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MIRANDO AL SUR - augusto alvarado


POETAS DE PUERTO NATALES

<hr><h2><u>POETAS DE PUERTO NATALES</h2></u>

MARCELA MUÑOZ MOLINA (1966)
Libros: “Ángeles y Limousinas” – 1989
“El salvavidas lleva mi nombre” – 1994


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De “Antología Insurgente. La Nueva Poesía Magallánica”.
Editada por Pavel Oyarzún y Juan Magal - (Punta Arenas, 1998)
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Este colegio, como colegio de monjas,
tiene ventanas iguales, pastos iguales
y bichos luminosos que rebotan en el aire.
Tiene un cielo sembrado de pájaros,
que comen antenas, pantallas y colores,
tiene espaciales gotas de sangre
que golpean los vidrios,
en mañanas vírgenes
escondidas bajo las cabelleras.
Tiene palomas que ruedan por los techos
y comen maíces enfrascados en misas.
Hay en este colegio,
como buen colegio de monjas,
subterráneos eternos con historias mohosas
y en las aulas,
un olor a pasado y a melancolía,
diálogos absurdos, niños escondidos
y deshonrosos secretos guardados,
en una pieza con santos y estampas
tatuados de agua
que se volarán con un tiempo de guerra
y protesta.
Hay en este colegio, como colegio de monjas,
quejidos de gente amontonada
en pronta extinción,
que en acelerada metamorfosis,
tejieron cordeles de acero,
para acabarse como yo le hice
desde el campanario
de este indestructible colegio de monjas.

(de “Ángeles y Limousinas”)

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No existen los suicidas
ni los suicidios.
Existen bolsas llenas de soledad,
caminos en mal estado
avisos mal ubicados,
humanos mal dirigidos.
Decir suicidio
(menos para la ley)
es decir homicidio.

(de “Ángeles y Limousinas”)

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No hay nada más lapidario,
más artísticamente degradante,
que pujar y pujar
y no tener nada que parir.

(de “Ángeles y Limousinas”)

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VALENCIA, 1937; CARACAS, 2004

<hr><h2><u>VALENCIA, 1937; CARACAS, 2004</h2></u>

Por José Steinsleger
La Jornada
- 22 de diciembre de 2004

En la ciudad de México y Oviedo primero y en Caracas días atrás, más de 300 pensadores del mundo intercambiaron opiniones en torno a los "qué hacer" ante las políticas de aniquilación planetaria puestas en marcha por el neoliberalismo y los genocidas que ocupan la Casa Negra, en Washington, DC.

El magno encuentro mundial de intelectuales y artistas En defensa de la humanidad (Caracas del 1º al 4 de diciembre del corriente) mereció de Luis Hernández Navarro una crónica equilibrada y realista: "Otro mundo es posible, ¿pero cuál?" (suplemento Masiosare, La Jornada, 12/12/04).

Como es propio de estas reuniones, faltaron muchos de los que son y estuvieron varios de los que fueron. Luis menciona la ausencia de los editores de la revista zapatista Rebeldía, expresión del movimiento indígena chiapaneco. Yo añadiría la de algunos maestros y orientadores de las juventudes antimperialistas de América Latina, con más integridad moral que un Daniel Ortega o un Tomás Borge, allí presentes.

Luis señala un asunto algo traumático: "el promedio de edad de los invitados superó los 40 años", dice con generosidad. ¿Cuarenta? Al azar, revisemos la edad de las dignas personalidades con trayectoria y obra consagrada: Adolfo Pérez Esquivel (73 años), Martha Harnecker (69), Pablo González Casanova (82), Ignacio Ramonet (62), Lisandro Otero (72), Gianni Miná (66), Ernesto Cardenal (80), Alfonso Sastre (78), Theotonio Dos Santos (68), Alfonso Bauer (86), Thiago de Mello (78). Promedio: 74 años.

"Dato relevante -dice Luis- en una época en que la juventud ha tomado las calles en muchos países del planeta". No sólo por esto. Vale recordar que cuando en México y Cuba tomó forma el movimiento En defensa de la humanidad, fue evocado el encuentro de intelectuales antifascistas que tuvo lugar en Valencia, en plena guerra civil (1936-39).

