Se muestran los artículos pertenecientes al tema puerto natales.
05/08/2005
CLUB NATALES
Noche de recuerdos y homenajes en sus 88 años
La Prensa Austral - 3 de agosto de 2005
Como tengo mi corazoncito con el club de la calle Eberhard los saludo a todos desde la distancia - Un abrazo natalino - Augusto Alvarado
El 1 de agosto de 1917 fue fundado el Club Deportivo Natales. En consecuencia celebró 88 años de vida y lo hizo con el tradicional cóctel ofrecido a socios y deportistas para recordar el nacimiento de la institución presidida por Manuel Zaldívar en el instante de su fundación.
El actual presidente, José Gatica González, por razones de negocios se encontraba ausente, de manera que fue representado por el tesorero general de la entidad, Alfredo Andrade.
La noche del aniversario fue de emotivos recuerdos y para ponerle un sello a esa nostálgica remembranza, se entregaron galvanos recordatorios a los más antiguos socios, a algunos de los cuales, de acuerdo a los estatutos del club, se les declaró “socios honorarios”.
Entre los distinguidos se encontraban figuras emblemáticas del pasado del club, que practicaron algunas disciplinas deportivas o destacaron en funciones directivas.
El socio Floridor Sobarzo Soto fue declarado “presidente honorario” de la institución, y tal como él fueron testimoniados en este homenaje “los seniors albicelestes”: José María Durán, Manuel Suárez Arce, José Muñoz Mansilla, Elena Pérez, Irma Leal Yutronic, Orlada Alvarez, Marina Callahan González, Rosa Ampuero, Ema Drpic, Luis Basalo Parada, Demetrio Ulloa Barrientos y Rosa Vera Vera.
También recibieron estímulos los integrantes de los equipos de básquetbol, campeones de la temporada 2004, el goleador juvenil Diego Bustamante, el jugador argentino Rafael Cinarelli, el socio cooperador Plácido López y el secretario de la institución Nelson Danilo Alvarez.
En la oportunidad también Juan Carlos Warner hizo entrega al presidente subrogante de los planos del proyecto de remodelación y construcción de la Casa del Deporte de la institución albiceleste.
Viernes, 05 de Agosto de 2005 21:35 ;?> No hay comentarios. Comentar.
18/03/2005
EL BALCÓN NATALINO
La página www.patagoniaaustral.net publica todos los meses la sección "Desde mi balcón natalino", comentarios breves, apostillas sobre lo que ocurre en ese lejano rincón de la patagonia chilena. Publicamos dos breves menciones del "balcón" de enero de 2005, de las cuales surgen preocupaciones y comentarios que compartimos totalmente
.
JUBILADOS NATALINOS DE RÍO TURBIO
Quienes se muestran muy apesadumbrados ante el cambio de moneda son los alrededor de 800 jubilados mineros que prestaron servicios en Río Turbio que viven en Puerto Natales. Para ellos se ha transformado en un Vía Crucis recibir sus sueldos en pesos argentinos y después cambiarlos a moneda chilena. Sus pensiones promedian los $ 500 argentinos. Si se hubiese perpetuado la paridad de la moneda argentina con el dólar, estarían ganando promedio $ 250 mil chilenos. Pero hoy esas pensiones bordean los $ 100 mil chilenos. Un minero jubilado nos confidenciaba que felizmente en diciembre recibieron algunos “ pitutitos” en sus sueldos, pero no quieren ni pensar en lo que será en el invierno. Es el momento que la nación chilena les entregue algo en retribución a estos compatriotas, gracias a quienes fue posible poblar Natales. Por años estos hombres aportaron al estado chileno sin costo para éste.
NEGOCIOS Y PRINCIPIOS
Le sucedió al presidente de la Cámara de Turismo, Ahmed Zalej Arteaga, quien junto a su familia son propietarios de una empresa de buses que habitualmente hace el recorrido hacia Calafate. Varios de estos vehículos llevan pintados los colores de la bandera palestina, tierra de sus antepasados. Resultó que uno de estos buses fue contratado para transportar pasajeros de un “tour” que llegaría al aeropuerto de Punta Arenas. La sorpresa del conductor del bus vino cuando le hicieron saber - personeros de la empresa turística - que los pasajeros eran profesionales israelitas y que se negaban a subir a un bus con los colores palestinos, que debía ser cambiado de inmediato. El sorprendido conductor se comunicó con Lalo Zalej a Natales para hacerle saber las condiciones. Este le hizo saber que no cambiaría el bus por razones practicas y que además le parecía poco adecuado que extranjeros vinieran a imponer los problemas internos de su país en Chile. Al final, la empresa transportadora, contrató otro bus. Pensamos que la familia Zalej, debe estar conforme por una actitud donde por sobre todo hicieron valer su dignidad.
Viernes, 18 de Marzo de 2005 10:08 ;?> No hay comentarios. Comentar.
08/03/2005
LO QUE SE QUEMA
Por Marcela Muñoz Molina (*)
Febrero de 2005
Veo las imágenes del incendio en Torres del Paine y me duele el estómago igual que cuando algunas de mis hijas tiene fiebre. Ya sé que nadie llora por un árbol que se seca, se quema o se muere, pero al igual que los niños o los seres humanos ¿ no son todos uno? y al igual que con los hijos, ...¿no son todos los niños, también, un poco hijos nuestros? ¿ Por qué habría de ser diferente con los árboles, el pasto o los cerros?... ¿no jugamos todos en las mismas pampas?... ¿no metimos, todos, los pies en los mismos ríos?. Da lo mismo, si es el Paine, el centro de Natales, laguna Sofia, Diana, Balmaceda, Consuelo o Tranquilo...es la cuna la que se quema, esa que va con uno a donde uno vaya. Son las fotos que se quedaron en la memoria de los nueve años. Un tiempo en que la infancia no parecía, sino que era, el paraíso. Es el lugar, donde uno buscaba acercarse a una liebre o a un guanaco, sólo para verlo un poquito más de cerca. Es el lugar donde mi abuelo persiguió una avestruz pequeña, para que yo pudiera tocarla y dejara de llorar. Es la cuna, la misma que ha hecho posible que una mezcla de extraños colores y olores, nos recuerden el sentido de la libertad inicial y total, y sea esa libertad, una compañera para toda la vida. Es saberse protegido, no solo por la familia o los amigos, sino por la naturaleza en todas sus formas, saberse aceptado, sentirse parte en la misma medida de una masa de hielo milenaria como de la hojita que ayer apareció en el ciruelo. Es ese lugar al que se vuelve cada tanto, para guardar sagrado silencio y perderse, buscar las señales del comienzo de la historia y sacarse la otra historia de encima. Es el paisaje que nos recibió al nacer.
Y ahora lo veo quemarse, a través de la televisión. Y me duele el estómago, como cuando mis hijas tienen fiebre. Hago ese recorrido secreto por los lugares de la infancia y el respeto que nadie nos enseñó a tener, porque no hacía falta. Porque no se daña la casa en la que uno vive, ni la tierra que te alimenta, ni el árbol que te cobija. Se disfruta, se crece, se guarda, se protege como a los niños, no importando de quien sean hijos. Así parte el respeto que culmina con el respeto a los otros, al planeta, a todas las formas de vida.
Hoy liberan a uno de los chilenos detenidos en Perú, por rayar un lugar que, sin duda, no solo es sagrado para ese pueblo, sino que debería serlo para todos. Después de muchos días de cárcel y varios millones de pesos, seguramente éste y otros chilenos, lo pensarán dos veces antes de utilizar de nuevo una pintura en spray. ¿Qué pensará el turista checo, que por ciento veinte mil pesos, recuperó su libertad, después de que una mala maniobra de su parte provocara la destrucción de cinco mil hectáreas de bosque nativo? Y qué pensaremos y haremos nosotros, los hijos del lugar, para apurar el tiempo y que lo que va muriendo, vuelva a la vida. O para devolver con cuidados, el mismo cuidado que nos fue brindado, generosamente, cuando todavía jugábamos con los bichitos y los animales, entre los árboles de ese mismo bosque que hoy se quema y que según escucho, se seguirá quemando por un mes más.
