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MIRANDO AL SUR - augusto alvarado


CON NERUDA EN EL CORAZÓN

<h2><hr><u>CON NERUDA EN EL CORAZÓN</h2></u>
Con motivo del Centenario del nacimiento de Pablo Neruda, el gobierno de Chile resolvió distinguir a personalidades de 65 países del mundo que se han destacado en la difusión de la obra del reconocido poeta. Entre ellos, dos magallánicos: nuestros queridos amigos y compañeros Daniel Ruiz Oyarzo y Marino Muñoz Lagos, ambos colaboradores permanentes de "Mirando al Sur". En la ocasión, Daniel Ruiz leyó el mensaje que entregamos a continuación. Como sabemos que Daniel está aquejado por problemas de salud le hacemos llegar nuestro saludo y nuestros mejores deseos de una pronta recuperación. ¡Ánimo y Salud! querido Daniel.


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Un día cualquiera en medio de las lluvias de Chiloé, la Radio, desde el Viejo Continente, rompía el cerco de púas que rodeaba mi libertad y la de mi Chile... Un periodista conversaba con Roberto Parada, uno de los más grandes actores de Teatro que ha tenido el país, que encarnó en el cine a Neruda y cuya voz nos introdujo al mundo sonoro de la poesía del poeta. Al final de la entrevista el periodista, recuerdo preguntó al actor, obligado a vivir en el exilio: ¿Tiene Neruda, algún monumento en Chile...? “Ninguno -dijo Parada- pero sí un monumento en cada corazón de chileno...” Embargado por la emoción, remecido en lo más profundo de mi ser, me preguntaba …”Y tú pobre mortal... ¿qué podrías hacer?

Pasó el tiempo se rompieron las cadenas, y pude volver a mi tierra a pisar la nieve, a escuchar de nuevo el silbido del viendo y en este rehacer la vida, una nueva Radio que tímida se asomaba en los aires de Ultima Esperanza, me daba la oportunidad de acercarme a los románticos, a los soñadores, y entre ellos voy descubriendo al Pablo que no conocía, ya que unido a tantos en el combate por una vida nueva, mi Neruda era el que sufría por ese Chile de rodillas, humillado por la fuerza, herido por la cesantía, atropellado en tribunales y Universidades... Mi Neruda era el testigo de la Guerra Civil Española, que hizo que un viento oscuro, hecho de rabia e impotencia, comenzara a soplar en sus palabras.

Preguntaréis por qué la poesía
No nos habla del sueño, de las hojas,
De los volcanes de su país natal?
Venid a ver la sangre por las calles,
Venid a ver la sangre por las calles,
Venid a ver la sangre por las calles...


Mi Neruda era el del “Yo acuso” que marcó a fuego al traidor y que perseguido por la “Ley maldita”, siguió la huella del exilio por un boquete de esos Andes que cantó y cantará su palabra elocuente. Mi Neruda era que el caminó con Allende de estancia en estancia llamando a su pueblo a construir una sociedad nueva... mejor, más justa.

De tanto hojear a Bécquer, a García Lorca, a Nervo, Huidobro, y mis hermanos poetas de esta Patagonia, de amaneceres luminosos, de distancias interminables, donde aún se escucha el lamento del patagón, Neruda como un mágico llamado me fue atrapando, con su “Crepusculario”, con “20 Poemas de amor y una Canción Desesperada”, con los “Cien sonetos de Amor”, con “Los Versos del Capitán”, convirtiéndose su obra, poco a poco, en parte inseparable de mi vida.

Así nació, “Neruda Romántico”, cuatro volúmenes en casette, más tarde “Poemas Inmorales”, “Poesía de Amor” y “Odas inmortales”, y “Eternamente Neruda”, en disco compacto, el trabajo más reciente... Lo que no estaba previsto, es que con el peso de esta gigantesca Obra de Neruda me atreviera a subir a un escenario. Había llegado el momento de emprender el vuelo con las alas del poeta... era el instante preciso de responder a los ilusos que creyeron silenciarlo quemando sus libros, retirándolos de las bibliotecas... Los mismos que creyeron podrían taparme la boca para siempre. Así fue como me di valor, y desde Ushuaia, último rincón poblado de la Tierra del Fuego Argentina, en medio de aplausos y lágrimas, con el empuje de mis hermanos escritores, llegué a la Serena, siguiendo un recorrido muy largo que lleva más de diez años ...Chillán, Santiago, Valparaíso, Quilpue, Limache, Isla Negra, Temuco, Traiguén, Teodoro Schmidt, Collipulli, Chiloé, Puerto Montt y Coyhaique entre otros pueblos y ciudades me acogieron con mi carga de letras y emociones... Argentina no fue la excepción y con el canto de Neruda llegué a Río Gallegos, Río Grande, Río Turbio, 28 de Noviembre, Venado Tuerto, Santa Fe y la gran capital, Buenos Aires.

Con la Poesía de Neruda, irrumpí en plazas y ferias, en las aulas, en gimnasios, en bibliotecas, en pequeños y grandes teatros y también rompí el silencio de las iglesias. Neruda me dio la capacidad de descubrir las muchas tierras que hay en cada tierra, la tierra grande de la que esas tierras son parte. Se multiplicaron los caminos, fui de aquí a allá, por los paisajes. De pronto me aventuré por el tiempo también para explorar la raíz del poeta. La raíz de los pobres, en cuyo grupo nace y conocer la experiencia de su madre sencilla y su padre ferrocarrilero, maquinista de un tren lastrero...

Como nada de lo que me ha pasado con Neruda y su Obra, estaba previsto, tampoco pensé nunca, que por este quehacer podría tener alguna recompensa, más que los aplausos, cuya carga emotiva me han dado la fuerza para seguir en la tarea que me he impuesto... contra viento y marea, venciendo incomprensiones y dificultades, que tiene el camino elegido y que no está tapizado de rosas... No puedo ocultar la alegría y la emoción que siento ser distinguido por el Gobierno de Chile, sobre todo que esta distinción la recibirán personalidades de 65 países del mundo. Gracias, entonces al Gobierno de Chile por distinguirme con tan alto galardón... Gracias a quienes han apoyado, de diferentes formas mi trabajo artístico, aquí en la región, fuera de ella y en diferentes ciudades de Argentina... Gracias al Alcalde Juan Morano, cuya gestión hizo posible se editará Eternamente Neruda, en disco compacto. Gracias a emisoras como Radio Habana Cuba y Francia Internacional que han difundido mi trabajo al mundo… por cierto también, gracias a la Prensa, la Radio y la Televisión de mi tierra que han sido generosos conmigo...

A mi familia, gracias Sylvia por tu apoyo constante, a mis hijas Alejandra y Soledad que están siempre a mi lado... y a mi único nieto, razón muy importante para querer seguir viviendo, junto con reiterarle el cariño inmenso que siento por él, quiero decirle, discúlpame Wladislaw Pavel, sé lo mucho que te aburrí con mis torturantes ensayos, que fueron no de algunos días, tampoco meses, sino varios años...

Como soy un soñador, seguiré pensando en las grandes utopías, por eso al Pablo centenario diré:

Ganaremos nosotros, Pablo Neruda,
Tu vida con nosotros, no estará muda,
Ganaremos nosotros los más sencillos,
Ganaremos nosotros...
¡Te lo decimos¡


Punta Arenas, 19 de julio de 2004.-
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