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MIRANDO AL SUR - augusto alvarado


APUNTES PARA OTRA IZQUIERDA

<hr><h1><u>APUNTES PARA OTRA IZQUIERDA</h1></u>

UNA DEMOCRACIA DE OLIGARQUÍAS

Por Aristóteles España
Escritor
Santiago de Chile – 22 de Octubre de 2005

Ediciones Documentas (Santiago, 2005) acaba de publicar el libro Una democracia de Oligarquías, apuntes para una nueva izquierda”, de los ensayistas Gregorio Angelcos y Carlos Díaz Gallardo, destacados intelectuales del mundo socialista de nuestro país. El texto está prologado por el ex Presidente del Partido Socialista y ex Embajador en Buenos Aires, Jorge Arrate, quien señala al inicio que “la izquierda ha vivido un tiempo que parece arrancado de la poesía del fracaso propia de un tango de Discépolo”.

Los autores analizan el comportamiento de la sociedad chilena durante el siglo XX y los comienzos de este siglo desde un punto de vista crítico y con especial énfasis en los análisis y conductas de la clase dirigente que ha gobernado los partidos durante 40 años sin que se produzca el recambio que todo país necesita para repensar la historia y el futuro con nuevos aires y bríos. 
 

Este es uno de los pocos países donde los dirigentes se suceden en los cargos y en este último período un reducido grupo ha gobernado durante los gobierno de la Concertación como si fuera un territorio propio, repartiéndose prebendas, cargos, embajadas, gobernaciones, asesorías,  relegando a segundo plano a decenas de intelectuales, artistas que no comulgan con sus “exitosas ideas” y con el utópico delirio de que estamos en la puertas del Primer Mundo.
 

En un Chile donde el consenso es la palabra favorita, donde no existe debate y todos opinan lo mismo, sobre todo en lo económico, los gurúes parecen ser Pablo Baharona y Sergio de Castro quienes dan recetas desde los diarios de la cadena de El Mercurio,  a los economistas de los denominados polos progresistas y  polos cristianos, que lo único que poseen de progresistas es que aún se recuerdan del mayo del 68 y viven recordando al querido Salvador Allende o a la Revolución en Libertad, apropiándose ahora de las tesis del ex mandatario socialista, cuando lo único que hicieron fue fomentar una radicalización más allá de lo que la propia Guerra Fría permitía, expropiando terrenos, tomando fundos, sin una política estratégica que nos dijera adónde conducía todo esto y ahora son gerentes de las mayores empresas privadas de este país y campeones del neoliberalismo.
 

Lo mismo ocurre en el campo de la cultura, donde se ha privilegiado a los denominados artistas de la farándula para enviarlos como agregados culturales a Europa en desmedro de grandes pensadores, escritores que son traducidos a decenas de idiomas y que en Chile están cesantes o haciendo algunas horas de clases en institutos o universidades.

Este libro deja al descubierto las negociaciones a espaldas del pueblo con los militares en la primera etapa de la transición, otorgándole facilidades inauditas al ex dictador para que mantenga incólume su relación con los poderes fácticos que lo sustentaron y que fueron cómplices de la apropiación o robo de dineros fiscales mediante coimas, ventas de armas y uso personal de los fondos reservados del Estado, a vista y paciencia del primer gobierno de la Concertación.

Gregorio Angelcos y Carlos Díaz hacen un tremendo aporte para que estos temas se analicen no sólo en los pocos centros de estudios que existen en el Chile de hoy sino que ojalá llegue a los jóvenes que hoy están más imbuidos en los pequeños temas de la coyuntura que en el mundo de las ideas. No es casual que este libro no haya sido comentado por ningún medio de comunicación chileno. Sus análisis sobre la derecha son fundamentales para comprender incluso el actual período, ya que en el segundo gobierno concertacionista ello fue muy evidente.
 
Los autores son acuciosos en construir un corpus analítico donde enfatizan que a la derecha le interesa la mantención del modelo económico y la institucionalidad legada por la dictadura especialmente el sistema binominal para diseñar una corporación de oligarquías entre ambos sectores mayoritarios para repartirse el poder en  las próximas décadas. Todo el inteligente diseño en el campo jurídico y político destinado a defender a militares y funcionarios de la dictadura involucrados en violaciones a los derechos humanos, fenómeno que se mantiene hasta el día de hoy donde el propio Ministro de Defensa defiende a un oficial de la CNI destinado en la misión internacional de Haití.

