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MIRANDO AL SUR - augusto alvarado


CRÓNICAS NATALINAS

<hr><h2><u>CRÓNICAS NATALINAS</h2></u>

VAMOS BIEN, MAÑANA MEJOR



Por Manuel Suárez Arce

Hace algunos días le contaba a un amigo que en octubre pasado llegaron a Calafate 29.975 turistas -casi mil por día-, me contestó que “eran puros argentinos, porque a ellos les sale barato”. No sé si tan barato o no, pero a mí me parece que como cualquier ser normal, necesita comer, más los gastos del viaje, estadía, etc. O sea, mi amigo creo que estaba sacando las “cuentas del picado”. Esto significa que en esta temporada según cálculos estimativos Calafate recibirá más de 200 mil turistas, de los cuales un número determinado, no sé cuántos, vendrá a visitar el Paine y los menos, pero siempre algún tentado, llegará hasta Puerto Natales donde cada vez con más fuerza estamos ofreciendo nuestras ofertas para visitar los hermosos ventisqueros que tenemos y que ahora están apareciendo como una fuerza turística perdida en el tiempo y que aflora a través de los esfuerzos especialmente de los privados.

Si hacemos un ejercicio simple matemático nos daremos cuenta que en el ámbito patagónico chileno-argentino podríamos tener, no como dice una canción por ahí, un millón de amigos, sino que un millón de turistas dando vueltas en el año, solamente poniéndonos de acuerdo con nuestros vecinos para explotar en conjunto por avión los aeropuertos de Natales, Punta Arenas y Porvenir, en Chile, y Turbio, Calafate, Río Gallegos, Río Grande y Ushuaia, en Argentina. Bastaría para ello propiciar una política de cielos abiertos, que por lo demás está firmada en los protocolos bilaterales de los gobiernos de Aylwin, Frei y ahora Ricardo lagos.

Como me preguntó un cabro chico el otro día, oiga abuelo (ahí me tiró a partir de un viaje) mientras yo escribía esta crónica ¿qué falta, si los aviones están, las pistas de aterrizaje también y la otra infraestructura necesaria también?

Falta “mijito” -le contesté- que los hombres se pongan de acuerdo y eso es lo difícil y a continuación le pregunté ¿no has oído hablar de los convenios bilaterales, de los comités de frontera, de los consulados y las embajada, del Congreso, Cámara de Diputados y senadores? Todo esto tiene en algún momento que ser aprobado por ellos... y que si lo aprueban rápido muchos de ellos se quedan sin “pega”.

Querido nieto ahí está el meollo del asunto, lo demás son peras y naranjas chinas. O mejor dicho puro cuento. En todo caso, vamos bien y creo que mañana mejor. Aprovechemos el envión de las próximas elecciones de Presidente de la República, senadores y diputados para pasarles el dato y se apronten a promesas que con buena suerte puedan ser cumplidas.

Quién dice que a nuestra estrella, el flamante aeropuerto, no le toque trabajar.

¡En una de ésas!


20 AÑOS DE "EL NATALINO"

<hr><h2><u>20 AÑOS DE &quot;EL NATALINO&quot;</h2></u>

Dice Manuel Suárez, su creador: “Este suplemento se ha convertido en un portavoz de las necesidades y posibles soluciones de nuestra comunidad”



La Prensa Austral - Punta Arenas - 29 Diciembre 2004

“De la corresponsalía llegué a la Gobernación de Ultima Esperanza” recuerda Manuel Suárez, quien es el creador del suplemento El Natalino, que el pasado 12 de diciembre cumplió 20 años de existencia.

Junto al gerente de La Prensa Austral en Santiago, el periodista Jorge Babarovic y al director de aquel entonces, Pablo Cruz Nocetti, plantearon dedicar un espacio destinado en forma exclusiva a las noticias de la comunidad natalina, abarcando posteriormente toda la provincia.

Manuel Suárez, 81 años, viudo, padre de dos hijos (quienes le han regalado 4 nietos), se encuentra relacionado desde 1960 con los medios de comunicación, siendo corresponsal de La Prensa Austral en diversas ocasiones, culminando su actividad el año ‘89 cuando fue designado gobernador.

Recuerda que “el ideal era tener un diario exclusivamente para Puerto Natales, pero por situaciones de corte económico no pudimos llegar a eso. El 12 de diciembre del ‘84 salió a la luz el suplemento que en algún momento llegó a tener 8 páginas. Hoy circula con mucho acierto en captar todas las inquietudes de los natalinos, incluyendo tanto lo bueno como lo malo”.

