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MIRANDO AL SUR - augusto alvarado


EL TRIUNFO DE PETROAMÉRICA

<h2><hr><u>EL TRIUNFO DE PETROAMÉRICA</h2></u>

Por Andrés Soliz Rada

20 de agosto de 2004

Petroamérica, la asociación de energéticas estatales de Brasil, Venezuela, Argentina y Bolivia, es una de las propuestas más revolucionarias surgidas en Latinoamérica en las últimas décadas. Es el proyecto más temido por las petroleras y el que ha promovido la feroz campaña de desprestigio que desataron las transnacionales contra el Presidente Hugo Chávez, antes del referéndum revocatorio del 15 de agosto pasado.

Lo peor para los amos del mundo es que Petroamérica es una iniciativa viable. Es verdad que para los ortodoxos del todo o nada (y que siempre se quedan con nada), la petrolera cuatripartita, a la que podrían sumarse después las de México, Colombia, Chile, Perú y Colombia, no instalará al día siguiente la dictadura del proletariado, pero conseguirá que la “querella por el excedente”, de la que hablaba René Zavaleta Mercado, se incline a favor de las naciones oprimidas por el capital financiero internacional.

Petroamérica creará las condiciones para que los movimientos populares de los países que la integran fortalezcan su conciencia antiimperialista y busquen objetivos más audaces. En efecto, si los latinoamericanos nos unimos para defender el gas y el petróleo, ¿por qué no utilizar planificadamente nuestros recursos financieros, hídricos, agrícolas o mineros? ¿Por qué no avanzar juntos en ciencia, salud, educación y tecnología o en el campo de la defensa militar, a fin de que EEUU no nos imponga tratados de impunidad para sus tropas?

La idea de Petroamérica es revolucionaria porque se enraíza en el pensamiento bolivariano y porque su potencialidad avizora un Siglo XXI diferente, el que, en lugar de convertir a la región en campo de concentración diseñado por el ALCA, sería el escenario humanista y democrático de los Estados Unidos Socialistas de América Latina, capaz de detener el holocausto ecologicida y armamentista al que nos precipitan las transnacionales de manera irreversible.

Desde luego que es más fácil describir las utopías que realizarlas. Y lo anterior pasa, para Bolivia, porque el presidente Néstor Kirchner deje de ser un vocero de la española Repsol para succionar el gas boliviano en las peores condiciones imaginables. Pasa porque Petrobras, orgullo de los latinoamericanos en la defensa de los intereses brasileños, deje de ser el socio eficiente de Repsol y British Petroleum en la misma tarea anterior. Pasa, asimismo, porque el movimiento popular en Chile entienda que el enclaustramiento geográfico boliviano retrasa nuestra integración.

Petroamérica es, por otra parte, un desafío a la inteligencia creativa y renovadora. Fue Jorge Abelardo Ramos (quien, infelizmente, claudicó frente al “menemismo”), el pensador que con extraordinaria audacia y sagacidad afirmó que en América Latina la “autodeterminación de los pueblos” es el derecho no a separarse (como se pensaba de manera unilineal en décadas pasadas), sino el derecho a unirse, ya que este el único camino que permitirá a Latinoamérica y el Caribe enfrentar exitosamente a los centros de poder mundial.

La autodeterminación, como el derecho a unirse, no niega en lo más mínimo, el valor de culturas milenarias, como quechuas, aymaras o guaraníes, cuyas visiones cósmicas en torno a la solidaridad, la reciprocidad y el respeto a lo diverso, constituyen aportes éticos y políticos para contener el ecologicidio, la locura armamentista y los fundamentalismos plagados de fanatismo e intolerancia.

Abelardo Ramos, cuyo décimo aniversario de su fallecimiento recordaremos el 4 de octubre próximo, logró, asimismo, conciliar a Carlos Marx y Simón Bolivar, pese a la injusta animadversión que sentía el primero por el segundo. Ramos, con su clásica originalidad, sostuvo que la unidad de América Latina, como proyecto político, necesita de la dialéctica de Marx. Así articuló el materialismo histórico y la visión unitaria de Bolivar, legándonos un formidable bagaje conceptual, uno de cuyos sólidos cimientos puede ser la idea bolivariana y “chavista” de Petroamérica.


