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MIRANDO AL SUR - augusto alvarado


AYACUCHO Y LAS LECCIONES DE LA HISTORIA

<hr><h2><u>AYACUCHO Y LAS LECCIONES DE LA HISTORIA</h2></u> Augusto Alvarado

Mirando al Sur – Causa Popular


El 10 de abril de 1982 nos mostró, una vez más, que los designios del Señor son inescrutables. El relator deportivo José María Muñoz, a través de Radio Rivadavia de Buenos Aires, convocó a una manifestación de apoyo a la reconquista de las islas Malvinas, que se transformó en la manifestación política más contundente de que tengamos memoria. Coincidió el acto con la llegada en helicóptero a la Casa Rosada del mediador norteamericano General Alexander Haig. Jamás por estas tierras del Plata un repudio tan contundente para un representante del imperialismo. Sin sanguchitos, choripanes ni colectivos gratuitos para trasladar a la chusma. Era otra vez el “aluvión zoológico”, esos porfiados “cabecitas negras” que unas décadas atrás, en esa misma plaza, se habían lavado las patas en la fuente, mientras impulsaban hacia el futuro a un “oscuro” coronel y a su no menos “oscura” compañera.

Allí estuvimos con las banderas del FIP, que no era ni es otra que la bandera federal de José Artigas. Junto al pueblo peronista, la CGT, cientos de miles de argentinos y argentinas que sintieron que había poderosas razones para apoyar una verdadera causa nacional y popular. Allí, debajo de un árbol, una anciana pareja aborigen, tal vez kollas o aymaras, tímidos, rehuyendo de la multitud, portaban una pequeña pancarta casera que decía: “Por un nuevo y definitivo Ayacucho”.

Porque en esa Plaza de Mayo de abril estaban también los paraguayos de Francia y los López, hijos o nietos de los masacrados en la Guerra de la Triple Alianza; los Orientales de José Artigas; los bolivianos de Villarroel, Ovando y Juan José Torrez; los peruanos de Haya de la Torre y Velazco Alvarado; los chilenos de Grove, Ibáñez y Salvador Allende. También colombianos, venezolanos, mexicanos…

Y aquí estamos otra vez, ahora en la Pampa de Quinua, en Ayacucho, a 180 años de la batalla decisiva por la independencia de la América que fue española. Recordando las inolvidables páginas de Bautista Von Hagen (“Las cuatro estaciones de Manuela”), la más brillante descripción de la batalla decisiva con generales que no tenían treinta años y con soldados llegados de los más recónditos parajes de la Patria Grande. Un soldado insignia, portador de la bandera, se acerca a su general y pregunta: “¿Cómo atacamos, mi general?” “!A paso de vencedores!” responde Córdova, el joven general colombiano.

En la Pampa de Quinua, en Ayacucho, en diciembre de 2004 nace la Unión Sudamericana. Preñada de temores y esperanzas. Con mayores o menores convicciones en los presidentes que firmarán la fundación simbólica de la nueva y gloriosa Nación. Con miles de contras que los agentes de la desmembración no se cansarán de argumentar. Pero los pueblos de la América del Sur no comen vidrio y estarán en la patriada tejiendo día a día el nuevo y enorme telar bolivariano, un nuevo y definitivo Ayacucho.

Desfilarán por la Pampa de Quinua los patriotas originarios, Bolívar, San Martín, Artigas y O’Higgins. Los que mantuvieron la llama encendida pese al viento europeizante que sopló durante casi un siglo: Martí, Darío, Mistral, Manuel Ugarte, García Calderón, Blanco Fombona, Joaquín Edwards Bello. También Sandino y Morazán, Villa y Zapata. Juan Domingo Perón, Carlos Ibáñez del Campo, Getulio Vargas, Salvador Allende.

Y nuestros inolvidables compañeros de la Izquierda Nacional, que desde hace más de sesenta años se entregaron a la pesada tarea de unir en un solo programa las ideas de Bolívar y Marx, que apoyarían con entusiasmo esta nueva batalla de Ayacucho: Jorge Abelardo Ramos, Jorge Enea Spilimbergo, Blas Manuel Alberti, y Juan Carlos Bertinci, entre muchos otros.

“Nada hay más poderoso en la Tierra que una idea cuya hora ha llegado” – Rubén Darío.
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1 comentario

rolo mermet -

Extraordinario artículo.
100 % de acuerdo.
Felicitaciones, y que así sea.

Rolando mermet
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