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MIRANDO AL SUR - augusto alvarado


JOSÉ IGNACIO ABREU Y LIMA

<h2><hr><u>JOSÉ IGNACIO ABREU Y LIMA</h2></u>

Recife (Brasil) 6.4.1794
Pernambuco (Brasil) 8.3.1869

Por V. Ch.

Oficial al servicio de la Guerra de Independencia de Venezuela. Fue llamado el héroe de las dos Américas, tanto la de origen portugués donde nació, como la española donde también luchó por la libertad. Hijo de José Ignacio Ribeiro de Abreu y Lima, llamado el padre Roma debido a su ordenación de sacerdote en Roma por el cardenal Chiaramonti, futuro papa Pío VII.

Descendiente de familia noble y acaudalada, según él mismo insistía en recordar, perderá todo por la participación de su padre en el movimiento revolucionario por la independencia del Brasil. Abreu y Lima, auxiliado por la masonería, logró huir a Estados Unidos en compañía de su hermano Luis; de allí continuó viaje a La Guaira, atraído por el renombre de Simón Bolívar.

En 1818, Abreu ofreció sus servicios militares como capitán, grado obtenido en el Brasil, y fue aceptado por el Libertador en Angostura en 1819, durante la vigencia del Congreso del mismo nombre. Luego participó en el equipo de redactores del Correo del Orinoco, en el que dio frecuentes noticias de los movimientos brasileños de independencia, sobre todo de su estado de origen, Pernambuco.

En 1819 estuvo con Bolívar en la Campaña del Apure, en la marcha por el páramo de Pisba, tomando parte en las batallas de Gámeza (11 julio), Pantano de Vargas (25 julio) y Boyacá (7 agosto). Siempre al lado del Libertador, actuó en la batalla de Carabobo (24.6.1821), donde fue herido en el pecho. Participó en las operaciones navales durante la toma de Maracaibo (1823). Bajo las órdenes del general José Antonio Páez actuó en las acciones contra Puerto Cabello (8-10.11.1823).

Su amistad con Bolívar, conjuntamente con otros oficiales extranjeros, generó recelos e intrigas; el periodista Antonio Leocadio Guzmán, director de Argos, publicó un ataque anónimo contra Abreu (1825), de quien recibió una respuesta categórica y violenta. Guzmán le entabló juicio y logró que lo condenaran a 6 meses de prisión en el castillo de San Carlos del Zulia (octubre 1825).

A pesar de estar desilusionado y ansioso de volver a Brasil, independiente desde 1822, decidió quedarse para defender a Colombia la Grande, que estaba amenazada de desintegrarse; sirvió de intermediario entre Francisco de Paula Santander y José Antonio Páez , en el intento de reaproximarlos. Ante la imposibilidad de reconciliación, se inclinó por la fidelidad a Bolívar, aceptando seguir para Ecuador y combatir en la batalla de Portete de Tarqui (27.2.1829) al lado de Antonio José de Sucre.

Ya coronel, recibió del mismo Bolívar autorización para defenderlo en Europa de los ataques de Benjamín Constant. Escribió el Resumen histórico de la última dictadura del Libertador Simón Bolívar, comprobada con documentos, que distribuyó en panfletos; organizó el periódico La Torre de Babel, en Cartagena (Colombia), en defensa de Bolívar.

Cuando finalmente se desintegró Colombia (1830), acompañó a Bolívar a Santa Marta con Daniel Florencio O'Leary, Mariano Montilla y algunos otros. Asumió, por orden del Libertador, el Estado Mayor del departamento de Magdalena; aplastó a los rebeldes en Río Hacha, inclusive al bando de Pedro Carujo.

El 9 de agosto de 1831, fue expulsado en compañía de otros oficiales extranjeros, por decreto del ministro de Guerra de Nueva Granada. Regresó a Brasil vía Estados Unidos y Europa.