Destacó que el suplemento ha salido a circulación todos los miércoles durante 20 años en forma ininterrumpida. Añadió que lo ideal sería contar con un diario vinculado a La Prensa Austral donde se pueda expresar una mayor cantidad de ideas, emociones y dar cabida a las inquietudes sociales y deportivas. Pese a ello considera que la comunidad local aprecia el esfuerzo que se realiza con El Natalino para mantener una presencia activa en Ultima Esperanza.

Hace 20 años las noticias estaban dirigidas principalmente a hechos deportivos, lo que atribuye a la menor cantidad de gente. Con el tiempo surgieron mayores necesidades de crecimiento, “lo que hizo de este suplemento un portavoz de las necesidades y posibles soluciones”.

Labor en las comunicaciones

Manuel Suárez Arce nació el 22 de mayo de 1923 en Punta Arenas, llegando a los 2 años a Puerto Natales junto a sus padres. En la década del ‘60 comenzó su labor en las comunicaciones, fundando las revistas La Brújula y Actualidades. Trabajó en Radio Payne y fue corresponsal de La Prensa Austral en 3 ocasiones.

El 19 de octubre de 2000 fue designado como Ciudadano Ilustre de la región. Ha incursionado en la práctica del deporte y se conoce como pionero del turismo al levantar la Hostería Pehoé en el Parque Nacional Torres del Paine, la primera de su tipo en el lugar. También se ha desempeñado en el área comercial con una heladería y elaboración de chocolates artesanales; fue presidente de la Corporación de Desarrollo de Ultima Esperanza, gerente de la radio Turismo FM, agente local de la Mutual Chilena de Seguridad y gobernador provincial durante el gobierno de Patricio Aylwin.

Hoy dice que El Natalino se convirtió en el plato fuerte de toda su actividad como comunicador social, porque le permitió verter todas sus inquietudes y vocación de servicio, lo cual lo llena de satisfacción. “Luzco orgulloso en el living de mi casa un galvano que me fue entregado por La Prensa Austral destacando el haber sido el creador de El Natalino, entregándose en reconocimiento público”, resalta.

Para él el suplemento ha logrado captar los hechos más importantes de la comunidad y por ello en ella se encuentra la historia de la provincia de los últimos 20 años.


"MIÉRCOLES NATALINOS"

<hr><h2><u>&quot;MIÉRCOLES NATALINOS&quot;</h2></u>

Vida, sentimientos e ironía incluyen las columnas escogidas
de Manuel Suárez Arce



Suplemento El Natalino - La Prensa Austral
Punta Arenas - 6 de abril de 2005

Ayer fue presentado a la comunidad regional el libro “Miércoles Natalinos” que recopila 100 columnas escogidas creadas por Manuel Suárez Arce y publicadas en los últimos 20 años en el diario La Prensa Austral. En una emotiva ceremonia efectuada en la sala de eventos de la Biblioteca Pública se presentó este libro, que en 500 ejemplares se encuentra a disposición de la comunidad regional.

Cada columna es un reflejo del ojo observador de Suárez, de sus conocimientos de los temas locales abordados en muchos años ligado a las comunicaciones y de su sutil manejo de la ironía. Frente a las autoridades locales encabezadas por el alcalde Mario Margoni, familiares, amigos y vecinos, se realizó la presentación de la obra editada en la imprenta de La Prensa Austral. Junto a él estaba en el estrado el director del diario regional, periodista Manuel González Araya, quien se dirigió a los presentes destacando que en los comentarios de Manuel Suárez Arce se ve una vocación de servicio: “es un hombre múltiple que no se rinde y que desde el lugar en que se encuentre, no pierde el norte de querer lo mejor para su provincia”. Agregó que “las temáticas abordadas tienen que ver con el desarrollo de la provincia. Están presentes, por cierto, los proyectos y sueños, muchos de los cuales, al cabo de 20 años, se fueron convirtiendo en realidad. Otros siguen esperando y los desmenuza a través de la ironía”.

