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MIRANDO AL SUR - augusto alvarado


LA NOCHE TRISTE

<hr><h2><u>LA NOCHE TRISTE</h2></u>

Augusto Alvarado

Recuerdos de Charlie 47 (4)


El 20 de diciembre (de 1973) no había sido un día más en el regimiento Pudeto. Algún compañero que trabajaba en la panadería, o en la cocina, había escuchado en la radio una noticia que nos conmovería a todos. Se decía que la dictadura militar estudiaba la posibilidad de conceder “una amplia y generosa amnistía” para los presos políticos, considerando la cercanía de la “Pascua” (Navidad). Se agregaba que el Papa presionaba a los militares al respecto. En los habituales “paseos” dentro del gimnasio, donde los presos caminábamos para estirar las piernas y conversar, las opiniones estaban divididas. Algunos, los más optimistas, le daban crédito a la información y se imaginaban en sus casas compartiendo la cena familiar y esperando al “Viejito de Pascuas” la noche del 24. Del otro lado, los más desconfiados, sostenían… “nos van a liquidar a todos”. Lo cierto es que para lo único que servían esos debates era para matar el tiempo y no perder habilidad en el arte de la dialéctica y de la polémica.

Porque el hermetismo informativo en los sitios de reclusión era absoluto. Durante un tiempo contamos con un televisor que había conseguido Goyco Maslov, conocido por ser corredor de autos y que estaba preso por ser dirigente del sindicato de camioneros que apoyaba al gobierno popular. Pero sólo podíamos escuchar los noticieros de Televisión Nacional y un informativo regional, que era lo mismo que no escuchar nada. Sólo calumnias y mentiras sobre los hombres del gobierno “depuesto” y alabanzas para los “salvadores de la Patria”. Carlos Zanzi, que había sido amigo personal de Allende y presidente de la Corporación de Magallanes, era uno de los blancos preferidos de los canallas. Con su esposa también prisionera y sin tener noticias de sus hijos, Zanzi daría muestras de ejemplar fortaleza en tan difíciles momentos.

Pero decía que ese 20 de diciembre había sido un día agitado. Estábamos expectantes y nerviosos, presentíamos que algo inesperado podía suceder. Nos acostamos como siempre, a las diez de la noche, en las graderías o en la cancha de básquet del gimnasio. Un par de horas después, en la madrugada del 21 de diciembre (solsticio de verano en el hemisferio austral) se encendieron las luces e ingresaron a la carrera numerosos soldados metralletas en mano y gritando que teníamos algunos minutos para preparar nuestras cosas y salir del gimnasio. (“Nuestras cosas”: sacos de dormir y colchones inflables en algunos casos; colchones comunes de lana y frazadas en otros; algunos libros, cartas censuradas, ropa, barajas de naipes… alguna guitarra). El desconcierto y el temor aumentaban, sobre todo cuando descubrimos que afuera había una serie de contenedores y en cada uno de ellos un jeep con sus focos encendidos iluminándolo y sobre el vehículo un par de soldados con una ametralladora de punto fijo. Nos llevaban por grupos a los “containers” (conmigo estaba el “Pollo” Radic, conocido deportista, que lloraba sin consuelo) y allí teníamos que mostrar detenidamente “nuestras cosas”. ¿Cómo no pensar, en ese momento y en esas circunstancias, que había llegado el fin? ¿Cómo no recordar la frase que habíamos escuchado durante el día: “nos van a liquidar a todos”?

Sin embargo, los jefes militares habían resuelto un traslado masivo de prisioneros para desocupar el gimnasio del regimiento Pudeto. Allí quedaría sólo un puñado de compañeros sometidos a proceso por la justicia militar. Otros, muy pocos, saldrían en libertad en los días siguientes. La gran mayoría fuimos embarcados en camiones y trasladados hasta el muelle fiscal de Punta Arenas. Aunque el temor aumentaba no dejamos de sentir la emoción de recorrer “nuestras calles nuevamente”. En el muelle estaba apostado el destructor “Serrano” de la Armada de Chile. Nos subieron, nos “acomodaron” y la nave partió proa al Sur. A bordo continuaban las especulaciones entre los prisioneros: “Nos van a fondear (echar al mar)”, decían algunos. “Nos llevan a Pisagua”, sostenían otros. “A la Quiriquina”, corregían los de más allá.

