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MIRANDO AL SUR - augusto alvarado

los libertadores


LA ÚLTIMA CARTA DE AMOR DE BOLÍVAR

<h1><hr><u>LA ÚLTIMA CARTA DE AMOR DE BOLÍVAR</h1></u> El enigmático Bolívar, el Libertador de las Américas, como se lo llamó, y su fanática admiradora, amante y seguidora fiel, la condesa francesa Fannie Du Villard (la “prima” Fannie) se enviaron cientos de cartas entre los años 1804 y 1830. La correspondencia refleja una relación fascinante, compuesta de amor y admiración. Fannie llegó incluso a ser espía en nombre de la independencia que defendía el Libertador. Junto con el marqués de Lafayette y el estadista estadounidense Henry Clay, fue una de las personas que apodaron al Libertador Simón Bolívar "el George Washington de Sud América". El 6 de diciembre de 1830 (11 días antes de morir) Bolívar escribe su última carta de puño y letra: a Fanny Du Villard.

Presentación: Mirando Al Sur
Enviado por Mónica Chalbaud

Querida prima:
¿Te extraña que piense en ti al borde del sepulcro?
Ha llegado la última hora; tengo al frente el mar Caribe, azul y plata, agitado como mi alma por grandes tempestades; a mi espalda se alza el macizo gigantesco de la sierra con sus viejos picos coronados de nieve impoluta como nuestros ensueños de 1805.
Por sobre mí, el cielo más bello de América, la más hermosa sinfonía de colores, el más grandioso derroche de luz.
Y tú estás conmigo, porque todos me abandonan; tú estás conmigo en los postreros latidos de la vida, en las últimas fulguraciones de la conciencia.
¡Adiós Fanny! Esta carta, llena de signos vacilantes, la escribe la mano que estrechó las tuyas en las horas del amor, de la esperanza, de la fe.
Esta es la letra que iluminó el relámpago de los cañones de Boyacá y Carabobo; esta es la letra escrita del decreto de Trujillo y del mensaje del Congreso de Angostura.
¿No la reconoces, verdad? Yo tampoco la reconocería si la muerte no me señalara con su dedo despiadado la realidad de este supremo instante.
Si yo hubiera muerto en un campo de batalla frente al enemigo, te dejaría mi gloria, la gloria que entreví a tu lado en los campos de un sol de primavera.
Muero miserable, proscripto, detestado por los mismos que gozaron mis favores, víctima de un inmenso dolor; presa de infinitas amarguras. Te dejo el recuerdo de mis tristezas y lágrimas que no llegarán a verter mis ojos.
¿No es digna de tu grandeza tal ofrenda?
Estuvistes en mi alma en el peligro, conmigo presidiste los consejos del gobierno, tuyos son mis triunfos y tuyos mis reveses, tuyos son también mi último pensamiento y mi pena final.
En las noches galantes del Magdalena ví desfilar mil veces la góndola de Byron por las calles de Venecia, en ella iban grandes bellezas y grandes hermosuras, pero no ibas tú; porque tu flotabas en mi alma mostrada por las níveas castidades.
A la hora de los grandes desengaños, a la hora de las últimas congojas apareces ante mis ojos de moribundo con los hechizos de la juventud y de la fortuna; me miras y en tus pupilas arde el fuego de los volcanes; me hablas y en tu voz escucho las dianas de Junín.
Adiós, Fanny, todo ha terminado. Juventud, ilusiones, risas y alegrías se hunden en la nada, sólo quedas tú como ilusión serafina señoreando el infinito, dominando la eternidad.
Me tocó la misión del relámpago: rasgar un instante las tinieblas, fulgurar apenas sobre el abismo y tornar a perderse en el vacío.
Santa Marta, 6 de diciembre de 1830.

