la democracia", "ingobernabilidad" son nuevos eufemismos que los tecnócratas usan para desacreditar a pueblos indomables con larga tradición en cosas de lucha y rebeldía. Uno de ellos, José Miguel Insulza, ex canciller de Chile y actual secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), promovió la invasión armada a Bolivia. El 24 de junio de 2004, Insulza invocó el artículo 20 de la Carta Democrática de la OEA. Para evitar equívocos el señor dijo: "No hablo de ’intervención’‚ sino de ’incursión’".
Impulsado por Washington, el plan de invasión militar a Bolivia empezó a planificarse en noviembre de 2003. Semanas después una reunión de comandantes de Brasil, Argentina y Chile fue dando forma a la "fuerza internacional combinada" para ejecutar el plan con el respaldo de la ONU. En principio, y sólo en principio, Brasil y Argentina rechazaron el plan.
En la región occidental (altiplano) las tropas estarían compuestas por soldados chilenos disfrazados de cascos azules de la ONU, y algunos contingentes de militares argentinos y brasileños. En la región oriental (Santa Cruz), el movimiento "autonomista" de la provincia boliviana celebraría la "incursión" de los marines estadunidenses asentados en Paraguay.
En el altiplano chileno, lindante con el boliviano y ampliando su área de acción hasta las fronteras con Perú, el gobierno de Santiago viene reforzando con artillería pesada y tropas de elite los campamentos militares de Pisagua, Todos Santos, Tambo Quemado y Charaña. Hasta marzo de 2004, el ejército chileno contaba con más de 30 mil hombres en la zona.
En junio de 2005, con el pretexto de evaluar la situación en Haití, el jefe del comando sur del ejército estadunidense se reunió con los comandantes de Argentina, Brasil y Paraguay. Dos meses más tarde empezó a funcionar la base militar Mariscal Estigarribia en territorio paraguayo: 3 mil 800 metros de longitud (la necesaria para el aterrizaje de bombarderos) a tan sólo 200 kilómetros de la frontera con Bolivia.
Aliados principales de Estados Unidos en América del Sur, el militarismo y la oligarquía de Chile parecen estar dispuestos a jugar el rol histórico jugado en el pasado, cuando en la guerra del Pacífico despojaron a Bolivia de su litoral marítimo (1879) y en la de las Malvinas (1982) maniobraron a favor de Inglaterra.
Con más de 4 por ciento del PIB destinado a armamentos (cerca de 3 mil millones de dólares anuales), Chile es el país de América Latina que más dinero per cápita destina por habitante a gastos militares.
En 2002, las fuerzas armadas de Chile cerraron trato con la compañía Lockheed Martin de Estados Unidos para la compra de 10 bombarderos F-16 artillados con misiles Amraam, pagando más de 600 millones de dólares. En 2004, el gobierno "socialista" de Ricardo Lagos adquirió tres fragatas tipo Spruance, buques de guerra con capacidad de transportar misiles teledirigidos Tomahawk (que tienen un alcance de mil 800 kilómetros) y dos nuevos submarinos valuados en 450 millones de dólares.
Según el analista Wilson García, el armamentismo confirmaría la vieja sospecha de que Chile aspira a cumplir en la subregión el mismo papel de Israel en Medio Oriente. Los aviones F-16 son de origen estadunidense, pero llegaron con técnicos y asesores israelíes.
¿Quién sería el "enemigo"? Desde este burdo razonamiento -observa García- se habría identificado a los pueblos indígenas aymaras, quechuas y mapuches como "los musulmanes de Sudamérica". En el cono sur el "libre comercio" tiene, en efecto, socios muy "eficientes" y "pragmáticos".
Miércoles, 30 de Noviembre de 2005 22:53 Autor: aonike. ;?> No hay comentarios. Comentar.
Por José Steinsleger La Jornada – México – 2 de Noviembre 2005
Ningún cuadro de la "democracia realmente existente" podría ser más gráfico que el megaoperativo de seguridad desplegado con motivo de la asistencia del presidente George W. Bush a la cuarta Cumbre de Presidentes "de las Américas" (sic), que tendrá lugar en el tradicional balneario de Mar del Plata: 7 mil 500 efectivos de tierra, mar y aire; 250 manzanas céntricas ocupadas, miles de vecinos de la "zona liberada" investigados uno a uno, periferia urbana sitiada, tiradores de alta precisión en edificios estratégicos, navíos de la armada yanqui y argentina, un portaviones estadunidense y misiles inteligentes aire-aire "prestados" por el Pentágono a los cazabombarderos A4 de la fuerza aérea del país anfitrión.
A Manuel Aveque, trabajador marplatense, le inquieta la visita de Bush a la Argentina "... porque hay que ver cuántos inocentes mató y los que va a matar ahora cuando venga, si pasa un atentado". Uno de sus compañeros asevera: "Bush es una plaga: donde va mata" (Laura Vales, "Mar del Plata paranoide", Página 12, Buenos Aires, 30/10/05).
La cronista del matutino porteño recogió versiones de que la policía había comprado "... veinte mil bolsas para poner los cadáveres. Dicen que los guardaron en la municipalidad". Aveque disiente: no es el gobierno local quien las compró (las fundas), sino que los estadunidenses las trajeron. "Fundas y algo de 4 mil ataúdes que transportaron en los Sea-Harriers", aclara.
Laura pregunta si no es muy complicado pensar que van a traer esa cantidad de ataúdes. Aveque dice que no, que se sabe"... que los estadunidenses mismos los trajeron. Y esto quiere decir que ya vienen con todo programado".
A primeras podría concluirse que la opinión del entrevistado suena desmesurada. Sin embargo, cualquier agencia de marketing político razonaría de otro modo: Bush mata. Cierta o no, ésta (y no otra) es la imagen que la gente guarda de un personaje que, tendencialmente, se visualiza como jefe del terrorismo mundial (ídem, "realmente existente").
Por su lado, los pueblos que en Mar del Plata celebrarán una cumbre paralela a la de los gobernantes están felices. La semana política se abrió con la espectacular entrevista de Diego Maradona a Fidel Castro y será clausurada por el presidente Hugo Chávez, quien en ambas reuniones levantará los ideales de la Alternativa Bolivariana para las Américas (Alba), contrapuesta a la iniciativa imperial de "libre comercio" (Area de Libre Comercio para las Américas: ALCA).
Con seguridad, la doble cumbre tendrá tanta o más resonancia que el histórico rechazo del Che Guevara al proyecto imperial denominado Alianza para el Progreso (Conferencia de jefes de Estado, Punta del Este, Uruguay, 1961), y las advertencias de José Martí en la Conferencia Monetaria Internacional Americana (Washington, enero de 1889/ abril de 1891).
El argentino que en Uruguay representaba a Cuba citó un párrafo del cubano que en Washington representaba a Uruguay: "Quien dice unión económica, dice unión política. El pueblo que compra manda, el pueblo que vende sirve; hay que equilibrar el comercio para asegurar la libertad; el pueblo que quiere morir vende a un solo pueblo y el que quiere salvarse vende a más de uno..." Continúa Martí: "...El pueblo que quiera ser libre, sea libre en negocios. Distribuya sus negocios entre otros países igualmente fuertes. Si ha de preferir alguno, prefiera al que lo necesite menos. Ni uniones de América contra Europa, ni con Europa contra un pueblo de América... La unión con el mundo y no con una parte de él, no con una parte de él contra otra".
En un continente hundido en la injusticia y en los informes de tanto zángano que plantea erradicar la pobreza cuando lo urgente consiste en erradicar a los ricos que la multiplican, Bush y el ALCA retomarán en Mar del Plata el panamericanismo con el que Estados Unidos inició la expansión imperialista a fines del siglo XIX.
El ALCA y sus brazos económico-militares ya pisan fuerte en México, las naciones de América Central (Plan Puebla-Panamá), República Dominicana y en los países insertos en el Plan Colombia. Brasil juega a tres bandas (ALCA, Alba, Mercosur); Argentina quisiera seguir su ejemplo; Paraguay opera como quintacolumna del Mercosur y en Ecuador y Perú los intentos de consolidar el ALCA han sido fuertemente rechazados por sus pueblos.
En el contexto subregional, Chile parece dispuesto a seguir jugando el rol de ariete pro imperialista. Con el pretexto del abastecimiento de gas o la "ingobernabilidad" (con lo que la OEA invocaría la Carta Democrática Interamericana), el país "modelo" del ALCA podría invadir a Bolivia con la anuencia de países como Paraguay, donde ya existe un contingente inusitado de tropas yanquis.
De hecho, a fines de septiembre 500 blindados del ejército chileno fueron movilizados hacia la frontera con Bolivia. La suspensión por tiempo indefinido de las elecciones presidenciales en este último país sería afín al soterrado "consenso" de oligarquías y gobernantes alineados con Washington: impedir que el "indio" Evo Morales, favorito en las encuestas, alcance la presidencia de Bolivia.
Miércoles, 02 de Noviembre de 2005 19:34 ;?> No hay comentarios. Comentar.
En su divertida aunque muy seria investigación de campo sobre el "gorilismo" (Manual del gorila, Ed. Jorge Alvarez, Buenos Aires, 1964), el humorista y ensayista argentino Carlos del Peral recoge el siguiente testimonio de un profesional de clase media:
Ya que usted me lo pregunta, sí, soy gorila; y si me dicen que el imperialismo es un monstruo que devora las naciones coloniales, contestaré que eso es un argumento político y yo, señor, no creo en la política. Si me dicen que nuestros pueblos viven en el subdesarrollo, contestaré que éste es un argumento económico y yo, señor, no creo en la economía. Si en cambio me dicen que nuestros pueblos viven en la ignorancia, el hambre y la alienación, contestaré que éste es un argumento evidentemente social y yo, señor, no creo en la sociología ni mucho menos en el socialismo. Y si busca usted otros argumentos, cualesquiera que sean, me veré obligado a contestarle que yo, señor, no creo en los argumentos.
Tras describir al fiero primate que habita en Africa ecuatorial, la segunda acepción que del vocablo gorila admite el diccionario es "guardaespaldas". En tanto, un Diccionario de ciencias sociales (CLACSO, Buenos Aires, 1976) incluyó el término "gorilismo" para nombrar, de modo aproximado y más allá de la ideología declarada por el sujeto, una actitud que remite a significados como "reaccionario" y "conservador".
Es decir, que sociológica y políticamente habría gorilas de izquierda y gorilas de derecha. El denominador común consistiría en no discutir argumentos, aparecer como celadores del equilibrio platónico entre las fuerzas antagónicas de la sociedad y, en situaciones críticas, justificar el uso de la fuerza para restablecer el orden.V. gr.: los golpes de Estado contra los presidentes Juan D. Perón y Hugo Chávez (septiembre de 1955 y abril de 2002), ejecutados por la derecha gorila y pro imperialista y apoyados o tolerados por algunos sectores de la izquierda sin brújula, o sea gorila.
El término "gorila" fue cambiando según las circunstancias de cada país. En los meses anteriores al golpe contra Perón, durante un programa cómico que se transmitía por radio un coro de voces espantadas rugía y cantaba: "Deben ser los gorilas/ deben ser/ los que andan por ahí". De Argentina, el gorilismo se extendió al continente y luego pasó a Europa, donde la recia figura del general Jacques Massu (célebre torturador del pueblo de Argelia y amigo íntimo del presidente Charles de Gaulle) personificaba con sus lentes ahumados la imagen paradigmática del gorila perfecto.
La palabra "gorila" se popularizó en los años de 1960, cuando Washington solapaba a las dictaduras militares de la "seguridad nacional" durante la constante sucesión de golpes de Estado, insurrecciones y revueltas sociales del continente. En sintonía con el trabajo de Carlos del Peral, la editorial mexicana Nuestro Tiempo publicó Imagen estructural del gorila , del periodista Elías Condal, quien hizo un recuento del gorilismo de aquellos años.
La imagen del gorila solía asociarse al militar bruto y represor. No obstante, el gorilismo compromete también a los civiles, y en particular a liberales y socialdemócratas que de un lado sostenían que las fuerzas armadas no deben gobernar ni deliberar y por el otro apoyaban todos y cada uno de los golpes contra la "subversión".
En México (salvo el fatídico 1968), el fenómeno del gorilismo fue relativamente desconocido. Pero el ex presidente Emilio Portes Gil (1891-1974) echó mano al vocablo de marras cuando dijo: "Estas revueltas son la consecuencia de la miseria y la desesperación en que viven los pueblos, gobernados por gorilas..." (El Día, 14/10/67).
Sin duda, el gorila actúa con base en un sistema autoritario. Pero al identificar gorilismo con "militarismo" y "fascismo", la izquierda permeada de liberalismo metió en el mismo saco todo lo que tenía que ver con uniforme, resultándole difícil el entendimiento de procesos como el del general Juan Velasco Alvarado y Omar Torrijos en Perú y Panamá (1969), o los del general Alfredo Ovando Candia y Juan José Torres en Bolivia (1969-71).
Hoy, el decálogo del gorila perfecto incluye:
1) silenciamiento y complicidad con la barbarie neoliberal.
2) vinculación con los intereses de Estados Unidos, explicitado en la defensa de la "democracia" y la "libertad".
3) Odio sostenido a los movimientos populares y a sus dirigentes.
4) Aversión a las conquistas sociales que tienden a alterar el orden neoliberal.
5) Manipulación del poder mediático-cultural para tergiversar la historia de los pueblos.
6) Descalificación a priori de movimientos políticos que son señalados como populistas, mesiánicos y demagógicos.
7) Talento al servicio de la vanidad, y declaraciones recurrentes acerca de su "escepticismo" y "aburrimiento".
8) Colaboración eficiente con el poder y cínico orgullo de hacerlo.
9) Por izquierda, centro y derecha, capacidad de integración absoluta al sistema expoliador.
10) Gibosidad creciente que amenaza con llegar a las extremidades inferiores, donde guarda, celosamente, su centro de reflexión.
Miércoles, 26 de Octubre de 2005 10:02 ;?> No hay comentarios. Comentar.
Por José Steinsleger La Jornada, México D.F. - Miércoles 7 de septiembre de 2005
A cuatro años de la caída de las twin towers de Nueva York, La Jornada fue el único periódico del mundo que a plana entera y primera se preguntó acerca de las causas del suceso mediático más impactante de todos los tiempos. Aquel diáfano y terrible QUIÉN.
Una semana después, el presidente Bush dijo: "O están con nosotros, o están con los terroristas". La Jornada optó por el beneficio de la duda. Y los hechos le dieron la razón porque cualquier estudiante de periodismo sabe que la información veraz requiere el ejercicio de un derecho compuesto de varios verbos: dudar, investigar, analizar, consultar, preguntar, demostrar, exponer.
Tras la explícita amenaza del Capitán América, los "adictos al unilateralismo del oligopolio mediático" (Alfredo Jalife Rahme) empezaron a calificar de "terroristas" o "terrorismo" a los medios y periodistas que se atrevían a rasgar los velos de un flagelo político mundial. Tal fue lo que hicieron Letras Libres (marzo de 2004) y el brulote "La Jornada pierde el rumbo", publicado en la última edición de la revista Etcétera.
¿Rumbo de qué? ¿Acusaron esos medios (tan respetables como cualquier otro) recibo de que en febrero de 2002 el Pentágono cerró la Oficina de Influencia Estratégica, encargada de la propaganda sobre la guerra contra el terrorismo y de la difusión de noticias falsas en el exterior? ¿Sabían de la renuncia de David Frum, escritor de los discursos de Bush en la Casa Negra, e inventor de la frase eje del mal (Irán-Irak-Corea del Norte)?
Todo lo que hemos oído y leído acerca del terrorismo en versión Washington-Londres-Tel Aviv ha sido propaganda y mentira. ¿Alguien conoce la verdad verdadera? Por esto La Jornada destacó en su momento el solitario y digno voto en contra de la congresista Barbara Lee (Oakland, California) cuando el Senado aprobó por unanimidad la resolución que autorizó al presidente a emplear la fuerza contra los terroristas. Barbara tampoco conocía la verdad. Pero el senador Robert C. Byrd ("virginiano occidental del siglo XX" y decano del Congreso) escribió un texto formidable: "La verdad saldrá a flote" (La Jornada, 21/5/03). Cuatro meses después, Bush confesó que no había pruebas de que Saddam Hussein estuviera vinculado a los atentados del 11 de septiembre de 2001. A propósito... ¿Usted volvió a saber de Barbara Lee o del senador Byrd? Los medios "pluralistas" y "tolerantes" no los mencionan, así como tampoco dedican espacio a la ecologista keniata Wangari Maathai, premio Nobel de la Paz 2004, que se atrevió a decir que el sida fue creado deliberadamente contra los negros.
¿Quién o quiénes fueron responsables de los atentados del 11-S? Es como preguntar por enésima vez cómo murió Kennedy, o quiénes dinamitaron el acorazado Maine en el puerto de La Habana el 15 de febrero de 1898, hecho que Estados Unidos usó de pretexto para entrar en guerra contra España y apoderarse de Cuba. Los historiadores hablan de un militar sospechoso: el teniente John J. Blandin, quien fue detenido. La versión oficial dijo que enloqueció y murió cinco años después en un manicomio. En 1938 los archivos y el historial clínico y de inteligencia del teniente Blandin ardieron con el fuego que destruyó el hospital siquiátrico de Sheppard, Virginia.
Cuando en Estados Unidos la lucha por el poder va en serio, ocurren cosas muy raras. Mucho se ha hablado de las extrañas coincidencias que rodearon el asesinato de Kennedy. En todo caso, después del 11-S alguien se encargó de observar que Nostradamus, New York City, Ariel Sharon, el Pentágono y George W. Bush tienen 11 letras. Quizá también resulte interesante saber que en la centuria número 11 de sus versos Nostradamus profetizó la destrucción de Nueva York; que las Torres Gemelas tenían forma de gigantesco 11, que a partir del 11 de septiembre restan 111 días para que finalice el año, y que Nueva York es el estado número 11 de la Unión.
Si va al casino, ya sabe. ¿Que usted no cree en "estas cosas"? Mire... a un discípulo que le preguntó acerca de una herradura colgada en su casa, el matemático y físico nuclear Niels Bohr contestó: "Yo no creo, pero dicen que trae suerte". A Bohr le hubiese encantado saber que en el vuelo número 11 (primer avión que se estrelló contra las torres) viajaban 92 personas (dígitos que sumados dan 11), que en el segundo avión viajaban 65 personas (ídem, 11) y que 11 es la suma numérica del día 254 del año, la independencia de Estados Unidos (4/7) y el teléfono de emergencia estadunidense (911).
Al César lo que es del César: en 1962, bajo la dirección del general Lemnitzer, la Agencia Nacional de Seguridad y el estado mayor estadunidense planificaron la Operación Northwoods, que se proponía secuestrar aviones para estrellarlos en ciudades del país matando civiles, así como el cohete que llevaba el astronauta John Glenn.
De Michel Chossudovsky, investigador canadiense: "La criminalización del Estado tiene lugar cuando criminales de guerra ocupan legítimamente posiciones de autoridad, que les permiten decidir quiénes son los criminales, cuando en realidad los criminales son ellos".
Miércoles, 07 de Septiembre de 2005 21:01 ;?> No hay comentarios. Comentar.
Por José Steinsleger La Jornada - Miércoles 17 de agosto de 2005
En junio de 2001 un tribunal federal de Miami condenó por espionaje y "... atentar contra la seguridad de Estados Unidos" a los cubanos Gerardo Hernández (doble cadena perpetua más 15 años de prisión), Ramón Labañino y Antonio Guerrero (cadena perpetua y 18 años de prisión), Fernando González y René González (19 y 15 años de prisión).
La juez Joan Leonard hizo caso omiso de algunos personajes de Florida que en el juicio opinaron lo contrario: Eugene Carroll, ex vicejefe de Operaciones Navales, el coronel John G. Buchner, del Comando de Defensa Aérea, y el general Charles Wilhelm, ex jefe del Comando Sur.
Tras el dictado de las durísimas sentencias, "los cinco" fueron dispersados en penales de máxima seguridad, donde siguieron sufriendo los padecimientos dispensados desde el momento de su detención por la Oficina Federal de Investigación (FBI), en septiembre de 1998.
Incomunicados de abogados, periodistas, esposas e hijos, y en violación del reglamento de la Oficina de Prisiones del Departamento de Justicia (que establece sanciones duras para "casos disciplinarios", y por un "máximo de 60 días"), "los cinco" conocieron las verdaderas entrañas del país de la "democracia" y la "libertad".
¿Guantánamo? ¿Abu Ghraib? ¿Qué informaron del caso los afanados medios que abogan por la "libertad de prensa"? ¿En qué pajas del espíritu dormían tantos gestores de la "tolerancia", la "independencia intelectual", el "derecho a la disidencia" cuando "los cinco" permanecían aislados hasta 17 meses en celdas de castigo de dos metros cuadrados?
Con giro pascaliano, los abogados defensores de "los cinco" consideraron que si en Miami la escurridiza señora justicia carecía de fuerza, la fuerza debía ser justicia en otro lugar. Y así, la Corte de Apelaciones que la semana pasada falló en Atlanta (Georgia) a favor de "los cinco" cumplió con los cuatro rasgos que Sócrates observó para el buen juez: escuchar cortésmente, responder sabiamente, ponderar prudentemente y decidir imparcialmente.
Cuna de la Coca-Cola y sede mundial de la mentira informativa (CNN), Atlanta también es capital de un estado cuyo escudo reza: "sabiduría, justicia, moderación".
El veredicto unánime de los jueces Phillys A. Kraitch, Stanley F. Birch Jr. y James L. Oakes fue claro, contundente y coincidente con lo que el gobierno cubano aseguró desde el principio: "los cinco" son inocentes. Pero si de los cargos ya no hay duda, y "los cinco" deben ser puestos en libertad inmediatamente, habrá que ver qué dicen los fiscales corruptos y vendidos de Miami.
Como nunca antes, una Corte Federal de Apelaciones contradijo a un juez federal. De modo que el "caso de los cinco" se ha convertido en una bomba de tiempo depositada en el corazón del sistema de justicia de Estados Unidos. Y esto sí es "noticia" para las hienas del rating mediático.
Si en Florida llegase a celebrarse un segundo juicio, tal como sugirió la Corte de Atlanta, el caso se convertirá para millones de estadunidenses en show de insospechado alcance nacional, y con más impacto que los pormenores de los juicios al futbolista O. J. Simpson, el pedófilo Michael Jackson y la joven Terry Schiavo, transmitidos durante meses las 24 horas del día.
Entonces podrán ventilarse las andanzas del multiasesino Luis Posada Carriles, la historia de personajes y bandas terroristas como las que ampara la Fundación Cubano-Americana y, cereza sobre el pastel, el modo fraudulento que le permitió a George W. Bush llegar a la Casa Negra, y el rol que en el virtual golpe de Estado jugaron las corrientes anexionistas cubanas.
No es la primera vez que Cuba desenmascara legalmente las incongruencias profundas de la justicia estadunidense. Ya lo había hecho años atrás. Fue cuando con motivo del secuestro del niño cubano Elián González por la mafia de Miami, el gobierno cubano demostró que la justicia es constancia de una perpetua voluntad, y que en su balanza las pruebas pesan más que los más elocuentes discursos de Fidel.
El histórico veredicto de la Corte de Apelaciones de Atlanta, pieza de orfebrería jurídica, abrió el paraguas señalando que "... la comunidad cubano-estadunidense es un bastión de los valores tradicionales que hacen grande a America".
Por tanto, es de esperar que estos valores acaben de una vez con la mafia cubana, que para deshonra de los ciudadanos de Estados Unidos convirtió a Miami en capital del crimen y el terrorismo mundial.
Jonrón con bases llenas. Con el dictamen de Atlanta, Cuba arrastró cuatro carreras en lugar de una: 1) los cinco cubanos acusados de "espías" son inocentes; 2) primera vez que una corte federal de apelaciones contradice a un juez federal; 3) sacudimiento de una opinión pública embrutecida por los medios de comunicación, y 4) inusitado mensaje de esperanza al Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes que tiene lugar en Caracas.
Atlanta es tierra natal de Martin Luther King (1929-69), quien dijo: "el brazo del universo moral es largo, pero se dobla hacia la justicia". Ahora los cinco cubanos están "al bat".
Miércoles, 17 de Agosto de 2005 12:56 ;?> No hay comentarios. Comentar.
Por José Steinsleger La Jornada - 10 de agosto de 2005
Atosigados bajo una capa de verbosidad teórica y seudopacifista, en Irak y Afganistán la guerra nuclear funciona a todo vapor. ¿La aterradora espectacularidad del hongo es igual a guerra nuclear? No necesariamente. La propaganda belicista requiere que lo nuclear marche asociado al pavor estético de los hongos, en tanto experimenta con nuevas armas que emplean una millonésima parte de la energía nuclear liberada en Hiroshima y Nagasaki.
Un modo de tranquilizar al vulgo. A seis décadas del holocausto japonés (al que el sionismo dominante en Hollywood ha dedicado tan pocos filmes) las bombas de 1945 representan un anacronismo de la tecnología militar.
Ni los pacifistas, ni los científicos humanistas, ni los políticos demagogos conocen del asunto. Fueron los militares y los inversionistas de la industria bélica mundial los que modernizaron el concepto de guerra nuclear. Hongo por hongo, la guerra resultaba negocio para nadie. Y las guerras del capital deben ser, por sobre todo, lucro y ganancia para los vencedores.
En el mundo la mayoría de la gente quisiera acabar con Bush. Pero Hitler perdió la guerra porque consiguió alinear contra él a todas las fuerzas políticas del capitalismo y el socialismo. No solamente lo militar y lo político predominaron en la victoria de la Unión Soviética sobre Alemania, y la de Estados Unidos sobre la "patria del proletariado".
Una determinada concepción de las cosas las hizo posibles. Ni la ideología de Hitler ni la de Stalin podían salir airosas ante la ideología totalitaria de Washington, conducida políticamente de modo menos idealista y más perverso que el nacional socialismo y el socialismo nacionalista de Estado. Ambos modelos no fueron "lo mismo". Ambos fueron hijos del positivismo y el romanticismo.
De ahí la extrema peligrosidad que empezando por el pueblo de Estados Unidos, representa la pandilla de guasones de los Bush para todos los pueblos del mundo. Y creáme: las cosas ya no están para que en un par de años más los políticos de Washington resuelvan el drama con la "alternancia". La guerra total por el control de los recursos del planeta va, y las potencias más ricas del orbe mantienen con firmeza el timón de esta determinación.
Por ello, si con los atentados de Nueva York, Madrid, Londres y Egipto a usted le parece injusto sensibilizar a la opinión pública acerca del sufrimiento de iraquíes y afganos, trate al menos de organizar una cruzada de solidaridad con los chicos de los ejércitos del bien que, por defendernos del mal, les va muy mal.
Las agencias de noticias aseguran que sólo en Irak han perecido cerca de 2 mil invasores a manos de la resistencia patriótica, que el lenguaje informativo "pop" llama "insurgencia". Mas nada dicen acerca del estado de salud de los soldados licenciados que han empezado a morir dolorosa y lentamente con las entrañas cocinadas.
En Estados Unidos, Reino Unido y Canadá murieron en el silencio informativo 11 mil de 240 mil veteranos enfermos que combatieron en la primera guerra del Golfo (1991). Leuren Moret, experto en polvo atmosférico de la Universidad de Berkeley, asegura que muchos soldados de aquella época recibieron diagnósticos de tumores cerebrales, daños en el cerebro y procesos de pensamiento distorsionado tras haber inhalado el fino polvo de uranio radioactivo (RUD, por sus siglas en inglés), liberado en partículas por las armas que dispararon.
Hay personas que prefieren no saber que por efecto del RUD en Irak y Afganistán los niños nacen sin cerebro, y las mujeres dan a luz pedazos de carne. Pero quizá sí le inquiete saber que en Estados Unidos también están naciendo niños sin ojos, sin oídos, con dedos fundidos, daños en el tiroides y malformaciones a causa de los efectos genéticos que sus mujeres llaman "semen ardiente".
El RUD interfiere en las mitocondrias, esos bastoncitos presentes en el citoplasma de las células animales y vegetales, que transmiten la energía a todas las células y nervios, causando enfermedades como las de Parkinson, esclerosis mental (enfermedad de Lou Gehrig) y un tipo muy agresivo de cáncer linfático (síndrome de Hodgkin). El uranio no puede ser extraído del organismo. No hay tratamiento. No hay cura. Y desde los cadáveres enterrados sigue irradiando el ambiente.
Bob Nichols, investigador del periódico Oklahoma City, cuenta que un almirante de India calculó a cuántas bombas nucleares de Nagasaki equivalía la radiación liberada en 2003 por 2 millones de kilos de uranio esparcidos en Irak, por balas estadunidenses, granadas de 120 mm., bombas bobas, bombas inteligentes y bombas de 250 y mil kilos. Un misil crucero carga hasta 400 kilos de uranio. El almirante concluyó: a 250 mil bombas nucleares. Calma... leyó bien: 250 mil bombas nucleares.
Irak y Afganistán quedan muy lejos del mundo lindo. ¿Cuán lejos? Nichols registró que desde inicios de la guerra, cuando en Europa continental y Gran Bretaña soplan en marzo los vientos del sur y del este, los conductores de los coches estacionados vienen observando en los parabrisas puntitos muy brillantes de colores, mezclados con la fina arena del desierto. Por ahora no les preocupa.
Jueves, 11 de Agosto de 2005 19:55 ;?> No hay comentarios. Comentar.
La Jornada (México D.F.) - Miércoles 3 de agosto de 2005
En la madrugada del 16 de julio de 1945 la niña Carola Torres gritó "¡He visto la luz!" Segundos después, la tierra de Alamogordo (Nuevo México) trepidó bajo sus pies. Luego, la luz se fue disipando y Carola retornó a las tinieblas de su ceguera.
"Explosión accidental en un depósito de armas". Tal fue la versión oficial con la que el ejército de Estados Unidos calificó el primer ensayo nuclear conocido: la detonación de la bomba Trinity (19 kilotones o 19 mil toneladas de TNT), y la devoción de los políticos por su propia y deliberada ceguera.
Lejos de allí, en una de las sesiones de la Conferencia de Potsdam, localidad cercana a Berlín donde se reunieron los gobernantes aliados para tratar la nueva situación internacional tras la rendición de Alemania, Stalin comentó a Molotov, su ministro de Relaciones Exteriores: "¿Has visto que Truman sonríe de un modo inusual?"
El científico William L. Lawrence, testigo del espectáculo de Trinity, describió en un informe los motivos que alegraron a su presidente: "... y un sol gigantesco de color verde, que en una fracción de segundo se elevó a una altura de más de 2 mil 500 metros, y que se alzó cada vez más hasta alcanzar las nubes, iluminando el cielo y la tierra a su alrededor, todo con brillo cegador”.
"Impulsada hacia arriba -agrega- ascendió una enorme bola de fuego de aproximadamente un kilómetro y medio de diámetro, que en su impetuoso ascenso iba cambiando de color, desde el púrpura oscuro hasta un tono anaranjado... Parecía como si estuviésemos asistiendo al instante de la Creación en que Dios pronunció aquellas palabras: 'Hágase la luz'". El informe, claro, ofrecía un concepto de la luz totalmente opuesto a las ilusiones de Carola.
Al ver la explosión, el físico Julius Robert Oppenheimer (1904-1964), jefe del Proyecto Manhattan y uno de los padres de la bomba mal llamada atómica, recitó un poema del Bahavad Guita: "Ahora me he convertido en la muerte... destructora de mundos". Kenneth Bainbridge, director de la prueba, fue más explícito: "Ahora todos somos unos hijos de puta".
Tardía reflexión. La bomba pasó a manos de los políticos y el 6 de agosto de 1945 un comentarista de radio estadunidense comentó: "La fuerza de la que extrae su potencia el Sol ha sido lanzada contra quienes encendieron la guerra en Oriente". En Hiroshima, 100 mil civiles se derritieron como si, en efecto, el Sol hubiera caído sobre sus cabezas. "Escarmiento" que debía ser aún más duro: en Nagasaki, 36 mil más corrieron la misma suerte tres días después.
"Cometí un error -dijo Albert Einstein- cuando firmé aquella carta al presidente Roosevelt dando a entender que la bomba debía ser construida. Pero tal vez se me pueda perdonar por ello, porque entonces todos pensábamos que había una alta probabilidad de que los alemanes estuvieran trabajando el tema y de que de llegar a tener éxito utilizaran la bomba atómica para convertirse en la raza dominante."
Atributo con el que hoy se revisten las potencias que nos defienden del mal, de acuerdo con las doctrinas militares conocidas con los nombres de "Mutual Assured Defense" (Defensa Mutua Asegurada) y "Self Assured Destruction" (MAD y SAD, "triste" y "loco").
De 1945 a 1995, los países del "club nuclear" efectuaron 2 mil 72 detonaciones, 511 sobre la superficie terrestre. En 2000, Estados Unidos contaba con 7 mil 960 bombas nucleares (la mitad montadas en submarinos estratégicos). En 103 plantas de desechos nucleares, y en los varios laboratorios de armas del país más feliz del mundo, existen almacenadas 77 mil toneladas de uranio enriquecido.
Rusia cuenta con 6 mil 580 bombas, y siguen China con 410, Israel 200, Francia 350, Reino Unido 192, India 25 y Pakistán 25, según el Tratado de No Proliferación Nuclear (sic, 1968), firmado ya por 187 países...
El 15 de agosto de 1995, el primer ministro japonés Tomiichi Murayama expresó al presidente William Clinton y el premier inglés John Major su profundo remordimiento por los crímenes de guerra cometidos por su país contra las naciones asiáticas. Estados Unidos y Gran Bretaña nunca pidieron perdón por los suyos.
¿Por qué es posible descubrir los átomos pero no la forma de controlarlos? Einstein respondía: "Muy sencillo: porque la política es más difícil que la física". Sin embargo, Robert L. Stevenson, autor de Doctor Jekyll and Mr. Hyde, hubiese respondido que "la política es quizás la única profesión para lo que no se considera necesaria una preparación".
Cuando Oppenheimer objetó la construcción de la bomba de hidrógeno, Herbert Hoover, director de la FBI, y el senador Joseph McCarthy lo acusaron de ser "espía soviético". Caído en desgracia, el físico fue rehabilitado por el presidente John F. Kennedy en la mañana del fatídico 22 de noviembre de 1963, día en que también muere el novelista Aldous Huxley, autor de Un mundo feliz.
Del guión de Marguerite Duras para el filme Hiroshima mon amour (Alain Resnais, 1959):
Ella: Hay que evitar pensar en las dificultades que a veces tiene el mundo, si no se volvería completamente irrespirable. Aléjate de mí. El: Aún no ha amanecido. Ella: No. Es probable que muramos sin haber vuelto a vernos. El: Es probable, sí... quizás si un día... La guerra... Ella: Sí, la guerra. (FIN)"
Jueves, 04 de Agosto de 2005 20:29 ;?> No hay comentarios. Comentar.
Por José Steinsleger La Jornada (México D.F.) - Miércoles 20 de julio de 2005
Nada (o casi nada) de la cultura política boliviana sería comprensible sin el aporte de cinco personalidades que le dieron forma y sentido a su realidad nacional: Carlos Montenegro (1904-53), Augusto Céspedes (1904-98), Sergio Almaraz Paz (1928-68), René Zavaleta Mercado (1937-84), y Marcelo Quiroga Santa Cruz.
Los ejes temáticos de sus obras también fueron cinco: nacionalismo, soberanía, antimperialismo, socialismo y defensa de los recursos naturales. Montenegro (Nacionalismo y coloniaje, 1943) y Almaraz Paz (El poder y la caída, 1966) murieron de cáncer a los 40 años. Zavaleta Mercado (Bolivia: crecimiento de la idea nacional, 1965) murió a los 48 de embolia cerebral, y el novelista Augusto Céspedes (Metal del diablo, 1946) murió de viejo.
Distinta fue la suerte de Quiroga Santa Cruz. Pocas semanas después del triunfo de la coalición centro izquierdista liderada por Hernán Siles Suazo, el general Luis García Mesa se alzó contra el gobierno constitucional interino de la presidenta Lidia Gueiler.
El 17 de julio de 1980, en la sede de la Central Obrera Boliviana (COB), Quiroga Santa Cruz resistió arma en mano el intento de secuestro. Bajo el mando del coronel Luis Arce Gómez (narcotraficante, alumno de la CIA y ministro del Interior de García Mesa), el grupo de asalto a la COB asesinó a varios líderes obreros y se llevó al dirigente socialista, herido por una ráfaga de ametralladora. En el cuartel general de Miraflores (La Paz), Quiroga Santa Cruz se convirtió en un "desaparecido" más del terrorismo de Estado patrocinado por Washington, y ejecutado por los regímenes militares del Cono Sur (Operación Cóndor).
En abril pasado, el general José Antonio Gil publicó Con la llanta pinchada, relato novelado que narra los hechos ocurridos en Miraflores. Basado en testimonios de los verdugos, el ex comandante de la séptima división de ejército sostiene que Quiroga Santa Cruz habría sido torturado y descuartizado, siendo sus restos incinerados y esparcidos bajo el asfalto de una avenida aledaña al cuartel general. La avenida lleva nombre sugestivo: Los Leones.
La evolución ideológica de Marcelo Quiroga Santa Cruz es claro ejemplo de que nadie nace políticamente perfecto. Nativo de Cochabamba y educado en el plácido clima familiar de burgueses y terratenientes, el fundador del Partido Socialista Uno (1971) tuvo sus primeras experiencias políticas en las filas de la Falange Socialista Boliviana (FSB, derechista).
En 1962 la Fundación William Faulkner le concedió el premió a la mejor novela iberoamericana, Los deshabitados, escrita a sus 26 años. Sin embargo, la gesta heroica del Che Guevara en Ñancahuzú (1967) fue el cimbronazo ético que cambió el rumbo político del joven que parecía destinado a la politiquería y la cría de caballos, el polo, la literatura y el ballet.
Como diputado de la FSB, Quiroga Santa Cruz entabló el primer juicio de responsabilidades en contra del dictador René Barrientos, por haber facilitado que agentes de la CIA intervenieran en el asesinato del Che (1968). ¿Paradójico? En aquella época existían políticos con sentimientos antimperialistas y patrióticos, capaces de tomar conciencia, aunque esto les representase, como al demandante, la expulsión del parlamento y el confinamiento en una prisión de la selva amazónica.
Caído Barrientos, el gobierno del general Alfredo Ovando Candia nombró a Quiroga Santa Cruz ministro de Minas y Petróleo. El 19 de octubre de 1969 los yacimientos controlados por la Gulf Oil Company fueron nacionalizados, posibilitándose los cambios que conducirían al gobierno nacionalista revolucionario del general Juan José Torres.
Dos libros escritos en el exilio explican los pormenores de su gestión: El saqueo de Bolivia (1972) y Oleocracia o patria (1977). Tras el golpe del general Hugo Bánzer (1971), Quiroga Santa Cruz se exilió en Argentina, donde fue comentarista del diario Noticias (ala revolucionaria del peronismo) y profesor de la Universidad Nacional de Buenos Aires, regida por Rodolfo Puiggrós.
En el exilio mexicano (1975-77), Marcelo vivió tres años en los que combinó su actividad periodística en El Día con la cátedra universitaria en la UNAM. Aquí, la fallecida periodista argentina Elsa Jascalevich preguntó al líder boliviano: ¿cómo se define usted políticamente? Quiroga Santa Cruz respondió: "Lo que he realizado y voy a realizar guardará estricta consecuencia con un objetivo final: la sustitución de un régimen de explotación por otro en el que la justicia social sea posible" (Unomasuno, 04/12/77).
En 1979, con motivo de la tercera edición de El saqueo de Bolivia (Buenos Aires, 1972), Marcelo apuntó en el prólogo: "Siendo costumbre de los escritores dedicar un libro a la persona que inspiró su redacción o en cuyo homenaje se rinde el esfuerzo intelectual, yo quiero que ésta, fruto de una pasión inextinguible por la libertad y la justicia social, le sea dedicada, póstumamente, a los que ya no verán la sociedad liberada de mañana que ellos contribuyeron a organizar con su generosa sangre" .
Miércoles, 20 de Julio de 2005 13:53 ;?> Hay 3 comentarios.
Por José Steinsleger La Jornada - Miércoles 13 de julio de 2005
¡Dios lo quiere! En las sinagogas de Wall Street el grito de batalla del papa Urbano II (1096) excita a los "cristianos renacidos". En Tel Aviv, el fascismo judío alienta a "... los cuatro ángeles que estaban preparados para la hora, día, mes y año, a fin de matar a la tercera parte de los hombres" (Juan, 10:15). Y entre los mercenarios del Islam resuena el verso del Corán: "... no toméis a los judíos y a los cristianos como amigos. Ellos son amigos los unos de los otros" (VI:51).
¿Se acuerdan cuando el libio Kadafi era malo? Pues ahora es bueno. ¿Se acuerdan cuando Bin Laden era bueno? Pues ahora es malo. Los únicos consecuentes con el mal han sido los terroristas cubanos Orlando Bosch y Luis Posada Carriles, por esto Washington los premia y abriga con el sol de Miami.
El pensamiento actual rebosa de paradojas. Una de éstas sería el carácter básicamente racionalista de los irracionalismos en boga. El terrorismo de hoy no es ciego. Distingue, estudia y escoge perfectamente el blanco: los deudos de las víctimas y los vastos contingentes sociales que dependen de la CNN, Fox News y la BBC para construir su "opinión".
¿Todos fuimos neoyorquinos, madrileños y hoy londinenses? Puede ser. Pero no fuimos todos colombianos cuando el 7 de febrero de 2003 una bomba mató a 53 civiles y causó 192 heridos en un club de la ciudad de Neiva. El gobierno de Alvaro Uribe, la OEA y el Comando Sur echaron la culpa a la guerrilla. Luego, cuando ya no importaba, la fiscalía, la policía y una veintena de expertos en atentados terroristas de Estados Unidos lo pusieron en duda.