Pocas horas después la nave se detenía un par de kilómetros al sur del campamento “Río Chico”, establecimiento que originalmente estaba destinado a cobijar a un destacamento de la Infantería de Marina. Frente a nosotros, en pleno estrecho de Magallanes, estaba isla Dawson. El sol aparecía siempre por el Este, pero en este caso en el Este estaba el mar. (¿No habíamos aprendido, acaso, que Chile limita al Este con la cordillera de los Andes?). Nos bajaron en lanchas de desembarco, pisamos tierra firme, otra vez los camiones, e ingresamos al campo de prisioneros donde permaneceríamos hasta septiembre de 1974. En la puerta de una de las barracas el “Pibe” Aníbal Palma nos saluda con la mano…

Allí comenzaría otra parte de la historia, cien kilómetros más lejos de nuestras familias y de la civilización. De las barracas “Alfa”, “Bravo”, “Charlie”, “Isla” y “Remo”, de lo que allí sucedió, hablaremos en próximos relatos.

augusto alvarado


"TELARES DEL PLATA"

<h2><hr><u>&quot;TELARES DEL PLATA&quot; </h2></u>

TALLER DE ARTE TEXTIL
tramando la identidad



Este taller, se dictará en el Centro de Etnología Americana y Argentina (CAEA), unidad ejecutora del CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas), sito en Av. De Mayo, 1437, 1º "A", de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, a partir del 01 de agosto de 2005.

Para informes e inscripción llamar al (011)15 58534008 o dirigirse por mail a caea@sinectis.com.ar, o cabreragra@hotmail.com. / emiliadelinti@hotmail.com

Son objetivos generales:

Rescate de técnicas y diseños textiles tradicionales
Telares y bastidores, de raigambre aborigen, criollo y urbano.
Charlas, cursos y conferencias.
Textilería tradicional aplicada .
Posibilidad de salida laboral.


Prof.: Graciela E. Cabrera
Egresada del Instituto Universitario
Nacional del Arte (IUNA)
ESPECIALIDAD: Arte y artesanías nativas

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DÍA DEL AMIGO

Queridos amigos.

El día 20 de julio se festeja el día del amigo en Argentina. Yo lo festejo siempre con muchísimas ganas.
Los saludo con todo mi cariño y mi agradecimiento por vuestra compañía permanente. Asi lo siento.
Mi gran afecto.

Raúl Dargoltz


BLAIR: CIVILIZACION O BARBARIE

<hr><h2><u>BLAIR: CIVILIZACION O BARBARIE</h2></u>

Por Pedro Godoy P.
CEDECH
– Julio de 2005

Tony Blair -el "pije" que encabeza el Partido Socialista británico conocido como Labour Party- es enfático: el atentado que conmoviera a Londres es la barbarie y el Reino Unido es la civilización. Es la vieja dicotomía que sirve de subtítulo al "Facundo" de Domingo F. Sarmiento. En el fondo es el eurocentrismo cuyo representante en el Nuevo Mundo es EEUU y ahora, en el hemisferio sur, Australia. El maestro de escuela que huyendo de Rosas se refugia en Chile y después es Presidente de Argentina es un brillante eurocéntrico que es criollo de "les sauvage pays della Amerique de Sur". Sin embargo, antes que postulara su doctrina está Herodes -monarca títere del Israel dependiente de Roma- quien opera como eslabón entre la metrópoli y su pueblo y, de paso, se "latinizaba" en cuanto a usos y costumbres, es decir, se desjudaizaba. Esa crisis de identidad patria visualizable en los dos personajes hoy se masifica por el impacto mediático. Si antes afecta sólo al vértice superior de la pirámide hoy cubre toda la estructura. Por otro lado, salvo excepciones, movimientos de rebelión del III mundo se comprometen con lo político y militar y suelen no considerar lo cultural que fluye de los medios. Por eso sostenemos que un proceso revolucionario debe hundir sus raíces allá en Karachi, Kabul o Bagdad en Mahoma como aquí en Martí, San Martín o Bolívar. Importar maquinarias y herramientas si, aunque debidamente adaptadas, pero importar ideologías constituye un suicidio. Pensemos en el liberalismo de Manchester y el laicismo de Paris en el siglo XIX y hoy en el relativismo ético -tapadera del "destape"-, el marxismo-leninismo, el neoliberalismo de Chicago, el autonomismo español amén de modas como los pornoshop, los barrios rojos, el "mariconio", la TV sin censura, la autodisciplina estudiantil en los colegios o juzgar los graffiti obras de... arte.