De vuelta, imaginó que el emperador Pedro I, quien proclamó la independencia brasileña y quien fue forzado a abdicar, era una especie de Bolívar coronado; luchó para que reasumiera el trono a través de periódicos en Río de Janeiro, y fundó uno, La Barca de São Pedro. Una vez que fue aceptada la mayoría de edad de Pedro II, hijo de Pedro I, como solución conciliatoria, insistió en una monarquía constitucional parlamentaria.

Sin embargo, el ardor de las posiciones asumidas por Abreu y Lima, le generó de nuevo odio. Su condición de intelectual, específicamente de historiador, con libros recientemente publicados, fue atacada ásperamente por Varnhagan, vizconde de Porto Seguro, historiador conservador y áulico. Abreu replicó, se dirigió a Recife, su tierra natal, donde aspiraba postularse como diputado.

En Pernambuco, también quedaban residuos de las pasiones revolucionarias de 1817 y 1824, movimientos liberales radicales, en el primero de los cuales fue fusilado el padre de Abreu. No consiguió elegirse debido a la amplia campaña de sus adversarios. Se preparaba una nueva revolución libertadora que estalló en 1848.

Abreu fue condenado a prisión perpetua, siendo después amnistiado. En 1855 publicó los primeros libros brasileños sobre socialismo, en los moldes de Fourier y los socialistas utópicos. En su lecho de muerte recibió la condenación de la Iglesia Católica por ser defensor de la libertad de cultos para los protestantes; por ello le fue negada sepultura católica y, por consiguiente, sus restos fueron inhumados en el cementerio de los ingleses.


LA CULTURA EN VENEZUELA

<h2><hr><u>LA CULTURA EN VENEZUELA</h2></u>

I M P E R D I B L E

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Año 1 - N° 1 - 1 de septiembre de 2004

EXPOSICIONES

El grito en la pared
Gráfica de la era republicana en España



El afiche, desde su aparición en el siglo XIX, ha cumplido una función de comunicación y transmisión de mensajes a una sociedad, en su mayoría analfabeta, que requería una organización visual que enfatizara los símbolos y le diera a la imagen un sentido expresivo y un modo de lectura del discurso.

La producción de afiches durante la República Española y especialmente durante la Guerra Civil, fue importantísima. Partidos políticos, sindicatos, diferentes entidades y asociaciones de trabajadores, vieron en el cartel el medio idóneo para exponer sus consignas y llegar al pueblo de un modo rápido y eficaz.

La necesidad de lanzar consignas, orientar y concientizar al ciudadano ante la situación excepcional que requería de la solidaridad y generosidad colectiva, movió a promover la edición de afiches de todo tipo, por lo consiguiente el cartel se convirtió en una de las actividades artísticas más importante de esos años de contienda.

La gráfica de la era republicana española se trasforma desde el inicio en potenciador de las hondas transformaciones políticas que reclamaban un nuevo orden social e histórico de carácter revolucionario. Se manifiesta como una actividad artística al servicio de una ideología y está supeditado por lo tanto, a los objetivos y necesidades de una causa, pero en sus aspectos formales y estéticos se mantiene plenamente abierto a todas las corrientes de la época, bien reflejadas o sintetizadas en la mayor parte de ellos.

Tanto el afiche político como el comercial durante los años treinta, utiliza múltiples recursos y estilizaciones teniendo mucho del Art Déco, así mismo utiliza lenguajes expresionistas, a esto se suma el realismo que llega hasta el uso de la fotografía.

Se observan afiches Art Déco así como formalistas que se apoyan en un lenguaje sintético y geometrizante resultando muy contundente en la comunicación de sus mensajes. El uso del aerógrafo contribuye de manera decisiva a dar solidez y volumen a este tipo de realizaciones enunciando el futurismo y la mecanización moderna.

Durante la guerra civil el cartel fue instrumento artístico capaz de llegar a un amplio público con imágenes contundentes y expresivas a la vez que duras y agresivas; representaciones de incitación a la lucha. Resulta difícil de separar en este tipo de carteles los posibles valores estéticos de la imperiosa agresividad que transmiten y su belicismo. Todos ellos están al servicio de una causa, pretenden influir cuanto les sea posible en la conciencia del colectivo.