Al Qaeda... ¿Secta de alucinados que en las cuevas del Hindustán pueden más que todos los aparatos de inteligencia de las potencias occidentales? Bin Laden... ¿Guasón ciberespacial que aparece y desaparece tras golpear en el lugar exacto y en el momento preciso?
Por Alá y Cristo Jesús... Que del oficio el novelista inglés John Le Carré conoce más, y los sabuesos de Scotland Yard prescinden de las pistas que ofrece el corrido del mexicano Rigoberto Cárdenas: Por cielo, por mar, por tierra/ Osama Bin Laden, te andan buscando/ Bin Laden el terrorista/ que la CIA ha preparado/ este fue el error más grande/ del gobierno americano.
Racionalidad de lo irracional. En la era del terror programado, aviones F-16 persiguen las alfombras mágicas del talibán con teléfono satelital. "¿Guerra santa" entre fundamentalismos? ¡Háganla buena! El "libre mercado" necesita paramilitarizar la guerra y atosigarnos con lenguajes que convierten la propaganda hitlerista en inofensivas peroratas de aldea.
Enhiesto contra las conciencias críticas que resisten la tiranía global, el Grupo de los Ocho va por todo. Mao Tse Tung no dijo que el imperialismo era un "tigre de papel". Dijo que "... los imperialistas son, al mismo tiempo, tigres de papel que se comen a los hombres".
Hay que apurar el paso. En Irak, la resistencia que los medios llaman "insurgencia" dobla el brazo al país destructor de cometas. Europa no quiere ser yanqui. India y China invaden el mundo de mercaderías. Irán construirá 20 centrales nucleares con ayuda de Rusia. Corea del Norte refuerza su poder atómico. Los globalifóbicos están de pinga, el petróleo se acaba y la verborrea liberal se agotó.
Si Washington tuviese su centro de gravedad militar en América Latina, en lugar de Asia central, demos por seguro que los mártires de la brigada Cachazapo (castrista-chavista-zapatista-populista) conseguirían tantos "jonrones" sangrientos como las "células durmientes" de Al Qaeda.
En su edición del 7 de julio pasado, el periódico Clarín de Buenos Aires (favorito de la clase media y con tirada de un millón 200 mil ejemplares diarios) preguntó a sus lectores: ¿cree que las potencias del mundo finalmente lograrán frenar estos ataques terroristas?
En contados minutos, la página web del matutino publicaba las primeras respuestas: sí: mil 174 lectores (7.9 por ciento); no: 13 mil 623 lectores (92.8), que en su mayoría proponían la vía de la negociación. Sólo faltaría otra pregunta: ¿negociar con quién?, ¿con los terroristas, o con los apóstoles del "libre mercado" que lucran caotizando el escenario de la política internacional?
Fruto tóxico de la CIA y del Mossad, Al Qaeda representa al Islam lo que la Fundación Nacional Cubano Americana a los principios de la democracia neoliberal: escuadrones de la muerte dirigidos por el "trío dinámico" Bush-Blair-Sharon, Henry Kissinger (arquitecto del terror), los multihomicidas Donald Rumsfeld y John Negroponte, y el vicepresidente Dick Cheney, chamán de todos los obispos, rabinos, ulemas y ayatolas enfermos de su fe.
En esta deliberada confusión sin parangón histórico, en esta siembra de miedo funcional al poder, la manipulación informativa criminaliza la protesta social a escala mundial. Y después del circo romano y Auschwitz, Guantánamo y Abu-Ghraib preanuncian el destino de quienes fueron elegidos para morir en los nuevos hornos crematorios.
Sábado, 16 de Julio de 2005 21:28 ;?> No hay comentarios. Comentar.
Por José Steinsleger La Jornada - Miércoles 6 de julio de 2005
El día que todos los pueblos y culturas del orbe consigan vivir en relativa paz y justicia social habrá que resolver un par de asuntos espinosos: el racismo y la religión. La Causa Primera lleva el color de la luz. Y la luz es blanca.
La maldición que el viejo Noé echó sobre su hijo Cam después del diluvio hizo que el alcahuete de Sem fuese el bendecido, y Cam el maldecido. Sem se convirtió en padre de todas las "razas caucásicas" y Cam en padre de todas las "razas malditas". Vamos bien: cuatro milenios después, ningún descendiente de Sem admitiría su racismo congénito. Ni siquiera los responsables que la semana pasada montaron en Los Angeles una exposición del faraón egipcio Tutankamón, representado como blanco.
El publicista que recurre a la imagen de una negra para el comercial de jabón que "lava más blanco" cree que no es racista. Tampoco cree serlo el periódico que anteayer apuntó en titular "Advierten aumento de ideas racistas" (en Estados Unidos), y en la página siguiente señaló al líder boliviano Evo Morales como "quechua", sin aclarar si el presidente del país andino es hispano.
En octubre de 2002 la periodista italiana Oriana Fallacci defendió ante un tribunal de París su derecho a "criticar" a los hijos del Islam. "Se multiplican como ratas -dijo-. Quienes critican mi libro ("La rabia y el orgullo") no es porque se hayan convertido al Islam, sino porque no tienen pelotas, son unos castrados", agregó.
Brigitte Bardot, sex symbol de los sesentas y mujer creada en su época por Dios, también niega ser racista. En su Carta abierta a mi Francia perdida (1999), la defensora de las focas se queja del número de inmigrantes musulmanes en Francia, de sus matanzas de corderos y la abundancia de mezquitas en el país "...mientras los campanarios de nuestras iglesias no tañen por falta de curas".
En el white Anglo Saxon protestant globo en que moramos, nadie quiere ser acusado de racista. Con motivo del juicio a Edgar Ray Killen, acusado de asesinar a tres jóvenes antirracistas en 1964, la afrojefa del Departamento de Estado Condoleezza Rice comentó: "más vale tarde que nunca"... Es una esperanza: en 2045 quizá la condenen a ella por el genocidio de su país en Irak y Afganistán.
Inquieta por la historieta mexicana que narra las aventuras de Memín Pinguín, Rice relató que su abuelo debió escapar de su casa a los 13 años, tras un altercado con un "blanco". Un "blanco" que bien pudo estar al servicio del anciano republicano Strom Thurmond (miembro del Ku Klux Klan), así como ella venera hoy al jefe del Senado Trent Lott, partidario de la segregación racial.
El racismo, claro está, también es practicado por la gente "de color". En marzo de 2002 dos afroestadunidenses de San Francisco le rompieron las piernas al nicaragüense Lester Alvarado por parecer árabe, pero lo corriente es que los blancos den golpizas como las que recibió el mexicano Gerardo Pimentel por parecer iraní.
No hay empate. Con excepción de los 100 y 200 metros llanos, el jazz, el son y el box peso pesado, los descendientes de Sem vienen ganando por nocaut. Sin el tráfico de esclavos africanos cazados por los árabes para ser vendidos a ingleses, portugueses y holandeses, otra hubiese sido la historia del "progreso" y Wall Street.
El uso consciente o inconsciente de un cromático adjetivo habla por sí solo: "trabajar como negro", "humor negro", "conciencia negra", "lista negra", "mercado negro", "noche negra", "ver negro", "septiembre negro", "alma negra", "sentimientos negros", "merienda de negros", "nalgas de negra", "sangre negra", "gato negro", "viernes negro", "oveja negra", suma y sigue.
En septiembre de 1997, la aerolínea American Airlines (AA) se disculpó por el contenido de su manual de pilotos, el cual presenta una imagen caricaturesca y despectiva de los latinoamericanos: "Les gusta tomar un trago en el avión antes de despegar, y no es infrecuente que los pasajeros no respeten las reglas y se emborrachen", rezaba el manual.
Años después, un piloto de AA adoptó un tono más amable. En el vuelo Los Angeles-Nueva York del 2 de febrero de 2004, el piloto sugirió a los pasajeros cristianos que alzaran la mano y los invitó a discutir su fe con los no cristianos.
Sin duda Memín Pinguín es una caricatura originada en el racismo larvado de todas las sociedades. Pero Estados Unidos es el campeón del odio racial legalizado: 676 organizaciones, según un estudio del Southern Poverty Law Center realizado en abril de 2002.
Dijo Tom Klamp, ex policía y conductor de un programa de radio en Texas: "¿No es momento ya de que permitamos a nuestra Guardia Nacional, a nuestros militares y a nuestras fuerzas armadas que ocupen las fronteras y les demos permiso de disparar a aquellos que intenten colarse en este país...?" (The Tom Klamp show, Dallas, 07/3/01). El momento ya llegó y, posiblemente, no por culpa de Memín Pinguín.
Viernes, 08 de Julio de 2005 23:04 ;?> No hay comentarios. Comentar.
Ninguna fórmula artificial ha conseguido sustituir las cualidades nutricionales, bioquímicas, antialérgicas, inmunológicas y antinfecciosas de la leche materna. Sus anticuerpos protegen al niño de la gastroenteritis y de los trastornos respiratorios y se trata de un alimento que facilita el desarrollo de la flora intestinal que protege al bebé de hongos y bacterias.
Compuesta de 200 sustancias que funcionan como auténticos mensajeros químicos de la vida, la leche materna (distinta a la de vaca y cabra) juega un papel en el desarrollo de la mucosa intestinal, en la regulación del apetito y en el desarrollo del sistema de inmunización.
Por litro, la composición de la leche materna de mujeres bien alimentadas incluye proteínas, lactosa y grasa o lípidos. Investigaciones hechas en México con madres mal alimentadas del pueblo otomí permitieron observar que su leche era baja en grasa, lo que coincidía con el bajo consumo de lípidos. Normalmente las fuentes más importantes de lípidos son los alimentos de origen animal, productos de bajo consumo en el medio rural.
Los carbohidratos, vitaminas, proteínas y minerales que posee la leche natural son óptimos para el organismo del pequeño y la leche industrializada no combina bien con la pobreza. En lugares sin acceso al agua potable, un lactante alimentado con biberón tiene mayores posibilidades de morir por diarrea que un niño amamantado.
Las familias que carecen de instrucción necesaria para leer las indicaciones del envase diluyen a menudo con exceso los preparados comerciales. Por tal motivo se recomienda a la madre que amamante a su hijo y evite los productos sustitutos de calidad inferior. Si todos los niños fuesen alimentados exclusivamente con leche materna durante los cuatro a seis primeros meses de vida, se calcula que se podría evitar la muerte de un millón de bebés que fallecen por problemas asociados a la alimentación artificial.
En escuelas y facultades de medicina, la leche materna ya es motivo de estudio por sus alcances biológicos, sicológicos, culturales y económicos. Esta sustancia, la más compleja de la naturaleza, es como una vacuna milagrosa: no se inyecta, es eficaz, viene del microcosmos de la mujer y nos proyecta al universo.
La mayoría de los pueblos inteligentes del mundo han confirmado, además, que los niños amamantados tienen generalmente coeficientes intelectuales mayores que los que recibieron leches industrializadas. Por ende, consideran que la lactancia materna es un derecho del niño. Sin embargo, en los pueblos que van perdiendo su inteligencia, el origen de la vida, la evolución, la salud del niño y la lactancia materna, viene consagrándose la idea de que el asunto está sujeto a la "libertad de opinión".
En Estados Unidos -país vanguardia de la pornografía infantil y del tráfico ilegal de órganos de niños, donde "la ley" permite sentenciar a muerte a un niño, adiestrarlo en el manejo de un fusil de asalto o llevarlo a juicio encadenado y esposado si a una niña le regala un dibujo con las tetas de una chica al aire- el estado de Ohio se convirtió en la 34 entidad federativa en adoptar una ley para consagrar el derecho a amamantar en público.
El debate tuvo lugar hace un par de semanas, y no en el siglo XVI (Afp, Nueva York, 17/6/05). En 16 estados más, la cosa no está clara. Si en Kentucky es ilegal que una mujer camine en traje de baño por una autopista (a menos que vaya escoltada por dos policías) o que una mujer pueda denunciar a un hombre de bigote por haberla besado, o si en Tennessee las mujeres no pueden llamar a un hombre para concertar una cita, y en Wyoming la ley penaliza a las parejas que hagan el amor en el pasillo de carnes congeladas de los supermercados, Lisa Herek no se puede quejar.
En Nebraska, durante un concierto de rock en el que muchas niñas andaban con las tetas al aire, la policía se acercó a Lisa cuando amamantaba a su hija de cinco meses y le pidió que se cubriera. Los agentes estaban tan avergonzados como la famosa conductora de televisión Barbara Walters, quien ante millones de televidentes contó de su incomodidad porque una madre, que viajaba a su lado en un avión, iba amamantando.
Desafiando las leyes "antiterroristas", centenares de mujeres se pusieron a amamantar a sus bebés ante la cadena televisiva ABC de Nueva York, en protesta por el comentario de Walters. Pero en Maryland, mientras Jennifer Myrna amamantaba discretamente a su bebé en una casa de decoración, un empleado se acercó a pedirle que se moviera a una zona reservada a las familias. Y ya son varios los locales de hamburguesas Burger King y cafés Starbucks donde las mujeres han denunciado acoso de los empleados por "amamantar en público".
No hay que desesperar. Según la Casa Negra, el presidente elegido la semana pasada en Irán es un "ultraconservador".
Jueves, 30 de Junio de 2005 16:05 ;?> No hay comentarios. Comentar.
Por José Steinsleger La Jornada - Miércoles 1 de junio de 2005
Grosso modo hay varios tipos de terrorismo: político, delictivo, homofóbico, económico, mercenario, mediático, racista, religioso, ambiental, machista, de Estado. En calidad y eficiencia, el último tipo de terrorismo integra y supera a los precedentes.
El terrorismo político-económico-ambiental involucra a todas las clases sociales; el delictivo corrompe a las instituciones; el homofóbico-machista-religioso-racista subyace en los pliegues de una educación alienada; el mediático embrutece a la sociedad; al mercenario le da igual si le pagan, y el terrorismo de Estado recurre a lacras humanas como el cubano-venezolano Luis Posada Carriles.
Las nociones modernas de libertad, democracia, justicia nacieron del derrumbe del orden feudal europeo durante la Gran Revolución (Francia, 1789). Pero el terrorismo jacobino (1793-95) no fue a causa de sus ideas, sino a consecuencia de los nostálgicos del pasado que fundaron el "Estado moderno" bebiéndose la sangre de los comuneros de París (1871), así como la satrapía de Washington pretende hoy beberse la del mundo entero.
Fue lo que entonces pasó. Sin embargo, algo más pasó: la difusión de los valores y principios de la Gran Revolución, que el neoliberalismo revirtió dos siglos después. De todos modos, aquellos valores y principios "universales" nacieron torcidos.
En El espíritu de las leyes (1748), Montesquieu escribió: "El azúcar sería demasiado cara si no fuera porque la planta que la produce la trabajan los esclavos... No puede concebirse la idea de que Dios, que es un ser sabio, haya puesto un alma, y sobre todo un alma buena, en un cuerpo completamente negro".
La revolución de Haití, primera revuelta cabal de la modernidad, pagó muy caro las consecuencias de una "ideología republicana" que los pueblos de América conocían desde el primer viaje de Colón. Sí, ya sé lo de los aztecas "intolerantes" con los pueblos tributarios, y de los "excesos" de Hidalgo. Mas lo que hoy predomina es una política de exterminio global, científica y sutilmente planificada.
Por ello, cuando revisamos las páginas de los periódicos resta un par de opciones: tirarlos con desdén por la ventana (como hacía el anarcoindividualista Jorge Luis Borges), o bien detenernos en el increíble esfuerzo de la humanidad en su lucha contra el Diablo: los pueblos de Irak y Palestina entre los primeros, y los de América Latina que por todos lados se levantan.
Que en este continente retornemos o no al terrorismo de Estado del duro Robespierre o el más flexible de Danton dependerá, paradójicamente, del grado de lucidez de las oligarquías dominantes, los políticos oportunistas y de la toma de conciencia de quienes en los países ricos, voluntaria o involuntariamente, contribuyen con la expansión del terrorismo imperial.
Soñar no cuesta nada. Hay que confiar. Ayer, en una lavandería de la colonia atendida por una pareja muy joven y endeudada hasta el cuello con las máquinas, recibí la ropa con una bolsita de plástico que contenía ocho pesos. "Estaban en una de sus camisas", dijeron.
¿Cómo entender luego a los sabios a sueldo que hablan de la corrupción, internalizando en la sociedad la baja autoestima, la autodesvaloración? ¿Hablan en nombre de los millones que son honestos, o hablan de los pocos miles que practican el saqueo de las arcas públicas, poniendo en peligro la "seguridad jurídica" de los "inversionistas"?
Negativo. Hablan en nombre de un sistema que, para sostenerse, necesita de los distintos tipos de terrorismo referidos. Para estos pocos, soñar también cuesta nada: creen en la impunidad eterna, en la injusticia eterna, en el atropello eterno. ¿Quiénes serán más "idealistas"? ¿Los que sueñan con la posibilidad de otro mundo, o los que solapan el terrorismo de Estado?
La devolución de ocho pesos habla de la dignidad de un pueblo. ¿Basta con dos? No. Basta con uno. Dicen que el código genético del chimpancé resulta similar en 99 por ciento al de los humanos. Tal diferencia habla de lo que podemos ser. De hecho, en Brujas un manual de capacitación de la policía utiliza fotos que comparan los gestos de George W. Bush (triste o sonriente, dubitativo, soñador) con los de un chimpancé. "No había visto estas fotos y creo que son de mal gusto", dijo Patrick Dewael, ministro del interior de Bélgica. Coincido: ¿qué culpa tienen los chimpancés?
En el mundo hay cientos de millones como la pareja referida. Sin acaso darse cuenta, estas personas ponen en cuestión el deber ser del sistema. Más arriba cité el caso Posada Carriles. En documentos desclasificados de la CIA vemos que, en efecto, en octubre de 1976 la bestia participó en el bombazo que precipitó al mar de Barbados un avión cubano, con 73 pasajeros civiles a bordo. Venezuela pide su extradición para juzgarlo.
El Departamento de Estado envió un mensaje al gobierno de Hugo Chávez diciendo que "... el pedido no estaba fundamentado suficientemente desde el punto de vista legal" (agencias, 28/5/05). Esta es la diferencia entre el uno y el otro mundo posible. Mucho más que el uno por ciento. De veras: los chimpancés son inocentes.
Viernes, 03 de Junio de 2005 19:41 ;?> No hay comentarios. Comentar.
Por José Steinsleger La Jornada - 18 de Mayo de 2005
Si los asesinos del poeta salvadoreño Roque Dalton (10 de mayo de 1975) hubiesen sido hombres "de izquierda", el suicidio o el monasterio eran su destino. Pero en el libro autobiográfico Crónica entre los espejos (2003), Eduardo Sancho (ex comandante Germán Cienfuegos) dice que el crimen fue un "error", exculpando a quien dio la orden de fusilamiento: Joaquín Villalobos.
En una entrevista concedida en mayo de 2003, el periodista Juan José Dalton, hijo de Roque, dice: "... ¿qué clase de gente es ésa?; ¿qué les ha pasado?; ¿qué ética se mueve en El Salvador?... aquí se hace un homenaje al que mandó matar a monseñor Romero, se le rinde tributo a quienes asesinaron a los jesuitas y se mantiene en la impunidad a los que mataron al poeta más destacado de este país".
Ambas situaciones responden a un drama que puede ser desdoblado: primero, que la derecha de la izquierda (la hay) asesinó a una piedra angular de la poesía latinoamericana y, segundo, que la izquierda de la derecha (de moda) no rinde homenaje a hombres como Roque Dalton.
Entre los aspectos más desquiciantes de la izquierda figura la idea de que el hábito hace al monje. La anarquista Fanny Kaplan intentó matar a Lenin en 1918. Años después, Stalin adoptó una política de derecha que pasó por izquierda. Incluyendo a los renegados, la dirección sandinista fue corrupta. ¿El pueblo de Sandino también?
"¡Cuídate, España, de tu propia España!/ ¡Cuídate de la hoz sin el martillo, cuídate del martillo sin la hoz!" Así murió Roque Dalton, disidente por izquierda del partido comunista salvadoreño, autor de un notable ensayo sobre César Vallejo (1963) y muerto por no cuidarse de "los leales ciento por ciento" (Vallejo, España, aparta de mí este cáliz, XIV). Desatinos del subdesarrollo político que tuvo elocuencia impar con el "apoyo crítico" del partido comunista argentino al régimen genocida de los militares (1976-83).
Ante conductas que la izquierda revolucionaria suele calificar de "errores", la derecha saca partido. A Villalobos, por ejemplo, lo premia con becas, consultorías, tribuna y espacio en medios de comunicación. Tampoco falta el aderezo literario de los izquierdistas "modernos". Profilácticamente ("yo, que estuve ahí") preguntan qué es izquierda, qué es derecha. Si hay talento, el imperio y las editoriales de la corona española, agradecidos. Si no, da igual.
Los puentes entre la non-fiction-novel y la realidad son fantásticos. En la novela póstuma Pobrecito poeta que era yo (1986), Roque cuenta que en 1965 recibió en San Salvador varias visitas de un agente gringo de la CIA: "... de inmediato se notaba que ese hombre había tomado posesión de mi suerte y destino y desde su primera aparición trató de subrayarme esta impresión".
El agente le dice que puede meterlo preso. "Tú sabes cómo son los militares. Yo he venido a darte una salida conveniente y útil para todos." Mostrándole su pasaporte, que Roque había perdido en La Habana, el agente le mostró la capacidad y alcance de la CIA. "Tú puedes ayudarnos a evitar la violencia comunista... Tú decides vivir como un escritor, como un estudioso, no como un delincuente... Si te niegas nosotros le haremos saber a tu partido, por medio de la gente que tenemos dentro, que toda esta información nos la diste tú... No vas a quedar como un héroe, sino como un traidor".
La firmeza ideológica hizo que Roque se negase a semejante propuesta. Pero le contó la historia a un amigo íntimo. Diez años después, el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) asesinó al poeta y hasta hoy no existe un informe serio de los hechos. "Pragmático", Sancho ha sugerido que "por salud mental" hay que ir olvidándose de quién mató a Dalton. Por su lado, Villalobos ha brindado distintas versiones, aunque observando que la CIA no tenía tal penetración en el ERP. El 1º de febrero de 1992, al iniciarse el cese de fuego en El Salvador, primera de la ceremonias ante la sociedad del martirizado país centroamericano, Joaquín Villalobos habló en nombre del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN):
"Los salvadoreños somos excepcionales y hemos pasado bien la más dura prueba de nuestra historia. Dalton, en su Poema de amor, describe muy bien a los salvadoreños como 'los hacelotodo, los comelotodo, los vendelotodo'. Lancémonos a trabajar por el futuro para dejar de 'ser los tristes más tristes del mundo' y comenzar a vivir con felicidad la paz."
En 1998, el converso declaró: "Consolidarme profesionalmente en función de mi familia, ése es mi objetivo fundamental". ("Un guerrillero en Oxford", El País, 13/12/98). Antes había prestado servicios de contrainsurgencia en Chiapas y hoy asesora a los paramilitares del narcopresidente colombiano Alvaro Uribe, a más de escribir a menudo contra Cuba y Venezuela.
El estilo de vida que el agente de la CIA ofreció a Roque Dalton es el que hoy ostenta su asesino. En cambio, el espíritu del poeta, liberado ya de su cuerpo arrojado a los perros y los buitres, impregna de conciencia y guía con sus letras la dignidad del pueblo salvadoreño.
Por José Steinsleger La Jornada - Jueves 12 de mayo de 2005
"Envueltos en el torbellino de este tiempo de guerra, condenados a una información unilateral, sin la suficiente distancia respecto de las grandes transformaciones que ya se han consumado o empiezan a consumarse y sin vislumbrar el futuro que va plasmándose, caemos en desorientación sobre el significado de las impresiones que nos asedian y sobre el valor de los juicios que nos formamos".
En un escrito de inicios de la Primera Guerra Mundial, Sigmund Freud agrega: "Creemos poder decir que nunca antes un acontecimiento había destruido tanto el costoso patrimonio de la humanidad, ni había arrojado a la confusión a tantas de las más claras inteligencias, ni echado tan por tierra los valores superiores. Hasta la ciencia ha perdido su imparcialidad exenta de pasiones..." (La desilusión provocada por la guerra, 1915).
El padre del sicoanálisis se sorprendería al ver que hoy, avanzando un nuevo siglo, los hijos y nietos del humanismo burgués continúan rindiendo acrítico tributo a aquellas "claras inteligencias" confundidas. Thomas Mann exigía a los intelectuales explicar, santificar y profundizar los sucesos guerreros. En un poema, el "místico" Hermann Hesse enviaba mensajes de amor a los soldados y 93 intelectuales y científicos de primera línea (Max Planck, Gerard Hauptmann, Wilhelm Röentgen) firmaron un comunicado exaltando "... la santa herencia de un Goethe, un Beethoven y un Kant".
El imperio alemán perdió la primera guerra (1914-1918; 8 millones de muertos, 20 millones de heridos) y 25 años después perdió la segunda (1939-1945; 55 millones de muertos, 35 millones de heridos, 3 millones de desaparecidos). Después vino la tercera, más solapada, contra todos los pueblos "subdesarrollados", y anteayer, en Moscú, los jefes de la cuarta guerra mundial (guerra "preventiva" contra los pobres del mundo) ya no hablaban de "guerra" sino de "paz", "libertad" y "democracia".
De haber estudiado a Lenin, Freud hubiese entendido que al imperialismo no le basta con aceitar una política calculada de exterminio y saqueo mundial. Y si el humanismo burgués de nuestros días tuviese algo de la ética y moral que asegura tener, pondría el acento en las causas y razones que engendraron a Hitler, en lugar de acomodar y reacomodar la memoria y la historia de los pueblos con el lema de batalla de Thomas Hobbes (1588-1679): "pensar es calcular". ¿Qué hubiese sido aquel cabo de brocha gorda sin la cuerda que le dieron conservadores, liberales y socialdemócratas europeos?
El alemán Friedrich Nietzsche compró el huevito de la violencia y la ley del más fuerte: "No os avergonzéis del odio y de la envidia que anidan en vuestros corazones. Es bueno el odio y bueno ser envidiado. ¿Es la buena causa la que inclusive santifica la guerra? Yo digo que es la buena guerra la que santifica todas las causas" (Zaratustra).
Luego, el francés Georges Sorel puso el huevito a hervir, el italiano Gabrielle D'Annunzio le echó la sal, Benito Mussolini se lo comió, Hitler lo escupió y la banda de George W. Bush lo globalizó. Huevo infecto que rechaza las ideas igualitarias, propugna la idea del hombre superior y aboga por la violencia; la ideología nazifascista sigue vigente porque Estados Unidos, Israel y la Unión Europea la ejecutan a diario en los pueblos que somete y explota.
El llamado humanismo occidental se apoya políticamente en dipsómanos incurables, como Winston Churchill. "Si yo fuese italiano -decía de Mussolini el inglés- estoy seguro de que lo habría apoyado de principio a fin en su victoriosa batalla contra los bestiales apetitos del leninismo... No pude menos que sentirme fascinado, como tantos otros, por su cortesía, su sencillez, la calma y serenidad con la que afronta tantas cargas y peligros" (1933).
En tanto, el abuelo de George W. Bush, los Rockfeller y los banqueros sionistas de Wall Street hacían negocios con los Krupp y Thyssen, posibilitando lo que el Tratado de Versalles prohibía: el rearme alemán.
Con británica hipocresía, en las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial, Churchill dijo, refiriéndose a Mussolini: "¿Cómo es posible que un hombre, un hombre solo, haya precipitado a Italia en tan horrible tragedia?"
Lo mismo que hoy, a 60 años de la victoria del pueblo soviético y la resistencia europea sobre el nazifascismo, se preguntan quienes omiten las causas que llevaron a Hitler al poder, y prefieren creer que la guerra es inherente a la condición humana, y no una política pensada contra la vida con el propósito (ya no tan confuso) de perpetuar todas las formas de exclusión y dominación de los hombres.
Derechos de Autor 04-2005-011817321500-203.
Jueves, 12 de Mayo de 2005 21:32 ;?> No hay comentarios. Comentar.
Por José Steinsleger La Jornada - 5 de Mayo de 2005
La historia mediata probará que José Miguel Insulza fue el "tapado" del Departamento de Estado para ocupar el cargo de titular del ministerio de colonias y semicolonias llamado Organización de Estados Americanos (OEA).
Pocos días antes del golpe de 1973, estando en una conferencia política en Argelia, el hoy nuevo secretario general de la OEA (quien entonces cargaba el maletín de Clodomiro Almeyda, canciller de Salvador Allende) prefirió quedarse en París mientras su jefe retornaba a la lucha. Finalmente, Almeyda fue encerrado en el penal de la isla Dawson.
Luego de su paso por la democracia cristiana y el Movimiento Popular de Acción Unitaria (MAPU), en París primero, en Roma después, Insulza se convirtió en socialista "renovado". Así llegó a México (1981), con la firme determinación de convertirse en una suerte de técnico de la "democracia". Hizo carrera y fuertes contactos con la mafia democratista europea. En 1988, con el pituto (chamba) asegurado, regresó a Chile en momentos en que los dirigentes de la "Concertación" decidían olvidarse de los mártires que abrieron el camino, bajando la cabeza ante las advertencias de Pinochet: "si tocan a uno de mis hombres, se acabó el estado de derecho".
De los cuatro temperamentos a los que los filósofos antiguos dieron nombre estable (colérico, flemático, melancólico, sanguíneo), parece que el de Insulza tiene fama de obedecer al primero, pues se excita fácil y fuertemente, sintiéndose impulsado a reaccionar al instante, lo que le conduce a nuevas excitaciones. En 1994 el Partido Socialista le reclamó haber aceptado el cargo de canciller sin consultar a la dirigencia. Insulza respondió que sólo le debía explicaciones al presidente.
En 1996 una periodista denunció la presencia del pinochetista Pedro Suckel en la embajada de Chile en México. Recordándole a la mamá, Insulza acusó a la periodista de ser "enemiga de la democracia" y acuñó una frase para el bronce: "No revisemos nuestras vidas. Los odios deben prescribirse" (ver caso en Proceso números 1028 y 1035, 14 de julio y 25 de agosto de 1996).
La funcionalidad de Insulza como gato del imperio quedó demostrada con creces cuando fue canciller del gobierno democristiano de Eduardo Frei Tagle. Estando Pinochet detenido por la justicia en Londres a pedido de España (octubre 1998-marzo 2000), el "socialista" habló del genocida como "ex jefe de Estado" y exigió su liberación "por razones humanitarias".
Simultáneamente, durante una conferencia de prensa en Santiago, un corresponsal alemán preguntó a Insulza si tal era "el precio del negocio". A los gritos, el canciller inquirió a su asesora de prensa: "¿quién es ese gallo?" Con la bilis hirviendo, abandonó la conferencia.
"En el momento en que se enteró de la detención de Pinochet ¿qué sensación prevaleció en usted, la satisfacción por la suerte corrida por el dictador, o la preocupación por el problema político que se le venía encima?" El aludido respondió: "La sensación de que éste era un lío negativo para el país" (entrevista con El País, 16/1/00).
Para salvar al tirano, abandonó la idea de plantear un arbitraje con España en el Tribunal Internacional de La Haya, en torno a la interpretación de la Convención Contra la Tortura, y exhumó un tratado genérico sobre controversias firmado por Chile y España en 1927, a fin de entablar una negociación política. Por sus diligencias, la familia de Pinochet le dio las gracias.
Ambicioso y mandón que sólo desea ser aplaudido y suplantar a los demás, el colérico es un tipo pagado de sí mismo y con alta estima de sus cualidades personales y sus éxitos. Otras cualidades negativas del colérico: testarudo, caprichoso y persuadido de que su misión es ocupar altos destinos, mas no de presidenciable a causa, precisamente, de su temperamento.
Fundamentalista del "consenso" y piedra angular del modelo de la "concertación" chilena, en sintonía con los Felipe González, Tony Blair, el economista Anthony Giddens o el sociólogo Alain Touraine, Insulza representa lo que el imperio necesitaba para su política intervencionista en el continente: un hombre "de izquierda". De "izquierda" y de signo mutable como el suyo: Géminis. Un personaje versátil que a menudo cambia de intereses, se adapta a cada situación con "pragmatismo", posee lengua caprichosa y carácter tan astuto como retorcido.
Se dice que Condoleezza Rice, secretaria de Estado, fue quien eligió a José Miguel Insulza al frente de la OEA. En realidad, la señora se limitó a leerle la cartilla de las prioridades de Estados Unidos, cosa que el flamante secretario general de la OEA repitió con puntos y comas: que la democracia en Cuba, que el populismo, que el terrorismo, etcétera.
Sin embargo, es posible que Luigi R. Einaudi, viejo zorro de la diplomacia yanqui y secretario interino de la OEA tras la renuncia del corrupto costarricense Miguel Angel Rodríguez (septiembre de 2004), nos cuente algún día cómo se fraguó la designación del chileno ante otros candidatos, impresentables en la hora actual de América Latina.
Por José Steinsleger La Jornada - 22 de abril 2005
Esta vez no fueron "los indios", ni las ilusiones depositadas en un caudillo "populista". En un clima de indignación y gravísima crisis institucional, el conjunto de la sociedad ecuatoriana derrocó a su tercer presidente elegido, que de la soberanía nacional y la Constitución hizo un amasijo de disposiciones dictadas por la embajada de Estados Unidos en Quito.
Para Estados Unidos, la Unión Europea, Naciones Unidas o la Organización de Estados Americanos, "el apoyo a la democracia ecuatoriana es vital". No obstante, también pasan por alto que, con Gutiérrez, Estados Unidos consiguió reforzar cinco oficinas de seguridad en el país (algunas ya existentes) enlazadas directamente al Comando Sur, con sede en Miami.
Según el diario El Comercio de Quito (30/03/05), estas oficinas son: Agregaduría de Defensa (DAO, por sus siglas en inglés), Agencia de Control y Fiscalización de Drogas (DEA), Grupo Consultivo y de Ayuda Militar (MAAG), Departamento de Seguridad Interna (DHS) y Agencia Nacional de Seguridad (NAS). La más importante es el MAAG, grupo militar, destinado a "...apoyar la democracia en el Ecuador y su buen récord de respeto de los derechos humanos, así como los objetivos de la política estadunidense en el país" (sic). Así, el concepto de ayuda "para seguridad" implica la "...provisión de equipo militar, entrenamiento y servicios de Estados Unidos al gobierno de Ecuador". La mayoría de los cientos de militares estadunidenses que circulan por territorio ecuatoriano se concentra en dos actividades coordinadas por el MAAG: campañas médicas y de seguridad (leáse, espionaje y organización de paramilitares).
A ellos se suman los operarios de la base de Manta, en el litoral pacífico, ocupada por el Comando Sur desde 1999, cuando se firmó un acuerdo bilateral por 10 años. Y un objetivo largamente acariciado por el imperio desde mediados del siglo XIX: convertir en base militar el frágil ecosistema de Galápagos, patrimonio cultural de la humanidad.
El dinero que la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo (USAID) maneja en Ecuador llega mediante el Comando Sur. Lo mismo que los recursos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), a cargo de los proyectos de alcantarillado y potabilización en los poblados de la frontera norte. Pero tal como señala el sociólogo Guillermo Navarro, el propósito real apunta a controlar estos recursos porque la instalación de servicios en la frontera norte parte de sus intereses para intervenir en Colombia.
Las agencias de noticias internacionales callan o diluyen los pormenores y magnitud de la crisis política ecuatoriana. En efecto, el nombramiento en diciembre pasado de una Corte Suprema de Justicia afín a Lucio Gutiérrez buscaba anular los juicios pendientes de ex gobernantes como Abdalá Bucaram, Gustavo Noboa y el vicepresidente Alberto Dahik, lo que sucedió. En efecto, hubo malestar en las fuerzas armadas por el retorno del gángster Abdalá Bucaram de su autoexilio en Panamá, a inicios del mes. En efecto, dirigentes espurios de Guayaquil y Quito pescaban en río revuelto, animados por el descrédito de Lucio Gutiérrez en las encuestas más serias. En efecto, estos factores convergieron en el malestar nacional.
Sin embargo, las agencias omiten que 62 y 95 por ciento de los encuestados por la empresa Market rechazaban la gestión del gobierno en política económica y exterior. Opinión que fue creciendo desde el momento en que Gutiérrez se asumió como "principal aliado de George W. Bush en América Latina", y firme partidario del tratado del libre comercio.
Entonces, Gutiérrez dejó de ser visto como "populista". Hasta que el vaso se desbordó. El 11 de abril pasado, el general Richard Myers, jefe del comando de las fuerzas armadas de Estados Unidos y brazo derecho de Bush, condecoró al ex gobernante en Quito, agradeciéndole la inmunidad conferida a sus tropas en Ecuador. Previamente, en Bogotá, Myers declaró a la prensa que su país no toleraría "países perturbadores (sic) que en América Latina no cooperen en la lucha contra el terrorismo".
Simultáneamente, y a consecuencia de una nueva mayoría parlamentaria contraria al gobierno, la protesta popular y espontánea empezó a tomar forma. A finales de marzo, el salón del Congreso fue un campo de batalla. Volaron sillas, vasos con agua y botellas, y la explosión de una bomba de gases lacrimógenos evitó el conteo de votos para elegir nuevo fiscal general.
En la calle, las movilizaciones devinieron en auténticas oleadas de ciudadanos descontentos que protestaban por la política económica, la exoneración de los gobernantes involucrados en casos de corrupción, la destitución de los jueces de la Corte Suprema y, finalmente, un grito de consenso: "Lucio fuera".
Sin saber qué hacer con el descontento de ciudadanos independientes o pertenecientes a las más diversas organizaciones, Gutiérrez dictó el estado de sitio en Quito (15 de abril). A la tétrica ceremonia del aspirante a seudodictador asistió la embajadora del terrorista Bush, la señora Kristie Kenney, quien durante todo el mandato del régimen depuesto entraba y salía a diario del Palacio de Carondelet (presidencial). Quien brilló por su ausencia fue el general Milton Aguas, jefe del ejército. Su oposición a salir en cadena nacional dio paso para que Gutiérrez ordenase su baja.
El "decreto de emergencia" no terminó de ser enunciado, y el pueblo de Quito se lo pasó por el arco de triunfo. En todos los barrios, sin excepción, la gente salió a las calles. Ante el silencio de los canales de televisión, la radioemisora La Luna, de alcance y prestigio profundo en la ciudadanía, se convirtió en una suerte de coordinadora de la movilización popular. Y cuando un grupo de personas se aproximó a la radioemisora con armas, gasolina y antorchas, topáronse con un fortín humano de contención, decidido a salvaguardar la libertad de expresión.
El ejemplo de La Luna fue seguido por otras radioemisoras, que empezaron a transmitir lo que en realidad estaba pasando. Los canales de televisión no tuvieron más remedio que "informar". En la madrugada del sábado 16, el cabildo quiteño resolvió pedir la renuncia del gobernante, quien a estas alturas se vio obligado a revertir el estado de sitio.
Dos deserciones importantes del equipo de gobierno llamaron la atención. La declaración de la primera dama y diputada nacional Ximena Bohórquez, ya enfrentada con su esposo en otras ocasiones, quien declaró: "yo también soy forajida", y la renuncia del comandante general de la policía, Jorge Poveda, quien manifestó su desacuerdo con la represión contra el pueblo de Quito. "Soy un hombre del pueblo", dijo Poveda.
Los vecinos levantaron barricadas en las principales vías de acceso a la ciudad, impidiendo el ingreso de los cientos de golpeadores pobres, traídos por el gobierno desde la costa y la Amazonia. Minuto a minuto, rodeado de al menos 4 mil efectivos, Gutiérrez era informado que 30 mil manifestantes desarmados venían rompiendo cercos y sorteando alambrados de púas, lluvia de gases y balas de caucho de las fuerzas represivas.
En la tarde de ayer, tras ser destituido por el Congreso (61 diputados de 100), Lució Gutiérrez abordó un helicóptero y huyó del país, con rumbo desconocido. El vicepresidente Alfredo Palacio, señor don nadie, juró como nuevo presidente constitucional de Ecuador.
¿Qué sigue? Nadie sabe qué sigue. Los pueblos del país andino continúan deliberando día y noche, sin mover el dedo del renglón: no al neoliberalismo, no al tratado de libre comercio, no a la dolarización, no a la entrega de los recursos naturales, no a la privatizaciones, no a la base militar de Manta, no a la inmunidad de las tropas yanquis, no al Plan Colombia, no al protectorado de Washington, no a los grupos oligárquicos financieros, no al racismo, no a las "comisiones de notables", no a los intelectuales vendidos, no a los partidos políticos tradicionales.
Una sola voz, "¡Que se vayan todos!", retumba en sierra, costa y Amazonia de Ecuador. "Que se vayan todos" y justicia para los responsables de la muerte de Julio García, cronista gráfico chileno-ecuatoriano caído cuando trataba de registrar atropellos impensables tres años atrás, cuando Lucio Gutiérrez concitó las esperanzas de un país abrumado de miseria y harto de confiar.
El día en que los Emiratos Arabes Unidos (EAU) celebraron el primer año de su independencia (1973), el jeque Zayed bin Sultan al-Nahyan, emir de Abu-Dhabi, estaba feliz. Despertó, y cuando se encaminaba a su jardín artificial para cumplir con sus oraciones se encontró con un flamante vehículo color banana y chocolate, obsequio de la Rolls Royce de Inglaterra. Bajo la manga, la Rolls traía una propuesta: que el emir decretase que en adelante la marca sería la oficial de todos los jeques de los EAU. Pero un alcahuete de la corte le arruinó el día: en el vecino Kuwait, el jeque Sabah al Salem Sabbah había recibido un obsequio similar. Zayed montó en cólera. Y al día siguiente prohibió la venta de la Rolls en los siete emiratos regidos por su presidencia. Con el propósito de disuadirle, los ingleses visitaron al jeque. Mas de nada sirvieron los esfuerzos para convencerlo de que el Rolls del kuwaití era color pistache y zarzamora.
