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MIRANDO AL SUR - augusto alvarado


MAR PARA BOLIVIA: UNA EXIGENCIA HISTÓRICA

<h2><hr><u>MAR PARA BOLIVIA: UNA EXIGENCIA HISTÓRICA</h2></u>
Foto: Tomás Moulian


por Tomás Moulian (*)
www.elmostrador.cl


Existe en nuestro país una gran cantidad de temas cuyo tratamiento despierta pasiones desproporcionadas. A causa de ello son evitados por columnistas, intelectuales o políticos, puesto que el costo de abordarlos es demasiado alto. Sin embargo, el tupido velo de silencio no los resuelve ni los hace desaparecer, solo impide su discusión y dificulta su abordaje racional. Así, es marginado, de las conversaciones entre ciudadanos, un conjunto de problemas reales. Estas actitudes inquisitoriales contra quienes se atreven a tomar posiciones no convencionales sobre ciertos temas forman parte de un dispositivo de censura y amedrentamiento que opera respecto de ciertos temas culturales y de otros considerados “patrióticos”.

Uno de los asuntos que despierta reacciones viscerales es manifestarse a favor de la concesión de un acceso marítimo a Bolivia. Cuando alguien osa pronunciarse sobre el tema, se arriesga a ser acusado de vulnerar intereses nacionales y de cometer el pecado de mancillar el heroísmo de nuestros soldados caídos en combate.

En esta ocasión estas operaciones de terrorismo verbal han afectado al presidente del Partido Socialista, Gonzalo Martner. Este, en declaraciones a periodistas alemanes, se manifestó a favor de una solución de ese problema histórico, que entorpece nuestras relaciones políticas, culturales y de todo tipo con un país para el cual su reclusión es vivida como una dolorosa herida. En general, no comparto las declaraciones de este dirigente, pero en este caso ha tenido coraje cívico.

Cada vez que este tema sale a colación, la palabra Patria es pronunciada a destajo. Pero es necesario introducir alguna claridad en el uso legítimo de ese concepto. La guerra del Pacífico no tiene el mismo estatuto que la de la Independencia, en la cual estaba involucrada, efectivamente, nuestra identidad nacional.

El más sumario análisis histórico muestra que hay muchos tipos de guerras. Solo algunas afectan intereses nacionales globales y tienen el carácter de patrióticas. Es el caso de los conflictos de liberación nacional o de los conflictos que involucran concepciones civilizatorias, por ejemplo aquel que enfrentó el fascismo y la democracia. Allí puede hablarse con razón de patria o pueden utilizarse con rigor y con verosimilitud legitimaciones universales.

Pero debemos tener el coraje de reconocer que no fue ese el carácter de la guerra del Pacífico. Ella constituyó un conflicto cuyo objetivo era la expansión comercial y la salvaguardia de los intereses contingentes de algunos inversionistas. Se trata de una guerra de gran importancia para nuestro desarrollo como sociedad capitalista, pero no de un conflicto en el cual estuvieran puestos en juego nuestros intereses nacionales de carácter universal.

Ello no significa, por cierto, que los muertos en el combate de Iquique, en la batalla de la Concepción o en la toma del Morro de Arica no sean héroes. Lo son como para Inglaterra los soldados muertos en la conquista colonial de la India. Pero tienen ese carácter pese a que la causa por la que dieron la vida carecía de universalidad o, como en el caso del ejemplo inglés, se trataba de un recurso para la expansión comercial de una sociedad necesitada de materias primas y mercados para sus productos manufacturados, operación envuelta (como es obvio) en la retórica civilizatoria.

El caso de Chile solo se diferencia en los detalles, entre ellos la magnitud de los territorios involucrados. La crisis de los años setenta del siglo XIX que afectó a nuestro tradicional mercado minero y al mercado transitorio del trigo colocó al país en una situación delicada. El triunfo en la Guerra del Pacífico convirtió a Chile, de la noche a la mañana, en una importante potencia exportadora.

Por ello constituye una retórica mañosa escudarse en los grandes valores de la Patria para mezquinarle a Bolivia una salida al mar. Debemos darle un enclave que le permita romper su enclaustramiento por vocación latinoamericana, por realizar gestos políticos de integración. Hace mucho tiempo que debimos hacerlo. Pero, en todo caso, más vale tarde que nunca.