(*) Tomado de milodoncitychachacha.blogspot.com
Martes, 08 de Marzo de 2005 22:12 ;?> No hay comentarios. Comentar.
24/12/2004
POETAS DE PUERTO NATALES
MARCELA MUÑOZ MOLINA (1966) Libros: “Ángeles y Limousinas” – 1989 “El salvavidas lleva mi nombre” – 1994
- - - - - - - - - - De “Antología Insurgente. La Nueva Poesía Magallánica”. Editada por Pavel Oyarzún y Juan Magal - (Punta Arenas, 1998) - - - - - - - - - -
Este colegio, como colegio de monjas, tiene ventanas iguales, pastos iguales y bichos luminosos que rebotan en el aire. Tiene un cielo sembrado de pájaros, que comen antenas, pantallas y colores, tiene espaciales gotas de sangre que golpean los vidrios, en mañanas vírgenes escondidas bajo las cabelleras. Tiene palomas que ruedan por los techos y comen maíces enfrascados en misas. Hay en este colegio, como buen colegio de monjas, subterráneos eternos con historias mohosas y en las aulas, un olor a pasado y a melancolía, diálogos absurdos, niños escondidos y deshonrosos secretos guardados, en una pieza con santos y estampas tatuados de agua que se volarán con un tiempo de guerra y protesta. Hay en este colegio, como colegio de monjas, quejidos de gente amontonada en pronta extinción, que en acelerada metamorfosis, tejieron cordeles de acero, para acabarse como yo le hice desde el campanario de este indestructible colegio de monjas.
(de “Ángeles y Limousinas”)
- - - - - - - - - -
No existen los suicidas ni los suicidios. Existen bolsas llenas de soledad, caminos en mal estado avisos mal ubicados, humanos mal dirigidos. Decir suicidio (menos para la ley) es decir homicidio.
(de “Ángeles y Limousinas”)
- - - - - - - - - -
No hay nada más lapidario, más artísticamente degradante, que pujar y pujar y no tener nada que parir.
(de “Ángeles y Limousinas”)
- - - - - - - - - -
Viernes, 24 de Diciembre de 2004 02:34 ;?> No hay comentarios. Comentar.
22/12/2004
PUERTO NATALES
CAPITAL DE LA PROVINCIA DE ÚLTIMA ESPERANZA
La Prensa Austral
Puerto Natales, Capital de la provincia Última Esperanza, forma parte de la región de Magallanes y Antártica Chilena. Se localiza en la ribera del seno Última Esperanza, en un terreno de suave pendiente y en las cercanías de la cordillera Riesco. En la actualidad es centro de servicios administrativos y comerciales de la intensa actividad ganadera que se desarrolla en la provincia; además, muchos de sus habitantes trabajan en las minas de carbón de Argentina. Son de interés las instalaciones y arquitectura de estilo inglés del complejo industrial de Bories, fundado en 1913 y que fue levantado para procesar el ganado de tres grandes estancias de la región. La ciudad se conecta con Punta Arenas a través de una carretera pavimentada. Fue fundada en 1911 y se constituyó rápidamente en un centro residencial y puerto de salida de la producción ganadera de la provincia. Población: (censo 1992), 15.479 habitantes.
Lugares de interés turístico
Costanera, Museo Municipal, Bories, Parque Nacional Torres del Paine, (Declarado Reserva de la Biosfera por la Unesco en 1978). Lagos Pehoe, Nordenskjold, Sarmiento, del Toro y Grey, Glaciar Grey, saltos, ríos y lagunas. Cerros: Torres y Cuernos del Paine. Monumento Natural Cueva del Milodón: Gran cueva cuyo nombre proviene del animal prehistórico que habitó el área hace unos 10.000 años.
Historia
Fue Juan Fernández de Ladrillero, a bordo de la nave "San Luis", en diciembre de 1557, quien descubrió y navegó por los canales como "última esperanza" para encontrar la boca occidental del Estrecho de Magallanes. Ladrillero fue el primer navegante que recorrió íntegras las costas occidentales de la América meridional, estudiándolas hasta en sus más intrincados senos.
Pasaron tres siglos desde el descubrimiento de Ladrillero antes que se incursionara nuevamente en la zona de Ultima Esperanza. Hacia 1830, la expedición de la fragata "Beagle", enviada por el almirantazgo británico, explora todo el sector descubierto por Ladrillero. Los nombres de algunos integrantes de esa expedición son hoy familiares en la zona: Robert Fitz Roy, William Skyring, James Kirke.
Hacia 1870, nuevamente renace el interés por las tierras de Ultima Esperanza. Entre los osados viajeros que se aventuraron por esos desolados territorios destaca Santiago Zamora, quien pasó a la historia como el Baqueano Zamora y a quien se le debe el descubrimiento de la región lacustre del Paine y de grandes manadas de caballos salvajes o baguales.
A partir de esta época, los lapsos entre viaje y viaje comienzan a acortarse. Ya se va comprobando que los suelos de Ultima Esperanza pueden ser de alguna utilidad. Si bien su clima es inhóspito y sus accidentes geográficos difíciles de superar, estaba naciendo una esperanza.
Algunas incursiones argentinas, preferentemente científicas, impulsaron a las autoridades a enviar nuevas expediciones a esos territorios. En cumplimiento de estas órdenes el teniente Juan Tomás Rogers inicia en 1877 una detenida exploración que se inicia en el sector Skyring hasta las márgenes del río Santa Cruz. Además del teniente Rogers integraban la expedición el guardiamarina Luis Contreras y dos marineros, todos de dotación de la corbeta "Magallanes" y los baqueanos Santiago Zamora y Francisco Jara, auxiliares indispensables como guías por su conocimiento del territorio. Completaba el grupo un joven naturalista de 19 años: Enrique Ibar Sierra.
Años más tarde, el gobierno comisionó al capitán de fragata Ramón Serrano Montaner para penetrar más profundamente en los territorios descubiertos por Ladrillero y ratificados tanto por los baqueanos como por la expedición de Rogers. Serrano inició su exploración en 1889, descubriendo los lagos que bautizó como Balmaceda y Pinto. En su viaje alcanzó hasta el lago Toro y descubrió su desagüe en un gran río que más tarde se llamaría, en su honor, río Serrano.
Hacia 1892, las noticias sobre la calidad y cantidad de los territorios ubicados al norte de Punta Arenas comenzaron a interesar a personas que deseaban explotarlos. Finalizadas las expediciones de reconocimiento, un ex capitán de la marina mercante alemana, Hermann Eberhard, decide establecerse en esta zona y solicita permiso para adentrarse en el sector de Ultima Esperanza.
En compañía de su amigo y compatriota Augusto Kark, emprende vía marítima el reconocimiento del sector. Le acompañaban el marinero Teodoro Huelpher y los ex guardiamarinas Cettle y Game. Luego de innumerables peripecias llegan a lo que es hoy Puerto Consuelo. Luego de un viaje a Europa para adquirir elementos y una lancha a motor, Eberhard obtiene la autorización del gobernador de Magallanes, Manuel Señoret, para instalarse en el sector oriente del seno Ultima Esperanza y nace así la primera estancia: Puerto Consuelo.
El empuje del capitán germano será seguido por otros compatriotas suyos y algunos británicos que, recogiendo el ejemplo del pionero, solicitan concesiones de tierras en el vasto sector descubierto por Ladrillero en 1557. En 1896 se fundó Puerto Prat y un año más tarde Puerto Cóndor. Es el comienzo de la colonización.
Poco a poco los colonos van desplazándose con sus instalaciones hacia las márgenes del río Natales, bautizado así por el propio Eberhard. El francés Alcides Laforest instala un hotel y carnicería en un lomaje cercano al río; José Iglesias se convierte en el primer colono establecido definitivamente al comprar dicha propiedad en 1908. Ese mismo año se instala Rodolfo Stubenrauch con un establecimiento comercial. Comenzaban a surgir los cimientos de la ciudad, una ciudad que nació oficialmente el 31 de mayo de 1911 por decreto supremo firmado por el Presidente de la República Ramón Barros Luco.
