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MIRANDO AL SUR - augusto alvarado


VISITA PRESIDENCIAL

<hr><h2><u>VISITA PRESIDENCIAL</u></h2>

1939: PEDRO AGUIRRE CERDA EN PUERTO NATALES



de "Ultima Esperanza: El paisaje y su habitante", por Jorge Díaz Bustamante

«Lleno de júbilo el pueblo de Natales recibe hoy a su excelencia, el Presidente de la República don Pedro Aguirre Cerda». «Con esta visita se cumple la promesa hecha por su Excelencia en los primeros días de su gobierno». «Esperamos que la estadía del primer hombre del Frente Popular sea provechosa para toda nuestra región y que ella sirva para solucionar algunos de los graves problemas que nos agobian».

Así saludaba el diario «Claridad» (23-11-1939) la visita de la primera delegación presidencial que llegaba a Puerto Natales. Junto al Presidente viajaban los diputados socialistas Julio Barrenechea y Juan Efraín Ojeda, este último genuino representante de los trabajadores de Última Esperanza.

El programa oficial de recepción y festejos en honor de S. E., el Presidente de la República, contemplaba como primeras medidas: embanderamiento general de la ciudad; desplazamiento de las autoridades departamentales hasta el Rubens, a objeto de recibir en ese lugar a la comitiva presidencial; llegada del presidente y recorrido por la ciudad; almuerzo popular en el Grupo de Caballería; visita a las reparticiones públicas y participación en la ceremonia de colocación de la primera piedra en el local de la Segunda Compañía de Bomberos (para la ocasión fue nominado padrino y primer socio honorario de la «Bomba Chile»).

De acuerdo a algunas versiones y testimonios, el presidente Pedro Aguirre Cerda se dio suficiente tiempo para apadrinar, en medio de todas estas actividades oficiales, a un niño kawésqar al que llamaban Manolo.

La I. Municipalidad otorgó al presidente una medalla de oro y se realizó un desfile frente a la Gobernación, con la participación del Grupo de Caballería, Escuela Militar, Escuela Naval, Cruz Roja, Bomberos, escuelas, instituciones y partidos políticos. La ciudad completa se volcó a este gran acontecimiento, donde con arcos de triunfo, instalados en diversos lugares de la ciudad, se saludó la presencia del presidente y su comitiva.

A las 18 horas se realizó un comicio público, donde hizo uso de la palabra José Muñoz Espinoza, alcalde de la comuna; el presidente del Frente Popular; el diputado por la circunscripción, Juan Efraín Ojeda y, don Pedro Aguirre Cerda.

En la oportunidad se entregó un extenso memorial, con los principales problemas que aquejaban al poblado y a la zona, con temáticas como colonización, problema educacional, servicios hospitalarios, problemas de las habitaciones, fondos para pavimentación provisoria, exploraciones petrolíferas, normalización de los FF.EE. y creación de nuevas industrias.

Existía un hospital que pertenecía a la Caja de Seguro Obrero y se hacía estrecho para una población de más de 5.000 habitantes; sin embargo, estaba en construcción el Hospital de la Benefíciencia, iniciado durante el gobierno de Ibáñez, que no había sido terminado, para lo que se solicitaron fondos especiales.

Para superar el grave aislamiento que se vivía se pidió la normalización de los servicios de los FF.EE. considerando que las mercaderías y correspondencia llegaban hasta con un mes de atraso. El gremio de obreros marítimos propuso la compra de un muelle y bodega para este servicio, lo que facilitaría la carga y descarga de los vapores.

En materia educacional se informó la existencia de sólo tres escuelas, insuficientes e inadecuadas para contribuir a la formación educacional de los niños y jóvenes natalinos. Se propuso la creación de una Escuela Granja y otra Vocacional, para preparar técnicamente a la juventud, pues los hijos de padres obreros no podían acceder y costear una educación superior.

Uno de los problemas más sentidos y urgentes era entonces (y todavía) la creación de nuevas industrias: «Las faenas ganaderas comprenden la Marca y Esquila y la Frigorización de las carnes -la Marca y la Esquila duran aproximadamente un mes y medio y la Frigorización de las carnes dos meses-, de lo cual se desprende claramente que nuestros obreros trabajan 3 meses y medio quedando el resto del tiempo en una cesantía forzosa». «Es este un problema que presenta caracteres de una gravedad extrema y que al mismo tiempo exige una enérjica y rápida solución del gobierno», (sic) La solución estimada entonces, pasaba por la creación de nuevas industrias que harían resurgir al territorio: «No faltan las materias para ello, por lo tanto sería fácil crear fábricas de tejidos, jabón, velas, y otros derivados de los productos grasos, curtiembres y fábricas de Calzados».

Gran parte de la superficie del territorio se encontraba en manos de poderosas firmas ganaderas. La comunidad manifestaba entonces: «Estas compañías, entre las que destaca la Sociedad Explotadora Tierra del Fuego, mantienen una política de expoliación de nuestros trabajadores y fruto de esta política exterior es el reciente movimiento que vuestra Excelencia ha tenido la ocasión de contemplar y que esta sociedad no evitó ni aún por vuestra visita. Las poblaciones del territorio viven oprimidas por estas sociedades que tienen cercados sus límites y en estas mismas condiciones se encuentra Puerto Natales, el que está limitado por la Explotadora sin tener cómo expandirse ni contar con terrenos que den paso a la producción agrícola necesaria para su mantención».

La propuesta era la subdivisión de tierras y la creación de cooperativas agrarias, en el entendido de una diversificación y masificación de la pequeña economía productiva, que sería el polo de desarrollo que haría surgir a la región de Última Esperanza.
Esta primera visita de un presidente provocó gran expectación en materia de logros para una región que se debatía entre el aislamiento y la marginalidad, brindada principalmente por las condiciones geográficas y autoridades que simplemente desconocían ampliamente las urgentes necesidades de una zona tan alejada.

Muchas de estas demandas fueron solucionadas paulatinamente a través de los años. Lo cierto es que la visita del presidente Pedro Aguirre Cerda y su comitiva marcó un acto de presencia y chilenidad en la región austral, que hasta entonces había permanecido olvidada por los diversos sectores políticos del país.

Al finalizar los festejos se realizaron fuegos artificiales en la plaza de armas y una retreta a cargo de la banda del destacamento «Pudeto» de Magallanes.

Un año antes, en las elecciones presidenciales de 1938, el abanderado del Frente Popular, Pedro Aguirre Cerda, había registrado una cifra histórica: ¡la más alta votación que haya obtenido un candidato en Puerto Natales y probablemente en el país! De un total de 978 votantes logró 926; es decir, el 97% de los sufragios.

BIBLIOGRAFÍA

Claridad
, 23-11-1939
Noticias Gráficas de Magallanes, 1944.
Última Esperanza en el tiempo. Mateo Martinic Beros.
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