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MIRANDO AL SUR - augusto alvarado


"LOS SECRETOS DE MACHUCA"

<h2><hr><u>&quot;LOS SECRETOS DE MACHUCA&quot;</h2></u>

La nueva película de Andrés Wood recrea el Chile de 1973. Elogiado en el Festival de Cannes y con excelentes críticas en España, el filme destaca por su impecable reconstrucción de la época al relatar la amistad de dos niños de sectores sociales opuestos en los días finales de la Unidad Popular. Durante cinco meses previos al rodaje, un equipo investigó el período para retratarlo con fidelidad.

Por Rodrigo Miranda – La Tercera – Santiago de Chile – 25-07-2004

Como si el azar le jugara una broma, en septiembre del año pasado el director Andrés Word terminaba de filmar su cuarta película Machuca cuando asomó esa incontenible /vorágine/ de cientos de imágenes, documentos y testimonios que marcó la conmemoración de los 30 años del golpe de Estado.

Para la ambientación de la cinta, que revive la Unidad Popular desde el punto de vista de dos niños, un equipo realizó una investigación de cinco meses previo al rodaje. Más de 10 personas revisaron archivos de partidos políticos y entrevistaron a diferentes personajes que vivieron los años 70 o algunos que guardaron el exiguo material que sobrevivió a la censura del régimen de Augusto Pinochet.

Obviamente se encontraron con respuestas negativas y puertas que se cerraron. Pero el director se había autoimpuesto la tarea de reflejar la estética del período a toda costa y con lujo de detalles: se mandaron a hacer boletas de la época, los semáforos se pintaron de amarillo y los buzones postales de rojo, pues el color fue cambiado después de 1973 por "subversivo".

También se borraron digitalmente los teleféricos del cerro San Cristóbal y las fechas de vencimiento de tarros de leche condensada, que los protagonistas saborean en una de las escenas.

"De pronto aparecieron todas las imágenes que tanto nos había costado recopilar y que nos hubieran ahorrado todo ese trabajo. Eso es lo emocionante de Machuca. Fue una película hecha desde la memoria", explica el director de arte, Rodrigo Bazáes.

Película autobiográfica

El sondeo en la memoria colectiva de la historia reciente y su raíz autobiográfica se convirtieron en los elementos que transformaron a Machuca en la película más personal del director de Historias de Fútbol, El Desquite y La Fiebre del Loco.

Al final, la recreación de época se convertirá en telón de fondo para una historia que no se centra en el debate ideológico de su tiempo, sino en la amistad entre dos niños de familias que se ubicaban en bandos opuestos en el Chile de 1973. Gonzalo Infante (Matías Quer) y Pedro Machuca (Ariel Mateluna) son dos colegiales de 11 años que viven en Santiago, el primero en un barrio acomodado y el segundo en un humilde campamento.

El padre McEnroe (Ernesto Malbrán), director de una institución religiosa de enseñanza privada, decide realizar un experimento de integración en el elitista Colegio Saint Patrick e incorpora a alumnos provenientes de familias de escasos recursos, con el apoyo de parte de los apoderados.

El sacerdote tiene la firme decisión de que las diferentes clases sociales aprendan a respetarse, como un ejemplo en medio de un clima social de abierto enfrentamiento. Es así como Machuca se convierte en compañero de curso de Infante y entre ellos surge una amistad, que termina abruptamente después del 11 de septiembre.

Word, como alumno del Colegio Saint George, participó en un programa de integración similar y quiso reflejar esa experiencia en la trama. Sin embargo, la película no se rodó en los lugares reales y se usaron los patios y algunas salas del Campus Oriente de la Universidad Católica, junto al frontis del Internado Manuel Barros Arana.

En la toma de Peñalolén

La labor más ardua fue limpiar Santiago de elementos contemporáneos a través de efectos digitales o directamente en los lugares de filmación. De las secuencias en exteriores se sacaron aires acondicionados, señales de tránsito, semáforos, alumbrado eléctrico, letreros de alarmas de seguridad, antenas de celulares y hasta las cunetas amarillas, ya que antes no se pintaban.

Una de las escenas más impactantes también fue recreada virtualmente: dos aviones Hawker Hunter -hoy fuera de funcionamiento- atraviesan el cielo, por sobre las cabezas de Gonzalo Infante, uno de los pequeños protagonistas, y el personaje de Silvana (Manuela Martelli), una niña de una población que ayuda a su padre a vender banderas chilenas y de partidos políticos en manifestaciones. La inocencia de los pequeños no les permite advertir que esos aviones se dirigen a bombardear a La Moneda.

Las tomas en campamentos se filmaron en algunas calles de la ex toma de Peñalolén y poblaciones de Lo Barnechea. También fueron intervenidas en posproducción para quitarles toda seña de modernidad.

Al contrario, para despertar la nostalgia en el espectador muchos de los elementos de utilería son reales. Los pupitres -de color café y con un hoyo para el tintero- del colegio donde ocurre la historia se consiguieron en escuelas de provincia, ya que en Santiago los productores no encontraron. A su vez, en tiendas de anticuarios lograron comprar las antiguas gomas escolares de dos colores, cuadernos fiscales con el escudo chileno en la tapa y los lápices grafito amarillos.

En una ocasión, incluso, husmeando por casualidad en una fábrica, la vestuarista Maya Mora se topó en una bodega con los últimos rollos de la tela original con que se fabricaba la desaparecida chaqueta colegial sin solapa y de grueso paño azul.

"Se mandaron a hacer cigarrillos, vasos, fósforos, pajitas para tomar bebiba y los botones de los vestuarios. Pero la recreación de época debería volverse invisible. Trabajamos para que tuviera naturalidad y gozara de verdad", explica el director de arte.

