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03/11/2005


HUGO VERA MIRANDA

20051104030955-hugovera-5b1-5d-1-.jpg

“TODO ESTÁ GRABADO EN EL DISCO DURO DE LA INFANCIA”

 

Entrevista de Ramón Díaz Eterovic.


Hugo Vera Miranda es un autor que vive la poesía como una manera lúdica y lúcida de enfrentar la vida. Afincado en su ciudad natal de Puerto Natales, pasado los cincuenta años de edad, recoge por primera vez sus poemas en el libro El tigre de la Memoria que acaba de publicar la editorial La Calabaza del Diablo. Nació el año 1951 y su vida ha transcurrido entre su ciudad de origen y Buenos Aires, donde siguió estudios de psicología, trabajó de librero y durante un tiempo editó la revista de poesía El Trauko. Sus poemas han sido publicados en revistas chilenas y extranjeras. También en la antología Poesía InSurgente de Magallanes y algunos de ellos han sido traducidos recientemente al inglés. Edita en la Internet la revista Inmaculada Decepción (inmaculadadecepcion.blogspot.com)

El tigre de la memoria se puede leer como el testimonio de un poeta que procura asirse de los cuernos de la luna mientras la vida lo golpea a mansalva. Diario de ruta, crónica de nuestra época, bofetada al acomodo. No deja indiferente a sus lectores. Propone una poesía escrita desde la lucidez y el coraje. Todo en ella tiene el feroz latido de lo auténtico y al abordar su lectura se adquiere la conciencia de estar frente a un poeta que exhibe sus vísceras -que no se esconde ni disfraza-, y que al exponerse muestra el desasosiego del hombre en medio de la incertidumbre y aparente pérdida de sentido del mundo de hoy.

Conocí a Vera Miranda el año 1985, en Buenos Aires. Veinte años después, aprovechando una reciente y fugaz visita a Puerto Natales, pudimos conversar de su poesía y de El Tigre de la memoria, libro llamado a ser uno de los más destacados entre los publicados en nuestro medio durante los últimos años.

-Pudiendo hacerlo antes, publicas tu primer libro pasado los 50 años. ¿Cuál es la razón de tu silencio, de no desesperar con la publicación de tus textos como suele ocurrir con muchos poetas?

Lo que pasa es que a los 49 años era muy niño aún para publicar un libro. Pasados los 50 sigo siendo niño pero todos mis dientes de leche desaparecieron. Cansado de perder papeles en donde anotaba mis poemas, los agrupé en un sobre papel madera y se los envié a diversas editoriales ubicadas en Tanzania, Madagascar y Burquina Faso. Ninguna respondió. Entonces aparecieron “los chicos” de La Calabaza del Diablo ofreciendo un millón de euros y se llevaron los originales.

-¿Qué representa la memoria en tu poesía?

Todo está grabado en el disco duro de la infancia. El pasado es el permanente presente que aboga su lugar junto al diario transcurrir del melodrama cotidiano. ¿Qué sería de mí sin mí? Sin aquellas formidables cataratas de recuerdos en donde una monja, un bombero y un caballo desenfrenado, cruzan por la calle principal de mi pueblo. Y no estoy hablando de Bergman, sino que de algo que me toco observar un domingo de hace mil años atrás.

-¿Cuál sería la llave que el lector debería tener en cuenta al abrir tu libro?

Lo que trato de decir en el poema es el sentido de una vida desolada que a más de alguno pueda provocarle una carcajada. “Estoy mal, ahora ríanse”, sería el emblema. Obviamente que trato de hacerlo de una manera que no parezca declaración de futbolista después de un partido.

-Las mujeres son una presencia destacada en tu libro. ¿Qué pasa con el diálogo que estableces con ellas en tu poesía?