En España, de los ya consagrados, asistieron César Vallejo (45 años), Raúl González Tuñón (32), Tristán Tzara (41), Ernest Hemingway (38), André Malraux (37), Ilia Ehrenburg (46), Juan de la Cabada (34), Carlos Pellicer (38), David A. Siqueiros (41), Pablo Neruda (33), Pablo Casals (61), Miguel Hernández (27), Rafael Alberti (35). Promedio: 39 años.

Algunos escritores "contra Bush" que en realidad son clones de "Mefisto" (personaje de la novela de Klauss Mann que narra la carrera de un oportunista que se aprovecha del favor que goza por parte de los nazis para avanzar en su vida profesional), han dicho que "...el encuentro de Caracas contó con una importante delegación de intelectuales cubanos".

Señalamiento pueril. En 1937, cuando Fidel Castro tenía 11 años, el mayor contingente de combatientes latinoamericanos en el bando republicano, y la delegación de intelectuales más numerosa en Valencia fue la cubana. Entre otros: Nicolás Guillén (35), Alejo Carpentier (32) y Juan Marinello (39), a quien tocó inaugurar el encuentro.

En la reunión de España participaron, seguramente, más viejos que Antonio Machado (62), y en el de Caracas más jóvenes que las personalidades citadas. Bajando y subiendo 5 años el promedio de edad de ambos cónclaves (69 y 44), aparece con nitidez el hoyo generacional cavado en el cuarto de siglo que va de la "revolución conservadora" de Margaret Thatcher y Ronald Reagan a los "cristianos renacidos" de George W. Bush (1979-2004).

En los tramos más desoladores de aquel vacío generacional, y cuando no había Internet (medio que sería errado reducir a mera tecnología), los llamados "nuevos movimientos sociales" tejieron su propia "red de redes" despejando con su acción y coraje el limbo de la intelectualidad de izquierda realmente existente.

En Valencia, una escritora inglesa que no hablaba español alternó con una campesina cuya familia había sido fusilada en Madrid por los fascistas. Se entendieron a la perfección. Y hace unos días, en México, el reportero Arturo Cruz Bárcenas entrevistó a un joven que cuando los zapatistas tomaron San Cristóbal de las Casas, tenía ocho años.

Dijo el joven: "A mí me gusta el hip-hop, el break, el diyéi, el grafiti, el mc, el rapero... Las bandas de acá cantan lo que sí entendemos... En el Foro Sol las bandas vienen nomás por el billete. Acá es para apoyar al zapatismo" (La Jornada, 13/12/04).

Me muero por saber qué tipo de diálogo entablarían Martha Harnecker o James Petras con estos jóvenes que en las tardes de domingo circulan por la explanada del Metro Observatorio en la ciudad de México. O bien, yendo más lejos, con los jóvenes inmigrantes de Africa que se reúnen en el Metro Lavapiés, de Madrid.

En el siglo XXI, la "defensa de la humanidad" requiere de una proyección holística. Ya no cabe hablar de "intelectuales de izquierda", excluyendo el aporte de siquiatras, físicos nucleares, artistas plásticos, biólogos, pedagogos, urbanistas, teólogos, médicos y matemáticos, porque los unos serían "humanistas" y los otros quién sabe qué.


HISTORIA DE LA AUTÉNTICA RUBIA MIREYA

<hr><h2><u>HISTORIA DE LA AUTÉNTICA RUBIA MIREYA</h2></u>

Por José Steinsleger

La Jornada,
México, 1 de diciembre de 2004

“¿Te acordás, hermano?...” Los tangueros de verdad ("¡qué tiempos aquellos!") no olvidan Tiempos viejos, con letra de Manuel Romero y música de Francisco Canaro, grabado por Carlos Gardel en 1926: "¿te acordás, hermano la rubia Mireya?..."

Los uruguayos aseguran que la rubia Mireya existió. Le decían La Oriental y en fin, era uruguaya. Los argentinos disienten: se trataría de Mireille, personaje del poema de Frédric Mistral (premio Nobel de Literatura 1904), mitificado por el tango y la película muda El rey del cabaret (1923). ¿Quién fue aquella muchacha que gustaba de las noches con champaña, rompía corazones y bailaba tangos mejor que Malena?

