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MIRANDO AL SUR - augusto alvarado


VENEZUELA: EL PUEBLO EN ARMAS

<hr><h2><u>VENEZUELA: EL PUEBLO EN ARMAS</hr></h2></u>

Por Roberto Bardini

Bambu Press
- México

La actual intranquilidad de Estados Unidos respecto de Venezuela contrasta con su despreocupación con otros países en el pasado. Se pueden citar el Paraguay de Stroessner (1954-1989), la Nicaragua del clan Somoza (1937-1979), la República Dominicana de Trujillo (1930-1961) y el Haití de los Duvallier (1957-1986), donde dinastías familiares controlaban las guardias nacionales y las pandillas paramilitares. En su Epitoma Rei Militaris, redactada en el siglo IV antes de Cristo, el general y estratega romano Flavius Vegetius Renatus recomienda: 'Quien añora la paz, que prepare la guerra; quien desea la victoria, que instruya a los soldados con toda diligencia'. Con el tiempo, la frase se convirtió en un aforismo latino: Si vis pacem, para bellum, es decir 'si quieres la paz, prepárate para la guerra'.

Es difícil saber si Donald Rumsfeld, secretario de Defensa de Estados Unidos, conoce este aforismo latino. Lo que sí se sabe es que el 6 de abril pasado manifestó su preocupación por las recientes compras de armamento por parte de Venezuela. Las adquisiciones, decididas por el presidente Hugo Chávez, incluyen aviones militares de transporte y lanchas patrulleras de fabricación española, aviones caza brasileros y cien mil fusiles AK-47 rusos. Simultáneamente, sectores opositores a Chávez expresaron su desacuerdo con la resolución del mandatario de formar 'reservas armadas' (un millón y medio de civiles que se incorporarán a labores de defensa y seguridad). La medida indica que 'el Estado y la sociedad son corresponsables en la defensa de la nación'.

Parámetros distintos

El mismo día en que Rumsfeld expuso su intranquilidad, curiosamente, la Legislatura de Florida aprobó un proyecto de ley que otorga a los ciudadanos de ese estado el derecho de disparar a cualquier persona que represente 'una amenaza' en un lugar público. 'Es un asunto anticrimen bueno, de sentido común', declaró el gobernador Jeb Bush, hermano del presidente de Estados Unidos. Actualmente, las leyes estatales dan el derecho a los habitantes de Florida a tirar a matar si sus propiedades son invadidas por desconocidos.

Por esos mismos días, alrededor de 500 vigilantes voluntarios del Proyecto Minutemen patrullaban la frontera entre Arizona (Estados Unidos) y Sonora (México) para impedir del paso de trabajadores migrantes mexicanos. Las patrullas estaban integradas de cuatro a ocho personas, equipados con binoculares, cámaras de video y armas cortas. Los minutemen originales eran los milicianos que, más de dos siglos atrás, lucharon por la independencia de Estados Unidos contra Gran Bretaña. Los minutemen actuales son racistas a quienes les gusta jugar a los cowboys, provenientes, en su mayoría, de California.

Estos ciudadanos, desde luego, no causan ninguna preocupación dentro del gobierno estadounidense. La Segunda Enmienda de la Constitución de Estados Unidos, ratificada en 1791, indica: 'En consideración a que una milicia bien regulada resulta necesaria para la seguridad de un estado libre, no se restringirá el derecho de la población a poseer y portar armas'. Un ejemplo de esta falta de restricciones es la Asociación Nacional del Rifle, creada en mayo de 1871: posee 50 mil instructores de tiro, 14 mil clubes distribuidos en todo el país y una revista, The American Rifleman. En 2000, manejaba un presupuesto anual de 80 millones de dólares. Un vicepresidente de la organización, Wayne LaPierre, declaró: 'En este país hay 35 millones de aficionados al tiro al blanco, más que al béisbol o al futbol americano'. La asociación tiene lemas muy edificantes: 'Menos leyes y más pistolas' y 'Los revólveres salvan vidas'.

El FBI calcula que 44 millones de estadounidenses disponen de 192 millones de armas de fuego. Según estadísticas, 32 mil personas mueren cada año en Estados Unidos por herida de bala, entre los que se incluyen 5 mil 300 niños.

Pueblo-ejército

La actual intranquilidad de Estados Unidos respecto de Venezuela contrasta con su despreocupación con otros países en el pasado. Se pueden citar el Paraguay de Stroessner (1954-1989), la Nicaragua del clan Somoza (1937-1979), la República Dominicana de Trujillo (1930-1961) y el Haití de los Duvallier (1957-1986), donde dinastías familiares controlaban las guardias nacionales y las pandillas paramilitares.

En 1883, el mariscal prusiano Colmar von der Goltz publicó su tratado El pueblo en armas. El oficial propone elevar la educación y la salud de los trabajadores para que cuando sean llamados a filas sean soldados sanos y alfabetizados. Sólo la relación pueblo-ejército garantiza la seguridad nacional de cualquier país, recalca el autor. En Argentina, los militares editaron el libro alrededor de 1910 como La Nación en Armas.

El 10 de junio de 1944, ex alumno de Von der Goltz, el entonces coronel Juan Domingo Perón, dijo en una conferencia sobre defensa nacional en la Universidad de La Plata: 'Un país en lucha puede representarse como un arco con su correspondiente flecha, tendido al máximo que permite la resistencia de su cuerda y la elasticidad de su madero y apuntando a un solo objetivo, ganar la guerra. Sus Fuerzas Armadas están representadas por la piedra o el metal que constituye la punta de la flecha, pero el resto de ésta, la cuerda y el arco, son la nación toda hasta la última expresión de su energía y poderío... En consecuencia no es suficiente que los integrantes de las Fuerzas Armadas nos esforcemos en preparar el instrumento de lucha; en estudiar y comprender la guerra, deduciendo enseñanzas de las diferentes contiendas que han asolado al mundo. Es además necesario que todos los intelectos de la nación, cada uno en el aspecto que interesa a sus actividades, se esfuerce también en conocerla, estudiarla y comprenderla, como única forma de llegar a esa solución integral del problema que puede presentársenos y tendremos que resolver'.

Es posible que Rumsfeld ignore que Chávez es un estudioso de Von der Goltz y de Perón. Cuando el mandatario venezolano decide que 'el Estado y la sociedad son corresponsables en la defensa de la nación', no se inspira en Lenín, Trotski o Mao, sino en el mariscal prusiano y el general argentino.
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Bambú Press está contra lo «políticamente correcto», el «pensamiento único» y la «globalización» impuesta desde arriba. Está a favor de la ética, las relaciones fraternales entre personas y la universalidad construida desde abajo.


