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MIRANDO AL SUR - augusto alvarado


ARGENTINA – VENEZUELA

<hr><h1><u>ARGENTINA – VENEZUELA</h1></u>

PALABRAS DEL PRESIDENTE DE LA NACIÓN, NÉSTOR KIRCHNER, DURANTE LA FIRMA DEL CONVENIO ECONÓMICO, INDUSTRIAL, TECNOLÓGICO Y COMERCIAL EN EL ÁREA DE PROVISIÓN DE IMPLEMENTOS Y MAQUINARIAS AGRÍCOLAS ENTRE LAS REPÚBLICAS DE VENEZUELA Y ARGENTINA.



29/09/2005 - República Federativa de Brasil, Brasilia.



La verdad querido Presidente que es espectacular, no lo puedo creer todavía. Realmente es un día muy importante no solamente para Argentina y Venezuela, sino para toda la región, querido Presidente. Durante muchos días lo hemos conversado con mucha firmeza, con mucha decisión la idea de construir un espacio en América, que nos lleve a la recuperación concreta del rol que tenemos que tener en la región y en el mundo.

Le agradezco profundamente haber creído, en habernos creído, evidentemente la tarea de Alí Rodríguez, de Ramiro Carreño, de Julio de Vido, de Rafael Bielsa ha sido muy importante para que podamos avanzar, en la concreción de nuestros embajadores, de Nilda Garré, de sus embajadores en la Argentina, que realmente los dos han sido muy buenos y nos ha llevado a la concreción de un tema muy importante, la adquisiòn y la venta de las estaciones Rhasa, de hecho una operación casi de 100 millones de dólares que va a permitir definitivamente que se ponga fuertemente en actividad y que juntamente y Enarsa, que es la empresa que nace en la Argentina con la intención de recuperar la iniciativa política, la iniciativa institucional y la iniciativa económica en la producción energética, que lo estamos logrando gracias al fuerte apoyo que tenemos de vuestro Gobierno, querido amigo, es que nosotros le damos una validez estratégica.

Estamos realmente felices, es el espacio estratégico en América latina, el espacio estratégico en las relaciones entre Argentina y Venezuela. Dios quiera que también la podamos sumar rápidamente a Brasil y al resto de los países en la construcción de ese anillo energético y soberano de los países de América del Sur, lo que sería muy importante



El avance logrado en materia agrícola y el intercambio que estamos haciendo es realmente muy importante es histórico. Con estos 100 millones de dólares en materia agrícola que Venezuela va a comprar a la Argentina, más todas las operaciones que hemos llevado adelante durante todo este tiempo, más el intercambio global de tecnología para que así como nosotros necesitamos el fuerte apoyo en la construcción de una ecuación energética que nos permita desarrollarnos, sabemos que el pueblo venezolano va a poder desarrollar su empresa agrícola, que es fundamental. (Aplausos).

Durante mucho tiempo por las circunstancias que usted mismo expresaba, señor Presidente, se le fueron negando y le fueron generando una economía prácticamente de un solo color, como se dice, y usted está luchando fuertemente por la pluralidad de producción y eso le va a dar a Venezuela el destino de gran país para vencer a la pobreza, a la indigencia y al desempleo, que es la misma lucha en la que nosotros estamos



También es muy importante el acuerdo que se va a firmar mañana con Repsol, donde PDVSA va a participar en cerca del 10 por ciento en el campo de Repsol, también va a estar Enarsa y vamos a estar todos juntos en el Orinoco, en una de las regiones donde más reservas creo que tienen en petróleo y gas en el mundo. Para nosotros es un alto honor y estamos profundamente agradecidos del gesto. Los gestos se ven en estas acciones concretas que para nosotros son relevantes, querido Presidente.

La Argentina ve que se van reconstruyendo los lazos de San Martín, de Bolívar, de O’Higgins, de Artigas y de todos aquellos patriotas que fueron entendiendo el porqué de la construcción de América latina, de los países de América del Sur.



Nosotros, cambiando la dimensión histórica y los tiempos, tenemos que hacerlo con espíritu creativo, entendiendo y ayudando al crecimiento de nuestros países, a un crecimiento equitativo, a que nos de independencia, a que nos dé soberanía, que nos dé inclusión social, que nos vuelva a hacer sentir la autoestima necesaria que tenemos que sentir todos de una región y por supuesto de cada uno de nuestros países.

Así que aquí, en Brasil, hoy creo que Venezuela y Argentina sellamos un paso histórico. Lo agradezco profundamente, creo que es el camino y creo que es el camino que debemos invitar a todos los países de América latina y América del Sur a seguirlo con mucha fuerza, creo que es el rumbo para encontrar las alternativas superadoras, creo que el acción concreta que demuestra que cuando uno dice quiero construir justicia, que quiere construir independencia, que quiere construir equidad, la única forma de construirlo es de esta manera.
Muchísimas gracias, querido Ramírez Carreño, muchas gracias Alí por todas las tareas que tu haces con ese concepto de entender lo que es la integración, la solidaridad, la justicia, la equidad en el mundo, pelear por las ideas, por las convicciones que es vital.

Muchas gracias a Julio y a Rafael, que con un gesto de Rafael muy importante también, que no le importó que está en campaña electoral ni le importó que tenía que abandonar todo allá para venir a cumplir con la Argentina y para venir a llevar adelante esto, que había luchado con Julio durante mucho tiempo. Esos son gestos muy valiosos que realmente nosotros lo valoramos y agradecemos. Y a ti, querido Hugo, un abrazo porque estamos cumpliendo lo que hemos dicho. Muchísimas gracias


NÉSTOR KIRCHNER EN PASO DE JAMA

<HR><H1><U>NÉSTOR KIRCHNER EN PASO DE JAMA</H1></U>

PALABRAS DEL PRESIDENTE NÉSTOR KIRCHNER, EN EL ACTO DE INAUGURACIÓN DEL CORREDOR PASO DE JAMA, EN LA PROVINCIA DE JUJUY



29/09/2005 - Provincia de Jujuy



Señor presidente de la República de Chile, querido amigo Ricardo Lagos, muchísimas gracias por estar nuevamente en la Argentina; distinguida comitiva que lo acompaña; señor Gobernador de la provincia de Jujuy, mi querido amigo Eduardo Fellner; señores gobernadores y amigos de las provincias del Chaco, Formosa y Santiago del Estero; autoridades; pueblo de Jujuy; organizaciones sociales; organizaciones gremiales; organizaciones barriales; organizaciones partidarias, muchísimas gracias por estar aquí: hoy como hace algunos meses atrás nuevamente nos volvemos a reunir aquí en la Argentina, con el Presidente de la querida República de Chile don Ricardo Lagos, a inaugurar una nueva obra.

Allá fue en el sur, en Monte Aymond, uniendo Chile y Argentina; hoy es acá en el norte querido, donde terminamos uniendo también Chile y Argentina con este Paso de Jama, que tantos dolores de cabeza nos trajo hacerlo a los argentinos, que tantas veces tuvimos que reponernos para llevarlo adelante. Pero le dijimos al pueblo de Jujuy: “se va a terminar esta obra”, y esta obra está terminada. Pueblo de Jujuy, cumplimos con la palabra empeñada. (Aplausos)



Estamos absolutamente convencidos de que vamos a seguir avanzando a fondo con la república hermana de Chile, con el señor presidente Ricardo Lagos, y le vamos a dar al pueblo argentino y al pueblo chileno, al pueblo chileno y al pueblo argentino, una nueva satisfacción. En el mes de enero, señor Presidente, tenemos que licitar la obra que es fundamental del Transandino, que es muy esperada por todos los argentinos y todos los chilenos, que nos va a permitir unir a través del ferrocarril nuestras queridas repúblicas. (Aplausos).

Yo también ante el querido pueblo de Jujuy quiero agradecer al señor presidente de la República de Chile el apoyo permanente que nos dio a los argentinos en los distintos foros internacionales cada vez que tuvimos que discutir los intereses argentinos. Hace pocos días el Gobierno de la República de Chile volvió a defender fuertemente, junto con otros países, los intereses de la región y los intereses de la Argentina. Señor Presidente muchísimas gracias por la consecuencia de su República, de su Patria, con este pueblo argentino que está luchando fuertemente por recuperarse.

