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09/10/2005
PATAGONIA
Buque Comandante Irízar
Por Arq. Aurelio Horacio Bujaldón Reconquista Popular
Si hay un modo de ir venciendo la muralla mental de algunos sectores de las sociedades argentina y chilena, que pretenden seguir "haciendo rancho aparte" en un tema donde sólo la MANCOMUNIÓN lo puede mantener a salvo de las fauces piratas, es plantearse metas; hechos encarados en común.
Porque vecino a la Patagonia hay otro territorio, tan valioso como ésta, que igualmente sólo la mancomunión logrará preservar nuestros accesos y derechos soberanos.
Hay 2 metas muy buenas:
- Una, muy simbólico pero de mucho impacto, la realización del campeonato mundial de fútbol con Argentina y Chile como sede compartida/unificada.
.- Dos, tener una base antártica compartida, argentino-chilena.
La Antártida es el otro territorio donde a argentinos y chilenos nos sacarán por separado a los panzazos, si no encaramos en común la defensa de los derechos adquiridos allí.
Y, ¡por favor!, déjense de joder con que la ecología es un arma del enemigo. La ecología es como un balde de pintura: depende del uso. Si la usamos para proteger monumentos contra la corrosión o para contaminar adrede un curso de agua, no es propiedad de la pintura sino de la mente de quien la utiliza. Si "el enemigo" la puede utilizar contra nuestros intereses, igualmente la podemos utilizar en DEFENSA de nuestros intereses.
Domingo, 09 de Octubre de 2005 19:46 ;?> Hay 1 comentario.
03/10/2005
CORREDOR PATAGÓNICO
Atlántico a Pacífico, por tierra y por mar. En sintonía con los empresarios de la Corporación de Comercio e Industria de Bahía Blanca, exportadores de Chile y autoridades políticas pidieron avanzar con el proyecto
Francisco Martirena (c) Infobae Diario
Con el objetivo de hacer realidad el proyecto de infraestructura con mayor impacto económico para el país, autoridades de la Comisión de Comercio Exterior de la Cámara de Diputados bonaerense viajaron recientemente a Chile, para sondear el grado de apoyo de sectores empresariales y políticos al proyecto Corredor Trasandino del Sur (conocido como CTS), que registra un convenio entre la provincia de Buenos Aires y la Novena Región del país trasandino.
En diálogo con Infobae, el titular de la Comisión de Comercio Exterior, Nicolás Castiglione, quien encabezó la delegación argentina, dejó en claro que “el gobierno de Ricardo Lagos quiere que la Argentina acompañe la creación del corredor bioceánico”, que tendría como extremos los puertos de Bahía Blanca y de Talcahuano (Chile), y recorrería las provincias de Buenos Aires, La Pampa, Río Negro y el Neuquén.
Hace dieciséis meses, en junio del 2004, el gobernador bonaerense Felipe Solá firmó un convenio de adhesión al proyecto ferrocarretero con el gobierno de la provincia de Talcahuano, pero desde entonces la obra no ha comenzado.
“No se descarta que empresarios y funcionarios del sur de Chile visiten la provincia porque el corredor representa no sólo la posibilidad comercial para productos argentinos en el sur de Chile y con salida a Oriente, sino para los chilenos el transporte y la exportación de materias primas y manufacturas por el océano Atlántico, a través del poderoso puerto de Bahía Blanca”.
De acuerdo con un exhaustivo informe del Centro de Estudios Económicos de Bahía Blanca (Creebba), el producto bruto geográfico de la Norpatagonia argentino-chilena es de u$s20.000 millones y concentra una población de más de 6 millones de habitantes.
Potencial
El informe define cuatro regiones que exigen la concreción del megaproyecto.
Sobre el Atlántico, el principal núcleo es Bahía Blanca, con la posibilidad de consolidar un eje de integración con Santa Rosa. Los principales sectores económicos son la actividad agropecuaria, la agroindustria y la industria petroquímica.
La segunda región es el valle del Río Negro y el Neuquén, con producción de frutas como pera y manzana; y vitivinicultura.
En tercer lugar, las localidades de la precordillera con yacimientos minerales, gas y combustibles, y finalmente, la región sur de Chile, donde el núcleo de actividad económica se encuentra en torno de las ciudades de Concepción y Talcahuano.
Ésta es una de las principales regiones exportadoras de Chile, reconocida por sus cadenas productivas de la industria forestal y pesquera, en este último caso con centro en el salmón y la trucha.
Lunes, 03 de Octubre de 2005 01:23 ;?> Hay 1 comentario.
09/08/2005
MEMORIAS DE UN KAWÉSQAR
LA HISTORIA DE PETEYEM
Por Carlos Edén - Maidel www.serindigena.cl – Junio de 2005
Un joven matrimonio kawésqar había llegado a Puerto Edén, atraído por la novedad y las noticias que corrían por los canales. Había llegado gente a habitar lo que sería llamada La Casa Grande, y estaban curiosos por averiguar y conocer a dichas personas. Ella estaba pronto a dar a luz y por lo tanto era bueno el estar cerca de aquella gente, que ayudaban a sus hermanos de raza con víveres y ropa. Así que se asentaron lo más cerca posible de aquella extraña construcción.
Pasaron los días, hasta que los síntomas del parto se presentaron. Varios kawésqar corrieron hacia la Casa Grande y avisaron lo que ocurría. Mama Raquel, en compañía de un enfermero, llegaron a la pequeña y precaria “ruca”, donde la pareja kawésqar se había instalado. Ahí constataron que el parto ya era inminente, y a la hora después, había llegado un nuevo habitante a Puerto Edén, un niño kawésqar que sus padres lo bautizaron como Peteyem. Mama Raquel le tomo cariño a ese pequeño ser. Ella nunca había podido tener un hijo, así que personalmente se preocupó de la madre y del recién nacido, llevó ropa para el matrimonio, y leche para Peteyem.
Llegaba el invierno a Puerto Edén. Las aguas del canal se escarchaban, así que el joven matrimonio se decidió a quedarse cerca de la Casa Grande.
Pasó el tiempo. El resto de los kawésqar, notaron que la madre de Peteyem se ponía cada día más pálida y ojerosa. Sin ellos saberlo, había contraído una neumonía, grave y fulminante. El matrimonio, ya no usaba sus atuendos y elementos naturales, el aceite de lobo que cubría sus cuerpos había sido sustituido por las ropas occidentales, causantes directas de esta extraña enfermedad. La mujer murió en pocos días, a pesar de los esfuerzos de los enfermeros de la radio estación por sanarla y Felipe, su esposo, como ya era llamado por los miembros de la pequeña base, también murió a los pocos días, dicen que de pena.
Peteyem no estaba ajeno a la enfermedad. Unos familiares cercanos se habían hecho cargo de él cuando se enteraron del estado de salud de la madre, pero el pequeño, al paso de unos días, había empeorado. Se consultó dentro de los miembros de la comunidad, asentada cerca de la Casa Grande, si había alguien, que pudiera echar fuera de Peteyem a Ayayema que se había apoderado de su frágil cuerpo. Entonces uno de ellos dijo: "Yo haré el rito". Tomaron a Peteyem y lo pusieron de espaldas y con la concha de una cholga, procedieron a hacerle unas pequeñas incisiones en su estomago. Marcas que le quedaron para el resto de sus días.
Significaba el conjuro, una petición a los dioses buenos, a los que siempre ayudaban al kawésqar. Le pedían que lo protegiera y no lo abandonara nunca. ¿Se trataría acaso de Atkasap, ese ser bondadoso? Después de lavarlo, decidieron llevarlo a la Casa Grande y allí lo dejaron, a la entrada de la puerta. Mamá Raquel encontró al pequeño Peteyem casi muerto de frío. El rito, los cuidados y el calor hicieron que el pequeño se recuperara.
Pasaron los años, Peteyem hablaba Kawésqar y español. Era el encargado de avisar a sus hermanos cuando tocaba la repartición de víveres. La madre de Raquel también le tomo cariño a ese pequeño indígena: Una de sus primas, también fue acogida por mamá Raquel. La llevó a casa para que velara por Carlitos, (como ya era llamado Peteyem). Re nombrada Ana Rosales Ulloa, acompañaría más adelante a Carlos Edén hasta Valparaíso.
