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MIRANDO AL SUR - augusto alvarado


EL REY CRESO

<hr><h1><u>EL REY CRESO </h1></u>

por Pablo Huneeus
www.pablo.cl



Ante la muerte por cáncer de Andrónico Luksic Abaroa, el cuarto hombre más rico de América Latina y 132 en el ranking mundial (4.200 millones de dólares), y el derrumbe por corrupción del general de ejército que también se hizo millonario en dólares, una mano amiga me abrió un pasaje de Heródoto (Siglo V antes de nuestra era)



Es el capítulo XXX del primero de “Los Nueve Libros de la Historia”, donde Solón, arconte de Atenas, compara al rey Creso con un patriota.

“El deseo de contemplar y ver mundo, hicieron que Solón partiese de su patria y fuese a visitar al rey Amasis en Egipto, y al rey Creso en Sardes. Este último le hospedó en su palacio, y al tercer o cuarto día de su llegada dio orden a los cortesanos para que mostrasen al nuevo huésped todas las riquezas y preciosidades que se encontraban en su tesoro.

Luego que las hubo visto y observado prolijamente por el tiempo que quiso, le dirigió Creso este discurso:

— Ateniense, a quien de veras aprecio, y cuyo nombre ilustre tengo bien conocido por la fama de la sabiduría y ciencia política, y por lo mucho que has visto y observado con la mayor diligencia, respóndeme, caro Solón, ¿Entre tantos hombres, has visto alguno completamente dichoso?

Creso hacía esta pregunta porque se creía el hombre más feliz del mundo. Pero Solón, enemigo de la lisonja y que solamente conocía el lenguaje de la verdad, le respondió:

— Sí señor, he visto a un hombre feliz, Tello, el ateniense.

Sorprendido el rey, insta de nuevo.

— ¿Y por qué motivo juzgas a Tello el más venturosos de todos?

— Por dos razones, señor, —le responde Solón, —una, porque floreciendo su patria, vio prosperar a sus hijos, todos hombres de bien, y crecer a sus nietos en medio de la más risueña perspectiva; y la otra, porque gozando en el mundo de una dicha envidiable, le cupo la muerte más gloriosa, cuando en la batalla de Eleusina, que dieron los atenienses contra los fronterizos, ayudando a los suyos y poniendo en fuga a los enemigos, murió en el lecho del honor con las armas victoriosas en la mano, mereciendo que la patria le distinguiese con un monumento nacional en el lugar mismo donde murió.”

Copyright Pablo Huneeus


APELLIDO, ETNIAS E HILO NEGRO

<hr><h1><u>APELLIDO, ETNIAS E HILO NEGRO</h1></u>

Prof. Pedro Godoy P.
Centro de Estudios Chilenos CEDECH



En breve nota publicada en la prensa el 22.09 se informa "los señoríos étnicos, que buscaban su libertad y estaban hartos de los incas, se unieron a los españoles y formaron así un ejército masivo de la conquista". La opinión se atribuye a la historiadora María Rostworowski cuya obra desconozco. Sin embargo, nada nuevo añade a lo ya investigado. Dicho de modo folklórico: esa experta estaría inventando de nuevo el hilo negro. Sin embargo, se debe impedir que, en virtud de la hipnosis que, seguramente, generará un apellido como el suyo, se comience a citarla como autoridad. Lo cierto es que no solo en el Incanato, sino en todo el Nuevo Mundo las mesnadas ibéricas se imponen y no sólo por el caballo, la pólvora y el acero, sino porque se apoyan en conglomerados amerindios. Estos acuden -como en toda guerra en procura del botín- y también para sacudirse de opresiones centenarias. Solo muy tardíamente -y en función del elemento mestizo- las etnias originarias podrán ensayar un Frente Amplio. El mérito corresponde a Túpac Amaru dos siglos después de Cajamarca.

