Al atardecer pasó frente a mi casa el último caballo. Es el alazán de un jardinero que trabaja cerca y suele volver a su casa por un atajo al final de mi calle que lo lleva derecho por las lomas del Manquehue a Lo Barnechea. En la era del automóvil y del tag, es un vehículo absurdo de lento, podrá decirse, algo que nadie lamenta sea olvidado para siempre, junto a las espuelas y el rebenque. Pero mientras el ruido del tráfico motorizado nos tensa y ensordece, el retintineo de las herraduras sobre el pavimento me trae memorias de infancia a campo travieso.
¡Qué triste para un niño nunca vadear ríos a caballo ni correr liebres a galope tendido! ¿Qué recuerdos tendrá mañana? ¿El videojuego de moda, las tardes en el mall? ¡Qué privilegio fue convivir con un animal tan noble, tan querible y tan amigo del hombre como es el cuadrúpedo que en vez de reclamar bencina, relincha de contento con medio fardo de alfalfa!
Esas cosas estaba pensando al prender el computador, conectarme y echar una mirada a las noticias en la BBC antes de sumirme en mi inveterado desparramo de escritos a medio terminar. "El único motivo para publicar un libro", decía Borges, "es dejar de corregirlo". Y he ahí que me encuentro en primera plana del británico medio con un decir campesino, una bravuconada de guajiro, dando la vuelta al mundo como muestra del garbo y donaire del habla castellana en Latinoamérica.
Es la mofa, en sarcásticos pero respetuosos términos, lanzada en su arenga radial de los domingo por el presidente de Venezuela, Hugo Chávez a su colega de México. En el tono entre burlón y risueño en que el payador desafía a su contendor, dice textualmente Chávez:
"Presidente Fox: hay una copla en mi llano. Usted que es hombre de caballos y de llano también, que dice así, es de Florentino, el que peleó con el diablo: Yo soy como el espinito que en la sabana florea, le doy aroma al que pasa y espino al que me menea."
Seguidamente, acelerando el ritmo añade: "¡No se meta conmigo caballero porque sale espinao!"
Nótese que no hay ningún garabato, ni alusión a la ilustrísima madre de Fox, doña Mercedes Quesada Etxaide, y que intercala el vocablo caballero. Lejos de descalificarlo, le recuerda, casi admirativamente, su aristocrática y muy publicitada afición por la equitación. "Hombre de caballos" le dice en una implícita referencia a las quijotescas órdenes de caballería regidas por códigos de honor y de buenas maneras.
Lo más significativo, sí, es el intento de igualarlo, de fraternizar con su par mexicano al agregar "y de llano también". Es el campo, la tierra misma de nuestro continente, pero que en boca de Chávez adquiere una especial emoción por provenir él de la región de "Los Llanos" venezolanos (Táchira, Barinas etc.), una maravilla de extensas praderas, ríos pletóricos de vida y fantásticas vistas del espinazo andino que corre del Caribe a la Patagonia.
Claro, las diferencias saltan a la vista: uno es alto y de raza blanca como gringo, el otro macizo y moreno; el padre de Fox era un hacendado de ascendencia estadounidense, el de Chávez, un maestro de escuela rural. Uno se graduó en Harvard y llegó a ser presidente de la Coca Cola antes de optar por la presidencia de la república. El otro vendía en la calle caramelos hechos por su abuela antes de enrolarse en el ejército, donde siendo coronel protagonizó una típica asonada castrense. O sea, uno subió por la escala dorada, el otro por la militar.
Como sea, en un continente donde padecemos a tanto fruncido para hablar, donde nos comemos de vergüenza, parece, la mitad de las palabras, es un alivio ver a un político manejar bien el idioma. Un diez le damos en "comunicación y lenguaje" como le llaman ahora a la asignatura de castellano.
Fox Vicente, el jinete decente, en vez de responder paya con talla, se las dio de tonto grave. ¿Y el sentido del humor que se supone propio de su ascendencia británica? ¿No era tan hábil el zorro? Ordena retirar embajadores, arma toda una alharaca en los salones ¡mire tío qué mal se porta Huguito!
Es cierto que ya antes Chávez lo había calificado de "cachorro del imperio", lo que no deja de ser ofensivo, pero así todo, el que se pica pierde. "Nuestro problema no es con el cachorro" declaró un funcionario de Caracas, "sino con su dueño."
