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MIRANDO AL SUR - augusto alvarado

josé steinsleger


UNA BODA NO TAN BOBA

<hr><h2><u>UNA BODA NO TAN BOBA</h2></u> Por José Steinsleger

La Jornada
(México D.F. - Miércoles 6 de abril de 2005)

El Reino Unido de Gran Bretaña y Norte de Irlanda es un país muy raro: exporta republicanismo, pero vela por la monarquía; al cristianismo puro debe su democracia impura; buena parte de sus reyes fueron o son zurdos; sus políticos conducen por izquierda, pero se adelantan por derecha; y la Iglesia anglicana (nacida en el siglo XVI de los despechos conyugales de un rey) hizo que el matrimonio fuese, como el gobierno del Estado, una serie de acontecimientos.

En la abadía de Westminster, junto a los restos de los reyes, reinas y glorias de Inglaterra, descansan poetas como Chaucer y Tennysson, científicos como Newton y Darwin, escritores como Dickens y Kipling y hasta una placa recuerda desde 1995 a Oscar Wilde, quien sufrió persecución y prisión a causa de su homosexualismo. Sin embargo, los restos del almirante Horacio Nelson, el más amado de los héroes navales, reposan en la catedral de San Pablo. Nelson era divorciado y mantuvo una relación de amor épico con Ema Hamilton, quien murió en la miseria.

Londres da por sentado que el Reino Unido es una "monarquía constitucional parlamentaria" en la que los reyes sólo ejercen funciones ceremoniales. En Escocia (poblada por irlandeses de origen vikingo a los que el imperio romano nunca dominó) y en Gales (de origen celta) piensan distinto. Y si usted cree que ser "nacionalista" o hablar de "500 años de opresión en América" equivale a ser anacrónico, dígale "inglés" a un escocés o a un galés, y una botella de whisky galés o escocés se partirá sobre su cabeza.

¿"Constitucionalismo parlamentario" más "monarquía hereditaria"? Desde la Carta Magna de 1215 hasta la Ley de Representación Popular de 1918, el Reino Unido se rige por un conjunto de estatutos, decisiones judiciales, costumbres y tradiciones de siglos. Pero el país carece de esa "ley fundamental del Estado" que las democracias modernas llaman “constitución".

Casi todo lo que se cree sobre la monarquía inglesa proviene de The English Constitution, libro escrito en 1867 por Walter Bagehot, devoto de la reina Victoria. Bagehot definió los atributos del monarca como "el derecho a ser consultado, el derecho de alentar lo que considera justo y el derecho a prevenir acerca de lo que considera malo". Muy constitucional y democrático. Pero Baghelot observa: "el misterio es la magia de la monarquía".

En tiempos de la puritana Victoria corrió la voz de que la reina dormía abrazada al camisón del príncipe Alberto (1819-61). Y durante 40 años el pueblo inglés supo por los sirvientes que el finado disponía a diario de ropa limpia, como si aún estuviera vivo. Pero en 1936, cuando Eduardo VIII, el pro nazi duque de Windsor, anunció que abdicaba a la corona por amor a Wallis Simpson, la vampírica, divorciada, extranjera y plebeya mujer tuvo tal arrebato de ira que estrelló varios jarrones contra las paredes.

La premisa de Baghelot ("no debe permitirse que la luz del Sol destruya la magia de la monarquía") empezó a ser cosa del pasado y los ingleses empezaron a sospechar que la corona hace más de lo que parece. En 1995, año en que la incómoda Diana Spencer consiguió el divorcio del príncipe Carlos (ahondando la preocupación de la monarquía), el experto David Cannadine recordó que el rey o la reina cuentan con "... el derecho a pedir la renuncia a un primer ministro, el derecho a negarse a disolver un Parlamento y el derecho a vetar una ley".

Así es que la telenovela real amerita leerse con cuidado. La reina Isabel está a punto de cumplir 80 años, su esposo tiene 83, y el sábado entrante el príncipe Carlos (56), primero en la línea de sucesión, contraerá nupcias con Camilla Parker Bowles luego de las entusiastas diligencias de Rowan Williams, arzobispo de Canterbury, quien superó en tiempo récord la oposición de la Iglesia anglicana al matrimonio de divorciados. Porque más allá de que Williams oficie de primado espiritual, todas las confesiones episcopales del reino reconocen al soberano de Inglaterra como jefe supremo de la Iglesia, después de Dios.

