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30/12/2005


LA HIJA DEL TIGRE

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BACHELET, BIOGRAFÍA

 A FONDO

(RIL, Editores, Santiago, 2005)

Por Aristóteles España

¿Qué opinaría su marido de que su hija quiera ser Presidenta de la República? Angela Jeria, esposa del asesinado General de la Fuerza Aérea de Chile, Alberto Bachelet, padre de la candidata, responde: “La primera frase de Alberto sería “Hija de tigre”. Así lo señalan los autores de este libro, Rosario Guzmán Bravo y Gonzalo Rojas, en una interesante y metódica construcción literaria que prestigia este género tan popular en días actuales en Latinoamérica.

El libro “La hija del tigre” nos cuenta los detalles más íntimos de la vida de la doctora que está pronto a convertirse en la primera mujer Presidenta electa por el voto de la ciudadanía,  en América del Sur.

“Constantemente, la realidad se encarga de ratificar la superioridad que posee frente a la fantasía y de producir historias dignas de los guionistas. Esta es una de ellas”. Los autores de este texto  entrevistaron a más de cincuenta personas, sus hijos, su madre; recorrieron con acuciosidad la infancia, adolescencia, juventud y madurez de Michelle Bachelet para dar forma a un corpus testimonial en que aparece rodeada de míticos personajes de su formación política como el ex Secretario General de la Juventud Socialista, detenido desaparecido, Carlos Lorca, su ex novio Jaime López que fue destruido por los servicios de seguridad y se transformó en un delator para, finalmente, morir asesinado. La prisión de su padre y la posterior detención de ella junto a su madre, el recorrido por campos de detención, el derrumbe de los sueños y utopías de una generación que vio caer el cielo desde sus ventanas mientras llovía en sus mundos interiores y se producía la ruptura institucional de un país para ser transformado en un campo de experimentación donde reinó la paz de los cementerios. 

Seres como Manuel Contreras, Augusto Pinochet, los esbirros civiles de una dictadura que no dudó un instante en aniquilar físicamente a sus adversarios, viven en estas páginas llenas de agua y sol. Los cambios que se van produciendo en el mundo y en su país mientras ella debió viajar a Australia, exiliada; la reconstrucción de las organizaciones sociales y políticas, el regreso lleno de fantasmas, todo esto, que no es menor, se trasluce en estas memorables páginas escritas con pasión y amor por el personaje que encarna hoy los sueños de futuro de nuevas generaciones y, sobre todo, de las mujeres que ven en este proceso,  una verdadera gesta épica en que, una de ellas, presida un país loco y con una desordenada geografía como señalaron en su tiempo, Nicomedes Guzmán y Benjamín Subercaseaux, escritores que de alguna forma tienen que ver con su formación y  su espacio cultural.

Dicen los autores que “en este libro no sólo está la historia de su padre, víctima del golpe de estado, sino la de remotos antepasados de la candidata presidencial: aquel que perteneció a la Primera Junta de Gobierno, aquel que salvó en Chile una cepa de vino desaparecida en Francia, aquel que fue compinche del Premio Nacional de Literatura Manuel Rojas”. 

Dividido en dieciocho capítulos el lector se entretiene con la aparición de Michelle Bachelet,  en el escenario nacional como Ministra de Salud y, sobre todo, de Defensa Nacional, cuando se escuchó el estrépito de los tacos militares al chocar en cumplimiento de la instrucción dada. Luego, el superior siguió: “¡Honores a la señora Ministra de Defensa!, con los sones de marchas militares y un país como el nuestro, en el sur del sur del planeta,  que observaba atónito frente a los televisores como el mundo había cambiado tan rápido y los propios partidos de la Concertación no se daban cuenta aún que surgía una alternativa distinta al modelo clásico de políticos chilenos y se apresuraban a la “ceremonia del adiós”, para entregar el poder, sin sospechar que esta mujer encarnaba los principios fundacionales de los partidos progresistas del país, y no sólo de un sector de la sociedad que gobernaba durante 15 años; error que siguieron repitiendo hasta la primera vuelta electoral,  cuando cambia el escenario y la Concertación obtiene más votos que su propia candidata encapsulada en su entorno.

El libro se lee con avidez, como una novela de acción donde la heroína es una doctora de clase media, que nunca soñó con ser Presidenta, y que muchos pensaron era sólo un sueño más de muchas mujeres, como tantas, que quisieron tomar el cielo con sus manos, llegaron cerca de esa utopía y quedaron conformes para siempre.
 

ROSARIO GUZMAN BRAVO fue conductora de “Almorzando en el 13” y “Telenoche” en canal 11. Entre los libros que ha publicado destacan “La Sebastiana”, de la Fundación Pablo Neruda, y “Para abrir la mente”, junto a un grupo de psiquiatras y sicólogos. Fue Vicerrectora de Comunicaciones de Universidad de Las América y hoy trabaja en forma independiente como editora de libros y reportajes.

GONZALO ROJAS DONOSO, trabajó en la agencia informativa ORBE, en Radio Cooperativa, el diario El Mercurio, Canal 13, Televisión Nacional de Chile, Red Televisión, Chilevisión. Es colaborador de la agencia EFE y diario 16 de España. Ha publicado tres libros, entre ellos,  la biografía del cantante Lucho Gatica. Es profesor de Televisión en la Universidad Bolivariana de Santiago.

 

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Viernes, 30 de Diciembre de 2005 21:28 Autor: aonike. ;?> Hay 5 comentarios.

09/12/2005


PINOCHET, EPITAFIO PARA UN TIRANO

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Caricatura de "La Jornada" 

Ediciones Cuarto Propio, Santiago, 2005 - De Pablo Azócar
Comentario: Aristóteles España

“Los militares afirman que en 1973, en Chile, lo que hubo fue una guerra; si fuese cierto, Pinochet sería un criminal de guerra. Pero hasta un niño sabe que aquello no es verdad, y Pinochet, por lo tanto, es lo que es: un criminal a secas”. 

Así comienza este libro del escritor Pablo Azócar (San Fernando, Chile, 1959). El autor apela a la crónica para registrar la vida, pasión y declive del personaje que gobernó Chile con mano de hierro durante 17 años y que fue creando a partir de sus inicios en el gobierno, una suerte de cofradía con lo cual compartió  el poder y la gloria durante todos los años de su “reinado”.

“Tito” como le decían sus familiares y amigos de infancia, era el retoño predilecto de su madre, doña Avelina, quien lo moldeó para la vida militar que inició a temprana edad.

Según el testimonio de su ex Ministra, Mónica Madariaga, “fue educado por su apoderado en la milicia, el general Alfredo Portales Mourgues, quien siempre le dijo: nunca seas el primero ni el último, sé siempre hombre del medio; el que pasa inadvertido es el único que llega a término en la empresa que acomete”.

El escritor Germán Marín, ex alumno suyo en la Escuela Militar lo describe “como un capitán que tenía dominio sobre sus subordinados, con su bigotillo de galán mexicano, cultivaba una relación distante, provocada, creo, por una suerte de sospecha raigal hacia todo bicho viviente”.

Este libro narra la influencia de su esposa en el momento en que debió decidir su apoyo al golpe de estado, y en la estructuración de su gabinete en varias ocasiones,  siendo la más conocida el despido del Canciller Hernán Cubillos después de su frustrado viaje a Filipinas.

Como en los grandes libros sobre dictadores, “El señor Presidente”, del guatemalteco Miguel Angel Asturias; “Yo, El Supremo”, del paraguayo Augusto Roa Bastos, este texto contiene materiales sobre los cambios de ánimo u opinión sobre los sucesos políticos de su tiempo, los vaivenes ocurridos en su entorno con relación a formas de gobernar, la cocinería política detrás del trono, en este caso, el Palacio de la Moneda. Con relación a su postura en el orden mundial siempre sostuvo que “mi gobierno fue el mayor obstáculo existente en la tierra para la acción imperialista de la Unión Soviética”.

Acusado por oficiales de plagiar textos de otros autores, entre ellos, al Coronel Gregorio Rodríguez en 1950, incluyó en sus libros párrafos completos de historiadores y militares, sin citarlos.

“Epitafio para un Tirano” debe leerse, además, como el agudo retrato  de un tiempo que fue, para extraer las mayores experiencias de vida en torno al poder y sirva  a quienes son o serán protagonistas de su época en las más diversas áreas del conocimiento. El retrato de un gobernante no elegido por su pueblo y que hoy está en el ocaso de su vida, debe ser apreciado, además,  por la valentía y lucidez  de este escritor chileno que logra indagar en los laberintos de la mentalidad de una de las personalidades más complejas del siglo XX.

Pablo Azócar, es periodista titulado en la Universidad de Chile. Vivió en Europa, fue corresponsal y luego editor de la agencia italiana Interpress Service (IPS), trabajó para la revista “Hoy” y, más tarde, en APSI. Ha publicado las novelas “Natalia” (1990), con la que obtuvo el Premio Municipal de Literatura de Santiago; “El señor que aparece de espaldas” (1997); “Vivir no es nada nuevo” (1998), Premio del Consejo Nacional del Libro y la Lectura de ese mismo año.

Viernes, 09 de Diciembre de 2005 20:00 Autor: aonike. ;?> No hay comentarios. Comentar.

20/11/2005


LA "NEGRA" LAZO

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Memorias de una pasión política

(Editorial Planeta, Chile, 2005. Colaboración de Eliana Cea)

Por Aristóteles España

La histórica dirigente y ex parlamentaria del Partido Socialista de Chile publicó tal vez el libro más agudo e interesante de este género tan en boga en estos tiempos, en que destacadas figuras de la vida pública en distintas facetas escriben sus memorias con o sin ayuda de escritores o periodistas para dar a conocer sus experiencias de vida en cuyos relatos o recuerdos compiten con la ficción.

"La Negra Lazo" ingresó a la Juventud Socialista a los 13 años en el mineral de hierro El Tofo, cerca de La Serena, al poco tiempo de la fundación de su Partido. Conoció a Marmaduque Grove, Salvador Allende, Oscar Schnake, Raúl Ampuero, Aniceto Rodríguez. Fue elegida regidora y diputada por Santiago durante tres períodos destacándose como una mujer luchadora, siempre atenta al devenir de los más desposeídos y su oratoria aún es recordada por los antiguos dirigentes y militantes de los partidos de izquierda en Chile.

Fueron célebres sus enfrentamientos verbales y físicos con líderes de la derecha y la democracia cristiana, especialmente con Jorge Lavandero, a quien golpeó duramente en el hemiciclo. "Sin embargo, dice, es un hombre al que respeto profundamente y lo he ido a ver a la cárcel varias veces. Se la jugó en contra de la dictadura exponiendo su vida en varias ocasiones y ocupa un lugar destacado en nuestra historia". Así de simple y honesta esta ex parlamentaria que cuenta que en un programa televisivo donde ella participaba en un canal público de nuestro país el locutor y hombre de los medios de comunicación, de este país, Javier Miranda "manoseaba" a una joven Pilar Cox, ante la vista y paciencia de todos abusando de una impunidad típica de esos tiempos.

