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MIRANDO AL SUR - augusto alvarado


LAUTARO ¿MESTIZO?

<hr><h1><u>LAUTARO  ¿MESTIZO?</u></h1> Prof. Pedro Godoy P.

Centro de Estudios Chilenos CEDECH

El personaje cabalga sobre la historia y la leyenda. Como relámpago irrumpe en los albores de nuestra Historia. Encabeza tenaz resistencia y, más que eso, organiza una ofensiva que está a punto de alcanzar Santiago de la Nueva Extremadura. Se cubre de gloria en Tucapel donde –nada menos-  derrota al capitán general Pedro de Valdivia.

La condición mestiza se alcanza vía sanguínea y también cultural. Lo frecuente es nuestro mundo es la mixtura de sangres que genera un producto que asocia rasgos de una y otra raza. No obstante, también está el acoplamiento de usos y costumbres, pautas de comportamiento y sistema de valores, lenguas y confesiones, hábitos y técnicas...

Lautaro –o Laf- Taro que significa “Halcón Ligero”- no es genéticamente, sino en lo cultural mestizo. De párvulo vive en el recién fundado Santiago. Allí aprende castellano y un fraile doctrinero lo bautiza como Alonso. Convive con los peninsulares y Valdivia lo recluta por vivacidad  como ordenanza. Como tan se convierte en eximio jinete.

Maneja el caballo –supremo artilugio de la guerra-. Constata, in situ, que hombre y bestia son cosas diversas. Capta que los barbudos recién llegados son de carne y hueso sujetos a la  enfermedad y la muerte, a la alegría y la nostalgia.  De ellos asimila tácticas y estrategias. Al regresar al terruño ya es un mestizo, Su horizonte se ha ensanchado. Consigue que lo designen superlonco y no por fortaleza física, sino por carisma. Introduce modalidades novedosas de guerra. Lo mortifican supersticiones de sus compatriotas que obstaculizan la confrontación. Introduce la caballería, armas de fuego y  ataques por oleadas sucesivas amén de servicio inteligencia y contrainteligencia.

No logra dos metas: que los caciques mapuches ensanchen su concepción de patria y que los otros pueblos amerindios integren un Frente Amplio. A aquéllos les basta con liberar Arauco y éstos repudian el liderazgo mapuche. Morirá en Peteroa –a mano de flecheros picunches leales a Madrid- cuando, con raleada tropa, marcha sobre Santiago. Su genio y figura lo rescata en las estrofas de “La Araucana” un joven militar hispano aficionado a la poesía: Alonso de Ercilla y Zúñiga. 3 siglos más tarde se fundará  -inspirada en ese texto- la Logia Lautaro. Propósito: emancipar  a América. Aquel es otro galopar del mestizo que encabeza aquel brote de rebeldía al promediar el siglo XVI.   

 

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