Blogia

MIRANDO AL SUR - augusto alvarado


A DIEZ AÑOS DE LA MUERTE DE JORGE ABELARDO RAMOS

<hr><h2><u>A DIEZ AÑOS DE LA MUERTE DE JORGE ABELARDO RAMOS</h2></u>

Por Alberto Guerberof

Causa Popular


Octubre de 2004

Se cumplen diez años de la muerte de Jorge Abelardo Ramos (1921-1994). Político e historiador, fue el creador de la Izquierda Nacional y el organizador de sus expresiones políticas. Fue autor de numerosos libros, entre ellos Revolución y contrarrevolución en la Argentina e Historia de la Nación Latinoamericana, los que conforman un novedoso código interpretativo del pasado nacional, visto desde el ángulo de las masas populares, del que no se podrá ya prescindir a la hora de identificar las raíces históricas de la interminable crisis argentina.

Opresores y oprimidos en la era neoliberal

Hace diez años, cuando el Colorado se fue, el horizonte seguía cerrado. La hegemonía neoliberal era incuestionable. Un poder mundial, que no podía sin embargo ocultar sus fisuras, emergía de la caída del imperio soviético y sin contrapeso rival se arrojaba sobre los restos de independencia y desarrollo que a duras penas venían defendiendo los pueblos del tercer mundo. Términos y conceptos como nación, patria, soberanía que venían siendo erosionados y degradados por los agentes y personeros de la globalización, caían en desuso o se refugiaban en el discurso de algunos dinosaurios o en la propaganda de los “estados terroristas”. Los índices sociales de los países subdesarrollados caían a pico; crecían las deudas externas. Era la sociedad global surcada por expediciones colonialistas de las grandes potencias en un estilo que se creía archivado con el siglo XlX.

El mundo más que nunca se dividía entre un puñado de países opresores y archiricos y las dos terceras partes de la humanidad conformadas por pueblos y naciones oprimidas. Cundió la desorientación entre gobernantes, políticos e intelectuales.

Menemismo, kirchnerismo y peronismo

En nuestro país, el peronismo, tras la muerte de Perón, aún maltrecho e infisionado por el liberalismo, había sido desde el derrocamiento de 1955 el único instrumento político de que se podían valer las clases populares a modo de escudo defensivo de sus intereses y del interés nacional. Bajo el control del menemismo, el gobierno y el aparato del PJ, fueron vaciados de contenido patriótico y como tantas veces lo advirtiera Ramos, el gran frente nacional que condujera el Coronel del 45 iba en tránsito de convertirse en un partido político más.

La controvertida postura del Colorado, en sus últimos años frente a Menem, está vinculada a estos cambios de fondo, muchos inconclusos, que afectan la estructura social y la naturaleza histórica del peronismo. Ni el populismo neoliberal de Menem, ni el progresismo pequeño-burgués de sectores de peso en el kirchnerismo gobernante, son los más aptos para rescatar y volver a izar la bandera de la revolución nacional.

Pero sería un error gravísimo equiparar ambos sectores. Debe apuntarse en beneficio del gobierno del presidente Kirchner que su orientación general es opuesta al ultraliberalismo practicado por el menemismo. Se resalta el enérgico viraje a favor del Mercosur en base a la alianza Brasil-Argentina, ahora con el agregado de la Venezuela del presidente Chávez. Tampoco puede omitirse otra relación, más firme con el FMI y otra forma de negociar la deuda externa, al mismo tiempo que se tomaron medidas de recuperación de la autoridad del Estado, se restituyeron y se controla el cumplimento de leyes y reglamentos de trabajo.

La incansable prédica de Ramos por la unidad de la Patria Grande es inseparable del surgimiento y afianzamiento del Mercosur y de la vigorosa adquisición por parte de éste de un sentido histórico y una dimensión política y cultural que lo convirtieron en el hito fundamental del proyecto de los Libertadores de ser una sola Nación.

El Colorado y su legado

Si Ramos merece un homenaje, no es solamente por sus aciertos, por formular la tesis de un revisionismo histórico que devuelve el protagonismo de las masas y los caudillos en nuestros siglos XIX y XX, por revelar los orígenes, la filiación histórica y la decadencia actual de los partidos políticos, por señalar a los movimientos nacionales como los sujetos políticos de las revoluciones populares latinoamericanas, por distinguir en las Fuerzas Armadas un ala patriótica (Perón, Chavéz) que las izquierdas cipayas suelen tomar como enemigas.

La Nación debe aún su reconocimiento pleno a quien deja como esclarecido legado la agenda política que los argentinos debaten en el siglo que empezó.

Abelardo Ramos fue un patriota ejemplar y un revolucionario íntegro, un gran argentino, en suma que nos enseña a pensar con cabeza propia, a desechar las etiquetas que los imperialismos les ponen a los fenómenos americanos, a confiar en la fuerza de nuestros pueblos y a emprender el camino original e intransferible de la nueva emancipación latinoamericana en marcha.


RAMOS: LA VISIÓN ENDÓGENA DE AMÉRICA LATINA

<hr><h2><u>RAMOS: LA VISIÓN ENDÓGENA DE AMÉRICA LATINA</h2></u>

Por Andrés Soliz Rada – Octubre de 2004

Jorge Abelardo Ramos, cuyo fallecimiento se produjo el 2 de octubre de 1994, fue uno de los políticos e historiadores más polémicos del Siglo XX. Su antiimperialismo lo enfrentó siempre a Londres o Washington. Calificaba a la socialdemocracia europea y sus partidos “socialistas” (tampoco exceptuaba a los socialcristianos del viejo continente) de cómplices y encubridores del saqueo a los pueblos tercermundistas. Denunciaba que los stalinistas nativos se sometieran a los intereses de Moscú, al tener que apoyar los pactos de Stalin con Hitler, primero, o de Stalin con EEUU, Inglaterra y Francia, después, a fin de detener el avance de los nazis. Así se perdió la oportunidad de impulsar procesos revolucionarios propios, aprovechando los enfrentamientos bélicos entre las grandes potencias, como postulaba Trotsky, a quien JAR alabó por su apoyo a la nacionalización del petróleo en México, ordenada por el General Lázaro Cárdenas, y por demandar la construcción de los Estados Unidos Socialistas de América Latina.

La originalidad de su pensamiento y su valentía para nadar contra la corriente lo condujo a apoyar críticamente a Perón desde posiciones marxistas, en momentos en que Moscú y Washington se unían para derrocarlo. Las metrópolis fracasaron en la Argentina, pero tuvieron éxito en Bolivia, donde, mediante sus agentes internos, colgaron al Presidente Villarroel de un farol de la Plaza Murillo de La Paz. JAR recogió el aporte de Lenin, quien enseñó que por encima de las contradicciones entre democracia y dictadura o entre civiles y militares, estaba la contradicción fundamental entre países opresores y naciones oprimidas. Sobre esa base apoyó la Guerra de las Malvinas.