El libro se lee con avidez y el lector vive junto a ella los momentos más hermosos y álgidos del siglo XX, con una democracia abierta, sin exclusiones. Fue la primera mujer que formó parte del Comité Central del PS en 1952, y su elección a pesar de ganarla limpiamente no estuvo exenta de complicaciones por el machismo imperante entonces en los partidos de izquierda, del cual su mundo no era la excepción. Molesta estuvo Carmen Lazo con los escándalos que protagonizaron algunos representantes de su partido en el gobierno, pero lo importante, dice, es que se compruebe su inocencia. No se imagina a un socialista robando. "A los socialistas antiguos se nos parte el alma pues fuimos educados en la honestidad, en la solidaridad, valores que se han ido perdiendo".

Para la dirigente socialista ha sido duro el cambio de estilo de hacer política. Cuenta como, antes, los candidatos, con sus adherentes, recorrían las calles, todos juntos, pegando propaganda, realizando mitines, pero ahora dice que la mística se ha perdido y se necesitan millones para contratar personas, agencias, para que hagan el trabajo mientras los postulantes al Congreso sólo se preocupan de salir en televisión.

Contraria a la forma de actuar de las cúpulas actuales, dice que hoy los militantes de Arica a Magallanes se enteran de las resoluciones que son tomadas por pequeños grupos, a puertas cerradas y más encima tienen que acatarlas, dice.

Carmen Lazo es aplaudida en todas sus intervenciones al interior del Partido Socialista de Chile, a rabiar, por las bases humildes que ven en ella un símbolo, tal como se trasluce en la lectura de su libro. Escribe como habla, sin tapujos, tirando las orejas a quienes corresponde.

Permaneció exiliada en México durante 14 años y aún recuerda con afecto su vida en ese generoso país como ella lo llama. En la reseña de la co-autora Eliana Cea, publicada por Editorial Planeta destacamos "El discurso amapolado irradiosamente popular de Carmen Lazo emerge en el estallido confesional de estas páginas que se abren como si fuera el oleaje mujer y nos permite compartir su vida con la generosidad desatada de un revolucionario corazón socialista y marxista. Me llega su voz de metal grave y conversamos como viejas comadres y la veo radiante parlamentaria y briosa en el moreno arrebato, porque ella no reniega de nada, escupe al fascismo. Ni el viento fúnebre de la dictadura ni el exilio logró acallarla".

 

 

Domingo, 20 de Noviembre de 2005 21:42 ;?> No hay comentarios. Comentar.

17/11/2005


INVITACIÓN

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Foto: Aristóteles España 

 

LIBRO “LA ENTERA NOCHE LLENA”

 

Este sábado 19 de noviembre a las 19 horas en la librería ITACA, ubicada en calle ARZOBISPO LARRAIN GANDARILLAS 394, PROVIDENCIA, Fono 415 2685,  se presentará el libro “LA ENTERA NOCHE LLENA”, del poeta ARISTOTELES ESPAÑA, prologado por Armando Uribe, Premio Nacional de Literatura 2004.
El autor, Premio Nacional “Gabriela Mistral”, 1983”; Premio Especial “Rubén Darío” de Nicaragua; Premio “Alerce”, 1998, del Consejo Nacional del Libro y la Lectura y la Sociedad de Escritores de Chile, acaba de ser galardonado con el Primer Lugar en el Concurso Nacional organizado por las municipalidades de Vicuña y La Serena y en conmemoración de los 60 años de obtención del Premio Nóbel de nuestra escritora. El escritor es editor de la revista y ediciones LA PATA DE LIEBRE. La presentación estará a cargo de la poeta Paz Molina y el ensayista Gregorio Angelcos.

Jueves, 17 de Noviembre de 2005 20:43 ;?> No hay comentarios. Comentar.

13/11/2005


ROLANDO CÁRDENAS VIENE VOLANDO

20051114004145-rolando.jpgPor Aristóteles España
Desde Punta Arenas – XII Región - Chile

Con los poetas Pavel Oyarzún y Marcela Baratelli, parafraseábamos el célebre verso de Neruda dedicado a Alberto Rojas Jiménez ese domingo 30 de octubre al mediodía, en el aeropuerto “Carlos Ibáñez del Campo”, de Punta Arenas. Rolando Cárdenas, (Punta Arenas, 1933), uno de los grandes vates chilenos contemporáneos venía para quedarse definitivamente en su tierra natal. El ánfora con sus cenizas lo traían Reynaldo Lacámara, Secretario General de la Sociedad de Escritores de Chile y Dinko Pavlov, Presidente de la SECH local.


Sus restos estaban desde el 17 de octubre del año 1990 en el cementerio general de la capital chilena, abandonados a su suerte, sin visitas, rumiando al olvido. Gestiones de sus compañeros escritores de la patagonia permitían este retorno que él siempre anheló para cuando deje de estar en este mundo.

El avión aterrizaba en el sur del planeta y sus poemas sobre las aves ateridas en el último confín de la tierra, la soledad y la neblina que juegan en sus versos se transformaban en extrañas premoniciones. Lo esperaban su hermana Clorinda, su cuñado Enrique, su sobrina Gobernadora de Magallanes, Ana María Díaz, su sobrino Héctor, Miguel Palma, Director Regional de Cultura, en representación del Intendente y el Alcalde, parientes, amigos, niños que bailaron tres pies de cueca, mientras el cielo se vestía de rojo y amarillo en su honor. De fondo, un perro lanzaba gemidos en las sombras como en su poema “Noches de mi ciudad” y los fantasmas que lo invaden en el texto que dedica a Jorge Teillier empiezan a deambular en el viento patagónico. Los Grandes Láricos chilenos se reúnen en el más allá. Jorge le dice al día siguiente de su muerte: “Espérame, Rolando, haz dado la señal”. A lo lejos, se divisa Tierra del Fuego, la tierra magallánica dispersa y el mar misterioso que Rolando cantó en sus versos llenos de nieve.

En Santiago había sido despedido en La Unión Chica y la Sech por su amigos Ramón Díaz Eterovic, Roberto Araya, Ronnie Muñoz, Alvaro Ruiz, Juan Guzmán. También, desde sus hogares de la capital, le dijeron adiós Jorge Babarovic y Ernesto Aguila, sus grandes amigos puntarenenses y compañeros generacionales.

Después de los saludos de rigor en el recinto aéreo, con discursos y homenajes, el ánfora, con permiso de su hermana, fue custodiada por los poetas de la ciudad en un misterioso lugar de calle Chiloé, antes de iniciar un periplo por bares y centros nocturnos que el escritor visitaba en sus viajes al lar. Era el gran homenaje de sus pares, único en Chile y poco frecuente en el mundo cultural: llevar el ánfora para cumplir los ritos dionisíacos y leer sus poemas a los parroquianos.

La gira se inició en el bar “Sargento Aldea”, continúo en “La Sociedad de Empleados” y en “El Zurich”. Los integrantes de esta cita histórica fueron Reynaldo Lacámara, Dinko Pavlov, Pavel Oyarzún, Marcela Baratelli, Margarita Navarro, Fernanda Hernández, Oscar Barrientos, Víctor Hernández, Enrique Ojeda (cuñado de Rolando), Guillermo Toro, Marco Quiroz, Guillermo Carvajal, Aristóteles España.

En cada lugar se leían sus textos y los contertulios, emocionados, recitaban viejos poemas de José Martí, Federico García Lorca, Pablo Neruda. Alguien cantó un tango, mientras la música inundaba el aire de magia. Fue el ensayista Jaime Valdivieso quien dijo que “Cárdenas construye un mundo fantasmagórico en el cual el poeta es soberano y esclavo a la vez: soberano en la evasión; esclavo frente a una realidad cruel, degradada y brutal que no puede eludir. Afortunadamente, el poeta lárico, niño y anciano al mismo tiempo, siempre derrota a la realidad con la creación de un universo paralelo más fuerte e indestructible que el mundo cotidiano y banal”.

Reynaldo Lacámara pedía vino tinto con su brazo enyesado, Pavel recordaba el día en que leyó por vez primera al Chico Cárdenas, la Marcela fotografiaba hasta los vasos de vino con su máquina digital, Víctor Hernández brindaba con el ánfora que estaba en la mitad de la mesa de todos los lugares que frecuentamos, Dinko vigilaba el cofre con las cenizas del poeta, como quien cuida un tesoro, Oscar Barrientos hablaba de literatura y mujeres, Enrique Ojeda decía que este homenaje será recordado por siempre, Marco Quiroz movía sus manos como un jugador de tenis, Margarita Navarro construía un mundo interior con las luces de los bares a medianoche, Fernanda Hernández se acordaba de un extraño duende llamado Serafín y de poemas de Rolando.

Era el regreso de un poeta inolvidable como dijo en alguna crónica el novelista Juan Mihovilovich. Por nuestra parte, nos acordábamos del cuento de Francisco Coloane, “Cinco marineros y un ataúd verde”, cuando un grupo de marinos deja abandonado el ataúd con el cadáver de un colega en las cercanías de un bar de Punta Arenas, y del célebre relato del escritor brasileño Jorge Amado “A Morte e a Morte de Quincas Berro de Agua”, en el cual, según la critica, se anticipa al realismo mágico en 1961 y que narra la historia de un grupo de amigos poetas que pasean de bar en bar a un muerto de verdad y que los contertulios confunden con un ebrio en estado calamitoso.

Sin embargo, Rolando vivía en el ánfora y colocábamos siempre un vaso de vino tinto en la parte de arriba para que compartiera con nosotros ese viaje al País de Nunca Jamás.

Al finalizar la primera parte del periplo y ahora rumbo a lugares nonc santos, como dijo alguien, quedamos Dinko, Pavel, Oscar, Reynaldo y el suscrito. Nuestro destino: “El Jaco”s Bar”, un famoso local frecuentado por personajes locales de todo ámbito. Allí fuimos recibidos por la Barwoman Adelita y sus amigas Alexandra, Carola, Jacqueline. La anfitriona pidió silencio al público presente y junto a Dinko leímos poemas de Rolando Cárdenas Vera como si hubiéramos estado en el Madison Square Garden de Nueva York. Aplausos, saludos, todas las mujeres fueran a tocar el ánfora para que les diera energía y desearle suerte al poeta en su viaje a la eternidad.