Es frecuente -en función del huracán indigenista- imaginar el mundo precolombino como compacto. Todo lo contrario: aquello fue ultraheterogéneo en la esfera racial, lingüística, religiosa y en grados de desarrollo sociopolítico. El Imperio Azteca oprimía -desde la meseta del Anáhuac- a toda la periferia. Esa situación permite a Hernán Cortés que se le acoja como libertador. Por centenares acuden guerreros aborígenes a operar como soldados de Carlos V. Francisco Pizarro aprovecha la guerra civil de naturaleza dinástica entre "huascaristas" y "atahualpistas" para imponerse sobre un Estado que no opera al estilo asirio, sino a la usanza romana. El mismo Pedro de Valdivia dispone de tropa picunche en su guerra contra Arauco. Son esos milicianos nativos quienes detectan y aniquilan la ofensiva lautarina en la ribera del Mataquito y el mismo cacique Michimalonco muere en Tucapel apoyando a España. Los mapuches carecen de simpatía porque se les juzga invasores trasandinos. Lautaro mismo -culturalmente mestizo- no logra generar un bloque orgánico para oponerse a la ocupación hispánica.

No sólo destacamentos de guías, flecheros e informantes reclutan los conquistadores, sino también duchos intérpretes. Aprenden castellano y operan como nexos entre los que llegan y los que están. Son el equipo de auxiliares conocidos como "lenguaraces". La guerra de Conquista misma cubre un periodo breve. Eso de los tres siglos de resistencia que opone la Araucanía no pasa de ser un mito, pues a poco andar las autoridades de la Nueva Extremadura y los caciques mapuches suscriben pactos -de potencia a potencia- de no agresión y auxilio mutuo. El mestizaje masivo -fenómeno antropológico jamás visto en esa proporción- añadirá otro factor de complejidad a un mundo nuevo que origina la irrupción de España -y por cierto- Portugal en América. Este Bicentenario -anunciado para el 2010- no se refiere a su gestación, sino a su ruptura con Madrid. Curiosamente esa Independencia no la plasman los descendientes de los conquistados, sino los biznietos de los conquistadores. Los indígenas permanecen leales a Fernando VII y los mestizos, ya mayoría, son apenas espectadores y "carne de cañón".


FELIPE HERRERA: IX ANIVERSARIO

<hr><h1><u>FELIPE HERRERA: IX ANIVERSARIO</h1></u>

Busto en homenaje
a Felipe Herrera Lane


Prof. Pedro Godoy P.
Centro de Estudios Chilenos CEDECH


Sorprende que CEDECH invoque la figura de Felipe Herrera. Apenas se le visualiza como un tecnócrata cepaliano y -como si fuese poco- Presidente del BID. Sin embargo, hay datos ignorados que se necesita dar a conocer. Como funcionario de la II Presidencia de Ibáñez -posteriormente Ministro de Hacienda- prepara en Buenos Aires el Tratado chilenoargentino de Complementación Económica que suscribirán el general Ibáñez y el mandatario argentino. De entonces hasta siempre será un criptoperonizante. Aun más, ya en 1945 electo Presidente de la Federación de Estudiantes de Chile adhiere al Partido Socialista. En esa tienda se adscribe a la tendencia aprista que se expresará en el Partido Socialista Popular que adhiere a la III posición apoyando el ibañismo. No es infalible en sus escogencias, adscribiéndose –sin mayor espíritu crítico- a Allende. Representando a La Moneda de entonces postula a la rectoría de la Universidad Nacional. Cosecha una contundente derrota. El derrumbe de la UP lo sorprende marginal. Ello no es óbice para que se refugien en su hogar la viuda e hijas de Allende. En ese instante un gesto de esa naturaleza significaba atropello e incluso -no se exagera- la ejecución sumaria.