JAR valoró la importancia de la Revolución cubana, pero rechazó la teoría del foquismo guerrillero, que provocó la muerte prematura de miles de jóvenes idealistas, pero equivocados. Duele recordar que a nombre del foquismo simplificador, se coadyuvó al imperialismo norteamericano en el derrocamiento de Ovando, que había tenido el coraje de recuperar el petróleo y expulsar a la Gulf. La caída de Ovando facilitó la recomposición del imperialismo en el Cono Sur, ya que debilitó a los procesos de liberación nacional del general Velasco Alvarado en el Perú, de Salvador Allende en Chile, y de Héctor Cámpora en la Argentina. En esos momentos, sólo el Grupo Revolucionario “Octubre” (GRO), que compartía las posiciones de Ramos, respaldó al ovandismo. Treinta años después, millones de latinoamericanos repiten los argumentos de Ramos, en relación a las contradicciones internas en las FFAA del subcontinente, para justificar el apoyo al Comandante Hugo Chávez, Presidente de la República Bolivariana de Venezuela.

A JAR no le gustaba que lo etiquetaran de “izquierdista”. Prefería autodenominarse como patriota latinoamericano o socialista criollo (en la Argentina la palabra criollo no tiene la carga antiindígena que posee en Bolivia). A pesar de lo anterior, Ramos ha quedado identificado con la formación de la Izquierda Nacional Latinoamericana. Según Ramos, los procesos nacionalistas están destinados a la claudicación y la derrota sino culminan en el socialismo. A su vez, los socialistas estarán condenados al aislamiento y la impotencia sino arrancan su lucha de consignas nacionalistas, como la defensa de la soberanía y dignidad nacionales y de los recursos humanos y naturales, a través de la estructuración de movimientos patrióticos que aglutinen al conjunto de la nación oprimida.

JAR articuló el ideal de la Patria Grande con el materialismo histórico. Rescató de los clásicos del marxismo y de sus cultores latinoamericanos, como los peruanos José Carlos Mariátegui y Víctor Raúl Haya de la Torre, lo que servía a las luchas de liberación nacional. Pero, al mismo tiempo, valoró, en toda su dimensión, los aportes de los nacionalistas bolivianos como Carlos Montenegro y Augusto Céspedes, o de su compatriota Arturo Jauretche. La cruzada socialista bolivariana de Manuel Ugarte también marcó su pensamiento. La vida de Ramos tuvo un lamentable final, ya que, al apoyar a Carlos Menem, de quien fue su embajador en México y en el MERCOSUR, con sede en Montevideo, negó, en los hechos, sus aportes al socialismo latinoamericano. A diez años de su muerte es posible, sin embargo, deducir que en el balance de su obra pesa mucho más su contribución al pensamiento revolucionario que su claudicación en el ocaso de su existencia.


HA MUERTO GÉRARD PIERRE-CHARLES

<h2><u><hr>HA MUERTO GÉRARD PIERRE-CHARLES</h2></u>

La noche del lunes, en Puerto Príncipe, las radioemisoras dejaron por un rato las noticias siempre malas, terribles, sobre la cotidianeidad haitiana para transmitir dulces canciones del rico folclor de ese pueblo. Temas dedicados a Gérard Pierre-Charles, uno de sus más notables intelectuales y luchadores sociales, a manera de despedida. Gérard murió en un hospital de La Habana, el lunes 11 de octubre de 2004, a los 68 años. En su recuerdo reproducimos una esclarecedora nota escrita por José Steinsleger en “La Jornada” de México D.F. el 11 de junio de 2003.


GERARD PIERRE-CHARLES: MULETAS DE CORAJE



A fuerza de soñar con que están despiertas, hay personas que duermen sin soñar. Por eso viven aburridas y por eso creen (si el acto de rezumar hiel se los permite) que su sabiduría consiste en despreciar los ruidos y vulgaridades del mundo. Neurosis que afecta especialmente a no pocos intelectuales y que, antes de revelar falso orgullo, es prueba de inepcia y cobardía, cuando no de ambas cosas.

De algunos años a la fecha, buena parte de los intelectuales latinoamericanos pasan largas temporadas de convalecencia en los hospitales del escepticismo. Su enfermedad, la duda metódica, tiene cura. Pero rehúsan curarse, pues con el tiempo que llevan enjaulados le cobraron amor a la jaula y olvidaron que sólo es fe viva y activa la que se erige sobre la derrota de las dudas.

Se trata de personas que conforme fueron descreyendo en el advenimiento de una sociedad mejor, empezaron a decirnos que trabajar por ella era cosa de místicos y mistificaciones y no el deber y el honor de la inteligencia, el sentimiento y la voluntad del hombre y la mujer moderna.

Fue así que un buen día de 1986, después de 26 años de exilio fecundo en México, los sociólogos Gérard Pierre-Charles y Suzy Castor, su inseparable compañera, se regresaron a Haití. La tiranía de Jean Claude Duvalier había caído y el retorno de ambos era la expresión de su determinación a seguir la lucha.

Sus amigos quedamos inquietos. En Haití las cosas habían variado poco desde la insurrección antiesclavista que le abrió los ojos al mundo poniendo en entredicho unos Derechos del hombre tan "modernos" que excluían a esclavos y mujeres (1791) y que se había convertido en segunda república independiente de América y primera república negra del mundo (1803). Epopeya que los académicos del "primer mundo" no estudian con detenimiento porque les resulta insoportable la humillación y derrota de los ejércitos de Napoleón a manos de los negros alzados de Touissant L'Ouverture, Jean Jacques Dessalines y Alejandro Petion. Wellington es más elegante.

Suzy y Gérard nos tranquilizaron diciendo que el amor de nosotros era lo que hacía crecer su coraje. Pero claro, con reservas, una vez que muchos nos habíamos reflejado en los ojos de Marcelo Quiroga Santa Cruz y Alaíde Foppa, asesinados en Bolivia y Guatemala, y en los de Araceli Pérez Arias, socióloga mexicana de la Ibero caída en combate en Nicaragua. Me pregunto entonces por qué esas almas cansadas que regurgitan comunicados y monsergas acerca de la "ética", la "libertad" y la "democracia" según la agenda del imperialismo, no recuerdan de vez en cuando, siquiera por decencia intelectual, a esos ejemplos de humanidad. ¿Será por lo del "muro" y la guerra fría? ¿O Haití, donde morir con violencia es parte del paisaje político, vive en "democracia"? ¡Pillos!

Haití, nación de la que los politólogos "modernos" no se atreven a hablar, es la vergüenza de América Latina. Aunque posiblemente el país modelo que persigue la iniciativa Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA): 132 niños muertos por cada mil nacidos vivos, 54 años de esperanza de vida, 70 por ciento de analfabetismo, 44 por ciento de escolarización, sólo 37 por ciento de la población con acceso al agua potable y 25 por ciento de saneamiento adecuado y 16 médicos por cada 100 mil habitantes.

