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MIRANDO AL SUR - augusto alvarado

josé steinsleger


PERFILES DE GRANDES ARGENTINOS

RODOLFO PUIGGRÓS (1906-1980)



Por José Steinsleger

Formador de juventudes, didáctico y con una erudición capaz de transmitir lo aprendido, el historiador argentino Rodolfo Puiggrós fue un revolucionario que escribía libros para renegar de las teorías prefijadas del conocimiento y los cerraba para demostrar que las teorías del conocimiento no sirven cuando se conjugan en singular.

En México le decían "maestro" y en Argentina "profesor". Aquí entregó quince años de producción fructífera. Allá medio siglo de tenaz compromiso político. Y, por donde anduviese, quienes tuvieron la suerte de oírlo pueden dar fe que la verdadera maestría se prueba cuando los discípulos no se parecen a su maestro ni tampoco entre sí.

Quedan sus libros, cerca de treinta textos, algunos de los cuales fueron reeditados y se reeditan por sus alcances universales: De la colonia a la revolución (1940), Historia económica del Río de la Plata (1945), La España que conquistó al nuevo mundo (1961), Las izquierdas y el problema nacional (1966) y la polémica que sostuvo con el sociólogo alemán André Gunder Frank acerca de la realidad estructural de nuestros países, apasionado y apasionante debate que empezó en las páginas del diario El Día de México y cimbró el mundo académico de las universidades latinoamericanas (1965).

El marxismo aplicado a la realidad nacional, la historia de España, de la Iglesia católica y su impacto en los movimientos emancipadores de América hispana, los procesos revolucionarios y la lucha anticolonial del tercer mundo fueron temas que Puiggrós analizó desde posiciones críticas que le llevaron a confrontarse con fuerzas poderosas: el nacionalismo conservador, la intelectualidad "conceptualizadora de conceptos", el colonialismo ideológico de la izquierda estalinista y el liberalismo light que festeja la democracia con ciudadanos incapaces de defenderla.

Políticamente, la trayectoria de Puiggrós fundió militancia y pensamiento. Vinculado al Partido Comunista argentino desde su fundación (1921), en el que desempeñó varios cargos de dirección, los comunistas (y en particular su secretario general, el mítico Vittorio Codovila) nunca le perdonaron su adhesión al peronismo en 1946. Pero cuando Puiggrós daba a sus amigos los fundamentos de esta actitud, afloraba con fuerza su ironía rioplatense: "Me fui del partido porque si llovía en Moscú, Codovila abría el paraguas y porque su proyecto era hacer la rivoluzione nacionale en Argentina".

Durante el tercer gobierno de Perón (1973-74), Puiggrós fue designado
interventor de la Universidad Nacional de Buenos Aires. Al explicar por qué había designado decano de la Facultad de Derecho a un abogado de 28 años, respondió: "Es joven, en una facultad de viejos; es de izquierda, en una facultad reaccionaria; es peronista, en una facultad gorila y es judío en una facultad fascista".

En una línea que en México lo acercaba a un Rafael Galván antes que a un Fidel Velázquez, a un Lázaro Cárdenas antes que a un Miguel Alemán, Puiggrós fue un estudioso del "nacionalismo revolucionario". Y como tantos intelectuales y luchadores sociales de América Latina, fue su pasión por México y su pueblo lo que le llevó a permanecer en este país en dos ocasiones, donde siguió luchando hasta el día en que murió, el 12 de noviembre de 1980.

Durante el segundo exilio mexicano, a causa de las amenazas de la llamada Alianza Anticomunista Argentina (AAA), que lo acusaba de haber entregado las aulas "a la subversión", Puiggrós fundó el Comité de Solidaridad con el Pueblo Argentino y fue miembro del Comité Latinoamericano de Solidaridad junto a Pablo González Casanova, Pedro Vuskovic, Agustín Cueva, Carlos Quijano, Jorge Turner, José Luis Balcárcel y otras personalidades del continente.