Con la Brigada Ramona Parra

Una de las dificultades mayores fue llevar al color la imaginería de la época de la UP, que a través de la documentación aparece sólo en blanco y negro. Para lograr el verismo deseado, uno de los fundadores de la Brigada Ramona Parra, Alejandro "Mono" González, se integró a Machuca como realizador escenográfico.

Entre otras labores, el ex brigadista asesoró las secuencias de concentraciones y manifestaciones políticas confeccionando las pancartas, lienzos y carros alegóricos.

"Recreamos hasta la forma en que desfilaban los diferentes sectores políticos. Las concentraciones de izquierda las filmamos en calles cercanas al Paseo Bulnes y las de derecha, en la zona del ex Congreso Nacional", recuerda "Mono" González, quien tras el golpe no se exilió y se mantuvo clandestino hasta 1980.

Y agrega: "Ahora me tocó hacer letreros del Partido Nacional, aunque en general la derecha usaba más la bandera chilena como emblema, y hasta de Patria y Libertad. Una ironía de la historia".

Machuca, cuyo presupuesto se acerca al millón de dólares (recibió 54 millones de pesos del Fondart), se estrena en Chile en agosto y llega precedida de los excelentes comentarios que recibió en su paso por España, donde se exhibió en el circuito comercial, y en la Quincena de Realizadores del último Festival de Cannes.


LOS POBRES SABRÁN POR QUIÉN VOTAR

<hr><u><h2>LOS POBRES SABRÁN POR QUIÉN VOTAR</u></h2>

Por Ernesto Cardenal
Rebelión http://www.rebelion.org
15 de agosto de 2004

En América Latina está ocurriendo una nueva Revolución: la de Venezuela. Es una Revolución silenciada, y la mayoría de la población latinoamericana la ignora, porque así lo han dispuesto los grandes medios de comunicación mundiales, que están en manos de los consorcios internacionales (y también los grandes medios de comunicación venezolanos, que están en las mismas manos). La Revolución de Venezuela va en contra de sus intereses, y por eso, en el mundo no se habla de ella. Cuando los grandes medios de desinformación mencionan a Venezuela tan solo hablan de oposición, o tratan de ridiculizar y caricaturizar la figura del presidente Chávez, y nunca dicen que hay una Revolución.

Hay una Revolución muy seria en Venezuela, y lo más grave que tiene para el imperio norteamericano es que es una Revolución bolivariana. Nada menos que retomar el sueño de Bolívar de la unificación de América Latina. Cuando Chávez bregó, con mucho ahínco, en la Asamblea Nacional, ante la oposición de muchos, por cambiarle el nombre al país, hasta que por fin logró que se aprobara el nuevo nombre de "República Bolivariana de Venezuela", pudo pensarse que se trataba de un capricho o un empeño banal: pero la verdad es que ese cambio llevaba una intención oculta: la de un plan de unificación de América Latina. Bolívar ha sido en Venezuela un culto nacional y un mito: el presidente Chávez tuvo la audacia de convertir el sueño de Bolívar en un proyecto político y un programa de gobierno.

Chávez, junto a otros gobernantes, está tratando de que el mundo deje de ser unipolar y se convierta en multipolar. Con la intención, también, de que uno de los nuevos polos sea América Latina. De ahí que tenga en contra al imperio norteamericano. Tan sencillo como eso.

El 80% de la población venezolana son pobres y es de esperar que voten por su Revolución que es la de los pobres, y no por los intereses contrarios a ellos mismos, que son los intereses de la clase privilegiada. En muchos países los pobres votan en contra de sus intereses, y a favor de quienes los explotan, como ha pasado en Nicaragua y también en Venezuela en tiempos anteriores; pero ahora en Venezuela hay una Revolución que les ha abierto los ojos. Hay más de un millón de personas recién alfabetizadas, hay muchos miles de venezolanos que antes no podían ingresar en la universidad y ahora han ingresado, muchos que no recibían ningún servicio médico y ahora lo reciben. Y esos sabrán por quién votar.

A la oposición le costó mucho reunir las firmas que ha reunido, después de que se le anularon millares de firmas de muertos, extranjeros, menores de edad y cédulas falsas, y me parece que no podrá lograr muchas más. La dirigencia de los partidos de oposición es la dueña de los grandes medios de comunicación y de los grandes negocios, y no tienen un programa de gobierno ni ningún líder carismático y, según estoy informado, las encuestas revelan que Chávez tiene una popularidad muy grande y un alto voto a su favor.

Algo que todos deben reconocer es que este proceso que se está viviendo en Venezuela se apega a las normas constitucionales. Y fue este gobierno quien impulsó las reformas constitucionales que han puesto en las manos del pueblo el poder de destituir a sus gobernantes. Algo insólito en el mundo y un ejemplo de democracia inigualable.

El gobierno expresó su decisión de acatar el fallo del Consejo Nacional Electoral, cualquiera que este fuera. La oposición, en cambio nunca, ha dicho que lo acataría si fuera en su contra. La oposición tendrá ahora que abandonar toda idea golpista, y atenerse a los métodos democráticos a los que no estaba acostumbrada. "El camino es la paz" como ha dicho Chávez.

Habrá que crear Comités de Solidaridad con Venezuela en todas partes del mundo, como los creamos para la Revolución de Nicaragua, y donde tuvimos uno de los comités más activos fue en Venezuela, del que era presidenta María Teresa Castillo, y uno de sus dirigentes José Vicente Rangel. Recuerdo el espectáculo conmovedor de las calles de Caracas llenas de miles de estudiantes haciendo colectas para Nicaragua, en una campaña simbólicamente llamada: "Un Bolívar para Nicaragua". Y el lugar donde se debe trabajar más la solidaridad es en EE.UU. Es el pueblo que tuvo más solidaridad para las causas de Nicaragua y de El Salvador, y es el pueblo más solidario del mundo cuando se logra que supere la desinformación a que lo tienen sometido. Hay que hacer que el pueblo norteamericano sea el principal aliado de la Revolución de Venezuela.

