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03/10/2005


¿QUIÉN ESCRIBE LA HISTORIA?

allende.jpg

Por Roberto Ampuero
La Tercera - Fecha edición: 02-10-2005



Pocas semanas después de la caída del Muro de Berlín, en 1989, llegó hasta mi departamento de la capital de Alemania occidental, tenso y pálido, un amigo germano oriental con una caja de zapatos en su maleta. Vivía en Berlín Este, donde gozaba de un buen pasar, pero ahora temía que allanasen su casa y dieran con esa caja que, dijo, pertenecía a su padre ya fallecido, un comunista simpatizante de la república española y miembro de la resistencia antinazi. En la caja había medallas y condecoraciones de la RDA, país que desaparecía en esos meses, y del Ministerium für Staassicherheit, la temida Stasi, "espada y escudo del partido".

Con la caja entre mis manos comprendí que tenía sólo dos opciones. La primera era aceptar la versión del amigo y permitir que el vínculo cultivado durante años con él por sobre el Muro continuara como siempre, caso en que mi reconocimiento hacia su persona debía continuar inalterable. La segunda opción consistía en suponer lo contrario: que eran condecoraciones que la Stasi le había otorgado por sus servicios y que él, con el Estado comunista en las últimas, necesitaba ocultar. Esto implicaba una verdadera confesión y que había actuado adecuándose a las conveniencias, confundiendo sus convicciones de izquierda con la entrega a un aparato represivo disfrazado de izquierda.

Mitrokhin



Recordé esta escena al leer extractos de El Archivo Mitrokhin II, libro que afirma que la KGB le entregó secretamente dinero a Salvador Allende cuando era senador y Presidente de la República. No se trata de casos idénticos, pero sí en alguna medida cercanos. Así como por bastante tiempo me pregunté si debía romper con el amigo o comprender las circunstancias en que había vivido, hoy no sé si corresponde condenar a Allende a la luz de estos archivos, considerados auténticos por la CIA, el FBI y el MI6, o comprender la polarizada lógica de los años 60 y 70.

Pese a que el libro de Vasili Mitrokhin, ex archivista jefe del espionaje extranjero KGB, recientemente fallecido, y el historiador Christopher Andrew, causa sensación en Gran Bretaña, pocas novedades aporta en lo referente a Chile. El espía se pasó al espionaje británico en 1992 llevándose consigo millares de páginas de los archivos de la KGB. Tal vez la novedad esté en que, basados en documentos, los autores precisan que la KGB entregó alrededor de US$ 300.000 a Allende, el Partido Comunista y un diario entre 1969 y 1971. La suma es muy inferior a la que donaron instituciones de Estados Unidos y Europa para impedir el triunfo de Allende, desestabilizar la economía y financiar el paro de transportistas. Además, todos los partidos de esa época en que Chile era escenario de la Guerra Fría, que libraban globalmente la Unión Soviética y EE.UU., recibían fondos del extranjero, algo que, al igual que hoy, no estaba prohibido.

Dólares de la CIA y oro de Moscú



En las décadas del 50, 60 y 70 existían en Chile dos conceptos básicos para explicar el financiamiento de los principales actores de la política nacional: "Los dólares de la CIA" y "el oro de Moscú". Se hablaba menos, es cierto, de lo que fluía de Alemania e Italia para financiar a democratacristianos y conservadores.

Esa visión simplista buscaba caricaturizar a ciertos protagonistas políticos como agentes pagados por superpotencias. Entonces todo aliado, fuese temporal o de largo plazo, era bienvenido, pues primaba la lógica de que "el enemigo de mi enemigo es mi amigo". Por ello sectores del exilio buscaron también ayuda en Libia y Corea del Norte, el exilio renovado golpeó puertas en la Bucarest de Ceaucescu, y sectores de la derecha liberal buscaron respaldo en la España de Franco. Es más, entre 1970 y 1973 todo militante de izquierda hubiese considerado un honor ser reclutado por el espionaje soviético, germano oriental o cubano, y militantes de derecha habrían aceptado gustosos colaborar con la CIA o la inteligencia militar. Para todos era, además, legítimo conseguir apoyo en dinero, tecnología u hombres de los países con los cuales se identificaban. Negar hoy este grado febril de politización, que justificaba todo con tal de golpear al enemigo dentro de Chile, es hipócrita.

Mientras políticos derechistas de hoy colaboraban con la dictadura, muchos políticos exiliados en el socialismo real recibían sueldo y beneficios de regímenes para nada democráticos. La ideología lo justificaban todo.

La imagen de Allende



El libro no alterará, además, la imagen de Allende por tres razones. Primero, porque era conocido su estilo de vida "aburguesado", que destacan los archivos; segundo, porque es indudable que Allende fue el único inspirador de su trayectoria política y no un agente al servicio de fuerzas foráneas, y tercero, porque nadie que tenga como meta enriquecerse mediante la política se suicida en lugar de huir al exilio "dorado", donde lo esperan cuentas abultadas en bancos discretos.

La decisión final de Allende revela no sólo consecuencia, sino también que carecía de un paraíso donde lo aguardasen depósitos secretos, como ocurre a menudo con ex mandatarios y generales de nuestras repúblicas. Ahora que abundan nepotismo, corrupción y tráfico de influencias, políticos que privilegian su bienestar, el de familiares o amigos por sobre lo que postulan en público, el idealismo de Allende raya en lo quijotesco, en la ingenuidad de alguien que no intuyó que el poder es muchas veces un mero pretexto para disfrazar objetivos inconfesables.

Un maniqueo podría ponerse suspicaz por el hecho de que la aparición del libro de Mitrokhin, en Londres, coincida con el lanzamiento, en París, de Cuba Nostra, libro de Alain Ammar que se basa en declaraciones de dos ex agentes cubanos. En él Juan Vives y Daniel Alarcón Ramírez afirman que Allende no se habría suicidado, sino que habría sido ejecutado por el oficial cubano Patricio de la Guardia al ver que el Presidente planeaba pedir asilo político desde La Moneda. El libro presenta a Allende como hombre acobardado y nervioso, en una imagen que no coincide con la que revelan las fotos de sus últimos instantes, en las que lleva casco militar y subametralladora, dispuesto a resistir, ni tampoco con su última alocución al país, en la que deja entrever la muerte. De la Guardia fue condenado a 30 años de prisión en el juicio-farsa al general Arnaldo Ochoa, y hoy vive en residencia vigilada en La Habana.