Un "ismo" -fronterizo del "abismo", parafraseando a Benedetti- es el eurocentrismo. Nuestra América –desde su prematura Independencia- hasta hoy vive contemplando el paradigma europeo. Ese mundo es perfecto y, por ende, calcar es conveniente e ineludible. Se genera así una dependencia cultural no suficientemente detectada ni menos denunciada. Se puede impulsar la nacionalización del petróleo, de las bananeras, de los cañaverales, del cobre o el estaño, pero no se registra un afán por nacionalizar la cultura comenzando por la estructura escolar. El montaje de un CNN de iberoamericanos y para iberoamericanos que impulsa Caracas es una posibilidad de recriollizarnos. No es fácil porque quienes tendrán la manija de ese nuevo canal mediático libertador deben asumir como propia la filosofía de Bolívar y de Simón Rodríguez y no venirnos con zarandajas acordes con el catecismo que publicara -en Chile- para lapidar a Salvador Allende esa vestal que es Marta Harnecker.

Por ese motivo cuando el "progresista" Blair se proclama escudero de la "civilización" y presenta la operación comando de Londres como manifestación de "barbarie" exhibe ignorancia antropológica e histórica, pero es leal a su país. Ello permite denunciarlo como traidor a los fundamentos morales del socialismo y aprovechar la ocasión para denunciar –una vez más- que el terrorismo es la especialidad de Europa -y su sucursal: Yanquilandia- en la vastísima periferia afroasiática e iberoamericana. Compromiso de los genuinos nacionalistas es denunciar a los eurocéntricos autóctonos -ayer Herodes y Sarmiento y hoy Lagos- que olvidan su compromiso tercermundista e invasiones infames a Malvinas, Chechenia o Irak con ciudades arrasadas, miles de muertos y mutilados y violaciones de mujeres (esto último no incomoda a nuestras feministas "progres").


MARCELO QUIROGA SANTA CRUZ (1931-1980)

<hr><h2><u>MARCELO QUIROGA SANTA CRUZ (1931-1980)</h2></u>

Por José Steinsleger
La Jornada
(México D.F.) - Miércoles 20 de julio de 2005

Nada (o casi nada) de la cultura política boliviana sería comprensible sin el aporte de cinco personalidades que le dieron forma y sentido a su realidad nacional: Carlos Montenegro (1904-53), Augusto Céspedes (1904-98), Sergio Almaraz Paz (1928-68), René Zavaleta Mercado (1937-84), y Marcelo Quiroga Santa Cruz.

Los ejes temáticos de sus obras también fueron cinco: nacionalismo, soberanía, antimperialismo, socialismo y defensa de los recursos naturales. Montenegro (Nacionalismo y coloniaje, 1943) y Almaraz Paz (El poder y la caída, 1966) murieron de cáncer a los 40 años. Zavaleta Mercado (Bolivia: crecimiento de la idea nacional, 1965) murió a los 48 de embolia cerebral, y el novelista Augusto Céspedes (Metal del diablo, 1946) murió de viejo.

Distinta fue la suerte de Quiroga Santa Cruz. Pocas semanas después del triunfo de la coalición centro izquierdista liderada por Hernán Siles Suazo, el general Luis García Mesa se alzó contra el gobierno constitucional interino de la presidenta Lidia Gueiler.

El 17 de julio de 1980, en la sede de la Central Obrera Boliviana (COB), Quiroga Santa Cruz resistió arma en mano el intento de secuestro. Bajo el mando del coronel Luis Arce Gómez (narcotraficante, alumno de la CIA y ministro del Interior de García Mesa), el grupo de asalto a la COB asesinó a varios líderes obreros y se llevó al dirigente socialista, herido por una ráfaga de ametralladora. En el cuartel general de Miraflores (La Paz), Quiroga Santa Cruz se convirtió en un "desaparecido" más del terrorismo de Estado patrocinado por Washington, y ejecutado por los regímenes militares del Cono Sur (Operación Cóndor).

