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MIRANDO AL SUR - augusto alvarado


DIARIO DE UN POETA CHILENO

<hr><h2><u>DIARIO DE UN POETA CHILENO</h2></u>

Por Aristóteles España

“El Año de la Ira, Diario de un poeta chileno en Chile” (Bravo y Allende, Editores, Santiago, 2004), es el último libro del escritor, crítico literario y ensayista, Jaime Quezada (Los Angeles, 1942). Se trata de un texto donde el autor reconstruye sus vivencias ocurridas los días posteriores al Golpe de Estado en Chile. El día anterior había participado de una reunión en la Sociedad de Escritores y a primeras horas de la mañana lo llaman por teléfono para que sintonice Radio Magallanes donde alcanza a escuchar el último discurso del Presidente Salvador Allende.

Es un libro de reflexiones, de dudas; piensa en Vicente Huidobro cuando dice que “el odio es la debilidad de los débiles”, en cronistas como Alberto Blest Gana, Benjamín Vicuña Mackenna, Vicente Pérez Rosales, cuando retratan desde diversos ángulos escriturales los avatares de su tiempo. Este Diario da cuenta de un mundo que fue, con todo el vértigo y la emoción de aquellos días trágicos para este país. “Con la muerte del Presidente Allende muere también Chile, este país hasta ayer no más civilísimo, del civis político y del civis social. Ahora todo está consumado. Ecce homo. Este pueblo del dolor”, dice Jaime Quezada.

Por las páginas de este libro se escucha el ruido de los helicópteros y se ven las luces de los rayos potentes que buscan enemigos en las calles nocturnas de un Santiago con Toque de Queda. Se reproducen panfletos que circulaban de mano en mano, tanto de la Resistencia contra la Junta Militar como de aquellos que se mofaban del gobierno de la Unidad Popular, como en los días que circulaban festivas versainas e irónicas coplas tras la muerte del Presidente Balmaceda en 1891.

El autor revisa la historia de las últimas décadas antes de la irrupción militar; piensa en Gabriela Mistral, los escritores y pensadores que han ido fundando un Chile lleno de misterios, de locas geografías. Se va enterando de los Consejos de Guerra, de los fusilamientos, en las detenciones masivas de intelectuales, poetas, dirigentes sociales, profesionales de distintos ámbitos. La acusación es “Traición a la patria”. “Qué es la patria?”, se pregunta. “”Un invento?”, “Una ficción”?. “Nadie es la patria dice Borges, ni siquiera el tiempo cargado de batallas, de espadas y de éxodos. Nadie es la patria, pero todos lo somos”.

Una característica de este libro es la soledad interior. Tiempos de miedo, oscurantismo, dolor, con cartas de amigos dispersos por el planeta como el caso del poeta Gonzalo Millán, quien desde su exilio en Costa Rica le escribe y cuenta que se va a vivir a Canadá. Y el retorno del Premio Nacional de Literatura Humberto Díaz Casanueva, y sus recuerdos de Pablo Neruda en Isla Negra. También está presente en todas sus páginas, casi sin nombrarlo, el Dictador.

“El año de la ira” es un retorno a viejos callejones y bosques que se van desdibujando con los años. Por eso la importancia de rescatar del olvido los espacios donde alguna vez habitó la alegría y permanecen aún intactos los sueños de futuro.

Jaime Quezada es autor –entre otros textos- de “Las palabras del fabulador” (Premio “Alerce”, 1968; “Astrolabio” (1976); “Huérfanías” (1985); “Un viaje por Solentiname” (1987); Estudioso e investigador de la literatura chilena y latinoamericana ha publicado ensayos y antologías sobre Gabriela Mistral, Ernesto Cardenal, Nicanor Parra. Fue Presidente de la Sociedad de Escritores de Chile (1989-1991) y representante del Presidente de la República en el Consejo Nacional del Libro y la Lectura (1994-2001).


ANDRÉ GUNDER FRANK

<hr><h2><u>ANDRÉ GUNDER FRANK</h2></u>

Por Theotonio Dos Santos (*)

Artículo enviado por Raúl Dargoltz, al que agradecemos.

¿Quien es el economista más citado y discutido en el mundo? No pierda su tiempo buscando entre los premios Nóbel y otros muy promovidos en la gran prensa. André Gunder Frank es de lejos el más citado y el más discutido en el mundo como revelan varios estudios sobre el tema y las más de 30.000 entradas que tiene en la Internet. Su muerte el sábado 23 de abril pasado produce un vacío en el pensamiento social contemporáneo difícil de ser sustituido. Pero André era bien más que esto. Él era un tipo de intelectual completamente consecuente con sus ideas. Un luchador permanente por la verdad y por la transformación del mundo. Aún cuando se equivocó mucho, como todo ser humano, era fértil y motivador incluso en sus errores. Esta es una calidad que solo los genios tienen.

André se formó académicamente en la “cueva de las serpientes”: recibió su doctorado en la Universidad de Chicago y convivió con la brillante generación de conservadores que tanto deformó las ciencias sociales en las décadas del 50 y 70 para abrir camino finalmente en los años 80 a la hegemonía del pensamiento único que aún nos asfixia. Su crítica a los Chicago boys que tomaron el control del Estado chileno en el gobierno fascista de Augusto Pinochet es, en este sentido, aplastante y definitiva.

Cuando lo conocí en Brasilia, en 1963, él había sido invitado por Darcy Ribeiro rector de la recién fundada Universidad de Brasilia, para dirigir un seminario sobre “el estructural funcionalismo”, corriente de pensamiento conservador que dominaba en aquél momento las ciencias sociales. Él ya había tomado distancia de esta corriente mayoritaria en la Universidad de Chicago a través de su contacto intelectual con Paul Baran y Paul Sweezy. Su artículo sobre la remesa de ganancias y pagos de servicio superiores a la entrada de capitales del exterior causó gran conmoción y fue lo que lo llevó a ser invitado por Darcy.