Dos años después, riéndose bajito y a costillas del vecino, el emir de Kuwait adquirió el 10 por ciento del paquete accionario de Volkswagen y el 14,6 del de Mercedez-Benz. Lejos de sentirse derrotado, Zayed purgó la depresión concentrándose en su actividad favorita: invernaderos que producían 56 toneladas de pepinos y 27 de tomate a un costo de 400 dólares el kilo. Arriesgando el cuello, sus asesores le hicieron notar la escasa rentabilidad de tales actividades. Zayed los echó a espadazos acusándolos de "derrotistas". Pero en el Mundial de Futbol de 1990, el jeque recuperó el optimismo gracias a la discreta participación de la selección "nacional" de los EAU, integrada por iraníes, paquistaníes, jordanos, hindúes y palestinos.
Al noroeste de los EAU está Quatar, pequeña protuberancia sin un solo río, bañada por las aguas del golfo Pérsico. Quatar tiene 300 palacios y 141 pozos de petróleo. Según el artículo 22 de la "Constitución": "...el poder es hereditario para los miembros de la familia Al Tahani". Más adelante aclara que el Estado es "independiente, democrático y soberano". En Quatar, los hombres pueden hacer el amor a sus mujeres siempre y cuando pasen de las seis de la tarde. En Doha, la capital, existe un floreciente mall y en los cafés, los fumadores de arguilla (pipa de tabaco cuyo humo pasa por el agua) se la pasan contemplando el techo hasta que el almuecín los llama a la oración, cinco veces al día.
La vida es más enredada en Omán. Allí, los calumniadores de la honestidad femenina" (mirar a una mujer, por ejemplo) recibían hasta no hace mucho 80 azotes y los borrachos 40 y 40 días de calabozo. Y mientras los ingleses tomaban el five o'clock tea y los yanquis malteada de chocolate, el príncipe Saiyid Thuwuainy Sehab Al Said supervisaba desde las ventanas del palacio el cercenamiento de miembros, decapitaciones y ahorcamientos de los infractores, ejecutados en la plaza pública para escarmentar a la población. Todo aquello era tolerado discretamente por los funcionarios occidentales que, por motivos petroleros, consideraban poco realista denunciar las atrocidades cometidas por la autocracia teocrática omanita. Cuando Omán se "liberó" con la "independencia", Occidente "descubrió" que en las mazmorras los presos eran castigados con el mismo látigo usado por la marina británica en el siglo XVI.
El auténtico paraíso radica en Bahrein, donde se cree que existió el Edén que narra el Antiguo Testamento y tuvo lugar la historia de Adán y Eva. En Manamá, la capital, se puede tomar alcohol, hay un casino, centros de diversión y el prostíbulo más célebre del Golfo, frecuentado por los técnicos occidentales y los jeques disfrazados de laicos para gozar de sus encantos. El sultán Isa Bin Sulman al Califa, emir de Bahrein, tiene gustos costosos: es fanático de las carreras de camellos y en Londres posee una de las mejores cuadrillas de caballos de sangre pura. Al sultán le gusta apostar en los casinos de la Costa Azul, Montecarlo y Beirut. Como odia firmar cheques viaja con un ayudante que carga con un maletín hinchado de libras esterlinas. En cada ocasión que anuncia un viaje, los empleados de los principales hoteles de Europa y Nueva York sufren ataques de ansiedad cuando averiguan si el sultán reservó habitaciones en los sitios donde ellos trabajan.
En Arabia Saudita, principal aliado de Washington y tutor de estos países que rodean su territorio, la policía religiosa (la temible Matowah) tiene orden de pintar de negro las piernas de las mujeres que "se portan mal". Cuando el almuecín llama a la oración desde el alminar de las mezquitas, la Matowah la emprende a garrotazos contra los que se hallan distraídos.
De los jeques de Kuwait, los EAU, Quatar, Bahrein, Oman y Arabia Saudita, en cuyos territorios subyace 65 por ciento del petróleo de la tierra, depende el 20 por ciento de la población mundial que ha condenado a la miseria al 80 por ciento restante. ¿Qué pasaría con la "civilización occidental" si los seguidores de Bin Laden los pasan a degüello?."
Por José Steinsleger La Jornada (México D.F.) - Miércoles 13 de abril de 2005
Conjugación perfecta entre metáfora y política la de José Martí, apóstol independentista de Cuba, cuando escribe "...viví en el monstruo, y le conozco las entrañas" (1898), y la de Pedro Albizu Campos, apóstol de Puerto Rico, denunciando al mundo desde la cárcel de La Princesa que el monstruo irradiaba sus entrañas "... con rayos electrónicos de bellísimos colores y gran precisión" (1951).
Con base en el dictamen de un siquiatra militar de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, el gobernador colonial Luis Muñoz Marín indulta al prócer nacionalista. "Está loco", dicen. Meses después, el primero de marzo de 1954, un comando puertorriqueño ataca el Congreso de Estados Unidos. Albizu Campos califica el acto de "sublime heroísmo". En represalia, Muñoz Marín revoca el indulto.
A fines de 1964 la presión internacional consigue la libertad del patriota, ya paralítico y sin habla debido a graves lesiones cerebrales. El 21 de abril de 1965, Albizu Campos muere en San Juan, tras cumplir con creces la réplica airada a un profesor de su adolescencia en Ponce, ciudad natal: "la independencia no se discute, se hace".
Becado para estudiar en Estados Unidos, Pedro obtiene títulos en ingeniería química, filosofía, letras y dominio de ocho idiomas. En la Primera Guerra Mundial sirve como oficial del ejército estadunidense y en Harvard, mientras cursa derecho, defiende la independencia de Irlanda del Norte y de India, a más de participar en comités pro derechos de los indígenas y afroamericanos.
En 1921 retorna a Puerto Rico junto a su esposa, la científica peruana Laura Meneses, primera latinoamericana graduada en dicha institución. Comisionado por el Partido Nacionalista (PN) para difundir la causa anticolonial, Albizu emprende en 1927 un viaje por el continente. Tarea difícil, pues salvo cabezas como las de Manuel Ugarte, Julio Antonio Mella, Augusto César Sandino o José Carlos Mariátegui, la izquierda naufraga en el internacionalismo abstracto o se ilusiona con la democracia en países sometidos por el imperialismo.
En 1931 se entrevista con Pedro Angleró, último sobreviviente del movimiento independentista de 1868, liderado por Ramón Emeterio Betances (1827-98), y recibe el mandato de liberar a su patria de la dominación extranjera. Al año siguiente Albizu da a conocer el Manifiesto del Partido Nacionalista. El tercer párrafo del documento conserva patética vigencia:
"La lucha entre esas facciones (n.r., socialistas y liberales) es agria y despiadada. Sus directores han soliviantado las pasiones en las masas populares, produciendo divisiones en la unidad patria. Esa labor afianza en tanto sea efectiva al imperialismo que nos tritura".
El Manifiesto apela a la vía legal y llama a la constitución de un "frente único contra el invasor". Pero anticipa que el PN "... tratará sin piedad a los nativos o extranjeros que, por buenas o malas artes, pretendan afianzar la ocupación extranjera". Más adelante habla del "obrerismo desorientado" que, ".... bajo la sugestiva denominación de socialista, pero sin definición política alguna... nos ha convertido en esclavos de la corporaciones y empresas norteamericanas".
En 1934 el gobierno de Franklin D. Roosevelt designa jefe de la policía colonial al coronel Francis Riggs, quien llega de Nicaragua, donde asesoró al tirano Somoza en el asesinato de Sandino. En octubre de 1935 la policía de Riggs mata a tres manifestantes universitarios. La respuesta no demora. En febrero de 1936 el centurión muere ejecutado por dos jóvenes nacionalistas, que a su vez son detenidos y fusilados en un cuartel policial. Acusado de sedición, Albizu Campos recibe el aliento de las voces que se alzan a su favor. Dirigiéndose al juez estadunidense, la chilena Gabriela Mistral dice: "La personalidad de los puertorriqueños enjuiciados corresponde, en categoría moral y en significación cívica, a lo que fueron los próceres San Martín, O'Higgins o Artigas. El intento heroico y doloroso es el mismo, la calidad de los espíritus es idéntica".
Impasibles, las tropas yanquis masacran a una multitud de nacionalistas que el 21 de marzo de 1937 reclaman por la libertad del prócer. Trasladado a una prisión de Atlanta, Albizu Campos será liberado en junio de 1943. Tres años después opta por continuar la lucha y regresa a su patria.
En 1950 los nacionalistas proclaman en Jayuya la república de Puerto Rico. En San Juan, un comando asalta la residencia de Muñoz Marín y en Washington otro comando ataca la residencia del presidente Harry Truman. La policía colonial ordena la detención del líder y lo captura en su casa del viejo San Juan, tras cuatro días de tiroteos.
Albizu Campos no estaba paranoico. En 2002 el Departamento de Energía de Estados Unidos reveló que un grupo de científicos financiados por la Fundación Rockefeller había experimentado desde 1939 con personas nativas de la isla, inyectándoles elementos radiactivos, sin que éstas estuvieran conscientes de que los estaban usando de conejillos de indias.
Viernes, 15 de Abril de 2005 19:02 ;?> No hay comentarios. Comentar.
La Jornada (México D.F. - Miércoles 6 de abril de 2005)
El Reino Unido de Gran Bretaña y Norte de Irlanda es un país muy raro: exporta republicanismo, pero vela por la monarquía; al cristianismo puro debe su democracia impura; buena parte de sus reyes fueron o son zurdos; sus políticos conducen por izquierda, pero se adelantan por derecha; y la Iglesia anglicana (nacida en el siglo XVI de los despechos conyugales de un rey) hizo que el matrimonio fuese, como el gobierno del Estado, una serie de acontecimientos.
En la abadía de Westminster, junto a los restos de los reyes, reinas y glorias de Inglaterra, descansan poetas como Chaucer y Tennysson, científicos como Newton y Darwin, escritores como Dickens y Kipling y hasta una placa recuerda desde 1995 a Oscar Wilde, quien sufrió persecución y prisión a causa de su homosexualismo. Sin embargo, los restos del almirante Horacio Nelson, el más amado de los héroes navales, reposan en la catedral de San Pablo. Nelson era divorciado y mantuvo una relación de amor épico con Ema Hamilton, quien murió en la miseria.
Londres da por sentado que el Reino Unido es una "monarquía constitucional parlamentaria" en la que los reyes sólo ejercen funciones ceremoniales. En Escocia (poblada por irlandeses de origen vikingo a los que el imperio romano nunca dominó) y en Gales (de origen celta) piensan distinto. Y si usted cree que ser "nacionalista" o hablar de "500 años de opresión en América" equivale a ser anacrónico, dígale "inglés" a un escocés o a un galés, y una botella de whisky galés o escocés se partirá sobre su cabeza.
¿"Constitucionalismo parlamentario" más "monarquía hereditaria"? Desde la Carta Magna de 1215 hasta la Ley de Representación Popular de 1918, el Reino Unido se rige por un conjunto de estatutos, decisiones judiciales, costumbres y tradiciones de siglos. Pero el país carece de esa "ley fundamental del Estado" que las democracias modernas llaman “constitución".
Casi todo lo que se cree sobre la monarquía inglesa proviene de The English Constitution, libro escrito en 1867 por Walter Bagehot, devoto de la reina Victoria. Bagehot definió los atributos del monarca como "el derecho a ser consultado, el derecho de alentar lo que considera justo y el derecho a prevenir acerca de lo que considera malo". Muy constitucional y democrático. Pero Baghelot observa: "el misterio es la magia de la monarquía".
En tiempos de la puritana Victoria corrió la voz de que la reina dormía abrazada al camisón del príncipe Alberto (1819-61). Y durante 40 años el pueblo inglés supo por los sirvientes que el finado disponía a diario de ropa limpia, como si aún estuviera vivo. Pero en 1936, cuando Eduardo VIII, el pro nazi duque de Windsor, anunció que abdicaba a la corona por amor a Wallis Simpson, la vampírica, divorciada, extranjera y plebeya mujer tuvo tal arrebato de ira que estrelló varios jarrones contra las paredes.
La premisa de Baghelot ("no debe permitirse que la luz del Sol destruya la magia de la monarquía") empezó a ser cosa del pasado y los ingleses empezaron a sospechar que la corona hace más de lo que parece. En 1995, año en que la incómoda Diana Spencer consiguió el divorcio del príncipe Carlos (ahondando la preocupación de la monarquía), el experto David Cannadine recordó que el rey o la reina cuentan con "... el derecho a pedir la renuncia a un primer ministro, el derecho a negarse a disolver un Parlamento y el derecho a vetar una ley".
Así es que la telenovela real amerita leerse con cuidado. La reina Isabel está a punto de cumplir 80 años, su esposo tiene 83, y el sábado entrante el príncipe Carlos (56), primero en la línea de sucesión, contraerá nupcias con Camilla Parker Bowles luego de las entusiastas diligencias de Rowan Williams, arzobispo de Canterbury, quien superó en tiempo récord la oposición de la Iglesia anglicana al matrimonio de divorciados. Porque más allá de que Williams oficie de primado espiritual, todas las confesiones episcopales del reino reconocen al soberano de Inglaterra como jefe supremo de la Iglesia, después de Dios.
Caracterizados por coser la más alada letra evangélica a las más rechonchas ventajas materiales, los altos representantes del clero anglicano fueron o son terratenientes, o accionistas de las fábricas de armas. Además de su trato estrecho con los anglocatólicos y los angloisraelitas, comparten bajo cuerda que, después de la dispersión del pueblo de Israel, el inglés es el pueblo elegido.
Causa, por fin, que la derecha británica comparte con sus primos del otro lado del Atlántico, y con el influyente rabino estadunidense Schmuley Boteach, quien asegura que "Estados Unidos es el nuevo pueblo elegido".
¿Diana? Por no leer libros de historia, Lady Di y Carlos, bobo de capirote, creían que los príncipes se casan por amor. Más versada y estreñida, Camilla siempre supo lo que buscaba. Historia que arrancó el día en que, frotando sus narices a las del ungido, ella le dijo en escocés tha gradh, agam ort (te quiero, gaélico), y Carlos respondió igual, en galés: rwy'n dy garu di."
Jueves, 07 de Abril de 2005 13:59 ;?> No hay comentarios. Comentar.
Fue en la Patagonia donde un librero me recomendó la lectura de La ciudad y los perros. ¿Qué recreación más oportuna para sobrellevar los aburridos días del soldado que allí vivía aturdido por el orden cerrado del cuartel y vientos de 180 kilómetros por hora?
En Comodoro Rivadavia, donde cumplía con mi servicio militar, el sórdido escenario de la IX Brigada de Infantería era inquietantemente parecido al del colegio militar Leoncio Prado, a las afueras de Lima, donde transcurre la novela de Mario Vargas Llosa.
Seguí con La casa verde y Conversación en la Catedral. Después, cuando puse atención a la vida del autor, mi admiración se desbordó: alineado con las causas nobles y premio internacional de novela a los 26 años, Vargas Llosa vivía la bohemia feliz de París con una tía a la que venía tumbando desde sus años mozos.
¿Se podía pedir más? Intenté emularlo pero nada me salió bien. A fines de los 60, Vargas Llosa pegó el viraje ideológico. Según dijo, el súbito y declarado escepticismo de Sartre acerca del rol que juega la literatura en la vida de los pueblos, llevó al cambio de camiseta. Posiblemente. Pero... ¡tarjeta amarilla! Porque en América Latina, la ley de Murphy ha demostrado científicamente que los intelectuales se sienten incómodos cuando en algunos procesos políticos los indios, los cholos y los negros alzan la voz.
Sentí y siento algo perturbador: el odio que Vargas Llosa vuelca en sus artículos políticos me paraliza y el clima de sus novelas me libera. Inclusive, al comentar temas literarios no hay escritor que lo supere. Y a favor de su coherencia ideológica, tiene el mérito de ser el único de los grandes escritores de derecha que da la cara: dice lo que piensa y siente y no juega de "centroizquierda". Aunque sobra decir que no le tenemos cariño, es El Maestro.
Consciente de la realidad en que vivimos, tampoco le falta razón cuando implora a la derecha que siquiera lea El principito y ver si así deviene menos bruta. En cambio, sus insoportables levedades políticas resultan, a más de lenguaraces, pletóricas de falsedad. ¿Cómo puede hablar de "dignidad" quien de conferencia en conferencia anduvo entre los genocidas y asesinos de la secta Moon, que en los años 70 y 80 celebraban sus propias "fiestas del chivo"?
Vargas Llosa no necesita ser ni liberal ni conservador. Le basta con haber sido socialista para jactarse de su antisocialismo sicótico. Así pudo, en 1990, aceptar la candidatura presidencial a nombre de los partidos más racistas y retrógrados del Perú, de los partidos que realmente jodieron al Perú. Me pregunto si Balzac y Flaubert, declarados alter ego detrás de los cuales el escritor esconde su proverbial vanidad de casta y clase, se degradaron tanto para justificar la sociedad del privilegio.
¿Cómo entender el voluntarioso servilismo que el peruano ejerce en los espíritus ambidextros o siniestramente diestros (le llaman "obsesionado de la democracia y la libertad")? Quizá, aquel personaje de Onetti, en El Pozo, tenga la respuesta cuando habla de "... la fuerza de realidad que tienen los pensamientos de los que piensan poco, sobre todo cuando no divagan".
En todo caso, fue importante que en momentos en que muchos escritores aseguran que literatura y política corren por andariveles diferentes, el autor de Pantaleón les haya recordado sobre el error de separar ambas cosas. Así como en su crítica a la literatura "light" también advirtió, implícitamente, sobre los efectos devastadores de las concesiones literarias en boga. Aunque la cátedra que dictó en Monterrey fue escolar (lean La guerra y la paz, lean Madame Bovary), sospecho que lo hizo a sabiendas del analfabetismo informático que atenaza a la juventud. Entonces, nadie más autorizado para recordarnos, por inducción, del rol perverso que juegan la mercadotecnia y las editoriales que semana a semana nos anuncian a la novela y el escritor del siglo.
Tiene razón Mario: rodamos en el abismo de las escrituras impostadas. Ningún tiempo pasado fue mejor. Pero antes se leía con mayor atención. No mucho más sino más. Exitoso de verdad, y merecidamente, Vargas Llosa puede darse la mano, esta vez mejor, con Onetti: "... mirá, pibe. Cuando yo me pongo a escribir es la hora de la verdad, y con la verdad no hay cuentos chinos".
Martes, 29 de Marzo de 2005 11:09 ;?> No hay comentarios. Comentar.
Fueron los griegos los primeros en entender, hace 2 mil 740 años, que el lenguaje es un instrumento de la expresión humana. Acaso por esto, relacionaron la capacidad de la persona para decir lo que siente y piensa con la invención de la democracia y de la poesía. Y aquellos pueblos vecinos o ajenos a la Hélade que hablaban mal su lengua fueron ridiculizados con la expresión "bar-bar", raíz etimológica del vocablo "bárbaro".
Más que los ojos, la palabra es el espejo del alma. Somos como hablamos. De ahí la conveniencia de que la democracia bien entendida empiece por casa: qué, cómo y para qué hablamos. El reaccionario Pedro Damiano (988-1072), obispo de Rávena, tenía tan claro las potencias emancipadoras del lenguaje que decía que el diablo, inventor de la filosofía, había sido el primer profesor de gramática.
Sin embargo, el diablo parece jugar ahora para el bando contrario: los profesores universitarios que en los exámenes han dejado de tomar en cuenta los errores y los horrores de la ortografía y la sintaxis. Total ¿qué importa? ¿Acaso los humanoides de Bill Gates no trabajan empecinadamente para reducir al mínimo los lenguajes de la cultura universal?
Que el español sea una de las lenguas más importantes del mundo es un dato de la estadística. La realidad es la idea rectora de la disparatada "modernización educativa", centrada en la economía y la informática. Modernización que, conducida según las pautas y exigencias de la tecnocracia, parece dispuesta a prescindir de la comunicación, requisito fundamental de la democracia. Si los pueblos de América Latina, de lenguajes y usos diversos del español, siguen en su actual situación intelectiva, a la desnutrición y el analfabetismo sobrevendrá un padecimiento mayor: la afasia, incapacidad para articular y comprender las palabras. Y entonces la democracia será pura palabrería, "profanas y vanas palabras que nos conducirán más y más a la impiedad" (Timoteo. 2:16).
El ímpetu modernizador de la educación debería ser sinónimo de comunicación antes que de información. Quien sólo se informa a duras penas entiende. Quien a más de entender se comunica forma el criterio. El uso y dominio de la tecnología informativa sólo garantiza la destreza del mono. La información elabora datos. La comunicación es capaz de aprovechar o desechar datos. La información es antidemocrática: impone y actúa. La comunicación es democrática: dispone e interactúa. La una expectora los hechos; la otra los ordena.
Rubén Darío, mestizo de sangre chorotega que a fines del siglo pasado enseñó a hablar a los españoles, temía que algún día los latinoamericanos terminásemos hablando inglés. Ojalá. Porque la tendencia en curso ni siquiera apunta a que la negligencia y el desdén para con nuestra lengua sea sustituida por la de Shakespeare, Faulkner o Anthony Hopkins. No. Al paso que vamos nuestros nietos hablarán con los mil 500 vocablos del pidgin english, ese rudimentario idioma comercial que se habla en las islas de Melanesia y que todos entienden sin esfuerzo. Basta con escuchar a los genios de la "globalización" latinoamericana, que después de "consensuar" sus deliberaciones las "facsean" y "forwardean" en máquinas debidamente "accesadas" en tanto millones de latinoamericanos se divierten a diario con el "spanglés", ese puré miamesco que tartamudean los asistentes a El show de Cristina.
Viernes, 18 de Marzo de 2005 10:05 ;?> Hay 1 comentario.
Por José Steinsleger La Jornada - Miércoles 9 de marzo de 2005
Quiero, a la sombra de un ala,/ contar este cuento en flor: la niña de Guatemala, la que se murió de... 48 puñaladas y degüello. Nancy Peralta fue secuestrada a finales de 2002 en la Universidad de Guatemala. Ileana y María, sus hermanas, se cansaron de ir a la fiscalía hasta que un día les preguntaron si no tenían nada mejor que hacer que estar molestando (Crónica de Lucía Escobar, enero de 2005).
Callado, al oscurecer, me llamó el enterrador; nunca más he vuelto a ver/ a la que murió de... un golpe de hacha en el cráneo. María Isabel tenía 16 años. Cuenta su madre: "Me costó reconocerla porque mi hija era muy linda. Tenía los ojos inflamados de tanto golpe, parecía chinita: la cara y el cuello lleno de hoyitos... después me enteré que los hoyitos eran porque la habían tenido amarrada con alambre de púas, de manos a pies." Agrega: "La investigadora que llevaba el caso tuvo el descaro de decirme que a mi hija la habían matado porque era una cualquiera. Me dijo que viera las evidencias de semen en su pantalón. Otro día, un agente me dijo que eso nos pasaba porque éramos mujeres..." El caso fue seleccionado por Susana Villarán, relatora de la OEA, para ser juzgado en la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
Las fotografías de las víctimas revelan rostros cuidados o descuidados de jóvenes, ancianas, niñas; rostros blancos, mestizos, aindiados, de señoras "de hogar". Hay un "patrón": un grado de saña y crueldad que dan ganas de perdonar a Harold Shipman, aquel médico inglés condenado en 2000, luego de matar en 23 años a 215 pacientes ancianas con inyecciones de heroína.
Se entró de tarde en el río,/ la sacó muerta el doctor;/dicen que murió de frío,/ yo sé que murió de... tortura, machetazos, estrangulamiento, mutilación, desmembramiento, golpes, violación"..., dice Mario Guerra, jefe de la morgue de Guatemala, con 27 años de experiencia: "Había visto casos de violencia de este tipo, pero sólo durante la guerra".
Más de 30 años de terrorismo de Estado (1954-96) dejaron en Guatemala 50 mil víctimas entre asesinados y desaparecidos. ¿Cómo dimensionar la tragedia? Con una población 24 veces superior a la de Guatemala (12 millones), Estados Unidos hubiese tenido 3 millones 750 mil víctimas. O sea, 7.5 veces más que todos sus muertos de la primera y segunda guerra mundial, Corea, Vietnam e Irak incluidas.
Según la policía guatemalteca, en 2004 fueron asesinadas 4 mil 436 personas (35 por ciento más que el año anterior). De ellas, 847 eran niños y jóvenes de recién nacidos a 22 años. Sin embargo, organismos de derechos humanos vienen estudiando los casos documentados de mil 300 mujeres asesinadas de 2000 a la fecha, advirtiendo de un subregistro que podría triplicar el número.
Si los organismos de derechos humanos no se equivocan, tras los "acuerdos de paz" entre el gobierno y la guerrilla (1996), el número de mujeres asesinadas en Guatemala equivale a los soldados muertos que Estados Unidos lleva en la ocupación de Irak.
El mundo se ha hecho eco, por fin, de las muertas de Juárez, que en diez años se aproximan a 500 víctimas. Pero sólo en 2004, las muertas de Guatemala sumaron 527, y en lo que va del corriente superan 90 mujeres asesinadas, según la Policía Nacional Civil y el monitoreo de medios de prensa. Nuevamente, es como si en México fueran asesinadas en forma particularmente cruel 4 mil 375 mujeres por año.
En 73 por ciento de 160 casos estudiados, los informes forenses no lograron identificar presuntos agresores, la posible motivación del crimen, el lugar donde fue localizado el cadáver, el estado civil de la víctima, no determinan si hubo agresión sexual ni recaban pruebas de ADN.
Como el gobierno de Guatemala "ahora es democrático", creó la Unidad de Homicidios contra Mujeres, adjunta al Servicio de Investigación Criminal: tres escritorios y tres computadoras. Y el Plan Nacional de Prevención y Erradicación de la Violencia Intrafamiliar y Contra las Mujeres, con cero presupuesto.
Problema "cultural" de violencia intrafamiliar, accionar de las pandillas hijas de la guerra y la desocupación (maras), violencia "de género" son causas posibles del iceberg feminicida. En 2003, 25 mil 73 mujeres denunciaron ser víctimas de violencia. La Fiscalía de la Mujer les entregó un papelito en el que consta que el agresor no debe acercarse a la mujer.
Lucía Escobar habla de una legislación que recién en 1998 derogó el artículo del código civil que exigía a las mujeres permisos de sus maridos para poder trabajar. Mas dejó intacto el artículo 113: "...cuando ello no perjudique el interés y cuidado de los hijos ni las demás atenciones del hogar".
El libro Guatemala nunca más, publicado por el Arzobispado (1998), y el Informe de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico (1999) describen la violencia física y sexual contra las mujeres (especialmente indígenas de los pueblos mayas), como un acto planificado por el Ejército de Guatemala.
Ambos documentos señalan que el plan fue orientado a "mejorar la raza igual que los españoles lo hicieron durante la conquista" y dejar la "semilla del triunfador"."
Sábado, 12 de Marzo de 2005 15:10 ;?> No hay comentarios. Comentar.
¿De qué forma pueden evolucionar los países subdesarrollados hacia el socialismo? En la primera Conferencia Tricontinental de los Pueblos de Asia, África y América Latina, el pensador guineano Amílcar Cabral señaló: "La deficiencia ideológica, por no decir la carencia total de ideología, en el seno de los movimientos de liberación nacional -originada básicamente en la ignorancia de la realidad histórica que estos movimientos pretenden transformar-, constituye una de las mayores debilidades de nuestra lucha contra el imperialismo, o quizá, inclusive, su mayor debilidad" (La Habana, enero de 1966).
En la madrugada del 20 de enero de 1973 Cabral fue asesinado en Conakry, capital de la vecina república de Guinea, ex colonia de Francia independizada en 1958. Pero los agentes de la policía política portuguesa que inmortalizaron al líder del Partido Independentista de Guinea-Bissau y Cabo Verde (PAIGC, 1956) no pudieron impedir que la lucha anticolonial continuase su camino. Situadas en la región occipital del mal llamado continente negro, Guinea-Bissau se independizó de Portugal en septiembre de 1973 y el archipiélago de Cabo Verde en julio de 1974. Una dirección confederada del PAIGC se encargó de conducir los primeros pasos de ambas naciones.
Persuadido de que la lucha de liberación nacional es un acto de cultura y de que el mayor logro cultural sería la recuperación por el pueblo de su personalidad, organizó su ejército con integrantes de distintas tribus: balanzas, fulas, mancaños, pepels, mandingas, majacos y bijagos, y con hombres procedentes de distintos credos religiosos: protestantes, islámicos y animistas. De ahí su interés por la obra de Paulo Freire, exiliado de la dictadura brasileña, y su invitación a Guinea Bissau, donde el pedagogo dirigió la alfabetización y la educación de adultos en los territorios liberados primero y con la independencia después. (Freire, Paulo. Cartas a Guinea-Bissau, Siglo xxi, México, 1977.)
Fuera de la esclavitud, que látigo mediante conformó las oligarquías de Brasil, el Caribe y otras del continente y que en Europa produjo a santos varones de la democracia como Montesquieu, aquél de la división de poderes, quien de los negros escribió que "es imposible suponer que esas gentes sean hombres" (El espíritu de las leyes, 1748), América Latina, con excepción de Cuba, está en deuda con los pueblos africanos. La cuota de sangre cubana en la lucha anticolonial de los pueblos africanos fue congruente con los principios de solidaridad, el pensamiento y la lucha de Amílcar Cabral. Principios de trascendencia similar a los de Petion en Haití, país que no bien declaró su independencia hace 200 años ofreció a Bolívar buques, armas, tropas y las claves ideológicas para llevar a buen puerto la lucha anticolonial. La solidaridad cubana en África prosigue hoy de un modo incesante en lo técnico, sanitarista, deportivo y académico. ¿O será que la independencia de Angola, Namibia y la liberación de Nelson Mandela, como dice Univisión, sólo fue posible merced a la buena voluntad del régimen racista sudafricano, Washington y Naciones Unidas?
En 1964, con audacia y una libertad intelectual insólita en el movimiento antimperialista mundial de entonces, Cabral dijo en conferencia dictada en Milán: "Existe un preconcepto que afirma que el imperialismo, en el momento en que inició su aventura en nuestros países, determinó que ingresáramos a la historia. Este preconcepto debe ser denunciado: muchos izquierdistas, marxistas en particular, consideran que la historia significa obviamente lucha de clases. Nuestra opinión es exactamente la contraria. No bien llegó a Guinea, el imperialismo hizo que abandonásemos la historia, nuestra historia. Aceptamos el hecho de que la historia en nuestro país es el resultado de la lucha de clases, pero tenemos nuestra propia lucha de clases en nuestro propio país".
Para América Latina, especialmente para el tercio de habitantes que hunde sus raíces en los millones de esclavos traídos de Africa occidental, la difusión del pensamiento de Amílcar Cabral resulta indispensable y un modo de profundizar en obras como las de Alejo Carpentier, Stephen Alexis, Nicomedes Santa Cruz, Pedro Mir, Nicolás Guillén, Fernando Ortiz, Toña La Negra, Aimé Cesaire, Derek Walcott, Gilberto Gil, Wilfredo Lam y tantos otros.
Así lo entendió la pequeña comunidad afroargentina que en el paupérrimo barrio suburbano de Dock Sud, pegado a Buenos Aires, organizó un ciclo de homenaje en memoria del trigésimo aniversario del asesinato de Cabral. Diezmados como carne de cañón en la guerra del Paraguay (1865-70) y durante la epidemia de fiebre amarilla, en Argentina, oficialmente, no hay negros. Mas debe El Proletario, primer periódico socialista en el río de La Plata (1858), al intelectual Lucas Fernández, de ascendencia guineana.
Lunes, 07 de Marzo de 2005 22:25 ;?> No hay comentarios. Comentar.
Mientras socialdemócratas y socialcristianos devienen en izquierdistas y fascistas vergonzantes, liberales y conservadores vienen descubriendo el "centro", novísimo hechizo ideológico de la Internacional Demócrata Cristiana (IDC), que ahora se dice "de centro". Ni tan nuevo. El "centrismo" fue inventado a fines de la Segunda Guerra Mundial por el político italiano Alcide de Gasperi. "Ni reacción ni revolución" era su lema. Algo así como el "cuadrado blanco sobre fondo blanco" del pintor suprematista ruso Malevich, pero en negro.
La analogía resulta incómoda mas conlleva fuerza gráfica. Pues si la obra de Malevich expresa la "supremacía" de la sensibilidad pura en las artes figurativas (suprematismo), la angelización ideológica de la DC encarna justamente lo opuesto, concediendo al "centro" tales atributos que la política resulta variable al uso de las artes decorativas (pragmatismo).
Políticos de cuidado, los demócratas cristianos no son curas, aunque frecuentan lo peor del gremio. Se dicen republicanos, pero la palabra "pueblo" les espanta. Eso sí, son estudiosos: sus fuentes doctrinarias datan de la encíclica Rerum novarum (León XIII, 1891) y de lecturas arbitrarias del "punto omega" de Pierre Teilhard de Chardin, el "personalismo" de Emmanuel Mounier y el "tomismo liberal" de Jacques Maritain.
A mediados del decenio de 1940, la IDC adquirió forma con De Gasperi, el alemán Konrad Adenauer y el luxemburgués Robert Schuman. Su filial latinoamericana nació en 1960. Desde entonces, la IDC se movió en las tinieblas del "alto poder". Recordemos tan sólo aquel triángulo de la mafia italiana, el Vaticano y el siete veces primer ministro DC Giulio Andreotti, quien prestó oídos sordos al clamor de su rival de partido, Aldo Moro, secuestrado y asesinado por una facción de las Brigadas Rojas en 1978.
En mayo de 1980, la Fundación Konrad Adenauer (KAS) convocó en Washington a una "Conferencia sobre el estado de los partidos demócrata cristianos y centristas en América Latina". Meses más tarde, el presidente DC de Venezuela, Luis Herrera Campins, indultó a los terroristas que dinamitaron el avión cubano que cayó al mar frente a Barbados, con 73 ocupantes (1976).
Los partidos DC han sido funcionales a Washington y la desestabilización política de los países latinoamericanos. En Memorias de un soldado, el general chileno Carlos Prats (asesinado por Pinochet en Buenos Aires) denunció la complicidad del ex presidente DC Eduardo Frei Montalva en el golpe fascista de 1973. El senador pinochetista Andrés Chadwick dijo que Patricio Aylwin (otro ex presidente DC) "intenta borrar con el codo lo que él mismo escribió con la mano cuando Allende gobernaba el país... no puede pretender obviar su rol" (El Mercurio, 25-08-03).
En Ecuador, el presidente DC Osvaldo Hurtado ("serpiente sin sotana", según el vulgo) dificultó las investigaciones destinadas a esclarecer la muerte del presidente Jaime Roldós, de la que fue beneficiario. Enemigo de la política de Washington en América Central, Roldós desapareció en un misterioso accidente de aviación (1981).
En julio de 1984, el Partido Verde alemán denunció al gobierno DC de Helmut Kohl por "vender" como "hombre de centro" al DC José Napoleón Duarte, presidente de El Salvador, lavándolo de los 20 mil muertos que hubo durante su gobierno (1980-82).
En septiembre último, el gobierno mafioso de la República Checa auspició en Praga una conferencia organizada por la KAS, la Fundación Nacional Cubano-Americana (FNCA) y la organización DC de América Latina (ODCA), que dirige el chileno Gutenberg Martínez. Ante ex gobernantes como el costarricense Luis Alberto Monge, Patricio Aylwin, el checo Vaclav Havel y otros títeres de la CIA, la ODCA planteó la necesidad de crear "una alternativa de gobierno democrático en Cuba".
La marioneta cubana de la IDC se llama Osvaldo Payá. En abril de 2002, cuando un golpe de Estado disolvió las instituciones democráticas de la República Bolivariana de Venezuela, secuestró y puso en peligro la vida del presidente Hugo Chávez, Payá envió un comunicado "al heroico pueblo" del país sudamericano, donde dice: "Los cubanos que ya caminamos en muy difíciles circunstancias por las vías pacíficas y cívicas para lograr los cambios hacia la democracia, celebramos la libertad de los venezolanos que ellos mismos han sabido protagonizar. Dios bendiga al pueblo de Venezuela". En menos de 48 horas, el bendecido pueblo venezolano conjuró el golpe derechista.
Durante la invasión militar de Estados Unidos a Panamá (1989), el DC Ricardo Arias Calderón ("la monja loca", según el vulgo) aceptó la vicepresidencia junto a Guillermo Endara, narcolavador investido presidente por las tropas de ocupación. Y el 25 de enero pasado, el presidente Martín de Panamá (llamarlo "Torrijos" da dolor de panza) otorgó a Arias Calderón la máxima condecoración del país "por su ejemplo, sacrificio y desprendimiento".
La IDC está presidida por José María Aznar, ex jefe del Estado español y conocido "centrista" del terrorismo imperial.
Jueves, 03 de Marzo de 2005 23:04 ;?> No hay comentarios. Comentar.
Aquella noche de agosto de 1988, mientras el secretario de Estado, George Schultz, se movilizaba por las capitales de América Latina para impedir la visita de los gobernantes invitados a la transmisión del mando en Ecuador, Rodrigo Borja y Osvaldo Guayasamín (1919-1999) cavilaban acerca de lo procedente en tales circunstancias.
¿Cuáles circunstancias? Presidente electo el uno, pintor de renombre mundial el otro, Borja se preguntaba si el arte debía ceder su lugar a la política o viceversa. Por su lado, la angustia de Guayasamín alcanzó su clímax: "¿Quiere decir que justamente ahora, después de todo lo que he dicho y manifestado sobre el dolor de nuestros pueblos, debo ceder y borrar lo que pinté en el mural del Parlamento?" Resignado, el pintor dijo para sí: "Haré lo que mi ñaño (hermano) diga". Y el presidente electo, asediado por algunos de sus consejeros, la embajada de Estados Unidos y los telegramas de protesta contra los contenidos del mural “Frustración y esperanza”, se trasladó a la residencia de Guayasamín.
“-Osvaldo, no nos torturemos más. El mural se queda como está. Si empezamos agachando la cabeza la vamos a tener agachada en los cuatro años de mi mandato. Has pintado lo que tú sientes y millones de ecuatorianos y de latinoamericanos están contigo”. Sin dar crédito a lo que oía, visiblemente conmovido, el pintor destapó una botella de vino y con la mirada clavada en la policromía eternamente variable del volcán Pichincha, pegó un grito de alegría: "¡Por fin! ¡Por fin un político que entiende que todo es válido, la historia y la vida, el arte y la política, los benditos intereses del Estado y el sufrimiento de los pueblos!"
Borja y Guayasamín se confundieron en un largo y sentido abrazo. Días después, durante la ceremonia de posesión en la sala de honor del Congreso Nacional, Schultz hizo como que nada ameritaba ser visto, en tanto pocos metros más allá Fidel Castro observaba con regocijada atención el mural de 360 metros cuadrados (30 de largo, 12 de alto), que de un modo estremecedor narra 2 mil 500 años de historia ecuatoriana. Salpicado de leyendas y referencias culturales, el mural se divide en varias partes: la simbólica y la trágica, la positiva y la negativa. La figura central, simbólica, es la más importante: la cultura carchi, que data de mil 500 años antes de Cristo, de donde sale un sol cuadrado que encierra una luna redonda. Dos enormes manos de cuatro metros de altura se alzan desde la base del mural y tratan de alcanzar el sol cuadrado y la luna redonda, rematados por un cóndor gigante con alas de fuego que representa el resurgir de la unidad latinoamericana. En el extremo superior izquierdo, una leyenda reza: "Indoamérica, rompe tus fronteras". Al centro, un pensamiento de Bolívar: "Formar de todo el mundo nuevo una sola nación" y otro de Juan Montalvo: “Desgraciado el pueblo donde los jóvenes son humildes con el tirano".
La parte "negativa" del mural se compone de cuatro nichos hundidos en los que figuran cuatro personajes siniestros: un soldado sonriente pintado en blanco y negro con los ojos inyectados en sangre y un enorme casco nazi que lleva las siglas de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos: CIA.
Con el mural “Frustración y esperanza”, el indio Guayasamín legó a la posteridad un mensaje profundo de optimismo y opción por los condenados y la urgente necesidad de la emancipación latinoamericana.
El otro legado del pintor fue la “Capilla del Hombre”, complejo arquitectónico cultural de 15 mil metros cuadrados. La capilla evoca el destino de América Latina, de México a la Patagonia, y la historia de los pueblos del continente, representada en las culturas maya, azteca, inca y otras hasta la época presente.
De dos pisos, los niveles de la capilla están unidos por gradas y un par de elevadores. En la pared oriental de la planta superior fueron colocados los acrílicos del mural Rostros de América, pertenecientes a la La edad de la ternura, hechos por el pintor antes de su muerte.
La Capilla del Hombre fue inaugurada en días pasados por los presidentes Gustavo Noboa, Fidel Castro y Hugo Chávez, quienes encendieron la llama eterna del sitio ante mil 500 invitados. La presencia del presidente de Cuba en Ecuador traspasó expectativas. Masivamente el pueblo de Quito se volcó en las calles y allí, en medio de la cordillera de los Andes y cerca de la línea que parte en dos al mundo, Fidel evocó una frase de Guayasamín:
"Mi pintura es para herir, arañar y golpear en el corazón de la gente, para mostrar lo que el hombre hace en contra del hombre; pintar es una forma de oración, al mismo tiempo que de grito, y la más alta consecuencia del amor y la soledad"."
Martes, 01 de Marzo de 2005 15:43 ;?> No hay comentarios. Comentar.
"Ella es la encarnación del sueño americano", dijo el senador George Allen, de Virginia, con motivo de la designación de la afro-estadunidense Condoleezza Rice como nueva secretaria de Estado, en remplazo del afro-estadunidense Colin Powell. "Está al servicio de su negrero, George W. Bush", expresó el presidente de Zimbabue, Robert Mugabe, luego de que la funcionaria incluyó al país africano en la nómina imperial de los malditos. ¿Sueño americano al servicio de negreros?
Revisemos los aspectos soterrados de ambas opiniones. La prehistoria de la lucha negra en Estados Unidos empezó con la resistencia a la esclavitud legal. Para asegurarse el apoyo del sur, los negros fueron excluidos de la Declaración de Independencia (1776) y la esclavitud tampoco fue abolida por la Convención Constituyente de 1787. Al contrario, los doctores de la democracia y la libertad discutieron la continuación del comercio de esclavos, que proseguiría "20 años más". A los fines de los impuestos directos, el negro fue computado como "tres quintos de hombre" (sic) y la concesión de su ciudadanía quedó al arbitrio de los estados.