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ANTONIO JOSÉ DE SUCRE

<H1><hr><u>ANTONIO JOSÉ DE SUCRE</h1></u>

Nació: Cumaná, 3 febrero 1795
Murió: Montañas de Berrueco, 4 Junio 1830

Estudió matemáticas y fortificaciones en la escuela de Ingenieros de Caracas en 1808. Al caer la primera república emigró a Trinidad, de donde regresa en 1813, bajo las órdenes de Mariño. Es nombrado Coronel en 1817, por el mismo Simón Bolívar. En 1821, es nombrado Jefe del ejército del Sur de Colombia, en donde logra la independencia de las provincias de Ecuador en las batallas de Río Bamba y Pichincha. Participa en la batalla de Junín y gana la batalla de Ayacucho en 1824, al mando del ejército unido, con lo cual logra el título de Gran Mariscal de Ayacucho. En 1825, ocupa el territorio del Alto Perú, que se independiza del gobierno de Buenos Aires, adaptando el nombre de Bolivia. El congreso del recién fundado país, encarga a Bolívar la elaboración de su constitución. Sucre fue el primer presidente de Bolivia, cargo que ocupó por dos años.

Como lo expresa muy bien el historiador Tomás Polanco Alcántara, "el símbolo de la continuidad de Bolívar era Antonio José de Sucre. Paulatinamente, por su talento personal, por sus dotes intelectuales y por su espíritu altivo, digno y limpio, Sucre se fue convirtiendo en el complemento indispensable de Simón Bolívar. [...] Respetado por los argentinos, los chilenos y los peruanos, admirado por los bolivianos y quiteños, sin enemigos en Venezuela y en la Nueva Granada y con todos sus antecedentes, Sucre estaba destinado a ser el natural sucesor de Bolívar".

Probablemente por esto en la reforma constitucional de 1830 en la Gran Colombia, sus enemigos logran poner la norma que para ser presidente o vicepresidente se debían tener 40 años (Sucre tenía 35). Y también es muy probable que esto haya sido la causa de su asesinato. Con Sucre vivo, continuaría la visión política de Bolívar y la unidad de la Gran Colombia. Es asesinado de un disparo en Berruecos. Bolívar dijo: "Lo han matado porque era mi sucesor".


NÉSTOR KIRCHNER EN PASO DE JAMA

<HR><H1><U>NÉSTOR KIRCHNER EN PASO DE JAMA</H1></U>

PALABRAS DEL PRESIDENTE NÉSTOR KIRCHNER, EN EL ACTO DE INAUGURACIÓN DEL CORREDOR PASO DE JAMA, EN LA PROVINCIA DE JUJUY



29/09/2005 - Provincia de Jujuy



Señor presidente de la República de Chile, querido amigo Ricardo Lagos, muchísimas gracias por estar nuevamente en la Argentina; distinguida comitiva que lo acompaña; señor Gobernador de la provincia de Jujuy, mi querido amigo Eduardo Fellner; señores gobernadores y amigos de las provincias del Chaco, Formosa y Santiago del Estero; autoridades; pueblo de Jujuy; organizaciones sociales; organizaciones gremiales; organizaciones barriales; organizaciones partidarias, muchísimas gracias por estar aquí: hoy como hace algunos meses atrás nuevamente nos volvemos a reunir aquí en la Argentina, con el Presidente de la querida República de Chile don Ricardo Lagos, a inaugurar una nueva obra.

Allá fue en el sur, en Monte Aymond, uniendo Chile y Argentina; hoy es acá en el norte querido, donde terminamos uniendo también Chile y Argentina con este Paso de Jama, que tantos dolores de cabeza nos trajo hacerlo a los argentinos, que tantas veces tuvimos que reponernos para llevarlo adelante. Pero le dijimos al pueblo de Jujuy: “se va a terminar esta obra”, y esta obra está terminada. Pueblo de Jujuy, cumplimos con la palabra empeñada. (Aplausos)



Estamos absolutamente convencidos de que vamos a seguir avanzando a fondo con la república hermana de Chile, con el señor presidente Ricardo Lagos, y le vamos a dar al pueblo argentino y al pueblo chileno, al pueblo chileno y al pueblo argentino, una nueva satisfacción. En el mes de enero, señor Presidente, tenemos que licitar la obra que es fundamental del Transandino, que es muy esperada por todos los argentinos y todos los chilenos, que nos va a permitir unir a través del ferrocarril nuestras queridas repúblicas. (Aplausos).

Yo también ante el querido pueblo de Jujuy quiero agradecer al señor presidente de la República de Chile el apoyo permanente que nos dio a los argentinos en los distintos foros internacionales cada vez que tuvimos que discutir los intereses argentinos. Hace pocos días el Gobierno de la República de Chile volvió a defender fuertemente, junto con otros países, los intereses de la región y los intereses de la Argentina. Señor Presidente muchísimas gracias por la consecuencia de su República, de su Patria, con este pueblo argentino que está luchando fuertemente por recuperarse.