Después de una reseña de la dilatada vida pública de este Hijo Ilustre de Magallanes, Manuel Suárez expresó que “uno no hace más que escribir lo que siente, lo que pasa y lo que le cuentan y a la vez mostrarse como un defensor, si así se le puede llamar, de nuestra comunidad tan pequeña como es Ultima Esperanza”. También en sus columnas se refiere a la región y en algún momento realiza una reflexión hacia las autoridades no sólo de Magallanes, sino del país, sin hacer distingos políticos. El libro que cuenta con una presentación del gerente de La Prensa Austral en Santiago, periodista Jorge Babarovic, entrega también una reflexión de su autor, donde expresa que “el valor de esta obra es dejar como testimonio una parte de la historia de la provincia de Ultima Esperanza a través de estos 20 años, de más de mil columnas, no son éstas quizás las mejores pero sí las más representativas, porque la mayor parte de ellas dan forma a las inquietudes de la gente de mi pueblo”. En su intervención tuvo emocionadas palabras al recordar a su desaparecida esposa, Bruna Mattioni, expresando que muchos de estos miércoles natalinos fueron parte no de su inspiración “sino de su crítica cuando consideraba que a mí se me pasaba la mano”. Dedicó la obra a su familia, compuesta por hijos y nietos, quienes le supieron comprender y apoyar en la que denominó “la alocada carrera de mi vida”. El acto culminó con el sorteo de 20 ejemplares entre los asistentes al evento.


PABLO NERUDA Y MAGALLANES

<h2><hr><u>PABLO NERUDA Y MAGALLANES</h2></u>

Revista Impactos - Año 3 N° 25 Punta Arenas, 5 de octubre de 1991.

Ricardo Eliezer Neftalí Reyes Basoalto, a quien el mundo conocería como Pablo Neruda, nació en Parral el 12 de julio de 1904. Sus padres fueron José del Carmen Reyes Morales y Rosa Neftalí Basoalto Opazo. Esta última falleció cuando su hijo tenía sólo dos meses. Ante la tragedia su abuelastra, Encarnación Parada, le buscó un ama de leche para la alimentación, oficio que cumplió María Luisa Leiva. Muy niño Pablo Neruda se trasladó a Temuco, acompañando a su padre y su nueva compañera: Trinidad Candia Marverde, la "Mamadre" como la llamaría el poeta. Desde que publicara su primer trabajo en prosa, en julio de 1917 en el diario La Mañana de Temuco, desarrolló una prolífica producción literaria, que tuvo su cúspide en 1971 al ser distinguido con el Premio Nobel de Literatura. Magallanes también estuvo presente en su obra y en más de una oportunidad se preocupó de la situación de los trabajadores de esta tierra. Valga la pena recordar, como anécdota, la actitud que tuvo siendo senador para resolver el asunto de "Ponsomby", donde se pretendía parcelar las tierras dejándolas en manos de una decena de personas en vez de favorecer a ochenta o más familias. Neruda, que estuvo de paso en la zona, llamó a Don Antonio Kusanovic y le pidió que accediera a permutar su estancia por "Ponsomby", para así atender la solicitud de la población puntarenense. Kusanovic obtuvo de sus socios el acuerdo y entregó a Pablo Neruda su aceptación por escrito. Cuando el poeta llegó a Santiago había sido dictada la "Ley Maldita", por lo que debió abandonar el país. Así se esfumó la posibilidad de permuta. En "Canto General" Neruda escribió sobre Magallanes. Hoy, como un homenaje al escritor que falleciera el 23 de septiembre de 1973, quizás por la pena que lo embargó ante el golpe militar que destruyó sus anhelos, "Impactos" publica sus versos:

DESPIERTO DE PRONTO EN LA NOCHE
PENSANDO EN EL EXTREMO SUR


Viene el día y me dice: "Oyes
el agua lenta, el agua,
el agua,
sobre la Patagonia?"
Y yo contesto: "Sí, señor, escucho".
Viene el día y me dice: "Una oveja salvaje
lejos, en la región, lame el color helado
de una piedra. ¿No escuchas el balido, no reconoces
el vendaval azul en cuyas manos
la luna es una copa, no ves la tropa, el dedo
rencoroso del viento
tocar la ola y la vida con su anillo vacío?"

RECUERDO LA SOLEDAD DEL ESTRECHO

La larga noche, el pino, vienen adonde voy.
Y se transforma el ácido sordo, la fatiga,
la tapa del tonel, cuanto tengo en la vida.
Una gota de nieve llora y llora en mi puerta
mostrando su vestido claro y desvencijado
de pequeño cometa que me busca y solloza.
Nadie mira la ráfaga, la extensión, el aullido
del aire en las praderas.
Me acerco y digo: vamos. Toco el Sur, desemboco
en la arena, veo la planta seca y negra, todo raíz
y roca,
las islas arañadas por el agua y el cielo,
el Río del Hambre, el Corazón de Ceniza,
el Patio del Mar lúgubre, y donde silba
la solitaria serpiente, donde cava
el último zorro herido y esconde su tesoro sangriento
encuentro la tempestad y su voz de ruptura,
su voz de viejo libro, su boca de cien labios,
algo me dice, algo que el aire devora cada día.