Caracterizados por coser la más alada letra evangélica a las más rechonchas ventajas materiales, los altos representantes del clero anglicano fueron o son terratenientes, o accionistas de las fábricas de armas. Además de su trato estrecho con los anglocatólicos y los angloisraelitas, comparten bajo cuerda que, después de la dispersión del pueblo de Israel, el inglés es el pueblo elegido.

Causa, por fin, que la derecha británica comparte con sus primos del otro lado del Atlántico, y con el influyente rabino estadunidense Schmuley Boteach, quien asegura que "Estados Unidos es el nuevo pueblo elegido".

¿Diana? Por no leer libros de historia, Lady Di y Carlos, bobo de capirote, creían que los príncipes se casan por amor. Más versada y estreñida, Camilla siempre supo lo que buscaba. Historia que arrancó el día en que, frotando sus narices a las del ungido, ella le dijo en escocés tha gradh, agam ort (te quiero, gaélico), y Carlos respondió igual, en galés: rwy'n dy garu di."


MARIO VARGAS LLOSA

<hr><h2><u>MARIO VARGAS LLOSA</h2></u>

LITERATURA Y SICOSIS



Por José Steinsleger

Fue en la Patagonia donde un librero me recomendó la lectura de La ciudad y los perros. ¿Qué recreación más oportuna para sobrellevar los aburridos días del soldado que allí vivía aturdido por el orden cerrado del cuartel y vientos de 180 kilómetros por hora?

En Comodoro Rivadavia, donde cumplía con mi servicio militar, el sórdido escenario de la IX Brigada de Infantería era inquietantemente parecido al del colegio militar Leoncio Prado, a las afueras de Lima, donde transcurre la novela de Mario Vargas Llosa.

Seguí con La casa verde y Conversación en la Catedral. Después, cuando puse atención a la vida del autor, mi admiración se desbordó: alineado con las causas nobles y premio internacional de novela a los 26 años, Vargas Llosa vivía la bohemia feliz de París con una tía a la que venía tumbando desde sus años mozos.

¿Se podía pedir más? Intenté emularlo pero nada me salió bien. A fines de los 60, Vargas Llosa pegó el viraje ideológico. Según dijo, el súbito y declarado escepticismo de Sartre acerca del rol que juega la literatura en la vida de los pueblos, llevó al cambio de camiseta. Posiblemente. Pero... ¡tarjeta amarilla! Porque en América Latina, la ley de Murphy ha demostrado científicamente que los intelectuales se sienten incómodos cuando en algunos procesos políticos los indios, los cholos y los negros alzan la voz.

Sentí y siento algo perturbador: el odio que Vargas Llosa vuelca en sus artículos políticos me paraliza y el clima de sus novelas me libera. Inclusive, al comentar temas literarios no hay escritor que lo supere. Y a favor de su coherencia ideológica, tiene el mérito de ser el único de los grandes escritores de derecha que da la cara: dice lo que piensa y siente y no juega de "centroizquierda". Aunque sobra decir que no le tenemos cariño, es El Maestro.

Consciente de la realidad en que vivimos, tampoco le falta razón cuando implora a la derecha que siquiera lea El principito y ver si así deviene menos bruta. En cambio, sus insoportables levedades políticas resultan, a más de lenguaraces, pletóricas de falsedad. ¿Cómo puede hablar de "dignidad" quien de conferencia en conferencia anduvo entre los genocidas y asesinos de la secta Moon, que en los años 70 y 80 celebraban sus propias "fiestas del chivo"?

Vargas Llosa no necesita ser ni liberal ni conservador. Le basta con haber sido socialista para jactarse de su antisocialismo sicótico. Así pudo, en 1990, aceptar la candidatura presidencial a nombre de los partidos más racistas y retrógrados del Perú, de los partidos que realmente jodieron al Perú. Me pregunto si Balzac y Flaubert, declarados alter ego detrás de los cuales el escritor esconde su proverbial vanidad de casta y clase, se degradaron tanto para justificar la sociedad del privilegio.

¿Cómo entender el voluntarioso servilismo que el peruano ejerce en los espíritus ambidextros o siniestramente diestros (le llaman "obsesionado de la democracia y la libertad")? Quizá, aquel personaje de Onetti, en El Pozo, tenga la respuesta cuando habla de "... la fuerza de realidad que tienen los pensamientos de los que piensan poco, sobre todo cuando no divagan".