El imaginario latinoamericano no reconoce muchas Mireyas. Así es que seguro que a la niña de la familia Moscoso nacida el primero de julio de 1946 en aquel pueblito de Panamá, sus conocidos le decían: "te llamas Mireya... como la del tango". La Mireya del tango se enamoró de un joven adinerado. Como era de esperar, acabó mal. En cambio, la Mireya panameña díjose desde chamaca "sí se puede" y a los 23 años se casó con Arnulfo Fufo Arias, tres veces presidente de Panamá, tres veces derrocado y tres veces más viejo (1901-88).

Luego de graduarse en "diseño de interiores" (1974), la señora de Arias decidió que la mansión del Fufo en Miami ameritaba ser redecorada. Sus amigas quedaron fascinadas. Pero Mireya refunfuñaba: "Estoy llena de sensibilidad social... Lástima que el doctor no me deja participar en política". Arias murió y 40 millones de dólares aterrizaron en la cuenta de la viuda. Gruber, el chofer, le ayudó a olvidar y a invertir el dinero en el mundillo político panameño. En 1994, año de los primeros comicios presidenciales desde la invasión militar de Estados Unidos (1989), Mireya perdió la contienda y cinco años después, la lideresa del Partido Panameñista Auténtico venció al actual presidente Martín Torrijos.

Desglosando la partida "discrecional" de la primera mujer en gobernar el país canalero (23.1 millones de dólares en el periodo 2000-04), el periodista Rolando Rodríguez observó lo siguiente en el diario panameño La Prensa (8 y 9/11/04):

* Palacio presidencial Las Garzas: remodelación de oficinas, muebles, cortinas, persianas, alfombras, vajillas, equipos audiovisuales y electrónicos: 130 mil dólares. Decoración navideña y bolsas de Navidad: 178 mil. Flores: 70 mil.

* Vestuario: "Una presidenta de Panamá no puede andar andrajosa", decía Mireya. Sólo en almacenes del país: 446 mil 800 dólares; su sueldo mensual de cinco años (7 mil). Joyería en tiendas exclusivas: 670 mil dólares.

* Residencia presidencial, privada y casa de playa: 320 mil dólares (incluye 3 mil de cojines y mil 200 de toallas y manteles). Automóviles: 208 mil 380 dólares (mantenimiento, alquiler y compra).

* Semana de Panamá en Mónaco (2003): 115 mil dólares más 34 mil dólares para traslado y pago del conjunto de Sammy y Sandra Sandoval y el ballet de "la señorita Herrera". Más "gastos médicos", hospedaje de funcionarios y parientes, viaje de su niño menor de cinco años a Estados Unidos (6 mil dólares) y delegación oficial a Los Angeles para condecorar al jinete panameño Laffit Pincay.

* Honorarios y compensaciones: 346 mil dólares a firmas mexicanas que sirvieron de asesoras en las negociaciones de un tratado de libre comercio con Estados Unidos; devolución de 40 mil dólares a su amiga Xiomara Sánchez, robados de la congeladora de su casa.

* Seminarios y eventos: "Derechos y deberes de la familia", "Violencia doméstica y masculinidad", "Cómo tratar con gente difícil" (sic) y cuarto torneo de pesca (20 mil dólares); concurso Miss Universo 2003 en que Panamá fue sede: 60 mil 500 dólares; boletos para conciertos privados de José Luis Guerra y Celia Cruz en Palacio: 4 mil 500 dólares.

* El rubro "Bar de la presidencia" fue pedo histórico: 187 mil dólares. Es decir, que comprando al por mayor y a razón de 20 dólares por etiqueta (Panamá es puerto libre), la gobernante adquirió durante su mandato mil 870 botellas anuales.

Como el arnulfismo señala que su doctrina parte de la "justicia social, dirigida hacia los pobres", Mireya firmó cheques por 10 mil dólares en fuegos artificiales para inaugurar el hospital de Santo Tomás, pese a que varias salas no están funcionando; 50 dólares para un patronato del Servicio Nacional de Nutrición; 30 dólares en boletos para una cena de la Unión Nacional de Ciegos; 200 para el Hospital Oncológico y el Hospital del Niño, y 583 dólares para una fundación de ayuda a comunidades indígenas.

En 2000, la transmisión de mando consumió 250 mil dólares de la partida "discrecional". Pero al nuevo presidente, Mireya le dejó apenas 21 mil dolaritos. Naturalmente, la historia no termina aquí. En octubre pasado, la primera dama Vivian de Torrijos convocó a rueda de prensa y anunció la creación de un comité para "rehabilitar" el Palacio de las Garzas. "Necesita un toque femenino", advirtió.


