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MIRANDO AL SUR - augusto alvarado

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ARTURO JAURETCHE

<hr><h2><u>ARTURO JAURETCHE</h2></u>

25 de mayo: Al "troesma" con cariño


Por Roberto Bardini
Bambú Press


"Los argentinos apenas si tendremos para pagarnos la comida de todos los días. Y cuando las industrias se liquiden y comience la desocupación, entonces habrá muchos que no tendrán ni para pagarse esa comida. Será el momento de la crisis deliberada y conscientemente provocada (...) No habrá entonces más remedio que contraer nuevas deudas e hipotecar definitivamente nuestro porvenir. Llegará entonces el momento de afrontar las dificultades mediante la enajenación de nuestros propios bienes, como los ferrocarriles, la flota mercante o las usinas".

Las líneas anteriores pertenecen a El Plan Prebisch - Retorno al coloniaje, libro publicado en 1955, justamente cuando Argentina inició su relación con el Fondo Monetario Internacional. Esa prosa de trinchera -que parece redactada ayer nomás- pertenece a un “profeta cascarrabias” llamado Arturo Jauretche.

Abogado, ensayista y político, Jauretche nació en Lincoln, provincia de Buenos Aires, en 1901. En su juventud militó en el Partido Conservador pero después se enroló en las filas del sector radical encabezado por Hipólito Yrigoyen. En las luchas internas del radicalismo se opuso a la dirección aristocratizante de Marcelo Torcuato de Alvear.

Don Arturo no era hombre de academia o recintos universitarios, a pesar de su sorprendente cultura y su poblada biblioteca. Era un apasionado, un visceral que pasaba de la reflexión a la acción. En 1930 participó en las escaramuzas callejeras contra los regímenes conservadores de los generales José Félix Uriburu y Agustín P. Justo. En diciembre de 1933, empuñó un fusil y se destacó en los levantamientos armados radicales de San Joaquín y Paso de los Libres (Corrientes), donde fue capturado y enviado a prisión.

Junto con Raúl Scalabrini Ortiz, Gabriel del Mazo, Luis Dellepiane y otros, creó en los años 30 la Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina (FORJA), que tenía su cuartel general en un sótano de Lavalle al 1700. Desde ahí continuó su lucha contra la conducción oficial de la Unión Cívica Radical, entonces dominada por el “alvearismo”.

A partir del 17 de octubre de 1945, Jauretche adhirió a los principios del naciente movimiento peronista. Algunos burócratas recién llegados al poder, temerosos de su energía, lo nombraron “funcionario”. Nada menos que a él, que era un político de raza y no soportaba ni escritorios ni oficinas. Así, desde 1946 hasta 1951 fue presidente del Banco de la Provincia de Buenos Aires. Después, optó por automarginarse y se convirtió en un sereno crítico de la segunda etapa del peronismo.

Sin embargo, luego del golpe militar del 16 septiembre de 1955, Jauretche volvió a la lucha política “en defensa de los diez años de gobierno popular”. Y durante la siguiente década denunció a casi todos los gobiernos y ministros de economía que continuaron con la “labor” de Prebisch, empezando por el insólito capitán-ingeniero Álvaro Alsogaray. Seguramente don Arturo tuvo fallas pero nunca se equivocó a la hora de señalar quiénes eran los verdugos internos de los argentinos.

En 1967, invitado a un programa periodístico de Canal 7, uno de esos “funcionarios” lo hizo enojar. Jauretche, que tenía 66 años de edad, desenfundó su pequeño facón de comer asados y lo corrió por todo el estudio.

El “viejo del cuchillo” es autor de El paso de los libres (1934), El plan Prebisch - Retorno al coloniaje (1955), Los profetas del odio (1957), Ejército y política (1958), Política nacional y revisionismo histórico (1959), Prosa de hacha y tiza (1960), FORJA y la década infame (1962), Filo, contrafilo y punta (1964), El medio pelo en la sociedad argentina (1966), Manual de zonceras argentinas (1968), Mano a mano entre nosotros (1969), De memoria - Pantalones cortos (1972).