Al día siguiente, la despedida final en El Columbario del cementerio de Punta Arenas, discursos de los invitados y la lectura de un valioso ensayo sobre la poesía del vate, a cargo de René “Popeye” Cárdenas, compañero de juventud y militancia política en el Partido Comunista. Por la noche, la Gala en el Teatro Municipal bajo la dirección de Luis Vidal. Teatro, danza, poesía, un ballet folclórico, el Grupo Hoshken, un diaporama sobre su vida, lectura de poetas de la región austral. Un espectáculo digno de una capital latinoamericana frente al Estrecho de Magallanes. Y por la noche, una gran tertulia literaria en el Hotel Hain. Canciones de Diego Concha, la animación de Jeannette Antonin, himnos de gloria y júbilo de parte de Dinko, lecturas de Arturo Mansilla y del poeta argentino Julio Leite.

Rolando Cárdenas, el fundador de la Patagonia como espacio poético descansa para siempre en su patria chica. Que nunca falten flores en el Columbario. Una calle lleva su nombre en el Barrio Norte de la ciudad de nieve. “A pesar de su estatura de niño –dijo Jaime Gómez Rogers- de sus piernas arqueadas como un cowboy, y de su nariz evidentemente desviada, se sentía buen mozo y se lo hacía saber a todas las mujeres”. Con su aire de caballero antiguo y su aristocrático ademán en los modales, lo recordaremos para siempre. Adiós hermano, descansa en paz.
Domingo, 13 de Noviembre de 2005 20:41 ;?> Hay 1 comentario.

24/10/2005


APUNTES PARA OTRA IZQUIERDA

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UNA DEMOCRACIA DE OLIGARQUÍAS

Por Aristóteles España
Escritor
Santiago de Chile – 22 de Octubre de 2005

Ediciones Documentas (Santiago, 2005) acaba de publicar el libro Una democracia de Oligarquías, apuntes para una nueva izquierda”, de los ensayistas Gregorio Angelcos y Carlos Díaz Gallardo, destacados intelectuales del mundo socialista de nuestro país. El texto está prologado por el ex Presidente del Partido Socialista y ex Embajador en Buenos Aires, Jorge Arrate, quien señala al inicio que “la izquierda ha vivido un tiempo que parece arrancado de la poesía del fracaso propia de un tango de Discépolo”.

Los autores analizan el comportamiento de la sociedad chilena durante el siglo XX y los comienzos de este siglo desde un punto de vista crítico y con especial énfasis en los análisis y conductas de la clase dirigente que ha gobernado los partidos durante 40 años sin que se produzca el recambio que todo país necesita para repensar la historia y el futuro con nuevos aires y bríos. 
 

Este es uno de los pocos países donde los dirigentes se suceden en los cargos y en este último período un reducido grupo ha gobernado durante los gobierno de la Concertación como si fuera un territorio propio, repartiéndose prebendas, cargos, embajadas, gobernaciones, asesorías,  relegando a segundo plano a decenas de intelectuales, artistas que no comulgan con sus “exitosas ideas” y con el utópico delirio de que estamos en la puertas del Primer Mundo.
 

En un Chile donde el consenso es la palabra favorita, donde no existe debate y todos opinan lo mismo, sobre todo en lo económico, los gurúes parecen ser Pablo Baharona y Sergio de Castro quienes dan recetas desde los diarios de la cadena de El Mercurio,  a los economistas de los denominados polos progresistas y  polos cristianos, que lo único que poseen de progresistas es que aún se recuerdan del mayo del 68 y viven recordando al querido Salvador Allende o a la Revolución en Libertad, apropiándose ahora de las tesis del ex mandatario socialista, cuando lo único que hicieron fue fomentar una radicalización más allá de lo que la propia Guerra Fría permitía, expropiando terrenos, tomando fundos, sin una política estratégica que nos dijera adónde conducía todo esto y ahora son gerentes de las mayores empresas privadas de este país y campeones del neoliberalismo.
 

Lo mismo ocurre en el campo de la cultura, donde se ha privilegiado a los denominados artistas de la farándula para enviarlos como agregados culturales a Europa en desmedro de grandes pensadores, escritores que son traducidos a decenas de idiomas y que en Chile están cesantes o haciendo algunas horas de clases en institutos o universidades.

Este libro deja al descubierto las negociaciones a espaldas del pueblo con los militares en la primera etapa de la transición, otorgándole facilidades inauditas al ex dictador para que mantenga incólume su relación con los poderes fácticos que lo sustentaron y que fueron cómplices de la apropiación o robo de dineros fiscales mediante coimas, ventas de armas y uso personal de los fondos reservados del Estado, a vista y paciencia del primer gobierno de la Concertación.

Gregorio Angelcos y Carlos Díaz hacen un tremendo aporte para que estos temas se analicen no sólo en los pocos centros de estudios que existen en el Chile de hoy sino que ojalá llegue a los jóvenes que hoy están más imbuidos en los pequeños temas de la coyuntura que en el mundo de las ideas. No es casual que este libro no haya sido comentado por ningún medio de comunicación chileno. Sus análisis sobre la derecha son fundamentales para comprender incluso el actual período, ya que en el segundo gobierno concertacionista ello fue muy evidente.
 
Los autores son acuciosos en construir un corpus analítico donde enfatizan que a la derecha le interesa la mantención del modelo económico y la institucionalidad legada por la dictadura especialmente el sistema binominal para diseñar una corporación de oligarquías entre ambos sectores mayoritarios para repartirse el poder en  las próximas décadas. Todo el inteligente diseño en el campo jurídico y político destinado a defender a militares y funcionarios de la dictadura involucrados en violaciones a los derechos humanos, fenómeno que se mantiene hasta el día de hoy donde el propio Ministro de Defensa defiende a un oficial de la CNI destinado en la misión internacional de Haití.

En el caso del mundo judicial resultó penoso que no fueran capaces de hacerse una autocrítica, especialmente la Corte Suprema, quienes con su silencio avalaron la dictadura y los crímenes perpetrados por agentes del Estado, como está en los registros de la Comisión Rettig y el Informe Valech.

El libro analiza los límites de la democracia representativa actual. Señalan los autores “que es un dato evidente que el mercado determina el accionar de la política, relegándola a un rol secundario”.

Otra conclusión importante de este valioso texto es que “los partidos políticos son fantasmas colectivos que cumplen con requisitos de número y poseen estructura nacional, pero el conservadurismo del sistema que los regula más sus propias lógicas internas, los mantiene detenidos en una condición funcional. Las oligarquías que en ellos se vienen reproduciendo desde el año 1988 actúan burocráticamente sobre el mismo, sin cuestionar la legitimidad de su origen ni los contenidos de la legalidad que fija los criterios de funcionamiento del sistema político”.

Gregorio Angelcos y Carlos Díaz recuperan el rol del intelectual y el de los artistas en épocas de conformismo. Se rebelan contra el pensamiento oficial. No le escriben como algunos poetas actuales  odas al Presidente o himnos oficiales a los Partidos políticos, sino que colocan el dedo en la llaga para que los intelectuales oficiales del gobierno recuperen su capacidad de soñar y de construir utopías para los tiempos venideros. El pueblo en general y los jóvenes se desencantan porque no tienen espacio para volar o para construir metáforas con emoción. Hoy día, hasta algunos poetas jóvenes endiosan la palabra en vez de la emoción, y no construyen con vigor y energía los espacios para que seamos de verdad un país libre y no una colonia norteamericana y del FMI.

Sería iluso negar lo positivo que fue recuperar espacios democráticos y de convivencia civilizada sin que te fusilen porque no piensas como el gobierno, pero falta tolerancia, diversidad, nuevos equipos, nuevas revistas. No puede ser que el gobierno entregue recursos estatales a Agustín Edwards en publicidad para sus diarios, mientras cierran revistas como Rocinante y las editoriales no publican a los nuevos talentos, sino a best seller importados desde el imperio con crímenes, purgas, drogas, como si fuéramos un campo de experimentos para el nuevo diseño de las potencias a sus enanos mentales.
 

Bienvenido este libro y ojalá pueda venderse y distribuirse para conversar, hurgar y buscar un lugar para el pensamiento de verdad progresista del cual sólo queda el nombre.

 

Lunes, 24 de Octubre de 2005 17:39 ;?> No hay comentarios. Comentar.

15/10/2005


HAROLD PINTER, PREMIO NOBEL

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Por Aristóteles España
Santiago de Chile – 14 de Octubre de 2005



El dramaturgo, novelista, y poeta inglés Harold Pinter (Londres, 10 de octubre de 1930), obtuvo el Premio Nóbel de Literatura 2005. Este artista es sin duda, el más importante dramaturgo inglés del siglo XX y uno de los más importantes de Europa y el mundo, cuya influencia en América Latina y especialmente en Chile ha sido importante y definitiva especialmente en la Generación de 1950. Comparado con Ibsen en todas las latitudes, en nuestro país el Grupo Ictus llevó a escena en 1962 su obra “Cumpleaños para Stanley” y el año siguiente “El cuidador”, dirigido por Nissim Sharim. En 1995, Willy Semler dirigió “La traición”, tal vez su obra más difundida.

Sus creaciones abarcan mundos desconocidos, el hombre frente a la soledad, árboles que caminan en la memoria de un ciudadano común y corriente, desesperado en busca de dioses que no existen, seres que buscan su destino en medio del caos de la modernidad, el individualismo que aflora a medida que la sociedad se industrializa y globaliza, textos llenos de misterio donde la influencia de Kafka cobra un rol fundamental.

Construyó un “teatro del absurdo” o de “vanguardia” apartándose de Ionesco, sin negarlo, sino aportando otra visión: la del ser humano de las grandes urbes que no encuentran su espacio o territorio donde llevar a cabo sueños, hijos, ideas, proyectos de vida satisfactorios para quienes sueñan con lo mínimo.

En Londres la crítica acuñó el término “teatro de la amenaza” en la década del 60 por el vigor satírico de sus propuestas estéticas, con un lenguaje transgresor, de violencia explícita y misterio metafísico. Por ejemplo en la obra “La habitación”, una mujer casada no quiere bajar al sótano de su casa pues allí vive un extraño, que parece conocerla de otro tiempo, el esposo de la mujer mata a este tipo advenedizo. Toda su producción tiene un corpus verbal que no deja indiferente, mundos llenos de tensión, el dramaturgo inglés controla la comicidad de sus diálogos, provocando angustia en el lector y los espectadores de su teatro que ha sido difundido en más de 120 países.

En su narrativa los silencios abundan para desconcertar el sentido y la regularidad de la trama, sus personajes deambulan por caminos de dolor e incertidumbre. Una de sus obras más difundidas es “El amante” donde una pareja burguesa recurre al adulterio como salida a su incomunicación, y los esposos aparentan llevar una vida divertida que esconde su desencanto.