EL DOBLE CARÁCTER DE LOS EJÉRCITOS LATINOAMERICANOS

<h2><hr><u>EL DOBLE CARÁCTER DE LOS EJÉRCITOS LATINOAMERICANOS</h2></u>

Por Jorge Abelardo Ramos

El brusco viraje de los generales argentinos hacia la guerra con Inglaterra y la adopción de un lenguaje anticolonialista requiere algunas observaciones.

En su mayoría, los oficiales de las Fuerzas Armadas en América Latina, proceden de las clases medias. Del mismo modo que los egresados de las Universidades, los miembros de las Fuerzas Armadas están sometidos a las presiones políticas y culturales de todas las fuerzas que libran su batalla en las frágiles sociedades de América Latina. Esto explica las mutaciones corrientes de los Ejércitos.

Los aviones argentinos, a un alto costo de vidas, lograron destruir, dañar o hundir a numerosas fragatas misilísticas, poner fuera de combate al portaaviones "Invencible", dañar seriamente al portaaviones "Hermes", hundir en total a cerca de 30 naves y poner en crisis al esquema marítimo militar de la OTAN. En efecto, la flota de la OTAN está compuesta por naves de alta complejidad electrónica, envueltas en una delicada película de aluminio. Hasta los aviones "Pucará", fabricados en la Argentina, lograron perforar el aluminio. Los jefes de la OTAN siguieron con los ojos bien abiertos la prueba de fuego del Atlántico Sur. Si se considera que la única flota de guerra del mundo que está acorazada con planchas de acero es la soviética, bastará para señalar que los pilotos argentinos han desbaratado el perfil bélico de la flota de la OTAN. En segundo lugar, las adaptaciones a tierra de los Exocet, concebidas por ingenieros argentinos y los vuelos de la aviación nacional a sólo 3 metros del agua que burlaron todos los dispositivos de prevención del radar de las naves, constituyeron una prueba más de los factores políticos de toda guerra. La historia militar propiamente dicha de la guerra está en elaboración, pero si se pone a un lado la impericia de ciertos generales, no hay duda que la imponente flota inglesa estuvo muy cerca de ser aniquilada. Hay algo más importante todavía.

Ha saltado por los aires el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, firmado en Río de Janeiro en 1947, para uso privado de los Estados Unidos. Es un simple papel mojado. La Doctrina Monroe ha sido enterrada por los propios norteamericanos con pocos honores. Ha quedado destruída también la "Doctrina de la Seguridad Nacional", la teoría de las "fronteras ideológicas" y el mito de los "valores de Occidente". Ahora, los militares argentinos saben que los valores de Occidente se cotizan en la Bolsa de Londres. La integración argentina al Tercer Mundo enseñará a las Fuerzas Armadas que si los europeos y norteamericanos gozan de un modo de vida occidental, los latinoamericanos padecen de un modo de vida accidental. Tales lecciones han sido recogidas en las aguas ensangrentadas del Atlántico Sur y nadie podrá olvidarlas.

Ha quedado en evidencia que los países del Pacto Andino pueden y deben reemplazar las menguadas compras de la Comunidad Económica Europea. La oleada de entusiasmo patriótico y fervor antiimperialista debe ser incluida en este sumario balance.

Los cambios generados por la guerra con Inglaterra obligaron a la dictadura militar a trascendentales modificaciones en su política exterior. De acuerdo a un informe de la CIA al Consejo de Seguridad de la Casa Blanca, publicado en Washington, la crisis de las Malvinas impulsó a los Estados Unidos a practicar modificaciones profundas en su estrategia en Centroamérica. En efecto, según dicho informe, el compromiso adquirido por el General Galtieri de enviar instructores militares para hostilizar a Nicaragua y El Salvador, se quebró por la conducta observada por Estados Unidos al apoyar a Inglaterra. Dichos instructores, dice el informe de la CIA, fueron retirados y la heroica República de Sandino experimentó así el primer beneficio de la lucha en las Malvinas. Estados Unidos debió enfrentar por sí mismo y abiertamente la defensa de su política agresiva hacia Centroamérica.

El abrazo del Dr. Costa Méndez con Fidel Castro en La Habana, por lo demás, simbolizó la reorientación no ideológica, sino política, que la Argentina de la dictadura militar se veía obligada a adoptar a causa de la guerra. Al concurrir a Managua, Nueva Dehli y Belgrado, los representantes militares de la Argentina debieron aceptar que nuestro país se encuentra en el campo revolucionario de la historia moderna, es decir en el Tercer Mundo.


