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29/07/2005


TELESUR

telesur.jpg

La salida al aire de Telesur es una clarinada por la independencia y la integración
de América Latina y el Caribe



Por Ángel Guerra Cabrera
Jueves 28 de julio de 2005

La salida al aire de Telesur es una clarinada por la independencia y la integración de América Latina y el Caribe. Es también una señal de los nuevos vientos que soplan al sur del río Bravo gracias a la pujanza de los movimientos populares contra el neoliberalismo y al surgimiento de gobiernos que, en mayor o menor grado, intentan alejarse de esa política desde una tónica más ligada al interés nacional. Con su lema, "Nuestro norte es el sur", la televisora sintetiza su objetivo fundamental de lograr una programación sobre América Latina y el mundo con una visión latinoamericana y caribeña, antagónica a la de los grandes consorcios que dictan los contenidos y controlan las audiencias desde la óptica del norte revuelto y brutal. El respaldo del presidente venezolano, Hugo Chávez, ha sido decisivo en el nacimiento de esta empresa, radicada en Caracas, que también copatrocinan los gobiernos de Argentina, Cuba y Uruguay.

El temor que inspira el proyecto a Washington se ha hecho sentir desde que Telesur hizo sus primeras pruebas. Richard Ludgard, presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado de Estados Unidos, tronaba: "la cadena es un instrumento de la política autoritaria de Chávez". Días después la Cámara de Diputados acordaba solicitar a la Casa Blanca la emisión de ondas televisivas y radiofónicas hacia Venezuela. La idea recuerda la misma operación fallida puesta en práctica contra Cuba desde hace más de 40 años. Estos amagos confirman por sí solos la necesidad imperiosa de desarrollar un medio alternativo latinoamericano de gran cobertura, como puede llegar a ser Telesur, por ahora limitada en su alcance a algunos países de Sudamérica. Y es que un medio que refleje la pluralidad y diversidad de la Patria Grande es indispensable para liberarnos de la camisa de fuerza cultural e ideológica impuesta por las corporaciones mediáticas occidentales. En instrumentos como son el desarraigo y la uniformidad, uno de sus rasgos más dañinos es la enajenación de la historia y tradiciones de lucha latinoamericanas. Se trata de una vieja manipulación que el revolucionario y periodista argentino Rodolfo Walsh -uno de los desaparecidos de su país- definió así: "Nuestras clases dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia, no tengan doctrina ni tengan héroes ni mártires. Cada lucha debe empezar de nuevo, separada de las luchas anteriores, la experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan. La historia aparece así como propiedad privada cuyos dueños son los dueños de todas las demás cosas".

La ola privatizadora neoliberal, más allá de sus profundas connotaciones de esclavitud económica, es también una gran operación de colonialismo ideológico y cultural que busca destruir las culturas e identidades de los pueblos latinoamericanos. Este es el espacio que Telesur disputará a la CNN y sus congéneres.

Para hacerlo, tendrá que enfrentar grandes obstáculos que le interpondrán los consorcios televisivos y el gobierno de George W. Bush. Telesur se propone impulsar la integración de nuestros pueblos y, por lo mismo, el rescate de los valores latinoamericanos, tareas que forman parte del legado de Simón Bolívar y José Martí.

Como pensando en la empresa que comienza, el héroe cubano escribió: "La historia de América, de los incas acá, ha de enseñarse al dedillo, aunque no se enseñe la de los Arcontes de Grecia... Injértese en nuestras repúblicas el mundo, pero el tronco ha de ser el de nuestras repúblicas".

La lucha que librará Telesur es muy dispareja porque el imperialismo y las clases dominantes locales disponen de poderosos recursos de coerción. Pero Telesur puede imponerse por el simple expediente de decir la verdad, como ha recomendado el presidente Chávez, y, cabría añadir, argumentar la verdad, dos atributos fundamentales de credibilidad que no poseen los heraldos de la dominación. Venezuela misma es un ejemplo del descrédito en que pueden caer los medios de la oligarquía en la lucha de ideas. Las propias televisoras estadunidenses perdieron una parte de su audiencia por la manipulación de la información sobre la guerra en Irak.

Telesur cuenta, además, con dos prestigiosos periodistas latinoamericanos en su puesto de mando, Aram Aharoniam y Jorge Botero, y dispondrá de miles de voces, plumas y lentes de talento en nuestro continente, capaces de nutrir una programación de alta calidad que no podrán contrarrestar los medios corporativos.
Viernes, 29 de Julio de 2005 17:47 ;?> No hay comentarios. Comentar.