En 1861, las diferencias irreductibles entre el norte industrial y el sur esclavista llevaron a una de las guerras más sanguinarias de la modernidad, llamada por los negros "guerra de ricos y pelea de pobres". Abraham Lincoln proclamó la emancipación de los esclavos y el norte ganó la guerra. Pero en 1896, la Corte Suprema de Justicia consagró la segregación racial con la doctrina "iguales, pero separados".
Entonces, los acorralados "ciudadanos" negros empezaron a formar organizaciones y sectas de autodefensa y autoestima, con matices de índole racial y religiosa. Una fue la de los Musulmanes Negros (Black Muslims), dirigida por el orate Elijah Muhamad. Su primer templo fue erigido en Detroit hacia 1930. Los Black Muslims proclamaban la supremacía negra basándose en una genética absurda y una versión irreconocible del islamismo.
A inicios de la década de 1950, los Black Muslims se expandieron rápidamente en los guetos de las grandes ciudades del norte, y un joven proletario que guardaba prisión por delitos del fuero común, Malcolm Little, cambió el apellido dado por el blanco por una simple "X", convirtiéndose en ministro y fervoroso partidario de los Black Muslims. Cuando en las urbes de Harlem, Rochester y Filadelfia los negros "con traje de conserje" empezaron a echar fuego y arrancar "con una cuchara los ojos de los cocodrilos" (García Lorca), Martin Luther King denunció desde la prisión de Birmingham: "Los Black Muslims se nutren de la frustración contemporánea ante la dilatada existencia de la discriminación racista" (1963).
Las urbes ardían y la voz de Malcolm X fue oída por millones de negros: "La hora del hombre blanco ha terminado. Las soluciones parciales no lo ayudarán... quizá pueda lograr que el Señor se decida a darle unos pocos años más al demonio blanco" (entrevista con el escritor Louis E. Lomas).
En 1964, guiñándole un ojo al poder imperial, el liberalísimo New York Times publicó un editorial en el que decía: "si el doctor King se convence de que ha sacrificado 10 años de brillante liderazgo, se verá forzado a revisar sus ideas y sólo hay una dirección que puede tomar: la de Malcolm X".
El líder se dio una vuelta por los países de Africa y Asia que luchaban contra el colonialismo y, al retornar a Estados Unidos, su pensamiento, discurso y filosofía pegó un giro radical. "Nos dijeron que usted ha cambiado", le dijo un periodista. Malcolm X respondió: "¿Cómo es posible que un hombre blanco pueda esperar la transformación de un hombre negro antes que él se haya transformado? Es verdad, soy un musulmán, y creo en la fraternidad de los hombres. Pero mi religión no me hace tonto. Mi religión me obliga a combatir todas las formas de racismo".
Para el poder real fue demasiado: líder natural con millones de seguidores, negro, pobre, ex convicto, agitador, orador lúcido, militante revolucionario, islámico y, para colmo, antimperialista.
De modo que cuando el 21 de febrero de 1965 Malcolm X fue asesinado por su ex coidearios racistas, el establishment se limitó a condenar la "violencia", y luego asesinó a Luther King, partidario de "la no violencia" (1968) y premio Nobel de la Paz 1964.
Decía Malcolm X: "Si me ofrecieran el premio Nobel me suicidaría. Sabría que algo marcha mal. Por esto me cae tan simpático ese francés, Sartre, que lo rechazó".
Decía también: "El poder sólo retrocede ante la presencia de un poder mayor... Está en la naturaleza del poder retroceder sólo en presencia de un poder mayor. Y de esto se han dado cuenta los pueblos del sureste de Asia, del Congo, de Cuba y otras partes del mundo".
Malcolm X fue profético: "Sí, cada año discurren un truco nuevo. Van a tomar a uno de sus muchachos, de sus muchachos negros, y lo depositarán en el gabinete para que pueda caminar con un gran puro, brasa en punto y un tonto en la otra". En lo único que se equivocó Malcolm X es que después de un muchacho, el imperialismo eligió a una muchacha que, además, no fuma.
Jueves, 24 de Febrero de 2005 15:26 ;?> No hay comentarios. Comentar.
Formador de juventudes, didáctico y con una erudición capaz de transmitir lo aprendido, el historiador argentino Rodolfo Puiggrós fue un revolucionario que escribía libros para renegar de las teorías prefijadas del conocimiento y los cerraba para demostrar que las teorías del conocimiento no sirven cuando se conjugan en singular.
En México le decían "maestro" y en Argentina "profesor". Aquí entregó quince años de producción fructífera. Allá medio siglo de tenaz compromiso político. Y, por donde anduviese, quienes tuvieron la suerte de oírlo pueden dar fe que la verdadera maestría se prueba cuando los discípulos no se parecen a su maestro ni tampoco entre sí.
Quedan sus libros, cerca de treinta textos, algunos de los cuales fueron reeditados y se reeditan por sus alcances universales: De la colonia a la revolución (1940), Historia económica del Río de la Plata (1945), La España que conquistó al nuevo mundo (1961), Las izquierdas y el problema nacional (1966) y la polémica que sostuvo con el sociólogo alemán André Gunder Frank acerca de la realidad estructural de nuestros países, apasionado y apasionante debate que empezó en las páginas del diario El Día de México y cimbró el mundo académico de las universidades latinoamericanas (1965).
El marxismo aplicado a la realidad nacional, la historia de España, de la Iglesia católica y su impacto en los movimientos emancipadores de América hispana, los procesos revolucionarios y la lucha anticolonial del tercer mundo fueron temas que Puiggrós analizó desde posiciones críticas que le llevaron a confrontarse con fuerzas poderosas: el nacionalismo conservador, la intelectualidad "conceptualizadora de conceptos", el colonialismo ideológico de la izquierda estalinista y el liberalismo light que festeja la democracia con ciudadanos incapaces de defenderla.
Políticamente, la trayectoria de Puiggrós fundió militancia y pensamiento. Vinculado al Partido Comunista argentino desde su fundación (1921), en el que desempeñó varios cargos de dirección, los comunistas (y en particular su secretario general, el mítico Vittorio Codovila) nunca le perdonaron su adhesión al peronismo en 1946. Pero cuando Puiggrós daba a sus amigos los fundamentos de esta actitud, afloraba con fuerza su ironía rioplatense: "Me fui del partido porque si llovía en Moscú, Codovila abría el paraguas y porque su proyecto era hacer la rivoluzione nacionale en Argentina".
Durante el tercer gobierno de Perón (1973-74), Puiggrós fue designado interventor de la Universidad Nacional de Buenos Aires. Al explicar por qué había designado decano de la Facultad de Derecho a un abogado de 28 años, respondió: "Es joven, en una facultad de viejos; es de izquierda, en una facultad reaccionaria; es peronista, en una facultad gorila y es judío en una facultad fascista".
En una línea que en México lo acercaba a un Rafael Galván antes que a un Fidel Velázquez, a un Lázaro Cárdenas antes que a un Miguel Alemán, Puiggrós fue un estudioso del "nacionalismo revolucionario". Y como tantos intelectuales y luchadores sociales de América Latina, fue su pasión por México y su pueblo lo que le llevó a permanecer en este país en dos ocasiones, donde siguió luchando hasta el día en que murió, el 12 de noviembre de 1980.
Durante el segundo exilio mexicano, a causa de las amenazas de la llamada Alianza Anticomunista Argentina (AAA), que lo acusaba de haber entregado las aulas "a la subversión", Puiggrós fundó el Comité de Solidaridad con el Pueblo Argentino y fue miembro del Comité Latinoamericano de Solidaridad junto a Pablo González Casanova, Pedro Vuskovic, Agustín Cueva, Carlos Quijano, Jorge Turner, José Luis Balcárcel y otras personalidades del continente.
Aquí lo sorprendió la muerte de su hijo Sergio, oficial montonero caído en combate en lucha desigual con el Ejército (1976). Fue entonces cuando aquel "viejo" que solía interrumpir sus reuniones políticas para repartir caramelos a los niños como si fuese un "Santa Claus socialista" (Turner), también podía llorar desconsoladamente como un niño.
En el Teatro Jiménez Rueda de esta ciudad, sus amigos y compañeros le organizaron un homenaje. La ocasión pintaba de duelo. Pero Puiggrós, como siempre, fue claro y sencillo: "Nosotros no medimos nuestras horas porque estamos en lucha, sino que medimos las horas de nuestros enemigos, seguros como estamos del triunfo".
Martes, 22 de Febrero de 2005 20:30 ;?> No hay comentarios. Comentar.
Ante la Fundación Woodrow Wilson (Washington), el presidente Franklin D. Roosevelt dijo en 1933: "... si yo estuviera empeñado, en calidad de ciudadano de alguna otra república americana, en una campaña política, quizás me sintiera fuertemente tentado de jugar con los temores de mis compatriotas de esa república, acusando a los Estados Unidos de Norteamérica de alguna forma de deseo imperialista de egoísta engrandecimiento..."
Transmitida por radio a los delegados de la Conferencia Panamericana de Montevideo, la "política del Buen Vecino" cautivó a los gobiernos latinoamericanos. Glosando palabras del presidente Wilson (1913), Roosevelt añadió: "La comprensión debe constituir el suelo en el que habrán de crecer todos los frutos de la amistad".
Días después, el aviador estadunidense Earle V. Kingsley habló en Managua con el embajador Arthur Bliss Lane acerca de tratos del primero con Anastasio Somoza, jefe de la Guardia Nacional, con el fin de fletar "un avión para arrojar bombas a los sandinistas". El diplomático contuvo al voluntario, advirtiéndole que desde el primero de enero de aquel año no quedaban soldados extranjeros en el país.
En tanto, el general Augusto César Sandino no sabía qué hacer con la paz. Después de librar seis años de guerra victoriosa contra el ejército más poderoso del mundo (1927-32), el héroe había llegado a un acuerdo con el voluble presidente Juan B. Sacasa, tras cumplir con su palabra de desarmar al "pequeño ejército loco".
Sí. ¿Qué hacer con la paz? Desde México, el dirigente Vicente Lombardo Toledano lo presionó: "... que el general Sandino defina mejor su actitud después de la paz, porque en el mundo americano se duda, y eso no conviene a los intereses generales ni a Sandino en particular". Sin embargo, la Guardia Nacional (organizada por los marines durante la ocupación) continuaba asesinando, persiguiendo, fusilando y quemando las casas de los sandinistas.
Las relaciones de Sandino con la izquierda mexicana eran tortuosas. En junio de 1930, al trascender que el jefe del "Partido Liberal en armas" había conseguido apoyo del gobierno de Plutarco E. Calles, el Partido Comunista Mexicano (PCM) publicó en El Machete un brulote declarándolo "traidor a la causa del internacionalismo proletario".
En comunicado del 29 de mayo, el PCM dijo: "El guerrillero nicaragüense, al aliarse al gobierno contrarrevolucionario de México, se ha convertido en instrumento del imperialismo yanqui".
Lo curioso es que la intervención de 1927 obedecía, justamente, a la ayuda que México brindaba a los liberales nicaragüenses que luchaban contra Adolfo Díaz, títere conservador de Estados Unidos, quien declaró que la intervención estaba justificada porque "... Nicaragua es un país débil y pobre que no puede resistir a los invasores y agentes del bolchevismo mexicano".
Consciente de los riesgos que corría, Sandino decidió entrevistarse con el presidente Sacasa. El 20 de febrero de 1934 abandonó su cuartel general y partió hacia Managua acompañado de su padre, el escritor Sofonías Salvatierra y los generales Estrada y Umanzor. Los sandinistas cenaron con el presidente y, pasadas las nueve, abandonaron la residencia. Al llegar a las garitas del Campo de Marte, que se encuentra al pie de la casa presidencial, el automóvil de Sandino y su comitiva fue detenido por un oficial de la Guardia y llevado a la cárcel del Hormiguero. El presidente Sacasa, enterado por su hija de lo que estaba ocurriendo, habló por teléfono con el embajador de Estados Unidos, quien prometió hacer lo posible "para evitar lo peor".
Del Hormiguero, Sandino, Estrada y Umanzor fueron trasladados en un camión a un sitio de las afueras de la ciudad, llamado La Calavera. La descarga de fuego cruzado mató al "general de hombres libres" y los suyos. Minutos después, en otro lugar de Managua, fue asesinado Sócrates Sandino, hermano mayor. Días más tarde, Somoza arrasó con el pueblo sandinista de Wiwilí. Los cuervos, los perros y los cerdos de los alrededores se dieron un festín de carne humana. El gobierno anunció una amnistía para los sandinistas, con la condición de que se presentaran en la ciudad de Jinotepe "por sus papeles". Los que se confiaron cayeron asesinados.
El presidente Sacasa no levantó la voz contra la matanza. En 1936 Somoza lo echó a patadas del Palacio de Tiscapa y el nuevo "paladín de la democracia" se hizo redactar un decreto que le concedió, simultáneamente, la Cruz del Valor, la Medalla de Distinción y la Medalla Presidencial al Mérito. El 21 de septiembre de 1956, tras el ajusticiamiento de Somoza por el poeta Rigoberto López Pérez, el presidente Dwight Eisenhower manifestó: "La nación y yo, personalmente, lamentamos la muerte del presidente Somoza, ocurrida como resultado del cobarde ataque de un asesino". Conviene apuntar que aquel discurso de Roosevelt, anunciando la era de Buena Vecindad, fue pronunciado un 28 de diciembre, día de los Santos Inocentes.
Viernes, 18 de Febrero de 2005 22:44 ;?> No hay comentarios. Comentar.
¿Qué intereses acechan y cuán legítimas son las pretensiones "autonomistas" de los departamentos (estados) bolivianos de Santa Cruz y Tarija? En días pasados, Guillermo Almeyra develó algunas claves de la crisis y la manipulación del oncepto "autonomía", que en la jerga del proyecto anexionista y desestabilizador del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) es presentado como sinónimo de "civismo" y "democracia" ("Santa Cruz: la autonomía reaccionaria", La Jornada, 23/1/05).
Hace unos años, la reaparición de tendencias separatistas en Ecuador hizo que un dirigente indígena dijese: "Los oligarcas de Guayaquil son los primeros que nos mandaron al diablo cuando pedimos autonomía, y ahora son los primeros en plantearlas para ellos".
¿Qué fuerzas criollas fomentaron el separatismo de Texas (1835), acabaron con las Provincias Unidas de América Central (1838), se declararon "súbditos" de la reina Victoria de Inglaterra en Yucatán (1849), solicitaron el protectorado de Francia en Ecuador (1859), impulsaron la "independencia" de Panamá (1903) o propusieron formar la República del Soconusco al tirano de Guatemala Manuel Estrada Cabrera (1913)? ¿Qué linaje de "demócratas" promueven hoy la "autonomía" de la provincia ecuatoriana de Manabí (donde una base militar del Pentágono opera como factor de "desarrollo") y en la República Bolivariana de Venezuela abogan por la "independencia" del Estado de Zulia?
En carta a Bernardo de Monteagudo, secretario del Libertador José de San Martín, Bolívar comenta un proyecto de sometimiento a Inglaterra, impulsado por la oligarquía de Buenos Aires y "el viento pampero que ocupa el cerebro de don Bernardino" (en alusión al argentino Rivadavia): "... Luego que Inglaterra se ponga a la cabeza de esta Liga seremos sus humildes servidores, porque, formando una vez el pacto con el fuerte, ya es eterna la obligación del débil. Todo bien considerado, tendremos tutores en la juventud, amos en la madurez y en la vejez seremos libertos..." (5 de agosto de 1823).
¿El proyecto del ALCA merece comentario distinto? Tras ser proclamada la Confederación de los Andes (Lima, 1826), que debía reunir en un solo haz a la gran Colombia, Perú y Bolivia, el Libertador dejó en la presidencia interina del Perú al mestizo boliviano Andrés de Santa Cruz y se devolvió a Bogotá para conjurar "la pérfida ingratitud" de Francisco de Paula Santander (vocero de tenderos y cafetaleros) y otros generales reacios a los hábitos democráticos de los pueblos liberados en las guerras de independencia.
Durante la efímera Confederación peruano-boliviana (1837-39), Santa Cruz trató de impulsar la integración subregional. Sin embargo, su propia pertenencia a la casta clásica de la dominación racial, la feroz oligarquía de Perú y las intrigas de pequeños o grandes caudillos, como el chileno Agustín Gamarra y el argentino Juan Manuel de Rosas, hicieron que en la Bolivia naciente también abortase el ideal bolivariano.
La vocación entreguista del nuevo eje económico que pasaba por Valparaíso y Buenos Aires (sobre el viejo centro Charcas-Potosí) hizo de Bolivia un país empobrecido, aislado y mordido por sus vecinos. Si en el norte de la subregión andina Ecuador siempre vivió al borde de la desintegración nacional, en el sur Bolivia la vivió de modo descarnado: Chile le arrebató la provincia de Antofagasta, dejándola sin mar (guerra del Pacífico, 1879-83); Brasil ocupó parte de su territorio amazónico (guerra del Acre, 1901-03) y Paraguay extensas regiones del suroeste, ricas en petróleo (guerra del Chaco, 1932-35).
Ahora llegó el turno de Santa Cruz. Con cerca de 2 millones de habitantes, limítrofe con Brasil y Paraguay y poco más extensa que Alemania (82 millones de habitantes), la economía de Bolivia depende de la ubérrima y próspera Santa Cruz: recursos agrícola-ganaderos, industria forestal avanzada, oro, gas y petróleo, a más de guardar en sus entrañas uno de los yacimientos de hierro más importantes del mundo: el Mutún.
Santa Cruz es un bocado suculento para los intereses económicos de Estados Unidos liderados por el Instituto de las Américas, en cuyo directorio figura el ex presidente boliviano Gonzalo Sánchez de Losada (derrocado por una rebelión popular en octubre de 2003), junto a representantes de Enron, British Petroleum, Shell y Maratón Oil. Sánchez de Losada también integra el American Council (que preside David Rockefeller), junto con delegados del Chase Manhatan Bank, el City Group y grupos económicos de la oligarquía chilena.
Al escribir sobre Santander, el venezolano Rufino Blanco Fombona (1874-1944) observó: "Quería a Cundinamarca, su patria chica, como Páez quería al Apure, como Nariño quería al Oriente. Estos mediocres localistas fueron, andando con el tiempo, los nacionalicidas de la gran patria que nos legó Bolívar. Ellos querían patrias del tamaño de su ambición: patrias microscópicas".
Miércoles, 26 de Enero de 2005 21:22 ;?> No hay comentarios. Comentar.
La Jornada, México D.F. - Miércoles 29 de diciembre de 2004
"Oye... te hablo desde la prisión... Encarcelar las rosas y los lirios del jardín de la patria libre es el sueño vano de los apátridas de turno, que en su delirio criminal pretenden acallar la voz de un pueblo que no renunciará jamás a sus sueños de una auténtica paz con justicia social para Colombia. ¿Quién encadena un corazón libre? ¿Quién amordaza la voz de un pueblo? ¿Quién corta las alas de la libertad cuando es el sueño de toda la patria?"
Me predisponía a comentar la situación de los cinco cubanos prisioneros del imperio cuando se interpuso en el correo el "saludo de Navidad desde la cárcel" enviado por Luz Perly Córdoba, alojada en el patio 6 de la Cárcel del Buen Pastor, en Bogotá.
Lucy es presidenta de la Asociación Campesina de Arauca, defensora de derechos humanos y prisionera del Estado paramilitar que dirige el narcoterrorista Alvaro Uribe, gobernante de Colombia. Lucy y los cinco cubanos detenidos en prisiones federales de Estados Unidos carecen de políticos que oficien de "padrinos de la libertad", o de la comprensión de premios Nobel de literatura que aseguran sufrir por la "crisis ética y moral" del mundo.
El caso de "los cinco" tampoco figura en las mesas de novedades que integran el "corredor de la lectura" de nuestra ciudad. Una pena: El dulce abismo, publicada por la Editorial José Martí, bate récords de ventas en otras latitudes. Hay una historia que la Casa Negra y Hollywood jamás perdonará y reconocerá a Cuba: la historia de los "agentes especiales" y "tanques pensantes" (think tanks) que en 45 años de revolución demostraron ser una bola de incompetentes ante los hombres y mujeres sencillos que defienden la revolución.
Una historia en la que no hay superhombres ni misterio: los "agentes" de Cuba son patriotas desinteresados, y los de Estados Unidos burócratas del crimen. Inclusive, al jubilarse o antes, algunos de éstos han escrito libros o declarado a los medios que los pueblos son invencibles si de modo consciente defienden sus intereses.
Recordemos a Robert McNamara, ex secretario de Defensa y genocida de Vietnam, cuando en La Habana reconoció que las conquistas sociales de la revolución serían imposibles en el Bronx o en Harlem. Sin embargo, creo que hay algo peor que los agentes abiertos o encubiertos del imperio contra Cuba: sus capataces de la Fundación Cubano-Americana (FNCA), Omega 66, Hermanos al RescateAl fin y al cabo, si a los primeros les lavaron el cerebro con determinada ideología de las cosas, no hay peor harina que la del propio costal. Personajes de origen cubano que trabajan junto al equipo de genocidas de la Casa Negra (Otto Reich, Roger Noriega, Lincoln Díaz Balart), o "intelectuales libres" como Carlos Alberto Montaner, responden a odios tan profundos como los que en Yugoslavia ocupada obligaban a los nazis a contener el frenesí criminal de los fascistas croatas.
Dice el padre Luis Barrios, de la iglesia San Romero de Las Américas (Nueva York): "Yo no tengo la menor duda de que todo atentado contra poblaciones civiles es un acto terrorista. Por esto me pregunto: ¿qué se supone que haga Cuba?"
El propio presidente George W. Bush ha dicho: "todo aquel que proteja a un terrorista es tan culpable como el terrorista mismo". ¿Quién le pedirá cuentas por las presiones de su gobierno para que la presidenta de Panamá, Mireya Moscoso, libere a los terroristas que volaron el avión de Cubana de Aviación frente a las costas de Barbados en 1976?
"Desde 1959 hasta 1999 los grupos terroristas de Miami han realizado un sinnúmero de acciones de terrorismo bacteriológico contra la vida humana, animal y vegetal en Cuba, lo que ha ocasionado 158 muertes, incluyendo 101 niños y niñas, y otras 344 mil 203 personas afectadas. Estas agresiones terroristas, sin incluir los daños materiales, han dejado 3 mil 478 personas muertas, más de 20 mil heridas y 2 mil 99 incapacitadas... A diferencia de lo que el gobierno de Estados Unidos continúa haciendo en Afganistán e Irak, Cuba no bombardeó a Estados Unidos", ilustra el padre Barrios, y reitera: "¿Qué se supone que haga Cuba?"
El dulce abismo (Cartas de amor y esperanza de cinco familias cubanas) narra las historias de Gerardo Hernández Nordelo, Ramón Labañino Salazar, Antonio Guerrero Rodríguez, Fernando González Llort y René González Sehwerert, cinco patriotas cubanos que cometieron el crimen de disentir del imperialismo. Para ello, con el propósito de informar, se infiltraron en las organizaciones terroristas de Miami.
Según la escritora estadunidense Alice Walter, autora de El color púrpura: "... ellos son para su pueblo de esos héroes que, por lo general, se encuentran en la mitología... Es éste un texto elemental que debe comenzar a usarse de inmediato, para impartir una de las más grandes lecciones: cómo ser un padre, cómo ser un esposo, cómo ser un amante; cómo actuar como padres, cuando algo tan cruel como el gobierno de Estados Unidos se interpone entre usted y todo lo que ama".
Jueves, 30 de Diciembre de 2004 00:28 ;?> No hay comentarios. Comentar.
Por José Steinsleger La Jornada - 22 de diciembre de 2004
En la ciudad de México y Oviedo primero y en Caracas días atrás, más de 300 pensadores del mundo intercambiaron opiniones en torno a los "qué hacer" ante las políticas de aniquilación planetaria puestas en marcha por el neoliberalismo y los genocidas que ocupan la Casa Negra, en Washington, DC.
El magno encuentro mundial de intelectuales y artistas En defensa de la humanidad (Caracas del 1º al 4 de diciembre del corriente) mereció de Luis Hernández Navarro una crónica equilibrada y realista: "Otro mundo es posible, ¿pero cuál?" (suplemento Masiosare, La Jornada, 12/12/04).
Como es propio de estas reuniones, faltaron muchos de los que son y estuvieron varios de los que fueron. Luis menciona la ausencia de los editores de la revista zapatista Rebeldía, expresión del movimiento indígena chiapaneco. Yo añadiría la de algunos maestros y orientadores de las juventudes antimperialistas de América Latina, con más integridad moral que un Daniel Ortega o un Tomás Borge, allí presentes.
Luis señala un asunto algo traumático: "el promedio de edad de los invitados superó los 40 años", dice con generosidad. ¿Cuarenta? Al azar, revisemos la edad de las dignas personalidades con trayectoria y obra consagrada: Adolfo Pérez Esquivel (73 años), Martha Harnecker (69), Pablo González Casanova (82), Ignacio Ramonet (62), Lisandro Otero (72), Gianni Miná (66), Ernesto Cardenal (80), Alfonso Sastre (78), Theotonio Dos Santos (68), Alfonso Bauer (86), Thiago de Mello (78). Promedio: 74 años.
"Dato relevante -dice Luis- en una época en que la juventud ha tomado las calles en muchos países del planeta". No sólo por esto. Vale recordar que cuando en México y Cuba tomó forma el movimiento En defensa de la humanidad, fue evocado el encuentro de intelectuales antifascistas que tuvo lugar en Valencia, en plena guerra civil (1936-39).
En España, de los ya consagrados, asistieron César Vallejo (45 años), Raúl González Tuñón (32), Tristán Tzara (41), Ernest Hemingway (38), André Malraux (37), Ilia Ehrenburg (46), Juan de la Cabada (34), Carlos Pellicer (38), David A. Siqueiros (41), Pablo Neruda (33), Pablo Casals (61), Miguel Hernández (27), Rafael Alberti (35). Promedio: 39 años.
Algunos escritores "contra Bush" que en realidad son clones de "Mefisto" (personaje de la novela de Klauss Mann que narra la carrera de un oportunista que se aprovecha del favor que goza por parte de los nazis para avanzar en su vida profesional), han dicho que "...el encuentro de Caracas contó con una importante delegación de intelectuales cubanos".
Señalamiento pueril. En 1937, cuando Fidel Castro tenía 11 años, el mayor contingente de combatientes latinoamericanos en el bando republicano, y la delegación de intelectuales más numerosa en Valencia fue la cubana. Entre otros: Nicolás Guillén (35), Alejo Carpentier (32) y Juan Marinello (39), a quien tocó inaugurar el encuentro.
En la reunión de España participaron, seguramente, más viejos que Antonio Machado (62), y en el de Caracas más jóvenes que las personalidades citadas. Bajando y subiendo 5 años el promedio de edad de ambos cónclaves (69 y 44), aparece con nitidez el hoyo generacional cavado en el cuarto de siglo que va de la "revolución conservadora" de Margaret Thatcher y Ronald Reagan a los "cristianos renacidos" de George W. Bush (1979-2004).
En los tramos más desoladores de aquel vacío generacional, y cuando no había Internet (medio que sería errado reducir a mera tecnología), los llamados "nuevos movimientos sociales" tejieron su propia "red de redes" despejando con su acción y coraje el limbo de la intelectualidad de izquierda realmente existente.
En Valencia, una escritora inglesa que no hablaba español alternó con una campesina cuya familia había sido fusilada en Madrid por los fascistas. Se entendieron a la perfección. Y hace unos días, en México, el reportero Arturo Cruz Bárcenas entrevistó a un joven que cuando los zapatistas tomaron San Cristóbal de las Casas, tenía ocho años.
Dijo el joven: "A mí me gusta el hip-hop, el break, el diyéi, el grafiti, el mc, el rapero... Las bandas de acá cantan lo que sí entendemos... En el Foro Sol las bandas vienen nomás por el billete. Acá es para apoyar al zapatismo" (La Jornada, 13/12/04).
Me muero por saber qué tipo de diálogo entablarían Martha Harnecker o James Petras con estos jóvenes que en las tardes de domingo circulan por la explanada del Metro Observatorio en la ciudad de México. O bien, yendo más lejos, con los jóvenes inmigrantes de Africa que se reúnen en el Metro Lavapiés, de Madrid.
En el siglo XXI, la "defensa de la humanidad" requiere de una proyección holística. Ya no cabe hablar de "intelectuales de izquierda", excluyendo el aporte de siquiatras, físicos nucleares, artistas plásticos, biólogos, pedagogos, urbanistas, teólogos, médicos y matemáticos, porque los unos serían "humanistas" y los otros quién sabe qué.
Viernes, 24 de Diciembre de 2004 02:31 ;?> No hay comentarios. Comentar.
En los tiempos de la fiebre del oro (1856), el irlandés Jack Oliver y un grupo de amigos desembarcaron en el puerto panameño de Colón y allí pusieron rumbo a ciudad de Panamá, en el flamante ferrocarril que Estados Unidos había construido para cruzar el istmo. Desde Nueva York, la ruta a San Francisco resultaba más cara. Pero los viajeros sabían que el precio valía la pena si con ello ponían su pellejo a salvo de los indígenas estadounidenses.
Jack Oliver y sus amigos llegaron a Panamá semidormidos y completamente borrachos. Se apearon del tren y, de camino hacia el hotel, pasaron por el puesto de sandías del mulato Juan Manuel Luna. Oliver tomó un trozo y se lo comió delante del sonriente Luna. "¡Ten cents!", reclamó el mulato. Oliver le mostró a Luna el dedo índice de su mano derecha y sus amigos festejaron el gesto de soberbia.
Luna desenvainó un cuchillo tan grande como las sandías que vendía. Los compinches de Oliver desenfundaron sus armas y, en medio de la gresca, se metió el peruano Miguel Abrahms. Empezaron las mentadas y de los forcejeos los rijosos pasaron a los tiros. Luna cayó herido. Entonces repicó la campana del pueblo y alguien gritó "¡Muerte a los filibusteros!" La banda de Jack Oliver se atrincheró en el hotel y el gobernador Fábrega trató de calmar a los indignados panameños. Pero cambió de opinión cuando un disparo hecho desde el inmueble le atravesó su sombrero favorito. Y así, en tanto el gobernador se dirigía al cuartel de polícía en busca de refuerzos, toda la población era ya un inmenso campo de batalla contra los gringos recién llegados y los que allí ya estaban aguardando su navío para California.
El enfrentamiento dejó un saldo de 18 muertos (15 estadounidenses y tres panameños) y cientos de heridos. El cónsul Ward, de Estados Unidos, responsabilizó a los panameños de la agresión. Sin embargo, los cónsules de Ecuador, Francia y Gran Bretaña opinaron lo contrario.
De aquel episodio, que pasó a la historia como "el incidente de la tajada de sandía", un historiador despistado podría inferir el carácter "pasional" o "levantisco" de los latinoamericanos. Y nada le diría que el clima político de los pueblos centroamericanos de la época respondía a que apenas un año antes el filibustero William Walker se había autoinvestido como presidente de la república de Nicaragua, imponiendo el inglés como lengua oficial del país y restableciendo la esclavitud por decreto constitucional.
En Estados Unidos, el presidente Franklin Pierce designó un comisionado especial para investigar el incidente de la tajada de sandía. Meses después, dos plenipotenciarios de Washington se presentaron en la cancillería de Bogotá ya que Panamá era una provincia de Colombia conocida con el nombre de Departamento del Istmo. Los enviados de Pierce demandaron el pago de 400 mil pesos-oro para "indemnizar" los destrozos causados a las propiedades estadounidenses durante la batalla.
Así empezó la lucha antiimperialista de Panamá contra Estados Unidos. Con motivo de la revuelta, el patriota panameño Justo Arosemena (1817-1896), primer presidente constitucional del país, precursor del pensamiento antiimperialista latinoamericano y de la nación panameña, escribió en La Estrella de Panamá:
"Hace más de 20 años que el águila del norte dirige su vuelo hacia las regiones ecuatoriales. No contenta con haber pasado sobre una parte del territorio mexicano, lanza su atrevida mirada mucho más acá. Cuba y Nicaragua son al parecer sus presas del momento, para facilitar la usurpación de las comarcas intermedias y consumar sus vastos planes de conquista un día no muy remoto".
Miércoles, 22 de Diciembre de 2004 03:10 ;?> No hay comentarios. Comentar.
“¿Te acordás, hermano?...” Los tangueros de verdad ("¡qué tiempos aquellos!") no olvidan Tiempos viejos, con letra de Manuel Romero y música de Francisco Canaro, grabado por Carlos Gardel en 1926: "¿te acordás, hermano la rubia Mireya?..."
Los uruguayos aseguran que la rubia Mireya existió. Le decían La Oriental y en fin, era uruguaya. Los argentinos disienten: se trataría de Mireille, personaje del poema de Frédric Mistral (premio Nobel de Literatura 1904), mitificado por el tango y la película muda El rey del cabaret (1923). ¿Quién fue aquella muchacha que gustaba de las noches con champaña, rompía corazones y bailaba tangos mejor que Malena?
El imaginario latinoamericano no reconoce muchas Mireyas. Así es que seguro que a la niña de la familia Moscoso nacida el primero de julio de 1946 en aquel pueblito de Panamá, sus conocidos le decían: "te llamas Mireya... como la del tango". La Mireya del tango se enamoró de un joven adinerado. Como era de esperar, acabó mal. En cambio, la Mireya panameña díjose desde chamaca "sí se puede" y a los 23 años se casó con Arnulfo Fufo Arias, tres veces presidente de Panamá, tres veces derrocado y tres veces más viejo (1901-88).
Luego de graduarse en "diseño de interiores" (1974), la señora de Arias decidió que la mansión del Fufo en Miami ameritaba ser redecorada. Sus amigas quedaron fascinadas. Pero Mireya refunfuñaba: "Estoy llena de sensibilidad social... Lástima que el doctor no me deja participar en política". Arias murió y 40 millones de dólares aterrizaron en la cuenta de la viuda. Gruber, el chofer, le ayudó a olvidar y a invertir el dinero en el mundillo político panameño. En 1994, año de los primeros comicios presidenciales desde la invasión militar de Estados Unidos (1989), Mireya perdió la contienda y cinco años después, la lideresa del Partido Panameñista Auténtico venció al actual presidente Martín Torrijos.
Desglosando la partida "discrecional" de la primera mujer en gobernar el país canalero (23.1 millones de dólares en el periodo 2000-04), el periodista Rolando Rodríguez observó lo siguiente en el diario panameño La Prensa (8 y 9/11/04):
* Palacio presidencial Las Garzas: remodelación de oficinas, muebles, cortinas, persianas, alfombras, vajillas, equipos audiovisuales y electrónicos: 130 mil dólares. Decoración navideña y bolsas de Navidad: 178 mil. Flores: 70 mil.
* Vestuario: "Una presidenta de Panamá no puede andar andrajosa", decía Mireya. Sólo en almacenes del país: 446 mil 800 dólares; su sueldo mensual de cinco años (7 mil). Joyería en tiendas exclusivas: 670 mil dólares.
* Residencia presidencial, privada y casa de playa: 320 mil dólares (incluye 3 mil de cojines y mil 200 de toallas y manteles). Automóviles: 208 mil 380 dólares (mantenimiento, alquiler y compra).
* Semana de Panamá en Mónaco (2003): 115 mil dólares más 34 mil dólares para traslado y pago del conjunto de Sammy y Sandra Sandoval y el ballet de "la señorita Herrera". Más "gastos médicos", hospedaje de funcionarios y parientes, viaje de su niño menor de cinco años a Estados Unidos (6 mil dólares) y delegación oficial a Los Angeles para condecorar al jinete panameño Laffit Pincay.
* Honorarios y compensaciones: 346 mil dólares a firmas mexicanas que sirvieron de asesoras en las negociaciones de un tratado de libre comercio con Estados Unidos; devolución de 40 mil dólares a su amiga Xiomara Sánchez, robados de la congeladora de su casa.
* Seminarios y eventos: "Derechos y deberes de la familia", "Violencia doméstica y masculinidad", "Cómo tratar con gente difícil" (sic) y cuarto torneo de pesca (20 mil dólares); concurso Miss Universo 2003 en que Panamá fue sede: 60 mil 500 dólares; boletos para conciertos privados de José Luis Guerra y Celia Cruz en Palacio: 4 mil 500 dólares.
* El rubro "Bar de la presidencia" fue pedo histórico: 187 mil dólares. Es decir, que comprando al por mayor y a razón de 20 dólares por etiqueta (Panamá es puerto libre), la gobernante adquirió durante su mandato mil 870 botellas anuales.
Como el arnulfismo señala que su doctrina parte de la "justicia social, dirigida hacia los pobres", Mireya firmó cheques por 10 mil dólares en fuegos artificiales para inaugurar el hospital de Santo Tomás, pese a que varias salas no están funcionando; 50 dólares para un patronato del Servicio Nacional de Nutrición; 30 dólares en boletos para una cena de la Unión Nacional de Ciegos; 200 para el Hospital Oncológico y el Hospital del Niño, y 583 dólares para una fundación de ayuda a comunidades indígenas.
En 2000, la transmisión de mando consumió 250 mil dólares de la partida "discrecional". Pero al nuevo presidente, Mireya le dejó apenas 21 mil dolaritos. Naturalmente, la historia no termina aquí. En octubre pasado, la primera dama Vivian de Torrijos convocó a rueda de prensa y anunció la creación de un comité para "rehabilitar" el Palacio de las Garzas. "Necesita un toque femenino", advirtió.
Miércoles, 22 de Diciembre de 2004 03:10 ;?> No hay comentarios. Comentar.
Sublevaciones y lucha anticolonial; guerra de guerrillas y guerras interárabes o de árabes contra persas; movimientos laicos o religiosos, conservadores o progresistas, más allá y más acá de la cultura occidental fueron, en el siglo xx, distintas facetas de una causa común: la emancipación del Islam y la autoafirmación político-cultural de los árabes.
Hace mil años, cuando los pueblos de la cristiandad discutían acerca del sexo de los ángeles, huían del agua y olían a diablos, el médico y filósofo uzbeko-iraní Abú Alí al-Husayn ibn Sina (conocido como Avicena, 980-1037) intercambiaba correspondencia con Abu I-Rayhan Mohamed ibn-Ahmed (El Biruni), joven astrónomo y naturista afgano que dictaba sus clases en los Baños de Anusha-jan (Jiva, Uzbekistán actual).
En la "Academia de Mamún" (Ghazna, cerca de Kabul), Avicena y El Biruni proseguían la ruta trazada por los sabios de la Antigüedad: estudiaban a los griegos, discutían de La Iliada y La Odisea, de Platón y de Aristóteles, de la física y el cielo, la estructura del universo, la caída libre de los cuerpos y de las partículas que no pueden descomponerse: los átomos.
No hay cómo perderse: eso que llamamos "civilización occidental y cristiana" jamás hubiese existido sin el legado cultural de Avicena y El Biruni, difundidos en Europa por el español Abú-I-Walid Muhammad ibn Rusd (Averroes, 1126-1198). Y sin Averroes y la escuela de traductores árabes de Toledo, tampoco hubiese existido la Suma teológica de Santo Tomás de Aquino (1225-1274), obra que aristotélicamente trata el tema de la conciliación entre la fe y la razón.
Educado en el dialecto "jwarizm" en tiempos de la dominación persa, el afgano El Biruni prefirió, no obstante, servirse deliberadamente de la lengua árabe como instrumento de pensamiento y medio de expresión de su vida intelectual, de fecundo intercambio cultural entre Oriente y Occidente. De igual modo procedieron los primeros pensadores modernos del Islam, temerosos de que la dependencia mental y espiritual hacia Occidente terminase por destruir la "umma" (pueblo, unidad, nación islámica).
Intelectuales como Yamal Afgani (1839-1897) propusieron a los musulmanes la adopción de la tecnología occidental, cuestionando la versión de los monjes y príncipes reaccionarios del Islam, que a su juicio toleraban la decadencia de la religión y perpetuaban la miseria y la opresión de los pueblos islámicos.
Saij Abduh, su discípulo más famoso, predicó la necesidad de educar al pueblo haciendo uso de la razón y la independencia del pensamiento en lugar de aceptar ciegamente las ideas del Corán. Entre sus objetivos figuraba la devolución a la lengua árabe de su antiguo esplendor, ya que sin ella no se podía comprender debidamente la religión.
De las ideas de Abduh surgieron nacionalistas como Kasim Amin, quien luchó por la liberación de la mujer, Amad Sayyid, defensor de las virtudes cívicas y la vida liberal y constitucional, y Aaad Zagul, quien participaría activamente en la revolución egipcia de 1919 contra el colonialismo británico.
Denso y complejo como sus antiguas civilizaciones, el nacionalismo árabe tuvo que remover pirámides de milenaria injusticia social. El primero en mencionar el concepto de "nación árabe" (que incluía tanto a musulmanes como a cristianos) fue el libanés Nayb Azuri, fundador del partido Liga de la Patria Arabe y autor del ensayo La revuelta de la nación árabe contra el Asia turca (1904).
En Siria, Edmon Rabat tomó parte en la formación del Bloque Nacional (1937) y publicó La unidad siria y el devenir árabe. Rabat cuestionó la división artificial del Islam por el colonialismo occidental y advirtió temprano sobre las consecuencias para la región de la creación del Estado de Israel.
En Irak, el exponente más notable del nacionalismo fue Sati al-Husri, aristócrata educado en la corte otomana. Sati optó por la nacionalidad iraquí y se esforzó por demostrar que un individuo no puede gozar de libertad fuera de la estructura de una nación, que el panarabismo no perjudicaba al Islam y trató de convencer a los egipcios de que su país formaba parte de la nación árabe.