LA POPULARIDAD DE HUGO CHÁVEZ

Por Ángel Guerra Cabrera
La Jornada
- Jueves 12 de mayo de 2005

La impopularidad es una predestinación para los gobernantes que se subordinan incondicionalmente a las políticas neoliberales. Estas llevan a la inconformidad generalizada contra el régimen existente, que puede manifestarse mediante la insurrección civil -casos de Argentina, Bolivia y tres veces Ecuador- o canalizarse electoralmente como en Brasil y Uruguay. Otro ejemplo es Perú, donde la popularidad del presidente Alejandro Toledo ha menguado a tal extremo que circula un chiste calificándola de "margen de error". Pero no es chiste que podría ser derribado en cualquier momento por una rebelión de masas.

Por eso es tan elocuente la alta aceptación de Hugo Chávez entre los venezolanos. Chávez ganó el referendo revocatorio de 2004 con casi 60 por ciento de los votos, a pesar de tener en su contra a los medios de (in)comunicación de su país y del mundo, a la oligarquía criolla con sus inmensos recursos económicos y al gobierno de Estados Unidos, que entregó sumas millonarias a la oposición golpista. Pues bien, un sondeo divulgado recientemente nada menos que por Datanálisis -encuestadora muy ligada a la contrarrevolución venezolana- muestra que Chávez -después de siete años en el poder- goza de más de 70 por ciento de popularidad, por encima de cualquier otro mandatario en América continental. El sondeo atribuye con razón el alza en su popularidad a los programas sociales que ha puesto en práctica, pero se abstiene de analizar que éstos serían imposibles de llevar a cabo por la mayoría de los gobiernos de América Latina -tengan o no petróleo- por la simple razón de que su compromiso con el neoliberalismo los obliga a restringir cada vez más el gasto público a no ser para subvencionar banqueros u otros magnates. La incidencia de las "misiones" -nombre con que han sido bautizadas- en la calidad de vida de la mayoría de los venezolanos ha sido muy benéfica, una vez que, entre otros logros, han proporcionado atención médica gratuita a quienes nunca tuvieron
acceso a ella, educación a cerca de 2 millones de analfabetos y capacitación pagada a cientos de miles de desempleados, precios muy por debajo del mercado para la canasta básica y disminución del desempleo a través de los programas de desarrollo endógeno. Y está por dar inicio un gran impulso a la reforma agraria que trasformará radicalmente el campo.

Pero, más allá de su incidencia en las condiciones de vida material, las misiones cobran significado por su impacto espiritual, liberador del ser humano, al estar unidas a una voluntad política de promover su activa participación en la toma de decisiones por el poder. Esto se manifiesta claramente por los cientos de movimientos de raíz popular que se levantan en Venezuela: de vecinos, de trabajadores, de campesinos, de indígenas, de mujeres. De modo que no sería aventurado afirmar que las misiones llevan en sí semillas de ese socialismo del siglo XXI que Hugo Chávez ha afirmado que es necesario inventar.

Chávez, además, ha dado vuelo inédito a la política exterior venezolana, fraguando alianzas en el ámbito latinoamericano y mundial con gobiernos que se niegan a aceptar la unipolaridad que pretende Washington en la esfera internacional y dando pasos muy concretos en la integración económica, política y cultural de América Latina, valorada por Bolívar y Martí como asunto de vida o muerte para los pueblos de la patria grande ante la existencia de un Estados Unidos agresivo y expansionista. Máximo exponente de esta idea son los acuerdos cubano-venezolanos como parte de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), que sientan sólidas bases de una fraterna interrelación y unidad entre los dos estados. Más que una suma, constituye una multiplicación de las fuerzas y recursos de ambos.

La política de justicia social, equidad y participación popular en lo interno y de independencia en lo externo ha elevado enormemente la autoestima de los venezolanos como colectividad humana, reforzada por su decisivo concurso en la derrota de los planes imperialistas y oligárquicos contra la revolución bolivariana. Todo ello explica la popularidad de Chávez y a la vez el odio visceral que siente hacia él el gobierno de Bush II, que ahora pretende negar a los venezolanos el sagrado derecho a armarse para defender su patria. Sin embargo, vivimos nuevos tiempos latinoamericanos y prueba de ello es que la reciente arremetida de Washington para aislar a Caracas ha resultado un rotundo fracaso.

aguerra12@prodigy.net.mx


SOÑANDO DESDE EL SUR

<hr><h2><u>SOÑANDO DESDE EL SUR</h2></u>

Guayasamín


Sería un error pensar que con el lanzamiento de la nueva emisora de televisión latinoamericana, Telesur, va a comenzar a existir nuestra cultura continental. Esa cultura ya existe, es una de las más ricas y vigorosas del mundo moderno y también una de las más dinámicas

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Por William Ospina
Sábado 30 julio 2005

No se trata sólo de que los restaurantes de comida mexicana o peruana, cubana o colombiana, abunden cada vez más en Estados Unidos o en Europa; de que los tangos argentinos, los pasillos ecuatorianos, los sones cubanos, los boleros caribeños, los vallenatos colombianos, la cumbia y el mambo y la salsa se hayan tomado los salones del mundo; de que la literatura de Juan Rulfo o de Carlos Fuentes, de García Márquez o de Vargas Llosa, de Neruda o de Jorge Luis Borges, esté entre las más leídas del planeta, sino que en todos los espacios de la creatividad popular: la música, la danza, el teatro, las artes plásticas, la narración oral, la fotografía, el cine, la América Latina, que yo prefiero llamar América Mestiza para no sesgar de un modo demasiado europeo nuestra definición, para que quepan en ella los pueblos indígenas y los pueblos de origen africano, es un continente lleno de vida, de pasión, de imaginación y de lenguajes originales.

Esa cultura ha crecido en medio de dificultades y de grandes choques históricos. De la fusión de las lenguas castellana y portuguesa con la sensibilidad de los pueblos nativos surgieron las literaturas mestizas y mulatas de García Márquez, de Jorge Amado, de Luis Palés Matos. De la fusión de los mitos cristianos con el culto a las divinidades de África nacieron el vudú y la santería cubana. Somos pueblos de sangres mezcladas, de religiones sincréticas, de culturas mixtas, de lenguas mestizas; y esa cósmica profusión de sangres, de símbolos, de músicas, de leyendas, de ritmos, está pasando de la incandescencia creadora a la conciencia de sí misma. Es un momento importantísimo de nuestra cultura, que no debemos mirar como un fenómeno exclusivamente político, aunque, por supuesto, la política es uno de sus componentes.