Las mujeres son un bien absolutamente necesario. Yo no podría caminar un metro sin ellas. Ellas pueden caminar miles de kilómetros sin mí. Nos llevamos cada día peor y en cuanto nos encontramos la fiesta es amplia y el corazón en calma. Puedo cambiar el paraíso por el abrazo de una mujer. Una mujer que perfectamente podría llevarme al infierno. Me gustaría robarles el secreto sagrado.

-Ningún escritor parte de la nada, hay lecturas y relaciones con la literatura de todos los tiempos. En tal sentido, ¿cuáles son los autores con los que dialogas con mayor afinidad?

Tengo mis ángeles protectores y generalmente voy armado con un libro por las calles del pueblo. Nunca salgo sin un libro de Huidobro, Anguita, Rimbaud, Baudelaire, Arango, y otros cómplices. Yo, que hasta los treinta años no había leído ninguno, siempre debo tener a mano un libro. La lista de “mis santos” no son más de diez, en los que se encuentra mi hermano Celine y mi primo Artaud.

-Durante muchos años viviste en Buenos Aires, donde te vinculaste con escritores, editaste una revista, trabajaste de librero. ¿Qué rescatas de toda esa experiencia?

Buenos Aires es una ciudad que merece ser vivida. De ella aprendí el noble valor de la amistad -existen más de 1000 bares que se llaman “La Amistad”-; aprendí el ejercicio del afecto y el despojo, de involucrarme con escritores que no eran “vacas sagradas” a pesar de que sus libros se vendían como caramelos.

-¿Qué significa ser poeta en Puerto Natales y cuál es tu relación con el medio literario?

Ser poeta en Puerto Natales es como ser poeta en Nueva York. Pero antes que poeta soy papá, el tipo que paga sus impuestos, el almacenero de la esquina, el que jugó fútbol por la selección del pueblo y aquel que un día se enamoró de un maniquí. Ser poeta no hace la diferencia. En cuanto a la relación que pueda tener con el medio local es nula. Solo me junto con el escritor Jorge Díaz Bustamante para hablar de mujeres, fútbol y box. El resto de mis horas las ocupo en mis cosas cotidianas y en editar el blog Inmaculada Decepción. En él quise reunir todas las cosas que en literatura me gustaba. A través de Internet publicar lo que no estaba y aquello que estaba y que no tenía un lugar adecuado. De ser algo personal pasó a ser algo grupal y ya van en más de 30.000 las personas que han visitado Inmaculada Decepción

 

Jueves, 03 de Noviembre de 2005 23:09 ;?> Hay 1 comentario.

01/07/2004


4 NARRADORES CHILENOS Y ALGUNOS POEMAS

mura.jpgPor Hugo Vera Miranda

28 de Junio de 2004

No son muy conocidos por sus poemas, pero vastamente reconocidos por su abundante y maravillosa obra narrativa, hoy se lo presentamos a nuestros lectores como empezaron siendo; poetas, y de los buenos.

RAMON DÍAZ ETEROVIC



MUCHACHAS

Alguien como yo también las ama.

Las veo
cuando van rumbo a la fábrica,
o tras las cajas de un supermercado
contando treinta monedas
que no le pertenecen.

A veces ríen
-simples y momentáneas-
como flores
que no resistirán el invierno.

A su manera son felices,
y sé
que alguien como yo
también las ama.

GATO DE BARRIO
El gato
me observa
desde su rebeldía azul.

Suave, arisco,
como dulce enigma.

Adormilado en sus recuerdos
él entiende
mis dolores cotidianos,
la pequeña muerte que me espera
cuando cada mañana
abro la puerta de mi casa
y me clausuro.

CÁRDENAS

Algunas tardes vuelvo a la cantina
donde él embriagaba su sonrisa provinciana.
Sus poemas saltan a mi memoria,
Como huidizos y lejanos copos de nieve.
Recuerdo las calles
que recorrimos
mientras el viento
-aquel del sur y en el corazón -
nos decía
que éramos tan frágiles
como los rayos del sol
en un amanecer magallánico.