A la par, también hay que crear la solidaridad latinoamericana, de todo el continente bolivariano, actualmente también desinformado. Hay que hacer que los escritores e intelectuales latinoamericanos que aún no se han acercado a la Revolución bolivariana, comiencen a hacerlo, visiten Venezuela, vean con sus ojos lo que se está haciendo, asistan al “Aló Presidente”.

El encuentro de intelectuales que va a ocurrir en Caracas es algo muy importante. He asistido a los dos anteriores "En Defensa de la Humanidad", el que se celebren en México, cuando fue fundado, y el siguiente realizado en Asturias. En ellos hemos defendido la Revolución de Venezuela, así como la de Cuba, y muchas otras causas justas del mundo, de esa manera vamos logrando que los pueblos abran los ojos. No podemos combatir la información (desinformación) de las transnacionales frontalmente porque no contamos con sus medios, solo podremos hacerlo con la guerra informal, con la guerra de guerrillas. Y ese tipo de encuentros y de divulgaciones, son las armas minúsculas pero efectivas con que se cuenta, por ejemplo, Internet es una forma de guerrilla.

Es muy importante también que este nuevo encuentro sea en Venezuela, que es un país donde se juega el destino de América Latina. Y para los latinoamericanos defender a Venezuela es defendernos a nosotros mismos.


POEMAS DE MARINO MUÑOZ LAGOS

<h2><hr><u>POEMAS DE MARINO MUÑOZ LAGOS</h2></u>

Por Osvaldo Wegmann

Se dice con mucha propiedad que Chile es un país de poetas; que posee los más notables vates del continente, y exhibimos con orgullo dos Premios Nobel de Literatura, Gabriela Mistral y Pablo Neruda, que han obtenido el codiciado galardón, honrando así a Chile, después de largos años cultivando con gran acierto el difícil género de la poesía, su poesía, que ha trascendido mucho más allá de las fronteras de la Patria y es conocida en diversos continentes.

Magallanes no está ausente de esta inquietud, del cultivo de esta manifestación de un arte hermoso y difícil, que ha producido también valores, algunos de los cuales son conocidos en el resto del país y hasta en el extranjero. Tal es el caso de Marino Muñoz Lagos, incluido en varias antologías y en revistas chilenas y vencedor en concursos nacionales e internacionales, como el de Mendoza, Argentina, celebrado hace algunos años.

Marino Muñoz Lagos no sólo se preocupa de su arte, sino que se ha interesado por la labor de los demás poetas de la región, tomando a su cargo la responsabilidad de seleccionar la producción de treinta poetas que figurarán en la "Antología Poética de Magallanes", que se publicará este año con el auspicio de la Sociedad de Escritores de Chile, Filial Magallanes, y con el aporte económico de la Ilustre Municipalidad de Punta Arenas, gracias a la comprensión e interés del Alcalde Jorge Vega Germaín.

Marino Muñoz Lagos es maestro de escuela, prematuramente jubilado que dedica sus horas libres a la lectura y al cultivo de las letras. Escribe siempre y selecciona, con severo espíritu autocrítico. Y esto lo hace desde hace mucho antes de que lo conociéramos hace poco más de medio siglo y se crió en el norte, en su pueblo natal que recuerda en sus poemas, donde habla de los volantines de la infancia, de los trompos, de la lluvia y de los trenes. Estudió pedagogía en Victoria y se tituló de maestro. Ejerció algunos años en Antofagasta, que siempre recuerda en sus escritos y se vino a Punta Arenas cuando frisaba poco más de veinte años, destinado a la Escuela Fiscal Nº 1. Era un muchacho delgado, de enrulada cabellera rebelde, que usaba una gabardina clara. Era alegre y animoso, extrovertido, sobre todo para exteriorizar su entusiasmo. Muy pronto se hizo de amigos, de muy buenos amigos, que aún conserva y fue acogido en los diarios, donde publicó sus poesías y colaboraciones en prosa, una prosa poética sin rebuscamientos, que tiene armonía y musicalidad. De aquella época es también el soneto "Mi chomba marinera", que celebramos tanto y que no aparece en ninguna de sus obras.

El poeta publicó cinco libros: "Un hombre asoma por el rocío", en 1940; "El solar inefable", en 1953; "Dos cantos", 1955; "Los rostros de la lluvia", 1970 (Premio Municipal de Poesía en Santiago), y ahora este "Entre adioses y nostalgias", que acaba de editar en los talleres de Hersaprint. De su producción recordamos con agrado sus poemas "Canto de amor desde un banco de escuela" y "Retrato vivo de mi padre muerto", que nos impresionaron hondamente. "Entre adioses y nostalgias" está dividido en dos partes: "Rosa de Lagos" y "Trenes hacia el olvido". La primera está dedicada a recordar a su madre, nunca olvidada, a quien visitaba todos los años en Talcahuano: "La primavera comenzaba"/ cuando la muerte floreció/ en tu rostro - dice - Te ibas como fuiste/ madre pequeña y tenue/ abierta como una ventana/ desde donde se divisa/ el caer de la lluvia".