15/07/2005


LA VUELTA DEL MONROÍSMO

2004-04-23fotos[1].jpgPor Angel Guerra Cabrera

La Jornada
- Jueves 14 de julio de 2005

Estados Unidos ha logrado instalar una base militar en el Chaco paraguayo. Aunque el gobierno de Paraguay afirma que el reciente ingreso de militares estadunidenses sólo responde a un acuerdo temporal para el entrenamiento de sus fuerzas armadas, el convenio puede ser prorrogado automáticamente el último día de 2006. Reportes de prensa dan cuenta de la construcción de una gran instalación en el pueblo militarizado de Mariscal Estigarribia, capaz de recibir transportes Galaxy y bombarderos B-52 en una pista de mil 800 metros de longitud, y de alojar hasta 14 mil efectivos totalmente equipados. El ingreso de las tropas de Estados Unidos fue aprobado por el Congreso de Asunción en mayo pasado. Además les otorgó inmunidad ante los tribunales nacionales, no importa qué delito cometan, en cualquier lugar del territorio, por el que tendrán libertad incondicional para moverse. La base está situada cerca de la triple frontera, donde se unen Brasil, Argentina y Paraguay.

Como se recordará, desde hace años el aparato de propaganda de Washington viene agitando el fantasma de las supuestas "células durmientes" de Al Qaeda en esa zona, atribuyéndolas a la población de origen sirio y libanés que reside en ella. Ahora se percibe claramente que esta patraña formaba parte de la guerra sicológica para justificar la presencia de estas tropas en un sitio de excepcional importancia geoestratégica para los planes de control de los recursos naturales y de represión de los movimientos sociales de la región. Con esta base, Estados Unidos establece una cabeza de playa en pleno Mercosur, justo en el eje del acuífero guaraní -la tercera reserva de agua potable del mundo-, se coloca a tiro de cañón de los campos gasíferos de Bolivia y amenaza al movimiento popular de ese país, que exige la nacionalización de los hidrocarburos. Sumándole las bases ya establecidas en Perú, Ecuador, Colombia y Antillas Holandesas, ha logrado rodear la Amazonía, con su gran riqueza en biodiversidad, y a Brasil, con un dispositivo militar que facilita la rápida recepción en cualquier momento de un gran cuerpo expedicionario para actuar en América del Sur. El monroísmo militar está de vuelta entre nosotros, sólo que ahora ha desbordado el Caribe y América Central para desplegarse de norte a sur en América Latina. Después del traspaso a Panamá en 1999 de las instalaciones del canal, donde se asentaba el Comando Sur de Estados Unidos, han proliferado maniobras conjuntas de sus fuerzas con ejércitos latinoamericanos y pequeñas bases militares, que ahora abarcan desde El Salvador hasta Paraguay, sin contar las anteriormente existentes en el Caribe. A nadie debe sorprender este desarrollo cuando los jefes del Comando Sur han venido planteando ante comisiones del Congreso en Washington que los peores enemigos de Estados Unidos son el narcoterrorismo, la inestabilidad política y el surgimiento de movimientos radicales "populistas" en América Latina. No se necesita ser un experto para darse cuenta de que esta criptografía describe a la guerrilla en Colombia, a los movimientos populares en la región y al gobierno de Hugo Chávez.

En esta etapa, Washington ha optado por reafirmar su dominación sobre América Latina apelando a instrumentos económicos, políticos y militares de corte colonial. Esto se ve muy claro en la aplicación de las políticas neoliberales que han despojado de sus empresas y erosionado a los estados nacionales y subordinado al extremo a las burguesías y políticos criollos. Se aprecia en los leoninos tratados de libre comercio, en el proyecto del ALCA y en los intentos de uncir los aparatos de seguridad y los ejércitos latinoamericanos a la "guerra contra el terrorismo", que es una guerra contra los pueblos. Los "terroristas" ocupan ahora el lugar de los "subversivos" en la época de las dictaduras basadas en la doctrina de seguridad nacional. Ejemplo de ello es el Plan Colombia, que no sólo está dirigido contra la guerrilla, sino contra todos los que cuestionan el orden establecido. Se cuentan por cientos los sindicalistas y activistas de derechos humanos asesinados o desaparecidos en el país andino en los últimos años.

Frente a este amenazador despliegue militar imperialista en América Latina, convendría estudiar, a todos los que se le oponen, la exitosa lucha mediante la cual un gran movimiento nacional y local en Puerto Rico logró la expulsión de la marina estadunidense de la isla de Vieques.

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Viernes, 15 de Julio de 2005 21:18 ;?> No hay comentarios. Comentar.

08/07/2005


PETROCARIBE

chavez.gifPor Ángel Guerra Cabrera
www.rodelu.net


El petróleo es un recurso finito que podría haber servido durante mucho más tiempo de fuente de energía para la humanidad. Pero debido al irracional ritmo de derroche del carburante por las sociedades capitalistas de consumo -en particular Estados Unidos- y la insaciable demanda de nuevos gigantes industriales, como China e India, lo más que puede durar es unos 30 años a partir de ahora. Debido a que la producción mundial ha entrado ya en una fase de declive y la demanda continúa aumentando incesantemente, la tendencia actual es a una elevación desmesurada de precio. Los altos precios amenazan con acarrear terribles consecuencias económicas, políticas y sociales a los países del tercer mundo no productores de crudo, que se ven imposibilitados de adquirirlo en los mercados internacionales. Agobiados por el saqueo de sus recursos, el bajo precio de sus materias primas, el intercambio desigual y la carga imposible de la deuda externa, el alza de los precios de los energéticos podría excluir de la economía mundial a estos estados, con frecuencia pequeños y carentes de fuentes significativas de ingresos en divisas, como viene ocurriendo en Africa, el Caribe, América Central y zonas de América Latina, donde la expulsión de migrantes está en el orden del día.