ROLANDO CÁRDENAS

<h2><hr><u>ROLANDO CÁRDENAS </h2></u>

LA PATAGONIA COMO ESPACIO POÉTICO



Por Aristóteles España

Conocimos a Rolando Cárdenas en enero de 1980. Con el novelista Ramón Díaz Eterovic fuimos a su hogar de calle Teatinos en Santiago; nos presentó a Eliana Oyarzo, su mujer, a sus doce gatos que jugaban con libros de poemas y que estaban sentados debajo de varios textos de poesía del sur de Chile. “Ellos también son poetas -nos dijo- y les gusta sentarse donde hay buena poesía”; sonrió con sus ademanes de caballero antiguo y bebimos el trago del encuentro con uno de los grandes de la poesía chilena, el “fundador de la patagonia como espacio poético”.

Habíamos leído en Punta Arenas sus libros premiados por Pablo Neruda, Juvencio
Valle, Nicanor Parra, Enrique Lihn, Roberto Meza Fuentes. Sentíamos una identificación con su forma de abordar la imagen, la gracia y el misterio de su poesía era superior a lo que escribían sus contemporáneos. Jaime Valdivieso dice: “nada de retórica, ningún recurso exterior. La poesía de Cárdenas nace de una antigua simplicidad que nos obliga a descubrir los gestos, las palabras, las actitudes y los trabajos más nobles, milenarios y significativos”.

Solíamos frecuentar “El Lagar de Don Quijote”, “El Isla de Pascua”, y “La Unión Chica” en compañía de Jorge Teillier, Eduardo Molina Ventura, Enrique Valdés Juan Guzmán Paredes e Iván, el hermano de Jorge. Nos unía la afición por la poesía quevediana, la historia de la patagonia, de la cual fue y será su mejor
representante y descubríamos plagios, recreaciones desafortunadas de muchos escribas que nos querían “pasar gato por liebre” en esos días aciagos, sin tribunas literarias ni espacios para publicar.

Por los poemas de Rolando pasan los caminos del hombre en todas sus facetas y rituales, la nieve del austro, los ríos virgilianos, las estancias a la muerte de su admirado George Trakl.

El año 1972, en el aula magna de la Universidad Técnica del Estado en Punta Arenas define aspectos de su poética: “Quiero desentrañar los mitos que antaño cubrieron esta tierra con su niebla misteriosa. Deseo expresar mi admiración por los hombres y mujeres que hacen posible su grandeza, por los árboles y los pájaros, por el calafate perdido en sus soledades con el mundo mágico de sus frutos”.

Alfonso Calderón, escritor, Premio Nacional de literatura dijo sobre su libro “Poemas Migratorios” publicado en 1974: “Es un libro destinado a sobrevivir, sin desmesura, expone algo de lo maravilloso cotidiano, trazando una mitología magallánica que es una provocación al misterio, una provocación que preserva un mundo que aún no termina por desaparecer”.

El año 1986 nos distinguió con el honor de entregarnos los originales de “Qué, tras esos muros”, para su publicación. En la Colección Encuentro de la revista de poesía “La Pata de Liebre” editamos ese libro extraordinario gracias a la ayuda y esfuerzo de muchos de sus amigos magallánicos y de la universidad (Alfonso “Cocho” Cárcamo, Jorge Babarovic, Ernesto Águila, Francisco Brzovic).

Jorge Teillier, a quien conoció en la Biblioteca Nacional cuando Cárdenas preparaba su antología personal de la poesía chilena, nos señaló “que la poesía de Rolando será algún día objeto de culto y estudio. Su voz aporta un sentido cósmico, de vertientes europeas, aún no conocidas en Chile; tiene la voz de los clásicos alemanes, que tanto admira”. Y Francisco Coloane dijo en la Sociedad de Escritores de Chile en el invierno de 1983, en un homenaje a Manuel Rojas, que Rolando era “el pequeño gigante de la poesía chilena del siglo XX”.

En sus textos se respira la nostalgia de un tiempo que fue; en los desolados bosques, cerros, canales de la Patagonia, donde es posible escuchar el canto ancestral de los peces y desde las cumbres heladas se ven pasar las auroras llenas de aire con las voces de viejos poetas que trazaron el itinerario para que el mundo sobreviva.