Un buen día, la madre de Raquel enfermó, la agonía duro días. Papá Gaymer *, a pocas horas del deceso de la abuelita, llamó a la comunidad Kawésqar y les pidió que subieran al segundo piso de la Casa grande, a despedirse de la Abuelita. Así también lo hizo Peteyem. Se mantuvo al lado de la abuelita hasta que ella expiró.
Papa Gaymer tenía que tomar una decisión, no podía enviar el cuerpo de su suegra a Puerto Natales. Había pues que sepultarla en el mismo Puerto Edén. Eligió una pequeña isla cercana y allí se celebraron los funerales. Peteyem iba en el bote de doble bancada, junto a su mamá Raquel y su papa Carlos Gaymer. Con el paso del tiempo, Mamá Raquel mandó a construir una capilla funeraria y la abuelita, por adopación de Peteyem, se quedo para siempre a descansar en los canales del sur de Chile.
Nota: La atención médica se llevaba a cabo según las posibilidades de la base, a cargo de un practicante, y sólo se les podía dispensar ayuda de urgencia en casos de accidente; un tratamiento sistemático y con medicinas apropiadas no era posible, pues faltaba la competencia necesaria y los medicamentos. En la actualidad Puerto Edén cuenta con una posta de primeros auxilios a cargo de una enfermera, contratada por la Municipalidad de Puerto Natales; también existe un practicante de la Armada en la Capitanía de Puerto (ex base de la FACH). Cuando hay un caso que no pueden atender allí, el enfermo es embarcado rumbo a Punta Arenas y a veces a Puerto Montt, según donde se dirija el barco que pase, pero en muchas oportunidades el socorro es demasiado tardío.
* Carlos Gaymer Gomez. Padre adoptivo de Peteyem. Estaba a cargo de la Estación de Radio de la pequeña Base Aérea.
Martes, 09 de Agosto de 2005 22:52 ;?> Hay 2 comentarios.
24/07/2005
CHILENOS FRONTERIZOS
SALUD BUENA Y BARATA
Uno de cada 10 niños inscritos en las comunas de Futaleufú y Palena nació en Argentina
Por Soledad Neira El Mercurio – 23 de julio de 2005
La Patagonia chilena está llena de historias de connacionales que vieron la luz de este mundo de la mano de una matrona argentina. La precariedad o inexistencia de hospitales chilenos, las enormes distancias a las zonas mejor dotadas y la gratuidad del sistema hospitalario en el país vecino fueron un gancho más que atractivo.
Y desde hace un año, un convenio entre los servicios de salud de ambas zonas permite que los chilenos se atiendan en Esquel, y Fonasa cubre todos sus gastos médicos.
Entre Palena y Esquel, provincia de Chubut, se registra el mayor tráfico de pacientes chilenos.
Domingo, 24 de Julio de 2005 16:01 ;?> Hay 1 comentario.
31/05/2005
EL PERITO MORENO
No para dar por pensado, sino para dar en qué pensar Agenda de Reflexión - Nº 288 Año III, Buenos Aires, martes 31 de mayo de 2005
[Investigación biográfica de www.paleonet.com.ar]
El 31 de mayo de 1852 nació en Buenos Aires Francisco Pascasio Moreno. A los 20 años creó, en colaboración con un grupo de ingenieros, la Sociedad Científica Argentina. A los 21 realizó su primer viaje al sur, llegando a Carmen de Patagones. A los 22 emprendió una segunda excursión que lo llevó hasta la desembocadura del río Santa Cruz. Al año siguiente, con medios del gobierno de la provincia de Buenos Aires y de la Sociedad Científica Argentina, remontó el Río Negro y se convirtió en el primer argentino en llegar hasta el lago Nahuel Huapi. En 1879 exploró nuevamente la desembocadura del río Santa Cruz y, siguiendo los pasos que había realizado casi cincuenta años antes Charles Darwin, lo remontó hasta las nacientes cordilleranas. Fue prisionero de los aborígenes pero logró huir, salvando así su vida. No obstante esta experiencia, continuó firme su actitud de “humanizar” las relaciones del país con los aborígenes, exigiendo la necesidad imperiosa de dar tierras y construir escuelas para éstos, en un total desacuerdo con los métodos que se empleaban para supuestamente “civilizarlos” (o más bien exterminarlos).
Desde muy temprana edad había comenzado a recolectar restos fósiles y piezas arqueológicas en los extensos campos de sus padres, y tras uno y otro viaje reunió la importante colección que en 1877 donó, junto con su biblioteca, a la provincia de Buenos Aires. Dicha colección dio origen al surgimiento de una de las instituciones científicas más destacadas del país y de gran prestigio mundial: el Museo de Historia Natural de La Plata. Moreno dirigió la construcción del edificio y la distribución de los materiales de exhibición de acuerdo a un plan que había concebido en base a las ideas darwinistas. Fue director vitalicio del museo hasta 1906, cuando renunció por estar en desacuerdo con la incorporación de la entidad a la Universidad de La Plata. Durante los años en que Moreno estuvo al frente del museo se incorporaron al mismo numerosos naturalistas extranjeros que realizaron expediciones, organizaron los diferentes departamentos y publicaron sus trabajos en los Anales y la Revista del Museo de La Plata. Para 1896 ya era reconocido internacionalmente por sus estudios y exploraciones, y considerado como toda una autoridad suprema en lo referente a la geografía nacional.
En 1897 fue nombrado perito argentino en los conflictos limítrofes con Chile. Cumplida con la misión que le había sido encomendada, viajó por entonces a Londres, pues la corona británica era mediadora en el conflicto suscitado. El tratado de 1881 establecía como frontera las cumbres divisorias de aguas, pero la demarcación efectiva estaba sometida al arbitraje británico. En pocos meses Moreno preparó su obra Frontera argentino-chilena, una notable síntesis de la geografía de las fronteras de nuestro país, que presentó ante la reina de Inglaterra.
Con motivo de su ardua labor recibió en 1902 la Medalla del rey Jorge IV. La Universidad de Córdoba lo nombró doctor honoris causa y también prestigiosas universidades extranjeras le otorgaron numerosos reconocimientos. Ese mismo año el perito Moreno realizó un nuevo viaje al sur con el objetivo de controlar a los encargados de instalar los hitos fronterizos. En 1903 donó a la nación tres leguas aledañas al lago Nahuel Huapi, que le habían sido entregadas por el gobierno en reconocimiento del deber cumplido, con el firme propósito de crear el primer Parque Nacional.
En 1912 el incansable explorador llevó a cabo su último viaje a la Patagonia para acompañar al presidente norteamericano Teodoro Roosevelt. En 1913 presidió el Consejo Nacional de Educación y entre 1910 y 1913 fue diputado nacional. Desde este último cargo impulsó una legislación para promover los estudios científicos. Entre sus principales obras pueden citarse: Viaje a la Patagonia Septentrional y las Notas preliminares sobre una excursión a los territorios de Neuquén, Río Negro, Chubut y Santa Cruz. También produjo importantes conferencias como El estudio del hombre americano y Patagonia, resto de un continente desaparecido. Falleció a los 67 años en la madrugada del 22 de noviembre de 1919 en la total pobreza. En 1944 sus restos fueron trasladados a la isla Centinela, en el lago Nahuel Huapi, donde descansan hasta el presente. En la actualidad el Museo de la Patagonia situado en el Centro Cívico de la ciudad de San Carlos de Bariloche y el fabuloso glaciar del Lago Argentino que él descubrió llevan su nombre.
Martes, 31 de Mayo de 2005 22:11 ;?> Hay 1 comentario.