Palabras, palabras, porque entretanto Venezuela cumple a cabalidad sus entregas de petróleo a Estados Unidos, las que representan un quinto del vital elemento que mueve a la gran democracia del norte.
Igual, como los dichos de unos arden más que la bencina de otros, bien podemos decir, a lo jardinero montado en alazán: ¡Agárrate Catalina, que vamos a galopear!
Domingo, 11 de Diciembre de 2005 19:15 Autor: aonike. ;?> Hay 1 comentario.
A comienzos de diciembre (Urbi et Orbi 65) hablamos de un pájaro herido que deambulaba por el humedal donde yace el Poseidón.
Lo llamamos abutarda, infundio que hoy nos apresuramos a desmentir porque es una mansa bandurria, esas aves de bosques pantanosos que vuelan cual cigüeñas, con el cuello extendido hacia adelante. Se ha quedado a vivir en los pastizales anegadizos que hay junto a la casa, decíamos. El resto de la bandada, la acompaña. Salen a buscar alimento, mas al rato vuelven para que no se sienta sola. Son familia, fue la conclusión.
Sin embargo, transcurrido cuarenta días, la bandada parece haber seguido su camino al sur sin esperar a la hermana retenida.
¿Tendrían importantes negocios que atender? ¿Peligraban perder la temporada? ¿Van a pasar de vuelta a buscarla?
No sabemos. Lo cierto es que hasta aquí no más llegó la bandurria ayer del montón, hoy libre de ataduras. Curiosamente, al mes valérselas por sus propios medios, ya no le cuelga el ala derecha, como era evidente semanas atrás, ni se ve maltrecha. Ahora que pusimos cristales bronceados en las ventanas, se acerca más a la casa. Entonces, uno la puede estudiar con calma mientras desentierra gusanos del pasto a un par de metros de distancia. Tiene ojos color rubí, cuello color oro viejo, cuerpo azabache y patas rojas.
A la menor provocación emite destemplados gritos de alarma, pero como ya nos conoce reserva sus imprecaciones a unos perros vagos que suelen aparecer. Sin duda se siente protegida con esto de que uno salga persiguiendo a los canes intrusos. A tal punto se ha posesionado de la propiedad que la dejamos cuidando la casa cuando fuimos a votar a Calbuco, distante a unos kilómetros.
O sea, a estas alturas se encuentra, como dicen en el campo, hallada. La vemos segura de sí misma, de buen talante y excelente apetito.
Así todo, no intenta jamás abrir sus alas. No quiere o no puede volar, todo lo cual nos dice que para un animal esencialmente gregario es factible adaptarse a ser único, singular y por ende dueño absoluto de sus propios pensamientos.
En su nueva condición de terrícola nos demuestra este vertebrado cantante que un animal amistoso puede lo más bien habituarse a vivir separado de la turba.
Al fin de cuentas, que el homo sapiens sea, según Aristóteles, un "zoon politikón" (animal social) es válido a ratos, sobre todo a esas edades tempranas en que nos sentimos adheridos a los amigos. Pero el tráfago de los tiempos parece ir haciendo con uno lo de las bandurrias: lo va dejando a uno librado a su propia suerte, como si todos si todos hubieran seguido de largo por el camino frente a nuestra casa.
En la cola para embarcarse en el avión a Puerto Montt, apretujado entre un grupo de jubilados franceses y una pareja de newyorkinos. ¿Qué fue del país pequeñito y propio en que uno creció?
En el taco multitudinario sobre la calle en que jugábamos a la pelota. ¡Allá viene un auto!, gritaba el sapo cuando avistaba al fondo de la avenida Lyon un cuadrúpedo a ruedas.
Todo el boche, sea elección o notición, son rompientes en la lontananza. ¿Seguir la onda o hacerse caso?, that is the question. ¿Ser como todos o salir de adentro? ¿Mirar el boche en la Alameda o el atardecer en la playa?
De su debilidad ha sacado energía la bandurria, como diciendo que al interior del espíritu hay felicidad.
Cuando miro los ríos desbordados, las casas con agua a la cintura y las calles hechas torrentes veo al alerce sangrando, al camión tronquero bajando del monte y a la chipera moliendo rollizos de madera roja para cargar barco tras barco con astillas.