En este panorama, la creación de Petrocaribe, a iniciativa del presidente venezolano, Hugo Chávez, adquiere enorme importancia histórica al convertirse en el primer acuerdo energético de naturaleza solidaria con fines de desarrollo social firmado entre un grupo de estados de cualquier región del mundo. La organización quedó integrada por Antigua y Barbuda, Bahamas, Belice, Cuba, Dominica, República Dominicana, Granada, Guyana, Jamaica, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía, San Cristóbal y Nevis, Surinam y Venezuela. Petrocaribe será una instancia de suministro del crudo venezolano a precios justos, con bajo interés y créditos a largo plazo, más favorable para los importadores que los pactos de Caracas y San José; sólo por esto sería un gran paso de avance. Pero sus objetivos van bastante más allá e incluyen la planificación e integración de la política energética de estos 14 países, a cargo de un comité ministerial, que contemplará desde la exploración y extracción hasta el transporte, nuevas capacidades de refinación, desarrollo de la petroquímica, comercialización, capacitación y asistencia tecnológica, así como la creación de compañías estatales de energía donde no existan. Entre sus bases está el desarrollo de fuentes alternativas de energía renovable, algo que sería suicida dejar de la mano en las circunstancias en que el fin del crudo está a una generación de distancia.

La organización recién creada se concibe, según el acta constitutiva, en el espíritu de la Alternativa Bolivariana para América (Alba), como un cimiento en la solidaridad, la cooperación, la complementación y el desarrollo económico entre los países caribeños. A decir del canciller venezolano, Alí Rodríguez, Petrocaribe intenta tomar como referencia en las relaciones bilaterales del área las que actualmente existen entre Venezuela y Cuba, regidas en su totalidad por el Alba. Este marco de relaciones en torno a un producto de la excepcional importancia estratégica del petróleo y de la idea de la integración energética caribeña contrasta poderosamente con el interés exclusivo por la ganancia, obtenida mediante la depredación y el afán balcanizador, que marca los vínculos económicos extendidos por las trasnacionales petroleras a todos los confines por la globalización neoliberal. Constituye, además, un precedente de gran significación y un poderoso estímulo a la integración solidaria de América Latina y el Caribe, en contraposición con instrumentos colonialistas como son los tratados de libre comercio.

Mientras el Area de Libre Comercio para las Américas (ALCA) pondría el último clavo al grillete de la esclavitud de nuestra América, la Alba sería una gran fuerza liberadora y multiplicadora de energías, la única capaz de conducirla al desarrollo con soberanía, autodeterminación y dignidad. El gobierno del presidente Hugo Chávez se ha tomado muy en serio la revitalización práctica del ideario de Bolívar, quien se dio cuenta con penetrante visión de futuro de la indispensable unión de nuestros pueblos latinoamericanos en una Patria Grande, única forma de sobrevivir soberanamente en el juego de los grandes poderes mundiales.

Publicado en La Jornada el 7 de julio de 2005

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Viernes, 08 de Julio de 2005 23:00 ;?> No hay comentarios. Comentar.

17/06/2005


LA LEGIÓN DEL TERROR

PosadaCarriles[1].jpg
Luis Posada Carriles

Por Ángel Guerra Cabrera
Argenpress
– 16 de Junio de 2005

La entrada en Estados Unidos y renuencia de sus autoridades a aplicar la ley al terrorista Luis Posada Carriles está trayendo consecuencias muy comprometedoras para Washington. El adalid mundial de la 'guerra contra el terrorismo' quedará expuesto como el más grande promotor del terrorismo de Estado en la historia universal pese a los enormes recursos propagandísticos dedicados a fomentar la imagen contraria. La actitud complaciente de George W. ante Posada ha insertado de nuevo en el debate público algo que la maquinaria mediática alguna vez informó de manera inconexa y parcializada pero sepultó hace tiempo en el cajón del olvido: la transnacional del terror articulada por Washington para mantener y ampliar su hegemonía en el mundo. Hiroshima y Nagasaky no se borran de un plumazo.

Gran parte del componente latinoamericano y caribeño de este rompecabezas pudo ser armado con los relatos escuchados en el reciente Encuentro Internacional contra el Terrorismo, por la Verdad y la Justicia, celebrado en La Habana. Obviamente, se habría necesitado de bastante más de tres días para que todos los asistentes ofrecieran sus testimonios y opiniones, atando más cabos sueltos de esta historia escrita con sangre.

El derrocamiento del presidente Jacobo Arbenz y su estela genocida que segó cerca de doscientas mil vidas. La Operación Cóndor, montada por la CIA y las dictaduras militares de América del sur que llevó a la muerte a decenas de miles de activistas, sindicalistas, militantes revolucionarios e intelectuales de Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay, Bolivia y Brasil. El papel del gobierno de Estados Unidos en la autoría del golpe de Estado contra el gobierno de Salvador Allende, así como en el baño de sangre que le siguió. La guerra sucia contra los movimientos revolucionarios centroamericanos y la Nicaragua sandinista. Las invasiones yanquis a República Dominicana, Granada y Panamá. La contrarrevolución (anti)cubana de Miami como brazo ejecutor continental de represión, atentados terroristas y operaciones encubiertas de la CIA, que llegaron hasta el Congo y Vietnam.