PANAMÁ: PROHIBIDO OLVIDAR

<hr><h2><u>PANAMÁ: PROHIBIDO OLVIDAR</h2></u>

Por José Steinsleger

En los tiempos de la fiebre del oro (1856), el irlandés Jack Oliver y un grupo de amigos desembarcaron en el puerto panameño de Colón y allí pusieron rumbo a ciudad de Panamá, en el flamante ferrocarril que Estados Unidos había construido para cruzar el istmo. Desde Nueva York, la ruta a San Francisco resultaba más cara. Pero los viajeros sabían que el precio valía la pena si con ello ponían su pellejo a salvo de los indígenas estadounidenses.

Jack Oliver y sus amigos llegaron a Panamá semidormidos y completamente
borrachos. Se apearon del tren y, de camino hacia el hotel, pasaron por el puesto de sandías del mulato Juan Manuel Luna. Oliver tomó un trozo y se lo comió delante del sonriente Luna. "¡Ten cents!", reclamó el mulato. Oliver le mostró a Luna el dedo índice de su mano derecha y sus amigos festejaron el gesto de soberbia.

Luna desenvainó un cuchillo tan grande como las sandías que vendía. Los compinches de Oliver desenfundaron sus armas y, en medio de la gresca, se metió el peruano Miguel Abrahms. Empezaron las mentadas y de los forcejeos los rijosos pasaron a los tiros. Luna cayó herido. Entonces repicó la campana del pueblo y alguien gritó "¡Muerte a los filibusteros!" La banda de Jack Oliver se atrincheró en el hotel y el gobernador Fábrega trató de calmar a los indignados panameños. Pero cambió de opinión cuando un disparo hecho desde el inmueble le atravesó su sombrero favorito. Y así, en tanto el gobernador se dirigía al cuartel de polícía en busca de refuerzos, toda la población era ya un inmenso campo de batalla contra los gringos recién llegados y los que allí ya estaban aguardando su navío para California.

El enfrentamiento dejó un saldo de 18 muertos (15 estadounidenses y tres panameños) y cientos de heridos. El cónsul Ward, de Estados Unidos, responsabilizó a los panameños de la agresión. Sin embargo, los cónsules de Ecuador, Francia y Gran Bretaña opinaron lo contrario.

De aquel episodio, que pasó a la historia como "el incidente de la tajada de sandía", un historiador despistado podría inferir el carácter "pasional" o "levantisco" de los latinoamericanos. Y nada le diría que el clima político de los pueblos centroamericanos de la época respondía a que apenas un año antes el filibustero William Walker se había autoinvestido como presidente de la república de Nicaragua, imponiendo el inglés como lengua oficial del país y restableciendo la esclavitud por decreto constitucional.

En Estados Unidos, el presidente Franklin Pierce designó un comisionado especial para investigar el incidente de la tajada de sandía. Meses después, dos plenipotenciarios de Washington se presentaron en la cancillería de Bogotá ya que Panamá era una provincia de Colombia conocida con el nombre de Departamento del Istmo. Los enviados de Pierce demandaron el pago de 400 mil pesos-oro para "indemnizar" los destrozos causados a las propiedades estadounidenses durante la batalla.

Así empezó la lucha antiimperialista de Panamá contra Estados Unidos. Con motivo de la revuelta, el patriota panameño Justo Arosemena (1817-1896), primer presidente constitucional del país, precursor del pensamiento antiimperialista latinoamericano y de la nación panameña, escribió en La Estrella de Panamá:

"Hace más de 20 años que el águila del norte dirige su vuelo hacia las regiones ecuatoriales. No contenta con haber pasado sobre una parte del territorio mexicano, lanza su atrevida mirada mucho más acá. Cuba y Nicaragua son al parecer sus presas del momento, para facilitar la usurpación de las comarcas intermedias y consumar sus vastos planes de conquista un día no muy remoto".