Hombre honesto y totalmente desinteresado en lo material, Gérard empezó militando en la Juventud Obrera Católica y desde los 25 años anda con muletas debido a una parálisis que podría haber sido fácilmente conjurada en una "república" que merezca el nombre de tal.

En México, Gérard vivió más de un cuarto de siglo explicando la realidad de su país en el contexto caribeño y latinoamericano. En autoría y coautoría ha escrito cerca de 35 libros, ha sido condecorado con la Orden del Aguila Azteca, la más alta conferida a un extranjero, y su voz ha sido escuchada en universidades y centros académicos de América Latina, Europa y Estados Unidos.

El 17 de diciembre de 2001 una turba de seguidores del presidente Jean Bertrand Aristide se presentó en su casa, lanzó piedras, saqueó los más hermosos recuerdos que Gérard y Suzy acumularon durante su peregrinación por América Latina y el mundo, y echó fuego a la biblioteca y archivos de su centro de documentación, el más copioso del país: desde cartas del Che a los patriotas haitianos que luchaban contra la dictadura de Duvalier hasta correspondencia con Juan Bosch, dominicano universal, fueron reducidas a cenizas por el gobierno de Aristide, al que respaldan Washington y la OEA.

Dignísimo sucesor de Boukman (legendario esclavo jefe de ceremonias Vadoux que en la noche del 14 de agosto de 1791 inició la rebelión en el bosque del Caimán), Gérard Pierre-Charles (Jacmel, 1935) lleva 50 años de combate por el cambio social y la democracia en Haití.

Si en el mundo aciago de nuestros días alguien merece ser galardonado con el premio Nobel de la Paz, la academia sueca debería saber que la esperanza de millones de latinoamericanos se encarna en este hombre como pocos, para quien la fraternidad no es compasión o asistencialismo, sino colaboración creadora en el marco de una realidad nacional y social crónicamente insostenible.


"YO LANCÉ PRISIONEROS AL MAR"

<hr><u><h2>&quot;YO LANCÉ PRISIONEROS AL MAR&quot;</u></h2>

Dibujo: Prisioneros en Villa Grimaldi

Impactante testimonio sobre la brutalidad
de la dictadura militar



Por Julio Oliva García

El Siglo
– 16/10/2004

En el interrogatorio del juez Juan Guzmán, Pinochet culpó a sus subordinados de las violaciones a los derechos humanos, gesto que tuvo como respuesta la reacción de Manuel Contreras Sepúlveda -"nos dejó solos"- y la ruptura mayor del pacto de silencio que existía al interior de los organismos de seguridad y los uniformados que participaron en los crímenes. Este es un relato de esa nueva ventana abierta a la verdad.

Manteniendo su identidad en anonimato, por las obvias repercusiones que puede tener su testimonio, un ex uniformado relató las labores que cumplieron, por órdenes directas de Pinochet, para hacer desaparecer los cuerpos de prisioneros políticos que se encontraban enterrados clandestinamente en terrenos de las Fuerzas Armadas. En esta ocasión le llamaremos "Claudio Carvajal". En los casos, que por estos días adquirieron actualidad cuando el juez Guzmán encontró rieles utilizados en el delito, han sido procesados diversos miembros del Ejército, como los suboficiales en retiro Juan de Dios Alberto González Dubó, René Meier Chávez, Sergio Castro Cano, Marco Cáceres Rivera y Rigoberto Saavedra Navarro, a quienes se les acusó de obstrucción a la justicia por negarse a aportar antecedentes sobre estos verdaderos "vuelos de la muerte". En este caso, que investiga los secuestros de Calle Conferencia y el asesinato de la dirigente comunista Marta Ugarte, también están procesados Manuel Contreras Sepúlveda, el ex jefe de la Brigada de Inteligencia Metropolitana de la DINA Carlos López Tapia, los pilotos Emilio de la Mahotiere, Antonio Palomo, Oscar Vicuña y Luis Felipe Polanco, y el ex jefe del Comando de Aviación del Ejército Carlos Mardones Díaz.

El caso de Marta Ugarte y las órdenes de Germán Barriga

Según el Informe Rettig, Marta Ugarte, integrante del comité central del PC, fue detenida en la vía pública el 9 de agosto de 1976 y llevada al centro de represión de Villa Grimaldi, en Santiago, donde murió a consecuencias de las torturas cuando tenía 42 años. Su cuerpo fue lanzado al mar, pero las precauciones que sus captores tomaron para hacerla desaparecer fueron débiles y su cadáver fue encontrado semidesnudo y dentro de un saco amarrado a su cuello con un alambre, en la playa de La Ballena, sector los Molles en La Ligua, el 9 de septiembre de ese mismo año.

La autopsia determinó que Marta Ugarte, secretaria de Mireya Baltra cuando ésta fue parlamentaria, sufrió en vida una luxo fractura de columna, traumatismo toráxico abdominal con fracturas costales múltiples, ruptura y estallido del hígado y del bazo, luxación de ambos hombros y cadera y una fractura doble en el antebrazo derecho.

Un ex agente que entrega su versión de los hechos afirma que laboró en la Brigada Tucán a cargo de coronel de Carabineros Germán Barriga Muñoz y que en 1976 le correspondió amarrar con alambres a un trozo de riel de tren a Marta Ugarte Román, para luego subirla a un helicóptero Puma del Ejército. El aparato -con piloto, copiloto y un agente- se dirigió hacia la costa para lanzar su "equipaje" al mar. Barriga Muñoz, procesado en múltiples casos de secuestrados, usaba el alias de "Don Jaime" y siguió siendo parte de la CNI luego de la disolución de la DINA. Aparece implicado en las desapariciones de Alfredo Rojas Castañeda, Carlos Lorca, Ricardo Lagos, Exequiel Ponce, Carolina Wiff, Mireya Rodríguez Díaz, Rosa Solís Poveda y Michelle Peña Herrera, embarazada de varios meses.

"Operación Puerto Montt"

Con el código "Puerto Montt", la DINA designaba a los ejecutados que serían lanzados al mar, y que entre 1974 y 1978 pudieron ser unos 500 prisioneros, lo que lleva a afirmar con mucha seguridad a Manuel Contreras que "los desaparecidos no existen, están muertos".

Luego de tomada la decisión por Contreras, Espinoza, Moren Brito, Ferrer Lima y Miguel Krassnoff, la operación era realizada con el apoyo de pilotos y mecánicos del Comando de Aviación del Ejército, quienes ponían a disposición sus conocimientos en el manejo de los helicópteros Puma, como el que fuera utilizado en la denominada Caravana de la Muerte. De hecho, tres de estos pilotos participaron en ambas acciones: Antonio Palomo, Emilio de la Mahotiere y Luis Polanco.