Nada deben tener que ver nuestros gestos de reconciliación con Bolivia con los negocios del gas. Tienen razón aquellos que dicen que los reclamos políticos no son solo un asunto contra Chile. También revelan la postura de ciertos grupos que pretenden que esa gran riqueza no represente solo el negocio de las transnacionales, sino la posibilidad de un polo nacional de desarrollo. Hay pues que separar ambas cosas.

Tenemos con Bolivia una deuda histórica. El verdadero gesto patriótico consiste en reconocerla.

* Rector de la Universidad ARCIS.

Un comentario de Rolando Mermet



Buenos Aires, 22 de julio de 2004

Un buen alegato por la salida al mar. Y escrito por un rector universitario de Chile. Eso es lo principal. Lo aplaudo. Pero discrepo cuando afirma:

(...)hay muchos tipos de guerras. Solo algunas afectan intereses nacionales globales y tienen el carácter de patrióticas. Es el caso de los conflictos de liberación nacional o de los conflictos que involucran concepciones civilizatorias, por ejemplo aquel que enfrentó el fascismo y la democracia. Allí puede hablarse con razón de patria o pueden utilizarse con rigor y con verosimilitud legitimaciones universales. (...)

Abelardo Ramos decía que la guerra entre fascismo y democracia era una guerra entre un imperialismo que había llegado tarde al reparto del mundo, y carecía de colonias (Alemania), y otro que sí tenía Colonias. La ausencia de Democracia de unos, y su belicismo, eran hijos de esa necesidad de conquistarlas como fuera. De ahí su virulencia expansionista y belicosidad militarista. "La democracia" (Interna) de los otros, los Ingleses, o los Franceses, por ejemplo se asentaba en la expoliación y opresión totalitaria de millones de habitantes del Tercer Mundo. Habría que preguntarle a los Hindúes, Argelinos, Sudafricanos, etc., cual era la diferencia entre los métodos de "la democracia" de sus opresores, y digamos, las de Hitler.... Seguramente no encontrarían mucha diferencia.

En Gran Bretaña había parlamento, división de poderes, etc., al igual que en Francia, pero un hindú era poco menos que un esclavo de la Reina. O un Sudafricano o un Argelino, lo era de Franceses o Belgas.

El concepto "Democracia vs. Fascismo", fue adoptado y avalado por los PC latinoamericanos, solo luego de que el pacto Riberntrop-Molotov, fuera roto por la invasión Nazi a la URSS, y a partir de allí, y por necesidades de salvaguardar a Moscú, especie de Meca de la Revolución mundial. Hasta entonces, la caracterización de dicho conflicto era correcta, y era la de "Guerra interimperialista", y " carnicería intercapitalista".

Los Tercermundistas, debíamos mantenernos al margen de esta carnicería mundial, aprovechando al máximo, las favorables condiciones materiales para crecer y consolidar sustitución de importaciones, ganar independencia, y no enviar tropas al conflicto.

Los PC locales, (creo que todos), pagando tributo a su dependencia material y conceptual al eje de Moscú, abogaron por el intervencionismo a favor de los aliados, contra el eje (insisto, sólo después de la invasión Nazi a URSS), y así tildaron de Nazi a Perón, a Ibañez, a Getulio, a los militares Bolivianos nacionalistas, etc. Todo lo que no era pro Aliados, era pro nazi.

El rector chileno que escribe esta nota, probablemente sin saberlo, es tributario de esta concepción, al reivindicar la justicia o el carácter "patriótico" de la causa "Democracia vs. fascismo". Lo Patriótico, fue la neutralidad. Lo verdaderamente patriótico, fue aprovechar la coyuntura para desamarrar la coyunda que nos ataba y sojuzgaba.

Así lo hizo Perón, por ejemplo. Lo otro, era, (y lo es), ser tributarios de un pensamiento eurocéntrico y ajeno a nuestras reales necesidades como Latinoamericanos. Aplaudo al rector, que escribe a favor de la salida al mar para Bolivia. Pero cuestiono su visión eurocéntrica del problema de las guerras.

Como dice Pedro Godoy, otro chileno defensor de esa causa: "Todos los conflictos salvo Malvinas y la Guerra de EE UU contra México, han sido fratricidas. Guerras civiles entre hermanos de una misma Patria”.

En estas materias, y como decía el maestro de Bolívar, Simón Rodriguez: "O inventamos, o erramos".

Rolando Mermet
rmermet@yahoo.com.ar"
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