Otro iraquí, Abd al-Rahman al-Bazzaz, puso en guardia al nacionalismo contra el chovinismo y destacó que el nacionalismo árabe se basaba en una cultura árabe. Igualmente, el sirio cristiano Qustantin Zurayq afirmó que el profeta Mahoma había creado una cultura árabe y que esta cultura y su historia eran el pasado común de árabes y cristianos.
El nacionalismo emancipador de los árabes difería según el grado de desarrollo de sus naciones. Inglaterra y Francia intentaron coptar estas luchas (acuerdos Sykes-Picot, 1916), que recomendaron la creación de un Estado árabe independiente, regido por un monarca bajo la "protección occidental". Pero a Winston Churchill, paladín de las libertades democráticas, no le gustó la idea y recomendó el uso del "gas mostaza" (inventado por los alemanes) para solucionar el "problema árabe". Ni George ni papá Bush habían nacido entonces.
Sábado, 18 de Diciembre de 2004 00:50 ;?> No hay comentarios. Comentar.
En poco más de un decenio, 10 presidentes latinoamericanos fueron derrocados en sendas rebeliones populares: Fernando Collor de Melo (Brasil, 1992), Carlos Andrés Pérez (Venezuela, 1993), Abdalá Bucaram y Jamil Mahuad (Ecuador, 1997 y 2000). A finales de 2001 e inicio de 2002, la caída de Fernando de la Rúa y el designado por el Congreso, Adolfo Rodríguez Saá (más dos titulares de transición), hizo que Argentina conociese el vacío de poder. Durante el golpe contra Hugo Chávez, en abril de 2002, el empresario venezolano Pedro Carmona duró apenas 47 horas en el poder. El boliviano Gonzalo Sánchez de Lozada cayó en octubre de 2003.
Bucaram, Mahuad y Pérez son fugitivos de la ley. De la Rúa fue investigado por violación de los derechos humanos. Sánchez de Lozada tiene abiertos dos procesos judiciales. Alan García (Perú) terminó su mandato, pero al ser requerido por la justicia huyó del país. En Paraguay, Raúl Cubas renunció tras el asesinato del vicepresidente Luis María Argaña y se refugió en Brasil (marzo de 1999).
En sonados casos de corrupción han sido señalados ocho ex presidentes: Daniel Ortega (Nicaragua), Jaime Paz Zamora (Bolivia), Ernesto Samper (Colombia), Ernesto Pérez Balladares (Panamá), Hipólito Mejía (República Dominicana), Juan Carlos Wasmosy (Paraguay), Hugo Bánzer y Jorge Quiroga (Bolivia). Actualmente, media docena de ex jefes de Estado tienen cuentas pendientes con la justicia: Jaime Lusinchi (Venezuela); Carlos Menem (Argentina); Alberto Fujimori (Perú); Gustavo Noboa (Ecuador), Alfonso Portillo (Guatemala), y el vicepresidente ecuatoriano Alberto Dahik. Entre los investigados figuran tres más: José María Figueres (Costa Rica); Mireya Moscoso (Panamá) y Francisco Flores (El Salvador).
De los que se mantienen en ejercicio, cuatro gobernantes se balancean en la cuerda floja: Carlos Mesa (Bolivia), Alejandro Toledo (Perú), Lucio Gutiérrez (Ecuador) y Enrique Bolaños (Nicaragua). Abel Pacheco (Costa Rica) está siendo investigado por el Congreso. El haitiano Boniface Alexandre fue impuesto por invasión militar de Estados Unidos en 2004, así como el panameño Guillermo Endara a finales de 1989. Apenas tres de los que timonearon "la nave del Estado" cumplen condena leve, en arresto domiciliario: Miguel Angel Rodríguez y Rafael Angel Calderón (Costa Rica), y el nicaragüense Arnoldo Alemán.
Cabe recordar entonces al panameño Manuel Antonio Noriega, primer jefe de Estado en ser capturado por el Pentágono (1989), sentenciado en juicio amañado por la Casa Negra, y sepultado en una prisión de Florida.
A pesar de las abrumadoras pruebas en su contra, los ex mandatarios aseguran ser víctimas de misteriosas conspiraciones políticas. Conclusión: durante el pasado decenio neoliberal los países latinoamericanos han estado dirigidos por un grupo de gobernantes que parecen haber sido discípulos del banquero español Emilio Botín (sic), quien está siendo enjuiciado por la Audiencia Nacional de su país. Y todo esto sin sumar a los funcionarios cómplices, grupos económicos nacionales y extranjeros que los encumbraron y personajes sórdidos detrás del trono: Vladimiro Montesinos (Perú), Paulo César Farías (Brasil), Alfredo Yabrán (Argentina), Gustavo Cisneros (Venezuela), Lino Oviedo (Paraguay), y un largo etcétera que llenaría expedientes con millares de folios.
Algunos politólogos acéfalos han dicho que la democracia latinoamericana aún es "niña". Que "no hay regla sin excepción". Pero si la regla ha sido el "imperio de la ley" de un modelo de libertades que a escala exponencial cosechó hambre, desocupación, miseria, criminalidad y desesperación, bastaría "echar la regla" para ver cuán excepcionalmente putilla ha resultado la niña.
¡Y sólo tiene 15 años! ¿Qué destino nos aguarda cuando "la niña" alcance mayoría de edad y se despose con el ALCA, luego de acostarse con el Plan Puebla-Panamá, el Plan Colombia y los acuerdos bilaterales de "libre comercio"? ¿No será que en lugar de la pobreza, la tragedia de América Latina radica en el "salvajismo", la "barbarie" y los "usos y costumbres" de una legalidad diseñada para despojar a los pueblos de toda posibilidad de dignidad y supervivencia?
Fraudes y componendas, negociados, especulación financiera, privatizaciones y licitaciones fraudulentas, narcotráfico, subasta del patrimonio nacional, enriquecimiento ilícito, acciones delictivas, peculados, nepotismo y lavado de dinero son los cargos contra quienes en cada una de las reuniones cumbres suscribieron compromisos con los pueblos sin cumplir alguno, sonriendo ante las cámaras.
No es casual el odio feroz de la gran burguesía y los intelectuales de floja mollera contra Cuba, Venezuela y políticos conscientes de la crisis terminal de nuestras sociedades. Por esto, a sabiendas de que habrá factura para sus crímenes, los plutócratas del continente conspiran. Y ahí vienen, liderados por George W. Bush, dispuestos a todo.
Sábado, 18 de Diciembre de 2004 00:54 ;?> No hay comentarios. Comentar.
Los temblores de Venezuela confirman que sólo con la movilización amplia y consciente los pueblos consiguen preservar su integridad y salvaguardar formas mínimas de democracia. Sin embargo, al golpismo internacional y criollo no le tomará mucho tiempo su decisión de trasmutar en flor de un día una victoria popular tan clara como opacas son las formas políticas necesarias para consolidarla.
El retorno del presidente Hugo Chávez y la recuperación del cauce institucional de su gobierno han sido calificados como una suerte de "contragolpe al golpe". Pero las cosas no quedarán como están porque los ideales bolivarianos del chavismo chocan con la política del imperio en América Latina. Washington no perdona. El contragolpe al contragolpe del golpe contra Chávez está en marcha.
Chávez ha declarado que su inspiración ideológica dimana de Simón Bolívar y el sueño de integración latinoamericana. No es poco. En consecuencia, esta segunda oportunidad que el pueblo de Venezuela ofrece a su presidente debería llevarlo a la revisión de las dos etapas que marcaron la vida del Libertador.
En la primera, la causa bolivariana fue protagonizada por criollos patriotas surgidos de la aristocracia terrateniente que no confiaban mucho en el accionar popular. Debido a su propia formación, Bolívar no pudo deslindar entonces los mecanismos efectivos que necesitaba para organizar un movimiento emancipador con posibilidades seguras de triunfo. Su visión elitista de la lucha lo traicionaba y tras varias derrotas militares tuvo que exiliarse en Haití (1815).
De Simón Rodríguez, Francisco Miranda y Andrés Bello recibió Bolívar lecciones políticas fundamentales. Pero sería en la república negra, primer Estado independiente de América Latina (1803), donde su pensamiento cambiaría en forma radical. El mulato Alexandre Petion, ex esclavo y general independentista, jugaría un rol decisivo en este cometido.
Con Petion, Bolívar entendió que un requisito ineludible de la lucha gravitaba en torno a los contenidos sociales de la revolución. No fueron, pues, los enciclopedistas ni los ilustrados quienes aportaron al prócer la llave maestra de la comprensión de sus esfuerzos, sino Petion, quien aplicaba el compromiso con su pueblo en el terreno concreto de la liberación popular.
Petion advirtió a Bolívar que sin la fuerza organizada de las mayorías, es decir, de los negros, mulatos, indios, zambos y mestizos del continente, los esfuerzos de su lucha estaban destinados al fracaso. Pues así como estos grupos sociales luchaban junto a los criollos que anhelaban la autonomía de España, ninguno se había propuesto liberar la mano de obra esclava, proscrita y marginada de las riquezas. O sea que en una primera etapa, Bolívar fracasó porque para los jodidos de siempre su causa resultaba tan abstracta como la noción de democracia que hoy predica la plutocracia internacional. El Libertador aprendió la lección y regresó al continente, donde la lucha independentista cobró sentido.
En el tratado que firmó con Petion en 1816 Bolívar se comprometió a que a cambio de los hombres, víveres, armas y naves suministradas por Haití a la causa de América española, la esclavitud sería abolida en el preciso instante de comenzar la lucha.
Según los "cultos" de la época, Bolívar murió como "dictador" y "autócrata". ¿Por qué? Porque Bolívar entendió de Petion que debía profundizar y democratizar la lucha anticolonial. Únicamente de este modo la revolución bolivariana tendría carácter nacional, popular y social.
El frente de clases (patriotas criollos y pueblos de color en armas) halló enemigos feroces de inmediato: la burguesía mercantilista importadora y exportadora de Caracas, Bogotá, Guayaquil y Lima. O sea, los antepasados de los gobernantes que hoy moralizan con sus cartas democráticas for export y fomentan la división, el entreguismo y el odio clasista y racial en nuestros países.
El hábito no hace al monje. Un cura católico puede optar entre la pederastia, el compromiso con los indios o el golpismo oligárquico. Con o sin uniforme un gobernante puede optar entre ser demócrata, revolucionario, imbécil o tirano. Sin embargo, los plumíferos liberal-socialdemócratas, que en estos días han hecho el ridículo, lo ignoran deliberadamente. Y esto pasa por vivir en las galaxias donde todo vale, condenándose a no entender nada de nada.
Pero supongamos, como dijo el periódico pro yanqui y golpista El País, de Madrid, que Chávez es "un autócrata peligroso..." (13/04/02). ¿Qué serían entonces muñecos como el empresario Pedro Carmona, la CIA, Felipe González, la OEA, George W. Bush y Carlos Andrés Pérez, con más de mil muertos en su haber en febrero de 1989? ¿Demócratas?
El espíritu unionista, iniciado con la Nación Americana de Hidalgo en el México de 1810, acabó resolviéndose en la pampa de La Quinua (Ayacucho, Perú, 1824). Allí, un ejército integrado por venezolanos, panameños, colombianos, ecuatorianos, bolivianos, peruanos, chilenos y argentinos, que no se trataban entre sí de "extranjeros", fue arengado por el general Lara, patriota de 28 años:
"¡Zambos del carajo! ¡Al frente están los godos puñeteros! El que manda la batalla es Antonio José de Sucre, que como ustedes saben, no es ningún cabrón. Conque así, apretarse los cojones y... ¡a ellos!" La victoria americana fue completa.
Martes, 14 de Diciembre de 2004 21:22 ;?> No hay comentarios. Comentar.
El diario “Clarín” de Buenos Aires se alarma: Uno de cada dos argentinos no leyó un solo libro en el último año y más del sesenta por ciento no supo dar el nombre de un escritor conocido. Expertos convocados por el diario culpan al empobrecimiento económico y a la crisis educativa. Conozcamos la opinión de José Steinsleger al respecto (La Jornada, México D.F., agosto de 2002).
Comunicación, educación y salud. He aquí los enemigos de un sistema que reduce todo a mercancía. He aquí el modelo que depende de la desinformación, de la ignorancia y de las enfermedades para legitimar inequidades e iniquidades. He aquí, en orden alfabético y de prioridades, las fuerzas que al degradarse expanden, conducen y refuerzan el envilecimiento social.
Comunicación, educación y salud. El modelo necesita de la incomunicación (que no se conjura con la mera "información"), de la ignorancia (que no se combate con la mera "instrucción"), de las enfermedades (que no se alivian con la mera "curación"). El modelo necesita del ruido dictatorial mediático, de maestros muertos de hambre que entrenan al esclavo futuro en el tecleo de una consola sin saber para qué, de seres embrutecidos por la desnutrición.
Comunicación, educación y salud. He aquí las tres patas que sostienen eso que con solemnidad llamamos "cultura". ¿Por qué lamentarnos de que el vulgo asocie "cultura" con "privilegio", si la "democracia viable" fue pensada, justamente, para negar el idealismo de El Quijote, la sensualidad de Las mil y una noches y la autonomía del joven Jack Hawkins en La isla del tesoro? Estas obras son subversivas y el modelo pedagógico dominante exige lobotomizar a la juventud que se atreva a ser altruista, gozadora y aventurera.
Por lo demás... ¿desde hace cuántas décadas ya no se leen tales obras? Y si se leyeran... ¿podrían los jóvenes y adultos comprender lo que dicen? En una encuesta reciente entre alumnos de preparatoria, el saldo de palabras conocidas y comprendidas fue noventa (90) de promedio. ¿Qué responsabilidad cabe a los "cultos", que desde hace décadas nos dicen que "una imagen vale por mil palabras"? Mil palabras... ¡Qué ambición!
Todo y más de lo imaginado por Ray Bradbury en su novela de "ciencia ficción" (?) Fahrenheit 451 (1953), temperatura a la que el papel arde, ya está aquí. Hagamos ¡click!: el sábado 10 de agosto pasado, la cartelera cinematográfica del Distrito Federal ofreció lo siguiente: Frío de perros (42 salas), ¡Oye, Arnold! (32), Scooby Doo (37), Spirit, el corcel indomable (27), Amigas para siempre (26), Stuart Little 2 (53), Hombres de negro II (26) y Ouija, el juego de los espíritus (22). En 265 salas de proyección, a razón de cinco funciones diarias y 200 espectadores promedio por función, estas películas fueron vistas por 265 mil personas. Claro, tampoco faltó la "alternancia": Iris y Juana la loca fueron vistas por 7 mil personas el mismo día.
Yabba-dabba-doo. No desesperéis, gracias a la publicidad del fundamentalismo católico, El crimen del padre Amaro promete una asistencia superior a la motivada por la visita del Papa y debates sapientísimos como los que sacudieron al catolicismo de hace mil años. ¿Cuántos días aguantará en cartelera? En el infierno de la "cultura" neoliberal, la literatura y las humanidades han sido reducidas a cenizas. Sostengamos una plática con los jóvenes de las universidades públicas y privadas; indaguemos en su ortografía, sintaxis y capacidad de comprensión, y tendremos una idea clara de un futuro que ya es presente. El pasado nunca fue mejor. Pero se leía. Bien, mal, regular, se leía.
Hoy basta con hacer ¡click!
La "cultura" neoliberal requiere de sociedades postradas y acríticas. Objetivos que se alcanzan cuando se empieza desde muy abajo, con los más chiquitos. El Banco Mundial anda detrás de los planes de estupidización colectiva, y desde hace años reclama "elevar el nivel" de la enseñanza según la entienden los "modernos": fin de la historia y de la pretensión de formar seres capaces de deliberar acerca de las causas que en el pasado derramaron la sangre, su sangre.
Que la historia, como dice Enrique Krauze, sea "entretenida". Y que todo sea "mito": Hidalgo, Guerrero, Juárez, la Reforma, los Flores Magón, la bandera, Zapata, la Constitución de 1917, el escudo. Que todo sea relativo. Que nada sea verdad. El escepticismo tiene su "glamour".
Bradbury escribió: "Durante un periodo utilizaremos mucho las computadoras. Así crearemos una civilización de estúpidos tecnológicos, mientras una elite se irá quedando con todo. Y cuando hablo de elite hablo de gente como yo, que puede leer. Porque creo que, a la larga, aquellos que se quedan sentados frente a Internet se convertirán en unos idiotas, y los que vayamos a las bibliotecas nos haremos cargo de la civilización. Por ahora, buena parte de la felicidad depende de saber cómo y cuándo apagar el televisor".
En Fahrenheit 451 hay un "parque de la diversión" que aspira a eliminar la necesidad de pensar. Lo necesario es el placer y la excitación. Sin embargo, Bradbury no es un pesimista de esos de a peso que abundan sin peso. Montag, personaje de la novela, consigue escapar del sabueso-robot que detecta a los propietarios de libros y se une al grupo que conserva los clásicos de memoria.
Lunes, 13 de Diciembre de 2004 01:02 ;?> No hay comentarios. Comentar.
Dicen los cristianos que los caminos del Señor "son inescrutables"... ¿qué decir entonces de los que han empezado a recorrer los pueblos latinoamericanos? En México, Zapata retornó para quedarse; en Colombia y Venezuela, Bolívar dicta cátedras de liberación y, en el Río de la Plata, el pueblo uruguayo acaba de votar a favor del legado ético y político de José Artigas.
En épocas de corrupción institucional con fachada democrática, atracos de la iniciativa privada al sector público, subasta de las riquezas y el patrimonio nacional, alienación cultural y esclavización laboral, tres momentos del pensamiento artiguista guardan vigencia plena:
"Nada podemos esperar si no es de nosotros mismos."
"Yo no soy vendible, ni quiero más premio por mi empeño que ver libre mi nación."
"Los pueblos de la América del Sur están íntimamente unidos por vínculos de naturaleza e intereses recíprocos."
La victoria de la coalición centroizquierdista uruguaya se veía venir desde 1971, cuando la constitución del Frente Amplio logró superar 5 por ciento del techo histórico de la izquierda tradicional, y obtuvo 18 por ciento de los votos en los comicios presidenciales de aquel año.
La dictadura militar interrumpió aquel proceso de crecimiento de la conciencia nacional uruguaya. Sin embargo, 11 años de persecución, tortura, asesinatos, prisión y exilio de sus dirigentes (1973-84), más 20 de expoliación neoliberal, no consiguieron retrotraer el país a la Suiza de América que la guerrilla tupamara desenmascaró a finales del decenio 1960. El domingo pasado los uruguayos rompieron la "alternancia" del poder oligárquico-burgués. Un poder que aun con gobiernos progresistas como los de José Battle y Ordoñez (1903-07/ 1911-15) fue ejercido durante 176 años por los "colorados", amigos de Inglaterra y de las ideas liberales de la llamada Provincia Cisplatina (1821-25, incorporada a Portugal primero y al Brasil después), y los "blancos" o "nacionales", grupo integrado por terratenientes de ideología conservadora.
Liderado por el general Liber Seregni de 1971 a 1996, el cambio histórico del Frente Amplio (FA) empezó en 1989, cuando logró la mayoría de los votos en Montevideo y gobernó durante tres periodos consecutivos. En 1999 el FA obtuvo 39 por ciento de los votos en la primera vuelta y 45 por ciento en la segunda de los comicios presidenciales.
¿Qué esperar de la coalición Encuentro-FA-Nueva Mayoría que con Tabaré Vázquez, presidente electo, consiguió 52 por ciento del padrón electoral y mayoría de diputados y senadores? ¿Qué tipo de izquierda sin proyecto revolucionario y claramente anticapitalista podrá afrontar el vértigo de la crisis terminal de un pequeño país como Uruguay?
Con 900 mil desocupados de 3 millones 500 mil habitantes y un millón 500 mil que viven en el exterior, 54 por ciento de los niños uruguayos nacen en hogares pobres, en tanto 10 por ciento de los menores de un año y 16 por ciento de los menores de dos años en desnutrición. La deuda externa de la nación rioplatense equivale a 114 por ciento de su producto bruto interno (5.3 veces los ingresos anuales del Estado) y, en virtud del modelo neoliberal, en el primer semestre de 2002 se fugó 45 por ciento de los depósitos bancarios.
En Conversaciones con Tabaré Vázquez, del periodista Carlos Liscano, el presidente electo de Uruguay dice: "A mí me parece que un gobierno, antes que nada, antes que de izquierda, de derecha, del medio, tiene que ser humano. Si un gobernante ante todo es humano, va a correr mucho menos riesgo de separarse de la gente que si deja de lado este aspecto..." Añade: "...no es humano decir que antes que atender las necesidades de la gente hay que mejorar los indicadores macroeconómicos, que las cuentas del Estado tienen que cerrar, que hay que disminuir el déficit fiscal... eso hay que hacerlo... pero un gobernante no puede preocuparse más por eso que interpretar esos números en función de la gente... Uno puede fijar como prioridad a la gente, o elegir hacerle el mandado a otros para que algunos parámetros numéricos estén en determinado valor”.
"Pertenezco al mundo del trabajo y creo en la solidaridad. Ser solidarios implica tener siempre presentes a los demás". Vázquez sabe que su gobierno deberá manejar algo más que cebar el mate con propiedad o echar toda la carne al asador. Y paradójicamente, cuidarse de las connotaciones etimológicas de Tabaré, nombre charrúa: ..."el que vive solo, lejos o retirado del pueblo y hace alusión a su soledad e individualismo"."
Jueves, 02 de Diciembre de 2004 21:44 ;?> No hay comentarios. Comentar.
En Utopía (1516), el político y religioso Tomás Moro esbozó una tibia reflexión sobre la miseria de Inglaterra. Moro fue canciller, consejero y amigo de Enrique VIII, aquel monarca que decapitaba esposas cuando se cansaba de ellas y murió de desnutrición pese a su apetito legendario por la comida y las mujeres (falta de vitamina C y no sífilis, como se creía, según la historiadora Susan Maclean Kybett, Time, 11.9.89).
Moro fue el primer político de la modernidad con una sensibilidad de izquierda. El vocablo de su libro (inspirado en La república de Platón y en La ciudad de Dios de San Agustín), trascendió más que los pormenores de la historia. Pero desde entonces no sabemos bien qué quiere decir una palabra que denota imposibilidad desde el momento de su formulación.
De la utopía de Moro a la parusia de Marx, la izquierda racionalista (no la racional) ha vivido haciéndose bolas. Y en cada ocasión en que sus ideales salen maltratados, echa mano a los vocablos “utopía” y “autocrítica” (de raíz confesional), con el fin de explicar lo que aparentemente es inexplicable ¿De qué sirve esto? En alguna de las escasas ocasiones en que su espada descansaba de eliminar bárbaros, Marco Aurelio escribió: “No sueñes con ver establecida la república de Platón”.
Moro desaprobó los proyectos matrimoniales y religiosos del rey y fue sentenciado a la horca y el descuartizamiento. En el juicio se ventilaron las “ideas disolventes” de Utopía. En 1535, a punto de subir al cadalso, Moro se hizo la “autocrítica”, convirtiéndose en pionero de los arrepentidos de la izquierda: “... esa bagatela literaria que, casi sin darme cuenta, escapó de mi pluma”. Conmovido, Enrique VIII conmutó la sentencia y ordenó la decapitación.
En nuestros días, el drama de Moro puede ser interpretado así: la derecha, cuya misión es conservar o tomar el poder real, destruye lo mejor del presente. Y la izquierda, que es liberal, cree que salvará su pellejo si acepta la carta del menú “plural”. ¿Qué tenemos hoy? ¿Mole globalizado “a la parisiense”, barbacoa integrada “a la efemeí”, ceviches chilenos “a la tonibler”, y otros platillos amenizados con los violines de “Savater ética sounds”, las sevillanas de Felipillo González y las marineras de "Vargas Llosa y sus libertarios”?
Al empezar el siglo XXI, conforme la derecha solipsista pudre el tejido social, la izquierda insomne se pregunta qué va primero, si la “utopía” o la “autocrítica”. Primer nudo de la izquierda: el amasijo de humanitarismo y racionalismo y la pretensión de que todo puede ser explicado. La derecha es más simple. Estimula el instinto primario de las personas y cultiva ideales que suelen estar a la altura de sus intereses. La violencia, método que no descarta, le interesa cada vez menos pues para lo mismo sirve la televisión y los planes educativos que la representan. Segundo nudo de la izquierda: quiere cambiar la realidad pero le otorga a la conciencia un lugar aleatorio si es que no prescinde de ella.
La derecha defiende las cosas como están. Suprime sin piedad lo que la cuestiona y fortalece lo establecido en su provecho. Tercer nudo de la izquierda: critica a las cosas tal como están, con una epistemología colapsada que nace en la cabeza de Platón, estalla en la de Marx y se gelatiniza en el marasmo conceptualista del siglo XX.
Si la democracia le favorece, la derecha decreta que la democracia es principio y fin de todas las cosas. Si le es adversa grita “contra todas las dictaduras”, con énfasis en “todas”. Todas menos las del capital, que son casi todas. Cuarto nudo de la izquierda: piensa en la democracia con el lenguaje de la derecha, extinguiendo la fuerza impulsora que podría haber en los debates necesarios.
La tortuga le está ganando a Aquiles. Pero la izquierda insomne no se da cuenta y acepta la democracia en el terreno que la derecha le propone. Finalmente, la derecha entendió que debía aceptar la democracia, noción que antaño, cuando le repugnaba, la izquierda subestimaba. La derecha cambia de piel y la izquierda siente que no le queda más que la “utopía” y la “autocrítica”. Ni la derecha de hoy es la de ayer, ni la izquierda de ayer es la de hoy. Pero cuando la derecha funde los ideales del medioevo con los de la izquierda del siglo XIX, aparece el quinto nudo de la izquierda: ya ni siquiera sabe qué debe condenar, resignándose a comer en la cocina las sobras del festín democratizador."
Martes, 23 de Noviembre de 2004 00:42 ;?> No hay comentarios. Comentar.
La Jornada - México D.F. Miércoles 17 de noviembre de 2004
Por José Steinsleger
Cuando un intelectual o corresponsal del "primer mundo" se instala en el tercero para interpretarlo o, viceversa, siendo del tercero lo interpreta con ojos del primero, nada impide que pueda convertirse en talentoso supermán de la interpretación. Pero, al igual que el doctor Jekyll y Clark Kent, vivirá debatiéndose en la doble identidad.
Hay quienes creen que ser "progresista" es igual a "tener identidad". ¿Lo uno incluye lo otro? Hay progresistas que viven en la indefinición, y están los que reivindican con claridad su identidad. ¿Qué propuesta política progresista puede surgir sin identidad?
En su artículo "¿Qué dirán de Arafat?" (“La Jornada”, 12/11/04), Robert Fisk arranca diciendo: "Fue (Arafat) totalmente leal al sueño palestino y ese sueño lo hizo miserable", y asocia al dirigente con el maldito: "Como tantos líderes árabes, Arafat gobernó por la emoción más que por la razón; George Bush hijo es el equivalente más cercano, con su guerra en Irak".
¿Es justo? Seguramente muchos progresistas como Fisk creerán que no hay diferencia entre los niños que gritaban en Gernika y Auschwitz y los gaseados en Fallujah, Gaza y Afganistán. Está muy bien decir que los niños son inocentes y está menos bien recordar que niños como Bush y Sharon se formaron y se forman en la cultura que del genocidio hizo negocio supeditado a "opinión", y construye endecasílabos fervorosos para llorar la "crisis ética y moral del mundo" con vehemencia profesional.
En el pasado medio siglo, el Norte produjo las grandes mentiras que han servido para beneficiar al imperialismo. Una de tantas sostiene que la nación es algo abstracto, cuyo origen y fin no están claros pues sólo puede constituirse en el nivel de lo imaginario.
Idem con el pim-pam-pum del "fin de las ideologías", desarrollado por Seymour Lipset en El hombre político (1955), el sociólogo Daniel Bell en libro homónimo (1960) y el economista gringo Lester Brown, para quien la nación "... impedía la organización eficaz de la actividad económica y la transferencia de tecnología en todo el mundo" (1972).
Ideas que empezaron a circular en el Congreso por la Libertad de la Cultura, financiado por la CIA (Milán, 1955), cuando se constituyó el Movimiento de los No Alineados. Lo del "fin de la historia" tampoco fue invento de Francis Fukuyama, burócrata del Departamento de Estado, sino de su maestro, el ruso neofascista Alexander Kójeve (1902-68) quien dijo que la historia había terminado en tanto conflicto, y que en su lugar regía la lógica del mercado impuesto por las naciones hegemónicas.
Clonados por los capataces criollos del intelecto, se cae en herejía cuando se propone examinar la validez de criterios revestidos de "cientificidad" y aplicados mecánicamente a realidades que no son aquéllas para las cuales fueron concebidos. Por izquierda y derecha, sin pensamiento propio, preocupada por los prestigios que les fabrica el aparato cultural, la inteligencia liberal carece de identidad porque piensa de afuera hacia adentro, quedando atrapada en los temas y "puntos de vista" buenos para abrir la puerta de ciertos círculos, universidades, centros de investigación, editoriales y periódicos.
El sociólogo argentino Carlos Paz dice: "Un pensamiento no es nacional por su localización geográfica, atavismo folclórico o mezquino patriotismo, sino porque renuncia a la imitación, a la repetición, y el hábito acomplejado de quienes revuelven pensamientos de segunda mano". Refutando al historiador liberal Tulio Halperin Donghi, de igual nacionalidad, Paz agrega:
"En la construcción de una nación interviene lo imaginario, pero aún en ese imaginario interviene la historia y los actores de la historia. Creer que la nación es una abstracción importa en los hechos derogarla y renunciar a plantear la cuestión nacional" (“Aportes” Núm. 3, Buenos Aires, 12/1994).
En suma, lo imaginario no sería la nación ni el estado-nacional, sino el racionalismo conservador o liberal que Israel y Estados Unidos pretenden imponer al mundo. Modalidad del pensamiento que, devenido en artículo de fe y consumo, avanza sobre las nuevas "tierras prometidas". Racionalismo vs. racionalidad. ¿Qué vencerá?
Islámico de confesión, laico de ideas, Yasser Arafat resucitó a Palestina, nación negada, pueblo oprimido, cultura soterrada y tierra ocupada, cuya identidad nació con el despertar de las civilizaciones. Para ello luchó y negoció con todos y contra todos: cristianos, islámicos, judíos y... palestinos.
La exigencia de Arafat fue clara: devolución de la Franja de Gaza, la Rivera Occidental, Jerusalén Este (árabe), desmantelamiento de todos los asentamientos ilegales y las tierras ocupadas en la guerra de 1967. Dice Fisk que Arafat"... era un soñador, característica popular entre los palestinos, que sólo tienen los sueños para darse esperanza". ¿Sólo ellos? Los palestinos sueñan y combaten. El Estado terrorista y criminal de Israel también combate. Pero tras haber sido sueño, hoy es pesadilla.
Jueves, 18 de Noviembre de 2004 20:59 ;?> No hay comentarios. Comentar.
Esta nota fue escrita por el periodista argentino José Steinsleger y publicada en La Jornada de México D.F. el 15 de marzo de 2000. Es un aporte de Mirando al Sur a la necesaria información de los orientales ante la inminencia de las elecciones presidenciales del 31 de octubre.
Enfermo para siempre luego de permanecer el primer año de su detención en un aljibe (pozo de agua), Raúl Sendic le escribe a su hijo Alberto: “Bueno, dentro de lo poco que tengo que contarte voy a ver si te puedo hacer una carta linda. En la última te hablé de los indios del sur argentino. Hoy voy a contarte de lo que hubo aquí. Un grupo humano puede ser atrasado en tecnología pero moralmente muy adelantado. Esto es lo que se puede ver en algunas zonas rurales y pasó con los indios charrúas”. (3/12/1981, en Héroes, de Gregorio Levenson y Ernesto Jauretche, Ed. del Pensamiento Nacional, Buenos Aires, 1998, pp. 196-199).
El jefe de los tupamaros lleva nueve años detenido en el penal “Libertad” y aún le faltan tres más para salir en libertad. Prosigue la carta: “Un aspecto de esa alta moral fue lo que les permitió rechazar la conquista española que venía de derrotar a los imperios azteca e inca y resistir durante tres siglos, desde el año 1500 al 1800... Jamás matan a menores de edad, aun en combate, y los prisioneros son mantenidos libres en sus campamentos...”
Sendic habla de por qué la región que los españoles llamaron “Banda de los Charrúas” le dio personalidad al Uruguay de la lucha desigual contra el imperio esclavista de Brasil y la oligarquía de Buenos Aires y de la gesta de José Gervasio Artigas (1764-1850), aquel “protector de pueblos libres” que medio siglo antes de Abraham Lincoln hizo la reforma agraria.
Descendiente de italianos y de vascos, Raúl Sendic nació en una pequeña explotación ganadera del departamento de Flores, el 16 de marzo de 1925. A los 10 años de edad sus padres se mudaron a Trinidad y allí conoció por primera vez la ciudad, la luz eléctrica y el agua corriente. En la Asociación de Estudiantes del Liceo de Flores empezó su militancia y en Montevideo se graduó en abogacía. Al empezar los años 60, cuando ya era dirigente del ala izquierda del Partido Socialista Uruguayo, Sendic organizó a los obreros de la remolacha y la caña de azúcar de Paysandú, Salto y Artigas, y en tal contexto fundó el Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros (1962).
Detenido y condenado a 20 años de reclusión en 1970, Sendic se fuga espectacularmente del penal de Punta Carretas, pero dos años después cae nuevamente en combate y un proyectil le arranca la mandíbula. El ejército, con el propósito de mantenerlo de rehén, lo opera sin anestesia.
En 1972 un tribunal militar condena a Sendic a 45 años de prisión, castigo que comparte con ocho dirigentes tupamaros: Henry Engler (estudiante de medicina), Eleuterio Fernández Huidobro (empleado bancario), Jorge Manera (ingeniero), Julio Marenales (profesor de bellas artes), José Mugica (puestero de mercado), Mauricio Rosencoff (dramaturgo y poeta) y Jorge Zabala (estudiante de notariado). Todos fueron torturados, aislados, agredidos y alojados en calabozos carentes de ventanas y sin las mínimas condiciones sanitarias, incomunicados, sometidos a traslados sin avisos previos de una prisión a otra del país para dificultar la asistencia jurídica y las visitas familiares y, por supuesto, sin libros, sin periódicos y radiorreceptores.
Hasta marzo de 1985, cuando es liberado, Sendic sobrevivió a las condiciones inhumanas de encarcelamiento. Pero antes se las había ingeniado para escribir y sacar clandestinamente de la prisión su Manual práctico de economía, texto que fuera publicado con prólogo de Mario Benedetti.
En 1986, ante el peligro de que la justicia quedase legalmente sometida al crimen y a la impunidad, Sendic recomendó a los jóvenes “no dejarse arrastrar... La tarea de la hora --escribió-- es explorar horizontes y hacer una estrategia de lucha para acceder a un espacio que esta sociedad de fin de siglo le niega a la juventud”.
Raúl Sendic murió en Montevideo, el 28 de abril de 1989. Su entierro congregó a una impresionante manifestación popular, y hoy conmemoramos los 75 años de su natalicio.
Jueves, 21 de Octubre de 2004 16:26 ;?> No hay comentarios. Comentar.
Argentina y Uruguay ocupan la llamada "pampa húmeda", ubérrima subregión de la cuenca hidrográfica del Plata que abarca sureste de Brasil, Paraguay, sur de la provincia de Córdoba y Buenos Aires y concita los afanes de integración económica del Mercosur.
Sin embargo, no hay lectura geoeconómica válida sin historia política que la interprete. Tautología rioplatense: ¿Argentina extensión del Uruguay, o viceversa? Lo cierto es que pocos peatones que circulan por Piedras, en el centro de Buenos Aires, saben que la calle evoca la batalla que dio inicio a las luchas de emancipación de la corona española (1811). José Artigas, el vencedor, no distinguía entonces entre "orientales" y "porteños". La Liga Federal artiguista (1811-16) se proponía articular una gran nación rioplatense. Pero las oligarquías de Buenos Aires y Montevideo desbarataron el proyecto y acataron la cartografía impuesta por el Banco de Londres.
La separación de Uruguay de Argentina (1830) y la terrible Guerra de la Triple Alianza, que redujo el Paraguay a cenizas (Argentina, Brasil, Uruguay, 1865-70), fueron sendos capítulos de la dramática balcanización de la Patria Grande pensada por San Martín y Bolívar.
Demográfica y culturalmente, la historia cambió. Pero los nativos sobrevivientes al genocidio "civilizador" supieron enriquecer sus ideas libertarias con los inmigrantes llegados de España, Inglaterra, Italia y Europa central. El espíritu artiguista rencarnó en la figura del montonero uruguayo Aparicio Saravia (1855-1904) y el tupamaro Raúl Sendic (1925-89). ¿Podemos dudar si al prócer uruguayo-argentino le hubiese sorprendido la ferocidad represiva de sus enemigos en el trasiego de torturados, asesinados y desaparecidos de la Operación Cóndor (1974-82)? El terrorismo de Estado globalizó el sufrimiento y la explotación de uruguayos, argentinos, paraguayos, bolivianos, chilenos y brasileños. Los tecnócratas se lanzaron al deshuesamiento y subasta de los estados nacionales y los políticos de la "democracia" se convirtieron en predicadores del "mirar hacia adelante", pues a juicio de ellos la sociedad toda debía cargar con el genocidio y la deuda externa.
¿Qué prevén ahora, cuando el Mercosur debe tomar posición ante el modelo esclavista del ALCA? El argentino Néstor Kirchner y el paraguayo Duarte simpatizan con el venezolano Hugo Chávez. Pero con Lula (el "obrero pragmático"), Brasil ya le hizo ojitos al ALCA. ¿Qué esperar del Chile de Ricardo Lagos, ariete de Washington en la subregión? ¿Qué del boliviano Carlos Mesa y su política económica entreguista?
Ningún país del Cono Sur puede ya funcionar por su cuenta. Por ejemplo, el estado de Rhode Island, el más pequeño de Estados Unidos, cabe 100 veces en Uruguay, el estado más pequeño de América del Sur. De modo que los uruguayos que vivieron en el otrora "Estado de bienestar" podrían preguntarse lo siguiente: ¿Por qué Rhode Island, con poco más de un millón de habitantes, supera en 30 por ciento el PIB de Uruguay, con 3.5 millones de habitantes? ¿Por qué los uruguayos destacaron por su nivel educativo y organización social y luego se dispersaron por el mundo? ¿Por qué la población total de Rhode Island equivale al total de uruguayos que viven en la pobreza relativa y extrema (40 por ciento)? ¿Por qué a pesar de tantos uruguayos insertos en la cultura universal, Uruguay encabezó en 2003 la lista de suicidios en América Latina (18 por cada 100 mil habitantes, 612 al año, 1.67 al día)? ¿Qué posibilidad tiene Uruguay para salir de un "pozo" más angustiante que la novela homónima de Juan Carlos Onetti?
Una esperanza asoma en el horizonte: la coalición de centro-izquierda Encuentro Progresista Frente Amplio (EP-FA), liderada por Tabaré Vásquez, que a fines de agosto pasado tenía 46 por ciento de la intención de voto para las elecciones presidenciales del 31 de octubre próximo y grandes posibilidades de evitar el ballotage (segunda vuelta). Si las urnas confirman la proyección, el poder oligárquico coloranco (de los partidos "blanco" y "colorado") estaría llegando al fin de un ciclo histórico, dejando en la desocupación a 20 por ciento de la población económicamente activa.
En caso de que el Mercosur pudiese revertir el modelo neoliberal con una redistribución del ingreso más justa, las potencialidades de Uruguay, país de alimentos, dan para mucho, siempre que sus pueblos se integren dinámicamente al crecimiento con desarrollo social. De lo contrario (y con el ALCA a punto de entrar en vigencia en 2005), la tragedia uruguaya se ahondará hasta la exasperación y ex gobernantes como Julio María Sanguinetti seguirán dando clases de democracia por el mundo, en tanto Enrique Iglesias, director uruguayo del BID, seguirá engordando hasta reventar.
Jueves, 21 de Octubre de 2004 03:49 ;?> No hay comentarios. Comentar.
La noche del lunes, en Puerto Príncipe, las radioemisoras dejaron por un rato las noticias siempre malas, terribles, sobre la cotidianeidad haitiana para transmitir dulces canciones del rico folclor de ese pueblo. Temas dedicados a Gérard Pierre-Charles, uno de sus más notables intelectuales y luchadores sociales, a manera de despedida. Gérard murió en un hospital de La Habana, el lunes 11 de octubre de 2004, a los 68 años. En su recuerdo reproducimos una esclarecedora nota escrita por José Steinsleger en “La Jornada” de México D.F. el 11 de junio de 2003.
GERARD PIERRE-CHARLES: MULETAS DE CORAJE
A fuerza de soñar con que están despiertas, hay personas que duermen sin soñar. Por eso viven aburridas y por eso creen (si el acto de rezumar hiel se los permite) que su sabiduría consiste en despreciar los ruidos y vulgaridades del mundo. Neurosis que afecta especialmente a no pocos intelectuales y que, antes de revelar falso orgullo, es prueba de inepcia y cobardía, cuando no de ambas cosas.
De algunos años a la fecha, buena parte de los intelectuales latinoamericanos pasan largas temporadas de convalecencia en los hospitales del escepticismo. Su enfermedad, la duda metódica, tiene cura. Pero rehúsan curarse, pues con el tiempo que llevan enjaulados le cobraron amor a la jaula y olvidaron que sólo es fe viva y activa la que se erige sobre la derrota de las dudas.
Se trata de personas que conforme fueron descreyendo en el advenimiento de una sociedad mejor, empezaron a decirnos que trabajar por ella era cosa de místicos y mistificaciones y no el deber y el honor de la inteligencia, el sentimiento y la voluntad del hombre y la mujer moderna.
Fue así que un buen día de 1986, después de 26 años de exilio fecundo en México, los sociólogos Gérard Pierre-Charles y Suzy Castor, su inseparable compañera, se regresaron a Haití. La tiranía de Jean Claude Duvalier había caído y el retorno de ambos era la expresión de su determinación a seguir la lucha.
