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MIRANDO AL SUR - augusto alvarado


KIRCHNER Y SALVADOR ALLENDE

<hr><h2><u>KIRCHNER Y SALVADOR ALLENDE</h2></u>

UN CLAVEL ROJO PARA ALLENDE


Mirando al Sur

En su reciente viaje a Chile el Presidente Kirchner pudo haber ido a visitar el monumento de Bernardo O'Higgins para depositar flores, como hacen todos los presidentes y visitantes ilustres y habría estado todo bien. Le habría rendido honores a la figura histórica más importante de Chile.

Pudo haber ido a la tumba del ex presidente Arturo Alessandri que en la década de los años veinte del siglo pasado, al son del "cielito lindo", y en una gestión muy parecida al yrigoyenismo, incorporó definitivamente a la política a las clases medias chilenas que comenzaron a hacer valer sus derechos ciudadanos. No habría sido mal visto. Pero no fue.

Pudo haber ido a visitar la tumba del ex presidente y general Carlos Ibañez del Campo, que tan buenas relaciones tuvo con el general Perón en la década del cincuenta del siglo pasado. Ibañez, Perón y Vargas intentaron crear el ABC (Argentina, Brasil, Chile), importante antecedente de la unión sudamericana. Pero no fue.

Pudo haber ido a saludar la tumba del ex presidente Eduardo Frei Montalva, que en la década de los años sesenta ("brilla el sol de nuestras juventudes") intentó tibiamente reformas políticas y económicas que no fueron suficientes para independizar a Chile del tutelaje extranjero. Habría sido bien visto por una parte importante de la coalición que gobierna Chile e incluso hubiera recibido el respaldo del "famoso" canciller. Pero no fue.

Podría haber ido (¿por qué no?) a visitar al vejete miserable, ladrón y asesino que se llama Augusto Pinochet. ¿O acaso el ex presidente Menem, hasta ayer no más, no consideraba que Pinochet era el ejemplo a imitar en América Latina? Pero no fue.

Fué, sin embargo, con su esposa, a visitar la tumba de SALVADOR ALLENDE, donde depositó claveles rojos. Toda una actitud política, toda una declaración de principios. En el mundo de la diplomacia donde, "es lo mismo un burro que un gran profesor", el presidente Kirchner no se equivocó. Se la jugó. Y seguramente cientos de miles de chilenos, millones de ellos, agradecerán este gesto del presidente argentino. Como lo agradecemos nosotros hoy, en nombre de la Patria, la Soberanía, la Independencia, la Dignidad y la Esperanza en un Socialismo "con sabor a vino tinto y empanadas".

¡¡GRACIAS PRESIDENTE NÉSTOR KIRCHNER!!

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