Durante demasiado tiempo la América Mestiza creció agobiada por el peso de la tradición colonial. Quisimos demasiado a Europa, veneramos demasiado sus artes y sus religiones, sus ciencias y sus filosofías. Eso tal vez era necesario, porque esos modelos de belleza, ese sentimiento de lo sagrado, esa sed de conocimiento y esa búsqueda del sentido también nos pertenecen. Pero la fuerza intimidatoria de tanto poder militar, de tanta elocuencia, de tanta elegancia, de tanta arrogancia, nos obligaron a postergar nuestro reconocimiento pleno: la búsqueda de esos otros ríos, los ríos profundos de que hablaba Arguedas, que nos dan nuestra originalidad en el contexto de las naciones marcadas por Europa.

Tenemos que mirarlo todo de nuevo. Mitos, sueños, leyendas, lenguas, músicas. Objetos a la vez artísticos y religiosos como la deslumbrante orfebrería de zenúes y quimbayas, de tayronas y nariños. La infinita capacidad de nuestros pueblos para tomar elementos de sus fuentes culturales y darles un viraje creador. Así el arpa dejó de ser lo que era en manos del rey David o del bardo Ossian, para modular la voz de ráfaga de las sabanas del Orinoco; así la guitarra enardecida de los andaluces se cargó de melancolía y de sencillez andina; así el acordeón de los alemanes se hizo narrativo y pícaro en manos de los virtuosos vallenatos.

Pero la aparición de este nuevo instrumento de la cultura latinoamericana, Telesur, sí representa la promesa de una nueva época en el desarrollo de nuestro espíritu continental. La promesa de un diálogo más fluido, de una más sistemática exploración de nuestras fuentes; la oportunidad de un relato continental rico en voces y en perspectivas; una inmersión en la historia olvidada de nuestros pueblos, esa mina de oro escondida, llena de argumentos y de caracteres, de rebeliones y de traiciones desmesuradas, de crímenes terribles y de heroísmos sublimes.

Es también la posibilidad de arrojar una mirada sensitiva y clarividente sobre la naturaleza del continente, y ante todo sobre este mundo equinoccial: el más grande tesoro que le queda a la humanidad, y que no podemos permitir que sea desperdiciado ni arrasado por la voracidad sin perspectiva del lucro ni por la el cálculo insensible de los mercados. Una nueva posibilidad para avanzar en el descubrimiento de nosotros mismos y en la construcción de un lenguaje compartido que nos permita dialogar con el mundo; establecer un nuevo intercambio con Asia, de donde acaso vino nuestra sabiduría; con Europa, de donde tal vez vino nuestro conocimiento; con África, de donde llegaron sin duda nuestro ritmo y nuestra alegría.

El nacimiento de Telesur es una gran promesa y un gran desafío. El desafío de demostrar que no somos un continente de consignas gastadas y de enfrentamientos mezquinos sino un mundo de imaginación y de lenguaje. El desafío de demostrar que somos capaces de crear nuevos paradigmas y de hacer del conocimiento y de la belleza, de la generosidad y de la sensibilidad la gran respuesta de los pueblos a la codicia de los poderosos y a la barbarie de los traficantes de la muerte. Una nueva época de nuestra cultura podría estar comenzando, pero para ello, como bien lo intuyen los impulsores de este proyecto continental, hay que superar la mayor limitación de los medios audiovisuales, la de ser cauces de una sola vía, que hablan para consumidores pasivos y nunca establecen canales de intercambio.

Lo que hace que la televisión sea tan poderosa para influenciar la conducta inmediata pero tan débil para dejar huellas pedagógicas profundas, es su fascinación por la publicidad y por el espectáculo
. Si las emisiones de una sola vía fueran poderosas pedagógicamente, todos los televidentes contemporáneos serían verdaderos eruditos: expertos en biología y en tecnología, en humanidades y en historia. La paradójica verdad es que a la televisión de hoy se le pueden dedicar estos versos de Borges sobre los espejos: "Todo sucede y nada se recuerda/ en esos gabinetes cristalinos". A diferencia de lo que recibe de los libros, que dejan una huella tan profunda, la humanidad recibe la avalancha de información que surten las pantallas, pero casi no recuerda nada. Es tan frágil la capacidad de la televisión para influenciar profundamente las conciencias, que si un gran producto de la sociedad industrial dejara de promoverse, en poco tiempo sus ventas caerían de un modo dramático. No hay publicista que ignore que el secreto de la publicidad es la frecuencia, no desaparecer de la percepción.

El proyecto de Telesur es informar, educar y entretener, y su camino más lúcido debería ser no separar demasiado esas cosas. Hay que intentar que la información eduque, que la educación entretenga, que el entretenimiento informe, y que esas funciones se cumplan a través de un diálogo original con los receptores.

Qué gran desafío para la imaginación, no contrariar sólo los esquemas mentales de la sociedad contemporánea sino su manera misma de actuar. No hacer televisión de consumo sino televisión de intercambio. No persistir en los hábitos de la sociedad de consumo, que nos eternizan a todos en la pasividad, sino luchar por una sociedad de imaginación y de creación. Esa aspiración no sólo justificaría este sueño, sino que pondría a prueba la originalidad de la América Mestiza.


BOLIVIANIZAR A BOLIVIA

<hr><h2><u>BOLIVIANIZAR A BOLIVIA </h2></u>

Por Andrés Soliz Rada

Al conmemorarse (el 6 de agosto) el 180 aniversario de su fundación, Bolivia está desbolivianizada. El debilitamiento de la conciencia nacional se expresa en la defensa de intereses sectoriales frente al interés nacional, que parece cada día más difuso y etéreo. Lo anterior ha venido acompañado de una prédica sistemática, directa e indirecta, sobre la inviabilidad nacional. El país se asemeja a una barca quebrada en la que cada uno sólo atina a asirse de un madero para salvarse.

De manera paradójica, la República afrontará un nutrido programa de elecciones y consultas ciudadanas que, al tener carácter nacional, deberían fortalecer su cohesión. Sin embargo, está sucediendo todo lo contrario. Desde el campo popular, no emerge una candidatura con visión integradora de todas las regiones del país. Desde el campo oligárquico, aparecen el ex Presidente Jorge Quiroga Ramírez y el industrial Samuel Doria Medina, que prometen remendar las políticas neoliberales que han ocasionado la crisis presente.