En otro de los poemas de este libro, el poeta expresa: "Y te fuimos naciendo los hijos/ de pueblo a pueblo/ rostros que tú acogías/ con la ternura triste de la lluvia del sur/ entre relámpagos y ríos caudalosos/ y castillos de madera/ que aromaban con su aliento/ las estaciones ferroviarias". Otros títulos son: "La gran ciudad", "De asombros y ternuras", "Casa de madera", "Lo que nunca vuelve", "Nuestras manos" y "Adiós oceánico".

En "trenes hacia el olvido" (libro segundo), le canta a la estación ferroviaria abandonada: "Ayer no más fue el centro/ de la pequeña aldea, el caudal/ de noticias y canciones/ de rostros y canastos/ de adioses y hasta siempres/. "Hoy llora sus tristezas/ junto e un tren que es como un barco/ naufragando en la niebla". Entre otros poemas destacamos "Compañero de banco", "El tren de las ocho"; "Otra vez el pan", "Volantín del ayer", "La muerte sobre el trébol", "Plaza de armas"; "La muerta más hermosa". Termina con "La mujer amada", donde escribe: "Soñamos el mañana/ de cantos en semilla/ Y tiernos floreceres/ igual que ayer/ cuando fuimos hermanos/ del pan y la alborada/ de la luz y los anchos caminos/ que recorren los ojos/ del hijo/ y la mujer amada".

En las solapas del libro se reproducen los más elogiosos juicios de escritores y críticos, sobre la labor poética de Marino Muñoz Lagos. Opinan Mario Bahamonde, Francisco Santana, Gonzalo Drago, Andrés Sabella, Nicomedes Guzmán y Carlos René Correa. Bella edición de más de 80 páginas, cuidadosamente impresa, está ilustrada con hermosísimos y significativos dibujos de ese gran artista y amigo de los escritores que es Pedro Olmos.

Celebramos la aparición de este quinto libro de Marino Muñoz Lagos, el poeta y amigo con quien, durante más de treinta años de amistad, hemos hablado tantas veces de literatura, en torno a una mesa cordial y frente a un vaso de vino. Con nosotros han estado también escritores de la importancia de Nicomedes Guzmán, su entrañable amigo, de Rubén Azócar, de Pablo de Rokha, y una vez también Pablo Neruda, que nos concedió el honor de compartir su mesa y nos entregó su autógrafo, en el viejo “Centro Austral".

La Prensa Austral, 6 de agosto de 1981 – Tomado de MilodónCityChaChaCha"


EL TRIUNFO DE VENEZUELA

<h2><hr><u>EL TRIUNFO DE VENEZUELA</h2></u>

La Jornada, México D.F. Martes 17 de agosto de 2004

Por Marcos Roitman Rosenmann

Venezuela: el “no” de la democracia



En Europa, salvo los partidos de la izquierda minoritaria, el resto, los llamados grupos parlamentarios progresistas, socialistas y la derecha liberal y conservadora, apoyaron sin reservas a la coordinadora del “sí” en el referéndum revocatorio al presidente Hugo Chávez. Desde un recién estrenado Rodríguez Zapatero en España, hasta Berlusconi, pasando por Putin, siguiendo por Blair en Gran Bretaña o el recientemente electo presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso. Todos ellos se comprometieron por activa o por pasiva con la campaña del “sí” y el “no” a la revocación del mandato.

En América Latina, con las mismas características que en Europa, la mayoría de los partidos políticos socialistas, demócrata-cristianos, socialdemócratas, liberales y conservadores con sus figuras más destacas, entre ellas Ricardo Lagos, Vicente Fox, Toledo o Uribe, se manifestaron en favor de sus aliados naturales, la coalición del “sí”. No faltaron personajes públicos como Vargas Llosa, Jorge Castañeda o cantantes como Alejandro Sanz caminando en la misma dirección. Igualmente, amigos en organismos internacionales de alcance regional o mundial han hecho un uso bastardo de éstos, al apoyar a la coordinadora del “sí”. No olvidemos tampoco las internacionales partidarias, los institutos o las fundaciones y el centro Carter o la internacional liberal, socialista o demócrata-cristiana que en su condición de observadores neutrales no han sido nada imparciales.

La voz lanzada por la coordinadora del “sí” para poder revocar al presidente Chávez de su mandato tuvo eco en políticos, banqueros, empresarios, artistas, e intelectuales que comparten esa visión del mundo de la gente que sabe vivir y juega al golf, el tercio rico solidario con la Venezuela aristócrata de isla Margarita y Canaima. Amigos de Carlos Andrés Pérez, Rafael Caldera o Cisneros, los Felipe González y Kissinger de la globalización. Fueron estos seres simbólicos quienes les facilitaron la cobertura para sus objetivos. Desde fondos hasta los medios masivos de comunicación social. Sin su concurrencia no sería posible apoyar el “sí” y presentar el posible triunfo del “no” como una manipulación en manos de un gobierno calificado de corrupto e ilegítimo. Si el “no” gana hay que cuestionar el proceso. Con este principio inician su campaña. Atado y bien atado. Si se pierde por poco, se puede llamar, en todo caso, a una negociación e incluso a negociar, cuando no a un empate técnico y en última instancia al desconocimiento de los resultados por fraude, ese es el peor escenario. La derrota por mayoría no entra en los planes de la oposición.