Los 17 años de exilio interior los aprovecha Herrera en continuar publicando sus obras. Todas con un sesgo notoriamente bolivariano. No menos de una veintena de títulos entrega a la imprenta. Antes –como se recordará- el Presidente Eduardo Frei Montalvo le encarga –junto a Julio Antonio Mayobre, Carlos Sanz de Santa María y Raúl Prebisch- un proyecto de Mercado Común Latinoamericano. Desde el BID fundará el Instituto para la Integración de América Latina INTAL con sede en Buenos Aires. Sabemos –y casi no es necesario que se nos recuerde- que la iniciativa freísta se marchita por efecto de la ilusión despertada por la Alianza para el Progreso y la gravitación, en la cúpula del PDC, de los kennedianos. Aun más, ese centro académico padeceré hasta hoy de celulitis burocrática en su estructura y de sofisticación “confundiológica” en lo que investiga y difunde. No obstante, Herrera ya excluído de funciones públicas apoyará la candidatura de Haya de la Torre al Nobel de la Paz de Haya. Ello en 1979 al conmemorarse el centenario de la Guerra del Pacífico. Aplaude la Declaración de Ayacucho y el Acta de Charaña que apuntan a poner fin al encapsulamiento de Bolivia. Apoyará –sin reservas- a la Casa Rosada en Malvinas y, después, la mediación vaticana que resuelve la querella del Beagle.

En ese 1982 –pese ya a estar enfermo- apoyará a quienes han resuelto institucionalizar sus inquietudes y concurre a la fundación del Centro de Estudios Chilenos CEDECH nacido –en lo inmediato- al calor de la gesta del Atlántico austral e influido por el CEDEA que pilotean en Buenos Aires personeros como Alberto Guerberof . Será hasta su fallecimiento Presidente Honorario. Su mérito consiste en sostener –en el contexto de un socialismo criollo- la bandera latinoamericanista. Nos explica que, como representante del BID, favorece los proyectos carreteros, energéticos, industriales y mercantiles de tipo poliestatal que supusieran modalidades de integración. Al mismo tiempo en su docencia como catedrático en la Facultad de Derecho y como asesor de CEDECH proporciona fundamento económico a la tesis unionista. En lo sociológico no da un paso atrás e igual que Ramos identifica al Nuevo Mundo indoibérico como “una gran nación deshecha”. Al regresar el país a la “democracia diet” no es considerado por el nuevo orden y, peor, es olvidado.

Su producción intelectual es copiosa. Apenas se citan algunas de sus obras: “Nacionalismo latinoamericano”, “América Latina integrada”, “Nacionalismo, regionalismo e internacionalismo”, “Latinoamérica: viejas y nuevas fronteras”, “Comunidad latinoamericana de repúblicas: presencia de Chile” son testimonio de un ideario sostenido y de una campaña permanente. No es posible equipararlo a un Haya de la Torre que es pionero en plasmar una doctrina y más que eso intentar una orgánica continental antimperialista. Tampoco es comparable a Manuel Ugarte con su genio profético. Su estatura e irradiación debe cotejarse con la república en que nace y en la cual anheló un rol protagónico que no alcanza porque el destino le es adverso. Quizás en virtud de esas expectativas hizo concesiones evitando compromisos mayores. No obstante, su trayectoria y labor ameritan que lo consideremos –por sobre la lápida de olvido que vuelcan sobre su memoria los democipayos de turno- un adelantado de esa chilenidad raigal e irradiante que, en el ayer profundo, representan O’Higgins y Vidaurre. Hoy lo homenajeamos a horcajadas del IX aniversario de su deceso.


MARCELO QUIROGA SANTA CRUZ

<HR><H1><U>MARCELO QUIROGA SANTA CRUZ</H1></U>

Marcelo Quiroga Santa Cruz

Estimados amigos/as:

Les envío a Uds. adjunto, el programa de las jornadas "Pasado y presente de la democracia y el socialismo en Bolivia: Homenaje a Marcelo Quiroga Santa Cruz", las que se realizarán, en su primera fase, en la Facultad de Economía de la UNAM, los próximos 11 y 12 de octubre.

Quedan invitados a presentar también, hasta fines de noviembre un texto final, mismo que formaría parte de una memoria a publicar en La Paz-Bolivia por la editorial Plural.

Saludándolos con mi mayor consideración, quedo atento a la comunicación de Uds.

Hugo Rodas Morales

PASADO Y PRESENTE DE LA DEMOCRACIA Y EL SOCIALISMO EN BOLIVIA: HOMENAJE A MARCELO QUIROGA SANTA CRUZ



Lugar: Auditorio “Narciso Bassols”, Facultad de Economía, UNAM, CU.