Aquí lo sorprendió la muerte de su hijo Sergio, oficial montonero caído en combate en lucha desigual con el Ejército (1976). Fue entonces cuando aquel "viejo" que solía interrumpir sus reuniones políticas para repartir caramelos a los niños como si fuese un "Santa Claus socialista" (Turner), también podía llorar desconsoladamente como un niño.

En el Teatro Jiménez Rueda de esta ciudad, sus amigos y compañeros le
organizaron un homenaje. La ocasión pintaba de duelo. Pero Puiggrós, como siempre, fue claro y sencillo: "Nosotros no medimos nuestras horas porque estamos en lucha, sino que medimos las horas de nuestros enemigos, seguros como estamos del triunfo".


SANDINO, 70 AÑOS

<hr><h2><u>SANDINO, 70 AÑOS</h2></u> Por José Steinsleger

La Jornada
- México D.F. Febrero de 2004

Ante la Fundación Woodrow Wilson (Washington), el presidente Franklin D. Roosevelt dijo en 1933: "... si yo estuviera empeñado, en calidad de ciudadano de alguna otra república americana, en una campaña política, quizás me sintiera fuertemente tentado de jugar con los temores de mis compatriotas de esa república, acusando a los Estados Unidos de Norteamérica de alguna forma de deseo imperialista de egoísta engrandecimiento..."

Transmitida por radio a los delegados de la Conferencia Panamericana de Montevideo, la "política del Buen Vecino" cautivó a los gobiernos latinoamericanos. Glosando palabras del presidente Wilson (1913), Roosevelt añadió: "La comprensión debe constituir el suelo en el que habrán de crecer todos los frutos de la amistad".

Días después, el aviador estadunidense Earle V. Kingsley habló en Managua con el embajador Arthur Bliss Lane acerca de tratos del primero con Anastasio Somoza, jefe de la Guardia Nacional, con el fin de fletar "un avión para arrojar bombas a los sandinistas". El diplomático contuvo al voluntario, advirtiéndole que desde el primero de enero de aquel año no quedaban soldados extranjeros en el país.

En tanto, el general Augusto César Sandino no sabía qué hacer con la paz. Después de librar seis años de guerra victoriosa contra el ejército más poderoso del mundo (1927-32), el héroe había llegado a un acuerdo con el voluble presidente Juan B. Sacasa, tras cumplir con su palabra de desarmar al "pequeño ejército loco".

Sí. ¿Qué hacer con la paz? Desde México, el dirigente Vicente Lombardo Toledano lo presionó: "... que el general Sandino defina mejor su actitud después de la paz, porque en el mundo americano se duda, y eso no conviene a los intereses generales ni a Sandino en particular". Sin embargo, la Guardia Nacional (organizada por los marines durante la ocupación) continuaba asesinando, persiguiendo, fusilando y quemando las casas de los sandinistas.

Las relaciones de Sandino con la izquierda mexicana eran tortuosas. En junio de 1930, al trascender que el jefe del "Partido Liberal en armas" había conseguido apoyo del gobierno
de Plutarco E. Calles, el Partido Comunista Mexicano (PCM) publicó en El Machete un brulote declarándolo "traidor a la causa del internacionalismo proletario".

En comunicado del 29 de mayo, el PCM dijo: "El guerrillero nicaragüense, al aliarse al gobierno contrarrevolucionario de México, se ha convertido en instrumento del imperialismo yanqui".

Lo curioso es que la intervención de 1927 obedecía, justamente, a la ayuda que México brindaba a los liberales nicaragüenses que luchaban contra Adolfo Díaz, títere conservador de Estados Unidos, quien declaró que la intervención estaba justificada porque "... Nicaragua es un país débil y pobre que no puede resistir a los invasores y agentes del bolchevismo mexicano".