Después del Archivo Mitrokhin II y de Cuba Nostra cabe plantearse la pregunta de quién escribe entonces la historia definitiva. Pareciera que hoy lo hacen los archivos de policías secretas. Según esta lógica, la versión final de la historia reciente de Alemania estaría en los archivos de la Stasi, la de Rusia en los de la KGB, y la de Cuba en los de la DGI. Por lógica, la versión definitiva de nuestra historia de la Guerra Fría yacería en las bóvedas secretas de la Stasi, la KGB, la DGI, la CIA o la Dina. Es angustiante que la historia final la escriban los servicios secretos, más aún cuando sabemos que éstos la manipulan a su antojo precisamente para justificar las acciones que ellos mismos narran.
Lunes, 03 de Octubre de 2005 23:09 ;?> No hay comentarios. Comentar.

11/09/2005


EL PRESIDENTE ALLENDE MUERE MAÑANA

fot_8[1].jpgPor Ignacio Vidaurrázaga*
Elclarin.cl - viernes, 09 de septiembre de 2005

(a Gastón Vidaurrázaga 1956-1986)

Es 10 de septiembre de 1973, Allende deberá poner en tensión máxima sus condiciones de político avezado. El reloj de la historia marcha acelerado. Si hubo quiebres con lo que esperaba, los tendrá que procesar muy rápidamente. El tiempo termino y estas horas ya pertenecen a la historia.
No es ingenuo respecto a su significación como líder de una época y proyecto. Por ello, supone, y con razón, que exponer su vida y libertad a los golpistas podría significar vejámenes a su dignidad, además de no asegurar de manera alguna su integridad, ni la de los suyos como quedaría demostrado.

Hoy, será un día tenso con múltiples reuniones y consultas. Muchos llamados telefónicos se cruzaran en distintas direcciones. Unos planeando el asalto, otros con la impotencia de saber que vendría y que todos los intentos serían en vano. Allende, sabe que debe decidir cuestiones trascendentales, diversos informes indican que al interior de las FFAA y carabineros hay consolidados movimientos golpistas. ¿Qué hacer? Piensa en Balmaceda, rodeado por una oligarquía que no lo dejaría proseguir. También, recuerda esa frase suya respecto a como saldría de La Moneda.¿Quiénes serán leales y quienes no, en esta, la hora última?

¿Qué sucederá con todos quienes creyeron en él? ¿ Cuánto retrocederá Chile en derechos y justicia social? ¿Qué tiempo deberá transcurrir para un proyecto que represente efectivamente a las grandes mayorías? ¿Tendrá posibilidad en el futuro?

Hace 32 años

El 11 original, fue un día gris. A punta de rockets y balas cambio Chile. Hoy, transcurridos 32 años, aún pena esa fecha como marca a fuego. La memoria a veces es lenta y contradictoria, pero siempre, borbotea imperceptiblemente.

Hoy Allende tendría 97 años. Resulta difícil imaginarlo como abuelo inútil, llevado por otros. Las generaciones que no lo conocieron personalmente, lo aprenden desde los registros que han quedado, lo escuchan arrastrando las eses en ese “compañeros”. El Salvador Allende de Patricio Guzmán, lo repondrá por estas semanas con fuerza como mito gigantesco en la memoria popular. Su apellido coreado por miles todos estos años. También, disputado en el incansable imaginar, sobre lo que haría y no “el compañero Allende” en el Chile de hoy.

Los trabajadores de ayer, hoy viven sobre-endeudados, buscan pega, sueñan con mejores expectativas, tienen débiles organizaciones, se duermen rendidos en las micros y a veces se comunican por celulares. Todo es más privado ahora. Chile cambio, el mundo cambio. Mientras, Allende resuena desde el pasado recordando confiar en las propias fuerzas y que siempre-siempre la política que sirve a los pueblos es un sueño despierto y colectivo...cuando es de verdad.

De Tomas Moro a La Moneda

Es 11 de septiembre de 1973. Todo se cruza en su cabeza mientras atraviesa a gran velocidad Eliodoro Yánez en una comitiva de Ladas 125 azules, vehículos quizás demasiado modestos para un mandatario. Hay una falsa normalidad en las calles de Santiago que él verá desde los vidrios polarizados, de su vehículo de respaldos altos. Este trayecto será el último en su condición de presidente. Una extraña sensación lo invade, piensa con nostalgia en todo lo que tenía por hacer. Haber trabajado tanto para dejar su mandato interrumpido. Ha comenzado a despedirse. Los transeúntes apenas reparan, que están viendo pasar a un hombre que se desplaza a la historia. Parece dormitar tras sus gruesos lentes de carey oscuro, su bigote cano y sus ojos de miope. Todos los recuerdos se agolpan. Esas extensas giras, todas esas humildes casas donde lo recibieron como si ya fuera presidente el 58 y el 64, esas fotos integradas a los álbumes familiares, que a veces más de alguien mostraría años más tarde. A lomo de caballo y caminando, en tren o en lo que fuera, cuando llego a toda la geografía hablando de justicia social y de transformaciones a ese Chile pobre y aún agrario, a ese Chile de injusticias, que volvió a soñar de su mano de caudillo.

La historia, ese libro grandote que acoge a bandidos y a héroes, ya le reserva significativas páginas. Primera experiencia, Chile único, el liderazgo entre los no alineados, el cobre y las 40 medidas, el socialismo con sabor a tinto y empanadas, el movimiento cultural en torno al “proceso”, como dirá arrastrando las eses, desde esa tremenda oratoria cultivada en tantas campañas con la X de allende-vencerá rayada a lo largo de Chile.

Una larga madrugada

Ha dormido poco, no importa, ya llegara el tiempo para descansar. Colaboradores cercanos se reunirán en la casa de Tomás Moro. Salvador Allende evaluara la situación en un circulo de probadas confianzas. Las noticias comenzaran a intranquilizarlo. Hoy, cuando sean las 21:00 p.m., el intendente de Linares informara de movimientos de tropas desde Linares, mientras la Escuadra habrá zarpado desde Valparaíso en el marco de la Operación Unitas. ¿Todos serán espejismos? ¿Mentiras bien urdidas, maniobras de inteligencia, parte de un plan fríamente calculado? Llama a los generales y almirantes responsables y todo esta normal ¿O así, será la normalidad de este día?