No es primera vez que llueve en Chile, ni será la última que el Mapocho se pasee por las planicies bajas de la capital. Ya en 1545 el propio fundador de "Santiago del Nuevo Extremo", Pedro de Valdivia, informaba a su "Sacra, Cesárea y Católica Majestad" (Carlos V) que "En junio en adelante, que es el riñón del invierno, le hizo tan grande y desaforado de lluvias, tempestades, que fue cosa monstruosa, que es toda esta tierra llana, pensamos de nos anegaríamos, y dicen los indios que nunca tal han visto, pero que oyeron a sus padres que en tiempo de sus abuelos hizo así otro año". Por su parte, en 1574 el escribano de la Inquisición, Nicolás de Gárnica comenta que nuestro Sena, "con ser chico y ruin, venía tan poderoso y grande".
"A gran mojada, gran secada" decían los antiguos refiriéndose al ciclo típico de la pluviometría chilensis. Lluvias cortas, intensas, amontonadas en torno al "riñón del invierno", han sido el pan nuestro de cada día de "un año normal" (325 mm), en circunstancias que en 1886 cayeron en la capital 59 mm; contra 820 mm en 1900; 760 mm el 26: y apenas 69 mm. en 1968. O sea, los 319 mm a la fecha no debieran sorprender a nadie, menos en un país que de cero suele diluviar, como en isla Guarello, hasta 7.330 mm. anuales.
Más aún, desde el Cachapoal al sur uno alcanzó a conocer ríos prístinos, de aguas claras y profundas. El mismo Maule, no ha mucho era navegable en falucho y el Ñuble en invierno mantenía su transparencia verde esmeralda.
Sin embargo, es tal la furia con que las aguas de la última mojada se abalanzaron cerro abajo, que todos esos ríos se embancaron, ocasionándole a las puras estructuras de Obras Públicas (caminos, puentes) perjuicios por $17.903 millones. A la veintena de vidas humanas perdidas en derrumbes y ahogos, súmense los daños a reses, casas, fábricas, sembradíos, comercios y vehículos.
O sea, no es la lluvia en sí misma la perjudicial, sino estos nuevos lodazales color chocolate provocados por la erosión, que ahora corren desaforados con cuanto limo y cascajo pillan a su paso. Todo, por la deforestación. Entonces la sociedad chilena, en lugar de aprender a habitar su territorio, aumenta la indefensión y miseria de su gente.
Aunque Chile es una cornisa inclinada hacia el mar, y el cordón andino a su espalda es un montón de tierra suelta, –no roca firme como parece– el Creador dispuso estupendos gaviones para sujetar la montaña en su lugar: tamarugos y chañares en las serranías de Atacama, peumos y boldos hacia el Aconcagua, roblerías y alerzales desde Vichuquén al Corcovado, y cipreses y lengas hasta el Cabo de Hornos, todos hechos para el agua que les toca..
El bosque nativo, con su sabia variedad de especies, evita que las gotas de lluvia golpeen el suelo, actúa de esponja absorbiendo agua para luego largarla limpia y serena en verano. Aminora el desgaste del viento, atenuando las voladeras de polvo en tiempo seco y los derrumbes en invierno. Las raíces sujetan la grava libre y abren vías de penetración hacia las vertientes y pozos de la planicie. Los viejos troncos sirven de alimento al renoval y en las empinadas quebradas desde el agrio litre al solemne ulmo abrazan firme las piedras propensas al alud.
Pero vino la quema de floresta virgen para desalojar a los mapuches, la corta de tamarugales para fundir la plata de Chañarcillo, el pastoreo de cabras para explotar a rajatabla el matorral de secano, el roce a fuego para incorporar potreros a la agricultura, la horda de hacha al hombro cortando leña para el pan, el madereo para fabricar puertas y ventanas, y finalmente en grande, la industria forestal de exportación.
Autorizada a talar bosque nativo de tierras fiscales y encima subsidiada por el DL 701, dicha industria encabeza la guerra al árbol chileno. Bajo la motosierra empresarial caen cientos y miles de notros, lingues, y robles al día. Tendidos sobre el barro, asediados por matarifes de chaqueta amarilla, les cortan sus brazos de hojas, los despojan de su corteza como quien descuera conejos, los arrastran con cadenas, y lo que ayer era magia, ahora es un barrizal donde las botas se hunden hasta la rodilla.
Al quedar la tierra desnuda, la lluvia tajea la ladera y desciende cual hemorragia, arrastrando consigo la capa vegetal y el subsuelo inerte –arcilla, greda, arena– que la sustenta. El cauce de esteros y afluentes por donde debiera correr agua se llena, pues, de lastre. Por eso, al agua no le queda más que desbordarse violentamente hacia los poblados colindantes.