También tengo la firme convicción de que América latina, Brasil, Uruguay, Argentina, Venezuela, Paraguay y todos los pueblos de América del Sur tienen que entrar a construir lazos fundamentales para encontrar la construcción de la Patria Grande, que soñaron San Martín, O’Higgings y Bolívar y tantos líderes latinoamericanos y que esperamos honrar en este tiempo de la historia. Seguimos creyendo que la integración es fundamental y central para construir el nuevo Estado, la nueva realidad que pretendemos para toda la región



Hoy vivimos un día de gloria, un día de éxito. Los argentinos y los chilenos, en este caso particular señor Presidente, hemos demostrado que podemos vencer al fracaso. Ustedes inauguraron la obra del año 2000, la quisimos inaugurar juntos, lamentablemente, por todo lo que pasó en la Argentina no se pudo hacer, pero hoy estamos cumpliendo con la palabra empeñada y el Paso de Jama está terminado. (Aplausos)

Al pueblo de Jujuy, muchas gracias jujeños, a todos, a todas las ideas, por el acompañamiento permanente, por darme esa fuerza para dar la batalla en cada lugar. Les quiero agradecer esa fe en la argentinidad, sin la fuerza de ese pueblo federal poco podríamos haber avanzado. Pero es mucho más lo que queremos avanzar, como dijo el presidente Lagos, queremos crecer, queremos que nuestros pueblos vayan hacia delante, queremos vencer a la indigencia, a la pobreza y al desempleo, y queremos una distribución del ingreso que día a día mejore. Para eso pueblo y Gobierno tienen que estar juntos, para que todos los intereses así lo entiendan.

También quiero decirles que vamos a seguir invirtiendo en Jujuy, vamos a seguir apoyando con todas nuestras fuerzas al Gobierno jujeño y a las organizaciones sociales, que tanto han demostrado.

Señor presidente Lagos: le quiero contar que aquellas manos que ve allá son de trabajadores argentinos, que haciendo cooperativas, generando acciones concretas, fueron levantando sus propias viviendas, dando un ejemplo a todo el país de trabajo y dignidad. Como Presidente los quiero felicitar porque es el rumbo de la Patria y de la Provincia. (Aplausos)



Queridos hermanos: les agradezco profundamente este acompañamiento. Para terminar quiero decirles que hoy, con este calor tan fuerte, me siento más pingüino que nunca, pero me siento más jujeño también, me siento bautizado e integrado a esta tierra jujeña que tanto me apoyó, que tanto quiero y que tanto amo, y que voy a acompañar incondicionalmente. Muchas gracias Jujuy, muchas gracias Argentina, muchas gracias Chile, muchas gracias por sus palabras señor Presidente y amigo de la República de Chile, muchas gracias señores gobernadores, señor Intendente de Antofagasta, señor Gobernador de Jujuy, gran amigo que me ha acompañado siempre. (Aplausos)


DÉCIMAS DE ESTE TIEMPO

<hr><h2><u>DÉCIMAS DE ESTE TIEMPO</h2></u> Por Aristóteles España

“Cien décimas falladas” se titula el libro de Alba Llanos Melussa (Centro Gráfico Prisma, Santiago, 2005). Jueza por convicción y vocación sorprende con este libro donde rescata las Décimas como género para comunicar (o contar) a los lectores su experiencia humana y sensorial con los múltiples ejercicios de vida que la cotidianidad la hace asumir. Su texto literario es producto de su trabajo en la judicatura en materias de infancia, su visión integrada a un mundo complejo y lleno de vicisitudes de todo orden.

Por sus páginas caminan los menores que son llevados a los tribunales. Uno de los más estremecedores es el del niño Felipe. Dice Alba Llanos: “Sus más tempranos delitos/ fueron robos por sorpresa/ al acecho de su presa/ quedaba muy calladito/ se contaba como un mito/ que luego de un gran zarpazo/ apuraba mucho el paso/ corriendo a velocidad/ para que la autoridad/ se enfrentara a su fracaso”.