Fechas: 11-12 de octubre de 2005, de 10:00 a 13:00 hrs.

Auspician: Facultad de Economía (FE) y Centro de Estudios Latinoamericanos (CELA, Facultad de Filosofía y Letras) de la UNAM.

Coordina: Hugo Rodas Morales
(profesor-investigador FCA-UNAM).

PROGRAMA

Primera sesión: martes 11 de octubre, 10:00 hrs.

Literatura y periodismo

Proyección de videos: “Marcelo” (documental sobre Quiroga Santa Cruz) y ”Fusil, metralla, el pueblo no se calla” (documental sobre masacres de febrero y octubre 2003).

Modera: Norma de los Ríos (Coordinadora CELA, FFyL)

Expositores: Roberto Bardini (periodista, BAMBÚ PRESS).
Mauricio Gil (CELA-FFyL).
José Steinsleger (periodista, LA JORNADA).
Felipe Zermeño (FE).

Segunda sesión: miércoles 12 de octubre, 10:00 hrs.

Defensa de los recursos naturales y socialismo. Proyección de videos:

Entrevistas sobre Quiroga Santa Cruz y “Aunque se caiga el cielo: la lucha de los movimientos sociales en Bolivia” (documental sobre coca, agua y gas).

Modera: Antonio Ibarra (Secretario General, FE)

Expositores: Jorge Isaac Egurrola (FES-Acatlán).
Ana María Rivadeo (FES-Acatlán).
Hugo Rodas (FCA-UNAM).
Ignacio Sosa (CELA-FFyL).


"PETRÓLEO, ESTADO Y SOBERANÍA"

<hr><h1><u>&quot;PETRÓLEO, ESTADO Y SOBERANÍA&quot; </h1></u>

Editorial Biblos y la Biblioteca Nacional lo invitan a la presentación del libro:


PETRÓLEO, ESTADO Y SOBERANÍA
Hacia la empresa multiestatal latinoamericana de hidrocarburos de Federico Bernal*



Martes 4 de octubre, a las 19 - Biblioteca Nacional
Auditorio Jorge Luis Borges - Agüero 2502

Con la intervención de

Daniel Carbonetto (Diputado Nacional)
Prof. Eric Calcagno (h) (Economista y periodista)
Ing. Exequiel Espinosa (Presidente de ENARSA)
Dr. Pérez Mancebo (Presidente Interven SA - PDVSA en Argentina)
Teniente General Roberto F.Bendini (Jefe del Estado Mayor del Ejército Argentino)
Arq. Julio Miguel de Vido (Ministro de Planificación Federal)



* Lic. Federico Bernal (1974), bioquímico y biotecnólogo, egresado de la UBA. Bisnieto del Ing. Enrique M. Hermitte, descubridor del petróleo en la Argentina, el 13 de diciembre de 1907.

Agradecemos su presencia y la difusión del encuentro.
Mariana Casullo
Prensa - Editorial Biblos
www.editorialbiblos.com
mariana@editorialbiblos.com


“ILUMINADOS POR EL FUEGO”

<hr><h1><u>“ILUMINADOS POR EL FUEGO”</h1></u>

UNA PELÍCULA DAÑINA



Por Claudio Chávez

La Guerra de Malvinas no ha sido un buen ejemplo de estrategia militar, hubo peores. Ni siquiera podría ser considerada una opción internacional recomendable, quedaban otros caminos por explorar. Sin embargo a la hora de un repaso histórico lo peor que se puede hacer con aquella gesta es promover su denigración y descalificación.

El odio y el desprecio a las Fuerzas Armadas, sentimiento arraigado en minúsculos sectores intelectuales argentinos, no pueden cegar de forma tal, que impida comprender los intereses generales del país más allá de quienes lo gobiernan.

La película Iluminados por el Fuego que pretende abordar aspectos de esta guerra cae en errores imperdonables e inmerecidos. Incorpora a su guión condimentos superficiales y hueros, propios, del pensamiento progresista: algunos gramos de alma justiciera comprometida con los valores universales de la humanidad doliente, y sensiblería barata, como resaltar la juventud inexperta de soldaditos, arrancados brutalmente de las faldas de sus madres por la prepotencia cuartelera.