"Fúndase la población Puerto Natales en la desembocadura del río Natales, del territorio de Magallanes".
Miércoles, 22 de Diciembre de 2004 00:45 ;?> No hay comentarios. Comentar.
15/10/2004
EL PAINE
Cuadernos Patagónicos 7 – Julio 2003
La cadena andina, antes de morir con su extrema estribación meridional, la Cordillera Sarmiento, a la altura del grado 51 de latitud Sur, eleva su último macizo granítico de excepcional importancia y belleza. Este grupo orográfico, constituido por algunas imponentes montañas de roca y hielo y por una cadena de torres y obeliscos graníticos, está situado en territorio chileno, en el margen oriental de las grandes extensiones del Hielo Continental Sur. Se lo conoce como Grupo del Paine.
Increíble es el cuadro que se presenta ante quien penetre entre estos montes: surgen ellos casi como un espejismo lejano, dominando un encantado ambiente natural. Grandes lagos, a menudo unidos por un laberinto de torrentes y ríos, prados verdegueantes y floridos, dilatados bosques que otrora, antes de la llegada del hombre, cubrían todo el territorio y que después fueron en gran parte quemados para dar lugar al pastoreo, imponentes y blancas lenguas glaciales que nacen del Hielo Continental. Sobre todo esto dominan las montañas del Paine y, entre ellas, se destacan por su belleza y osadía tres inmensos obeliscos graníticos, que son los principales atractivos montañísticos de la región y que, desde siempre, hacen que sobre sus paredes se concentre la mayor parte de la actividad de los escaladores.
La exploración de esta área montañosa remonta a la segunda mitad del siglo pasado. Para mayor exactitud, las primeras noticias escritas son de 1879, por obra del teniente J. T. Rogers, quien llevó a cabo un amplio reconocimiento en el territorio de Última Esperanza y pudo ver desde lejos las graníticas Torres del Paine. Es interesante señalar que el nombre Paine sólo entró tardíamente en la nomenclatura oficial, y que, al comienzo, todas esas montañas eran denominadas "Cordillera de los Baguales" o "Sierra de los Baguales".
Rogers escribe, en efecto: "La Cordillera de los Baguales, que es solamente una parte o sección de los Andes, es de formas muy caprichosas y sus cimas son nevadas. Aparece truncada en su parte meridional, dejando un monte cortado a pique y tres puntas notables, que se divisan en lontananza y que las gentes de la región llaman Paine por su semejanza con otra montaña del mismo nombre que se halla en la República Argentina". Cinco años más tarde la región fue visitada por el capitán Carlos M. Moyano, quien ha dejado este otro testimonio:"La Cordillera de los Baguales, que he citado como límite oriental de Chile, comienza a distinguirse hacia el noroeste pocas millas después de haber alcanzado el altiplano meridional, destacándose en primera fila un curioso pico, que los indígenas llaman con los nombres de Paine, Carron y otros, mostrando cierta confusión al denominarlo, por lo que he aprovechado esta circunstancia para imponerle el nombre de una de nuestras glorias patrias, el de Andrade".
Según De Agostini, el primer colono que buscó establecerse en estas regiones fue un cierto Don Orozimbo Santos, chileno, emprendedor y muy laborioso que llegó allá el 8 de julio de 1908, encontrando un verdadero paraíso terrenal. Dada la suavidad del clima y la gran riqueza de la región, Don Orozimbo decidió radicarse allí, llevando también unos cincuenta bovinos. Tres años más tarde, habiendo prendido fuego a buena parte de los bosques, le fue posible introducir ovinos, y el millar de cabezas iniciales se multiplicó muy pronto prodigiosamente. Fue el mismo Orozimbo quien hospedó a De Agostini en el curso de las exploraciones de éste en la región, iniciadas en 1917 y proseguidas en 1929 y 1943.
En el curso de la primera campaña de exploración, el salesiano, acompañado por un guía local, recorrió todo el sector meridional de la región de Última Esperanza, siguiendo en buena parte el curso del Río Serrano que, con lentos y perezosos recodos, se desliza por la pampa hasta desembocar en el fiordo de Ultima Esperanza. Durante este viaje, él pudo admirar de cerca las desconocidas vertientes septentrionales del Monte Balmaceda.
La exploración llevada a cabo en 1929 tenía como objetivo determinar la verdadera naturaleza del sector central del macizo, sobre la cual circulaban extraños relatos. En efecto, hasta el capitán Moyano había dejado, de esta cuenca montañosa vista desde lejos, una relación en la cual, si bien prudentemente, adelantaba la hipótesis de que podía tratarse del cráter de un antiguo volcán. De Agostini cuenta así la llegada a la cuenca terminal: "Cuando, a la una de la tarde, llegamos a la cima del cerro a 1.250 metros, se presenta a nuestras miradas el circuito total en el que termina el valle: el misterio que encerraba este rincón remoto del Paine ha sido develado completamente. Nos hallamos encerrados en un amplio anfiteatro, constituido por formidables paredes de montañas que, similares a ciclópeos bastiones y a torres de una terrible fortaleza, defienden esta cuenca contra toda invasión externa... no existe aquí traza alguna de vulcanismo, como lo demuestran las rocas granodioríticas, de las que está formada la cadena".
La última exploración de De Agostini es de 1943, y se dirige al sector septentrional del grupo con un reconocimiento a lo largo del Río Paine hasta las orillas del Lago Dickson. Con ella concluye también virtualmente para el Grupo del Paine la etapa de las grandes exploraciones de reconocimiento geográfico y cognoscitivo y se inicia el periodo dedicado más específicamente a escalar todas aquellas magnificas y grandiosas cimas.
Viernes, 15 de Octubre de 2004 23:10 ;?> No hay comentarios. Comentar.
14/09/2004
LOS JIRONES DEL MILODÓN
Por Silvestre Fugellie
Impactos – Punta Arenas – Mayo de 1990
Sucede que a veces tenemos un concepto erróneo de las cosas remotas y más aún si éstas corresponden a figuras legendarias, por no decir fantásticas. En el caso del milodón, un "grypotherium” contemporáneo del hombre primitivo que, se supone, fue domesticado por éste. Según datos obtenidos en la misma cueva, el perezoso tenía cinco metros de largo por dos de alto, y una pila de latinajos. Lo habían descubierto Eberhard y Heinz en 1896; pero no el animal entero sino un trozo de piel con pelos de color rojo y con varios huesos adheridos. Estudios recientes aseguran que las muestras tendrían unos once mil años. El antro es enorme: ciento setenta metros de ancho por doscientos setenta de largo y cuarenta de alto. Lo único que nos queda del animal a los magallánicos del animal es la caverna, bastante visitada aunque ya solitaria y vacía, a lo menos de sus moradores primitivos.
Mateo Martinic en "Última Esperanza en el tiempo" nos informa de cómo fueron desfilando los pedacitos milodónicos: "…lo extraído por Milward y Konrad, además de lo encontrado por Otto Nordenskjold, no fueron los únicos restos de milodón que conoció el mundo científico. Cada uno de los especialistas que trabajaron durante los años siguientes a 1896, extrajo su cuota grande o pequeña de huesos…". En Inglaterra creían que Charley Milward había descubierto un enorme animal antediluviano, un brontosaurio, reptil fósil del jurásico que medía dieciocho metros de largo.
Milward fue capitán del vapor inglés Mataura de tres mil seiscientas toneladas de registro, que había naufragado el 12 de enero de 1898 a la altura del cabo Pilar, en la entrada occidental del estrecho de Magallanes, perdiéndose totalmente.
Más adelante Milward se radicó en Punta Arenas y fundó un taller de reparaciones y fabricación de implementos marinos, situado en la esquina poniente de las calles Chiloé y Ecuatoriana. El animal hallado por el marino -pensaban los británicos- estaba incrustado en un glaciar sobresaliendo a la superficie sólo una parte pequeña. Milward, con algunas cuadrillas de operarios, había recuperado, armado, salado y embalado en gran cantidad de barricas el cuerpo destazado de la bestia teratológica, que más adelante enviaría al museo de Historia Natural de Soth Kensington. Apartándonos de esta imaginaria y azarosa aventura sobre las vicisitudes entre Milward y el monstruo, la verdad es que efectivamente el marino remitió pequeñas muestras de piel y huesos en un par de cubos; pero el cuero se pudrió durante la travesía por el trópico y sólo llegaron a un destino una masa putrefacta y un montón de huesos.