La farsa y la sátira las maneja en forma magistral, como asimismo la arquitectura del vodevil lleno de humor negro. En este último tiempo se dedicó al teatro político, de denuncia, tuvo problemas con su gobierno, apoyó las causas del Tercer Mundo. Admirador de Salvador Allende, siempre estuvo contra Pinochet y abogó para que sea enjuiciado en Londres. También fue un crítico tenaz de la invasión a Irak por parte del régimen de George Bush. No es casual que sus últimos trabajos tomen como eje la tortura y el poder.

Pinter, hijo de padres judíos, estudió en la Real Academia de Arte Dramático de su país. Recorrió Irlanda interpretando las obras de W. Shakespeare. Hace un par de años decidió dedicarse sólo a escribir poesía. Algunas de sus obras son “”La habitación”; “La fiesta de cumpleaños”; “El amante”; “Cumpleaños para Stanley”; “El cuidador”; “El lenguaje de la montaña”; “El elevador del restaurante”; “El sereno”; “Traición”; “Un tipo de Alaska”; “Polvo eres”. Escribió los guiones de cine “La mujer del teniente francés”; “El último magnate”; “El sirviente”; “El accidente”; estos dos últimos para el director J. Losey. Hace un par de años incursionó como actor junto a la actriz chilena Leonor Varela en el film “El sastre de Panamá”. La semana pasada se anunció que sería actor en una obra de S. Beckett para celebrar los 50 años de la compañía inglesa Royal Court Theatre.
Sábado, 15 de Octubre de 2005 10:34 ;?> No hay comentarios. Comentar.

01/10/2005


EL LIBRO DE KAREN

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Valparaíso


Por Aristóteles España



El Gobierno Regional de Valparaíso a través de su Programa de Ediciones que coordina el poeta Juan Cameron acaba de publicar “El silencio crece en mi jardín” (2005), de la poeta Karen Toro.

Se trata de un libro de la ausencia, con gestos perdidos en la memoria que el libro rescata para devolverles un lugar en el tiempo. Hay viajes hacia el invierno pero también a la soledad. En el epígrafe de Jorge Teillier leemos: “Nadie ha muerto en esta casa. / Ninguna mano busca una mano ausente. / El fuego aún no añora a quien cuidó encenderlo. / La noche no ha cobrado sus poderes”.

La atmósfera del libro de Karen Toro recorre estos parajes, donde en ventanas perdidas se cuelga de la humedad del día, y lleva la carga del olvido en sus pies. Aparecen fantasmas en momentos que ella jugaba a cuidar hijos que no tenía y entonces se enciende el fuego. Los fantasmas que rodean el poemario entibian el hogar que la escritora ha construido en este espacio mítico que sólo el oficio poético puede lograr. Este texto hay que incluirlo en lo mejor de la tradición literaria chilena construida por mujeres. De pronto está el hálito de Olga Acevedo, Stella Díaz Varín, Eliana Navarro, Yolanda Lagos, sobre todo en el poema “En el nombre del padre”. Dice: “Mi esperanza/ habita tras una sala blanca/ hasta que tú llames a la puerta/ para yo responder/ para yo ver a mi defensor/ a mi escudo/ a ese señor que no me refugia”.

Cuando decimos que éste es un libro de la ausencia pensamos en sueños inconclusos, en regresos a lugares donde alguna vez habitamos disfrazados de pañuelos, con insectos que avisan cada paso que el lenguaje va diseñando antes de ser un poema, antes de ser un espejo donde el artista, hombre o mujer, se refugia para atrapar pequeños instantes. Poesía dentro de la poesía, sin duda. Particulares momentos logra cuando el silencio es un bosque lleno de miedos, cuando escribe que un cazador no debería admirar tanto a su presa, cuando dice que un cazador no debería llorar cuando dispara. Una metáfora, sin duda, del Chile actual donde todos sus actores viven de arrepentimientos y calvarios. Es la decisión lo que cuenta en el lenguaje poético. No hay pavores ni mentiras en la página en blanco. Se trata de enfrentar el mundo como un zorzal enfrenta a su depredador, un gato, un ciudadano cualquiera que pasa por un sendero de alerces en el sur de Chile.

Volvamos a su lugar secreto: un espacio como un lar de infancia, donde la felicidad es una mujer esquiva, o un hombre sin proyectos de futuro. Temas complejos en la poesía chilena pero no hay que esquivarlos. Cuando hoy existe un ensimismamiento con la palabra y no con la emoción este libro nos recuerda que la poesía nunca va a terminar como ya señalan los agoreros de siempre



Karen Toro Espinoza nació en Valparaíso en 1980. Estudió pedagogía en Castellano en la Universidad de Playa Ancha. Su poesía aparece en recopilaciones : “23 escritores jóvenes de Valparaíso”, de Nancy Fuentes Correa (1998); “2000 palabras” y “La poesía se encuentra en Valparaíso”, ambas de Juan Cameron (2000); “Taller de poesía La Sebastiana”, de Sergio Muñoz Arraigada (2000); “Creación desde la palabra”, de Felipe Ugalde y Arturo Rojas (2001).
Sábado, 01 de Octubre de 2005 14:43 ;?> No hay comentarios. Comentar.

17/09/2005


CARLOS AMADOR MARCHANT

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"ALONE AGAIN"


Por Aristóteles España



Inspirado en la mítica canción “Alone Again” de Gilber O”Sullivan, el poeta iquiqueño logra crear un mundo lleno de soledades donde las sombras del viento del norte chileno aparecen y desaparecen en sitios invisibles, cerca del Morro de Arica, en las playas de esa ciudad donde alguna vez se crucificó en un madero gigante como un cristo del desierto para protestar por la injusticia y el oscurantismo en la década del 80, en plena dictadura militar.

Sus poemas intentan detener el tiempo. El autor se pregunta que hace ahí, parado, en medio de la metafísica, acortando días, mirando las escasas horas que le quedan, esperando cabizbajo la bofetada de la muerte. De pronto, no hay escapatoria. El lector atraviesa túneles invisibles donde el poeta juega con las orillas que traen toda la espuma sucia que queda impregnada en el mundo, mientras escucha solitario la canción que tiene el título de su poemario. Hay desolación, busca a una mujer que amó en la puerta de un pub, y al rato ella aparece tambaleando, golpea su cabeza en las murallas, se abraza a un hombre desconocido y desaparece de nuevo entre calles y avenidas. El hablante es un ser desolado y pesimista; construye un refugio en Valparaíso para que lo dejen solo, con sus cavilaciones mientras piensa en la tierra que lo cobijará cuando deje este mundo, en un lugar lento y espacioso como nieve.

En su poema “Sobre la escarcha”, donde relata sus vivencias en la soledad del sur chileno, dice: “Porque la vida es como visitar una casa. Pero luego hay que despedirse, hay que salir a la puerta y perderse en la niebla/ En consecuencia, he de volver al silencio”.

Una de las características de este libro es que el autor no ve salida alguna, salvo cuando le escribe a mujeres que habitan sus días en la memoria, sus recuerdos de la pampa, sus viajes por el altiplano, el hermoso poema a su hija Valentina, las mujeres extremas de sus círculos, las esquinas con ojos solitarios donde aparece el porvenir como una lejana lluvia de futuro, la presencia de Luisa Ayala en sus horas en el Puerto y autora de la portada de su texto.

“Alone Again” tiene el olor de las calles de Arica, sus cerros, recodos donde el poeta vivió mejores días con sueños y esperanzas por un destino digno para su pueblo; bares donde salen hombres destruidos, imanes, fotografías donde a veces no se reconoce pero sí el latido de la gente que amó antes de emprender viaje a Valparaíso, a reencontrarse con sus historias y mitos.

Este es un libro de la melancolía, no de la derrota. Por sus páginas se escuchan sonidos de trenes, pájaros enormes, la música del desierto más árido del planeta de donde proviene con sus cánticos y sueños.

Carlos Amador Marchant (Iquique, 1955) ha publicado “Pisando tierra” (1977); “Galpón de redes marinas” (1980); “Después de mi casa” (1983); “Barquero en el puerto” (2001); “Los cururos de la Santa María” (2002); “Alone Again” (2003). Entre 1980 y 1985 dirigió la revista de poesía “Extramuros”, que se transformó en un referente de la literatura del Norte de Chile. Amigo de Andrés Sabella, Mario Bahamonde, organizó encuentros en la ex Universidad Técnica del Estado de Arica y en la Universidad de Chile.

Ha dirigido programas radiales de difusión literaria y actualmente se desempeña como Presidente de la Sociedad de Escritores de Chile, Versión Valparaíso.
Sábado, 17 de Septiembre de 2005 20:40 ;?> No hay comentarios. Comentar.

12/09/2005


EL PALACIO DE LA RISA

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Panorámica de la ciudad de Punta Arenas.
Al fondo, el estrecho de Magallanes y Tierra del Fuego


Por Aristóteles España
aristotelesespana@esfera.cl



En la ciudad de Punta Arenas, región de Magallanes y Antártida de Chile, la Armada Nacional y el Gobierno devolvieron a las organizaciones de Derechos Humanos de esa zona en el día de ayer 11 de septiembre de 2005 el local denominado “El Palacio de la Risa”, inmueble donde alguna vez funcionó un hospital de las FFAA y que durante la dictadura fue un Centro de Torturas para hombres y mujeres que adherían al gobierno del Presidente Salvador Allende, sin distinción: jóvenes, mujeres, adultos, sindicalistas, académicos, fueron salvajemente torturados en ese local por personal de la Armada de Chile y del Servicio de Inteligencia Militar (SIM).

Los métodos allí utilizados están narrados en el libro “El sur de la memoria” que el suscrito publicó en 1992: parrilla eléctrica, el teléfono, azotes con “tontos de goma”, es decir, “laques de fierro” cubiertos de plástico y otras experiencias difíciles de narrar en esta crónica. A los prisioneros se les colgaba del techo del recinto para obligarlos a declarar inverosímiles historias, creadas en su mayoría por el fallecido General Manuel Torres de la Cruz, quien personalmente vigilaba los interrogatorios. Muchos prisioneros lo observaron cuando se les “corrían” las capuchas o las vendas y contemplaron como éste, junto a su Alto Mando gozaban del espectáculo.

Particular saña tuvieron con Alfonso Cárcamo, Francisco Alarcón, Sergio Lausic, Jeannette Antonin, Sergio Reyes, Nelson Reyes, Sergio Urrutia, Kika González de Zanzi, Sergio Cárdenas, Pablo Jeria, Carlos Zanzi, Hugo Miranda, estos cuatro últimos fallecidos recientemente y decenas de confinados en distintos recintos de detención, como consta en los informes de la Cruz Roja Internacional.