Consciente de los riesgos que corría, Sandino decidió entrevistarse con el presidente Sacasa. El 20 de febrero de 1934 abandonó su cuartel general y partió hacia Managua acompañado de su padre, el escritor Sofonías Salvatierra y los generales Estrada y Umanzor. Los sandinistas cenaron con el presidente y, pasadas las nueve, abandonaron la residencia. Al llegar a las garitas del Campo de Marte, que se encuentra al pie de la casa presidencial, el automóvil de Sandino y su comitiva fue detenido por un oficial de la Guardia y llevado a la cárcel del Hormiguero. El presidente Sacasa, enterado por su hija de lo que estaba ocurriendo, habló por teléfono con el embajador de Estados Unidos, quien prometió hacer lo posible "para evitar lo peor".

Del Hormiguero, Sandino, Estrada y Umanzor fueron trasladados en un camión a un sitio de las afueras de la ciudad, llamado La Calavera. La descarga de fuego cruzado mató al "general de hombres libres" y los suyos. Minutos después, en otro lugar de Managua, fue asesinado Sócrates Sandino, hermano mayor. Días más tarde, Somoza arrasó con el pueblo sandinista de Wiwilí. Los cuervos, los perros y los cerdos de los alrededores se dieron un festín de carne humana. El gobierno anunció una amnistía para los sandinistas, con la condición de que se presentaran en la ciudad de Jinotepe "por sus papeles". Los que se confiaron cayeron asesinados.

El presidente Sacasa no levantó la voz contra la matanza. En 1936 Somoza lo echó a patadas del Palacio de Tiscapa y el nuevo "paladín de la democracia" se hizo redactar un decreto que le concedió, simultáneamente, la Cruz del Valor, la Medalla de Distinción y la Medalla Presidencial al Mérito. El 21 de septiembre de 1956, tras el ajusticiamiento de Somoza por el poeta Rigoberto López Pérez, el presidente Dwight Eisenhower manifestó: "La nación y yo, personalmente, lamentamos la muerte del presidente Somoza, ocurrida como resultado del cobarde ataque de un asesino". Conviene apuntar que aquel discurso de Roosevelt, anunciando la era de Buena Vecindad, fue pronunciado un 28 de diciembre, día de los Santos Inocentes.


SANTA CRUZ Y LOS NACIONALICIDAS

<hr><h2><u><h2><u>SANTA CRUZ Y LOS NACIONALICIDAS</u></h2></u></h2> Por José Steinsleger

La Jornada
– 26 de enero de 2005

¿Qué intereses acechan y cuán legítimas son las pretensiones "autonomistas" de los departamentos (estados) bolivianos de Santa Cruz y Tarija? En días pasados, Guillermo Almeyra develó algunas claves de la crisis y la manipulación del oncepto "autonomía", que en la jerga del proyecto anexionista y desestabilizador del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) es presentado como sinónimo de "civismo" y "democracia" ("Santa Cruz: la autonomía reaccionaria", La Jornada, 23/1/05).

Hace unos años, la reaparición de tendencias separatistas en Ecuador hizo que un dirigente indígena dijese: "Los oligarcas de Guayaquil son los primeros que nos mandaron al diablo cuando pedimos autonomía, y ahora son los primeros en plantearlas para ellos".

¿Qué fuerzas criollas fomentaron el separatismo de Texas (1835), acabaron con las Provincias Unidas de América Central (1838), se declararon "súbditos" de la reina Victoria de Inglaterra en Yucatán (1849), solicitaron el protectorado de Francia en Ecuador (1859), impulsaron la "independencia" de Panamá (1903) o propusieron formar la República del Soconusco al tirano de Guatemala Manuel Estrada Cabrera (1913)? ¿Qué linaje de "demócratas" promueven hoy la "autonomía" de la provincia ecuatoriana de Manabí (donde una base militar del Pentágono opera como factor de "desarrollo") y en la República Bolivariana de Venezuela abogan por la "independencia" del Estado de Zulia?