Este mes de octubre se cumplirán 14 años del fallecimiento de Rolando Cárdenas Vera (Punta Arenas, 1933), descendiente de chilotes que llegaron a Lacolet; el niño que amó el invierno de su provincia y la inmortalizó en sus versos.

REGRESO

Rolando Cárdenas


Un día regresaremos a la ciudad perdida
como las estaciones todos los años,
como una sombra más en las tardes,
preguntando por antepasados
o por el río en cuyas aguas se quebraba el cielo.

Será en invierno
para revivir mejor los grandes fríos,
para ver de nuevo
el humo negro de los barcos cortando el aire,
para escuchar en las noches
los pequeños ruidos de la nieve.

Nos sentaremos a la mesa como si tal cosa
a probar el pan de otros días.
Un pájaro que cruce por la ventana
nos hará pensar en el bosque de pinos
donde el viento se revolvía furioso.

También preguntaremos por antiguos amigos
pensando quizás en el rostro de alguna muchacha.
Aún existirá el boliche
donde se reunían viejos campesinos.
Nos invitarán a beber y a conversar
asuntos que nadie olvida.

El tiempo no es más que regreso a otro tiempo.
"Todos nos reuniremos alguna vez bajo tierra".
Alguien nos reconocerá a la vuelta de la esquina.
Será como venir a saludar desde otra época.

(de "En el invierno de la provincia")


CHILENOS FRONTERIZOS

<hr><h2><u>CHILENOS FRONTERIZOS</H2></U>

SALUD BUENA Y BARATA

Uno de cada 10 niños inscritos en las comunas de Futaleufú y Palena nació en Argentina



Por Soledad Neira
El Mercurio
– 23 de julio de 2005

La Patagonia chilena está llena de historias de connacionales que vieron la luz de este mundo de la mano de una matrona argentina. La precariedad o inexistencia de hospitales chilenos, las enormes distancias a las zonas mejor dotadas y la gratuidad del sistema hospitalario en el país vecino fueron un gancho más que atractivo.

Y desde hace un año, un convenio entre los servicios de salud de ambas zonas permite que los chilenos se atiendan en Esquel, y Fonasa cubre todos sus gastos médicos.

Entre Palena y Esquel, provincia de Chubut, se registra el mayor tráfico de pacientes chilenos.


EL SINDROME BOKASSA Y FFAA

<hr><h2><u>EL SINDROME BOKASSA Y FFAA</h2></u>

Por Pedro Godoy P.
CEDECH - Centro de Estudios Chilenos


En la década del 70 Jean B. Bokassa se convierte en Presidente de la República Centroafricana. Ejerce la dictadura y, a poco andar, se proclama emperador. La ceremonia es una mezcla de mascarada y dispendio. Este pacotillero émulo de Napoleón -entre la corona de oro macizo, la capa de armiño y los banquetes para un centenar de invitados VIPs- se gasta la mitad del erario. Ello contrasta con un país cuya población es indigente y, en grado de miseria, supera a Haití. El fenómeno permite convertir esta tragicómica ceremonia en paradigma de cómo las elites se deleitan dando la espalda a sus pueblos.

Nuestra América -antes de Bokassa- ha vivenciado el dicho síndrome. No solo por la abismal desigualdad entre pobres y acaudalados, sino porque el mismo Estado, en su afán de maquillarse como "moderno", imita a Europa en la exterioridad. Esto no es de ahora, sino una constante. Capitales cuyo centro rebosa de edificaciones suntuosas, orquesta sinfónica y elenco de ballet, pompa de cancillería y palacios donde funciona el Parlamento y la Corte Suprema de Justicia... En suma, puro estuco y a pocas cuadras la pobreza y la desesperanza. Las provincias y los campos, lóbrega periferia.

Hoy se alude a un plan de modernización de nuestras FFAA. Las inversiones son fastuosas. Aeronaves, fragatas, submarinos nucleares y tanques. Todo "supertop". Además, tropas a Puerto Príncipe. Si el cobre alcanza alto precio ¡mejor! Se gasta y con frenesí. Total: el Fisco paga. El amargo contraste: enrolamiento restringido, "rancho" miserable, exiguos salarios al personal de planta, inadecuados equipo e indumentaria... En suma, FFAA tercermundistas y en la cúpula el despilfarro y, se supone, las "coimisiones". La clase militar padece el síndrome Bokassa asi lo verificaría la hecatombe de Antuco.