En todo caso, fue importante que en momentos en que muchos escritores aseguran que literatura y política corren por andariveles diferentes, el autor de Pantaleón les haya recordado sobre el error de separar ambas cosas. Así como en su crítica a la literatura "light" también advirtió, implícitamente, sobre los efectos devastadores de las concesiones literarias en boga. Aunque la cátedra que dictó en Monterrey fue escolar (lean La guerra y la paz, lean Madame Bovary), sospecho que lo hizo a sabiendas del analfabetismo informático que atenaza a la juventud. Entonces, nadie más autorizado para recordarnos, por inducción, del rol perverso que juegan la mercadotecnia y las editoriales que semana a semana nos anuncian a la novela y el escritor del siglo.

Tiene razón Mario: rodamos en el abismo de las escrituras impostadas. Ningún tiempo pasado fue mejor. Pero antes se leía con mayor atención. No mucho más sino más. Exitoso de verdad, y merecidamente, Vargas Llosa puede darse la mano, esta vez mejor, con Onetti: "... mirá, pibe. Cuando yo me pongo a escribir es la hora de la verdad, y con la verdad no hay cuentos chinos".


FEMINICIDIO EN GUATEMALA

<hr><h2><u>FEMINICIDIO EN GUATEMALA</h2></u> Por José Steinsleger
La Jornada
- Miércoles 9 de marzo de 2005

Quiero, a la sombra de un ala,/ contar este cuento en flor: la niña de Guatemala, la que se murió de... 48 puñaladas y degüello. Nancy Peralta fue secuestrada a finales de 2002 en la Universidad de Guatemala. Ileana y María, sus hermanas, se cansaron de ir a la fiscalía hasta que un día les preguntaron si no tenían nada mejor que hacer que estar molestando (Crónica de Lucía Escobar, enero de 2005).

Callado, al oscurecer, me llamó el enterrador; nunca más he vuelto a ver/ a la que murió de... un golpe de hacha en el cráneo. María Isabel tenía 16 años. Cuenta su madre: "Me costó reconocerla porque mi hija era muy linda. Tenía los ojos inflamados de tanto golpe, parecía chinita: la cara y el cuello lleno de hoyitos... después me enteré que los hoyitos eran porque la habían tenido amarrada con alambre de púas, de manos a pies." Agrega: "La investigadora que llevaba el caso tuvo el descaro de decirme que a mi hija la habían matado porque era una cualquiera. Me dijo que viera las evidencias de semen en su pantalón. Otro día, un agente me dijo que eso nos pasaba porque éramos mujeres..." El caso fue seleccionado por Susana Villarán, relatora de la OEA, para ser juzgado en la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Las fotografías de las víctimas revelan rostros cuidados o descuidados de jóvenes, ancianas, niñas; rostros blancos, mestizos, aindiados, de señoras "de hogar". Hay un "patrón": un grado de saña y crueldad que dan ganas de perdonar a Harold Shipman, aquel médico inglés condenado en 2000, luego de matar en 23 años a 215 pacientes ancianas con inyecciones de heroína.

Se entró de tarde en el río,/ la sacó muerta el doctor;/dicen que murió de frío,/ yo sé que murió de... tortura, machetazos, estrangulamiento, mutilación, desmembramiento, golpes, violación"..., dice Mario Guerra, jefe de la morgue de Guatemala, con 27 años de experiencia: "Había visto casos de violencia de este tipo, pero sólo durante la guerra".

Más de 30 años de terrorismo de Estado (1954-96) dejaron en Guatemala 50 mil víctimas entre asesinados y desaparecidos. ¿Cómo dimensionar la tragedia? Con una población 24 veces superior a la de Guatemala (12 millones), Estados Unidos hubiese tenido 3 millones 750 mil víctimas. O sea, 7.5 veces más que todos sus muertos de la primera y segunda guerra mundial, Corea, Vietnam e Irak incluidas.

Según la policía guatemalteca, en 2004 fueron asesinadas 4 mil 436 personas (35 por ciento más que el año anterior). De ellas, 847 eran niños y jóvenes de recién nacidos a 22 años. Sin embargo, organismos de derechos humanos vienen estudiando los casos documentados de mil 300 mujeres asesinadas de 2000 a la fecha, advirtiendo de un subregistro que podría triplicar el número.