EL METAL DEL DIABLO

<hr><h2><u>EL METAL DEL DIABLO</h2></u>

No para dar por pensado,
sino para dar en qué pensar


Agenda de Reflexión Número 243, Año III
Buenos Aires, martes 21 de diciembre de 2004

El 21 de diciembre de 1942, a las 10 de la mañana, los soldados abrieron fuego contra la multitud con ametralladoras, un mortero de campaña y fusiles. Los 8.000 trabajadores huelguistas de las minas de estaño de Simón Patiño en Catavi, Bolivia, acompañados por sus esposas e hijos, no tenían ningún refugio disponible. El fuego continuó hasta las 3 de la tarde. Nunca se supo cuántos mineros, mujeres y niños murieron ese día. Oficialmente se dijo que hubo 19 muertos y 40 heridos. Sin embargo, un testigo ocular aseguró que más de 40 cadáveres fueron acarreados en camiones. Y un oficial que estuvo en el sitio declaró que por lo menos 400 muertos fueron enterrados precipitadamente ese mismo día en un cementerio cercano, adoptándose precauciones para que no se pudieran contar las bajas. Los gastos de ataúdes y de entierros corrieron generosamente por parte de la Empresa con sede en Wall Street, lo mismo que cigarrillos para la tropa y whisky para los oficiales. No se informó que uno solo de los soldados hubiera sido herido o muerto durante la acción. Los dirigentes del Sindicato de Oficios Varios de Catavi que organizaron la huelga por un aumento salarial del 100% fueron a la cárcel, y luego enviados a diversos campos de concentración en las selvas del Beni, infestados de enfermedades y distantes de la civilización.

La masacre de Catavi marca la culminación de un programa sanguinario de la trilogía de los Barones del estaño -el propio Simón Patiño, Carlos Aramayo y Mauricio Hochschild-, estratégicamente pensado y aplicado con el nihil obstat del embajador norteamericano, como corolario de una muy antigua aunque todavía vigente tesis económica: matar para obtener bajos costos. Los grandes capitalistas de la minería sostenían que pagaban los salarios más altos de Bolivia, pero eso era muy relativo: efectivamente, eran los más altos en el país de los salarios más bajos del mundo. A la inversa, las utilidades de la Patiño Mines eran en valores absolutos las más altas del mundo. Estas utilidades se fundaban en la desnutrición, la silicosis, la mortalidad infantil, el hacinamiento en chiqueros y cuevas con nombre de viviendas y un salario máximo que no llegaba ni a 20 dólares mensuales.

Simón Patiño, por fin, accedió a otorgar un aumento póstumo a los obreros de sus minas del 15%, considerando sin duda que el 85 % restante ya estaba balanceado con plomo. Este recurso sirvió para hacer firmar a los trabajadores mineros sobrevivientes de Catavi una protesta, publicada por la Empresa en un aviso de toda una página, en la que declaraban "no estar conformes con el pedido del aumento de un 100%" y manifestándose "agradecidos por el aumento del 15%".

Solamente el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) se exaltó de indignación y denunció escandalizado esa inmensa vergüenza nacional. La atrocidad de matar por orden ajena en servicio del dinero y la utilización del ejército como cuerpo mercenario contra el pueblo trabajador, incubó entonces la protesta en las jóvenes jerarquías militares. Los sanos oficiales de la reciente guerra en los esteros del Chaco encontraron entonces más afinidad política con el MNR: un año después, el 20 de diciembre de 1943, un pronunciamiento militar revolucionario puso en el poder a la Logia RADEPA -Razón de Patria- y al teniente coronel Gualberto Villarroel, quien después de tremendos errores, rigideces, ambigüedades e indecisiones, terminó asesinado en forma infame y colgado de un farol de la plaza de La Paz en julio de 1946 por el imperialismo, "la Rosca" oligárquica y la masonería. Pero seis años después, en abril de 1952, el pueblo de La Paz se levantó en una sublevación popular después de tres días de combate contra ese mismo ejército oligárquico para recuperar el gobierno para el MNR en la persona del exiliado Víctor Paz Estenssoro.

Augusto Céspedes (Cochabamba 1904 - La Paz 1998)
ha vivido dominado por la pasión política, una pasión nacionalista con dimensión latinoamericana, y la literatura como actividad estética ha terminado despareciendo de su vida. Periodista, diputado, fundador del MNR, embajador, primer escritor de la Bolivia contemporánea, sus fantásticos libros Sangre de mestizos, El presidente colgado y Metal del diablo son verdaderos clásicos revolucionarios de Nuestra América.


