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06/01/2006


BOLIVIA

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CUANDO LOS PUEBLOS RESUCITAN

Por Andrés Soliz Rada

En nota titulada “La Agonía Nacional”, publicada en “La Epoca”, del 4-12-05,  decíamos que Bolivia estaba en camino de desintegrarse por haber perdido su “ajayu” (palabra aymara que significa alma). Añadíamos que, para revertir la situación, el triunfo de Evo Morales, en las elecciones del 18 de diciembre último, era insuficiente, ya que, si se deseaba detener la debacle y reabrir el camino de la esperanza, esa victoria tenía que ser contundente, a fin de convertir al Movimiento al Socialismo (MAS), de mero frente electoral en Movimiento Patriótico capaz de aglutinar al conjunto de  la nación oprimida. Y el milagro se produjo. Evo obtuvo el 54 % de los sufragios, lo que le proporciona la legitimidad que necesita para revertir las políticas neoliberales, que llevaron al país al borde de la desintegración. Se confirmó, una vez más, que los pueblos saben encontrar las respuestas que necesitan para preservar su existencia.

Sin embargo, sería grave error creer que la recuperación de la autoestima, de la dignidad, de la soberanía y de los recursos naturales serán tareas fáciles. Todo lo contrario. Voceros del Partido de Aznar, en España, ya mostraron las uñas, al afirmar, sin prueba alguna, que Evo ganó los comicios con los petrodólares de Venezuela. ¿Desde cuando los recursos de un país latinoamericano son superiores a los del Imperio y de las transnacionales?

En lo interno, la oligarquía nativa se aglutinará alrededor del Senado de la República, donde, gracias a un absurdo sistema electoral, los derrotados tienen un senador más que los partidarios de Evo, lo que los llevaría a sabotear todos los proyectos de ley, por la vía de falta de quórum en la Cámara Alta. Ante esta situación, dirigentes del MAS advirtieron que los movimientos sociales impedirán  el sabotaje oligárquico. Los grandes medios de comunicación social están en manos neoliberales. Así ocurre con un matutino nacional, cuyo director es parte del Movimiento Bolivia Libre (MBL), responsable, junto a Gonzalo Sánchez de Lozada (GSL), de la desaparición del ente petrolero estatal.

Los neoliberales controlan también importantes gobiernos departamentales, desde donde tratarán de impedir que el Estado recupere el control de los hidrocarburos en toda la cadena productiva y convoque a una Asamblea Constituyente, que debe colocar los cimientos de un país menos excluyente, con autonomías departamentales, en el marco de la unidad nacional, que impulse la industrialización del país y lo inserte en proyectos de contenido latinoamericano, como la empresas petroleras de la América del Sur, propuesta por el Presidente de Venezuela.

Sin embargo, los problemas vendrán también de una izquierda “termocéfala”, que ha comenzado a otorgar plazos de cien días a Evo para resolver problemas estructurales, como la desocupación, e incrementos salariales al margen de la realidad. Hoy, más que nunca, los movimientos sociales deben enfrentar los grandes desafíos de Bolivia junto a Evo y no contra él. La vigencia de una tregua social para enfrentar al Imperio y encarar con éxito las tremendas dificultades que se avecinan es indispensable.

También pueden surgir corrientes, dentro del MAS, que pongan en jaque al propio MAS. En ese listado se hallan los militantes de partidos conservadores que ingresaron a sus filas, con la finalidad de mantener sus privilegios y los de las clases sociales a las que representan. Ellos predicarán “prudencia” para que nada cambie, lo que erosionaría las esperanzas y la credibilidad de Evo Morales. Pero también dentro del MAS se hallan grupos fundamentalistas, aunque de escasa importancia, que predican un indigenismo a ultranza, lo que impedirá que el instrumento político del cambio se consolide en todos los distritos del país. Las tareas que los bolivianos tenemos por delante son gigantescas y difíciles. Sin embargo, al haber recuperado nuestro “ajayu”, permite observar el horizonte con una mirada de esperanza.

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Viernes, 06 de Enero de 2006 23:06 Autor: aonike. ;?> Hay 1 comentario.

30/12/2005


BOLIVIA: EL BOCADO DE "EL MUTÚN"

20051231020025-051219-evo-morales-3-1-.jpg

Por: Andrés Soliz Rada

El bolo alimenticio de varias transnacionales, integrado por la fabulosa serranía de “El Mutún”, al este del departamento de Santa Cruz, en plena frontera con Brasil, que contiene 40.000 millones de toneladas de mineral de hierro y 10.000 millones de toneladas de manganeso, ya estaba en sus gargantas. No se lo pudieron tragar porque la presión ciudadana logró recuperarlo del fondo de su garganta,

La licitación, que debía favorecer a las empresas brasileñas Sidersul y Vale do Río Doce Akes SA., estaba totalmente digitada. El grupo “Tumbar”, de la familia “Monasterios”, de Santa Cruz, vinculado al multimillonario brasileño, Eike Batista, ya  había logrado un permiso para avanzar en la explotación de la serranía. Ahora tenía comprometido el respaldo de cuatro de los siete integrantes del comité de adjudicación del proyecto.

Lo insólito del caso, es que se pretendía que la explotación de 1.5 millones anuales de toneladas de hierro, para la fabricación de arrabio, se la hiciera con carbón vegetal, lo que implicaba la tala de 45 hectáreas diarias de bosque amazónico,  que alcanzaría a 165 mil hectáreas anuales y 657 mil hectáreas en los 40 años de duración del proyecto.

Los depredadores afirmaban que su propuesta era la más ventajosa, al ofrecer fuentes de trabajo a 5000 motosierristas que, sin medida ni clemencia, derribarían árboles para convertirlos en combustible de la acería. Sin embargo, es más insólito todavía que a sólo 20 kilómetros del cerro cruce el gasoducto de Santa Cruz s San Pablo, lo que facilita el uso del gas natural como reductor del hierro, a fin de producir hierro esponja o palanquillas, cuyas utilidades son muy superiores a la sola comercialización del arrabio,

El secreto del enigma reside en que el arrabio debía servir como insumo a las acerías que Brasil tiene en la serranía de "El Urucum", hermana siamesa  de "El Mutún", donde se producen derivados del mineral de hierro con diesel y termoelectricidad. De esta manera, la parte boliviana del yacimiento, en lugar de ser competitiva del Brasil, se convertía en su subsidiaria.

Al detenerse la licitación, se pudo conocer que la empresa Shandong Luneng, de China, ofrece invertir, en lugar de los 500 millones de dólares de los brasileños, 5.000 millones de dólares, que abarca la construcción de un moderno ferrocarril que atraviese el territorio boliviano hasta Tacna Perú, para, desde allí, exportar, a través del Océano Pacífico, productos elaborados para los crecientes mercados asiáticos.

La importancia de la oferta es de tal magnitud que Bolivia, por primera vez en su historia, tendría un ferrocarril que articule el oriente y el occidente de su territorio. Hasta el día de hoy, el país tiene una red oriental de ferrocarriles, conectada a Argentina y Brasil, y una red occidental, que le sirve para exportar minerales por puertos chilenos. Las redes oriental y occidental continúan separadas.

Muchos creen que la licitación de “El Mutún”, en condiciones tan negativas para la ecología de Bolivia, era una contravención al protocolo de Kyoto, suscritos por Bolivia, en preservación de la capa de ozono. El atentado, a punto de consumarse, se detuvo por el abrumador triunfo del Movimiento al Socialismo (MAS), de Evo Morales, en las elecciones presidenciales del 18 de diciembre pasado.

Morales, frente a quienes pretendían presentarlo como "enemigo" del desarrollo de Santa Cruz por coadyuvar a que la licitación se postergue, aseguró que ella se llevará adelante dentro de dos meses, pero se da por descontado que, en forma previa, se cambiará el Código de Minería,  elaborado por el ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, a la medida de sus intereses privados, y se prohibirá el uso del carbón vegetal en la reducción del hierro.

Tampoco es casual, finalmente, que empresarios brasileños, asociados a grupos oligárquicos de Santa Cruz, se hubieran adjudicado 600.000 hectáreas de bosques cercanos a "El Mutún", a fin de perpetrar el ecologicidio aquí denunciado.

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Viernes, 30 de Diciembre de 2005 21:08 Autor: aonike. ;?> No hay comentarios. Comentar.

22/12/2005


BOLIVIA: LOS DERROTADOS

20051223032935-evo1.jpgPor Andrés Soliz Rada

Los separatistas de la oligarquía cruceña, uno de cuyos representantes es el presidente de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), José Céspedes (“El Deber”, 18-06-05), son los principales derrotados en las elecciones presidenciales del 18 de diciembre pasado, en las que Evo Morales, del Movimiento al Socialismo (MAS), obtuvo un triunfo inobjetable. Estos disgregadores del territorio patrio se aprestaban a entregar a las petroleras norteamericanas y europeas el dominio total de las regiones arrancadas de la soberanía nacional, a fin de convertirlas en otros “kuwaits” del cono sur latinoamericano.

Céspedes y sus congéneres no imaginaron, ni en sus peores pesadillas, que uno de cada tres habitantes de Santa Cruz de la Sierra votaría por el MAS y que uno de los tres senadores de ese departamento responderá al primer indígena que llega a la Presidencia, con un discurso de unidad nacional, que aísla y derrota también a los voceros de un fundamentalismo indigenista, tan trasnochado como la edad de piedra. En las candidaturas perdidosas, los separatistas también fueron marginados.

La noche de las elecciones, alrededor de 40.000 personas se congregaron en las inmediaciones de la Casa de Campaña del MAS de Santa Cruz para festejar su victoria. La prepotencia de la Unión Juvenil Cruceñista, que repelió a palos a indígenas que trataban de ingresar a la Plaza de la ciudad oriental, será difícil que se repita. Uno de los economistas más prestigiosos del país, por su talento y honestidad, además de portador de dos apellidos tradicionales del oriente boliviano, Roger Ortiz Mercado, es el vocero del MAS en Santa Cruz, lo que equivale a decir también que es el vocero de la unidad nacional en ese departamento.

La derrota alcanza a los gerentes y subalternos de las transnacionales, que añoraban discutir los contratos petroleros con sumisos funcionarios distritales que acataran sus órdenes y no con un Estado nacional, que debe retomar el interrumpido camino de su construcción y fortalecimiento, con el apoyo de regímenes que, en mayor o menor grado, defienden la autonomía de sus pueblos, como Chávez, Lula, Vásquez y Kirchner. Los racistas de los nueve departamentos también han mordido el polvo de la derrota. Sus antepasados fundaron, en 1825, una república oligárquica de la que fue excluido el 90 por ciento de sus habitantes, lo que generó un colonialismo interno que el MAS debe terminar de erradicar.

Este triunfo tiene, como antecedentes, la rebelión de Tupak Katari de 1781; las insurrecciones de mojeños y chiriguanos en el oriente boliviano, la revolución paceña del 16 de julio de 1809, en cuya Junta Tuitiva participaron representantes indígenas; la revolución del 9 de abril de 1952, que consagró el voto universal; la fundación de Conciencia de Patria (CONDEPA), que, en 1989, logró que Remedios Loza sea la primera mujer indígena en ser diputada nacional y los triunfos de movimientos sociales que expulsaron a la norteamericana Bechtel que impuso la privatización del agua y consiguieron la fuga del corrupto Gonzalo Sánchez de Lozada.

La victoria de Evo Morales está, sin embargo, plagada de dificultades. La primera de ellas reside en contener a quienes tratarán de utilizar la elección de prefectos (gobernadores de cada departamento) para continuar enarbolando consignas separatistas. El Presidente electo ha aclarado que en la Asamblea Constituyente, a reunirse desde agosto próximo, se apoyarán a las autonomías en el marco de la unidad nacional. La simbiosis de ponchos y corbatas es la frase que utilizó al iniciar su campaña proselitista.

Las autonomías no están en discusión. Lo que se debatirá serán su contenido y sus alcances. Esta claro que las autonomías no incluyen a las relaciones exteriores, a las Fuerzas Armadas y la Policía, al régimen económico y financiero, a una base filosófica común en la educación, que coadyuve a la consolidación del ser nacional, y la planificación estratégica de la economía. Lo anterior significa estructurar un Estado nacional capaz de insertarse en los proyectos de integración de América Latina, sobre todo, en materia petrolera. Finalmente, Evo y el MAS requieren aislar a la ultra izquierda, pero para ello deben demostrar que no son una continuación del neoliberalismo, repudiado en las calles y en las urnas, sino una ruptura con la claudicación y el saqueo, con la inmoralidad y el cinismo.

Jueves, 22 de Diciembre de 2005 23:07 Autor: aonike. ;?> Hay 4 comentarios.

15/12/2005


BOLIVIA

20051216030722-evo.jpgSIGNIFICADO DE LAS ELECCIONES

Por Andrés Soliz Rada

En las elecciones del 18 de diciembre próximo, se juega la viabilidad de Bolivia. El triunfo del Movimiento al Socialismo (MAS), de Evo Morales, puede significar, más allá de sus contradicciones y limitaciones, la recuperación progresiva de la soberanía nacional, casi anulada por los regímenes neoliberales de las dos últimas décadas. El analista argentino, Andrés Oppenheimer, conocido por sus posiciones neoliberales, acaba de afirmar, en el “Miami Herald”, al igual que su congénere Carlos Alberto Montaner, que el único país en el continente en riesgo de desaparecer es Bolivia.

El drama de esta república reside en tener una importante reserva de gas natural, adecuada a las necesidades del Cono Sur, donde las grandes petroleras como Repsol, Total, British Gas y Exxon, están fuertemente asentadas, sin que el Estado nacional, reducido a escombros por el neoliberalismo, antes de haber podido consolidarse, esté en condiciones de fiscalizarlas. La posibilidad de contener la balcanización del país no pasa sólo por el triunfo del MAS, sino porque ese triunfo sea contundente, a fin de tener la fuerza que necesita para detener a las tendencias separatistas alentadas por transnacionales, sobre todo en Tarija y Santa Cruz.


El domingo se elegirán no sólo al presidente y vicepresidente de la República, sino a Prefectos departamentales, varios de los cuales podrían alentar tendencias disgregadoras, con el apoyo de centros de poder mundial, organismos financieros y grandes consorcios económicos. Se necesita que el MAS deje de ser sólo una confusa y vacilante fuerza de resistencia al neoliberalismo, para convertirse en Movimiento Liberador, capaz de aglutinar a la nación oprimida, sin caer en fundamentalismos indigenistas que profesan varios de sus dirigentes.

El movimiento nacional requiere de capacidad de movilización en torno a la defensa de la autoestima, de la propiedad de los recursos humanos y naturales y de su industrialización interna, dentro de la visión bolivariana, hoy liderada por el Presidente Hugo Chávez. El MAS debe comprender que no está partiendo de cero. Por ello debe recoger las banderas del socialismo militar que en 1937 protagonizó la primera nacionalización del petróleo en América Latina; del Presidente Gualberto Villarroel, colgado, en 1946, de un farol de la Plaza Murillo, de La Paz, por enfrentar a la plutocracia del estaño y los latifundistas; de la traicionada Revolución Nacional de 1952; de la segunda nacionalización del petróleo de 1969, llevada a cabo por el general Alfredo Ovando; y del “Modelo Endógeno de Desarrollo, propuesto por “Conciencia de Patria”, en 1989. Sobre esa base, Evo Morales puede convertirse en el primer presidente indígena, con visión nacional, en un país de mayoría quechua-aymara.

El destino de Bolivia depende también del apoyo de los movimientos populares de América Latina, que no pueden observar con indiferencia, como hasta ahora, los intentos del imperio y sus agentes por despedazar al país. El MERCOSUR es la avanzada de la resistencia a las ingerencias imperiales, pero, infelizmente, poderosas transnacionales están incrustadas en los países que lo integran. Del resultado de la pugna entre los pueblos de Argentina, Chile, Brasil, Paraguay y Uruguay frente a las petroleras de EEUU, Inglaterra, Francia y España dependerá también el proceso boliviano.

Petrobrás debería ayudar a la reorganización de la empresa petrolera estatal de Bolivia (YPFB), sin someterse a las presiones de sus socias: Repsol y la Shell. La ayuda venezolana debe servir para que YPFB forme parte de Petrosur, la propuesta más audaz del Presidente Chávez. Es un grave error creer que la derrota del movimiento popular boliviano beneficiará a los países vecinos. Todo lo contrario. La disgregación de Bolivia proseguirá con similares intentos en Paraguay, Uruguay, Perú y Ecuador, sin olvidar que el capital financiero busca arrancar la Patagonia de la soberanía argentina y la Amazonía del control brasileño.

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Jueves, 15 de Diciembre de 2005 23:04 Autor: aonike. ;?> No hay comentarios. Comentar.

09/12/2005


BOLIVIA: “IMPERIALISMO” VENEZOLANO

20051210002739-bolivia-marcha-1-.jpgPor Andrés Soliz Rada
La Paz – Bolivia

“Sólo los necios hablan de establecer relaciones perdurables, sin el empleo de la fuerza, entre la raza americana pura, tal como existe en los Estados Unidos, y la raza mestiza hispano india, tal como se encuentra en México y Centro América" .William Walker: “Autobiografía”.1855 (“Guía del Tercer Mundo”. Editorial Bodoni. México, 1979. Página 315).

En las campañas electorales de todo el mundo existen exageraciones y falsedades. Sin embargo, es demasiado que Hernán Terrazas, representante de la candidatura presidencial de Jorge Quiroga, hubiera indicado a Juan Ramón Quintana, delegado de Evo Morales, que este último apoyaba al “Imperialismo Venezolano”, de Hugo Chávez, en respuesta a la crítica que recibió de coincidir con la política de EEUU.

La frase del filibustero norteamericano que inicia esta nota, quien, con apoyo de Washington, se proclamó, en 1856, presidente de Nicaragua, a fin de extender el esclavismo que estaba a punto de ser abolido en su país, se anticipó a la diferencia que establecieron los clásicos del marxismo, sobre todo a partir de Lenin, entre países opresores y oprimidos, caracterizada por la succión del excedente económico que, en mayor o menor grado, sufren las colonias y semicolonias por los imperios, no exenta de invasiones y mutilaciones territoriales.

Sobre el particular, Carlos Montenegro, en su libro “Las Inversiones Extranjeras en América Latina”
, desnuda la brutalidad con que EEUU se anexó la mitad de México, dividió a Colombia para crear la República de Panamá, los desembarcos de marines en Centro América, la prepotencia con que la CIA derrocó a Jacobo Arbenz, en Guatemala, o las matanzas de la United Fruit, en países "bananeros" insumisos al coloso norteamericano.

Lo anterior no sólo es historia. Es también presente. No han pasado muchos años desde el bombardeo a Panamá, las invasiones a Granada o la República Dominicana, las imposiciones de dictaduras inhumanas en la región o los genocidios en Irak o Afganistán, sin olvidar los innecesarios bombardeos atómicos a Hiroshima y Nagasaki, sus cárceles en Bagdad o Guantánamo o los actuales centros de tortura de la CIA en Europa oriental.

Venezuela, en cambio, es una más de las provincias balcanizadas de la Patria Grande. Sufrió todas las consecuencias de esa disgregación, desde la succión petrolera y la mono producción, recordada por Sergio Almaraz en su “Petróleo en Bolivia”. A fines del Siglo XIX y principios del Siglo XX, sufrió el bombardeo de sus puertos, por barcos ingleses, alemanes e italianos, por el no pago de la deuda externa.

Todos los intentos de las semicolonias por detener la humillación han sido denostados por las metrópolis y sus agentes internos. Perón fue tildado de fascista, Villarroel de nazi, el MNR de comunista, al igual que el gobierno del general Alfredo Ovando y Marcelo Quiroga Santa Cruz, por nacionalizar el petróleo.

Con todos los defectos que se quiera encontrar al Presidente venezolano, Hugo Chávez es un referente de la liberación nacional en América Latina, sobre todo por pretender articular a las empresas estatales en América del Sur y Centroamérica. Lo anterior es intolerable para las transnacionales europeas y norteamericanas del oro negro.

En la política cotidiana, no siempre coinciden las visiones de Venezuela y Bolivia, menos si esta se halla gobernada por los continuadores de la política de Gonzalo Sánchez de Lozada. Desde luego que nos alegró que Chávez apoyara la causa marítima de Bolivia y no compartimos su apoyo a José Miguel Insulza para la Secretaría General de la OEA. Hubiéramos preferido que siga comprando soja boliviana y no la de EEUU. Quisiéramos que rompa el anillo energético que busca succionar el gas boliviano.

Sin embargo, una es la política concreta de Chávez que tiene que buscar las formas de detener los intentos de la CIA por derrocarlo y asesinarlo, y otra utilizar esos matices para calificar a su régimen de “imperialista”, como los que presiden los Bush, los Cheney o los Tony Blair.

Viernes, 09 de Diciembre de 2005 20:17 Autor: aonike. ;?> Hay 1 comentario.

02/12/2005


BOLIVIA: LA AGONÍA NACIONAL

20051203023113-d75505morales130p-1-.jpgPor Andrés Soliz Rada

Bolivia agoniza, pero no sólo por la voracidad de las petroleras, la maldad de los organismos financieros o la ambición de las oligarquías vecinas. Agoniza por su crisis espiritual, porque su “ajayu” (palabra aymara que significa alma) está casi desintegrada.

Cuando miles de comerciantes exigen que continúe la venta de ropa usada de EEUU (prohibida en toda la región), lo que ocasiona el cierre de fábricas y talleres, se advierte que la crisis ha alcanzado a sectores populares.

Cuando las FFAA observan impasibles la entrega a EEUU de 28 mísiles defensivos (de corto y mediano alcance), donados por China Popular, para que sean desactivados y luego devueltos como chatarra, se comprueba que carecen de dignidad.

Cuando el candidato presidencial del MNR, Michiaki Nagatani, es aplaudido por asegurar que seguirá pagando a los mayores de 65 años un bono solidario (BONOSOL), cuyo monto (250 dólares al año) es el mismo para un paupérrimo campesino o para el plutócrata Gonzalo Sánchez de Lozada (GSL), con lo que se dilapidan los recursos de la liquidación de las empresas estatales, se engaña al país al decirle qué saldrá de la miseria por el camino de la limosna. ¿Qué hubiera pasado si los europeos occidentales utilizaban los dineros del Plan Marshall para repartirlo entre sus ancianos?

Cuando llega a la sede de gobierno el Presidente de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), José Céspedes, después de vociferar la consigna ¡Independencia!, ¡Independencia!, en una reunión pública de Santa Cruz, (“El Deber” 18-06-05), sin que nadie critique su actitud, se demuestra que el fatalismo disgregador ha adormecido a columnistas y comunicadores sociales. Cuando los disgregadores de Bolivia hacen firmar libros a favor del separatismo sin que existan respuestas por la unidad nacional, se comprueba que la capacidad defensiva de los bolivianos es inexistente.

Cuando muchos cooperativistas mineros se oponen a la reorganización de la Corporación Minera de Bolivia (COMIBOL), en alianza con las transnacionales, y sindicalistas de YPFB que impulsaron la liquidación de la estatal petrolera pretenden repetir sus tropelías, ahora que la empresa ha sido reflotada, sin que la sociedad los condene, debe aceptarse que el debilitamientos de la conciencia nacional ha llegado al movimiento obrero. COMIBOL y YPFB pueden ser reorganizadas sin las lacras de la corrupción que las corroyeron.

Calles y caminos son cotidianamente bloqueados, con frecuente financiamiento de ONGs, por motivos nimios. No existe preocupación por el país en su conjunto. Muchos creen que los problemas serán resueltos con una Asamblea Constituyente, a realizarse después de las elecciones presidenciales del 18 de diciembre. Están equivocados, porque en estas elecciones se elegirán prefectos departamentales, que antepondrán la región al país y obstaculizarán la reconstitución del Estado Nacional.

Casi la mitad de la población deposita su esperanza en Evo Morales, el primer indígena, con visión nacional, que ocuparía la presidencia de la República. Me sumo a esa ilusión, pero siempre y cuando su acompañante a la vicepresidencia, Álvaro García Linera, abandone su prédica de “nación aymara”, con derecho a territorio propio, a parlamentarios “originarios” y manejo autónomo de recursos naturales. Hasta ahora nadie ha trazado diferencias claras entre indígenas y mestizos o entre territorios de unos o de otros. Por el contrario, la base de la nación es indo mestiza. Pero en tanto el indigenismo a ultranza es sólo testimonial, detrás del separatismo regional están las transnacionales que pretenden controlar el gas de Tarija y Santa Cruz, para beneficio de sus filiales y socias asentadas en Chile, Argentina y Brasil.

Existe poco espacio para la esperanza. Aunque el “ajayu” de Tupak Katari, de los protomártires de la independencia y de patriotas como Busch, Villarroel, Almaraz, Quiroga Santa Cruz y Ortiz Mercado puede aún lograr que el MAS forme parte de un Movimiento Nacional más amplio y unitario, desprovisto de fundamentalismos indigenistas y capaz de salvar a Bolivia.

 

Viernes, 02 de Diciembre de 2005 22:00 Autor: aonike. ;?> No hay comentarios. Comentar.

11/11/2005


BOLIVIA

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OMISIÓN EN LA CUMBRE

Por Andrés Soliz Rada
La Paz – Bolivia

El documento de la tercera cumbre de los pueblos de América, suscrito el 4-XI-05 en Mar del Plata, Argentina, paralelo a la reunión de presidentes del continente, resume las respuestas a la opresión imperial. En ese sentido, rechaza al Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), la deuda externa, el terrorismo de Estado, la detención política de ciudadanos cubanos en EEUU y la protección de Bush al terrorista Posada Carriles, defiende los derechos humanos, la integración Latinoamérica, una mejor distribución de la riqueza y seguridad hemisférica frente al neoliberalismo genocida.