El resultado es esta nueva fragilidad de Chile, la que debe ser subsanada parando en seco la tala del bosque nativo, terminando de una vez con los roces a fuego (el SAG todavía autoriza quemas de monte) y repoblando el territorio con la mejor defensa fluvial jamás inventada: don árbol.
Ante la muerte por cáncer de Andrónico Luksic Abaroa, el cuarto hombre más rico de América Latina y 132 en el ranking mundial (4.200 millones de dólares), y el derrumbe por corrupción del general de ejército que también se hizo millonario en dólares, una mano amiga me abrió un pasaje de Heródoto (Siglo V antes de nuestra era)
Es el capítulo XXX del primero de “Los Nueve Libros de la Historia”, donde Solón, arconte de Atenas, compara al rey Creso con un patriota.
“El deseo de contemplar y ver mundo, hicieron que Solón partiese de su patria y fuese a visitar al rey Amasis en Egipto, y al rey Creso en Sardes. Este último le hospedó en su palacio, y al tercer o cuarto día de su llegada dio orden a los cortesanos para que mostrasen al nuevo huésped todas las riquezas y preciosidades que se encontraban en su tesoro.
Luego que las hubo visto y observado prolijamente por el tiempo que quiso, le dirigió Creso este discurso:
— Ateniense, a quien de veras aprecio, y cuyo nombre ilustre tengo bien conocido por la fama de la sabiduría y ciencia política, y por lo mucho que has visto y observado con la mayor diligencia, respóndeme, caro Solón, ¿Entre tantos hombres, has visto alguno completamente dichoso?
Creso hacía esta pregunta porque se creía el hombre más feliz del mundo. Pero Solón, enemigo de la lisonja y que solamente conocía el lenguaje de la verdad, le respondió:
— Sí señor, he visto a un hombre feliz, Tello, el ateniense.
Sorprendido el rey, insta de nuevo.
— ¿Y por qué motivo juzgas a Tello el más venturosos de todos?
— Por dos razones, señor, —le responde Solón, —una, porque floreciendo su patria, vio prosperar a sus hijos, todos hombres de bien, y crecer a sus nietos en medio de la más risueña perspectiva; y la otra, porque gozando en el mundo de una dicha envidiable, le cupo la muerte más gloriosa, cuando en la batalla de Eleusina, que dieron los atenienses contra los fronterizos, ayudando a los suyos y poniendo en fuga a los enemigos, murió en el lecho del honor con las armas victoriosas en la mano, mereciendo que la patria le distinguiese con un monumento nacional en el lugar mismo donde murió.”
Copyright Pablo Huneeus
Lunes, 26 de Septiembre de 2005 16:59 ;?> No hay comentarios. Comentar.
La historia la hacen mujeres y la escriben hombres. Entonces, va quedando en la memoria el testimonio puramente masculino, —peleas de gallos, líos de sacristanes, reyertas de gorilas— sin sopesar la mano femenina en el devenir.
Es el caso de las biografías de Pinochet Ugarte escritas antes de destaparse la olla que, junto a su esposa, tenía a fuego lento en el banco Riggs de Washington. Toda su gestión cambia a luz del peculio que juntaron los dos mientras detentaban el poder, tanto que en términos de racionalidad económica se puede pensar que su afán por mantenerse en la jefatura del Estado más allá de 1974, responde a la natural tentación de arrasar con pata y caldo.
¿De dónde si no, sacar tanta enjundia para la cazuela? Si a los tres meses del golpe de 1973 dice el capitán general, a igual que San Martín luego de la batalla de Maipú, “misión cumplida” y se va a casa para permitir así el normal desenvolvimiento de las instituciones ¿tendría, Lucía Hiriart Rodríguez 27.9 millones de dólares en 128 cuentas de trece países?
Dicho saldo disponible, en contante y sonante, es lo necesario para comprar sus buenos 3.000 autos ó 1.500 viviendas básicas. Añádase al recocido la cantidad de fundos, departamentos, y parcelas de agrado, junto al exclusivo station BMW de $51.857.800.- y demás super autos, que el ministro de fuero Sergio Muñoz Gajardo detectó como de su propiedad. Todo, hasta la fecha, libre de impuestos.