32 años después se intenta reparar el daño causado a las víctimas con exiguas pensiones, becas tardías, disculpas tantas veces postergadas. Pero algo es algo. Lo importante es que este lugar de horror, como Auswitch, Dachau, Treblinka, los centros nazis de tortura, sean ahora museos de la paz, para que no se borre la memoria histórica y las nuevas generaciones no cometan los errores de la clase política de la época y menos se dejen presionar por potencias extranjeras o grupos económicos como lo acaba de contar el ex Embajador norteamericano en Chile durante ese período, en el film de Patricio Guzmán.

Que las Agrupaciones de ex presos políticos de la zona llamadas “Orlando Letelier” y “Salvador Allende” sepan deponer sus diferencias y estén a la altura de lo que hoy nuestra patria requiere. Que “El Palacio de la Risa” albergue documentales, libros, revistas, testimonios orales, pinturas, esculturas, fotografías, que de cabida a los nuevos artistas del sur del mundo para que escriban una historia distinta donde los protagonistas sean jóvenes llenos de alegría y vigor para construir un país distinto. Que las autoridades educacionales inviten a delegaciones de todos los establecimientos a conocer ese lugar donde alguna vez reinó el dolor y la muerte y que se transforme desde hoy en un escenario lleno de vida, de canciones, solidaridad, encuentros. Que se organicen seminarios, eventos culturales donde los autores sean los ciudadanos de la Patagonia. Que se convoque a concursos artísticos para rendir homenaje a las víctimas, a los fusilados, a los desaparecidos de esa zona tan aislada, remota y gallarda.

Bienvenido el gesto de las nuevas autoridades de la Armada de Chile y el Gobierno. Estas medidas contribuyen a sanar de alguna medida los espíritus y a crear una corriente positiva en la sociedad para que nunca más se repitan estos hechos que tanto daño causaron a ese pueblo austral y a Chile entero.
Lunes, 12 de Septiembre de 2005 20:48 ;?> Hay 3 comentarios.

08/09/2005


"SALVADOR ALLENDE"

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DOCUMENTAL DE PATRICIO GUZMÁN



Por Aristóteles España
aristotelesespana@esfera.cl



Se acaba de estrenar en los cines de Santiago el documental “Salvador Allende”, del cineasta Patricio Guzmán. Se trata de un film donde el director cuenta la historia del ex mandatario chileno desde su infancia hasta su fallecimiento en el Palacio de la Moneda el 11 de septiembre de 1973.

El cineasta va narrando en primera persona los acontecimientos de la vida del líder chileno desde una perspectiva intimista, sus estudios de medicina, su vida en Valparaíso, el joven inquieto que iba formando lazos o redes con los más desposeídos, organizándolos para que luchen por una mejor calidad de vida y contra la injusticia imperante. Luego, junto a un grupo de dirigentes sociales y políticos funda el 19 de abril de 1933 el Partido Socialista como una alternativa política distinta al Partido Comunista que por aquel entonces hegemonizaba el quehacer reivindicativo y social del país. El director nos muestra un Allende de carne y hueso, no el ícono revolucionario tan de moda en estos tiempos. Los testimonios de quienes lo conocieron son de obreros ferroviarios, campesinos, intelectuales, trabajadores que siguen pensando en un mañana mejor y cuyo recuerdo permanecerá para siempre en su memoria.

El documental nos muestra un Chile distinto, la pobreza, la marginalidad, la explotación que Salvador Allende advertía en su patria y que nadie denunciaba. Lentamente fue creando conciencia en las multitudes ajenas al devenir económico para inculcarles la idea de que sólo organizados podrían conquistar el poder político y realizar los cambios necesarios para cambiar las estructuras de la sociedad.

Con imágenes de archivo y otras captadas por el mismo cineasta durante tres años en que lo acompañó en sus giras, el espectador llega a los pueblos perdidos de Chile, viajes en trenes, mujeres y niños que lo esperaban en las estaciones, sus discursos en los rincones más apartados de su patria y en los mitines enormes en los estadios, fábricas, federaciones estudiantiles.

Hay momentos sobrecogedores como su intervención en la Asamblea de las Naciones Unidas, las medidas para nacionalizar las riquezas básicas de su país, el testimonio del Embajador norteamericano en Chile quien señala que la CIA invirtió millones de dólares para apoyar a la democracia cristiana en 1964 y evitar el triunfo del Dr. Allende y posteriormente Richard Nixon financió su derrocamiento, encolerizado de que su ejemplo cundiera en Latinoamérica. El diplomático norteamericano cuenta el odio del Presidente de EEUU hacia la figura del mandatario chileno.

Finalmente, se observan las imágenes de su gobierno, el caos artificial creado por sus enemigos, los sabotajes de la derecha y los empresarios, las alianzas que se iban formando para derrocarlo como sucedió finalmente. En el film se observa a Augusto Pinochet solícito y servil con el Presidente, luego el bombardeo al Palacio Presidencial, los aviones que destruían el símbolo de la democracia chilena, su discurso final de despedida y la masacre de sus adherentes. Lo principal del film es que sus actores son personas comunes y corrientes, viejos sindicalistas, jóvenes obreros, anarquistas, zapateros, dueñas de casa, la gente por la cual Salvador Allende luchó toda su vida y a los cuales dejó su legado eterno.
Jueves, 08 de Septiembre de 2005 20:55 ;?> Hay 9 comentarios.

31/07/2005


UN LIBRO DEL EXILIO

trevi1.jpgPor Aristóteles España

Líber Tamayo (San Bernardo, 1951) acaba de publicar su libro de poemas “Invernadero” (Ediciones Documentas, Santiago, 2005), donde se reencuentra con las imágenes de su exilio en Roma, el paso del tiempo, los atardeceres europeos llenos de nostalgia por la patria. Despedidas en los andenes, suicidios; interminables reuniones con fotos y afiches pegados en los muros, mientras los vidrios de las ventanas italianas se cubren de rocío, angustia, recuerdos de un tiempo que fue.

Este texto lleno de melancolía nos invita a reflexionar sobre los años de la dictadura y los seres humanos que fueron obligados a marcharse de su patria simplemente porque no compartían las ideas del gobierno de facto. Hay heridas en las palabras, sustantivos que caminan colgados por los aeropuertos, en casas de amigos por las noches, “donde nostálgicos artistas y poetas caminan escondidos entre líneas en la noche” de un país que los acoge pero que no es el suyo.

“Invernadero” nos propone una mirada poética hacia los túneles del tiempo. Pedazos de ternuras, de amores, vacíos que fueron quedando en el camino, reconstrucciones de espacios donde vivir dignamente y buscar salidas a las situaciones personales y colectivas de un país -el nuestro- cuyos gobernantes estaban empecinados en borrar la memoria histórica, haciendo desaparecer instituciones, cientos de dirigentes y militantes de bases sociales que fueron declarados enemigos por tener una visión distinta del mundo. La poesía, funciona en este caso, como un corpus desacralizador y al mismo tiempo como un sitio donde se instala la esperanza a defender a brazo partido su derecho a existir en este mundo.

Jorge Montealegre señala: “Los poemas de este Invernadero -en su mayoría breves- semejan cuartos cargados de ausencia, en un exilio sin territorio. Cuartos vacíos de ninguna parte. Los versos caen en cámara lenta para habitarlos. Perdidos en la soledad, vacilantes en su tensión”.

El poeta camina por las calles de Roma pensando en un futuro que no existe, cuenta las estrellas, se enamora de muchachas con las cuales comparte derroteros y vasos de vino en las noches heladas, se interroga sobre el por qué de la poesía con versos de René Char, Ernesto Cardenal, Vladimir Holan, acude a metáforas sobre el silencio o los números que le recuerdan su paso por la vida.

Hay referencias a la Fontana de Trevi, al parque de Luxemburgo, al Trastevere, casi siempre con un profundo halo metafísico, donde la soledad logra arrinconarlo mientras la ciudad duerme y en Chile se vive una vida distinta llena de soldados en las calles y el Toque de Queda cambia la vida de los habitantes.

Líber Tamayo logra de esta manera uno de los más importantes libros del exilio. Al igual que la novela “Morir en Berlín” de Carlos Cerda se respira en estas páginas un aire de tristeza por las vidas truncadas que fueron quedando solas en países lejanos y cómo lograron armar redes para sobrevivir en idiomas, cielos, canales distintos. Sus poemas son conmovedores, sobre todo cuando logra desdoblarse como un pájaro sin alas y caminar por calles llenas de piedra y olvido.

Líber Tamayo estudió Cine en Roma y Televisión en la RAI de Florencia. Su poesía ha sido publicada en Europa, América Latina. Actualmente pertenece a la Sociedad de Escritores de Chile. Reside en Santiago
Domingo, 31 de Julio de 2005 15:01 ;?> No hay comentarios. Comentar.

23/07/2005


DÉCIMAS DE ESTE TIEMPO

alba2.jpgPor Aristóteles España

“Cien décimas falladas” se titula el libro de Alba Llanos Melussa (Centro Gráfico Prisma, Santiago, 2005). Jueza por convicción y vocación sorprende con este libro donde rescata las Décimas como género para comunicar (o contar) a los lectores su experiencia humana y sensorial con los múltiples ejercicios de vida que la cotidianidad la hace asumir. Su texto literario es producto de su trabajo en la judicatura en materias de infancia, su visión integrada a un mundo complejo y lleno de vicisitudes de todo orden.

Por sus páginas caminan los menores que son llevados a los tribunales. Uno de los más estremecedores es el del niño Felipe. Dice Alba Llanos: “Sus más tempranos delitos/ fueron robos por sorpresa/ al acecho de su presa/ quedaba muy calladito/ se contaba como un mito/ que luego de un gran zarpazo/ apuraba mucho el paso/ corriendo a velocidad/ para que la autoridad/ se enfrentara a su fracaso”.

Las décimas cultivadas por poetas populares del siglo XIX destacaban en sus versos la marginalidad del hombre de campo que llegaba a la capital en busca de nuevos horizontes. Los personajes más frecuentes eran zapateros, panaderos, prostitutas, ladrones de todo tipo. Versos a lo humano y lo divino. Estas décimas eran declamadas en auditorios sindicales, teatros pequeños, mitines políticos. Había un afán de denuncia y compromiso con la vida. Violeta Parra musicalizó este género para defender la libertad y el amor. Lo mismo lo hicieron o hacen Pedro Yánez, Eduardo Peralta, Jorge Yánez, Santos Rubio.

Jaime Hales señala: “Tal vez el drama de los jueces radica en que creen que su trabajo es buscar el equilibrio, olvidando que en una sociedad desequilibrada, no todos tienen la misma fuerza y no requieren la misma protección”.