Se le ocurrió morirse el 25 de mayo de 1974, a los 73 años. Algunos afirman que ya estaba viejito. Yo digo que el muy zorro era un visionario y sabía lo que se le venía encima al país. Y, claro, ya no tenía fuerzas para empuñar un fusil como en 1933. O un cuchillo, aunque fuera el de cortar una tira de carne asada. La agencia Noticias Argentinas aseguró: “Con Arturo Jauretche muere toda una época de la política argentina, casi a caballo entre dos siglos. Una época de apasionamiento tributaria del debate personal, la quijotada y el ardoroso libelo”.

Cómo no extrañarlo en estos tiempos de infamia, traición y desmemoria.

© Roberto Bardini
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POESÍA DE LA EVOCACIÓN

Por Aristóteles España

“Los versos del tipógrafo huraño” (Autoedición, 2004), se titula el último libro del poeta Miguel Morales Fuentes (Capitán Pastene, 1939), quien reside actualmente en Antofagasta. Es un texto lleno de evocaciones, a su lar lleno de bosques, espejos donde jugaba a ser agua y los vientos de su juventud con los cuales dibujaba guijarros y manzanas. Morales residió en Santiago en la década del 60 y 70 donde se desempeñó como tipógrafo en editoriales; compartió con Pablo Neruda, Pablo de Rokha, Jorge Teillier, Rolando Cárdenas y empezó a construir en silencio una obra breve, contemplativa, ajena a las modas y vanguardias, que lo hizo popular entre los poetas y lectores avezados.

Esta publicación es un texto antológico, versos publicados en trípticos, en revistas de la época, en hojas que distribuía en la biblioteca nacional y en los bares donde compartía con sus amigos. Por sus páginas desfilan atardeceres en su pueblo natal, un caballo encerrado en un closet, el perro Fulgencio de Armando Rubio, los ríos de Angol, un hospital donde lo visitó la Muerte vestida en arpillera.

Los códigos que emplea nos recuerda la poesía de los autores chinos como Li Po, y ciertas huellas de la poesía alemana, de cual es experto, en autores como K.H. Bodensiek, Gunter Grass, Ingebor Bachmann, Hona Bodden, George Forestier, Paul Celan. Un tiempo de arraigo, el hombre busca su Destino en medio de la naturaleza; lo único que importa es la vida en paz, sin guerras ni autodestrucción. El tiempo se detiene para dar cuenta de los túneles donde la lluvia es una desolada nación.

“Los versos del tipógrafo huraño” reconstruyen miradas perdidas de un Santiago que no existe, lugares donde los huesos se doblan, viejos talleres de imprentas con sus linotipias y faroles, los rumores de la noche con libros y ventanas. Todo el poemario de Miguel Morales Fuentes está impregnado de nostalgia. Recuerda su época de tipógrafo con un sueldo miserable, el frío en su lugar de trabajo, las tertulias con poetas ya desaparecidos y siente que se está quedando solo en el norte de Chile, con gaviotas, poemas, amores que no existen.

El libro está dedicado a sus hijas Marieta y Paula. En la introducción hay un breve poema-prólogo escrito por José María Memet: “El tipógrafo huraño”: “Se llama amigo quien sabe soportar el hambre / y es capaz de prestar una sonrisa cuando cuesta levantarse / Y cuando la imprenta de la vida está vacía / porque todos han ido hacia la guerra / Se llama amigo quien sabe tipear el recuerdo en el corazón de los que quedan”.

Miguel Morales Fuentes es autor de “Elegía y regreso” (Santiago, 1966); “El herrero y su noche” (Universidad del Norte, Antofagasta, 1972).

Es cofundador del Grupo Tebaida de Arica y de la revista homónima. En Santiago mantuvo Ediciones Tebaida en la década del 60 y 70 con siete números. Poemas suyos aparecen en las revistas “Cormorán” y “Delfín” en Buenos Aires, “Mundo nuevo”, revista latinoamericana editada en París: “Visión de la poesía chilena” de “Road Apple, Review”, Nueva York. En Chile su obra ha sido ignorada por la crítica y está ausente de las antologías. Recién en 1992, fue integrado a la muestra de poesía chilena “Juntémonos en Chile”. Hace un par de años el Ministerio de Educación, Sede Antofagasta, le entregó una distinción por su trayectoria literaria. El año 2000 ganó la beca del Consejo Nacional del Libro y la Lectura para que escriba y publique la presente obra.


