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MIRANDO AL SUR - augusto alvarado


EL FÍN DE OTRO MITO

<h2><hr><u>EL FÍN DE OTRO MITO</h2></u> Por Manuel Rodríguez Uribe

Qué extraña sensación es esa cuando un mito se viene el piso, cuando el mito se diluye en la violenta crudeza de la realidad. Los pueblos y, en particular, los pueblos latinoamericanos, parecen haber vivido históricamente en la necesidad de tener un mito que les dé coherencia a sus creencias y sus aspiraciones, y también muy frecuentemente ese mito se personificaba en un caudillo, en un líder, en un elevado personaje ubicado por encima del bien y por debajo del mal.

Esos personajes se han permitido escribir la historia, amañándola a su imagen y semejanza con la potencia reconstructora del billete, de la utopía o del cañón, y los historiadores se han dado a la tarea de reescribir nuestras historias, bajo el signo de aquellos insignes próceres ubicados por el imaginario colectivo en un altar virtual de virtudes inalcanzables...

En el caso del dictador chileno, sin embargo, el mito continuaba encarnado en la mente de sus evidentes seguidores que se habían permitido colocarlo, con nombre, cargo y charreteras, a la misma altura de nuestro Bernardo O'Higgins, aunque la Patria se duela de tales comparaciones miserables.

El hecho concreto es que esos aduladores, seguidores, fanáticos y partidarios de Pinochet, que los hay a no dudarlo, deben haber dormido inquietos estas últimas noches en Santiago: resulta que el mito se les comienza a desvanecer. Una comisión del Senado de Estados Unidos, buscando desesperada y meticulosamente información que les permita rastrear las innumerables redes que vinculan al narcotráfico, la corrupción, el terrorismo, los fundamentalismos, el lavado de dinero y las maniobras de baja política, devela ahora lo que muchos chilenos olían sin querer decir dónde estaba el excremento: la corrupción y los chanchullos de dinero en la más alta autoridad de la dictadura. El propio dictador, ahora devenido apenas dictadorcillo casi tropical, resulta que manejaba millones de dólares en cuentas secretas personales y corporativas, que circulaban bancariamente de EE.UU. a Gran Bretaña y de la capital americana a Bahamas.

El fin del mito. El fin del mito del liberador de la Patria. El fin del mito del patriota consumado, inmaculado e intocable.

Como titulaba "La Nación" de Santiago hace unos días: "y además millonario...", como diciéndonos en nuestra cara que los senadores estadounidenses sacaron a luz las mismas heces, que nosotros los chilenos no queríamos reconocer se encuentran en el fondo de ese pozo negro. Es decir, su ficha médica o prontuarial podría decir perfectamemnte: "general chileno que traicionó al Presidente que lo nombró Comandante en Jefe, victimario del Presidente de la República, victimario de millones de chilenos, liberador de las empresas chilenas y extranjeras, dio un golpe de Estado en 1973 y se hizo dueño del fundo Chile durante 17 años, ocultó los miles de individuos que asesinó, y millonario de desconocido origen con nutridas cuentas bancarias en Estados Unidos, Gran Bretaña y Bahamas".

Tan patriota era, que prefirió esconder sus dineros en un banco de Estados Unidos y no en un banco chileno como sería de esperar en un chileno patriota que se precia de tal.

Se le cayó el uniforme al mito y el mito ha quedado desnudo. Chileno...

2 comentarios

libertad -

Son un grupo de enfermos que no ven el futuro y pretenden que todos estemos contagiado con su odio que lo unico que les permite tener presencia y ganar dinero, mejor trabajen como los demás ciudadanos de chile y no roben con el engaño de gente ignorante.

Sensei -

Pues bien que ayudaron en su día los yankis a Pinochet.

La mierda es que no consiguieron traer al viejo a España para que se le diera aquí lo suyo y bien dado.

Sé feliz y folla mucho!