También tengo la firme convicción de que América latina, Brasil, Uruguay, Argentina, Venezuela, Paraguay y todos los pueblos de América del Sur tienen que entrar a construir lazos fundamentales para encontrar la construcción de la Patria Grande, que soñaron San Martín, O’Higgings y Bolívar y tantos líderes latinoamericanos y que esperamos honrar en este tiempo de la historia. Seguimos creyendo que la integración es fundamental y central para construir el nuevo Estado, la nueva realidad que pretendemos para toda la región



Hoy vivimos un día de gloria, un día de éxito. Los argentinos y los chilenos, en este caso particular señor Presidente, hemos demostrado que podemos vencer al fracaso. Ustedes inauguraron la obra del año 2000, la quisimos inaugurar juntos, lamentablemente, por todo lo que pasó en la Argentina no se pudo hacer, pero hoy estamos cumpliendo con la palabra empeñada y el Paso de Jama está terminado. (Aplausos)

Al pueblo de Jujuy, muchas gracias jujeños, a todos, a todas las ideas, por el acompañamiento permanente, por darme esa fuerza para dar la batalla en cada lugar. Les quiero agradecer esa fe en la argentinidad, sin la fuerza de ese pueblo federal poco podríamos haber avanzado. Pero es mucho más lo que queremos avanzar, como dijo el presidente Lagos, queremos crecer, queremos que nuestros pueblos vayan hacia delante, queremos vencer a la indigencia, a la pobreza y al desempleo, y queremos una distribución del ingreso que día a día mejore. Para eso pueblo y Gobierno tienen que estar juntos, para que todos los intereses así lo entiendan.

También quiero decirles que vamos a seguir invirtiendo en Jujuy, vamos a seguir apoyando con todas nuestras fuerzas al Gobierno jujeño y a las organizaciones sociales, que tanto han demostrado.

Señor presidente Lagos: le quiero contar que aquellas manos que ve allá son de trabajadores argentinos, que haciendo cooperativas, generando acciones concretas, fueron levantando sus propias viviendas, dando un ejemplo a todo el país de trabajo y dignidad. Como Presidente los quiero felicitar porque es el rumbo de la Patria y de la Provincia. (Aplausos)



Queridos hermanos: les agradezco profundamente este acompañamiento. Para terminar quiero decirles que hoy, con este calor tan fuerte, me siento más pingüino que nunca, pero me siento más jujeño también, me siento bautizado e integrado a esta tierra jujeña que tanto me apoyó, que tanto quiero y que tanto amo, y que voy a acompañar incondicionalmente. Muchas gracias Jujuy, muchas gracias Argentina, muchas gracias Chile, muchas gracias por sus palabras señor Presidente y amigo de la República de Chile, muchas gracias señores gobernadores, señor Intendente de Antofagasta, señor Gobernador de Jujuy, gran amigo que me ha acompañado siempre. (Aplausos)


EL CÍRCULO CERRADO

<hr><h1><u>EL CÍRCULO CERRADO</h1></u>

Por Enrique Lacolla
La Voz del Interior – Córdoba – 26 de septiembre de 2005


El discurso del presidente venezolano en las Naciones Unidas, poco más de una semana atrás, fue denostado o silenciado. Definida como estrambótica por la Casa Blanca, la pieza oratoria de Hugo Chávez recibió poca consideración en los medios de prensa internacionales, que cuando mucho la recogieron como otra manifestación de la tropical forma de ser del mandatario caribeño. Sin embargo, más allá de la resonancia popular de sus palabras, que irrita el oído del establishment, el discurso de Chávez sonó como “un pistoletazo en un concierto” porque se atrevió a enfatizar el carácter distorsionado de la realidad mundial que nos rodea y la inoperancia del organismo internacional



El tema energético; la depredación del planeta; el hambre; el desequilibrio histórico de las relaciones mundiales; el desequilibrio interno, que aflige incluso a las sociedades desarrolladas; la carencia de representación democrática en el Consejo de Seguridad de la ONU y el agotamiento del orden económico internacional fueron asuntos puntualizados por Chávez en un ámbito que suele poner en sordina estos temas al instalarlos entre los algodones de una prosa llena de vaguedades.

Hacen falta los enfants terribles en el foro mundial. En un ámbito comunicacional imbuido de conformismo, decir que dos y dos son cuatro resulta insolente. La verdad se ha tornado una provocación, pero mientras más se aprieta el corsé de lo “políticamente correcto”, más escandalosos son los resultados a que arriba el sistema y más flagrante se hace la contradicción entre lo que se proclama y lo que efectivamente es.

Lo que de veras existe, en efecto, no tiene nada que ver con la democracia ni con la ideología llamada liberal. La polarización que es intrínseca a la globalización, y que esa ideología ignora de forma deliberada, despoja de todo fundamento a la pretensión de fundar un orden mundial basado en la libertad. En el marco del actual régimen, la integración al sistema global torna ilusorio cualquier intento de los países periféricos en el sentido de alcanzar a los que tienen la punta, pues la desregulación del intercambio y de los flujos de capital condena a las masas deprimidas de esos países a deprimirse aún más, mientras se bloquea la posibilidad de que esas muchedumbres escojan la solución a la que apelaron en el pasado los excedentes poblacionales de los países hoy desarrollados: la emigración.

En efecto, sólo una liberación de las corrientes migratorias podría otorgar cierta credibilidad al discurso desregulador, pero esa opción está excluida por razones nacionales, étnicas o de la índole que fuere.

Después de tantos años de hablar acerca de los pueblos en cautiverio detrás de la cortina de hierro, los países del Occidente desarrollado han erigido mil y un obstáculos parecidos, no para impedir la salida sino para prohibir el acceso de los desheredados al escenario de su propio privilegio. Y el costo en vidas humanas de estas murallas de Berlín al revés supera en forma desmesurada al que plantearan los esfuerzos por vulnerar la cortina de hierro y escapar hacia la libertad en Occidente.

Hipocresía y rebelión ciega



La necesidad de romper el discurso políticamente correcto y llamar a las cosas por su nombre, puesta en evidencia por la corriente de aire fresco que acompañó al discurso de Chávez en las Naciones Unidas, se pone de manifiesto de manera flagrante en las presiones explosivas que acompañan al sistema y que son generadas en buena medida por la oclusión, no sólo de las instancias prácticas para superarlo sino incluso por la hipocresía con que el sistema actúa sus procedimientos



El oscurecimiento de las raíces del problema, la confusión deliberada que el discurso dominante introduce en torno de lo que está en juego, cuando no puede ser decodificado o dominado de manera consciente por quienes lo sufren, provocan una exasperación que se resuelve a veces en un furor que profundiza los componentes negativos de una situación dada.

Las conspiraciones están a sus anchas en este terreno. La historia comienza cuando comienzan los millones, decía Lenin. Cuando, como hoy, falta el protagonismo de las multitudes, cuando no hay actores sociales conscientes de un rol histórico, el poder se confina en los laberintos donde se cocinan las manipulaciones de los especialistas. Y no se trata tanto de los especialistas de la política cuanto de los pertenecientes a la burocracia de las finanzas internacionales y a los servicios y cuerpos de inteligencia que, hoy en día, ejercen una influencia desmesurada en la confección de las políticas que reúnen tecnología, poder militar y discurso televisivo en un trípode que siempre tiene alguna de sus patas presente en el escenario. Cuando no tiene los tres términos de la ecuación funcionando en forma mancomunada.

La negación de los factores que componen la realidad y su distorsión en un discurso mediático impreciso, genérico y omnipresente, más la agresión que supone la coerción económica y en ocasiones militar, crean estados de exasperación propicios para la gestación de los credos fundamentalistas y su deriva eventual, el terrorismo



Pero éste a su vez se mueve en círculos cerrados, cuyos mandantes y móviles permanecen en la sombra. Esto refuerza el carácter conspirativo del presente.