Según Bruce Chatwin, pariente de Milward, el descubrimiento de Eberhard y Heinz con un ayudante de apellido Greenfield y un sueco llamado Klondike Hans, consistió en una calavera y un trozo de piel que tenía dos pies de ancho y cuatro de largo, con un lado lleno de pelo muy duro, incrustaciones de sal y cantidad de huesos adheridos. El doctor sueco Otto Nordenskjold también envió una muestra al museo de Uppsala. Otro tanto hicieron el doctor Francisco Moreno y el geólogo Rodolfo Hauthal al museo de La Plata. Y quizá cuántas más se escurrieron, reales o mauleras como aquellas inolvidables bolsitas conteniendo cenizas del incendio neroniano, siglos después de saltar la chispa infausta. La muestra sustraída por Charley Milward y Albert Konrad fue vendida por éste último a Inglaterra, no científica como podría suponerse, sino simplemente como vulgar negocio. A Konrad, por 1920, se le trastocó el cerebro y vino la manía de acumular pedruscos. Se cuenta que cierta vez le halló Eberhard en plena faena y al inquirirle el por qué juntaba tantas piedras, éste le habría manifestado en forma misteriosa y apenas musitada: "No son piedras, no, Herr Eberhard; es oro, puro oro". "
Martes, 14 de Septiembre de 2004 17:02 ;?> No hay comentarios. Comentar.
08/09/2004
PUERTO NATALES
RESCATAN LA HISTORIA DEL MOVIMIENTO OBRERO
Tomado de La Prensa Austral, Suplemento El Natalino, 08/09/2004
Hombres heroicos, cultos, conocedores de sus derechos y comprometidos con el desarrollo de Ultima Esperanza se pueden encontrar en la historia sindical de la provincia. Estos nos vuelven a hablar desde las páginas del libro “Historia del movimiento obrero de Ultima Esperanza (1911- 1973) sindicalistas, anarquistas y socialistas”, escrito por el profesor de historia Pedro Cid Santos.
Como parte de su tesis de grado para obtener su título profesional incursionó en este tema hace más de 10 años. Recogió entrevistas con testigos de los hechos, las que corroboró con los documentos originales que encontró en la biblioteca nacional y otras fuentes.
Su interés para escribir sobre el tema surge desde su infancia cuando escuchaba a su padre y sus vecinos hablar de antiguos líderes sindicales, sus luchas, sus logros y fracasos. Las calles de la ciudad además le daban un merecido homenaje al llevar sus nombres, denominaciones que no existían en ninguna parte del país, por ser exclusivamente natalinas. Ante ello, consideró una responsabilidad que un natalino escribiera una parte de la historia de su pueblo. Y aunque muchos han abordado el tema, está convencido que un hombre nacido en esta tierra tiene otra óptica para ver los hechos.
Reconoce que el título de su libro “es un poco ambicioso y uno se da cuenta que muchas cosas quedan al margen. Uno queda al final con varias preguntas abiertas, pero la historia siempre se está reescribiendo”.
Asimismo, manifestó su satisfacción por el resultado de su trabajo de diez años y su agradecimiento por el apoyo recibido de Carlos Vega Delgado para la impresión de los ejemplares.
Una parte de los libros quedarán en Natales. Los restantes ya se están vendiendo en Punta Arenas, contando con el interés de diversas casas de estudios, entre ellas la Universidad de Magallanes.
Sobre el mensaje final que entrega su libro, indica que srong>“hay ejemplos dignos de imitar. Ideales que de alguna u otra manera siguen vigentes”.
Miércoles, 08 de Septiembre de 2004 17:04 ;?> Hay 1 comentario.
05/08/2004
TREN BIOCEÁNICO EN LA PATAGONIA AUSTRAL
En la foto, el tren que desde Puerto Bories se dirige a Puerto Natales. Puede observarse que cuelgan capones ovinos de su costado
Suplemento El Natalino de La Prensa Austral Publicado el 8/4/2004
Tren de la plaza puede unir Natales con Río Gallegos. Línea férrea: alternativa para una integración real Gobiernos municipales acordaron crear una comisión técnica binacional para definir el trazado de las vías y determinar los lugares donde podrían emplazarse las estaciones.
Los que se han fotografiado en la Plaza de Armas de Puerto Natales junto a la locomotora que allí se encuentra o quienes en forma irresponsable han realizado rayados en la máquina, nunca se imaginaron que ésta podría volver a funcionar ni menos que podría tener proyecciones internacionales.
En plena ejecución se encuentra el diseño del proyecto “habilitación del tren turístico Puerto Natales - Puerto Bories” por un monto de 55 millones 595 mil pesos (aportados por el Fondema) y con un plazo de ejecución de 6 meses.
El estudio -a cargo del arquitecto Carlos Descourvieres- contempla lo que será la construcción de las estaciones inicial y terminal del tren, servicios, vía férrea, ciclovía, aceras peatonales, terraplén, obras hidráulicas, la reparación de dos locomotoras y sus vagones. Los estudios preliminares calcularon la ejecución de esta obra por un monto de 1.743 millones de pesos, aproximadamente, lo que deberá definir finalmente el estudio del diseño.
Haciendo historia
El proyecto contempla la reparación de dos locomotoras que atenderán a los turistas entre Puerto Natales y Puerto Bories. La que se encuentra en la Plaza de Armas llegó el año 1925 desde Inglaterra. La máquina (que llevó el nombre del accionista y ganadero Mac Clelland) cubría el servicio de ferrocarril de Bories a Natales, trasladando al personal en doce vagones con una capacidad para treinta personas cada uno. Su primer maquinista fue Manuel Pérez Figueroa, quien fue reemplazado por su hijo. El combustible era carbón y leña, con un consumo de 60 rajones, con un promedio de once horas de trabajo. El transporte del personal se iniciaba a las siete de la mañana y culminaban las faenas a las 17,30 horas, lo cual ocurrió en forma ininterrumpida hasta el año 1970 aproximadamente, quedando emplazada en la Plaza de Armas a mediados de esa década. La otra locomotora -comprada en Alemania- se encuentra en el patio del museo municipal. Llevaba el nombre de Valdez Vergara. Efectuaba el servicio de patio en el frigorífico Bories, en la carga y descarga de productos que llevaban los barcos caponeros hacia el norte del país y el extranjero.
A comienzos de 2002 y a raíz de una solicitud efectuada por el municipio de Natales a la maestranza de Chena de la Empresa de Ferrocarriles del Estado, se realizó una evaluación de ambas locomotoras, las cuales son factibles de reparar pero a un alto costo. Por lo anterior Carlos Descourvieres y los profesionales que le acompañan viajaron a Río Turbio para sostener una conversación con los profesionales de la maestranza de dicha localidad.
Turismo y negocios
El arquitecto Carlos Descourvieres dijo que el tren de Ushuaia es visitado por 60 mil turistas en el año. Cuando se sepa en el extranjero que estamos cerca del Parque Nacional Torres del Paine será un éxito extraordinario. Las perspectivas de este tren son inimaginables para potenciar el turismo en Puerto Natales, la parte comercial y portuaria. El tramo de 5 kilómetros entre Puerto Natales-Puerto Bories, que debiera estar finalizado a fines del próximo año o en los primeros meses de 2006, se espera sea el primer tramo para el anunciado tren bioceánico. Este último proyecto busca unir por línea férrea Río Gallegos con Puerto Natales pasando por Río Turbio. Sobre esta iniciativa, el alcalde Tolentino Soto dijo que se abren posibilidades de negocios importantes con esta iniciativa. Entre ellas incluso sacar el carbón argentino a través de nuestros puertos. Lo anterior tomando en cuenta el complejo portuario anunciado por el Presidente Lagos y el ensanche del paso Kirke.