"Claudio Carvajal" cuenta que "desde los sacos paperos sobresalían las pantorrillas y los pies. A las mujeres se les veían los zapatos con tacones altos o bajos. A veces se les asomaba el ruedo de la falda. A los hombres se les veían los zapatos y el extremo de los pantalones. Cada saco contenía un cuerpo amarrado con alambre a un trozo de riel. Algunos cuerpos todavía mostraban sangre fresca. Otros expelían el olor de la primera descomposición. Otros sacos estaban impregnados de aceite humano, señal de que los cadáveres habían permanecido algún tiempo enterrados. Algunos de los bultos no tenían la forma de un cuerpo, eran de un tamaño más reducido, sólo parte de los restos".Se habla de unos 40 viajes que comenzaban en Tobalaba, donde funcionaba el Comando de Aviación del Ejército, pasaban por los sitios de entierros clandestinos en Peldehue y culminaban en las costas de la Quinta Región. Antes de cada vuelo los mecánicos recibían la orden de sacar los asientos del helicóptero Puma y el estanque de combustible adicional. La autonomía de vuelo sin el segundo estanque es de dos horas y media. Cada viaje era ordenado por el jefe del CAE al jefe de la Compañía Aeromóvil de ese comando de helicópteros. Todos los vuelos quedaban registrados y la tripulación estaba conformada por un piloto, un copiloto y un mecánico. En Peldehue eran esperados por dos o tres camionetas blancas Chevrolet C-10, operadas por un par de agentes de la DINA que ya tenían los cuerpos ensacados para ser subidos al vehículo aéreo.

"Claudio Carvajal" sigue su relato con dificultad, señalando que "nos dirigíamos hacia la costa de San Antonio o Quintero, a veces nos internábamos mar adentro, aunque la mayoría de las veces arrojábamos los cuerpos en zonas rocosas a poca distancia de la costa. El lanzamiento se efectuaba a través de la escotilla ubicada en el medio del helicóptero, donde se encuentra el gancho de carga que baja por dentro a la altura del rotor principal. Aunque también se hacía desde una escotilla de popa. El lanzamiento lo efectuaban los agentes civiles, que eran los responsables de llevar los cuerpos a Peldehue, ponerlos en el helicóptero y supervisar que los bultos llegaran al fondo del mar. Los rieles recién cortados brillaban en la oscuridad. Cumplida cada misión, retornábamos a Peldehue donde los agentes abordaban las camionetas C-10 y se iban. Partíamos luego a Tobalaba, desocupábamos el helicóptero y se procedía a su limpieza, pues la mayoría de las veces quedaba con sangre impregnada y con un penetrante olor a carne descompuesta. Se manguereaba el piso y el interior, y se dejaba ventilar. Sólo cuando el olor y la sangre desaparecían, los mecánicos volvían a instalar los asientos y el estanque de combustible adicional, a no ser que al día siguiente la máquina tuviese que cumplir una tarea similar".

Una segunda fase de esta fórmula de desaparecimiento, arrojando sus cuerpos al mar, se inició después de 1978 y duró al menos hasta 1981 ó 1982, luego de que todas las unidades del país recibieron la orden de "retirar los televisores". Los jefes del Comando de Aviación del Ejército eran el coronel Hernán Podestá Gómez, entre enero y diciembre de 1978; coronel Fernando Darrigrandi Márquez, entre enero de 1979 y julio de 1981; y el coronel Raúl Dinator Moreno, entre agosto de 1981 y febrero de 1982.

La "Operación Puerto Montt", si bien en un primer momento sirvió a la DINA para hacer desaparecer de manera rápida a sus prisioneros muertos, fue usada después para terminar con cualquier vestigio de cuerpos que estuviesen en terrenos militares. Por estos días, cuando el Consejo de Defensa del Estado se pronuncia por el fin del procesamiento por "secuestro permanente" y por la aplicación de la Ley de Amnistía, nada dice sobre este nuevo delito de exhumación ilegal, que agrava el anterior y que está fuera del tiempo cubierto por la amnistía dictada por Pinochet.

Días antes de someter a exámenes sicológicos a Pinochet, el juez Juan Guzmán Tapia se dirigió a la costa de Quintero para buscar los rieles que habían sido usados para fondear a los prisioneros. En la ocasión dijo: "Vinimos a buscar rieles y encontramos rieles". Luego de tanto conocer las atrocidades de la dictadura, de saber cómo funcionaba la DINA bajo el mando operativo de Manuel Contreras y las órdenes del ex dictador, en este caso para hacer desaparecer definitivamente a los detenidos desaparecido, es de esperar que este viernes 8 de octubre, luego de conocidos los informes de los peritos, procese definitivamente a Augusto Pinochet, el mismo que dio la orden de "retirar televisores" en todo Chile.

Incineraciones, la otra forma

Diversos testimonios hablan de la otra forma en que se hizo desaparecer los cuerpos de los prisioneros enterrados ilegalmente, vinculada directamente a la orden encriptada en máxima seguridad que envió Pinochet a todas las unidades militares del país, conocida como "Operación Retiro de Televisores".

Entre otros, el suboficial mayor Mario Contreras Brito, manifiesta en su declaración que "en una fecha indeterminada de 1978 se presentó en el regimiento (Infantería de Montaña Reforzada N° 17) un equipo conformado por unos cuatro funcionarios, provenientes de la Sección II (Inteligencia) de la III División de Ejército de Concepción, al mando del suboficial Eduardo Paredes Bustamante, sosteniendo una reunión con el Comandante de la Unidad, coronel Jaime García Zamorano. Posteriormente, el jefe de la Sección II, el entonces teniente Julio Reyes Garrido, reunió al personal de la sección y nos informó que tendríamos que salir a cumplir una misión en conjunto con el personal de Concepción, sin darnos mayores detalles.

El teniente Reyes dispuso que me quedara de servicio en la oficina, junto a otro colega cuya identidad no recuerdo, ordenándome, además, conseguir dos bidones de combustible para tener a su disposición a su regreso, de acuerdo a lo solicitado por el suboficial Paredes. En estas circunstancias, me enteré que salieron del regimiento dos camionetas civiles, a cargo de los funcionarios de Concepción. La misión era desenterrar los cuerpos de personas que habían sido inhumadas en la zona de Mulchén. Regresaron al regimiento con cuatro sacos plásticos conteniendo restos óseos que, por instrucciones del suboficial Paredes, fue quemado en un incinerador fabricado de ladrillo con forma de chimenea que existía en el regimiento. Una vez finalizada esta tarea, el personal de Concepción abandonó el regimiento.

La Sección de Inteligencia del regimiento estaba conformada, además, por el teniente Julio Reyes, los sargentos José Puga Pascua, José Iturriaga Valenzuela y Luis Palacios Torres, los cabos Jaime Müller Avilés, Julio Fuentes Chavarriga y Juan Cares Molina"
.