¿Cómo saber dónde concluye la CIA y comienza Al-Qaeda? A estar por los resultados que promueven los golpes terroristas –invasiones, divisiones regionales fundadas en la separación confesional, guerras de religión que se verifican en espacios significados por su valor estratégico o por encontrarse asentados sobre un subsuelo rico en petróleo– se diría que la vinculación es operante, aunque no se pueda precisar de qué manera se establecen esos lazos y qué es lo que hay de deliberado y qué de casual en ellos.

Las raíces del odio



La hipocresía reinante quiere explicar el terrorismo como una ideología del odio. Sin duda lo es, pero ¿qué genera el odio?

La fractura de la utopía socialista y de la ideología del progreso solidario ha provocado un vacío de esperanza que está siendo llenado por una protesta revulsiva contra el estado de cosas, protesta tan legítima como inconducente



La burla solapada o la indiferencia frente a los problemas que afligen a las tres cuartas partes de la humanidad, su escamoteo por el discurso retórico; la reducción de los antagonismos a una conflictividad determinada por los choques culturales de un presunto “conflicto de civilizaciones” –que niegan al Otro o lo confinan a un espacio delimitado y ajeno al Nosotros– provocan una reacción que combina la crisis identitaria con el deseo de superarla reconfirmándose en el papel que la civilización presuntamente superior ha asignado a quienes se obstruye el acceso al club de los privilegiados.

La locura de los terroristas refleja la locura del sistema que los engendra, es su complemento necesario. Porque el sistema necesita de esa dialéctica inmóvil: ¿no es sugestivo que cuando el derrumbe de la URSS dejó a Estados Unidos como dueño del planeta y sin un enemigo a la vista, haya surgido una amenaza terrorista que sirve para ejercer el poderío militar sin cortapisas?



De esta manera se pueden controlar las áreas estratégicas en forma directa, facilitando asimismo el recorte de las libertades civiles en el mundo desarrollado, al hacer del temor un agente activo que condiciona la opinión y la predispone a la asunción de actitudes represivas.

Por supuesto que el precio a pagar por esto es grande. En condicionamientos psicológicos, en pérdida de albedrío y de calidad de vida, y en los riesgos que supone la manipulación de un material explosivo que, en última instancia, no se domina, pues los activistas del terror, una vez que se les ha soltado la cadena, son imprevisibles. Y, aunque no pueden poner en riesgo al sistema, son muy capaces de crear una inestabilidad perdurable y un desasosiego existencial que estará en condiciones de arruinar la vida a millones de seres humanos.

Quienes tributan este precio, sin embargo, no son los que se benefician del negocio. De modo que no hay por qué hacerse ilusiones: la espiral del terror se muerde la cola y la única forma de resistir sus círculos concéntricos es saliéndose de ellos. La desconexión preconizada por el economista egipcio Samir Amin no es reaccionaria, pues presupone la vinculación de los pueblos por fuera de las estructuras burocráticas que los contienen.

Una de las formas de liberarse es rompiendo la hipnosis de las verdades hechas y del discurso afelpado, como el mandatario venezolano tuvo el desparpajo de hacer en su reciente presentación ante el organismo mundial


¿A DÓNDE VA CHÁVEZ?

<HR><h1><u>¿A DÓNDE VA CHÁVEZ?</h1></u>

Manuel Cabieses y Hugo Chávez

Entrevista de Manuel Cabieses Donoso
Director Revista “Punto Final” – Chile
www.puntofinal.cl



Esta entrevista a Hugo Chávez Frías, presidente de la República Bolivariana de Venezuela, se efectuó el 27 de julio. El escenario: un patio en el piso superior del palacio de Miraflores que Chávez ha convertido en jardín. A veces juega allí con su nieto.

Entre las plantas hay una hamaca para el descanso.En un ángulo del patio, Chávez tiene su escritorio a la sombra de un bohío caribeño. Es el rincón privado donde lee, escribe y recibe visitas informales.

En estos días está leyendo "Memorias de ultratumba", de Chateaubriand, que le obsequió el vicepresidente José Vicente Rangel. El presidente está dentro de Miraflores, pero lejos del protocolo palaciego. Desde la calle suben gritos de vendedores y el ruido de vehículos que le quitan sosiego al rincón campesino en que Chávez quiere aislarse.

Nacido hace 51 años en el poblado de Sabaneta, Estado Barinas, en el seno de una familia muy modesta, Chávez se ha convertido en un arrollador fenómeno político a escala latinoamericana. Desde luego, en su país es el presidente sobre el cual más libros -a favor y en contra- se han escrito. Sin mencionar que de su Constitución Bolivariana se han publicado millones de ejemplares.

Desde el 6 de diciembre de 1998, en que ganó la presidencia con 56,24% de los votos, no ha cesado de ganar confrontaciones electorales -incluyendo el referéndum del 16 de agosto de 2004 sobre su permanencia en el cargo-. La legitimidad democrática de su mandato se ha convertido en contundente desmentido a la campaña internacional que dirige Estados Unidos contra su gobierno. Las encuestas -de empresas privadas opositoras, algunas norteamericanas- le acreditan más de 70% de apoyo popular. Eso le asegura la reelección en diciembre de 2006.

La oposición se ha destrozado a sí misma intentándolo todo para derrocar o asesinar a Chávez. Incluyendo el golpe de Estado de abril de 2002, el paro patronal y sabotaje petrolero de dos meses, en 2003, que causó pérdidas por 14 mil millones de dólares a la economía venezolana.

En diciembre de este año se le presenta una nueva oportunidad porque hay elecciones parlamentarias (en Venezuela, esa rara "dictadura" que describe la oposición, hay elecciones a cada rato). Sin embargo es difícil que una oposición diezmada y carente de principios democráticos saque lecciones de sus propias torpezas. El pasado 1º de agosto hubo elecciones municipales y aunque la abstención en esos eventos siguió siendo muy alta, un 68,4%, la alianza de gobierno eligió el 80% de los concejales. El Movimiento V República, de Chávez, alcanzó por sí solo el 58% de los votos. El principal partido de oposición, Acción Democrática, socialdemócrata, obtuvo 18%. Otros grupos menores llamaron a no votar, jugando con oportunismo a la tendencia histórica de las elecciones municipales que llegó a una abstención de 76,3% en los 40 años que gobernaron AD y el socialcristiano partido Copei.

Chávez y su gobierno, más allá de la revolución bolivariana que realizan en Venezuela, se han convertido en surtidor de iniciativas de integración y hermandad en América Latina y el Caribe. A través de la integración -a cuya disposición pone el enorme potencial energético de Venezuela-, el gobierno de Chávez divisa un camino inédito al socialismo. Porque después de seis años y medio de tormentoso gobierno, enfrentando a un poder imperial implacable en sus designios e inescrupuloso en sus métodos, Chávez ha llegado a la conclusión que sólo el socialismo -despojado de lastres burocráticos, dogmatismos ideológicos y errores del pasado- puede traer justicia social y derrotar la pobreza.

Ha comenzado por un ensayo de poder popular en su propio país de 24 millones y medio de habitantes. Pero a la vez ofrece al vecindario el respaldo de la riqueza petrolera y gasífera venezolana, que permitiría construir nuevos instrumentos de integración regional. Una integración en todos los ámbitos, desde lo económico hasta lo político. Chávez, sin duda, juega fuerte. Su apuesta puede resultar porque, desde luego, ha provocado un sorprendente interés en América Latina por volver a discutir los temas del socialismo a la luz del fracaso y desprestigio del neoliberalismo.

Esa resurrección del viejo fantasma que aterroriza a los privilegiados, se sustenta en la vasta corriente de apoyo popular que en América Latina acompaña a la revolución bolivariana de Venezuela y que provoca profunda preocupación a Washington.

De estos temas hablamos con el presidente Hugo Chávez. Pero también de "Punto Final", que en septiembre cumple 40 años de su fundación. Por ahí, en realidad, se inició la conversación.