En Europa Occidental, América Latina y Estados Unidos los canales de televisión privados Tele Cinco, Televisa o CNN y las cadenas públicas manejadas por los gobiernos solidarios presentan al presidente de Venezuela como un iluminado. Un militar golpista del cual el pueblo venezolano se siente avergonzado, quiere desprenderse de él y retomar el camino extraviado en la borrachera de una elección irresponsable. Para completar esta imagen, los periódicos entran en liza. En España, país estratégico para la coordinadora del “sí”, sede internacional donde se planifica el bloqueo internacional hacia el gobierno de Chávez, antes con el beneplácito del gobierno de Aznar y hoy con la vista gorda del PSOE, “El País”, “El Mundo”, “El ABC” y “La Razón”, presentan una Venezuela devastada económica, política, social y culturalmente. Un populista trasnochado gobierna Venezuela. El caos, la inflación, el desempleo, la pobreza, la corrupción, la delincuencia, todos los males juntos y la peste en el poder. Fotos de caricatura y textos en consonancia. La imagen final: el necesario triunfo del “sí”. El pueblo venezolano está decidido a expulsar del palacio de gobierno a un presidente que se ha vuelto ilegítimo en el ejercicio del poder. Cualquier comentario en otro sentido se descalifica y considera proveniente del "chavismo político". Término que engloba, para sus detractores, a comunistas, anarquistas, violentos, lumpen proletarios, inconformistas, “hippies”, guerrilleros, militares, terroristas, populistas, anarquistas, castristas, resentidos y un largo etcétera de incalificables. Un conglomerado lo menos apropiado para lo que necesita la gran Venezuela del siglo XXI. Las cadenas privadas como la SER, COPE y ONDA CERO, dueñas de audiencia acompañan con sus programas. Sus comentarios siempre peyorativos hacia la figura del presidente de la República Bolivariana de Venezuela y los partidarios del “no”. Risas y mofas. Meses de preparación minuciosa. Iñaki Gabilondo, Luis del Olmo y otros líderes de audiencia radiofónica se prestaron en sus tertulias especiales invitando a quienes se les dijo para desinformar en una actitud que no corresponde a periodistas dizque independientes. ¿Pero algo ha salido mal?

Se quedan solos. El resultado es claro. En el plano publicitario, tanto como las armas de destrucción masiva que no existen, los votos del “sí” terminan por diluirse en el mayoritario voto “no”. ¿Y ahora qué? Para la oposición y la coordinadora del “sí”, el camino llegó a su fin. La derecha venezolana, las clases dominantes, su burguesía ha utilizado todas las estrategias posibles y siguió todas las direcciones. Desde el golpe de Estado hasta el referéndum revocatorio. Actuó desesperada y alocadamente. Ahora deja sin argumentos a sus amigos internacionales que dieron todo su aval y su prestigio en la lucha contra el “no”.

Derrotados estratégicamente, el siguiente paso es pedir tiempo muerto y solicitar una salida honrosa, reconocer su fracaso y retomar la senda del constitucionalismo. Lamentablemente quienes no son demócratas no pueden pensar como tales. Del otro lado, el triunfo del “no” es el triunfo de la democracia. Es el éxito de un pueblo que en su responsabilidad política mantiene la dignidad por encima de la mentira que trataron de construir deliberadamente aquellos que hoy deben sufrir públicamente el saberse descubiertos en su condición de mentirosos. Mantenerse alertas debe ser parte de este triunfo. No olvidemos que los cobardes se unen y conspiran juntos. Al fin y al cabo Felipe González pide la libertad de Pinochet y es amigo íntimo de Carlos Andrés Pérez, el mismo que llama a matar a Hugo Chávez.


EL TRIUNFO DE VENEZUELA

<h2><hr><u>EL TRIUNFO DE VENEZUELA</h2></u>

La Jornada, México D.F. Martes 17 de agosto de 2004

Por Tariq Alí

¿Por qué ganó Chávez?



La afluencia a las urnas este domingo en Venezuela fue enorme, ya que una gran mayoría del electorado votó en el referéndum revocatorio. La nueva Constitución de ese país concede a los ciudadanos el derecho de revocar el mandato del presidente antes que termine el término para el cual fue electo. Ninguna otra democracia occidental consagra este derecho escrito o no escrito.

Los oligarcas venezolanos y sus partidos, que se habían opuesto a esta Constitución en un referéndum (después de fracasar en derrocar al presidente Hugo Chávez mediante un golpe de Estado que contó con el respaldo de Washington y una huelga petrolera encabezada por una corrupta burocracia sindical), ahora la utilizaron para tratar de deshacerse del hombre que ha realzado la democracia de su país. Fracasaron. Por estentóreos que fueran sus gritos de angustia (y los de sus medios apologistas dentro y fuera del país), en realidad la nación entera sabe lo que ocurrió: Chávez derrotó a sus opositores en forma democrática por cuarta vez al hilo. La democracia en Venezuela, bajo la bandera de los revolucionarios bolivarianos, se ha abierto paso entre el corrupto sistema bipartidista favorecido por la oligarquía y por los amigos de ésta en Occidente.

Y este resultado se logró pese a la total hostilidad de los medios de propiedad privada: los dos diarios, así como los canales de televisión de Gustavo Cisneros y CNN, no hicieron intento alguno por disfrazar su crudo respaldo a la oposición. Algunos corresponsales extranjeros en Caracas se han convencido de que Chávez es un caudillo opresor y están desesperados por traducir sus fantasías en realidad. No proporcionan prueba alguna de presos políticos, ya no digamos de detenciones estilo Guantánamo o del despido de ejecutivos de televisión y directores de periódicos (como ocurrió sin demasiado escándalo en la Gran Bretaña de Tony Blair).

Hace unas semanas tuve una larga charla con Chávez en Caracas. Me quedó claro que lo que busca el presidente es nada menos que la creación de una democracia social radical, que intenta dar poder a los estratos más bajos de la sociedad. En estos tiempos de desregulación, privatización y del modelo anglosajón en el que la economía dicta la política, los objetivos de Chávez se juzgan revolucionarios, aun cuando las medidas propuestas no son diferentes de las del gobierno de Attlee en la Gran Bretaña de posguerra. Parte de la riqueza petrolera se utiliza en dar educación y salud a los pobres.