"Me correspondió cumplir esta misión"


Por su parte, el suboficial Luis Palacios Torres declara que "me correspondió abordar una camioneta marca Chevrolet, modelo C-10, con sport wagon completo. El otro vehículo también era civil, ya que no se ocuparon vehículos militares. Salimos rumbo al sur por la Ruta 5, pasado Mulchén nos detuvimos unos momentos y continuamos el viaje en dirección al oriente. Tras recorrer media hora de camino, llegamos a un sector para mí desconocido, ya que no soy oriundo de la zona, en donde se detuvieron los vehículos. En este lugar, recibimos la orden de descender y bajar unas herramientas que se encontraban en el vehículo en que viajaban los funcionarios de Concepción. Según recuerdo el suboficial Eduardo Paredes nos condujo a las cercanías indicándonos un lugar en donde recibimos la orden de comenzar a excavar.

Luego de aproximadamente una hora de excavación, fueron encontradas osamentas que se guardaron en unos cuatro sacos plásticos del tipo "papero", que ayudamos a subir a una de las camionetas. Ya en el regimiento, bajamos los sacos y los dejamos en la parte posterior de las dependencias que utilizaba la Sección II. Al cabo de un rato, no recuerdo si por orden directa del teniente Reyes o por comunicación de otro funcionario que transmitió sus instrucciones, se procedió a incinerar los sacos.

La Sección II tenía un incinerador, fabricado de ladrillo con forma de chimenea, donde se procedió a vaciar el contenido de los sacos poco a poco. Me correspondió cumplir esta misión, pero no recuerdo qué funcionarios colaboraron. Entre el material que pude observar al momento de su incineración recuerdo que había restos de osamentas, cráneos y botas de goma del tipo utilizado en labores agrícolas. En mi opinión, cada uno de los sacos contenía más de un cuerpo, sin poder precisar su número exacto"
.


SENDIC, NUESTRO MANDELA

<h2><hr><u>SENDIC, NUESTRO MANDELA</h2></u>

Esta nota fue escrita por el periodista argentino
José Steinsleger y publicada en La Jornada de México D.F.
el 15 de marzo de 2000. Es un aporte de Mirando al Sur a la necesaria
información de los orientales ante la inminencia de las elecciones presidenciales del 31 de octubre.


Enfermo para siempre luego de permanecer el primer año de su detención en un aljibe (pozo de agua), Raúl Sendic le escribe a su hijo Alberto: “Bueno, dentro de lo poco que tengo que contarte voy a ver si te puedo hacer una carta linda. En la última te hablé de los indios del sur argentino. Hoy voy a contarte de lo que hubo aquí. Un grupo humano puede ser atrasado en tecnología pero moralmente muy adelantado. Esto es lo que se puede ver en algunas zonas rurales y pasó con los indios charrúas”. (3/12/1981, en Héroes, de Gregorio Levenson y Ernesto Jauretche, Ed. del Pensamiento Nacional, Buenos Aires, 1998, pp. 196-199).

El jefe de los tupamaros lleva nueve años detenido en el penal “Libertad” y aún le faltan tres más para salir en libertad. Prosigue la carta: “Un aspecto de esa alta moral fue lo que les permitió rechazar la conquista española que venía de derrotar a los imperios azteca e inca y resistir durante tres siglos, desde el año 1500 al 1800... Jamás matan a menores de edad, aun en combate, y los prisioneros son mantenidos libres en sus campamentos...”

Sendic habla de por qué la región que los españoles llamaron “Banda de los Charrúas” le dio personalidad al Uruguay de la lucha desigual contra el imperio esclavista de Brasil y la oligarquía de Buenos Aires y de la gesta de José Gervasio Artigas (1764-1850), aquel “protector de pueblos libres” que medio siglo antes de Abraham Lincoln hizo la reforma agraria.

Descendiente de italianos y de vascos, Raúl Sendic nació en una pequeña explotación ganadera del departamento de Flores, el 16 de marzo de 1925. A los 10 años de edad sus padres se mudaron a Trinidad y allí conoció por primera vez la ciudad, la luz eléctrica y el agua corriente. En la Asociación de Estudiantes del Liceo de Flores empezó su militancia y en Montevideo se graduó en abogacía. Al empezar los años 60, cuando ya era dirigente del ala izquierda del Partido Socialista Uruguayo, Sendic organizó a los obreros de la remolacha y la caña de azúcar de Paysandú, Salto y Artigas, y en tal contexto fundó el Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros (1962).

Detenido y condenado a 20 años de reclusión en 1970, Sendic se fuga espectacularmente del penal de Punta Carretas, pero dos años después cae nuevamente en combate y un proyectil le arranca la mandíbula. El ejército, con el propósito de mantenerlo de rehén, lo opera sin anestesia.

En 1972 un tribunal militar condena a Sendic a 45 años de prisión, castigo que comparte con ocho dirigentes tupamaros: Henry Engler (estudiante de medicina), Eleuterio Fernández Huidobro (empleado bancario), Jorge Manera (ingeniero), Julio Marenales (profesor de bellas artes), José Mugica (puestero de mercado), Mauricio Rosencoff (dramaturgo y poeta) y Jorge Zabala (estudiante de notariado). Todos fueron torturados, aislados, agredidos y alojados en calabozos carentes de ventanas y sin las mínimas condiciones sanitarias, incomunicados, sometidos a traslados sin avisos previos de una prisión a otra del país para dificultar la asistencia jurídica y las visitas familiares y, por supuesto, sin libros, sin periódicos y radiorreceptores.

Hasta marzo de 1985, cuando es liberado, Sendic sobrevivió a las condiciones inhumanas de encarcelamiento. Pero antes se las había ingeniado para escribir y sacar clandestinamente de la prisión su Manual práctico de economía, texto que fuera publicado con prólogo de Mario Benedetti.

En 1986, ante el peligro de que la justicia quedase legalmente sometida al
crimen y a la impunidad, Sendic recomendó a los jóvenes “no dejarse arrastrar... La tarea de la hora --escribió-- es explorar horizontes y hacer una estrategia de lucha para acceder a un espacio que esta sociedad de fin de siglo le niega a la juventud”.

Raúl Sendic murió en Montevideo, el 28 de abril de 1989. Su entierro congregó a una impresionante manifestación popular, y hoy conmemoramos los 75 años de su natalicio.


LA ANTÁRTIDA SUDAMERICANA

<h2><hr><u>LA ANTÁRTIDA SUDAMERICANA</h2></u>

Por Alberto Buela (*)

La Antártica es el continente situado en el interior del círculo polar antártico con un territorio cubierto de hielos de aproximadamente 14 millones de kilómetros. cuadrados. Está separada de los otros continentes por las siguientes distancias: de Suramérica, 1.000 kilómetros; de África, 3.600 kilómetros y de Australia, 2.250 kilómetros.