En el caso del mundo judicial resultó penoso que no fueran capaces de hacerse una autocrítica, especialmente la Corte Suprema, quienes con su silencio avalaron la dictadura y los crímenes perpetrados por agentes del Estado, como está en los registros de la Comisión Rettig y el Informe Valech.

El libro analiza los límites de la democracia representativa actual. Señalan los autores “que es un dato evidente que el mercado determina el accionar de la política, relegándola a un rol secundario”.

Otra conclusión importante de este valioso texto es que “los partidos políticos son fantasmas colectivos que cumplen con requisitos de número y poseen estructura nacional, pero el conservadurismo del sistema que los regula más sus propias lógicas internas, los mantiene detenidos en una condición funcional. Las oligarquías que en ellos se vienen reproduciendo desde el año 1988 actúan burocráticamente sobre el mismo, sin cuestionar la legitimidad de su origen ni los contenidos de la legalidad que fija los criterios de funcionamiento del sistema político”.

Gregorio Angelcos y Carlos Díaz recuperan el rol del intelectual y el de los artistas en épocas de conformismo. Se rebelan contra el pensamiento oficial. No le escriben como algunos poetas actuales  odas al Presidente o himnos oficiales a los Partidos políticos, sino que colocan el dedo en la llaga para que los intelectuales oficiales del gobierno recuperen su capacidad de soñar y de construir utopías para los tiempos venideros. El pueblo en general y los jóvenes se desencantan porque no tienen espacio para volar o para construir metáforas con emoción. Hoy día, hasta algunos poetas jóvenes endiosan la palabra en vez de la emoción, y no construyen con vigor y energía los espacios para que seamos de verdad un país libre y no una colonia norteamericana y del FMI.

Sería iluso negar lo positivo que fue recuperar espacios democráticos y de convivencia civilizada sin que te fusilen porque no piensas como el gobierno, pero falta tolerancia, diversidad, nuevos equipos, nuevas revistas. No puede ser que el gobierno entregue recursos estatales a Agustín Edwards en publicidad para sus diarios, mientras cierran revistas como Rocinante y las editoriales no publican a los nuevos talentos, sino a best seller importados desde el imperio con crímenes, purgas, drogas, como si fuéramos un campo de experimentos para el nuevo diseño de las potencias a sus enanos mentales.
 

Bienvenido este libro y ojalá pueda venderse y distribuirse para conversar, hurgar y buscar un lugar para el pensamiento de verdad progresista del cual sólo queda el nombre.

 


BOLIVIA

<hr><h1><u>BOLIVIA</h1></u>

EL PAÍS SIN CLASE DIRIGENTE


Por: Andrés Soliz Rada

En las semi colonias, como Bolivia, a diferencia de las naciones industrializadas, las clases sociales no se desarrollan principalmente por contradicciones internas, sino en oposición o apoyo a los imperialismos que distorsionan su economía. En este sentido, las oligarquías no tienen un proyecto nacional, ya que sólo aspiran a recoger las migajas de las transnacionales, a las que se unen para debilitar al Estado nacional. Sin embargo, en países vecinos los empresarios nativos no siempre son enemigos del Estado.

Cabe recordar que las petroleras integran la Federación de Empresarios Privados de Santa Cruz (FEPSC), que tiene peso político decisivo en la región. La Confederación de Empresarios, con sede en La Paz, avala la aberración, se ufana de haber impulsado la liquidación del ente petrolero estatal y nunca tuvo la honestidad de condenar la monumental corrupción de Gonzalo Sánchez de Lozada (GSL).

Se pensó que los empresarios de origen indígena (en el país se los llama cholos) serían la vanguardia nacional, al no estar directamente vinculados al capital foráneo. El industrial cervecero, Max Fernández, impulsó la Unión Cívica Solidaridad (UCS), que obtuvo importantes espacios políticos, usados por “el jefe” para evadir impuestos con todos los gobiernos de turno a los que apoyaba con similar entusiasmo.