El propio André Gide en ocasión del II Congreso Internacional de Escritores en Defensa de la Cultura advierte: «El arte, al perder contacto con la realidad y la vida, se convierte en artificio. Siempre es por la base, por la tierra, por el pueblo, como un arte recupera la fuerza y se renueva.»

El impacto y la importancia de la gráfica para ayudar en alcanzar las transformaciones sociales son significativas, por ello, durante los diferentes períodos revolucionarios de la historia contemporánea, un número considerable de artistas puso su esfuerzo y su talento al servicio de una ideología, y el resultado fue una ingente producción en esta disciplina.

El sentido de esta muestra virtual no es el de simplemente enterarnos de una realidad lejana o conocer la expresión estética de esos años, si no más bien reflexionar sobre nuestro momento histórico y sobre los mensajes y los vehículos estéticos que estamos manejando el nuestro proceso. Sirva también esta muestra virtual para promover un profundo y rico debate sobre nuestros errores y aciertos en materia comunicacional y de nuestra gráfica revolucionaria.

Otras actividades -

30 nov / 3 dic - Encuentro de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad.

6/9 septiembre - Salón de Arte Digital III Edición en Maracaibo

7/10 septiembre - 30 años de vida editorial de la BIBLIOTECA AYACUCHO

2/5 septiembre - Gran Evento Cultural para la Celebración del I aniversario del Diario VEA


MANUELITA SÁENZ

<hr><u><h2>MANUELITA SÁENZ</h2></u>

El enigma de una mujer 200 años después



Por Andreína Gómez

Aunque no se sabe con certeza el día de su nacimiento, se ha comprobado que vino al mundo en los primeros meses de 1797. Aún después de dos siglos, su vida sigue despertando suspicacias y crecen las leyendas, anécdotas, injurias, calumnias y epítetos a su alrededor. De cualquier modo, es un personaje fascinante dentro de la historia de la liberación de América del yugo español. Por eso, múltiples investigaciones recogen la importancia de su obra en la gesta heroica del continente, más allá de su ferviente relación amorosa con Simón Bolívar, y las imputaciones que se le hacen como dama de vida impúdica en la sociedad quiteña del siglo XVIII. Sus hazañas para salvar la vida del Libertador, ha hecho que muchos de sus inquisidores históricos se hayan abocado a profundizar en sus ideales libertarios.

Esa quietud de los solares -apenas perturbada por el canto de los pájaros y la presencia de uno que otro personaje importante de su época-, con la cual describen algunos historiadores el escenario de los últimos días de Manuelita Sáenz, no podría ser visto más que como un injusto castigo para quien supo dominar con gracia y astucia las grandes conmociones sociales y políticas de la gesta heroica suramericana. La hermosa quiteña saltó a la inmortalidad por desafiar todas las adversidades que rodearon su vida, desde la infancia hasta la muerte, y sobre todo por ser una amante de la libertad hasta su último aliento.

De ser fruto de la relación extramarital entre el hidalgo español, Simón Sáenz, y la noble señora de la sociedad ecuatoriana, María Joaquina de Aispuru, y por tanto señalada como "impura", salió airosa con su ecuánime personalidad. De las habladurías sobre su relación "poco juiciosa" con un oficial español -su primer amor y con quien se fugó del convento donde se crió-, se libró al contraer nupcias con un destacado médico inglés, con quien salió de Quito y se radicó en Lima. Sin embargo, nunca renunció a ser fiel a sus sentimientos, y por eso acabó con esa desdichada unión cuando conoció a Simón Bolívar.

Pero su relevancia histórica va más allá de esa ardiente pasión con el líder de la Independencia de los Países Andinos: activista patriótica, audaz luchadora y dueña de la entereza de cualquiera de los líderes del movimiento independentista, se convirtió en "Caballeresa del Sol", por sus servicios a la rebelión en el Perú. También se ganó el título de "Libertadora del Libertador", al salvar a Bolívar de varios atentados contra su vida fraguados en la ciudad de Bogotá. Y, hasta su desaparición, fue fiel guardiana de los más reveladores documentos personales del Libertador, y del archivo independentista.