Poco menos de un millón de niños de las ciudades perdidas y los poblados más pobres reciben hoy educación gratuita; a 1.2 millones de analfabetos se les enseña a leer y escribir; la educación secundaria se ha puesto al alcance de 250 mil niños cuyo estatus social los excluía de este privilegio durante el viejo régimen; tres nuevos campus universitarios estaban en funciones en 2003 y se prevé completar otros seis hacia 2006.

En lo referente a salud, los 10 mil médicos cubanos que fueron enviados a ayudar al país sudamericano han transformado la situación en los distritos pobres, donde se han establecido 11 mil clínicas vecinales y se ha triplicado el presupuesto en ese rubro. Añádase a esto el apoyo financiero brindado a las pequeñas empresas, las nuevas viviendas que se construyen para los pobres, y una ley de reforma agraria que fue impulsada y aprobada pese a la resistencia tanto legal como violenta de los terratenientes. Hacia finales del año pasado se habían repartido 2 millones 262 mil 467 hectáreas a 116 mil 899 familias.

Las razones de la popularidad de Chávez se vuelven obvias. Ningún régimen anterior había notado siquiera la situación de los marginados. Y nadie puede dejar de notar que no se trata sólo de una división entre pobres y ricos, sino también en el color de la piel. Los chavistas tienden a ser de piel oscura, reflejo de su ascendencia esclava y nativa. La oposición es de piel blanca y algunos de sus más detestables partidarios llaman "mono negro" a Chávez. Incluso en la embajada estadounidense en Caracas se montó un espectáculo de títeres en el que un mico representaba al presidente. A Colin Powell no le causó gracia el chistecito y el embajador fue obligado a presentar disculpas.

El extraño argumento presentado esta semana en un editorial hostil en “The Economist”, de que todo eso se hizo para ganar votos, resulta extraordinario. Más bien ocurre al revés: los bolivarianos querían el poder para implantar verdaderas reformas. Es ridículo sugerir que Venezuela está al borde de una tragedia totalitaria. Los bolivarianos han mostrado increíble prudencia.

Cuando pedí a Chávez explicar su filosofía, contestó: "No creo en los postulados dogmáticos de la revolución marxista. No acepto que vivamos en un periodo de revoluciones proletarias; la realidad nos lo dice día a día. Pero si me dicen que por esa realidad no se puede hacer nada por los pobres, entonces respondo: 'En este punto nos separamos'. Jamás aceptaré que no pueda haber redistribución de la riqueza en la sociedad. Creo que es mejor morir en la batalla que mantener una bandera revolucionaria muy alta y muy pura, y no hacer nada... Tratar de hacer nuestra revolución, ir al combate, avanzar un poco, aunque sea un milímetro, en la dirección correcta, en vez de soñar en utopías".

Y por eso ganó Chávez.

The Independent


EL TRIUNFO DE VENEZUELA

<h2><hr><u>EL TRIUNFO DE VENEZUELA</h2></u>

La Jornada, México D.F.17-08-2004

Tras las elecciones: Chávez no se va



Por José Steinsleger

Ante el “sí” y el “no”, conforme van cerrándose las urnas, los venezolanos ya no discuten si Hugo Chávez ganará el referéndum revocatorio presidencial. El margen de victoria es la cuestión. Sus enemigos deben conseguir, cuando menos, los votos que obtuvo Chávez en la última elección presidencial (más uno), y superar los votos bolivarianos en este proceso electoral.

Difícil. Las encuestas serias (las hay) señalan que no todos los ricos son hostiles a Chávez, no todos los pobres lo aman y no todos los venezolanos son como el señor de clase media que en el aeropuerto pide apurar el paso de la cola.

"¡Esto ya es Cuba!", grita. Viaja a Miami, claro. Le pregunto en qué basa la comparación: "Me voy porque en Venezuela el whisky está carísimo".

El comentario me hizo entrar en la máquina del tiempo. En 1977, cuando tenía 40 por ciento menos de la población actual (26 millones), Venezuela importó 20 millones de litros del licor, más 10 millones introducidos de contrabando. Y hace 30 años, cuando vine a cubrir el triunfo de Carlos Andrés Pérez (CAP), en la habitación del hotel apareció misteriosamente una botella etiqueta negra, con una tarjetita colgando del pico: "Fraternalmente, CAP". ¿Quién le informó al presidente de mi trago favorito? Fue la única ocasión en que simpaticé con la socialdemocracia. Luego leí declaraciones de Arturo Uslar Pietri, insigne escritor de la derecha venezolana: "El alcohol circula en toda Venezuela, en todas las clases sociales, pero es en los medios intelectuales que es más activo y donde hace más estragos". (“Conversaciones con Uslar Pietro”, Alfredo Peña, Ed. El Ateneo de Caracas, 1978.)

La hipótesis es tentadora. De lo contrario, ¿cómo entender a otrora mentes brillantes de la izquierda, como Pompeyo Márquez y Teodoro Petkoff, quienes sostienen el discurso de la oposición? El profesor José Santz Roz, de la Universidad de Los Andes, los involucra indirectamente, en su libro “La CIA en Venezuela” (Karina Editores, Mérida, 2004). ¿Un exceso? Los pueblos juzgan con crueldad. Pompeyo invirtió gran parte de su vida explicando cómo hacer la revolución, le llaman “El número 19” porque en los últimos gobiernos de la "alternancia puntofijista" (entre Acción Democrática y socialcristianos de COPEI, 1958-96), figuraba con este número en las listas de los 20 invitados especiales de las giras presidenciales. A Petkoff le dicen “La Guayabera”. Cuando se asume en "ideólogo de la oposición de izquierda", la oposición real siempre lo deja afuera.