Así, Posada Carriles, autor de la voladura de un avión civil cubano, ligado a la represión en Venezuela, El Salvador, Argentina y Guatemala y responsable de abastecer a la contra nicaragüense pudo ser visto no como individualidad sino como integrante de una legión internacional del terror entrenada, organizada y financiada por la CIA no sólo para actuar contra Cuba, sino donde Estados Unidos lo requiriera. Tirando los hilos tras Pinochet, Videla, Stroessner, Banzer y Figuereido fueron saltando a escena Ronald Reagan, George H. W. Bush(padre), Henry Kissinger y John D. Negroponte. En fin, los estrechísimos vínculos de la familia Bush con la mafia (anti)cubana, que alcanzan a los vástagos George W. y Jeb, el uno presidente de Estados Unidos y el otro gobernador del estado de Florida.

Es por eso que los reunidos en La Habana decidieron constituir un tribunal internacional civil para juzgar estos crímenes y acusar como máximos responsables de ellos a la ilustre nómina de personeros del imperio antes citada. Y es que los sistemas judiciales establecidos han demostrado su incapacidad para someter a proceso a los causantes de la eliminación física en nuestra región de casi toda una generación de luchadores sociales y revolucionarios. La prueba más reciente de ello es la farsa judicial escenificada en el caso de Posada Carriles, cuya detención fue llevada a cabo sólo después de casi dos meses de su entrada ilegal en Estados Unidos gracias a las vigorosas denuncias de Fidel Castro y a la solicitud de extradición presentada por Venezuela.

Mientras tanto, y hasta que Posada compareció ante la prensa, las autoridades de ese país decían desconocer su paradero e incluso llegaron a negar que estuviera en su territorio. Ya detenido, sólo se le acusó de inmigrante ilegal y en la primera vista del juicio de migración celebrada en El Paso, Texas, ni siquiera se mencionó la solicitud venezolana de arresto provisional acorde al tratado de extradición vigente entre los dos países. Está en Washington una delegación de la Asamblea Nacional de Venezuela que entregará de nuevo a sus pares estadounidenses la solicitud de extradición, ahora contentiva de un voluminoso expediente, ya remitida por su cancillería al Departamento de Estado. El proceso de Posada parece tomar un sendero de dilaciones que, mientras más largo, más hundirá en el pantano a Bush, el cruzado.

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Viernes, 17 de Junio de 2005 14:45 ;?> No hay comentarios. Comentar.

15/05/2005


AMÉRICA LATINA: SU UNIÓN ES SU FUERZA

Por Ángel Guerra Cabrera
La Jornada
- Marzo de 2005

La asunción de la presidencia por Tabaré Vázquez, del Encuentro Progresista-Frente Amplio-Nueva Mayoría, significa que Uruguay y su experimentado movimiento popular ensanchan la franja de naciones encabezadas por gobiernos progresistas en América Latina. Con diferentes grados de radicalidad, estos gobiernos -que no son homogéneos ni enfrentan situaciones iguales- coinciden en ofrecer una mayor resistencia a las políticas recolonizadoras encarnadas en el ALCA y los tratados bilaterales de libre comercio, encaminados al saqueo de los recursos naturales y la anulación de las soberanías; o a los designios de subordinar los ejércitos latinoamericanos a la estrategia de Washington, como se demostró en la reunión de Ministros de Defensa del hemisferio el año pasado en Quito.

Se advierten limitaciones en la ejecutoria de algunos de ellos al no satisfacer las expectativas creadas en cuanto a una lucha frontal contra el neoliberalismo, pero se incurriría en grave miopía política si se subestimara su importante significación en la retoma del objetivo de la integración económica y política y la independencia de nuestra América. Antes de que llegaran a la presidencia Hugo Chávez en Venezuela, Lula en Brasil, Kirchner en Argentina y ahora Tabaré Váquez en Uruguay la única resistencia a las acciones recolonizadoras de Washington se levantaban desde Cuba o desde los movimientos sociales de la región. Los gobiernos existentes hasta entonces no ponían la menor objeción a los planes yanquis, bien porque estaban de acuerdo con ellos o bien porque no se atrevían.