Algunas tardes
su nombre asoma en el vino que bebo.
Y es como una llama
que ilumina el camino,
ahora
que estoy solo
y los amigos se han ido
sin anunciar la fecha del regreso.

AUTORRETRATO DEL OTRO

Hay un hombre que recorre por las noches
las calles de un país que no se nombra.
Se parece a mí, a otros, a todos.
A veces sueña y a veces ríe,
mientras mira sus dientes en una vitrina.
Le gusta detenerse en las esquinas,
explorar sombras y temores,
ocultar su rostro a los extraños.
Al amanecer reniega de sí mismo
y de sus pecados inconfesables.
Regresa a su casa.
Bebe un café, lava su cara
y aprisiona su corbata entre los dedos.
Luego,
despojado de su verdad y de sus sueño
sale a recorrer las calles,
enmascarado.

LUIS SEPÚLVEDA



LAS MUJERES DE MI GENERACIÓN

Las mujeres de mi generación abrieron sus pétalos rebeldes de rosas, camelias,
orquídeas u otras yerbas, de saloncitos tristes, de casitas burguesas, de
costumbres añejas, sino de yuyos peregrinos entre vientos.
Porque las mujeres de mi generación florecieron en las calles, en las fábricas
se hicieron hilanderas de sueños, en el sindicato organizaron el amor según sus
sabios criterios.
Es decir, dijeron las mujeres de mi generación, a cada cual según su necesidad y
capacidad de respuesta, como en la lucha golpe a golpe en el amor beso a beso.
Y en las aulas argentinas, chilenas o uruguayas supieron lo que tenían que saber
para el saber glorioso de las mujeres de mi generación.
Minifalderas en flor de los setenta, las mujeres de mi generación no ocultaron
ni las sombras de sus muslos que fueron los de Tania, erotizando con el mayor de
los calibres los caminos duros de la cita con la muerte.

Porque las mujeres de mi generación bebieron con ganas del vino de los vivos,
acudieron a todas las llamadas y fueron dignidad en la derrota. En los cuarteles
les llamaron putas y no las ofendieron porque venían de un bosque de sinónimos
alegres: Minas, Grelas, Percantas, Cabritas, Minones, Gurisas, Garotas, Jevas,
Zipotas, Viejas, Chavalas, Señoritas: Hasta que ellas mismas escribieron la
palabra Compañera en todas las espaldas y en los muros de todos los hoteles,
porque las mujeres de mi generación nos marcaron con el fuego indeleble de sus
uñas, la verdad universal de sus derechos.
Conocieron la cárcel y los golpes, habitaron en mil patrias y en ninguna.
Lloraron a sus muertos y a los míos como suyos. Dieron calor al frío y
Al cansancio deseos; al agua sabor y al fuego lo orientaron por un rumbo cierto.
Las mujeres de mi generación parieron hijos eternos; cantando Summertime les
dieron teta, fumaron marihuana en los descansos, danzaron lo mejor del vino y
bebieron las mejores melodías.
Porque las mujeres de mi generación nos enseñaron que la vida no se ofrece a
sorbos compañeros, sino de golpe y hasta el fondo de las consecuencias. Fueron
estudiantes, mineras, sindicalistas, obreras, artesanas, actrices, guerrilleras,
hasta madres y parejas en los ratos libres de la Resistencia.
Porque las mujeres de mi generación sólo respetaron los límites que superaban
todas las fronteras. Internacionalistas del cariño, brigadistas del amor,
comisarias del decir te quiero, milicianas de la caricia. Entre batalla y
batalla las mujeres de mi generación lo dieron todo, y dijeron que eso apenas
era suficiente.
Las declararon viudas en Córdoba y en Tlatelolco. Las vistieron de negro en
Puerto Montt y Sâo Paulo, y en Santiago, Buenos Aires o Montevideo fueron las
únicas estrellas de la larga noche clandestina.
Sus canas no son canas sino una forma de ser para el qué hacer que les espera.
Las arrugas que asoman en sus rostros dicen he reído y he llorado y volvería a
hacerlo.
Las mujeres de mi generación han ganado algunos kilos de razones que se pegan a
sus cuerpos, se mueven algo más lentas, cansadas de esperarnos en las metas.
Escriben cartas que incendian las memorias. Recuerdan aromas proscritos y los
cantan. Inventan cada día las palabras y con ellas nos empujan. Nombran las
cosas y nos amueblan el mundo. Escriben verdades en la arena y las ofrendan al
mar. Nos convocan y nos paren sobre la mesa dispuesta.
Ellas dicen pan, trabajo, justicia, libertad. Y la prudencia se transforma en
vergüenza.
Las mujeres de mi generación son como un puño cerrado que resguarda con
violencia la ternura del mundo.
Las mujeres de mi generación no gritan porque ellas derrotaron el silencio. Si
algo nos marca, son ellas. La identidad del siglo son ellas.
Ellas: la fe devuelta, el valor oculto en un panfleto; el beso clandestino; el
retorno a todos los derechos; un tango en la serena soledad de un aeropuerto; un
poema de Gelman escrito en una servilleta; Benedetti compartido en el planeta de
un paraguas; los nombres de los amigos guardados con ramitas de lavanda.
Las cartas que hacen besar al cartero. Las manos que sostienen los retratos de
mis muertos. Los elementos simples de los días que aterran al tirano. La
compleja arquitectura de los sueños de tus nietos. Lo son todo y todo lo
sostienen, porque todo viene con sus pasos y nos llega y nos sorprende. No hay
soledad donde ellas miren, ni olvido mientras ellas canten.
Intelectuales del instinto, instinto de la razón. Prueba de fuerza para el
fuerte y amorosa vitamina del débil. Así son ellas, las únicas, irrepetibles,
imprescindibles, sufridas, golpeadas, negadas pero invictas mujeres de mi
generación.