Estos comicios tienen cimientos de barro, ya que a mediados del próximo año se realizará una asamblea constituyente y un referéndum autonómico que podrían determinar, por ejemplo, que Bolivia pasa del sistema presidencialista al parlamentarista. ¿De qué servirán entonces las presidenciales del 4 de diciembre próximo? Ese mismo día se elegirán prefectos o gobernadores departamentales, pero sus atribuciones serán definidas en la posterior Constituyente, en la que se confrontarán visiones antagónicas, como las de la “Nación camba” y de la “República aymara”.

Las heroicas acciones populares no han detenido al poder petrolero. Se aprobó una Ley de Hidrocarburos que cambió, sólo en matices la que dejó Gonzalo Sánchez de Lozada (GSL). No existe contraparte nacional para defender los interese del país. Los reglamentos de esa ley están siendo elaborados por representantes de las petroleras que están fuera del gobierno con representantes de las petroleras que están dentro del gobierno.

No existe transparencia informativa. La gaceta judicial ha publicado el Decreto Supremo No. 27503, de 19 de mayo de 2004 (gobierno de Mesa) por el que se autoriza a reiniciar las ventas de gas a la Argentina y la suscripción de nuevos contratos. Los volúmenes de venta comenzaron con 4 millones de metros cúbicos día (MCD), luego fueron ampliados a 6 millones de MCD y, en días pasados, a 7.7 millones de MCD, sin embargo, el texto de los contratos es desconocido, olvidando que, por mandato constitucional, debieron ser autorizados y aprobados por el Congreso.

Altos funcionarios de Mesa y Rodríguez sabotearon el ingreso de la empresa china Shengli, la que ofrece sociedades con 51 % de acciones en poder del Estado, industrializar el gas y explorar nuevos campos de hidrocarburos en los departamentos de La Paz, Beni y Pando. Mesa ha favorecido a los acaparadores de predios, lo que impide que cientos de miles de personas accedan a un pedazo de tierra para subsistir. El mismo Mesa ha transferido, mediante otro decreto ilegal, las acciones de la Corporación Minera de Bolivia (COMIBOL) a una entidad regional, que suscribirá contratos para explotar el hierro del Mutún, sin beneficio nacional. Tropas norteamericanas, asentadas en el Paraguay, a 250 kilómetros de la frontera, garantizan la desbolivianización.

Los sujetos sociales se hallan muy debilitados. El Jefe de Estado Mayor de Ejército, general Marcelo Antezana, ha respaldado las sanciones de un alto jefe de la Fuerza Naval que planteó la nacionalización del gas. Los grandes empresarios nativos son los mejores defensores de las transnacionales, nunca defendieron a la estatal petrolera ni condenaron la corrupción de GSL. El Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR) y las corrientes en las que se fraccionó, que tuvieron gran influencia en las capas medias, han perdido toda coherencia ideológica. La corrupción, como decía Sergio Almaraz, “continúa siendo el hueco por donde se nos escapa la soberanía nacional”.

El Movimiento al Socialismo (MAS), la principal fuerza de oposición, no tiene firmeza ni continuidad para enfrentar a las petroleras. Los movimientos sociales no han podido unificar sus demandas y aglutinar a sus dirigentes. Existe ausencia programática y de conducción política para aglutinar a la nación oprimida. Se necesita llenar ese vacío para bolivianizar a Bolivia.


TELESUR, POR FIN

<hr><h2><u>TELESUR, POR FIN</h2></u>

Por Ignacio Ramonet
La voz de Galicia


Estoy regresando de Caracas donde el 24 de julio -aniversario del nacimiento de Simón Bolívar- participé como miembro de su Consejo asesor en el lanzamiento de Telesur, el nuevo canal que aspira a proponer un punto de vista latinoamericano en el laberinto de la oferta televisiva mundial. Para los que anhelamos una América Latina independiente no sólo en lo político y en lo económico sino también en lo cultural y lo mediático, el lanzamiento de Telesur (www.telesurtv.net) significa la materialización de un viejo sueño de soberanía informativa.

Si se ha podido realizar ha sido gracias al impulso del presidente Hugo Chávez. Cuatro países -Venezuela (51%), Argentina (20%), Cuba (19%) y Uruguay (10%)- han constituido el capital de la entidad multiestatal, y está previsto que Brasil se sume al proyecto. Los mandatarios de estos países conocen la necesidad de contar con un medio que permita difundir, para los habitantes de esta región, sus valores, divulgar su imagen, debatir con total libertad sus ideas y transmitir sus contenidos.

En América Latina no existía ningún canal autóctono de alcance continental. Los únicos que se captan son las versiones para la audiencia latina de las grandes redes estadounidenses (por ejemplo, CNN en español, Fox News , ESPN , NBC ). Se daba así el caso escandaloso de todo un continente consumiendo una imagen de sí mismo producida fuera de la esfera de su imaginario. Y para colmo, difundida a partir de Estados Unidos que, desde hace más de un siglo, trata de dominar esta región.

Una de las ideas fundadoras es que Telesur pueda tender puentes entre los pueblos del continente. Como dice un documento del canal: «Vernos es conocernos, conocernos es respetarnos, respetarnos es aprender a querernos, y querernos es el primer paso para integrarnos. Si la integración es el propósito, Telesur es el medio».

Algunos ya comparan Telesur (que se puede captar en España, difundido vía el satélite New Skies Satellite NSS 806) con Al Yazira el canal árabe de noticias que emite desde Qatar, y que ha cambiado la percepción de la información en Oriente Medio. El congresista republicano de Florida, Connie Mack, se ha atrevido a calificar a Telesur de «amenaza para Estados Unidos» porque, según él, «trata de minar el equilibrio de poderes en el hemisferio occidental». Y la Cámara de Representantes de Washington no dudó en aprobar, el pasado 20 de julio, una enmienda que autoriza al Gobierno a «iniciar transmisiones de radio y televisión que ofrezcan a los venezolanos una fuente de noticias precisa, objetiva y completa», demostrando así una arrogancia colonial descomunal, y una astronómica ignorancia de la situación mediática de Venezuela. Situación dominada, como se sabe, por unos conglomerados privados omnipoderosos, cómplices habituales de Washington, y que no dudaron en impulsar, el 11 de abril del 2002, un golpe de Estado contra la democracia y el presidente Chávez. Frente a tantos abusos, Telesur es la respuesta. Constituye la primera tentativa seria de liberación audiovisual y de descolonización mediática. Por fin.