Como todo en la vida es perfectible, el analista Enrique Oliva, en “Rebanadas de la Realidad”, del 8-XI-05 (distribuido por Internet), indica que la declaración debió exigir también el retiro de enclaves coloniales en las Malvinas, en las Guayanas y en islas del Caribe, convertidas en paraísos financieros. Admite, sin embargo, que el tema Malvinas fue subsanado en el vigoroso discurso del Presidente Hugo Chávez, quien concluyó vitoreando a las Malvinas argentinas.

Desde nuestro punto de vista, el documento de Mar del Plata debió denunciar, además, los desembozados intentos de desmembrar a Bolivia, en beneficio de las petroleras. En momentos en que concluía el evento contestatario, el ex canciller boliviano, Juan Ignacio Siles del Valle, revelaba que Chile promovió una invasión armada en Bolivia, el 24 de junio de 2004. Ese día se produjo la renuncia del Jefe de Estado, Carlos Mesa, quien dejó el cargo al Presidente de la Corte Suprema. Eduardo Rodríguez Veltzé. La sugerencia fue presentada por José Miguel Insulza, delegado de Santiago ante la asamblea de la Organización de Estados Americanos (OEA), razón por la que Bolivia, explicó Siles, no apoyó su designación como secretario general de ese organismo. (“El Diario”, de La Paz, 5-X-05).

Insulza, según Siles, explicó que no estaba pidiendo la intervención de “cascos azules”, de las Naciones Unidas, sino una incursión internacional, basada en el artículo 20 de la “Carta Democrática” de la OEA, que justifica esa acción en caso de riesgo para la democracia en la región. Añadió que, felizmente, ningún país respaldo esa moción. En la misma publicación, otro ex canciller boliviano, Javier Murillo de la Rocha, acusa a Insulza de actuar “como un vulgar invasor”.

El analista Juan Ramón Quintana recordó que Chile se ha convertido en el aliado estratégico de EEUU en la región, que gastó, en los últimos años, más de 8.000 millones de dólares en armamentos, con lo que rompió el equilibrio militar en la zona, que envió tropas a Haití, vendió armas a Ecuador y permitió que su territorio sea utilizado por Inglaterra en la guerra con Argentina (“La Prensa”, 7-XI-05). Las transnacionales asentadas en Chile necesitan las reservas bolivianas de gas y agua dulce y han logrado que importantes empresarios chilenos se asocien a oligarcas de Santa Cruz, en rubros importantes como la Banca y la agroindustria.

Los acosos a la integridad de Bolivia no tienen pausa. Esa oligarquía, que deseaba designar un gobernador para Santa Cruz, impuso, mediante la manipulación de los grandes medios de comunicación masiva, la elección de prefectos desvinculados del Estado nacional, a realizarse en próximas semanas. El presidente de sus industriales, Gabriel Dabdoub, demandó la inmediata venta de gas a Chile, en lugar de que esta materia prima sea utilizada como elemento de negociación de Bolivia para recuperar su salida marítima y en contra de lo decidido por un referéndum nacional.

Esa oligarquía acoge en su seno a las petroleras que urgen las ventas de gas a sus filiales asentadas en Argentina y Brasil, vetando la industrialización interna el gas. Ya circulan libros pidiendo la “independencia” de Santa Cruz. En forma previa, el Ministro de Defensa argentino, Jorge Pampuro, declaró que Bolivia ya está libanizada. El prófugo Gonzalo Sánchez de Lozada (GSL) pronosticó que Bolivia será invadida como Afganistán. Mark Falcoff, asesor de Dick Cheney, aseguró que Bolivia será “borrada del mapa”. Bush insiste en que el país firme el tratado de inmunidad para sus tropas, ya instaladas en Paraguay. Tantos antecedentes ameritaban una advertencia en la cumbre de los pueblos de América.

Viernes, 11 de Noviembre de 2005 17:39 ;?> No hay comentarios. Comentar.

04/11/2005


BOLIVIA

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Maradona y Evo Morales - Cumbre de los pueblos 

LIBROS PARA LA UNIDAD NACIONAL 

Por Andrés Soliz Rada

La Paz - Bolivia

El titular periodístico es inequívoco: “Buscan firmas por la independencia de Santa Cruz” (“La Prensa”, 29-X-05). La consigna de dividir a Bolivia proviene de sectores del “Comité Pro Santa Cruz”, aplicada por la Unión Juvenil Cruceñista (UCJ), conocida  por golpear a indígenas que reclaman acceso a la tierra. Si sectores de ese Comité canalizan los planes de las petroleras, de centros de poder mundial y de la oligarquía chilena, ¿por qué los habitantes de Santa Cruz, respaldaos por el cardenal Julio Terrazas, jefes militares y policiales, empresarios, trabajadores del campo y de las ciudades, profesores, estudiantes y amas de casa, no abren libros en defensa de la unidad nacional?

Es verdad que la letal alianza de petroleras,  usurpadores de tierras fiscales e importantes medios de comunicación busca la secesión de Santa Cruz. Pese a ello, no detendrá la avalancha de un pueblo orgulloso de ser boliviano. El nacer en algún lugar del planeta es una fatalidad. Sin embargo, el haber nacido y vivido en un país oprimido por los imperios, saqueado por las transnacionales y cercenado por oligarquías vecinas, con la complicidad de nuestros propios oligarcas, es un reto para no convertirnos en apátridas. Es cómodo pertenecer a potencias que explotan a países pobres. Es heroico, en cambio, en países como el nuestro, conservar la heredad que nos legaron nuestros mayores y que debemos dejar a nuestros hijos.

Luchar en Bolivia por la integridad nacional no es lo mismo que defender el andino centrismo, la sede de gobierno, el número de escaños parlamentarios para las regiones o los privilegios de los burócratas que gobiernan desde La Paz. Esas deformaciones fueron estructuradas por los oligarcas de la plata, los “barones” del estaño y por quienes condujeron a la revolución de 1952 a la claudicación y la derrota, y que dejaron en la miseria al conjunto del país. Ningún ciudadano humilde, de ninguna región del país, fue cómplice de ese fracaso ni acuñó la  mentalidad centralista de la gran minería, digitada por el capital foráneo. Todo esto debe cambiar, pero no para despedazar a Bolivia ni empujarla a contiendas fratricidas.

Santa Cruz tiene demasiada tradición patriótica para dejarse manipular por traficantes inescrupulosos. Lo señeros espíritus del federalista Andrés Ibáñez (nacido en Cochabamba), de Germán Busch, nuestro máximo héroe en la guerra del Chaco, de Enrique Finot, el canciller en la primera nacionalización del petróleo en América Latina, de Dionisio Foianini, el fundador de YPFB, y de Humberto Vásquez Machicado, el eximio historiador que condenó el Código “Davenport” del MNR guiarán esa epopeya unitaria.

Cabe sumar el recuerdo de Ñuflo Chávez Ortiz, que tanto luchó contra el pongueaje,  de Mario Gutiérrez, el sólido defensor de la causa marítima, de José Ortiz  Mercado, el forjador de la mejor estrategia para el desarrollo nacional que se escribió en Bolivia o de Gladys Moreno, cuya melodiosa voz buscó siempre unir al país.

Esos nombres tienen continuadores en el presente, como los de la parlamentaria Nora Soruco, de políticos como Roger Ortiz Mercado, Jerjes Justiniano, Tany Menacho y Carlos Hugo Molina, de escritores como Homero Carballo, de artistas como Piraí Vaca, de cineastas como Rodrigo Bellot o de periodistas como Fredy Morales. Por el contrario, candidatos presidenciales como Jorge Quiroga Ramírez deben explicar por qué propician  a candidatos que atentan a la unidad nacional, como Roberto Ruiz Vas Werner en Tarija, en tanto Samuel Doria Medina, debe preguntar a su candidato vicepresidencial, Carlos Dabdou, si continúa planteando la “nación camba”, disgregadora de Bolivia.

La lucha por la unidad nacional exige diferenciarse de fundamentalismo indigenista, como el que propició Alvaro García Linera, candidato vicepresidencial del MAS, de Evo Morales, quien, felizmente, ha cambiado de discurso, y que servía, como anillo al dedo a los separatistas del oriente. Para abrir los libros en defensa de la unidad nacional nadie tiene que pedir permiso a nadie. Todo ciudadano que ama a su Patria debe hacerlo por iniciativa propia, con quienes comparten su patriotismo. Hoy, como nunca, adquiere validez, esta trascendental reflexión de José de San Martín: “Cuando la Patria está en peligro todo está permitido, menos el no defenderla”.

Viernes, 04 de Noviembre de 2005 19:52 ;?> No hay comentarios. Comentar.

24/10/2005


BOLIVIA

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EL PAÍS SIN CLASE DIRIGENTE


Por: Andrés Soliz Rada

En las semi colonias, como Bolivia, a diferencia de las naciones industrializadas, las clases sociales no se desarrollan principalmente por contradicciones internas, sino en oposición o apoyo a los imperialismos que distorsionan su economía. En este sentido, las oligarquías no tienen un proyecto nacional, ya que sólo aspiran a recoger las migajas de las transnacionales, a las que se unen para debilitar al Estado nacional. Sin embargo, en países vecinos los empresarios nativos no siempre son enemigos del Estado.

Cabe recordar que las petroleras integran la Federación de Empresarios Privados de Santa Cruz (FEPSC), que tiene peso político decisivo en la región. La Confederación de Empresarios, con sede en La Paz, avala la aberración, se ufana de haber impulsado la liquidación del ente petrolero estatal y nunca tuvo la honestidad de condenar la monumental corrupción de Gonzalo Sánchez de Lozada (GSL).

Se pensó que los empresarios de origen indígena (en el país se los llama cholos) serían la vanguardia nacional, al no estar directamente vinculados al capital foráneo. El industrial cervecero, Max Fernández, impulsó la Unión Cívica Solidaridad (UCS), que obtuvo importantes espacios políticos, usados por “el jefe” para evadir impuestos con todos los gobiernos de turno a los que apoyaba con similar entusiasmo.

En 1988, el comunicador social, Carlos Palenque, fundó Conciencia de Patria (CONDEPA), con el fanático respaldo del cholaje indo mestizo. Su núcleo intelectual elaboró el “Modelo Endógeno de Potenciamiento Nacional”, varios de cuyos planteamientos fueron asimilados por la revolución venezolana y han sido recogidos, sin mencionar su procedencia, por el Movimiento al Socialismo (MAS), de Evo Morales.

CONDEPA desapareció el 2002, por la muerte prematura de su fundador, por no haber construido una dirección política sólida, por los fraccionamientos internos y por la campaña despiadada de casi todos los medios de comunicación del sistema, apoyada por la Corte Nacional Electoral y los partidos tradicionales. Sin embargo, CONDEPA abrió el camino a organizaciones quechua-aymaras, como el Movimiento Indígena Pachacutec (MIP), cuyos planteamientos etnicistas, lo hicieron inviable. Los partidos que se reclaman de la clase obrera, al sostener que la contradicción fundamental en Bolivia opera entre proletariado y burguesía y no entre el imperialismo y la nación oprimida, carecen de convocatoria.

En América Latina, los grandes movimientos nacionales, como el peronismo argentino, el MNR boliviano y el aprismo peruano, fueron forjados, a veces con participación militar, por intelectuales de las capas medias. El MNR, con Víctor Paz Estensoro a cabeza, claudicó desde el inicio de la revolución de 1952, al no completar la nacionalización de las minas con hornos de fundición, proceso industrial que continuó realizándose en fundiciones inglesas de propiedad de Patiño, el más importante de los “Barones” del estaño. Paz Estensoro terminó respaldando la liquidación de YPFB llevada a cabo por GSL.

La otra rama del MNR, acaudillada por Hernán Siles Zuazo, fue cercada, después de la reapertura democrática de 1978, por la social democracia, encarnada por el Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR), de Jaime Paz Zamora, y por el Partido Comunista (PC), línea Moscú. Los jóvenes idealistas del MIR, admiradores del Che Guevara, participaron en vergonzosos actos de corrupción, como en los llamados “narco vínculos”, y traicionaron a sus ideales, para terminar de abanderados, en meses pasados, de la ratificación del tratado de inmunidad para las tropas norteamericanas.

El MAS, que al igual que CONDEPA tiene una base social indo mestiza, no ha transparentado sus relaciones con las ONGs, lo que puede empantanarlo. Tampoco ha renunciado a prácticas corruptas heredadas del pasado. En anteriores días, su candidato renunciante a Senador por Santa Cruz, general ® Vito Ramírez, denunció que en el MAS existe “depravación política”, ya que fue presionado para firmar papeles en blanco a fin de garantizar su lealtad. El MAS tiene enemigos externos muy peligrosos, pero ninguno tan temible como el pragmatismo interno, al que debe derrotar a fin de constituirse en dirección política de la nación oprimida.

 

Lunes, 24 de Octubre de 2005 17:22 ;?> No hay comentarios. Comentar.

16/09/2005


BOLIVIA: IMPERIO Y DEMOCRACIA

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Por Andrés Soliz Rada



Nunca, desde los tiempos de Pericles, se había profundizado tanto el abismo entre contenidos y formas de la democracia. Aún en la antigua Grecia, se sabía que este sistema de gobierno beneficiaba sólo a los hombres libres y no a los esclavos que lo sustentaban. Sin embargo, se lo utiliza hoy para justificar la succión transnacional de recursos naturales, explotación inicua de mano de obra barata y apropiación del excedente económico generado por nuestros pueblos. Los “modernos romanos” dicen que no se recuerda otros momento en la historia en que esta democracia hubiera tenido tanta aceptación generalizada.

A sus críticos se les recuerda que su ausencia condujo a totalitarismos como los de Stalin o Hitler o, en América Latina, a dictaduras genocidas, como las de Videla en la Argentina, García Meza en Bolivia o Pinochet en Chile, con su secuela de desaparecidos, torturados y asesinados. Sus abanderados dicen que la lucha por la democracia necesitó de algunos “sacrificios”, como lanzar bombas atómicas innecesarias sobre Hiroshima y Nagasaki, invadir Vietnam o devastar Irak, a fin de derrocar al dictador Sadam Hussein.

Sus ideólogos olvidan que los sátrapas centroamericanos asesinaron con respaldo directo del Pentágono y que, posteriormente, esos mismos dictadores fueron abandonados a su suerte cuando el imperio advirtió, en su pugna geopolítica con la ex Unión Soviética, las ventajas de reemplazarlos por “demócratas” sumisos. Así, América Latina vivió la tragedia de ofrendar la vida de decenas de miles de jóvenes idealistas que coadyuvaron a expulsar a dictadores instalados por los norteamericanos, reemplazados por una democracia al servicio de los norteamericanos. A partir de Jimmy Carter, los términos democracia y libre mercado se volvieron sinónimos.

La victoria mediática de “La Trilateral” (EEUU, Japón y Alemania Occidental) fue mayúscula. Hoy parece una herejía recordar que en la cúpula del gobierno de EEUU se halla el Presidente George Bush, cuyas campañas electorales fueron financiadas por la Enron, el vicepresidente Dick Cheney, de la Halliburton, la empresa de servicios petroleros más grande del mundo, beneficiaria de enormes contratos de “reconstrucción” del Irak, y la Secretaria de Estado, Condoleezza Rice, vinculada a la petrolera Chevron. No hay parlamentarios que repudien al complejo civil militar que también oprime al pueblo del norte. Ello se debe a que ese complejo determina la viabilidad de los candidatos. Y si alguien, como John Kennedy, pierde el libreto, simplemente se lo asesina.

En semicolonias, como Bolivia, la democracia controlada tuvo efectos devastadores para la conciencia nacional. Como los primeros enemigos eran los dictadores y no el imperialismo, no era reprochable que dirigentes de la Central Obrera Boliviana (COB) recibieran “ayudas” de la Embajada de EEUU, que el Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR), que nació, en 1971, levantando el estandarte del Che, impulse hoy el tratado de inmunidad para las tropas de EEUU, o que destacados intelectuales de la izquierda dogmática acaben como empleados bien remunerados de ONGs, dependientes de los mismos centros de poder mundial.

La democracia controlada borró la línea divisoria entre pro imperialistas y antiimperialistas. Hasta Marcelo Quiroga Santa Cruz firmó un acuerdo en defensa de la democracia con Víctor Paz Estensoro, en ese momento candidato favorito del Departamento de Estado. No se concibió entonces ni ahora generar procesos democráticos que rescaten la autodeterminación nacional. Sobre el particular, Condoleezza Rice dijo que la democracia es el derecho que tiene la gente a emitir su voto, pero no a cambiar de políticas. Su cinismo es irreprochable.

El Presidente Chávez, de Venezuela, ha evitado la invasión del imperio, al no otorgar pretextos a quienes pretenden derrocarlo por ser, supuestamente, anti demócrata. Chávez ha conseguido transparentar la democracia, lo que equivale a develar decretos reservados y contratos ocultos. Esto demuestra que la democracia oculta del imperio no es democracia y que otra democracia es posible.
Viernes, 16 de Septiembre de 2005 20:42 ;?> No hay comentarios. Comentar.

26/08/2005


BOLIVIA: CANDIDATOS Y PROMESAS

soliz1101.jpgPor Andrés Soliz Rada

Varios candidatos creen que la validez de sus programas depende del volumen de sus promesas electorales. Así confunden lo fundamental con lo accesorio, al evitar que los debates giren alrededor de los hidrocarburos, la minería, la tierra y la exclusión social. De lograrse resultados positivos, sobre todo en hidrocarburos y minería, se contará con los recursos necesarios para mejorar la salud, la educación, el empleo y el medio ambiente. Los ex gobernantes deben explicar su conducta pasada. El ex presidente Jorge Quiroga Ramírez tiene que informar el por qué coadyuvó a la venta de las refinerías de petróleo a precios vergonzosos, se opuso a revertir la liquidación de las empresas estratégicas del Estado y levantar la confidencialidad de esas medidas.

Samuel Doria Medina, después de su participación como Ministro de Jaime Paz Zamora (1989-1993), coadyuvó al cierre del Banco del Estado, del cual su empresa, la Sociedad Boliviana de Cemento (SOBOCE) era importante deudora. Hoy figura en el directorio de SOBOCE el abogado Oscar Bonifaz Gutiérrez, gestor de los negociados de Gonzalo Sánchez de Lozada (GSL) y actual gerente del Proyecto “San Cristóbal” (explotación de plata), cuyo principal inversionista es el multimillonario norteamericano, George Soros. Doria anuncia que las transnacionales dejarán parte de sus utilidades en el país. Su relación directa con Bonifaz e indirecta con Soros, ¿le permitirá cumplir su ofrecimiento?

El candidato del MIR, Hormando Vaca Diez, asegura que defenderá la soberanía nacional, después de haber sido, junto a Carlos Mesa, el impulsor del oprobioso Tratado de Impunidad para las tropas norteamericanas en el Senado, el que, felizmente, no fue aprobado en Diputados. Habla de honestidad olvidando sus propias vinculaciones sociales y las de su partido con el narcotraficante “Oso” Chavaría. Oscar Eid Franco, quien anunció la postulación, estuvo cinco años en la cárcel purgando el delito.

Sobre las espaldas del candidato de GSL, Michiaki Nagatani, pesan la alevosa destrucción del Estado Nacional y la muerte (además de muchas otras) de 70 patriotas que ofrendaron su vida para lograr la renuncia del agente de las transnacionales. El candidato René Joaquino trató de ser, pero no pudo, candidato vicepresidencial de GSL. ¿Discrepó de su política, con la que, por el contrario, estuvieron de acuerdo varios de los alcaldes que lo respaldan?

La esencia del programa nacional tiene que ver, paradójicamente, con el Movimiento al Socialismo (MAS), de Evo Morales, la fuerza más importante del campo popular. Infelizmente, Morales, después de reunirse con los dirigentes cívicos de Tarija y con el Presidente argentino Néstor Kirchner, respaldó la reanudación de venta de gas a la Argentina, a precios “solidarios” para Repsol y Pluspetrol, con consecuencias nefastas para el interés nacional. No cuestionó el Código de Minería de GSL y no planteó, en su proyecto de Ley de Hidrocarburos, la participación del Estado en la fijación de precios internos y de exportación, así como la refundación efectiva de YPFB y la industrialización del gas dentro del país. Tampoco exigió la anulación de los contratos con las petroleras, por no tener aprobación congresal, vacío que fue llenado por otras personalidades.

Los candidatos necesitan equilibrio al enfocar el tema tierra a fin de evitar los riesgos para la unidad nacional. Los empresarios del Oriente, importantes generadores de divisas, deben diferenciarse de los especuladores de propiedades improductivas y mal habidas y de las petroleras que quieren usarlos al servicio de sus intereses. Los indígenas de tierras bajas son (o deberían ser), los mejores defensores del medio ambiente, contaminado sobre todo por la actividad minera descontrolada. El equilibrio requiere de la dotación de tierras a migrantes del Occidente, que tienen derecho a un pedazo de tierra en el seno de su Patria.

Las elecciones han tenido la virtud de incorporar a la problemática nacional a dos políticos que esgrimían posiciones fundamentalistas. Carlos Dabdu, vocero de la “Nación Camba”, ahora candidato vicepresidencial de Doria Medina, y Alvaro García Linera, de Evo Morales, uno de los ideólogos de la autonomía aymara. Los discursos de ambos se enmarcan ahora en los problemas nacionales, que es lo que anhela la mayoría ciudadana.
Viernes, 26 de Agosto de 2005 19:54 ;?> No hay comentarios. Comentar.

05/08/2005


BOLIVIANIZAR A BOLIVIA

escudo1.jpgPor Andrés Soliz Rada

Al conmemorarse (el 6 de agosto) el 180 aniversario de su fundación, Bolivia está desbolivianizada. El debilitamiento de la conciencia nacional se expresa en la defensa de intereses sectoriales frente al interés nacional, que parece cada día más difuso y etéreo. Lo anterior ha venido acompañado de una prédica sistemática, directa e indirecta, sobre la inviabilidad nacional. El país se asemeja a una barca quebrada en la que cada uno sólo atina a asirse de un madero para salvarse.

De manera paradójica, la República afrontará un nutrido programa de elecciones y consultas ciudadanas que, al tener carácter nacional, deberían fortalecer su cohesión. Sin embargo, está sucediendo todo lo contrario. Desde el campo popular, no emerge una candidatura con visión integradora de todas las regiones del país. Desde el campo oligárquico, aparecen el ex Presidente Jorge Quiroga Ramírez y el industrial Samuel Doria Medina, que prometen remendar las políticas neoliberales que han ocasionado la crisis presente.

Estos comicios tienen cimientos de barro, ya que a mediados del próximo año se realizará una asamblea constituyente y un referéndum autonómico que podrían determinar, por ejemplo, que Bolivia pasa del sistema presidencialista al parlamentarista. ¿De qué servirán entonces las presidenciales del 4 de diciembre próximo? Ese mismo día se elegirán prefectos o gobernadores departamentales, pero sus atribuciones serán definidas en la posterior Constituyente, en la que se confrontarán visiones antagónicas, como las de la “Nación camba” y de la “República aymara”.

Las heroicas acciones populares no han detenido al poder petrolero. Se aprobó una Ley de Hidrocarburos que cambió, sólo en matices la que dejó Gonzalo Sánchez de Lozada (GSL). No existe contraparte nacional para defender los interese del país. Los reglamentos de esa ley están siendo elaborados por representantes de las petroleras que están fuera del gobierno con representantes de las petroleras que están dentro del gobierno.

No existe transparencia informativa. La gaceta judicial ha publicado el Decreto Supremo No. 27503, de 19 de mayo de 2004 (gobierno de Mesa) por el que se autoriza a reiniciar las ventas de gas a la Argentina y la suscripción de nuevos contratos. Los volúmenes de venta comenzaron con 4 millones de metros cúbicos día (MCD), luego fueron ampliados a 6 millones de MCD y, en días pasados, a 7.7 millones de MCD, sin embargo, el texto de los contratos es desconocido, olvidando que, por mandato constitucional, debieron ser autorizados y aprobados por el Congreso.

Altos funcionarios de Mesa y Rodríguez sabotearon el ingreso de la empresa china Shengli, la que ofrece sociedades con 51 % de acciones en poder del Estado, industrializar el gas y explorar nuevos campos de hidrocarburos en los departamentos de La Paz, Beni y Pando. Mesa ha favorecido a los acaparadores de predios, lo que impide que cientos de miles de personas accedan a un pedazo de tierra para subsistir. El mismo Mesa ha transferido, mediante otro decreto ilegal, las acciones de la Corporación Minera de Bolivia (COMIBOL) a una entidad regional, que suscribirá contratos para explotar el hierro del Mutún, sin beneficio nacional. Tropas norteamericanas, asentadas en el Paraguay, a 250 kilómetros de la frontera, garantizan la desbolivianización.

Los sujetos sociales se hallan muy debilitados. El Jefe de Estado Mayor de Ejército, general Marcelo Antezana, ha respaldado las sanciones de un alto jefe de la Fuerza Naval que planteó la nacionalización del gas. Los grandes empresarios nativos son los mejores defensores de las transnacionales, nunca defendieron a la estatal petrolera ni condenaron la corrupción de GSL. El Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR) y las corrientes en las que se fraccionó, que tuvieron gran influencia en las capas medias, han perdido toda coherencia ideológica. La corrupción, como decía Sergio Almaraz, “continúa siendo el hueco por donde se nos escapa la soberanía nacional”.

El Movimiento al Socialismo (MAS), la principal fuerza de oposición, no tiene firmeza ni continuidad para enfrentar a las petroleras. Los movimientos sociales no han podido unificar sus demandas y aglutinar a sus dirigentes. Existe ausencia programática y de conducción política para aglutinar a la nación oprimida. Se necesita llenar ese vacío para bolivianizar a Bolivia.
Viernes, 05 de Agosto de 2005 21:05 ;?> No hay comentarios. Comentar.