En carta a Bernardo de Monteagudo, secretario del Libertador José de San Martín, Bolívar comenta un proyecto de sometimiento a Inglaterra, impulsado por la oligarquía de Buenos Aires y "el viento pampero que ocupa el cerebro de don Bernardino" (en alusión al argentino Rivadavia): "... Luego que Inglaterra se ponga a la cabeza de esta Liga seremos sus humildes servidores, porque, formando una vez el pacto con el fuerte, ya es eterna la obligación del débil. Todo bien considerado, tendremos tutores en la juventud, amos en la madurez y en la vejez seremos libertos..." (5 de agosto de 1823).

¿El proyecto del ALCA merece comentario distinto? Tras ser proclamada la Confederación de los Andes (Lima, 1826), que debía reunir en un solo haz a la gran Colombia, Perú y Bolivia, el Libertador dejó en la presidencia interina del Perú al mestizo boliviano Andrés de Santa Cruz y se devolvió a Bogotá para conjurar "la pérfida ingratitud" de Francisco de Paula Santander (vocero de tenderos y cafetaleros) y otros generales reacios a los hábitos democráticos de los pueblos liberados en las guerras de independencia.

Durante la efímera Confederación peruano-boliviana (1837-39), Santa Cruz trató de impulsar la integración subregional. Sin embargo, su propia pertenencia a la casta clásica de la dominación racial, la feroz oligarquía de Perú y las intrigas de pequeños o grandes caudillos, como el chileno Agustín Gamarra y el argentino Juan Manuel de Rosas, hicieron que en la Bolivia naciente también abortase el ideal bolivariano.

La vocación entreguista del nuevo eje económico que pasaba por Valparaíso y Buenos Aires (sobre el viejo centro Charcas-Potosí) hizo de Bolivia un país empobrecido, aislado y mordido por sus vecinos. Si en el norte de la subregión andina Ecuador siempre vivió al borde de la desintegración nacional, en el sur Bolivia la vivió de modo descarnado: Chile le arrebató la provincia de Antofagasta, dejándola sin mar (guerra del Pacífico, 1879-83); Brasil ocupó parte de su territorio amazónico (guerra del Acre, 1901-03) y Paraguay extensas regiones del suroeste, ricas en petróleo (guerra del Chaco, 1932-35).

Ahora llegó el turno de Santa Cruz. Con cerca de 2 millones de habitantes, limítrofe con Brasil y Paraguay y poco más extensa que Alemania (82 millones de habitantes), la economía de Bolivia depende de la ubérrima y próspera Santa Cruz: recursos agrícola-ganaderos, industria forestal avanzada, oro, gas y petróleo, a más de guardar en sus entrañas uno de los yacimientos de hierro más importantes del mundo: el Mutún.

Santa Cruz es un bocado suculento para los intereses económicos de Estados Unidos liderados por el Instituto de las Américas, en cuyo directorio figura el ex presidente boliviano Gonzalo Sánchez de Losada (derrocado por una rebelión popular en octubre de 2003), junto a representantes de Enron, British Petroleum, Shell y Maratón Oil. Sánchez de Losada también integra el American Council (que preside David Rockefeller), junto con delegados del Chase Manhatan Bank, el City Group y grupos económicos de la oligarquía chilena.

Al escribir sobre Santander, el venezolano Rufino Blanco Fombona (1874-1944) observó: "Quería a Cundinamarca, su patria chica, como Páez quería al Apure, como Nariño quería al Oriente. Estos mediocres localistas fueron, andando con el tiempo, los nacionalicidas de la gran patria que nos legó Bolívar. Ellos querían patrias del tamaño de su ambición: patrias microscópicas".


LOS OTROS DISIDENTES

<hr><h2><u>LOS OTROS DISIDENTES</h2></u> Por José Steinsleger

La Jornada
, México D.F. - Miércoles 29 de diciembre de 2004

"Oye... te hablo desde la prisión... Encarcelar las rosas y los lirios del jardín de la patria libre es el sueño vano de los apátridas de turno, que en su delirio criminal pretenden acallar la voz de un pueblo que no renunciará jamás a sus sueños de una auténtica paz con justicia social para Colombia. ¿Quién encadena un corazón libre? ¿Quién amordaza la voz de un pueblo? ¿Quién corta las alas de la libertad cuando es el sueño de toda la patria?"