Pero, "¿quién sembró en esta mujer esos ideales libertarios, si los primeros años de su vida transcurren entre las ligerezas de una sociedad corrompida y en el ambiente clerical?” Responde el escritor e historiador ecuatoriano Alfonso Rumazo González: "La enseñó la propia historia ecuatoriana. Su padre, el español Simón Sáenz, fue realista y contribuyó a la matanza de los próceres en Quito el 2 de agosto de 1810. Hay así en ella una conciencia de rebelión frente a la masacre que tuvo lugar". Asegura que tampoco hay que olvidar que fue hija ilegítima y, por tanto, llevó la rebeldía en la sangre.

Valiente como pocas

En las cartas de Ricardo Palma (personaje de la época colonial ecuatoriana), consta que en los agitados días de lucha patriótica en Quito, Manuelita, con lanza en mano, se aventuró a la cabeza de un escuadrón de caballería y supo levantar un motín prendido en las plazas y las calles de su ciudad natal. "Ya se había lanzado a la defensa de la libertad por la vía directa. En esa primera salida demostró dotes de mando, un espíritu indomable y sus maravillosas cualidades de heroína".

Resalta también Palma que al regresar a Lima, Manuelita se entregó con fervor a la causa independentista, sirviendo de agente secreto, coordinadora de acciones de guerra, "infundiéndole aliento a batallones enteros", y hasta se convirtió en secretaria del propio Bolívar. Se dice que en un episodio de enfermedad del Libertador, la impetuosa dama, no permanece inactiva, viste uniforme, arrea tropas en el paso de Los Andes, y en Junín hasta enarbola la lanza y "lucha junto a sus valientes, como el mejor de los soldados".

Pero a Manuela Sáenz no la incomodaban las tareas de poca monta, según refiere la escritora Juana Luisa Rodríguez: "Siempre estaba alerta a las traiciones que se tramaban contra el hombre adorado. Así, una noche, hallándose Bolívar en el teatro, se presenta desgreñada y dando gritos desaforados porque, según dijo, el Alcalde de la ciudad no la dejó entrar. Mas lo que ella buscaba era forzar al Libertador, obligándole a salir antes de que lo cosieran a puñaladas en su propio palco". Lo mismo hizo para salvar a Bolívar de un complot fraguado en su contra durante un baile de máscaras en el Palacio de Bogotá. Alfonso Rumazo González lo describe: "Manuelita impidió al Libertador salir con pistola en mano, y lo obliga a saltar a la calle por un balcón...".

Fue así como Bolívar aprendió de Manuelita a ser cauto. Comenta Juana Luisa Rodríguez que "con ella contempló a algunos de sus hombres desde ángulos nunca antes sospechados, y comprendió un nuevo concepto universal de la condición humana". Incluso, ella llegó a advertirle de la traición de sus más allegados colaboradores.

Identidad Americana

Manuela Sáenz fue la primera mujer con conciencia e identidad americanas, así lo corrobora Rumazo González, quien recuerda que en una carta pública en el diario La Aurora de Bogotá, en 1830, Manuela Sáenz sustentó: "Lo que sé es que mi País es el continente de la América y he nacido bajo la línea del Ecuador". Señala que en esa misma carta, ella hace una apelación a la unidad y dice: "¿Por qué llaman hermanos a los del sur y a mí forastera?". Agrega que fue dueña del acierto de que "su país era el continente de la América, lo atestiguó plenamente con su vida misma".

Al estudiar su figura y la significación de su obra no sólo para Ecuador y Perú, sino para todo el continente, surgen algunas preguntas: "¿Por qué ha tratado de ser borrada de nuestra historia, si su obra se compara a la del propio Bolívar?” El historiador ecuatoriano dice al respecto: "No establezco comparaciones entre Bolívar y Manuela Sáenz pues cada uno tiene su valor propio. Al contrario, quiero mostrar la excelsa identidad de Manuela. No ha sido borrada por los estudiosos de la historia como Vicente Lecuna, Miramón, Calibán, Humberto Mata y Luis Enrique Osorio, entre otros. Yo he hecho una defensa sostenida de Manuela Sáenz durante cinco décadas y he debido refutar en forma documental las mitificaciones que se le han querido imputar. En su tiempo fue reconocida por el General Sucre, quien le dio un tratamiento muy deferente; por O'Leary, Simón Rodríguez, Garibaldi y Ricardo Palma".