02/08/2005


EVITEMOS LA DESAPARICIÓN DE BOLIVIA

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EL PAÍS NECESITA AGLUTINAR A LOS PATRIOTAS
Convocatoria a la formación del Movimiento Patriótico “AHORA”
(Audacia, HOnradez, Revolución, Autoestima)



Por Andrés Soliz Rada
asolizrada@yahoo.com


Pese a la proliferación de siglas y candidaturas, no existe un Movimiento Patriótico que, en lugar de distraerse en las maniobras electorales del imperio y de sus agentes, defienda la existencia de Bolivia, como primera prioridad.

Pese a lo anterior, en las elecciones del 4 de diciembre próximo cumpliremos con el deber de evitar el triunfo de los principales candidatos del Imperio: Jorge Quiroga Ramírez y Samuel Doria Medina

. Este paso hará posible reiniciar el proyecto de Estado nacional, soberano y participativo, basado en la autoestima de los hombres y mujeres de Bolivia, al cual convocamos a sumarse al conjunto de la nación oprimida. La derrota oligárquica hará posible convocar a una Constituyente, en la que las ideas y la conducta del MPL abrirá renovadas esperanzas para nosotros y las futuras generaciones.

Para lograr este propósito sólo planteamos dos condiciones: Repudiar al neoliberalismo y no tener ningún pasado de corrupción en su vida política

.

Nadie necesita autorización de nadie para defender a Bolivia. Por el contrario, quien no defiende el suelo que pisa no merece tener Patria. Con estas premisas, llamamos a la ciudadanía a organizar el

Movimiento Patriótico de Liberación (MPL)

por iniciativa propia en todos los confines de nuestra irrenunciable heredad nacional.

Bolivia, agosto de 2005
Enviar críticas, aportes, adhesiones o respaldos a Silvia Quiroga, coordinadora del MPA, al E mail: boliviamagica@hotmail.com
Teléfono 2117205 (La Paz).
Martes, 02 de Agosto de 2005 21:29 ;?> No hay comentarios. Comentar.

31/07/2005


MATERIAS PRIMAS POR ANÁLISIS NOTICIOSOS

telesur1.jpgPor Andrés Soliz Rada

Una de las características de la relación entre los centros de poder mundial y las periferias es el intercambio de materias primas por análisis noticiosos. En tanto los países coloniales y semi coloniales proveen a las metrópolis de petróleo, estaño, oro y plata, ahora con el valor agregado de la maquila y algunas ensambladoras, las agencias de noticias de los países más industrializados se encargan de convencernos de las “bondades” del saqueo. Siempre se tratará de refutar este planteamiento por la vía de casuismo y de las excepciones, pero sin tocar su esencia.

En el marco de la globalización neoliberal, el retroceso de la libertad de información es gigantesco. Basta comparar la libertad de información que existió en la guerra de Vietnam, en la que centenares de periodistas, fotógrafos y cineastas dejaron para la historia películas, revistas, periódicos, fotografías y libros imperecederos, muchos de ellos basados en documentales recogidos en los campos de batalla. Ese trabajo, heroico y sacrificado, sensibilizó al propio pueblo norteamericano, el que, en gigantescas manifestaciones, exigió el retiro de los invasores.

Pero el imperio aprendió la lección, ya que la cobertura noticiosa de las invasiones a Irak y Afganistán fue anulada por los romanos de nuestro tiempo. Los medios de comunicación, incluyendo los europeos, tuvieron que repetir las noticias procesadas por la norteamericana CNN, bajo directivas del Pentágono. El sufrimiento de las víctimas de los bombardeos y de las masacres, que tacto impactó en Vietnam, se redujo a lucecitas relampagueantes en las pantallas televisivas, en tanto una voz en “off” decía que se estaba bombardeando Bagdad o Kabul. Si otra voz en “off” decía que se exhibía una película sobre la guerra de las galaxias nadie notaba la diferencia.

El intento más serio de terminar con esa descomunal información en la región es TeleSur, una suerte de CNN latinoamericana, que no dependerá de ningún Pentágono, capaz de difundir la otra cara de la opinión y de la noticia. En ella no se dirá, por ejemplo, que cientos de miles de iraquíes, incluyendo mujeres y niños indefensos, fueron aniquilados para liberarlos de la dictadura de Sadam Hussein, quien, además, tenía armas de destrucción masiva, ocultas en las fábulas de las “mil y una noches”. No se dirá que el Tío Sam es el abanderado de los derechos humanos, en tanto se filtran fotografías de torturas aberrantes en Irak, Guantánamo o Afganistán. No se dirá que EEUU, Francia o Inglaterra combaten al narcotráfico, mientras protegen y fomentan sus paraísos financieros en las Bahamas, en las Islas Caimán o en la Isla Mauricio. No se dirá que Washington preserva la ecología, pero que se niega a firmar el Tratado de Kyoto, o que practica el libre comercio, mientras desarrolla el proteccionismo más desenfrenado en materia agrícola o siderúrgica. No se manifestará, en fin, que George Bush lucha contra el abuso y la prepotencia, cuando el Imperio presiona a nuestros gobiernos para suscribir tratados de inmunidad para sus asesinos y violadores.

En ese contexto, es conmovedor que una enmienda del Senado estadounidense hubiera resuelto combatir a TeleSur, mediante emisiones especiales a Venezuela, a fin de que los venezolanos tengan “noticias exactas”. Tales emisiones se encargarán de difundir el “perjuicio” que significaría para la Patria de Martí, de Artigas y de Bolívar contar con FFAA latinoamericanas que pongan fin al colonialismo inglés en las Malvinas, al Francés u Holanda en las Guyanas o al norteamericano en Puerto Rico. Lo grave que sería para Wall Street que tengamos nuestro Banco Latinoamericano de Desarrollo, independiente del FMI, del Banco Mundial, del BID y de la CAF, tutelados por EEUU.

Sería inaudito que se permitiera articular a nuestras empresas estatales de petróleó, como planteó Hugo Chávez, para contener la despiadada succión de las petroleras europeas y norteamericanas. Que avancemos, en fin, en la creación de los Estados Unidos Socialistas de América Latina y del Caribe, abriendo nuevos rumbos al destino de la humanidad. Los psicólogos del imperio saben que el esclavo que ha tomado conciencia de su esclavitud ha comenzado a ser libre. Y en eso tienen razón, ya que TeleSur desarrollará la conciencia liberadora de nuestros pueblos.
Domingo, 31 de Julio de 2005 15:06 ;?> No hay comentarios. Comentar.

16/07/2005


BOLIVIA: LA PARTIDOCRACIA Y LA CORTE ELECTORAL

BOLIVIA.jpgPor Andrés Soliz Rada

¡Qué casualidad! En tanto Gonzalo Sánchez de Lozada (GSL) pide elecciones generales inmediatas, Mauro Bertero de Acción Democrática Nacionalista (ADN), el Partido del general Hugo Bánzer y Jorge Quiroga, y Hormando Vaca Diez, del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) demandan la ratificación de vocales de la Corte Nacional Electoral (CNE) que terminaron su mandato. Lo cierto es que desde que se reabrió el proceso democrático, los partidos citados controlan el organismo electoral, cuya influencia es tan grande que, mediante recursos ilícitos, pueden eliminar a organizaciones partidarias contrarias al neoliberalismo o anular elecciones inconvenientes al sistema.

El hecho es importante debido a que, hace cuatro años, inclusive la desprestigiada Organización de Estados Americanos (OEA), emitió un informe en el que señala que la calidad del padrón electoral de la CNE no merece confianza. Añade que el “Registro Civil” puede originar duplicidades en la identificación de ciudadanos, lo que puede afectar en los resultados electorales Destaca que los sistemas informáticos “Regina” y “Simonet” se ejecutan según los criterios personales de quienes los manejan, lo que puede “fomentar situaciones equívocas, que afecten la credibilidad y transparencia de los resultados”.Lo grave del caso es que los sistemas “Regina” y “Simonet” serán utilizados en todos las votaciones nacionales que se avecinan, pese al informe que fue conocido por legisladores de la gestión pasada.

La actual CNE está integrada por Oscar Hassenteufel del MNR, Roxana Ibernegaray del MIR (ahora se pide la ratificación de ambos), Salvador Romero Ballivián, de ADN, Natividad Avilés del MNR y Jerónimo Piñeiro, propuesto por el senador Leopoldo Fernández, de ADN. Cabe observar que los mismos partidos que destruyen al Estado nacional, liquidaron las empresas estatales e impulsaron una descomunal corrupción, designaron vocales de la CNE, calificados de la “banda de los cuatro”, para luego sustituirlos por “ciudadanos notables” de la misma orientación política. La CNE estuvo presidida por Luis Ramiro Beltrán, quien nunca perteneció al MNR, pero que se ufana de ser amigo íntimo de GSL desde hace más de medio siglo.

El movimiento popular más gran de los últimos años (1989-2002), Conciencia de Patria (CONDEPA) desapareció del escenario político en primer lugar por errores de quienes fuimos sus dirigentes, pero también, y en gran medida, por maniobras de la CNE, al servicio de la partidocracia. Esa CNE, en complicidad con la Dirección Nacional de Impuestos (DNI), acusó a CONDEPA de haber rendido cuentas con facturas falsas en las elecciones de 1997. Después de los comicios municipales de 1999, la DNI dijo que se “había equivocado y que las facturas eran verdaderas”. La CNE, ante la descomunal calumnia, debió haber llamado a nuevas elecciones por lo menos en la ciudad de El Alto, donde CONDEPA fue más perjudicada. La misma CNE, que tenía como vocal a Jorge Lazarte, ahora ministro del Presidente Eduardo Rodríguez Veltzé, revisó la rendición de cuentas de CONDEPA con reglamentos aplicados exclusivamente a este partido político, que no se aplicaron a los demás, ocasionando una discriminación ilegal que provocó el falló del juez Carlos Condo, que dio la razón al Movimiento Patriótico fundado por Carlos Palenque.

Lo incomprensible del caso es que el Movimiento al Socialismo (MAS), de Evo Morales, se ha sumado al MNR, ADN y MIR pidiendo la ratificación de la actual CNE, pese al riesgo de sufrir discriminaciones e injusticias como las que afrontó CONDEPA. De algo más podemos estar seguros: Si en la Venezuela de Chávez actuara nuestra CNE, hace rato que el Movimiento Bolivariano hubiera sufrido fraudulentas derrotas en las urnas. El triunfo del revolucionario latinoamericano se debió a que logró que se aprobara un sistema informático electoral intachable, inclusive por ex presidente Jimmy Carter y sus opositores, en lugar de estar asentado en personalidades “notables” de dudosa imparcialidad.

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Sábado, 16 de Julio de 2005 21:29 ;?> No hay comentarios. Comentar.

08/07/2005


BOLIVIA

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EL REFERÉNDUM QUE FALTA



Por Andrés Soliz Rada

El periódico “El Deber”, de Santa Cruz, del 18 de junio último, publica una nota del docente de la Universidad Autónoma “Gabriel René Moreno” (UAGRM), José Sánchez Hervas, quien relata que las cadenas de televisión transmitieron una reunión del Consejo Preautonómico de su departamento, en la que muchos mostraban su alegría por ese acontecimiento, en tanto un grupo, encabezado por el Presidente de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), José Céspedes, vociferaba a voz en cuello la consigna “¡independencia!, ¡independencia!”

Sánchez Hervas, al respaldar las aspiraciones autonómicas, hace notar que Céspedes es el dirigente máximo de uno de los gremios económicos más poderosos de Santa Cruz, cuyo amor al dinero, dice, es superior a los intereses de su país, para luego añadir que esas conductas ocasionan el recelo que despierta la propuesta autonómica en otras regiones de la República. El docente universitario reitera su apoyo a una autonomía que combata la corrupción de cuello blanco, que corrija los males del centralismo nacional y de las capitales de provincia, que defienda la propiedad originada en el trabajo, que combata la adquisiciones deshonestas, que permita, en fin, el acceso a la tierra a ricos y pobres y que corte el negocio a los traficantes de tierras.

A las preocupaciones del digno cruceño y boliviano, añadimos que la CAO forma parte de la Federación de Empresarios Privados de Santa Cruz (FEPSC), integrada también por las influyentes transnacionales petroleras, como Repsol, British Gas, Petrobrás, Total y Maxus, convertidas en usina de las consignas separatistas. De manera paralela, la página Web, de la “Nación Camba” indica que la consigna autonomista es insuficiente y que ha llegado el momento de plantear, como Céspedes, la desmembración del país. El vocero de esta organización es el médico Carlos Dabdou, candidato a la prefectura cruceña. La “Nación Camba” pretende reclamar a Naciones Unidas la “autodeterminación de los pueblos” y distorsiona la conciencia nacional mediante el control que tiene sobre los medios de comunicación más influyentes del país.

Los separatistas del Oriente se nutren del fundamentalismo aymara de Felipe Quispe y Germán Choque Huanca, partidarios del retorno al Tahuantinsuyo, de expulsar a los mestizos del territorio nacional y de enarbolar la “whipala” (bandera indígena) en reemplazo de la tricolor nacional. Choque Huanca exhibió sus actitudes histriónicas en el Parlamento al arrancar las páginas de la Constitución Política del Estado y mofarse del himno nacional. La consigna de “República Aymara” es profundamente retrógrada porque confina a los aymaras a las provincias altiplánicas, al negarles el derecho a vivir en cualquier punto de territorio nacional, porque ignora que las culturas son dinámicas y porque sabe que los abismos étnicos y regionales impedirán conformar el Movimiento Patriótico que requiere el país para recuperar sus empresas estratégicas y construir un país sin exclusiones y con justicia social. Las petroleras y los separatistas del Oriente y Occidente coinciden en sabotear cualquier intento de unir al país bajo las banderas de un renovado Movimiento Patriótico.

Frente a los Céspedes y dirigentes de la “Nación Camba”, cuya vanguardia es la militarizada “Unión Juvenil Cruceñista”, tan hermanados con los Quispe y Choque Huanca, consideramos que, antes de las elecciones para renovar a los Poderes Ejecutivo y Judicial, elegir prefectos y aprobar autonomías departamentales, se impone un referéndum mucho más importante, resumido en la siguiente pregunta: ¿Está usted de acuerdo en que Bolivia continúe existiendo como República independiente y soberana?

Si gana el NO que postulan los separatistas y los fundamentalistas, habrá que admitir que Bolivia será borrada del mapa, como anunció el norteamericano Mikael Falcoff, asesor del vicepresidente norteamericano Dick Cheney, así como voceros de las petroleras incrustados en las oligarquías de Brasil, Chile y Argentina. Todos interesados en estrangularnos con el anillo energético. Por el contrario, en caso de ganar el SI, el que saldrá triunfante, estamos seguros, con el 99% de los votantes, habrá llegado el momento de hacer respetar, por medios legales y democráticos, la integridad de la única Patria que tenemos
.
Viernes, 08 de Julio de 2005 22:51 ;?> No hay comentarios. Comentar.

25/06/2005


BOLIVIA

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TRANSNACIONALES O AMÉRICA LATINA



Por Andrés Soliz Rada

Los presidentes sudamericanos, pero, principalmente, Hugo Chávez de Venezuela, Lula da Silva de Brasil y Néstor Kirchner de Argentina o impulsan la integración energética de las empresas estatales de "Nuestra América", dentro del proyecto bolivariano, o, como se resolvió en el MERCOSUR, encomiendan esta tarea a las petroleras europeas y norteamericanas. El primer camino llevará a Chávez, Lula y Kirchner a coadyuvar en la refundación de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) o, por el contrario, a ser cómplices de la desintegración de Bolivia, como pretenden Repsol, Total, British Gas y la Enron, que sigue operando en el país. La pugna se produce en momentos en que el Congreso paraguayo ha aprobado el tratado de inmunidad para las tropas norteamericanas. Inmediatamente después, EEUU anunció que instalará una base militar en territorio paraguayo, a cien kilómetros de los mega campos de Tarija.

Chávez es el eje de la resistencia al poder petrolero foráneo en nuestra región. Millones de latinoamericanos confiamos en que no abandone esta trinchera. Kirchner, en cambio, se ha sumado a las presiones de Repsol y Pluspetrol para obtener gas boliviano al precio "solidario" de un dólar el millar de pies cúbicos (MPC), en tanto el consumidor local, con apoyo de subsidios estatales, paga siete dólares por la misma cantidad. Kirchner y Repsol han exigido que Bolivia amplíe sus ventas de 6 millones a 30 millones de MCD, a $US 0.60 el MPC, precio que paga Pluspetrol Argentina a su filial, Pluspetrol Bolivia, de cuya suma el Tesoro General de la Nación (TGN) percibe el 18 % en regalías, o sea diez centavos de dólar. Cómo no envidiar a los norteamericanos cuando venden gas a México o Canadá a 7 dólares el MPC.

Lula y Petrobrás, así como sus socias norteamericanas y europeas, que tienen el 35 % de acciones en la estatal brasileña, están utilizando un lenguaje imperial para obligar a Bolivia a integrar el anillo energético de las transnacionales. La Ministra de Lula, Dilma Roussef, ha declarado que Brasil no permitirá que se cambien los contratos suscritos por Gonzalo Sánchez de Lozada , quien rebajó las regalías a las petroleras del 50 al 18 %. Todos sabemos que las reservas peruanas de gas son insuficientes para atender las necesidades de Chile, Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, además del compromiso de venta a México. El gobierno de Asunción ha dicho que no podrá comprar el gas de Perú a $US 8, cuando debería adquirirlo de Bolivia a $US 1.50. Los proyectos que las transnacionales están llevando a cabo dentro del tratado argentino-chileno de minería están basados en el barato gas boliviano. En el año 2001, ya se trató de obtenerlo, con el pretexto de enviarlo de Bolivia a California. No es casual que el Presidente Lagos hubiera lanzado la iniciativa del "anillo".

El transitorio gobierno boliviano está muy mal preparado para resistir las presiones foráneas. El nuevo Presidente Eduardo Rodríguez Veltzé fue Sub Contralor de la República, cuando Antonio, hermano de GSL, era el Contralor. El Ministro de Hidrocarburos, Jaime Dunn, contribuyó a desmantelar a YPFB, en el primer gobierno de GSL. Luego fue ejecutivo de Gas Petro, empresa de servicios petroleros, subsidiaria de Petrobrás. Volvió a YPFB para ayudar a vender las refinerías, en el gobierno de Hugo Banzer (1997 - 2001). Fue uno de los beneficiarios del "anexo D" (pagos de las petroleras a funcionarios estatales).

El canciller Armando Loaiza fue cónsul general en Santiago, cuando GSL pretendía, en 1993 y 1994, construir el gasoducto Tarija (Bolivia) a Tocopilla (Chile) donde están las minas de la inglesa Río Tinto Zinc (RTZ), socia del ex Jefe de Estado. El nuevo presidente de YPFB es Carlos D'Arlach, quien trabajó 23 años para la Occidental Petróleum.

El Vicepresidente de YPFB es José Kreidler, cuya empresa de servicios es cliente de las transnacionales. Cierran el lote, el Ministro de Desarrollo Económico, Carlos Díaz, vinculado a Petrobrás, el Ministro de Economía, Juan Carlos Jemio, hombre del BID, y el Ministro de Gobierno, Gustavo Avila Bustamante, ejecutivo en Bolivia de la farmaceútica "Bagó", en la que tienen acciones Petrobrás, City Bank, Dow Chemical, Bank Boston, Techint, Repsol y otras joyas por el estilo. El movimiento popular no sólo tiene que vigilar a las petroleras, sino, con mayor ahínco, a su propio gobierno.

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Sábado, 25 de Junio de 2005 01:14 ;?> No hay comentarios. Comentar.

16/06/2005


BOLIVIA: ESPEJO DE AMÉRICA LATINA

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Habla Andrés Soliz Rada
(Ex senador boliviano)

Presentación del libro


JORGE ABELARDO RAMOS
y a Unión Sudamericana



de Andres Soliz Rada

Presentan

Alberto Guerberof

Alberto Buela

Enrique Oliva


Jueves 30 de Junio 19:00 hs.

Salón Felipe Vallese - CGT

Azopardo 810



CONVOCAN:

CAUSA POPULAR

INSTITUTO MALVINAS

EDICIONES CAMINOPROPIO

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Jueves, 16 de Junio de 2005 14:48 ;?> No hay comentarios. Comentar.

10/06/2005


BOLIVIA: ABISMOS Y PUENTES

bolivia[1].jpgPor Andrés Soliz Rada

Bolivia nació en 1825 con una “falla geológica”, al privar de derechos ciudadanos al 90% de su población integrada por quechuas y aimaras. La exclusión se agudizó en la segunda mitad del Siglo XIX y en las primeras décadas del Siglo XX, con el asalto oligárquico a las tierras comunitarias indígenas. La revolución de 1952, decretó el voto universal, la nacionalización de las minas y la reforma agraria, suprimió la servidumbre campesina e impulsó la migración quechua-aimara al oriente boliviano. Sin embargo, la reforma agraria no afectó a los latifundios en Santa Cruz de la Sierra, los que más bien se incrementaron con la distribución gratuita de tierras a cargo de dictaduras militares. Varios de los nuevos terratenientes tienen apellidos croatas y libaneses, compañeros de menonitas y japoneses.

Los racistas no ocultaron su desprecio por los indígenas. “El indio incaico es sombrío, asqueroso, huraño, prosternado y sórdido”, decía el escritor cruceño Gabriel René Moreno. “La clase letrada y cristiana siente por los aimaras un grande horror… yo los he contemplado desde mi niñez con espanto por la humanidad”, anotaba el presidente cochabambino Mariano Baptista. “Los indios son seres inferiores y su eliminación no es un delito sino una selección natural”, apuntaba el presidente paceño José Manuel Pando. “El indio es apenas una bestia de carga, miserable y abyecta, a la que no hay que tener compasión y a la que hay que explotar hasta la inhumanidad y lo vergonzoso”, manifestaba el ex presidente, también paceño, Bautista Saavedra.

Semejante racismo engendró el fundamentalismo indigenista del escritor Fausto Reinaga, que tuvo su expresión política en el dirigente del Movimiento Indígena Pachacútec (MIP), Felipe Quispe, quien, en el 2001, exigió la vigencia de una República Aimara. Ese abismo se acentuó por el regionalismo de varios latifundistas de origen croata y libanés. Los remezones de la falla geológica explican en parte la conmoción social que vive Bolivia.

Como ninguna cultura o formación social es estática, los 330 años de coloniaje hispano y los 180 años de vida republicana generaron un mestizaje, que pone en apuros a los dogmáticos. Una reciente investigación sociológica no pudo diferenciar a los mestizos de los indígenas urbanos, que ahora son la mayoría del país. Después de 1952, la migración de quechuas y aimaras alcanzó a todo el país, de manera que no existe un lugar de la geografía nacional en el que no se hubiera producido una simbiosis cultural irreversible. Hoy en día, la primera lengua de los niños indígenas ya no es el quechua, el aimara o el guaraní, sino el castellano, que unifica al país y vincula a Bolivia con América Latina. Es obvio que una Bolivia regional y étnicamente fragmentada no podrá defender sus recursos naturales y sobre todo el gas que tanto apetecen las petroleras y las oligarquías de los países vecinos. Así lo advirtió el quechua Liborio Uño, en su lúcido libro “El Nacionalismo en los Andes”.

Si aimaras, quechuas, cambas, guarayos, chapacos, amazónicos y mestizos conforman la nación oprimida, es obvio que sólo la nación oprimida podrá recuperar la riqueza minera y petrolera enajenada a transnacionales. Gonzalo Sánchez de Lozada GSL) dictó, en 1997, el Código de Minería más liberal del Cono Sur. Sin embargo, las inversiones mineras llegan a Perú, Chile o Argentina, pero no a Bolivia. El hecho se debe a que GSL y sus dos o tres socios sabotean la refundación de la Corporación Minera de Bolivia (COMIBOL) y espantan a capitales que podrían hacerles competencia, ya que han planificado la explotación minera para su exclusivo beneficio. La Empresa Coeur d’Alene Mines, que explotará las colas y desmontes de plata del Cerro de Potosí (proyecto “San Bartolomé”), tuvo que recurrir a la embajada de EEUU para romper el veto del “gonismo”, aliado a la inglesa Rio Tinto Zinc, al delincuente internacional Mark Rich y al multimillonario George Soros.

Los 100.000 millones de dólares en reservas de gas y petróleo que tiene Bolivia serán saqueados al igual que la plata, el oro, la quina, el caucho y el estaño. Nada cambió con la última Ley de Hidrocarburos impulsada por el Movimiento al Socialismo (MAS) de Evo Morales. La necesidad de transformar el aciago destino nacional, pero sobre todo de indígenas y mestizos, es más urgente que nunca.

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Viernes, 10 de Junio de 2005 22:30 ;?> No hay comentarios. Comentar.

01/06/2005


LA DEPENDENCIA PSICOLÓGICA DE CARLOS MESA

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Andrés Soliz Rada

Por Andrés Solíz Rada
Bolpress
– 29 de Mayo de 2005

Casi todos los allegados al Presidente Carlos Mesa le atribuyen la intención de detener los conflictos sociales y enfrentar con racionalidad los problemas económicos del país, pero que su terror a enfrentar a lo que el denomina la “comunidad internacional” lo paraliza y lo está hundiendo de manera implacable. Para el Jefe de Estado, la comunidad internacional, integrada, de manera protagónica, por las potencias mundiales, organismos internacionales, transnacionales y países de la región, no le permiten ningún respiro, de manera que, desde su punto de vista, su única opción reside en someterse a sus designios.

Más de una vez se ha quejado, en voz baja, de la forma en Petrobrás asume frente a Bolivia las mismas posiciones de las petroleras europeas y norteamericanas, en tanto el argentino Néstor Kirchner actúa como eficaz abogado de la española Repsol. Lo anterior lo ha llevado al fatalismo de enviar al parlamento sucesivos proyectos de ley petrolera al servicio de las transnacionales ¿Es el anterior razonamiento correcto? Desde luego que sería demencial ignorar que el poder económico y político de gobiernos y empresas que se consideran los dueños del mundo. Sin embargo, ¿es la comunidad internacional homogénea y sin resquicios? ¿Acaso esa misma comunidad extranjera no desea liquidar a Petrobrás del Brasil, Codelco de Chile, PDVSA de Venezuela y al resto de las empresas estatales de América Latina y del mundo semicolonial?