ROBERTO BOLAÑO



RESURRECCIÓN

La poesía entra en el sueño
como un buzo en el lago.
La poesía, más valiente que nadie,
entra y cae
a plomo
en un lago infinito cono Loch Ness
o turbio e infausto como el lago Batalón.
Contempladla desde el fondo:
un buzo
inocente
envuelto en las plumas
de la voluntad.
La poesía entra en el sueño
como un buzo muerto
en el ojo de Dios.

LOS DETECTIVES HELADOS

Soñé con detectives helados, detectives latinoamericanos
que intentaban mantener los ojos abiertos
en medio del sueño.
Soñé con crímenes horribles
Y con tipos cuidadosos
que procuraban no pisar los charcos de sangre
y al mismo tiempo abarcar con una sola mirada
el escenario del crimen.
Soñé con detectives perdidos
en el espejo convexo de los Arnolfini:
nuestra época, nuestras perspectivas,
nuestros modelos del Espanto.

LOS PERROS ROMÁNTICOS
En aquel tiempo yo tenía veinte años
y estaba loco.
Había perdido un país
pero había ganado un sueño.
Y si tenía ese sueño
lo demás no importaba.
Ni trabajar ni rezar
ni estudiar en la madrugada
junto a los perros románticos.
Y el sueño vivía en el espacio de mi espíritu.
Una habitación de madera,
en penumbras,
en uno de los pulmones del trópico.
Y a veces me volvía dentro de mí
y visitaba el sueño: estatua eternizada
en pensamientos líquidos,
un gusano blanco retorciéndose
en el amor.
Un amor desbocado.
Un sueño dentro de otro sueño.
Y la pesadilla me decía: crecerás.
Dejarás atrás las imágenes del dolor y del laberinto
y olvidarás.
Pero en aquel tiempo crecer hubiera sido un crimen.
Estoy aquí, dije, con los perros románticos
Y aquí me voy a quedar.