En abril pasado, el general José Antonio Gil publicó Con la llanta pinchada, relato novelado que narra los hechos ocurridos en Miraflores. Basado en testimonios de los verdugos, el ex comandante de la séptima división de ejército sostiene que Quiroga Santa Cruz habría sido torturado y descuartizado, siendo sus restos incinerados y esparcidos bajo el asfalto de una avenida aledaña al cuartel general. La avenida lleva nombre sugestivo: Los Leones.

La evolución ideológica de Marcelo Quiroga Santa Cruz es claro ejemplo de que nadie nace políticamente perfecto. Nativo de Cochabamba y educado en el plácido clima familiar de burgueses y terratenientes, el fundador del Partido Socialista Uno (1971) tuvo sus primeras experiencias políticas en las filas de la Falange Socialista Boliviana (FSB, derechista).

En 1962 la Fundación William Faulkner le concedió el premió a la mejor novela iberoamericana, Los deshabitados, escrita a sus 26 años. Sin embargo, la gesta heroica del Che Guevara en Ñancahuzú (1967) fue el cimbronazo ético que cambió el rumbo político del joven que parecía destinado a la politiquería y la cría de caballos, el polo, la literatura y el ballet.

Como diputado de la FSB, Quiroga Santa Cruz entabló el primer juicio de responsabilidades en contra del dictador René Barrientos, por haber facilitado que agentes de la CIA intervenieran en el asesinato del Che (1968).
¿Paradójico? En aquella época existían políticos con sentimientos antimperialistas y patrióticos, capaces de tomar conciencia, aunque esto les representase, como al demandante, la expulsión del parlamento y el confinamiento en una prisión de la selva amazónica.

Caído Barrientos, el gobierno del general Alfredo Ovando Candia nombró a Quiroga Santa Cruz ministro de Minas y Petróleo. El 19 de octubre de 1969 los yacimientos controlados por la Gulf Oil Company fueron nacionalizados, posibilitándose los cambios que conducirían al gobierno nacionalista revolucionario del general Juan José Torres.

Dos libros escritos en el exilio explican los pormenores de su gestión: El saqueo de Bolivia (1972) y Oleocracia o patria (1977). Tras el golpe del general Hugo Bánzer (1971), Quiroga Santa Cruz se exilió en Argentina, donde fue comentarista del diario Noticias (ala revolucionaria del peronismo) y profesor de la Universidad Nacional de Buenos Aires, regida por Rodolfo Puiggrós.

En el exilio mexicano (1975-77), Marcelo vivió tres años en los que combinó su actividad periodística en El Día con la cátedra universitaria en la UNAM. Aquí, la fallecida periodista argentina Elsa Jascalevich preguntó al líder boliviano: ¿cómo se define usted políticamente? Quiroga Santa Cruz respondió: "Lo que he realizado y voy a realizar guardará estricta consecuencia con un objetivo final: la sustitución de un régimen de explotación por otro en el que la justicia social sea posible" (Unomasuno, 04/12/77).

En 1979, con motivo de la tercera edición de El saqueo de Bolivia (Buenos Aires, 1972), Marcelo apuntó en el prólogo: "Siendo costumbre de los escritores dedicar un libro a la persona que inspiró su redacción o en cuyo homenaje se rinde el esfuerzo intelectual, yo quiero que ésta, fruto de una pasión inextinguible por la libertad y la justicia social, le sea dedicada, póstumamente, a los que ya no verán la sociedad liberada de mañana que ellos contribuyeron a organizar con su generosa sangre" .


COMUNIDAD ANDINA DE NACIONES

<hr><h2><u>COMUNIDAD ANDINA DE NACIONES</h2></u>

UNA HISTORIA DE 36 AÑOS



Por Raimundo López
Argenpress
- 16/07/2005

La Comunidad Andina de Naciones (CAN), que realizará su XVI Consejo Presidencial el lunes próximo, acumula una historia, accidentada a veces, de 36 años de esfuerzos para lograr la integración.

Los primeros pasos para su creación se remontan a 1968 en la ciudad colombiana de Cartagena de Indias, donde el año siguiente fue constituida formalmente con el nombre de Acuerdo de Cartagena.