21/03/2005
LA PATAGONIA DE MADSEN
"Este era el mundo de los sueños de mi infancia: espacio sin límites y tierras sin dueño" - Andreas Madsen
Tecpetrol - Cuadernos Patagónicos N° 11 "Estancias de la Cordillera" Noviembre de 2003
Andreas Madsen nació en Dinamarca en 1881. Durante aquel mismo año Chile y Argentina concluyeron el Tratado de los Límites que establecía teóricamente la frontera entre los dos países a lo largo de la línea divisoria oceánica, el famoso "divortium aquarum". En aquellos tiempos la geografía de la Cordillera era casi desconocida. Cuando en 1892 los peritos designados por los dos países trataron de establecer concretamente las fronteras sobre el terreno, se dieron cuenta de que en la Patagonia no se encontraban ante una sola cadena montañosa con divisorias de aguas bien definidas sino que había diferentes cadenas divididas por valles transversales, cuyos cursos de agua desembocaban en parte en el Atlántico y en parte en el Pacífico. Se instituyeron entonces las Comisiones de Límites que tenían que relevar, ante todo, aquella complicada Cordillera. La obra de relevamiento topográfico fue realizada por chilenos y argentinos, principalmente entre 1894 y 1903.
Las comisiones se valían de ayudantes que lograban contratar para ese arduo trabajo siempre a la intemperie en regiones aisladas. En la comisión argentina, dirigida por Lodovico von Platten, encontró trabajo el joven Madsen. Había abandonado la miseria campesina de Dinamarca para embarcarse como marinero en un pequeño velero que se dirigía a Buenos Aires. Una vez en tierra firme quiso quedarse en Argentina y llegó a la región del Fitz Roy en 1901. Regresó al lugar en los dos años sucesivos y, enamorado del ambiente natural, decidió establecerse, no sin volver una vez más a Dinamarca a buscar a su novia Fanny que fielmente lo estaba esperando y que sería su heroica compañera para toda la vida.
Inició la construcción de su estancia en 1906, en el valle del Río de las Vueltas, frente al Fitz Roy. Aquel monte representaba para él una síntesis de la belleza de la creación.
Contrariamente a otros pobladores, no eligió un terreno por lo propicio que podía llegar a ser para la cría de ovejas y vacunos sino por su belleza. Permaneció por más de cincuenta años en aquel lugar encantador aunque solitario; cultivó hortalizas, centeno y árboles frutales. Su vida, aunque rica en entusiasmos, iniciativas y sagacidad, no fue nada fácil, al contrario, muy dura. Sus tres hijos, dos de los cuales se recibieron de guardaparques, murieron antes que él; sólo sobrevivió su hija que, por otra parte, se mudó a Buenos Aires.
Su estancia estaba situada en posición estratégica para el acceso a las cumbres de las cadenas del Fitz Roy y del Cerro Torre y así Madsen se encontró siendo el referente de apoyo para las expediciones. Les prestó su colaboración siempre con generosidad y "por amor a Dios y no al andinismo", como cita el escritor francés Saint-Loup, consejero militar en Argentina, luego de haber pasado por esos pagos en misión de exploración en 1951. El mismo Madsen, que escribió sobre la "Patagonia Vieja", sobre movimientos anárquicos y sobre sus expediciones de caza al león puma, nombró muy poco a los andinistas, algunos famosos, que se dirigieron a él.
Madsen era importante para los otros y no así éstos para Madsen. Su Patagonia era la Patagonia de los espacios, de la serenidad, del trabajo del campo. Podía amar al Fitz Roy sin necesidad de escalarlo. En homenaje al incomparable cerro le puso el nombre Fitz Roy a uno de sus hijos y a su estancia, a la cual los andinista muy a menudo llamaron simplemente Madsen.
Lunes, 21 de Marzo de 2005 19:12 ;?> No hay comentarios. Comentar.
07/01/2005
TIERRA DEL FUEGO
Poema de J. G. Cobo Borda
Posted by Milodon City - Saturday, January 01, 2005
También aquí, donde los castores desvían el curso de los ríos y los guanacos miran con esbelta tristeza, ha surgido la vieja voz envolviéndome en vagos sueños. En esta tierra seca donde los grandes lagos escarchados inician su deshielo y las avutardas, siempre en pareja, gris el macho, marrón la hembra, picotean el suelo, algo irreprimible me ha obligado de nuevo a tratar de decir la vida con palabras insuficientes. A pensar en la blanca euforia de la nieve y en el caparazón rosa de las centollas cambiando de color a medida que cambia el día incierto. Cuántos años, cuánto tiempo, sin más ley, que la ineluctable que rige las mareas. Que la de los bosques de lenga envueltos en su barba verde, muriendo y renaciendo incluso antes de la llegada del hombre a la Tierra. Por tal razón trabajo los vocablos que deben introducirse en algún remoto pecho omo quien miles de años después recoge un pedazo de vidrio golpeado hasta conformar una punta de flecha, o como quien derriba todo un árbol para extraer de su tronco, ya pulido y desbastado, apenas un arco matemáticamente perfecto. Que me sea dada la paciencia con que la estalactita elabora su cuchillo transparente o la tenacidad con que el albatros viaja 20.000 kilómetros desde las Canarias hasta esta América. Me pregunto, entonces, si nuestra tarea podrá hallar tales equivalencias. Sin embargo en éste, el lugar más austral del planeta, donde los continentes a la deriva parecen concluir su errante viaje por la Tierra, algo que aún no sé nombrar te advierte sin remedio. Poesía, fatalidad del instinto reconociendo su cría entre los centenares de miles de ese rebaño que bala y se atropella. Desaparecen los últimos onas en medio de la peste del progreso y se esfuma el recuerdo de los anarquistas grabando en un fósforo, y desde su celda, himnos de independencia, pero del mismo modo, con la misma minuciosidad estéril, enciendo en la alta noche los extraños fuegos para que los perdidos navegantes a punto de naufragar (como don Hernando de Magallanes) encuentren su rumbo y sigan viaje en pos de su presa. Esa voluble, frágil y sonámbula quimera tras de la cual los hombres viajan y luego desaparecen.
Viernes, 07 de Enero de 2005 01:41 ;?> No hay comentarios. Comentar.
27/10/2004
PUPPY LOVE
Cuento de Dinko Pavlov
Nadie supo de donde apareció, ni como logró llegar hasta allí, lo cierto es que un día hizo su entrada triunfal a la barraca de prisioneros, un pequeño perro, cachorro aún, juguetón como todos los de su especie. Ignorante de la condición en que se encontraban aquellos hombres, se aquerenció y permaneció con ellos. Era un verdadero pat’e perro, se conformaba con poco y en cambio derrochaba energías para entretenerlos con sus gracias.
Los reclusos pensaban en el significado de la irracionalidad, cuando todos sin distinción querían salir lo más pronto posible de allí, el animalito había entrado por gusto propio, por así decirlo, hasta la barraca que les servía como cárcel, además que se conformaba con caricias y la escasa alimentación que le tocaba. Tal parece que su intuición lo había guiado hasta ese grupo humano necesitado de tener en quien depositar sus afectos, todo ese cariño acumulado hacia los suyos, desde el momento en que los privaron del contacto físico con sus familias, coartando su libertad.
A medida que fue entrando en confianza, el perrito se fue atreviendo más, dedicándose por fin a un feroz acarreo de prendas de vestir por todos los rincones de la precaria morada circunstancial.
Resultaba cómico observar la escena que se iniciaba al toque de diana, indicando el comienzo de la jornada; una vez en pie, todos se desplazaban recorriendo la barraca en busca de calcetines, zapatos, chalecos y otras prendas que aparecían en los lugares más inverosímiles. Claro que lo chistoso tenía su límite y obvio que el can no lo entendía, ello ocurría en las ocasiones que le correspondía cumplir funciones de comandante de guardia, a un oficial cuya conducta era catalogada de sádica por los prisioneros; le gustaba aparecer a cualquier hora de la noche o madrugada, ordenándoles levantarse en tres tiempos, los cuales medía meticuloso.
En esas oportunidades nadie celebraba las gracias del perrito ya que los castigos para los que se pasaban del tiempo requerido, eran de grueso calibre.