-"¿Cuarenta años cumple Punto Final, Manuel?"



-Cuarenta años, presidente. Claro, hubo un largo intervalo: 17 años de dictadura militar. La revista estuvo clausurada desde el 11 de septiembre de 1973 hasta agosto de 1989. Durante un tiempo apareció en México bajo la dirección de Mario Díaz, un periodista chileno que vivió parte de su exilio aquí, en Venezuela.

"Pero lo que ustedes rescatan es el año de su nacimiento... En 1965"



En efecto: el tiempo perdido es un tiempo que también nos pertenece...

-"¿Y el nombre Punto Final de dónde salió?"



-De una conversación con Mario Díaz, mi camarada en esta aventura. La idea era poner punto final a un tema, es decir agotarlo. Sobre todo aquellos asuntos censurados por la publicidad comercial, la restricción del espacio u otras formas de censura que limitan la libertad de expresión de los periodistas.

"O sea, llegar al fondo de un asunto, sin limitaciones, sin mordaza..."



En efecto, esa era la idea y sigue siéndola.

("Pasa, pasa compadre, siéntate aquí -se dirige al fotógrafo Marcelo García-. Pero esta foto así, separados por una mesa, no me gusta... Vamos a conversar allá". Chávez indica el pequeño jardín vecino. Terminadas las fotos, entramos en tierra derecha en la entrevista)



Presidente: lo primero que quiero plantearle es el interés por conocer algunas ideas sobre una discusión que usted mismo ha provocado, tanto en Venezuela como en América Latina. Me refiero al socialismo del siglo XXI. El tema es muy atractivo para los lectores de "Punto Final" y para la Izquierda en general en muchos países. Imaginar un nuevo socialismo es todo un desafío, no sólo intelectual sino político. Me parece que su intención es que un conjunto de ideas sean elaboradas por amplios sectores sociales y políticos, no esperar la receta de un Carlos Marx que nos ilumine sobre lo que hay que hacer. Sin embargo, usted puede estimular esta discusión con algunas ideas y propuestas de lo que considera debería ser el socialismo del siglo XXI.

"Mira, Manuel, lo primero -permíteme- es felicitar a Punto Final por sus cuarenta años de batalla, sembrando ideas revolucionarias y abriendo las anchas alamedas de que habló nuestro compañero presidente Salvador Allende. Y también saludar por intermedio de PF al pueblo chileno y a todos los pueblos latinoamericanos.

Ahora entremos al tema del socialismo del siglo XXI. Primero, en lo personal se trata de un asunto de conciencia. ¿Por qué? Porque uno viene evolucionando en su pensamiento. En mi caso he venido adquiriendo experiencia y recogiendo ideas producto de esa dialéctica que se reproduce entre la teoría, los debates, las discusiones y la práxis de lo que está ocurriendo en Venezuela. Estos seis años, Manuel, han sido muy ricos, nos han nutrido desde el punto de vista de las ideas. Han alimentado nuestro pensamiento. Como sabes, estoy pronto a cumplir 51 años (al día siguiente de esta entrevista. N. de PF). Comencé en esta lucha allá por los años 80. Recordaba hace un rato con Beto Almeida (dirigente social brasileño. N. de PF), que poco antes de los 80 comenzamos a formar en el seno del ejército una corriente bolivariana y nacionalista que ni siquiera se planteaba una revolución. A mediados de los 80 propuse a mis compañeros militares agregar la letra R -de revolución- a la sigla de nuestro movimiento que se llamaba EB-200 -Ejército Bolivariano 200 porque en 1983 era el bicentenario del nacimiento de Bolívar-. El movimiento nació en 1982 en un acto simbólico. En realidad, era una pequeña célula clandestina. Por el año 87, dimos una discusión que fue dura. El movimiento había crecido pero todavía éramos pequeños grupos, que al fin nos definimos como un movimiento bolivariano revolucionario. Lo que perseguíamos era eso, una revolución, una transformación política, social, económica y cultural inspirada en el planteamiento de Bolívar. Diseñamos así lo que hemos llamado el 'árbol de las tres raíces', que es nuestra fuente ideológica. Consiste en la raíz bolivariana (su planteamiento de igualdad y libertad, y su visión geopolítica de integración de América Latina); la raíz zamorana (por Ezequiel Zamora, el general del pueblo soberano y de la unidad cívico-militar) y la raíz robinsoniana (por Simón Rodríguez, el maestro de Bolívar, el Robinson, el sabio de la educación popular, la libertad y la igualdad). Este 'árbol de las tres raíces' dio sustancia ideológica a nuestro movimiento...".

REVOLUCION ANTIIMPERIALISTA



¿Pero entre ustedes había militares con formación marxista?

- "Sí, los había. Mis primeros contactos con el mundo político, por ejemplo, fueron con un ex guerrillero venezolano a quien respeto mucho, Douglas Bravo. Me reuní con él varias veces, incluso antes que naciera nuestro movimiento. Douglas dirigía el movimiento Ruptura, que tenía una revista del mismo nombre. (Bravo procedía del PCV y fue comandante de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional -Faln- en los años 60. N. de PF). Luego me reuní también con la Causa R originaria, aquel movimiento que fundó Alfredo Maneiro, de claro planteamiento marxista. Sin embargo, eran los años en que comenzaba a resquebrajarse la Unión Soviética. Vimos cómo el planteamiento socialista fue desapareciendo, incluso en los círculos y publicaciones que venían del marxismo, y algunos hasta de la lucha armada. Luego vino en Venezuela la rebelión militar del 4 de febrero de 1992. Pero este movimiento bolivariano no tenía un planteamiento socialista. Si revisas declaraciones mías de esos años, cuando nos preguntaban si éramos de Izquierda o derecha contestábamos: 'No, no, esa división no existe'. Era una posición neutra, desconectada de la realidad pero muy influida por todo aquello del 'fin de la historia', la caída de la URSS, etc. Luego viene la fase actual: llegamos al gobierno en 1999 y se formula el planteamiento de la revolución bolivariana que da un salto -como debes recordar- después del golpe de Estado de abril de 2002. Es entonces cuando esta revolución se declara antiimperialista. Nunca lo habíamos asumido así. Fue la respuesta que dimos al golpe y nuestro pueblo lo asumió con mucho vigor".

¿Una réplica a la intervención imperialista en el golpe?

-"Exactamente. Fue una respuesta a lo que estábamos viviendo. Quizás, Manuel, en los primeros años de -nuestro gobierno -y te confieso que yo lo viví aunque por poco tiempo- hubo la ilusión de que podíamos estar bien con Dios y con el diablo. Alguna gente que se me acercó y que hasta cierto punto me rodeó en este palacio -tu sabes que en torno al poder y a quienes personificamos parte del poder, se van generando anillos de influencia-, llegó con un discurso de 'no hay que buscar conflictos, hay que buscar consensos'. Me dejé llevar por esa línea en los primeros años. Eran los días de mis reuniones con Clinton y con altos empresarios estadounidenses. Fui al Fondo Monetario Internacional, estuve en la Bolsa de Nueva York y toqué el martillo ése... Pero llegué a descubrir, Manuel, porque soy del monte y el montuno desarrolla un instinto especial, que me tenían cercado. Una madrugada me metí a la central telefónica de palacio y descubrí que allí tenían instrucciones de no pasarme ciertas llamadas. Por ejemplo las llamadas de Fidel Castro estaban anotadas en el libro, pero no me las pasaban. Porque en el grupo que me rodeaba había la tesis que la relación con Fidel Castro no era positiva ni necesaria".

NO HAY "TERCERA VIA"



¿Y esa gente tenía autoridad para dar ese tipo de instrucciones a la central telefónica?

-"Pero claro. ¿Tú no recuerdas que tuve de ministro del Interior a Luis Miquilena, por ejemplo? El fue uno de los que articuló un férreo cerco en torno mío... Y tuve de ministro en la Secretaría de Gobierno nada menos que a Alfredo Peña. Y aquí venía Cisneros a almorzar con Peña(*). Hasta que me fui dando cuenta que me habían montado un cerco. Entonces yo era un muchacho, pero uno va madurando. Un general amigo, un sabio, el general Pérez Arcay, me dijo: 'Hugo, tienes que graduarte de viejo. Aunque tengas 40 años debes ser un viejo, tienes que aprender rápido, no puedes esperar llegar a viejo, madura ahora'. El me ayudó a abrir los ojos.