Participaron en su fundación los gobiernos de Bolivia, Colombia, Chile, Ecuador y Perú, aunque en 1976 el entonces dictador chileno, general Augusto Pinochet, separó a su país del grupo.

En 1973 Venezuela se incorporó al Acuerdo, para completar el número de miembros con que cuenta en la actualidad.

Según cifras de la Secretaría General de la CAN, con sede en Lima, los cinco países tienen una población estimada en 120 millones de habitantes y una extensión territorial de 4.710.000 kilómetros cuadrados.

En ese espacio se encuentra el 25 por ciento de la biodiversidad del mundo y el 20% del agua dulce del planeta, de acuerdo con esos informes.

Sus enormes potencialidades se evidencian en el hecho de que cuenta con cuatro veces las reservas de petróleo comprobadas de Estados Unidos, y ocho veces las de las naciones del Mercado común del Sur (MERCOSUR, Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay).

Por si fuera poco, los países de la CAN poseen el 74% de las reservas de gas natural de América Latina y las tres cuartas partes de las de carbón.

A pesar de esas enormes riquezas, una parte importante de su población sobrevive en la pobreza y la pobreza extrema, flagelos que sufren más de la mitad de los peruanos, en el primero de esos indicadores, y la cuarta parte, en el segundo.

La CAN funciona con una serie de organismos agrupados en el llamado Sistema de Integración Andina, en los cuales se incluyen la Secretaría General y el Consejo Presidencial Andino, su máximo órgano.

Este último fue creado en una cumbre celebrada en la ciudadela inca de Machu Picchu, en el sureste del Perú, los días 22 y 23 de mayo de 1990.

Es encabezado por uno de los gobernantes por un período anual siguiendo el orden alfabético de las naciones miembros.

El cargo lo ocupa hasta la cita del lunes próximo el jefe de estado y gobierno peruano, Alejandro Toledo.

A partir de esa fecha, lo desempeñará el presidente de Venezuela, quien tendrá esa función por segunda vez tras su triunfo en las urnas en 1999 con la votación más alta alcanzada por candidato alguno en la historia de esa nación.

Los países del MERCOSUR adquirieron la condición de miembros asociados hace dos semanas, un paso dado con anterioridad por Chile. México y Panamá son observadores.

El acercamiento entre la CAN y el MERCOSUR es considerado una de las bases para la consolidación de la Comunidad Sudamericana de Naciones, fundada el 8 de diciembre pasado en la ciudad del Cusco, en el sureste del Perú.


VENEZUELA

<hr><h2><u>VENEZUELA</h2></u>

EL SATÉLITE SIMÓN BOLÍVAR



Argenpress - 17/07/2005

Venezuela tendrá en 2008 un satélite propio en órbita, de tecnología china, informó hoy la ministra de Ciencia y Tecnología, Yadira Córdova. En el habitual programa dominical Aló Presidente, transmitido por radio y televisión, en esta ocasión desde Cumaná, estado de Sucre, la funcionaria explicó que el lanzamiento se realizará 29 meses después de la firma del contrato con China.

Por su parte, el Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, presentó el modelo a escala del satélite, que será utilizado para información estratégica del Estado, comunicaciones y procesamiento de datos e imágenes de los programas sociales, según precisó.

Chávez apuntó que el proyecto se inscribe en los esfuerzos por romper con el modelo de dependencia impuesto por las potencias más desarrolladas en los últimos 500 años.

El satélite recibirá el nombre de 'Simón Bolívar' como homenaje al Libertador, cuyo pensamiento retoma el gobernante para llevar a vías de hecho un amplio proceso e transformaciones con la utilización de los recursos petroleros de la nación.

En opinión de Córdoba, el desarrollo científico es la única manera de acabar con la dependencia tecnológica que se refleja en lo económico y en el control, incluso político de otros estados.

El satélite venezolano tendrá capacidad de apoyar programas sociales de otros países latinoamericanos.

Chávez indicó que la posición geográfica de Venezuela es sumamente ventajosa, por estar cerca del Ecuador, para lanzar cohetes y satélites.