En esas ocasiones y presintiendo un inminente castigo, el can solía buscar refugio bajo el camastro de Sergio, compañero de innegable origen campesino, quien lo sobrevaloraba pensando, con toda seguridad, en el lejano rebaño y su traslado por solitarias pampas y estepas, ocasiones en las cuales el servicio de un perro es fundamental. Su actitud protectora salvó al animal de más de una pateadura de alguno que, rengueando o saltando en un pie, buscaba su zapato o calcetín; o de otro que viniera de regreso de una vuelta de sapitos por el patio del regimiento o de una veintena de tiburones, sanciones populares entre la milicia.
Como suele ocurrir en estos casos de simbiosis humano-animal, había que bautizarlo como una forma de acercarlo o racionalizarlo; así fue que uno de los prisioneros, ganando el quien vive al resto, fanatizado por la música roncarrolera de la década del sesenta, le puso “Puppy love” como homenaje al cantante Paul Anka y su tema “Mi perrito regalón”. A muchos no les gustó un nombre en inglés, pero aceptaron a regañadientes la decisión del que se había anticipado en el rito, ya que todos lo consideraban como algo colectivo, pensando tal vez como el héroe de Dumas D’artagnan: “Uno para todos, todos para uno”.
Como mencionara, la alimentación era deficiente y las raciones diarias además de escasas, eran preparadas sin preceptos sanitarios o miramientos higiénicos, de modo que no era raro encontrar sorpresas en los platos, de las más variadas formas y tamaños. Ello hacia que las mercaderías que lograban hacerles llegar sus familiares y amigos, fueran reunidas en un fondo común y guardadas con celo en cajas que se ubicaban discretas, al fondo del recinto; esa precaución les permitía de vez en cuando una dieta suplementaria, la que sus organismos recibían como un banquete, dadas las circunstancias. Su “tesoro gastronómico” era supervisado durante la noche por rigurosos turnos; quienes lo cumplían, dormían cual faros: un ojo abierto como alumbrando la despensa.
Pero estando en la miseria, siempre van a existir otros más miserables, una noche, creyéndolos dormidos, sus carceleros intentaron una incursión y transponiendo la barrera de alambre de púas, avanzando sigilosos hasta el lugar donde se "fondeaban” las mercaderías.
Aquella fue la oportunidad en la que todos aprendieron a respetar a “Puppy love”, porque verlos aproximarse a las cajas y ponerse a ladrar, gruñendo amenazador, fue un acto instantáneo, cumpliendo con su misión de guardián. Los ladridos destemplados de su garganta de cachorro terminaron por despertar a todo el regimiento, en la barraca nadie se movía; por su condición de prisioneros, podrían recibir un balazo, de manera que se limitaron a emitir discretas toses para indicar su vigilia a los depredadores, frenando así sus aviesas intenciones.
Mientras ellos retrocedían con “la cola entre las piernas”, “Puppy love” agitaba la suya en forma airosa y gallarda, mientras los testigos sin mediar palabras, lo observaban con orgullo y gratitud, sintiendo que estaban en presencia de una versión moderna del pasaje bíblico de David y Goliat.
Como era lógico, el comentario obligado del día siguiente entre los presos del regimiento, fue la heroica acción del perro en defensa de la despensa y todos cedieron gustosos parte de sus reacciones para agasajarlo. Pero cuando se la fueron a ofrecer, no lo encontraron, parecía que se lo había tragado la tierra. No fue visto en todo el día, tampoco al siguiente, ni al subsiguiente; cuando todos presagiaban un desgraciado fin para su defensor, apareció rengueando y con visibles huella de haber sido flagelado
La actitud de los guardias, muertos de risa cuando el animal hizo su entrada, les hizo mirarlos con desprecio al imaginar cual pudo haber sido su destino mientras estuvo desaparecido: ¡había pagado caro su atrevimiento! Los reclusos se emocionaron cuando, cojo y todo, les ladró alegre, como si nada hubiese pasado.
Nadie quiso pasar por alto su gesto ni desconocer su valor, así fue que luego de una asamblea relámpago y por acuerdo unánime, decidieron rebautizarlo. Nada de nombres imperialistas para un auténtico defensor del pueblo y la clase obrera. Y desde ese día fue: “Camarada”."
Miércoles, 27 de Octubre de 2004 16:22 ;?> Hay 2 comentarios.
15/10/2004
Y LLEGARON HUYENDO ...
Por Pavel Oyarzún Díaz
Comisión Bicentenario - Revisitando Chile: identidades, mitos e historias
Punta Arenas, 15 de noviembre de 2002
En la noche del 9 de diciembre de 1921, doce hombres llegaban al territorio de Magallanes, tras cruzar, de a caballo, el cerro Centinela, en plena zona de Lago Argentino. Venían huyendo del infierno. Tenían precio sobre sus cabezas. Un precio muy bajo, digamos, el de un guanaco. Eran los últimos sobrevivientes de una huelga que terminaba para ellos en una derrota sin gloria. El último núcleo de anarquistas que salía huyendo de la llanura en donde habían querido fundar el paraíso en la tierra. Porque aquella huelga que declararon a los cuatro vientos, no fue una huelga más, no fue sólo por unas cuantas monedas, sino que por la revolución, por el socialismo. Eran hombres de fe, que ahora le daban cuerda a la desesperación en su escapatoria a los pies del cadalso. Parecía mentira. Sólo unas cuantas semanas antes, eran los dueños de toda la provincia de Santa Cruz, Patagonia argentina. Cruzaron la pampa fría con el credo revolucionario en la boca, buscando hermanos para la causa. Y los hombres los siguieron. Formaban grandes grupos de jinetes alzados. Y la palabra huelga se esparció por todo el territorio, en cada estancia ganadera, en los galpones de esquila y en los corrales, en cada huella de tierra, vadeando los ríos, palmo a palmo de la llanura, en kilómetros a la redonda. Y mírenlos ahora. Era de no creerlo. De todo el movimiento huelguístico sólo quedaba una cifra imprecisa de muertos, el imperio acerado de una ley marcial, y centenares de sobrevivientes que jamás volverían a rebelarse en sus vidas, tampoco lo harían sus hijos, ni los hijos de sus hijos.
Entre los escapados iba Antonio Soto Canalejo, líder máximo de la huelga. Español, de veinticuatro años de edad, nacido en El Ferrol *, en ese vértice de tierra, al noroeste de la península Ibérica, que es Galicia. El hombre más buscado de la Patagonia. El enemigo público número uno para la Liga Patriótica, la Iglesia, los estancieros y el gobierno de la provincia. Un anarquista de tomo y lomo, sin duda. Tras ellos, en la estancia La Anita, a esa misma hora, se mataba que era un gusto. La gran mayoría de los ovejeros, en la asamblea del día anterior, había decidido entregarse a las tropas del 10 de Caballería, al mando del capitán Viñas Ibarra, con la ilusión de que no haya fusilamientos. Soto Canalejo casi perdió la voz diciéndoles, más bien gritándoles a todo pulmón que debían pelear, que no era posible claudicar a esas alturas de la vida y de la muerte. Pero la suerte estaba echada. Los ovejeros votaron por la claudicación, a mano alzada. Entonces decidió largarse de allí, huir hacia Magallanes, hacia Chile. Le siguieron once de sus compañeros. Los demás, la inmensa mayoría, esperaron la entrada de los soldados. Lo hicieron en completo silencio, y en aparente calma. Luego, sólo sabrían de insultos, arreos y culatazos. Más tarde, sabrían de fosas abiertas por sus propias manos, tomas de distancia, ubicación en el punto de mira, órdenes de fuego, llegada de proyectiles. Todo muy rápido. Y todo era cierto, porque las balas de los Máuser no mienten. Aún así, permanecían impávidos, silentes hasta la médula. No intentaron nada. Ni siquiera lloraban. Parecía que no creyeran lo que les estaba pasando. Que sólo se trataba de un sueño protervo. Tal como si no se dieran cuenta de que eso y no otra cosa era la muerte.
