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MIRANDO AL SUR - augusto alvarado


HISTORIA DE LA AUTÉNTICA RUBIA MIREYA

<hr><h2><u>HISTORIA DE LA AUTÉNTICA RUBIA MIREYA</h2></u> Por José Steinsleger

La Jornada,
México, 1 de diciembre de 2004

“¿Te acordás, hermano?...” Los tangueros de verdad ("¡qué tiempos aquellos!") no olvidan Tiempos viejos, con letra de Manuel Romero y música de Francisco Canaro, grabado por Carlos Gardel en 1926: "¿te acordás, hermano la rubia Mireya?..."

Los uruguayos aseguran que la rubia Mireya existió. Le decían La Oriental y en fin, era uruguaya. Los argentinos disienten: se trataría de Mireille, personaje del poema de Frédric Mistral (premio Nobel de Literatura 1904), mitificado por el tango y la película muda El rey del cabaret (1923). ¿Quién fue aquella muchacha que gustaba de las noches con champaña, rompía corazones y bailaba tangos mejor que Malena?

El imaginario latinoamericano no reconoce muchas Mireyas. Así es que seguro que a la niña de la familia Moscoso nacida el primero de julio de 1946 en aquel pueblito de Panamá, sus conocidos le decían: "te llamas Mireya... como la del tango". La Mireya del tango se enamoró de un joven adinerado. Como era de esperar, acabó mal. En cambio, la Mireya panameña díjose desde chamaca "sí se puede" y a los 23 años se casó con Arnulfo Fufo Arias, tres veces presidente de Panamá, tres veces derrocado y tres veces más viejo (1901-88).

Luego de graduarse en "diseño de interiores" (1974), la señora de Arias decidió que la mansión del Fufo en Miami ameritaba ser redecorada. Sus amigas quedaron fascinadas. Pero Mireya refunfuñaba: "Estoy llena de sensibilidad social... Lástima que el doctor no me deja participar en política". Arias murió y 40 millones de dólares aterrizaron en la cuenta de la viuda. Gruber, el chofer, le ayudó a olvidar y a invertir el dinero en el mundillo político panameño. En 1994, año de los primeros comicios presidenciales desde la invasión militar de Estados Unidos (1989), Mireya perdió la contienda y cinco años después, la lideresa del Partido Panameñista Auténtico venció al actual presidente Martín Torrijos.

Desglosando la partida "discrecional" de la primera mujer en gobernar el país canalero (23.1 millones de dólares en el periodo 2000-04), el periodista Rolando Rodríguez observó lo siguiente en el diario panameño La Prensa (8 y 9/11/04):

* Palacio presidencial Las Garzas: remodelación de oficinas, muebles, cortinas, persianas, alfombras, vajillas, equipos audiovisuales y electrónicos: 130 mil dólares. Decoración navideña y bolsas de Navidad: 178 mil. Flores: 70 mil.

* Vestuario: "Una presidenta de Panamá no puede andar andrajosa", decía Mireya. Sólo en almacenes del país: 446 mil 800 dólares; su sueldo mensual de cinco años (7 mil). Joyería en tiendas exclusivas: 670 mil dólares.

* Residencia presidencial, privada y casa de playa: 320 mil dólares (incluye 3 mil de cojines y mil 200 de toallas y manteles). Automóviles: 208 mil 380 dólares (mantenimiento, alquiler y compra).

* Semana de Panamá en Mónaco (2003): 115 mil dólares más 34 mil dólares para traslado y pago del conjunto de Sammy y Sandra Sandoval y el ballet de "la señorita Herrera". Más "gastos médicos", hospedaje de funcionarios y parientes, viaje de su niño menor de cinco años a Estados Unidos (6 mil dólares) y delegación oficial a Los Angeles para condecorar al jinete panameño Laffit Pincay.

* Honorarios y compensaciones: 346 mil dólares a firmas mexicanas que sirvieron de asesoras en las negociaciones de un tratado de libre comercio con Estados Unidos; devolución de 40 mil dólares a su amiga Xiomara Sánchez, robados de la congeladora de su casa.

* Seminarios y eventos: "Derechos y deberes de la familia", "Violencia doméstica y masculinidad", "Cómo tratar con gente difícil" (sic) y cuarto torneo de pesca (20 mil dólares); concurso Miss Universo 2003 en que Panamá fue sede: 60 mil 500 dólares; boletos para conciertos privados de José Luis Guerra y Celia Cruz en Palacio: 4 mil 500 dólares.

* El rubro "Bar de la presidencia" fue pedo histórico: 187 mil dólares. Es decir, que comprando al por mayor y a razón de 20 dólares por etiqueta (Panamá es puerto libre), la gobernante adquirió durante su mandato mil 870 botellas anuales.

Como el arnulfismo señala que su doctrina parte de la "justicia social, dirigida hacia los pobres", Mireya firmó cheques por 10 mil dólares en fuegos artificiales para inaugurar el hospital de Santo Tomás, pese a que varias salas no están funcionando; 50 dólares para un patronato del Servicio Nacional de Nutrición; 30 dólares en boletos para una cena de la Unión Nacional de Ciegos; 200 para el Hospital Oncológico y el Hospital del Niño, y 583 dólares para una fundación de ayuda a comunidades indígenas.

En 2000, la transmisión de mando consumió 250 mil dólares de la partida "discrecional". Pero al nuevo presidente, Mireya le dejó apenas 21 mil dolaritos. Naturalmente, la historia no termina aquí. En octubre pasado, la primera dama Vivian de Torrijos convocó a rueda de prensa y anunció la creación de un comité para "rehabilitar" el Palacio de las Garzas. "Necesita un toque femenino", advirtió.
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