Es en la batalla de Maipú —5 de abril de 1818— que Chile alcanza su independencia, pues es ahí que el ejército patriota, venido de Argentina al mando del general José de San Martín, derrota al ejército realista comandado por el español Mariano Osorio y que contaba para la ocasión con los regimientos Burgos e Infante, de alta tecnología bélica, fogueados en las guerras napoleónicas. La estrategia desplegada por San Martín, avezado en guerras europeas, sumada, por cierto, a la valentía del soldado criollo, resultó ganadora. En agradecimiento por ayudar a liberarnos del dominio extranjero los chilenos, encabezados por el propio O’Higgins, le ofrecieron el mando supremo de la nación
Aunque se la estaban dando en bandeja, —nada le impedía armarse de alguna hacienda expropiada a los realistas— San Martín rehusó. Era un hombre decente. También era decente O’Higgins, quien, en lugar de apernarse a rajatabla, supo abdicar a tiempo de dar paso a la democracia.
Y en esta búsqueda de precedentes al caso Riggs, recorremos nuestra historia sin encontrar ningún gobernante o “primera dama” que haya dejado La Moneda millonario en dólares. Hay una fibra moral, sin duda, que mantiene las manos del mandatario lejos del erario nacional, pero también ocurre que dadas las instituciones de la república —libertad de opinión, elecciones, renovación periódica de la autoridad, etc. — no hay la ocasión que hace al ladrón. “El poder corrompe, el poder total corrompe totalmente,” dijo el historiador Lord Acton (1834—1902).
LOS CARAPÁLIDAS
Ni los gobernadores coloniales, que se sepa, amasaron fortuna en el ejercicio del cargo, hasta que llegamos en ese recorrido a otro momento donde se combina el poder absoluto de un mandamás con el aura de una mujer impetuosa.
Allá en el siglo XVI, luego de que el mozárabe Al Magreb (Almagro) fracasara en su intento de sojuzgar el país, el hidalgo castellano Pedro de Valdivia (1500—53) es la cabeza visible de la expedición que en enero de 1540 sale de Cuzco hacia “un valle que se dice Chile”. Cabeza visible decimos porque en ausencia de su legítima esposa, Marina de Gaete, a la sazón en España, él engancha a una costurera remendona, Inés Juárez o Suárez (1507—80), que andaba por ahí tentando suerte.
Es la única mujer de la expedición, la primera de raza blanca en pisar Chile. Es ella quien organiza la intendencia, como se llama a la logística que no tuvo Almagro ni hubo en Antuco: mantas para cruzar la cordillera, charqui para todos, yodo para las heridas, además de pollos, cerdos y semillas de maíz y trigo para tener a futuro qué comer.
Su intuición femenina la lleva a aconsejar, en base a datos de las machis aymará, una ruta a través del desierto de Atacama en función de las norias existentes. Su sentido práctico, en cambio, la impulsa a entronizar a su amado Valdivia en el poder absoluto. Su socio, Sancho de la Hoz, al exilio, Michimalongo encadenado, garrote para los rebeldes y nada de elecciones ni democracia de ningún tipo.
Fámula de armas tomar, el 11 de septiembre de 1541, mientras el conquistador se encontraba en Con- Cón, ella, con un hacha para despostar chanchos decapita a siete insurgentes, salvando con ello Santiago de la sublevación general desatada contra el régimen.
"—Si yo fuera jefa de gobierno, sería mucho más dura que mi marido, —declaró en 1984 la entonces primera dama de la nación, Lucía Hiriart de Pinochet, cuando su esposo, el gobernante de facto Augusto Pinochet, detentaba el máximo poder en Chile.” (BBC Mundo)
Pero es en la reconstrucción, donde resalta el papel de la primera “primera dama”. Santiago entero ha sido incendiado, los pocos caballos se los robaron los indios, los cultivos fueron arrasados, las casas en el suelo, el ambiente hostil, son todos militares, con poca o nula experiencia en economía doméstica. Es ella quien “junta un pollito con otro pollito”, da de comer en una olla común, salva un puñado de trigo de los escombros y aprovecha el verano para tejer frazadas. De otro modo, mueren todos de hambre.
O sea, al puñado de carapálidas que vino del norte a la miel, ella les infunde la bravura que sólo Dulcinea despierta en el ingenioso hidalgo. En reconocimiento por su inspiradora labor, Valdivia le concede varias encomiendas de indios (ganaderías) que la habían de convertir en la dama más rica del hemisferio sur.
