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MIRANDO AL SUR - augusto alvarado


EL LIBRO DE KAREN

<hr><h1><u>EL LIBRO DE KAREN</h1></u>

Valparaíso


Por Aristóteles España



El Gobierno Regional de Valparaíso a través de su Programa de Ediciones que coordina el poeta Juan Cameron acaba de publicar “El silencio crece en mi jardín” (2005), de la poeta Karen Toro.

Se trata de un libro de la ausencia, con gestos perdidos en la memoria que el libro rescata para devolverles un lugar en el tiempo. Hay viajes hacia el invierno pero también a la soledad. En el epígrafe de Jorge Teillier leemos: “Nadie ha muerto en esta casa. / Ninguna mano busca una mano ausente. / El fuego aún no añora a quien cuidó encenderlo. / La noche no ha cobrado sus poderes”.

La atmósfera del libro de Karen Toro recorre estos parajes, donde en ventanas perdidas se cuelga de la humedad del día, y lleva la carga del olvido en sus pies. Aparecen fantasmas en momentos que ella jugaba a cuidar hijos que no tenía y entonces se enciende el fuego. Los fantasmas que rodean el poemario entibian el hogar que la escritora ha construido en este espacio mítico que sólo el oficio poético puede lograr. Este texto hay que incluirlo en lo mejor de la tradición literaria chilena construida por mujeres. De pronto está el hálito de Olga Acevedo, Stella Díaz Varín, Eliana Navarro, Yolanda Lagos, sobre todo en el poema “En el nombre del padre”. Dice: “Mi esperanza/ habita tras una sala blanca/ hasta que tú llames a la puerta/ para yo responder/ para yo ver a mi defensor/ a mi escudo/ a ese señor que no me refugia”.

Cuando decimos que éste es un libro de la ausencia pensamos en sueños inconclusos, en regresos a lugares donde alguna vez habitamos disfrazados de pañuelos, con insectos que avisan cada paso que el lenguaje va diseñando antes de ser un poema, antes de ser un espejo donde el artista, hombre o mujer, se refugia para atrapar pequeños instantes. Poesía dentro de la poesía, sin duda. Particulares momentos logra cuando el silencio es un bosque lleno de miedos, cuando escribe que un cazador no debería admirar tanto a su presa, cuando dice que un cazador no debería llorar cuando dispara. Una metáfora, sin duda, del Chile actual donde todos sus actores viven de arrepentimientos y calvarios. Es la decisión lo que cuenta en el lenguaje poético. No hay pavores ni mentiras en la página en blanco. Se trata de enfrentar el mundo como un zorzal enfrenta a su depredador, un gato, un ciudadano cualquiera que pasa por un sendero de alerces en el sur de Chile.

Volvamos a su lugar secreto: un espacio como un lar de infancia, donde la felicidad es una mujer esquiva, o un hombre sin proyectos de futuro. Temas complejos en la poesía chilena pero no hay que esquivarlos. Cuando hoy existe un ensimismamiento con la palabra y no con la emoción este libro nos recuerda que la poesía nunca va a terminar como ya señalan los agoreros de siempre



Karen Toro Espinoza nació en Valparaíso en 1980. Estudió pedagogía en Castellano en la Universidad de Playa Ancha. Su poesía aparece en recopilaciones : “23 escritores jóvenes de Valparaíso”, de Nancy Fuentes Correa (1998); “2000 palabras” y “La poesía se encuentra en Valparaíso”, ambas de Juan Cameron (2000); “Taller de poesía La Sebastiana”, de Sergio Muñoz Arraigada (2000); “Creación desde la palabra”, de Felipe Ugalde y Arturo Rojas (2001).
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