HIROSHIMA Y NAGASAKI

<hr><h2><u>HIROSHIMA Y NAGASAKI</h2></u>

6 DE AGOSTO DE 1945



www.lapatriagrande.net

Un sol de fuego, violenta luz jamás vista en el mundo, se eleva lentamente, rompe el cielo y se derrumba. Tres días después, otro sol de soles revienta sobre el Japón. Debajo quedan las cenizas de dos ciudades, un desierto de herrumbre, muchos miles de muertos y más miles de condenados a morir de a pedazos a lo largo de los años que vienen.

Estaba la guerra casi acabada, ya liquidados Hitler y Mussolini, cuando el presidente Harry Truman dio la orden de arrojar las bombas atómicas sobre las poblaciones civiles de Hiroshima y Nagasaki. En los Estados Unidos, un clamor nacional exigía la pronta aniquilación del Peligro Amarillo. Ya era hora de acabar de una buena vez con los humos imperiales de este arrogante país asiático jamás colonizado por nadie. Ni muertos son buenos, decía la prensa, estos monitos traicioneros.

Ahora no caben dudas. Hay un gran vencedor entre los vencedores. Los Estados Unidos emergen de la guerra mundial intactos y más poderosos que nunca. Actúan como si todo el planeta fuera su trofeo
.


LO QUE ROMPIÓ LA BOMBA SIGUE ROTO

<hr><h2><u>LO QUE ROMPIÓ LA BOMBA SIGUE ROTO </h2></u>

Por José Steinsleger

La Jornada
(México D.F.) - Miércoles 3 de agosto de 2005

En la madrugada del 16 de julio de 1945 la niña Carola Torres gritó "¡He visto la luz!" Segundos después, la tierra de Alamogordo (Nuevo México) trepidó bajo sus pies. Luego, la luz se fue disipando y Carola retornó a las tinieblas de su ceguera.

"Explosión accidental en un depósito de armas". Tal fue la versión oficial con la que el ejército de Estados Unidos calificó el primer ensayo nuclear conocido: la detonación de la bomba Trinity (19 kilotones o 19 mil toneladas de TNT), y la devoción de los políticos por su propia y deliberada ceguera.

Lejos de allí, en una de las sesiones de la Conferencia de Potsdam, localidad cercana a Berlín donde se reunieron los gobernantes aliados para tratar la nueva situación internacional tras la rendición de Alemania, Stalin comentó a Molotov, su ministro de Relaciones Exteriores: "¿Has visto que Truman sonríe de un modo inusual?"

El científico William L. Lawrence, testigo del espectáculo de Trinity, describió en un informe los motivos que alegraron a su presidente: "... y un sol gigantesco de color verde, que en una fracción de segundo se elevó a una altura de más de 2 mil 500 metros, y que se alzó cada vez más hasta alcanzar las nubes, iluminando el cielo y la tierra a su alrededor, todo con brillo cegador”.

"Impulsada hacia arriba
-agrega- ascendió una enorme bola de fuego de aproximadamente un kilómetro y medio de diámetro, que en su impetuoso ascenso iba cambiando de color, desde el púrpura oscuro hasta un tono anaranjado... Parecía como si estuviésemos asistiendo al instante de la Creación en que Dios pronunció aquellas palabras: 'Hágase la luz'". El informe, claro, ofrecía un concepto de la luz totalmente opuesto a las ilusiones de Carola.

Al ver la explosión, el físico Julius Robert Oppenheimer (1904-1964), jefe del Proyecto Manhattan y uno de los padres de la bomba mal llamada atómica, recitó un poema del Bahavad Guita: "Ahora me he convertido en la muerte... destructora de mundos". Kenneth Bainbridge, director de la prueba, fue más explícito: "Ahora todos somos unos hijos de puta".

Tardía reflexión. La bomba pasó a manos de los políticos y el 6 de agosto de 1945 un comentarista de radio estadunidense comentó: "La fuerza de la que extrae su potencia el Sol ha sido lanzada contra quienes encendieron la guerra en Oriente". En Hiroshima, 100 mil civiles se derritieron como si, en efecto, el Sol hubiera caído sobre sus cabezas. "Escarmiento" que debía ser aún más duro: en Nagasaki, 36 mil más corrieron la misma suerte tres días después.

"Cometí un error -dijo Albert Einstein- cuando firmé aquella carta al presidente Roosevelt dando a entender que la bomba debía ser construida. Pero tal vez se me pueda perdonar por ello, porque entonces todos pensábamos que había una alta probabilidad de que los alemanes estuvieran trabajando el tema y de que de llegar a tener éxito utilizaran la bomba atómica para convertirse en la raza dominante."

Atributo con el que hoy se revisten las potencias que nos defienden del mal, de acuerdo con las doctrinas militares conocidas con los nombres de "Mutual Assured Defense" (Defensa Mutua Asegurada) y "Self Assured Destruction" (MAD y SAD, "triste" y "loco").

De 1945 a 1995, los países del "club nuclear" efectuaron 2 mil 72 detonaciones, 511 sobre la superficie terrestre. En 2000, Estados Unidos contaba con 7 mil 960 bombas nucleares (la mitad montadas en submarinos estratégicos). En 103 plantas de desechos nucleares, y en los varios laboratorios de armas del país más feliz del mundo, existen almacenadas 77 mil toneladas de uranio enriquecido.

Rusia cuenta con 6 mil 580 bombas, y siguen China con 410, Israel 200, Francia 350, Reino Unido 192, India 25 y Pakistán 25, según el Tratado de No Proliferación Nuclear (sic, 1968), firmado ya por 187 países...

El 15 de agosto de 1995, el primer ministro japonés Tomiichi Murayama expresó al presidente William Clinton y el premier inglés John Major su profundo remordimiento por los crímenes de guerra cometidos por su país contra las naciones asiáticas. Estados Unidos y Gran Bretaña nunca pidieron perdón por los suyos.

¿Por qué es posible descubrir los átomos pero no la forma de controlarlos? Einstein respondía: "Muy sencillo: porque la política es más difícil que la física". Sin embargo, Robert L. Stevenson, autor de Doctor Jekyll and Mr. Hyde, hubiese respondido que "la política es quizás la única profesión para lo que no se considera necesaria una preparación".

Cuando Oppenheimer objetó la construcción de la bomba de hidrógeno, Herbert Hoover, director de la FBI, y el senador Joseph McCarthy lo acusaron de ser "espía soviético". Caído en desgracia, el físico fue rehabilitado por el presidente John F. Kennedy en la mañana del fatídico 22 de noviembre de 1963, día en que también muere el novelista Aldous Huxley, autor de Un mundo feliz.