HERNÁN RIVERA LETELIER



PLEGARIA AL PASO

Señor
hazme invisible
como un buen árbitro de box.

EL ENVENENADOR DE PERROS

Exhausto de repartir sus hostias
hasta casi el amanecer
se levanta a la hora del almuerzo
se lava las manos a la manera
de los sacerdotes
y se sienta a la mesa
Su mujer le sirve en silencio
-su mujer es mansa y doméstica hasta lo canino-
y resignadamente
echada a sus pies
lo observa malicioso oliscar las albóndigas.

EPITAFIO A MI PADRE MUERTO EL 73
No levantéis de ese modo las cejas:
El viejo se murió de silicosis.

ELEGIA CON INSTRUCCIONES DE JULIO CORTAZAR
}
Cuando nuestras escaleras mecánicas
comiencen a atascarse una a una
irremediablemente y porque sí
y amontonados a los pies
de sus cadáveres decorativos
nos quedemos mirando hacía arriba
sin saber qué hacer
lo que nos hará falta entonces
más que instrucciones para subir una escalera
será esencialmente
instrucciones para llorar.

Tomado de www.dorotea.blogspot.com
Jueves, 01 de Julio de 2004 22:00 ;?> No hay comentarios. Comentar.

21/06/2004


LA NOCHE QUE CONOCÍ A BUKOWSKI

boat1.jpgJunio 19, 2004

Hugo Vera Miranda

Por la tarde me bajé 4 cajas de Miller y me despaché más de una centena de Brahms, un día de tantos, hasta que llegó Susan de Black Sparrow Press; ella quería hablar de mi último artículo y yo seguir con la Miller, ella quería hacer el amor y yo seguir escuchando al Maestro. Le rogué que se fuera, le pedí que se fuera, la eché. El segundo ofrecimiento era interesante, pero ya sabía lo que venía; hablar y hablar sobre el único tema, EL AMOR. Pasa siempre que cuando uno quiere follar ellas quieren hablar de amor, esa tarde yo no quería ninguna de las dos cosas, solo beber y Brahms.

Malhumorado decidí salir; en mi auto seguí escuchando al pibe Johannes, desde mi calle De Longpre giré a la izquierda por Normandie, subí por el Bulevard Santa Monica y me estacioné frente a dos bares, el Milodón City Cha Cha Cha y el Clean Hand, opté por el segundo. Al entrar supe que esa no iba a ser mi noche, después al salir lo comprobé. Nada más sentarme divisé en el rincón cerca del piano, a esa camarilla de edulcorados poetas de Chicago; Creeley, Olson, Dickey, Meredith y un enano con pinta de esbirro napoleónico.

Vino Jhoana, la camarera, y me preguntó si quería lo de siempre, le dije que sí, me trajo 4 latas de cerveza, una botella de brandy y un vaso de gin. A veces, salvo el hipódromo, ningún lugar es bueno, aunque ese lugar sea tu casa o el bar. Y así estaba yo con mis meditaciones cartesianas, cuando veo acercarse al esbirro de Napoleón, me dice hola y yo levanto una ceja.

- qué pasa buen hombre- le digo,

- permítame presentarme, soy bukowski

- y… ¿Eso se come?

- Solamente quería decirle que lo admiro

- Yo a usted no amigo

- Perdón...

- Algunas malas lenguas dicen que Dios perdona, buenas noches.

Fue así como conocí a Bukowski, un tipo irrelevante y un perfecto papanatas. Después me enteré que trabaja en un General Store de la calle Fredoom y que también es poeta o cree serlo.

Fue el peor día en semanas. Volví al East Hollywood, en la puerta me esperaba Linda y en mi pieza Brahms. Es para volver a creer.
Lunes, 21 de Junio de 2004 16:10 ;?> Hay 1 comentario.