Si los organismos de derechos humanos no se equivocan, tras los "acuerdos de paz" entre el gobierno y la guerrilla (1996), el número de mujeres asesinadas en Guatemala equivale a los soldados muertos que Estados Unidos lleva en la ocupación de Irak.

El mundo se ha hecho eco, por fin, de las muertas de Juárez, que en diez años se aproximan a 500 víctimas. Pero sólo en 2004, las muertas de Guatemala sumaron 527, y en lo que va del corriente superan 90 mujeres asesinadas, según la Policía Nacional Civil y el monitoreo de medios de prensa. Nuevamente, es como si en México fueran asesinadas en forma particularmente cruel 4 mil 375 mujeres por año.

En 73 por ciento de 160 casos estudiados, los informes forenses no lograron identificar presuntos agresores, la posible motivación del crimen, el lugar donde fue localizado el cadáver, el estado civil de la víctima, no determinan si hubo agresión sexual ni recaban pruebas de ADN.

Como el gobierno de Guatemala "ahora es democrático", creó la Unidad de Homicidios contra Mujeres, adjunta al Servicio de Investigación Criminal: tres escritorios y tres computadoras. Y el Plan Nacional de Prevención y Erradicación de la Violencia Intrafamiliar y Contra las Mujeres, con cero presupuesto.

Problema "cultural" de violencia intrafamiliar, accionar de las pandillas hijas de la guerra y la desocupación (maras), violencia "de género" son causas posibles del iceberg feminicida. En 2003, 25 mil 73 mujeres denunciaron ser víctimas de violencia. La Fiscalía de la Mujer les entregó un papelito en el que consta que el agresor no debe acercarse a la mujer.

Lucía Escobar habla de una legislación que recién en 1998 derogó el artículo del código civil que exigía a las mujeres permisos de sus maridos para poder trabajar. Mas dejó intacto el artículo 113: "...cuando ello no perjudique el interés y cuidado de los hijos ni las demás atenciones del hogar".

El libro Guatemala nunca más, publicado por el Arzobispado (1998), y el Informe de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico (1999) describen la violencia física y sexual contra las mujeres (especialmente indígenas de los pueblos mayas), como un acto planificado por el Ejército de Guatemala.

Ambos documentos señalan que el plan fue orientado a "mejorar la raza igual que los españoles lo hicieron durante la conquista" y dejar la "semilla del triunfador"."


LO QUE SE QUEMA

<hr><h2><u>LO QUE SE QUEMA</h2></u> Por Marcela Muñoz Molina (*)

Febrero de 2005

Veo las imágenes del incendio en Torres del Paine y me duele el estómago igual que cuando algunas de mis hijas tiene fiebre. Ya sé que nadie llora por un árbol que se seca, se quema o se muere, pero al igual que los niños o los seres humanos ¿ no son todos uno? y al igual que con los hijos, ...¿no son todos los niños, también, un poco hijos nuestros? ¿ Por qué habría de ser diferente con los árboles, el pasto o los cerros?... ¿no jugamos todos en las mismas pampas?... ¿no metimos, todos, los pies en los mismos ríos?. Da lo mismo, si es el Paine, el centro de Natales, laguna Sofia, Diana, Balmaceda, Consuelo o Tranquilo...es la cuna la que se quema, esa que va con uno a donde uno vaya. Son las fotos que se quedaron en la memoria de los nueve años. Un tiempo en que la infancia no parecía, sino que era, el paraíso. Es el lugar, donde uno buscaba acercarse a una liebre o a un guanaco, sólo para verlo un poquito más de cerca. Es el lugar donde mi abuelo persiguió una avestruz pequeña, para que yo pudiera tocarla y dejara de llorar. Es la cuna, la misma que ha hecho posible que una mezcla de extraños colores y olores, nos recuerden el sentido de la libertad inicial y total, y sea esa libertad, una compañera para toda la vida. Es saberse protegido, no solo por la familia o los amigos, sino por la naturaleza en todas sus formas, saberse aceptado, sentirse parte en la misma medida de una masa de hielo milenaria como de la hojita que ayer apareció en el ciruelo. Es ese lugar al que se vuelve cada tanto, para guardar sagrado silencio y perderse, buscar las señales del comienzo de la historia y sacarse la otra historia de encima. Es el paisaje que nos recibió al nacer.