Por cierto, malagradecida cómo es la gente, pronto el Cabildo la denuncia a la justicia de ejercer una influencia perniciosa en el gobierno, de perpetrar apropiaciones indebidas de oro y de consolidar feudos a su nombre.
De hecho, la “Acta de Acusación” que Pedro de Villagra le entregara al Virrey de Lima el 12 de octubre de 1548 empieza por reclamar que: “En Atacama, llevando la jornada de Chile, el Gobernador (Valdivia) dio muerte a un soldado que se llamaba Escobar porque Inés Suárez se quejó de él.”
Más adelante: “que todo el tiempo que ha estado en esta tierra, ninguno tenía cosa propia, porque el oro que en todas las demoras (minas) se ha sacado, lo ha tomado…que de tres partes de tierra tiene el Gobernador las dos, e Inés Suárez y Alderete la otra.”
LA NUEVA CLASE
“— ¡Maricón, maricón!, —gritaban voces femeninas.
—Carlos, hay unas trescientas mujeres allí abajo. Le han dicho al conserje que quieren entregarme una carta— dijo Sofía. Estaba sorprendida por la presencia de sus amigas. Eran las esposas de generales de primera línea del Ejército.
—¡Gallina, Gallina! —vociferaban fuera. En la acera se oyó un repiqueteo seco. Como granizo. Eran perdigones de maíz que las mujeres arrojaban contra la casa.”
Eso fue el 21 de agosto de 1973, durante una manifestación que perpetraron mujeres de militares frente a la residencia del Comandante en Jefe del Ejército, general Carlos Prats y su esposa Sofía Culbert, según testimonio recogido por Javier Maravall Llagues en “El ideario de mujer bajo la dictadura militar (1973-1990)”. (www.pensamientocritico.cl)
Prats, era un férreo defensor del orden constitucional y ya había controlado anteriores asonadas castrenses como el “tanquetazo” del 29 de junio. Pero a los tres días del “mujerazo”, ante la incontenible presión del fascismo en faldas, el viernes 24 de agosto debió renunciar. El presidente Salvador Allende nombra en su lugar a Pinochet Ugarte Comandante en Jefe, quien a las dos semanas, el martes 11 de septiembre de 1973, desata el golpe militar por el cual asume, en reemplazo de la república, el poder total.
Al comienzo, el rol de su cónyuge fue discreto, no se notó mucho su presencia en los asuntos de Estado ni se supo de ella. Hasta se dijo que para el golpe la familia de Pinochet se había refugiado fuera del país. Pero a poco andar su aguda voz en la tele, su ubicua presencia en actos oficiales, sus ampliamente reportadas giras por el país y su control de organizaciones de base, la van convirtiendo en el quinto, sino el primer, integrante de la Junta Militar de Gobierno (Ejército, Armada, Fuerza Aérea, Carabineros y el poder femenino).
Marca hasta el estilo del período. Sus lujosos abrigos, elaborados peinados y blusas de seda van dando la pauta de una moda, basada en la boutique “Click” de Providencia, que pronto reemplaza la onda “artesa” de tiempos de la Unidad Popular y se expande como reguero de pólvora por la comunidad militar
La nueva clase de mujeres, promovida por los aumentos de sueldos de sus maridos, está de fiesta. Toque de queda para que vuelvan temprano al redil, discurso pro familia, proscripción del que ose separarse, orden. Fiesta entonces por inauguración, aniversario, o cumpleaños. Actos por la primera piedra, cocktails por esto o lo otro, banquetes, te de señoras y cenas de gala proliferan en el barrio alto de la capital. Son fiestas triunfales, de mucho vestido brilloso y collar de perlas, siendo siempre el momento culmine del champagne en copa de Baccarat, la llegada de Su Majestad.
Nueva moda y nueva arquitectura también. Con los salvadores de la patria llega la modernidad, y del estilo acogedor tipo casa colonial, se pasa a la estética “funcional” de líneas rectas y superficies marmóreas tipo “Casa de los Presidentes” en Lo Curro (hoy Club Militar).
Merecida penitencia por un sueño popular desbordado, restauración del orden público innecesariamente cruel o de dudoso gusto en su estética, son temas que hasta sus más leales partidarios consideran conversables. Pero saber del dineral acumulado por la comparsa del show ha provocado el efecto de la luz solar sobre el escenario de anoche: se ve todo distinto. ¿Cuál era entonces su verdadero leitmotiv? ¿La patria, el bien común? ¿Fue por eso que mandaron matar a doscientas cinco personas al año? ¿Actuaron solos?