En su seminario estábamos Ruy Mauro Marini, Vania Bambirra y yo que seríamos posteriormente consagrados como la corriente radical de la teoría de la dependencia. Discutimos mucho todo el tiempo. Pero no hay duda que asumimos un compromiso intelectual y político común que duró toda una vida, a través de 2 exilios políticos de Brasil a Chile y de Chile al exterior. Y, en nuestro caso, en una amnistía que nos lanzó a un Brasil profundamente comprometido con el capital financiero internacional.

En su participación en el Seminario Internacional de la REGGEN de Agosto de 2003, en Río, sobre Hegemonía y Contra hegemonía Andre tuvo la oportunidad de ir hasta Brasilia, Sâo Paulo y Santa Catarina. A pesar de su enfermedad ya tan avanzada el hizo cuestión de desplazarse hacia todos estos lugares para dejar testimonio de que la teoría de la dependencia empezó en aquellos años de 63-64, en nuestros debates y acuerdos dentro de esta experiencia pedagógica colosal que fue la Universidad de Brasilia de Darcy Ribeiro, destruida en gran parte por la dictadura militar de 1964.

Exilado en Chile, como nosotros, André se incorporó en 1967 al Centro de Estudios Socio Económicos (CESO) de la Facultad de Economía que yo dirigí. Ahí estaban otra vez Ruy e Vania lo que nos permitió realizar muchos trabajos conjuntos. Ahí se consolidó la recuperación de los ciclos largos como instrumento fundamental para la comprensión de la historia económica contemporánea. La experiencia del gobierno de la Unidad Popular estimulaba de manera impresionante el trabajo intelectual, tratábase de un laboratorio fantástico para analizar el cambio social y la revolución. Frank vivió muy profundamente esta realidad teniendo el apoyo de su esposa Marta, de origen chilena.

El golpe de Chile destruyó el CESO y nos dispersó otra vez. Yo y Vania fuimos para México donde hemos sido recibidos con una solidaridad conmovedora. André y Ruy fueron inicialmente para Alemania. Rui vino posteriormente para México y se incorporó al Doctorado de Economía de la UNAM que yo dirigía. Frank inició un periplo por el mundo terminando por un buen período en Holanda donde se jubiló. En estos años sufrió mucho por la persecución de la inmigración estadounidense. Acostumbraba ingresar en Estados Unidos por la frontera canadiense. Su principal culpa era haber abandonado la nacionalidad estadounidense y retomar su identidad alemana. Pero él se sentía sobretodo un latinoamericano aunque no había espacio para él en una América Latina dominada por dictaduras militares.

Después de la muerte de Marta, continuó su periplo por Canadá y después en los Estados Unidos de Clinton donde pudo trabajar pero con restricciones emigratorias. Sus últimos días de vida los vivió en Luxemburgo al lado de Alison, una mujer de mucha fibra y disposición que lo ayudó mucho a enfrentar su enfermedad por 12 años de lucha colosal.

Su producción en los años 70 es menos conocida a pesar de su profundidad y su fuerza provocativa. Él fue uno de los creadores de la teoría del sistema mundial cuya crisis analizó en dos libros extremamente impactantes. Además inició el balance histórico del sistema mundial que hizo retroceder por lo menos hasta el siglo quinto antes de Cristo. Su libro Re-Orient mostró el rol de liderazgo que ha ocupado China en este sistema mundial creado en torno de la ruta de la seda. Hegemonía que solo pierde en el siglo XVIII con el ascenso del poderío marítimo occidental y con la revolución industrial.

Nada hay de más importante que esta revisión de la historia mundial que sugiere André y que provocó una polémica colosal incluso dentro del grupo del sistema mundial. Sus últimos escritos apuntaban hacia el rol del dólar y del pentágono en la hegemonía norteamericana actual y la crisis definitiva que ambos viven en el presente. Otra tesis polémica que es sin embargo más próxima al enfoque del sistema mundial en su conjunto.

Cuántas polémicas más no se estarían gestando en el cerebro colosal de André Gunder Frank. Su hijo Frank cuenta que él trabajó hasta su suspiro final. Tengo este sentimiento de pérdida de un intelectual de vanguardia pero sobretodo de un amigo y camarada. Pero me duele pensar cómo toda una generación de economistas ha sido llevada a desconocer esta obra colosal por la influencia decisiva del llamado pensamiento único que se impuso en varias universidades de todo el mundo. Resta sin embargo la certeza de que en los movimientos sociales y en el espíritu del Forum Social Mundial su obra es una referencia fundamental.

(*) Profesor titular de la UFF. Director del REGGEN. Autor de La Teoría de la Dependencia: balance y perspectiva, Editora Plaza y Janes, México, que fue comentada por André Gunder Frank en su artículo “La dependencia de Theotonio”.


CONVOCATORIA INTERNACIONAL

<hr><h2><u>CONVOCATORIA INTERNACIONAL</h2></u>

La Républica Bolivariana de Venezuela convoca el Premio Libertador al Pensamiento Crítico


Rebelión - 1° de Mayo de 2005

El Ministerio de la Cultura de la República Bolivariana de Venezuela hace pública la presente convocatoria, con carácter internacional, para el Premio Libertador al Pensamiento Crítico, el cuál se regirá por las siguientes bases:

PRIMERA - Se entiende por obra de pensamiento crítico, a efectos de la presente convocatoria, a toda aquella obra escrita que, de una u otra manera, desde una posición comprometida con la defensa de la humanidad y desde la perspectiva de que otro mundo mejor es posible, analice críticamente la realidad del mundo contemporáneo, en forma global o sectorial, en cualquiera de los campos de la actividad social. Así la guerra, la economía, la política, la democracia, la relación con la naturaleza, los derechos humanos, los derechos de los pueblos, la integración de los países, el racismo, el imperialismo, son temas, entre otros, que pueden ser objeto de ese ejercicio de pensamiento crítico.