Sin embargo, la autora toma partido por un mundo mejor. Sus textos inspirados en los casos que ha debido ver y fallar a ratos superan a la ficción, como el de una madre que regalaba a sus hijos; violaciones, alcoholismo de los padres, retratos de carencias afectivas. En el libro es posible visualizar un universo, ciertos paisajes sicológicos que al ser trasladados a este género nos muestran otra dimensión del mundo. El ritmo de las décimas es atrayente y de gran capacidad oral y visual. Al leer estas décimas nadie puede quedar indiferente. Si el objetivo era estremecer al lector, lo logra con creces.

“Décimas falladas” está ilustrado con cartas del Tarot. La Justicia, El Loco, La Rueda, El Colgado, La Torre, la Sacerdotisa son imágenes llenas de símbolos que entregan un mensaje de esperanza por los tiempos que vienen.

El juez Roberto Contreras señala: “Por medio de la literatura podemos acercarnos al ser humano en su realidad íntima y personal, por fuera de los estereotipos conductuales existentes, de modo tal que al juzgarlo consideremos su universalidad y particularidad, su exacta dimensión material y espiritual”.

Estos poemas escritos en décimas son un aporte a la literatura chilena al abordar una realidad desde ángulos escriturales poco recurridos y con gran talento.

Alba Llanos ingresó al Poder Judicial en 1981 desempeñándose como Asistente Social en el 4to Juzgado de Menores de Santiago. Paralelamente estudió Derecho en la Universidad de Chile. Sirvió, además, el cargo de Jueza en el Segundo Juzgado de Letras de Buin y en el Tribunal de Menores de San Bernardo. Actualmente se desempeña como Jueza de Familia en la ciudad de Santiago.
Sábado, 23 de Julio de 2005 21:37 ;?> No hay comentarios. Comentar.

18/07/2005


LUIS MERINO REYES

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ESCRITORES CHILENOS DE AYER Y DE HOY



Por Aristóteles España

Así se titula este libro del poeta, novelista, y ensayista chileno, Luis Merino Reyes (Ediciones Rumbos, Santiago, 2005). El texto es un compendio de crónicas escritas en distintos periódicos y revistas chilenas durante los últimos cuarenta años donde da cuenta del curso de la literatura chilena, su evolución, temas, contenidos, desde el siglo XIX hasta nuestros días.

Luis Merino Reyes nació el 12 de febrero de 1912 en Tokio mientras su padre era agregado militar de nuestro país en esa nación asiática. Tiene 93 años, vive en Santiago y conserva su lucidez y capacidad de análisis que lo hace estar presente en la prensa chilena y en conversaciones con escritores que acuden a visitarlo.

Estudió en el liceo Alemán de Santiago donde se destacó por su capacidad oratoria y escritural. Su padre falleció en una de sus destinaciones institucionales y volvió a Chile con su madre a vivir de un escuálido montepío. “En ese tiempo escribí mi novela “Los feroces burgueses”, cuenta.

Su madre era tan católica que se hizo agnóstico para siempre. Luis Merino Reyes recuerda que escribió sus primeros poemas en ese liceo aristocratizante. “Era un poema bíblico dedicado a María Magdalena y me lo solicitó un sacerdote muy culto, admirador de Goethe”. Después escribió su novela “La última llama” cuyos originales quemó porque a una de sus mejores amigas no le gustó la historia. Le contó al crítico Alone lo sucedido y éste le exigió rearmarla. Al año siguiente, una vez publicada obtuvo el Premio Atenea y se reafirmó su amistad con Hernán Díaz Arrieta, de quien los separaban enormes barreras ideológicas, típicas de los años de la guerra fría.

En este libro único, el escritor cuenta y analiza los avatares de Francisco Bilbao, la vida del poeta Pedro Antonio González, Manuel Magallanes Moure, Ernesto Montenegro, Antonio Acevedo Hernández, Pedro Sienna, Luis Durand, Carlos Sepúlveda Leyton, Benedicto Chuaqui, David Perry, Juvencio Valle, Manuel Rojas, Alberto Rojas Jiménez, Ricardo Latcham, Chela Reyes, Francisco Santana, Victoriano Vicario, Nicomedes Guzmán, Volodia Teitelboim, Guillermo Atías, Gonzalo Drago, Wilfredo Mayorga, Alberto Baeza Flores, Mario Ferrero, Franklin Quevedo, Emilio Oviedo, Antonio Campaña, Fernando González Urízar, José Donoso, David Valjalo, Edmundo Herrera, Miguel Arteche, Eugenio García Díaz, María Cristina Menares, María Silva Ossa, Raúl Mellado Castro, Antonio Rojas Gómez, y muchos otros autores con quienes compartió vivencias e historias culturales y políticas desde 1925 hasta hoy.

Su texto no se limita al comentario de sus obras, sino que ingresa a los laberintos o túneles individuales de sus amigos, trazando perfiles y contando detalles desconocidos de sus procesos de creación artística, las lecturas que fueron diseñando un camino.

Miembro único y destacado de la Generación del 38 junto a Francisco Coloane, Daniel Belmar, Nicomedes Guzmán, Manuel Rojas, Oscar Castro, Andrés Sabella, fue amigo de Pablo Neruda, Pablo de Rokha, con quienes fundó organizaciones que aglutinaran a la dispersa intelectualidad de aquellos tiempos.

“Escritores chilenos de ayer de hoy” es un libro de antología que retrata fielmente la vida de los artistas chilenos en esos años difíciles, en períodos de gran turbulencia política en Chile y el mundo.

Luis Merino Reyes, es autor, entre otros textos de “Islas de música”; “Los egoístas”; “El alba y su duelo”; “Regazo amargo”, “Los feroces burgueses”; “Ultima llama”; “El ramo de rosas y otros cuentos”; “Epopeya de dos héroes trágicos”; “Rumbo a Oceanía”; “”Panorama de la literatura chilena”; “Perfil humano de la literatura chilena”; “Escritores chilenos laureados con el Premio Nacional de Literatura”; Epitafios y laureles”; “El ramo de ortigas y otros cuentos”.

En la década del 50 fue presidente de la Sociedad de Escritores de Chile.

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Lunes, 18 de Julio de 2005 12:09 ;?> No hay comentarios. Comentar.

11/07/2005


"EN EL BORDE DEL MUNDO"

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MEMORIAS DEL JUEZ QUE PROCESÓ A PINOCHET


Por Aristóteles España

“En el borde del mundo” (Anagrama, Santiago, 2005), se titula el libro que el juez Juan Guzmán Tapia acaba de publicar en Santiago y otras capitales latinoamericanas y europeas. Se trata de las memorias de este abogado de la Universidad Católica con estudios de post grado en París, que inició su carrera judicial en 1970, que nació en San Salvador, El Salvador en 1939, mientras su padre, el poeta Juan Guzmán Cruchaga, Premio Nacional de Literatura 1962, era Embajador de nuestro país en ese país centroamericano.

"¡Te debes retirar del caso Pinochet o vas a traicionar a tu clase social!”, le dijeron sus viejos amigos. Presionado para que abandone el caso del General Arellano Stark principal responsable de la “Caravana de la muerte”, donde decenas de prisioneros políticos fueron raptados de regimientos y cárceles para luego ser fusilados sin juicio, destrozados sus cuerpos con corvos y cuchillos los primeros días del golpe de estado en Chile, este juez se fue interiorizando de los crímenes y de las violaciones a los Derechos Humanos en forma brutal.

Un ex profesor de la Escuela de Derecho le dijo: “Vamos, Juan, estás golpeando demasiado fuerte a Pinochet y a ciertos militares. Mucha gente te empieza a considerar un renegado. Deja que te ayude a recuperar tu antigua imagen de hombre de derechas...”.

Llegaron a decirle distintas personalidades que “si te solicitan inculpar a Augusto Pinochet te harás a un lado y dejarás que se pronuncie la Corte de Apelaciones de Santiago”. “Me estaban invitando a regresar al rebaño antes de la noche”, dice el Juez.

Pero las evidencias eran tan fuertes, verídicas, potentes, que siguió adelante para cumplir su cometido como hombre de derecho.

Para este hombre, que en su juventud perteneció a grupos de choque de la ultra derecha chilena, el giro que la vida le señalaba tenía altos costos. “Con mis amigos de Facultad asistimos un tiempo a encuentros con un señor Amunátegui, un líder conservador. Eramos parte de grupos de fuerza armados con cadenas forradas en caucho que acudíamos a sembrar el caos en las reuniones del Partido Comunista”.

Era, sin duda, una propaganda anticomunista primitiva, señala en su libro. Su gran meta era ser escritor, tenía planes para una novela, historias de su vida, influido por el padre, que lo educó entre los grandes de la literatura latinoamericana y mundial de los cuales era amigo en sus distintas destinaciones por el mundo.

Lector de Somerset Maugham, Oscar Wilde, Charles Dickens, Pablo Neruda, Miguel Angel Asturias, Jorge Luis Borges, Rafael Alberti, Vicente Huidobro (a los cuatro últimos los conoció con su padre en Buenos Aires y Santiago), Julio Verne, Emilio Salgari, Herman Hesse, Thomas Mann, Walter Scott, Robert Stevenson, actor aficionado en el Saint George”s College, jamás pensó que iba a procesar al dictador chileno, que iba a recibir amenazas, andar con escoltas las 24 horas del día, que su vida iba a cambiar para siempre. Después de haber celebrado con champaña el derrocamiento de Salvador Allende y de haber estado en provincias como Panguipulli, Talca, le tocaba enfrentar tal vez el más importante caso judicial del siglo XX en un país dominado por la institucionalidad heredada de la dictadura, y sin el menor atisbo que la mayoría de la dirigencia de la Concertación pretendiera modificarla; claro está, sólo en los discursos.

El libro “En el borde del mundo” está dividido en tres partes. En la primera repasa su juventud en Santiago, su encuentro con París, la búsqueda existencial de todo joven que desea construir algo trascendente, en este caso, las leyes o la literatura. Un amor de juventud que su padre se encargó de que se olvide por poderosas razones que narra con amenidad. Cuenta como conoció a Inés, su esposa, en una carretera mientras viajaba en busca de aventuras y ella lo conduce en su automóvil. Su amor por ella, el matrimonio, las hijas. Su paso por juzgados rurales en el sur de Chile, su conocimiento de campesinos y latifundistas.

En la segunda parte Juan Guzmán relata su nombramiento como juez de la Corte Marcial y su conocimiento del Caso Letelier lo que significó agudizar su lógica de que el horno no estaba para bollos y que la manipulación periodística de la dictadura era cosa seria y había que andarse con cuidado.