Los miembros del GAP estarán acuartelados, habrá guardias esta noche. La Tencha ha retornado de México y ha tenido un breve encuentro familiar con todas sus hijas ¿Será el último?

Pinochet no está ubicable esta madrugada, pero temprano esta mañana, como a la misma hora que usted leerá estas líneas, le aseguró al presidente que todo estaba absolutamente normal, lo mismo dirán los otros.

Crecimos con Allende

Cuando intrigados en 1964 mirábamos esas exis gigantescas y mágicas, de la cual salía un apellido: Allende y además un: Venceremos y el Vote. Eran los tiempos del FRAP en la prehistoria de la UP. Cuando los murales eran resultado del compromiso y no se pagaban a metro de muralla pintada.

Cuando las campañas- esas al menos- eran con muy escasos recursos, y había puerta a puerta, sin temor a las grandes concentraciones. Y nadie contrataba jóvenes desganados en las esquinas, ni llenaba plazas de carteles-bisagras. Y las 40 medidas eran el resumen del programa para todos y cada medida se pintaba en la Escuela Experimental Artística de La Reina.

Como no recordar, cuando Allende escandalizo al Senado que presidía, acompañando desde el norte chileno a los compañeros sobrevivientes del Che, recién caído en Bolivia, para luego viajar con ellos a Cuba.

O verlo llegar en el mercedes benz gris del Senado, a la sede del PS de calle San Martín. Con su chaqueta castellana, la espalda recta y el pecho enhiesto, mientras saludaba con el sombrero a los compañeros de la juventud, que ya lo miraban con respeto... y una distancia crítica...recordarlo en la sala Arauco de viejas butacas rojas saludando al compañero Chicharrita, con el seseo característico.

El 11 era el día

Temprano arribara a La Moneda. Con uno de sus escoltas confirmara que su fusil AKA 47 se encuentra en él deposito del palacio presidencial. Al llegar, las tanquetas de carabineros rodearan palacio y estará izada la bandera chilena con el escudo, emblema presidencial que horas más tarde arderá, como arderá Chile a partir de ese día.

Las noticias estarán confirmadas. Este 11 de septiembre será el día definitivo. Sonaran marchas militares en una cadena de radios. El golpe militar ha comenzado por el reemplazo de los jefes militares leales. Hay que prepararse para la historia. Los mensajes en radio Magallanes, serán improvisados, serenos, visionarios frente al holocausto que se acerca. Mensajes que repetidos 32 años después, todavía recuerdan la tarea de un Chile más justo.

Comienzan los bandos militares. Rendición incondicional. Parece que no conocen con quien tratan estos milicos de mierda. Allí permanecerá con sus leales amigos como cantara muy pronto, Silvio Rodríguez. Médicos, Gaps y periodistas. Además, de algunos detectives y unas pocas mujeres. Los aviones H.H. comprados para la defensa de Chile, bombardean el palacio presidencial, mientras por tierra se movilizan fuerzas de blindados e infantería, Valparaíso estará tomado. Los rockets derrumbaran e incendiaran por dentro el edificio que Toesca proyectara. Será la imagen que recorrerá el mundo, comenzara la desigual batalla. Miguel Enríquez intentara comunicarse: hay que sacar al presidente. Todo es tarde. En barrios, campos y ciudades hombres y mujeres, contienen su rabia, lloran de impotencia, en tanto otros preparan lo imposible: resistir. Este proceso que sorprendió al mundo termina aquí. Comenzará un tiempo que no estaba escrito. La ficción no alcanzara para describir el terror que viene. Los cambios fundacionales de la sociedad chilena serán impuestos a sangre y fuego. Los derechos de los trabajadores, el sueño de un pueblo, ahogado en balas, miedo y torturas.

Allende esta tranquilo, se dispara desde La Moneda y otros puntos. Comienzan los incendios. Rendición no abra, así lo tendrá que consignar la historia. Su muerte, será el legado de este proyecto, que seguramente no midió las fuerzas ni sus correlaciones, pero, que en esa larga marcha constituirá un significativo avance para los más.

Queda poco tiempo. Salvador Allende se escurrirá y quedara finalmente sólo ante la historia en un salón del ala sur. Mañana con 65 años, de casco y utilizando un fusil se quitara la vida. La historia espera su gesto, no tiene otra posibilidad. No saldrá con las manos en alto para ser pisoteado de bruces en la calle Morandé. Ni amenazado por un tanque. No pedirá garantías, porque no cree en sus palabras y dijo una vez que el presidente de Chile... no se rinde mierda.

Culminan meses de espera, de acuartelamientos, de ingenuos preparativos. El tanquetazo del 29 era sólo un tímido ensayo. Ese último desfile del 4 de septiembre frente a ese escenario al costado de La Moneda, será la despedida con este padre, que miraba con ternura y preocupación a ese pueblo de miles, demandando poder popular cuando el fin ya estaba presente. En esos rostros estarán los que seguro serán perseguidos, ejecutados y torturados. Las mujeres que luego desaparecerán por siempre. Ese día la plaza de la Constitución, esas calles serán el escenario de esa última vez. Porque costara volver a reunirse como pueblo, seguro... costara.

Luego, todo será silencio. Sólo silencio.

Comenzará otra época mañana. Miles de personas perderán la vida, otros vivirán escondidos, mientras muchos partirán al exilio. Unos cuantos miles más serán encarcelados, torturados y vejados, varios millones vivirán el miedo. Otros celebraran alborozados y con el tiempo se sonrojaran al comprobar lo que no quisieron ver o escuchar. Porque transcurrido los años será muy difícil justificar tanto terror.

Soldados y bomberos sacaran por la puerta de Morandé 80, en una camilla militar los restos del presidente de Chile. Ira cubierto con un aguayo andino, para ser enterrado sin nombre en Viña del Mar. Luego poco a poco su figura emergerá. Desde sus aciertos y visiones, desde sus errores de hombre digno, desde sus cotidianeidades de hombre común, desde sus ingenuidades de un Chile donde esos militares podían respetar un proyecto popular, que creía tener las fuerzas para vencer todos los mecanismos ideados para frenarlo.

En muchos hogares mañana se prenderán velas, con el cuidado que no se vean desde la calle. Un hombre morirá mañana. Será el primero de muchos hombres y mujeres.