Sus amigos quedamos inquietos. En Haití las cosas habían variado poco desde la insurrección antiesclavista que le abrió los ojos al mundo poniendo en entredicho unos Derechos del hombre tan "modernos" que excluían a esclavos y mujeres (1791) y que se había convertido en segunda república independiente de América y primera república negra del mundo (1803). Epopeya que los académicos del "primer mundo" no estudian con detenimiento porque les resulta insoportable la humillación y derrota de los ejércitos de Napoleón a manos de los negros alzados de Touissant L'Ouverture, Jean Jacques Dessalines y Alejandro Petion. Wellington es más elegante.
Suzy y Gérard nos tranquilizaron diciendo que el amor de nosotros era lo que hacía crecer su coraje. Pero claro, con reservas, una vez que muchos nos habíamos reflejado en los ojos de Marcelo Quiroga Santa Cruz y Alaíde Foppa, asesinados en Bolivia y Guatemala, y en los de Araceli Pérez Arias, socióloga mexicana de la Ibero caída en combate en Nicaragua. Me pregunto entonces por qué esas almas cansadas que regurgitan comunicados y monsergas acerca de la "ética", la "libertad" y la "democracia" según la agenda del imperialismo, no recuerdan de vez en cuando, siquiera por decencia intelectual, a esos ejemplos de humanidad. ¿Será por lo del "muro" y la guerra fría? ¿O Haití, donde morir con violencia es parte del paisaje político, vive en "democracia"? ¡Pillos!
Haití, nación de la que los politólogos "modernos" no se atreven a hablar, es la vergüenza de América Latina. Aunque posiblemente el país modelo que persigue la iniciativa Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA): 132 niños muertos por cada mil nacidos vivos, 54 años de esperanza de vida, 70 por ciento de analfabetismo, 44 por ciento de escolarización, sólo 37 por ciento de la población con acceso al agua potable y 25 por ciento de saneamiento adecuado y 16 médicos por cada 100 mil habitantes.
Hombre honesto y totalmente desinteresado en lo material, Gérard empezó militando en la Juventud Obrera Católica y desde los 25 años anda con muletas debido a una parálisis que podría haber sido fácilmente conjurada en una "república" que merezca el nombre de tal.
En México, Gérard vivió más de un cuarto de siglo explicando la realidad de su país en el contexto caribeño y latinoamericano. En autoría y coautoría ha escrito cerca de 35 libros, ha sido condecorado con la Orden del Aguila Azteca, la más alta conferida a un extranjero, y su voz ha sido escuchada en universidades y centros académicos de América Latina, Europa y Estados Unidos.
El 17 de diciembre de 2001 una turba de seguidores del presidente Jean Bertrand Aristide se presentó en su casa, lanzó piedras, saqueó los más hermosos recuerdos que Gérard y Suzy acumularon durante su peregrinación por América Latina y el mundo, y echó fuego a la biblioteca y archivos de su centro de documentación, el más copioso del país: desde cartas del Che a los patriotas haitianos que luchaban contra la dictadura de Duvalier hasta correspondencia con Juan Bosch, dominicano universal, fueron reducidas a cenizas por el gobierno de Aristide, al que respaldan Washington y la OEA.
Dignísimo sucesor de Boukman (legendario esclavo jefe de ceremonias Vadoux que en la noche del 14 de agosto de 1791 inició la rebelión en el bosque del Caimán), Gérard Pierre-Charles (Jacmel, 1935) lleva 50 años de combate por el cambio social y la democracia en Haití.
Si en el mundo aciago de nuestros días alguien merece ser galardonado con el premio Nobel de la Paz, la academia sueca debería saber que la esperanza de millones de latinoamericanos se encarna en este hombre como pocos, para quien la fraternidad no es compasión o asistencialismo, sino colaboración creadora en el marco de una realidad nacional y social crónicamente insostenible.
Miércoles, 13 de Octubre de 2004 17:12 ;?> No hay comentarios. Comentar.
A mediados de los ochenta, en una ciudad de los Andes ayudé a organizar el Centro de Estudios para la Liberación Nacional “Simón Bolívar”, organismo no gubernamental no lucrativo, etcétera. Especialidad: investigaciones sobre Comunicación Alternativa (así se decía entonces) y otras yerbas destinadas a poner en evidencia la forma en que los medios meten gato por liebre. Los holandeses ponían la plata. No mucha pero suficiente para que los profesionales el equipo pudiesen realizar la tarea sin sobresaltos.
Once meses después, llegó de Amsterdam una pareja de la financiera con el propósito de evaluar el proyecto. Quedaron encantados. Los objetivos habían sido cumplidos con creces. Sin embargo, a la hora de discutir el nuevo presupuesto, el que era gordo y sudoroso dijo al otro algo en su lengua demoníaca. “What did you say?”, pregunté. Para hacerla corta, el holandés respondió: “¿No convendría que vuestra ONG se llame Centro de Estudios `Simón Bolívar'?”. Lo primero que me vino a la mente fue la situación de Dorita, la socióloga divorciada del equipo, y sus tres niños en edad escolar. Acepté pensando que a Don Simón, hombre sustantivo al fin, poco le hubiese perturbado la eliminación el adjetivo. El presupuesto fue aprobado.
Al año siguiente enviamos a Europa a un integrante del equipo con igual cometido. Ídem anterior: satisfacción total por los objetivos cumplidos. Pero a su regreso, el compañero manifestó que el gordo sudoroso de la financiera propuso que el Centro de Estudios se transformase en “consultora internacional”. Gran despelote. De los cinco que éramos quedamos un investigador y 66 centésimas. Armando se llevó la computadora. Paladines otra más. Dorita dijo que los anaqueles servían para los libros de sus hijos. Invocamos la “memoria histórica”. El Pilas aseguró que éramos “nostálgicos del pasado” y habló durante una hora con términos novedosos que sonaban a rock: perestroika y glasnost.
La centrifugación existencial avanzó. Semanas más tarde participé en un programa de TV para debatir, precisamente, los nuevos aires de la época. No recuerdo por qué usé la expresión “lucha de clases”. Pero sí la displicencia de una doctora de la FLACSO que tenía los dientes amarillos por el cigarro: “¿Usted se refiere a los `grados de conflictividad de los actores en gestión'?”. Atiné a decir: “¿Mande?”.
Quedé descolocado. Sometido a una sutil microcirugía conceptual, las innovaciones semánticas de la “globalización” exigían el “dime qué lenguaje usas y te diré lo que piensas”. Así, entendí que los países ricos “se desarrollan” y los pobres crecen; que “eficiencia” y “productividad” sustituyen a distribución: “inequidad” y “equidad” a injusticia y justicia; “mercado libre” a capitalismo salvaje; “democracia de mercado” a estado de bienestar; “interdependencia” a pérdida de soberanía; “maquila” a enclave colonial; “flexibilidad laboral” a trabajo a destajo; “gente” a pueblo; “agente social” a dirigente (o líder de base); “ajuste” (política de) a hambre (política de); “necesidades básicas” a derechos sociales; “modernización” a desarrollo; “globalización” a imperialismo; “rezago” a subdesarrollo y “gracias a la vida por haberte conocido”, en versión cosquillosa de Thalía, a “gracias a la vida por haberme dado tanto”, en versión dignificadora de Violeta Parra.
Viernes, 08 de Octubre de 2004 22:37 ;?> No hay comentarios. Comentar.
A bordo de un tren obsequiado por la reina Victoria, el general Julio A. Roca emprendió su último recorrido por la pampa (1879). La importación masiva del fusil Remington, con alcance de mil metros, había ejecutado el milagro. En la pampa ya no quedaban indios alzados. El "progreso" se repartió sus territorios. Desparramadas por la inmensa geografía, las líneas férreas dibujaron la nueva cartografía nacional. Los trenes, extensión terrestre de la flota naval inglesa, llegaban y partían del puerto de Buenos Aires, transportando cifras récord de carne, trigo y cereales. El mapa del ferrocarril aisló a las Provincias Unidas de América del Sur. La región fue balcanizada.
Convertida en carnicería y panadería de Su Majestad británica, la Argentina se abrió a la "civilización". Y Buenos Aires fue sinónimo de Argentina. Los gobiernos de Roca (1880-86 y 1898-1904) plasmaron las iniciativas de Inglaterra: el "protectorado inglés" de Carlos María de Alvear (1815); el enclave de Bernardino Rivadavia, agente financiero del Baring Brothers (1821); la "República del Río de la Plata" soñada por Bartolomé Mitre (1852) y el exterminio del Paraguay, pionero del industrialismo, durante la primera guerra imperialista moderna financiada por el Banco de Londres (1865-70).
Los historiadores y sociólogos criollos, que en Harvard, Princeton y Yale cursan sus doctorados leyendo Time y Selecciones del Reader's Digest, preguntan: ¿por qué Argentina y Uruguay no fueron potencias económicas como Australia y Nueva Zelanda, de economía y población similar? ¿Motivos de "idiosincrasia"? ¿Fascinación por los caudillos de ibérica impronta? ¿Problemas de "sicología social", como acaba de insinuarlo el economista Tomás Raichman?
Toda opinión de "los que saben" será bienvenida con tal de ignorar que las oligarquías del Río de la Plata no surgieron de burguesías nacionales como las que realizaron las grandes revoluciones de Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos. Se trata de negar el imperialismo, ese invento del marxismo, difundiendo clichés que justifiquen el dinámico proceso académico de mentalización neocolonial.
Los genios se niegan a entender que oligarquías como la rioplatense, fanáticamente conservadoras, practicaron un liberalismo económico intransigente para quedarse con las rentas de los puertos y aduanas, empobreciendo a los pueblos "del interior". Tal es el meollo de las actuales presiones del FMI sobre el gobierno argentino: la reformulación de su relación económica con las provincias, abandonándolas a su suerte. El Estado-nación ha muerto. ¿Okey?
Artigas dijo: "La independencia que propugnamos para los pueblos no es una independencia nacional; por consecuencia ella no debe conducirnos a separar a ningún pueblo de la gran masa que debe ser la Patria Americana, ni a mezclar diferencia alguna en los intereses generales de la revolución" (artículo cuarto del proyecto presentado al gobierno de Buenos Aires, abril de 1814). Obviamente, el ideal artiguista fue el primero en ser aniquilado.
Sin embargo, una mirada al mapa del Protectorado de Artigas (1813-1820) muestra como un todo los territorios de Uruguay, el estado brasileño de Rio Grande do Sul y las provincias argentinas de Entre Ríos, Corrientes, Santa Fe y Córdoba. ¿Qué otra cosa dibuja el mapa del Mercosur, torpedeado por el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA)? Las exigencias del FMI son claras: ocúpense de la ciudad de Buenos Aires, tan culta, liberal y elegante, con su prosperidad excluyente. Obsesión renovada que consentiría, cuando mucho, en aceptar un nacionalismo oligárquico, que a punto de cumplir 200 años sigue mostrándose hostil a los factores integradores que vislumbró José Artigas (1764-1850) durante las guerras de la independencia.
Estados Unidos exige un continente a su medida. Por el norte, el Plan Puebla-Panamá. Por el sur, el Plan Colombia, que generosamente incluye Patagonia y Amazonia. Si estos planes se imponen, serán pecado mortal y motivo de invasión militar las iniciativas proteccionistas destinadas a frenar el consumo de alimentos transgénicos o la difusión del filme número 13 mil 457 de Arnold Schwarzenegger, salvador del "mundo libre".
Hay que ser "modernos" y adoptar el dólar, pues Estados Unidos, pobrecito, no puede cambiar pesos mexicanos o argentinos en China, ni bolívares o quetzales en Chechenia y Malasia. Que ningún Estado imponga tributo a quienes han tenido ganancias exorbitantes con su comercio, sus seguros y sus intereses. Y que la democracia sea dirigida por los discípulos de Alejandro Vegh Villegas, aquel ministro de Economía del gobierno uruguayo de Juan María Bordaberry (1971-76), quien dijo: "No, señores... No soy pro-yanqui. Simplemente, soy yanqui".
De Seattle a Génova, de Porto Alegre a Monterrey, el espíritu integracionista y modernizador de Artigas coincide con el clamor de la globalización incluyente. Ante el ALCA, umbral de la anexión de nuestros países al Imperio neoesclavizador, el nacionalismo unificador artiguista resulta, sin duda, estremecedoramente vigente.
Viernes, 01 de Octubre de 2004 22:26 ;?> No hay comentarios. Comentar.
Cruce de civilizaciones y culturas fusionadas a lo largo de muchos siglos, Cuba y su revolución arrojaron sobre la mesa los naipes marcados de un continente que durante 470 años venía en pos de su destino
Creada y recreada con el paso de los años, Cuba se ha convertido en ejemplo de lo que los pueblos son capaces de conseguir cuando saben de dónde provienen y a dónde quieren ir. Nutrida de poderosas raíces culturales y de un espíritu nacional que por sus logros devino universal, 45 años de revolución bien pueden resumirse en la sentencia de Martí: ”Al salvarse, [Cuba] salva”. Cabe la celebración. Sin embargo, también cabe la reflexión. ¿Por qué las patrias chicas de la América triétnica, padecen de lo que Cuba ya no padece, aquel no saber adónde ir, aquel no saber por dónde seguir? ¿Qué resortes les impide a sus dirigencias políticas verse tal como son? ¿El alivio del sufrimiento en asuntos de salud, alimentación, educación, vivienda y vestido conlleva necesariamente el imperativo de hacer una revolución?
Patéticamente maquilladas con las fórmulas políticas de importación (tales como las que hoy revisten las distintas modalidades del “neoliberalismo”), las dirigencias políticas de América Latina persisten una y otra vez en copiar lo que da en llamarse “democracia moderna”, sin reparar en la adversidad y en los costos que esta actitud representa para salvaguardar sus propios intereses nacionales.
Los resultados de la alienación saltan a la vista: en la mayor parte de nuestros países, la “democracia moderna” engendró un auténtico Frankenstein ideológico que ha mercantilizado el pensamiento liberal y clericalizado el pensamiento conservador, haciendo de la igualdad mito y de la fraternidad filantropía. Dicho de otro modo, ¿creen las dirigencias de América Latina lo que suponen ser, “pragmáticas”,”modernas”, “globalizadotas”, “tolerantes”, “democráticas”?
Vista como ejemplo antes que “modelo”, la experiencia de Cuba indica que la empresa de una revolución social es una tarea difícil pero factible. Naturalmente que la “toma del poder” ya es algo más difícil y menos factible. Pero de 1959 a la fecha, Cuba ha demostrado que las dificultades reales empiezan cuando hay que sostener y defender una revolución.
Acontecimiento políticamente caótico en sus inicios, no deja de ser curioso que la revolución social sea el hecho conservador por excelencia. Caótico porque al empezar sus efectos se disparan en múltiples y entrecruzadas direcciones. Conservador porque sus ideales buscan, justamente, preservar el trío de valores que Francia consagró durante la “Gran Revolución”: libertad, igualdad, fraternidad.
¿Qué quiso decir Martí cuando con tono de advertencia señaló que “¡ni de Rousseau ni de Washington viene nuestra América, sino de sí misma!”? Creo que Martí dio a entender que poca es la paja que puede separarse del trigo sin valorar el sentido de libertad profundo que palpitaba en los mal llamados pueblos “indios” y “negros” del periodo colonial, virreinal y republicano. ¿Es que podemos subestimar, o negar, que fueron precisamente las rebeliones constantes de los indios y de los negros de este continente durante tres siglos ininterrumpidos, las que de par en par abrieron las puertas de la etapa posterior de emancipación colonial, independencia republicana y formación de los Estados nacionales que configuran la geografía política de América Latina y el Caribe?
Desafortunadamente, ayer y hoy son legión los dirigentes y pensadores de América Latina que, sin inmutarse, hicieron y hacen gala de su minucioso conocimiento de la historia, la filosofía, las artes, las lenguas y la cultura europea, lo que no está mal, mas tienen serias dificultades para siquiera tener ordenado qué fuerzas políticas, sociales y culturales gravitaron en América de 1492 a 1810. De Roma, Santo Tomás, Oliver Cromwell y la caída de Constantinopla saben todo. Pero de cómo estaba constituido el Tahuantinsuyu hace 600 años, o de la contribución de los negros de Haití a la independencia de Estados Unidos, nada.
Bien. Antes de irme por las ramas, me interesa señalar que al empezar las luchas por la independencia muchos hombres y mujeres hincaron el diente en el meollo del asunto. Me refiero a quienes con Simón Bolívar al frente, supieron avizorar el rol del imperialismo norteamericano en el siglo XX.
Hijo de América
De aquella epopeya de luchas e ideas que en el siglo XIX se combinaron con la acción, brotaron, precisamente, pensamientos como el de Fidel Castro. La Revolución Cubana y Fidel recogieron la espada que Simón Bolívar dejó en San Pedro Alejandrino (1830), José Artigas en Ibiray (1850), José Martí en Dos Ríos (1895) y Augusto César Sandino en Managua (1934). No solo esto. Cruce de civilizaciones y culturas fusionadas a lo largo de muchos siglos, Cuba y su revolución arrojaron sobre la mesa los naipes marcados de un continente que durante 470 años venía en pos de su destino.
La Revolución Cubana bien pudo haber optado por el nacionalismo liberal de México, (1910), el nacionalismo revolucionario de Bolivia (1952), el liberalismo a secas de Costa Rica (1948) o bien pudo adoptar el sistema partidocrático de Chile y Uruguay. De hecho, estas corrientes participaron en 1959. Pero todas, menos la de Fidel, subestimaron al imperialismo norteamericano.
En su afán de acabar con las anacrónicas dictaduras de América Central y el Caribe, Estados Unidos toleró, hasta cierto punto, la irrupción de un movimiento al que veía como “radical” sin más, conducido por un “caudillo” que, en todo caso, podía ser eliminado como tantos otros de la historia. No obstante, Washington no pudo entender que el Movimiento 26 de Julio descendía en línea directa del grito pegado en el ingenio azucarero de La Demajagua en octubre de 1868: ¡Viva Cuba Libre! O sea, de una memoria popular y nacional que once años antes de la llegada de Carlos Marx al mundo y 119 años antes del nacimiento de Fidel Castro, abominaba de las palabras enviadas en 1807 por el presidente Thomas Jefferson al embajador inglés en Washington: ”...en caso de guerra con España, Estados Unidos se apoderará inmediatamente de Cuba, posesión indispensable para la defensa de la Florida y el Golfo de México”. Mediatizada por la “Enmienda Platt” (1901), que a Estados Unidos permitía la intervención, de estimarlo necesario, la independencia de Cuba fue firmada en ausencia de quienes pelearon por ella: los cubanos. Así nació la “seudorepública”, vigente hasta el triunfo del movimiento que hace 45 años concitó la simpatía de todos los partidos, ideologías y movimientos antidictatoriales de la isla antillana.
Cuando es auténtica, una revolución se vuelca a quienes más la necesitan. A los “condenados de la tierra”, como decía Fanon. En Cuba, estos condenados integraban las mayorías del país, por gravitación natural. No obstante, quienes creían ver en la revolución la versión renovada de sus tejes y manejes, creían también que podían conducir a estas mayorías de un modo conveniente a sus intereses. La demagogia, en primer lugar. Después de todo, hambre y miseria no garantizan necesariamente el éxito de una revolución. Cuando mucho, son flagelos que causan revueltas, golpes de mano, conspiraciones, ingobernabilidad o efímeras tomas del poder.
La Revolución Cubana necesitaba de dirigentes capaces de conducir y organizar, de orientar y asegurar que la sangre derramada contribuyese al renacimiento de un nuevo tipo de sociedad. Y, por sobre todo, que la sangre no iba a ser negociada por un plato de lentejas. Aquí es donde las dirigencias suelen perderse o, por el contrario, aquilatar las verdaderas dificultades de una revolución. Aquí es donde afloran las ambiciones y mezquindades naturales que los ideales buscan erradicar. Aquí es donde el altruismo corre peligro de congelarse o torcer su propósito. Aquí es donde surgen el dogmatismo y el sectarismo, el oportunismo y la traición.
La Revolución Cubana desnudó a muchos dirigentes que parecían ser buenos y acabaron al servicio de lo peor y potenció a quienes, sin haber sido necesariamente los mejores del combate, se pusieron al frente con el propósito de afrontar el desafío verdadero. De no haber cumplido con lo prometido, la intuición, historia y temple rebelde del pueblo cubano, hace mucho hubiese acabado con Fidel Castro.
Hasta hoy, ningún dirigente político ha inventado la represión perfecta y ninguno ha podido sostenerse indefinidamente en el poder. Ahí están las dictaduras de América Latina que apoyadas interna y externamente por el imperialismo fueron derrotadas por sus pueblos. Por esto, cuando con ligereza se dice que Cuba se sostuvo únicamente con el apoyo de la ex Unión Soviética, deberíamos exigir consecuencia con la inquietud: ¿y qué la sostiene desde la caída del “bloque socialista”? Si como muchos creen, Cuba pudo subsistir únicamente por el apoyo del ex campo socialista, podríamos también preguntar a dónde fueron a parar los miles de millones de dólares que Estados Unidos canalizó hacia más de 300 gobiernos constitucionales o dictatoriales de América Latina en 45 años de revolución. ¡Ah!... nos dicen: ¡pero es que en Cuba no hay “libertad”! ¿Y qué es libertad? ¿La mía, la tuya o la de 300 millones de latinoamericanos que a diario naufragan en la desnutrición, la criminalidad, la desesperanza, la pobreza relativa y extrema? Que en Cuba no hay “democracia”. ¿Y quiénes dictan sus presupuestos? Que Cuba es dirigida por una “nomenclatura” de funcionarios privilegiados. ¿Y cómo se llaman los banqueros y empresarios que a expensas del Estado saquean países enteros sin que los “demócratas” digan pío? Que más de un millón de cubanos han abandonado su país y muchos perdieron la vida en el mar. ¿Y cuántos mueren día tras día al cruzar las fronteras del Mediterráneo o el Río Bravo sin que la noticia conmueva? ¿Cuántos millones hacen cola en las embajadas de los países ricos para trabajar de lo que venga? Que Fidel se mantiene por la “obcecación” de Washington en combatirlo, dice el escritor Carlos Fuentes. ¿Y entonces por qué no lo derroca de una vez? ¿Por qué no acaba con el bloqueo que, según los tartufos, sería causa determinante de su permanencia en el poder? ¿No será que el fin del bloqueo y la normalización de relaciones con Estados Unidos sería prueba de que en América Latina y el mundo es posible la resistencia antimperialista?
Los unos abandonan la lucha por el socialismo y los otros huyen del capitalismo neoliberal, que cultiva la lucha de todos contra todos y borra la solidaridad entre los seres humanos. Pero quienes en Cuba deploran, por ejemplo, la libreta de racionamiento suelen olvidar que la mayoría absoluta de los pobres de América Latina sueñan con poseer una libreta que quizá no alcance para todo el mes, pero existe.
Por lo demás, el socialismo nada tiene que ver con el racionamiento. Mas... ¿qué hacer cuando las guerras del capitalismo combaten con ferocidad el desarrollo del socialismo? En estas condiciones, el socialismo solo puede encararse como opción de conciencia y solidaridad. ¿Existe la “tercera vía”? Sí, existe: el escepticismo socarrón de los cansados y el oportunismo individualista son la “tercera vía”.
Hablar de Fidel Castro resulta difícil. Puede caerse en el ditirambo y la exégesis, la obsecuencia acrítica o esa moral zalamera que el propio Fidel sería el primero en deplorar. Asimismo, podemos caer en la tentación de hablar de un hombre superdotado por la naturaleza. Mas entonces deberíamos concluir que la Revolución Cubana fue obra y milagro de un ser extraterrestre.
No es verdad. El mérito de Fidel Castro ha consistido en conducir y orientar la resistencia popular ante la agresividad de Estados Unidos y el de levantar a una sociedad que en todas las disciplinas es digna de ejemplo y estímulo para todos los pueblos del mundo. Sin la voluntad política del pueblo cubano, dispuesto a defender y sostener a conciencia lo suyo, ningún superdotado de la especie hubiese podido llevar a buen puerto el desafío implícito de una conducción que, desde el arranque, tenía las de perder.
Fidel ha dicho: El socialismo ha sido el auténtico héroe nacional del pueblo cubano. Y es por esto que la relación entre conducción política y revolución ha sido lúcidamente dialéctica. Sin embargo, cuando se analizan las cosas desde posiciones privilegiadas, se incurre en el error de creer que los pueblos no necesitan de dirigencias lúcidas, abonándose el terreno para doblegarlos y sepultarlos en la más cruda y desesperante resignación.
Para concluir estas notas escritas al vuelo, ensayemos un ditirambo razonado. La civilización occidental desciende de Pericles, quien vivió en el siglo V antes de Cristo (495-429). A los 34 años, Pericles se erigió en jefe del partido democrático. Reelegido estratega durante 30 años, Pericles democratizó la vida política de Grecia, permitiendo el acceso de todos los ciudadanos a las altas magistraturas. Y a su alrededor se agrupó un equipo de artistas y pensadores que le valió pasar a la historia como “el siglo de Pericles”.
Dijo Martí: “Conocer es resolver. Conocer el país, y gobernarlo conforme al conocimiento, es el único modo de librarlo de tiranías [...] Los políticos nacionales han de reemplazar a los políticos exóticos. Injértese en nuestras repúblicas el mundo; pero el tronco ha de ser el de nuestras repúblicas”.
En 200 años de vida independiente, los pueblos de América Latina han soportado cerca de mil cien gobiernos que solo han conseguido lamento y frustración; 40 millones de indígenas que viven peor que en los tiempos de la colonia, encabezan la tabla de los padecimientos. Por esto, creo que el día en que seamos ciudadanos de una patria común, el siglo que pasó bien podría ser recordado como “el siglo de Fidel”.
(*) Escritor y periodista argentino; cronista de La Jornada de México D.F. Autor de varias obras que abordan temas políticos y de la realidad latinoamericana e internacional
Viernes, 24 de Septiembre de 2004 22:55 ;?> No hay comentarios. Comentar.
Por sobre ideologías y modos de entender la vida, la suerte de la humanidad depende del gobierno de George W. Bush, uno de los más incompetentes, agresivos y peligrosos de la historia de Estados Unidos. Todo lo que intenta limitar su poder internacional es visto como una "amenaza". Todo lo que cuestiona su expansión es "terrorismo". Parecería que el equipo de la Casa Blanca se ha tomado en serio las palabras del general retirado Brent Scowcroft ante la Convención Nacional Republicana que en 2000 apoyó la candidatura de Bush: "...desde el imperio romano no se ha dado que un país haya dominado al mundo de la manera que lo hemos hecho nosotros" (Cason, Brooks, La Jornada, 2/8/00).
Opinión desmesurada pues si en mil años el imperio romano legó una civilización, el estadounidense, que lleva poco más de 200 años, promete destruir el equilibrio ambiental y sociocultural del planeta. A causa, justamente, de lo que el imperio romano tenía y el imperio yanqui carece: "una gran estrategia", como dice el historiador Paul Kennedy en “Auge y caída de los imperios”.
Millones de voces aseguran que sólo el amor puede salvar al mundo. Pero en agosto de 1990, tras la ocupación de Kuwait por Irak, la Cicciolina declaró estar dispuesta a hacer el amor con el malísimo Saddam Hussein con el fin de lograr la paz. La propuesta de la ex diva del cine porno y fogosa legisladora italiana quedó en agua de borrajas. Papá Bush fue a la "guerra" y el gobierno que le sucedió en el mando, el de William Clinton, sólo tenía a Madeleine Albright para transar con Saddam. Naturalmente, fracasó. La bella secretaria de Estado prefirió posar con los gobernantes de Corea del Norte, Arafat y otros actores de la política mundial a los que hoy George W. Bush exorciza a diario porque pertenecen al "eje del mal".
En diciembre de 2000, el implacable Donald Rumsfeld, hoy jefe del Pentágono, fue muy claro con tales flirteos: "La historia -dijo- nos enseña que la debilidad es una provocación. La tarea es fijar disuasivos y capacidades de defensa para que nuestro país pueda contribuir a la paz y a la estabilidad en el mundo". ¡Bien dicho! Sin embargo, los centuriones del imperio romano sostenían sus verdades en el campo de batalla. En cambio, muy pocos de los que integran el equipo de Bush fueron a la guerra. El vicepresidente Dick Cheney, quien en las bombas que mataban niños en Irak escribía: "A Saddam, con afecto...", gestionó cinco aplazamientos durante la guerra de Vietnam. Y el patriota George W. Bush se refugió en su rancho de Texas para no ir a la guerra.
Genocida y bufonesca, la política exterior de Washington responde a lecturas del mundo que coinciden con las de aquel enciclopedista conocido, precisamente, con el nombre de Buffon (1707-1788). En sus escritos sobre América hispana, el conde de Buffon aseguró que el nativo de América (al que llama "salvaje") "...es débil y pequeño por los órganos de la generación; no tiene pelo ni barba, ningún ardor con su hembra". Según la tesis bufonesca, las plantas, los animales y hasta los hombres sufren en estas tierras un proceso de involución que los convierte en especies menores, en versiones degeneradas de los originales (Antonello Gerbi, “La disputa del Nuevo Mundo: historia de una polémica: 1750-1900”, FCE, México, 1960). Lo triste es que para buena parte de los gobernantes latinoamericanos no ser WASP (white, anglosaxon, protestant) les obliga al ejercicio de lo "bufonesco". O sea al supuesto de que nuestros pueblos respaldan su propia capacidad de autodenigración. En este sentido el imperio yanqui y sus acólitos parecen haber olvidado la derrota del general Pershing en Chihuahua y las de sus tropas en Nicaragua y Playa Girón.
Luego del entusiasmo de los medios de comunicación ante la "arrasadora" victoria del Pentágono en Afganistán, en la remota localidad de Gardes la resistencia afgana derribó un helicóptero MH-47 Chinook en el que murieron nueve soldados estadounidenses. ¿Pero cómo? ¿No era que los afganos eran "hombres de las cavernas" que habían huido ante las tropas "de la libertad", temblando de miedo?
Estas meditaciones nos recuerdan a un famoso cazador estadounidense, John Walter Pearson, que a fines de los años sesenta llegó a Buenos Aires. Ganador de numerosos trofeos, traía consigo una decena de rifles de las mejores marcas europeas que mostró orgulloso a los periodistas. "Vengo más en plan de turismo que para cazar porque no hay en estos países más que 'especies menores', inofensivas...". Interrogado acerca de qué zonas recorrería dijo que pensaba visitar el noroeste argentino y, si le quedaba tiempo, cazaría unos "gatos" (pumas).
En la provincia de Salta, Pearson contrató dos baqueanos para que lo acompañaran a cazar unos pumas. Días más tarde regresaron y contaron lo sucedido. Desoyendo sus consejos, se había internado en el monte por la noche. A la mañana siguiente salieron a buscarlo. Los baqueanos encontraron su cuerpo destrozado a zarpazos. En una mano, el cadáver apretaba todavía su rifle preferido. No había alcanzado a disparar ni un tiro.
Miércoles, 15 de Septiembre de 2004 22:25 ;?> No hay comentarios. Comentar.
La Jornada - México D.F. Miércoles 1 de septiembre de 2004
Por José Steinsleger
Conducta sin encanto la de Stefano Baldini, ganador del maratón en Atenas. ¿Qué le hubiese costado compartir la victoria en el podio, alzando la mano del brasileño Vanderlei de Lima? Relegado al tercer lugar a causa del irlandés surgido de la Biblia que le interrumpió el paso, Vanderlei perdió medalla de oro.
En el maratón de los Juegos Olímpicos de Londres (1908), a escasos metros de la línea de llegada, el pastelero italiano Dorando Pietro desmayó debido al esfuerzo realizado. Sir Arthur Conan Doyle, reportero del “Daily Mail”, le ayudó a cruzar la meta. El pastelero fue descalificado por dopaje, pero el creador de Sherlock Holmes convalidó su título de caballero. Otros tiempos.
"Espíritu olímpico"... ¿existió alguna vez? Los griegos antiguos pensaban que en arte, política, juegos y amor sólo cabe obrar bien, sin esperanza. No obstante, Pierre Frédy (1863-1937), barón de Coubertin y fundador del Comité Olímpico Internacional (COI, 1894), creía que "lo importante en la vida no es ganar, sino competir" por aquello de "... no hay que llegar primero/ pero hay que saber llegar".
Dúdolo. Coubertin escribió: "... Y hasta cuando todo parece derrumbarse ante él, la desesperación nunca le afectará". Sin embargo, el argentino Emanuel Ginóbili, campeón de baloncesto en Atenas y jugador de los Spurs de San Antonio, declaró que su entrenador estadunidense le advirtió: "Si no traes el oro, no vuelvas". Es lo que decía el poeta Píndaro al contar que en Olimpia (siglo VIII adC) los perdedores huían de la multitud por los callejones, apartados y humillados, pues la finalidad de los torneos consistía en adiestrar hombres para la batalla.
¿Amateurismo? “Fair play”? (¿juego limpio?) Ideología de aristócratas del siglo XIX, convencidos de que pasado y linaje conducen a la salvación,”British first, of course”.En 1912 el COI despojó de su título al indígena estadunidense James Thorpe, vencedor en el decatlón de los Juegos de Estocolmo, acusándolo de ser un deportista profesional que cobraba cinco dólares a la semana como jugador de beisbol. Pero en Sydney 2000 Nike descubrió que "las mujeres modernas corren más rápido" y contrató a la velocista estadunidense Marion Jones por 800 mil dólares anuales.
Introductor de la educación física para favorecer la "energía mental" en el sistema educativo francés, Coubertin tomó de los ingleses la moral hipócrita del capitalismo y, tras leer el informe de la misión francesa que en 1829 excavó las ruinas de Olimpia, descubrió "la cuna del deporte". Así nació el "olimpismo", doctrina afín a la filantropía, la higiene racial y la eugenesia, disciplina que retorció el legado científico de Charles Darwin acerca de "los más aptos" y sustentó después la política sanitaria de los nazis y el pensamiento neoliberal en ciernes.
En “Por qué resucité los Juegos Olímpicos”, Coubertin sostiene que el objetivo era conseguir el "perfeccionamiento de la fuerte y esperanzadora raza blanca". Y en el discurso de clausura de los Juegos de Berlín (1936) manifestó: "¡Que el pueblo alemán y su jefe reciban la gratitud merecida por lo que acaban de realizar!"
Dos presidentes del COI, el millonario de Chicago y simpatizante de los nazis Avery Brundage (1952-72), y Juan Antonio Samaranch (1980-2001), fascista en la corte de Francisco Franco y presidente del gobierno de Cataluña (1973-75), fueron hijos dignos de Coubertin. Junto a Samaranch colaboraron atletas del "espíritu olímpico" como Kim Un Young, veterano de la CIA en Corea del Sur, y el ex boxeador Francis Nyangweso, comandante del ejército de Uganda durante el régimen terrorista de Idi Amín (1971-79).
¿Será que la máxima justa del deporte mundial ha sido mero racismo, fascismo y exaltación de la potencia corporal? El investigador español Jesús Castañón Rodríguez trae a la memoria el ejemplo del estadunidense Forest Smithson, ganador de los 110 metros con vallas, en aquellos juegos que cubrió Sherlock Holmes. El joven celebró la victoria repitiendo la carrera con un libro abierto que iba leyendo. "Yo leo algunas veces, cuando estoy en la pista", declaró el campeón a la prensa.
Además, cuando el olimpismo nació, Coca-Cola ya estaba ahí. En 1886 el doctor John Styth Pemberton presentó en sociedad la bebida de su invención que, según él, tenía "propiedades intelectuales y sin alcohol". Pemberton murió feliz, luego de vender en 2 mil dólares de aquellos años, la patente y los derechos de comercialización del pinche jarabe gasificado.
En los cuatro años venideros, los campeones de Atenas serán los encargados de dictar las pautas de publicidad en lácteos, alimentos, ropa y calzado deportiva, vitaminas, relojes, turismo y tarjetas de crédito. Se espera que hasta el inicio de los Juegos de Pekín, mil 300 millones de chinos (inventores del concepto de salud integral) consuman 5 mil 200 millones de botellas de Coca. ¿"Pepsi" anuncia algo diferente?
Miércoles, 01 de Septiembre de 2004 17:09 ;?> No hay comentarios. Comentar.
La Jornada, México D.F. Miércoles 25 de agosto de 2004
Por José Steinsleger
Luego de 20 años de saqueo neoliberal y empobrecimiento masivo, democracia de mercado y exaltación tecnocrática del "pensamiento cero", la octava ratificación del presidente Hugo Chávez en la República Bolivariana de Venezuela obliga a la revisión, entre otras interrogantes, de una inquietud central: ¿hacia dónde van y qué anhelan los pueblos de América Latina y el Caribe?
Anexión o soberanía, independencia o globalización subordinada, imperialismo o liberación, democracia y gobernabilidad, integración socioeconómica o libre mercado sin más, homogeneidad o identidad cultural representan, apenas, algunos de los complejos asuntos que plantea el proceso político de Venezuela, cuna de la primera independencia americana. ¿Volver a empezar? Sí, pero no de cero.
De Bolívar en adelante, los pueblos latinoamericanos nunca dejaron de exigir respeto a la singularidad de sus luchas. Aguas de un manantial que incluye, por qué no, las contradictorias experiencias de procesos como los encabezados por el mexicano Lázaro Cárdenas, el argentino Juan Domingo Perón, el peruano Juan Velasco Alvarado (1968), el panameño Omar Torrijos (1969) y el brasileño Getulio Vargas, nacionalista conservador y después liberal y que hoy, hace 50 años, se suicidó tras entender tardíamente que el imperialismo yanqui y sus aliados nativos son enemigos jurados de la humanidad.
Surgido de arriba, el nacionalismo de Vargas tuvo como propósito acabar con el poder de los caudillos oligárquicos regionales (1930); el de Cárdenas surgió de abajo, retomando las causas populares de la Revolución Mexicana (1934), y el de Perón fue engendrado tras medio siglo de luchas de un movimiento obrero que, llegado el momento (1945), entendió los términos de la contradicción que anarquistas, socialistas y comunistas no vieron con la lucidez que Cuba proyectó a partir de 1959: imperialismo o nación.
Hijos de su época, hombres cultos y militares patriotas los tres, Vargas, Cárdenas y Perón impulsaron grandes transformaciones sociales que dejaron huella profunda en la conciencia nacional de sus sociedades. Sin embargo, fueron políticamente derrotados a causa de un esquema idealizado de unidad nacional y alianza de clases que el imperialismo y las oligarquías acabaron por someter y doblegar.
¿Una revolución, la venezolana, "nacionalista"? En efecto. Con el añadido de que, a diferencia de los nacionalismos apuntados, el pensamiento bolivariano se está pensando (valga la redundancia) como lo pensaron Hidalgo y Morelos, Artigas y San Martín, Sucre y Morazán, Sandino y el Che hasta cristalizar en el oxígeno ético de Salvador Allende, el zapatismo chiapaneco, los campesinos sin tierra de Brasil, los indígenas de Ecuador, los indomables pueblos de Bolivia y la sangre a raudales que desde hace medio siglo derrama la insurgencia en Colombia.
Cualquier enfoque aproximativo al proceso político venezolano exige limpiarse de prejuicios y de vuelos doctorales. Los bolivarianos aseguran que se hallan inmersos en una revolución. Si esto es así (y los hechos indican que así es) sería imposible entender su mensaje desde enfoques reduccionistas que conllevan la subestimación del rol creativo de los pueblos.
Un ejemplo de reduccionismo sería el modo simplista con que ahora, ante la contundente derrota de la oligarquía venezolana, se expresan los déspotas ilustrados que atribuyen la victoria de Hugo Chávez a la ingente disponibilidad de recursos provenientes del petróleo. Dicen que su ascendiente popular ("populismo", según ellos) les recuerda los años en que el peronismo aprovechó los altos precios impuestos por la Segunda Guerra Mundial a productos como la carne, el trigo y el cereal.
Ya no saben qué decir. Pero lo que nunca dirán es que en 20 años de discursos "democráticos" y seminarios a granel, en los que se debatieron temas como la "equidad" y las virtudes del ciudadano ideal, el pillaje neoliberal giró 300 mil millones de dólares a los bancos extranjeros, sepultando en la miseria a 80 por ciento del pueblo venezolano.
A diferencia de otros ensayos nacionalistas, el mensaje de la revolución bolivariana a los pueblos del continente carece de fisuras: hay una experiencia política acumulada, una voluntad de auténtica emancipación económica, un vigoroso legado cultural, una larga y dolorosa historia política de caminos recorridos y compartidos. Sería criminal, por ende, que las dirigencias esclarecidas de América Latina y el Caribe vuelvan a perderse en los laberintos ideológicos, las soledades políticas y las utopías de redención sin destino.
Miércoles, 25 de Agosto de 2004 23:16 ;?> No hay comentarios. Comentar.
Ante el “sí” y el “no”, conforme van cerrándose las urnas, los venezolanos ya no discuten si Hugo Chávez ganará el referéndum revocatorio presidencial. El margen de victoria es la cuestión. Sus enemigos deben conseguir, cuando menos, los votos que obtuvo Chávez en la última elección presidencial (más uno), y superar los votos bolivarianos en este proceso electoral.
Difícil. Las encuestas serias (las hay) señalan que no todos los ricos son hostiles a Chávez, no todos los pobres lo aman y no todos los venezolanos son como el señor de clase media que en el aeropuerto pide apurar el paso de la cola.
"¡Esto ya es Cuba!", grita. Viaja a Miami, claro. Le pregunto en qué basa la comparación: "Me voy porque en Venezuela el whisky está carísimo".
El comentario me hizo entrar en la máquina del tiempo. En 1977, cuando tenía 40 por ciento menos de la población actual (26 millones), Venezuela importó 20 millones de litros del licor, más 10 millones introducidos de contrabando. Y hace 30 años, cuando vine a cubrir el triunfo de Carlos Andrés Pérez (CAP), en la habitación del hotel apareció misteriosamente una botella etiqueta negra, con una tarjetita colgando del pico: "Fraternalmente, CAP". ¿Quién le informó al presidente de mi trago favorito? Fue la única ocasión en que simpaticé con la socialdemocracia. Luego leí declaraciones de Arturo Uslar Pietri, insigne escritor de la derecha venezolana: "El alcohol circula en toda Venezuela, en todas las clases sociales, pero es en los medios intelectuales que es más activo y donde hace más estragos". (“Conversaciones con Uslar Pietro”, Alfredo Peña, Ed. El Ateneo de Caracas, 1978.)