Y ahora lo veo quemarse, a través de la televisión. Y me duele el estómago, como cuando mis hijas tienen fiebre. Hago ese recorrido secreto por los lugares de la infancia y el respeto que nadie nos enseñó a tener, porque no hacía falta. Porque no se daña la casa en la que uno vive, ni la tierra que te alimenta, ni el árbol que te cobija. Se disfruta, se crece, se guarda, se protege como a los niños, no importando de quien sean hijos. Así parte el respeto que culmina con el respeto a los otros, al planeta, a todas las formas de vida.

Hoy liberan a uno de los chilenos detenidos en Perú, por rayar un lugar que, sin duda, no solo es sagrado para ese pueblo, sino que debería serlo para todos. Después de muchos días de cárcel y varios millones de pesos, seguramente éste y otros chilenos, lo pensarán dos veces antes de utilizar de nuevo una pintura en spray. ¿Qué pensará el turista checo, que por ciento veinte mil pesos, recuperó su libertad, después de que una mala maniobra de su parte provocara la destrucción de cinco mil hectáreas de bosque nativo? Y qué pensaremos y haremos nosotros, los hijos del lugar, para apurar el tiempo y que lo que va muriendo, vuelva a la vida. O para devolver con cuidados, el mismo cuidado que nos fue brindado, generosamente, cuando todavía jugábamos con los bichitos y los animales, entre los árboles de ese mismo bosque que hoy se quema y que según escucho, se seguirá quemando por un mes más.

(*) Tomado de milodoncitychachacha.blogspot.com


LA DISCRETA CRIMINALIDAD DEL "CENTRO"

<hr><h2><u>LA DISCRETA CRIMINALIDAD DEL &quot;CENTRO&quot;</h2></u> Por José Steinsleger

La Jornada
- 3 de marzo de 2005

Mientras socialdemócratas y socialcristianos devienen en izquierdistas y fascistas vergonzantes, liberales y conservadores vienen descubriendo el "centro", novísimo hechizo ideológico de la Internacional Demócrata Cristiana (IDC), que ahora se dice "de centro". Ni tan nuevo. El "centrismo" fue inventado a fines de la Segunda Guerra Mundial por el político italiano Alcide de Gasperi. "Ni reacción ni revolución" era su lema. Algo así como el "cuadrado blanco sobre fondo blanco" del pintor suprematista ruso Malevich, pero en negro.

La analogía resulta incómoda mas conlleva fuerza gráfica. Pues si la obra de Malevich expresa la "supremacía" de la sensibilidad pura en las artes figurativas (suprematismo), la angelización ideológica de la DC encarna justamente lo opuesto, concediendo al "centro" tales atributos que la política resulta variable al uso de las artes decorativas (pragmatismo).

Políticos de cuidado, los demócratas cristianos no son curas, aunque frecuentan lo peor del gremio. Se dicen republicanos, pero la palabra "pueblo" les espanta. Eso sí, son estudiosos: sus fuentes doctrinarias datan de la encíclica Rerum novarum (León XIII, 1891) y de lecturas arbitrarias del "punto omega" de Pierre Teilhard de Chardin, el "personalismo" de Emmanuel Mounier y el "tomismo liberal" de Jacques Maritain.

A mediados del decenio de 1940, la IDC adquirió forma con De Gasperi, el alemán Konrad Adenauer y el luxemburgués Robert Schuman. Su filial latinoamericana nació en 1960. Desde entonces, la IDC se movió en las tinieblas del "alto poder". Recordemos tan sólo aquel triángulo de la mafia italiana, el Vaticano y el siete veces primer ministro DC Giulio Andreotti, quien prestó oídos sordos al clamor de su rival de partido, Aldo Moro, secuestrado y asesinado por una facción de las Brigadas Rojas en 1978.

En mayo de 1980, la Fundación Konrad Adenauer (KAS) convocó en Washington a una "Conferencia sobre el estado de los partidos demócrata cristianos y centristas en América Latina". Meses más tarde, el presidente DC de Venezuela, Luis Herrera Campins, indultó a los terroristas que dinamitaron el avión cubano que cayó al mar frente a Barbados, con 73 ocupantes (1976).