Hace 32 años se dio a la memoria. Hace 32 años se espera verdad y justicia. Hace 32 años que ese proyecto, busca volver a ser presente en las nuevas condiciones.

Es 11 de septiembre de 1973. Es 11 de septiembre de 2005
.

*Ignacio Vidaurrázaga Manríquez, periodista
10 de septiembre 1973-2005
Domingo, 11 de Septiembre de 2005 11:24 ;?> No hay comentarios. Comentar.

27/02/2005


"ALLENDE ESTABA SENTENCIADO DESDE 1970"

allende.gif
Entrevista a PATRICIA VERDUGO, periodista, autora
de "La Casa Blanca contra Salvador Allende"


Por Álvaro Tizón - Madrid
Jueves, 24 de febrero de 2005

«En Chile, la transición comienza en 1998, cuando la Justicia española consigue que Augusto Pinochet sea arrestado en Londres. Hasta entonces habíamos tenido un proceso de apertura hipócrita, irreal, algo que se hace evidente con el hecho de que el mismo dictador que ordenó un genocidio fuera el comandante en jefe del Ejército», asegura Patricia Verdugo, periodista chilena, hija de un sindicalista asesinado por la dictadura y autora del libro La Casa Blanca contra Salvador Allende, una reconstrucción de el largo proceso de desestabilización alentado por Washington, que acabó en septiembre de 1973 con el Gobierno y con la vida de Salvador Allende.

Pregunta.- ¿Hasta qué punto la caída de Allende fue promovida desde el exterior?

Respuesta - Hasta el día de hoy, en mi país se sigue discutiendo sobre
lo mal que lo hizo Allende, como parte de un argumento que ayuda a
justificar el golpe de Estado. Los documentos desclasificados demuestran que, aunque Allende hubiera sido perfecto como gobernante, aunque la Unidad Popular hubiera sido la coalición perfecta -y nada de eso es verdad, lógicamente-, estaban condenados a muerte desde hacía tiempo.

P.- ¿Cuándo comienza el asedio contra Allende?

R.- La Administración americana ordenó matar al comandante en jefe del
Ejército de Chile, general René Schneider. Esa orden se ejecutó en octubre del 70, poco antes de que Allende tome posesión como presidente. Las armas para asesinar a Schneider se enviaron por valija diplomática a la embajada de EEUU en Santiago.

P.- ¿Quiénes son las personas claves en ese proceso de desestabilización?

R.- El triunfo de Allende inquieta mucho al presidente Richard Nixon y
a Henry Kissinger, entonces asesor de Seguridad Nacional, por el
riesgo de contagio en América Latina. Son ellos quienes a partir de
1970 encienden todas las alarmas en Washington con el asesoramiento de
un complice chileno: Agustín Edwards, dueño de una cadena de
periódicos nacionales... Estas son las personas claves de un proyecto
que va desde el asesinato de Schneider a la promoción del caos, el
desabastecimiento y la zozobra política que termina con Allende.

P.- ¿Cómo se concreta el golpe del 11 de septiembre del 73?

R.- Cuando se desencadena el golpe, la Marina norteamericana está realizando unas maniobras ante la costa de Valparaíso. EEUU presta apoyo logístico a un complot puesto en marcha por una serie de almirantes de la Armada chilena, con la colaboración de un buen número
de generales de los ejércitos de Tierra y del Aire.

P.- ¿Qué papel juega Pinochet en este proceso?

R.- Pinochet no participa. Había sido nombrado dos semanas antes
comandante en jefe del Ejército. Hasta muy poco antes del golpe,
Pinochet era un militar constitucionalista y no había dado ninguna
señal, nunca, a lo largo de toda su carrera, que indicara que pudiera
ser un golpista. Salvador Allende, después de todas las comprobaciones
previas, lo pone por eso al frente de la fuerza más importante. Es un
hombre que le merece garantías hasta tal punto que, cuando estalla el
golpe, Allende cree que Pinochet está detenido al no recibir noticias
suyas.

P.- ¿En qué momento se incorpora a la rebelión?

R.- Muy al final, 36 horas antes del golpe, los militares que coordinan el complot reciben la orden de intentarlo con Pinochet, ante el riesgo de guerra civil que supondría su lealtad a Allende. Se reúnen con él el domingo 9 de septiembre por la tarde. Pinochet calcula y, a partir de ese momento, se suma al golpe.

P.- ¿Qué lleva a partir de entonces a Pinochet a optar por una represión tan brutal?

R.- El pone en ejecución aquello que se enseñó a todos los oficiales de América Latina en la Escuela de las Américas. No en vano, el tema de los detenidos desaparecidos, por ejemplo, es un tema continental. Se trataba de detener al marxismo en América Latina, de aterrorizarlo.
Domingo, 27 de Febrero de 2005 15:09 ;?> No hay comentarios. Comentar.

22/09/2004


EL LEGADO ECONÓMICO DE ALLENDE

allendep.jpgPor Rodrigo Pizarro (*)

Elmostrador.cl - septiembre de 2004

A diferencia del año pasado, este 11 de septiembre -aniversario del quiebre de la institucionalidad democrática- ha pasado prácticamente desapercibido. Si bien estas fechas son menos traumáticas que hace algunos años y la figura universal y democrática del Presidente Allende ha sido reivindicada, aún se mantiene cierta censura o miedo para debatir otros aspectos de las políticas de la Unidad Popular.

Una de ellas es el programa económico, donde aparentemente existe consenso –incluso de ex colaboradores- en los errores en el planteamiento global del programa y derechamente en el fracaso de la política económica de la Unidad Popular. Sin embargo, ésta es una visión parcial que también deberá ser revisada.

No cabe duda que hoy día la propuesta económica de Allende, expresada en su programa de gobierno y en las famosas cuarenta medidas económicas, aparecen como transformadoras e incluso revolucionarias. Pero en el contexto de su época, eran razonables. Por ejemplo, no eran muy distintas a las propuestas del candidato demócrata cristiano Radomiro Tomic y, ciertamente, coherente con el modelo económico de industrialización por sustitución de importaciones (ISI). En este sentido, resulta indicativa la crítica de los Chicago Boys, y futuros colaboradores del régimen militar, expresada en “El Ladrillo”.