Las décimas cultivadas por poetas populares del siglo XIX destacaban en sus versos la marginalidad del hombre de campo que llegaba a la capital en busca de nuevos horizontes. Los personajes más frecuentes eran zapateros, panaderos, prostitutas, ladrones de todo tipo. Versos a lo humano y lo divino. Estas décimas eran declamadas en auditorios sindicales, teatros pequeños, mitines políticos. Había un afán de denuncia y compromiso con la vida. Violeta Parra musicalizó este género para defender la libertad y el amor. Lo mismo lo hicieron o hacen Pedro Yánez, Eduardo Peralta, Jorge Yánez, Santos Rubio.

Jaime Hales señala: “Tal vez el drama de los jueces radica en que creen que su trabajo es buscar el equilibrio, olvidando que en una sociedad desequilibrada, no todos tienen la misma fuerza y no requieren la misma protección”.

Sin embargo, la autora toma partido por un mundo mejor. Sus textos inspirados en los casos que ha debido ver y fallar a ratos superan a la ficción, como el de una madre que regalaba a sus hijos; violaciones, alcoholismo de los padres, retratos de carencias afectivas. En el libro es posible visualizar un universo, ciertos paisajes sicológicos que al ser trasladados a este género nos muestran otra dimensión del mundo. El ritmo de las décimas es atrayente y de gran capacidad oral y visual. Al leer estas décimas nadie puede quedar indiferente. Si el objetivo era estremecer al lector, lo logra con creces.

“Décimas falladas” está ilustrado con cartas del Tarot. La Justicia, El Loco, La Rueda, El Colgado, La Torre, la Sacerdotisa son imágenes llenas de símbolos que entregan un mensaje de esperanza por los tiempos que vienen.

El juez Roberto Contreras señala: “Por medio de la literatura podemos acercarnos al ser humano en su realidad íntima y personal, por fuera de los estereotipos conductuales existentes, de modo tal que al juzgarlo consideremos su universalidad y particularidad, su exacta dimensión material y espiritual”.

Estos poemas escritos en décimas son un aporte a la literatura chilena al abordar una realidad desde ángulos escriturales poco recurridos y con gran talento.

Alba Llanos ingresó al Poder Judicial en 1981 desempeñándose como Asistente Social en el 4to Juzgado de Menores de Santiago. Paralelamente estudió Derecho en la Universidad de Chile. Sirvió, además, el cargo de Jueza en el Segundo Juzgado de Letras de Buin y en el Tribunal de Menores de San Bernardo. Actualmente se desempeña como Jueza de Familia en la ciudad de Santiago.
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JOSÉ IGNACIO ABREU Y LIMA

<h2><hr><u>JOSÉ IGNACIO ABREU Y LIMA</h2></u> Recife (Brasil) 6.4.1794
Pernambuco (Brasil) 8.3.1869

Por V. Ch.

Oficial al servicio de la Guerra de Independencia de Venezuela. Fue llamado el héroe de las dos Américas, tanto la de origen portugués donde nació, como la española donde también luchó por la libertad. Hijo de José Ignacio Ribeiro de Abreu y Lima, llamado el padre Roma debido a su ordenación de sacerdote en Roma por el cardenal Chiaramonti, futuro papa Pío VII.

Descendiente de familia noble y acaudalada, según él mismo insistía en recordar, perderá todo por la participación de su padre en el movimiento revolucionario por la independencia del Brasil. Abreu y Lima, auxiliado por la masonería, logró huir a Estados Unidos en compañía de su hermano Luis; de allí continuó viaje a La Guaira, atraído por el renombre de Simón Bolívar.

En 1818, Abreu ofreció sus servicios militares como capitán, grado obtenido en el Brasil, y fue aceptado por el Libertador en Angostura en 1819, durante la vigencia del Congreso del mismo nombre. Luego participó en el equipo de redactores del Correo del Orinoco, en el que dio frecuentes noticias de los movimientos brasileños de independencia, sobre todo de su estado de origen, Pernambuco.

En 1819 estuvo con Bolívar en la Campaña del Apure, en la marcha por el páramo de Pisba, tomando parte en las batallas de Gámeza (11 julio), Pantano de Vargas (25 julio) y Boyacá (7 agosto). Siempre al lado del Libertador, actuó en la batalla de Carabobo (24.6.1821), donde fue herido en el pecho. Participó en las operaciones navales durante la toma de Maracaibo (1823). Bajo las órdenes del general José Antonio Páez actuó en las acciones contra Puerto Cabello (8-10.11.1823).