Integración
El pasado 6 de mayo en el auditorio de la unidad académica de Río Turbio de la Universidad de la Patagonia Austral se firmó un acta de acuerdo entre los alcaldes de Puerto Natales Tolentino Soto y de la localidad argentina, Horario Matías Mazu, con la presencia del gobernador de Santa Cruz, Sergio Acevedo. El documento busca integrar a ambas ciudades a través de un ramal ferroviario. Ambos gobiernos municipales acordaron crear una comisión técnica binacional para definir el trazado de las vías y determinar los lugares donde podrían emplazarse las estaciones, cuya tarea será objeto de un estudio de factibilidad técnica, económica y financiera y posterior diseño de las obras. En este acuerdo la Secretaría de Turismo de Argentina y la subsecretaría de Turismo de Santa Cruz suscribieron un acuerdo para licitar el servicio de consultoría para el estudio de mercado en el marco del proyecto tren turístico bioceánico, Punta Loyola (Río Gallegos - Argentina) y Puerto Bories (Puerto Natales – Chile).
Para unir Bories con el ramal argentino se deberían construir cerca de 30 kilómetros de línea férrea. Esta saldría de Bories siguiendo la costa del canal Señoret, pasando por Puerto Prat y Puerto Consuelo para de allí dirigirse a la Cueva del Milodón. Desde este sector se encaminaría hacia el sector de San José, donde existe un valle que permite el cruce de la sierra Dorotea hacia territorio argentino. El inconveniente que a futuro se enfrentará es que la separación entre las ruedas de las locomotoras chilenas (trocha) es de un metro y los rieles argentinos es de sólo 0, 75 metros, por lo que se estudia instalar un tercer riel. Esto aumentaría los costos. En Río Turbio ya se refaccionó con fines turísticos una locomotora y 4 de sus vagones. A la anterior se suman 10 locomotoras de origen japonés de la década del 50.
Jueves, 05 de Agosto de 2004 16:48 ;?> Hay 2 comentarios.
01/08/2004
CUANDO LOS TRABAJADORES SE "TOMARON" NATALES
Por Carlos Vega Delgado
Impactos Año 1 - nro. 9 Punta Arenas, 2 de junio de 1990.
Ulises Gallardo Martínez, a quién sus amigos llamaban "Boca de yegua", fue uno esos amigos que hacen y viven la historia. Nacido en 1896, a los 23 años fue protagonista de los luctuosos hechos del frigorífico Bories y al año siguiente fue "fondeado" en el estrecho de Magallanes después de la masacre de la Federación Obrera, salvándose milagrosamente. Durante su aventurera trayectoria tuvo infinidad de oficios: fue capataz del frigorífico de Puerto Bories (dirigiendo el personal de matanzas), almacenero, peluquero, actor y escritor. Su vida fue una eterna aventura, pues con el ex diputado Ojeda organizó el cuadro "Juventud", donde presentaron varias obras teatrales. En los tiempos del "León de Tarapacá" sufrió una relegación de varios meses en Achao, acompañado por el abogado Néstor Donoso. Al promediar su vida escribió un libro, "Del lenguaje del pueblo", editado por "Cultura" y con prólogo de Francisco Coloane, donde recopilaba dichos , refranes y proverbios. Su condición de hijo de obrero le permitió asistir sólo tres meses de escuela primaria, pero en su labor sindical adquirió gran cultura, que le permitió incluso ser colaborador de varias publicaciones. En la novela "Paralelo 53 Sur", bajo el nombre de Manco Ponce, aparece como protagonista del cuento "El fondeo"… pero su vida real ha ido quedando en el olvido, por lo que "Impactos" quiere revitalizar su memoria al cumplirse un nuevo aniversario de Puerto Natales. Gallardo, quién falleció en 1959, narró así los acontecimientos de Puerto Bories:
El fatídico año 1919
"Con anterioridad al 23 de enero, los obreros Carlos Viveros y Enrique Espinoza tuvieron dificultades con el administrador de aquella época, un señor de apellido Kid, por incumplimiento de parte de la Administración de Puerto Bories de aquella época, un señor de apellido Kid, por incumplimiento de la Administración de un contrato de trabajo de pintura. "Después de agotarse todos los medios conciliatorios, sin resultado favorables alguno, los obreros del establecimiento decidieron solidarizar e hicieron suya la causa defendida por sus compañeros ya nombrados. Reunido en asamblea general el subcomité de la Federación Obrera, después de considerar la situación creada por la intransigencia patronal, acordó designar una comisión que se acercase a la Administración del Frigorífico en busca de un avenimiento que pusiera fin a las dificultades producidas. Así se hizo, trasladándose la comisión al sitio indicado, tomando parte en ella los compañeros afectados, Viveros y Espinoza. "Cabe recordar que el Administrador había hecho destacar policías en las partes más estratégicas del establecimiento, lo que indicaba claramente que lo que iba a ocurrir esta planeado y bien premeditado".
El disparo fatal
"En presencia del Administrador, la comisión hizo varias proposiciones de arreglo, que fueron rechazadas, continuando después una breve y acalorada discusión. La comisión defendía la razón que asistía a los reclamantes, mientras el administrador se encerraba en una porfiada negativa. De súbito sacó éste su revólver y disparó contra el compañero Viveros matándolo instantáneamente. Después de lo ocurrido Kid huyó hacia el interior del establecimiento, siendo perseguido algunos miembros de la comisión, lo que dio origen a la nueva intervención de los policías que estaban ubicados por donde Kid pasó. En este acto murieron los compañeros Teherán y Espinoza y un policía. Mientras esto ocurría, grupos de obreros que desde Natales se dirigían a Bories para imponerse de la situación, fueron atacados desde el retén próximo al Chorrillo Natales, muriendo algunos de ellos".
Batalla campal
"Los hechos señalados provocaron entre los obreros y el pueblo en general, tal indignación que no es posible describirla. Se habían encendido los ánimos en su grado máximo, iniciándose en eso mismos instantes la batalla campal que duró todo el día 23 de enero. Para suplir la falta de armas, los obrero requisaron las que tenían la policía y las casas comerciales Stubenrauch y Compañía Braun y Blanchard. El fuego cesó debido a la intervención de la Cruz Roja que sirvió de mediadora, procediendo al mismo tiempo a recoger a los muertos y a los heridos. Cayeron aquí los compañeros Juan Saldivia, Alejandro Muñoz y Ramón Mansilla. Hubo también numerosos herido, yendo la mayor parte de ellos a curarse a sus propias casas para evitar compromisos, y el resto fueron atendidos por la Cruz Roja. En esa misma acción murieron cinco policías. Restablecida la calma, los obreros armados patrullaban la ciudad, haciendo el recorrido a pie y en camiones, para evitar abusos y mantener el orden en la población".
Fuerzas de Punta Arenas
"Días después llegaron fuerzas militares desde Punta Arenas, a cargo del capitán Numa Herbaje, para tomar el control de Natales. Recién entonces hizo su aparición el mayor Bravo, subdelegado de Última Esperanza, que había permanecido escondido varios días. Casi simultáneamente con la llegada de las fuerzas militares, un barco fondeó en la bahía, trayendo a su bordo al señor juez señor Miranda Aguirre, quién venía para instruir el sumario correspondiente. Instalado a bordo de la misma nave, comenzó a tomar las declaraciones del caso y a ordenar la detención de numerosos compañeros, que fueron trasladados a la cárcel de Punta Arenas. En el mismo buque llegaron detenidos los compañeros Francisco López Seiza, Francisco López Hernández y Florindo Zúñiga Aguilar, que fueron comisionados especialmente por la Federación Obrera de Magallanes, cuando se supo del estallido del conflicto. Después de algunas diligencias judiciales, fue puesta en libertad la mayor parte de los compañeros, quedando encarcelados por varios años, entre otros, los obreros José Labra, Ventura Muñoz, Francisco Vásquez, Angel Legnazzi y Luis Ojeda González".
Epílogo
"En el cementerio de la vecina ciudad, en un mausoleo de Carabineros, descansan los restos de los miembros de la policía que murieron en estos sucesos. Una tumba aparte guarda los despojos mortales de los trabajadores que sucumbieron en la cruenta lucha, que tiñó de sangre el pacífico pueblo natalino".