Los partidos DC han sido funcionales a Washington y la desestabilización política de los países latinoamericanos. En Memorias de un soldado, el general chileno Carlos Prats (asesinado por Pinochet en Buenos Aires) denunció la complicidad del ex presidente DC Eduardo Frei Montalva en el golpe fascista de 1973. El senador pinochetista Andrés Chadwick dijo que Patricio Aylwin (otro ex presidente DC) "intenta borrar con el codo lo que él mismo escribió con la mano cuando Allende gobernaba el país... no puede pretender obviar su rol" (El Mercurio, 25-08-03).

En Ecuador, el presidente DC Osvaldo Hurtado ("serpiente sin sotana", según el vulgo) dificultó las investigaciones destinadas a esclarecer la muerte del presidente Jaime Roldós, de la que fue beneficiario. Enemigo de la política de Washington en América Central, Roldós desapareció en un misterioso accidente de aviación (1981).

En julio de 1984, el Partido Verde alemán denunció al gobierno DC de Helmut Kohl por "vender" como "hombre de centro" al DC José Napoleón Duarte, presidente de El Salvador, lavándolo de los 20 mil muertos que hubo durante su gobierno (1980-82).

En septiembre último, el gobierno mafioso de la República Checa auspició en Praga una conferencia organizada por la KAS, la Fundación Nacional Cubano-Americana (FNCA) y la organización DC de América Latina (ODCA), que dirige el chileno Gutenberg Martínez. Ante ex gobernantes como el costarricense Luis Alberto Monge, Patricio Aylwin, el checo Vaclav Havel y otros títeres de la CIA, la ODCA planteó la necesidad de crear "una alternativa de gobierno democrático en Cuba".

La marioneta cubana de la IDC se llama Osvaldo Payá. En abril de 2002, cuando un golpe de Estado disolvió las instituciones democráticas de la República Bolivariana de Venezuela, secuestró y puso en peligro la vida del presidente Hugo Chávez, Payá envió un comunicado "al heroico pueblo" del país sudamericano, donde dice: "Los cubanos que ya caminamos en muy difíciles circunstancias por las vías pacíficas y cívicas para lograr los cambios hacia la democracia, celebramos la libertad de los venezolanos que ellos mismos han sabido protagonizar. Dios bendiga al pueblo de Venezuela". En menos de 48 horas, el bendecido pueblo venezolano conjuró el golpe derechista.

Durante la invasión militar de Estados Unidos a Panamá (1989), el DC Ricardo Arias Calderón ("la monja loca", según el vulgo) aceptó la vicepresidencia junto a Guillermo Endara, narcolavador investido presidente por las tropas de ocupación. Y el 25 de enero pasado, el presidente Martín de Panamá (llamarlo "Torrijos" da dolor de panza) otorgó a Arias Calderón la máxima condecoración del país "por su ejemplo, sacrificio y desprendimiento".

La IDC está presidida por José María Aznar, ex jefe del Estado español y conocido "centrista" del terrorismo imperial.


GUAYASAMÍN: CULTURA Y DIGNIDAD

<hr><h2><u>GUAYASAMÍN: CULTURA Y DIGNIDAD</h2></u> Por José Steinsleger

Aquella noche de agosto de 1988, mientras el secretario de Estado, George Schultz, se movilizaba por las capitales de América Latina para impedir la visita de los gobernantes invitados a la transmisión del mando en Ecuador, Rodrigo Borja y Osvaldo Guayasamín (1919-1999) cavilaban acerca de lo procedente en tales circunstancias.

¿Cuáles circunstancias? Presidente electo el uno, pintor de renombre mundial el otro, Borja se preguntaba si el arte debía ceder su lugar a la política o viceversa. Por su lado, la angustia de Guayasamín alcanzó su clímax: "¿Quiere decir que justamente ahora, después de todo lo que he dicho y manifestado sobre el dolor de nuestros pueblos, debo ceder y borrar lo que pinté en el mural del Parlamento?" Resignado, el pintor dijo para sí: "Haré lo que mi ñaño (hermano) diga". Y el presidente electo, asediado por algunos de sus consejeros, la embajada de Estados Unidos y los telegramas de protesta contra los contenidos del mural “Frustración y esperanza”, se trasladó a la residencia de Guayasamín.