Me predisponía a comentar la situación de los cinco cubanos prisioneros del imperio cuando se interpuso en el correo el "saludo de Navidad desde la cárcel" enviado por Luz Perly Córdoba, alojada en el patio 6 de la Cárcel del Buen Pastor, en Bogotá.

Lucy es presidenta de la Asociación Campesina de Arauca, defensora de derechos humanos y prisionera del Estado paramilitar que dirige el narcoterrorista Alvaro Uribe, gobernante de Colombia. Lucy y los cinco cubanos detenidos en prisiones federales de Estados Unidos carecen de políticos que oficien de "padrinos de la libertad", o de la comprensión de premios Nobel de literatura que aseguran sufrir por la "crisis ética y moral" del mundo.

El caso de "los cinco" tampoco figura en las mesas de novedades que integran el "corredor de la lectura" de nuestra ciudad. Una pena: El dulce abismo, publicada por la Editorial José Martí, bate récords de ventas en otras latitudes. Hay una historia que la Casa Negra y Hollywood jamás perdonará y reconocerá a Cuba: la historia de los "agentes especiales" y "tanques pensantes" (think tanks) que en 45 años de revolución demostraron ser una bola de incompetentes ante los hombres y mujeres sencillos que defienden la revolución.

Una historia en la que no hay superhombres ni misterio: los "agentes" de Cuba son patriotas desinteresados, y los de Estados Unidos burócratas del crimen. Inclusive, al jubilarse o antes, algunos de éstos han escrito libros o declarado a los medios que los pueblos son invencibles si de modo consciente defienden sus intereses.

Recordemos a Robert McNamara, ex secretario de Defensa y genocida de Vietnam, cuando en La Habana reconoció que las conquistas sociales de la revolución serían imposibles en el Bronx o en Harlem. Sin embargo, creo que hay algo peor que los agentes abiertos o encubiertos del imperio contra Cuba: sus capataces de la Fundación Cubano-Americana (FNCA), Omega 66, Hermanos al RescateAl fin y al cabo, si a los primeros les lavaron el cerebro con determinada ideología de las cosas, no hay peor harina que la del propio costal. Personajes de origen cubano que trabajan junto al equipo de genocidas de la Casa Negra (Otto Reich, Roger Noriega, Lincoln Díaz Balart), o "intelectuales libres" como Carlos Alberto Montaner, responden a odios tan profundos como los que en Yugoslavia ocupada obligaban a los nazis a contener el frenesí criminal de los fascistas croatas.

Dice el padre Luis Barrios, de la iglesia San Romero de Las Américas (Nueva York): "Yo no tengo la menor duda de que todo atentado contra poblaciones civiles es un acto terrorista. Por esto me pregunto: ¿qué se supone que haga Cuba?"

El propio presidente George W. Bush ha dicho: "todo aquel que proteja a un terrorista es tan culpable como el terrorista mismo". ¿Quién le pedirá cuentas por las presiones de su gobierno para que la presidenta de Panamá, Mireya Moscoso, libere a los terroristas que volaron el avión de Cubana de Aviación frente a las costas de Barbados en 1976?

"Desde 1959 hasta 1999 los grupos terroristas de Miami han realizado un sinnúmero de acciones de terrorismo bacteriológico contra la vida humana, animal y vegetal en Cuba, lo que ha ocasionado 158 muertes, incluyendo 101 niños y niñas, y otras 344 mil 203 personas afectadas. Estas agresiones terroristas, sin incluir los daños materiales, han dejado 3 mil 478 personas muertas, más de 20 mil heridas y 2 mil 99 incapacitadas... A diferencia de lo que el gobierno de Estados Unidos continúa haciendo en Afganistán e Irak, Cuba no bombardeó a Estados Unidos", ilustra el padre Barrios, y reitera: "¿Qué se supone que haga Cuba?"