10/05/2004


EL TIGRE DE LA MEMORIA (II)

xiiCuernospaine2A.jpgHugo Vera Miranda

la vaca de mi tía manuela

puerto natales no debiera llamarse puerto natales,
sino carreta, trompo, pelota número cinco, trencito a bories;
cierta vez viajando en el colectivo 60 en buenos aires,
sentí el olor de la vaca que ordeñaba mi tía manuela,
aquella noche vería bailar a julio bocca en el colón,
y de acompañantes el establo, la vaca y mi tía manuela.

otra vez en el tortoni, escuchando hablar a borges
se produjo el mismo fenómeno, y entonces pensé que yo,
nunca salí de mi pueblo, de mi barrio, de mi infancia,
que si yo aterrizo en viena, paris o amsterdam
seguiré siendo un campesino, que si alguna vez ingresé
al incierto desamparo de la poesía, fue por la ventana,
por puro molestar, que si alguna vez estuve
en el balcón de la rosada, fue por
extravagancia pueblerina, y eso se me nota,
yo soy la tía manuela, soy también la vaca de mi tía manuela.

por eso; para no ofender las narices citadinas,
o la nariz de alguna golfa respingada, para poder
entrar al cine y ver alguna de bergman, o para visitar
alguna tenebrosa oficina pública, me pongo colonia,
de la mejor; pero indudablemente se me nota.

por eso llevaré para siempre esta historia,
mi historia, la de ser un campesino,
llevaré para siempre este olor, el olor de bosta
de la vaca de mi infancia, y el de haber nacido
en un pueblo que no debió llamarse puerto natales,
sino carreta, trompo, pelota número cinco, trencito a bories.

********************

ella era una reina y se llamaba gabriela

la conocí en tres pasos en un año de frágil memoria,
alta, de ojos verdes y pétrea como diosa secular,
traía de equipaje el árido norte en la mirada,
un bolso de eterna emigrante y dos o tres libros
bajo el brazo, su hechizo fue instantáneo
y el borde de la colina hicimos el amor.

en mi mente siempre está, el recuerdo de aquella
antigua muchacha que llegaba del norte,
y que un día amé allá en tres pasos, sobre la colina,
en donde me dijo, que para nosotros no habría
término ni olvido, por eso escribo este poema,
para ella; ella, la mejor de todas, ella que era
una reina, y se llamaba gabriela.

********************

un poema para ariadna

no tengo edad ni consuelo para mi osamenta,
el tiempo con ojos me persigue
con su negra letanía de mandobles,
esquivo el golpe certero de la hoja
arrastrada por el viento,
escucho el rumor del naufragio
encadenado a mi aliento,
un aleteo de pájaros inciertos y temibles
cruzan mi horizonte ciego.

“todo está perdido” dice el sacerdote
en el momento exacto en que tú llegas
con guirnaldas y peces de colores
a liberar el canto y la poesía.

********************
Lunes, 10 de Mayo de 2004 20:25 ;?> No hay comentarios. Comentar.

21/04/2004


MÁS POEMAS DE HUGO VERA MIRANDA

ct000342b.gifuna mañana en puerto natales

íbamos con mi novia al puerto,
íbamos con mi novia a comprar pescado,
al puerto;
de improviso el cielo estalla,
una bandada de gorriones
se posa delicadamente sobre la nieve,
la nieve del puerto.

me alejé de mi novia,
el pescado se olvidó de mí
y eché a volar con los gorriones.

********************

lejos de natales I

el partir nunca es un acto solitario;
cuando la sombra del viajero se mece
en la luna de otros lares,
va con él la dispersa memoria
de aquello que dejó en su camino,
un amor de furia de los mares,
el surcado rostro de la madre ausente,
dos o tres promesas que no se cumplieron,
y en el recuerdo el mar, el viento, las montañas.

el partir nunca es un acto solitario;
le sigue a su partida el viento inexorable,
el recuerdo de aquel difuso bar
donde entre dimes y diretes se bebe a sorbos
el brebaje incierto del desamparo,
el aroma de los pinos de la plaza principal,
la imagen del orgulloso dorotea
y la lancha que ingresa a la bahía.

el partir nunca es un acto solitario;
se parte, es cierto que se parte,
pero también se queda,
se queda en la retina de los que no partieron,
en las calles tantas veces recorridas,
en la impaciente espera de los viejos afectos,
en las sigilosas estanterías de los recuerdos.

el partir nunca es un acto solitario;
nos acompaña siempre la luna natalina.