En 1988, el comunicador social, Carlos Palenque, fundó Conciencia de Patria (CONDEPA), con el fanático respaldo del cholaje indo mestizo. Su núcleo intelectual elaboró el “Modelo Endógeno de Potenciamiento Nacional”, varios de cuyos planteamientos fueron asimilados por la revolución venezolana y han sido recogidos, sin mencionar su procedencia, por el Movimiento al Socialismo (MAS), de Evo Morales.

CONDEPA desapareció el 2002, por la muerte prematura de su fundador, por no haber construido una dirección política sólida, por los fraccionamientos internos y por la campaña despiadada de casi todos los medios de comunicación del sistema, apoyada por la Corte Nacional Electoral y los partidos tradicionales. Sin embargo, CONDEPA abrió el camino a organizaciones quechua-aymaras, como el Movimiento Indígena Pachacutec (MIP), cuyos planteamientos etnicistas, lo hicieron inviable. Los partidos que se reclaman de la clase obrera, al sostener que la contradicción fundamental en Bolivia opera entre proletariado y burguesía y no entre el imperialismo y la nación oprimida, carecen de convocatoria.

En América Latina, los grandes movimientos nacionales, como el peronismo argentino, el MNR boliviano y el aprismo peruano, fueron forjados, a veces con participación militar, por intelectuales de las capas medias. El MNR, con Víctor Paz Estensoro a cabeza, claudicó desde el inicio de la revolución de 1952, al no completar la nacionalización de las minas con hornos de fundición, proceso industrial que continuó realizándose en fundiciones inglesas de propiedad de Patiño, el más importante de los “Barones” del estaño. Paz Estensoro terminó respaldando la liquidación de YPFB llevada a cabo por GSL.

La otra rama del MNR, acaudillada por Hernán Siles Zuazo, fue cercada, después de la reapertura democrática de 1978, por la social democracia, encarnada por el Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR), de Jaime Paz Zamora, y por el Partido Comunista (PC), línea Moscú. Los jóvenes idealistas del MIR, admiradores del Che Guevara, participaron en vergonzosos actos de corrupción, como en los llamados “narco vínculos”, y traicionaron a sus ideales, para terminar de abanderados, en meses pasados, de la ratificación del tratado de inmunidad para las tropas norteamericanas.

El MAS, que al igual que CONDEPA tiene una base social indo mestiza, no ha transparentado sus relaciones con las ONGs, lo que puede empantanarlo. Tampoco ha renunciado a prácticas corruptas heredadas del pasado. En anteriores días, su candidato renunciante a Senador por Santa Cruz, general ® Vito Ramírez, denunció que en el MAS existe “depravación política”, ya que fue presionado para firmar papeles en blanco a fin de garantizar su lealtad. El MAS tiene enemigos externos muy peligrosos, pero ninguno tan temible como el pragmatismo interno, al que debe derrotar a fin de constituirse en dirección política de la nación oprimida.

 


LA LECCIÓN DE JOAN ALSINA

<hr><h1><u>LA LECCIÓN DE JOAN ALSINA</h1></u>

por Patricia Verdugo

El Mostrador (Chile) – 24 de Octubre de 2005

Sabía que lo buscaban y no huyó. Sabía que el arresto conllevaba un alto riesgo de tortura y de muerte. Y sabiendo todo eso, el español Joan Alsina Hurtos tomó lápiz y papel la noche del 18 de septiembre de 1973 y escribió con la certeza de estar en víspera de morir. ¿Por qué? ¿No debió ser más fuerte el instinto de sobrevivencia? ¿O acaso se hizo misionero buscando ser un mártir?

Quizás nada de eso. Tenía apenas 31 años y ninguna duda acerca de su papel en este mundo. Ser sacerdote católico fue su deseo desde niño. Así lo dijo a sus padres, José y Genoveva, cuando cumplió once años en su hogar de la “masia” catalana de Castelló d’Empuries. Comenzaba la década de los cincuenta y el niño Alsina –en pleno franquismo- quería ser un cura obrero, levadura en la masa para hornear un pan que alimentara a los hambrientos.