SEGUNDA - El premio será concedido anualmente al autor del mejor libro editado en castellano durante el año anterior al de la convocatoria. La convocatoria admite libros originalmente escritos o publicados en otros idiomas, siempre y cuando la edición original no anteceda en más de tres años al de su publicación en castellano.

TERCERA - El premio consistirá en una pequeña pieza escultórica representativa, diseñada al efecto, el certificado o diploma correspondiente y la cantidad de ciento cincuenta mil dólares (USD.150.000) libres de impuestos.

CUARTA - La presente convocatoria 2005, se refiere a libros editados durante el primero de enero y el 31 de diciembre del año 2004.

QUINTA - Los libros deben ser presentados directamente por sus autores, quienes podrán concurrir a este certamen, no importa el lugar del mundo donde residan.

SEXTA - Las obras deberán ser enviadas en número de 7 ejemplares al Ministerio de la Cultura de Venezuela, Final Avda. Panteón, Foro Libertador, Edificio Archivo General de la Nación, Caracas, Venezuela, indicando claramente el objetivo de participación en el Premio Libertador al Pensamiento Crítico. En sobre aparte se incluirán los datos personales del autor: nombre y apellido, dirección, teléfono de contacto, correo electrónico y nota biobibliográfica.

SÉPTIMA - El plazo para la admisión de obras participantes vence el 15 de agosto de 2005. Se admitirán las obras que hayan sido enviadas por correo y tengan matasellos de origen de esta fecha o anterior. La lista de participantes será hecha pública en la página Web del Ministerio de la Cultura de la República Bolivariana de Venezuela.

OCTAVA - El jurado estará constituido por cinco miembros entre los cuáles no debe haber más de dos venezolanos. La composición del jurado para la convocatoria 2005 será publicada en la página Web del Ministerio de la Cultura un mes antes del vencimiento del plazo de entrega. El jurado deberá acompañar su veredicto con un juicio razonado sobre la calidad e importancia de la obra premiada.

NOVENA - El premio será otorgado por mayoría de votos y no podrá ser dividido ni declarado desierto. El jurado podrá destacar con menciones honoríficas hasta cinco de las obras participantes. Se deja establecido específicamente para todas las convocatorias que el haber obtenido con anterioridad el Premio Libertador al Pensamiento Crítico, no le impide a un autor volver a participar.

DÉCIMA - EL Premio será entregado al ganador en un acto público en la ciudad de Caracas en la primera semana del mes de diciembre de 2005, coincidiendo con el primer aniversario del Encuentro Internacional de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad.

UNDÉCIMA - El autor de la obra galardonada con el Premio Libertador al Pensamiento Crítico, otorgará automáticamente permiso al Ministerio de Cultura para publicar la obra en Venezuela tantas veces como sea necesario, declinando los correspondientes derechos de autor en el caso de las ediciones, o partes de ediciones, destinadas a ser distribuidas gratuitamente.

DUODÉCIMA - La participación en esta convocatoria implica la aceptación, sin reservas, de las presentes bases. Lo no previsto en ellas será resuelto por el Ministerio de la Cultura de la República Bolivariana de Venezuela.

Francisco Sesto Novás
Ministro de la Cultura
Caracas, 11 de Abril de 2005
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PETROAMÉRICA

<hr><h2><u>PETROAMÉRICA</h2></u>

Una verdadera opción alternativa


Por Marcelo Colussi
Rebelión
- 2 de Mayo de 2005

'Los Estados Unidos [...] parecen destinados por la Providencia para plagar la América de miserias en nombre de la libertad', decía en el año 1829 Simón Bolívar; sus palabras sin dudas eran premonitorias. Hoy, cerca de dos siglos después, vemos cómo esa intuición es una cruda realidad: la unidad regional reclamada por el Libertador en los albores de los nuevos Estados recién independizados de la corona española nunca llegó. Por el contrario, la dispersión -absurda en muy buena medida- en repúblicas separadas con que Latinoamérica vivió desde su formal independencia no ha sido sino una manera de facilitar al país del norte su papel de potencia hegemónica a nivel continental: 'América para los americanos', del Norte, claro está.

La integración sigue esperando, y en ella puede anidar una de las claves del postergado desarrollo para la región. La actual receta de Washington de un área integrada de libre comercio -el proyecto del ALCA- ni es 'integración', ni es 'libre'. Es él, simplemente, un nuevo mecanismo de recolonización tendiente a seguir manteniendo en el tiempo la dependencia y sumisión de Latinoamérica respecto a su vecino del norte. Pero otro tipo de integración es posible. Surge así Petroamérica.

Petróleos de América o Petroamérica es el proyecto de creación de una empresa multinacional que estaría conformada por el conjunto de empresas energéticas estatales de la región latinoamericana y el Caribe: Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Petróleos de Venezuela (PDVSA), Empresa Nacional de Energía de Argentina (ENARSA), Petróleos de Brasil (Petrobras), Petróleos de Ecuador (Petroecuador), Cupet de Cuba y Petrotrin de Trinidad y Tobago, a las que se adscribirían nuevas refinerías y gasolineras donde se comercializarían los productos refinados en naciones no productoras de hidrocarburos. Este emprendimiento -que controlaría el 11,5 % de las reservas mundiales de crudo y podría influir decisivamente en el mercado mundial de la energía dominado hoy día por pocos oligopolios, estadounidenses en su mayoría- estaría destinado a atender proyectos de inversión que promuevan la integración energética del área, al par que garantizaría el incremento del valor agregado del petróleo crudo y del gas con la producción de subproductos petroquímicos necesarios para impulsar un genuino desarrollo sostenible y no dependiente para toda América Latina y el Caribe.