Del guión de Marguerite Duras para el filme Hiroshima mon amour (Alain Resnais, 1959):

Ella: Hay que evitar pensar en las dificultades que a veces tiene el mundo, si no se volvería completamente irrespirable. Aléjate de mí.
El: Aún no ha amanecido.
Ella: No. Es probable que muramos sin haber vuelto a vernos.
El: Es probable, sí... quizás si un día... La guerra...
Ella: Sí, la guerra. (FIN)"


URUGUAY: LA HONRADEZ AL TOPE

<h2><hr><u>URUGUAY: LA HONRADEZ AL TOPE</h2></u>

ENTREVISTA AL SENADOR JOSÉ MUJICA



Por Nelson Cesin

-En una entrevista que concedió a BRECHA hace diez años, la primera después de haber sido electo diputado, usted sostenía que estaba trabajando de trueno para que de otros fuera la llovizna. Pero todo indica que ahora lloviznó, y mucho, sobre su cabeza...

-Sí... Nos cayó mucha llovizna en forma de votos (se ríe). Se verá ahora qué hacemos. La noche del festejo, alguna gente pensó que me había venido un vahído de emoción. ¡No, qué va!, porque estaba en la baranda y me agarré la cabeza, mirando para abajo: me agarré la cabeza de la tremenda sensación de responsabilidad y de tragedia. Yo sé que toda esa alegría es por la cantidad de cosas postergadas y el afán que tiene la gente por progresar y todo lo demás, y que eso que ahora es alegría dentro de poco será un reclamo. Yo estoy en cana de vuelta, me siento abrumado. Porque además, cuando teníamos dos diputados, éramos un testimonio. Pero la tragedia del gobierno de Vázquez es nuestra tragedia.

-Están abrazados a Vázquez como a un rencor, utilizando su expresión.

-Sí señor, no hay escapismo, vamos en el mismo paquete. Y vas a tener herencia maldita y todas esas cosas, pero la gente quiere soluciones. Por lo menos la sensación de que, aunque sea de a centímetros, mejora.

-Estará bravo para cumplir con las expectativas que generaciones de uruguayos depositaron en un gobierno de izquierda. ¿Usted tiene la fórmula?

-A todos mis compañeros de gobierno les quisiera trasmitir en dos palabras por dónde pasa ese desafío: la estética de hoy es la ética. La ética tiene que ver con desde lo que ganás a cómo vivís, a cómo atendés a la gente, a cómo te rompés el alma por la gente. La gente te va a perdonar que no puedas por las dificultades, o porque la embarraste, pero no tiene más paciencia para tolerar que la jodas, que la cagues. Tampoco te va a permitir que no reconozcas tus errores y los rectifiques. Estoy planteando una honradez al tope.

-Bien, eso desde el punto de vista de la noción de valores con que se debe encarar el gobierno. Pero falta el contenido. ¿Qué sería lo imperdonable que la izquierda no hiciera en su primeros meses de gobierno?

-Dos cosas fundamentales: la atención de los derechos humanos, de los que están vivos (golpea la mesa), y el laburo, tener políticas que busquen generar laburo. Y esto no es sencillo, porque la tendencia estructural de la economía contemporánea es a solucionar cualquier cosa menos el problema del laburo. Me encuentro con una Alemania que tiene el 15 por ciento de desocupados declarados...

-No parece sencillo, además, porque en el Frente hay distintas ideas acerca de cómo generar trabajo. Usted enfatiza en la revalorización del papel del mercado interno, pero la concepción económica dominante en la izquierda apuesta al crecimiento asentado en las exportaciones, para lo cual estimula la inversión extranjera. Está el caso de la empresa Botnia, por ejemplo, que parece concitar cada vez más adhesiones en la izquierda.

-Sí, quiero señalar que yo concuerdo con que debemos tener una economía exportadora y en términos de largo plazo veo que el mundo va hacia procesos progresivos de liberación comercial. Ahora, el sector exportador no le da trabajo a más del 30 por ciento de la población activa de Uruguay. Que hay que incrementarlo, macanudo; que hay que aumentar la productividad y apostar a la inversión, macanudo y vamo' arriba. ¿Pero mientras tanto? Por eso creo que necesitamos combinar todo: una economía abierta, una economía entreabierta y una economía cerrada. Si no puedo vender el trabajo para afuera, por nuestras limitaciones, tengo que venderme trabajo a mí mismo. Verme también como mercado, porque ahí hay una franja, y lo discutiremos. Si tengo una fabriquita que hace baterías, la tengo que apoyar. No poner fábricas nuevas de baterías, pero esas que están las tengo que exprimir, darles un poco de protección, porque hay gente que sabe trabajar con eso. Si hay zapateros...estos zapatos que tengo son uruguayos, el taller está en Ángel Salvo, ¿me entendés? No son inversiones nuevas que tengo que hacer, tengo que exprimir lo que hay, darle vida. Aplico esa mentalidad entre nosotros: pensé que íbamos a tener una bancada de 26 legisladores y saqué cuentas: tres diarios por día, tantos pesos cada uno. Hay un negrito que puede vivir con eso. Estoy inventando el trabajo como militante. Necesitamos un auto para movernos, y les dije a los compañeros: "vamos a estudiar contratar dos taxímetros, así se podrán ganar el mango". Esto te lo digo en la chiquita, pero se puede aplicar en lo macro. Hablan de puestos de trabajo y entonces piensan en grandes planes. No, loco, dejame arrancar con lo que hay, le quiero dar vida a todo lo que hay, pero con un criterio selectivo, no inventar cosas que son imposibles.

-Insisto: ¿no hay un choque entre la visión que usted plantea y otra, dominante, que jerarquiza sobre todo las variables de la macroeconomía?

-La macroeconomía tiene que crear la atmósfera pero no genera valor, genera condiciones; el valor lo genera la micro o meso economía, es decir las líneas sectoriales que tengo que tener para que tal sector se revuelva. Claro, yo estoy embretado porque no puedo poner aranceles como en 1966, pero tengo que apelar al recurso antiguo del Estado.

-No entiendo…

-Claro, alguien me dice "tengo que importar ajo", y yo le digo que no, que no importe ajo chino. El tipo jode, insiste, y yo le digo "bueno, traé un contenedor". Cuando lo va a buscar a la aduana le falta un sellito, le falta esto o lo otro... Pero para el mundo soy liberal.

-Se trata de un sentido heterodoxo del respeto a las normas y reglas de juego

-(Se ríe de manera socarrona.) Las respeto, sí. Cuando me patean mucho, bueno, dejo pasar. ¿Acaso los brasileños no encontraron una bacteria en un cargamento de ropa y lo mandaron para atrás? Yo estuve peleando una vuelta en Salto con dos camiones de frutillas que estaban autorizados a entrar a Argentina, pero cuando autorizaron la pasada ya estaban podridas las frutillas.