Pese a haber sido desterrada y condenada a morir lejos de su patria, Manuela Sáenz no desmayó en su propósito de que el Libertador retornara al poder. Nos refiere Rumazo González que aún después de la muerte de Bolívar, Manuela siguió conspirando, tanto que "fue expulsada de Colombia y fue a parar a Kingston. Tampoco se le permitió su permanencia en Ecuador por considerarla políticamente peligrosa".

El cuerpo de Manuelita se extinguió en la soledad, desterrada en el Puerto peruano de Paita. El destino de sus restos, así como su personalidad, aún siguen siendo un misterio por descifrar 200 años después de haber hecho un tránsito "estelar" por la tierra americana...


LULA Y GETULIO

<h2><hr><u>LULA Y GETULIO</h2></u>

Por Prof. Pedro Godoy P.

La visita del Presidente del Brasil no adquirió la resonancia que amerita el actual líder de una potencia -la 8ª mundial-. Ello se debió al eco del triunfo de la dupla Massu-González en Grecia. Sin embargo, es importante poner de relieve la gravitación del gigante carioca. Es posible que ocupe un sillón en el Consejo de Seguridad de la ONU y en lo subregional pugna por abrirse paso al Pacífico a fin de exportar su producción a los mercados asiáticos.

La oportunidad es propicia para conmemorar el 50º aniversario del suicidio de Getulio Vargas. Acosado por los agentes brasileros de EEUU y por la casta plutocrátrica de su país se suicida en el Palacio Catete -entonces sede del Poder Ejecutivo- en agosto de 1954. Había fundado el Partido Laborista y organizado el Estado Novo. Gravita de 1930 en adelante. Impone leyes de justicia social e impulsa enérgica política nacionalizadora de los recursos energéticos. Programa con Perón e Ibáñez organizar un nuevo ABC. Sin duda, es el mayor estadista del siglo XX en la patria de Castro Alves y Jorge Amado. Sus adversarios de izquierda lo acusan de "fascista" y los de derecha, de "comunista". Queda acorralado y, al estilo de Balmaceda, se descerraja un tiro de revolver en la sien. Su testamento es un documento antimperialista. Al cumplirse medio siglo de su trágico fin y en homenaje a Lula se le evoca como un adelantado de la Suramérica soberana e integrada.

Centro de Estudios Chilenos CEDECH

Agosto de 2004


ETNIAS: ¿MODA O MAGIA?

<h2><hr><u>ETNIAS: ¿MODA O MAGIA?</h2></u>

El indigenismo es potente. Sus apóstoles, como los magos, sacan conejos de sombreros de copa y levitan, dejándonos boquiabiertos. Obtienen dineros fiscales y apoyo externo. Las consignas que agitan son “respeto a la diversidad” y “no a la discriminación de las minorías étnicas”. Así –en virtud a la taumaturgia antropológica- resurreccionan pueblos aborígenes ya extinguidos. Al respecto hay mucha, pero mucha, muchísima tela que cortar. No obstante, por ahora un asunto puntual.

Se informa que el Senado planea reconocer como etnia a la colectividad diaguita. La integrarían “1500 casi todos mestizos” (sic). La impostura es colosal. Conozco por labores de investigación sociológica la IV Región de mar a cordillera. Jamás he constatado la existencia de villorrio, toldería o familia de esa estirpe. En efecto existió, pero la hispanización empuja a un grupo a migrar a lo que hoy es Argentina. Los que permanecen son incorporados a la chilenidad en función del mestizaje.