EL MENSAJE DE LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA

<hr><u><h2>EL MENSAJE DE LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA</u></h2>

La Jornada, México D.F. Miércoles 25 de agosto de 2004

Por José Steinsleger

Luego de 20 años de saqueo neoliberal y empobrecimiento masivo, democracia de mercado y exaltación tecnocrática del "pensamiento cero", la octava ratificación del presidente Hugo Chávez en la República Bolivariana de Venezuela obliga a la revisión, entre otras interrogantes, de una inquietud central: ¿hacia dónde van y qué anhelan los pueblos de América Latina y el Caribe?

Anexión o soberanía, independencia o globalización subordinada, imperialismo o liberación, democracia y gobernabilidad, integración socioeconómica o libre mercado sin más, homogeneidad o identidad cultural representan, apenas, algunos de los complejos asuntos que plantea el proceso político de Venezuela, cuna de la primera independencia americana. ¿Volver a empezar? Sí, pero no de cero.

De Bolívar en adelante, los pueblos latinoamericanos nunca dejaron de exigir respeto a la singularidad de sus luchas. Aguas de un manantial que incluye, por qué no, las contradictorias experiencias de procesos como los encabezados por el mexicano Lázaro Cárdenas, el argentino Juan Domingo Perón, el peruano Juan Velasco Alvarado (1968), el panameño Omar Torrijos (1969) y el brasileño Getulio Vargas, nacionalista conservador y después liberal y que hoy, hace 50 años, se suicidó tras entender tardíamente que el imperialismo yanqui y sus aliados nativos son enemigos jurados de la humanidad.

Surgido de arriba, el nacionalismo de Vargas tuvo como propósito acabar con el poder de los caudillos oligárquicos regionales (1930); el de Cárdenas surgió de abajo, retomando las causas populares de la Revolución Mexicana (1934), y el de Perón fue engendrado tras medio siglo de luchas de un movimiento obrero que, llegado el momento (1945), entendió los términos de la contradicción que anarquistas, socialistas y comunistas no vieron con la lucidez que Cuba proyectó a partir de 1959: imperialismo o nación.

Hijos de su época, hombres cultos y militares patriotas los tres, Vargas, Cárdenas y Perón impulsaron grandes transformaciones sociales que dejaron huella profunda en la conciencia nacional de sus sociedades. Sin embargo, fueron políticamente derrotados a causa de un esquema idealizado de unidad nacional y alianza de clases que el imperialismo y las oligarquías acabaron por someter y doblegar.

¿Una revolución, la venezolana, "nacionalista"? En efecto. Con el añadido de que, a diferencia de los nacionalismos apuntados, el pensamiento bolivariano se está pensando (valga la redundancia) como lo pensaron Hidalgo y Morelos, Artigas y San Martín, Sucre y Morazán, Sandino y el Che hasta cristalizar en el oxígeno ético de Salvador Allende, el zapatismo chiapaneco, los campesinos sin tierra de Brasil, los indígenas de Ecuador, los indomables pueblos de Bolivia y la sangre a raudales que desde hace medio siglo derrama la insurgencia en Colombia.

Cualquier enfoque aproximativo al proceso político venezolano exige limpiarse de prejuicios y de vuelos doctorales. Los bolivarianos aseguran que se hallan inmersos en una revolución. Si esto es así (y los hechos indican que así es) sería imposible entender su mensaje desde enfoques reduccionistas que conllevan la subestimación del rol creativo de los pueblos.

Un ejemplo de reduccionismo sería el modo simplista con que ahora, ante la contundente derrota de la oligarquía venezolana, se expresan los déspotas ilustrados que atribuyen la victoria de Hugo Chávez a la ingente disponibilidad de recursos provenientes del petróleo. Dicen que su ascendiente popular ("populismo", según ellos) les recuerda los años en que el peronismo aprovechó los altos precios impuestos por la Segunda Guerra Mundial a productos como la carne, el trigo y el cereal.

Ya no saben qué decir. Pero lo que nunca dirán es que en 20 años de discursos "democráticos" y seminarios a granel, en los que se debatieron temas como la "equidad" y las virtudes del ciudadano ideal, el pillaje neoliberal giró 300 mil millones de dólares a los bancos extranjeros, sepultando en la miseria a 80 por ciento del pueblo venezolano.