La hipótesis es tentadora. De lo contrario, ¿cómo entender a otrora mentes brillantes de la izquierda, como Pompeyo Márquez y Teodoro Petkoff, quienes sostienen el discurso de la oposición? El profesor José Santz Roz, de la Universidad de Los Andes, los involucra indirectamente, en su libro “La CIA en Venezuela” (Karina Editores, Mérida, 2004). ¿Un exceso? Los pueblos juzgan con crueldad. Pompeyo invirtió gran parte de su vida explicando cómo hacer la revolución, le llaman “El número 19” porque en los últimos gobiernos de la "alternancia puntofijista" (entre Acción Democrática y socialcristianos de COPEI, 1958-96), figuraba con este número en las listas de los 20 invitados especiales de las giras presidenciales. A Petkoff le dicen “La Guayabera”. Cuando se asume en "ideólogo de la oposición de izquierda", la oposición real siempre lo deja afuera.
Cien politólogos en fila india se harían bolas con la ironía del venezolano promedio. En un café que sirve las mejores arepas con queso de Caracas, pregunto al parrillero qué haría si el país naufraga en la intolerancia. Revirando la arepa, responde: "Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa. Puedo tolerar a mi suegra, pero me sería imposible convivir con ella".
Los carteles chavistas rezan: "No volverán". ¿Quiénes? En los mejores años del puntofijismo (cuando los altos precios del petróleo dieron a CAP una oportunidad histórica), las elecciones presidenciales se revestían con luces y perlas de la historia política venezolana. El veterano Germán Borregales se autocalificaba de "fascista" y "moderno Sancho Panza", prometiendo hacer de Venezuela una "nueva edición de la ínsula barataria". El sector femenino tenía un favorito: el general Martín García Villamil, comprometido a conseguir marido para cada mujer soltera, "así tenga que importarlos".
Pepe Pedro, albañil, adelantaba que de ser elegido su gobierno entregaría 25 mil bolívares a cada venezolano (que hoy equivalen a 10 dólares), para que tenga con qué vivir feliz. El trigésimo sexto partido inscrito en 1973 se llamaba Rescate Espiritual de Integración Nacional (Reina), que rendía culto a María Lionza, diosa de los tiempos de la Conquista.
Marcos Pérez Jiménez (1952-58) dedicaba un día del año para honrarla. Y como símbolo de su devoción erigió un gigantesco monumento a un costado de la estratégica autopista del este. El año en que olvidó el ritual, el tirano fue derrocado. Ningún político "moderno" podía subestimar el millón de seguidores de Reina, viéndose obligados a establecer alianzas con su candidata presidencial, mulata de amplias caderas y perturbadora voluptuosidad.
En marzo de 1977, Carlos Andrés Pérez dijo en mensaje al Congreso: "Hemos cerrado la brecha entre la Venezuela de los privilegiados y la Venezuela de los marginados". Doce años después, en la segunda presidencia, ordenó al ejército reprimir al pueblo de Caracas alzado contra el durísimo paquete de medidas económicas impuesto por el Fondo Monetario Internacional. Mil muertos y muchos más heridos. El precio de los alimentos (y del whisky) trepó a las nubes. Ahora, los venezolanos sólo podían consumir Polar, cerveza elaborada por el grupo económico de Gustavo Cisneros, "empresario global" que a los venezolanos dicta lo que Venezuela debe entender por "democracia", a través de sus cadenas de radio y televisión.
Asqueado, un joven comandante de 35 años convocó a los suyos: "Este no es el ejército de Bolívar". El teniente coronel Hugo Chávez se puso en campaña. En 1992 se sublevó contra el gobierno, fue preso y dio la cara: "Yo soy el jefe de la rebelión", declaró. Por el contrario, hasta la fecha nadie sabe quiénes urdieron el golpe de abril de 2002 y Cisneros jura que él no participó. Así es que “Mi testimonio ante la historia”, libro que acaba de publicar el empresario Pedro Carmona (47 horas de "presidente"), debe estar interesante. Veo que en sus páginas ataca a todos por igual y, en particular, al equipo que lo embarcó en la aventura: los jefes políticos del “sí” en este referéndum.
¿Quién era Chávez? ¿Un aspirante más a dictador, como aquel terrible Gómez (Juan Vicente), muerto en su cama ante un pueblo que acercándose con incredulidad y cautela a palacio exigía pruebas de su muerte, hasta que ropa y zapatos fueron arrojados por una ventana de la residencia presidencial (1935)?
Carlos Andrés fue destituido del poder por corrupto y en 1998 Chávez ganó las elecciones, siendo erigido en campeón de la dignidad. En un despacho patético del diario español “El País”, su impetuoso corresponsal en esta capital observa que "la oposición venezolana sigue sin hallar un líder capaz de enfrentarse al populismo de Chávez" (12/08/04).
Tiene razón. Un gobernante acorde con los tiempos sería, por ejemplo, el "socialdemócrata" Leonel Fernández, presidente de República Dominicana, quien, resignado, manifestó a ese periódico: "Somos el patio trasero de Estados Unidos, no podemos enfrentarnos" (“El País”, 19/7/04).
Ajeno a todo fatalismo y predestinación, el presidente Hugo Chávez tampoco quiere enfrentarse a Estados Unidos. Sólo quiere torcer el brazo de las auténticas fuerzas del mal y transformar la aciaga realidad de un país que, desde 1923, enciende los motores de la economía mundial, mientras 57 por ciento de su población vive en la pobreza.
Martes, 17 de Agosto de 2004 16:28 ;?> No hay comentarios. Comentar.
La Jornada, México D.F. Miércoles 11 de agosto de 2004
El mundo tiene los ojos puestos en Venezuela. Finalmente, este 15 de agosto caerá la moneda que desde 1998 revolotea en el aire. ¿Cara o cruz? Los pueblos quieren cara. Sus enemigos, cruz. La crucifixión del país cuna de la independencia americana: desestabilización, guerra mediática, asesinatos políticos...
A propósito de "asesinatos políticos": ¿la Internacional Socialista (IS) ya emitió dictamen contra Carlos Andrés Pérez, su ex vicepresidente (1980), quien acaba de apoyar el asesinato del líder de la revolución bolivariana, la disolución de las instituciones democráticas y la instauración de una dictadura? La Carta Ética de la IS dice oponerse "... resueltamente a toda desviación hacia el autoritarismo y a todo sistema político que tolere y practique la violación de los derechos humanos para conquistar su poder". ¿A qué se debe, entonces, el silencio? ¿La IS respeta todos los "puntos de vista" o sus miembros aún deben a Pérez parte de los favores recibidos en los años de la democracia birinbinpum?
En los círculos del poder imperialista y allegados, la eliminación física de Chávez se analiza con cuidado. Nada nuevo.
En enero de 1912 el ecuatoriano Eloy Alfaro, líder de la revolución liberal y dos veces presidente electo, fue asesinado y su cadáver quemado en un parque central, luego de ser arrastrado por las calles de Quito. ¿Beneficiarios? El presidente Leónidas Plaza, jefe del ala conservadora del liberalismo y padre de Galo Plaza, quien llegaría a ser presidente del país andino y secretario general de la OEA.
Un año después, el presidente Francisco I. Madero y José María Pino Suárez fueron masacrados en las calles de México. El presidente Álvaro Obregón (1928) y líderes como Emiliano Zapata (1919), Francisco Villa (1923), Farabundo Martí (El Salvador, 1932) y Augusto C. Sandino (Nicaragua, 1934) corrieron la misma suerte.
Persuadidos de que la historia de los pueblos sólo depende de los "caudillos", las oligarquías nativas y el imperialismo creen que el magnicidio detiene su marcha. Nadie sabe si al presidente de Bolivia, Germán Busch, lo mataron o se suicidó (1939). Pero Gualberto Villarroel, otro gobernante nacionalista, fue colgado de un farol de La Paz (1946). El asesinato de Jorge Eliécer Gaitán (1948) abrió de par en par las puertas del infierno colombiano. En Venezuela, el asesinato del coronel Carlos Delgado Chalbaud (1950), presidente de un triunvirato militar, allanó el camino de Marcos Pérez Jiménez, militar al servicio de los yanquis y de las compañías petroleras.
La apuesta imperialista creció en Panamá cuando el presidente José Antonio Remón murió a tiros en un hipódromo de la capital (1955). ¿Y quién ordenó el asesinato de Carlos Castillo Armas, dictador de Guatemala (1957)? En República Dominicana, Rafael Leónidas Trujillo dejó de ser funcional al imperio y un comando de "disidentes" le hizo conocer al tirano las generales de la ley (1961). René Barrientos, dictador de Bolivia y asesino del Che, murió en un accidente aéreo poco aclarado (1969).
Sólo en Cuba, donde impera el principio de "la nación en armas" (tan caro a países como Suiza o Israel), Fidel Castro pudo sortear centenares de atentados. Suerte que no tuvo Salvador Allende. Suicidado o no, Allende vivió para Chile y murió combatiendo al imperialismo en defensa de la Constitución (1973).
Ex presidentes y líderes del pueblo, como los generales Juan José Torres y Juan Carlos Prats, de Bolivia y Chile, o políticos como el uruguayo Zelmar Michelini (1976) y el boliviano Marcelo Quiroga Santa Cruz (1980) murieron en el marco de la Operación Cóndor, dirigida por Augusto Pinochet y la CIA.
El avión de Jaime Roldós, presidente de Ecuador, y el helicóptero del panameño Omar Torrijos estallaron en el aire (1981). Casualmente ambos estaban señalados en el documento Santa Fe I, redactado por los asesores de Ronald Reagan. El Santa Fe IV señala a Hugo Chávez.
América para los americanos. A inicios de la Segunda Guerra Mundial, el 27 de octubre de 1940, el general estadunidense Robert E. Word declaró que no se iban a tolerar "gobiernos hostiles a Estados Unidos". Seis décadas después, el general James Woolsey, ex director de la CIA, dijo: "... ingresamos en la cuarta guerra mundial... Estados Unidos está en marcha... queremos que estén nerviosos"(Clarín, Buenos Aires, 6 de abril de 2003).
¿Quiénes estarán "nerviosos"? Cantaba Alfredo Zitarrosa, conocido filósofo uruguayo:
No hay cosa más sin apuro que un pueblo haciendo la historia no lo seduce la gloria ni se imagina el futuro marcha con paso seguro calculando cada paso y lo que parece atraso suele transformarlo pronto en cosas que para el tonto son causa de su retraso.
Miércoles, 11 de Agosto de 2004 16:37 ;?> No hay comentarios. Comentar.
La Jornada, México D.F. Miércoles 4 de agosto de 2004
Ningún pensador honesto podría dejar de apuntar que ha sido en la Venezuela de Hugo Chávez donde las libertades cívicas han estado minuciosa y escrupulosamente sometidas a las regulaciones y presupuestos que exigen los impolutos comisarios de la democracia.
Los teóricos de la libertad "esencialista", que en el nacionalismo chovinista, el autoritarismo caudillista y la demagogia populista ven la síntesis de todos los males de América Latina, podrían felicitarse recíprocamente: de 1998 a la fecha, siete procesos electorales han confirmado sus teorías, ratificando una y otra vez a Chávez presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela.
En otro espacio podríamos debatir acerca de si en Venezuela existe o no un proceso revolucionario o de las potencialidades de una revolución sin más. Podríamos detenernos a estudiar la claridad estratégica, conciencia política, alcances y posibilidades reales en torno a si el gobierno de Venezuela dispone de los requisitos necesarios para empujar una revolución social a fondo, y no he dicho "socialista".
Chávez ha demostrado ser lo opuesto al temido líder "providencial", que tanto azota el biorritmo de los demócratas sin hueso. Líderes providenciales, designados por Lucifer o el Magnífico, fueron Hitler y Mussolini. El presidente George W. Bush y Augusto Pinochet son líderes providenciales, así como también lo son periodistas y escritores best-sellers a tanto la línea, y politiquitos que "piensan distinto", aunque sintonicen sus "puntos de vista" con los mensajes fabricados en los estudios del gángster Gustavo Cisneros, dueño de Venevisión, Univisión, AOL Latinoamérica, Directv América Latina, Playboy, TV Latin America, Caracol TV de Colombia, Chilevisión, Galavisión, Caribbean Comunication Network, Blockbuster, Americatel, HTV, Líderes, Concurso Miss Venezuela, Rodeen, Vale TV, Much Music Argentina, por sólo citar empresas de comunicación.
Uno de ellos, de habla ya pastosa, es el ex presidente Carlos Andrés Pérez (1974-79/1988-93). Acaso pensando en sus años mozos, cuando siendo ministro del interior de Rómulo Betancourt (1959-64) consentía en aplicar la tortura a los caídos en acciones guerrilleras, o bien nostálgico de aquellas fuerzas armadas "institucionalistas" a las que ordenó la masacre del pueblo de Caracas (1989), acaba de reiterar que Hugo Chávez debe ser asesinado. Y lo dijo así nomás, en su mansión de Miami, con la soltura de pecho que sólo pueden ostentar los demócratas "no populistas", en declaraciones a El Nacional de Caracas (25/07/04), periódico que según la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) sería uno de los medios que sufren tantos, pero tantos atropellos a la libertad de expresión, que nadie se explica cómo puede circular, transmitir y fomentar la destruccción del país, sirviéndose del "imperio de la ley" y del "estado de derecho" que le garantiza la revolución bolivariana.
En fin, podríamos discutir acerca de los límites institucionales de líderes populares que surgen de las fuerzas armadas y de los puntos suspensivos que esto conlleva, o acerca de si los dirigentes auténticos de un pueblo deben surgir de abajo, del medio o del vértice de la pirámide social.
Pero el 15 de agosto próximo, la Constitución bolivariana nos convoca a votar. Y lo digo en segunda persona del plural, tal como acaban de manifestarlo prominentes personalidades del mundo, comprometidas en dar a la dignidad humana (en esta hora de máxima reserva y prudencia en torno al destino del mundo) el decoro del que habla José Martí cuando tantas personas parecen haberlo perdido, mientras muchísimas más que no son de atención de los medios lo recuperan, adhiriéndose a la causa de liberación de los pueblos.
De Pakistán a Brasil, de Filipinas a Gran Bretaña, de Australia a Uruguay, ellos han dicho en referencia a lo previsto por una Constitución a la que califican de "extraordinariamente progresista": "Esta clase de mecanismo constitucional es único en Latinoamérica y tal vez en el resto del mundo. ¿Cuántos jefes de Estado tendrían el coraje de poner a prueba su popularidad antes de finalizar sus mandatos?" Y concluyen: "si fuéramos venezolanos... votaríamos por Hugo Chávez".
Pues bien: yo soy venezolano... voto por Hugo Chávez. Y permítanme una digresión: honor y gloria a los mártires y combatientes de Cisjordania, Gaza y Fallujah, que con su heroísmo cotidiano distraen a la bestia para que nosotros podamos estar aquí, en estos actos de análisis y reflexión.
********************
* Texto leído en la mesa redonda "El referendo revocatorio presidencial en Venezuela", Casa Lamm, Ciudad de México, 2 de agosto de 2004
Miércoles, 04 de Agosto de 2004 16:58 ;?> No hay comentarios. Comentar.
Juan Facundo Quiroga (1788-1835) - Nació en La Rioja y murió en Barranca Yaco asesinado, el 16 de febrero de 1835. Acusado de bárbaro por Sarmiento, conocido por el nombre de "Tigre de los Llanos", Quiroga jugó un papel prominente en la vida política de la Argentina (1818-1835)
La Jornada - México D.F. Miércoles 28 de julio de 2004
Por José Steinsleger
¿Qué rol juegan los caudillos políticos y los caudillos intelectuales (o literarios) en América Latina? Todo dependerá, naturalmente, de los intereses que se defiendan y de lo que ambos entiendan por "caudillismo" (del latín capitellus o capuz, cabeza).
Genéricamente, el caudillismo sería un régimen político, social y cultural que gira alrededor de una persona; sistema que, según dicen, habría desaparecido en las naciones modernas. ¿Cómo calificar, entonces, el poder que ejercen el presidente George W. Bush, el papa Juan Pablo II y la reina Isabel de Inglaterra? ¿Winston Churchill, Charles de Gaulle y Franklin D. Roosevelt fueron estadistas con poder impersonal o caudillos de circunstancias históricas puntuales?
En América Latina, intelectuales y políticos suelen mirarse de reojo. Pero mientras en Europa y Estados Unidos la opinión de los primeros representa un dato más del análisis, en nuestros países tienden a convertirse en "líderes de opinión". Poco importará si de modo vago y difuso el caudillo intelectual cita de oídas, habla de todo sin conocer nada, o se siente "cosmopolita" para encubrir el desprecio que siente por su país.
Nuestro personaje acaba de publicar la novela titulada “Flaubert en Totonicapán” y helo ahí, opinando acerca de la privatización del Seguro Social, los gorditos de Botero, las oscilaciones del mercado petrolero, las mujeres que "avanzan [sic], porque están escribiendo muy bien" y de una democracia que se califica de "incipiente", aunque hunda sus raíces en las cortes aragonesas de Huéscar, primero y más antiguo de los modelos conocidos de parlamentarismo (siglo XI). Y todo esto "con humildad". ¿Hay caudillo intelectual que no sea humilde?
De modo poco convincente, las llamadas ciencias políticas y sociales de América Latina han tratado de fijar la noción de caudillismo. Esfuerzo que, invariablemente, parte y se inspira de las opiniones volcadas por el argentino Domingo F. Sarmiento en “Facundo: civilización o barbarie” (1845). Diatriba contra los caudillos y el caudillismo, autorretrato de la ferocidad oligárquica contra la chusma y los pueblos nativos de este continente, “Facundo” es un libro vigente que debe ser leído y estudiado por su excepcional valor literario. Las conclusiones, claro, corren por cuenta del lector.
Jorge Luis Borges lo leyó detenidamente y arribó a una conclusión singular. En plática con Ernesto Sábato, manifestó que Sarmiento quiso escribir un libro contra los caudillos, pero tal fue la fuerza estética de su expresión que implícitamente acabó por exaltarlos. El lector desprejuiciado verá que, en “Facundo”, Sarmiento plantea a un tiempo la existencia e inexistencia de una cultura nacional hispanoamericana.
Sarmiento fue precursor del caudillaje intelectual latinoamericano. Imbuido de liberalismo conservador, dice en carta al presidente Bartolomé Mitre: "¿Qué importa que el Estado deje morir de hambre al que no puede vivir por sus defectos?" Y en otro lugar: "Seamos francos: no obstante que esta invasión universal de Europa sobre nosotros es perjudicial y ruinosa para el país, es útil para la civilización y el comercio".
A diferencia de Sarmiento, José Martí supo diferenciar a los caudillos: "Un caudillo desinteresado -escribió- es una gala de los hombres y huésped eterno de la patria... El éxito de los caudillos depende del grado de intensidad en que posean los caracteres del movimiento que encabezan" (El Partido Liberal, México, 1886).
Así pueden entenderse las diferencias entre Alvaro Obregón y Francisco Villa o entre Anastasio Somoza y César A. Sandino. O, más acá, entre Hugo Chávez y Lucio Gutiérrez. Mientras los medios califican al venezolano de "caudillo" y "ex golpista", el ecuatoriano es tratado de "presidente constitucional", luego de haber traicionado al movimiento indígena que lo llevó al poder y confesado que su gobierno es "el mejor aliado de Estados Unidos". El uno es "bárbaro"; el otro "civilizado".
Semanas atrás, en un programa de la televisión hispana, el periodista Andrés Oppenheimer reunió a tres vírgenes vestales de la democracia y la libertad. Un tal García, historiador que escribe en el diario oligárquico La Nación, de Buenos Aires, dijo que el peronismo fue lo peor que le pasó a Argentina. Pólipo de la información, Oppenheimer consideró innecesario recordar los 30 mil desaparecidos durante el régimen de Videla.
El programa fue montado para advertir acerca de la irrupción de los nuevos líderes que expresan y representan con autenticidad la voluntad popular. Prueba de que el discurso neoliberal se agotó y de que irremediable y felizmente, en todos lados, la democracia "moderna" y "civilizada" de los "selectos" se cae a pedazos.
Miércoles, 28 de Julio de 2004 17:06 ;?> No hay comentarios. Comentar.
HIJA “NATURAL”. Entonces "rencorosa", analiza el sicólogo. Pobre. Entonces "envidiosa", medita el filósofo. Sin formación y con pretensiones de "actriz". Entonces "ignorante", vocifera el intelectual. Rebelde. Entonces "resentida", matiza el sociólogo. Que se acostó con varios hombres. Entonces "puta", sanciona el obispo. ¿Y que-qué...? ¿Que se casó con el coronel? Entonces "trepadora", documenta el historiador. Sicólogos, sociólogos, intelectuales, filósofos, politólogos e historiadores alzan la copa. Mujer al fin... ¿qué puede esperarse de una dama con tales atributos? Y cuando entró al ruedo de la política mostró su perfil "autoritario". Es decir, "fascista". Aspectos que cierto modo de entender la historia propone inflar, pues de lo contrario habría que hablar de cuando compró armas en Europa para organizar milicias obreras cuando el ejército y la oligarquía intentaron el primer golpe contra Perón (1951).
Niña aún (16 años), Evita llegó a Buenos Aires en un tren que la rescató de un paraje perdido de la pampa. Una maleta liviana de cartón era todo su equipaje. El primer día miró en derredor y en carta a su madre dio claras muestras de su vocación "populista": "Querida mamá: bueno, por fin estoy aquí, en esta ciudad tan grande que no es como yo había imaginado. Por sus barrios de miseria, sus calles, sus casas. Se ve aquí también, como allá en Junín, hay ricos y pobres; pero más pobres que ricos, y eso da tristeza".
La niña no se deslumbró con la rica Argentina agroexportadora y "visible" de la que habló Eduardo Mallea en “Historia de una pasión argentina”. Le impactó la "invisible" que en su libro el escritor metafísico describió de oídas.
Diez años más tarde, el 17 de octubre de 1945, un mar de obreros y de peones del campo marcharon sobre la capital exigiendo la liberación de Perón, detenido en una prisión militar. Aquel día un chofer de taxi denunció a un grupo de universitarios que su pasajera era Eva Duarte. Los chicos cultos escupieron y golpearon su cara. "Por cada golpe -recordó Evita- me parecía morir y sin embargo a cada golpe me sentía nacer. Algo rudo pero al mismo tiempo inefable fue aquel bautismo de dolor que me purificó de toda duda y de toda cobardía." Sin haber leído a Simone de Beauvoir, en fracciones de segundo supo del odio de género y de clase, del que ya conocía algo: "¿Qué clase de actriz sos que ni siquiera tenés un amigo que te pague los trapos?", le espetó el director de una compañía.
Eva Duarte conoció a Juan Domingo Perón durante un acto en el estadio del Luna Park, destinado a recaudar fondos para los damnificados del terremoto de San Juan (1944). Al entrar con una amiga, el poeta tanguero Homero Manzi les señaló dos butacas "... que están allá, en el centro. Son las únicas vacías". En una estaba el coronel. Las miradas se cruzaron y un nuevo terremoto partió en dos la historia política de los argentinos.
¿Cómo se distribuyeron los "roles" en la histórica pareja? Perón fue un estratega y un conductor del naciente movimiento de masas: amigo de sus amigos, racionalista, maquiavélico, conciliador, afable. Evita, quien lo adoraba compulsivamente, tenía no obstante su estilo: "Cuando Perón se desinfla yo lo levanto con una patada en las bolas". Pero un dirigente sindical la recuerda como una persona insegura en su lenguaje, del que desconfiaba hasta el punto de repetir cada dos frases: "¿Se entiende lo que quiero decir?"
Preocupada por los problemas de la mujer, logró que se anulara del Código Civil la calificación de "hijos adulterinos", "hijos sacrílegos" e "hijos putativos" (que hasta entonces figuraba en el acta de nacimiento) y sentó las bases para que dos años después el gobierno peronista estableciese el divorcio vincular. Dijo Evita en La razón de mi vida: "Todo, absolutamente todo en este mundo contemporáneo ha sido hecho según la medida del hombre. Nosotras estamos ausentes en los parlamentos. En las organizaciones internacionales. No estamos ni en el Vaticano ni en el Kremlin. Ni en los Estados mayores de los imperialismos. Ni en las 'comisiones de energía atómica'. Ni en la masonería ni en las sociedades secretas. No estamos en ninguno de los grandes centros que constituyen un poder en el mundo".
El 23 de septiembre de 1947, ante una multitud entusiasta convocada por la Confederación General del Trabajo (CGT), Evita presentó la ley que concedía a la mujer el derecho al voto. Desde principios de siglo iniciativas similares venían de fracaso en fracaso. Ante los ojos vigilantes de la Iglesia, los senadores y diputados peronistas, mayoría en ambas cámaras, dieron vueltas y revueltas, luciéndose con extensas filípicas acerca del asunto. Hasta que un día Evita entró con una silla al recinto parlamentario, tomó asiento con discreción y se puso a oír el debate. Los congresistas enmudecieron, mirándose entre sí. Ella preguntó: "¿Molesto?" La ley fue aprobada. En el congreso de 1953, 23 diputadas y seis senadoras ocuparon sus bancas.
Eva Perón falleció hace 52 años, el 26 de julio de 1952, a los 33 años.
Lunes, 26 de Julio de 2004 17:09 ;?> No hay comentarios. Comentar.
La Jornada - México D.F. Miércoles 21 de julio de 2004
Quito. Voz de alarma reiterada hasta el hartazgo: el frágil ecosistema de las islas Galápagos se halla en acelerado y franco proceso de extinción. Sobre llovido, mojado: tras la destrucción y saqueo del patrimonio bibliográfico y museográfico de Irak, origen de la civilización, Estados Unidos pretende ahora la ocupación militar del archipiélago ecuatoriano, bellísimo mirador del que disponen los terrícolas para observar cómo era la Tierra millones de años atrás.
Las apetencias del imperialismo yanqui sobre las Galápagos se remontan a los años en que el capitán David Porter estableció en las islas la primera base militar, utilizada para atacar a los barcos ingleses que navegaban por el Pacífico (1812). En 1852, Washington redobló sus esfuerzos y encomendó al embajador Cushing la compra de las islas, lo que no llegó a concretarse. Dos años después, un senador gestionó con el gobierno de Quito una concesión para explorarlas a cambio de un préstamo de tres millones de dólares, monto que tendría al territorio insular como... prenda de garantía.
Presiones renovadas tuvieron lugar durante la revolución liberal del primer gobierno de Eloy Alfaro (1895-1901), cuando, estando de por medio un conflicto internacional con Perú el empresario Archer Harman, constructor del ferrocarril trasandino, propuso alquilar las islas por un lapso de 99 años al precio de 15 millones de dólares. Alfaro convocó a un referéndum y la iniciativa sufrió un revés que pareció definitivo. Pero en la Segunda Guerra Mundial el Pentágono construyó en las islas una base militar para sus operaciones. En 1946, el gobierno nacionalista de José María Velasco Ibarra (1944-47) exigió el desmantelamiento de la base, luego de una infructuosa componenda oligárquica que pretendía vender el archipiélago en 20 millones de dólares.
A mediados de 1980, durante el gobierno de Ronald Reagan, el Pentágono trató de abrir en las Galápagos un frente de guerra contra el narcotráfico, so pretexto de una eventual intervención en Nicaragua. La base sería destinada al llamado "proyecto de defensa estratégica" de la agencia espacial estadounidense, mejor conocido con el nombre de guerra de las galaxias, a semejanza de lo convenido con Chile en la isla de Pascua.
La importancia estratégica de la provincia insular se inserta en los objetivos de la llamada Iniciativa Regional Andina (Plan Colombia), proyecto que en América del Sur busca la constitución del mando militar unificado de los ejércitos nacionales, bajo supervisión del Pentágono. Los eufemismos en pos del cometido son conocidos: lucha contra la "inseguridad", el "narcotráfico" y el "terrorismo". Y en el caso de las Galápagos, "mejoramiento portuario".
En marzo pasado, el general James Hill, jefe del Comando Sur, pidió al gobierno de Ecuador la firma de un convenio para permitir a la flota de guerra de Estados Unidos la intercepción de embarcaciones en aguas del país andino. "El convenio sería vital para la seguridad hemisférica", declaró Hill. Simultáneamente, la fragata de guerra Long Way hundía el barco Santa María (3 de marzo), como hizo la fragata McInerney con el pesquero Daiki Maru (30/06/01), que se encontraba a 68 millas de las islas y la fragata Ruben Jans con el barco Exito (05/07/02).
En total, la flota de guerra yanqui ha hundido una docena de modestos barcos de pesca ecuatorianos (Don Ignacio, Challenger, Varie Mariela, Diego Armando, Marfil Margarita, etcétera), con el cargo de "traslado de inmigrantes ilegales".
Los buques del imperio operan desde el puerto de Manta, donde, luego de retirarse de Panamá, el Comando Sur consiguió acuerdos fijados para sólo tres meses de permanencia. Pero durante el gobierno del demócrata cristiano Jamil Mahuad (derrocado por el movimiento indígena en enero de 2001) los acuerdos se extendieron a 10 años, con el añadido de uso irrestricto de los aeropuertos nacionales e inmunidad diplomática para los efectivos de la base.
En la isla de Baltra, la Fuerza Aérea Ecuatoriana (FAE) mantiene el Grupo Aéreo 225, asentado desde 1963. Sin embargo, en julio del año pasado un dictamen judicial emitido por un juez local otorgó la isla en propiedad a la FAE, violando la Ley Orgánica Especial para la Conservación y Desarrollo y la Ley Forestal de Conservación de la Vida Silvestre, la cual señala que las áreas naturales del Estado son "inalienables, imprescriptibles y sobre ellas no puede constituirse derecho real alguno".
Según los semanarios Tintají y El Sucre, los más leídos de Ecuador, la opinión generalizada del pueblo ecuatoriano gira en torno a la certidumbre de que el gobierno de Lucio Gutiérrez tiene la intención de construir en Baltra una base militar, que a la postre será operada por Estados Unidos. En el Congreso Nacional, la venta de Baltra fue rechazada, a más de motivar fuertes críticas. No obstante, el involucramiento progresivo de Ecuador en la guerra de Colombia ya es parte de los planes de Washington en la subregión andina.
La Jornada, México D.F. Miércoles 14 de julio de 2004
Diez años de agresión económica y militar contra el pueblo de Nicaragua bastaron para que, en febrero de 1990, Estados Unidos incorporase al pequeño país centroamericano al proyecto esclavista del Plan Puebla-Panamá y el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA).
En un país de superficie ligeramente inferior a la del estado de Coahuila y población equivalente a la de Guadalajara, la revolución sandinista movilizó hace 25 años la esperanza de millones de mujeres y hombres. No pudo ser. Del somocismo al sandino-chamorrismo y del chamorro-sandinismo al somocismo sin Somoza, Nicaragua es hoy un país neocolonial, totalmente devastado: el PIB por habitante corresponde a la mitad (500 dólares) de lo que fue entre 1970 y 1979, y menor de lo que fue como promedio en la década de los años 80 (670 dólares).
Jorge Capelán, de la Red de Consumidores de Nicaragua, nos dice que cada nicaragüense debe poco más de mil 300 dólares a la banca extranjera, en tanto que por cada 100 dólares que el país exporta, 50 son destinados al pago de dicha deuda. Añade: "Al dejar su cargo Arnoldo Alemán, fuera de amasar una fortuna de cientos de millones de dólares en cinco años de gobierno (1997-2002), entregó un país con una tasa de desempleo de 54 por ciento, donde 56 ciento carece de recursos para cubrir los gastos por enfermedad y sólo 30 por ciento de los niños que inician la primaria completan su ciclo escolar". Y agrega: "Alemán no estuvo solo en su meteórico ascenso a las cumbres del poder económico: le siguen toda una clase política y una oligarquía que se ha beneficiado directa o indirectamente de la aceptación más o menos tácita de las prescripciones de la embajada estadounidense y los organismos financieros internacionales".
Según el Fondo de Población de Naciones Unidas, 70 por ciento de los nicaragüenses son pobres. Pero Daniel Ortega, Violeta Barrios de Chamorro y Arnoldo Alemán reciben una renta neta del Estado de 6 mil 600 dólares, en tanto que la de los ex vicepresidentes Sergio Ramírez, Virgilio Godoy y Enrique Bolaños es de unos 5 mil 500 dólares (La Prensa, 19 de junio de 2002: "Las pensiones de gracia"). En los últimos años se ha llevado adelante un proceso de apertura del país a los intereses del capital euroestadounidense, exenciones f fiscales y reglas laxas para el empleo. En las zonas de "libre comercio" (maquiladoras), subcontratistas coreanos y taiwaneses pueden introducir materias primas libres de impuestos para ser ensambladas por una mano de obra semiesclava en la que toda actividad sindical está prohibida.
"En las narices del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) -sostiene Capelán- se han privatizado empresas públicas y bienes del Estado, tales como Enitel (telecomunicaciones), Enel (energía). La empresa española Unión Fenosa, luego de comprar a precios irrisorios la distribución de energía eléctrica, procede a establecer tarifas arbitrariamente altas." A cambio, los usuarios resienten las fallas frecuentes en el fluido, la deficiente atención que se da al mantenimiento del sistema eléctrico, cobro de un alumbrado público inexistente y cobros ilegales en las facturas de los usuarios. Actualmente se libra la lucha contra la privatización de la empresa Hidrogesa, que dejaría 80 por ciento de la producción en manos del consorcio estadounidense Coastal Power.
Acerca de la suerte política corrida por el FSLN mucho se ha escrito. Barrido por las agrias consecuencias de ganar la guerra y perder la paz, los sandinistas entregaron mal el poder, incluyendo el escritor que de ellos se despidió entonando un tango tropical: “Adiós muchachos” (Sergio Ramírez, Ed. Aguilar, 1999). Diestro en el manejo de la non-fiction novel (y a mi juicio con más calidad que su admirado Tomás Eloy Martínez), Ramírez parece confundir la odontología con la mecánica dental. En los últimos párrafos del libro, por ejemplo, alude a la hija de un personaje que murió en la guerra y dice: "Y no importan los resultados, importa su ideal (el del personaje). -Sobre todo... en este tiempo sin ideales- y me sonrió, muy serena." "Ramírez, Martínez y asociados" echan mano al recurso del intelectual "buena onda" que desensilla tras haber cabalgado sobre la lucha revolucionaria que le confirió poder y, decepcionado, se pone a deshojar la margarita del ser y no ser. Nos quedamos con “Las armas del futuro”, valiosa compilación de ensayos que Ramírez escribió y publicó durante la guerra contra Somoza y la contra (Ed. Ciencias Sociales, La Habana, 1987). Con todo, “Adiós muchachos” amerita ser leído. Mas no tanto por la omnipresencia enfermiza del "yo" o el rol jugado en los intestinos del poder (1975-1990), cuanto por el estilo que el autor escoge, sujetando las riendas de una memoria que al recordar selecciona y, al seleccionar, olvida.
Miércoles, 14 de Julio de 2004 17:24 ;?> No hay comentarios. Comentar.
La Jornada - POLITICA - México D.F. Miércoles 7 de julio de 2004
Por José Steinsleger
Auditorio Cátedra, ciudad de... Mesa redonda con motivo del natalicio de Pablo Neruda (12 de julio de 1904). Escritor insigne de izquierda (EII): admito que la “Oda a Stalin” fue lo más infausto de Neruda. Escritor insigne de centro (EIC): No obstante, la construcción del poema es perfecta. Escritor insigne de derecha (EID): ¿Uát? Neruda fue un pinche comunista hijo de... Moderador: calma, señores, calma. Platiquemos de lo estrictamente literario... Revista Proceso (27/9/98): "Actualmente, las tres casas que pertenecieron al poeta son patrimonio de la Fundación Neruda. Son las de Isla Negra, la de Santiago conocida como “La Chascona”, y la de Valparaíso, que él llamó “La Sebastiana”. Las tres son museos. Para visitarlas hay que hacer una cita previa y pagar una entrada cuyo precio es de 2.80 dólares". EID: El moderador tiene razón. Y desde ya, ante el amable auditorio compenso el exabrupto trayendo a la memoria el día en que a una niña regalé "Veinte poemas de amor y una canción enamorada". EIC: Desesperada, don. De-ses-pe-ra-da". (Ídem): "En las tres casas existe un puesto de venta donde se ofrecen libros, camisetas, ceniceros, marcadores de libros... En Isla Negra hay también una cafetería. La entrada al baño se paga... Todas las películas, videos, cintas de audio y fotografías de Neruda que se reunieron durante su vida y tras su muerte son también administradas por la fundación, que cobra por el derecho a difundirlos a razón de mil 100 dólares por cada exhibición de películas y videos; alrededor de 500 dólares por la difusión por una vez de cada cinta de audio, y 100 dólares por cada publicación de cada foto..." EII: De la lectura intertextual se desprende la voz telúrica y libertaria, la capacidad oceánica de amor, la fuerza mineral de Neruda, la poten... EID: ¿No ve? ¡Falta que diga "murió fiel a sus ideales"! EIC: Sí... como quien dice vivió contra los ideales de quienes no pensaban como él. Moderador: Señores... ¡Cuiden el tono! Argenpress.info (30/11/03): "La casa donde nació el escritor y poeta chileno Pablo Neruda fue demolida después que su dueño tomó la decisión de hacerlo. Nelson Rocky, el propietario de la vivienda, había ofrecido la casa de adobe a la municipalidad de la sureña localidad de Parral, para no demolerla. Rocky pedía 79 mil dólares para que la municipalidad la comprara, remodelara y convirtiera en museo. 'Nunca respondieron', dijo." Proceso (6/6/04): "Un sueño extraordinario acaba de comenzar a cristalizar para convertir a Chile en la capital cultural del continente americano. Este 19 de mayo se colocó la primera piedra que a finales de 2005 será el Museo Internacional de las Culturas (MIC) en la Plaza de la Ciudadanía, frente al Palacio de La Moneda... El Estado ya tiene los fondos, anuncia Covacevich (Alvaro)... Es un museo que finalmente costará unos 30 o 35 millones de dólares más o menos". Agencia de Noticias de Chile (Anchi, 11/6/04): "Los cinco presos políticos que este 9 de junio cumplieron 60 días de huelga de hambre están extremadamente debilitados, con pérdida de peso y de ubicación". "Dividieron mi patria/ como si fuera un asno muerto.../ Valdivia cortó las manos del cacique/ devolvió a los prisioneros/ con narices y orejas cortadas,/ empaló al Toqui/ a la muchacha guerrillera/ y con su guante ensangrentado/ marcó las piedras de la patria,/ y dejándola llena de muertos,/ y soledad y cicatrices" (Valdivia, 1544, “Canto General”). Urgente, Chile (Agencias, 24/1/04): "Carabineros de Temuco detuvieron en control rutinario a Pedro César Cayuqueo Millaqueo, periodista mapuche de 28 años y director del Kolectivo Lientur". EIC: El verbo de Neruda fue vanguardia, confrontación, modernidad y posmodernidad... ¡redactemos una agenda para el consenso! EID: ¡Eso! "Neruda: consenso y emoción de las Américas." ¿Sale? EII: ¡Neruda fue hermano de todos! Palabras de Juan Agustín Figueroa, ex ministro de Estado y presidente de la fundación Neruda: "Neruda sintió muy de cerca la realidad americana. Y dentro de la realidad americana, en letras de oro está escrita la historia de los pueblos autóctonos" (abril de 1997). Cayuqueo es autor de un largo ensayo intitulado “El lado oculto de la Fundación Neruda”, en el que sostiene que Figueroa, dueño del fundo (hacienda) Nancahue, persigue a los indígenas lonkos mapuche en la zona de Traiguén. La justicia acusa a Cayuqueo de "hurto de madera" de una empresa forestal."
Miércoles, 07 de Julio de 2004 17:27 ;?> No hay comentarios. Comentar.