Visualizo un enorme riesgo en la moda etnicista. Se oculta tras categorías hoy muy prestigiadas como “interculturalidad” y “plurietnicismo”. Supone el peligro de convertir lo chileno que, substancialmente, es crisol mestizo en un picadillo racial. Ya estamos dolorosamente escindidos en lo vertical. Coexisten 1 millón de caucásicos los “Infante”- que mandan y 14 millones de mestizos los “Machuca”- que acatan. Ahora se quiere agregar una fragmentación en horizontal con eso de “inventar” pueblos que son pura arqueología.

Prof. Pedro Godoy P.
Centro de Estudios Chilenos CEDECH

cedech@chilesat.net


VINDICACIÓN DE BOLÍVAR

<h2><hr><u>VINDICACIÓN DE BOLÍVAR</h2></u>

Jorge Abelardo Ramos – “Historia de la Nación Latinoamericana”

(…) Lo que no podía entender este género de teóricos que fundaba sus especulaciones sobre los textos de la Academia de Ciencias de la URSS, es que si en la Rusia zarista, "cárcel de pueblos", la esencia de la política nacional del proletariado era el "derecho a separarse", en América Latina la médula de la posición marxista en la cuestión nacional consiste en el "derecho a unirse".

Para existir como naciones normales, los pueblos atados al yugo autocrático debían separarse de ese yugo que les impedía el desarrollo económico y cultural; para obtener los mismos fines, por el contrario, los pueblos de América Latina deben federarse. El enemigo de los pueblos alógenos de la Rusia zarista era la autocracia, que ejercía su poder reuniéndolos en su puño; el enemigo fundamental de los pueblos latinoamericanos es el imperialismo, que mantiene su control económico directo y su dominio político indirecto fundado en la separación de las partes constituyentes de la nación latinoamericana. Si la creación de una industria pesada en la Argentina resultó muy difícil, sea por los límites del mercado, por las dificultades de la comercialización en las condiciones del mercado mundial competitivo, o por la escasez de capitales, conviene imaginar qué tipo de industria pesada podría construirse aisladamente en Cuba, en Honduras, en El Salvador o en el Ecuador, para dar sólo algunos pocos ejemplos, y de qué manera, a menos que Ecuador sea condenado eternamente a plantar bananas, podrían los Estados latinoamericanos por sí mismos escapar al flagelo del monocultivo como no fuera por una unidad económica y una planificación nacional de todos sus recursos .

Ni desde el punto de vista del capitalismo, ni desde la perspectiva del socialismo puede concebirse un desarrollo aislado de las fuerzas productivas en cada uno de los 20 Estados.
Uno de los fenómenos habituales del "izquierdismo cipayo" de América Latina, consiste en su manifiesta perplejidad ante la unidad latinoamericana: ¿Se trataría de federar a los Estados después de hacer la revolución en cada uno de ellos o antes? ¿La lucha por la unidad de América Latina supone la postergación de la lucha por la revolución en cada uno de los Estados balcanizados? Basta plantearse estos insensatos interrogantes para comprender cómo responderlos.

El triunfo revolucionario en la Isla de Cuba (¡en una isla!) implicó inmediatamente la necesidad de romper la soledad insular del pueblo cubano. Todas las esperanzas de los cubanos se depositaron en un rápido triunfo revolucionario en Venezuela. Es completamente natural que esta espontánea actitud se fundara en la evidencia: si la revolución triunfaba en Venezuela o en Centroamérica, se impondría una planificación conjunta de sus economías con la de Cuba, quizás una moneda común, una política aduanera semejante, probablemente una federación política a corto plazo. Este acercamiento no tendría un carácter supranacional, como el Mercado Común Europeo, constituido por antiguas naciones de lengua e historia diferentes, sino esencialmente nacional, integrado por partes separadas de un mismo pueblo y que solamente unidas pueden alcanzar rápidamente las diversas etapas del crecimiento económico. La lucha se entabla, como es natural, en los cauces inmediatos creados por la balcanización; pero esa lucha debe tener una meta: la unidad, federación o confederación de los pueblos de habla hispano-portuguesa. Esto no excluye el Estado de Haití, cuyo francés es menos importante que su "créole", hablado por el pueblo y que vincula a los haitianos a la patria común, para no referirnos a los derechos históricos que corresponden a Haití gracias al papel desempeñado por Alexandre Pétion en la independencia de América.