SOLO SE IMPONE LA DESOLACIÓN

Esfera que destroza lentamente la noche, el agua,
el hielo,
extensión combatida por el tiempo y el término,
con su marca violeta, con el final azul
del arco iris salvaje
se sumergen los pies de mi patria en tu sombra
y aúlla y agoniza la rosa triturada.

PATAGONIA

Las focas están pariendo
en la profundidad de las zonas heladas,
en las crepusculares grutas que forman
los últimos hocicos del océano,
las vacas de la Patagonia
se destacan del día
como un tumulto, como un vapor pesado
que levanta en el frío su caliente columna
hacia las soledades.

Desierta eres, América, como una campana:
llena por dentro de un canto que no se eleva,
el pastor, el llanero, el pescador
no tienen una mano, ni una oreja, ni un piano,
ni una mejilla cerca: la luna los vigila,
la extensión los aumenta, la noche los acecha,
y un viejo día, lento como los otros, nace.

DE MARES DE CHILE

Mar del Sur, mar océano,
mar, luna misteriosa,
por Imperial aterrador de robles,
por Chiloé a la sangre asegurado
y desde Magallanes hasta el límite
todo el silbido de la sal, toda la luna loca,
y el estelar caballo desbocado del hielo.


LA "DIVINA" GABRIELA EN MAGALLANES

<hr><h2><u>LA &quot;DIVINA&quot; GABRIELA EN MAGALLANES</h2></u>

Gabriela Mistral (doña Lucía Godoy Alcayaga) llegó a Punta Arenas el 18 de mayo de 1918 con el amargo recuerdo de la ingratitud y la injusticia: Muy niña fue acusada injustamente de robo y de retardada mental; se rechazó su ingreso a la Escuela Normal por oposición del Pbro. Manuel Munizaga, quien la acusó de tener ideas disolventes y, por si fuera poco, se la despidió de la Inspección del Liceo de Niñas de La Serena porque no hizo distinción entre niñas ricas y pobres y las matriculó por igual. Reparó injusticias un ministro de educación, que luego sería Presidente Pedro Aguirre Cerda. La nombró directora del Liceo de Niñas de Punta Arenas. Y fue directora ejemplar. Propuso que las vacaciones escolares se hicieran en invierno. Su idea perdió por la implacable mayoría de votos pedagógicos y por oposición de diversos sectores de la comunidad, "porque los niños necesitaban el tiempo bueno para trabajar en el campo y ayudar así económicamente a sus familiares". Frente a su liceo plantó -junto a sus alumnas- árboles que denominó "árboles-hijos". Pero se lamentará: "éramos pocas, nuestro tiempo breve, la indiferencia densa y el mal infinito". Cobija los cursos nocturnos de la Sociedad de Instrucción Popular y hace clases en ellos. Escribe en la revista "Mireya", esfuerzo literario en colaboración con el poeta Julio Munizaga Ossandón. Aquí escribió "Desolación", cuyo capítulo "Paisajes de la Patagonia" dedicó a don Juan Contardi. A su partida dirá: "En estos tiempos, ser franca y ser maestra moderna es peligroso". Su despedida de Magallanes es casi solitaria. Pide a la prensa: "digan que el liceo que más he querido es este liceo mío de Punta Arenas, mi única ternura de dos años". Tiempo después, al recordar Magallanes, expresa: "aquel territorio dichosamente vasto, que fatiga la mirada, pero haciéndole bien, como hace bien la vista desenfrenada del mar"…

Desolación

La bruma espesa, eterna, para que olvide dónde
me ha arrojado la mar en su ola de salmuera
la tierra a la que vine no tiene primavera:
tiene su noche larga que cual madre me esconde.

El viento hace de mi casa su ronda de sollozos
y de alarido, y quiebra, como un cristal, mi grito
y en la llanura blanca, de horizonte infinito,
miro morir inmensos ocasos dolorosos.

¿A quién podrá llamar la que hasta aquí ha venido
si más lejos que ella sólo fueron los muertos?
¡Tan sólo ellos contemplan un mar callado y yerto
crecer entre sus brazos y los brazos queridos!

Los barcos cuyas velas blanquean en el puerto
vienen de tierras donde no están los que son míos;
y traen frutos pálidos, sin la luz de mis huertos,
sus hombres de ojos claros no conocen mis ríos.

Y la interrogación que sube a mi garganta
al mirarlos pasar, me desciende, vencida:
hablan extrañas lenguas y no la conmovida
lengua que en tierras de oro mi vieja madre canta.

Miro bajar la nieve como el polvo en la huesa;
miro crecer la niebla como el agonizante,
y por no enloquecer no cuento los instantes,
porque la "noche larga" ahora tan sólo empieza.