Llegando así, como llegó Antonio Soto Canalejo a Magallanes, cumplía, sin saberlo quizás, con una especie de ley meridional. Llegaba huyendo. Y a estas tierras hacía ya varias décadas que los hombres llegaban huyendo o a cumplir una condena indecible. Escapados del hambre, de la guerra, de los estragos de la existencia, de la miseria congénita, de la mala fortuna, de lo que sea. Qué se puede ir a buscar al fin del mundo, si no es acaso borrar el pasado de una plumada, a golpes de viento; intentar ser otro, inventarse una vida. No obstante aquello, el gallego Soto era el más derrotado de los que llegaron al territorio magallánico, porque venía huyendo de una derrota total, que lo desbordaba, que la hacía inmensurable. Era una fe derribada. Un intento de revolución caído a pedazos, y en cuyo derrumbe había hombres, centenares de hombres habitando esos pequeños abismos que son las fosas, y sin embargo insondables en sus tinieblas duras, donde yacían con sus ojos y bocas, y con sus corazones pacíficos después de todo, tapiados por la tierra más fría del mundo, a escasa profundidad, pero para siempre. Aunque le hubiesen dicho al gallego Soto que los anarquistas eran borrados del mapa en todas partes; que la década de 1920 era la década destinada para los golpes finales a los anarcosindicalistas en Estados Unidos, en Europa, en América del Sur, esto no habría servido de consuelo para él, no habría abrevado en aquella fuente la sed de su angustia. Era un hombre joven, creía en la revolución. Era un anarquista, y por lo tanto, sabía que lo posible no es digno de fe; entonces, pedía lo imposible. Se le iba la vida en ello.
A pesar de la ceguera que provoca una fuga desesperada, Antonio Soto Canalejo y sus compañeros creían llegar a una buena tierra para su causa. En Magallanes no sólo salvarían el pellejo, sino que además encontrarían hermanos que pondrían sus vidas en la misma balanza. Y esa era la pura y santa verdad, como se dice. El territorio austral, el último en ser anexado al Estado de Chile en el continente, tan solo sesenta y ocho años antes, y a duras penas, vio crecer, como una planta extraña, la idea anarquista, que dio pábulo a la Federación Obrera de Magallanes, la organización sindical más poderosa de la que se tenga memoria en el cono sur americano. Más aguda y más audaz en su ideario que la misma Federación Obrera de Chile, fundada por Luis Emilio Recabarren, en el norte del país, en 1909. Fue algo estrambótico, realmente. Hombres que se reunían y conspiraban como podían, bajo los preceptos de la revolución social, del fin del capitalismo, del hombre nuevo. Era una locura. Un crisol de voluntades revolucionarias, que le declaró la guerra al Estado, a la Iglesia, a los reyezuelos de la industria ganadera, a los santos, los profetas, los poderosos. Pero no sabían nada de táctica y estrategia. Querían dar una guerra al Capital con unos cuantos revólveres Smith & Wesson. Y los amos de esta tierra, que en la Europa de donde salieron no habrían pasado de ser fundadores de una nobleza de opereta, príncipes enanos a fin de cuentas, recogieron el guante, y dieron con ellos en la caterva, les hicieron morder el polvo y la sangre. Se les adelantaron. Veían un poco más. Les bastó con un par de asonadas de tropas y policías, para dar por finalizada la época de las huelgas, los episodios de la subversión. En unas cuantos días terminaron con esa pequeña Comuna de París que fue Puerto Natales, en enero de 1919, y le bastaron algunas horas más de la madrugada del 27 de julio de 1920, para reducir a cenizas el local de la Federación Obrera en Punta Arenas. Así cayeron, entre las paredes y vigas calcinadas de la sede sindical, las intenciones de hacer de Magallanes un territorio liberado, una república popular o algo por el estilo. Luego, las persecuciones pertinentes, los encarcelamientos necesarios, las torturas a tiempo, los fondeos de hombres todavía con vida en las aguas del famoso estrecho de Magallanes, la recuperación del orden público, el imperio de la obediencia, el dictamen de las buenas intenciones. Y entonces las personas de bien, pudieron, por fin, respirar tranquilos en los salones, en los templos de culto, en los cuarteles.
Los fugitivos llegaban un año y medio tarde, y eso era mucho tiempo, para una causa urgente como la anarquista. Salvaron la vida, por cierto; pero cayeron directo a una tierra apagada para la revolución. Para el gallego Soto, comenzó otra historia. Tuvo que permanecer oculto, luego salir de polizón hacia el norte de Chile. Él quería regresarse cuanto antes a las llanuras de Santa Cruz. Quería continuar la batalla, tal como aquella tarde del 7 de diciembre fatídico, cuando le clamaba a sus compañeros que se fueran con él a los montes, y desde allí continuar con su guerra proletaria. No sabía bien si de guerrillas o de qué tipo, pero seguir en la contienda, como hombre bravío que era. Se quedó sin regresar, hasta diez años después, y eso ya eran siglos. Volvió a la provincia de Santa Cruz, que una vez fue su suya - es un decir- fue su propio y humilde Palacio de Invierno. Pero llegó a otra historia, a otro tiempo. No le reconocieron. Fue negado cien veces. No había memoria entre su gente, solo había miedo en grandes cantidades.
Ahora, escribo esto a unos cuantos años de que se cumplan un siglo de ocurridos los hechos. Un poco más de veinte años, y veinte años no es nada. Confieso que lo hago con la displicencia que da el tiempo transcurrido. Aún así ajusto mi sombra a este fragmento de historia de la Patagonia. Lo hago porque siento que se trata de un episodio trunco, inacabado. Quizás como lo son todos los episodios que protagonizan los hombres. Sólo a los dioses les son destinadas, en las escrituras, escenas resueltas de verdad, porque se imaginan eternas. Sin embargo, en nada cuenta que a mí los dioses me parezcan absurdos, porque en la historia de la muerte son imbatibles. Más sigo el hilo de este breve episodio patagónico, porque me atañe directamente. Después de todo, he nacido aquí, en el confín de la Tierra, donde tuvieron lugar estos hechos. Le podría dar, con cierta ayuda, un orden cronológico bastante exacto, establecer una secuencia, pormenorizar a diestra y siniestra, pero me seguiría pareciendo que le falta algo; no sé, tal como decía Goethe acerca de la historia de Napoleón, y uso estas palabras sólo como referencia; sentimos como si debiera haber en ella algo más, pero no sabemos qué. Fin de la cita. Y es tal cual con respecto a este jirón de tiempo, al derrotero de este hombre indócil, que vio un día arder todo el mundo a su alrededor. La historia de Antonio Soto Canalejo se me antoja inconclusa para él y para todos los que intentaron llegar al paraíso en la tierra, declarando la huelga general y a lomos de caballos. Quizás faltó en la Patagonia de aquellos hombres algo de ferocidad insurrecta, de instinto homicida, de esa transmutación cruenta que hace a los hombres pasar de víctimas a victimarios. No sabría decirlo. Ahora todo sería conjeturas, cálculo de probabilidades, estrategias de salón. No pienso caer en esa impudicia. Sólo me resta afirmar, y corro el riesgo de la aventura, que cuando Antonio Soto Canalejo y sus compañeros llegaron al territorio de Magallanes, con toda su bravura a cuestas, en este rincón austral, la siempre frágil llama de la rebeldía popular ya estaba apagada por completo, ya había caído en la cuenta del miedo pánico, ya la Idea de los anarquistas estaba sepultada bajo siete palmos de olvido puro; es decir, tierra muerta; y que desde entonces, en Magallanes, o más preciso que eso aún, en la Patagonia, la domesticación de los hombres, hasta nuestros días, es un hecho objetivo. Desde entonces, salvo las excepciones de rigor, mansedumbre, obediencia ciega, mirada ovejuna. Basta con decir que el mismo Antonio Soto Canalejo dejó sus huesos en la ciudad de Punta Arenas, no sin antes convertirse, con los años, en un ciudadano correcto, con nombre y domicilio conocidos, en un padre de familia ejemplar. Nada que agregar.
* El Ferrol, la misma localidad española en la que nació, en 1892, alguien a quien, Soto Canalejo habría conocido en sus años de infancia: Francisco Franco.