Cien politólogos en fila india se harían bolas con la ironía del venezolano promedio. En un café que sirve las mejores arepas con queso de Caracas, pregunto al parrillero qué haría si el país naufraga en la intolerancia. Revirando la arepa, responde: "Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa. Puedo tolerar a mi suegra, pero me sería imposible convivir con ella".

Los carteles chavistas rezan: "No volverán". ¿Quiénes? En los mejores años del puntofijismo (cuando los altos precios del petróleo dieron a CAP una oportunidad histórica), las elecciones presidenciales se revestían con luces y perlas de la historia política venezolana. El veterano Germán Borregales se autocalificaba de "fascista" y "moderno Sancho Panza", prometiendo hacer de Venezuela una "nueva edición de la ínsula barataria". El sector femenino tenía un favorito: el general Martín García Villamil, comprometido a conseguir marido para cada mujer soltera, "así tenga que importarlos".

Pepe Pedro, albañil, adelantaba que de ser elegido su gobierno entregaría 25 mil bolívares a cada venezolano (que hoy equivalen a 10 dólares), para que tenga con qué vivir feliz. El trigésimo sexto partido inscrito en 1973 se llamaba Rescate Espiritual de Integración Nacional (Reina), que rendía culto a María Lionza, diosa de los tiempos de la Conquista.

Marcos Pérez Jiménez (1952-58) dedicaba un día del año para honrarla. Y como símbolo de su devoción erigió un gigantesco monumento a un costado de la estratégica autopista del este. El año en que olvidó el ritual, el tirano fue derrocado. Ningún político "moderno" podía subestimar el millón de seguidores de Reina, viéndose obligados a establecer alianzas con su candidata presidencial, mulata de amplias caderas y perturbadora voluptuosidad.

En marzo de 1977, Carlos Andrés Pérez dijo en mensaje al Congreso: "Hemos cerrado la brecha entre la Venezuela de los privilegiados y la Venezuela de los marginados". Doce años después, en la segunda presidencia, ordenó al ejército reprimir al pueblo de Caracas alzado contra el durísimo paquete de medidas económicas impuesto por el Fondo Monetario Internacional. Mil muertos y muchos más heridos. El precio de los alimentos (y del whisky) trepó a las nubes. Ahora, los venezolanos sólo podían consumir Polar, cerveza elaborada por el grupo económico de Gustavo Cisneros, "empresario global" que a los venezolanos dicta lo que Venezuela debe entender por "democracia", a través de sus cadenas de radio y televisión.

Asqueado, un joven comandante de 35 años convocó a los suyos: "Este no es el ejército de Bolívar". El teniente coronel Hugo Chávez se puso en campaña. En 1992 se sublevó contra el gobierno, fue preso y dio la cara: "Yo soy el jefe de la rebelión", declaró. Por el contrario, hasta la fecha nadie sabe quiénes urdieron el golpe de abril de 2002 y Cisneros jura que él no participó. Así es que “Mi testimonio ante la historia”, libro que acaba de publicar el empresario Pedro Carmona (47 horas de "presidente"), debe estar interesante. Veo que en sus páginas ataca a todos por igual y, en particular, al equipo que lo embarcó en la aventura: los jefes políticos del “sí” en este referéndum.

¿Quién era Chávez? ¿Un aspirante más a dictador, como aquel terrible Gómez (Juan Vicente), muerto en su cama ante un pueblo que acercándose con incredulidad y cautela a palacio exigía pruebas de su muerte, hasta que ropa y zapatos fueron arrojados por una ventana de la residencia presidencial (1935)?

Carlos Andrés fue destituido del poder por corrupto y en 1998 Chávez ganó las elecciones, siendo erigido en campeón de la dignidad. En un despacho patético del diario español “El País”, su impetuoso corresponsal en esta capital observa que "la oposición venezolana sigue sin hallar un líder capaz de enfrentarse al populismo de Chávez" (12/08/04).

Tiene razón. Un gobernante acorde con los tiempos sería, por ejemplo, el "socialdemócrata" Leonel Fernández, presidente de República Dominicana, quien, resignado, manifestó a ese periódico: "Somos el patio trasero de Estados Unidos, no podemos enfrentarnos" (“El País”, 19/7/04).

Ajeno a todo fatalismo y predestinación, el presidente Hugo Chávez tampoco quiere enfrentarse a Estados Unidos. Sólo quiere torcer el brazo de las auténticas fuerzas del mal y transformar la aciaga realidad de un país que, desde 1923, enciende los motores de la economía mundial, mientras 57 por ciento de su población vive en la pobreza.


JOSÉ DE SAN MARTÍN

<h2><hr><u>JOSÉ DE SAN MARTÍN</h2></u>

LIBERTADOR DE ARGENTINA Y CHILE



Por José Martí – “La edad de Oro”

San Martín fue el libertador del Sur, el padre de la República Argentina, el padre de Chile. Sus padres eran españoles, y a él lo mandaron a España para que fuese militar del rey. Cuando Napoleón entró en España con su ejército, para quitarles a los españoles la libertad, los españoles todos pelearon contra Napoleón: pelearon los viejos, las mujeres, los niños; un niño valiente, un catalancito, hizo huir una noche a una compañía, disparándole tiros y más tiros desde un rincón del monte: al niño lo encontraron muerto, muerto de hambre y de frío; pero tenía en la cara como una luz, y sonreía, como si estuviese contento.