La investigación del juez Muñoz apunta a la complicidad flagrante del Citibank y el Banco de Chile ¡otra vez las huellas del sistema financiero en el lugar del crimen! Pero, ¿y toda la red de colaboradores de la ocupación militar?
Habiéndose descubierto que doña Lucía es una de las mujeres más ricas del país, historiadores y novelistas han de investigar su rol en empujar a Pinochet más allá del sentido común, en endurecer su régimen hasta el rigor mortis y sobre todo, en secuestrar por tantos años nuestra libertad.
Copyright Pablo Huneeus
Lunes, 26 de Septiembre de 2005 17:01 ;?> No hay comentarios. Comentar.
Cuando vemos a dignatarios de la oligarquía santiaguina haciendo públicas loas a los doscientos años que cumplirá la República en 2010, no podemos dejar de recordar que precisamente esa alianza de burócratas imperiales, hacendados, y clérigos de la aristocracia fue el mayor impedimento que tuvo la Independencia. También hay otros absurdos del bicentenario:
1.- La Proclamación de la Independencia de Chile fue el 12 de febrero de 1818 por medio de una incendiaria publicación sobre los derechos del hombre, hoy prudentemente fondeada, y no el 18 de septiembre de 1810 en Santiago, que es apenas cuando se constituye una Junta de Gobierno leal al "bienamado" reyezuelo español Fernando VII, quien había sido derrocado por los franceses.
2.- De lo que se independiza Chile es de España, país que llevaba trescientos años explotando nuestras riquezas, reventándonos con tributos a favor de la familia Borbón y cometiendo toda suerte de tropelías contra lo población nativa. ¡Oh vueltas de la vida! Ahora España, nuevamente convertida en reino Borbón (Su Majestad el rey Juan Carlos, Boda del Príncipe y todo eso) ha sometido a su férula nuestra economía. Telefonía, usura legalizada (bancos), agua potable, generación de electricidad, carreteras cedidas para que cobren peaje, derechos de pesca industrial, instituciones de previsión social forzada (AFP), edición de libros, colegios, influyentes sectas religiosas, todo en gran medida controlado por la cosa nostra ibérica.
3.- Al aproximarnos al bicentenario, la población indígena, en especial la mapuche, se encuentra más discriminada, empobrecida y arrinconada que en tiempos de la Independencia. Esto, en circunstancias de que los batallones patriotas que formara el propio O'Higgins con gente del sur, eran en su mayoría araucanos.
4.- Así como la Expedición Libertadora del Perú que zarpa de Valparaíso el 20 de agosto de 1820, fue una obra básicamente chilena, el Ejército Libertador que nos da la Independencia es esencialmente un producto argentino. Sin José de San Martín y el apoyo de tanto patriota trasandino, no habríamos tenido las victorias de Chacabuco el 12 de febrero de 1817 ni la de Maipú el 5 de abril de 1818 que nos libraron del Imperio. Así todo, en lugar de integrarnos en un sólo estado federal que fuera de costa a costa, como Estados Unidos, a doscientos años de la gesta común seguimos divididos por gobiernos incultos, dedicados a disputarse lo que hay de sobra para todos: mar, desierto y Patagonia.
5.- En cuanto a libertad, la primera de las libertades, la de expresión, está alcanzando para el bicentenario su nivel más bajo. De la pluralidad de diarios, quedan dos cadenas de pensamiento único a manos de la misma oligarquía financiera, mientras de las radio de provincia, nada. Leyes que censuran la opinión, prohibición de disentir, desaparición de la sátira política y de la caricatura que tanto libera el espíritu.
6.- De igualdad, bueno, tenemos una de las más inicuas desigualdades en la distribución del ingreso de todo el mundo. Un dilecto dos por ciento de la población acapara cerca de la mitad del ingreso nacional, (ver utilidades de bancos e Isapres) mientras su buen millón de chilenos aptos para trabajar está cesante o en condiciones de sub empleo. Además, plena vigencia de la discriminación racial, social y lo peor, educacional habiéndose perdido el ideal de igualdad de oportunidades para acceder a la formación profesional.
7.- ¿Y la fraternité mon amie? Para apreciar cuánto hemos avanzado en solidaridad social, en hacer una sociedad más humana, véase un sistema de salud que trata enfermedades, no personas; una justicia que se carga siempre hacia el más rico y una educación para pobres distinta de la que reciben los pudientes.