Viernes, 15 de Octubre de 2004 21:33 ;?> No hay comentarios. Comentar.
25/09/2004
PATAGONIA
CONSERVAR LA NATURALEZA PARA SUS AUTÉNTICOS DUEÑOS
Por Juan Gabriel Labake – Marzo 2004
ÚLTIMA PARTE: LA NUEVA TEXAS
De todas las causas que me llevaron a redactar ese informe, la que ha seguido su camino, en forma cada vez más peligrosa para nosotros, es la compra masiva de tierras por parte de personas y empresas extranjeras (angloamericanas, casi todas) con aparentes y dudosos fines de conservación ambiental.
Hasta 1995, los extranjeros no podían comprar tierras en las zonas de frontera, sin solicitar un permiso especial al gobierno nacional. La región más sensible y cuidada era, justamente, la Patagonia, pues en ella se había dado desde antiguo la propiedad de grandes extensiones en manos de extranjeros. El caso más conocido es el de la Corona Británica que poseyó durante más de un siglo una inmensa estancia de al menos 200.000 hectáreas en la Patagonia.
Pero ese año (1995), y muy extrañamente, el entonces presidente el Dr. Carlos Menem y su ministro del Interior el Dr. Carlos Ruckauf (luego canciller, en 2002), dictaron una norma por la cual las empresas extranjeras podían comprar libremente cuanta tierra quisieran en cualquier parte del país, con sólo informar de ello al Ministerio del Interior, el cual debía llevar un registro de tales compras. Pero, “por falta de presupuesto”, desde 2001 ese registro no se actualiza...
A fines de la década de 1980, la Deep Ecology Foundation, del angloamericano Douglas Tompkins, compró en Chile unas 400.000 hectáreas, que van desde el Océano Pacífico hasta el límite con la Argentina, en la zona patagónica, a la misma altura de nuestra rica zona de lagos y bosques cordilleranos. Otras empresas ligadas, o vinculadas, con Tompkins, compraron, a su vez, otras 400.000 hectáreas en la misma zona chilena. De ese modo, y desde hace ya una década, el territorio chileno está cortado en dos por la “propiedad privada” del señor Tompkins, quien ha cercado “su” territorio, y para acceder a él se debe solicitar autorización a su dueño que, al parecer, es “soberano”. El señor Tompkins ha expulsado a los antiguos pobladores de ”su” territorio, a pesar de que lo ocupaban pacíficamente desde tiempos inmemoriales, aduciendo que los seres humanos son los que contaminan el ambiente...
Poco después el señor Tompkins, a través de su empresa comercial Patagonia Land Trust, comenzó a comprar grandes superficies en nuestra Patagonia. Hoy tiene ya 800.000 hectáreas, y uno de sus colaboradores ha declarado que tienen planes para comprar hasta un total de diez millones de hectáreas (el 10% de toda la Patagonia), para lo cual han destinado un presupuesto de 110 millones de dólares, a razón de once dólares la hectárea.
A su vez, en esa misma región, el angloamericano Sr. Ted Turner, magnate de las comunicaciones, ha adquirido 70.000 hectáreas “porque le gusta la pesca de la trucha...” La firma italiana Benetton posee 800.000 hectáreas, siempre en la Patagonia, para la cría de ganado lanar.
Tompkins en los últimos tiempos ha comprado, además, 100.000 hectáreas en los llamados “Esteros del Iberá”, una de las mayores reservas de agua potable de la Argentina, ubicados en la provincia de Corrientes, en el Nordeste, que limita con Paraguay, Brasil y Uruguay.
Una firma británica ha adquirido, por su parte, 70.000 hectáreas en la provincia de Misiones, también en el Nordeste (lindante con la de Corrientes) y que posee el mayor reservorio de bosques de nuestro país.
Es muy difícil creer que tan tremendas compras de territorio estratégico y muy rico responda sólo a fines altruistas de conservación ambiental. El señor Tompkins, por ejemplo, con las compras efectuadas en Chile y las que lleva a cabo en la Argentina, puede muy pronto ser dueño de una franja que vaya desde el Pacífico hasta el Atlántico, cortando ambos países en dos: al norte del territorio de Tompkins y al sur de él. Una nueva Texas podría estar a la vuelta de la esquina.
La cuestión está planteada y constituye sin duda el mayor y más duro desafío que enfrentamos hoy los argentinos: poblar, aprovechar integralmente y cuidar y conservar nuestro territorio, y simultáneamente defenderlo de la voracidad de los acreedores externos de nuestra deuda.
Sábado, 25 de Septiembre de 2004 16:52 ;?> No hay comentarios. Comentar.
23/09/2004
PATAGONIA
CONSERVAR LA NATURALEZA PARA SUS AUTÉNTICOS DUEÑOS
Por Juan Gabriel Labaké - Marzo de 2004
PARTE II: DEUDA POR TERRITORIO
Hoy, el peligro se nos presenta enormemente acrecentado debido a la inmensa deuda externa. En muchos sectores extranjeros, asociados invariablemente con pequeños grupos locales que han concentrado la riqueza argentina, se comenta desde hace al menos cinco años que nuestra deuda es impagable. En los últimos meses, hasta el gobierno de EEUU y el FMI han reconocido tal imposibilidad de pagar la deuda, por lo que insinúan que deberíamos pedir una quita de capital y/o de intereses. Pero, entre los grupos bancarios más poderosos de EEUU, conducidos por los señores David Rockefeller y Henry Kissinger, desde el Foreign of Foreign Relations of New York, es evidente que ha nacido ya la idea de cobrarse la deuda con territorio argentino.
En marzo de 2002, elaboré y difundí un informe titulado “Deuda por territorio”, en el cual expuse toda la información disponible hasta ese momento que demostraba la existencia de una campaña muy inteligente y bien orquestada y financiada para convencernos a los argentinos (u obligarnos, llegado el caso) de que debíamos pagar la deuda con territorio. En resúmen, mi informe se basaba en los siguientes hechos que continúan hoy:
1.- En 1982 México declaró que no podía pagar su deuda externa. En agosto de 1983, Henry Kissinger y David Rockefeller convocaron a una reunión reservada en la ciudad de Vail, Colorado, EEUU, a una docena de primeras figuras de la política y las finanzas mundiales (el ex presidente francés Valery Giscard D’Estaigne, el ex presidente angloamericano Gerald Ford, representantes de los cuatro o cinco mayores bancos multinacionales de EEUU y Europa, etc.). En ese cónclave se acordó que la única forma de cobrarse la deuda de los países del Tercer Mundo era inducir u obligar a los países deudores a privatizar sus empresas públicas. Tal propuesta se llamó: “deuda por activos”, y dio nacimiento a una intensa campaña de acción sicológica para convencernos de que: las empresas del Estado eran las principales culpables del déficit fiscal, por lo que, si deseábamos eliminar ese déficit, debíamos necesariamente privatizarlas; más aún, al privatizar las empresas públicas, tendríamos superávit fiscal, con el cual podríamos financiar el crecimiento económico; si privatizábamos todo, los nuevos dueños (extranjeros, por supuesto) traerían tecnologías avanzadísimas, que nos aportarían gran confort, eficiencia (competitividad empresaria) y bienestar social; nosotros, por naturaleza, éramos malos administradores, y por ello nos convenía entregárselas a los expertos privados extranjeros; además, las empresas públicas daban motivo a la corrupción.
En 1989, asumió Carlos Menem y privatizó todas las empresas estatales para pagar la deuda, la cual, a pesar de ello, creció de 63.000 millones a 145.000 millones de dólares en ese período. Esa dura lección no debe ser olvidada.
2.- En marzo de 2002, una campaña similar había comenzado y con mucha fuerza, para, en algún futuro no tan lejano, hacernos aceptar mansamente el canje de “deuda por territorio”.