¿Por qué unos gobernantes, como los de Venezuela, Chile o Brasil, encuentran resquicios para contener a los imperios, en tanto otros se someten sin resistencia? Mesa, desde mi punto de vista, no es igual que Gonzalo Sánchez de Lozada (GSL). Este, por sus intereses económicos y formación intelectual, es parte del imperialismo. Mesa, en cambio, es un títere del capital financiero internacional. Fue aliado de GSL, pero al llegar al gobierno, se halla tan aterrorizado por las fuerzas foráneas, que, en los hechos, actúa de la misma manera que su antecesor. Los hechos descritos, nos llevan a ratificar la validez de una ecuación política que tiene cumplimiento casi matemático: El gobernante que se somete al Imperio está obligado a dividir y enfrentar a los sectores sociales y populares. Por el contrario, si resuelve defender los intereses vitales del país, sólo puede tener éxito si logra una férrea unidad interna de regiones y capas sociales interesados en la pervivencia y fortalecimiento de la nación oprimida.

Después de 18 meses de gobierno, Mesa ha incrementado la fragmentación social. Sus principales regiones se asemejan a fortalezas plagadas de aprestos bélicos. Aimaras, quechuas, guaraníes, mestizos, cambas y chapacos parecen ciudadanos de países diferentes, con animosidades exacerbadas. Tal vez el ejemplo patético de lo que ha ocasionado la falta de gobernabilidad esté reflejado en lo ocurrido con la refundación de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), consagrada en el artículo 23 de la nueva Ley de Hidrocarburos, que establece lo siguiente:El Directorio y la Presidencia Ejecutiva estarán en ciudad de La Paz. La Vicepresidencia de Administración de Contratos y Fiscalización de YPFB en la Provincia Gran Chaco del Departamento de Tarija. La Vicepresidencia Nacional de Operaciones funcionará en la ciudad de Santa Cruz. La Gerencia Nacional de
Exploración y Explotación en la ciudad de Camiri (departamento de Santa Cruz). La Gerencia de Industrialización funcionará en la ciudad de Cochabamba. La Gerencia de Ductos y Redes en la ciudad de Sucre y la Gerencia de Comercialización en la ciudad de La Paz.

Después de aprobada la ley, la ciudad de Tarija presionó con bloqueos para que el directorio y la presidencia ejecutiva sean trasladados a esta ciudad, para lo cual el Parlamento se ha comprometido a cambiar el artículo citado.

Lo ocurrido con YPFB refleja lo que está aconteciendo con Bolivia. En 1781, el coloniaje hispano descuartizó con cuatro caballos las extremidades del líder indígena Tupaj Katari. Hoy Bolivia está sufriendo la "tupacatarización" de su territorio y de sus instituciones. Los jinetes que espoleaban los caballos eran conquistadores. Hoy ejecutan la misma labor Repsol, British Gas, Total y Petrobrás. GSL y Mesa, el primero por convicción y el segundo por cobardía, no supieron unir al país frente al poder foráneo. Ahora es el poder foráneo el que se apresta a desmembrar a Bolivia, "la hija predilecta del Libertador".

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Miércoles, 01 de Junio de 2005 00:06 ;?> No hay comentarios. Comentar.

19/04/2005


BOLIVIA: LA TERCERA NACIONALIZACIÓN

Por Andrés Soliz Rada
15 de abril de 2005

El Tribunal Constitucional (TC), al determinar, el 7-4-05, que el Poder Legislativo DEBIO autorizar y aprobar los contratos petroleros, en cumplimiento del artículo 59, inciso quinto de la Constitución Política del Estado (CPE), y añadir que ahora DEBE autorizar y aprobar esos contratos, ha consumado, ni más ni menos, la tercera nacionalización de los hidrocarburos en la historia de Bolivia. La primera fue dispuesta por el general David Toro, el 13-III-37 (pionera en América Latina y el mundo) y la segunda por el general Alfredo Ovando, el 17-X-69. Ahora el Parlamento, al recuperar su condición de primer poder del Estado, arrebatada por el neoliberalismo, tiene que ratificar, modificar o desconocer los 72 contratos leoninos suscritos por los ex presidentes Gonzalo Sánchez de Lozada (GSL), Hugo Banzer, Jorge Quiroga y Carlos Mesa con las petroleras, sobre quienes pesa un inminente juicio de responsabilidades. El requisito fundamental para la existencia de un contrato es el consentimiento y ese consentimiento no existió desde el momento en que los contratos no fueron autorizados por el Congreso Nacional, portador de la voluntad del pueblo boliviano. En consecuencia, al no existir contratos con las transnacionales, las que habían afirmado que son dueñas de los hidrocarburos, el Tribunal Constitucional ha dejado establecido que el país nunca ha perdido ese derecho propietario.

Las petroleras, al rechazarse los contratos, deberán pagar daños y perjuicios y devolver los beneficios que obtuvieron por la explotación de gas y petróleo, a partir de la Ley de Hidrocarburos de Goonzalo Sánchez de Lozada, de 30-IV-96. Las decisiones del TC son inapelables y obligatorias. Por eso se dice que sus fallos sólo pueden ser reclamados ante la corte celestial. Por mandato constitucional, nadie, y las petroleras tampoco, puede alegar desconocimiento de la ley. Por tanto, tampoco es admisible que las compañías afirmen que “no sabían” que el Congreso debía aprobar los contratos. Con el fallo del TC, el Parlamento ha recuperado la facultad de revisar todos los contratos relativos a riquezas nacionales, lo que abarca a minerales, petróleo, bosques y agua. En el tema minero, por ejemplo, está a punto de iniciarse la explotación del yacimiento de plata de “San Cristóbal”, el más grande del mundo, en el departamento de Potosí, a cargo de la Apex Silver, del multimillonario George Soros y de GSL. Pues bien, ese contrato también necesita intervención congresal, así como los anteriores contratos de arrendamiento y riesgo compartido mediante los cuales GSL se enriqueció ilícitamente en el último medio siglo.

Sería ingenuo, sin embargo, creer, que un país semi colonial, como Bolivia, recuperará fácilmente sus recursos naturales estratégicos. El Jefe de Estado Mayor Conjunto del Ejército de EEUU, general Richard Myrers, acaba de recordar el “derecho” de su país a intervenir directamente en países que perturban la región a través del terrorismo o narcotráfico. ¿Quién convencerá a la mafiocracia del norte que recuperar los recursos naturales, por la vía legal, no es terrorismo ni narcotráfico? Por otra parte, el gobierno de Carlos Mesa y los colaboradores de GSL están al borde de la histeria. El ex ministro de GSL y ahora senador, Guillermo Justiniano, ha dicho que el fallo del TC es contradictorio y que, en caso de cumplirse, generaría un caos jurídico, por la revisión de contratos vigentes. Otros piensan que el TC que se había convertido en protector de las petroleras, pretende ahora desestabilizar a Mesa, ya sea por exigencias de las transnacionales que no permitirán que se les arrebate sus privilegios o por la presión de un pueblo que siente que ha recuperado sus hidrocarburos.

Algunos parlamentarios pretenden ratificar los contratos existentes, olvidando que el país entregó, gratuitamente, 10.000 millones de dólares en reservas probadas de gas y petróleo, que enormes campos de gas descubiertos por YPFB fueron catalogados de “inexistentes” a fin de rebajar el pago de regalías del 50 al 18%, que el 40 por ciento del gasoducto al Brasil fue transferido gratuitamente a la corrupta ENRON y que las petroleras admiten que han contrabandeado gas al Brasil y petróleo crudo a Chile, además de evadir impuestos y vender GLP a Paraguay a precios mucho baratos que los expendidos en el mercado interno. La vieja amenaza de las petroleras de enjuiciar a Bolivia ante tribunales internacionales no tiene validez y ya no asusta a nadie, ya que las supuestas perjudicadas, antes de iniciar su reclamo, tienen que mostrar sus contratos y esos contratos sencillamente no tienen existencia jurídica.

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Martes, 19 de Abril de 2005 19:46 ;?> No hay comentarios. Comentar.

29/03/2005


BOLIVIA: EL “GONISMO” DE PAZ ESTENSSORO

paz.gifPor Andrés Soliz Rada

Nadie duda que Gonzalo Sánchez de Lozada (GSL), mentor del “gonismo” en la política nacional, sea el principal responsable de la debacle de Bolivia y de los riesgos de desintegración que hoy la amenazan. Sin embargo, la mayor culpabilidad moral pesa sobre Víctor Paz Estensoro (VPE), el cuatro veces Presidente de la República, líder histórico de la Revolución Nacional de 1952 y el más importante de los hombres públicos del Siglo XX boliviano.

Sólo VPE, con su peso en la historia reciente, pudo detener a GSL, el filibustero que ve al país como una ubre a la que hay lactar hasta el agotamiento ¿Por qué VPE no lo detuvo? La respuesta a esta inquietud se halla en el libro “El Ocaso de la Revolución Nacional Boliviana”, de Augusto Cuadros Sánchez, dirigente histórico del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) y, durante décadas, uno de los hombres más cercanos a VPE. Cuadros Sánchez revela que GSL, quien, desde 1961, ya había acumulado una enorme e ilegal fortuna en la atividad minera, fue el principal contribuyente de las campañas presidenciales de VPE en las elecciones de 1978, 1979, 1980 y 1985.

VPE no podía ignorar que GSL se hizo multimillonario mediante el alquiler de los yacimientos estatales de mina “Porco”, por cuya explotación no pagó, durante 18 años, el alquiler pactado de 700 dólares mensuales, pero que le redituaron ingresos por alrededor de 54 millones de dólares, entre 1961 y 1978 (ver mi libro “La Fortuna del Presidente”). Como retribución, VPE hizo a GSL diputado nacional entre 1982 y 1985 y Presidente del Senado de la República.

En 1986, fue su Ministro de Planeamiento, cuyas funciones utilizó para acaparar los yacimientos de Mina “Bolivar”, en Oruro, las colas y desmontes del cerro del Potosí, el oro del norte paceño y la mina Milluni, también de La Paz, en tanto su hermano, Antonio Sánchez de Lozada, quien debía fiscalizar sus acciones, era el Contralor General de la República.

VPE y GSL, con el asesoramiento del economista Jeffry Sachs, introdujeron, desde 1985, las políticas neoliberales, que frenaron la hiperinflación, pero iniciaron la agonía del Estado nacional. De manera paralela, GSL, con la obvia autorización de VPE, obtuvo recursos de la Embajada norteamericana y organismos internacionales para pagar sobresueldos a ministros y otros altos funcionarios, con lo que rompió el principio de lealtad al Estado que deben tener los servidores públicos.

En 1989, VPE se retiró la política activa con la designación de “jefe perpetuo del MNR”. GSL, quien también financió los congresos partidarios, fue proclamado “jefe del partido” y candidato presidencial. Al ganar los comicios de 1993, liquidó las empresas estratégicas del Estado y desangró al país con la transferencia gratuita a las transnacionales de las reservas fiscales de gas y de petróleo, evaluadas en mas de 10 mil millones de dólares, además de entregarles la propiedad de los hidrocarburos en boca de boca de pozo y rebajarles las regalías del 50 al 18%.

Frente a estos sucesos, VPE, quien murió el año 2001, con plena lucidez, se redujo a comentar que la liquidación de YPFB sería “la madre de las batallas”.Fueron los años 1993 y 1994, en los que VPE debió detener la demencia privatizadora de GSL. Pudo decir a GSL, y si no lo escuchaba tenía la opción de dirigirse al país, que por ese camino Bolivia caería en el caos y la desintegración.

Para un político de la trayectoria de VPE, esa previsión era obvia. Pese a lo anterior, pudo más su complicidad con GSL por el financiamiento de sus campañas electorales. Hoy en día, GSL es el personaje más denostado en Bolivia. Nadie lo baja de ladrón, sinvergüenza y vende patria. Enfrenta, además, un juicio de responsabilidades por genocidio, violación a los derechos humanos e incalculables daños económicos al Estado. VPE, en cambio, conserva su aureola de estadista. Los denuestos contra GSL son correctos y se los tiene bien merecidos. En cambio, las loas a VPE deberían reducirse a los límites de su silencio cómplice frente al “gonismo”.
Martes, 29 de Marzo de 2005 11:10 ;?> No hay comentarios. Comentar.

20/03/2005


BOLIVIA

EL FRAUDE EN LA LEY DE HIDROCARBUROS


Por Andrés Soliz Rada

El país cree que el tema básico de la próxima Ley de Hidrocarburos está en saber si las petroleras pagarán el 50% de regalías o si la tributación se desglosará en 18% de regalías y 32% de impuestos, cuando la esencia del problema está en saber si los precios de exportación del gas natural serán fijados por las transnacionales o por el Estado nacional.

Felizmente, el Centro de Información y Documentación (CEDIB) hizo notar que si Bolivia exporta el millar de pies cúbicos (MPC) a un dólar (a la Argentina lo hizo a 0.98 dólares), recibirá, en el mejor de los casos, el 50% de esa cantidad, o sea 0.50 dólares por MPC. Entre tanto, EEUU vende el MPC a Canadá y México a 6 dólares y los bolivianos pagamos también 6 dólares en el mercado interno.

El proyecto del gobierno indica que las ventas se regirán “por el precio real de exportación del Titular”. Donde dice “Titular” léase la transnacional y donde se escribe “precio real” quiere decir precio ficticio. En Argentina, Bolivia y Chile, las empresas exportadoras y compradoras del gas son las mismas. Pluspetrol”, filial Bolivia, le vende a “Pluspetrol” Argentina; Repsol Bolivia a Repsol Argentina y Chile, y Petrobrás Bolivia a Petrobrás Brasil. En otras palabras, las empresas se venden a si mismas el gas que Gonzalo Sánchez de Lozada les entregó de campos clasificados como "inexistentes", a fin de rebajar la tributación del 50 al 18%. Los nuevos dueños se apropiaron también de nuestros gasoductos y refinerías.

En esas condiciones, el gas boliviano, al cruzar la frontera, se convierte en termoelectricidad, GLP, GNC, Metanol (con destino a EEUU y Europa) y otros productos petroquímicos, los que permiten a las transnacionales obtener enormes ganancias, a costa de Bolivia. En el actual debate, solo se discutió la forma en que Bolivia compartirá la torta pequeña, o sea el producto de la venta -ficticia- de materia prima, ocultando la torta grande, vale decir el valor agregado que solo beneficiará a las transnacionales. Las dimensiones del daño afectarán a la totalidad de las reservas del país, cuyo valor mínimo asciende a 53 mil millones de dólares.

A mayores tributos, las petroleras disminuirán el precio de exportación fijado por ellas mismas. El daño se incrementará al imponerse precios congelados, en momentos de continuo ascenso del precio del petróleo y de angustia cada vez mayor de industriales chilenos y argentinos por la escasez de gas en sus respectivos países. Es vital, en consecuencia, que el gas boliviano tenga un precio similar al precio en boca de pozo vigente en EEUU y que Bolivia participe en proporciones significativas en la globalidad del negocio de la refinación y comercialización de derivados de sus materias primas. Los especialistas calculan que el precio del MPC equivale a un séptimo del precio del barril de petróleo. Si un barril cuesta 49 dólares, el MPC es de 7 Dls.

Bolivia vende su gas al Brasil al precio promedio de una canasta de fuels sustituidos por nuestro energético. Esta es otra irracionalidad, ya que el gas es un combustible limpio, de gran valor ecológico. Los fuels, en cambio, son sucios y muy contaminantes. Brasil, por su parte, presiona para que Bolivia rebaje su gas a un dólar el MPC, lo que sería otro crimen, si se piensa que se pretende ampliar el contrato de exportación de 30 millones a 70 MPC, con el pretexto de explotar el hierro del Mutún. Entre tanto, Bolivia ha vuelto a incrementar los volúmenes de venta a la Argentina (ahora llega a 7.5 millones de metros cúbicos día), a precios fijados por Pluspetrol (dos dólares).

El Estado, además de fijar los precios de exportación, debe recuperar el 70% de las reservas de gas y petróleo en poder de las compañías, las que incumplieron la obligación legal de perforar un pozo por parcela, bajo pena de reversión. YPFB tiene que refundarse con las acciones que los bolivianos tenemos en Transredes, Chaco y Andina. Las AFPs pretenden cobrar una indemnización por esa transferencia, cuando son apenas depositarias (y no propietarias) de las mismas.

Finalmente, planteamos que por lo menos el 30% de los volúmenes exportables de gas sean industrializados en territorio nacional.
Domingo, 20 de Marzo de 2005 19:22 ;?> No hay comentarios. Comentar.

05/03/2005


BOLIVIA: AUTONOMÍAS Y TERRITORIOS

Por Andrés Soliz Rada

Marzo de 2005

El periodista Andrés Oppenheimer difundió desde Miami, el domingo 17 de febrero último, el programa denominado “2020”, en el que expertos en seguridad de EEUU hicieron una prospectiva de lo que será el mundo dentro de 15 años. Según sus datos, la primera potencia del mundo mantendrá su liderazgo, aunque seguida de cerca por China y la India, las que surgen como potencias emergentes. La Unión Europea aparece un tanto estancada por el envejecimiento de su población y poca flexibilidad con los emigrantes, a diferencia de lo que ocurriría en el país del norte. En América Latina, obviamente si continúa balcanizada, sólo Brasil estaría entre los grandes.

De manera antagónica, el analista Ovidio Roca ( Semanario Número 1, de Santa Cruz, del 18-II-05), dice que “en el mundo actual, inter ligado y globalizado, los contactos son directos, ahora el papel del Estado Nación es cada vez menos relevante, el siglo XXI es el tiempo de las regiones, de los polos regionales, ahora no se trata de negociar con Brasil, sino de hacerlo con San Pablo o Curitiba o mejor con una empresa de San Pablo o de Los Angeles o de Hong Kong”.

A diferencia de lo anterior, el suizo Jean Ziegler, en su libro “Los Nuevos Amos del Mundo”, explica que el nuevo orden imperial necesita destruir los Estados Nacionales del mundo periférico (cita lo casos de Somalia, Sierra Leona y Guinea Bissau), en tanto fortalece a las grandes potencias. De lo que se trata -añade- es de anular toda soberanía y capacidad normativa en los gobiernos periféricos.

No se trata de calificar a priori de negativa la posibilidad de negociar con empresas de San Pablo, Hong Kong o Los Andes si ellas están reguladas por estrategias de sus gobiernos nacionales. En este sentido, será muy difícil que la India y China, pese a su inmensa diversidad étnica y cultural, ocupen los lugares que prevén los analistas si sus gobiernos dejaran, sin planificación alguna, que la ciudad de Jodhpur, en la región de Rayastán, hiciera acuerdos bilaterales con la ciudad de Chengtu, capital de Sechuan, sin conocimiento de Beijín y Nueva Delhi. Es casi divertido imaginar que Amoco, Total, Petrobrás o Repsol actuaran sin planes trazados desde sus casas matrices.

En Bolivia, seria un error rechazar de antemano las exigencias autonómicas. Lo ingenuo es, sin embargo, creer que la renuncia a la planificación nos permitirá salir de la crisis que nos agobia. Tal planificación tiene que hacerse con el concurso de todas las regiones y con gobiernos departamentales democráticos que definan y ejecuten las prioridades regionales. Esto que es racional, puede volverse irracional sino existen límites debidamente consensuados.

Lo cierto es que a la demanda autonómica del Comité Cívico cruceño han seguido las demandas autonómicas de las provincias Cordillera, de Santa Cruz; Hernando Siles y Luís Calvo, de Chuquisaca; Gran Chaco y O’ Connor, de Tarija, las que, en virtud de su raíz guaraní, piden ser el décimo departamento de Bolivia. La Cámara de Diputados pretende que los pueblos originarios, así sean muy pequeños, como los Tobas o Mosetenes, tengan derecho a veto sobre la actividad petrolera (otra cosa diferente es reconocer y otorgar sus legítimos derechos). Lo propio ocurre con exigencias impositivas que emergieron en la localidad oriental de Yapacaní. Esto que puede ser un arma defensiva frente a las transnacionales, se transformará en obstáculo si se refunda la empresa estatal del petróleo.

Las demandas de autonomías quechuas o aimaras no explican dónde comienzan y terminan sus aspiraciones territoriales ni cómo se diferenciarán del resto de los bolivianos cuando constituyan sus propios parlamentos. ¿Será por el color de los ojos o de la piel? Si se recurre al idioma, ¿qué haremos con los bilingües y trilingües? En un congreso de cooperativistas mineros se habló de la posibilidad de pedir no concesiones sino territorios mineros, a fin de asegurarse la propiedad definitiva de los mismos. Muchos piden los derechos territoriales que tienen las colonias Mennonitas asentadas en el país. Solo las petroleras y el poder extranjero que las respaldan ven con agrado, como lo anticipara Jean Ziegler, esta atomización que las pondrá frente a interlocutores débiles y sin horizontes, lo que les facilitará imponer sus políticas de extorsión y saqueo.
Sábado, 05 de Marzo de 2005 19:51 ;?> No hay comentarios. Comentar.

18/02/2005


BOLIVIA: LA CANCILLERÍA FRENTE A CHILE

Por Andrés Soliz Rada

Una parte mayoritaria de la población boliviana reacciona con rencor frente a Chile al recordar el enclaustramiento geográfico, originado en la guerra de 1879. Otra, sin olvidar la usurpación, siente fascinación por el país vecino, similar a la de los ingleses por su reina de turno. Unos y otros admiten que Chile se caracteriza por su disciplina, unidad, orden, espíritu de sacrificio y patriotismo, a diferencia de nosotros que seríamos indisciplinados, desunidos, desordenados y egoístas. La oligarquía boliviana, al igual que la peruana, es pro chilena por antiindígena, ya que, desde su punto de vista, la presencia mayoritaria de quechuas y aimaras es un lastre que impediría el desarrollo nacional (Ver mi libro “La Conciencia Enclaustrada”. Editorial Contemporánea. 1995. La Paz-Bolivia).

El Presidente Aniceto Arce (1884-1888), representante de los oligarcas fascinados, planteó a Bolivia encabezar las conquistas militares de Chile, apropiándose de Tacna y Arica, con lo cual Bolivia hubiera mantenido su condición de país costero. Sin embargo, la iniciativa olvidaba los lazos históricos y antropológicos que vinculan a Perú y Bolivia. Por su parte, los sectores populares, depositarios de la bronca histórica, no dejan de masticar la amargura centenaria. Estas corrientes antagónicas generan la pendular política exterior de Bolivia, la que fluctúa desde raptos de optimismo ante la posibilidad de abrir un resquicio a la tozudez vecina y la angustia sin esperanza.

La pugna retrasa la elaboración de políticas que nos acerquen a la recuperación costera, que pasan por dejar de ver a Chile como a país de superdotadas y superdotados o como a conglomerado de amigos de lo ajeno. Chilenos y chilenas poseen, efectivamente, las cualidades anotadas, pero también tienen debilidades y falencias. El euro centrismo de la mayoría de sus intelectuales, hace que su pueblo tenga una visión distorsionada de nuestra América mestiza que necesita de acciones coordinadas y conjuntas para sobrevivir en los tormentosos tiempos presentes.

Chilenos y chilenas, con excepciones, obviamente, se tragan en silencio sus propias inconsecuencias. Anotemos sólo una de ellas. Las Fuerzas Armadas vecinas rinden enfervorizadas pleitesías a la Gran Bretaña. Esta óptica enfermiza hizo que el general Augusto Pinochet convirtiera a parte del territorio chileno en base de operaciones de aviones ingleses en la guerra de las Malvinas. En “reconocimiento” a ese acto indigno, el dictador fue tratado en Londres como vulgar delincuente, a requerimiento del juez español, Baltasar Garzón.

PEDRO GODOY: LA CONCIENCIA LATINOAMERICANA DE CHILE

Lo anterior es sólo el eslabón de una cadena de distorsiones conceptuales que el profesor Pedro Godoy ha resumido en sus "Siete Tesis Equivocadas en la Historia de Chile” (Revista “Patria Grande” N. 5, abril de 1986, La Paz - Bolivia). En ellas, Godoy deja constancia de la resistencia de sus compatriotas intelectuales a admitir la influencia incaica en territorio chileno, lo que los conduce a una andinofobia obcecada, que desemboca, dice, en una “araucomanía” desequilibrada. La alienación se acrecienta al inventar infranqueables barreras entre el Virreinato de Lima y la Capitanía de Chile (o Nueva Extremadura), bajo la prédica de una insularidad inexistente. Sigue Godoy: Una rama de las FFAA admira al almirante escocés Tomás Cochrane, quien acompañó a las fuerzas patrióticas que, encabezadas por el Libertador José de San Martín, expulsaron por primera vez de Lima al poder hispano. La idolatría a Cochrane trata de disminuir la importancia de los grandes capitanes de la gesta libertaria sudamericana, como Bolívar, San Martín y O Higgins. El afirmar que "Bolivia nunca tuvo mar", como dijera Pinochet, o el sostener que nuestro reclamo es una aspiración y no una demanda, o el afirmar que "no hay nada pendiente" entre los gobiernos de Santiago y La Paz, busca distorsionar la memoria histórica del pueblo chileno y es parte del premeditado aislamiento de Chile, que silencia su propia formación indomestiza.