PUERTO NATALES

<hr><h2><u>PUERTO NATALES</h2></u>

CAPITAL DE LA PROVINCIA DE ÚLTIMA ESPERANZA


La Prensa Austral


Puerto Natales, Capital de la provincia Última Esperanza, forma parte de la región de Magallanes y Antártica Chilena. Se localiza en la ribera del seno Última Esperanza, en un terreno de suave pendiente y en las cercanías de la cordillera Riesco. En la actualidad es centro de servicios administrativos y comerciales de la intensa actividad ganadera que se desarrolla en la provincia; además, muchos de sus habitantes trabajan en las minas de carbón de Argentina. Son de interés las instalaciones y arquitectura de estilo inglés del complejo industrial de Bories, fundado en 1913 y que fue levantado para procesar el ganado de tres grandes estancias de la región. La ciudad se conecta con Punta Arenas a través de una carretera pavimentada. Fue fundada en 1911 y se constituyó rápidamente en un centro residencial y puerto de salida de la producción ganadera de la provincia. Población: (censo 1992), 15.479 habitantes.

Lugares de interés turístico


Costanera, Museo Municipal, Bories, Parque Nacional Torres del Paine, (Declarado Reserva de la Biosfera por la Unesco en 1978). Lagos Pehoe, Nordenskjold, Sarmiento, del Toro y Grey, Glaciar Grey, saltos, ríos y lagunas. Cerros: Torres y Cuernos del Paine. Monumento Natural Cueva del Milodón: Gran cueva cuyo nombre proviene del animal prehistórico que habitó el área hace unos 10.000 años.

Historia

Fue Juan Fernández de Ladrillero, a bordo de la nave "San Luis", en diciembre de 1557, quien descubrió y navegó por los canales como "última esperanza" para encontrar la boca occidental del Estrecho de Magallanes. Ladrillero fue el primer navegante que recorrió íntegras las costas occidentales de la América meridional, estudiándolas hasta en sus más intrincados senos.

Pasaron tres siglos desde el descubrimiento de Ladrillero antes que se incursionara nuevamente en la zona de Ultima Esperanza. Hacia 1830, la expedición de la fragata "Beagle", enviada por el almirantazgo británico, explora todo el sector descubierto por Ladrillero. Los nombres de algunos integrantes de esa expedición son hoy familiares en la zona: Robert Fitz Roy, William Skyring, James Kirke.

Hacia 1870, nuevamente renace el interés por las tierras de Ultima Esperanza. Entre los osados viajeros que se aventuraron por esos desolados territorios destaca Santiago Zamora, quien pasó a la historia como el Baqueano Zamora y a quien se le debe el descubrimiento de la región lacustre del Paine y de grandes manadas de caballos salvajes o baguales.

A partir de esta época, los lapsos entre viaje y viaje comienzan a acortarse. Ya se va comprobando que los suelos de Ultima Esperanza pueden ser de alguna utilidad. Si bien su clima es inhóspito y sus accidentes geográficos difíciles de superar, estaba naciendo una esperanza.

Algunas incursiones argentinas, preferentemente científicas, impulsaron a las autoridades a enviar nuevas expediciones a esos territorios. En cumplimiento de estas órdenes el teniente Juan Tomás Rogers inicia en 1877 una detenida exploración que se inicia en el sector Skyring hasta las márgenes del río Santa Cruz. Además del teniente Rogers integraban la expedición el guardiamarina Luis Contreras y dos marineros, todos de dotación de la corbeta "Magallanes" y los baqueanos Santiago Zamora y Francisco Jara, auxiliares indispensables como guías por su conocimiento del territorio. Completaba el grupo un joven naturalista de 19 años: Enrique Ibar Sierra.

Años más tarde, el gobierno comisionó al capitán de fragata Ramón Serrano Montaner para penetrar más profundamente en los territorios descubiertos por Ladrillero y ratificados tanto por los baqueanos como por la expedición de Rogers. Serrano inició su exploración en 1889, descubriendo los lagos que bautizó como Balmaceda y Pinto. En su viaje alcanzó hasta el lago Toro y descubrió su desagüe en un gran río que más tarde se llamaría, en su honor, río Serrano.

Hacia 1892, las noticias sobre la calidad y cantidad de los territorios ubicados al norte de Punta Arenas comenzaron a interesar a personas que deseaban explotarlos. Finalizadas las expediciones de reconocimiento, un ex capitán de la marina mercante alemana, Hermann Eberhard, decide establecerse en esta zona y solicita permiso para adentrarse en el sector de Ultima Esperanza.