Sorprende este último discurso, atento a que Director y guionista son firmes defensores de los combatientes del 70', tan jóvenes como los de Malvinas.

Sin embargo pareciera que la corta edad en los 70 fuera garantía de pureza, entrega desinteresada y justicia ¡al fin y al cabo eran jóvenes idealistas valientes y aguerridos!, empero, en Malvinas los párvulos devienen en niños inexpertos, temerosos y bautismales.

¡Francamente hay que tener el alma torcida para sesgar la mirada de esta manera!

Los jóvenes, a criterio de estos intelectuales, pueden asimilar, adultamente, la teoría del foco y la lucha armada en aras de vagas sociedades igualitarias. Ahora, cuando se trata de la defensa de la patria, de valores vinculados a la soberanía y a nuestra historia se transforman en niños de pecho a los que hay que proteger como si fueran de cristal.

Tristán Bauer, Director y co guionista, junto a Bonassso, nos brindan una versión de la guerra tan injusta como incorrecta, tan infantil como atrabiliaria, tan anti argentina como inhumana.

Es, tan solo, un perfil más de la ola desmalvinizadora. No proponen nada nuevo. Apenas una retahíla de monsergas como:

Los intentos de perpetuación en el poder por parte de la Dictadura Militar, que al lograr una resolución decorosa del problema de las islas zafarían de la responsabilidad política del golpe del 76'.

La insistencia sobre mal trato a los jóvenes soldados por parte de una oficialidad perversa que desarrolla el orden cerrado en medio del campo de batalla, negándose a ver en ellos, a noveles guerreros sino a "tagarnas" muertos de miedo y frío.

Finalmente la idea de que nada patriótico, digno y altruista puede partir de esas Fuerzas que aniquilaron lo "mejor" de nuestra juventud.

Así las cosas, la película transita en una medianía que, con notables esfuerzos técnicos, no alcanza a sobrecoger al espectador. Al menos conmigo no lo han logrado.

Iluminados por el Fuego es una excusa, vil e insincera, para denigrar lo mejor del alma argentina: la entrega sin cortapisas al destino común expresado, en este caso, en la defensa irrestricta de la soberanía territorial y también cultural, por parte de unas Fuerzas Armadas plagadas de contradicciones, de jóvenes soldados cuyas vidas trascendían a la heroicidad, de intelectuales que interpretaron las circunstancias y de un pueblo que acompaño la situación.

Frente a esta patraña se hace preciso recordar que en historia no se juzgan las razones ocultas y personales de tal o cual hombre o gobierno, sino la importancia y el valor de la acción misma. Se evalúa, sólo, la justicia o injusticia de los hechos.

¿Qué importancia tiene para la historia la factura moral de sus personajes? ¿Acaso nobles y loables labores no han sido llevadas adelante por hombres y mujeres de vida personal dudosa? ¿Y tremendas crueldades por personajes impolutos y admirables por su conducta cotidiana?

¿Con que ética juzgamos a los militares, a los políticos, con la misma con la cual juzgamos, a los sacerdotes, los médicos o las maestras jardineras?

Por otro lado ¿merecen condenarse todos los actos de las Fuerzas Armadas por su incalificable error con el golpe de Estado del 76'. ¿Es posible tanta ligereza de análisis? ¿Todo se hace mal o todo se hace bien?

Veamos lo que quiero significar, nuestra historia está cargada de ejemplos, compartamos uno.

El General Lavalle tuvo un desempeño excepcional en la Batalla de Riobamba, inflingiéndole una formidable derrota al Ejercito español. Algunos años después, en plena guerra civil porteña, ordenará el fusilamiento de Dorrego y la matanza de gauchos e indios en el interior de la provincia. ¿Alguna de estas acciones anula a la otra?

Para ser más preciso ¿su conducta criminal contra hermanos de provincia y enemigos políticos opaca u oculta su patriotismo?

Como decía un entrañable humorista "una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa".

Por una se lo condecorará y por la otra pagará. ¡Así de sencillo!