La figura de Pedro Godoy merece párrafo aparte. Pese al silencio sobre su obra, no cabe duda que pasará a la Historia de América Latina como el chileno que más esfuerzos desplegó, en las últimas décadas, por integrar a su país en la comunidad latinoamericana. En medio de una enorme soledad, se atrincheró en el Centro de Estudios Chilenos CEDECH), para desde allí predicar la hermandad chilena con el Perú, vecino al que, en su opinión, Chile debe devolver sus trofeos de la guerra del Pacífico; con Argentina, país con el que hace causa común por el reclamo de las Malvinas usurpadas por el colonialismo inglés, y con Bolivia, república a la que exige que Santiago le reintegre su condición costera. Con estos elementos, Godoy ha publicado el libro “Chile versus Bolivia, Otra Visión”, en el que reitera que la unidad latinoamericana es condición de nuestra común sobrevivencia.

El aislamiento de Godoy y de los pocos intelectuales que comparten sus ideas, como Enrique Zorrilla, Leonardo Jeffs y Cástulo Martínez, ppodría deberse a que las corrientes nacionales en Chile no han alcanzado las dimensiones del peronismo en la Argentina, del MNR en Bolivia o del aprismo peruano. Sin embargo, la figura de Marmaduque Grove, quien, el 4 de junio de 1932, proclamó la República Socialista de Chile, sobre la base de un programa antiimperialista e indoamericano (aquí se advierte la influencia de Víctor Raúl Haya de la Torre), demuestra que el país vecino, y mucho más con Salvador Allende, no está ausente de las gestas conosurianas.

UNA CANCILLERIA SIN BRUJULA

Estos y otros antecedentes hacen ver que la supuesta inflexibilidad e infalibilidad de la política exterior de Chile es un invento. En el fondo de su conciencia, todo chileno sabe que su país ha despojado a Bolivia de su litoral. Por eso, sólo le queda guardar silencio o admitir entre murmullos la justicia de la demanda boliviana. El “no existe problemas pendientes” se desgrana como galleta al rememorarse el abrazo de Charaña de 1975, entre Banzer y Pinochet, o las recientes declaraciones del ex cónsul en La Paz, Emilio Ruiz Tagle, quien dijo que en algún momento Bolivia tendrá acceso soberano al Pacífico. Los constantes apoyos internacionales a la causa marítima boliviana, cada vez más insistentes y constantes, como los del Secretario General de las Naciones Unidas, Koffi Anan, o de los presidentes de Venezuela, Cuba, México, Brasil y tantos otros golpean al chauvinismo aislacionista de “La Moneda”. Si a lo anterior se añade la actitud de chilenos dignos que respaldan a Bolivia, encabezados por Pedro Godoy, se demostrará que la solución del problema marítimo boliviano no es una causa perdida ni que pueda ser postergada por otro siglo.

Sin embargo, para obtener resultados positivos, Bolivia necesita terminar con el carácter pendular y nebuloso de su Cancillería. Tal debilidad, que no nos abandonó a lo largo de la historia, volvió a repetirse en la década pasada, debido a que el primer gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada (1993-1997), no reclamó ni una sola vez la restitución del litoral cautivo. El silencio fue tan marcado que al asumir el siguiente gobierno, presidido por el General Hugo Banzer Suarez, el nuevo Canciller, Javier Murillo de la Rocha, tuvo grandes dificultades para reinsertar la demanda marítima en la agenda latinoamericana. El hecho se debió a que Sánchez de Lozada y su canciller, Antonio Aranibar, redujeron a negocios las relaciones con Chile para beneficio oligárquico y de las transnacionales. Todo en el marco de la liquidación de las empresas estratégicas del Estado, lo que fue aprovechado por la oligarquía del país vecino para adquirir tierras, bancos, supermercados y ferrocarriles a fin de enterrar el sentimiento marítimo. En este contexto, plutócratas chilenos, como los Pérez Yoma, los Lucsics, los Urenda, se aliaron a oligarcas nativos, como los Petrisevic, los Valdez, los Saavedra Bruno para engrosar sus cuentas bancarias a costa del interés nacional. Para ellos, el recuerdo del Litoral era un estorbo.

Pero si Banzer restituyó el tema marítimo en la agenda internacional, también debilitó a la Cancillería al crear, sin razones valederas, el Ministerio de Comercio Exterior. La idea de separar las relaciones exteriores del comercio internacional no podía ser más descabellada. La decisión no fue adoptada como fruto de reflexiones patrióticas, si no del cuoteo (reparto) de cargos políticos. Bánzer, al no satisfacer la exigencia del Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR) que, en 1997, pedía ocupar la Cancillería, compensó al Partido de Jaime Paz Zamora con el Ministerio de Comercio Exterior, que recayó en su militante Jorge Crespo Velasco. El hecho originó una constante pugna entre ambos ministerios, cuyas funciones no están delimitadas hasta el presente. Con semejante desorden interno, difícilmente se podrá avanzar en una política sostenida y coherente frente a Chile.

Por otra parte, “gonistas” “miristas” y “banzeristas” (y “tutistas” -partidarios del ex Presidente Jorge Quiroga--) tienen sus cuotas en la Cancillería. Todos hablan, desde la fundación de la República, de tener una diplomacia coherente. Los hechos demuestran, sin embargo, que el servicio exterior sigue siendo asilo, salvo pocas excepciones, de oligarcas desocupados. La discriminación a gente de origen popular se inicia en la escuela diplomática y termina en la designación de embajadores y cónsules. Los oligarcas nativos se creen predestinados a ser diplomáticos, en cumplimiento del “acuerdo de caballeros”, llevado a cabo por Adolfo Costa du Rels, en la tercera década del siglo pasado, y en virtud del cual uno de los integrantes del núcleo de predestinados debía ser el Ministro de Relaciones Exteriores y sus amigos íntimos embajadores en EEUU y en los países más importantes de Europa, de manera rotativa.

La orientación oligárquica de nuestra política exterior se caracteriza por otorgar gran resonancia a los comunicados y declaraciones públicas y por su cobardía e incapacidad en los asuntos concretos. Casi todos sus exponentes son incurables memoriones que no se cansan de repetir la importancia de las “notas reversales” de 1950 y la Declaración de la OEA de 1979, en las que se obtuvo promesas de Chile y apoyos externos, respectivamente, a la cuestión marítima. No se trata de disminuir la importancia de esos documentos, pero a condición de no olvidar que, en tanto obteníamos “victorias morales”, Chile destruyó la Confederación Perú Boliviana (en 1839), nos arrebató el Litoral, nos maltrató con las agresiones verbales de Koening y del almirante Merino, nos alejó aún más del Océano con el Tratado de 1904 y el Protocolo de 1929, se apropió de las aguas del río Lauca, ha minado sus fronteras, no deja de remover hitos fronterizos y, en los últimos años, ha incursionado en Bancos, supermercados, tierras y decenas de empresas industriales y comerciales del país.

EL PARADIGMA DE LA INCAPACIDAD

El tema de las vertientes del Silala (en el sudoeste de Bolivia) es el mejor ejemplo de la incapacidad de nuestra diplomacia de “niños bien”, a la que acompañan, como la sombra al cuerpo, el nepotismo, el abandono, la negligencia y la falta de estrategias. En interpelación al canciller Javier Murillo de la Rocha, el 16-3-99 (publicada íntegramente un día después en el periódico “El Diario”, de La Paz), sostuve, en mi condición de diputado nacional, que se trataba del problema más sencillo, más claro y transparente de nuestra política exterior y, en consecuencia, de más fácil solución.

Para comenzar, nuestra Cancillería nunca hizo el menor esfuerzo (y su descuido continúa hasta el día de hoy) por dejar constancia que la palabra “Silala” no existe ni en la geografía ni en la historia de Chile y de Bolivia. Se trata de un invento del ingeniero neocelandés Hosías Harding, quien, en 1906, acuñó la palabra para bautizar un río que sólo existió en su afiebrada mente. El ingeniero Antonio Bazoberry examinó más de cien fotografías satelitales en la Biblioteca del Congreso de EEUU y no encontró el supuesto río por ninguna parte. Se trató de un abuso de Harding, quien, aprovechando su condición de gerente del ferrocarril Antofagasta-Bolivia (de propiedad de los ingleses) y asesor del gobierno de Chile para el trazado de las nuevas fronteras chileno-bolivianas, dibujó el río “Silala”.

¿Si no existe el río Silala, que es lo que existe? Existe el Cantón Quetena, del departamento de Potosí, los bofedales (áreas húmedas) del Quetena y los ojos de agua de esos bofedales. Nuestros diplomáticos no supieron defender ni siquiera el nombre de la región donde se originó el conflicto. El invento de Harding sirvió para que su empresa firmara, en 1908, una concesión de uso de aguas de las vertientes del Silala, para 10 locomotoras que operaban en la zona y que debían gastar 50 litros diarios de agua. Desde hace 96 años, empresas chilenas están utilizando alrededor de 200 litros por segundo (17.950 litros diarios más de lo pactado) de los bofedales del Quetena, los que son vendidos a empresas mineras y poblaciones chilenas, de cuyas enormes utilidades ni Bolivia ni Potosí obtuvieran un solo centavo. Por otra parte, hace más de medio siglo que las locomotoras a vapor han dejado de operar en esa región. Chile aduce que el 50% de las aguas del Quetena le pertenecen por tratarse de un río internacional. Santiago nunca pudo explicar el por qué no utilizó y utiliza esas aguas en su territorio, sin necesidad de concesión alguna. Y no lo hace, porque las aguas del Quetena se insumirían en el terreno arenoso de la zona, si no se hubieran construido canales de mampostería que permiten que fluya el líquido elemento hasta territorio chileno. Confundir un río con un canal artificial es otra de las “habilidades” del gobierno de Santiago.

El problema es de fácil solución porque nada impide a Bolivia usar dentro de su territorio y en su propio beneficio por lo menos el 50% de las aguas de sus bofedales, a lo que Chile no puede oponerse. Sólo se necesita voluntad política para llevar al cantón una comunidad campesina interesada en sembrar quinua, criar camélidos o embotellar el agua para vender a los propios chilenos. En lugar de ello, altos personeros de la Cancillería, como Alberto Zelada y Jorge Gumucio, encargaron al Servicio Geológico Minero (Sergeomín) un estudio para el uso conjunto de las aguas que son exclusivamente bolivianas. El acuerdo considera que debe abarcar a la fauna y la flora de la región. El convenio tendría el nefasto precedente de permitir que Chile interfiera, a título de jurisprudencia, en el uso de todas las aguas de la Cordillera que limita entre ambos países. Si este que es el problema más transparente y sencillo de nuestra política exterior, ¿podrá la actual diplomacia resolver el problema macro de nuestro enclaustramiento? En síntesis, la política exterior de Chile no es una fortaleza invulnerable. Tiene vacilaciones y contradicciones que la castrada diplomacia oligárquica de Bolivia no sabe aprovechar.
Viernes, 18 de Febrero de 2005 22:39 ;?> No hay comentarios. Comentar.

16/12/2004


BOLIVIA: INERMIDAD ANTE LA DISGREGACIÓN

bolivia.gifPor Andrés Soliz Rada

Las elecciones municipales del 5 de diciembre pasado han ratificado la inexistencia de un proyecto político hegemónico y de una fuerza partidaria aglutinadora de la mayoría nacional
. La participación en los comicios de agrupaciones ciudadanas y pueblos indígenas ha incrementado la dispersión, acentuada por el debilitamiento de los partidos políticos. En ese laberinto, la consigna más difundida, en beneficio de posiciones antinacionales, fue lanzada por el candidato Roberto Fernández que obtuvo la primera mayoría en la ciudad de Santa Cruz, al exclamar que la autonomía, la autonomía y la autonomía serán las tres tareas más importantes que cumplirá a la cabeza de su municipio.

No es que las autonomías regionales sean negativas en si mismas. Si ellas impulsan una democracia más participativa, en la que los gobernados fiscalicen mejor a sus gobernantes, y mayores decisiones en el ámbito público, obvio que serán bienvenidas. Sin embargo, si se convierten en instrumento de las petroleras para negociar concesiones con cada región por separado, marginando al Estado nacional, las autonomías serán seguidas de propuestas federalistas y
Separatistas
. El avance de esta segunda alternativa es cada vez más desembozado. La oligarquía cruceña, supeditada sin rubor al poder transnacional, ha decidido auto convocarse a un referéndum vinculante, a realizarse en próximas semanas, sin esperar el llamado a una Asamblea Constituyente en la que debería discutirse los alcances de esa propuesta.

Saúl Lara, Ministro de Gobierno de Carlos Mesa, ha calificado la medida de separatista y sediciosa. Lara fue desautorizado por el Ministro de Participación Popular, Roberto Barbery, quien recordó que el Jefe de Estado es ardiente
partidario de las autonomías. Los disgregadores recolectan firmas preguntando si los habitantes de Santa Cruz están de acuerdo con las autonomías y el empleo. Salta a la vista la maniobra de juntar ambos conceptos conociendo la
desesperación por fuentes de trabajo. En consecuencia, Mesa ha cambiado la “agenda de Octubre de 2003”, la que, fruto de la rebelión popular que logró la fuga de Gonzalo Sánchez de Lozada (GSL), incluía la recuperación de la propiedad
estatal de los hidrocarburos, el cobro del 50 % de regalías a las compañías y la industrialización del gas en territorio nacional, por la “agenda de Junio de 2004”, en la que las oligarquías de Tarija y Santa Cruz proclamaron el régimen autonómico, a fin de exportar el gas a Chile, Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay, México y Estados Unidos.

La discusión, lejos de estancarse en academicismos autonómicos, tiene como trasfondo la pugna por las utilidades que generarán 54 Trillones de Pies Cúbicos de gas y 900 millones de barriles de petróleo que, gracias a un decreto
delincuencial de GSL, han quedado en manos, principalmente, de Repsol, de España, Total, de Francia, British Gas, de Inglaterra, Amoco, de EEUU y Petrobrás de Brasil, equivalentes a más de cien mil millones de dólares, cifra
que podría multiplicarse si se añade valor agregado al gas y al petróleo. Esto explica la pasión con que las petroleras impulsan las autonomías de Tarija y Santa Cruz, a través de cúpulas foráneas.

Desde un punto de vista retrospectivo, se trata de un capítulo más de las maldades del poder petrolero, a lo largo del siglo pasado, en perjuicio de los países sometidos al capital financiero. Lo que llama la atención, en cambio, es la pasividad con que el movimiento popular boliviano, cuyo heroísmo ha llenado muchas páginas en la turbulenta historia de América Latina, observa el advenimiento de lo que podría ser una tragedia nacional. Existen ahora dos proyectos paralelos. En tanto las oligarquías citadas trabajan por un referéndum inmediato, los sectores populares discuten los alcances de una Constituyente a realizarse posteriormente en la que los citados grupos de poder no están interesados.

Por fin en los últimos días, el Comando del Ejército ha advertido que los recursos naturales son del conjunto del país y que el capital extranjero pretende explotarlos sin beneficio nacional. El Cardenal Julio Terrazas ha lanzado similar voz de alerta. Pero lo anotado es insuficiente, ya que la falta de iniciativas, como la apertura de libros en respaldo de la unidad nacional, de movilizaciones, pronunciamientos y de una campaña activa a través de los medios masivos de comunicación social, podría acelerar los intentos separatistas que podrían tornarse irreversibles.
Jueves, 16 de Diciembre de 2004 01:11 ;?> No hay comentarios. Comentar.

29/11/2004


BOLIVIA: EL MALDITO CENTRALISMO

ACFA1.jpgPor Andrés Soliz Rada

26 noviembre 2004

El sistema centralista de gobierno es condenado por todos los sectores del país, sin una reflexión histórica previa. Los analistas olvidan que el centralismo boliviano es una herencia de la oligarquía de la plata y de los barones del estaño, aliados al latifundismo, ya que empresarios mineros y terratenientes se consideraban el ombligo de la República. En el Siglo XX, los liberales, liderados por Simón I. Patiño, utilizaron las indemnizaciones que pagaron Chile y Brasil, por las guerras del Pacífico y del Acre, para construir ferrocarriles entre el océano Pacífico y los yacimientos mineros, los que, a tiempo de exportar el estaño, traían de retorno ropa y alimentos extranjeros, que condenaron a la inanición a la agricultura cruceña, la ganadería beniana y las artesanías de Cochabamba. Víctimas del centralismo fueron no sólo esos departamentos sino el conjunto del país, sumido en el atraso y en la explotación casi esclava de la mano de obra, principalmente de quechuas y aymaras.

En el Siglo XIX, los oligarcas de la plata, con Aniceto Arce a la cabeza, digitaron el asalto a las tierras de comunidad, que alcanzó inimaginables límites de crueldad con el más obsecuente de sus servidores: el general Mariano Melgarejo. Gonzalo Sánchez de Lozada (GSL), curioso ídolo de oligarcas tarijeños y cruceños, es la prolongación de Arce, Patiño y Melgarejo, por esto no se cansaba de repetir que “primero lo quemarían vivo” antes de aceptar la elección democrática de prefectos. La antítesis del centralismo minero-feudal es la Revolución del 9 de abril de 1952. Su impulso conquistó el voto universal, para hombres y mujeres. Con esta medida, y con la reforma agraria que terminó con el “pongüeaje” (servidumbre de la gleba), los herederos de la casta encomendera perdieron sus bases de sustentación. Con la nacionalización de las minas, dice Sergio Almaraz, los bolivianos podían ser sujetos de su propio destino.

La Revolución inauguró, con dineros de la Corporación Minera de Bolivia (COMIBOL) y de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), la carretera Cochabamba-Santa Cruz, que articuló, después de 128 años de vida republicana, al Occidente y al Oriente del territorio nacional. Este camino pavimentado abrió las compuertas a una masiva migración quechuaymara a Santa Cruz y, sin necesidad de carreteras, a Beni, Pando y Tarija, de manera que hoy en día no existe un pueblo de Bolivia en el que los migrantes del ande no se hubieran mezclado con las valiosas culturas del oriente, del norte y del sur del país. La primera señal de interculturalidad irreversible tuvo lugar en la fratricida Guerra con Paraguay (1932-1935), en la que habitantes de toda Bolivia mezclaron sus sangres, desatada por la norteamericana Standard Oil y la angloholandesa Royal Dusch Shell por el control del petróleo.

El proceso descentralizador, que permite al ciudadano de cada región elegir a sus autoridades y fiscalizarlas mejor, fue frenado por la derrota de la revolución nacional y por las políticas neoliberales de Víctor Paz Estensoro, primero, y de GSL después. Este último debilitó al Estado Nacional hasta extremos demenciales, exacerbando los regionalismos y los etnicismos que hoy padecemos. Como contrapartida, el gobierno del general Alfredo Ovando, que, en 1969, nacionalizó la Gulf e instaló los hornos de fundición de estaño, elaboró, a través del cruceño José Ortiz Mercado, la Estrategia para el Desarrollo Nacional (1970-1990), modelo de descentralización armónica, capaz de potenciar a a Bolivia.

Las elites de Tarija y Santa Cruz, al aliarse con las petroleras, usando el centralismo como pretexto, enarbolan consignas secesionistas, a fin de no modificar la Ley de Hidrocarburos de GSL, ejemplo de succión inmisericorde de los hidrocarburos del país. Tales elites y GSL sirven a las petroleras, odian al Estado nacional, al movimiento popular así como a gobiernos antiimperialistas como el de Hugo Chávez. No les interesa la unidad nacional ni la descentralización que profundice la revolución nacional. GSL y los separatistas forman parte del coro integrado por los norteamericanos Charles Shapiro y Michael Falcoff, por el ministro argentino Jorge Pampuro y por el asesor de Lula, Marco Aurelio García, quienes, junto a la Repsol, la Total, la British Gas, la Embajada de EEUU, el Bancos Mundial, BID, el FMI y la CAF pretenden convertir a Bolivia en otra Yugoslavia, si se atreve a recuperar su gas y su petróleo.
Lunes, 29 de Noviembre de 2004 21:13 ;?> No hay comentarios. Comentar.

20/11/2004


LA CORRUPCIÓN DE LOS PODEROSOS

9556.jpgPor Andrés Soliz Rada

Noviembre de 2004

Desde los centros de poder mundial nos llega la corrupción, la absolución y el castigo. Ellos miden la corrupción, de acuerdo a sus propios parámetros, elaboran sus escalas de países más o menos corruptos. Entregan los premios y las censuras. Pero no todo es ceguera en el primer mundo. La demostración de lo anterior está en el libro de la juez noruega-francesa, Eva Joly: “La Corrupción en las Entrañas del Poder” (Editorial Fondo de Cultura Económica. Buenos Aires. 2003).

La juez recuerda que las Islas Caimán es uno de los diez centros financieros más importantes del planeta. Su soberanía pertenece a la Corona Británica, cuyo gobernador es designado desde Londres por el Ministro de Justicia. Los grandes bancos norteamericanos tienen sucursales en esas islas alejadas de la mirada de dios, de policías y de fiscales. Es uno de los paraísos financieros más renombrados del universo en el que narcotraficantes, gerentes de transnacionales, dictadores y genocidas “lavan” los dólares de la cocaína o giran dineros destinados a sobornos que, el año pasado, ascendieron a 400.000 millones de dólares, sólo en el rubro de licitaciones (“La Razón”, de La Paz, 21-X-04).

El sonoro nombre de Gran Ducado de Luxemburgo genera una suerte de respeto reverencial entre los hombres de a pie y sin corbata. Pocos saben, dice Eva Joly, que ese “honorable” país es, además de residencia de la Corte Europea de Justicia, el lugar donde 12.000 sociedades de pantalla y 320 Bancos de respetabilidad mundial tienen filiales debido a que los jueces de Luxemburgo traban, de manera sistemática, todo intento por intervenir en ese remanso de la delincuencia financiera.

El juez Baltasar Garzón, quien escribe el colofón del libro de Eva Joly, se queja por las crecientes dificultades jurídicas para juzgar en Italia los delitos de Silvio Berlusconi, paradigma de la corrupción en el viejo continente. Sus defensores sostienen que investigar cuentas secretas de los Bancos es una violación a los derechos humanos. En respuesta a los que luchan contra el delito, Berlusconi ha bautizado a su nueva organización política con el nombre de “Casa de las Libertades”. Y hablando de corrupción, ¿no es corrupción reelegir a George W Bush, como presidente de EEUU, quien al invadir a Irak, con la oposición de las Naciones Unidas, se ha convertido en criminal de guerra?

Desde su sede en Alemania, Transparencia Internacional (TI), entidad que dice luchar contra la corrupción, informa, en su página web, que, gracias a sus gestiones, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE), conformada por los países más ricos del mundo, ha constituido una comisión de lucha antisoborno, financiada, entre otras compañías, por la Shell, la Rio Tinto Zinc (RTZ), Price Water House y el City Group. La Shell, al inflar sus reservas, ha alcanzado los niveles de corrupción de la ENRON. La inglesa RTZ, que apoyó a Hitler, es socia del derrocado Gonzalo Sánchez de Lozada (GSL) y saquea el cobre de Chile y de otros países “en vías de desarrollo”. Price Water House es encubridora de la ENRON. Los delitos del City Group ya no caben en esta corta nota.

Lo anterior no implica dejar de luchar contra la corrupción en Bolivia y en otros países semicoloniales. No se trata de aceptar el adagio “mal de muchos consuelo de tontos”. Todo lo contrario. El convencimiento de que la corrupción nos desangra y nos destruye espiritual y económicamente nos llevó, en 1990, a presentar la Ley de Investigación de Fortunas, que desde entonces duerme el sueño de los justos, así como a escribir “La Fortuna del Presidente”, libro en el que se detallan las tropelías delincuenciales de GSL.

Poner a la cabeza de la corrupción mundial a Bangla Desh, Haití, Ecuador, Bolivia o Paraguay, como hace TI, y no mencionar en los primeros lugares a Inglaterra, EEUU, Francia, Alemania, Italia y Bélgica, por el manejo de los paraísos financieros, por su responsabilidad en la destrucción del medio ambiente y por ser los fabricantes más descarados de armas de destrucción masiva, implica creer que, además de pueblos saqueados somos pueblos de idiotas.
Sábado, 20 de Noviembre de 2004 20:14 ;?> No hay comentarios. Comentar.

03/10/2004


RAMOS: LA VISIÓN ENDÓGENA DE AMÉRICA LATINA

JAR.gifPor Andrés Soliz Rada – Octubre de 2004

Jorge Abelardo Ramos, cuyo fallecimiento se produjo el 2 de octubre de 1994, fue uno de los políticos e historiadores más polémicos del Siglo XX. Su antiimperialismo lo enfrentó siempre a Londres o Washington. Calificaba a la socialdemocracia europea y sus partidos “socialistas” (tampoco exceptuaba a los socialcristianos del viejo continente) de cómplices y encubridores del saqueo a los pueblos tercermundistas. Denunciaba que los stalinistas nativos se sometieran a los intereses de Moscú, al tener que apoyar los pactos de Stalin con Hitler, primero, o de Stalin con EEUU, Inglaterra y Francia, después, a fin de detener el avance de los nazis. Así se perdió la oportunidad de impulsar procesos revolucionarios propios, aprovechando los enfrentamientos bélicos entre las grandes potencias, como postulaba Trotsky, a quien JAR alabó por su apoyo a la nacionalización del petróleo en México, ordenada por el General Lázaro Cárdenas, y por demandar la construcción de los Estados Unidos Socialistas de América Latina.

La originalidad de su pensamiento y su valentía para nadar contra la corriente lo condujo a apoyar críticamente a Perón desde posiciones marxistas, en momentos en que Moscú y Washington se unían para derrocarlo. Las metrópolis fracasaron en la Argentina, pero tuvieron éxito en Bolivia, donde, mediante sus agentes internos, colgaron al Presidente Villarroel de un farol de la Plaza Murillo de La Paz. JAR recogió el aporte de Lenin, quien enseñó que por encima de las contradicciones entre democracia y dictadura o entre civiles y militares, estaba la contradicción fundamental entre países opresores y naciones oprimidas. Sobre esa base apoyó la Guerra de las Malvinas.