Primero fue el seminario de Girona, luego el Hispano Americano de Madrid, teniendo en la mira el objetivo al que apuntar la energía de su vida: ser misionero en Latinoamérica. No había indicios que apuntaran al martirio cuando abordó el avión en Barajas y abrazó a sus padres y hermanos. Para entonces, 1968, Chile parecía un destino luminoso para un joven español iluminado por la fe cristiana. Iba a convertirse en un remero más de una goleta que, capitaneada por el cardenal Raúl Silva Henríquez, tenía claro el puerto de arribo: una Iglesia progresista para ayudar a construir un país con justicia social.

Entre lecturas de Teología de la Liberación y días de intenso trabajo, el joven Alsina se bebió de un sorbo el santo grial de la esperanza, inmerso entre los pobres de Chile –cristianos y marxistas- que apostaban al socialismo democrático con Salvador Allende como líder. Hasta que un día negro de septiembre de 1973 cuajó el complot y, con La Moneda en llamas, comenzaron a escucharse los bandos militares que instaban a la entrega de los rojos.

El nombre de Joan Alsina estaba escrito en uno de esos bandos. Y sabiéndolo, ordenó sus escasas pertenencias y escribió la carta de despedida con la certeza de que “Cristo nos acompaña siempre, dondequiera que estemos” y con la percepción de ser grano de trigo en el campo de la historia: “si el grano de trigo no muere, no da fruto”. . Y sabiéndolo, ordenó sus escasas pertenencias y escribió la carta de despedida con la certeza de que “Cristo nos acompaña siempre, dondequiera que estemos” y con la percepción de ser grano de trigo en el campo de la historia: .

¿Durmió esa noche? ¿Cuán largas fueron sus oraciones? No lo sabemos. Quizás el paisaje de Girona y los rostros amados custodiaron su vigilia. Al día siguiente, 19 de septiembre de 1973, cruzó temprano la puerta del Hospital San Juan de Dios –donde trabajaba- y fue arrestado.

Pocas horas después, golpeado y sangrante, fue llevado hasta un puente de los tantos que cruzan el río Mapocho. El suboficial Donato López dio la orden de matarlo. Y el joven soldado Nelson Bañados, de apenas 18 años, cumplió la orden. Dice en su confesión:

“Saqué a Juan del furgón y traté de vendarle los ojos. Pero Juan me dijo ‘por favor, no me pongas la venda. Mátame de frente, porque quiero verte para darte el perdón’. Fue muy rápido todo. Recuerdo que levantó su mirada al cielo, hizo un gesto con las manos, las puso luego sobre su corazón, movió los labios como si estuviera rezando y dijo: ‘Padre, perdónalos’. Yo le disparé la ráfaga… lo hice con la metralleta para que fuera más rápido”. .

Diez de la noche, 19 de septiembre. Los focos del vehículo iluminaban el patíbulo. La fuerza de la ráfaga dejó el cuerpo de Joan Alsina sobre la baranda del puente Bulnes y el soldado Bañados sólo lo impulsó levemente para que cayera. Abajo, las oscuras aguas del Mapocho se hicieron tumba para el sacerdote español como lo fueron para tantos chilenos en la dictadura.

Ahora, treinta dos años después, un juez condenó a cinco años de cárcel al suboficial López. El soldado Bañados no necesitó condena. Se condenó a sí mismo a la lenta tortura de ver cada día la mirada de Alsina, bendiciéndolo y perdonándolo, antes de morir. Y se suicidó. .


JUAN PABLO RIVEROS

<hr><h1><u>JUAN PABLO RIVEROS</h1></u>

Juan Pablo Riveros nació en Punta Arenas, Chile, en 1945. De profesión economista, Magister en Estudios Internacionales, candidato a Doctor en Economía, vive de la docencia universitaria. Ha publicado tres libros de poesía: "Nimia, Poemas en prosa" (1980), "De la Tierra Sin Fuegos" (1986) y "Libro del Frío" (2000).

Del "LIBRO DEL FRÍO" (Selección)



ANTÁRTICA I

Al crepúsculo de la última edad de hielo
quise ir lejos de los límites,
y reunir la quietud,
lo pacífico
en la soledad de un tiempo inexpugnable.

Eso era.

Cogido por vientos contrarios,
necesité asilos
por ocasionales y precarios que ellos fuesen.
No era el polo,
el recorrido era lo importante.
Pues había ahí un frío, una huella,
una nieve tan inaccesible,
que esta pura gota de blancura
es un fragmento de aurora,
un trozo de oro azul
que cada día se desprende
de tu propia Antártica,
de tu continente,
de tu propia banquiza interior.