De otro modo, la lucha por la creación de 20 Estados "socialistas" de América Latina supondría la inauguración de la "miseria marxista" o el establecimiento de algún "tutor" (Brasil o Argentina) rodeado de una nube de pequeños Estados enclenques. Pero esta unión no será el fruto de los razonadores estériles de la diplomacia, de los técnicos híbridos que semejan "cuchillos sin hoja", ni de las conferencias incesantes de la CEPAL, que sólo ha logrado el auto-desarrollo de los bien remunerados desarrollistas, sino el resultado de la revolución triunfante. La unidad de América Latina llega demasiado tarde a la historia del mundo como para que sea el coronamiento del desenvolvimiento automático de las fuerzas productivas de su anémico capitalismo.

La categórica necesidad de esa unión se abre paso aún a través de los gobiernos más reaccionarios: la Cuenca del Plata, las grandes represas que intercomunican al Brasil, Uruguay, Paraguay y la Argentina, el Pacto Andino, la crónicamente postergada canalización del Bermejo, la conexión de las Cuencas del Orinoco, el Amazonas y el Plata, el Mercado Común Latinoamericano y la moneda común, no podrán ser detenidas por fuerza alguna. La coincidencia y la unidad política de los Estados permitirán el pleno despliegue de los grandes proyectos que permitan a la América Criolla desenvolver el formidable emporio físico que descubrió Alejandro de Humboldt. Pero esa unidad política pasa por el meridiano de la revolución nacional latinoamericana.


"LA ALEGRIA DEL PUEBLO", REINALDO E. MARCHANT

<h2><hr><u>&quot;LA ALEGRIA DEL PUEBLO&quot;, REINALDO E. MARCHANT</h2></u>

Por Aristóteles España

El Libro “La Alegría del Pueblo”, (Bravo y Allende, Editores, Santiago, 2004), es un viaje al mundo del fútbol, un retrato multicolor de todos los escenarios donde los deportistas se enfrentan a sus rivales, los gritos de la hinchada, el olor a camarín, los sonidos del tac tac del balón a ras del pasto que se escuchan nítidamente entre sus páginas. Leer estos cuentos es un placer porque, además, se respira la felicidad de quien asiste a un ritual por su propia voluntad y siente el vértigo, el goce, el viento helado del sudor que corre por las espalda de quien está a punto de ver derrotado a su equipo una tarde de domingo, porque el autor nos ingresa vertiginosamente en el asiento de la mejor tribuna para observar, contemplar, gritar por esos héroes que tienen la misión de triturar al adversario mediante el gol. No estamos aquí escuchando por la radio a Wladimiro Mimica ni frente a la pantalla del televisor junto a Pedro Carcuro. La sensación es otra: nos estamos imaginando un partido, pero también estamos evocando conversaciones acerca de este deporte. Es decir, estamos en el estadio, en el bar “Tunin”de Rodolfo Matti, junto a los ex seleccionados Oscar Fabianni, Chamaco Valdés, Honorino Landa, aparecen los amigos de Reinaldo E. Marchant (“El “Reina” para los amigos, dice Fabianni en el prólogo”), Roberto Sour (“El Mono”); Victor Labbé (“Leche de Gallina”); Miguel Romano (“Paila con huevos”), se bebe café, cervezas, se comentan los partidos del fin de semana. De nuevo estamos en un estadio imaginario que puede ser el Estadio Nacional, Sauzalito, La Portada, El Municipal de Calama, El Sánchez Rumoroso; el lector no tiene escapatorias: siempre está en alguna parte, observando el travesaño, la pelota que va y viene por ese césped húmedo del sur de Chile; el pasto sintético del Chinquihue de Puerto Montt, el verde arena del desierto. Por las páginas de este libro es posible escuchar el grito de las barras, los insultos al árbitro de turno, los comentarios de Don Juanito, el fiel vecino con el cual se ha viajado horas en micro para llegar al Monumental con un sándwich, una bebida y la infaltable radio a pilas para amenizar la jornada.