JAR valoró la importancia de la Revolución cubana, pero rechazó la teoría del foquismo guerrillero, que provocó la muerte prematura de miles de jóvenes idealistas, pero equivocados. Duele recordar que a nombre del foquismo simplificador, se coadyuvó al imperialismo norteamericano en el derrocamiento de Ovando, que había tenido el coraje de recuperar el petróleo y expulsar a la Gulf. La caída de Ovando facilitó la recomposición del imperialismo en el Cono Sur, ya que debilitó a los procesos de liberación nacional del general Velasco Alvarado en el Perú, de Salvador Allende en Chile, y de Héctor Cámpora en la Argentina. En esos momentos, sólo el Grupo Revolucionario “Octubre” (GRO), que compartía las posiciones de Ramos, respaldó al ovandismo. Treinta años después, millones de latinoamericanos repiten los argumentos de Ramos, en relación a las contradicciones internas en las FFAA del subcontinente, para justificar el apoyo al Comandante Hugo Chávez, Presidente de la República Bolivariana de Venezuela.

A JAR no le gustaba que lo etiquetaran de “izquierdista”. Prefería autodenominarse como patriota latinoamericano o socialista criollo (en la Argentina la palabra criollo no tiene la carga antiindígena que posee en Bolivia). A pesar de lo anterior, Ramos ha quedado identificado con la formación de la Izquierda Nacional Latinoamericana. Según Ramos, los procesos nacionalistas están destinados a la claudicación y la derrota sino culminan en el socialismo. A su vez, los socialistas estarán condenados al aislamiento y la impotencia sino arrancan su lucha de consignas nacionalistas, como la defensa de la soberanía y dignidad nacionales y de los recursos humanos y naturales, a través de la estructuración de movimientos patrióticos que aglutinen al conjunto de la nación oprimida.

JAR articuló el ideal de la Patria Grande con el materialismo histórico. Rescató de los clásicos del marxismo y de sus cultores latinoamericanos, como los peruanos José Carlos Mariátegui y Víctor Raúl Haya de la Torre, lo que servía a las luchas de liberación nacional. Pero, al mismo tiempo, valoró, en toda su dimensión, los aportes de los nacionalistas bolivianos como Carlos Montenegro y Augusto Céspedes, o de su compatriota Arturo Jauretche. La cruzada socialista bolivariana de Manuel Ugarte también marcó su pensamiento. La vida de Ramos tuvo un lamentable final, ya que, al apoyar a Carlos Menem, de quien fue su embajador en México y en el MERCOSUR, con sede en Montevideo, negó, en los hechos, sus aportes al socialismo latinoamericano. A diez años de su muerte es posible, sin embargo, deducir que en el balance de su obra pesa mucho más su contribución al pensamiento revolucionario que su claudicación en el ocaso de su existencia.
Domingo, 03 de Octubre de 2004 17:15 ;?> No hay comentarios. Comentar.

27/08/2004


PETRÓLEO: LA PESADILLA DE MICHAEL MOORE

dvdbox-small.gifPor Andrés Soliz Rada

Michael Moore es, en estos momentos, el escritor norteamericano más leído en EEUU y en el mundo, además de afamado cineasta. En su libro: ¿Qué han hecho con mi país? (Ediciones BSA. Barcelona-España. Marzo de 2004), relata una pesadilla que lo llevó a imaginar que vivía en el año 2054, que acababa de cumplir cien años y que, en la cueva que le servía de morada, recibía la visita de su bisnieta de pocos años de edad.

El bisabuelo explica a la niña que la crisis del petróleo comenzó hacia el 2015 y provocó muertes en cadena que redujo en un 90 % la población del planeta. Rememora los terribles accidentes producidos por la energía nuclear y los fracasos científicos que hicieron pensar que el hidrógeno podría ser transformado en combustible de uso masivo. Así se vino abajo un mundo en el que el petróleo se convertía en plástico y en el que el plástico servía para fabricar, en otras, las siguientes cosas:

“Tapizado de muebles, bolsas de compras, juguetes, botellas, ropa, medicamentos y pañales para bebés, así como aspirinas, cámaras de fotos, pelotas de golf, baterías de coche, alfombras, fertilizantes, gafas, champú, pegamento, ordenadores, cosméticos, detergentes, teléfonos, conservantes, balones de fútbol, insecticidas, equipaje, quitaesmaltes, medias, pasta de dientes, almohadillas, lentillas, neumáticos, bolígrafos, cedes, zapatillas de deporte”.

Recuerda que la dependencia del petróleo era tan grande que la gente bebía agua de botellas de plástico, las que eran echadas a la basura. “Éramos capaces, dice, de gastar varios litros de gasolina para conducir hasta una tienda y comprar un litro de leche (que también venía en una bolsa de plástico), en tanto la abuela recibía en las Navidades regalos de plástico, colocados debajo de un árbol de plástico, que parecía de verdad” En la pesadilla, el bisabuelo pide a su bisnieta que le deje uno de sus lápices de madera para poder quemarlo y tener algo de calor, ya que la calefacción y el aire acondicionado se volvieron cosas del pasado.

La angustiosa somnolencia de Moore parecería tener algunos puntos de apoyo en la realidad, cuando el influyente periodista Ignacio Ramonet, en el Le Monde Diplomatique, de agosto de 2004, dice que si China continúa creciendo, como en los últimos 20 años, a un 9% anual, su consumo de energía, en el año 2030, equivaldrá a la suma del consumo energético actual de EEUU y Japón, para lo cual requerirá construir dos centrales nucleares anuales, en los próximos 16 años.

Su modernización a marchas forzadas, puntualiza Ramonet, ha llevado a China a multiplicar la construcción de infraestructuras, puertos, aeropuertos, autopistas, vías férreas, puentes, embalses, rascacielos y estadios. El gigante asiático es ya el segundo importador de petróleo del mundo y el segundo más contaminante del planeta. La medalla de oro en ambas especialidades correspondes aún a los estadounidenses.

Si George W. Bush, a través de las invasiones a Irak y Afganistán, buscaba energía barata, precios estables y abastecimiento seguro para EEUU, lo menos que podría decirse es que es un especialista en auto goles, ya que la valiente resistencia iraquí, el incendio de campos petroleros y la disparada de precios del petróleo parecen nuevos insumos del cataclismo soñado por el escritor norteamericano.

Reconozcamos, sin embargo, que existen personas inmunes a las pesadillas, como las de Moore, así como a las predicciones como las de Ramonet. En efecto, con irresponsabilidad digna de mejor causa insisten en que, de una vez por todas, Bolivia exporte la mayor cantidad posible de sus reservas de gas, sin valor agregado, a EEUU, México, Argentina, Chile, Brasil, Paraguay y Uruguay. El ex ministro Xavier Nogales planteaba que el país exporte ocho trenes de gas (28 TCFs) en los próximos 20 años, con destino a México, Argentina y Brasil, lo que sobrepasa en 2 TCFs la totalidad de nuestras reservas probadas.

Los presidentes de Bolivia y Perú, Carlos Mesa y Alejandro Toledo, respectivamente, redactaron, en días pasados, sendas declaraciones conjuntas, para exportar gas a México. En esos documentos no existe una sola referencia a proyectos nacionales o binacionales de industrialización del importante energético. Los pueblos de Perú y Bolivia deberían sufrir pesadillas, como las de Moore, por la mediocridad de nuestros gobernantes.
Viernes, 27 de Agosto de 2004 23:14 ;?> No hay comentarios. Comentar.

20/08/2004


EL TRIUNFO DE PETROAMÉRICA

imp85.jpgPor Andrés Soliz Rada

20 de agosto de 2004

Petroamérica, la asociación de energéticas estatales de Brasil, Venezuela, Argentina y Bolivia, es una de las propuestas más revolucionarias surgidas en Latinoamérica en las últimas décadas. Es el proyecto más temido por las petroleras y el que ha promovido la feroz campaña de desprestigio que desataron las transnacionales contra el Presidente Hugo Chávez, antes del referéndum revocatorio del 15 de agosto pasado.

Lo peor para los amos del mundo es que Petroamérica es una iniciativa viable. Es verdad que para los ortodoxos del todo o nada (y que siempre se quedan con nada), la petrolera cuatripartita, a la que podrían sumarse después las de México, Colombia, Chile, Perú y Colombia, no instalará al día siguiente la dictadura del proletariado, pero conseguirá que la “querella por el excedente”, de la que hablaba René Zavaleta Mercado, se incline a favor de las naciones oprimidas por el capital financiero internacional.

Petroamérica creará las condiciones para que los movimientos populares de los países que la integran fortalezcan su conciencia antiimperialista y busquen objetivos más audaces. En efecto, si los latinoamericanos nos unimos para defender el gas y el petróleo, ¿por qué no utilizar planificadamente nuestros recursos financieros, hídricos, agrícolas o mineros? ¿Por qué no avanzar juntos en ciencia, salud, educación y tecnología o en el campo de la defensa militar, a fin de que EEUU no nos imponga tratados de impunidad para sus tropas?

La idea de Petroamérica es revolucionaria porque se enraíza en el pensamiento bolivariano y porque su potencialidad avizora un Siglo XXI diferente, el que, en lugar de convertir a la región en campo de concentración diseñado por el ALCA, sería el escenario humanista y democrático de los Estados Unidos Socialistas de América Latina, capaz de detener el holocausto ecologicida y armamentista al que nos precipitan las transnacionales de manera irreversible.

Desde luego que es más fácil describir las utopías que realizarlas. Y lo anterior pasa, para Bolivia, porque el presidente Néstor Kirchner deje de ser un vocero de la española Repsol para succionar el gas boliviano en las peores condiciones imaginables. Pasa porque Petrobras, orgullo de los latinoamericanos en la defensa de los intereses brasileños, deje de ser el socio eficiente de Repsol y British Petroleum en la misma tarea anterior. Pasa, asimismo, porque el movimiento popular en Chile entienda que el enclaustramiento geográfico boliviano retrasa nuestra integración.

Petroamérica es, por otra parte, un desafío a la inteligencia creativa y renovadora. Fue Jorge Abelardo Ramos (quien, infelizmente, claudicó frente al “menemismo”), el pensador que con extraordinaria audacia y sagacidad afirmó que en América Latina la “autodeterminación de los pueblos” es el derecho no a separarse (como se pensaba de manera unilineal en décadas pasadas), sino el derecho a unirse, ya que este el único camino que permitirá a Latinoamérica y el Caribe enfrentar exitosamente a los centros de poder mundial.

La autodeterminación, como el derecho a unirse, no niega en lo más mínimo, el valor de culturas milenarias, como quechuas, aymaras o guaraníes, cuyas visiones cósmicas en torno a la solidaridad, la reciprocidad y el respeto a lo diverso, constituyen aportes éticos y políticos para contener el ecologicidio, la locura armamentista y los fundamentalismos plagados de fanatismo e intolerancia.

Abelardo Ramos, cuyo décimo aniversario de su fallecimiento recordaremos el 4 de octubre próximo, logró, asimismo, conciliar a Carlos Marx y Simón Bolivar, pese a la injusta animadversión que sentía el primero por el segundo. Ramos, con su clásica originalidad, sostuvo que la unidad de América Latina, como proyecto político, necesita de la dialéctica de Marx. Así articuló el materialismo histórico y la visión unitaria de Bolivar, legándonos un formidable bagaje conceptual, uno de cuyos sólidos cimientos puede ser la idea bolivariana y “chavista” de Petroamérica.
Viernes, 20 de Agosto de 2004 16:25 ;?> No hay comentarios. Comentar.

29/07/2004


CUANDO UN LIBRO ES UN POEMA

537pedrogodoy.jpgPor Andrés Soliz Rada

Hay libros en prosa y libros en verso. El libro “Chile versus Bolivia:
Otra Mirada”
, de Pedro Godoy, es un poema escrito en prosa. Se trata del texto de un chileno chilenísimo, como el autor se define a sí mismo, que considera que lo mejor para su país y su pueblo es adscribirlos al destino de la Patria Grande, soñada por Bolívar, San Martín y O’Higgins. Consecuente con este postulado, estima que La Moneda debe devolver a Bolivia su condición de país costero, arrebatada en la Guerra de 1879.

El libro que glosamos (ediciones "Nuestra América" - Santiago) está impregnado del razonamiento preciso y del dato histórico irrefutable, lo que no disimula su inocultable cariño por Bolivia, forjado en sus años de mochilero imberbe, cuando fue tratado por autoridades y gente del país ahora enclaustrado con las consideraciones reservadas a un diplomático de carrera y al amigo al que se retribuye cariño fraterno con cariño fraterno.

Ese viaje, realizado hace más de cuatro décadas, marcó la vida, el apostolado y el pensamiento de Pedro, quien fue articulando su posición socialista y latinoamericana, bebiendo de fuentes tan nuestras como las de Abelardo Ramos, Augusto Céspedes, Gabriela Mistral y Víctor Raúl Haya de la Torre y de obras universales que pasaron por el filtro de su criterio propio. Su desordenada biblioteca de San Ignacio 1341, de Santiago, en la que sólo él es capaz de encontrar inmediatamente el texto que necesita, insufló vida y coherencia, desde hace 22 años, al Centro de Estudios Chilenos (CEDECH), fundado por él junto a Enrique Zorrilla, Leonardo Jeffs, Felipe Herrera, Jorge Barria, y Tomás Pablo.

El CEDECH y Pedro Godoy se fundieron en una sola entidad que, atenta al acontecer cotidiano, celebra alborozada la solución pacífica al conflicto del Beagle entre Chile y Argentina, demanda a Santiago la devolución de trofeos de guerra a Perú y exige que se atienda la demanda marítima de Bolivia. Para conseguir este propósito, todas las tribunas son buenas. Desde las visitas a su país del Sumo Pontífice o del Rey de España o las concentraciones socialistas en
las que se exigía el restablecimiento de relaciones con Cuba. En medio de esas
algazaras, aparecía Godoy planteando que se atienda el reclamo centenario de la
Bolivia enclaustrada.

“Chile versus Bolivia: Otra Mirada” recuerda que la balcanización costó a la América morena el zarpazo gringo sobre la mitad del territorio mexicano, la segregación de la provincia de Panamá a la República de Colombia, las invasiones a Guatemala, Nicaragua, Haití o Santo Domingo, la anexión abusiva de Puerto Rico o el asalto inglés a las Malvinas. Su formación bolivariana reprueba las acciones perversas de determinadas ONGs que alientan enfrentamientos interétnicos, en lugar de impulsar la interculturalidad, basada en el respeto a lo diverso.

En una de sus recientes reflexiones, Godoy, desde una óptica latinoamericana, se pregunta si el juez español, Baltasar Garzón, tan valiente para enjuiciar a Pinochet, cuya condición sanguinaria, dictatorial y corrupta está fuera de duda, tendrá similar valentía para procesar a George W. Bush, genocida confeso y padrino de torturadores en cárceles de Irak y de Guantánamo.

¿Alguien está en condiciones de responder a este interrogante que también tiene el esplendor de un verso?
Jueves, 29 de Julio de 2004 17:04 ;?> No hay comentarios. Comentar.

23/07/2004


REFERÉNDUM PARA REPSOL

_40413963_040723galeriabolivia.jpgPor Andrés Soliz Rada

La Ley de Hidrocarburos 1689, de 30 de abril de 1996, dictada por Gonzalo Sánchez de Lozada (GSL), continúa vigente después del referéndum del 18 de julio pasado, pese a que la pregunta uno de la consulta pidió al país que se pronunciara por su abrogación, lo que fue respondido de manera afirmativa. Sucede que una ley está vigente hasta que no sea reemplazada por una nueva, lo que, al parecer, tardará varios meses en suceder. En consecuencia, el Presidente Carlos Mesa, basado en la Ley de GSL y en el referéndum, ha autorizado a Repsol, filial Bolivia, a ampliar la venta de 4 millones a 6.5 millones de metros cúbicos diarios de gas a Repsol, filial Argentina, prolongando por otro medio año un contrato que debería concluir en octubre próximo y suscrito con el pretexto de solidaridad con el pueblo argentino.

Reiteramos que la solidaridad fue un pretexto ya, por una parte, Argentina nunca tuvo una crisis de abastecimiento energético, pero sirvió para que el Presidente Néstor Kirchner autorizara el incrementar de precios en su país. Por lo que se supo después, tampoco hubo una severa crisis energética en Chile, debido a la disminución de suministros argentinos a la filial de Repsol en Santiago (Metrogas), aunque las petroleras propiciaron algunos cortes eléctricos para mostrar la dimensión de su enojo. Lo real es que Chile (otro de los
triunfadores del referéndum, junto a Repsol) debe cumplir compromisos de mayores volúmenes de exportación de metanol (producto derivado del metano o gas seco) a Europa y Estados Unidos, para lo cual necesita recibir más gas boliviano vía la Argentina.

Si Mesa obrara con honestidad congelaría las ventas de gas a la Argentina hasta que el parlamento apruebe una norma legal que incremente impuestos, garantice la industrialización interna, controle realmente el pago de impuestos y refunde YPFB. El Jefe de Estado, en lugar de cumplir sus ofrecimientos anunció que, a partir del 2006, ampliará las ventas de gas a la Argentina a 25 millones de metros cúbicos día, equiparando los volúmenes de 30 millones de metros cúbicos contratados con Brasil. Argentina está pagando, según dijo en las últimas horas
el Presidente de YPFB residual, Jorge Barrenechea, el precio “solidario" de 0.97 dólares el millar de pies cúbicos. Lo que significa para Bolivia un ingreso de 0.17 dólares por el 18% de regalías, que es el único ingreso seguro con el que cuenta, ya que los impuestos por utilidades han sido sistemáticamente evadidos. Mientras a Bolivia se paga esa cantidad, las empresas norteamericanas que venden gas de la costa oeste de EEUU a Canadá, Japón y México cobran cinco dólares el millar de pies cúbicos y Petrobrás Brasil está pagando a Petrobrás Bolivia 1.30 dólares por millar de pies cúbicos.

Lo que se pretende es que el miserable precio de 0.98 rija para futuros contratos de venta a Brasil, Paraguay y Uruguay y, lo que es peor, a México y Estados Unidos, para lo cual debe construirse un gasoducto de 650 kilómetros que atraviese la Cordillera de Los Andes, se instale una plata de licuefacción en la costa del Pacífico, se cargue el gas en barcos metaneros que naveguen 4.500 kilómetros hasta el puerto de destino y se construya una planta de regasificación, antes de transportarlo a destino final a través de gasoductos domésticos mexicanos o norteamericanos.

Repsol, asociada a British Gas (BG), controla el campo “Margarita”, donde perforó sólo 3 de los 39 pozos que debió hacerlo de acuerdo a ley. Asociada a Petrobrás controla “San Alberto”, asociada a Petrobrás controla Refinor (la refinería más grande del norte argentino), y asociada a British Gas (BG) y Sempras controla Metrogás, empresa que distribuye el energético en la capital chilena. Con esos vínculos, y con el respaldo de la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia, de las federaciones empresariales de Tarija y Santa Cruz, de la Cámara Nacional de Hidrocarburos (que agrupa a las petroleras), de organismos internacionales como el BID, el Banco Mundial y la CAF, además del apoyo del MNR y de otros partidos tradicionales, como el MIR, Repsol se ha proclamado la verdadera ganadora del referéndum. Si el Parlamento permite que suceda todo lo anterior habrá sufrido la burla más sangrienta de su Historia."
Viernes, 23 de Julio de 2004 17:13 ;?> No hay comentarios. Comentar.

18/07/2004


REFERÉNDUM EN BOLIVIA: LA TRAMPA TRANSNACIONAL

specialbanner.jpgPor: Andrés Soliz Rada

El decidido apoyo del comandante del Comando Sur de los EEUU, general James T. Hill, al referéndum del 18 julio próximo (Periódico “El Diario”, 13-7-04), en el que se preguntará si se está de acuerdo con exportar gas natural, ha cerrado la campaña oficialista destinada a conseguir ese objetivo, sin haberse incluido la consulta fundamental: “¿Apoya la nacionalización del gas y del petróleo?” El arribo de Hill coincidió con el del Presidente del BID, Enrique Iglesias; de la CAF, Enrique García; y del Brasil, Ignacio Lula da Silva, quien llegó para defender a Petrobrás, empresa que controla en Bolivia, en importantes porcentajes, los mega campos de “San Alberto” y “San Antonio” todas las refinerías, el gasoducto a San Pablo y Cuiabá y el mercado interno de ambos países. El Presidente Kirchner de Argentina anunció su venida, pero la canceló por los problemas sociales que se agudizaron en su país.

La combinación del palo y la zanahoria fue casi perfecta. Mientras el Banco Mundial desembolsaba un millón de dólares para la campaña en favor del “sí” y prometía un crédito de 120 millones de dólares destinado a aliviar al asfixiado presupuesto nacional, las voces que exigían la nacionalización del energético fueron aterrorizadas por el anuncio de la inminente disgregación del país. Una de ellas fue la del Ministro de Defensa argentino, Jorge Pampuro, quien declaró que Bolivia estaba viviendo un proceso de “libanización” (“La Época” 4-07-04). La otra correspondió a Mark Falcoff, asesor de Dick Cheney, vicepresidente de George W. Bush, según el cual Bolivia se encaminaba al suicidio, si defendía su gas (“La Época”, 4-07-04). El Presidente Carlos Mesa añadió que Bolivia dejaría de ser sujeto de crédito sino aceptaba la exportación inmediata. De manera pasarela ofreció “fomentar” la industrialización para las calendas griegas.

Noam Chomsky ha recordado (“Rebelión” 03-07-04), que, en 1916, el pueblo norteamericano, imbuido de espíritu pacifista, no deseaba que su país participara en la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, el complejo industrial-militar, mediante el uso intensivo de radios y periódicos, cambió radicalmente esa opinión en pocas semanas. El “lavado cerebral” también fue utilizado en Bolivia. El Presidente Mesa apareció, cada 15 minutos, durante semanas, en todos los canales televisivos y radios del país explicando los “beneficios” de la enajenación del gas. Las posibilidades de que las corrientes nacionales y patrióticas manifestaran su desacuerdo fueron casi nulas.

La resistencia al poder petrolero quedó gravemente debilitada por un grave error del Movimiento al Socialismo (MAS) de Evo Morales, que apoyó tres de las cinco preguntas del referéndum, aduciendo que en la interrogante número dos se consultaba si se desea que Bolivia recupere la propiedad de sus hidrocarburos en boca de pozo. La tramposa pregunta no especificó si tal recuperación se produciría en forma inmediata, anulando los 78 contratos suscritos con las transnacionales, o dentro de 36 años, cuando acaben su vigencia. El MAS anunció que el “sí” a la pregunta dos, permitirá que el Parlamento apruebe una nueva Ley de Hidrocarburos en la que haría prevalecer su punto de vista.

Lo que el MAS no advirtió es que el gobierno suscribirá nuevos contratos sin esperar la nueva ley de hidrocarburos, cuya aprobación podría tardar tres semanas, tres meses o tres años. Tal error se agravó cuando su diputado Antonio Peredo Leigue se declaró contrario a la nacionalización (“La Época” 4-07-04), aduciendo que Bolivia no tenía 5.000 millones de dólares para indemnizar a las petroleras, cuyos ejecutivos habían declarado que sus inversiones se hallaban en 3.000 millones de dólares. Ambas cifras son arbitrarias ya que no emergen de una auditoria, la que, en caso de realizarse, demostraría que esas cantidades no alcanzan ni al diez por lo ciento de lo declarado. El mismo diputado indicó que en el país existía una derecha “gonista” (partidaria del ex Presidente Gonzalo Sánchez de Lozada), el régimen de Mesa y la izquierda representada por el MAS. Lo cierto es que encontrar diferencias entre el “gonismo” y el “mesismo” en materia de hidrocarburos, es tarea de biólogos especializados en microorganismos invisibles para microscopios modernos.
Domingo, 18 de Julio de 2004 17:23 ;?> Hay 1 comentario.

02/07/2004


"LIBANIZACIÓN" DE BOLIVIA

_39366134_boli9.jpgPor Andrés Soliz Rada (Bolivia)
2 de julio de 2004

Con la delectación de un descuartizador profesional, el Ministro de Defensa argentino, José Pampuro, ha manifestado a Radio “Rivadavia”, de Buenos Aires, su preocupación por la “libanización” que vive Bolivia a causa de sus conflictos sociales y políticos. Serrucho en mano, Pampuro asegura que el país se dividirá en tres partes. Una será Tarija, la que se anexará a otra República (a la Argentina, sin duda), región que, casualmente, guarda casi el 90% de las reservas bolivianas de gas natural. Las otras dos quedarán para los demás vecinos. Indicó, además, que el problema será analizado en una visita que realizará a Haití, en próximos días, junto a sus colegas José Viegas, de Brasil, Michelle Bachellet, de Chile, y Yamandú Fau, de Uruguay (“La Prensa”, 26-06-04).

Recordemos que el Líbano afrontó en años precedentes espantosos conflictos internos y externos. Después de la Guerra de los Seis Días, en 1967, perdió una franja de su territorio a manos de Israel y que fue importante escenario bélico en la Guerra de Yon Kipur, de 1973. Los choques armados incrementaron el número de refugiados palestinos a territorio libanés, hecho que desató una sangrienta guerra civil, iniciada en 1975, pero que tuvo sus momentos más crueles, como las masacres de Sabra y Chatila, entre 1977 y 1980. La ola de crímenes y atentados posteriores tardó mucho en aplacarse.

No sabemos cuantas de estas desgracias desea Pampuro para Bolivia, país que, según las ingenuas palabras del presidente Carlos Mesa, ha resuelto vender gas a la Argentina, en acto de solidaridad con el pueblo argentino. Y no es que pensemos que los bolivianos no debamos ser solidarios con la Patria de San Martín y Scalabrini Ortiz, sino que tal venta fue digitada por la española Repsol, filial, Bolivia, con la Repsol, filial Argentina, con la finalidad de obligar al gobierno de Kirchner a incrementar tarifas en su mercado interno, objetivo que fue plenamente conseguido.