El dulce abismo (Cartas de amor y esperanza de cinco familias cubanas) narra las historias de Gerardo Hernández Nordelo, Ramón Labañino Salazar, Antonio Guerrero Rodríguez, Fernando González Llort y René González Sehwerert, cinco patriotas cubanos que cometieron el crimen de disentir del imperialismo. Para ello, con el propósito de informar, se infiltraron en las organizaciones terroristas de Miami.

Según la escritora estadunidense Alice Walter, autora de El color púrpura: "... ellos son para su pueblo de esos héroes que, por lo general, se encuentran en la mitología... Es éste un texto elemental que debe comenzar a usarse de inmediato, para impartir una de las más grandes lecciones: cómo ser un padre, cómo ser un esposo, cómo ser un amante; cómo actuar como padres, cuando algo tan cruel como el gobierno de Estados Unidos se interpone entre usted y todo lo que ama".


VALENCIA, 1937; CARACAS, 2004

<hr><h2><u>VALENCIA, 1937; CARACAS, 2004</h2></u> Por José Steinsleger
La Jornada
- 22 de diciembre de 2004

En la ciudad de México y Oviedo primero y en Caracas días atrás, más de 300 pensadores del mundo intercambiaron opiniones en torno a los "qué hacer" ante las políticas de aniquilación planetaria puestas en marcha por el neoliberalismo y los genocidas que ocupan la Casa Negra, en Washington, DC.

El magno encuentro mundial de intelectuales y artistas En defensa de la humanidad (Caracas del 1º al 4 de diciembre del corriente) mereció de Luis Hernández Navarro una crónica equilibrada y realista: "Otro mundo es posible, ¿pero cuál?" (suplemento Masiosare, La Jornada, 12/12/04).

Como es propio de estas reuniones, faltaron muchos de los que son y estuvieron varios de los que fueron. Luis menciona la ausencia de los editores de la revista zapatista Rebeldía, expresión del movimiento indígena chiapaneco. Yo añadiría la de algunos maestros y orientadores de las juventudes antimperialistas de América Latina, con más integridad moral que un Daniel Ortega o un Tomás Borge, allí presentes.

Luis señala un asunto algo traumático: "el promedio de edad de los invitados superó los 40 años", dice con generosidad. ¿Cuarenta? Al azar, revisemos la edad de las dignas personalidades con trayectoria y obra consagrada: Adolfo Pérez Esquivel (73 años), Martha Harnecker (69), Pablo González Casanova (82), Ignacio Ramonet (62), Lisandro Otero (72), Gianni Miná (66), Ernesto Cardenal (80), Alfonso Sastre (78), Theotonio Dos Santos (68), Alfonso Bauer (86), Thiago de Mello (78). Promedio: 74 años.

"Dato relevante -dice Luis- en una época en que la juventud ha tomado las calles en muchos países del planeta". No sólo por esto. Vale recordar que cuando en México y Cuba tomó forma el movimiento En defensa de la humanidad, fue evocado el encuentro de intelectuales antifascistas que tuvo lugar en Valencia, en plena guerra civil (1936-39).

En España, de los ya consagrados, asistieron César Vallejo (45 años), Raúl González Tuñón (32), Tristán Tzara (41), Ernest Hemingway (38), André Malraux (37), Ilia Ehrenburg (46), Juan de la Cabada (34), Carlos Pellicer (38), David A. Siqueiros (41), Pablo Neruda (33), Pablo Casals (61), Miguel Hernández (27), Rafael Alberti (35). Promedio: 39 años.

Algunos escritores "contra Bush" que en realidad son clones de "Mefisto" (personaje de la novela de Klauss Mann que narra la carrera de un oportunista que se aprovecha del favor que goza por parte de los nazis para avanzar en su vida profesional), han dicho que "...el encuentro de Caracas contó con una importante delegación de intelectuales cubanos".

