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MIRANDO AL SUR - augusto alvarado


ADIÓS A JONÁS

<hr><h2><u>ADIÓS A JONÁS</h2></u> Por Aristóteles España

Jaime Gómez Rogers (Santiago, 1940 – 2005) falleció en el mes de marzo del presente año en la localidad costera de El Tabo, donde residió durante más de 25 años junto a su esposa Vania Escobar. Autor de una valiosa obra, obtuvo el Premio “Alerce” en la década del 60.

Pocos días antes de su deceso nos hizo su llegar su último libro “Entre el silencio y la lluvia” (Ediciones Alta Marea, El Tabo, 2004), donde vuelve a redescubrir los temas de su mundo poético: la soledad, el mar, la naturaleza, las aves. Su seudónimo (Jonás) lo acompañó desde muy joven en sus labores académicas y casi toda su obra está firmada de esa manera.

Su libro contiene, además, homenajes a los poetas que influyeron en su formación como Jorge Luis Borges, Walt Whitman, Pablo Neruda, Pablo de Rokha, Gabriela Mistral, Vicente Huidobro. Sus imágenes tienen la fuerza de las olas del literal del centro de Chile el que recrea con sus vientos y las furias de los largos inviernos donde el poeta se concentraba para escribir sus ensayos, cuentos, poemas, que divulgaba posteriormente en su revista “Altamarea” que distribuía por correo en Santiago, Lima, Valparaíso, Concepción, Nueva York, Buenos Aires.

Tuvimos la oportunidad de conocerlo en 1980 en el Bar La Unión Chica, junto a Jorge Teillier, Rolando Cárdenas, Alvaro Ruiz, Ramón Díaz Eterovic, Enrique Valdés. Llegaba con sus revistas y libros para dejarlos en librerías, diarios. Solíamos visitar tiendas de antigüedades, conseguir libros antiguos, y en más de una oportunidad lo visitamos en su hogar. Fuimos a Isla Negra, Valparaíso, a participar de eventos, recitales, presentaciones de libros. En uno de sus últimos poemas titulado “La casa” dice que su hogar palpita como las algas y que los silencios son más fuertes que los gritos. Era su despedida, sin duda. Más de una vez lo escuchamos hablar de la muerte, otro tema recurrente en su producción literaria.

Jonás publico “Deshojándome” (1962); “La fuga de Sebastián” (1966); “Diálogo para dos movimientos” (1967); “El circo” ( 1971); “Oración del niño que crecía” (1973); “El jardín de las palabras” (1976); “Signos” (1978); “Tierra madre” (1980); “El corazón enterrado” (1985); “Carta a un poeta” (1985); “Diccionario cabal” (1986); “Adiós a la ciudad” (1989); “Entonces vino el mar” (1989); “El ángel de la orilla” (1991); “Poetas” (1993); “Raíces tabinas” (1993); “Espíritu del valle” (1994); “El huerto en la montaña” (1996); “Bitácora” (1999); “Piedra del trueno” (2000); “Entre el silencio y la lluvia” (2004). Sus textos fueron traducidos al inglés y francés. Durante 25 años dirigió “Altamarea”, una revista imprescindible de la literatura chilena contemporánea.
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