El diagnóstico de este documento no centraba el problema en la política económica de la Unidad Popular en sí, sino en un conjunto de políticas ‘erradas’ seguidas desde los años treinta, que el gobierno del Presidente Allende profundizó. En consecuencia, la crisis se acentuó, según “El Ladrillo”, debido a que “se han extremado las erradas políticas económicas bajo las cuales ha funcionado nuestro país a partir de la crisis del año 30”. Es decir, el programa económico de la vía chilena al socialismo, consistía en la profundización del modelo económico vigente en Chile desde los años treinta y no en una transformación socialista impuesta.

Hoy la ciencia económica ha avanzado, logrando tener mayor coincidencia en algunos aspectos básicos, como por ejemplo el modo de controlar la inflación. También paulatinamente se está revisando y revalorando el modelo de sustitución de importaciones y su importancia en el desarrollo económico de los países, existiendo una visión más positiva que hace algunos años atrás, como demuestra el trabajo de Dani Rodrik.

Asimismo, las reformas pro-mercado a lo Chicago Boys, o lo que se ha denominado como el Consenso de Washington, enfrentan cada vez mayores críticas, tanto en términos teóricos (ver Joseph Stiglitz), como su aplicabilidad en países en desarrollo y como sus resultados concretos (ver Dani Rodrik). Su promesa no se cumplió.

En consecuencia, con estos antecedentes la propuesta económica de Allende no parece tan irresponsable. Definitivamente era coherente con su tiempo. Por cierto, existían aspectos que hoy día son cuestionables desde el punto de vista de la teoría económica moderna, pero en el fondo se pretendía resolver lo que se mantiene como un problema económico central hasta el día de hoy.

El problema del desarrollo es quién se apropia del excedente productivo, y qué se hace con él. La propuesta central de Allende significaba, en esencia, la apropiación del Estado de ese excedente, a través de la nacionalización y su utilización para levantar un modelo económico más equitativo, desarrollando, a su vez, nuevas actividades económicas.

Además, se propiciaba generar mayor valor agregado, a través de una fuerte inversión en educación y así elevar el capital humano del país. La equidad, la limitación de la dependencia en los recursos naturales y el apoyo a un crecimiento económico sostenido eran temas centrales del programa.

En cambio, la propuesta económica de los teóricos del Régimen Militar apuntaba a mantener el excedente en manos de los privados. De esta manera, el desarrollo económico del país de los últimos años ha dependido de las decisiones de inversión de los privados. Los Chicago Boys centraron la discusión en el tema de la expropiación o el derecho a la propiedad privada. Es decir, se presentan argumentos de justicia -la propiedad privada es un derecho- y argumentos económicos, en cuanto a que sólo la propiedad permite asegurar los incentivos para la innovación y la eficiencia económica.

Sin embargo, esta visión es incompleta. En un país que basa su desarrollo en la explotación y exportación de recursos naturales, el excedente productivo en realidad está asociado a las ‘rentas’ económicas de los recursos naturales. Vale decir, el excedente es el valor de los recursos naturales: del cobre en la tierra, de los peces en el agua, del agua que usan los salmones, de la tierra de los bosques, etc. Por lo tanto, en justicia, el excedente asociado a las rentas no le pertenece a los privados, sino a los ciudadanos. Asimismo, existe una larga literatura económica que señala que la apropiación de 'rentas' de parte de privados genera una serie de ineficiencias económicas, impidiendo incluso la innovación económica.

En consecuencia, el modelo rentista chileno no sólo es injusto -los privados se apropian de una renta que no les corresponde-, sino además ineficiente al generar distorsiones en la economía-. Esto se expresa en tres ámbitos:

Primero en el ambiental, pues existe sobreinversión en los sectores de recursos naturales y, por tanto, sobreexplotación. De esta manera se agotan los recursos, hipotecando el futuro económico del país. La pesca extractiva es el ejemplo más claro.

Segundo, la excesiva capitalización y el vínculo con el sector externo, de los sectores explotadores de recursos, se encuentra en el origen de la desigualdad social del país, pues estos sectores, debido a su alta desigualdad funcional (retorno a capital vis-a-vis retorno al trabajo) no generan empleo ni eslabonamientos al resto de la economía, lo que explica no sólo la alta desigualdad social en Chile, sino también la incapacidad de la economía de generar empleo.

Finalmente, los enormes recursos asociados a la renta promueven la captura del Estado, es decir, una relación indebida entre la actividad económica y la política, impidiendo las necesarias reformas políticas del país, como quedó en evidencia con la discusión sobre el royalty, pero además en el crecimiento exponencial de la actividad del lobby de ex-funcionarios del Estado.

La idea de reconocer la existencia de una renta y cobrar por ella es fundamental para el manejo eficiente de nuestras riquezas, la igualdad social y la democracia. Por un lado, el Estado obtiene los recursos correspondientes al valor de esta riqueza y, por otro, se desincentiva la sobreproducción de bienes en los distintos sectores al llevar las tasas de rentabilidad a niveles normales para el tipo de actividad que desarrollan o el riesgo que asumen.

Pero además, es necesario plantear que el cobro de la renta económica de los recursos naturales desalienta la profundización de un modelo basado en una clase empresarial que, en esencia, se mantiene como una clase rentista, caracterizada por obtener las ganancias mediante las rentas de los recursos y no arriesgándose en nuevas actividades o en mayor innovación, lo que se encuentra al centro de una economía capitalista moderna. Es decir, el actual modelo chileno no genera riqueza, sino la captura a través de la renta. Por lo tanto, la recuperación de la renta es fundamental para promover una actividad económica más eficiente, una sociedad más justa y una democracia más transparente.

En consecuencia, volvemos al planteamiento original del Programa de la Unidad Popular y a su vigencia, con un sector empresarial rentista que no innova y que no está dispuesto a tomar riesgos ¿Quién debe apropiarse de las rentas de los recursos y qué se debe hacer con éstas? La propuesta moderna, en el contexto de un mundo globalizado, es evidente: las rentas deben ser apropiadas por el Estado, quizás no a través de la nacionalización, pero sí a través de instrumentos como los royalties o regalías a los recursos naturales, y de esta manera generar los ingresos para saltar a una segunda fase de desarrollo invirtiendo en capital humano y generando incentivos para promover otras actividades económicas.

El programa económico de la Unidad Popular tenía muchas fallas, pero la discusión de fondo, se mantiene tan vigente hoy como en los años setenta.