Señalamiento pueril. En 1937, cuando Fidel Castro tenía 11 años, el mayor contingente de combatientes latinoamericanos en el bando republicano, y la delegación de intelectuales más numerosa en Valencia fue la cubana. Entre otros: Nicolás Guillén (35), Alejo Carpentier (32) y Juan Marinello (39), a quien tocó inaugurar el encuentro.

En la reunión de España participaron, seguramente, más viejos que Antonio Machado (62), y en el de Caracas más jóvenes que las personalidades citadas. Bajando y subiendo 5 años el promedio de edad de ambos cónclaves (69 y 44), aparece con nitidez el hoyo generacional cavado en el cuarto de siglo que va de la "revolución conservadora" de Margaret Thatcher y Ronald Reagan a los "cristianos renacidos" de George W. Bush (1979-2004).

En los tramos más desoladores de aquel vacío generacional, y cuando no había Internet (medio que sería errado reducir a mera tecnología), los llamados "nuevos movimientos sociales" tejieron su propia "red de redes" despejando con su acción y coraje el limbo de la intelectualidad de izquierda realmente existente.

En Valencia, una escritora inglesa que no hablaba español alternó con una campesina cuya familia había sido fusilada en Madrid por los fascistas. Se entendieron a la perfección. Y hace unos días, en México, el reportero Arturo Cruz Bárcenas entrevistó a un joven que cuando los zapatistas tomaron San Cristóbal de las Casas, tenía ocho años.

Dijo el joven: "A mí me gusta el hip-hop, el break, el diyéi, el grafiti, el mc, el rapero... Las bandas de acá cantan lo que sí entendemos... En el Foro Sol las bandas vienen nomás por el billete. Acá es para apoyar al zapatismo" (La Jornada, 13/12/04).

Me muero por saber qué tipo de diálogo entablarían Martha Harnecker o James Petras con estos jóvenes que en las tardes de domingo circulan por la explanada del Metro Observatorio en la ciudad de México. O bien, yendo más lejos, con los jóvenes inmigrantes de Africa que se reúnen en el Metro Lavapiés, de Madrid.

En el siglo XXI, la "defensa de la humanidad" requiere de una proyección holística. Ya no cabe hablar de "intelectuales de izquierda", excluyendo el aporte de siquiatras, físicos nucleares, artistas plásticos, biólogos, pedagogos, urbanistas, teólogos, médicos y matemáticos, porque los unos serían "humanistas" y los otros quién sabe qué.


MINORÍAS CRIMINALES

<hr><h2><u>MINORÍAS CRIMINALES</h2></u> Por José Steinsleger

La Jornada
– 15 de diciembre de 2004

En poco más de un decenio, 10 presidentes latinoamericanos fueron derrocados en sendas rebeliones populares: Fernando Collor de Melo (Brasil, 1992), Carlos Andrés Pérez (Venezuela, 1993), Abdalá Bucaram y Jamil Mahuad (Ecuador, 1997 y 2000). A finales de 2001 e inicio de 2002, la caída de Fernando de la Rúa y el designado por el Congreso, Adolfo Rodríguez Saá (más dos titulares de transición), hizo que Argentina conociese el vacío de poder. Durante el golpe contra Hugo Chávez, en abril de 2002, el empresario venezolano Pedro Carmona duró apenas 47 horas en el poder. El boliviano Gonzalo Sánchez de Lozada cayó en octubre de 2003.

Bucaram, Mahuad y Pérez son fugitivos de la ley. De la Rúa fue investigado por violación de los derechos humanos. Sánchez de Lozada tiene abiertos dos procesos judiciales. Alan García (Perú) terminó su mandato, pero al ser requerido por la justicia huyó del país. En Paraguay, Raúl Cubas renunció tras el asesinato del vicepresidente Luis María Argaña y se refugió en Brasil (marzo de 1999).

