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MIRANDO AL SUR - augusto alvarado


SÍNTOMAS INCIPIENTES DE CAMBIO

<h1><hr><u>SÍNTOMAS INCIPIENTES DE CAMBIO</h1></u> Por Enrique Lacolla
La Voz del Interior – Córdoba – 1º de Enero 2006

Si vamos a caracterizar el año internacional que se cierra con base en las tendencias que podrían discernirse de entre la multitud de acontecimientos que lo han poblado, habría que ceñirse a dos. La primera es la presión migratoria que el mundo subdesarrollado ejerce sobre las fronteras del que no lo es, y que encuentra también expresión en la división que, pese a todo el confort que informa al universo privilegiado, también habita a éste. La segunda es la generación, lenta pero permanente, de una ola de fondo popular en América latina, que tiende a cerrar la herida infligida a sus movimientos de liberación nacional en las tres últimas décadas del siglo 20.

Durante 2005, en el “vientre blando” de Europa, el Mediterráneo, se acentuó el empuje del asalto al Paraíso –o supuesto tal– por las masas de indigentes provenientes del norte de África o del corazón del continente negro. Esto se expresó en episodios aún más espectaculares que la permanente corriente de inmigrantes que se filtran por entre las redes de las guardias costeras o se ahogan en el mar tratando de hacerlo.

Este año, el fenómeno se corporizó en el asalto a cuerpo desnudo contra las alambradas de púa del enclave español de Melilla, en Marruecos, desde donde los migrantes presumen pueden valerse de la ley española para no ser expulsados y obtener, de algún modo, su posterior paso al continente europeo.

Asimismo, los disturbios en París y otras ciudades de Francia pusieron de relieve que la escisión del mundo entre ricos y pobres, entre integrados y desplazados, es intrínseca también a las sociedades acomodadas, y que el componente racial complica y agrava la división de clases.

En la frontera entre Estados Unidos y México, por fin, la decisión estadounidense de erigir un muro para acotar la continua filtración de los migrantes latinos está terminando de levantar una nueva muralla de Berlín entre dos mundos, sólo que en esta ocasión no es para impedir escapar, sino para no dejar entrar. Dos formas distintas pero simétricas de negar la libertad.

Todo esto no hace, sin embargo, sino refrendar el estado en que se encuentra el mundo posterior a la era del bipolarismo: el Imperio continúa impertérrito con sus políticas en Oriente Medio, y las otras potencias mundiales lo acompañan con distintos grados de anuencia. Esta anuencia incluye a los potenciales rivales de Washington a mediano término, como China y Rusia. Tienen demasiado que perder en un enfrentamiento directo y de momento se mantienen, en el caso ruso, a la defensiva o, en el chino, en una disposición de competencia pacífica.

América latina

Sólo en América latina, entre las regiones dependientes del mundo, se vislumbran signos de cambio. Parecen distinguirse por un realismo superior al que informara otras experiencias de ese tipo en el pasado. Hugo Chávez, Evo Morales, Ollanta Humala, Néstor Kirchner y Luiz Inácio “Lula” da Silva, entre otros, se ubican en una posición que, genéricamente y más allá de los matices radicales o contemporizadores que exhiben estos personajes, está igualada en una intención de unificar el continente y de apartamiento –que a veces se sospecha sea más verbal que real– de las consignas del neoliberalismo.

Pero, por vacilantes que sean, los cambios que se dan en los países del área tienen por expresión resultados electorales que soplan a favor de los candidatos denominados como de izquierda o populistas, lo que supone una reconexión del presente con las oleadas de fondo que en el pasado conmovieran al continente.

El varguismo, el peronismo, el emenerrismo o el castrismo de la década de 1970, expresaron, en distintos ciclos, una pulsión popular en ascenso que hoy, a la vuelta de las represiones y del maremoto neoliberal, vuelve por sus fueros.

Articularla va a ser una tarea difícil, aunque no imposible. No se puede ignorar la fragilidad que hasta ahora reviste el emprendimiento, incluso en el seno del Mercosur, su expresión más importante.

La autorización de una base estadounidense en Paraguay por el gobierno de ese país y la ratificación de un tratado de libre comercio con Estados Unidos de parte del Parlamento uruguayo, son dos muestras de que hay muchos hilos sueltos en este paquete. Y la actitud de la burguesía paulista que preferiría una Argentina agrícola y no industrializada, o la imprudente oposición del gobierno entrerriano y de la Cancillería argentina a las papeleras uruguayas en la ribera del río que marca la frontera entre los dos países, suministran también ejemplos teñidos de escandaloso oportunismo. Un oportunismo a corregir, si se quiere que el proyecto marche.

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2 comentarios

vale -

me parecio muy interesante...

GUILLERMO -

EL ECOLOGISMO A ULTRANZA: UN ARMA DIVERSIONISTA DEL IMPERIALISMO


Cuando las ideologías viajan de norte a sur suelen cambiar de signo. El ecologismo en Europa y EEUU puede tener cierto sentido pues esos países han usufructuado imprudentemente y en provecho propio los recursos del planeta. Pero cuando se aplica al otrora llamado Tercer Mundo, se convierte muchas veces en su contrario. Quien quiera luchar de verdad contra las potencias imperialistas debe luchar por cambiar el sistema de opresión a que este somete al mundo colonial y semicolonial y no aspectos parciales como es la preservación del medio ambiente. La unidad de la Patria Grande, de América Latina esta por encima de la instalación de unas papeleras en Uruguay. Que al parecer la cuestión de dichas papeleras vaya a terminar en el tribunal de La Haya es correr el peligro de volver a introducir a las potencias imperialistas del Norte en cuestiones estrictamente Sudamericanas. Los gobiernos del Mercosur deben superar estas mezquindades
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