8.- La naturaleza, la copia feliz del Edén ¿Cómo la hemos tratado en dos siglos de ocupación a rompe y raja? ¿Está más bonito el país? Los bosques, las playas, el campo ¿Están mejor? ¿Queda alerce?
9.- Habrá que dar cuenta también de lo que se ha hecho con el patrimonio ferroviario y arquitectónico que nos legaron los abuelos. Se descrestaron y endeudaron por varias generaciones para dejarnos una red ferroviaria impeque, con lindas estaciones y estupendos trenes, todo ¿para qué? Ídem, tanta albañilería histórica, casa colonial y palacete gótico que ha sido demolido para dar cabida a horribles edificios.
10.- No es por nada que el actual gobierno socialista impulse como emblema del bicentenario un negociado inmobiliario en base al charqueo de propiedad pública, como es el Aeropuerto de Los Cerrillos. Junto con restringir otro poco la libertad del individuo a tener su propio avión, la desaparición de ese aeropuerto traiciona la memoria del filántropo norteamericano que lo donó.
11.- A propósito de Santiago, que tan poco aportó a la Independencia en comparación al sur, llega al bicentenario convertido en la pústula maloliente que centraliza el dinero, las influencias y el poder, todo a costa de las regiones.
12.- Pero la moral, el espírituoso ánimo de la gestión pública ¿Qué van a decir el 2010? ¿Que independencia es obedecer al sheriff? ¿Que perdieron su tiempo todos cuantos por altruismo fueron a la guerra, sirvieron sin coimas ni dietas al Estado o sudaron para que Chile tuviera industria nacional? ¿O que no pueden hablar con la boca llena?
Miércoles, 13 de Abril de 2005 19:50 ;?> Hay 2 comentarios.
Argentina, Bolivia y Chile debieran ser un sólo país. Si Canadá y Estados Unidos van de costa a costa en una parte mucho más ancha del continente ¿por qué nosotros debemos estar divididos por conceptos arcaicos a manos de políticos retrógrados?
Porque el problema de si darle o no darle salida al mar a Bolivia, o de si era chilena o argentina la Patagonia que explorara mi bisabuelo gringo, es puramente mental. La geografía misma es un continuo natural que viene sin fronteras. Se pasa de un valle a otro, de una cadena montañosa a la siguiente o del desierto a la selva, sin que nada indique la conveniencia de levantar muros, sean estos de concreto o de prejuicios.
Cuando uno cabalga por uno de esos tantos pasos cordilleranos "de cuyo nombre no quiero acordarme" y llega sin trámite alguno donde gauchos super amigables, no se echa de menos el control fronterizo, la barrera. ¿De qué sirve? ¿Qué ganamos con que esta parte del paisaje sea pasto de la burocracia santiaguina y esta otra de la bonaerense? Donde no hay aduana ¿alguien la extraña? Mejor, hagan escuelas para los niños.
Mar es una palabra corta para algo taaan grande. En ruso, le dicen mooore, así como un mugido interminable del océano universal, donde apareció un día el fenómeno llamado vida. A la hora de navegación, un albacorero de Cavancha, por ejemplo, ya no ve tierra tras suyo y le faltan cuatro o cinco horas más para llegar a los caladeros. Nadie, absolutamente nadie a la vista, ni la radio se oye y no hemos siquiera empezado a asomarnos al Pacífico.
¿Quién dijo que eso tiene propietario? Quien se crea dueño del mar, doble el Cabo de Hornos y verá quién manda en el reino de Poseidón, si es que no lo barre de la cubierta de un papirote.
Julio César dijo en el entierro de Cicerón, el filósofo, que "ha ampliado los límites del espíritu, más que nuestras legiones los del Imperio."
Es lo que debemos hacer en esta parte del mundo: ampliar la mente hasta convertir la crisis actual en la piedra fundacional de los Estados Unidos de Sud América. Sus ventajas prácticas son enormes: no sólo podría el infrascrito vender más libros, y los productores tendrían todos más mercado, además nos ahorraríamos millones en milicaje, administración pública y petimetres del servicio exterior, embajadas, etc.
¿La capital? Por cierto "mi Buenos Aires querido", como dice el tango, una ciudad culta, hermosa y libre de las destructivas inmobiliarias santiaguinas y de la agobiante puna paceña. ¿Y qué mejor que tener a los políticos lejos? Capaz que ante tanta librería, aprendan a pensar.