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MIRANDO AL SUR - augusto alvarado


APELLIDO, ETNIAS E HILO NEGRO

<hr><h1><u>APELLIDO, ETNIAS E HILO NEGRO</h1></u>

Prof. Pedro Godoy P.
Centro de Estudios Chilenos CEDECH



En breve nota publicada en la prensa el 22.09 se informa "los señoríos étnicos, que buscaban su libertad y estaban hartos de los incas, se unieron a los españoles y formaron así un ejército masivo de la conquista". La opinión se atribuye a la historiadora María Rostworowski cuya obra desconozco. Sin embargo, nada nuevo añade a lo ya investigado. Dicho de modo folklórico: esa experta estaría inventando de nuevo el hilo negro. Sin embargo, se debe impedir que, en virtud de la hipnosis que, seguramente, generará un apellido como el suyo, se comience a citarla como autoridad. Lo cierto es que no solo en el Incanato, sino en todo el Nuevo Mundo las mesnadas ibéricas se imponen y no sólo por el caballo, la pólvora y el acero, sino porque se apoyan en conglomerados amerindios. Estos acuden -como en toda guerra en procura del botín- y también para sacudirse de opresiones centenarias. Solo muy tardíamente -y en función del elemento mestizo- las etnias originarias podrán ensayar un Frente Amplio. El mérito corresponde a Túpac Amaru dos siglos después de Cajamarca.

Es frecuente -en función del huracán indigenista- imaginar el mundo precolombino como compacto. Todo lo contrario: aquello fue ultraheterogéneo en la esfera racial, lingüística, religiosa y en grados de desarrollo sociopolítico. El Imperio Azteca oprimía -desde la meseta del Anáhuac- a toda la periferia. Esa situación permite a Hernán Cortés que se le acoja como libertador. Por centenares acuden guerreros aborígenes a operar como soldados de Carlos V. Francisco Pizarro aprovecha la guerra civil de naturaleza dinástica entre "huascaristas" y "atahualpistas" para imponerse sobre un Estado que no opera al estilo asirio, sino a la usanza romana. El mismo Pedro de Valdivia dispone de tropa picunche en su guerra contra Arauco. Son esos milicianos nativos quienes detectan y aniquilan la ofensiva lautarina en la ribera del Mataquito y el mismo cacique Michimalonco muere en Tucapel apoyando a España. Los mapuches carecen de simpatía porque se les juzga invasores trasandinos. Lautaro mismo -culturalmente mestizo- no logra generar un bloque orgánico para oponerse a la ocupación hispánica.

No sólo destacamentos de guías, flecheros e informantes reclutan los conquistadores, sino también duchos intérpretes. Aprenden castellano y operan como nexos entre los que llegan y los que están. Son el equipo de auxiliares conocidos como "lenguaraces". La guerra de Conquista misma cubre un periodo breve. Eso de los tres siglos de resistencia que opone la Araucanía no pasa de ser un mito, pues a poco andar las autoridades de la Nueva Extremadura y los caciques mapuches suscriben pactos -de potencia a potencia- de no agresión y auxilio mutuo. El mestizaje masivo -fenómeno antropológico jamás visto en esa proporción- añadirá otro factor de complejidad a un mundo nuevo que origina la irrupción de España -y por cierto- Portugal en América. Este Bicentenario -anunciado para el 2010- no se refiere a su gestación, sino a su ruptura con Madrid. Curiosamente esa Independencia no la plasman los descendientes de los conquistados, sino los biznietos de los conquistadores. Los indígenas permanecen leales a Fernando VII y los mestizos, ya mayoría, son apenas espectadores y "carne de cañón".
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