LUIS MERINO REYES

<hr><h2><u>LUIS MERINO REYES</h2></u>

ESCRITORES CHILENOS DE AYER Y DE HOY



Por Aristóteles España

Así se titula este libro del poeta, novelista, y ensayista chileno, Luis Merino Reyes (Ediciones Rumbos, Santiago, 2005). El texto es un compendio de crónicas escritas en distintos periódicos y revistas chilenas durante los últimos cuarenta años donde da cuenta del curso de la literatura chilena, su evolución, temas, contenidos, desde el siglo XIX hasta nuestros días.

Luis Merino Reyes nació el 12 de febrero de 1912 en Tokio mientras su padre era agregado militar de nuestro país en esa nación asiática. Tiene 93 años, vive en Santiago y conserva su lucidez y capacidad de análisis que lo hace estar presente en la prensa chilena y en conversaciones con escritores que acuden a visitarlo.

Estudió en el liceo Alemán de Santiago donde se destacó por su capacidad oratoria y escritural. Su padre falleció en una de sus destinaciones institucionales y volvió a Chile con su madre a vivir de un escuálido montepío. “En ese tiempo escribí mi novela “Los feroces burgueses”, cuenta.

Su madre era tan católica que se hizo agnóstico para siempre. Luis Merino Reyes recuerda que escribió sus primeros poemas en ese liceo aristocratizante. “Era un poema bíblico dedicado a María Magdalena y me lo solicitó un sacerdote muy culto, admirador de Goethe”. Después escribió su novela “La última llama” cuyos originales quemó porque a una de sus mejores amigas no le gustó la historia. Le contó al crítico Alone lo sucedido y éste le exigió rearmarla. Al año siguiente, una vez publicada obtuvo el Premio Atenea y se reafirmó su amistad con Hernán Díaz Arrieta, de quien los separaban enormes barreras ideológicas, típicas de los años de la guerra fría.

En este libro único, el escritor cuenta y analiza los avatares de Francisco Bilbao, la vida del poeta Pedro Antonio González, Manuel Magallanes Moure, Ernesto Montenegro, Antonio Acevedo Hernández, Pedro Sienna, Luis Durand, Carlos Sepúlveda Leyton, Benedicto Chuaqui, David Perry, Juvencio Valle, Manuel Rojas, Alberto Rojas Jiménez, Ricardo Latcham, Chela Reyes, Francisco Santana, Victoriano Vicario, Nicomedes Guzmán, Volodia Teitelboim, Guillermo Atías, Gonzalo Drago, Wilfredo Mayorga, Alberto Baeza Flores, Mario Ferrero, Franklin Quevedo, Emilio Oviedo, Antonio Campaña, Fernando González Urízar, José Donoso, David Valjalo, Edmundo Herrera, Miguel Arteche, Eugenio García Díaz, María Cristina Menares, María Silva Ossa, Raúl Mellado Castro, Antonio Rojas Gómez, y muchos otros autores con quienes compartió vivencias e historias culturales y políticas desde 1925 hasta hoy.

Su texto no se limita al comentario de sus obras, sino que ingresa a los laberintos o túneles individuales de sus amigos, trazando perfiles y contando detalles desconocidos de sus procesos de creación artística, las lecturas que fueron diseñando un camino.

Miembro único y destacado de la Generación del 38 junto a Francisco Coloane, Daniel Belmar, Nicomedes Guzmán, Manuel Rojas, Oscar Castro, Andrés Sabella, fue amigo de Pablo Neruda, Pablo de Rokha, con quienes fundó organizaciones que aglutinaran a la dispersa intelectualidad de aquellos tiempos.

“Escritores chilenos de ayer de hoy” es un libro de antología que retrata fielmente la vida de los artistas chilenos en esos años difíciles, en períodos de gran turbulencia política en Chile y el mundo.

Luis Merino Reyes, es autor, entre otros textos de “Islas de música”; “Los egoístas”; “El alba y su duelo”; “Regazo amargo”, “Los feroces burgueses”; “Ultima llama”; “El ramo de rosas y otros cuentos”; “Epopeya de dos héroes trágicos”; “Rumbo a Oceanía”; “”Panorama de la literatura chilena”; “Perfil humano de la literatura chilena”; “Escritores chilenos laureados con el Premio Nacional de Literatura”; Epitafios y laureles”; “El ramo de ortigas y otros cuentos”.

En la década del 50 fue presidente de la Sociedad de Escritores de Chile.