-¿Este tipo de medidas están conversadas en el equipo de gobierno?

-No, no están conversadas. Claro, para esto hay que tener un poco de rostro y un poco de decisión. Para mí ese tipo de política me va a generar trabajo. Si yo les digo a los importadores de autos "paren, por un par de añitos sin importar no pasa nada", me van a patear. Nuestra industria automovilística, que se rehaga en los talleres; después si respiramos traemos algunos autos. ¿Entendés? Porque somos unos cracs los de izquierda: hablamos de emergencia social, y la emergencia laboral, loco, ¿cómo la vamos a bancar?

-Le van a decir que induciendo a doña María a que compre zapatos uruguayos la estará castigando, al impedirle que compre importados más baratos.

-Es que ya la estoy castigando. Hay un gasto público que recae siempre en los bolsillos más humildes. Cuando un desocupado va a Salud Pública nos cuesta 8 mil pesos y cada gurí del Iname otros 17 mil. No importa si los consumos finales me cuestan un poco más, pero estoy generando trabajo; capaz que en lugar de gastar tres pares de zapatos gastaremos uno, pero como te cuesta más caro le vas a hacer poner media suela y va a haber un viejo, que hoy está al pedo, que se revolverá remendando los zapatos. Por supuesto que no puedo aplicar ese criterio para hacer un tractor al torno porque me encarece el trabajo. Por eso digo la palabra selectivo. En el caso que me citabas de Botnia, que se habla de una inversión de mil millones de dólares para generar 2.000 puestos de trabajo indirectos, grito socorro. Yo no tengo posición respecto a esto, lo que tengo claro es que debo colocar arriba de la mesa todo el tema de la forestación.

-Evaluar esa inversión en función de la política forestal.

-Claro, hacer un balance profundo y completo sobre qué nos aportó, qué no y a qué costo. Si a mí me ponen una empresa que va a consumir 300 hectáreas por día, estamos hablando de 100 mil hectáreas por año. Estamos hablando de que todo lo que está plantado teóricamente tiene que ser para esa empresa, y por lo tanto hay que plantar mucho más para las otras. Me pregunto cuál es el tope, y me pregunto si no cambió nada en el mundo desde que se votó la ley forestal. Hace 15 años la mayoría de la gente no sabía que había tierras que eran arables y se destinaban a la actividad forestal. Esas tierras hoy se pueden sembrar. Cuando se hizo la ley forestal andaba en 45 o 50 dólares la tonelada de madera y ahora estamos vendiendo a 30. Los números que me va a dar la forestación tienen que ser superiores, para que me rindan, a los de la ganadería extensiva. Y tengo que compaginar este tipo de forestación con el ciclo de pastoreo, con la producción de madera que no sea para celulosa. Es una discusión cojonuda a poner sobre la mesa antes de tomar una decisión. Me parece que uno no se puede encandilar con los mil millones de inversión de que se habla. Esas empresas me van a tener que poner mucha cosa en el balance que se les exija, por ejemplo una valoración de lo que significa la desaparición de la culebra por falta de hábitat de los bañados y la multiplicación de la yara. De repente tendremos que desembocar en otro tipo de forestación. Yo quisiera reconciliar el árbol con las vacas y con
las ovejas.

-¿Le parece que con esas ideas le van a ofrecer un ministerio de producción?

-Y bueno, yo no las disimulo, digo lo que pienso. Tampoco soy fanático, porque si me demuestran lo contrario capaz que rebobino. Pero quiero sopesar todos los intereses en juego.

-Cuando la izquierda habla de reforma del Estado a menudo la asocia con el objetivo de una mejor distribución del gasto, pero muy poco con el de la mejora de su gestión. ¿En ese campo el modelo a seguir es el de la Intendencia de Montevideo?

-Primero una definición teórica: cada vez estoy más convencido de que la gestión es del poder. Ese es el talón de Aquiles del país. Hay dos caminos: sos patrón o incluís a la gente para que la gente se sienta patrón y tenga estímulos; hay que elegir, definirse. No se puede ser una cosa chirle. Incluir a la gente significa inculcar el sentido de responsabilidad y eso significa premio y castigo. El problema es cuál es el juez que lauda eso; si los jueces están arriba o están abajo. Me pueden matar por lo que te voy a decir, pero creo que habría que empezar a experimentar con un pago distinto, por sección, allí donde se pueda calcular el valor anual que tiene el trabajo de un equipo o de un conjunto de hombres, y que después la barra se lo reparta. Pero no los jerarcas de arriba, sino los de abajo, y darles libertad para organizar el trabajo y hasta para vender trabajo para fuera. De tal manera que si vos te rompés el orto, te vas a llevar un peso en la mano, pero también controlás a ese que está garroneando, porque indirectamente te está jodiendo. Ahora me enteré de que esto se está discutiendo en Dinamarca y se está empezando a aplicar en Suecia. Yo quisiera hacer una reforma del Estado con la participación comprometida de los trabajadores, no contra ellos, porque si no no se puede. Lo que ellos, los trabajadores, tienen que entender es que si me sobra gente en tal banco, tengo que discutir cuáles son los trabajos que inventamos para esa gente, pero no insistir en que sigan laburando diez donde pueden hacerlo tres. Quiero transferirle el poder a la gente, por lo menos una cuota de poder en las baldosas que están todos los días trabajando, y despertar su ambición, que es muy bueno que exista mientras no joda al otro. No me vengas con igualar para arriba, hay que igualar por el mérito. Qué sé yo, tenemos que dar vuelta tantas cosas... A mí me tiene que doler cuando una cola de viejas está en la Intendencia para pagar un recibo piojoso, porque los que tienen guita no van a las colas, tienen gestores. En realidad estoy castigando a todos los que están jodidos.

-Entonces el modelo de gestión de la Intendencia de Montevideo no es aplicable a escala nacional.

-No, yo creo que al sistema hay que cambiarlo; la Intendencia está englobada en el sistema de todo el Estado, como lo está toda nuestra sociedad. Nosotros no somos tan diferentes; estamos en la misma. La revolución mental que requiere todo esto no nos llegó.

-¿No afecta la necesaria diversidad del Frente el hecho de que sus sectores radicales carezcan de representación parlamentaria? ¿De qué modo puede incidir esto en la administración de los disensos? Porque buena parte de la gobernabilidad futura residirá en la unidad de su fuerza política.