Perdona, Manuel, que tienda a alargar las respuestas, pero este tema de la ideología nunca lo había analizado como ahora, desde una perspectiva lejana. Bueno, ¿qué produjo todo esto? Golpe el 2002, paro patronal, sabotaje petrolero, contragolpe, discusiones y lecturas. Llegué a la conclusión -asumo la responsabilidad porque no lo discutí con nadie al hacerlo público en el Foro Social Mundial de Porto Alegre- que el único camino para salir de la pobreza es el socialismo.

En una época llegué a pensar en la tercera vía. Andaba en problemas para interpretar el mundo. Estaba confundido, hacía lecturas equivocadas, tenía unos asesores que me confundían todavía más. Llegué a proponer un foro en Venezuela sobre la tercera vía de Tony Blair. Hablé y escribí mucho sobre un 'capitalismo humano'. Hoy estoy convencido que es imposible. Pero esto ha sido producto de seis años de dura brega y de aprender de mucha gente. Me convencí de que el socialismo es el camino y así lo dije en Porto Alegre y después aquí, ante la Asamblea Nacional. He invitado al país a un debate. Creo que debe ser un socialismo nuevo, con planteamientos frescos, acoplado con una nueva era que apenas está comenzando. Por eso me atreví a llamarlo 'socialismo del siglo XXI', como proyecto. Creo que es un reto, un desafío. Pero me da mucho gusto ver cómo el llamado no ha caído en tierra infértil. Por el contrario, ya han aparecido hasta libros sobre el tema. En Venezuela hay un debate que va extendiéndose. El general Alberto Müller Rojas (ex embajador en Chile. N. de PF) invitó el 5 de julio en la Asamblea Nacional, el día de la patria, a que hagamos el Manifiesto Socialista del siglo XXI. Por ahora lo que estamos haciendo es un llamado a discutir ideas nuevas y viejas experiencias para delinear ese nuevo socialismo. Por ejemplo, yo quiero aportar algunas ideas. Una es afirmar que el primer socialista de nuestra era fue Cristo. Soy cristiano y pienso que el socialismo debe nutrirse de las corrientes más auténticas del cristianismo. Tampoco se trata de andar buscando a un iluminado, como tú decías, para que nos haga un modelo que vamos a copiar todos. Sería absurdo. Vamos a hacer el socialismo desde nuestras propias raíces, desde nuestros aborígenes, desde las comunas en Paraguay y Brasil, desde el socialismo utópico que representó Simón Rodríguez, desde el planteamiento de Bolívar de libertad e igualdad, desde el planteamiento de Artigas, el gran uruguayo, de que hay que invertir el orden de la justicia, eliminando los privilegios. Creo que estamos comenzando esta tarea".

ES EL MOMENTO DE AVANZAR



¿No cree, presidente, que declarar sus intenciones socialistas es algo prematuro en la actual situación venezolana y latinoamericana en general? ¿No es una apuesta política muy alta?

"Es posible que lo sea, no me creo dueño de la verdad. Pero mi instinto político me dice que es el momento de formular este planteamiento. Desde el punto de vista del cálculo electoral algunos buenos amigos y compañeros me han dicho que no era oportuno. Que mejor habría sido esperar las elecciones de 2006 y después de ganarlas, hacer ese planteamiento. Pero yo no veo la situación de esa manera. Los tiempos políticos no coinciden necesariamente con los tiempos electorales. De aquí a un año hay un siglo. El tiempo es relativo, ya lo demostró Einstein. Creo que es el momento. Cuando ves reverdecer los campos, es el momento de abonar para que broten las sementeras. Cuando vemos lo que está ocurriendo en América Latina, sobre todo en América del Sur, el gran debate que hay en Brasil, en Uruguay, y los gobiernos que impulsan cosas nuevas, cuando se mira lo que ha pasado en Ecuador y en Bolivia, también en Venezuela por supuesto, en Centroamérica y el Caribe... Pero el epicentro está en América del Sur. A este rebrote popular y democrático hay que darle sustancia ideológica. ¿Y cuál es? Yo respondo, desde mi conciencia política, que es la vía socialista. En Venezuela lo he puesto de la siguiente manera: estamos en una transición y como decía Gramsci, que muera lo que tiene que morir y que nazca lo que tiene que nacer. Una transición que me atrevo a llamar 'democracia revolucionaria', un término que tampoco es mío sino del poeta cubano Roberto Fernández Retamar. Habla de eso en una entrevista de 1992 que leí -cuando estaba preso- en un libro, América Latina, marca registrada, del chileno Sergio Marras. Fernández Retamar habla del bolivarianismo y la democracia revolucionaria. He retomado ese término para caracterizar el tipo de democracia que empuja como una caballería, que abre puertas y se impregna de pueblo. Es una fase de transición hacia el socialismo. Esta dirección está mucho más clara en Venezuela. Si hace cuatro años me hubieras preguntado: ¿Chávez, hacia dónde vamos?, quizás mi respuesta no habría sido tan precisa, aun cuando a la que estoy dándote todavía le falta muchísima precisión. Te habría dicho, como tantas veces lo dije: aquí está la Constitución Bolivariana, este es el proyecto. Ahora creo que vamos rumbo al socialismo. La democracia revolucionaria hay que irla orientando hacia el socialismo.

Eso ha generado aquí una dinámica por abajo, muy interesante. Pdvsa (Petróleos de Venezuela S.A.), por ejemplo, está discutiendo ese tema al interior de la empresa con ese líder extraordinario que es el ministro de Energía y Petróleo, Rafael Ramírez, un muchacho que fue formado en ese movimiento Ruptura del que te hablé. Pero los funcionarios de mi gobierno con formación marxista no se atrevían a hablar de socialismo. Yo les he dado luz verde. Ahora hasta la Asamblea Nacional habla de socialismo. Ha sido como una liberación, se vuelve a hablar de un tema tabú. El chantaje mediático era muy pesado: si te declarabas socialista, te decían trasnochado, troglodita, dinosaurio. Ahora no, el socialismo anda en la calle y hasta algunos empresarios declaran que no les asusta. ¡Magnífico! Habrá que oir sus razones, respetarlas y discutirlas. Los militares hablan de revolución y socialismo, y discuten esos temas. Creo que es muy positivo. Y yo asumo la responsabilidad que me cabe en este proceso. Tenemos que estudiar y debatir mucho. Ojalá podamos hacer pronto un evento internacional sobre socialismo y conocer así distintas opiniones y experiencias".

VIEJO Y NUEVO SOCIALISMO



Hay cosas del viejo socialismo, presidente, que fracasaron. Por ejemplo, la concepción de partido, la ausencia de participación real del pueblo en las decisiones, la falta de pluralismo, el estatismo absoluto de la economía, el bajo perfil de los derechos humanos, de las libertades públicas y de la libertad de expresión, etc. ¿Qué diferenciaría al socialismo del siglo XXI de aquel socialismo que se derrumbó?

-"Tienes razón, alguien dijo que en realidad nunca hubo socialismo... Circulaba un chiste sobre Breznev u otro líder soviético que confidenciaba a un amigo: ojalá que aquí no llegue nunca el socialismo.