En una segunda ingenuidad, Mesa aseguró que ni una molécula del gas boliviano vendido a la Argentina sería re exportada a Chile, debido a que su gobierno ha resuelto utilizar el gas como arma estratégica para recuperar su costa marítima, perdida en la guerra de 1879. A pocos días de iniciarse tal exportación, Argentina normalizó sus ventas al país trasandino, no con el gas boliviano, probablemente, pero si con la disponibilidad del energético que le quedaba libre luego de recibir los suministros de Bolivia. El tema es de “Ripley”, ya que, de manera simultánea, se reveló que las petroleras que operan en Bolivia venden a Chile gas licuado de petróleo (GLP), sin necesidad de intermediarios.

Hace pocos días, Mark Falcoff, el experto iberoamericano del American Enterprise Institute (AEI), un centro de peritos neoconservadores al servicio del vicepresidente estadounidense Dick Cheney, ha anunciado la desintegración de Bolivia a menos que las transnacionales vendan el gas que está en Tarija a México y EEUU. ¿Este es el punto que, según Pampuro, discutirán en Haití los Ministros de Defensa de Argentina, Brasil, Chile y Uruguay? ¿Por qué en Haití, país del que hace pocos meses fue expulsado el presidente Aristide, democráticamente elegido, y que sufrió una invasión norteamericana, para luego recibir el apoyo de soldados chilenos, argentinos y brasileños?

Los países vecinos a Bolivia no deberían coadyuvar a “libanizarlo”, ya que en cualquier momento podría correr su misma suerte. Entre todos, más bien, deberían impulsar la creación de Petroamérica, la petrolera latinoamericana, sugerida por el Presidente Hugo Chávez de Venezuela, a fin de detener las políticas imperiales de Washington. El martes pasado, el canciller de Kirchner, Rafael Bielsa, dijo: “La verdad es que el Gobierno argentino está harto de que el Embajador de EEUU en Buenos Aires, Róger Noriega, se entrometa en asuntos internos de la Argentina” (“La Razón”, 30-06-04). El diplomático gringo había expresado su preocupación por las manifestaciones de desocupados que bloquearon rutas y ocuparon sedes de transnacionales. Ha llegado el momento en que Bielsa le diga a Pampuro, que deje de ser vocero de intereses que también oprimen al pueblo argentino.
Viernes, 02 de Julio de 2004 21:58 ;?> No hay comentarios. Comentar.

12/06/2004


EL COLONIALISMO MENTAL

boli1.gifPor Andrés Soliz Rada

Gonzalo Sánchez de Lozada (GSL) se ha convertido en el personaje más atacado y vilipendiado de la política boliviana. Sin embargo, el damnificado podría argüir que si él es tan nefasto ¿por qué fue dos veces presidente constitucional de la República, ganó tres elecciones generales y se impuso en todas las convenciones del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), en las que postuló para jefe del partido? No cabe duda que el haber amasado una cuantiosa fortuna mediante el tráfico de influencias y la evasión impositiva explica lo anterior, pero es insuficiente.

En varios pasajes de su vida pública, GSL insinuó que sus éxitos se debían a que la gente apreciaba su acento extranjero, como signo de superioridad frente a los demás ciudadanos. Por esta razón, le gustaba decir que “si algún día perdía su acento gringo, no vacilaría en tomar cursos para recuperarlo” Añadía que se sentía unido con Max Fernández, el industrial cervecero de origen mestizo, jefe de Unidad Cívica Solidaridad (UCS), porque ambos eran del Wilsterman (equipo de fútbol de la ciudad de Cochabamba) eran industriales y hablaban mal castellano.

Lo cierto es que las denuncias sobre las inmoralidades económicas y éticas de GSL no pesaron para que, en su primer gobierno, co-gobernara con la UCS, con el Movimiento Bolivia Libre (MBL), entidad política que se presentaba como una especie de reserva moral del país, y con el Movimiento Revolucionario Tupaj Katari de Liberación (MRTK-L), encabezado por el intelectual aymara, Víctor Hugo Cárdenas, quien fuera su vicepresidente. Demás está decir que, en este caso, esa corriente aymara fue presentada como un freno a las tropelías “gonistas”.

Para las elecciones del año 2002, la fama de “ladrón” de GSL se había extendido a todos los niveles de la sociedad boliviana. El libro que escribí sobre su riqueza mal habida: “La fortuna del Presidente”, apareció a principios de 1997, y algo tuvo que ver en el esclarecimiento al que hacemos referencia. Lo anterior tampoco fue óbice para que GSL reclutara como candidato vicepresidencial a Carlos Mesa, a quien, en acto solemne y público, entregó un “mandato irrevocable” para luchar contra la corrupción. Era como si Alfonso Capone, el más conocido de los gansters norteamericanos, hubiera dado un mandato a alguno de sus colaboradores para terminar con las mafias de su país.

Lo cierto es que GSL no sólo ganó esos comicios, aunque por un margen muy estrecho, debido, en parte, al ofrecimiento del Bono Solidario (BONOSOL), convertido, una vez más, en cohecho electoral, como aconteció en 1997, sino que logró el respaldo del Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR) y de Nueva Fuerza Republicana (NFR), fuerzas políticas que, durante la campaña electoral, habían calificado al “gonismo”, como a uno de los mayores desastres sufridos por el país a lo largo de su historia. El MIR y la NFR atribuyeron su decisión a las presiones de la Embajada norteamericana.

El colonialismo mental, que sirvió para que mucha gente respalde al “gringo”, el que, supuestamente, como era millonario ya no necesitaba robar, porque era “gringo” se le facilitarían los contactos internacionales para conseguir ayuda para Bolivia, y porque era “gringo” estaba mejor capacitado para conducir los destinos del país, opera hoy en día como neutralizador del poder de reacción de los bolivianos frente a las petroleras foráneas.

Ese colonialismo mental hace que la intelectualidad boliviana, en sus niveles más “racionales”, no considere, ni remotamente siquiera, la posibilidad de reclamar a las transnacionales por burdos delitos como el contrabando del gas al Brasil, evasión de impuestos y groseras violaciones legales, a las que califica de faltas subsanables, algo así como “pasarse un semáforo en rojo sin lastimar a nadie”, como gusta decir el delegado presidencial Francesco Zaratti. Es lógica la importancia de que los bolivianos recuperemos el manejo de nuestras empresas estratégicas, aunque el primer requisito reside en expulsar al colonialismo extranjero de nuestra propia mente.
Sábado, 12 de Junio de 2004 16:28 ;?> No hay comentarios. Comentar.

05/05/2004


CHILE: LA DIPLOMACIA INCRÉDULA

alvear.gifAndrés Soliz Rada

La cancillería chilena ha resuelto enviar una delegación de parlamentarios a Europa y América Latina a fin de explicar la posición de su país en el diferendo limítrofe con Bolivia (“La Razón”, 6-1-04). ¿Argumentarán estos emisarios que Bolivia nunca tuvo acceso a las costas del Pacífico? Si toman esa decisión, ¿cómo explicarán la nota oficial entregada al gobierno de La Paz, el 13-8-1900, por el Ministro Plenipotenciario de “La Moneda”, Abraham Köning, que dice lo siguiente?:

“Es un error muy esparcido... opinar que Bolivia tiene derecho de exigir un puerto en compensación de SU litoral... No hay tal cosa. Chile ha ocupado el litoral Y SE HA APODERADO DE EL con el mismo título con que Alemania anexó al imperio la Alsacia y la Lorena... Nuestros derechos nacen de la victoria, la ley suprema de las naciones... Terminada la guerra, la nación vencedora impone sus condiciones y exige el pago de los gastos ocasionados. Bolivia fue vencida, no tenía con que pagar y entregó el litoral”.

¿Mostrarán el tratado de “paz y amistad” del 20-X de 1904, en cuya parte inicial dice que Chile consolida la ocupación de territorios que figuran en el Tratado de Tregua de 1884? ¿Acaso tal ocupación no se refiere al litoral boliviano, anexado por las armas? ¿Recordarán la oferta chilena, de 1860, de comprar a Bolivia la zona de Mejillones? ¿Por qué Chile iba a comprar algo que era suyo? ¿Exhibirán la Constitución Política de su país, de 1833, que dice: “La nación chilena se extiende en un vasto territorio limitado al norte por el desierto de Atacama”. Si Atacama no era de Bolivia, ¿por qué Chile designó cónsules en Antofagasta, con filiales en Mejillones, Cobija, Tocopilla y Taltal? ¿No resulta absurdo designar cónsules en su propio territorio?

Si Bolivia no tuvo acceso al Pacífico, ¿cómo es que Chile y Bolivia suscribieron los tratados limítrofes de 1866 y 1874 sobre territorios costeros? ¿Y si les recuerdan que el presidente Ricardo Lagos acaba de decir a la TV estatal que “Antofagasta” era de Bolivia o que su país se apoderó sólo del diez por ciento del territorio que le arrebataron sus otros vecinos? (Palabras ratificadas por Germán Gamonal, en “Ercilla”,19-I-2004).

Si los parlamentarios viajeros afirman que la guerra se produjo porque Bolivia cobró un impuesto de 10 centavos por la exportación del quintal de salitre, en perjuicio de una compañía anglo-chilena, con lo que se habría incumplido el tratado de 1874, ¿no les replicarán que es inadmisible promover una invasión militar por ese hecho banal y enclaustrar a un país por 25 lustros? Si dicen que los acuerdos internacionales son eternos, ¿no recordarán que el pequeño Panamá modificó los tratados sobre su canal interoceánico firmado con EEUU, gracias al incontenible respaldo de la opinión pública mundial? ¿No es obvio que la demanda boliviana seguirá el mismo camino?

Estos y otros argumentos han sido confrontados en reuniones parlamentarias chileno-bolivianas (en varias de las cuales participó el autor de esta nota), a cuyo término, en los inevitables coloquios informales, los representantes transandinos admitían, de manera invariable, que los argumentos bolivianos eran moral, jurídica e históricamente incontestables. La controversia ha tomado ahora nuevos rumbos debido a que la izquierda chilena ha advertido que si quiere resistir al ALCA, repudiar al Tratado de Libre Comercio firmado con EEUU, solidarizarse con Chávez, ser parte de un MERCOSUR contestatario, en otras palabras resistir al Imperio, necesita identificarse con la causa marítima de Bolivia.

Así lo entendieron Vicente Huidobro y Gabriela Mistral y así lo entienden hoy centenares de intelectuales, religiosos, periodistas, poetas, políticos e historiadores abanderados por Pedro Godoy, Leonardo Jeffs, Manuel Cabieses, Cástulo Martínez y Augusto Alvarado. Ahora se ve, con más claridad, que el ideal de la Patria Grande sólo avanzará si se cierra la herida abierta por la guerra desatada por el imperio inglés, en 1879. El remezón ideológico y emocional está destruyendo el “fino trabajo de colonización pedagógica” (la frase es de Augusto Alvarado) con el que las clases dominantes alienaron la conciencia ciudadana. No cabe duda que la caída del muro oligárquico posibilitará el abrazo de dos pueblos hermanos.

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Miércoles, 05 de Mayo de 2004 20:30 ;?> No hay comentarios. Comentar.

25/04/2004


AMÉRICA LATINA: LA PATRIA INCONCLUSA (III)

bolivia_sm03.gifAndrés Solíz Rada - Tercera y última parte

Globalización y Ongs

El panorama apretadamente descrito está encubierto por la palabra “globalización”, que no es otra cosa que la acepción moderna del imperialismo. Según los “globalizadores”, los Estados nacionales están en decadencia, de manera que la pasada dependencia de los países sometidos ha sido reemplaza por la interdependencia entre todos los países del mundo. Quienes formulan esa aseveración, deberían responder esta pregunta. ¿Alguien ha visto que al producirse fuga de capitales de Rusia, Argentina, Brasil, México o Japón, estos huyan a Tanganica, Haití o Bolivia? ¿No es acaso evidente que esos dineros fugan indefectiblemente a los centros de poder mundial? No es verdad que los Estados nacionales estén en proceso de decadencia en todas partes del mundo. Es cierto que agonizan en muchos países periféricos, sobre todo a partir del denominado “Consenso de Washington”, de 1989, pero es evidente, asimismo, que los Estados de los centros de poder mundial son cada vez más poderosos y que la “globalización” es el taparrabos de las grandes potencias para ejercitar sus políticas de siempre.
Sobre esa supuesta interdependencia, el “Financial Times”, del 10 de mayo de 2002, informó que de las 500 compañías más grandes del mundo, casi todas son norteamericanas o europeas. Al desglosar el concepto, indica que el 48 por ciento de las empresas y bancos más importantes del mundo, son de Estados Unidos y 30 por ciento de la Unión Europea. Sólo el 10 por ciento restante pertenece a Japón. En otras palabras, casi el 90 por ciento de las corporaciones más grandes del mundo, en industria, banca y comercio, son estadounidenses, europeas y japonesas. El poder económico se concentra en estas tres unidades económicas geográficas, y no en conceptos vacíos como “Imperio”, sin Imperialismo o en “corporaciones multinacionales sin territorio”, como dice el italiano Antonio Negri. (“Página 12”, 5-06-02). El sometimiento de las colonias y semicolonias sería incompleto sino alcanzara a la mente de los dominados. Se ha dicho, desde hace tiempo, que las periferias envían materias primas a las metrópolis, a cambio de lo cual, reciben análisis periodísticos. Ese criterio aún tiene validez, siquiera parcial. Ha sido Pierre Bordeau quien ha explicado que, en el pasado, los grupos de poder manipulaban a la opinión pública ocultando y restringiendo información. Ahora, en cambio, la desorientan con exceso de información. Los medios de comunicación, cada vez más poderosos, tienen tal poder para confundir al receptor que, no pocas veces, éste es incapaz de distinguir los bombardeos a Irak o Afganistan de una película de ficción sobre las futuras guerras en el espacio. El retroceso de la libertad de expresión puede ser advertido, a nivel mundial, al comparar, desde el punto de vista informativo, la guerra de Vietnam con las de Irak. La de Vietnam fue objeto de amplia cobertura noticiosa. Como puede recordarse hojeando publicaciones de la época, en Vietnam hubo periodistas de medios escritos, radiales y televisivos de una enorme cantidad de países, que tenían enorme libertad de movimiento. Debió ser, además, la guerra en la que los reporteros gráficos lograron tomar fotografías admirables y filmaron documentales que seguirán siendo admirados por las próximas generaciones. El ejercicio de la libertad de información redundó en la publicación de reportajes, entrevistas, crónicas, análisis y críticas inscriptas en el más amplio espectro democrático. Sin embargo, el resultado fue el fortalecimiento creciente de corrientes de opinión contrarias a la guerra, que debilitaron la moral de los invasores. La lección fue aprendida por la Casa Blanca, ya que en las guerras contra Irak impuso férrea censura. Salvo minúsculas excepciones, el mundo fue informado a través de la CNN, digitada, obviamente, por el departamento de Estado. Esa misma CNN es la que orienta, con sutileza es cierto, acerca de elecciones en Uruguay, Chile y El Salvador, y nos dice, así sea de manera subliminal, cual debería ser nuestro candidato favorito.
Es obvio, finalmente, que las transnacionales, al debilitar al máximo a los Estados nacionales de las periferias, han dejado vacíos que el capital financiero foráneo no tiene interés de llenar. Este detalle permite entender el por qué las obligaciones sociales, o en salud, educación y otras, desatendidas por gobiernos sumisos, están ahora a cargo de Organizaciones No Gubernamentales (ONGs). Llegó un momento en el gobierno nacional que era tan grande la dificultad de saber cuantas ONGs operaban en Bolivia, que se resolvió contratar
a otra ONG para que hiciera ese trabajo. Las ONGs operan en Bolivia, y creo que en otros países vulnerables de América Latina, con tal grado de descontrol que se ha vuelto imposible promulgar una ley que fiscalice sus tareas. Cuando tratamos de hacerlo en la Comisión de Política Internacional de la Cámara de Diputados, las presiones de las Embajadas de EEUU y de los países europeos, así como de organismos internacionales nos convencieron de la imposibilidad fáctica de hacerlo. En síntesis, las potencias mundiales, transnacionales, organismos financieros internacionales, las ONGs y las grandes cadenas informativas,
manejadas por los centros de poder, cierran el paso a la integración efectiva de América Latina.

La integración de América Latina: desafíos y perspectivas

Por lo expuesto, puede colegirse que no es lo mismo avanzar en la integración de Estados nacionales con alto grado de autonomía económica y ejercicio real de soberanía, como ocurre en Europa, que buscar la integración de Estados semicoloniales, incapaces de retener el grueso del excedente económico que generan nuestros pueblos y cuyas decisiones, en temas fundamentales, están sujetas a criterios y presiones foráneas. Lo anterior explica, por lo menos en parte, los fracasos, en unos casos, o, en otros, los escasos avances integradores en la región. Cabe advertir que las mejores perspectivas en materia de integración en América del Sur tuvieron lugar en gobiernos con mayores espacios de autodeterminación. Estamos hablando de lo que ocurrió con el Pacto Andino, a cuya fundación concurrieron, el 26 de mayo de 1969, Bolivia, Chile, Perú y Ecuador. El momento cumbre del Pacto Andino tuvo lugar un año después de su creación, con la aprobación de la denominada “Decisión 24”, mediante la cual
se obligaba a las transnacionales a reinvertir parte de sus utilidades en los países en los que se habían asentado, dentro de una estrategia industrialista de América Latina, basada en la sustitución de importaciones, planteada por la CEPAL, a través de Raúl Prebisch. Lo anterior es incomprensible si se olvida que el 26 de septiembre de 1969, había tomado el poder en Bolivia el general Alfredo Ovando Candia, quien, con el respaldo de jóvenes nacionalistas, como Marcelo Quiroga Santa Cruz y José Ortiz Mercado, nacionalizó a la Bolivian Gul Oil Company, instaló hornos estatales de fundición de estaño y, sobre todo, elaboró una estrategia nacional de desarrollo, que, treinta y tres años después, es todavía un referente de lo que debería hacerse en Bolivia, si se quiere salir de la crisis que nos agobia.
La “Decisión 24” es también incomprensible si se olvida que en esos años el Perú estuvo gobernado, a partir de 1968, por el general Juan Velasco Alvarado, quien dictó la primera reforma agraria en la historia de su país, nacionalizó la Banca, la minería, el petróleo y su industria pesquera, de manera que el Estado se convirtió en el rector de su economía. Chile estaba gobernado, en ese tiempo, por el demócrata cristiano Eduardo Frei Montalva, quien ya impulsó importantes medidas destinadas a incrementar la participación estatal en la minería del cobre, lo que fue profundizado aun más, en 1970, con la llegada al poder de Salvador Allende. Los derrocamientos de Ovando y de su sucesor en la misma línea nacionalista, el general Juan José Torres González, en Bolivia, de Juan Velasco Alvarado, en el Perú, y de Salvador Allende, en Chile, debilitaron profundamente al Pacto Andino. La “Decisión 24” fue anulada poco después, produciéndose, por orden del general Augusto Pinochet, el retiro de Chile del Pacto Andino. La incorporación de Venezuela al Pacto Andino, en 1973, no compensó el cambio de correlación de fuerzas producido en el Cono Sur latinoamericano. El cambio de
nombre del Pacto Andino por el de Comunidad Andina de Naciones, en agosto de 1997, no implicó cambios a la situación descrita.
El 26 de marzo de 1991. Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay suscribieron el Tratado de Asunción, punto de arranque del Mercado Común del Sur o Mercosur, al cual se asociaron después Chile, Bolivia y, hace pocos meses, Perú. Las perspectivas del Mercosur están asentadas en la potencialidad económica de Argentina y Brasil, los países de mayor desarrollo en América del Sur, los que, durante décadas, estuvieron geopolíticamente enfrentados, por prédicas disociadoras procedentes de Europa y Washington. Por fin en los últimos años las
FFAA argentinas y brasileñas han dejado de trabajar en las hipótesis de conflicto que las tornaba, supuestamente, enemigas irreconciliables. Desde nuestro punto de vista, el Mercosur ha estado trabado en los dos gobiernos de Carlos Menem en la Argentina, caracterizado por la privatización de sus industrias estratégicas y de sus Bancos, lo que precipitó a su país en la crisis económica más dura de su historia. Sin embargo, es notoria la recuperación de la
Argentina, a partir del gobierno de Néstor Kirchner, la que, como es obvio, se ha iniciado con el rescate de la autoestima de su pueblo. En agosto pasado, se realizó también en Asunción la reunión de mandatarios del Mercosur a la cual asistió el presidente venezolano Hugo Chávez, en cuya oportunidad planteó la articulación de las empresas petroleras estatales de América Latina. ¿Puede imaginarse la forma en que empezaría a cambiar América Latina si coordinan sus esfuerzos, para evitar la fuga irracional de divisas, empresas de las
dimensiones de Petrobrás de Brasil, Pemex de México y PDVESA de Venezuela, además de las existentes en Colombia, Ecuador, Chile y Perú? Chávez ha advertido la carencia de una petrolera estatal en la Argentina, razón por la cual ofreció la ayuda de su país a fin de lograr la refundación de YPF. Bolivia necesita transitar por el mismo camino.
El Presidente Chávez ha tocado, a mi juicio, la tecla exacta. América Latina necesita, más allá de desarrollar a las burguesías nacionales, generalmente cobardes y sumisas al capital foráneo, impulsar el capitalismo de Estado, cuyos cimientos existían al iniciarse la década de los años setenta. El gran argumento, una vez más, que conspira contra esta idea, reside en difundir la idea de que los latinoamericanos somos incapaces y ladrones. Necesitamos
desmentir esos argumentos. Requerimos volver a creer en nosotros mismos y desarrollar prácticas de control social a fin de evitar la corrupción.
Precisamos, finalmente, impulsar la interculturalidad, la unidad en la diversidad y el respeto a lo diverso, a fin de preservar a nuestras patrias de los riesgos de disgregación, como los que ahora enfrenta Bolivia. Con esas bases, podemos terminar de construir la Patria Grande soñada por el Libertador.
Al concluir estas reflexiones, hago notar que la Izquierda Nacional, precisamente por su vocación bolivariana, no puede callar el daño que causa a la integración latinoamericana la no solución del enclaustramiento geográfico de Bolivia, causado por la oligarquía chilena, aliada al imperialismo inglés, en la guerra del Pacífico de 1879 Se trata de una herida profunda y dolorosa que sólo quedará cicatrizada cuando nuestro país recobre su condición de país ribereño del océano Pacífico, con la que nació a la vida independiente.
Domingo, 25 de Abril de 2004 19:26 ;?> No hay comentarios. Comentar.

24/04/2004


AMÉRICA LATINA: LA PATRIA INCONCLUSA (II)

foto_25[1].jpgAndrés Soliz Rada

Luces y sombras de los movimientos nacionales latinoamericanos


Ante la imposibilidad de avanzar de manera conjunta hacia la integración latinoamericana, surgieron después de la gesta independentista de Bolívar y San Martín importantes discípulos suyos. En Bolivia, emergió la figura del mayor de nuestros estadistas, el Mariscal Andrés de Santa Cruz y Calahumana, hijo de un hidalgo español y de una princesa aymara, quien intentó forjar la Confederación Perú - Boliviana, como una forma de ir soldando las piezas de la Patria Grande. Santa Cruz fracasó en su intento, pero su legado está vigente al recordarnos, hoy en día, que Bolivia y Perú deberían aunar esfuerzos, para defender de manera coordinada el gas existente en sus territorios, a fin de que las transnacionales, vinculadas a los centros de poder mundial, no se aprovechen de ella, de modo excluyente, como ocurrió en el pasado con el oro, la plata, la quina, la goma, el petróleo y el estaño. La experiencia crucista, como sabemos, fue aplastada sin miramientos por las oligarquías de Chile, Perú y Bolivia, las que sí supieron actuar de manera unitaria.
Los movimientos de liberación nacional en los países coloniales y semi-coloniales se abren paso sobre todo en épocas en que las potencias mundiales están ocupadas en preparar sus guerras inter-imperialistas, en medio de ellas o al finalizar las mismas, por encontrarse aún debilitadas. Tales movimientos necesitan, sin embargo, de motivaciones propias. Como ocurrió con la Revolución agrarista mexicana, iniciada en 1910, o con la Reforma Universitaria de Córdoba, de 1918, que unió la protesta contra la enseñanza dogmática con consigna de la unidad de América Latina. En este último aspecto, resulta esencial la contribución del también argentino, Manuel Ugarte, figura eximia en la terca obsesión por concretar el sueño de Bolívar. En Bolivia, la primera guerra mundial, la debacle financiera de 1929 y la fratricida guerra del Chaco, que desnuda las miserias de la oligarquía minero-feudal, explican el surgimiento de corrientes nacionales encarnadas en militares como David Toro, Germán Busch y Gualberto Villarroel, quienes crean las condiciones para la Revolución de 1952, el acontecimiento más importante de nuestra historia republicana.
La segunda guerra mundial incidió en el surgimiento del peronismo argentino, que logró, sobre la base de una creativa alianza entre Fuerzas Armadas y clase trabajadora, nacionalizar los ferrocarriles ingleses y promover la industria liviana, recortando el excedente que durante décadas benefició a su oligarquía vacuna, aliada al capitalismo inglés. Perón postuló la defensa conjunta de las economías de Argentina, Brasil y Chile, concebida como un bloque capaz de contener las interminables asechanzas euro- norteamericanas. Correspondió al propio general Perón formular esta frase profética: “El año 2000, encontrará a los latinoamericanos unidos o dominados”. El pensamiento revolucionario peruano tuvo entre sus figuras prominentes a José Carlos Mariátegui, empeñado en indianizar al marxismo, y en el indoamericanismo de Víctor Raúl Haya de la Torre, quien, sin embargo, en lugar de asumir la posición del neutralismo en la segunda guerra mundial, prefirió claudicar al apoyar a la coalición ruso-norteamericana. El neutralismo permitió al general Lázaro Cárdenas nacionalizar, en 1938, el petróleo mexicano. Un año antes, en 1937, el general David Toro decretó la caducidad de las concesiones de la todopoderosa Standard Oil de Nueva Jersey. En consecuencia, corresponde a Bolivia el mérito de haber llevado a cabo la primera nacionalización de una transnacional petrolera en el Continente. Los choques bélicos interimperialistas permitieron que triunfen movimientos anticoloniales en otras latitudes, como en la India de Gandhi o en la Indonesia de Sukarno. En la segunda mitad del Siglo XX, el nacionalismo latinoamericano ha continuado generando movimientos antiimperialistas aislados y desconectados, pero no menos heroicos. Estamos pensando en el Panamá de Torrijos, en el Perú de Velasco Alvarado, en la Bolivia de Ovando y Torres, en el Chile de Allende, en la Cuba de Fidel Castro, más allá de la polémica que inevitablemente se abre al juzgar a la revolución caribeña.
Existió en esta lucha por las ideas bolivarianas periodos de desesperación, cercanos al suicidio. Quien puede negar el heroísmo de un Ernesto Guevara y de miles y miles de combatientes que inmolaron su vida por la liberación de nuestros pueblos, lo que no impide constatar que el voluntarismo guerrillero no reemplaza la lucha organizada de los pueblos. Ahora sabemos con más claridad que antes que América Latina necesita triunfos, no mártires.

