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MIRANDO AL SUR - augusto alvarado


PEDRO LEMEBEL: DE PERLAS Y CICATRICES

<h2><u><hr>PEDRO LEMEBEL: DE PERLAS Y CICATRICES</u></h2> Por Aristóteles España

Conocimos a Pedro Lemebel a fines de los años 70 en Santiago, cuando aún se llamaba Pedro Mardones y era profesor de arte en un liceo de Puente Alto, absolutamente descolocado del sistema y ávido de lecturas, vida, política. Cada cierto tiempo lo veíamos lleno de rasguños, con los ojos morados, en actitud provocativa frente a la policía y a los matones que merodeaban cerca de Plaza Italia en la capital, especialmente en el bar El Castillo Francés, guarida de poetas, actores, y todo tipo de personajes que pululaban en busca de un vaso de vino o una conversación antes del toque de queda.
Frecuentábamos ese lugar con Jorge Teillier, Carmen Berenguer, José Ángel Cuevas, Álvaro Ruiz, Carlos Mellado, Hernán Miranda, el pintor Nemesio Antúnez, los actores Tennyson Ferrada, Aldo Parodi, Alfredo Castro, Andrés Pérez, el locutor magallánico Yerko Hromic. Llegaba también la escritora Yolanda Lagos, a la que apodábamos La Coneja quien solía cantar arias y canciones en inglés minutos antes de las once de la noche, momento en que por arte de magia, todos desaparecíamos.
Allí, Pedro Lemebel empezó a acumular material literario para sus futuros proyectos, como el maravilloso libro de crónicas “De perlas y cicatrices” (Ediciones Lom, Santiago, 2003).
Lemebel es el símil chileno de Charles Bukosky, el gran narrador norteamericano, en su forma desenfadada de abordar los temas de la intemperie, escribiendo lo que vive, con pequeñas dosis de invención, pero siempre en los límites de la realidad. Pedro es capaz de modificar los caminos a su antojo para luego recrear esos segundos de magia con lujo de detalles absolutamente ciertos, pero que a un lector desprevenido sorprendería por el éxtasis de cada locura que limita con la ficción total. Qué escritor podría orinar a un alcalde de provincia y vomitar sobre los invitados lujosamente vestidos para después ser aclamado por los jóvenes de la ciudad. Solamente nuestro amigo.
En este libro Lemebel cuenta su amor por Camilo Escalona. Amor platónico, sin duda, que molestó más de una vez al actual diputado por Lota y ex Presidente del Partido Socialista a quien no le causó gracia esta confesión. Pedro fustiga al cura Hasbún, se ríe de la Cecilia Bolocco, por sus páginas caminan Palmenia Pizarro, Miriam Hernández, habla de Carmen Gloria Quintana, de la matanza de Corpus Christi, y retrata la sociedad chilena de los últimos veinte años como un agudo paisajista psicológico; porque de eso se trata este libro. Un gran retrato del chileno y chilena que atravesó desde el miedo y la represión de una dictadura a una especie de carnaval democrático donde todos apostaron a otra cosa. No así Lemebel, quien siempre fue un out sider, un marginal que asumió su homosexualidad en un mundo cínicamente machista y se convirtió de la noche a la mañana en un ícono de la cultura chilena, donde representa a un sector de la sociedad con toda la dignidad de las minorías del mundo.
“De perlas y cicatrices” en un ensayo sobre las miserias humanas de una sociedad que se cree exitista y democrática, un canto a la vida y al sentido común de un pueblo injustamente maltratado. Dice el escritor: “Este libro viene de un proceso, juicio público y gargajeado Nuremberg a personajes compinches del horror. Para ellos techo de vidrio, trizado por el develaje póstumo de su oportunista silencio, homenajes tardíos a otros, quizás todavía húmedos en la vejación de sus costras. Retratos, atmósferas, paisajes, perlas y cicatrices que eslabonan la reciente memoria, aún recuperable, todavía entumida en la concha caricia de su tibia garra testimonial”.
Pedro Lemebel nació en 1955 en Santiago, es escritor y artista visual. En la década del 80, junto a Francisco Casas formaron el colectivo de arte “Las Yeguas del Apocalipis”. Ha publicado: “Incontables”; “La esquina es mi corazón”; “Loco afán”; “Tengo miedo torero”. Gran parte de su texto “De perlas y cicatrices” fueron leídos como crónicas en la radio Tierra de Santiago.
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