Aunque la llamada globalización ha colocado una camisa de fuerza a los Estados latinoamericanos, reduciendo su capacidad de articular políticas auténticamente nacionales, hay ejemplos de que todavía quedan espacios para rebelarse contra el embate recolonizador en dependencia de la voluntad política de los gobiernos, de la correlación de fuerzas nacional e internacional, de su capacidad para gestar alianzas y lograr apoyo de masas a su actuación. Prescindiendo de Hugo Chávez, un caso excepcional por todo lo que su gobierno ha sido capaz de hacer en materia de recuperación de los recursos energéticos, de despliegue de una política exterior independiente, de programas sociales de hondo calado y de identificación entre gobierno y movimiento popular, hay que anotarle a Lula y a Kirchner el impulso al MERCOSUR como alternativa al ALCA y el haber abierto la puerta a Venezuela en este mecanismo. Los dos han sido muy activos junto a Caracas en la defensa de los derechos de los pueblos tercermundistas en la Organización Mundial de Comercio, donde Brasil fue el inspirador del grupo que impidió la imposición por Estados Unidos de sus condiciones en Cancún. Al mandatario argentino hay que reconocerle una consistente labor a favor del esclarecimiento de los crímenes contra la humanidad de las dictaduras militares y también la quita de una apreciable parte de la deuda externa defendida con gran firmeza y sentando un precedente muy valioso en América Latina. Ambos, unidos a Chávez y, en sus primeros actos de gobierno, a Tabaré, han constituido Petrosur, un ente petrolero sudamericano y también Telesur, que en breve comenzará a transmitir programas con la óptica latinoamericana. Tabaré reanudó en su primer día de gestión las relaciones diplomáticas plenas con Cuba.

De lo anterior deriva una cuestión clave para fortalecer la resistencia latinoamericana contra el imperialismo y es la necesidad de que los movimientos populares de la región brinden su apoyo en aspectos puntuales a estos gobiernos cuando actúan en defensa de los intereses nacionales. Esto es perfectamente posible siempre que no pierdan por ello su independencia política y crítica. Son las luchas antineoliberales y antiimperialistas de los movimientos los que han hecho posible el ascenso de estos gobiernos y nadie mejor que ellos sabe cuáles son las aspiraciones que esperan ver satisfechas por los mismos. Del otro lado está el agresivo derrotero antilatinoamericano que sigue la administración de Bush con sus continuas amenazas a Cuba, a Venezuela y a las insurgencias que por distintos caminos siguen los pueblos de Colombia y Bolivia, pero también más veladamente contra los demás gobiernos progresistas, que hace necesario que los movimientos populares se preparen para contrarrestar futuras agresiones con una solidaridad indeclinable, seguros de que en la unión está la fuerza de América Latina.

aguerra12@prodigy.net.mx

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Domingo, 15 de Mayo de 2005 20:05 ;?> No hay comentarios. Comentar.

12/05/2005


LA POPULARIDAD DE HUGO CHÁVEZ

Por Ángel Guerra Cabrera
La Jornada
- Jueves 12 de mayo de 2005

La impopularidad es una predestinación para los gobernantes que se subordinan incondicionalmente a las políticas neoliberales. Estas llevan a la inconformidad generalizada contra el régimen existente, que puede manifestarse mediante la insurrección civil -casos de Argentina, Bolivia y tres veces Ecuador- o canalizarse electoralmente como en Brasil y Uruguay. Otro ejemplo es Perú, donde la popularidad del presidente Alejandro Toledo ha menguado a tal extremo que circula un chiste calificándola de "margen de error". Pero no es chiste que podría ser derribado en cualquier momento por una rebelión de masas.

Por eso es tan elocuente la alta aceptación de Hugo Chávez entre los venezolanos. Chávez ganó el referendo revocatorio de 2004 con casi 60 por ciento de los votos, a pesar de tener en su contra a los medios de (in)comunicación de su país y del mundo, a la oligarquía criolla con sus inmensos recursos económicos y al gobierno de Estados Unidos, que entregó sumas millonarias a la oposición golpista. Pues bien, un sondeo divulgado recientemente nada menos que por Datanálisis -encuestadora muy ligada a la contrarrevolución venezolana- muestra que Chávez -después de siete años en el poder- goza de más de 70 por ciento de popularidad, por encima de cualquier otro mandatario en América continental. El sondeo atribuye con razón el alza en su popularidad a los programas sociales que ha puesto en práctica, pero se abstiene de analizar que éstos serían imposibles de llevar a cabo por la mayoría de los gobiernos de América Latina -tengan o no petróleo- por la simple razón de que su compromiso con el neoliberalismo los obliga a restringir cada vez más el gasto público a no ser para subvencionar banqueros u otros magnates. La incidencia de las "misiones" -nombre con que han sido bautizadas- en la calidad de vida de la mayoría de los venezolanos ha sido muy benéfica, una vez que, entre otros logros, han proporcionado atención médica gratuita a quienes nunca tuvieron
acceso a ella, educación a cerca de 2 millones de analfabetos y capacitación pagada a cientos de miles de desempleados, precios muy por debajo del mercado para la canasta básica y disminución del desempleo a través de los programas de desarrollo endógeno. Y está por dar inicio un gran impulso a la reforma agraria que trasformará radicalmente el campo.

Pero, más allá de su incidencia en las condiciones de vida material, las misiones cobran significado por su impacto espiritual, liberador del ser humano, al estar unidas a una voluntad política de promover su activa participación en la toma de decisiones por el poder. Esto se manifiesta claramente por los cientos de movimientos de raíz popular que se levantan en Venezuela: de vecinos, de trabajadores, de campesinos, de indígenas, de mujeres. De modo que no sería aventurado afirmar que las misiones llevan en sí semillas de ese socialismo del siglo XXI que Hugo Chávez ha afirmado que es necesario inventar.