Lo fondearon en el estrecho
Ulises Gallardo tuvo muchas experiencias en su vida. La más dramática fue, sin dudas, cuando lo "fondearon" en el Estrecho de Magallanes. El escritor Francisco Coloane, refiriéndose a la personalidad y a la aventura del personaje, dijo: "Su infancia de obrero sólo le permitió asistir tres meses a una escuela primaria; pero con esta ínfima base ha llegado a ser un luchador obrero de cultura, que ha dirigido y redactado diversos periódicos que José Ingenieros recomendaba como la primera que debía aprenderse: LA DE SER HOMBRE: Ulises Gallardo la aprendió cuando era un niño aún. Pero un hecho puede sintetizar toda una vida de este hombre del sur: en 1920, a raíz de uno de los sangrientos sucesos que han jalonado la luchas obreras en Magallanes, después del trágico incendio de la Federación Obrera con un buen número de trabajadores en su interior, Ulises Gallardo fue fondeado con otros cuatro compañeros en la bahía de Punta Arenas. Frente a la desembocadura del Río de las Minas lanzaron al mar a este hombre, con pesos de fierro amarrados en los pies; después de darle algunos remazos en la cabeza; pero los remazos no lo aturdieron, logró zafarse de las amarras en el fondo del mar y salvarse gracias a uno de esos característicos bancos de arena, movedizos, que se forman en la desembocadura de los ríos. Los compañeros de Gallardo perecieron ahogados".
Relato
En su obra "Las grandes masacres", Patricio Manns recogió el siguiente testimonio de Gallardo: "Me amarraron una piedra a los pies, que ya tenían preparada. Como a cuatrocientos metros de la orilla, yendo hacia bahía Catalina, una ola casi dio vuelta la chalupa. Tuvieron miedo los carabineros. Uno de ellos, con quién nos conocíamos, insinuó al que hacía de jefe que me dejaran allí, a lo que éste accedió. Siempre he creído que el carabinero hizo la insinuación con el fin de que yo tuviera alguna posibilidad de salvarme. Grandes fueron mis esperanzas cuando pisé fondo y el agua de la resaca me dejaba descubierta la cabeza, lo que me permitía respirar cada cierto tiempo, aprovechando el vaivén de la marea. Así, me inclinaba cada vez que podía, tratando de desatar la piedra que tenía amarrada con alambre a los pies. Las ansias de vivir me permitieron mantenerme sereno hasta que estuve seguro que los carabineros habían llegado a tierra. Entonces empecé a gritar, llamando al guardafaro. Luego vi una llama y una sombra que se acercaba. Era el farero. Me sostuvo fuera del agua hasta que logré desprenderme de la piedra. Entonces él me trasladó a tierra y me ocultó por varios días. Después tuve la oportunidad de huir por mar".
Domingo, 01 de Agosto de 2004 16:50 ;?> Hay 1 comentario.
13/07/2004
UNA HIJA DE TOLSTOI EN LA PATAGONIA
Cuando el gran poeta Evtushenko vino a Natales
Volodia Teitelboim (*)- Publicado en Patagonia Mía
A comienzos del año 1968 escuchamos de los labios del poeta Eugenio Evtushenko una historia que nos dejó pensando. Por los días de Navidad del 67, junto al escritor chileno Francisco Coloane, viajó al extremo austral de Chile y del mundo, a Punta Arenas. El poeta, de amanecida, se arrodilló con toda la teatralidad de su temperamento, a las orillas del Estrecho de Magallanes y se lavó la cara con esa agua que para él estaba llena de símbolos. Llegaron a Puerto Natales, poblado patagónico, que para nosotros comparte su condición de “finis térrea” con esos andurriales remotos que llevan el nombre sugerente de Ultima Esperanza, donde el Gobierno nos fijó sitio de relegación en octubre de 1947.
Época, de verano, noches blancas chilenas. El borrascoso “cicerone” Coloane, que conoce esas comarcas y esos hombres como la palma enrevesada de su mano, hace de Virgilio pecaminoso y decide acortar la larga claridad nocturna invitando a su amigo a remojar la sed del camino. La dama que atendía el mesón al parecer se sintió halagada y hasta conmovida cuando le presentaron con gran prosopopeya al poeta ruso de tono rubio pajizo. Según Evtushenko, enhebró con ella el siguiente diálogo, del cual pido confirmación a Coloane, quien garantiza su veracidad silenciosamente, con leve inclinación de cabeza.
El ruso somete a la mesonera, casi como un agente provocador de conversaciones, a un interrogatorio con mezcla de estilos, literario y policial: ¿le gusta la poesía? Responde con un sí, que puede interpretarse como la contestación convencional y a la defensiva que cualquier mujer daría en un caso análogo aunque la poesía le interese sólo para barrer el suelo. ¿Y que poeta le agrada? Se acoraza, tras el peto frágil de la ambigüedad: varios. El poeta, como un perro rastreador de almas desconocidas, quiere saber que hay detrás de esa respuesta demasiado genérica e imprecisa. Persiste implacable, escudriña, intrusea, indiscreto, cercándola con las púas de un cuestionario fisgón y minucioso. ¿Le gusta Neruda? Sí, es el poeta chileno que más me agrada. ¿Y Nicanor Parra?- Lo encuentro interesante. ¿Conoce usted algún escritor ruso? La misma anfibología de antes: Sí, varios. ¿Pero en particular? Silencio. ¿Conoce a León Tolstoi? -Sí. ¿Qué conoce de él? Varias cosas, responde la damisela oscurecedora y equivoquista. ¿Cuáles? Nómbreme una. Ana Karenina. ¿Conoce Resurrección? La mujer contesta: yo soy un personaje de Resurrección. ¿Cuál? -Katiuscha Maslova.
El poeta se asombra. La ventera le cita otros libros de Tolstoi, diversos autores rusos, muchos títulos. Hasta pretende haberlos leídos. Evtushenko la observa por el rabillo del ojo incrédulo. Ella le propone: “Vamos a mi pieza”. Convite sumamente antiguo, un millón de veces oído en los burdeles pobres o lujosos. Helo aquí en el taller de trabajo horizontal de una mujer de la vida, donde ella atiende sus negocios, recibe a sus clientes y amigos, por donde noche a noche pasan trashumantes agentes viajeros, capataces de arreo, campañistas, peones y domadores, contrabandistas, marineros, obreros venidos de los frigoríficos, velloneros, esquiladores, hombres con olor a bestia, a pampa, a soledad y a distancia.
Pero los muros están cubiertos de libros. Divisa obras de Tolstoi, de otros escritores rusos. Saca un volumen del estante. Con su práctica del lector siente que esas páginas han sido recorridas por ojos y yemas de dedos. Están trajinadas por el tráfico constante de las manos que pertenecen a un cuerpo que es de la comunidad y a un alma que en medio de todos los contactos permanece solitaria.
Se queda atónito cuando descubre el único cuadro del cuarto. En lugar de la Virgen María o del Sagrado Corazón de Jesús -que son en Chile las púdicas o sangrantes imágenes habituales y perdonadoras que decoran los muros en las habitaciones de las meretrices arrabaleras- lo contempla, instalado en una vieja y gran fotografía tutelar, el viejo conde. Si, ¡convéncete! León Tolstoi preside la pieza de ese cisne perdido. Si viviera, tal vez esto hubiese alegrado su corazón y su cuerpo que de mozo fornicaba en los burdeles y se emputecía como loco. Surcado por vientos de duda y desesperación aún peores de los que cruzan las estepas magallánicas, conoció las busconas. Quizás alguna vez las amó y por eso escribió un cuento desolador sobre el hombre que se acuesta en un lupanar con su hermana ignorada. Y después, no recuerdo bien si el o ella, se pega un tiro.
El poeta Evtushenko grita, en su castellano desvergonzado, sólo un ¿Cómo? ¡Tolstoi!
-Si-asiste. Cuando mis amigos de las estancias entran a esta pieza, miran siempre el retrato y muchos preguntan: ¿Quién es ese caballero? Comprendo que no puedo entrar en explicaciones que no comprenderían. Casi siempre vienen muy apurados. Sólo les contesto: “Es mi padre”.