Por otro lado y a mí entender lo más grave y desolador del film es negar o restar mérito a la heroicidad de las jornadas. Lo aseguro, convencido de mis palabras, por haber sido Director de la única escuela secundaria para excombatientes, por dónde pasaron a lo largo de cinco años doscientos de ellos y conozco de lo que escribo.

Entiéndase bien lo que quiero señalar. No me refiero a la valentía y al coraje personal que unos exageraron y otros carecieron, apunto a la heroicidad de la gesta.

Es que Director y guionista encerrados en su hermético mundo ideológico remiten todo a lo individual y se les escapa lo trascendente.

Bauer y Bonasso con esta película devastan la estructura emocional del guerrero. Al desvalorizar o minimizar la gesta pulverizan su moral y el sentido de sus actos. Con los argumentos ofrecidos por la película ¿de que sirvió haber estado allí? ¿A qué tanta muerte y tristeza?

En su pretendida reivindicación de los excombatientes lo único y perverso que logran es abandonarlos inermes, desnudos y desolados.

Huérfanos de razones y vacíos de heroicidad ¿qué queda de ellos? Bauer y Bonasso corrompen de esta manera el acto más generoso, más extraordinario, más voluminoso en la vida de los individuos y de los pueblos, como es el sacrificio y la entrega por una causa común, como es la Patria.

De aquí al suicidio hay un paso muy corto.


JORGE JORDÁN

<hr><h1><u>JORGE JORDÁN</h1></u>

En la foto, Patricia Verdugo

UNA MUERTE, UN SILENCIO



por Patricia Verdugo

El Mostrador
- 20 de Septiembre del 2005

Hay suicidios que provocan conmoción nacional. Basta con que dos diarios instalen la noticia en la portada y pasa a ser tema obligado en La Moneda. Ocurrió con el coronel Barriga en enero pasado. El ex agente de la DINA puso fin a su vida y la derecha pinochetista decidió que podía usar el “evento” en su proyecto de obtener impunidad. Para eso transformó el hecho en noticia de primera plana, anotando como causal de la trágica decisión los “eternos” procesos judiciales.

El comandante en jefe del Ejército suspendió sus vacaciones, vistió uniforme y se presentó a dar condolencias a la familia Barriga, rodeado de cámaras. El presidente de la Corte Suprema anunció que los casos de derechos humanos debían cerrarse en seis meses. Y las voces políticas, por doquier, lamentaron la desgracia.

Hay suicidios, en cambio, que se lloran en silencio.

Sólo 35 años tenía Jorge Jordan y decidió terminar con su vida el día del cumpleaños de su padre: 15 de septiembre. Casi toda su vida vivió en proceso, un “eterno” proceso en búsqueda de verdad y justicia. Tenía apenas tres años cuando vio a su padre por última vez en la cárcel de la Serena.

Allí estaba el doctor Jorge Jordan Domic (29 años), prisionero político traído desde Ovalle.

Se había presentado voluntariamente a las nuevas autoridades militares cuando su nombre fue requerido por bando militar. Esperaba enfrentar un consejo de guerra, ya convocado para el 18 de octubre de 1973, cuando pasó por La Serena el general Sergio Arellano Stark y su “caravana de la muerte”. Fue asesinado dos días antes.

El doctor Jorge Jordan Domic –hijo del entonces director del Hospital Siquiátrico de Santiago, doctor Jorge Jordan Subat- no tuvo derecho a juicio. No tuvo derecho a funeral. No tuvo derecho a una tumba donde su mujer y sus dos pequeños hijos pudieran rezar y poner flores. Se transformó en un detenido-desaparecido.

Su hijo mayor decidió partir de este mundo dejando un solo mensaje invisible: la fecha 15 de septiembre. Arrastró una vida de dolorosas contradicciones, sin saber de la historia real de su padre hasta que ya fue un joven, amparado por una madre que creyó que el silencio protegería a sus hijos durante la dictadura.

Pero no hubo protección posible contra el dolor. Más aún. Buscó, de adulto, la compañía amorosa de otra doliente: Javiera, la hija de Miguel Enríquez. Y fue ella la que halló, al despertarse, su cuerpo meciéndose como una campana.