Su amistad con Bolívar, conjuntamente con otros oficiales extranjeros, generó recelos e intrigas; el periodista Antonio Leocadio Guzmán, director de Argos, publicó un ataque anónimo contra Abreu (1825), de quien recibió una respuesta categórica y violenta. Guzmán le entabló juicio y logró que lo condenaran a 6 meses de prisión en el castillo de San Carlos del Zulia (octubre 1825).

A pesar de estar desilusionado y ansioso de volver a Brasil, independiente desde 1822, decidió quedarse para defender a Colombia la Grande, que estaba amenazada de desintegrarse; sirvió de intermediario entre Francisco de Paula Santander y José Antonio Páez , en el intento de reaproximarlos. Ante la imposibilidad de reconciliación, se inclinó por la fidelidad a Bolívar, aceptando seguir para Ecuador y combatir en la batalla de Portete de Tarqui (27.2.1829) al lado de Antonio José de Sucre.

Ya coronel, recibió del mismo Bolívar autorización para defenderlo en Europa de los ataques de Benjamín Constant. Escribió el Resumen histórico de la última dictadura del Libertador Simón Bolívar, comprobada con documentos, que distribuyó en panfletos; organizó el periódico La Torre de Babel, en Cartagena (Colombia), en defensa de Bolívar.

Cuando finalmente se desintegró Colombia (1830), acompañó a Bolívar a Santa Marta con Daniel Florencio O'Leary, Mariano Montilla y algunos otros. Asumió, por orden del Libertador, el Estado Mayor del departamento de Magdalena; aplastó a los rebeldes en Río Hacha, inclusive al bando de Pedro Carujo.

El 9 de agosto de 1831, fue expulsado en compañía de otros oficiales extranjeros, por decreto del ministro de Guerra de Nueva Granada. Regresó a Brasil vía Estados Unidos y Europa.

De vuelta, imaginó que el emperador Pedro I, quien proclamó la independencia brasileña y quien fue forzado a abdicar, era una especie de Bolívar coronado; luchó para que reasumiera el trono a través de periódicos en Río de Janeiro, y fundó uno, La Barca de São Pedro. Una vez que fue aceptada la mayoría de edad de Pedro II, hijo de Pedro I, como solución conciliatoria, insistió en una monarquía constitucional parlamentaria.

Sin embargo, el ardor de las posiciones asumidas por Abreu y Lima, le generó de nuevo odio. Su condición de intelectual, específicamente de historiador, con libros recientemente publicados, fue atacada ásperamente por Varnhagan, vizconde de Porto Seguro, historiador conservador y áulico. Abreu replicó, se dirigió a Recife, su tierra natal, donde aspiraba postularse como diputado.

En Pernambuco, también quedaban residuos de las pasiones revolucionarias de 1817 y 1824, movimientos liberales radicales, en el primero de los cuales fue fusilado el padre de Abreu. No consiguió elegirse debido a la amplia campaña de sus adversarios. Se preparaba una nueva revolución libertadora que estalló en 1848.

Abreu fue condenado a prisión perpetua, siendo después amnistiado. En 1855 publicó los primeros libros brasileños sobre socialismo, en los moldes de Fourier y los socialistas utópicos. En su lecho de muerte recibió la condenación de la Iglesia Católica por ser defensor de la libertad de cultos para los protestantes; por ello le fue negada sepultura católica y, por consiguiente, sus restos fueron inhumados en el cementerio de los ingleses.


MANUELITA SÁENZ

<hr><u><h2>MANUELITA SÁENZ</h2></u>

El enigma de una mujer 200 años después



Por Andreína Gómez

Aunque no se sabe con certeza el día de su nacimiento, se ha comprobado que vino al mundo en los primeros meses de 1797. Aún después de dos siglos, su vida sigue despertando suspicacias y crecen las leyendas, anécdotas, injurias, calumnias y epítetos a su alrededor. De cualquier modo, es un personaje fascinante dentro de la historia de la liberación de América del yugo español. Por eso, múltiples investigaciones recogen la importancia de su obra en la gesta heroica del continente, más allá de su ferviente relación amorosa con Simón Bolívar, y las imputaciones que se le hacen como dama de vida impúdica en la sociedad quiteña del siglo XVIII. Sus hazañas para salvar la vida del Libertador, ha hecho que muchos de sus inquisidores históricos se hayan abocado a profundizar en sus ideales libertarios.