Miro el llano extasiado y recojo su duelo,
que vine para ver los paisajes mortales.
la nieve es el semblante que asoma a mis cristales;
¡siempre será su albura bajando de los cielos!

Siempre ella, silenciosa, como la gran mirada
de Dios sobre mí; siempre su azahar sobre mi casa;
siempre, como el destino que ni mengua ni pasa,
descenderá a cubrirme, terrible y extasiada.

Tres árboles

Tres árboles caídos quedaron a la orilla del sendero.
el leñador los olvidó, y conversan,
apretados de amor, como tres ciegos.

El sol de ocaso pone su sangre
viva en los hendidos leños,
¡y se llevan los vientos la fragancia
de su costado abierto!

Uno, torcido, tiende
su brazo inmenso y follaje trémulo
hacia otro, y sus heridas
como dos ojos son, llenos de ruego.

El leñador los olvidó. La noche
vendrá. Estaré con ellos.
Recibiré en mi corazón sus mansas
resinas. Me serán como de fuego.

Y mudos y ceñidos
nos halle el día en un montón de duelo.

"Impactos" Año 2 Nº 18 - Punta Arenas (Chile) Marzo de 1991
Sin datos de autor


LA MÚSICA DE LA TIERRA

<h2><hr><u>LA MÚSICA DE LA TIERRA</h2></u>

Por Amalia – Patagonia Mía – Puerto Natales – Chile

Corría fines de los ’70 y el clima estaba muy tenso y enrarecido. Tanto así, que yo, a mis 6 años, lo notaba. Fueron tiempos difíciles y oscuros, aún con toques de queda, censura de prensa, música y pensamiento; carabineros chequeando pasajeros de los buses interurbanos, de los vuelos al Norte y mucho, pero mucho miedo: al pasado, al presente y al futuro. Las heridas estaban aún sangrantes y se temía por la integridad física, por el trabajo, por los hijos, los esposos y los amigos, que aún seguían partiendo hacia países lejanos sin pasaje de retorno, pues era la única puerta de escape hacia la libertad y una infinidad de posibilidades vedadas por aquél entonces a quienes, por conocerse su inclinación política, estaban destinados a permanecer replegados en la sombra, conteniendo la respiración, ojalá haciéndose invisibles.

En mi ignorancia infantil, veía cada noche a mi mamá cerrar concienzudamente las cortinas y las puertas. Como aquel ritual me parecía entretenido, la ayudaba, “para que no nos mirara el lobo”... Era la época de la tele en blanco y negro, del Japening con Ja, de las Citronetas, las canciones italianas y de los Bee Gees; la vida transcurría aburrida e incierta, mas llena de ansiedad y esperanza.

No ajeno a esta realidad gris, de invierno profundo en las almas de muchos, estaba gestándose una de las más grandes creaciones musicales de nuestra región. Veía a mi papá ir y venir entusiasmado, anticipando la llegada de algo grande e importante de verdad: era el “Canto a Magallanes”, creado e interpretado magistralmente por el grupo Alturas. Su estreno fue un acontecimiento tal, que las funciones hubieron de sucederse a tablero vuelto más allá de lo esperado, a fin de satisfacer la demanda de miles de magallánicos que se apretujaban en la boletería del Teatro Municipal, locos por conseguir una entrada. A pesar de mi corta edad, fui testigo del fenómeno, pues con mis papás nos repetimos dos veces el plato. La voz envolvente de Fernando Ferrer estremecía desde la primera a la última de las butacas; el sonido del viento, la historia narrada y la fuerza de las canciones fueron tan impactantes, que marcaron a fuego el sentir colectivo. Nunca los magallánicos se habían sentido más identificados, interpretados y homenajeados. Ni una mosca volaba durante la presentación del Canto, cuya culminación, con la consabida “Oración por Magallanes”, llevaba al más insensible a olvidar la compostura y llorar de emoción y aplaudir a rabiar, orgulloso de sí mismo y sus antepasados. Fue un fenómeno inolvidable e irrepetible. Hasta el día de hoy, no hay magallánico al que no se le ponga la piel de gallina cuando lo escucha.

Como prueba de lo anterior, hace algunos años, el grupo Alturas se presentó en el Centro Español de Natales. Pese a que recién habían tenido que lamentar la muerte de su querido trovador, Fernando Ferrer, quisieron regalarnos algunos fragmentos de su obra, con el hermano de aquél tomando su lugar. El resultado fue el de siempre: terminamos todos emocionados hasta las lágrimas.