Ahora bien, entre los elementos que pudieran definir el socialismo del siglo XXI yo diría que el primer rasgo es el moral. Hay que comenzar por ahí, por la conciencia, por la ética. El Che escribió mucho de la moral socialista. Desde la visión del mundo que cada cual tenga, debemos recuperar el sentido ético de la vida. Sin duda lo que digo tiene mucho de cristianismo: 'Amaos los unos a los otros' o 'Ama a tu prójimo como a ti mismo'. En realidad se trata de eso: de la solidaridad con el hermano. Luchar contra los demonios que sembró el capitalismo: individualismo, egoísmo, odio, privilegios. Creo que por ahí habría que comenzar. Es un trabajo de todos los días, una tarea cultural y educativa de largo aliento. En Venezuela hemos comenzado a debatir ese aspecto y es muy positivo. Es un arma en la lucha contra la corrupción, un mal que es propio del capitalismo. Empresas y empresarios corrompidos, negocios oscuros, funcionarios corruptos, movidos sólo por la ambición. Aunque también la corrupción se ha dado en el socialismo ese fenómeno tiene una raíz capitalista, es la ambición de riqueza. El socialismo debe defender la ética, la generosidad. Bolívar fue un ejemplo: abandonó todo por ser útil a su país. Hay que recordar también a Cristo y lo que dijo al hombre rico que quería ir al cielo: vende todo lo que tienes y repártelo entre los pobres. El hombre se puso a llorar porque no era capaz de hacer eso. Fue entonces cuando Cristo lanzó aquella frase 'será más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja que un rico entre en el reino de los cielos'.

En la línea política uno de los factores determinantes del socialismo del siglo XXI debe ser la democracia participativa y protagónica. El poder popular. Esto es un elemento político definitorio que contrasta con aquello del partido único o centrar todas las decisiones en el partido. Hay que centrar todo en el pueblo, el partido debe estar subordinado al pueblo. No al revés".

PLURALISMO POLITICO



¿Un sistema político pluralista que permita participar a diferentes sectores? ¿Un poder popular real?

-"Claro que sí, una democracia participativa y abierta.

En lo social, el socialismo debe conjugar igualdad con libertad. Una sociedad de incluidos, de iguales, sin privilegios, sin esta abismal diferencia entre extrema riqueza y extrema pobreza. En lo económico: un cambio del sistema de funcionamiento metabólico del capital. Este es un tema complejo de tratar. Aquí hemos iniciado experimentos como el impulso al cooperativismo y al asociativismo, a la propiedad colectiva, a la banca popular y núcleos de desarrollo endógeno, etc. Se trata de dejar atrás la lógica de funcionamiento perverso del capitalismo. Son válidas muchas experiencias como la autogestión y cogestión, la propiedad cooperativa y colectiva, etc. Estamos poniendo en marcha un ensayo de empresas de producción social y unidades de producción comunitaria. Eso está recién naciendo pero ayudará a definir un modelo teórico. Le da también una connotación especial: no se trata de un grupo de intelectuales escribiendo un libro de dos mil páginas. Práctica y teoría deben marchar en paralelo".

VISIÓN DE AMÉRICA LATINA



¿Cómo analiza usted la situación actual en América Latina? ¿Cree que el imperio tratará de generar conflictos para desestabilizar gobiernos rebeldes como el suyo?

-"Estábamos preparados para la reacción internacional que ahora estamos sintiendo. Ya no sólo en el caso de Venezuela, sino también de Brasil. El caso de ese país y el escándalo que se ha desatado por la corrupción, sin que esto suponga benevolencia con la corrupción, me huele que no tiene sino un objetivo: debilitar al gobierno de Lula, tratar de chantajearlo. Tengo mucha fe en que Lula, un extraordinario líder, va a salir de esta situación tan difícil. Está la posibilidad de que Brasil se sume de manera determinante al nuevo camino que hoy necesitan los pueblos de América Latina. En Argentina también vemos un proceso complejo: permanentes ataques de sectores de la oligarquía criolla al gobierno, ataques internacionales, etc. Vemos lo que pasa en Bolivia, en Ecuador, en Uruguay. En fin, en este enfoque sobre la situación latinoamericana, que ni siquiera pretende ser un análisis, diría que tenemos razones para estar optimistas. Lo que pasa en México y las perspectivas de un gobierno distinto se suma a esa visión. Los que estamos al frente de algunos procesos en América Latina, ya sea desde el gobierno o de movimientos políticos y sociales, debemos diseñar el mapa no sólo estratégico sino también táctico y de trabajo. En esto tenemos un vacío y creo que es necesario que con pensadores y líderes de distintos países conformemos un equipo con capacidad de hacer propuestas que impacten esta realidad. Como seguir impulsando TeleSur, por ejemplo. Petrosur, Petroamérica, el Banco del Sur, la Universidad del Sur, proyectos de integración que no pueden quedar sólo a nivel de gobiernos. Si no les damos contenido de participación popular, serían, como decía Bolívar, 'repúblicas aéreas', castillos en el aire".

-La suya, presidente, es una visión optimista sobre el futuro de América Latina.

"Sí, es optimista y te digo el porqué. Uno tiene varios años, bueno tu tienes más que yo, Manuel..."

Sí, pero yo no he gobernado...

"...Yo he tenido esa oportunidad desde hace seis años y medio. Y uno puede comparar. Han ocurrido muchas cosas no sólo en América Latina. Si vas a la India, ves algo distinto a lo que había hace cinco años. Vas por Europa y hay cosas nuevas que están ocurriendo. Son señales que indican nuevos tiempos. No puede ser una casualidad que se enciendan estas señales en Europa, en Asia, en América Latina. En Africa también. He leído una noticia que revela la preocupación del imperio norteamericano: un plan de apoyo militar a países africanos. Mira lo que está pasando en Iraq... Son señales muy alentadoras a pesar de que acepto lo que dices. Las batallas que vendrán serán muy duras. Pero si en alguna ocasión hubo una oportunidad de avanzar y alcanzar importantes victorias en la dirección histórica que nos hemos fijado, si en algún momento fue oportuno avanzar, es ahora, ahora y aquí. Punto Final, que ha pasado 40 años en esta batalla, tendrá otros 40 años más para luchar y ojalá publicar lo que aquí estamos intuyendo y soñando"

(*) Luis Miquilena, de larga trayectoria en la Izquierda venezolana, terminó sumándose al golpe de Estado del 11 de abril de 2002



(*) Alfredo Peña, de origen comunista, se convirtió en implacable opositor desde el cargo de alcalde mayor de Caracas, que perdió en las elecciones de octubre del año pasado



(*) Gustavo Cisneros, dueño de Venevisión. Uno de los amos de la prensa en Venezuela y de la TV en América Latina. (N. de PF)



(Publicado en "Punto Final" Nº 598, 19 de agosto, 2005)


VOTO DE CHILENOS EN EL EXTERIOR

<hr><h1><u>VOTO DE CHILENOS EN EL EXTERIOR</h1></u>

Santiago de Chile, 28 de Septiembre 2005
Crónica Digital/PL


El gobierno envió al Parlamento con carácter de urgencia un proyecto de ley que otorga derecho a voto a cerca de un millón de chilenos residentes en el exterior



La medida, que involucra a 857 mil nacionales registrados por la cancillería,no alcanzaría empero a concretarse antes de las elecciones parlamentarias y presidenciales previstas para el 11 de diciembre próximo.

"Hay que permitir que los chilenos que viven en el extranjero puedan ejercer ese derecho a sufragio en las elecciones presidenciales, que ya no fueron éstas, pero serán las siguientes (el 2009)'', dijo Ignacio Walker, ministro del Exterior.

Según el censo más reciente de la cancillería, la mitad de los chilenos residentes fuera del país viven en Argentina, y el resto, en orden decreciente, en Estados Unidos, Suecia, Canadá y Australia.

De los 857 mil, unos 370 mil nacieron fuera de Chile, y para ellos se aprobó recientemente una ley que les concede la nacionalidad chilena, sin que pierdan la otra ciudadanía que puedan tener
.

Aunque la Cámara de Diputados tiene 30 días para discutir el proyecto y otro plazo similar el Senado, resultaría imposible por los requisitos burocráticos que la iniciativa entre en vigor antes de diciembre.

El proyecto ha sido sistemáticamente resistido por los partidos de la extrema derecha, porque consideran que la gran mayoría de los chilenos residentes en el exterior salieron durante la dictadura y serían potenciales votantes de la izquierda.