San Martín peleó muy bien en la batalla de Bailén, y lo hicieron teniente coronel. Hablaba poco; parecía de acero; miraba como un águila; nadie lo desobedecía; su caballo iba y venía por el campo de pelea, como el rayo por el aire. En cuanto supo que América peleaba para hacerse libre, vino a América: ¿qué le importaba perder su carrera, si iba a cumplir con su deber?; llegó a Buenos Aires; no dijo discursos; levantó un escuadrón de caballería; en San Lorenzo fue su primera batalla; sable en mano se fue San Martín detrás de los españoles, que venían muy seguros, tocando el tambor, y se quedaron sin tambor, sin cañones y sin bandera. En los otros pueblos de América los españoles iban venciendo; a Bolívar lo había echado Morrillo el cruel de Venezuela; Hidalgo estaba muerto; O'Higgins salió huyendo de Chile; pero donde estaba San Martín siguió siendo libre la América. Hay hombres así, que no pueden ver la esclavitud. San Martín no podía; y se fue a libertar a Chile y al Perú.

En dieciocho días cruzó con su ejército los Andes altísimos y fríos; iban los hombres como por el cielo, hambrientos, sedientos; abajo, muy abajo, los árboles parecían yerba, los torrentes rugían como leones. San Martín se encuentra al ejército español y lo deshace en la batalla de Maipú, lo derrota para siempre en la batalla de Chacabuco. Liberta a Chile. Se embarca con su tropa, y va a libertar al Perú. Pero en el Perú estaba Bolívar, y San Martín le cede la gloria. Se fue a Europa triste, y murió en brazos de su hija Mercedes. Escribió su testamento en una cuartilla de papel, como si fuera el parte de una batalla. Le habían regalado el estandarte que el conquistador Pizarro trajo hace cuatro siglos, y él le regaló el estandarte en el testamento al Perú.


ENTRE VENEZUELA Y NADALANDIA

<h2><hr><u>ENTRE VENEZUELA Y NADALANDIA</h2></u>

Por Eduardo Galeano
Página 12


Extraño dictador este Hugo Chávez. Masoquista y suicida: creó una Constitución que permite que el pueblo lo eche, y se arriesgó a que eso ocurriera en un referéndum revocatorio que Venezuela ha realizado por primera vez en la historia universal. No hubo castigo. Y esta resultó ser la octava elección que Chávez ha ganado en cinco años, con una transparencia que ya hubiera querido Bush para un día de fiesta.

Obediente a su propia Constitución, Chávez aceptó el referéndum, promovido por la oposición, y puso su cargo a disposición de la gente: “Decidan ustedes”>. Hasta ahora, los presidentes interrumpían su gestión solamente por defunción, cuartelazo, pueblada o decisión parlamentaria. El referéndum ha inaugurado una forma inédita de democracia directa. Un acontecimiento extraordinario: ¿Cuántos presidentes, de cualquier país del mundo, se animarían a hacerlo? ¿Y cuántos seguirían siendo presidentes después de hacerlo? Este tirano inventado por los grandes medios de comunicación, este temible demonio, acaba de dar una tremenda inyección de vitaminas a la democracia, que en América Latina, y no sólo en América Latina, anda enclenque y precisada de energía.

Un mes antes, Carlos Andrés Pérez, angelito de Dios, demócrata adorado por los grandes medios de comunicación, anunció un golpe de Estado a los cuatro vientos. Lisa y llanamente afirmó que “la vía violenta” era la única posible en Venezuela, y despreció el referéndum “porque no forma parte de la idiosincrasia latinoamericana”. La idiosincrasia latinoamericana, o sea, nuestra preciosa herencia: el pueblo sordomudo.

Hasta hace pocos años, los venezolanos se iban a la playa cuando había elecciones. El voto no era, ni es, obligatorio. Pero el país ha pasado de la apatía total al total entusiasmo. El torrente de electores, colas enormes esperando al sol, a pie firme, durante horas y horas, desbordó todas las estructuras previstas para la votación. El aluvión democrático hizo también dificultosa la aplicación de la prevista tecnología último modelo para evitar los fraudes, en este país donde los muertos tienen la mala costumbre de votar y donde algunos vivos votan varias veces en cada elección, quizá por culpa del mal de Parkinson.

“¡Aquí no hay libertad de expresión!”, claman con absoluta libertad de expresión las pantallas de televisión, las ondas de las radios y las páginas de los diarios. Chávez no ha cerrado ni una sola de las bocas que cotidianamente escupen insultos y mentiras. Impunemente ocurre la guerra química destinada a envenenar a la opinión pública. El único canal de televisión clausurado en Venezuela, el canal 8, no fue víctima de Chávez sino de quienes usurparon su presidencia, por un par de días, en el fugaz golpe de Estado de abril del año 2002.

Y cuando Chávez volvió de la prisión, y recuperó la presidencia en andas de una inmensa multitud, los grandes medios venezolanos no se enteraron de la novedad. La televisión privada estuvo todo el día pasando películas de Tom y Jerry.

Esa televisión ejemplar mereció el premio que el rey de España otorga al mejor periodismo. El rey recompensó una filmación de esos días turbulentos de abril. La filmación era una estafa. Mostraba a los salvajes chavistas disparando contra una inocente manifestación de opositores desarmados. La manifestación no existía, según se ha demostrado con pruebas irrefutables, pero se ve que este detalle no tenía importancia, porque el premio no fue retirado.

Hasta ayercito nomás, en la Venezuela saudí, paraíso petrolero, el censo reconocía oficialmente un millón y medio de analfabetos, y había cinco millones de venezolanos indocumentados y sin derechos cívicos. Esos y otros muchos invisibles no están dispuestos a regresar a Nadalandia, que es el país donde habitan los nadies. Ellos han conquistado su país, que tan ajeno era: este referéndum ha probado, una vez más, que allí se quedan.