CONVOCATORIA INTERNACIONAL

<hr><h2><u>CONVOCATORIA INTERNACIONAL</h2></u>

La Républica Bolivariana de Venezuela convoca el Premio Libertador al Pensamiento Crítico


Rebelión - 1° de Mayo de 2005

El Ministerio de la Cultura de la República Bolivariana de Venezuela hace pública la presente convocatoria, con carácter internacional, para el Premio Libertador al Pensamiento Crítico, el cuál se regirá por las siguientes bases:

PRIMERA - Se entiende por obra de pensamiento crítico, a efectos de la presente convocatoria, a toda aquella obra escrita que, de una u otra manera, desde una posición comprometida con la defensa de la humanidad y desde la perspectiva de que otro mundo mejor es posible, analice críticamente la realidad del mundo contemporáneo, en forma global o sectorial, en cualquiera de los campos de la actividad social. Así la guerra, la economía, la política, la democracia, la relación con la naturaleza, los derechos humanos, los derechos de los pueblos, la integración de los países, el racismo, el imperialismo, son temas, entre otros, que pueden ser objeto de ese ejercicio de pensamiento crítico.

SEGUNDA - El premio será concedido anualmente al autor del mejor libro editado en castellano durante el año anterior al de la convocatoria. La convocatoria admite libros originalmente escritos o publicados en otros idiomas, siempre y cuando la edición original no anteceda en más de tres años al de su publicación en castellano.

TERCERA - El premio consistirá en una pequeña pieza escultórica representativa, diseñada al efecto, el certificado o diploma correspondiente y la cantidad de ciento cincuenta mil dólares (USD.150.000) libres de impuestos.

CUARTA - La presente convocatoria 2005, se refiere a libros editados durante el primero de enero y el 31 de diciembre del año 2004.

QUINTA - Los libros deben ser presentados directamente por sus autores, quienes podrán concurrir a este certamen, no importa el lugar del mundo donde residan.

SEXTA - Las obras deberán ser enviadas en número de 7 ejemplares al Ministerio de la Cultura de Venezuela, Final Avda. Panteón, Foro Libertador, Edificio Archivo General de la Nación, Caracas, Venezuela, indicando claramente el objetivo de participación en el Premio Libertador al Pensamiento Crítico. En sobre aparte se incluirán los datos personales del autor: nombre y apellido, dirección, teléfono de contacto, correo electrónico y nota biobibliográfica.

SÉPTIMA - El plazo para la admisión de obras participantes vence el 15 de agosto de 2005. Se admitirán las obras que hayan sido enviadas por correo y tengan matasellos de origen de esta fecha o anterior. La lista de participantes será hecha pública en la página Web del Ministerio de la Cultura de la República Bolivariana de Venezuela.

OCTAVA - El jurado estará constituido por cinco miembros entre los cuáles no debe haber más de dos venezolanos. La composición del jurado para la convocatoria 2005 será publicada en la página Web del Ministerio de la Cultura un mes antes del vencimiento del plazo de entrega. El jurado deberá acompañar su veredicto con un juicio razonado sobre la calidad e importancia de la obra premiada.

NOVENA - El premio será otorgado por mayoría de votos y no podrá ser dividido ni declarado desierto. El jurado podrá destacar con menciones honoríficas hasta cinco de las obras participantes. Se deja establecido específicamente para todas las convocatorias que el haber obtenido con anterioridad el Premio Libertador al Pensamiento Crítico, no le impide a un autor volver a participar.

DÉCIMA - EL Premio será entregado al ganador en un acto público en la ciudad de Caracas en la primera semana del mes de diciembre de 2005, coincidiendo con el primer aniversario del Encuentro Internacional de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad.