A diferencia de otros ensayos nacionalistas, el mensaje de la revolución bolivariana a los pueblos del continente carece de fisuras: hay una experiencia política acumulada, una voluntad de auténtica emancipación económica, un vigoroso legado cultural, una larga y dolorosa historia política de caminos recorridos y compartidos. Sería criminal, por ende, que las dirigencias esclarecidas de América Latina y el Caribe vuelvan a perderse en los laberintos ideológicos, las soledades políticas y las utopías de redención sin destino.


TARDES DE CINE EN NATALES

<h2><hr><u>TARDES DE CINE EN NATALES</h2></u>

por Alejandro Ferrer

Fuente: Patagonia Mía

¿Qué es una fantasía? ¿Acaso vale la pena responder? Todos sabemos lo que es; todos vamos por la vida arrastrando ese costal que nos permite volar sin alas, navegar sin barcos, ganarle a Argentina al fútbol, o sea, imaginar sin pudor ni fronteras lo que se nos ocurra y de paso enfrentar la realidad -muchas veces triste- de nuestras existencias.

Y es en ese sentido que andamos por Puerto Natales volando desenfrenadamente, fantaseando al más alto nivel, jugando a ser lo que no somos y quisiéramos ser: ¡directores de cine!

Y lo lindo del caso es que en nuestra empresa hemos logrado desatar la imaginación de muchos natalinos siempre propensos a desafiar las leyes de gravedad, y ahora estamos todos filma que te filma imágenes, situaciones, episodios, que después de un complicado proceso de ordenamiento darán vida a esa película que sigilosa dormía en nuestro costal de fantasías.

En estos días de falso invierno -¿Qué nos pasa que ya ni siquiera tenemos inviernos?- nuestro equipo de soñadores acondicionó, con gran esmero, un enorme garaje, de esos que huelen a fierros obsoletos y en cuyas paredes abundan fotografías de hembras eróticas, y con más voluntad que destrezas le filmamos, durante la primera semana de julio, una decena de canciones al Grupo Alturas de Punta Arenas, las estrellas de nuestra película.

En realidad, aquella noche fue espectacular: todos calladitos, serios, un poco asustados, buscando ángulos originales, perspectivas nunca vistas, efectos especiales y con una iluminación que envidiarían en Joligud (Hollywood, para los anglófilos). ¡Hasta lágrimas corrían por más de alguna mejilla...!

¡Qué noche, señores... Qué noche!

Mas sin embargo, como a eso de las nueve, mientras afuera el Dorotea se escondía en la oscuridad para seducir a la luna, quizás durante el transcurso de la mejor canción, la más suave y sentimental…¡BROOOOMMMM! las piedras comenzaron a llover sobre el techo del garaje, una tras otra, en un intento por silenciar la magia del momento...

¡Qué está pasando, Dios mío?

Pronto lo supimos. Parece que los vecinos perdieron la paciencia y expresaron su malestar a pedradas. No quedó otra que enviar una cuadrilla de musculosos a enfrentar el agravio:

-¿Por qué tiráis piedras, queridos vecinos?- preguntaron.

-No lo sabemos. Quizás está en nuestra naturaleza-... lo que nos hizo recordar a aquel alacrán que juró no picar a la tortuga si ésta lo cruzaba el río: “Te lo juro por lo más sagrado... no te picaré”, le prometió. Sin embargo, cuando iban por la mitad del cruce le clavó con toda su alma la agujeta llena de veneno en el cuello.

-¿Por qué lo hiciste... por qué rompiste el juramento?- preguntó paralizada la tortuga.

Lo siento... lo siento; no te imaginas cómo lo siento, pero está en mi naturaleza, respondió el alacrán y ambos se ahogaron.

Al recordar esto comprendí por qué el poeta Aristóteles España cuando me escribe siempre encabeza sus cartas con un: “Querido natalino tirapiedras...”

¿Qué nos pasa, señores, qué nos pasa...?

Bueno, continuando con la historia de la película, digamos que insistimos en nuestro propósito aquella noche y plasmamos las mejores imágenes y los más hermosos acordes de Alturas. Algún día -creo que para diciembre- veremos el producto. Si por ahí escucha usted un par de piedras en medio de las canciones, tómelo como una anécdota más, una demostración de cariño malo, una especie de efectos especiales made in Natales.