La idea no es nueva; ya en 1995 los presidentes brasileño Fernando Henrique Cardoso y venezolano Rafael Caldera esbozaron la iniciativa. Fue recientemente el mandatario venezolano Hugo Chávez, al calor del proceso de la Revolución Bolivariana que conduce, quien relanza el proyecto. Debemos 'unir nuestras empresas para no estar compitiendo entre nosotros y que nos sigan dominando' manifestó, propiciando así una integración alternativa a la que propone Washington por medio del ALCA.

Integrarse en lo energético promueve la creación de un bloque que, a partir de la fortaleza política que puede ir ganando, servirá como estímulo para un desarrollo no dependiente y que despliegue una lucha abierta contra la pobreza en que se sume la región. En otros términos: una integración no para el libre comercio sino para la solidaridad entre los pueblos, una integración no para el beneficio de las grandes empresas privadas sino en favor de las poblaciones.

La visión más amplia de la integración energética plantea la racionalización y el aprovechamiento de las otras fuentes de energías renovables, tales como las hídricas, la eólica, el sol, la biomasa, etc. De allí que no se trate sólo de atender proyectos en el área de los hidrocarburos sino del conjunto de posibilidades energéticas, considerando las características y requerimientos de las diversas zonas que serían servidas a través de Petroamérica. Al conservar la energía no renovable para ser utilizada como insumo para atender las zonas urbanas en la producción de alimentos, fertilizantes, medicinas, etc., se estaría impulsando la inversión de capital privado, especialmente el capital nacional y de los distintos Estados, para así generar el necesario estímulo al empleo productivo. Las relaciones con las empresas privadas de la energía -corporaciones transnacionales, la gran mayoría con casa matriz en los Estados Unidos- se definirán en cada caso a través de la empresa socia de Petroamérica y de los Ministerios de Energía y Ambiente de los países de la región.

Integrarse, unirse -vaya novedad- es saludable; hoy día asistimos a un creciente proceso de integraciones en los ámbitos políticos y económicos: grandes empresas que se fusionan, países que establecen bloques, continentes enteros que se fortalecen por medio de uniones. En definitiva ése era el sueño bolivariano: la creación de una patria grande entre todos los países liberados de la corona hispánica, única garantía para crecer con solidez. El sueño no pudo realizarse hasta ahora, pero la actual Revolución Bolivariana que está teniendo lugar en Venezuela -proceso popular, genuinamente democrático, con amplia participación de los sectores sociales postergados por años- tiene como uno de sus principios primeros la integración latinoamericana, vía para el crecimiento sostenible y equitativo. 'La República promoverá y favorecerá la integración latinoamericana y caribeña, en aras de avanzar hacia una comunidad de naciones, defendiendo los intereses económicos, sociales, culturales, políticos y ambientales de la región. La República podrá suscribir tratados internacionales que conjuguen y coordinen esfuerzos para promover el desarrollo común de nuestras naciones, y que garanticen el bienestar de los pueblos y la seguridad colectiva de los habitantes', dice el Artículo 153, Sección V, Capítulo I, Título IV de su Constitución de 1999.

En esa lógica de integración solidaria, entonces, se inscribe la creación de Petroamérica. El desafío está abierto; los latinoamericanos (e incluso los no latinoamericanos) que apostamos por este camino, por la vía de la solidaridad y de la equidad, tenemos así un interesante trabajo por delante.


EL SIDA Y LA ENFERMEDAD ESPIRITUAL

<hr><h2><u>EL SIDA Y LA ENFERMEDAD ESPIRITUAL </h2></u>

Por Abel Posse
La Nación
(Buenos Aires) - Abril 2005

En los evangelios de Marcos (9.42) y Mateo (18.6-11), el tema claro es el escándalo. Se narra que Cristo está rodeado por sus apóstoles y seguidores y es preguntado acerca de qué es lo principal en el Reino de los Cielos. Jesús, sin vacilar, llama a un niño al centro del grupo. Afirma que ese niño es lo principal. “Quien sea humilde como este niño entrará en el Reino de los Cielos? Pero si alguno escandalizare uno de estos pequeños, que creen en mí, sería mejor para él que le fuese atada una piedra de molino al cuello y echado al mar.”

La palabra “escándalo” proviene del griego skándalon, “trampa u obstáculo para hacer caer a alguien”. Así pasa al latín. Monseñor Baseotto procede con no menos loable pasión cuando señala que repartir esos preservativos conlleva un acto escandaloso: de algún modo, se banaliza la sexualidad, se suspende el pudor como estilo de una sociedad católica (constitucionalmente católica, según el artículo segundo), y se lleva a los jóvenes a la perplejidad de una contradicción entre lo público y los límites del estilo familiar y del uso y costumbres de la gente de este pueblo.

El ministro de Salud combate legítimamente la enfermedad física sin reparar en la enfermedad espiritual y metafísica de la permisividad. El sexo aparece como un simple acto corporal, como una facultad gimnástica cuyo único peligro puede ser el contagio de un mal incurable, mortal.

Al recibir los preservativos repartidos como caramelos, los chicos quedan perplejos; en el sentido bíblico, escandalizados. ¿Se incentiva la sexualidad precoz? ¿El sexo, entonces, carece de toda importancia? ¿Es una simple gestualidad física cuyos únicos peligros son el sida y la procreación precoz? ¿El pudor de las familias carece de todo sentido? En suma, el conflicto se sitúa entre dos buenas intenciones: la del ministro y la de la Iglesia, que es consciente de la enfermedad y de la perplejidad de la juventud argentina (y de buena parte de la del mundo).