UNDÉCIMA - El autor de la obra galardonada con el Premio Libertador al Pensamiento Crítico, otorgará automáticamente permiso al Ministerio de Cultura para publicar la obra en Venezuela tantas veces como sea necesario, declinando los correspondientes derechos de autor en el caso de las ediciones, o partes de ediciones, destinadas a ser distribuidas gratuitamente.

DUODÉCIMA - La participación en esta convocatoria implica la aceptación, sin reservas, de las presentes bases. Lo no previsto en ellas será resuelto por el Ministerio de la Cultura de la República Bolivariana de Venezuela.

Francisco Sesto Novás
Ministro de la Cultura
Caracas, 11 de Abril de 2005
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MORIR EN PRIMAVERA

Por Aristóteles España

Con prólogo de Nelson Caucoto, el abogado chileno de DDHH, acaba de aparecer en Santiago el libro “Morir en primavera” de Rolando Méndez Brieres (Autoedición, 2005). Este texto, inscrito en el Género Testimonio, da cuenta de su detención en los primeros días de la dictadura militar chilena en 1973 y las vivencias en el regimiento Tacna, Estadio Chile (bautizado recientemente con el nombre del cantante y director de teatro Víctor Jara), Estadio Nacional, Penitenciaría de Santiago.

Además, relata el bombardeo al Palacio de La Moneda y el pánico que se apoderó en su país ante el despliegue de aviones de combate, tanques, miles de soldados que ingresaban a las poblaciones en busca de guerrilleros, armas, elementos de destrucción masiva, inexistentes.

Libros de esta naturaleza destruyen las versiones oficiales entregadas por los Altos Mandos de las FFAA, y por ex Ministros del General Pinochet, que niegan la existencia de torturas y que los detenidos desaparecidos murieron luchando contra el ejército.
“El aporte central de esta obra -dice Caucoto- es unir memoria con poesía, otorgándole a las narraciones un valor mayor que engrandece el contenido histórico de un episodio vivencial, marcado a fuego en la existencia de nuestro país”.

El mundo interior de este texto es aterrador. Hay sombras de los asesinos, culatazos de los crápulas a la hora del sueño, el insulto, la tortura con los ojos vendados y el olor intestino de la muerte que rodea a los campos de concentración. “Lamentos bestiales consumiendo la esperanza. El frío nos entumía. Orines y excrementos corrían por medio de la canaleta. El hedor se hacía insoportable”, relata el autor en las primeras páginas del cautiverio.

“Morir en primavera” es la escritura de una pesadilla. Nos parece estar viendo una película sobre la vida en Auschwitz, Dachau, Teblinka, los Gulags soviéticos. Por todas partes ronda el miedo como un murciélago sobre los tejados oscuros de las prisiones.

“Jamás podemos volver a aceptar -dice el prologuista- que se deba exterminar o eliminar a quien piensa distinto”.

Este libro testimonial contribuye a la historia de Chile y América, como “Dawson” de Sergio Vuskovic; “Isla 10”, de Sergio Bitar; “Tejas Verdes”, de Hernán Valdés; “Cerco de Púas”, de Aníbal Quijada y otros que pasarán a formar parte de la biblioteca de los Derechos Humanos, que propuso el Informe sobre la Prisión Política y Tortura presida por Monseñor Sergio Valech y entregado a Chile y al mundo en diciembre del año pasado.

Recuperar la memoria histórica es la labor más digna y grande de “Morir en Primavera”. Para que las nuevas generaciones puedan mirar el pasado desde distintos ámbitos, disciplinas y puedan comprender el valor de la vida en momentos aciagos, donde la convivencia era compleja. Para no repetir errores y mirar el futuro con altura y humildad. Después de leer esta obra queda claro al lector que no se puede olvidar. No se debe olvidar.

Rolando Méndez Brieres nació en Angol en 1943, a orillas de la cordillera de Nahuelbuta. Estudió Derecho y Geografía en la Universidad de Chile En 1973 era abogado de la Dirección de Educación Pública del Ministerio de Educación. Fue jugador profesional de fútbol en las divisiones inferiores de la Universidad de Chile. Actualmente ejerce su profesión en forma privada.