Hace algunos días, tuve la alegría de recibir una hermosa encomienda, la que incluía el DVD “Momentos de Alturas”, el cual fue rodado casi íntegramente en Natales, con las canciones más recientes del grupo. Fue muy grato ver a gente conocida y querida participando como espectadores, declamadores y “extras”. Las nuevas canciones siguen pregonando amor por Magallanes, su gente y su eterno viento, pero desde una perspectiva más alegre, romántica y soñadora.

Es hermoso tener ritmos que nos transporten hacia el lugar que amamos, letras de canciones que nos hagan evocar nuestras raíces y recordar que, no importa dónde nos encontremos, podemos recurrir a la magia de la música para volar con el viento hacia donde nuestro corazón pertenece.


CON NERUDA EN EL CORAZÓN

<h2><hr><u>CON NERUDA EN EL CORAZÓN</h2></u>

Con motivo del Centenario del nacimiento de Pablo Neruda, el gobierno de Chile resolvió distinguir a personalidades de 65 países del mundo que se han destacado en la difusión de la obra del reconocido poeta. Entre ellos, dos magallánicos: nuestros queridos amigos y compañeros Daniel Ruiz Oyarzo y Marino Muñoz Lagos, ambos colaboradores permanentes de "Mirando al Sur". En la ocasión, Daniel Ruiz leyó el mensaje que entregamos a continuación. Como sabemos que Daniel está aquejado por problemas de salud le hacemos llegar nuestro saludo y nuestros mejores deseos de una pronta recuperación. ¡Ánimo y Salud! querido Daniel.


****************

Un día cualquiera en medio de las lluvias de Chiloé, la Radio, desde el Viejo Continente, rompía el cerco de púas que rodeaba mi libertad y la de mi Chile... Un periodista conversaba con Roberto Parada, uno de los más grandes actores de Teatro que ha tenido el país, que encarnó en el cine a Neruda y cuya voz nos introdujo al mundo sonoro de la poesía del poeta. Al final de la entrevista el periodista, recuerdo preguntó al actor, obligado a vivir en el exilio: ¿Tiene Neruda, algún monumento en Chile...? “Ninguno -dijo Parada- pero sí un monumento en cada corazón de chileno...” Embargado por la emoción, remecido en lo más profundo de mi ser, me preguntaba …”Y tú pobre mortal... ¿qué podrías hacer?

Pasó el tiempo se rompieron las cadenas, y pude volver a mi tierra a pisar la nieve, a escuchar de nuevo el silbido del viendo y en este rehacer la vida, una nueva Radio que tímida se asomaba en los aires de Ultima Esperanza, me daba la oportunidad de acercarme a los románticos, a los soñadores, y entre ellos voy descubriendo al Pablo que no conocía, ya que unido a tantos en el combate por una vida nueva, mi Neruda era el que sufría por ese Chile de rodillas, humillado por la fuerza, herido por la cesantía, atropellado en tribunales y Universidades... Mi Neruda era el testigo de la Guerra Civil Española, que hizo que un viento oscuro, hecho de rabia e impotencia, comenzara a soplar en sus palabras.

Preguntaréis por qué la poesía
No nos habla del sueño, de las hojas,
De los volcanes de su país natal?
Venid a ver la sangre por las calles,
Venid a ver la sangre por las calles,
Venid a ver la sangre por las calles...


Mi Neruda era el del “Yo acuso” que marcó a fuego al traidor y que perseguido por la “Ley maldita”, siguió la huella del exilio por un boquete de esos Andes que cantó y cantará su palabra elocuente. Mi Neruda era que el caminó con Allende de estancia en estancia llamando a su pueblo a construir una sociedad nueva... mejor, más justa.

De tanto hojear a Bécquer, a García Lorca, a Nervo, Huidobro, y mis hermanos poetas de esta Patagonia, de amaneceres luminosos, de distancias interminables, donde aún se escucha el lamento del patagón, Neruda como un mágico llamado me fue atrapando, con su “Crepusculario”, con “20 Poemas de amor y una Canción Desesperada”, con los “Cien sonetos de Amor”, con “Los Versos del Capitán”, convirtiéndose su obra, poco a poco, en parte inseparable de mi vida.