Para la descripción geográfica de la Antártica se utiliza, por convención, la teoría de los cuadrantes según la cual se divide el continente en Oriental y Occidental, tomando como punto de referencia los meridianos de Greenwich, el de los 90° Este y el de los 90° Oeste. La Antártida Oriental está compuesta por los cuadrantes Australiano y Africano y la Occidental por los Suramericano y Pacífico.

Cada cuadrante lleva el nombre del océano o continente que enfrenta, así, de los 0° a los 90° Oeste se conoce como Cuadrante Suramericano(1), de los 90° a los 180° Oeste se denomina Pacífico. Africano desde 0° a 90° Este y Australiano de 90° a 180° Oeste.

El cuadrante suramericano se caracteriza por comprender la península Antártica y gran cantidad de islas, las más conocidas por el gran público son las Orcadas, Georgias, Sandwich y Sheetland del Sur. Están también las islas Biscoe, la Belgrano, y la más grande del Continente: la Alejandro I. En el límite de nuestro cuadrante con el del Pacífico se encuentra la isla Pedro I.

Reclamaciones territoriales

Las pretensiones de posesión sobre las tierras antárticas datan del siglo XIX y principios del XX. Sólo en el cuadrante suramericano existen grandes problemas por la superposición de pretensiones, en el resto la cuestión está mucho más clara y definida. Así, el cuadrante africano está todo pretendido por Noruega pero en forma longitudinal, el australiano por Australia y Nueva Zelanda, existe, como es natural por su carácter de ex potencia colonialista, una superposición francesa. En tanto, que el cuadrante Pacífico, salvo un pequeño sector por Nueva Zelanda, no está reclamado por nadie.

El que sí tiene problemas de reclamaciones territoriales es el cuadrante suramericano en donde se superponen las pretensiones de Chile sobre parte del sector pretendido por Argentina y las pretensiones de Gran Bretaña que abarcan todo el sector argentino y casi toda la reclamación chilena.

El sector chileno va desde los 90° Oeste, límite del cuadrante suramericano hasta los 53° Oeste. Gran Bretaña va de los 80° Oeste hasta los 20° Oeste, mientras que Argentina reclama el sector que va desde los 74° Oeste hasta los 25° Oeste.

Es obvio, y manifiesto a todas luces, que Argentina está en mejores condiciones que Chile y Gran Bretaña para hacer valores sus pretensiones antárticas. Su masa continental es la que está más cerca. Geológicamente existe una continuidad del continente en la península antártica. Sus posesiones son más antiguas, ya que desde 1904 ocupa en forma permanente, pública y pacífica los territorios antárticos que reclama para sí. Pero el éxito de los reclamos de reconocimiento territorial entre los Estados-nación soberanos que componen el derecho público internacional no se logra sólo con buenas razones e intenciones, sino sobre todo a través del poder persuasivo que se pueda acumular en la defensa del reclamo.

Tratado Antártico

Ya en junio de 1822 empezó a emplearse el adjetivo "panamericano", cuando se discute la posibilidad de celebrar en Washington (EEUU) una conferencia de Estados Americanos. En 1823, en presidente Monroe da a conocer al mundo su doctrina sintetizada en el dogma "América para los americanos" que desde entonces siempre se entendió y aplicó políticamente como "América para los norteamericanos". El panamericanismo pretende la aglutinación de América y la unificación política y cultural del continente, con arreglo a las normas e instituciones del pueblo norteamericano. Con dicho fin, se han seguido los sistemas del "big stick"(política del garrote) y de la ayuda económica y técnica (Alianza para el Progreso- de ellos), y se ha pasado del terreno puramente especulativo al terreno institucional, mediante la creación y perfeccionamiento de la Organización de los Estados Americanos con la firma de la Carta de Bogotá en abril de 1948.

En el marco de esta idea fuerza los Estados Unidos imponen el Tratado Antártico que se firma el 1 de diciembre de 1959. De la misma manera que una década antes impuso el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) o Tratado de Río de Janeiro (1947) y treinta años después, en 1978, alentó y creó la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA). Y en nuestros días busca imponer por todos los medios el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA). Si con el TIAR no intervino en Malvinas cuando fuimos invadidos por una potencia europea como Inglaterra, lo que buscó fue penetrar toda la inteligencia bélico-militar de América del Sur el día después de la Gran Guerra. Y con la OEA colonizó todas nuestras cancillerías y nuestras políticas exteriores; con la creación de la OTCA busca penetrar en el Amazonas declarándolo de "soberanía limitada por parte de Brasil". Y termina con el ALCA en la construcción de un gran supermercado de Alaska a Tierra del Fuego.

Luego de la firma del Tratado Antártico el status jurídico del territorio antártico quedó reducido en forma similar al de los fondos de los mares o al del espacio extraterrestre; es decir, de uso común a toda la humanidad y no se reconocen soberanías nacionales sobre él. El territorio queda reservado para usos pacíficos y, por ende, desmilitarizado.

Dos son los grupos de países que firmaron el tratado: a) los reclamantes de sector: Argentina, Chile, Gran Bretaña, Noruega, Australia, Nueva Zelanda y Francia y b) los no reclamantes: Estados Unidos, Unión Soviética, Japón, Bélgica y Sudáfrica. Se sumaron como adherentes a partir del año 1961: Brasil, Polonia, Checoeslovaquia, Dinamarca, Holanda, Rumania, Alemania. En la actualidad se han sumado al Tratado 28 países.

Como una muestra y mueca más, de esta historia política contemporánea de la que los países suramericanos no formamos parte, y sí lo hacemos es a título de convidados de piedra, paradojalmente el secretario ejecutivo del Tratado es un holandés, Jan Huber y la 18a reunión consultiva del Tratado Antártico, se realizará muy cerca del Ártico, en Estocolmo en 2005.

Nueva estrategia Antártica: Hacia una Antártida Suramericana

Es sabido que, lo que es de todos no es de nadie, o lo que es peor aún, aquello que se declara pertenecer a todos, termina siendo de los más poderosos. Al eliminar, de facto, el Tratado Antártico la soberanía nacional de los Estados-Nación sobre el territorio antártico, lo que ha logrado es multiplicar los asentamientos y las bases de los Estados poderosos sobre los sectores reclamados por los Estados débiles, en este caso Argentina y Chile. Si esto continúa manejándose en estos términos, y todo indica que así será, terminará la Antártida siendo explotada por empresas multinacionales asentadas en el G8.

Como hasta ahora, incluso en últimas publicaciones (2) se viene hablando de "Antártida Sudamericana" para referirse al cuadrante suramericano de la Antártida y no a la proyección política de nuestro territorio sobre el continente blanco, nosotros proponemos una estrategia suramericana sobre la
Antártida para así poder constituir políticamente una Antártica suramericana.