Chávez, además, ha dado vuelo inédito a la política exterior venezolana, fraguando alianzas en el ámbito latinoamericano y mundial con gobiernos que se niegan a aceptar la unipolaridad que pretende Washington en la esfera internacional y dando pasos muy concretos en la integración económica, política y cultural de América Latina, valorada por Bolívar y Martí como asunto de vida o muerte para los pueblos de la patria grande ante la existencia de un Estados Unidos agresivo y expansionista. Máximo exponente de esta idea son los acuerdos cubano-venezolanos como parte de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), que sientan sólidas bases de una fraterna interrelación y unidad entre los dos estados. Más que una suma, constituye una multiplicación de las fuerzas y recursos de ambos.

La política de justicia social, equidad y participación popular en lo interno y de independencia en lo externo ha elevado enormemente la autoestima de los venezolanos como colectividad humana, reforzada por su decisivo concurso en la derrota de los planes imperialistas y oligárquicos contra la revolución bolivariana. Todo ello explica la popularidad de Chávez y a la vez el odio visceral que siente hacia él el gobierno de Bush II, que ahora pretende negar a los venezolanos el sagrado derecho a armarse para defender su patria. Sin embargo, vivimos nuevos tiempos latinoamericanos y prueba de ello es que la reciente arremetida de Washington para aislar a Caracas ha resultado un rotundo fracaso.

aguerra12@prodigy.net.mx
Jueves, 12 de Mayo de 2005 21:17 ;?> No hay comentarios. Comentar.

12/04/2005


AMÉRICA LATINA: NUEVOS TIEMPOS

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Es de supervivencia incrementar la lucha continental contra el ALCA, los TLCs y el amenazante Plan Colombia



Ángel Guerra Cabrera (*) - Altercom

Quito (Ecuador) - 9 de abril de 2005

Entre mediados de la década de los noventa y la actual se ha producido en América Latina un cambio apreciable en la relación de fuerzas a favor de la soberanía nacional. Hasta hace cinco años era impensable un MERCOSUR en proceso de fortalecimiento, el surgimiento de una Comunidad Suramericana de Naciones y el lanzamiento de un proyecto contrapuesto al ALCA como es la Alternativa Bolivariana de las Américas(ALBA), que patrocina el presidente venezolano Hugo Chávez.

Esta mutación no habría sido posible sin el accionar de los novedosos, disímiles y vigorosos movimientos sociales latinoamericanos. Con mayor fuerza y persistencia en unos países que en otros, no hay una sola nación en América Latina donde estos movimientos no presenten batalla al neoliberalismo. Su lucha es profundamente antiimperialista en la medida que las políticas neoliberales representan la total absorción económica, política y cultural de nuestra América por el imperialismo de Estados Unidos.

Los movimientos sociales han logrado frenar en muchos casos la privatización de empresas públicas, derrocar gobiernos neoliberales sin disparar un tiro como en Argentina, Bolivia y Ecuador y, sobre todo, romper con la modorra, el conformismo y el pesimismo de que fue víctima gran parte de la izquierda después del desplome soviético. Los movimientos han desbordado la agenda de la izquierda tradicional al incluir como puntos fundamentales los derechos de los pueblos indios y de los afrodescendientes, la ecología y la diversidad sexual. El rechazo a las vanguardias por autoproclamación los ha liberado de un lastre del pasado y proporcionado una saludable autonomía.

Un resultado de su lucha a escala de la región ha sido impedir la entrada en vigor del ALCA en enero del 2005, como era el plan de Washington. Se trata de una victoria parcial pero muy importante en la que también ha influido la resistencia de gobiernos como los de Brasil y Argentina, pero muy especialmente el de Venezuela. De Caracas emana una radical posición antineoliberal y antiimperialista inspirada y apoyada en un gran movimiento popular de alcance nacional conducido firme y audazmente por Hugo Chávez. Ello ha insuflado impulso y estímulo moral a los demás movimientos sociales del continente y con el proyecto del ALBA dotado de una auténtica alternativa de integración autónoma y no subordinada a los pueblos latinoamericanos. El ALBA se basa en la solidaridad y la cooperación. No desecha la ganancia de las empresas pero la subordina al beneficio mutuo.

Estados Unidos, al ver que su plan de tener funcionando el ALCA en enero de este año estaba condenado al fracaso, optó por la modalidad divisionista de los tratados de libre comercio bilaterales(TLCB). Es significativo que estos se hayan firmado o estén en proceso de negociación por los gobiernos más dóciles a Washington; ergo Chile; Perú, Ecuador, Colombia y los centroamericanos.

Los TLCs son aún más peligrosos que el ALCA para los Estados latinoamericanos porque los privan de las relativas ventajas que pudieran lograr en una negociación colectiva de este ominoso instrumento recolonizador. Es decir, la posibilidad de condicionar la conclusión del tratado a la aceptación por Estados Unidos de una serie de puntos en los que eventualmente convengan los latinoamericanos. La victoria lograda contra el ALCA es por eso parcial y además porque Washington ha mostrado la intención de reanudar las negociaciones colectivas durante el segundo mandato de Bush.