Walker insistió, sin embargo, que de esa comunidad sólo el 12 por ciento abandonó el país por razones políticas, aunque estas cifras son cuestionables. Decenas de miles debieron salir al exilio después del golpe militar y muchos no han retornado."


“EDUCACIÓN Y NEOLIBERALISMO”

<HR><h1><u>“EDUCACIÓN Y NEOLIBERALISMO”</h1></u>

Estimados (as) amigos (as):

El Centro de Estudios de la Modernidad desde América Latina tiene el agrado de invitarlos al panel que desarrollará en el Foro Social de Educación titulado "Educación y Neoliberalismo", donde expondrán:

- Hervi Lara (Investigador CEMDAL, Filósofo):
"La reforma educacional".
- Renato Espoz (Investigador CEMDAL, Ingeniero Comercial, Filósofo): "Educación, ¿al servicio del mercado o de la persona?".
- Andrés Monares (Investigador CEMDAL, antropólogo:
"Fundamentos del la educación utilitaria".
- Carlos Valenzuela (Genetista Univ. de Chile):
"Genoma humano y educación"
.

El panel se desarrollará el sábado 1 de octubre de 15:00 a 16:30 horas en el Liceo A-4, Matucana 73, sala 3A, tercer piso (Metro Quinta Normal).

Esperando contar con su valiosa presencia, le agradecemos cooperar a la difusión de este evento.

CEMDAL

Más informaciones sobre el Foro de Educación en :
www.forosocialchileno.cl/educacion


¿POR QUÉ CHILE SE LLAMA CHILE?

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Lo que faltaba. Si el 86% de los chilenos desconoce qué ocurrió el 18 de septiembre de 1810, muchos más son los que no tienen noción alguna sobre el origen de la palabra ‘Chile’. ¡No saben ni donde están parados, iñó!



Por Antonio Valencia
La Nación de Chile - 25 de septiembre de 2005



“¡Cresta! ¿Me va a creer que no tengo ni la menor idea?”. El vozarrón de El Temucano, Tito Fernández, surca con fuerza el aire. “Pa’ qué le voy a andar con cuentos. Nací en un país que se llama así, donde mi papá y mi mamá, además del colegio, me enseñaron que así se llamaba, ¡pero nunca me dijeron por qué!”, narra el folclorista antes de echar mano a la leyenda.

“Allá en el sur siempre escuché que el nombre viene del grito de los triles, un pájaro que por las tardes vuela emitiendo un sonido que suena como ‘chile’. No sé si será así, porque los españoles llegaron por el norte, no por el sur”, se defiende Tito Fernández, cuyo su verdadero nombre, por cierto, es Humberto Waldemar Asdrubal Baeza Fernández.

No está del todo lejos El Temucano de la versión onomatopéyica (palabras que imitan sonidos) que explica el origen de tan breve vocablo para tan larga faja de tierra. Igual dato maneja el poeta y músico Mauricio Redolés. “Había una tierra donde los pájaros gritaban ¡chile, chile! Más no sé. Siempre me quedó dando vuelta esa historia”, resume.

El drástico intelectual Armando Uribe se inclina por otra vertiente. “Por lo que he leído, en aimara, significa “donde se acaba la tierra”. El nombre le habría sido dado incluso antes que llegaran los españoles. El caso es que hasta acá era difícil llegar desde el norte por tierra o por mar”, apunta el empedernido fumador.

Debate etimológico



Por qué Chile se llama como se llama es un misterio que los historiadores han intentado resolver. No extraña que el común de los chilenos no sepa ni con mediana certeza el origen de la palabra. Menos cuando una encuesta reveló que el 86% desconoce que el 18 de septiembre es feriado porque en 1810 se celebró la Primera Junta Nacional de Gobierno.

La etimología de la palabra Chile, según describen los diccionarios de la materia, apuntan que procede del quechua o aimará “chilli”, que significa “confín”, pues así los incas llamaban a la parte sur de su imperio. Los textos también dan cuenta de otro detalle: existe en Arequipa, ciudad del sur de Perú, un río llamado “Chili”, cauce que dio origen a Chile como la región que estaba al sur de dicho afluente.

En el portal de Educar Chile, organismo que cuenta con el aval del Ministerio de Educación, enseña otro significado a la voz incásica asignada a la meridional
zona. “Almagro comienza su expedición hacia el sur, hacia las tierras que los incas llaman Chili o Tchili, que en quechua significa frío o nieve”, se lee en la página web.

Hay más versiones, pero, para tranquilidad de El Temucano y Redolés, en el siglo XVIII, Abate Molina, autor del ‘Compendio de la historia geográfica, natural y civil de Chile’ asegura que Chile vendría del vocablo “trih o chih”, palabra con que los aborígenes nombraban a un pájaro con manchas amarillas en sus alas. En ese mismo siglo, el cronista Diego de Rosales apuntó que era el nombre de un cacique del valle del Aconcagua.

Como fuere -está claro- con Chile nadie tiene la última palabra.


DE INÉS SUÁREZ A LUCÍA HIRIART

<hr><h1><u>DE INÉS SUÁREZ A LUCÍA HIRIART </h1></u>

Lucía Hiriart de Pinochet

por Pablo Huneeus
www.pablo.cl



La historia la hacen mujeres y la escriben hombres. Entonces, va quedando en la memoria el testimonio puramente masculino, —peleas de gallos, líos de sacristanes, reyertas de gorilas— sin sopesar la mano femenina en el devenir.

Es el caso de las biografías de Pinochet Ugarte escritas antes de destaparse la olla que, junto a su esposa, tenía a fuego lento en el banco Riggs de Washington. Toda su gestión cambia a luz del peculio que juntaron los dos mientras detentaban el poder, tanto que en términos de racionalidad económica se puede pensar que su afán por mantenerse en la jefatura del Estado más allá de 1974, responde a la natural tentación de arrasar con pata y caldo.

¿De dónde si no, sacar tanta enjundia para la cazuela? Si a los tres meses del golpe de 1973 dice el capitán general, a igual que San Martín luego de la batalla de Maipú, “misión cumplida” y se va a casa para permitir así el normal desenvolvimiento de las instituciones ¿tendría, Lucía Hiriart Rodríguez 27.9 millones de dólares en 128 cuentas de trece países?

Dicho saldo disponible, en contante y sonante, es lo necesario para comprar sus buenos 3.000 autos ó 1.500 viviendas básicas. Añádase al recocido la cantidad de fundos, departamentos, y parcelas de agrado, junto al exclusivo station BMW de $51.857.800.- y demás super autos, que el ministro de fuero Sergio Muñoz Gajardo detectó como de su propiedad. Todo, hasta la fecha, libre de impuestos.

Es en la batalla de Maipú —5 de abril de 1818— que Chile alcanza su independencia, pues es ahí que el ejército patriota, venido de Argentina al mando del general José de San Martín, derrota al ejército realista comandado por el español Mariano Osorio y que contaba para la ocasión con los regimientos Burgos e Infante, de alta tecnología bélica, fogueados en las guerras napoleónicas. La estrategia desplegada por San Martín, avezado en guerras europeas, sumada, por cierto, a la valentía del soldado criollo, resultó ganadora. En agradecimiento por ayudar a liberarnos del dominio extranjero los chilenos, encabezados por el propio O’Higgins, le ofrecieron el mando supremo de la nación



Aunque se la estaban dando en bandeja, —nada le impedía armarse de alguna hacienda expropiada a los realistas— San Martín rehusó. Era un hombre decente. También era decente O’Higgins, quien, en lugar de apernarse a rajatabla, supo abdicar a tiempo de dar paso a la democracia.

Y en esta búsqueda de precedentes al caso Riggs, recorremos nuestra historia sin encontrar ningún gobernante o “primera dama” que haya dejado La Moneda millonario en dólares. Hay una fibra moral, sin duda, que mantiene las manos del mandatario lejos del erario nacional, pero también ocurre que dadas las instituciones de la república —libertad de opinión, elecciones, renovación periódica de la autoridad, etc. — no hay la ocasión que hace al ladrón. “El poder corrompe, el poder total corrompe totalmente,” dijo el historiador Lord Acton (1834—1902).