3.- El primer paso de esa campaña ya estaba casi concluido: enormes grupos económicos extranjeros, angloamericanos en particular, habían comprado (y siguen comprando) inmensas superficies de campos, sobre todo en la Patagonia. Conviene recordar que exactamente así comenzó la usurpación del estado mexicano de Texas, por parte de EEUU en la década de 1830. “Inocentes” y numerosos “colonos” anglo-norteamericanos compraron tierras en Texas. Cuando se sintieron fuertes, y con el decisivo y abierto apoyo del Departamento de Estado, armaron una revuelta “popular” que exigió por la fuerza (estaban bien armados) la independencia, primero, y poco después la anexión a EEUU. Esa decisión “democrática” de la “mayoría” de los texanos fue inmediatamente avalada por el Congreso de EEUU, y Texas pasó a ser una estrella más de la bandera angloamericana en forma totalmente “legal” y “democrática”. ¿Cuál es el motivo para que, en algún momento, no intenten hacer lo mismo con nosotros, si ahora tienen infinitamente más poder que hace 170 años, y cuentan con la posibilidad concreta y ya verificada de realizar una campaña de acción sicológica de resultados fulmíneos?
4.- El segundo paso está en avanzada vía de ejecución: nos bombardean diariamente con una publicidad machacona, para convencernos de que los argentinos no sabemos gobernarnos y somos un desastre como sociedad. Esa campaña insidiosa la inició nada menos que el entonces secretario del Tesoro de EEUU, Paul O’Neill, al decir: “La culpa es de los argentinos que, en 70 años, no han logrado crear una sola industria fuerte”... (haciéndose el distraído, por supuesto, respecto a las brutales e infranqueables trabas que su propio gobierno puso a la industrialización de la Argentina, especialmente entre 1945 y 1955, y desde 1976 hasta hoy). Más tarde agregó: “los argentinos constituyen una sociedad desorganizada”, olvidándose que, en cada disturbio o golpe militar que hemos sufrido en estos 70 años, ha estado siempre la mano de la CIA y/o de las multinacionales de EEUU, o la de Gran Bretaña.
A la prédica de O’Neill, se han sumado las claques de siempre (extranjeras y nativas), hasta llegar al colmo dicho por el fallecido Rudiger Dornbush (EEUU) y Ricardo Caballero (Chile) al promediar el año 2001: “Los argentinos necesitan un gerenciamiento externo, pues ellos no saben hacerlo por sí solos”.
Desgraciadamente, a esa campaña se suman muchos periodistas y medios masivos de comunicación de la Argentina, que siempre defienden los puntos de vista de EUU y sus bancos y multinacionales.
5.- La tercera etapa consistió (y aún consiste) en proponernos, como al pasar, múltiples métodos para pagar “civilizada y decorosamente” la deuda con territorios:
* Constituir reservas ecológicas. * Certificados “verdes” o de oxígeno, para “aprovechar” nuestros extensos y ricos bosques. * Grandes emprendimientos en conjunto con algún banco acreedor o grupo transnacional. * Cesión de tierras para bases militares y/o científicas de EEUU. * Privatizar el Banco Nación y el Banco de la Provincia de Buenos Aires que tienen en conjunto hipotecadas a su favor más de 15 millones de hectáreas de las mejores tierras, una superficie equivalente a la mitad de nuestra fertilísima “pampa húmeda”. Si se privatizaran esos bancos, sus nuevos dueños (los bancos extranjeros acreedores de la deuda externa, con toda seguridad) podrían apoderarse de todas esas tierras, con sólo ejecutar las hipotecas. * Y el último y más ingenioso (y por eso mismo, el más peligroso): emitir un nuevo bono estatal, que esté garantizado por un fideicomiso donde irían a parar todas las tierras fiscales; ese bono se entregaría a los acreedores, en canje por la deuda actual; ese mecanismo actúa, en la práctica, como una hipoteca, de modo que, si no pagamos tales bonos nuevos, el acreedor podría ejecutarlos y quedarse con su cuota del fideicomiso, es decir, con su parte de territorio...
6.- La cuarta etapa (que también está ya en funcionamiento) es difundir masivamente la idea de canjear deuda por territorio entre los argentinos. Al respecto, desde Chubut nos han informado que la consultora porteña “Jorge Giacobe y Asociados” efectuó en 2002 una encuesta en esa provincia que, al parecer, se repitió en Tierra del Fuego, Santa Cruz y Neuquen.
Las preguntas más sugestivas de esa encuesta fueron:
* Si aceptaría que se entregaran nuestros derechos sobre la Antártida para cancelar toda la deuda externa. * Si aceptaría el trueque de tierras fiscales nacionales, y aún provinciales, en pago de la deuda.
7.- La quinta y última etapa es, quizás, la más grave y alarmante. El ex presidente Duhalde contrató en enero de 2002 a un politólogo angloamericano, ligado al Partido Republicano, el señor Norman Bailey, como su asesor político personal. Es insólito, pero real. Dicho “experto” elevó al Dr. Duhalde un memo en el que le recomendaba emitir los ya citados bonos garantizados por el fideicomiso de las tierras fiscales, para canjear por los actuales papeles de la deuda externa. Simultáneamente, también el ex presidente Duhalde contrató por decreto a tres empresas angloamericanas para que lo asesoraran internacionalmente en cuestiones de la deuda externa y para que prepararan e implementaran una estrategia para conseguir nuevo financiamiento internacional. Las tres empresas contratadas estaban (y están) ligadas a Henry Kissinger. Él fue quien las recomendó al Dr. Duhalde, y una de ellas es de su propiedad personal.
Kissinger no sólo es el mentor del pago de “deuda con activos”, que tantas calamidades nos ha traído, sino que es uno de los principales (sino el principal) ideólogo del sistema de endeudamiento como instrumento de dominación de nuestros pueblos. A ello, se suma un hecho que roza el terreno delictivo: el señor Kissinger era en ese momento (y aún es) representante y abogado (al parecer con 10 millones de dólares de honorarios) de la empresa multinacional Eriday que construyó la represa de Yaciretá, sobre el río Paraná, y, en su nombre, nos reclama la fortuna de 1.500 millones de dólares por “mayores costos”, cuando nuestros técnicos calculan que, a lo sumo, les debemos 100 millones. Ese pleito está en pleno desarrollo. ¿Cómo es posible que el Dr. Duhalde designara a Kissinger para una función tan delicada, siendo el representante de un acreedor nuestro tan fuerte?
Conviene recordar que Kissinger, además de todos los datos que hemos dado más arriba, está comprobada y criminalmente comprometido en el sangriento golpe de Estado que derrocó al presidente constitucional de Chile, Salvador Allende, en 1973, y que diera lugar al ascenso al poder del dictador Pinochet, correlato chileno del dictador argentino Gral. Jorge Videla.
Jueves, 23 de Septiembre de 2004 16:56 ;?> No hay comentarios. Comentar.
20/09/2004
PATAGONIA
CONSERVAR LA NATURALEZA PARA SUS AUTÉNTICOS DUEÑOS
Por Juan Gabriel Labaké
Marzo de 2004
PRIMERA PARTE
A) Territorio, población y ecología
La Argentina posee una superficie continental (sin contar las islas Malvinas y sus derechos sobre la Antártida) de casi 2.800.000 km2. En él hay inmensas riquezas naturales que le permitirían albergar a no menos de 200 millones de habitantes. Nuestro país tiene sólo 37 millones, es decir, una densidad de población de sólo 13 habitantes por km2. Si poseyéramos la densidad poblacional de España (50 habitantes por km2), que es el país menos densamente poblado entre los de tamaño mediano y grande de Europa, alcanzaríamos casi los 150.000.000 de habitantes. Si tuviéramos la densidad de Holanda, llegaríamos a una cifra cercana a los 1.200 millones de argentinos.
Aunque parezca paradójico en un mundo sobre-poblado en su mayor parte, uno de los problemas básicos de la Argentina es su escasa población. Esa circunstancia dio motivo en nuestra historia a algunas posiciones verdaderamente absurdas.