LAS DALCAS BAJO LA ARENA

<hr><h2><u>LAS DALCAS BAJO LA ARENA</h2></u> Por Aristóteles España

Este es el cuarto libro de poemas de Víctor Hugo Cárdenas (Castro, Chiloé, 25 de agosto de 1962). Uno de los jóvenes poetas olvidados de Chile, ausente del marketing, de los premios gubernamentales y la crítica, construye en este poemario un espacio enteramente chilote, con todo el mestizaje y toda su cultura. En este libro están los traucos inolvidables, los camahuetos, la Pincoya que muestra sus piernas al mundo; el joven Jote, ese pájaro con el cual volaba en su niñez de Nercón, donde su padre construía utopías en el viento,los Veliches, Chonos, Españoles de todas las partes de su ejercicio de dominio metafísico; ahí están las dalcas, esos pequeños botes que eran capaces de llevar a sus antepasados a Punta Arenas o la Ciudad de los Césares. Es decir, pura fabulación, pura historia construida en los margenes de la inteligencia y el miedo.

Las Dalcas de este poeta son los helicópteros de Pedro Ñancupel, los viejos aviones hechos de los cipreses de su estirpe. De repente, aparece una Ñata, una abuela en Villa Francia, sin que él lo sepa. Por todos sus ríos se respira libertad y ausencia. Este poeta es amigo de los imbunches, donde hay huellas de pájaros que se repiten, y donde queda el alma de Dios, nos dice en este libro lleno de fantasmagorías de la patria chilota.

Víctor Hugo Cárdenas es un poeta de la lluvia; cuando el lector ingresa a este libro ve caer granizos, la lluvia de Chiloé en todo su apogeo. El poeta dice que los turistas que observan su país ancestral miran las postales que ellos construyen en sus cámaras fotográficas. El poeta vuela como un ave sobre los atardeceres de su infancia. De repente hay llanto, el mismo sentimiento que embargó a los extranjeros cuando llegaron a esa isla mágica.

Contemporáneo de Nelson Torres, Mario García, Héctor Véliz, Rosabetty Muñoz perteneció al Grupo “Aumen” (eco de la montaña, en el idioma Huilliche) que formaron Carlos Alberto Trujillo y Renato Cárdenas en 1975 en la capital del archipiélago.

La propuesta de Víctor Hugo Cárdenas es que hay un tiempo mítico, un breve lugar donde los intelectuales sueñan, los poetas inventan ríos, los profesores también sueñan pero con un tiempo que fue; los pescadores recrean el pasado y dibujan en el agua, los agricultores sueñan en los bosques y esperan que pase La Voladora y La Fiura sobre los mañíos, mientras escuchan a los zorzales y tordos.

Hoy es el vuelo de las hortalizas, de los duendes, de los repollos y donde el surazo deja sus raíces y muere despresado por el hambre. Otro mundo, la cultura chilota está arrinconada. Otros líderes, los “viejos ya se fueron”, los palafitos son como una nube que está detenida en el tiempo.

Poesía del mestizaje la de este poeta. Por sus páginas está la cosmovisión Veliche, Chona, Española. Nunca Bernardo O”Higgins entró a estos territorios, tampoco los chilenos. Sólo el viento, dicen sus poetas.

Víctor Hugo Cárdenas construye ángeles que cabalgan en Ancud, Castro, Chonchi, junto a sus abuelos, amigos de infancia que dan cuenta de una realidad literaria poco difundida en tiempos actuales. Autor de “El juego de la Oca” (1977); “Treca treca peñi” (1986); “Entre la playa y el mar” (1988); “Las dalcas sobre la arena” (2005). Actualmente es profesor de literatura en la comuna de Maipú, en Santiago de Chile.


BOLIVIA

EL FRAUDE EN LA LEY DE HIDROCARBUROS


Por Andrés Soliz Rada

El país cree que el tema básico de la próxima Ley de Hidrocarburos está en saber si las petroleras pagarán el 50% de regalías o si la tributación se desglosará en 18% de regalías y 32% de impuestos, cuando la esencia del problema está en saber si los precios de exportación del gas natural serán fijados por las transnacionales o por el Estado nacional.