De allí que sea una cuestión de supervivencia incrementar por igual la lucha continental contra el ALCA, los TLCs y el amenazante Plan Colombia. Será una brega larga en la que es indispensable la vigilancia de los gobiernos entreguistas o vacilantes por los movimientos populares para impedir su quiebra ante Washington.

La victoria no concluye hasta conseguir la integración económica y política de América Latina y el Caribe. Y es que la concreción en los hechos del ideal bolivariano, como lo vienen haciendo Venezuela y Cuba en sus relaciones, es lo único que puede evitar la anexión de nuestra región por Estados Unidos y propiciar que se desenvuelva con independencia y dignidad plena en el ámbito internacional.

Lograrlo exige la definición de un programa mínimo que agrupe en cada país a las diferentes luchas sociales en un gran movimiento nacional capaz de impulsar transformaciones antiimperialistas y socialistas.

(*) Angel Guerra Cabrera es un destacado articulista de La Jornada de México. Sus artículos son reproducidos por Altercom con autorización expresa del autor.
Martes, 12 de Abril de 2005 20:07 ;?> No hay comentarios. Comentar.

12/08/2004


CHÁVEZ SE QUEDA

111.jpgLa Jornada México D.F. Jueves 12 de agosto de 2004

Por Ángel Guerra Cabrera

Todos los intentos del gobierno de Bush por derrocar a Hugo Chávez han resultado infructuosos. Al extremo que aquél se ha visto obligado a aceptar la contienda en el referendo del 15 de agosto próximo, terreno -la lucha política por las masas- en que la superioridad de Chávez es incuestionable. La consulta en torno a la gestión del presidente venezolano se convierte así en el duelo más importante -de varios ocurridos a la fecha- entre el movimiento de masas bolivariano (que votará por el /no/) y el imperialismo yanqui, representado por la contrarrevolución oligárquica y sus adherentes (que votarán por el /sí/). Los datos disponibles auguran una victoria del /no/, que significaría una de las más grandes derrotas políticas sufridas en las últimas décadas por el gobierno de Estados Unidos.

Y es que lo que está en marcha en la patria de Simón Bolívar es una gran revolución popular antimperialista, que la ha renovado como escenario decisivo de la lucha de los pueblos latinoamericanos, ahora por su segunda independencia. Esta exige, en primer término, la reversión de las políticas neoliberales decretadas por el Consenso de Washington, objetivo en el que Venezuela ha avanzado como ninguna otra nación del continente. Ello explica la obsesión de la Casa Blanca por quitar del medio al presidente constitucional de Venezuela, que la ha llevado a recurrir a una panoplia de medidas desestabilizadoras similares a las que utilizó en el pasado contra otros gobiernos auténticamente democráticos en Irán, Guatemala, República Dominicana y Chile, entre otros. Como telón de fondo, una guerra mediática colosal dentro y fuera del país contra el gobierno venezolano y la dirección política y financiamiento desde Estados Unidos de las actividades subversivas de la oligarquía local y la infantería clasemediera a su servicio.

Lo interesante es por qué Washington no ha podido con Chávez, pese a haber desplegado contra él su enorme aparato desestabilizador. La respuesta en sencilla y compleja a la vez en la medida en que el éxito del líder venezolano radica en el apoyo militante de los olvidados de siempre que hoy se sienten parte del gobierno, en contraste con lo que ocurre casi generalmente en América Latina, donde existe un abismo cada vez más insondable entre gobernantes y gobernados. La fulminante rebelión de la mayoría preterida de Venezuela, apoyada por los militares patriotas, que derrotó el golpe fascista en 2002 después que había recibido el respaldo público de Bush, Aznar y gobiernos como el chileno, se inscribió como un fenómeno nuevo en la historia política mundial. Demostró las insospechadas posibilidades de resistencia de los pueblos contra los designios de los dueños del mundo en la época de la globalización neoliberal unipolar.

Pero todavía el movimiento bolivariano debió enfrentar el paro de los gerentes proyanquis, que paralizó dos meses a la industria petrolera y asestó un criminal golpe a la economía nacional. Sin embargo, la derrota del paro hizo que las masas retomaran la iniciativa estratégica y permitió a Caracas arrebatar a los gerentes el control de la estratégica industria y apoyarse en sus astronómicos ingresos para ampliar exponencialmente los planes sociales (misiones) de la revolución bolivariana. La Misión Robinson, que se extiende a los más recónditos parajes, permitirá en breve terminar con el analfabetismo. La Misión Barrio Adentro ha llevado más de 10 mil médicos y programas de salud adonde nunca hubo ninguno. La Misión Mercal ha propiciado que los sectores más desfavorecidos puedan adquirir los productos de la canasta básica a precios subvencionados. La Misión Vuelvan Caras ha logrado insertar en la vida productiva a muchos jóvenes desempleados. Se han edificado o restaurado miles de escuelas en las que los niños reciben dos comidas diariamente. El gobierno bolivariano ha construido y reparado más viviendas y realizado más obras de infraestructura que ninguno de los anteriores. Ha entregado, además, miles de microcréditos a humildes agricultores y pequeños empresarios. Es la negación, en síntesis, de las inhumanas prácticas neoliberales. Compárese este panorama social con el de la mayoría de nuestros países y, en particular, con el de otras naciones petroleras, cuyas poblaciones no han recibido ningún beneficio pese al alza de los precios del crudo, y se entenderá por qué Chávez se queda después del 15 de agosto.

aguerra12@prodigy.net.mx
Jueves, 12 de Agosto de 2004 16:36 ;?> No hay comentarios. Comentar.