-Hay que perseguir siempre la unidad, mantener la libertad de opinión y dar lugar a que las minorías existan y disientan, entre otras cosas porque la minoría te puede enseñar la cagada que vos no estás viendo. La unidad de acción no puede querer decir unidad de opinión. El Frente tiene ahora un fuerte desafío: gobernar conservando la libertad de pensamiento interna sin perder la capacidad de conducción.

-¿El hecho de que esos sectores hayan quedado fuera del Parlamento no contribuye a colocarlos en la vereda de enfrente?

-Pienso que contribuye, porque les deja el grito social como única alternativa, pero no el grito político. Hasta donde pueda voy a procurar que tengan presencia o participación en algún lugar del gobierno. Entre otras cosas porque tenemos que meter todos las patas en la batea.

-Usted decía, en aquella entrevista de BRECHA de hace una década: "Me parece que vivimos una época naturalmente centrista, en la que nosotros representamos un tipo de propuestas demasiado duras. Pero igualmente vamos a mantener el estandarte, sin apearnos del lugar. Lo medular siguen siendo las cuestiones estratégicas, y en ese sentido cualquier proyecto que le intente rayar un poco el lomo a ese nudo que llamamos oligarquía conlleva un proceso frente al cual sólo quedan dos caminos: radicalizarse en profundidad o abdicar de los principios". ¿Cuál de los dos caminos siente que está transitando?

-El de la lucha por la liberación nacional en un contexto del mundo que es muy distinto, penoso. Esto supone una larga lucha, pero hay que darla. No creo que se pueda construir ninguna sociedad mejor con un país pobre y analfabeto. Pude haber creído distinto pero hoy he cambiado. Estoy más cerca de Marx que de Lenin, en el plano de definiciones primigenias. Estamos en una época distinta, en la que no nos podemos olvidar que un cowboy anda suelto. Y si me olvido es dramático. El camino que tenemos planteado en el Frente no es otra cosa que un conjunto de reformas, que desde el punto de vista teórico de la década del 60 es meramente reformista, no cuestiona el sistema. Pero pienso que es la lucha de esta hora. Si no la gente no te entiende, te quita el hombro y vos te quedás como un intelectual rezongón en el cordón de la vereda. Descubrí que en política, si no lográs construir grandes seres colectivos que te den pelota, no existís. Los compañeros que no fueron electos en gran medida es por esto, porque no le sirven a la gente en este momento; ellos consideran que tragarse sapos es una cuestión de principios; no entienden que no tiene nada que ver con los principios comer sapos, sólo hay que condimentarlos. Ellos tienen una sensibilidad pequeñoburguesa porque no pasaron hambre. No jodamos: si el Frente no da respuestas a problemas elementales la gente le dará la espalda, lo castigará, y votará a los colorados y a los blancos. El país que tengo estaba estructurado de determinada manera, y yo hoy no lo puedo cambiar, tengo que hacerlo andar lo mejor que pueda. Esta libertad de pensamiento me permite negociar de igual a igual y saber que cuando estoy negociando con un burgués él está buscando llenar su morral. Con él haré un contrato que comprenda esas reglas de juego. No es que las comparta, pero si quiero hacer que el tipo piense como yo ¡estoy loco!

-¿Qué atributos propios que lo distingan de los anteriores debería tener en su función un ministro de Trabajo, un ministro de Economía, de un gobierno progresista?

-Hay una cuestión metodológica que pasa a ser central: no habría que hacer nada sin consultarlo con la gente que está involucrada. No debés permitirte el lujo de tirar una cosa sin considerar la situación de los distintos niveles de víctimas y sin escuchar lo que tengan para decir. De alguna manera hay que encontrar formas de que mucha gente participe en las decisiones. Participar no es decir "vamos a tal barrio y hacemos unos arreglitos". No, no. Participar es llamar a los representantes naturales de la gente y ver qué pueden aportar. Con los niveles de información tan distintos que hay en la sociedad, yo le puedo tirar a una asamblea un montón de cosas y no entenderá nada. Eso no es participación. Pero si voy a tomar una medida con el calzado y llamo a los zapateros, perdé cuidado de que me la van a desmenuzar, me la van a hacer pelota en un montón de cosas y me van a poner otras. Ojo que a los tipos les voy a reclamar que piensen, que se pongan de gobernantes y me hagan una propuesta con el orden de dificultades en cada etapa. Yo abro la cancha, pero vos laburá.

-¿Pero da lo mismo que el Ministerio de Trabajo sea comandado por una figura asociada a los trabajadores que por otra más ligada al universo empresarial?

-No, no, no, qué va a dar. Yo me lamo por poner a alguno de los que siempre han estado del otro lado (se ríe).

-¿La retirada de los cuadros del gobierno actual será tan ordenada como sugieren las primeras señales, o cabe esperar algún tipo de "herencia maldita", al margen de la económica?

-No, creo que la herencia maldita está en lo económico, y que no viene de ahora sino de bastante atrás. A pesar de estos problemas de fondo brutales, espero una transición sin muchos sobresaltos. No veo ningún capitalista que saque la guita desesperado.

-Quiere decir que esta izquierda, siguiendo su razonamiento, ya no jode a nadie.

-Eso mismo, ya ni siquiera somos capaces de meter miedo a nadie (se ríe). Ellos saben que tenemos libertad condicional en este mundo, que tenemos una libertad relativa. Miden también cuáles son nuestras limitaciones. La jugada de Tabaré de llevar a Astori es una señal, va a asegurar un tránsito. Desde ese punto de vista estamos bastante bien. Los que son problemas para algunos, también son posibilidades para otros; en puerta está una negociación que requiere garantías internacionales, y eso va a establecer el margen...

-¿También en el tema de la deuda el MPP se va a alinear como un soldado disciplinado a lo que decida el equipo económico...?

-Bueno, nosotros no vamos a interpelar a Astori.

-Pero ganas de incidir en las negociaciones supongo que no les faltan.

-Y claro que no, tenemos seis senadores, imaginate. Igual pienso que de algún detalle nos vamos a enterar.

-El diario argentino Crónica tituló hace unos días con una declaración suya: "La deuda no se puede pagar"...

-Chocolate por el título rimbombante. Un liberal te dice "la deuda no se paga, se maneja", otros dicen "se negocia". ¿Dónde está la diferencia? Como te digo una cosa te digo la otra. Pagarla con teca no se puede, y eso lo sabemos todos. Pero pasar de la convicción a la acción no es sencillo. Hasta que el mundo no cambie, hasta que algún rottweiler de la región plantee alguna otra cosa... Si es así nosotros ponemos un cuzquito atrás del rottweiler, pero solos no, ¿eh?

Tomado de Reconquista Popular