(*) Director Ejecutivo de Fundación Terram
Miércoles, 22 de Septiembre de 2004 15:10 ;?> No hay comentarios. Comentar.

11/09/2004


11 DE SEPTIEMBRE

chicho.jpg11 de septiembre

Por Luis López Nieves*

Nunca he podido olvidar el dolor que me causaron los acontecimientos del 11 de septiembre. Ese día murió uno de los sueños más hermosos que he tenido en la vida, y nunca me recuperé del todo. Yo acababa de llegar a Nueva York, adonde fui a estudiar literatura. El año escolar estaba comenzando y todavía no conocía a casi nadie en la universidad. Por eso me sorprendió llegar a los pasillos del Departamento de Estudios Hispánicos a eso de las 4 de la tarde y ver a todos con cara de tristeza, incredulidad, espanto, indignación. Aquel pasillo era una densa antología de emociones. Y yo venía de pasar nada menos que un día muy feliz releyendo Rayuela en mi cuartito, que no tenía radio ni televisión. Pregunté qué había pasado y recibí la respuesta como un golpe de aire duro: - Mataron a Salvador Allende. El ejército tomó el poder en Chile. No se sabe qué han hecho con Neruda.

Ese 11 de septiembre de 1973 yo tenía 23 años de edad y era parte de una generación que creyó posible traer el cambio a Latinoamérica por medios democráticos. Chile había elegido, libremente, al presidente socialista Salvador Allende, quien defendía ideas tan sencillas como la igualdad, el fin de la explotación de los pobres, y la libertad para Chile y toda América Latina.

Ahora, 30 años después, entiendo claramente que este último punto no era posible en aquel momento ni lo será mientras exista el Imperio Norteamericano. Ese importante 11 de septiembre comprendí que ningún imperio cede el poder por las buenas. También aprendí, más allá de toda duda, que el Imperio Norteamericano promulga la democracia mientras los resultados de las elecciones estén a su favor. Y que cuando estos resultados no les favorecen están muy dispuestos a romper las reglas democráticas. Así ocurrió en Chile, donde compraron, asesoraron y apoyaron a un generalillo de tercera categoría para que les hiciera el trabajo sucio.

A los 23 años de edad se puede ser iluso. Treinta años después he aprendido a seguir soñando, pero con los pies en el suelo. Tenemos un poderoso enemigo, los Estados Unidos, cuyo único fin en América Latina es la explotación de nuestras riquezas naturales y humanas.

Cualquiera que piense lo contrario -que opine, por ejemplo, que están en América Latina para ayudarnos o para regalarnos la democracia- es ignorante o tonto, y este artículo no lo he escrito para ellos.

Los imperios inventan causas cuando las necesitan. Los españoles izaron la bandera del catolicismo. Los ingleses la del comercio libre. Los norteamericanos la bandera de la democracia. Que ellos -los imperios- se crean este cuento, es lógico y necesario. Así adoctrinan a sus pueblos, con la ayuda del cine, la televisión y la prensa. Pero que nosotros, los dominados, nos creamos este cuento, es una necedad.

Esta dolorosa lección la aprendí el inolvidable 11 de septiembre.

FIN

11 septiembre 2003
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SALVADOR ALLENDE

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11 de septiembre 1973 – 11 de septiembre de 2004
HOMENAJE DE “MIRANDO AL SUR”
A LA MEMORIA DEL COMPAÑERO PRESIDENTE
SALVADOR ALLENDE GOSSENS

AL CUMPLIRSE LOS 31 AÑOS DE SU MUERTE
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ÚLTIMOS MENSAJES DE SALVADOR ALLENDE

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Santiago de Chile - 11 de septiembre de 1973



7:55 A.M. Radio Corporación


Habla el Presidente de la República desde el Palacio de La Moneda. Informaciones confirmadas señalan que un sector de la marinería habría aislado Valparaíso y que la ciudad estaría ocupada, lo que significa un levantamiento contra el Gobierno, del Gobierno legítimamente constituido, del Gobierno que está amparado por la ley y la voluntad del ciudadano.
En estas circunstancias, llamo a todos los trabajadores. Que ocupen sus puestos de trabajo, que concurran a sus fábricas, que mantengan la calma y serenidad. Hasta este momento en Santiago no se ha producido ningún movimiento extraordinario de tropas y, según me ha informado el jefe de la Guarnición, Santiago estaría acuartelado y normal.

En todo caso yo estoy aquí, en el Palacio de Gobierno, y me quedaré aquí defendiendo al Gobierno que represento por voluntad del pueblo. Lo que deseo, esencialmente, es que los trabajadores estén atentos, vigilantes y que eviten provocaciones. Como primera etapa tenemos que ver la respuesta, que espero sea positiva, de los soldados de la Patria, que han jurado defender el régimen establecido que es la expresión de la voluntad ciudadana, y que cumplirán con la doctrina que prestigió a Chile y le prestigia el profesionalismo de las Fuerzas Armadas. En estas circunstancias, tengo la certeza de que los soldados sabrán cumplir con su obligación. De todas maneras, el pueblo y los trabajadores, fundamentalmente, deben estar movilizados activamente, pero en sus sitios de trabajo, escuchando el llamado que pueda hacerle y las instrucciones que les dé el compañero Presidente de la República.

8:15 A.M.

Trabajadores de Chile:


Les habla el Presidente de la República. Las noticias que tenemos hasta estos instantes nos revelan la existencia de una insurrección de la Marina en la Provincia de Valparaíso. He ordenado que las tropas del Ejército se dirijan a Valparaíso para sofocar este intento golpista. Deben esperar la instrucciones que emanan de la Presidencia. Tengan la seguridad de que el Presidente permanecerá en el Palacio de La Moneda defendiendo el Gobierno de los Trabajadores. Tengan la certeza que haré respetar la voluntad del pueblo que me entregara el mando de la nación hasta el 4 de Noviembre de 1976. Deben permanecer atentos en sus sitios de trabajo a la espera de mis informaciones. Las fuerzas leales respetando el juramento hecho a las autoridades, junto a los trabajadores organizados, aplastarán el golpe fascista que amenaza a la Patria.

8:45 A.M.