Al promediar el siglo XIX, la Argentina ingresó a la llamada división internacional del trabajo, orientada y dirigida en ese momento por Gran Bretaña, y conducida localmente por una generación de dirigentes (Mitre, Sarmiento y otros) que creían que “la enfermedad” de la Argentina era “su excesiva extensión”. Ése fue el criterio por el cual el gobierno federal, siempre dominado por una mayoría de intereses radicados en la ciudad de Buenos Aires y sus alrededores, descuidó y abandonó a su suerte a las provincias del interior. La mayor víctima de esa política fue la Patagonia.
La Patagonia tiene una superficie de alrededor de un millón de kilómetros cuadrados, mientras sus habitantes llegan apenas a la misma cifra. Es decir, su densidad de población es de un habitante por km2. Si bien la mayor parte de su superficie es una meseta inhóspita cruzada por vientos fortísimos, en sus costas, su subsuelo, sus valles formados por ríos de montaña (deshielo) y, especialmente, en su zona lacustre y boscosa posee recursos que son hoy valiosos para todo el mundo: agua potable en abundancia, petróleo, minerales críticos y estratégicos, y tierra fértil. Incluso sus vientos inclementes son hoy un recurso importante para la generación de energía eólica que recién comienza entre nosotros.
Una idea aproximada de la potencialidad de la Patagonia, y su casi nulo aprovechamiento, se obtiene al comparar su zona de lagos cordilleranos y bosques, con Suiza. Ambas superficies son semejantes en cantidad (Suiza, 41.400 km2; nuestra zona, 32.000 km2) y en calidad de tierras (en números redondos para las dos: un 30% de tierras estériles, un 25 aptas para el pastoreo, y un 45% para la agricultura). Pero Suiza tiene seis millones de habitantes y produce (todos los datos son del año 1990) 750.000 toneladas de granos, un millón de toneladas de papas, 60 mil de azúcar y medio millón de manzanas, mientras nuestra zona de lagos y bosques cordilleranos sólo alberga a cerca de 300 mil habitantes, y su producción agropecuaria es insignificante.
A ese muy escaso aprovechamiento y poblamiento de la Patagonia se suma aún una menor conservación de su ambiente y de sus recursos. El sobre-pastoreo del ganado lanar ha producido la erosión de grandes extensiones, agravada por los fuertes vientos y la falta de agua en la meseta patagónica, sin contar otras malas prácticas agropecuarias e industriales. Además, desde hace décadas, empresas europeas y angloamericanas tratan de firmar convenios con las provincias patagónicas para que se les permita construir fábricas contaminantes o, lo que es peor, depósitos y plantas de tratamiento de residuos tóxicos provenientes de fábricas extranjeras, en las afueras de ciertas ciudades (costeras sobre todo). A cambio de ese verdadero crimen contra la naturaleza, nos ofrecen regalías en dinero (parte de ellas para los bolsillos particulares de los gobernantes...) y la promesa de forestar los alrededores de tales plantas “industriales”. De la misma manera, periódicamente se insiste, por parte de algunas autoridades argentinas y de gobiernos y/o empresas extranjeras, sobre “la conveniencia” de construir un basurero nuclear en la Patagonia (la zona elegida es la de Gastre, en el interior de la provincia de Chubut).
En estos momentos, sin ir más lejos, una empresa canadiense, la Meridian Gold, que pertenece al “holding” Tenke Minning Corp, de Vancouver, ha comprado unos terrenos a seis kilómetros de la ciudad de Esquel, en Chubut, donde existe una importante mina de oro y plata, y pretende explotarla a cielo abierto con el proceso de extracción con cianuro de sodio, veneno muy poderoso. Como la mina está al pie de la cordillera de los Andes, el agua de los deshielos arrastraría hacia Esquel y toda la meseta patagónica el cianuro sobrante, creando una contaminación descomunal y mortífera para los seres humanos y muchos otros seres vivos. En un trámite muy sospechoso, las autoridades municipales de Esquel, apoyadas por el gobernador de la provincia, firmaron el acuerdo con la Meridian Gold para explotar la mina, pero el pueblo de Esquel (tiene 28.000 habitantes) protestó enérgica y públicamente, hasta lograr que el asunto fuera puesto a votación en un plebiscito popular. La negativa a permitir ese atropello ecológico fue aplastante: ganó el NO a la mina con más del 90 de los votos. A pesar de ello, y ahora ya clandestina e ilegalmente, la Meridian Gold, con acuerdo secreto de las autoridades municipales y provinciales, que dejan hacer, ha seguido adelante con su proyecto. Las protestas populares han continuado también. El caso no está cerrado.
Según datos suministrados al autor de esta nota por la profesora de la Universidad del Comahue (Patagonia), Lic. Marta Sahores, el mayor problema es que la Tenke Minning Corp posee ya un poco más de 90 propiedades con derecho a exploración minera, que abarcan 958.000 hectáreas de terrenos con mineral de oro y plata a lo largo de toda la cordillera de los Andes, desde el límite norte con Bolivia, hasta el extremo sur continental: la provincia de Santa Cruz. Si la Tenke Minning Corp-Meridian Gold logra vencer la resistencia popular en Esquel, explotará todas sus minas con cianuro de sodio y envenenará amplias zonas de la Argentina.
Sobre la peligrosidad del método de extracción con cianuro de sodio, el 14 de diciembre de 2002, un grupo de científicos e institutos de estudio e investigación, reunido en Berlín, Alemania, emitió la llamada Declaración de Berlín sobre el uso de este compuesto químico. La declaración está firmada, en representación de todos, por el Prof. Dr. Paul Müller, de la Universidad de Saarbrücken, y por el Prof. Dr. Friedhelm Korte, de la Universidad de Munich Petra Sauerland - (CEO FIAN-D). Ese informe científico dice en síntesis:
1. El proceso de cianuro para la extracción de oro no puede ser aceptada, por sus daños irreversibles al ecosistema. La tecnología necesaria para la seguridad no puede garantizar la seguridad en la mina de oro. Por ello, este método del cianuro a cielo abierto no es autorizado bajo las leyes de Alemania y en la Comunidad Económica Europea.
2. La Tecnología para reducir el riesgo no es manejable y no puede ser controlada. Rotura de diques, pérdidas, accidentes de transporte (por ejemplo: Summitville, Colorado/USA 1993; Harmony Mine, Sudáfrica 1994; Manila, Filipinas 1995; Omai, Guayana 1995; Homestake Mine South Dakota, USA 1996; Gold Quarry Mine Nevada territory of Western Shoshone, USA 1997; Kumtor, Kirgistan 1998; Baia Mare, Rumania 2000) y otros accidentes indican mundialmente que estas empresas no actúan cuidadosamente.
3. Los análisis económicos indican que las actividades de los principales productores de oro (por ejemplo: Anglo Gold, South Africa; Gold Fields, South Africa; Rio Tinto, UK/Australia; Newmont, USA; Barrik, Canada; Placer Dome; Canada; BHP, Australia; Normandy, Australia) están concentradas en países pobres y regiones con bajos costos de producción, e insuficientes estándares legales y de control.
4. Este balance negativo demuestra que la extracción de oro con cianuro contradice permanentemente la declaración de Río. La mina destruye, a largo plazo, las necesidades básicas de vida y pone en peligro una alimentación adecuada. En ese contexto general (grandes y ricas extensiones poco aprovechadas y poco pobladas, cierta despreocupación por parte de las autoridades nacionales, y presión de algunos grupos de interés nacionales y extranjeros para usarla como “basurero”), la Patagonia ha visto en los últimos años renacer un viejo peligro, que, a pesar de ser absurdo, es real. Ya al promediar el siglo XIX, un excéntrico francés comenzó la serie de “casos raros”. Viajó a la Argentina, fue hasta Neuquén, y, aprovechando la credulidad e ingenuidad de los indios patagónicos, se hizo proclamar solemnemente por ellos, con promesas y leyendas inventadas, “Rey de la Patagonia”. El caso, a pesar de tener tantos rasgos de locura, fue difundido ampliamente por la prensa europea, y no tuvo la debida desautorización del gobierno de Francia sino varios años después, debido a la insistencia de nuestros gobernantes para que lo hiciera.
Lunes, 20 de Septiembre de 2004 17:01 ;?> No hay comentarios. Comentar.