Todos los valores, los respetos, los estilos culturales están siendo contaminados por una atroz polución de subcultura comercializada en una escala global. Encender un televisor en familia es una incómoda peripecia de impudor y de degradación estética y moral. Una runfla de comerciantes de la audiovisualidad destruye todo lo que podemos intentar construir en la escuela.

Sin prevenciones espirituales, morales ni religiosas, tácitamente se invita a la banalización del sexo y también a la precocidad sexual. Se preserva el cuerpo y, al mismo tiempo, se sigue enfermando el alma juvenil.

A partir de esta doble realidad, de difícil síntesis, continuó en la Argentina este nuevo capítulo de Don Camilo y Pepone. La Argentina piensa mal y prevalecen los malpensados. Un grupo de idiotas que buscan espacios de obsecuencia de algún modo vieron en la palabra de la famosa parábola cristiana algo así como la invención, dos mil años antes, de los vuelos de la muerte.

En vez de comprender la ineludible posición católica, prefirieron creer que el obispo quería arrojar al mar al doctor Ginés González García, que, a su vez, debe de haber quedado también perplejo al encontrar en el diario la noticia de que había sido víctima de un intento de asesinato (parece que hubo una denuncia penal).

En el mundo aburridamente serio de los países normales no pasa que un obispo trate de matar en forma burda a un ministro. Por su parte, el ministro no procedió con voluntad de escandalizar, sino con voluntad de curar. Actúa en los límites de su profesión y es un ministro brillante, al que se le deben grandes logros en lo que hace a medicina social (desde el plan Remediar hasta el reciente tema de la vacunación contra la hepatitis A).

Fabricaron un conflicto de sainete que terminó en deliberado y ridículo incidente diplomático. Un embajador extranjero comentó: “El avión, la soga y el ministro están, ¿pero dónde podrá conseguir monseñor Antonio Baseotto una piedra de molino?” Sin ética, sin estética y sin sentido filosófico alguno, todo desemboca en la nada, en puro nihilismo.

La política, alienada económicamente en este sistema perverso, ya no lucha por valores o por una renovación cuidadosa de los valores existentes, vigentes. En el decadente Occidente de tanta riqueza y de tantas exclusiones y soledad, la Iglesia, desde su testimonio de dos mil años, intenta responder con energía a este nihilismo, cuyas víctimas más ostensibles son, paradójicamente, los jóvenes, sobre quienes se ejercita un juego de libertades anárquicas, demoledoras, falsas.

La Argentina está espiritualmente enferma. De allí proviene nuestro default, nuestra política de patio, esa ridiculez reiterativa, pese al intento de querer ser un “país serio”. A todos nuestros males se suma ahora la patológica preferencia de los conflictos en vez de la concordia creativa y la armonía. Es grave para un pueblo golpeado por la más grande crisis de su historia y que debe, por lo tanto, afirmar más que nunca su posibilidad de unidad.


EL "SIETE"

<hr><h2><u>EL &quot;SIETE&quot;</h2></u>

Sobre Julio García, el fotógrafo chileno muerto en Ecuador



Por Luis Sepúlveda
Le Monde Diplomatique
- 26-04-2005

A Julio García Romero los ecuatorianos le llamaban “Manito”, pero los chilenos del exilio siempre le dijimos “El Siete”, porque tenía solamente siete dedos portentosos, capaces de dibujar, pintar, y lo que hiciera falta para reunir dinero en las campañas solidarias con las compañeras y compañeros que vivían en Chile bajo la atroz dictadura.

Militamos juntos en las filas socialistas, y hoy comparto la tristeza de “Renato”, “Gabriel”, “Pato”, “Rosario”, “Ciro el Pampino” y tantas y tantos compañeras y compañeros que compartimos con él las aventuras del “Taller del Batán”, a dos pasos del taller de Oswaldo Guayasamín, en ese Quito luminoso y solidario que nos recibió con los brazos abiertos y nos permitió curar las heridas abiertas el 11 de septiembre del 73. Julio García, “El Siete”, bajito y fuerte, con gesto malhumorado para disimular un corazón que se le escapaba por todas partes, y una barba cerrada que no conseguía ocultar su rostro de hombre noble, de compañero de los mejores, amó al Ecuador con pasión y, consecuente, se empeñó en una labor pedagógica muy chilena para dotar a la izquierda ecuatoriana de argumentos de peso en las manifestaciones contra la dictadura de Rodríguez Lara -“El Bombita”-, y los posteriores gobiernos que se caracterizaron -salvo el de Rodrigo Borja- por declarar que el país estaba al borde del abismo y que había que dar un paso adelante.

El mayor insulto de los ecuatorianos era tratar de “felón” a los canallas, y fue gracias a la pedagogía del “Siete” que muy pronto la izquierda ecuatoriana contó con un respetable inventario de puteadas. Trabajamos juntos diseñando campañas de alfabetización junto a Vidal Sánchez, para enseñar a leer sus derechos a los indígenas y campesinos de Imbabura.

Muchas veces lo vimos furioso frente al inhumano trabajo de los cargadores de la Avenida 24 de Mayo, o frente al discurso de los curas que bendecían la explotación y el sufrimiento en la ciudad de las cien iglesias.

Escribo éstas líneas y veo a mi hermano Julio, “El Siete”, cuando para la navidad de 1977 se le ocurrió fabricar los primeros caballos balancines del Ecuador. Los dibujó, diseñó, cortó, pintó, y salimos con una enorme rebaño de caballitos de madera a ofrecerlos como la novedad del año. No vendimos ni uno, y mientras reflexionábamos si acaso los niños quiteños tenían una incapacidad congénita para la equitación, Julio los ordenó en una impecable formación a lo largo de la Avenida Amazonas, y declaró que habíamos hecho la mejor réplica del Séptimo de Caballería.

