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MIRANDO AL SUR - augusto alvarado


CRÓNICAS DE LOS MARES AUSTRALES

<h2><hr><u>CRÓNICAS DE LOS MARES AUSTRALES</h2></u> “Patagonia Mía” – Agosto de 2004

Documentación: H. Catalán

FEDERICO: EL ÚLTIMO RAQUERO KAWASHKAR



Yo sabía que Alberto Caro era fuente de información obligada en cuanto a barcos hundidos en los canales australes. Le leí el diario >“El Magallanes” de Punta Arenas de abril de 1933. Sobre el “Magda” sólo tenía referencias de terceros. Su padre, un aventurero que llegó desde Osorno, se casó con una kawashkar y vivió mucho tiempo con su abundante prole en el sector del Canal de las Montañas. Al lugar llegaban las canoas alacalufes a comercializar pieles y restos de naufragios. Alberto tiene aún en la retina haber presenciado una concentración de alrededor de 30 canoas; los indígenas merodeaban felices una ballena varada, comiendo sus carnes y gorduras. Lanzaban gritos triunfalistas y cantaban en su lenguaje.

Cuando trato de comprobar su conocimiento de los indios que acompañaban a “José El Viejo”, leyendo sus nombres, Caro me detiene cuando nombro a Federico. Pongo en duda su aseveración que a Federico lo vio hace pocos días en la televisión local como interno en un Hogar de Ancianos. Es que no puede ser; después de 70 años de los hechos relatados en esta crónica, haya sobrevivientes y más aun, un joven alacalufe del grupo operativo del jefe indio “José El Viejo”, que para el raque del “Magda” tenía unos veinte años. Por las condiciones de vida en los canales resulta difícil un kawashkar bordeando los 90 años de edad.

En el Hogar de Cristo de Natales, una institución que sobrevive con muchas dificultades, nos atiende una tarde lluviosa de julio Juanita Prado. Con mucha pena, nos comunica que el “abuelito Federico” ya no está en el hogar. El día anterior lo fueron a dejar al Hospital, su estado de salud era crítico, una consecuencia del mucho fumar lo tenía con una bronquitis fulminante. ¡El abuelo, lo único que quiere es morir!, declara decepcionada su cuidadora. El cariño hacia Federico aflora cuando confidencia “es un abuelito tranquilo, cuando supo la muerte de su amigo Tonko, lloró toda la tarde; se sentó aquí en esta Sala de Espera y estuvo cantando canciones en el idioma de ellos, hasta a mí me dio pena”.

Tonko un amigo de la etnia, murió el año pasado ahogado en Puerto Edén. Participaba representando al pueblo alacalufe en encuentros de etnias aborígenes. Tonko cuando viajaba a Natales se dirigía al Hogar de Cristo y contrataba un taxi para sacar a pasear a su amigo Federico. Después de varios días de hospitalización Federico volvió a su querido Hogar, ha tenido una recuperación milagrosa gracias a los cuidados de Juanita y su personal. Está completamente sordo, aislado de un mundo donde sabe que ya no están sus hermanos de raza varando ballenas, cazando nutrias y raqueando barcos en el Canal Smith. Todos ellos se fueron y están con Tonko al que le volverá a cantar algún día; será el día que se reunirá en el cielo kawashkar con las canoas de “José El Viejo” y sus valientes cazadores.
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