Finalmente, el Caso Pinochet, la detención de éste en Londres, el envío de preguntas vía exhorto que el militar se niega a responder. El regreso a Chile del ex dictador, toda la teatralización de su silla de ruedas en el avión y en el aeropuerto de Inglaterra y Chile, la soberbia de un personaje único.

El Juez sabía que muy pronto tendría que encontrarse con él, personalmente. El viernes 1 de diciembre del año 2000 procesó a Pinochet como autor intelectual de cincuenta y siete homicidios y dieciocho secuestros y lo acompañó con el arresto correspondiente. Lo llamaron políticos de todas las tendencias, magistrados, amigos. La mayoría tenía serias reservas sobre su decisión. La Corte Suprema aprobó que lo interrogue en un par de semanas pero que debe (el inculpado) ser sometido a exámenes mentales por su avanzada edad. A su hogar empiezan a llegar juristas, parlamentarios de la Concertación que alababan su proceder pero hacían hincapié en que había que saber conciliar justicia con paz social. “En otras palabras, me decían que había límites que no se podían sobrepasar, so pena de reavivar heridas todavía en carne viva”.

Se fijó la fecha y debió acudir al hogar del ex general. Negoció con los abogados del militar que ninguno de sus hijos podía estar presente. Habían proferido palabras ofensivas contra su persona en las últimas semanas. Fue una de las situaciones más delicadas de toda su carrera. Lo acompañaron sus escoltas, la actuaria y el chofer. Estaban algunos de sus ex ministros y colaboradores. “Hice una docena de preguntas y mi interlocutor gozaba de buena memoria”, dice. Al cabo de treinta minutos sus ayudantes le solicitaron que terminara el trabajo pues el general estaba muy fatigado. El Juez solicitó un espacio para transcribir el acta , pero ocurrió una curiosa escena: “ Pinochet caminaba y se levantaba con gran soltura, rápidamente hacia otro extremo del hogar”.

Se encontraba de buena salud y caminaba con agilidad. No advirtió que lo divisaba desde el comedor y le pareció deplorable esa duplicidad, sobre todo ante el magistrado que había ido a interrogarlo. “Fuera como fuere -dice el Juez Juan Guzmán Tapia- la escena bordeaba la parodia después de las numerosas advertencias de sus abogados acerca de su mala salud”.

El texto está narrado en primera persona, se lee con gran agilidad; nos permite adentrarnos en el mundo novelesco del juez que procesó a Augusto Pinochet Ugarte.

El libro fue escrito originalmente en francés y traducido por Oscar Luis Molina con la colaboración de Olivier Brass. El magistrado es autor de “La sentencia” y “Etica profesional del abogado”. Ha recibido los premios “Jordi Xifra” de la Universidad de Girona y “Oscar Romero” de Dayton University, Ohio. Vive en Santiago de Chile."

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Lunes, 11 de Julio de 2005 20:02 ;?> No hay comentarios. Comentar.

01/07/2005


EL LIBRO DE MICHELLE

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(“Michelle”, Ediciones Catalonia, Santiago, 2005)



Por Aristóteles España

Este libro reportaje narrado en distintas voces por las periodistas Elizabeth Subercaseaux y Malú Sierra, ambas de reconocida trayectoria en nuestro país y el extranjero, dan cuenta de un personaje femenino, cuya particularidad principal radica en que apareció de la noche a la mañana convertida de pronto en un ícono que rompió los moldes de la cultura machista imperante en la clase política chilena desde la fundación de la república. Michelle Bachelet es entrevistada con rigor y visión de futuro. Las periodistas dan a conocer su perfil humano poco conocido a nivel nacional e internacional sin los estereotipos que abundan en este tipo de géneros literarios (biografías, testimonios, crónicas, alabanzas a personajes del mundo de la cultura, la política, la televisión) que compiten desde hace décadas con la ficción.

Una doctora de niños, experta en epidemiología, proveniente de una cultura de izquierda desde su adolescencia, hija de un general de la aviación, torturado por sus pares, acusado de traición a la patria y muerto en la cárcel por los esbirros de la dictadura militar. Esta mujer que llegó a ser Ministra de Salud y Defensa en el tercer gobierno de la Concertación se ganó un espacio en la historia del país recorriendo hospitales, juntas de vecinos, pasando revista a las tropas de las FFAA arriba de tanques y aviones y que logró reivindicar el rol de la mujer en un momento de la historia en que los cargos públicos, privados, legislativos, están en manos de personeros que llevan en sus puestos durante décadas sin abrir espacios legítimos a las generaciones de recambio. La irrupción de Michelle en este escenario cambió la fisonomía del país en todos sus ámbitos, ya sea para sus adherentes o adversarios.

El libro no contiene peroratas ideológicas ni políticas, tampoco da recetas de cómo se deben comportar las mujeres en los escenarios públicos. Simplemente cuenta su infancia de clase media, rodeada de amigos que luchaban por un mundo mejor en la década del 70, su afición por la guitarra y las canciones de moda, los días aciagos del golpe de estado, la prisión junto a su madre Angela Jeria en Villa Grimaldi, los duros instantes del padre muerto sin tener donde enterrarlo porque su institución, la masonería, y todos aquellos que fueron sus amigos simplemente se borraron del mapa. Luego el exilio en Australia, Alemania, sus estudios de medicina en este último país, su militancia en la Juventud Socialista, sus amores y desamores como toda persona que es capaz de enfrentar los avatares de la vida cotidiana que no es color de rosa como caricaturizan los diarios de la derecha chilena con las fotos en colores de sus modelos y parlamentarias.

Una de los capítulos más emotivos es su estadía en Villa Grimaldi, la visita intempestiva del General Manuel Contreras y el recuerdo de sus compañeras de celda, Lucrecia Brito, Patricia Guzmán, María de los Angeles Salinas Farfán, Mónica Villanueva, que tenía 16 años, una dentista cuyo nombre se le escapa, María Eugenia Ruiz Tagle y la primera mujer de Alvaro Covácevich. Se ayudaban mutuamente después de las sesiones de interrogatorios. Michelle atendía a las gravemente heridas. Algunas de ellas le contaron que los días de año nuevo fueron violadas por militares borrachos. Ambas estaban embarazadas de siete y ocho meses. Todas tenían miedo. Cuando se abría la puerta de la celda tenían terror. Ese el mérito de este libro. Que logra transmitir emociones, sentimientos. Nadie puede quedar indiferente. No es un texto de propaganda como los que abundan en períodos como el actual. Es un texto para comprender desde un ángulo escritural diferente la vida de cientos de mujeres olvidadas que soportaron las mismas pesadillas de esta doctora en niños que tiene una cabaña en un lago y que puede ser la primera Presidenta en este remoto país así como Gabriela Mistral fue la primera mujer latinoamericana en obtener el Premio Nóbel de Literatura años antes que sus pares en Chile le otorgaran el Premio Nacional.

El texto tiene fotografías de distintas etapas de su vida, la reproducción del manuscrito que el General Bachelet envió a su esposa desde la cárcel pública de Santiago el 22 de febrero de 1974, días antes de su muerte. Y a lo lejos, en medio de la lectura de este libro se escucha el ruido del avión que las condujo junto a su madre al exilio, su paso (en el avión) por Isla de Pascua, las islas Fiji, y la llegada a Sydney donde su hermano Betingo y Patti, su esposa, los esperaban en el aeropuerto. Los abrazos, el saludo del gobierno, del parlamento. Eran las primeras exiliadas chilenas en Australia. El resto, ya es historia.

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Viernes, 01 de Julio de 2005 23:21 ;?> Hay 1 comentario.

19/06/2005


CEREMONIAS

huenun.jpgPor Aristóteles España

Jaime Huenún (Valdivia, 1967), es un poeta Mapuche Huilliche que obtuvo el Premio Pablo Neruda el año 2003. Autor de una valiosa obra, sus poemas intentan recuperar la memoria histórica de su pueblo desde la invasión española de 1793 hasta nuestros días. Su mundo está dotado de elementos culturales producto del mestizaje. Su libro “Ceremonias” (Editorial Universidad de Santiago, 2004) da cuenta de los bosques de la Gran Tierra del Sur, y construye un gran canto ceremonial con los árboles sagrados; al viento de montes y espesuras con olor a mar y mañanas.

Los poemas de Huenún tienen esa singularidad. El aire fresco de la Mesa de Piedra, la luna frente al brasero de sus días de infancia en la ciudad de Osorno. De alguna manera, rinde homenaje a César Vallejo y Pablo Neruda en los tonos melancólicos y en la adjetivación para poblar su cántico de imágenes sencillas, y diáfanas. Su prologuista el poeta y académico de la Universidad de los Lagos, Sergio Mansilla, dice: “He aquí un libro que no hace concesiones a los estereotipos etnoculturales. Testimonio sí es del mirar lúcido que ve la significación profunda que yace en las ceremonias: lo poderosamente vital contenido en las formas exteriores y regulares de un culto”.

Particularmente emotivo es su homenaje a las víctimas de la matanza de Forrahue de 1912 en que Carabineros masacraron un villorrio de su pueblo en el sur de Chile. En su texto “Cisnes de Rauquemó” habla de su búsqueda junto a los suyos de yerbas medicinales en la pampa (limpiaplata, poleo, hierbabuena, llantén) junto a un sol violeta, se escarchaban los pastos. Bajaba el Rahue oscuro –dice- ya sin lumbre de peces.

“Ceremonias” es también una metáfora del Chile actual, un canto de amor mientras sus hermanos desposeídos llegan a los lugares periféricos de la Gran Ciudad buscando oportunidades para mejorar su calidad de vida mientras en Temuco y sus alrededores encarcelan a los Longos que desean recuperar sus tierras para poder vivir con dignidad y libertad.

Sus versos tienen el grato olor de las cocinas a leña mientras se comparte el “nütram” conversación mapuche huilliche que entrelaza retazos de mitos, recetas medicinales e historias de parientes y vecinos vivos y difuntos. Cuando se lee este libro se siente la ritualidad de su universo personal, sus amigos que queman hojas de ruda y de canelo para descargar su casa de maldades y brujos.

Jaime Huenún estudió Pedagogía en Castellano en el Instituto Profesional de Osorno y en la Universidad de La Frontera de Temuco. En 1996 y 1997 obtuvo financiamiento del Fondo de Desarrollo de las Artes y la Cultura para sus proyectos de escritura poética “Ceremonias” y “Viajes al país de los manzaneros”. Fragmentos de su poesía se han publicado en revistas y antologías entre las cuales se cuentan “Cartas al azar” (Muestra de poesía chilena, Editorial Ergo Sum, Santiago, 1989): “Zonas de emergencia” (Editorial Páginadura, Valdivia, 1994); “Ül: four mapuche poets”, muestra de poetas de origen mapuche publicado por las editorial “Americas Society” y “Latin American Literary Rewiew Press, Nueva York, 1998. En 1999 obtuvo la beca para escritores del Consejo Nacional del Libro. Ese mismo año obtiene el primer premio en el concurso nacional “El joven Neruda” organizado por la Municipalidad de Temuco con su libro “Puerto Trakl” que publicó el año 2001.