“-Osvaldo, no nos torturemos más. El mural se queda como está. Si empezamos agachando la cabeza la vamos a tener agachada en los cuatro años de mi mandato. Has pintado lo que tú sientes y millones de ecuatorianos y de latinoamericanos están contigo”. Sin dar crédito a lo que oía, visiblemente conmovido, el pintor destapó una botella de vino y con la mirada clavada en la policromía eternamente variable del volcán Pichincha, pegó un grito de alegría: "¡Por fin! ¡Por fin un político que entiende que todo es válido, la historia y la vida, el arte y la política, los benditos intereses del Estado y el sufrimiento de los pueblos!"

Borja y Guayasamín se confundieron en un largo y sentido abrazo. Días después, durante la ceremonia de posesión en la sala de honor del Congreso Nacional, Schultz hizo como que nada ameritaba ser visto, en tanto pocos metros más allá Fidel Castro observaba con regocijada atención el mural de 360 metros cuadrados (30 de largo, 12 de alto), que de un modo estremecedor narra 2 mil 500 años de historia ecuatoriana. Salpicado de leyendas y referencias culturales, el mural se divide en varias partes: la simbólica y la trágica, la positiva y la negativa. La figura central, simbólica, es la más importante: la cultura carchi, que data de mil 500 años antes de Cristo, de donde sale un sol cuadrado que encierra una luna redonda. Dos enormes manos de cuatro metros de altura se alzan desde la base del mural y tratan de alcanzar el sol cuadrado y la luna redonda, rematados por un cóndor gigante con alas de fuego que representa el resurgir de la unidad latinoamericana. En el extremo superior izquierdo, una leyenda reza: "Indoamérica, rompe tus fronteras". Al centro, un pensamiento de Bolívar: "Formar de todo el mundo nuevo una sola nación" y otro de Juan Montalvo: “Desgraciado el pueblo donde los jóvenes son humildes con el tirano".

La parte "negativa" del mural se compone de cuatro nichos hundidos en los que figuran cuatro personajes siniestros: un soldado sonriente pintado en blanco y negro con los ojos inyectados en sangre y un enorme casco nazi que lleva las siglas de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos: CIA.

Con el mural “Frustración y esperanza”, el indio Guayasamín legó a la posteridad un mensaje profundo de optimismo y opción por los condenados y la urgente necesidad de la emancipación latinoamericana.

El otro legado del pintor fue la “Capilla del Hombre”, complejo arquitectónico cultural de 15 mil metros cuadrados. La capilla evoca el destino de América Latina, de México a la Patagonia, y la historia de los pueblos del continente, representada en las culturas maya, azteca, inca y otras hasta la época presente.

De dos pisos, los niveles de la capilla están unidos por gradas y un par de elevadores. En la pared oriental de la planta superior fueron colocados los acrílicos del mural Rostros de América, pertenecientes a la La edad de la ternura, hechos por el pintor antes de su muerte.

La Capilla del Hombre fue inaugurada en días pasados por los presidentes Gustavo Noboa, Fidel Castro y Hugo Chávez, quienes encendieron la llama eterna del sitio ante mil 500 invitados. La presencia del presidente de Cuba en Ecuador traspasó expectativas. Masivamente el pueblo de Quito se volcó en las calles y allí, en medio de la cordillera de los Andes y cerca de la línea que parte en dos al mundo, Fidel evocó una frase de Guayasamín:

"Mi pintura es para herir, arañar y golpear en el corazón de la gente, para mostrar lo que el hombre hace en contra del hombre; pintar es una forma de oración, al mismo tiempo que de grito, y la más alta consecuencia del amor y la soledad"."


MALCOLM X (1925 - 1965)

<hr><h2><u>MALCOLM X (1925 - 1965)</h2></u> Por José Steinsleger - La Jornada

Miércoles 23 de febrero de 2005

"Ella es la encarnación del sueño americano", dijo el senador George Allen, de Virginia, con motivo de la designación de la afro-estadunidense Condoleezza Rice como nueva secretaria de Estado, en remplazo del afro-estadunidense Colin Powell. "Está al servicio de su negrero, George W. Bush", expresó el presidente de Zimbabue, Robert Mugabe, luego de que la funcionaria incluyó al país africano en la nómina imperial de los malditos. ¿Sueño americano al servicio de negreros?