Dado que existen razones geológicas, políticas, históricas y culturales a favor y en contra y que luego de casi un siglo de disputas estériles los suramericanos sobre los territorios antárticos no tenemos casi nada, y menos aún, el reconocimiento de los otros, que es el principio de existencia en el orden mundial. Así, los Estados existen porque son reconocidos por los otros Estados como tales, de ahí que el reconocimiento sea expeditivo (el apurón de Gran Bretaña en reconocer nuestros estados suramericanos en detrimento de España) o lento (como el Vaticano en reconocer al Estado de Israel, sabiendo que en ese acto perdía Jerusalén). Nuestra propuesta consiste en afirmar la soberanía de Suramérica como un todo sobre el sector de la Antártica. Y esto se logra, en nuestra opinión, determinado por la proyección de los puntos extremos- geográficos, externos y evidentes- del continente suramericano y las islas que le pertenecen.

Así, más allá de algunos grados más o grados menos que pierdan o ganen nuestros respectivos países, desde las islas Sandwich del Sur(Argentina ) a los 25° oeste, pasando por Joao Pessoa, en Brasil a los 45° oeste, y Punta Pariñas en Perú a los 81,5° oeste, hasta la Isla de Pascua(Chile) a los 110° oeste pasando en línea por la isla Pedro I, este gran sector que coincide prácticamente con el cuadrante suramericano, debe ser reclamado y defendido a través de una política continental.

Nuestros diez estados suramericanos se implicarán así en una política antártica común que recupere para el subcontinente el manejo soberano de su sector en la Antártida, porque sus territorios no son res nullius (de nadie) sino que deben estar bajo la soberanía de nuestros los países. Y allí sí, y solo allí, podrán ser considerados con provecho para nuestros respectivos pueblos como territorios res communis(de uso común).

En este manejo común de la Antártida suramericana mucho tendrán que ver y trabajar las respectivas direcciones nacionales del Antártico y la Reunión de administradores de programas antárticos latinoamericanos (RAPAL) que desde 1990 se reúne todos los años y congrega a Brasil, Uruguay, Chile, Perú, Ecuador y Argentina.

Y trabajar a dos puntas: a) en la realización de expediciones y establecimiento de bases comunes en la Antártida suramericana y b) en la educación del sentimiento de pertenencia común a la Patria Grande.

Sabemos de la resistencia y renuencia chilena a cualquier proyecto de integración suramericana, por eso el esfuerzo argentino como nación más privilegiada debe ser doble. Afirmarnos en lo que somos, para ayudar a los chilenos a liberarse de esa rémora atávica de la geofagia como alimento. Ir más allá de la teoría de los límites estatales, por otra parte siempre móviles para la intelligensia chilena, supone mostrar los beneficios que otorga una única y común Antártida suramericana. Porque como dijera ese gran pensador que fue Joaquín Edwards Bello en su bellísimo libro Nacionalismo Continental (1926) "la primera razón de nuestra debilidad (la suramericana) es la manía de aislamiento, defecto fatal, iniciador de la pequeñez general".

Y también hay que decirlo aunque resulte impolítico, la construcción de una Antártida suramericana tiene al enemigo histórico del subcontinente iberoamericano, Gran Bretaña, ocupando de facto casi todo el sector y las islas aledañas como las Malvinas. En este sentido hay que recordar la enseñanza de ese patriota criollo que fuera Indalecio Gómez, quien siempre se negó a que Inglaterra fuera árbitro en nuestras disputas limítrofes dado que ella es usurpadora de parte de nuestra soberanía nacional y mal puede ser juez y parte al mismo tiempo.

Reiteramos entonces, la construcción de una Antártida suramericana supone una acción conjunta de los pueblos de la América del Sur, apoyada en un sentimiento común de pertenencia de esa porción de patria irredenta, para lo cual necesita realizar una economía de fuerzas para ser aplicadas en el momento justo a fin de disuadir a aquellos que por astucia y por la fuerza pretenden usurpárnosla.

Notas:

1.- Decimos suramericano y no sudamericano como comúnmente se denomina, porque este último término es un galicismo que nos dejó la colonización cultural francesa. Nuestra lengua es el castellano y en ella debemos correctamente expresarnos y expresar la toponimia. Al respecto conviene recordar que el eximio poeta Leopoldo Marechal decía: No olvides que todo nombre indica un destino.

2.- Fue el geógrafo chileno Luis Risopatrón quien en un opúsculo de 1907 titulado La Antártida Sudamericana el primero que utilizó el término. En esa línea se han publicado infinidad de títulos similares, el último del que tenemos noticias es el de Eugenio Genest Antártida Sudamericana, Buenos Aires, 2001.

(*) Filósofo


PUPPY LOVE

<h2><hr><u>PUPPY LOVE</h2></u>

Cuento de Dinko Pavlov

Nadie supo de donde apareció, ni como logró llegar hasta allí, lo cierto es que un día hizo su entrada triunfal a la barraca de prisioneros, un pequeño perro, cachorro aún, juguetón como todos los de su especie. Ignorante de la condición en que se encontraban aquellos hombres, se aquerenció y permaneció con ellos. Era un verdadero pat’e perro, se conformaba con poco y en cambio derrochaba energías para entretenerlos con sus gracias.

Los reclusos pensaban en el significado de la irracionalidad, cuando todos sin distinción querían salir lo más pronto posible de allí, el animalito había entrado por gusto propio, por así decirlo, hasta la barraca que les servía como cárcel, además que se conformaba con caricias y la escasa alimentación que le tocaba. Tal parece que su intuición lo había guiado hasta ese grupo humano necesitado de tener en quien depositar sus afectos, todo ese cariño acumulado hacia los suyos, desde el momento en que los privaron del contacto físico con sus familias, coartando su libertad.

A medida que fue entrando en confianza, el perrito se fue atreviendo más, dedicándose por fin a un feroz acarreo de prendas de vestir por todos los rincones de la precaria morada circunstancial.

Resultaba cómico observar la escena que se iniciaba al toque de diana, indicando el comienzo de la jornada; una vez en pie, todos se desplazaban recorriendo la barraca en busca de calcetines, zapatos, chalecos y otras prendas que aparecían en los lugares más inverosímiles. Claro que lo chistoso tenía su límite y obvio que el can no lo entendía, ello ocurría en las ocasiones que le correspondía cumplir funciones de comandante de guardia, a un oficial cuya conducta era catalogada de sádica por los prisioneros; le gustaba aparecer a cualquier hora de la noche o madrugada, ordenándoles levantarse en tres tiempos, los cuales medía meticuloso.

En esas oportunidades nadie celebraba las gracias del perrito ya que los castigos para los que se pasaban del tiempo requerido, eran de grueso calibre.