En sonados casos de corrupción han sido señalados ocho ex presidentes: Daniel Ortega (Nicaragua), Jaime Paz Zamora (Bolivia), Ernesto Samper (Colombia), Ernesto Pérez Balladares (Panamá), Hipólito Mejía (República Dominicana), Juan Carlos Wasmosy (Paraguay), Hugo Bánzer y Jorge Quiroga (Bolivia). Actualmente, media docena de ex jefes de Estado tienen cuentas pendientes con la justicia: Jaime Lusinchi (Venezuela); Carlos Menem (Argentina); Alberto Fujimori (Perú); Gustavo Noboa (Ecuador), Alfonso Portillo (Guatemala), y el vicepresidente ecuatoriano Alberto Dahik. Entre los investigados figuran tres más: José María Figueres (Costa Rica); Mireya Moscoso (Panamá) y Francisco Flores (El Salvador).

De los que se mantienen en ejercicio, cuatro gobernantes se balancean en la cuerda floja: Carlos Mesa (Bolivia), Alejandro Toledo (Perú), Lucio Gutiérrez (Ecuador) y Enrique Bolaños (Nicaragua). Abel Pacheco (Costa Rica) está siendo investigado por el Congreso. El haitiano Boniface Alexandre fue impuesto por invasión militar de Estados Unidos en 2004, así como el panameño Guillermo Endara a finales de 1989. Apenas tres de los que timonearon "la nave del Estado" cumplen condena leve, en arresto domiciliario: Miguel Angel Rodríguez y Rafael Angel Calderón (Costa Rica), y el nicaragüense Arnoldo Alemán.

Cabe recordar entonces al panameño Manuel Antonio Noriega, primer jefe de Estado en ser capturado por el Pentágono (1989), sentenciado en juicio amañado por la Casa Negra, y sepultado en una prisión de Florida.

A pesar de las abrumadoras pruebas en su contra, los ex mandatarios aseguran ser víctimas de misteriosas conspiraciones políticas. Conclusión: durante el pasado decenio neoliberal los países latinoamericanos han estado dirigidos por un grupo de gobernantes que parecen haber sido discípulos del banquero español Emilio Botín (sic), quien está siendo enjuiciado por la Audiencia Nacional de su país. Y todo esto sin sumar a los funcionarios cómplices, grupos económicos nacionales y extranjeros que los encumbraron y personajes sórdidos detrás del trono: Vladimiro Montesinos (Perú), Paulo César Farías (Brasil), Alfredo Yabrán (Argentina), Gustavo Cisneros (Venezuela), Lino Oviedo (Paraguay), y un largo etcétera que llenaría expedientes con millares de folios.

Algunos politólogos acéfalos han dicho que la democracia latinoamericana aún es "niña". Que "no hay regla sin excepción". Pero si la regla ha sido el "imperio de la ley" de un modelo de libertades que a escala exponencial cosechó hambre, desocupación, miseria, criminalidad y desesperación, bastaría "echar la regla" para ver cuán excepcionalmente putilla ha resultado la niña.

¡Y sólo tiene 15 años! ¿Qué destino nos aguarda cuando "la niña" alcance mayoría de edad y se despose con el ALCA, luego de acostarse con el Plan Puebla-Panamá, el Plan Colombia y los acuerdos bilaterales de "libre comercio"? ¿No será que en lugar de la pobreza, la tragedia de América Latina radica en el "salvajismo", la "barbarie" y los "usos y costumbres" de una legalidad diseñada para despojar a los pueblos de toda posibilidad de dignidad y supervivencia?

Fraudes y componendas, negociados, especulación financiera, privatizaciones y licitaciones fraudulentas, narcotráfico, subasta del patrimonio nacional, enriquecimiento ilícito,
acciones delictivas, peculados, nepotismo y lavado de dinero son los cargos contra quienes en cada una de las reuniones cumbres suscribieron compromisos con los pueblos sin cumplir alguno, sonriendo ante las cámaras
.

No es casual el odio feroz de la gran burguesía y los intelectuales de floja mollera contra Cuba, Venezuela y políticos conscientes de la crisis terminal de nuestras sociedades. Por esto, a sabiendas de que habrá factura para sus crímenes, los plutócratas del continente conspiran. Y ahí vienen, liderados por George W. Bush, dispuestos a todo.