LOS CARAPÁLIDAS



Ni los gobernadores coloniales, que se sepa, amasaron fortuna en el ejercicio del cargo, hasta que llegamos en ese recorrido a otro momento donde se combina el poder absoluto de un mandamás con el aura de una mujer impetuosa.

Allá en el siglo XVI, luego de que el mozárabe Al Magreb (Almagro) fracasara en su intento de sojuzgar el país, el hidalgo castellano Pedro de Valdivia (1500—53) es la cabeza visible de la expedición que en enero de 1540 sale de Cuzco hacia “un valle que se dice Chile”. Cabeza visible decimos porque en ausencia de su legítima esposa, Marina de Gaete, a la sazón en España, él engancha a una costurera remendona, Inés Juárez o Suárez (1507—80), que andaba por ahí tentando suerte.

Es la única mujer de la expedición, la primera de raza blanca en pisar Chile. Es ella quien organiza la intendencia, como se llama a la logística que no tuvo Almagro ni hubo en Antuco: mantas para cruzar la cordillera, charqui para todos, yodo para las heridas, además de pollos, cerdos y semillas de maíz y trigo para tener a futuro qué comer.

Su intuición femenina la lleva a aconsejar, en base a datos de las machis aymará, una ruta a través del desierto de Atacama en función de las norias existentes. Su sentido práctico, en cambio, la impulsa a entronizar a su amado Valdivia en el poder absoluto. Su socio, Sancho de la Hoz, al exilio, Michimalongo encadenado, garrote para los rebeldes y nada de elecciones ni democracia de ningún tipo.

Fámula de armas tomar, el 11 de septiembre de 1541, mientras el conquistador se encontraba en Con- Cón, ella, con un hacha para despostar chanchos decapita a siete insurgentes, salvando con ello Santiago de la sublevación general desatada contra el régimen.

"—Si yo fuera jefa de gobierno, sería mucho más dura que mi marido, —declaró en 1984 la entonces primera dama de la nación, Lucía Hiriart de Pinochet, cuando su esposo, el gobernante de facto Augusto Pinochet, detentaba el máximo poder en Chile.” (BBC Mundo)

Pero es en la reconstrucción, donde resalta el papel de la primera “primera dama”. Santiago entero ha sido incendiado, los pocos caballos se los robaron los indios, los cultivos fueron arrasados, las casas en el suelo, el ambiente hostil, son todos militares, con poca o nula experiencia en economía doméstica. Es ella quien “junta un pollito con otro pollito”, da de comer en una olla común, salva un puñado de trigo de los escombros y aprovecha el verano para tejer frazadas. De otro modo, mueren todos de hambre.

O sea, al puñado de carapálidas que vino del norte a la miel, ella les infunde la bravura que sólo Dulcinea despierta en el ingenioso hidalgo. En reconocimiento por su inspiradora labor, Valdivia le concede varias encomiendas de indios (ganaderías) que la habían de convertir en la dama más rica del hemisferio sur.

Por cierto, malagradecida cómo es la gente, pronto el Cabildo la denuncia a la justicia de ejercer una influencia perniciosa en el gobierno, de perpetrar apropiaciones indebidas de oro y de consolidar feudos a su nombre.

De hecho, la “Acta de Acusación” que Pedro de Villagra le entregara al Virrey de Lima el 12 de octubre de 1548 empieza por reclamar que: “En Atacama, llevando la jornada de Chile, el Gobernador (Valdivia) dio muerte a un soldado que se llamaba Escobar porque Inés Suárez se quejó de él.”

Más adelante: “que todo el tiempo que ha estado en esta tierra, ninguno tenía cosa propia, porque el oro que en todas las demoras (minas) se ha sacado, lo ha tomado…que de tres partes de tierra tiene el Gobernador las dos, e Inés Suárez y Alderete la otra.”

LA NUEVA CLASE



“— ¡Maricón, maricón!, —gritaban voces femeninas.

—Carlos, hay unas trescientas mujeres allí abajo. Le han dicho al conserje que quieren entregarme una carta— dijo Sofía. Estaba sorprendida por la presencia de sus amigas. Eran las esposas de generales de primera línea del Ejército.

—¡Gallina, Gallina! —vociferaban fuera. En la acera se oyó un repiqueteo seco. Como granizo. Eran perdigones de maíz que las mujeres arrojaban contra la casa.”

Eso fue el 21 de agosto de 1973, durante una manifestación que perpetraron mujeres de militares frente a la residencia del Comandante en Jefe del Ejército, general Carlos Prats y su esposa Sofía Culbert, según testimonio recogido por Javier Maravall Llagues en “El ideario de mujer bajo la dictadura militar (1973-1990)”. (www.pensamientocritico.cl)

Prats, era un férreo defensor del orden constitucional y ya había controlado anteriores asonadas castrenses como el “tanquetazo” del 29 de junio. Pero a los tres días del “mujerazo”, ante la incontenible presión del fascismo en faldas, el viernes 24 de agosto debió renunciar. El presidente Salvador Allende nombra en su lugar a Pinochet Ugarte Comandante en Jefe, quien a las dos semanas, el martes 11 de septiembre de 1973, desata el golpe militar por el cual asume, en reemplazo de la república, el poder total.

Al comienzo, el rol de su cónyuge fue discreto, no se notó mucho su presencia en los asuntos de Estado ni se supo de ella. Hasta se dijo que para el golpe la familia de Pinochet se había refugiado fuera del país. Pero a poco andar su aguda voz en la tele, su ubicua presencia en actos oficiales, sus ampliamente reportadas giras por el país y su control de organizaciones de base, la van convirtiendo en el quinto, sino el primer, integrante de la Junta Militar de Gobierno (Ejército, Armada, Fuerza Aérea, Carabineros y el poder femenino).

Marca hasta el estilo del período. Sus lujosos abrigos, elaborados peinados y blusas de seda van dando la pauta de una moda, basada en la boutique “Click” de Providencia, que pronto reemplaza la onda “artesa” de tiempos de la Unidad Popular y se expande como reguero de pólvora por la comunidad militar



La nueva clase de mujeres, promovida por los aumentos de sueldos de sus maridos, está de fiesta. Toque de queda para que vuelvan temprano al redil, discurso pro familia, proscripción del que ose separarse, orden. Fiesta entonces por inauguración, aniversario, o cumpleaños. Actos por la primera piedra, cocktails por esto o lo otro, banquetes, te de señoras y cenas de gala proliferan en el barrio alto de la capital. Son fiestas triunfales, de mucho vestido brilloso y collar de perlas, siendo siempre el momento culmine del champagne en copa de Baccarat, la llegada de Su Majestad.

Nueva moda y nueva arquitectura también. Con los salvadores de la patria llega la modernidad, y del estilo acogedor tipo casa colonial, se pasa a la estética “funcional” de líneas rectas y superficies marmóreas tipo “Casa de los Presidentes” en Lo Curro (hoy Club Militar).

Merecida penitencia por un sueño popular desbordado, restauración del orden público innecesariamente cruel o de dudoso gusto en su estética, son temas que hasta sus más leales partidarios consideran conversables. Pero saber del dineral acumulado por la comparsa del show ha provocado el efecto de la luz solar sobre el escenario de anoche: se ve todo distinto. ¿Cuál era entonces su verdadero leitmotiv? ¿La patria, el bien común? ¿Fue por eso que mandaron matar a doscientas cinco personas al año? ¿Actuaron solos?

La investigación del juez Muñoz apunta a la complicidad flagrante del Citibank y el Banco de Chile ¡otra vez las huellas del sistema financiero en el lugar del crimen! Pero, ¿y toda la red de colaboradores de la ocupación militar?

Habiéndose descubierto que doña Lucía es una de las mujeres más ricas del país, historiadores y novelistas han de investigar su rol en empujar a Pinochet más allá del sentido común, en endurecer su régimen hasta el rigor mortis y sobre todo, en secuestrar por tantos años nuestra libertad.

Copyright Pablo Huneeus