Compañeros que me escuchan:


La situación es crítica, hacemos frente a un golpe de Estado en que participan la mayoría de las Fuerzas Armadas. En esta hora aciaga quiero recordarles algunas de mis palabras dichas el año 1971, se las digo con calma, con absoluta tranquilidad, yo no tengo pasta de apóstol ni de mesías. No tengo condiciones de mártir, soy un luchador social que cumple una tarea que el pueblo me ha dado. Pero que lo entiendan aquellos que quieren retrotraer la historia y desconocer la voluntad mayoritaria de Chile; sin tener carne de mártir, no daré un paso atrás. Que lo sepan, que lo oigan, que se lo graben profundamente: dejaré La Moneda cuando cumpla el mandato que el pueblo me diera, defenderé esta revolución chilena y defenderé el Gobierno porque es el mandato que el pueblo me ha entregado. No tengo otra alternativa. Sólo acribillándome a balazos podrán impedir la voluntad que es hacer cumplir el programa del pueblo. Si me asesinan, el pueblo seguirá su ruta, seguirá el camino con la diferencia quizás que las cosas serán mucho más duras, mucho más violentas, porque será una lección objetiva muy clara para las masas de que esta gente no se detiene ante nada. Yo tenía contabilizada esta posibilidad, no la ofrezco ni la facilito. El proceso social no va a desaparecer porque desaparece un dirigente. Podrá demorarse, podrá prolongarse, pero a la postre no podrá detenerse. Compañeros, permanezcan atentos a las informaciones en sus sitios de trabajo, que el compañero Presidente no abandonará a su pueblo ni su sitio de trabajo. Permaneceré aquí en La Moneda inclusive a costa de mi propia vida.

9:03 A.M. Radio Magallanes


En estos momentos pasan los aviones. Es posible que nos acribillen. Pero que sepan que aquí estamos, por lo menos con nuestro ejemplo, que en este país hay hombres que saben cumplir con la obligación que tienen. Yo lo haré por mandato del pueblo y por mandato conciente de un Presidente que tiene la dignidad del cargo entregado por su pueblo en elecciones libres y democráticas. En nombre de los más sagrados intereses del pueblo, en nombre de la Patria, los llamo a ustedes para decirles que tengan fe. La historia no se detiene ni con la represión ni con el crimen. Esta es una etapa que será superada. Este es un momento duro y difícil: es posible que nos aplasten. Pero el mañana será del pueblo, será de los trabajadores. La humanidad avanza para la conquista de una vida mejor.

Pagaré con mi vida la defensa de los principios que son caros a esta Patria. Caerá un baldón sobre aquellos que han vulnerado sus compromisos, faltando a su palabra... rota la doctrina de las Fuerzas Armadas. El pueblo debe estar alerta y vigilante. No debe dejarse provocar, ni debe dejarse masacrar, pero también debe defender sus conquistas. Debe defender el derecho a construir con su esfuerzo una vida digna y mejor.

9:10 A.M.

Seguramente ésta será la última oportunidad en que pueda dirigirme a ustedes. La Fuerza Aérea ha bombardeado las torres de Radio Portales y Radio Corporación. Mis palabras no tienen amargura sino decepción Que sean ellas el castigo moral para los que han traicionado el juramento que hicieron: soldados de Chile, comandantes en jefe titulares, el almirante Merino, que se ha autodesignado comandante de la Armada, más el señor Mendoza, general rastrero que sólo ayer manifestara su fidelidad y lealtad al Gobierno, y que también se ha autodenominado Director General de carabineros. Ante estos hechos sólo me cabe decir a los trabajadores: ¡Yo no voy a renunciar! Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad del pueblo. Y les digo que tengo la certeza de que la semilla que hemos entregado a la conciencia digna de miles y miles de chilenos, no podrá ser segada definitivamente. Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos.

Trabajadores de mi Patria: quiero agradecerles la lealtad que siempre tuvieron, la confianza que depositaron en un hombre que sólo fue intérprete de grandes anhelos de justicia, que empeñó su palabra en que respetaría la Constitución y la ley, y así lo hizo. En este momento definitivo, el último en que yo pueda dirigirme a ustedes, quiero que aprovechen la lección: el capital foráneo, el imperialismo, unidos a la reacción, creó el clima para que las Fuerzas Armadas rompieran su tradición, la que les enseñara el general Schneider y reafirmara el comandante Araya, víctimas del mismo sector social que hoy estará en sus casas esperando con mano ajena reconquistar el poder para seguir defendiendo sus granjerías y sus privilegios.

Me dirijo, sobre todo, a la modesta mujer de nuestra tierra, a la campesina que creyó en nosotros, a la abuela que trabajó más, a la madre que supo de nuestra preocupación por los niños. Me dirijo a los profesionales de la Patria, a los profesionales patriotas que siguieron trabajando contra la sedición auspiciada por los colegios profesionales, colegios de clases para defender también las ventajas de una sociedad capitalista de unos pocos.

Me dirijo a la juventud, a aquellos que cantaron y entregaron su alegría y su espíritu de lucha. Me dirijo al hombre de Chile, al obrero, al campesino, al intelectual, a aquellos que serán perseguidos, porque en nuestro país el fascismo ya estuvo hace muchas horas presente; en los atentados terroristas, volando los puentes, cortando las vías férreas, destruyendo lo oleoductos y los gaseoductos, frente al silencio de quienes tenían la obligación de proceder. Estaban comprometidos. La historia los juzgará.

Seguramente Radio Magallanes será acallada y el metal tranquilo de mi voz ya no llegará a ustedes. No importa. La seguirán oyendo. Siempre estaré junto a ustedes. Por lo menos mi recuerdo será el de un hombre digno que fue leal con la Patria.

El pueblo debe defenderse, pero no sacrificarse. El pueblo no debe dejarse arrasar ni acribillar, pero tampoco puede humillarse.

Trabajadores de mi Patria, tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor.

¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores!


Estas son mis últimas palabras y tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano, tengo la certeza de que, por lo menos, será una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición.

FIN
Sábado, 11 de Septiembre de 2004 15:11 ;?> No hay comentarios. Comentar.

26/06/2004


SALVADOR ALLENDE: 1908-2004

allende1.jpgA Salvador Allende

Por su lealtad y consecuencia inalterable, por su vida al servicio de la democracia y el socialismo, por su ejemplo de coraje, lucha y convicción.

A todos aquéllos que perdieron su vida un 11 de Septiembre y en días posteriores. Jamás olvidaremos vuestro ejemplo valeroso. Siempre estarán con nosotros.