En esas ocasiones y presintiendo un inminente castigo, el can solía buscar refugio bajo el camastro de Sergio, compañero de innegable origen campesino, quien lo sobrevaloraba pensando, con toda seguridad, en el lejano rebaño y su traslado por solitarias pampas y estepas, ocasiones en las cuales el servicio de un perro es fundamental. Su actitud protectora salvó al animal de más de una pateadura de alguno que, rengueando o saltando en un pie, buscaba su zapato o calcetín; o de otro que viniera de regreso de una vuelta de sapitos por el patio del regimiento o de una veintena de tiburones, sanciones populares entre la milicia.

Como suele ocurrir en estos casos de simbiosis humano-animal, había que bautizarlo como una forma de acercarlo o racionalizarlo; así fue que uno de los prisioneros, ganando el quien vive al resto, fanatizado por la música roncarrolera de la década del sesenta, le puso “Puppy love” como homenaje al cantante Paul Anka y su tema “Mi perrito regalón”. A muchos no les gustó un nombre en inglés, pero aceptaron a regañadientes la decisión del que se había anticipado en el rito, ya que todos lo consideraban como algo colectivo, pensando tal vez como el héroe de Dumas D’artagnan: “Uno para todos, todos para uno”.

Como mencionara, la alimentación era deficiente y las raciones diarias además de escasas, eran preparadas sin preceptos sanitarios o miramientos higiénicos, de modo que no era raro encontrar sorpresas en los platos, de las más variadas formas y tamaños. Ello hacia que las mercaderías que lograban hacerles llegar sus familiares y amigos, fueran reunidas en un fondo común y guardadas con celo en cajas que se ubicaban discretas, al fondo del recinto; esa precaución les permitía de vez en cuando una dieta suplementaria, la que sus organismos recibían como un banquete, dadas las circunstancias. Su “tesoro gastronómico” era supervisado durante la noche por rigurosos turnos; quienes lo cumplían, dormían cual faros: un ojo abierto como alumbrando la despensa.

Pero estando en la miseria, siempre van a existir otros más miserables, una noche, creyéndolos dormidos, sus carceleros intentaron una incursión y transponiendo la barrera de alambre de púas, avanzando sigilosos hasta el lugar donde se "fondeaban” las mercaderías.

Aquella fue la oportunidad en la que todos aprendieron a respetar a “Puppy love”, porque verlos aproximarse a las cajas y ponerse a ladrar, gruñendo amenazador, fue un acto instantáneo, cumpliendo con su misión de guardián. Los ladridos destemplados de su garganta de cachorro terminaron por despertar a todo el regimiento, en la barraca nadie se movía; por su condición de prisioneros, podrían recibir un balazo, de manera que se limitaron a emitir discretas toses para indicar su vigilia a los depredadores, frenando así sus aviesas intenciones.

Mientras ellos retrocedían con “la cola entre las piernas”, “Puppy love” agitaba la suya en forma airosa y gallarda, mientras los testigos sin mediar palabras, lo observaban con orgullo y gratitud, sintiendo que estaban en presencia de una versión moderna del pasaje bíblico de David y Goliat.

Como era lógico, el comentario obligado del día siguiente entre los presos del regimiento, fue la heroica acción del perro en defensa de la despensa y todos cedieron gustosos parte de sus reacciones para agasajarlo. Pero cuando se la fueron a ofrecer, no lo encontraron, parecía que se lo había tragado la tierra. No fue visto en todo el día, tampoco al siguiente, ni al subsiguiente; cuando todos presagiaban un desgraciado fin para su defensor, apareció rengueando y con visibles huella de haber sido flagelado

La actitud de los guardias, muertos de risa cuando el animal hizo su entrada, les hizo mirarlos con desprecio al imaginar cual pudo haber sido su destino mientras estuvo desaparecido: ¡había pagado caro su atrevimiento! Los reclusos se emocionaron cuando, cojo y todo, les ladró alegre, como si nada hubiese pasado.

Nadie quiso pasar por alto su gesto ni desconocer su valor, así fue que luego de una asamblea relámpago y por acuerdo unánime, decidieron rebautizarlo. Nada de nombres imperialistas para un auténtico defensor del pueblo y la clase obrera. Y desde ese día fue: “Camarada”."


CHILE-VENEZUELA

Afirmando los lazos de integración latinoamericana



Caracas (Venezuela)- Red Voltaire
21 de abril de 2005

La visita del presidente chileno Ricardo Lagos a Venezuela, durante los días 19 y 20, constituyó un nuevo aliento en los vientos de integración que soplan en nuestra región.

Esta es la primera visita que el presidente Lagos realiza a Venezuela y la atmósfera de cordialidad y entendimiento así como las declaraciones de ambos presidentes frente a la prensa, parecen dejar zanjadas definitivamente antiguas fricciones entre ambos estados, provocadas a partir de opiniones emitidas por el presidente Chávez respecto a Bolivia y su salida al mar, que habían despertado susceptibilidad en el gobierno chileno. Más aún, este encuentro estuvo signado por la propuesta mutua de relanzar las relaciones entre ambos estados y llevarlas a una nueva etapa.

Dos actos oficiales integraron la agenda de esta visita. El presidente Chávez recibió a su homólogo chileno en el palacio de Miraflores, dónde ambos en reunión privada firmaron una declaración conjunta, así como participaron de la firma por parte de sus respectivos ministros de varios acuerdos a distintos niveles. Posteriormente, en los salones de un hotel de Caracas, con la presencia de ambos mandatarios, se instaló una rueda de negocios bilateral a la que acudieron 200 empresarios chilenos que acompañaron a Lagos y un número similar de empresarios venezolanos.

En sus declaraciones, ambos mandatarios coincidieron en diferentes temas y estuvieron de acuerdo en mancomunar esfuerzos en el logro de los objetivos comunes anunciados. Temas tales como la necesidad de lograr una Organización de Estados Americanos (OEA) capaz de constituirse en un foro relevante para la discusión de los problemas comunes a la región, a fin de que el tratamiento de estos problemas comunes vaya más allá de los contactos bilaterales; el apoyo de Venezuela a la candidatura del canciller chileno Insulza a la secretaría general de esta organización como una forma de acercarse a este objetivo; la necesidad de lograr sociedades más justas e incluyentes en nuestros países, capaces de superar el drama de la pobreza; la decisión de impulsar la integración económica como un paso hacia la integración total, reflejada en la intención de fortalecer y expandir el intercambio comercial; la búsqueda de fortalecer proyectos comunes en otros sectores, tales como el de la energía, el de la cultura y el de la ciencia y tecnología, fueron el centro de trabajo de este encuentro.

Igualmente durante el evento, ambos mandatarios estuvieron pendientes de la situación en el Ecuador, y lamentaron sus características, negándose a opinar al respecto hasta tener una mejor información de lo que estaba sucediendo.

El saldo de esta reunión parece ser un nuevo saldo positivo en los pasos por integrar el subcontinente y representa una afirmación de las intenciones de lograr avances hacia la Comunidad Sudamericana de Naciones.