Así nació, “Neruda Romántico”, cuatro volúmenes en casette, más tarde “Poemas Inmorales”, “Poesía de Amor” y “Odas inmortales”, y “Eternamente Neruda”, en disco compacto, el trabajo más reciente... Lo que no estaba previsto, es que con el peso de esta gigantesca Obra de Neruda me atreviera a subir a un escenario. Había llegado el momento de emprender el vuelo con las alas del poeta... era el instante preciso de responder a los ilusos que creyeron silenciarlo quemando sus libros, retirándolos de las bibliotecas... Los mismos que creyeron podrían taparme la boca para siempre. Así fue como me di valor, y desde Ushuaia, último rincón poblado de la Tierra del Fuego Argentina, en medio de aplausos y lágrimas, con el empuje de mis hermanos escritores, llegué a la Serena, siguiendo un recorrido muy largo que lleva más de diez años ...Chillán, Santiago, Valparaíso, Quilpue, Limache, Isla Negra, Temuco, Traiguén, Teodoro Schmidt, Collipulli, Chiloé, Puerto Montt y Coyhaique entre otros pueblos y ciudades me acogieron con mi carga de letras y emociones... Argentina no fue la excepción y con el canto de Neruda llegué a Río Gallegos, Río Grande, Río Turbio, 28 de Noviembre, Venado Tuerto, Santa Fe y la gran capital, Buenos Aires.

Con la Poesía de Neruda, irrumpí en plazas y ferias, en las aulas, en gimnasios, en bibliotecas, en pequeños y grandes teatros y también rompí el silencio de las iglesias. Neruda me dio la capacidad de descubrir las muchas tierras que hay en cada tierra, la tierra grande de la que esas tierras son parte. Se multiplicaron los caminos, fui de aquí a allá, por los paisajes. De pronto me aventuré por el tiempo también para explorar la raíz del poeta. La raíz de los pobres, en cuyo grupo nace y conocer la experiencia de su madre sencilla y su padre ferrocarrilero, maquinista de un tren lastrero...

Como nada de lo que me ha pasado con Neruda y su Obra, estaba previsto, tampoco pensé nunca, que por este quehacer podría tener alguna recompensa, más que los aplausos, cuya carga emotiva me han dado la fuerza para seguir en la tarea que me he impuesto... contra viento y marea, venciendo incomprensiones y dificultades, que tiene el camino elegido y que no está tapizado de rosas... No puedo ocultar la alegría y la emoción que siento ser distinguido por el Gobierno de Chile, sobre todo que esta distinción la recibirán personalidades de 65 países del mundo. Gracias, entonces al Gobierno de Chile por distinguirme con tan alto galardón... Gracias a quienes han apoyado, de diferentes formas mi trabajo artístico, aquí en la región, fuera de ella y en diferentes ciudades de Argentina... Gracias al Alcalde Juan Morano, cuya gestión hizo posible se editará Eternamente Neruda, en disco compacto. Gracias a emisoras como Radio Habana Cuba y Francia Internacional que han difundido mi trabajo al mundo… por cierto también, gracias a la Prensa, la Radio y la Televisión de mi tierra que han sido generosos conmigo...

A mi familia, gracias Sylvia por tu apoyo constante, a mis hijas Alejandra y Soledad que están siempre a mi lado... y a mi único nieto, razón muy importante para querer seguir viviendo, junto con reiterarle el cariño inmenso que siento por él, quiero decirle, discúlpame Wladislaw Pavel, sé lo mucho que te aburrí con mis torturantes ensayos, que fueron no de algunos días, tampoco meses, sino varios años...

Como soy un soñador, seguiré pensando en las grandes utopías, por eso al Pablo centenario diré:

Ganaremos nosotros, Pablo Neruda,
Tu vida con nosotros, no estará muda,
Ganaremos nosotros los más sencillos,
Ganaremos nosotros...
¡Te lo decimos¡


Punta Arenas, 19 de julio de 2004.-


LOS MITOS AONIKENK

<hr><u><h2>LOS MITOS AONIKENK</h2></u>

Impactos - Año 4, Nº 46 - Punta Arenas, Julio de 1993

KOONEK: LA LEYENDA DEL CALAFATE



Por Mario Echeverría Baleta

Los bosques de ñires, lengas y coihues, comienzan a tomar un tono característico anunciando el otoño y dando a los árboles una gama multicolor que va desde el amarillo pálido hasta el rojo intenso pasando por todos los matices imaginables del dorado y del naranja. Esta transformación se viene repitiendo año tras año desde épocas inmemoriales.

Los tehuelches o tsonekas, verdaderos dueños de la tierra, conocían los secretos del sur patagónico en su permanente deambular de aike en aike (lugar en lugar).

Los guanacos, alimento y abrigo de esta gente, comenzaban a descender de las mesetas en tropillas hacia los valles encerrados en grandes cañadones, viejas cunas de antiguos glaciares, en un permanente rito milenario, al que se suman los ñandúes en busca de abrigo y de alimento. Hacia el oeste, la espina dorsal de América que son los Andes, ha amanecido de nieve. El invierno llegará inexorablemente y ellos lo saben.