********************

mensaje a débora en pinar del río

salgo a navegar con mi alma pirata
en mares indómitos de alcohol,
dulces putas infectadas de melancolía
vienen a mi encuentro,
la noche sangra en la letanía de un perro
y un tiburón lleno de flores
se encuentra varado en mi abdomen;
en lo alto la cruz del sur
abajo el cementerio, el polvo de los huesos
se funde con el polvo de los caminos,
los turistas trepan a los cerros
cantandocantando
verybonitonatalesyesyes.

a través del insobornable espejo
vemos pasar la velocidad del minuto,
nos desprendemos del disfraz
y el espanto de las arrugas
horroriza nuestra conciencia;
llevamos en la frente los crímenes
que por lamentables descuidos
no hemos cometido.

¿adónde ir con nuestro esqueleto?

el gusano perfectible sabe;
en el truco de la vida
él siempre tiene el as de espadas.
Miércoles, 21 de Abril de 2004 19:44 ;?> No hay comentarios. Comentar.

15/04/2004


EL TIGRE DE LA MEMORIA

ct000342a.gifPoemas de Hugo Vera Miranda

nos habíamos amado tanto

no pienses que es fácil olvidarte,
pasarán los trenes, las lluvias, las estaciones,
llegarán los barcos repletos de turistas
y una gaviota quemará sus alas al sol.

pero por favor …

no pienses que es fácil olvidarte,
la vida habrá de cachetearme paso a paso,
el tiempo me cubrirá de arrugas
y en cuanto menos lo piense ¡saltará la liebre!
tendré una mujer, hijos, una casa de madera,
una caña enorme para atrapar peces diminutos,
una vida hecha, una posición respetable,
pero no pienses que es fácil olvidarte.

ya moribundo, sin curas, poses ni ceremonias
y de cuerpo presente al infinito
habré de pensar en ti,
habré de pensar
que nunca fue fácil olvidarte.

********************

marilyn 2004

entraremos al 2004 abrazados al telescopio gigante
que nos permitirá ver la estrella ignorada,
ya la fibra óptica preanunciaba el vertiginoso
desarrollo de las comunicaciones.

en milésimas de segundo podremos hablar con
tío robert que estará instalado en el infierno,
la realidad virtual nos ha de permitir conversar
con truman capote y jack kerouac en el paraíso.

todo a nuestro alcance y al momento,
todos en línea e interconectados, todos;
menos tu maldito teléfono que sigue ocupado,
siempre ocupado, mil años ocupado, extrañamente ocupado.

********************

ataque de pánico

es absolutamente lamentable que siga escribiendo
el mismo poema durante años y años que trata del
túnel, la asfixia, el abandono y la muerte.

¿es que no existe acaso la guerra, el huracán,
la peste y el irremediable crepitar del infierno?
no, nada de esto existe; sólo el túnel,
la asfixia, el abandono y la muerte.

********************

hubo una vez un hombre

hubo una vez un hombre
y en sus ojos palomas;
de sus zapatos cada agujero era testigo
del desdén de los caminos,
batalló con las mareas, los artefactos
y los hombres de su época.

él vive en cada borrachera
de pueblo cordillerano,
su mirada de cóndor vigila
el derrotero del sol,
hubo una vez un hombre; un hombre
que fue el Genio del Pueblo,
hubo una vez un pablo de rokha.

********************

De su libro "El tigre de la memoria" - Inédito

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Jueves, 15 de Abril de 2004 21:38 ;?> Hay 1 comentario.


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