Este debe ser el primer volumen de cuentos sobre este tema en la historia de la literatura chilena. Hace un par de años se publicó un libro de poemas sobre este deporte titulado “Gol de Oro” de Samuel Orellana, quien jugó en las divisiones inferiores de Cobreloa y fue becario de la Fundación Neruda. Otros antecedentes de la relación literatura-fútbol la podemos encontrar en el argentino Osvaldo Soriano, en los uruguayos Mario Benedetti y Horacio Quiroga; el primero, con sus relatos “Puntero Izquierdo” y Césped” y Horacio Quiroga con “Juan Poldi: halfback”. Hace un par de semanas el periodista bonaerense Walter Vargas publicó “Diario íntimo de un chico rubio y otras historias futboleras” y Jorge Valdano (ex entrenador del Real Madrid) y Eduardo Galeano prologaron en Montevideo “De Puntín”, cuentos de fútbol de narradores del Río de la Plata. En Alemania, hace un par de meses Gunther Grass, hincha del equipo SC Friburgo, un modesto club de esa ciudad alemana, recién ascendido a Primera División, leyó cuentos alusivos al tema ante 25.000 espectadores en su estadio, a pedido de su entrenador Volker Finke, quien sugirió la idea a las autoridades deportivas de la región. “La Alegría del Pueblo” (así llamaban a Garrincha en Brasil) es un clásico en todo el sentido de la palabra y su autor un narrador con enorme fuerza y talento para contar historias.
Reinaldo Edmundo Marchant, a quien conocimos en la Biblioteca Nacional de Santiago durante el verano del 2004, nació en Santiago en 1958. Estudió en la Facultad de Letras de la Universidad Católica. En 1988 obtuvo el Premio de Novela “Andrés Bello”. Su obra ha sido editada en Uruguay, Colombia, Argentina, Suecia. Es autor, junto a Mario Benedetti de antologías de literatura binacionales. Entre 1994 – 2000, se desempeñó como Agregado de Cultura y Prensa en las Embajadas de Chile en Colombia y Uruguay. En su juventud fue futbolista profesional en el Club Deportivo Aviación y Palestino. Académico de Literatura Hispana; es actualmente director de la Sociedad de Escritores de Chile.


O´HIGGINS: MILITAR Y ESTADISTA

<h2><hr><u>O´HIGGINS: MILITAR Y ESTADISTA</h2></u>

Por Pedro Godoy (Centro de Estudios Chilenos)

No cabe duda, es un prócer militar. El único que en nuestra historia ostenta, por mérito, altos rangos en tres Ejércitos: capitán general en Chile, brigadier en Argentina y mariscal en Perú. El uniforme y su bravura en la guerra emancipadora no es todo. También posee estatura de estadista. Como director supremo organiza institucionalmente nuestro Estado. Se proyecta sobre Iberoamérica promoviendo una política exterior integracionista. Al filo de la victoria de Maipú emite manifiesto exhortando a “fundar la confederación de la América meridional”. Impulsa a Expedición Libertadora. Suscribe pacto con la Gran Colombia y otro con Perú. Visualiza el Pacífico como océano andino promoviendo, aunque sin éxito, la liberación de Filipinas. Sus nexos con Buenos Aires permiten que el naciente chauvinismo lo denuncie como proargentino. Proclama su peruanismo y proclama: “soy chileno por nacimiento y peruano por gratitud”. Al empujar Santiago la guerra contra la Confederación Perú-Boliviana apoya a Andrés Santa Cruz contra la insensatez belicista de Portales. Así el chillanejo ilustre militar y estadista- es conosureño por lo mismo que es hondamente chileno... Este 20 de agosto con motivo del 226º aniversario de su natalicio se invoca su recuerdo como bandera de concordia con las tres patrias fronterizas.