Una campana que tañe a duelo. Por todos los hijos de las víctimas...

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Patricia Verdugo es periodista


MUJERES DE CALAMA

<h2><hr><u>MUJERES DE CALAMA</h2></u>

por Patricia Verdugo (*)

El Mostrador – 27 de octubre de 2004

Ya hay varios libros sobre ellas, incluyendo el del español Gervasio Sánchez. Hay también una canción de Víctor Manuel que proclama la heroica gesta de la “mujer de Calama”: casi veinte años recorriendo el árido desierto de Atacama, en el norte de Chile, buscando en la arena una señal de la tumba clandestina donde sepultaron a sus hombres.

Calama es una ciudad pequeña, construida a dos mil 500 metros de altura y al alero de la mina de cobre de Chuquicamata, la mina a tajo abierto más grande del mundo. La rodea el desierto más seco del mundo. Dos récord de la geografía que conforman el escenario para otro que habla sobre la crueldad humana.

La tragedia ocurrió el 19 de octubre de 1973. A Calama llegó ese día la misión militar ordenada por el general Pinochet. Veintiséis prisioneros políticos fueron sacados de la cárcel y –sin mediar condena de tribunal militar- fueron asesinados. Con las manos amarradas con alambre de púas, fueron masacrados con “corvos” (un grueso cuchillo curvo) y luego ráfagas de metralleta. Los asesinos cargaron los mutilados cadáveres en un camión y enfilaron quince kilómetros desierto adentro. Allí cavaron una gran fosa y los sepultaron clandestinamente. Lo cierto es que los asesinos –oficiales de Ejército- dejaron la tarea a soldados rasos que debieron beber mucho aguardiente para embotar la conciencia.

La esposa de Domingo. La hermana de José. La hija de Alejandro. La madre de Rafael. Las mujeres de Calama -madres, esposas, hijas, novias- clamaron por años en los vientos del desierto y golpearon puertas de regimientos y tribunales. Hasta que al iniciarse la transición en Chile, en 1990, dieron con la fosa casi vacía. Sólo algunos huesos indicaban que allí fueron enterrados esos veintiséis hombres justos para transformarse en detenidos-desaparecidos. Diez años después, en el 2001, un informe oficial del Ejército reveló el nuevo crimen. Para evitar que fueran hallados algún día, el general Pinochet había ordenado exhumar los cuerpos y lanzarlos al mar.

Al conmemorarse 31 años de la tragedia de Calama, se inauguró el Memorial a las Víctimas. En la impresionante construcción alrededor de la fosa, las columnas evocan a cada asesinado con placas de metal grabadas con sus nombres. Allí estuvieron las mujeres de Calama, rodeadas de los nietos que sus hombres no llegaron a conocer. La pregonera fue voceando cada nombre. La campana lanzó un tañido por cada uno, un tañido que parecía lamento y que resumió más de tres décadas de dolor y peregrinaje por el desierto.

No hubo autoridades de gobierno en la ceremonia, pese a que el Ministerio de Interior colaboró con fondos para la construcción. Los representantes locales del Presidente Lagos recibieron la instrucción de no asistir. ¿Razón? La placa central redactada por las mujeres de Calama indica que los asesinos pertenecían al Ejército de Chile. No aceptaron eufemismos.

Hace 31 años que las mujeres de Calama esperan justicia. El caso judicial de la “caravana de la muerte” sigue en manos del juez Juan Guzmán, luego que el 2001 debió sobreseer al general Pinochet por “demencia senil”. Una demencia que encubrió una “razón de Estado” para garantizar impunidad al otrora poderoso dictador. Allí siguen, en el banquillo de los acusados, los altos oficiales –encabezados por el general Sergio Arellano Stark- que formaron parte de la “caravana de la muerte”. Y las mujeres de Calama, en su heroica gesta de lealtad, despliegan la paciencia que enseña el desierto en la espera de sentencia.

(*) Patricia Verdugo es periodista y autora del libro “Los zarpazos del puma”.