La Jornada - México D. F. Miércoles 30 de junio de 2004
José Steinsleger
¿Qué funcionario de Washington, y cuándo, manifestó: "El principal problema de América Latina... es el sentimiento prevaleciente de que Estados Unidos, preocupado con otras regiones del mundo, ha perdido interés en los asuntos hemisféricos"? ¿Fue Colin Powell, actual secretario del Departamento de Estado? ¿Qué otro (ídem) dijo: "... Estados Unidos debe identificar los intereses estratégicos y políticos de América Latina con sus intereses estratégicos y políticos mundiales... se debe inculcar en la mente de los latinoamericanos un sentido de 'participación honorable', en el intento de salvaguardar la libertad"? ¿Fue Roger Noriega, asesor del presidente George W. Bush? Negativo. La primera glosa concierne a Dean Acheson (secretario de Estado del presidente Harry S. Truman); la segunda incumbe a su asesor Louis Halle, y ambas se remontan al 4 de enero y 9 de noviembre de 1950. Guatemala estaba gobernada entonces por Juan José Arévalo, líder del movimiento popular que en octubre de 1944 derrocó a la feroz dictadura del general Jorge Ubico. "Socialista espiritual", demócrata liberal, crítico del imperialismo yanqui, Arévalo trató de impulsar el desarrollo capitalista, con leyes laborales como las existentes en Europa y Estados Unidos desde el siglo XIX. Misión imposible. Auténtico Estado dentro del Estado, el monopolio bananero United Fruit Company (UFC) funcionaba en Guatemala como enclave colonial. De modo que ni la negativa del arevalismo para legalizar el Partido Comunista ni su apoyo a la guerra de Corea convencieron a quienes preferían tratar con gobiernos dóciles y sanguinarios. Arévalo pudo gobernar con relativa estabilidad. Sin embargo, cuando el embajador Richard C. Patterson exigió el despido de los ministros que él llamaba "comunistas", el gobierno lo declaró "persona non grata" y el horizonte político de Guatemala se cargó de nubarrones. En las elecciones de 1950, el coronel Jacobo Arbenz obtiene la mayoría abrumadora de los votos emitidos. Su gobierno traza un programa de desarrollo capitalista independiente, impulsa políticas de salud, alfabetización y educación, redistribuye el ingreso y aplica una tibia reforma agraria que obliga a los terratenientes a pagar impuestos, en un país donde 2 por ciento de los propietarios concentran 70 por ciento de las tierras. Estados Unidos, la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) confirman sus dudas: Arbenz es "agente" de Moscú. La CIA, dirigida por Allen Dulles, se pone en acción. Busca militares traidores y los encuentra. Busca intelectuales "disidentes" y los encuentra. Busca gobiernos serviles y los encuentra. John Foster Dulles, secretario de Estado del presidente Dwight Eisenhower, hermano de Allen y accionista principal de la UFC, aplaude en la Décima Conferencia de Cancilleres de la OEA (Caracas, marzo de 1954) a los delegados enviados por Fulgencio Batista, Rafael Leónidas Trujillo, Anastasio Somoza y otros "demócratas". El canciller de Guatemala, Guillermo Toriello, desmiente una a una las acusaciones de Estados Unidos. Sólo México y Argentina muestran dignidad. Al inicio de junio, un grupo de "patriotas" entrenados por la CIA en Honduras invade el país, dirigidos por el teniente coronel Carlos Castillo Armas. La aviación yanqui arroja bombas de 250 kilos sobre la población civil. El 25 de junio Arbenz ordena repartir armas al pueblo. El ejército se niega. En la noche del 27 de junio, renuncia. El embajador John E. Peurifoy convoca a los periodistas en el Club Americano y allí exclama: "Jacobo, knock out!" Un joven médico de 26 años se refugia en una embajada, analiza la situación, saca conclusiones y en septiembre se sube a un tren que lo deja en Tapachula. Le dicen Che. ¿Por qué cayó Arbenz? El dramaturgo guatemalteco Manuel Galich, dijo: "No teníamos una ideología antiimperialista, revolucionaria... Lo nuestro era una reacción instintiva que se resumía en un postulado muy poco doctrinario: 'Gringos hijos de la gran puta'" Destinado a Indochina, Peurifoy muere acribillado dos meses después de la invasión, por un comando nacionalista tailandés. En 1957 un escolta mata a Castillo Armas. La Conferencia de la OEA que condenó a Guatemala a medio siglo de infierno, sesionó en el hotel Tamanaco, de Caracas, inaugurado para la ocasión. Tamanaco fue un cacique que luchó contra los españoles por la independencia de su pueblo. El 28 de julio de 1954, en el estado venezolano de Barinas, la cigüeña deja un niño en casa de la familia Chávez Frías, a quien bautizan con el nombre de Hugo. Si el lector desea saber cómo sigue la historia, basta con rebobinar el artículo y pensar en la Venezuela de hoy.
Jueves, 01 de Julio de 2004 21:59 ;?> Hay 1 comentario.
Por José Steinsleger La Jornada (México D.F.), Mayo de 2004
MIENTRAS la humanidad asiste inerme al exterminio de los pueblos de Irak, Afganistán y Palestina, la invasión imperialista avanza a ritmo lento, pero sostenido en América Latina. Tres instrumentos de dominación: Plan Puebla-Panamá (PPP), Iniciativa Regional Andina (Plan Colombia), Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) y tres instituciones militares que los complementan: Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), Junta Interamericana de Defensa (JID) y Comando Sur del Ejército de Estados Unidos (Miami).
Impulsado por las corporaciones económicas trasnacionales, el PPP responde al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC) y los intereses del CAFTA (siglas en inglés del TLC centroamericano). Actualmente el TLC trata de acercarse al Mercado Común del Sur (Mercosur), jugando el papel de “caballo de Troya” ante los esfuerzos de integración de Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay. El TLC entre Chile y Estados Unidos apuntaría en igual dirección.
La democracia (en su forma liberal inclusive) se ha convertido en serio problema para el imperio: aparición de gobiernos renuentes a la aplicación del capitalismo salvaje, movimientos sociales que repudian la corrupción y el entreguismo de los políticos “pragmáticos”, paramilitarización y criminalización del conflicto social, intromisión del Departamento de Estado en asuntos nacionales y manipulación de las cadenas oligopólicas de información.
Hace dos años, el gobierno de Bush impuso en la Organización de los Estados Americanos (OEA) la llamada Carta Democrática, con el fin de legitimar a gobiernos que sólo fuesen electos en las urnas. Luego, ante la imposibilidad de arrojar del poder al presidente venezolano Hugo Chávez y la crisis de Haití, la Casa Blanca advirtió que tampoco le interesaba la susodicha carta, reservándose el derecho de calificar a los gobiernos de “amigos” o “enemigos”.
El régimen de Hipólito Mejía, presidente de República Dominicana, mostró en qué consiste la diferencia. En noviembre de 2002 firmó un acuerdo secreto (Programa Nuevo Horizonte), que establece la entrada de 10 mil soldados estadunidenses en el país caribeño.
El acuerdo, sin precedente desde la invasión militar de 1965, prevé disponer de una cabeza de playa que facilite la eventual invasión de las fuerzas de despliegue rápido (asentadas en la colonia de Puerto Rico) en Cuba, Colombia y Venezuela. Según la Washington Office on Latin America (WOLA), organismo no gubernamental de probada credibilidad, el personal dedicado a América Latina en los departamentos de Estado, del Tesoro, de Agricultura y de Comercio, es inferior al que dispone el Comando Sur.
En el mapa sudamericano, cuatro son las áreas geográficas en proceso de militarización: 1) Triple frontera (Argentina, Brasil, Paraguay), donde la existencia en Ciudad del Este de una fuerte comunidad económica paraguaya de ascendencia sirio-libanesa sirve de pretexto para asegurar que en la zona radican “células dormidas” del terrorismo integrista islámico; 2) Amazonia andina, limítrofe con Brasil, donde el Pentágono ha instalado bases militares en Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia; 3) Colombia: donde la escalada bélica contra la insurgencia es monitoreada desde la base de Manta, en el Pacífico ecuatoriano; y 4) Chile, con fuertes compras de aviones, tanques, submarinos y navíos de guerra, armamentismo que ha despertado honda preocupación en los ejércitos de Perú y Bolivia.
En audiencia reciente ante una comisión del Congreso, el general James Hill, jefe del Comando Sur, mezcló deliberadamente fenómenos muy distintos y dijo que grupos radicales islámicos, narcoterroristas de Colombia y bandas urbanas en otros sitios de América Latina recurren a “... los mismos métodos ilícitos para hacer negocios”.
Hill solicitó la duplicación del tope de personal militar y de los llamados "contratistas privados” (mercenarios) en Colombia, posición coincidente con la del presidente Álvaro Uribe. En cuanto a Bolivia, declaró que grupos radicales habían “secuestrado” (sic) a los movimientos indígenas, socavando “... el proceso democrático en detrimento de los derechos individuales” (sic). Respecto a Argentina, señaló que la crisis macroeconómica de finales de 2001 llevó al cuestionamiento de las reformas neoliberales, lo cual se manifestó en el Consenso de Buenos Aires (octubre de 2003), firmado por los presidentes Kirchner y Lula, “...fuertes opositores a la guerra de Irak”.
Desde lo expresado el 12 de mayo de 1913 por el presidente Woodrow Wilson, nada parece haber cambiado en la filosofía imperialista de Estados Unidos. Inquieto por la situación interna de México, el autor de los “14 puntos para la felicidad humana” manifestó:
“I am going to teach the South American republics to elect good men:"
Jueves, 27 de Mayo de 2004 20:02 ;?> No hay comentarios. Comentar.
A proposito de las elecciones del 16 05 2004 en República Dominicana
7 de noviembre de 2001
José Steinsleger
Del dominicano Pedro Henríquez Ureña (1884-1946), Alfonso Reyes dijo que "enseñaba a oír, a ver, a pensar y suscitaba una verdadera reforma en la cultura, pesando en su pequeño mundo con mil compromisos de laboriosidad y conciencia". Jorge Luis Borges acotó: "... se sintió americano y aún cosmopolita, en el primitivo y recto sentido de esta palabra que los estoicos acuñaron para manifestar que eran ciudadanos del mundo".
A escala continental la muerte de Juan Bosch (1904-2001), el otro gran amauta dominicano, debería motivar consideraciones del mismo tenor. Infortunadamente, Bosch desaparece en momentos en que América Latina tramita su anexión a Estados Unidos y cuando contados intelectuales y políticos hablan de "nuestra América", tal como Henríquez Ureña lo hizo en la Universidad de La Plata ante los estudiantes argentinos que anhelaban saber de México y su revolución (1922).
Otros tiempos. ¿Pero quién fue Juan Bosch? En los libros que tratan de la historia de América Latina y en las universidades o centros de posgrado de letras y ciencias políticas y sociales, Bosch es un perfecto desconocido. Su nombre anida en casi todas las antologías del cuento hispanoamericano mas no figura en la “Historia contemporánea de América Latina”, de Tulio Halperin Donghi o en “El espejo enterrado”, de Carlos Fuentes, y otras obras de gran circulación. Omisión nada involuntaria, por cierto. Pues sin haber sido revolucionario en la acepción clásica del concepto, el político Bosch entendía que cuando la legalidad falta, cabe el derecho de rebelión. En 1939, en plena dictadura trujillista, fundó el Partido Revolucionario Democrático (PRD), y en el exilio cubano organizó la frustrada expedición de Cayo Confites para derrocar al tirano de República Dominicana (1947).
Bosch fue el único socialdemócrata de la vieja guardia que muy temprano entendió la farsa de la tercera vía que hoy predican los intelectuales clonados de la socialdemocracia europea. Asimismo, se negó al anticomunismo pueril de los liberales y miró con pena el destino que la historia reservó a sus antiguos coidearios: el venezolano Rómulo Betancourt y el costarricense José Figueres, que acabaron como peones de Washington así como su propio partido, el PRD, en 1973.
En 1961, tras el asesinato de Trujillo y veinte años de exilio, Bosch regresó a su patria y al año siguiente se convirtió en el primer presidente constitucional electo después de tres décadas de tiranía. Su gobierno eliminó los privilegios más odiosos de la oligarquía trujillista y puso límites a la propiedad de las empresas extranjeras sobre los recursos naturales. Fue demasiado. Siete meses después, y a pesar de la frágil operatividad de las medidas reformistas, la Iglesia católica, la derecha oligárquica, la embajada de Estados Unidos y la CIA acabaron con el gobierno democrático, al que acusaron de "procubano" y "comunista".
Ironías de la historia, Bosch fue derrocado poco antes de la publicación de “La ciudad y los perros”, fuerte alegato antimilitar de Mario Vargas Llosa. ¿Quién hubiese sospechado que 37 años más tarde el escritor peruano tomaría partido por los perros en “La fiesta del chivo”, novela de "ficción" donde manipula a su antojo la historia del país antillano?
La caída del gobierno de Bosch dividió al ejército dominicano. En abril de 1965, un grupo de oficiales liderados por el coronel Francisco Caamaño se alzó en defensa de la Constitución, repartió armas al pueblo y derrotó a las tropas del general Elías Wessin y Wessin, apoyado por el Pentágono. El 27 de abril, con la venia de la OEA, el presidente Johnson ordenó la invasión de República dominicana. Cuarenta mil marines, más que los enviados a Vietnam, controlaron a las milicias populares y desataron la represión contra las fuerzas democráticas. La CIA sembró el suelo dominicano de asesinatos, torturas y encarcelamientos masivos. Y al frente del nuevo gobierno impuso al "general" Antonio Imbert Barreras, uno de los que participaron en la muerte de Trujillo y que en la novela de Vargas Llosa aparece como "héroe de la libertad".
De aquel golpe militar Juan Bosch aprendió mucho. Escribió ensayos proféticos: “Bolívar y la guerra social” (1966), “El Pentagonismo, sustituto del imperialismo” (Ed. Siglo XXI, 1968, vigente como nunca) y “De Cristóbal Colón a Fidel Castro” (Alfaguara, 1970), estudio de fundamental importancia. Frente a Cuba, el patriota quisqueyano mantuvo una posición clara: independencia política y solidaridad. En el lúcido ensayo “La tesis de Regis Debray”, criticó el voluntarismo guerrillero del arrogante intelectual francés y pronosticó el curso que la revolución cubana mantiene hoy y que entonces sonaba a herejía: "... Fidel Castro parece depender más de la juventud nacionalista latinoamericana que de los partidos comunistas del continente" (1969).
Escritor, pedagogo, economista, sociólogo, gobernante y político que muchas veces erró en la conflictiva realidad de su país, Juan Bosch fue seguidor de la Utopía de América que Henríquez Ureña vislumbró en el siglo pasado, tornando factible las potencialidades de una izquierda nacional: la que se abre al mundo y convierte el pago chico en patria del universo y dignidad.
Nota de Mirando al Sur: José Steinsleger publicó este artículo en "La Jornada" de México D.F. el 19 de marzo del año pasado. Cobra plena actualidad a raíz de la denuncia de Cuba este año, en Ginebra, sobre la violación de los derechos humanos de los prisioneros musulmanes por parte de Estados Unidos en la Base Naval de Guantánamo, en territorio cubano. - - - - - - - - - - El joven Fawzi al-Odah, profesor de religión nacido en la ciudad de Kuwait, tiene la desgracia de llamarse Fawzi al-Odah. No es la única. También es joven (25 años), islámico, usa turbante y antes de ser capturado en Afganistán por soldados de Estados Unidos prestó servicios humanitarios en Somalia, India y Bangladesh. En suma, es culpable. ¿De qué? No importa de qué. Así como el rabino europeo de los años 30, Fawzi es culpable de ser árabe. Y en estos momentos se achicharra bajo el sol caribeño en una jaula de metal de la base naval de Guantánamo, territorio de Cuba que Washington ocupa ilegalmente desde 1903. La suerte de Fawzi corre pareja a la de 650 jóvenes de 38 naciones que fueron detenidos en Kabul por las fuerzas de la "libertad" y encerrados en Guantánamo con esposas en las muñecas, grilletes en los tobillos y amordazados para impedir que "muerdan a los perros y a los policías militares", como dijo un jefe militar de la base. Los presos lucen un mameluco color naranja fosforescente. Se les vigila de día y de noche y se les somete a interrogatorios realizados por una unidad especial compuesta de agentes de la CIA, del FBI y de inteligencia militar. Tampoco pueden ser fotografiados ni filmados. Tienen 30 minutos semanales para tomar una ducha, y cuando solicitan atención médica son trasladados con cadenas a la clínica del campo en un carrito similar al del doctor Hannibal Lecter en El silencio de los inocentes. Sabemos de la tragedia gracias a un reportaje elaborado por Judith Norman, del periódico inglés The Observer. Pues con el que publicó El País de Madrid (diario que se caga en la verdad sin menoscabo de la calidad) quedamos enterados de que el general Jeoffrey D. Millar, jefe del campo de concentración, es "un gran admirador de España" (20/01/03). El campo de concentración de Guantánamo tiene futuro. A fin de año tendrá capacidad para sepultar a 812 prisioneros y existen planes para albergar dos mil más. La Brown and Root Services, división de ingeniería de la Halliburton Co., acaba de invertir 10 millones de dólares de un primer desembolso de 300 millones para los cuatro años venideros. El dueño de la Halliburton es Dick Cheney, vicepresidente de Estados Unidos por la gracia de Dios. El limbo jurídico de los prisioneros de Guantánamo es igual al de Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero, Fernando González y René González. Desde el 28 de febrero pasado, los cinco cubanos presos del imperio en Florida están otra vez aislados del mundo en confinamiento solitario, con prohibición explícita de ser visitados por sus abogados y familiares y los cónsules cubanos encargados del caso. La Convención de Ginebra considera el estatus de "prisionero de guerra", que busca restituir la humanidad al vencido (artículo 118). Sin embargo, los militares yanquis tratan como "fieras peligrosas" a los detenidos en Guantánamo, ya que a su juicio serían "combatientes ilegales" (¿?). Pero eso sí, en Colombia exigen que se respete la vida de los tres espías militares estadounidenses capturados por las FARC, acorde con..."los protocolos de guerra" (¿será que estos sujetos son "combatientes legales"?). El brasileño Sergio Vieira, alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, declaró en febrero pasado que el "limbo jurisdiccional" de las personas recluidas en Guantánamo es "inconcebible". En todo caso, el asunto no figura en la agenda de la sesión anual de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, que tendrá lugar en estos días en Ginebra. La comisión está interesada en que Cuba cumpla con una resolución amañada, que "invita" al país caribeño a realizar "progresos" en la vigencia de los derechos civiles y políticos. Mas el gobierno cubano se pregunta para qué tanto rollo si desde su llegada hace seis meses, con desfachatez sin precedente y en desafío abierto a la Convención de Viena (que regula el funcionamiento de las misiones diplomáticas), el señor James Cason, representante de la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana, convirtió su despacho en antro de reunión de los "disidentes" al servicio de la mafia contrarrevolucionaria de Miami. En fin, que vale preguntarse si algún día nacerá el sicoanalista capaz de entender la singular visión que George W. Bush tiene del mundo. Quizá Freud y Jung tengan algo que decir de este mejunje global. En 1909 ambos llegaron a Nueva York, y Freud, extasiado con los rascacielos, se volvió a Jung: "¡Si supiesen qué dinamita les traemos!" (Mircea Eliade, Fragmentos de un diario, 25 de agosto de 1952). Nunca se sabrá si el maestro vislumbró el futuro de las Torres Gemelas o si intuyó el desenlace trágico de un modelo civilizatorio que para apuntalar su libertad requiere del control total del mundo, o si ya entonces pensaba en la urgente necesidad de demoler las bases constitucionales del país que hoy nos llena de asco y de vergüenza, de impotencia y de dolor.
La Jornada - México D.F. Miércoles 28 de abril de 2004
Quince años antes de la invasión yanqui a Panamá (1989), en el epicentro geográfico de un continente asolado por el terrorismo de Estado, el general Omar Torrijos (1929-81) condensaba la dignidad de América Latina proclamando la derogación de los tratados de 1903, que concedieron a Estados Unidos "a perpetuidad" el Canal de Panamá y los territorios adyacentes de la estratégica vía interoceánica.
En septiembre de 1977, Torrijos firmó con el gobierno de James Carter nuevos tratados, que a finales de 1999 permitieron al país istmeño la recuperación del enclave colonial. Quince años después de la invasión, en el centro de gravedad de un continente socialmente arrasado por gobiernos civiles democráticos, Martín Torrijos se apresta a "tomar el poder", una vez que las encuestas lo anuncian ganador en los comicios presidenciales del próximo 2 de mayo. Omar y Martín, padre e hijo, cara y cruz del nacionalismo panameño. Omar, alineado con la causa antimperialista del Movimiento de los No Alineados. Martín, alineado con el "pragmatismo democrático" que, posiblemente, acabe vendiendo el canal al mejor postor con el pretexto de que se trata de un dinosaurio tecnológico "premoderno", con valor estimado de 30 mil millones de dólares.
Todo dependerá de cuáles serán los centros comerciales del futuro. Si gravitan hacia el eje China-América del Sur, Panamá tendrá un papel muy importante. Si se inclinan hacia India, el canal de Suez (Egipto) será el beneficiado.
Por ahora, hay elecciones. Sin excepción, la visión política de los candidatos ha conseguido que el pueblo panameño arroje lágrimas en cantidad superior a los 52 millones de agua dulce que cada barco necesita para transitar por el canal. Comparando la actitud de los actuales candidatos con los de las tres campañas anteriores un sociólogo panameño trata de explicar: "... en 1989 la campaña estuvo dominada por la cuestión democrática y la presencia de un régimen militar autoritario. En 1994 la campaña giró en torno a la economía, las privatizaciones y la flexibilización. En 1999 el debate se centró nuevamente en la economía, pero en la necesidad de humanizar las medidas neoliberales que habían lanzado a más de la mitad de la población del país por debajo de la línea de pobreza."
Muy didáctico. El sociólogo parece decirnos que en 1989 el debate "autoritarismo vs democracia" fue asunto más trascendente que la invasión yanqui en ciernes. Y, soterradamente, reduce el debate político posterior a la ocupación yanqui (7 mil 500 muertos civiles asesinados), a las medidas neoliberales que en los años 90 arrojaron, "democráticamente", 30 por ciento de desempleo, 40 y 25 por ciento de pobreza relativa y extrema, respectivamente.
¿La invasión militar no fue para alcanzar esos indicadores en "libertad" y "democracia"? De 1984 a 1990 millones de páginas circularon por el mundo para decirnos que el general Manuel Antonio Noriega era un dictador "autoritario". En cambio, gobernantes como el lavador de dinero Guillermo Endara (1989-94), el corrupto Ernesto Pérez Balladares (1994-99) y la secretaria derechista Mireya Moscoso (1999-2004) fueron presentados como encarnación del "régimen de derecho".
A Torrijos, candidato del PRD (mejor olvidemos el significado de las siglas), le sigue en la lista de favoritos Guillermo Endara (67 años), aquel "demócrata" sonriente que el día de la invasión fue nombrado presidente por los yanquis y juró defender la soberanía del país en una base militar estadunidense. Le siguen José Miguel Alemán (50 años), brazo derecho de la presidenta Mireya Moscoso, y Ricardo Martinelli (53 años), miembro de la iniciativa privada que asegura tener "...total falta de interés en la política".
Vigilados por la Fundación Libertad (engendro local de la National Endowment Democracy -NED-), los integrantes del "gran-cuarteto presidenciable-gran", rasgan armónicamente sus guitarras: Torrijos dice que promoverá "el turismo y el transporte marítimo"; Endara se ilusiona con un "programa de trabajo"; Alemán jura que morirá luchando contra la corrupción, y Martinelli ofrece "crear empleos" y caminar "en los zapatos del pueblo", en el entendido de que los panameños tienen varios pares.
Decía Omar Torrijos que su mayor sueño era que los niños de Chorrillo (barrio popular contiguo a la zona del canal, ferozmente atacado durante la invasión) pudieran recoger los mangos que cada año se pudrían en el suelo del lugar, sin que policías gringos los arrestaran o encarcelaran con leyes y jueces de otro país. Los gringos se fueron. Panamá recuperó el canal. Y los niños panameños, uno de cada tres en la desnutrición, continúan recogiendo mangos... en "libertad". ¿El sueño de Torrijos se cumplió?
A los 30 años, en la miseria y con tres hijos tras abandonar a un esposo violento y conservador, Flora Tristán se embarcó en Burdeos en Le Mexicain, hizo escala en Valparaíso y llegó a Arequipa en 1833. A los 30 años también, divorciada y con dos hijos del poeta chileno Jorge Tellier (1935-95), Sybila Arredondo se embarcó en Valparaíso y llegó a Lima en 1966. Flora buscaba el apoyo de un tío español que presumía ser descendiente de los Borgia y del emperador Moctezuma. Sybila llegó en mejores condiciones, enamorada del narrador José María Arguedas (1911-69), a quien conoció en una conferencia que dictó en la Universidad de Chile (UCH) y con quien contrajo matrimonio en 1967. De nombre libertario, Flora fue pionera de las luchas revolucionarias de Francia, abuela del pintor Paul Gauguin y autora de la frase "La emancipación de los trabajadores será obra de los propios trabajadores", escrita cuatro años antes de que Marx y Engels la empleasen en el Manifiesto Comunista (La Unión Obrera, 1843). De nombre que evoca a las pitonisas que en Grecia antigua protegían las bellas artes, hija de la escritora chilena Matilde Ladrón de Guevara y ahijada de la poeta Gabriela Mistral, Sybila se había graduado de antropóloga en el Instituto Pedagógico de la UCH. Y en el Perú del uno y el otro siglo, cuando en las calles de Arequipa y Lima los indios iban presos por tocar la quena (flauta quechua), ambas se hicieron revolucionarias. Flora regresó a Europa cuando el tío la desconoció como sobrina "legítima". De la experiencia brotaron las famosas páginas de Peregrinaciones de una paria (París, 1838) y la mirada penetrante acerca de la clase obrera de Inglaterra, que anteceden a las de Engels, mientras en el capítulo peruano describe la vida social y política del país recién liberado de la corona española, sin que por eso cambien las estructuras que Sybila observó en la sierra peruana 133 años después. Contratada por la Universidad de Huancayo durante el apogeo de las guerrillas de Hugo Blanco en el sur y de Luis de la Puente Uceda en el norte, Sybila se incorporó a una generación de militantes de la izquierda peruana y lo hizo en las comunidades indígenas y en las barriadas pobres de Lima. En tanto, Arguedas viajaba seguido a Chile para atender sus depresiones crónicas con la siquiatra Lola Hoffman, "...medio devorado por el despertar de mis antiguos males que esperaba estallarían en iluminación al contacto con la mujer amada... que vino entre muchos truenos, duelos y relámpagos" (Tercer diario, 18/05/69). Arguedas se suicidó en Chosica, en las afueras de Lima, en la misma casa que compartía con Sybila, testigo de sus alegrías y pesares. Mientras el cuerpo bajaba a tierra, el violinista indígena Máximo Damián Huamani ejecutó Huallpa wajari (La muerte del danzante). Después Sybila leyó para sí la carta de despedida: "¡Quédate en el Perú! Nuestro amor es uno solo con el amor a este país encantado y terrible, de tanto poder y cadenas que tiene. A través mío aprendiste a amar su música y sus danzas, su campesinado quechua, tan dulce, tan puro e inquebrantablemente fuerte... Y enciende el acero de tus nervios y tu ánimo" (28/11/69). Sybila se quedó. Y aquel Perú que Flora Tristán describió en Peregrinaciones..., el "...de la clase alta profundamente corrompida", el del cosmopolitismo pongo de los escritores que condenaron a Arguedas por su "indigenismo arcaico", se ensañó con la mujer del más grande narrador peruano del siglo xx. Sybila Arredondo pasó un total de 14 años en prisión. En marzo de 1985 el presidente Alan García la acusó de ser "una de las mujeres más peligrosas del Perú" y fue absuelta porque nada le pudieron comprobar. En junio de 1990 la acusaron de haber trasladado 200 kilos de dinamita en un Volkswagen... En 1995, durante el gobierno de Alberto Fujimori, un "tribunal sin rostro" la condenó a 15 años de prisión. Uno de los firmantes de la condena, esbirro del tenebroso Vladimiro Montesinos, está preso hoy por corrupción. Negándose a renunciar a su nacionalidad adoptiva para ser liberada ("traición a la patria" fue uno de los cargos), perturba entender cómo Sybila aguantó el régimen carcelario en el que fue apaleada, torturada y aislada, a más de sobrevivir a dos matanzas en el penal de Chorrillos. "¿De dónde sale esta fuerza tuya?", le preguntó un periodista en Santiago de Chile, luego de ser liberada en diciembre pasado. Con el cabello blanco y 67 años cumplidos, Sybila respondió: "La fuerza sale de lo colectivo... hay que dar gracias por lo que uno sufra o haga para las mayorías. Hay que saber lo bueno que uno tiene y darlo a los demás". Agotada y enferma, Flora Tristán dijo antes de morir, a los 41 años: "Siento que amo a la humanidad más que nunca". Sybila piensa regresar a Lima, donde sus planes son trabajar en las obras completas de Arguedas y "...buscar soluciones y apoyo a los miles de presas y presos políticos del Perú".
Martes, 27 de Abril de 2004 20:55 ;?> No hay comentarios. Comentar.
A Safa Karim, de once años, y a su mamá de velo negro les enviamos los versos de una canción de Violeta Parra (1917-66), madre nuestra de la tierra nuestra:
Cuando yo salí de aquí dejé mi corazón en la cuna creí que l'mamita Luna me l'iba a cuidar a mí.
Safa agoniza en el hospital Hindi de Bagdad. "La niña -dice el colega Robert Fisk- sangra por dentro y se retuerce en la cama con un enorme vendaje en el vientre y... cuatro pañuelos corrientes y sucios que la sujetan de muñecas y tobillos a la cama. Gime y se revuelve en la cama, luchando a la vez contra el dolor y el cautiverio..."
En el mismo lugar, Fisk describe el estado de Saadia Hussein al-Shomari, de 50 años, "...cuyo largo cabello se desparramaba sobre la toalla en la cual estaba recostada, con la cara, los senos, las pantorrillas, los brazos, las piernas, el vientre y los pies llenos de agujeritos...". A Saadia le enviamos el adagio del Concierto para clarinete en la, de Mozart, y versos de Violeta también:
Miren como nos hablan del paraíso cuando nos llueven balas como granizo.
Safa y Saadia fueron alcanzadas por las esquirlas de las bombas de fragmentación (cluster bomb o de racimo). Durante la guerra Irán-Irak (1980-88), con el visto bueno de Ronald Reagan y la CIA, ambos países se arrojaron mutuamente estas bombas de uso prohibido por su alto poder destructivo, que la invasión de Washington sigue arrojando a discreción sobre miles de civiles iraquíes.
Desde la guerra de Vietnam, Estados Unidos emplea en todas sus guerras las bombas de racimo, compuestas por centenares de pequeñas bombas del tamaño de una bebida gaseosa, que se arrojan en paracaídas y se esparcen en un área de 500 metros cuadrados antes de que el proyectil llegue al suelo.
En Laos, más de 25 años después del fin de la guerra en Vietnam, unas 500 mil toneladas de estas bombas no han explotado y esperan a su víctima; en las islas Malvinas los ingleses lanzaron más de 100 con mil 500 latas de este tipo, que también pueden estallar 24 y 72 horas después de haber sido sembradas.
En Afganistán las latas tienen un color amarillo vistoso. El mismo color de los paquetes "humanitarios" que arroja la Agencia Internacional para el Desarrollo de Estados Unidos (AID), por lo que son una atracción para incautos, niños y agricultores.
El modelo se fabrica con base en un generador para hacerlas explotar; fue inventado por el chileno Carlos Cardoen en los años 70. Cardoen vendió bombas de racimo a Etiopía durante la guerra de Mengistu contra los civiles de Eritrea; a los racistas sudafricanos a quienes ayudó a burlar el embargo de armas mediante la colocación de etiquetas made in Chile; a Zimbabwe en su lucha contra la guerrilla rebelde; a los fascistas croatas en la guerra contra Yugoslavia, y después se puso a experimentar con bombas de "combustible aire", llamadas la "bomba atómica del pobre".
En Estados Unidos la empresa Allian Techsystems, de Minesotta, produce desde 1984 las bombas de racimo CBU-87, como las usadas en Afganistán e Irak.
Graduado en ingeniería metalúrgica por la Universidad de Utah, Cardoen empezó con la fabricación de minas antitanques. En 1981 obtuvo la licencia suiza de la Mowag para armar dos prototipos de vehículos blindados anfibios (Piraña), casquillos de artillería y cohetes.
En la gerencia general de Industrias Cardoen de Santiago destacaban en los años 80 dos grandes fotografías. En la una figuraba el inventor estrechando la mano del presidente Saddam Hussein; en la otra el personaje sonríe junto al general Augusto Pinochet, quien en 1977 pidió a las empresas locales suplir el faltante tras la prohibición internacional de vender armas a la dictadura fascista.
Cardoen tiene una filosofía profunda y enternecedora: "Las armas no deberían existir. El problema está en los seres humanos que las utilizan", repite en las entrevistas como si fuese discípulo de Sun Tse, Mao o el general vietnamita Nguyen Giap. "Sin embargo -añade-, sería una grave irresponsabilidad cerrar o terminar con la fabricación de armamentos."
Los gobiernos de la concertación, a los que ha regalado millones de dólares, y en particular el presidente Ricardo Lagos, ponderan a Cardoen como un "hombre de éxito". Y además, súper culto. La semana pasada Isabel y Ángel Parra, hijos de Violeta que ya no distinguen "el negro del blanco", agradecieron al alcalde pinochetista Joaquín Lavín el comodato por 30 años donde funcionará el Museo Violeta Parra, sostenido por la Fundación Cardoen.
"¡Por fin un museo para que se le devuelva la obra de Violeta al pueblo de Chile!", dijo Ángel. "La obra de Violeta nos pertenece a todos los chilenos", declaró Lavín. En los años 60 Nicanor, hermano de la poetisa, publicó el famoso antipoema “La izquierda y derecha unidas/ jamás serán vencidas”. Fue escrito mientras Violeta cantaba acerca de lo que se tiene que hacer:
cuando nos venden la patria como si fuera alfiler quiero un hijo guerrillero que la sepa defender.
México D.F. Miércoles 3 de marzo de 2004 José Steinsleger
En la cafetería de la Estación Central de Nueva York, tres hombres y una mujer ajustaron los detalles de la causa que los había reunido aquella mañana del primero de marzo de 1954. Los cuatro compraron boletos one way a Washington DC y los cuatro se miraron con los ojos confiados de quienes saben que no habrá retorno. Horas después, desde una de las galerías del Capitolio, Lolita Lebrón (34 años) empezó a disparar con su pistola al techo del recinto, en tanto Rafael Cancel Miranda (23), Irving Flores Rodríguez (27) y Andrés Figueroa Cordero (29) abrían fuego contra los 243 congresistas en sesión que debatían asuntos de la inmigración ilegal de trabajadores mexicanos.
Lolita desplegó una bandera enorme al grito de Free Puerto Rico now!, ¡Viva Puerto Rico libre! y el mundo quedó estremecido ante un hecho que silenció el ruido de la potentísima bomba de hidrógeno que Estados Unidos había detonado en la madrugada sobre las islas Marshall del Pacífico. Tres demócratas y dos republicanos quedaron heridos.
Desde San Juan, el gobernador colonial Luis Muñoz Marín se solidarizó con el Imperio ante la "canallesca acción". El líder independentista Pedro Albizú Campos (1893-1965), jefe del comando, habló de "acto sublime de heroísmo". ¿Quién tenía razón? Ocupada la isla por el general Nelson.
Miles durante la guerra con España (1898), Estados Unidos impuso a los puertorriqueños la ciudadanía estadunidense (Ley Foraker, 1917) y después aplastó, reprimió, encarceló y asesinó a miles de nacionalistas hasta que en 1952 maquilló el régimen colonial del país convirtiéndolo en Estado libre asociado.
No sólo eso. A inicios de 1930, en consonancia con las prácticas médicas de la Alemania nazi, la Fundación Rockefeller patrocinó los experimentos de un grupo de médicos que inyectaban con elementos radioactivos a campesinos y presos políticos, sin que supiesen que los estaban usando como conejillos de Indias. Albizú Campos, entre ellos. Además trascendió que de 1960 a 1970 la esterilización masiva era rutina de los yanquis entre las mujeres pobres de Puerto Rico.
El comando que hace 50 años atacó el Capitolio no actuó a ciegas. En Naciones Unidas, Washington había logrado que la Asamblea General aprobase una resolución (748-VIII), en la que Puerto Rico quedaba excluido del listado de territorios coloniales sobre los que las potencias administradoras tenían que rendir cuentas ante la administración general. Asimismo, el asiento que aquel 1º de marzo de 1954 se había concedido al Partido Nacionalista (PNP) como observador ante la décima Conferencia de la OEA en Caracas quedó vacío luego que los delegados puertorriqueños no recibieron el visado para entrar a Venezuela, debido a presiones del gobierno estadunidense.
El 30 de octubre de 1950, el PNP dirigido por Albizú Campos se levantó en armas contra el gobierno invasor, proclamando en el pueblo de Jayuya la República Libre y Soberana de Puerto Rico. Los alzados fueron masacrados por aire y tierra y los nacionalistas respondieron atacando Casa Blair en Washington, residencia del presidente Harry Truman, responsable de las bombas atómicas sobre Japón.
Encabezada por Griselio Torresola y Oscar Collazo, la acción causó la muerte del primero y la condena a muerte del segundo, sentencia conmutada por prisión perpetua. Andrés murió de cáncer. Lolita, Irving, Rafael y Collazo pasaron 25 años en prisiones de Estados Unidos y fueron indultados en 1979 por el gobierno de James Carter. El apóstol Albizú Campos, puesto en libertad a inicios de 1960, falleció al poco tiempo a causa de las torturas recibidas.
Ninguno de los sobrevivientes aceptó la libertad bajo fianza y, tras ser liberados, retornaron a su patria, donde la multitud los cargó en hombros. Allí siguen hasta hoy, peleando. En marzo de 2001, a los 81 años, Lolita ingresó al polígono de tiro que la armada yanqui tiene en la isla de Vieques. Citada por un tribunal federal, se negó a comparecer.
"Yo no le reconozco jurisdicción sobre mi persona a ese tribunal", dijo.
No pudieron con ella. En septiembre del mismo año, Lolita fue oradora única en el acto de conmemoración del Grito de Lares (1868), donde manifestó: "El régimen colonial es destructivo para la dignidad del hombre. Es un régimen que corrompe conciencias. Conciencias a las que se le pone precio en oro".
El 1º de marzo de 1954, la policía encontró en su cartera una nota que decía: "Ante Dios y el mundo mi sangre clama por la independencia de Puerto Rico. Mi vida doy por la libertad de mi patria". ¿Algo distinto del "Dadme la libertad o dadme la muerte" de los textos escolares que en Estados Unidos cuentan la gesta de su propia independencia? "Libertad o muerte", rezan las placas de los automóviles que circulan en Massachussets y los estados de Nueva Inglaterra.
Sábado, 17 de Abril de 2004 19:55 ;?> No hay comentarios. Comentar.
México D.F. Miércoles 14 de abril de 2004 José Steinsleger
Un país que entre sus naves cuenta con un buque insignia tiene de qué enorgullecerse. De niño, uno de mis paseos favoritos consistía en visitar la fragata Libertad cuando anclaba en el puerto de Buenos Aires, hermoso buque insignia de tres palos. Hasta el día que en Valparaíso quedé azorado ante los cuatro palos de la Esmeralda, belleza homóloga. Los buques insignias suelen ser escuelas que tienen por misión completar la formación profesional de los guardiamarinas. Además, estos navíos conllevan la noble misión de ser embajadas itinerantes, contribuyendo a difundir la imagen del país en los puertos del mundo. Las primeras escuadras de Chile y Argentina guardan origen histórico similar y nacieron ligadas a la causa de quienes no andaban en chiquitas. Patriotas que en tierra peleaban por lo nuestro y en el mar, junto a europeos y estadunidenses, aprendían los gajes del oficio: los palos de una fragata se llaman bauprés, trinquete, mayor y mesana; las velas pueden ser de 15 tipos: madrás, estays, trinquetilla, cangreja... ¿Quién no soñó alguna vez con navegar por los mares del globo, cruzar el Cabo de Hornos, donde en 350 años 160 barcos acabaron en los feudos de Neptuno, o librar batallas como aquellos corsarios reacios a la piratería liberal, que sirvieron a la causa de la independencia hispanoamericana? El irlandés William Brown y el francés Hipólito Bouchard en Argentina, el inglés Thomas Cochrane, "guerrillero del mar", en Chile, y tantos europeos y yanquis revolucionarios que lucharon junto a los pueblos de México y Perú, Brasil y Venezuela, Cuba y Ecuador. Con los primeros gritos de independencia, de Ushuaia a California vivieron hombres y mujeres convencidos, quizá prematuramente, de que sólo un espíritu políticamente confederado podía evitar lo que hoy, sin catalejo, salta a la vista: el remendado velamen de tantas patrias chicas enajenadas por capitanes sin brújula ni timón. Uno de ellos, en la ceremonia de despedida de La Dama Blanca (como el pueblo chileno llama a la Esmeralda), dijo en Valparaíso el 6 de abril de 2003: "Con ustedes zarpa el espíritu de la Armada de Chile y también zarpa un país orgulloso con lo que se está haciendo. Durante esta travesía... ustedes son una embajada especial que envía Chile en sus deseos de integrarse en un mundo global". Las palabras del "socialista" Ricardo Lagos, presidente de Chile (¡ejem!), chocaban con las del almirante Jorge Arancibia, ex comandante de la Armada, actual senador de la pinochetista Unión Democrática Independiente (UDI) y primer marino en reconocer que el Esmeralda fue un campo de concentración donde se aplicó tortura después del golpe de Estado de 1973. No voy a explayarme acerca de lo difundido por organismos de derechos humanos que sustentan lo manifestado por Arancibia, quien ensayó un curioso mea culpa en la televisión chilena: "Era como un partido de futbol en que van uno a uno y hay que ganar, y están las barras de uno y otro lado". Más bien creo necesario destacar el comentario del señor embajador de Chile en México, cuando en Acapulco calificó de "antipatriotas" y "anclados en el pasado que se guían por rumores" a las personas que protestaron por la visita del buque (La Jornada, 11/4/04). ¡Qué ruindad! ¿Pero acaso el cinismo y la cobardía no han sido velos recurrentes en los gobiernos de la concertación? Recordemos al ex presidente demócrata cristiano Patricio Aylwin: "Pinochet se ha ganado mis respetos" (El País, 08/4/91); o al bilioso "socialista" José Miguel Insulza, ministro del interior: "no tiene mucho sentido comenzar la persecución de miles de personas que participaron en torturas para llegar a 'la verdad que sabemos todos'" (La Jornada, 15/2/01). Por tanto, mejor cuidarse de esos caballeros (tan antipopulistas, tan de izquierda ellos) que del caballero de la muerte real, quien a los 88 años y con 322 querellas criminales encima, sigue siendo coherente con lo que piensa y siente: "son los comunistas los que deben pedirme perdón". Cosa que se entiende. Así están las cosas en el país que hoy envía soldados para la "reconstrucción" de Haití y mercenarios para la "reconstrucción" de Irak. Michelle Bachelet, ministro de Defensa, dijo que la segunda iniciativa está "dentro del marco de las libertades individuales". ¿Pensaría lo mismo su papá, el general Alberto Bachelet, muerto a causa de las torturas recibidas en la Academia de Guerra Aérea el 14 de marzo de 1974? Cuando quería ser corsario vi una película formidable: La fragata infernal, con Peter Ustinov y Robert Ryan. En batalla librada en alta mar con un mercante británico, la fragata infernal se impone y recluta marineros por la fuerza. La nave victoriosa se llamaba Vengador. La que se fue a pique se llamaba Derechos del hombre. La Jornada