Esa quietud de los solares -apenas perturbada por el canto de los pájaros y la presencia de uno que otro personaje importante de su época-, con la cual describen algunos historiadores el escenario de los últimos días de Manuelita Sáenz, no podría ser visto más que como un injusto castigo para quien supo dominar con gracia y astucia las grandes conmociones sociales y políticas de la gesta heroica suramericana. La hermosa quiteña saltó a la inmortalidad por desafiar todas las adversidades que rodearon su vida, desde la infancia hasta la muerte, y sobre todo por ser una amante de la libertad hasta su último aliento.

De ser fruto de la relación extramarital entre el hidalgo español, Simón Sáenz, y la noble señora de la sociedad ecuatoriana, María Joaquina de Aispuru, y por tanto señalada como "impura", salió airosa con su ecuánime personalidad. De las habladurías sobre su relación "poco juiciosa" con un oficial español -su primer amor y con quien se fugó del convento donde se crió-, se libró al contraer nupcias con un destacado médico inglés, con quien salió de Quito y se radicó en Lima. Sin embargo, nunca renunció a ser fiel a sus sentimientos, y por eso acabó con esa desdichada unión cuando conoció a Simón Bolívar.

Pero su relevancia histórica va más allá de esa ardiente pasión con el líder de la Independencia de los Países Andinos: activista patriótica, audaz luchadora y dueña de la entereza de cualquiera de los líderes del movimiento independentista, se convirtió en "Caballeresa del Sol", por sus servicios a la rebelión en el Perú. También se ganó el título de "Libertadora del Libertador", al salvar a Bolívar de varios atentados contra su vida fraguados en la ciudad de Bogotá. Y, hasta su desaparición, fue fiel guardiana de los más reveladores documentos personales del Libertador, y del archivo independentista.

Pero, "¿quién sembró en esta mujer esos ideales libertarios, si los primeros años de su vida transcurren entre las ligerezas de una sociedad corrompida y en el ambiente clerical?” Responde el escritor e historiador ecuatoriano Alfonso Rumazo González: "La enseñó la propia historia ecuatoriana. Su padre, el español Simón Sáenz, fue realista y contribuyó a la matanza de los próceres en Quito el 2 de agosto de 1810. Hay así en ella una conciencia de rebelión frente a la masacre que tuvo lugar". Asegura que tampoco hay que olvidar que fue hija ilegítima y, por tanto, llevó la rebeldía en la sangre.

Valiente como pocas

En las cartas de Ricardo Palma (personaje de la época colonial ecuatoriana), consta que en los agitados días de lucha patriótica en Quito, Manuelita, con lanza en mano, se aventuró a la cabeza de un escuadrón de caballería y supo levantar un motín prendido en las plazas y las calles de su ciudad natal. "Ya se había lanzado a la defensa de la libertad por la vía directa. En esa primera salida demostró dotes de mando, un espíritu indomable y sus maravillosas cualidades de heroína".

Resalta también Palma que al regresar a Lima, Manuelita se entregó con fervor a la causa independentista, sirviendo de agente secreto, coordinadora de acciones de guerra, "infundiéndole aliento a batallones enteros", y hasta se convirtió en secretaria del propio Bolívar. Se dice que en un episodio de enfermedad del Libertador, la impetuosa dama, no permanece inactiva, viste uniforme, arrea tropas en el paso de Los Andes, y en Junín hasta enarbola la lanza y "lucha junto a sus valientes, como el mejor de los soldados".

Pero a Manuela Sáenz no la incomodaban las tareas de poca monta, según refiere la escritora Juana Luisa Rodríguez: "Siempre estaba alerta a las traiciones que se tramaban contra el hombre adorado. Así, una noche, hallándose Bolívar en el teatro, se presenta desgreñada y dando gritos desaforados porque, según dijo, el Alcalde de la ciudad no la dejó entrar. Mas lo que ella buscaba era forzar al Libertador, obligándole a salir antes de que lo cosieran a puñaladas en su propio palco". Lo mismo hizo para salvar a Bolívar de un complot fraguado en su contra durante un baile de máscaras en el Palacio de Bogotá. Alfonso Rumazo González lo describe: "Manuelita impidió al Libertador salir con pistola en mano, y lo obliga a saltar a la calle por un balcón...".