Y también lo veo cuando la sed de justicia aconsejó que había que luchar en Nicaragua. Allá marchó “El Siete”, en silencio, y también cumplió en la tierra de Sandino con su deber de socialista.

Muchas veces, mirando desde San Rafael el Valle de Los Chillos y sus cientos de arco iris, comentamos que Ecuador era un hermoso país para vivir y ser felices. “Y también para morir”, agregaba Julio, pues no podía dejar de ver la atroz realidad del latifundio en la idílica naturaleza andina.

En otras ocasiones y mientras nos echábamos unos tragos de ron San Miguel, entonábamos una absurda cancioncilla que “El Siete” adoraba. Era la propaganda de un banco y decía: “este es el Ecuador/ un país lleno de historia/ donde la naturaleza/ puso sabor y belleza”. Sabor y belleza que no conocen el más de un millón de ecuatorianos que se ha visto obligado a emigrar para escapar de la miseria. Esos hermanos latinoamericanos que, gobernados por corruptos como Bucaram, o mediocres iluminados como Lucio Gutiérrez, tuvieron que aceptar la dolarización de sus economías, renunciando con eso a la mínima dignidad nacional de tener una moneda propia, y con cada vez menos dinero para solventar sus necesidades. Por ellos murió Julio. Por ellos dejó la vida “El Siete”.

Julio García Ramos era un chileno y más que eso; era un internacionalista de corazón, era un periodista sin más acreditivo que el coraje, era de los que- como dice el poema de Brecha- “los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles”. Era un socialista genuino, de la escuela de Allende. Era “El Siete”, coño. El Siete.

* Luis Sepúlveda es escritor, adherente de ATTAC y colaborador de Le Monde Diplomatique
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ECUADOR

<hr><h2><u>ECUADOR</h2></u>

La caída de Gutiérrez, una interpretación



Por Tomás Rodríguez Caguana
Rebelión
- 27-04-2005

El gobierno de Lucio Gutiérrez ha caído y me permito hacer llegar a mis amigos del exterior la siguiente comunicación que redacto como verdad histórica y que debe ser difundida para en algo aclarar la verdad de los hechos.

Lucio Gutiérrez es un militar sublevado cuando el movimiento indígena se rebeló contra un el gobierno corrupto de Jamil Mahuad, gobierno que para salvar el sistema financiero se tomó los depósitos de todos los ecuatorianos y se los entregó a la banca (6 mil millones de dólares). Lucio Gutiérrez desobedeciendo las ordenes de reprimir al pueblo se unió a indios, blancos y mestizos y derrocó al gobierno corrupto, la embajada norteamericana intervino, encarceló a Gutiérrez y puso al vicepresidente Noboa afín a la derecha clásica en el poder.

Libre Gutiérrez por amnistía entró en la vida política y con apoyo de la izquierda ecuatoriana, el movimiento indígena y sectores sociales triunfo en elecciones generales. Su gobierno inicialmente estuvo integrado por intelectuales de izquierda y dirigentes de la CONAIE, estructura orgánica del movimiento indio.

Ya en el poder Lucio Gutiérrez enfrenta una realidad económica y social precaria al tiempo que se ve incluido en una relación total de dependencia hacia los EEUU. El Ecuador en época de Mahuad había cedido parte del territorio para construir una base militar norteamericana, los EEUU presionando para incorporar al país al plan Colombia, una economía dolarizada que le impedía soberanía económica y financiera y una situación de pago de la deuda externa que le obligaba a cancelar el 50% del presupuesto del estado para cumplir con los organismos de crédito.

En esas condiciones Lucio Gutiérrez decide no enfrentar los riesgos de una actitud antiimperialista y decide alinearse a los EEUU, esto enoja la izquierda que abandona el gobierno y empuja al régimen también a un retroceso político para sostenerse fruto del mismo con acuerdos parlamentarios con la derecha lo que vuelve irreversible el abandono de la izquierda y los sectores sociales.

Lucio Gutiérrez logra en dos años una aparente estabilidad económica gracias a los altos precios del petróleo y las inversiones financieras fundamentalmente de los actores de la guerra de Colombia y muy probablemente de dineros ilícitos de todas partes que ven en una economía débil aunque dolarizada la oportunidad para garantizarse inversiones duras.

Estable económicamente en su gestión Lucio intenta retomar un ideario popular y enfrentar a la derecha oligárquica, lo hace iniciando una política agresiva de cobros a los empresarios morosos con el estado en los que incluye a hermanos del ex mandatario y prelado de la ultraderecha León Febres Cordero del partido social cristiano. Lucio también declara que instalará una comisión de la verdad para develar los crímenes del gobierno de Febres Cordero contra los DDHH (centenares de jóvenes fueron asesinados, torturados y desaparecidos en su gobierno "democrático").

Sin el apoyo de la izquierda y los movimientos sociales, Lucio decide recomponer una alianza popular contra la derecha desde una coalición con el populismo dirigido por el asilado ex presidente Abdala Bucaram también víctima de un golpe de derechas. Lucio logra una mayoría temporal en el parlamento, destituye a la corte controlada por la extrema derecha y logra el retorno de dos presidentes y un vicepresidente exiliados.

La extrema derecha huele en todo esto un chavismo, la socialdemocracia también (lo que recuerda su rol reaccionario en Venezuela) la izquierda titubea y oscila entre la derecha y el gobierno, empezando un desconcierto general y nacional del pueblo. Lucio sostiene su enfrentamiento con la derecha desde un populismo "propio" y no abre el espectro popular para profundizar el proceso: esto fundamentalmente para no abrirse un frente con la embajada norteamericana.