PETRÓLEO: LA PESADILLA DE MICHAEL MOORE

<h2><hr><u>PETRÓLEO: LA PESADILLA DE MICHAEL MOORE</h2></u>

Por Andrés Soliz Rada

Michael Moore es, en estos momentos, el escritor norteamericano más leído en EEUU y en el mundo, además de afamado cineasta. En su libro: ¿Qué han hecho con mi país? (Ediciones BSA. Barcelona-España. Marzo de 2004), relata una pesadilla que lo llevó a imaginar que vivía en el año 2054, que acababa de cumplir cien años y que, en la cueva que le servía de morada, recibía la visita de su bisnieta de pocos años de edad.

El bisabuelo explica a la niña que la crisis del petróleo comenzó hacia el 2015 y provocó muertes en cadena que redujo en un 90 % la población del planeta. Rememora los terribles accidentes producidos por la energía nuclear y los fracasos científicos que hicieron pensar que el hidrógeno podría ser transformado en combustible de uso masivo. Así se vino abajo un mundo en el que el petróleo se convertía en plástico y en el que el plástico servía para fabricar, en otras, las siguientes cosas:

“Tapizado de muebles, bolsas de compras, juguetes, botellas, ropa, medicamentos y pañales para bebés, así como aspirinas, cámaras de fotos, pelotas de golf, baterías de coche, alfombras, fertilizantes, gafas, champú, pegamento, ordenadores, cosméticos, detergentes, teléfonos, conservantes, balones de fútbol, insecticidas, equipaje, quitaesmaltes, medias, pasta de dientes, almohadillas, lentillas, neumáticos, bolígrafos, cedes, zapatillas de deporte”.

Recuerda que la dependencia del petróleo era tan grande que la gente bebía agua de botellas de plástico, las que eran echadas a la basura. “Éramos capaces, dice, de gastar varios litros de gasolina para conducir hasta una tienda y comprar un litro de leche (que también venía en una bolsa de plástico), en tanto la abuela recibía en las Navidades regalos de plástico, colocados debajo de un árbol de plástico, que parecía de verdad” En la pesadilla, el bisabuelo pide a su bisnieta que le deje uno de sus lápices de madera para poder quemarlo y tener algo de calor, ya que la calefacción y el aire acondicionado se volvieron cosas del pasado.

La angustiosa somnolencia de Moore parecería tener algunos puntos de apoyo en la realidad, cuando el influyente periodista Ignacio Ramonet, en el Le Monde Diplomatique, de agosto de 2004, dice que si China continúa creciendo, como en los últimos 20 años, a un 9% anual, su consumo de energía, en el año 2030, equivaldrá a la suma del consumo energético actual de EEUU y Japón, para lo cual requerirá construir dos centrales nucleares anuales, en los próximos 16 años.

Su modernización a marchas forzadas, puntualiza Ramonet, ha llevado a China a multiplicar la construcción de infraestructuras, puertos, aeropuertos, autopistas, vías férreas, puentes, embalses, rascacielos y estadios. El gigante asiático es ya el segundo importador de petróleo del mundo y el segundo más contaminante del planeta. La medalla de oro en ambas especialidades correspondes aún a los estadounidenses.

Si George W. Bush, a través de las invasiones a Irak y Afganistán, buscaba energía barata, precios estables y abastecimiento seguro para EEUU, lo menos que podría decirse es que es un especialista en auto goles, ya que la valiente resistencia iraquí, el incendio de campos petroleros y la disparada de precios del petróleo parecen nuevos insumos del cataclismo soñado por el escritor norteamericano.

Reconozcamos, sin embargo, que existen personas inmunes a las pesadillas, como las de Moore, así como a las predicciones como las de Ramonet. En efecto, con irresponsabilidad digna de mejor causa insisten en que, de una vez por todas, Bolivia exporte la mayor cantidad posible de sus reservas de gas, sin valor agregado, a EEUU, México, Argentina, Chile, Brasil, Paraguay y Uruguay. El ex ministro Xavier Nogales planteaba que el país exporte ocho trenes de gas (28 TCFs) en los próximos 20 años, con destino a México, Argentina y Brasil, lo que sobrepasa en 2 TCFs la totalidad de nuestras reservas probadas.

Los presidentes de Bolivia y Perú, Carlos Mesa y Alejandro Toledo, respectivamente, redactaron, en días pasados, sendas declaraciones conjuntas, para exportar gas a México. En esos documentos no existe una sola referencia a proyectos nacionales o binacionales de industrialización del importante energético. Los pueblos de Perú y Bolivia deberían sufrir pesadillas, como las de Moore, por la mediocridad de nuestros gobernantes.