Fue así como Bolívar aprendió de Manuelita a ser cauto. Comenta Juana Luisa Rodríguez que "con ella contempló a algunos de sus hombres desde ángulos nunca antes sospechados, y comprendió un nuevo concepto universal de la condición humana". Incluso, ella llegó a advertirle de la traición de sus más allegados colaboradores.

Identidad Americana

Manuela Sáenz fue la primera mujer con conciencia e identidad americanas, así lo corrobora Rumazo González, quien recuerda que en una carta pública en el diario La Aurora de Bogotá, en 1830, Manuela Sáenz sustentó: "Lo que sé es que mi País es el continente de la América y he nacido bajo la línea del Ecuador". Señala que en esa misma carta, ella hace una apelación a la unidad y dice: "¿Por qué llaman hermanos a los del sur y a mí forastera?". Agrega que fue dueña del acierto de que "su país era el continente de la América, lo atestiguó plenamente con su vida misma".

Al estudiar su figura y la significación de su obra no sólo para Ecuador y Perú, sino para todo el continente, surgen algunas preguntas: "¿Por qué ha tratado de ser borrada de nuestra historia, si su obra se compara a la del propio Bolívar?” El historiador ecuatoriano dice al respecto: "No establezco comparaciones entre Bolívar y Manuela Sáenz pues cada uno tiene su valor propio. Al contrario, quiero mostrar la excelsa identidad de Manuela. No ha sido borrada por los estudiosos de la historia como Vicente Lecuna, Miramón, Calibán, Humberto Mata y Luis Enrique Osorio, entre otros. Yo he hecho una defensa sostenida de Manuela Sáenz durante cinco décadas y he debido refutar en forma documental las mitificaciones que se le han querido imputar. En su tiempo fue reconocida por el General Sucre, quien le dio un tratamiento muy deferente; por O'Leary, Simón Rodríguez, Garibaldi y Ricardo Palma".

Pese a haber sido desterrada y condenada a morir lejos de su patria, Manuela Sáenz no desmayó en su propósito de que el Libertador retornara al poder. Nos refiere Rumazo González que aún después de la muerte de Bolívar, Manuela siguió conspirando, tanto que "fue expulsada de Colombia y fue a parar a Kingston. Tampoco se le permitió su permanencia en Ecuador por considerarla políticamente peligrosa".

El cuerpo de Manuelita se extinguió en la soledad, desterrada en el Puerto peruano de Paita. El destino de sus restos, así como su personalidad, aún siguen siendo un misterio por descifrar 200 años después de haber hecho un tránsito "estelar" por la tierra americana...


O´HIGGINS: MILITAR Y ESTADISTA

<h2><hr><u>O´HIGGINS: MILITAR Y ESTADISTA</h2></u> Por Pedro Godoy (Centro de Estudios Chilenos)

No cabe duda, es un prócer militar. El único que en nuestra historia ostenta, por mérito, altos rangos en tres Ejércitos: capitán general en Chile, brigadier en Argentina y mariscal en Perú. El uniforme y su bravura en la guerra emancipadora no es todo. También posee estatura de estadista. Como director supremo organiza institucionalmente nuestro Estado. Se proyecta sobre Iberoamérica promoviendo una política exterior integracionista. Al filo de la victoria de Maipú emite manifiesto exhortando a “fundar la confederación de la América meridional”. Impulsa a Expedición Libertadora. Suscribe pacto con la Gran Colombia y otro con Perú. Visualiza el Pacífico como océano andino promoviendo, aunque sin éxito, la liberación de Filipinas. Sus nexos con Buenos Aires permiten que el naciente chauvinismo lo denuncie como proargentino. Proclama su peruanismo y proclama: “soy chileno por nacimiento y peruano por gratitud”. Al empujar Santiago la guerra contra la Confederación Perú-Boliviana apoya a Andrés Santa Cruz contra la insensatez belicista de Portales. Así el chillanejo ilustre militar y estadista- es conosureño por lo mismo que es hondamente chileno... Este 20 de agosto con motivo del 226º aniversario de su natalicio se invoca su recuerdo como bandera de concordia con las tres patrias fronterizas.
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