La derecha y la socialdemocracia mueve inicialmente a su propia base social a falta de contar con el apoyo del pueblo pobre y es la clase media y burguesa la que da inicio a una serie de marchas sucedidas básicamente en la capital. El país entero no se mueve y empiezan a darse manifestaciones discretas de apoyo al gobierno en su lucha contra la oligarquía y la corrupción.

La conspiración crece, los generales viejos apoyan silenciosamente a la derecha y al parecer los coroneles jóvenes al gobierno, la derecha retoma el control del congreso y se da inicio al fin de los acontecimientos.

La extrema derecha y la socialdemocracia no logran que el presidente del congreso (populista) convoque a sesión para enjuiciar al presidente, entonces se retiran del congreso y arman un congreso paralelo en una institución privada en donde 60 de 90 diputados autoconvocados, por resolución y no por juicio político destituyen al presidente violentando la constitución que prevee el mecanismo de sucesión solo a través de juicio político y con las dos terceras partes del congreso. Además la resolución señala que el presidente ha abandonado el cargo, falsedad insostenible porque el presidente sigue en el palacio emitiendo decretos.

El país permanece inerte, los sectores medios y burgueses quiteños logran alguna convocatoria que en mejor de los casos llega a 20.000 (en una ciudad de dos y medio millones de habitantes) el gobierno de Lucio intenta el ingreso de miles de simpatizantes de las ciudades periféricas pero la oposición cierra su ingreso (Quito es una ciudad de ingreso limitado). El golpe se consolida, la democracia destruida a nombre de la democracia y los medios derechizados del país proclaman un triunfo glorioso.

Intuitivamente los sectores mas radicales del pueblo fundamentalmente, empiezan su guerra para que se vayan todos e instalan asambleas populares que ya no tienen ningún efecto. La derecha inmediatamente, a la misma masa quiteña que la declaró heroica la califica de turba anarquizada y llegó a pedir represión urgente.

EPÍLOGO

Consolidado el golpe de estado, los medios amarillos glorifican a los
manifestantes llamándoles "heroico pueblo de Quito" minutos después el "heroico" pueblo se desborda, rechaza también al congreso e impide la rápida sucesión presidencial, entonces los medios llaman al ejercito a parar a "las turbas anarquizadas" que impiden la democracia.

El Ecuador es un pequeño país de inmensas riquezas naturales con posibilidades optimas para el desarrollo agrario, turístico e industrial. Tiene petróleo, mar, toda su extensión es área cultivable, tiene las Islas Galápagos y es parte de la amazonía,. Sin embargo es el país menos equitativo del sur del continente, el de más alta desnutrición infantil y mortalidad materna. El Ecuador es víctima del
sistema y de una oligarquía corrupta que parásita al pueblo trabajador.

Esta verdad que es la verdad histórica, sea difundida por Internet a quienes por curiosidad o solidaridad se interesen por mi país.


ECUADOR: ¿FÍN DEL PROTECTORADO?

<hr><h2><u>ECUADOR: ¿FÍN DEL PROTECTORADO?</h2></u>

Por José Steinsleger
La Jornada
- 22 de abril 2005

Esta vez no fueron "los indios", ni las ilusiones depositadas en un caudillo "populista". En un clima de indignación y gravísima crisis institucional, el conjunto de la sociedad ecuatoriana derrocó a su tercer presidente elegido, que de la soberanía nacional y la Constitución hizo un amasijo de disposiciones dictadas por la embajada de Estados Unidos en Quito.

Para Estados Unidos, la Unión Europea, Naciones Unidas o la Organización de Estados Americanos, "el apoyo a la democracia ecuatoriana es vital". No obstante, también pasan por alto que, con Gutiérrez, Estados Unidos consiguió reforzar cinco oficinas de seguridad en el país (algunas ya existentes) enlazadas directamente al Comando Sur, con sede en Miami.

Según el diario El Comercio de Quito (30/03/05), estas oficinas son: Agregaduría de Defensa (DAO, por sus siglas en inglés), Agencia de Control y Fiscalización de Drogas (DEA), Grupo Consultivo y de Ayuda Militar (MAAG), Departamento de Seguridad Interna (DHS) y Agencia Nacional de Seguridad (NAS). La más importante es el MAAG, grupo militar, destinado a "...apoyar la democracia en el Ecuador y su buen récord de respeto de los derechos humanos, así como los objetivos de la política estadunidense en el país" (sic). Así, el concepto de ayuda "para seguridad" implica la "...provisión de equipo militar, entrenamiento y servicios de Estados Unidos al gobierno de Ecuador".
La mayoría de los cientos de militares estadunidenses que circulan por
territorio ecuatoriano se concentra en dos actividades coordinadas por el MAAG: campañas médicas y de seguridad (leáse, espionaje y organización de
paramilitares).

A ellos se suman los operarios de la base de Manta, en el litoral pacífico, ocupada por el Comando Sur desde 1999, cuando se firmó un acuerdo bilateral por 10 años. Y un objetivo largamente acariciado por el imperio desde mediados del siglo XIX: convertir en base militar el frágil ecosistema de Galápagos, patrimonio cultural de la humanidad.

El dinero que la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo (USAID) maneja en Ecuador llega mediante el Comando Sur. Lo mismo que los recursos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), a cargo de los proyectos de alcantarillado y potabilización en los poblados de la frontera norte. Pero tal como señala el sociólogo Guillermo Navarro, el propósito real apunta a controlar estos recursos porque la instalación de servicios en la frontera norte parte de sus intereses para intervenir en Colombia.