Actualmente dirige la revista “Pewma” (El sueño), ejerce la docencia en la ciudad de Freire en la IX Región de Chile e imparte talleres de expresión poética en Temuco.

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Domingo, 19 de Junio de 2005 23:38 ;?> No hay comentarios. Comentar.

12/06/2005


ADIÓS A JONÁS

jonas.jpgPor Aristóteles España

Jaime Gómez Rogers (Santiago, 1940 – 2005) falleció en el mes de marzo del presente año en la localidad costera de El Tabo, donde residió durante más de 25 años junto a su esposa Vania Escobar. Autor de una valiosa obra, obtuvo el Premio “Alerce” en la década del 60.

Pocos días antes de su deceso nos hizo su llegar su último libro “Entre el silencio y la lluvia” (Ediciones Alta Marea, El Tabo, 2004), donde vuelve a redescubrir los temas de su mundo poético: la soledad, el mar, la naturaleza, las aves. Su seudónimo (Jonás) lo acompañó desde muy joven en sus labores académicas y casi toda su obra está firmada de esa manera.

Su libro contiene, además, homenajes a los poetas que influyeron en su formación como Jorge Luis Borges, Walt Whitman, Pablo Neruda, Pablo de Rokha, Gabriela Mistral, Vicente Huidobro. Sus imágenes tienen la fuerza de las olas del literal del centro de Chile el que recrea con sus vientos y las furias de los largos inviernos donde el poeta se concentraba para escribir sus ensayos, cuentos, poemas, que divulgaba posteriormente en su revista “Altamarea” que distribuía por correo en Santiago, Lima, Valparaíso, Concepción, Nueva York, Buenos Aires.

Tuvimos la oportunidad de conocerlo en 1980 en el Bar La Unión Chica, junto a Jorge Teillier, Rolando Cárdenas, Alvaro Ruiz, Ramón Díaz Eterovic, Enrique Valdés. Llegaba con sus revistas y libros para dejarlos en librerías, diarios. Solíamos visitar tiendas de antigüedades, conseguir libros antiguos, y en más de una oportunidad lo visitamos en su hogar. Fuimos a Isla Negra, Valparaíso, a participar de eventos, recitales, presentaciones de libros. En uno de sus últimos poemas titulado “La casa” dice que su hogar palpita como las algas y que los silencios son más fuertes que los gritos. Era su despedida, sin duda. Más de una vez lo escuchamos hablar de la muerte, otro tema recurrente en su producción literaria.

Jonás publico “Deshojándome” (1962); “La fuga de Sebastián” (1966); “Diálogo para dos movimientos” (1967); “El circo” ( 1971); “Oración del niño que crecía” (1973); “El jardín de las palabras” (1976); “Signos” (1978); “Tierra madre” (1980); “El corazón enterrado” (1985); “Carta a un poeta” (1985); “Diccionario cabal” (1986); “Adiós a la ciudad” (1989); “Entonces vino el mar” (1989); “El ángel de la orilla” (1991); “Poetas” (1993); “Raíces tabinas” (1993); “Espíritu del valle” (1994); “El huerto en la montaña” (1996); “Bitácora” (1999); “Piedra del trueno” (2000); “Entre el silencio y la lluvia” (2004). Sus textos fueron traducidos al inglés y francés. Durante 25 años dirigió “Altamarea”, una revista imprescindible de la literatura chilena contemporánea.

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Domingo, 12 de Junio de 2005 22:29 ;?> No hay comentarios. Comentar.

05/06/2005


ELEGÍA PARA ANTES DE LEVANTARSE

sergio.jpgPor Aristóteles España

Sergio Madrid Sielfeld (Iquique, 1967), reside en Valparaíso donde es uno de los más importantes poetas de su región y del país. Dotado de una voz interior llena de imágenes renacentistas, publicó recientemente “Elegía antes de levantarse” (Valparaíso, 2004). Sus prologuistas y amigos apuestan por una voz interior cargada de elementos del romanticismo alemán con guiños a una bohemia ritualmente al lado del Conde de Maldoror; sin embargo, el poeta camina por pasillos de luz, con los demonios del conocimiento y se sumerge en la luz del puerto de Valparaíso lleno de imágenes y caricaturas del horizonte huidobriano.

Su poesía está más cerca del conocimiento que de la sangre, donde animales sonríen, y el cielo no está dispuesto a transar. Los textos de Sergio Madrid están repletos de una urbe agobiante donde las imágenes aúllan en el lenguaje de la melancolía. Pensemos en René Char con su apuesta por el porvenir. De pronto Sergio Madrid aletea los sustantivos para dar paso a la voluntad del lenguaje que se mueve como una nube llena de lluvia.

Una apuesta interior que todo artista debe hacer en algún momento es la que hace este poeta porteño. Su construcción verbal está llena, además, de encierros, abandonos, no hay árboles ni calles en la voluntad del poema. Trabaja con las distancias, con los diccionarios que siempre acosan, y con el humo de los cigarrillos en los días del silencio, con poemas que quieren ser eso: silencios, significados, mínimos espacios donde el verbo es una casa que sube hacia habitaciones cerradas.

Poesía de los espacios secretos, de la nimiedad con forma de orejas es la que construye desde Valparaíso, Sergio Madrid.

En los tiempos actuales sus versos huelen a melancolía por lo que pudo ser. “Yo provengo de una época infeliz, dice, donde la muerte se paseaba como una persona anónima en las calles de nuestras urbes”. El poeta está intranquilo, como todos los poetas del mundo actual, por los días venideros, sobre todo, donde el lenguaje de los vates “es oro falso”, “jardines con abono de cadáveres”.

Este libro dotado de habitaciones y ventanas por el mundo que sueña, tiene la intensidad de los románticos alemanes. Augurios, pensamientos al lado de un mar metafísico; gatos que ronronean en sus versos mientras el poeta habla de jardines mustios en un tiempo que no existe.

Finalmente, se despide de los sustantivos que lo invaden , juega con el mes de octubre, el aromo del sol, y en el paisaje con iglesias y cerros del puerto que lo cobijó con el alquitrán de las noches porteñas y las sombras de esa urbe llena de recuerdos y olas.

Sergio Madrid estudió Literatura en la Universidad Católica de Valparaíso, donde actualmente ejerce la docencia. Ha publicado “Voz de locura” (1988); “El universo menos el sol” (2000); “Retaguardia de la vanguardia” (2001); “Los novios de Ariadna” (2002); “Melancohía” (2003).

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Domingo, 05 de Junio de 2005 21:18 ;?> No hay comentarios. Comentar.

23/05/2005


MOROS EN LA COSTA

Por Aristóteles España

Enrique Moro (Valparaíso, 1956) publicó recientemente su libro antológico “Hay un moro en la costa” (Ediciones del Gobierno Regional de Valparaíso, 2004). Se trata de una compilación de más de veinte años de actividad poética, de este autor porteño ampliamente conocido en nuestro país y el exterior. El poemario está dividido en 6 capítulos (textos publicados anteriormente) que dan cuenta de sus preocupaciones estéticas e ideológicas. La religiosidad, la muerte, el amor, la ciudad llena de túneles y cerros por donde el hombre camina hacia el olvido “que es una barca sin timón”, nos dice.

Poesía en el límite de la desesperación y en la búsqueda de mejores días para su pueblo. El poeta conversa con Dios; “Señor -le dice- tú sabes el paradero de los desaparecidos / así es tu Gracia /. Infórmanos al comité o a un tribunal cualquiera / nunca tan justo como el tuyo / Pero danos al menos esa tranquilidad”.

Poemas con el mundo a su alrededor que giran como un mapamundi en el tiempo. En sus textos hay paisajes desolados, mendigos a la luz de la luna que buscan su alimento en las noches llenas de agua, lodo. A su manera, intercala diálogos con Vallejo, Juan Gelman, Rimbaud. Escribe en el aire, entre las nubes, en la adversidad; el hablante de su libro es un ser indefenso en algunos momentos de la historia de su país; y en otras un personaje que propone dudas, discute, impreca, sueña, en medio de una misteriosa fronda de sonidos musicales; tangos, baladas en la bohemia de un Valparaíso mítico que observa desde su ventana mientras una mujer delgada y triste lo escucha. Al fondo, el mar, las guaridas donde los poetas escuchan los latidos de la muerte que anda vestida de almirante como en los versos de Neruda; o la muerte que canta (esa vieja circunspecta) en la voz de Nicanor Parra.

Poesía política llena de intuiciones, espacios llenos de melancolía, recorren lo largo y ancho de estas páginas llenas del viento porteño; galerías abiertas y repletas de seres solitarios; su visión de mundo tiene el significado de los náufragos que navegan en la noche por los océanos para llegar a puerto seguro con los ojos abiertos y las manos mojadas por el mar que a ratos intentó devorar sus huesos.

En el prólogo, Alejandro Pérez señala: “esta poesía no se incuba en las bibliotecas sino en la experiencia de vivir en el riesgo, de vivenciar extremos y excesos de aventurar amores clandestinos y de reivindicar - muy seriamente- el hueveo como factor de lucha”. Juan Cameron señala: “Estos textos, ahora reunidos para goce del lector son algo más que una mera antología, algo más que una “mora” antología, constituyen en verdad el rescate de cuanto le hemos escuchado y nos pertenece”.

Enrique Moro ha publicado “Moro” (1980); “La bolsa” (1983); “Gracias Señor” (1988); “La piedra feliz y otros tangos”(1996); “Seis canciones” (2002) y ahora “Hay moro un la costa” (2004) con el cual completa un ciclo histórico de toda una vida dedicada a la poesía. El autor publicó en Alemania (1983) una muestra de poesía titulada “Diez poetas chilenos”, libro que contribuyó a difundir la poesía chilena en Europa. Durante las últimas dos décadas ha sido un animador cultural de la región de Valparaíso, en sus más diversas facetas, organizando eventos musicales, teatrales y literarios.

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Lunes, 23 de Mayo de 2005 20:12 ;?> No hay comentarios. Comentar.

18/05/2005


UNA POÉTICA DEL EROTISMO

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La escritora Marcia Flandes (Temuco, 1957), quien reside actualmente en la capital de la Región del Bio-Bío, Chile, publicó recientemente “Y el cuerpo se me rezaga” (Ediciones Etcétera, Concepción, 2004). El breve e interesante libro contiene una poética del erotismo, desarrollado a través de un espacio lingüístico fuertemente cohesionado, lleno