No era Francisca, la hermana. Era su hija chilena. La hija pecadora del gran pecador arrepentido y nunca redimido. El poeta termina el relato muy exaltado (no le cuesta mucho). Anuncia: “cuando vuelva a Rusia, escribiré un poema que tendrá por titulo: ‘La Hija de León Tolstoi’”.
Lo escribí -me dice junto a una mesa instalada en la oscuridad de una dacha en Peredelkino, en junio de 1969- pero quedé muy insatisfecho. Resultó una hija pálida de Tolstoi.
Su nombre, a medio siglo de su muerte, sigue penando como anima de la discordia en el centro de la polémica contemporánea, sin exceptuar a Chile.
(*) El autor es Premio Nacional de Literatura. Este artículo es de su libro " Hombre y Hombre" y llegó a nosotros gracias a la gentileza de Carlos Vega Delgado
Martes, 13 de Julio de 2004 21:39 ;?> No hay comentarios. Comentar.
20/06/2004
DON ANTONIO
Romedil Bitterlich Vásquez
En las esquinas de Ladrilleros y Bulnes existió una casa enorme, que ocupaba casi la mitad de la cuadra. Este lugar fue utilizado para toda clase de negocios, desde casa de diversión hasta para una escuela fiscal. Era muy amplio y tenía más de 16 habitaciones.
En esta casa vivió mi familia. Aquí mi padre instaló una cantina y un hotel a los que llamó “Valdivia”, nombre que se debía a que nosotros éramos originarios de esa ciudad.
Mi padre, además, trabajaba en el Frigorífico “Natales”. Allí se desempeñaba de “roldanero” en las faenas de carneo. Estas roldanas eran de fierro y pesaría cada una alrededor de 4 kilos. Su trabajo consistía en entregar roldanas a 12 carniceros que trataban de faenar 200 animales diarios y algunos, los más expertos, podían superar esta cifra. El frigorífico en las temporadas de mayor actividad carneaba alrededor de tres mil animales diarios, de manera que este trabajo había que hacerlo rápido, para que a los carniceros no les faltaran roldanas.
Curiosamente mi padre llegó a Puerto Natales contratado como pianista. Había realizado sus primeras “armas musicales”, si podemos llamarlo así, en el teatro “Edén” de Valdivia. Allí debía tocar las piezas de piano cuando en las películas mudas de cowboy se producían disparos, o cañonazos en las de guerra.
Un día el dueño del teatro lo sorprendió pulsando el teclado e intentando elaborar sus primeras melodías. Lo retó, pero después le preguntó si quería aprender más. Así se hizo, lo llevaron donde un pianista profesional que le enseñó a tocar algunas piezas musicales y cuecas, que estaban de moda en ese momento. A partir de ese instante el dueño del teatro le subió el sueldo.
Al aparecer un aviso en la prensa local solicitando un pianista para Natales, se presentó junto a mi madre, que tocaba la guitarra. En Natales tuvo la oportunidad de conocer otros pianistas que le enseñaron nuevas melodías. Él siempre me decía:
-A mí me falta mucho para ser un buen pianista.
Nos trasladamos desde Puerto Montt a Puerto Natales en el vapor “Alfonso” y llegamos en auto a Puerto Natales en medio de una gran nevazón. Era el mes de mayo de 1925. En la ciudad fuimos recibidos por Floridor Sobrazo y Manuel Villanueva, personas que mis padres habían conocido en Valdivia y a los que unía una gran amistad. Para los “dieciocho” mis padres animaban las fiestas patrias en las fondas que se realizaban en el teatro “Libertad”, en el teatro “Apolo”, o en las ramadas que se realizaban en el sitio eriazo ubicado en la calle Bulnes con Tomás Rogers (donde actualmente se encuentra la comisaría de carabineros). Conformaban un hermoso dúo y la gente llegaba a rabiar zapateando sus cuecas.
En el campo societario fue socio fundador y maquinista de la Primera Compañía de Bomberos de Puerto Natales. Esta es la historia simple de Antonio Bitterlich González, mi padre.
Tomado de su libro "Rostros Inolvidables" - Puerto Natales - 1995.
Domingo, 20 de Junio de 2004 16:11 ;?> No hay comentarios. Comentar.
16/05/2004
LA EXPEDICIÓN DEL CAPITÁN EBERHARD
Impactos - Año 1 – Nº 9 - Punta Arenas, 2 de junio de 1990.
por Sergio Lausic Glasinovic
En estos días en que Puerto Natales celebra un año más de presencia en la historia de Magallanes y de Última Esperanza en particular, se hace necesario para las nuevas generaciones -y porque no decirlo, y para las antiguas- los pormenores que caracterizaron a la expedición de Herrman Eberhard a Última Esperanza y que dieron con su descubrimiento y exploración, tanto marítima como terrestre. ¿Que se puede decir sobre los datos biográficos de Herrman Eberhard? Fue este un hombre de mucho temple y una de las personalidades más interesantes de los pioneros del austro patagónico. Había nacido un 27 de febrero de 1852 en Ohlau, en la región de Silesia, Alemania. Cuando tuvo la edad de iniciar la escuela fue enviado por sus padres al "Cuerpo de Cadetes" en Wahlstatt. Más tarde proseguirá sus estudios en este mismo instituto militar de educación secundaria. Con posterioridad se trasladará a Berlín para culminar con sus estudios de bachillerato e ingresar al ejército prusiano con el grado de teniente.
Tras la aventura
Pero a Hermann Eberhard le llamaba, en sus ideales de juventud, la vida de aventuras y empresas que el mar le mostraba en sus sueños y aspiraciones íntimas. De esta manera decide ingresar a la marina dejando en 1869 su carrera para alistarse como simple marinero en un buque de cabotaje alemán. Su capacidad, tenacidad y espíritu de superación, fueron en Eberhard lo suficientemente abundantes para llegar a ocupar los puestos de piloto y finalmente de capitán, después de los exámenes de rigor correspondientes. De esta manera, la compañía naviera "Kosmos" le confía una nave para estacionarla en las islas Malvinas. Un dato importante en este inicio de su vida en la región austral patagónica, lo será su nombramiento en 1899 de cónsul alemán en Río Gallegos, cargo que desempeñó hasta 1904. Con ello se transforma en el primer cónsul que el Imperio Alemán de la época había nombrado para aquella ciudad argentina. Su deceso a una edad todavía vital para el ser humano, 56 años, truncó toda una enorme capacidad de trabajo, logros y sueños para él, como para la misma comarca de Última Esperanza. Nuevamente como en su primera definición hacia su futuro personal, Eberhard definió muy acertadamente al renunciar, una vez más, a un mundo que tenía ya programado por delante. Abandonará su vida marinera de porvenir seguro para dar paso a su ensueño de descubrir y lograr para él y los suyos un mejor lugar para hacer realidad sus sueños de grandeza creadora. Eberhard es otro de los tantos ejemplos del poder de atracción que tiene este vasto hinterland patagónico; del embrujo por así decirlo de sus paisajes y, más que nada de la posibilidad de que aquí, en la tierra Patagónica meridional, el hombre puede llegar a construir su futuro con completa libertad a sus aspiraciones.