Las agencias de noticias internacionales callan o diluyen los pormenores y magnitud de la crisis política ecuatoriana. En efecto, el nombramiento en diciembre pasado de una Corte Suprema de Justicia afín a Lucio Gutiérrez buscaba anular los juicios pendientes de ex gobernantes como Abdalá Bucaram, Gustavo Noboa y el vicepresidente Alberto Dahik, lo que sucedió. En efecto, hubo malestar en las fuerzas armadas por el retorno del gángster Abdalá Bucaram de su autoexilio en Panamá, a inicios del mes. En efecto, dirigentes espurios de Guayaquil y Quito pescaban en río revuelto, animados por el descrédito de Lucio Gutiérrez en las encuestas más serias. En efecto, estos factores convergieron en el malestar nacional.

Sin embargo, las agencias omiten que 62 y 95 por ciento de los encuestados por la empresa Market rechazaban la gestión del gobierno en política económica y exterior. Opinión que fue creciendo desde el momento en que Gutiérrez se asumió como "principal aliado de George W. Bush en América Latina", y firme partidario del tratado del libre comercio.

Entonces, Gutiérrez dejó de ser visto como "populista". Hasta que el vaso se desbordó. El 11 de abril pasado, el general Richard Myers, jefe del comando de las fuerzas armadas de Estados Unidos y brazo derecho de Bush, condecoró al ex gobernante en Quito, agradeciéndole la inmunidad conferida a sus tropas en Ecuador. Previamente, en Bogotá, Myers declaró a la prensa que su país no toleraría "países perturbadores (sic) que en América Latina no cooperen en la lucha contra el terrorismo".

Simultáneamente, y a consecuencia de una nueva mayoría parlamentaria contraria al gobierno, la protesta popular y espontánea empezó a tomar forma. A finales de marzo, el salón del Congreso fue un campo de batalla. Volaron sillas, vasos con agua y botellas, y la explosión de una bomba de gases lacrimógenos evitó el conteo de votos para elegir nuevo fiscal general.

En la calle, las movilizaciones devinieron en auténticas oleadas de ciudadanos descontentos que protestaban por la política económica, la exoneración de los gobernantes involucrados en casos de corrupción, la destitución de los jueces de la Corte Suprema y, finalmente, un grito de consenso: "Lucio fuera".

Sin saber qué hacer con el descontento de ciudadanos independientes o
pertenecientes a las más diversas organizaciones, Gutiérrez dictó el estado de sitio en Quito (15 de abril). A la tétrica ceremonia del aspirante a seudodictador asistió la embajadora del terrorista Bush, la señora Kristie Kenney, quien durante todo el mandato del régimen depuesto entraba y salía a diario del Palacio de Carondelet (presidencial). Quien brilló por su ausencia fue el general Milton Aguas, jefe del ejército. Su oposición a salir en cadena nacional dio paso para que Gutiérrez ordenase su baja.

El "decreto de emergencia" no terminó de ser enunciado, y el pueblo de Quito se lo pasó por el arco de triunfo. En todos los barrios, sin excepción, la gente salió a las calles. Ante el silencio de los canales de televisión, la radioemisora La Luna, de alcance y prestigio profundo en la ciudadanía, se convirtió en una suerte de coordinadora de la movilización popular. Y cuando un grupo de personas se aproximó a la radioemisora con armas, gasolina y antorchas, topáronse con un fortín humano de contención, decidido a salvaguardar la libertad de expresión.

El ejemplo de La Luna fue seguido por otras radioemisoras, que empezaron a transmitir lo que en realidad estaba pasando. Los canales de televisión no tuvieron más remedio que "informar". En la madrugada del sábado 16, el cabildo quiteño resolvió pedir la renuncia del gobernante, quien a estas alturas se vio obligado a revertir el estado de sitio.

Dos deserciones importantes del equipo de gobierno llamaron la atención. La declaración de la primera dama y diputada nacional Ximena Bohórquez, ya enfrentada con su esposo en otras ocasiones, quien declaró: "yo también soy forajida", y la renuncia del comandante general de la policía, Jorge Poveda, quien manifestó su desacuerdo con la represión contra el pueblo de Quito. "Soy un hombre del pueblo", dijo Poveda.

Los vecinos levantaron barricadas en las principales vías de acceso a la ciudad, impidiendo el ingreso de los cientos de golpeadores pobres, traídos por el gobierno desde la costa y la Amazonia. Minuto a minuto, rodeado de al menos 4 mil efectivos, Gutiérrez era informado que 30 mil manifestantes desarmados venían rompiendo cercos y sorteando alambrados de púas, lluvia de gases y balas de caucho de las fuerzas represivas.

En la tarde de ayer, tras ser destituido por el Congreso (61 diputados de 100), Lució Gutiérrez abordó un helicóptero y huyó del país, con rumbo desconocido. El vicepresidente Alfredo Palacio, señor don nadie, juró como nuevo presidente constitucional de Ecuador.

¿Qué sigue? Nadie sabe qué sigue. Los pueblos del país andino continúan deliberando día y noche, sin mover el dedo del renglón: no al neoliberalismo, no al tratado de libre comercio, no a la dolarización, no a la entrega de los recursos naturales, no a la privatizaciones, no a la base militar de Manta, no a la inmunidad de las tropas yanquis, no al Plan Colombia, no al protectorado de Washington, no a los grupos oligárquicos financieros, no al racismo, no a las "comisiones de notables", no a los intelectuales vendidos, no a los partidos políticos tradicionales.

Una sola voz, "¡Que se vayan todos!", retumba en sierra, costa y Amazonia de Ecuador. "Que se vayan todos" y justicia para los responsables de la muerte de Julio García, cronista gráfico chileno-ecuatoriano caído cuando trataba de registrar atropellos impensables tres años atrás, cuando Lucio Gutiérrez concitó las esperanzas de un país abrumado de miseria y harto de confiar.