Felizmente, el Centro de Información y Documentación (CEDIB) hizo notar que si Bolivia exporta el millar de pies cúbicos (MPC) a un dólar (a la Argentina lo hizo a 0.98 dólares), recibirá, en el mejor de los casos, el 50% de esa cantidad, o sea 0.50 dólares por MPC. Entre tanto, EEUU vende el MPC a Canadá y México a 6 dólares y los bolivianos pagamos también 6 dólares en el mercado interno.

El proyecto del gobierno indica que las ventas se regirán “por el precio real de exportación del Titular”. Donde dice “Titular” léase la transnacional y donde se escribe “precio real” quiere decir precio ficticio. En Argentina, Bolivia y Chile, las empresas exportadoras y compradoras del gas son las mismas. Pluspetrol”, filial Bolivia, le vende a “Pluspetrol” Argentina; Repsol Bolivia a Repsol Argentina y Chile, y Petrobrás Bolivia a Petrobrás Brasil. En otras palabras, las empresas se venden a si mismas el gas que Gonzalo Sánchez de Lozada les entregó de campos clasificados como "inexistentes", a fin de rebajar la tributación del 50 al 18%. Los nuevos dueños se apropiaron también de nuestros gasoductos y refinerías.

En esas condiciones, el gas boliviano, al cruzar la frontera, se convierte en termoelectricidad, GLP, GNC, Metanol (con destino a EEUU y Europa) y otros productos petroquímicos, los que permiten a las transnacionales obtener enormes ganancias, a costa de Bolivia. En el actual debate, solo se discutió la forma en que Bolivia compartirá la torta pequeña, o sea el producto de la venta -ficticia- de materia prima, ocultando la torta grande, vale decir el valor agregado que solo beneficiará a las transnacionales. Las dimensiones del daño afectarán a la totalidad de las reservas del país, cuyo valor mínimo asciende a 53 mil millones de dólares.

A mayores tributos, las petroleras disminuirán el precio de exportación fijado por ellas mismas. El daño se incrementará al imponerse precios congelados, en momentos de continuo ascenso del precio del petróleo y de angustia cada vez mayor de industriales chilenos y argentinos por la escasez de gas en sus respectivos países. Es vital, en consecuencia, que el gas boliviano tenga un precio similar al precio en boca de pozo vigente en EEUU y que Bolivia participe en proporciones significativas en la globalidad del negocio de la refinación y comercialización de derivados de sus materias primas. Los especialistas calculan que el precio del MPC equivale a un séptimo del precio del barril de petróleo. Si un barril cuesta 49 dólares, el MPC es de 7 Dls.

Bolivia vende su gas al Brasil al precio promedio de una canasta de fuels sustituidos por nuestro energético. Esta es otra irracionalidad, ya que el gas es un combustible limpio, de gran valor ecológico. Los fuels, en cambio, son sucios y muy contaminantes. Brasil, por su parte, presiona para que Bolivia rebaje su gas a un dólar el MPC, lo que sería otro crimen, si se piensa que se pretende ampliar el contrato de exportación de 30 millones a 70 MPC, con el pretexto de explotar el hierro del Mutún. Entre tanto, Bolivia ha vuelto a incrementar los volúmenes de venta a la Argentina (ahora llega a 7.5 millones de metros cúbicos día), a precios fijados por Pluspetrol (dos dólares).

El Estado, además de fijar los precios de exportación, debe recuperar el 70% de las reservas de gas y petróleo en poder de las compañías, las que incumplieron la obligación legal de perforar un pozo por parcela, bajo pena de reversión. YPFB tiene que refundarse con las acciones que los bolivianos tenemos en Transredes, Chaco y Andina. Las AFPs pretenden cobrar una indemnización por esa transferencia, cuando son apenas depositarias (y no propietarias) de las mismas.

Finalmente, planteamos que por lo menos el 30% de los volúmenes exportables de gas sean industrializados en territorio nacional.