Revisemos los aspectos soterrados de ambas opiniones. La prehistoria de la lucha negra en Estados Unidos empezó con la resistencia a la esclavitud legal. Para asegurarse el apoyo del sur, los negros fueron excluidos de la Declaración de Independencia (1776) y la esclavitud tampoco fue abolida por la Convención Constituyente de 1787. Al contrario, los doctores de la democracia y la libertad discutieron la continuación del comercio de esclavos, que proseguiría "20 años más". A los fines de los impuestos directos, el negro fue computado como "tres quintos de hombre" (sic) y la concesión de su ciudadanía quedó al arbitrio de los estados.

En 1861, las diferencias irreductibles entre el norte industrial y el sur esclavista llevaron a una de las guerras más sanguinarias de la modernidad, llamada por los negros "guerra de ricos y pelea de pobres". Abraham Lincoln proclamó la emancipación de los esclavos y el norte ganó la guerra. Pero en 1896, la Corte Suprema de Justicia consagró la segregación racial con la doctrina "iguales, pero separados".

Entonces, los acorralados "ciudadanos" negros empezaron a formar organizaciones y sectas de autodefensa y autoestima, con matices de índole racial y religiosa. Una fue la de los Musulmanes Negros (Black Muslims), dirigida por el orate Elijah Muhamad. Su primer templo fue erigido en Detroit hacia 1930. Los Black Muslims proclamaban la supremacía negra basándose en una genética absurda y una versión irreconocible del islamismo.

A inicios de la década de 1950, los Black Muslims se expandieron rápidamente en los guetos de las grandes ciudades del norte, y un joven proletario que guardaba prisión por delitos del fuero común, Malcolm Little, cambió el apellido dado por el blanco por una simple "X", convirtiéndose en ministro y fervoroso partidario de los Black Muslims.
Cuando en las urbes de Harlem, Rochester y Filadelfia los negros "con traje de conserje" empezaron a echar fuego y arrancar "con una cuchara los ojos de los cocodrilos" (García Lorca), Martin Luther King denunció desde la prisión de Birmingham: "Los Black Muslims se nutren de la frustración contemporánea ante la dilatada existencia de la discriminación racista" (1963).

Las urbes ardían y la voz de Malcolm X fue oída por millones de negros: "La hora del hombre blanco ha terminado. Las soluciones parciales no lo ayudarán... quizá pueda lograr que el Señor se decida a darle unos pocos años más al demonio blanco" (entrevista con el escritor Louis E. Lomas).

En 1964, guiñándole un ojo al poder imperial, el liberalísimo New York Times publicó un editorial en el que decía: "si el doctor King se convence de que ha sacrificado 10 años de brillante liderazgo, se verá forzado a revisar sus ideas y sólo hay una dirección que puede tomar: la de Malcolm X".

El líder se dio una vuelta por los países de Africa y Asia que luchaban contra el colonialismo y, al retornar a Estados Unidos, su pensamiento, discurso y filosofía pegó un giro radical. "Nos dijeron que usted ha cambiado", le dijo un periodista. Malcolm X respondió: "¿Cómo es posible que un hombre blanco pueda esperar la transformación de un hombre negro antes que él se haya transformado? Es verdad, soy un musulmán, y creo en la fraternidad de los hombres. Pero mi religión no me hace tonto. Mi religión me obliga a combatir todas las formas de racismo".

Para el poder real fue demasiado: líder natural con millones de seguidores, negro, pobre, ex convicto, agitador, orador lúcido, militante revolucionario, islámico y, para colmo, antimperialista.

De modo que cuando el 21 de febrero de 1965 Malcolm X fue asesinado por su ex coidearios racistas, el establishment se limitó a condenar la "violencia", y luego asesinó a Luther King, partidario de "la no violencia" (1968) y premio Nobel de la Paz 1964.

Decía Malcolm X: "Si me ofrecieran el premio Nobel me suicidaría. Sabría que algo marcha mal. Por esto me cae tan simpático ese francés, Sartre, que lo rechazó".

Decía también: "El poder sólo retrocede ante la presencia de un poder mayor... Está en la naturaleza del poder retroceder sólo en presencia de un poder mayor. Y de esto se han dado cuenta los pueblos del sureste de Asia, del Congo, de Cuba y otras partes del mundo".

Malcolm X fue profético: "Sí, cada año discurren un truco nuevo. Van a tomar a uno de sus muchachos, de sus muchachos negros, y lo depositarán en el gabinete para que pueda caminar con un gran puro, brasa en punto y un tonto en la otra". En lo único que se equivocó Malcolm X es que después de un muchacho, el imperialismo eligió a una muchacha que, además, no fuma.