En compañía de su amigo y compatriota Augusto Kark, emprende vía marítima el reconocimiento del sector. Le acompañaban el marinero Teodoro Huelpher y los ex guardiamarinas Cettle y Game. Luego de innumerables peripecias llegan a lo que es hoy Puerto Consuelo. Luego de un viaje a Europa para adquirir elementos y una lancha a motor, Eberhard obtiene la autorización del gobernador de Magallanes, Manuel Señoret, para instalarse en el sector oriente del seno Ultima Esperanza y nace así la primera estancia: Puerto Consuelo.

El empuje del capitán germano será seguido por otros compatriotas suyos y algunos británicos que, recogiendo el ejemplo del pionero, solicitan concesiones de tierras en el vasto sector descubierto por Ladrillero en 1557. En 1896 se fundó Puerto Prat y un año más tarde Puerto Cóndor. Es el comienzo de la colonización.

Poco a poco los colonos van desplazándose con sus instalaciones hacia las márgenes del río Natales, bautizado así por el propio Eberhard. El francés Alcides Laforest instala un hotel y carnicería en un lomaje cercano al río; José Iglesias se convierte en el primer colono establecido definitivamente al comprar dicha propiedad en 1908. Ese mismo año se instala Rodolfo Stubenrauch con un establecimiento comercial. Comenzaban a surgir los cimientos de la ciudad, una ciudad que nació oficialmente el 31 de mayo de 1911 por decreto supremo firmado por el Presidente de la República Ramón Barros Luco.

"Fúndase la población Puerto Natales en la desembocadura del río Natales, del territorio de Magallanes".


A QUINCE AÑOS DE LA INVASIÓN A PANAMÁ

<hr><h2><u>A QUINCE AÑOS DE LA INVASIÓN A PANAMÁ</u></h2>

Por Olmedo Beluche (*)

Argenpress - Fecha publicación:18/12/2004

Catorce años después de publicada la primera edición de La verdad sobre la invasión, este libro sigue atrayendo la atención del público panameño. Por ello acaba de ser reeditado, en su quinta versión, por la editorial Manfer S.A. (Librería Cultural Panameña). Seguramente este interés se fundamenta en que las heridas de aquellos trágicos acontecimientos no han cicatrizado.

El mayor crimen, y el más cuantioso en víctimas y daños, cometido por Estados Unidos en Panamá, no puede sanar porque aún sufrimos sus consecuencias: un régimen títere con careta 'democrática' que obedece ciegamente los dictados de Washington, en especial la imposición de un programa económico establecido en el llamado Convenio de Donación, de julio de 1990, el cual constituyó uno de los objetivos reales de la agresión.

No puede olvidarse que las víctimas y sus familias siguen clamando justicia, y el pleno esclarecimiento de los hechos. Crímenes que los sucesivos gobiernos panameños y nuestro corrupto sistema judicial han procurado oscurecer. Se sigue negando la demanda formulada desde el primer día de una Comisión de la Verdad sobre la invasión de 1989.

Las fosas comunes continúan sin abrirse; los nombres de los muertos siguen sin pronunciarse; los daños materiales fueron pagados del erario público panameño; y el autor material, el imperialismo norteamericano, sigue allí, riéndose de nosotros, saqueándonos y repitiendo su crimen en Afganistán, Irak, Somalia, Serbia, Colombia, etc.

Panamá tuvo el dudoso 'honor' de ser el primer lugar donde Estados Unidos inauguró su nueva doctrina político-militar, conocida ahora como 'guerra preventiva'. Aunque el concepto de 'estado paria' no había sido pronunciado aún por George W. Bush, el gobierno que presidió su padre aplicó a Panamá las duras tácticas de las sanciones económicas, las presiones políticas y militares y, finalmente, la agresión directa. La 'guerra quirúrgica' fue experimentada por primera vez en nuestro país. Aquí se probaron las bombas dirigidas por láser y el 'avión fantasma', ahora tan conocidos luego de dos 'guerras del Golfo' contra Irak. Lo mismo ocurrió con el nuevo equipo militar, incluidas las mirillas infrarrojas y los vehículos Hummer.