A todos quienes desde entonces han recorrido, en forma incansable, cada rincón de Chile, buscando, desesperadamente a sus hijos, esposos, padres y amigos. Nuestro compromiso inclaudicable por la verdad y la justicia.

A todos quienes en la larga noche de la Dictadura tendieron a nuestros compañeros una mano solidaria y a las naciones amigas que abrieron sus puertas para acoger a quienes iniciaron el camino del exilio. Nuestra eterna gratitud.

A los que nunca perdieron la fe. Al que arrojó una flor anónima en el Cementerio Santa Inés y en el Patio 29; al que reclamó libertad para los nuestros en una blanca muralla; a quienes se sobrepusieron al miedo y la mentira y siguieron creyendo en nosotros. Infinitas gracias.

A quienes quisieron vernos derrotados, humillados, extinguidos. Estamos aquí con más fuerza para construir un Chile más justo y fraterno.

"Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos." "Seguramente radio Magallanes será callada y el metal tranquilo de mi voz no llegará hasta Ustedes. No importa, lo seguirán oyendo, siempre estaré junto a Ustedes."

RESEÑA BIOGRÁFICA


Salvador Allende nació un 26 de Junio de 1908 en Valparaíso. Cursó sus estudios primarios y secundarios en esta ciudad, culminando la Enseñanza Media en el Liceo Eduardo de la Barra de este puerto.
En 1926, a la edad de 18 años, ingresa a la Escuela de Medicina de la Universidad de Chile, donde se titula de médico cirujano.
En 1933, habiendo ya abrazado los ideales de justicia social y libertad que profesó toda su vida, participa en al fundación del Partido Socialista de Chile.
Durante el Gobierno del General Carlos Ibáñez, del cual es un tenaz opositor es relegado a Caldera. Desde allí vuelve a Valparaíso para presidir el Frente Popular, coalición con la cual ganaría su primer escaño en el Congreso Nacional como Diputado por Valparaíso y Aconcagua.
En 1939, luego del triunfo del Presidente Pedro Aguirre Cerda, éste le pide hacerse cargo del Ministerio de Salubridad, Previsión y Asistencia Social.
En 1940 contrae matrimonio con Hortensia Bussi, unión de la que nacen sus tres hijas, Laura, María Isabel y Beatriz.
En 1942 es nominado Secretario General del Partido Socialista, siendo elegido, en 1945, Senador por Valdivia, Llanquihue, Chiloé, Aysén y Magallanes, provincias del sur del país.
Desde 1949 a 1963 preside el Colegio Médico de Chile.
En 1952 enfrenta su primera postulación presidencial, en la que obtiene sólo un 5% de los sufragios. Dicho fracaso no impide que al año siguiente renueve su escaño senatorial esta vez en representación de Tarapacá y Antofagasta en el norte del país.
En 1958 vuelve a disputar la primera magistratura de la Nación, siendo derrotado por el independiente de derecha, Jorge Alessandri Rodríguez. Menos de 35.000 votos separan a éste de Allende en una estrecha y dramática lucha en que un candidato populista, Antonio Zamorano, "el cura de Catapilco", apoyado por la derecha, consigue los votos suficientes para sepultar la opción de la izquierda. El triunfo esta vez estuvo muy cerca.
En 1961 obtiene un escaño senatorial por su natal Valparaíso, luego de una ardua campaña. En efecto, tras haber sido derrotado por segunda vez en una contienda presidencial, Salvador Allende se autoimpuso el desafío de ser electo en una zona tradicionalmente difícil para las fuerzas de izquierda, resultando victorioso.
Nuevamente compite por la Presidencia de la Nación en 1964. Esta vez el elegido es Eduardo Frei quien obtiene una abrumadora mayoría para su "revolución en libertad". Lo cierto es que la inminente victoria de Allende asusta a la derecha que termina votando por el democratacristiano, en lugar de su candidato, Julio Durán. Con cerca del 40% de los sufragios Allende sigue sumando fuerzas.
En 1966 es elegido Presidente del Senado, al tiempo que en 1969, nuevamente renueva su mandato parlamentario como Senador por Chiloé, Aysén y Magallanes.
El 4 de Septiembre de 1970, Salvador Allende obtiene la primera mayoría relativa (36%) en las elecciones presidenciales, apoyado por la Unidad Popular. Atrás quedaron tres intentos frustrados, iniciándose un tortuoso camino destinado a obtener que el Congreso Nacional ratifique el triunfo en las urnas, toda vez que no se ha obtenido la mayoría absoluta, por lo que los parlamentarios deben optar entre las dos primeras mayorías relativas.
Luego de un acuerdo con la Democracia Cristiana, Salvador Allende es elegido Presidente de la República y asume, en medio de la expectación nacional e internacional, el 4 de Noviembre de 1970, iniciándose la denominada "vía chilena al socialismo", bautizada más gráficamente como "la revolución de empanada y vino tinto", atendido el particular carácter del triunfo de la izquierda chilena, obtenido limpiamente en las urnas, merced al masivo apoyo ciudadano al proceso de reformas que propuso al país.
Durante el gobierno popular, dicho respaldo se incrementa, contra toda la campaña desestabilizadora impulsada por la derecha y la Democracia Cristiana. La Unidad Popular obtiene la mayoría absoluta de los sufragios en la elección municipal de 1971 y más del 43% de los sufragios en las parlamentarias de 1973, superando ampliamente su votación de 1970. La coalición de centroderecha fracasa en su intento de provocar la acusación constitucional contra Allende, para lo que requiere dos tercios del Congreso y se desata una campaña destinada a azuzar a los militares contra el gobierno constitucional.
El clima de agitación provocado por los sectores reaccionarios con respaldo foráneo crean el clima para el Golpe de Estado que el 11 de Septiembre de 1973, pone fin al gobierno popular y desata una ola de persecución y muerte que tiñe de sangre las calles de Chile.
El Presidente Allende muere en el Palacio de La Moneda, dejando un legado inconmensurable para las futuras generaciones.
Su nombre y memoria crecen y se agigantan en el tiempo, siendo objeto de reconocimientos en el mundo entero. En Chile y en el orbe, calles, museos, escuelas, consultorios y publicaciones, llevan el nombre del insigne estadista que por más de medio siglo prestigiara la política chilena, entregando un ejemplo de consecuencia y convicción democrática y socialista.
Sábado, 26 de Junio de 2004 15:12 ;?> Hay 1 comentario.


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