¿Cuánto han cambiado las cosas?

Vladimir Ilich Lenin, en su libro clásico: “El Imperialismo, Fase superior del Capitalismo”, cita esta frase de Cecil Rhodes, célebre financista inglés y, en ese tiempo, Primer Ministro en la ciudad de El Cabo, en África del Sur: “La idea que yo acaricio es la solución del problema social, es decir que para salvar a los 40 millones de habitantes del Reino Unido de una sangrienta guerra civil, nosotros, estadistas coloniales, debemos obtener nuevas tierras donde instalar el exceso de población, donde encontrar nuevos mercados para los productos de nuestras fábricas y minas. El imperio, como siempre lo he dicho, es una cuestión de estómago. Si se quiere evitar la guerra civil hay que convertirse en imperialistas”.
Resulta claro que la succión de los excedentes económicos de las colonias y semicolonias amortigua la lucha de clases en las metrópolis, en las que, al distribuirse el botín entre las burguesías y el proletariado, así sea de manera desigual, emergen direcciones obreras reformistas que se convierten en cómplices de la explotación de las naciones oprimidas. En ese marco, la democracia, entendida como la forma de gobierno más avanzada que conoce la humanidad, es manipulada por las metrópolis en su propio beneficio. Para confirmar lo anterior, obsérvese cómo George W. Bush usó la supuesta defensa de la democracia para bombardear Afganistán e Irak, sin el respaldo, en este último caso, de las Naciones Unidas. Por esos los leninistas decían que en una guerra entre una monarquía tercermundista y una metrópoli democrática, los revolucionarios dignos de tal nombre debían apoyar a la monarquía, por dictatorial que sea, y oponerse a la metrópoli, aunque esté gobernada por laboristas o socialdemócratas. Lo anterior sirve para reiterar que en la medida en que disminuye la succión del excedente que fluye a los imperios, en esa misma medida es posible pensar en un nuevo orden económico internacional, más humano y más justo.
Pero volvamos a la pregunta inicial: ¿Cuanto han cambiado las cosas desde los tiempos de Lenin? Sobre el particular, conviene recordar al conocido jurista, politólogo, escritor, periodista y diputado eurocomunista francés, Maurice Duverger, quien, en su libro: “Carta a los Socialistas” (Ediciones “Martínez - Roca S.A.”. Barcelona-España- 1976. Páginas 149, 150 y 151), dice lo siguiente: “Hemos hablado del socialismo en la nación francesa o en el conjunto europeo. No hemos hablado del socialismo en otras naciones. Una Francia socialista, una Europa socialista no dejarán de ser islas privilegiadas en medio de un océano de servidumbre, de desigualdad, de penuria. El socialismo democrático transformaría la vida en el interior de una nación industrial o de un grupo de naciones industriales. No transformaría la vida de los países subdesarrollados. No suprimiría la enorme distancia que los separa de las naciones industrializadas. Pondría fin a la explotación de los pobres por los ricos, no a la explotación de los países pobres por los países ricos”. “Una nación o un grupo de naciones socialistas, prosigue Duverger, serían más generosas con el Tercer Mundo. No sería mucho más que una caridad, tal como la practicaban los burgueses bienpensantes del Siglo XIX. Igualar los niveles de vida entre naciones equivaldría a sumergir el reducido grupo de países adelantados en la marea de países atrasados, frenando el progreso de todos. Los ciudadanos de las naciones avanzadas, aunque sean socialistas, no se prestarán a ello. Para construir un socialismo auténtico, concluye el politólogo francés, la primera condición es librarse de ilusiones acerca del socialismo”. Como puede advertirse, con las actuales reglas de juego, ni aún con el triunfo del socialismo en el viejo continente, los países coloniales y semicoloniales en general, y América Latina, en particular, pueden esperar cambios profundos en su destino, sobre todo si hacen depender esos cambios de países interesados en mantener la balcanización de América Latina.

De Cecil Rhodes y Duverger a George Bush

Podría pensarse que con el correr de los años y una mayor conciencia mundial acerca de la equidad y la justicia social se producirían cambios importantes en la actitud de los centros de poder económico con relación a los países explotados. Infelizmente, los resultados son exactamente inversos. Está claro que la última invasión norteamericana a Irak, sin el respaldo de Naciones Unidas, hizo retroceder al derecho internacional al tiempo de las cavernas, ya que implicó el desconocimiento expreso de principios fundamentales como son el respeto a las soberanías nacionales, a la autodeterminación de los pueblos y la no ingerencia de un Estado en los asuntos internos de otro. ¿Qué diferencia hoy en día a Bush del expansionismo hitleriano? Lo que lastima aún más de los últimos actos de barbarie son los pretextos utilizados para la agresión, como la supuesta existencia de arsenales de armas químicas en Irak o que el régimen de Sadam Hussein era un peligro militar para EEUU. Bush piensa que pueda liberarse de su responsabilidad aduciendo que los informes que recibió de la CIA no eran correctos. ¿Servirá de algo ese pretexto a los cientos de miles de víctimas inocentes, a viudas y huérfanos, asesinados con bombas “inteligentes”? Es lamentable que esos actos demenciales hubieran contado con el apoyo de España e Inglaterra. Ojalá el repudio universal a esa política agresiva sirva para que ningún país del mundo vuelva a respaldarlas. Esta es tal vez la primera condición para que actos terroristas caracterizados por su brutalidad, como lo fueron los atentados a las torres gemelas de Nueva York, del 11 de septiembre de 2001, no se repitan en ninguna parte.
En noviembre de 2002, el Presidente norteamericano hizo estas afirmaciones: “Soy el comandante. No necesito explicar por qué digo las cosas. Esto es lo interesante de ser presidente. Puede ser que alguien sienta la necesidad de explicarme por qué dice algo, pero yo siento no deberle a nadie una explicación”. (Semanario “Pulso”, del 29 de noviembre al 5 de diciembre de 2002). Sólo semejante autoritarismo, que hace retroceder el pensamiento humano a los tiempos de Gengis Kan, puede explicar el por qué EEUU ha resuelto no apoyar el funcionamiento de la Corte Penal Internacional (CPI), considerada como otro de los avances de nuestro tiempo, destinados a acercarnos a los ideales de dignidad y de justicia. Pero para Bush no es suficiente no respaldar a esa Corte, sino que, además, está presionando, uno por uno, a cada uno de los países latinoamericanos, para que acepten la inmunidad de los soldados norteamericanos que podrían desembarcar en nuestros territorios. En esa conducta, se inscribe, asimismo, la decisión estadounidense de no suscribir el protocolo de Kyoto, que busca detener los daños, al parecer irreparables, que están causando a la humanidad los cambios climáticos.
Cabe denunciar, asimismo, que los gobiernos de Washington utilizan la lacra del tráfico de drogas para incrementar el sometimiento de nuestros pueblos. Centenares de analistas han advertido que EEUU se niega, de manera sistemática, a eliminar el lavado de dólares procedentes del narcotráfico, debido a que el 50% de los dineros que tienen ese origen son “legalizados” en Bancos norteamericanos. En lugar de esta medida sensata, Washington prefiere militarizar extensas zonas de Colombia, Bolivia o Perú, ya que lo anterior le sirve para digitar a las Fuerzas Armadas y policías de los países nombrados. Para mantener cierto equilibrio en el análisis de las asechanzas actuales que pesan sobre América Latina debemos reconocer que ellas no provienen sólo de Estados Unidos, sino que, en varios rubros, se entremezclan con intereses europeos. Tengamos en cuenta que en la Argentina, por ejemplo, se ha denunciado la intencionalidad de Bancos norteamericanos y del viejo continente de obligar al gobierno de Buenos Aires a pagar su enorme deuda externa con la entrega del territorio patagónico, cuyos preciados recursos naturales aún no están debidamente cuantificados. El parlamento argentino ha dedicado varias sesiones a analizar los alcances de esa denuncia. En otro momento, dos prominentes economistas del Massachussets Institute of Technology (MIT), Rudiger Dombusch y Ricardo Caballero, propusieron que el gobierno de Eduardo Duhalde entregue el manejo del Banco Central a tecnócratas del Primer Mundo (“Página 12”, de Buenos Aires, del 17 de abril de 2002). Si alguien se extraña por estos datos, bastaría que tome en cuenta las presiones cotidianas del Fondo Monetario Internacional (FMI) y otros organismos contra los países de la periferia económica del planeta. Tuvo razón el general Perón cuando dijo que “el FMI es el engendro del imperialismo para dominar a nuestros pueblos”. También estremece el descaro con que las grandes potencias nos empujan a practicar el libre comercio, sin restricciones, cuando, de manera paralela, ejercen, bajo el paraguas de la Organización Mundial del Comercio (OMC), el proteccionismo agrícola más desembozado, que es, justamente, el rubro en que los países del sur tienen ventajas comparativas. Claro que el rubro agrícola no es el único en el que aparecen estas distorsiones. Si no pregúntese a los brasileños las ilegales barreras económicas que deben vencer cuando quiere vender acero al mercado norteamericano .Pero si de locuras se trata, cómo no mencionar la persistencia de las grandes potencias de seguir fabricando armas, atómicas y convencionales, mientras de dientes para afuera aparecen como defensoras de la paz mundial.
Deseo formular una rápida referencia a la actuación del famoso juez español Baltazar Garzón. Estimo que América Latina tiene una deuda con este personaje, ya que gracias a sus acciones hubo un sacudón en nuestros gobiernos para no dejar impunes a dictadores, torturadores y asesinos. Sin embargo, aún no está claro de donde emerge el derecho de un juez de un país para juzgar a personas de países distintos. Si la acción de Baltazar Garzón se llevara a cabo dentro de las prescripciones de la Corte Penal Internacional no habría problema alguno. Como ello no es así, surgen, entre otras, estas preguntas: ¿Se atreverá alguna vez el juez Garzón a enjuiciar a genocidas del primer mundo, por hechos cometidos, por ejemplo, por ingleses y norteamericanos en Irak y por estos últimos en Vietnam? ¿Por qué no dice nada acerca de los autores de matanzas ocurridas durante la guerra civil española, sobre todo después que en las últimas semanas aparecieron fosas comunes con centenares de personas, como informó el Boletín “Rebelión”, de Uruguay, el l0 de agosto pasado? ¿Se permitirá alguna vez a un juez de un país semicolonial enjuiciar a violadores de derechos humanos del primer mundo? Por ahora, dejo la pregunta seguida de puntos suspensivos.
Sábado, 24 de Abril de 2004 19:32 ;?> No hay comentarios. Comentar.

23/04/2004


AMÉRICA LATINA: LA PATRIA INCONCLUSA (I)

bfoto7.jpg(Conferencia brindada en el Paraninfo de la Universidad Mayor de San Andrés, La Paz, Bolivia, el 24 de septiembre de 2003, por Andrés Soliz Rada. (Periodista, abogado, ex legislador nacional -Diputado y Senador por Conciencia de Patria de 1989-2002. Columnista de PSI).

Nota de Mirando al Sur: Por razones de extensión publicaremos esta magnífica conferencia de Andrés Soliz Rada en tres partes. De ese modo, creemos, facilitaremos la lectura y la comprensión de un documento que consideramos fundamental para el mejor entendimiento de la doctrina nacional latinoamericana, que tiene en Soliz Rada a uno de sus más brillantes exponentes.

PRIMERA PARTE

Política y Derecho en los procesos de integración latinoamericanos

Considero oportuno iniciar esta disertación con un homenaje al historiador argentino Jorge Abelardo Ramos, autor, entre muchos libros, de “América Latina un País”, en el que, a diferencia de todo lo escrito hasta entonces, 1949, sostiene que la autodeterminación de los pueblos en América Latina es el derecho a unirse, como la única posibilidad de que el sub continente adquiriera personalidad y presencia importante en el agitado acontecer contemporáneo. Diecinueve años más tarde, vale decir en 1968, “América Latina un País” se transforma en la primera edición de la “Historia de la Nación Latinoamericana”, obra fundamental para entender nuestro atraso, pero también para pergeñar un futuro promisorio. Es verdad que antes de Ramos hubo diversos impulsores académicos de la unidad de América Latina, pero el escritor argentino fue el primero que transformó radicalmente el concepto leninista de la autodeterminación como el derecho a separarse, por el derecho a unirse, a fin de construir los Estados Unidos Latinoamericanos. La otra enorme contribución de Ramos consistió en unir dos figuras aparentemente enfrentadas en la historia de las ideas: Carlos Marx y Simón Bolívar. Es sabido que el autor de “El Capital” escribió en la Enciclopedia Americana la ficha bibliográfica del Libertador de cinco Naciones y que en ese texto Marx trata a Bolívar de manera injusta y despectiva. Ramos, en lugar de desorientarse por los adjetivos de Marx, explica que la grandiosa idea de la Patria Bolivariana necesita de la dialéctica, entendida, en la concepción de Engels, como herramienta para comprender y transformar la realidad, lo que, en el acontecer latinoamericano, quiere decir el instrumento de análisis que permita identificar y vencer los obstáculos que han impedido e impiden la articulación económica y política de nuestras provincias fragmentadas. Ramos, sin negar la importancia del pensamiento Occidental, enseñó, asimismo, la necesidad de que los latinoamericanos pensemos con cabeza propia, de manera que las inevitables influencias foráneas pasen por el filtro de nuestro cerebro crítico, desechando lo que nos separa y adoptando lo que nos fortalece y nos une. Por esta razón hizo suya esta divisa de Simón Rodríguez, el maestro del Libertador: “o creamos o erramos”, la cual repite en sus escritos de manera casi obsesiva.
Sobre la base de esas premisas, el historiador argentino afirma, siguiendo a Lenin, que la contradicción fundamental de nuestro tiempo, en los países sometidos, no es la que enfrenta al socialismo con el capitalismo, en lo externo, ni a la burguesía con el proletariado, en lo interno, sino a las naciones opresoras con las naciones oprimidas. No es que este planteamiento niegue la lucha de clases, sino que ella no tienen un papel separado de la contradicción fundamental, al existir clases sociales al servicio del imperialismo y clases sociales al servicio de la nación oprimida. Es importante destacar que los planteamientos de Ramos, conocidos como los de la Izquierda Nacional Latinoamericana, no se desmoronaron junto al muro de Berlín, en 1989, como ocurrió con otras propuestas revolucionarias, sino que mantuvieron y mantienen plena vigencia. En consecuencia, si el imperialismo, hoy oculto detrás de la palabra “globalización”, es el enemigo principal de la unidad latinoamericana, corresponde estructurar movimientos patrióticos, capaces de aglutinar al conjunto de la nación oprimida, con la sola exclusión de los agentes de la explotación extranjera. Como resulta fácil suponer, esta línea de pensamiento, enfrentó a Ramos con el “establishment”, así como con los dogmáticos repetidores de modelos políticos ajenos a nuestra realidad. Según Ramos, la conquista hispana no encontró en el nuevo continente una “nación” constituida, sino un conjunto de sociedades y grupos étnicos en diversos estadios de evolución, los que lentamente se van conociendo entre sí gracias al común denominador de la lengua castellana. El reconocimiento de este hecho no implica desconocer u olvidar los genocidios y abusos de los conquistadores, muchas veces encubiertos con el manto del catolicismo. La herencia religiosa de España es aún muy importante, aunque debilitada por las iglesias evangélicas de raíz sajona. En cambio, el idioma castellano sigue siendo el vínculo cultural más importante entre los latinoamericanos y entre estos y la península Ibérica. Como es fácil de prever, el pensamiento de Ramos no ha permanecido estático. Quienes nos declaramos sus seguidores en Bolivia observamos la restringida importancia que otorgó a nuestras raíces milenarias. De ahí que en Bolivia incorporamos a su pensamiento el rescate indomestizo de nuestra sociedad, que nos permite añadir a nuestro sistema de ideas los valores de nuestro ancestro andino, sin olvidar que, vía mestizaje, somos también herederos de los enormes aportes del viejo continente a la cultura universal.

Consecuencias de la balcanización

Ramos sostiene que España no exportó su feudalismo a Indoamérica (esta expresión fue acuñada por Víctor Raúl Haya de la Torre), sino un capitalismo mercantil, fundado en la esclavitud y en el trabajo servil. La falta de una burguesía latinoamericana, capaz de acaudillar los procesos de independencia de España, y las fuerzas centrífugas encarnadas en oligarquías retrógradas, que heredaron los privilegios de los encomenderos, así como la succión descontrolada de los recursos naturales impidieron concretar el ideal bolivariano. Tengamos presente que, en los inicios del siglo XIX, la revolución burguesa también fue derrotada en España, lo que precipitó el estallido de los movimientos independentistas en “nuestra” América, como decía José Martí. Lo anterior explica el por qué la revolución latinoamericana tuvo un carácter inmaduro y fragmentario. El mexicano José Vasconcelos describió el hecho con estas palabras: “Nuestras naciones surgieron a la vida independiente como los restos de un naufragio ... cada nación iberoamericana, si se exceptúa a Brasil, aparece como un aborto antes que como un fruto. La madre enferma que era España no tuvo poder para arrojar de tierras y mares a los agentes ingleses que nos urgían a la discordia, y salimos a la vida obligados por el fórceps de la intriga extranjera antes que el pellejo adquiriera consistencia”. Norberto Galasso, discípulo de Ramos en la Argentina, describe esta situación con las siguientes palabras: “... el pensamiento unificador de Bolívar, San Martín, Artigas o Padilla fue derrotado por la ausencia de una burguesía nacional y por la presencia más bien de oligarquías centrípetas que balcanizaron a la América Latina, de acuerdo al interés de Estados Unidos e Inglaterra ... Lo que pudo ser la victoria de la Patria Grande se convirtió en las veinte derrotas de las patrias chicas”. Ramos acota lo siguiente: “De la disgregación nacieron las pequeñas patrias, estas miserables y arrogantes ‘naciones’, pavoneándose de sus ejércitos sin armas, sus aduanas de bajas tarifas, sus territorios desolados y sus monedas permanentemente devaluadas y las prolijas fronteras de los incontables ‘principados de Luxemburgo’, que colorean en el mapa gigante”. Galasso añade que “sólo hace falta el sentido común para advertir que el fabuloso desarrollo de los Estados Unidos de Norte América no se hubiese producido si en lugar de la nación poderosa que emergió de la guerra de secesión hubieran existido 13 republiquetas, sobre la base de los 13 estados que estuvieron presentes en la fundación de su república. Y mientras el norte progresaba y se expandía sin cesar, a costa de la nación latinoamericana inconstituida, el analfabetismo y la miseria hacían presa de sus provincias aisladas. Se apagaban esplendentes focos de cultura -como el de Charcas--, regiones ricas se convertían en zonas pobrísimas, grandes núcleos de población se transformaban en desiertos, las artesanías desaparecían ante la victoriosa entrada del artículo extranjero... los veinte nacionalismos impotentes expresaban la ausencia del único nacionalismo soberano posible: el nacionalismo latinoamericano”. Dice Ramos: “Los 30 años posteriores a nuestra independencia constituyen el espectáculo tragicómico de una nación despedazada, cuyos muñones y órganos imitan los gestos y movimientos de seres normalmente conformados. Aparecen escudos, símbolos, monedas, mapas, uniformes, estampillas, libros geográficos y textos de historia nacionales tan contrahechos como las geografías mutiladas”. Y concluye Galasso: “América Latina sufrió (a raíz de su balcanización), todos los métodos imaginables de la succión de plusvalía. Desde la estafa hasta las concesiones leoninas, pasando por los contratos tramposos, los préstamos condicionados, los sobornos, la intermediación de ‘respetable’ organismos internacionales, hasta la invasión de los marines y la moderna intervención de la CIA. A la penetración económica siguió la penetración cultural. La mano del imperialismo se introdujo en las redacciones de los grandes diarios, ingresó en las universidades, se filtró a través de las fundaciones seudo científicas y editoriales misteriosas, oprimió los cerebros de los ensayistas y congeló el corazón de los poetas. Generó una pléyade de brillantes escritores que dan la espalda a América Latina y sólo se ocupan de las ‘innovaciones’ europeas. Analistas políticos especialistas en chismes, que jamás hablan del imperialismo. La historia de la Patria Grande quedó destrozada en una veintena de historias chicas, relatadas en manuales incomprensibles. Así se formaron economistas coloniales en Harvard, escritores coloniales en París, gremialistas coloniales en la ORIT y soldados coloniales en las escuelas de Panamá. La mayoría de esos intelectuales no elaboraron, remedaron; no produjeron luces, distribuyeron sombras” (Citas del folleto “La Caracterización de Bolivia y la Contradicción Fundamental” de Andrés Soliz Rada. Ediciones “Octubre”. 1978. La Paz-Bolivia. Páginas 3, 4 y 5). Permítanme una brevísima digresión personal: Al final de su vida, Ramos aceptó el cargo de Embajador de la Argentina en México durante el gobierno de Menem, lo que originó nuestro distanciamiento político. Hoy en día seguimos pensando que fue un error aceptar la representación diplomática de un gobierno tan sumiso a EEUU y que liquidó las empresas estratégicas argentinas. Pese a ello, estimamos que la herencia de sus ideas pesa mucho más que sus errores de coyuntura.

Aporte de Bolivia al pensamiento antiimperialista

Carlos Montenegro es la figura cumbre del nacionalismo revolucionario de Bolivia. Nadie duda que su “Nacionalismo y Coloniaje” sea el ensayo político más importante escrito en nuestro país en la primera mitad del Siglo XX. Muchos ignoran, en cambio, que otras dos obras del mismo autor: “Las Inversiones Extranjeras en América Latina” y “La Hora Cero del Capitalismo” aportan denuncias fundamentales sobre la opresión imperialista. El ideólogo demuestra en esas obras que, contrariamente a lo que se cree, las inversiones extranjeras en América Latina y en el resto del denominado “Tercer Mundo” no obedecen a móviles filantrópicos, caritativos o humanistas. Llegan, simplemente, porque saben que obtendrán mayores utilidades que en sus países de origen. Montenegro demuestra que en la vanguardia de acciones tan vergonzosas, como la invasión de EEUU a México, que, en 1835, le arrebatara Nueva México, Arizona, Texas y la baja California, se hallaban capitalistas norteamericanos que impulsaron esa acción de armas. Ni qué decir de las maniobras militares, económicas y políticas que culminaron con la segregación de la Provincia de Panamá del territorio colombiano, a fin de construir el canal interoceánico sin interferencias del gobierno de Bogotá. Montenegro desmiente que la Doctrina Monroe hubiera sido inspirada en el afán norteamericano de defender a Latinoamérica de las asechanzas europeas, ya que, en realidad, sirvió para que EEUU facilitara el cobro de deudas asumidas con Europa. En consecuencia, esa Doctrina convirtió a Washington en el cobrador compulsivo e implacable de esas deudas. En muchos casos, EEUU pagó esas obligaciones de manera anticipada, para, con el pretexto de recuperar su dinero, invadir y ocupar las aduanas y los territorios de Haití, Santo Domingo, Nicaragua o República Dominicana. Esa complicidad euro-norteamericano hace que Montenegro titule el capítulo relativo a la Doctrina Monroe en su libro sobre la inversiones extranjeras, “América Latina para los europeos”.
Si se piensa que la anexión de Puerto Rico, la enmienda Platt para Cuba o la intervención en Guatemala son hechos irrepetibles, se olvida que, en 1973, la CIA norteamericana derrocó a Salvador Allende y que en las últimas décadas el Departamento de Estado ha instalado cruentas dictaduras en América del Sur y en el Caribe y que, hoy mismo, a través del Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA), ha resuelto mantener su dominación o, lo que es lo mismo, impedir la integración de nuestras patrias desmembradas. De lo expuesto se deduce que, según Montenegro, el nacionalismo y el antiimperialismo son conceptos sinónimos. Esta idea fue compartida por el cuatro veces ex presidente Víctor Paz Estenssoro, quien, según su biógrafo Guillermo Bedregal Gutiérrez, hoy Embajador en España, definió al Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), antes de la Revolución del 9 de abril de 1952, como “instrumento de ejecución de los anhelos de todo el pueblo boliviano con la única excepción de los sirvientes del imperialismo” (Guillermo Bedregal: “Víctor Paz Estenssoro, el Político”. Fondo de Cultura Económica. México. 1999. Página 173). Ahora el MNR ha sido transformado por Gonzalo Sánchez de Lozada (GSL) en instrumento de ejecución de los anhelos del imperialismo en contra del pueblo boliviano.
Viernes, 23 de Abril de 2004 19:35 ;?> Hay 1 comentario.


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