Traslado de rebaño
Volviendo al momento de su destino a las islas Malvinas, a Eberhard le corresponderá trasladar hacia la incipiente colonia de Magallanes los rebaños de ovejas, que embarcados en el archipiélago de la eterna disputa, eran traídos hasta la nueva tierra que los estaba esperando con ansias de futuro promisorio. Y es así que fueron desembarcados en Oazy Harbour para H. Reynard, en Punta Delgada para Waldron y Wood y en Useful Hill Station para Douglas. En estos viajes vio Eberhard las grandes posibilidades que la explotación ovina presentaba para estas regiones, como los conocimientos necesarios para interesarse por una empresa de esta índole. Con estas nuevas ideas en el pensamiento, Eberhard renuncia a la compañía "Kosmos" y a su cargo de capitán, para lanzarse, ahora, a una actividad que lo llevará a la historia de las figuras célebres del devenir patagónico. Inicia en una primera etapa, sus sueños de colonizador y ganadero al asentarse tras una interesante expedición de búsquedas de tierras aptas para el pastoreo de "Chymen Aike", a orillas del río Chico en el territorio de Santa Cruz. Corría ya el año de 1887 y su contrato con el gobierno argentino le aseguró 40 mil hectáreas. Traerá a su familia que lo esperaba en Puerto Stanley y se puso de lleno a trabajar en su nueva aventura. Pero como él mismo lo dirá en su diario personal "… o era joven, tenía mucho entusiasmo para la empresa…", así que pronto comenzó a interiorizarse de las diversas expediciones patagónicas y de sus resultados. Por esa razón le comenzó a llamar su atención sobre las tierras que los ingleses llamaban en sus cartas geográficas como "Plains of Diana" (Llanuras de Diana) y a las cuales parecía que nadie había alcanzado a llegar. Como el mismo Eberhard lo dirá posteriormente y dado el resultado negativo de las expediciones "… me vino la idea de que el mejor modo de obtener una vista general de las regiones en cuestión de la Patagonia, sería el de hacerlo por mar… "
Expedición
Será en el mes de mayo de 1892 con la llegada a "Chymen Aike" de Augusto Kark, que comienzan a planificar esta expedición a las "Llanuras de Diana". El 1 de junio inician su camino hacia Punta Arenas donde, con el consentimiento y apoyo del cónsul alemán Rodolfo Stubenrauch, obtiene permiso y medios para lograr su cometido. La expedición la conformaban el propio Eberhard, Kark ya mencionado, más Teodoro Huelphers y dos marinos ingleses de apellidos Game y Cattle. Todos ellos se embarcan el 12 de junio en el "Africa" con todos sus materiales adquiridos en Punta Áreas, con la intención de que los dejen en Itmus Bay, para seguir por su cuenta. Tras algunas peripecias en este viaje que piloteó el mismo Eberhard, llegan a destino en el interior del canal Smith. Una vez en Itmus Bay, comienzan las zozobras de los expedicionarios, como a la vez el temple y capacidad de superar los peores avatares. La naturaleza, desde ese día 15 de junio, se les presentará con toda su violencia característica de estas latitudes australes. Ya al día siguiente inician la navegación en un bote adquirido para esos efectos expedicionarios. Se trata de una embarcación comprada en Punta Arenas y que había pertenecido al vapor alemán "Cleopatra" naufragado en Punta Dúngenes. Con este bote, cargado de vituallas se lanzaron canales adentro para llegar a su objetivo. El tiempo atmosférico les fue siempre adverso, ya que la lluvia el viento fuerte lo acompañaron en toda la navegación, más las vicisitudes de un mar desconocido y lleno de peligros. Hacia el día 17, un ataque de reumatismo hizo que a Eberhard lo ayudaran a levantarse. Ya la temperatura estaba bajo los cero grados. Tuvieron que zarpar el 18, aún Eberhard sufriendo fuertes dolores reumáticos y así el con el trabajo de remos del resto de los expedicionarios, siguieron navegando por el llamado Unión Sound. El día 19, después de pernoctar para pasar la noche y reponerse de la dura jornada diaria, la expedición siguió su curso. Al llegar al día 20 se encontraban al lado opuesto del Paso de Kirk donde en sus cercanías lograron acampar. Será el 22 de junio que estuvieron a punto de zozobrar, ya que la fuerte corriente del canal los llevó a velocidad vertiginosa entremedio de torbellinos peligrosísimos. Dice Eberhard en su diario que frente a esta situación de peligro "… mi tripulación se portó como hombres y verdaderos marinos". Ya hacia el 23 de junio navegaban sobre el canal Obstrucción. Será el 25, cuando en conjunto con Kark, inician ambos una expedición hacia el interior de la costa donde habían pernoctado, río arriba descubren una laguna que llaman "Lago Luisa". Aquí se darán cuenta que no podrán llegar hasta las "Llanuras de Diana". Por tal motivo el 2 de julio deciden nuevamente hacerse a la mar. Será la primera oportunidad en que tendrán un encuentro pacífico, pero lleno de recelos, con los habitantes autóctonos del lugar. Ese mismo día desembarcan en una pequeña bahía que llaman "Lee". Al día siguiente emprenden de nuevo la navegación, alcanzando la bahía Moore. Como buscaban agua y al hallarla en un río que no tenía desembocadura lo designaron como "Río perdido". Al iniciar una expedición hacia el interior se dieron cuenta que los terrenos eran aptos para la cría de ganado. Ya el 4 de julio, emprenden el cruce del Seno, para lo cual tuvieron que romper inicialmente la bahía donde habían pernoctado. Al día siguiente excursionaban hacia el interior, siguiendo la corriente de un río y así descubren que pasado el murallón de calafates, se les presentaba una vega abierta y llena de pastos abundantes. Siguieron avanzando y al remontar un cerro se les presentó lo que parecían ser las buscadas "Llanuras de Diana". Desde la "Sierra Dorotea", así designada por la expedición, la tierra se le presentaba como la mejor que habían visto hasta ese instante. Este tipo de trabajo expedicionario, lo volvieron a repetir el 6 de julio, donde Eberhard comprueba que las tierras son aptas para el trabajo ganadero "… aunque requiere mucho capital y ruda". Como el tiempo empeorará por las nevadas, se tuvieron que trasladar hacia otros puntos del interior del seno. Ya habían denominado a un río "Cuchara"; ahora les tocará el turno a las islas "Ratón", "Lagartija" y "Guanaco". Hacia el Séptimo día continuaron recorriendo a pié las inmediaciones, confirmando la buena capacidad de los terrenos para un trabajo ganadero. Como les hacía falta agua buscaron la posibilidad de buscar en otro punto. En los días venideros, seguirá Eberhard recorriendo todo ese sector, tanto por vía marítima y terrestre. Uno de los últimos nombres para enriquecer la toponimia de Última Esperanza será el "Monte Prat". Debido a que el tiempo seguía muy inclemente, por los intensos fríos y nevazones, como también por el estado precario de los expedicionarios, es que Eberhard decide regresar. Ya los mismos víveres estaban escaseando, al mojárseles muchos de ellos. En todos los días venideros seguirán navegando y colocando nombres a diversos puntos del sector, no abandonándolos en ningún momento el mal tiempo que, en una oportunidad, les llegó a romper uno de los mástiles de la embarcación. Las anotaciones del diario de viaje del capitán Herrman Eberhard concluyen el día 5 de agosto, cuando hacían ya, desde hace algunos días, señas a diversos barcos para que los trasladaran a Punta Arenas. Habían llegado a una situación crítica, pues las lluvias constantes, más la escasez de víveres los había dejado agotados. Finalmente un vapor de la empresa "Kosmos" los divisó y así pudieron llegar a destino. Cabe hacer notar que, con posterioridad y debido al esfuerzo visionario de este verdadero pionero de las tierras magallánicas, pudo iniciar los trabajos de colonización de Última Esperanza. Fueron muchos los años de esfuerzo, de pérdidas y de sacrificio. El nacimiento de Puerto Consuelo fue sin duda alguna una de sus más firmes realizaciones y que llevó la civilización a esos parajes. El trabajo colonizador de Eberhard y sus familiares, fue como una chispa que iluminó también a otros impulsores del trabajo ganadero en Última Esperanza. Todo ello fue creando las condiciones, para que más tarde hiciera su aparición el primero centro poblado de este sector continental magallánico, Puerto Natales. Terminaré esta presentación del trabajo expedicionario de Herrman Eberhard con las palabras escritas por uno de los principales biógrafos y traductores, Werner Gromsch, el cual refiriéndose al trabajo colonizador de éste expresó en 1922: "El nombre Eberhard… quedará grabado con letras de oro en las páginas de la historia regional y de estímulo a las generaciones venideras las que han de conservar lo que sus antepasados supieron conquistar en ruda labor con innumerables sacrificios"
Domingo, 16 de Mayo de 2004 20:21 ;?> Hay 1 comentario.