05/08/2004


EL MILAGRO CHILENO

Lagos.jpgPor Angel Guerra Cabrera

La Jornada
, México D.F. Jueves 5 de agosto de 2004.

El modelo neoliberal ha mostrado gran eficacia en el saqueo y la subordinación de los estados del tercer mundo y en la generación insólita de injusticia social. Tanto que no es raro escuchar lágrimas de cocodrilo de sus propios voceros acerca de la conveniencia de "abatir" las desigualdades que crea. Siempre, claro, que no implique cambiarlo ni en un ápice, porque eso, ¡horror¡, es "populismo". El populismo, según ellos, es cualquier política que tienda a beneficiar a los de abajo. Últimamente hemos oído hasta "autocríticas" del FMI, como recientemente respecto de Argentina, referidas obviamente a aspectos secundarios del modelo. Autistas, los neoliberales achacan el desastre social latinoamericano a la "insuficiencia" de las llamadas reformas estructurales, que habrían conseguido sus nobles propósitos de haberse aplicado con el ritmo y la intensidad recetada desde Washington. El ejemplo a seguir -afirman- es el "milagro chileno", colmado de bienandanzas porque sí realizó una dócil aplicación del dogma, propiciada por la "estabilidad de su sistema democrático" y por políticas fiscales y sociales "responsables".

Falso. El modelo neoliberal en Chile, pese a que logró en los años 90 un impulso del crecimiento económico -después interrumpido, por cierto-, no está exento de ninguno de los flagelos que lo caracterizan en el resto de América Latina. Aclaremos que aunque el crecimiento económico es indispensable para lograr el desarrollo, aquél no necesariamente acompaña a éste. Es más, el eventual crecimiento en las condiciones de la ortodoxia neoliberal ahonda el subdesarrollo y la dependencia y es el caso precisamente de Chile. Así lo confirman datos del investigador chileno Edgardo Condeza, citados por la Asociación Salvador Allende -agrupación de chilenos residentes en México- en la celebración del vigesimotercer aniversario de la nacionalización del cobre por el gobierno de la Unidad Popular.

Los datos dejan clara la oportunidad histórica perdida de impulsar con el cobre nacionalizado la independencia económica y política del país, como pretendía el presidente Allende. Chile, con 0.25 por ciento de la superficie terrestre, posee 37 por ciento de las reservas conocidas del mineral en el planeta y su producción asciende a 36 por ciento de la mundial, y su costo de producción es el más bajo del mercado.

Después de la nacionalización, en 1971, quedó en manos del Estado 95 por ciento de la producción total. En 1990, a 17 años del golpe fascista, la producción estatal era todavía de 84.2 por ciento. Sin embargo, en los 12 años siguientes de los gobiernos de la Concertación (maridazgo de los golpistas de la democracia cristiana y los socialistas estilo Blair, ergo Ricardo Lagos), pese a que la producción de cobre del Estado aumentó en términos absolutos, resultó desplazada a 30 por ciento del total por la del sector privado (Grupo Luksic y empresas extranjeras), que saltó a 70 por ciento. No obstante, la estatal Codelco aportó en ese periodo al fisco 10 mil 600 millones de dólares mientras las empresas foráneas sólo entregaron mil 500 millones (o evaden o pagan impuestos insignificantes). A este saqueo escandaloso se une el procesamiento del mineral en el exterior impidiendo con ello su industrialización, uno de los objetivos de Allende. Pero esto no es todo. Por decreto de la dictadura, aún vigente, 10 por ciento del monto bruto de las ventas del cobre se entrega a las fuerzas armadas, sin que rindan cuenta de su destino.

Difícil superar esta proeza en la dilapidación del recurso básico nacional, el sueldo de Chile que dijera Allende, lograda por los administradores democristianos y socialistas del modelo instaurado con el golpe fascista. Pues bien, no menos notable es su gestión en cuanto a justicia social. Baste decir que Chile figura entre los 12 países del mundo con peor distribución del ingreso, según el Informe de Desarrollo Humano del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo. La distribución del ingreso, que en el gobierno de la Unidad Popular se inclinó notablemente a los más desfavorecidos, inició una fase regresiva tras el golpe militar; pero de nuevo es con los gobiernos de la Concertación que el fenómeno se agudiza. En 1990 los ingresos del decil más pobre de la población correspondían a 1.4 por ciento y los del más rico a 42.2, pero en 2000 esta proporción se había precipitado a 1.1 y 42.3, respectivamente.

aguerra12@prodigy.net.mx
Jueves, 05 de Agosto de 2004 16:48 ;?> No hay comentarios. Comentar.


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