Todas las desgracias que hoy sufren los pueblos iraquí o afgano, las sufrimos los panameños en carne propia durante la invasión de 1989. Las víctimas civiles, al menos la mitad de los 500 muertos oficialmente contabilizados por la iglesia Católica; los más de 2,000 heridos; los 5,000 prisioneros políticos arrestados en el campo de concentración de Nuevo Emperador, la mayoría 'culpables' de ser funcionarios del gobierno o miembros del PRD; los 18,000 desplazados de sus casas en El Chorrillo, incineradas por las tropas norteamericanas la mañana del 20 de diciembre; la imposición de un gobierno títere con un regente militar yanqui en cada ministerio fiscalizando lo actuado por los civiles 'panameños' y el embajador Dean Hinton actuando como verdadero procónsul, igual que Paul Bremmer en Irak, desayunando cada jueves con Guillermo Endara para 'revisar' los actos del gobierno.

La sombra del criminal, y sus cómplices internos, sigue proyectándose sobre nuestro país, aunque en apariencia se hayan retirado sus bases militares el 31 de Diciembre de 1999, y el Canal de Panamá esté ahora administrado por panameños.

No se trata sólo del nefasto Pacto de Neutralidad, que permanece como amenaza velada de que en el futuro podemos volver a sufrir nuevas invasiones. Ahora tenemos: el Acuerdo Salas-Becker (feb/2002); el acuerdo entre Alemán Zubieta y el servicio de Guardacostas y la llamada Agencia de Protección del Medio Ambiente de Estados Unidos. Pronto tendremos el TLC, como otra forma de colonialismo económico. Una sola conclusión se impone, nos están llevando de vuelta a 1903, reviviendo el sistema colonial contra el que lucharon generaciones de panameños.

(*) Olmedo Beluche es sociólogo.


MIRANDA Y EL "IMPERIO COLOMBIANO"

<hr><h2><u>MIRANDA Y EL &quot;IMPERIO COLOMBIANO&quot;</u></h2>

Por Jorge Abelardo Ramos (*)

A fines del siglo XVIII aparece el primer latinoamericano que habla públicamente de "Sudamérica" como un país y lucha por su independencia. Francisco de Miranda, venezolano, era oficial del Ejército español en América. Sus padres eran ricos terratenientes criollos y le compraron, como se estilaba entonces, un cargo militar. Las dificultades en su carrera y su apetito de aventuras empujaron a Miranda a una ruptura abierta con la Corona. Se transformó desde entonces en ese rostro de camafeo que la historia ha conservado: una cabeza romana y criolla, un hombre universal, un aristócrata de la independencia americana. Viajero por toda Europa, lector voraz, amigo de Wáshington, de Pitt, de Catalina la Grande, y de varias docenas de reyes, filósofos, mariscales y sabios de su época, sus aptitudes múltiples lo convierten hasta en general de la Revolución francesa, bajo el gobierno girondino.

Es Miranda el primero que plantea en Europa la emancipación política de la América española. Ofrece a Pitt sus servicios militares y franquicias comerciales a Inglaterra si ésta facilita una flota y ayuda a expulsar a los españoles. Miranda fue un característico representante de los terratenientes criollos que odiaba la dominación española, pero que no temía menos la liberación de los negros y los indios; excluía de sus planes conspirativos la participación y la liberación económica y política de las grandes masas explotadas. Pertenecía a la clase de los criollos que ayudaron a los españoles a reprimir el levantamiento de los campesinos de Tupac Amaru.

Cuando Miranda, con el apoyo de la flota inglesa desembarcó por primera vez en las costas de Venezuela, lanzó un manifiesto llamando al pueblo a levantarse contra los españoles. En ese documento no se decía una sola palabra acerca de la emancipación de los esclavos negros y de los indios, pero se indicaba, en cambio, la protección de las fuerzas marítimas británicas. Las grandes masas permanecieron indiferentes a ese llamado, que no poseía para ellas ninguna significación. La expedición de Miranda terminó en un fracaso.

Su mérito histórico será el de haber manifestado por primera vez la concepción de una nación unificada. Miranda la imaginaba como un vasto "Imperio colombiano", que se extendería desde el nacimiento del Missisipi hasta el Cabo de Hornos, gobernado por un monarca hereditario inca. Transmitió sus ideas a su más inmediato discípulo, Simón Bolívar, que habría de intentar, con las armas en la mano, llevar hasta el fin, aunque confusa y contradictoriamente, el programa que Miranda, la historia y la economía sugerían para una emancipación integral del continente.

(*) "América Latina: Un País" - Ediciones Octubre, Buenos Aires, 1949 - Páginas 48 y 49.