En esa época, las tribus tehuelches comenzaban su viaje hacia el norte, donde el frío no era tan intenso, además la caza no faltaba, pero tengamos en cuenta que el viaje se hacía a pie, ya que los primeros caballos arribaron a Santa Cruz allá por el año 1526 con la expedición de Jofré de Loaiza.

Koonex, la anciana curandera de la tribu, no podía caminar más, sus viejas y cansadas piernas estaban agotadas; pero la marcha no se podía detener y es una ley natural cumplir con el destino. Ella lo comprendió. Las mujeres de la tribu le hicieron un kau (toldo, vivienda) con pieles de guanacos y juntaron abundante leña, prepararon charkikán (charqui ahumado y salado), reunieron huevos conservados en sacos con grasa y se despidieron de ella con el gayau (canto) de la familia, luego ella entonó con un hilito de voz, el milenario canto de la raza y envuelta en su kai-ajnun (capa o quillango pintado), fijó sus cansados ojos en la distancia, hasta que la gente de su tribu se perdió tras el filo de una meseta. Se quedaba sola para morir, ya que los alimentos no le alcanzarían para pasar el largo invierno, aunque tal vez algún puma hambriento le acortara la espera.

"Mejor si me encuentra dormida-, total es un ratito...", pensó.

-Terro, terro-, repetían los teros, que en tehuelche quiere decir: Malo, malo. Y agregaban: -"No volveremos más". La "V" de los kaikenes (avutardas) eran mil flechas que viajaban cielo al norte. Todos los seres vivientes emigraban, se quedaba sola sintiendo el silencio como un sopor pesado y envolvente.

El cielo multicolor se fue extinguiendo lentamente en un oeste de mesetas grises y azuladas, hasta perderse el último rayo de luz reflejado en los picachos más altos del Chaltén(montaña sagrada de los techuelches, ahora llamada Fitz Roy). Pasaron muchos soles y muchas lunas, hasta que llego ariskaikén (época de los guanaquitos nuevos o primavera) con el nacimiento de los brotes; arribaron las golondrinas, los chorlos, los alegres chingolitos, las inquietas ratoneras, las charlatanas cotorras... Los esbeltos flamencos vistieron de rosa una franja de cielo hacia el sur. El cuello de los cisnes le puso signos de interrogación a las lagunas ya desheladas y el grito de las bandurrias se hizo eco en las barrancas.

Volvía la vida en todas sus expresiones. Sobre los cueros del abigarrado toldo de Koonex, se posó una bandada de avecillas cantando alegremente. De pronto se escuchó la voz de la anciana curandera que desde el interior del kau, les reprendía por haberla dejado sola durante el largo y duro invierno. kikén (el chingolo), tras la sorpresa le respondió: -Nos fuimos porque en otoño comienza a escasear el alimento, además durante el invierno no tenemos donde abrigarnos.

-“Los comprendo -dijo la anciana-, por eso desde hoy en adelante, tendrán alimento en otoño y buen abrigo en invierno. Ya nunca más me quedare sola..." -Luego calló.

Cuando una brisa volteó los cueros del toldo, en lugar de la anciana, se hallaba un hermoso arbusto espinoso de perfumadas flores amarillas. Al promediar el verano, las flores se hicieron frutos y antes del otoño comenzaron a madurar tomando un color azul-morado de sabor exquisito y gran valor alimenticio. Algunos pajaritos no emigraron nunca más y los que se habían ido para no volver, al enterarse de la novedad, regresaron para probar el nuevo fruto, del que quedaron prendados.

También los tsonekas lo probaron adoptándolo para siempre y desparramaron las semillas de aike en aike, dándole el nombre koonex (calafate en flor). Desde entonces: "El que come calafate, vuelve".

ETIMOLOGIA

CALAFATE
: (Berberis Cuneata) Arbusto espinoso propio de la Patagonia. Crece generalmente en matorrales. En primavera se cubre de pequeñas flores amarillas muy perfumadas que luego se convierten en racimos de pequeñas frutas madurando en febrero. Con este fruto se hace dulce y un licor exquisito al que los tehuelches llaman "guachacay".

CALAFATE: Se denomina así a la persona que tiene por oficio rellenar y taponar las uniones de las maderas de los tablados de las embarcaciones, con estopa y brea. A esta tarea se la llama calafatear. Durante el invierno de 1520, las naves de la Expedición de Magallanes, ancladas en la Bahía de San Julián (actual provincia de Santa Cruz) fueron sometidas a un calafateo y necesitando de alguna fibra vegetal que suplantase a la estopa, utilizaron las de "una mata espinosa que abunda en la región" y tomando ésta el nombre de "calafate"."