Hubo, entonces,
en un extremo de la tierra,
un punto matemático en el centro de un mar vacío
y, en el otro,
Yo,
en medio de vendavales sin fin
y donde cada punto cardinal
se aniquilaba en un abismo.

Y hubo frío,
el frío más frío de la tierra.
Y una noche,
y una soledad hubo,
que nadie
ni nada
pudo darle fin.

Así, lejos de la Distracción,
sucumbí al imperio del viento y de la noche,
a la soberanía implacable del frío.
Y dependiendo sólo de mis leyes,
destruí todo puente con el mundo,
todo gesto, toda nave.

Se trataba, en verdad, de la respiración,
de la circulación planetaria del aire.

Meteorológicamente hablando,
al interior de la Antártica
latía un vacío silencioso,
y la celeste águila de la nieve
muda.

EXPLORACIONES

Fue la escasez de focas,
esas que brillando en la cumbre
de rocas riquísimas,
lustran el oleaje del océano.

Fue
la necesidad humana de traspasar los muros,
las banquizas del espanto,
esa tonelada cerval de agua indómita.

Pero fue más el ansia,
el negocio de las pieles.
No para cubrir el hambre
ni para colmar el vacío
mundial de los cuerpos,
sino para ocultar la soledad,
la orfandad de las heladas metrópolis.
Para satisfacer la gana,
fue la Gana internacional,
ese non plus ultra de la sociedad contemporánea,
esa insaciable codicia de la soledad social.
Y no para ser más ricos, Philoxenos,
sino para aumentar sus posesiones
y crear más y más necesidades.

Por ello
alimentaron de perros la noche polar
y penetraron la Blancura,
ese puro trozo de vida.

(Después, mucho después,
llegarían los sabios,
la aventura mayor).

INTEMPERIE

¿Y, ahora,
dónde me guarezco
de mí?

POEMA DEL COSMOS (Selección) - Inédito



LA DANZA DE SHIVA

A F. Capra

El universo, maestro Scardanelli,
una telaraña dinámica de íntimos sucesos vinculados.

Como tus ojos,
tus manos, el color de tus cabellos,
o el ave que vuela quieta bajo el cielo azul,
ninguna parte o propiedad de esta telaraña es esencial.

No hay ninguna ley fundamental, maestro,
ni una sola.
Todo es Li, dice Ch’en Shun, el patrón de las cosas,
el principio por el que todo está hecho para acoplarse.


Sólo importa la pirámide total, el conjunto,
la gracia del todo, la armonía entre las partes.
La congruencia de las interrelaciones es la que
le otorga sentido a toda la estructura de los seres.

Y este persistente vaivén de las olas
y mi respiración en este crepúsculo frente al mar,
esta arena, estas rocas, el agua,
la gaviota que tropieza gravemente en el aire,
así
en toda la telaraña del cosmos
miríadas de partículas en vibración
se crean y se aniquilan
sordamente.

Entonces,
como un grano de arena en la playa del universo,
como una ínfima estrella en el espacio cósmico,
como una chispa menor en todos los fuegos,
o una pirámide dentro de otra pirámide.
Como una perla del cielo de Indra
refleja todas las perlas del collar;
como en la Torre de Indra
hay cientos de miles de torres
que preservan su existencia personal,
somos sólo una nota, un compás,
parte de una gigantesca danza universal,
fragmentos de una cósmica danza de energía.

Oigo el ritmo
y siento el sonido de una lluvia de rayos cósmicos,
el bullicio de partículas de alta energía que colisionan
y bombardean constantemente la atmósfera terrestre.
Entonces, cascadas de energía caen
desde el espacio exterior
creando y destruyendo partículas en rítmicas pulsaciones.

Y no sólo la materia, maestro,
también el vacío participa de la danza del universo,
pero no es ese vacío occidental como una sencilla nada
sino el vacío que contiene todas las formas del mundo de las partículas,
esas meras manifestaciones transitorias del vacío fundamental.

Es la danza de Shiva,
el señor de la danza de los hindúes.

En el espacio cósmico
cada partícula,
cada uno canta perpetuamente en la Gran Canción.


HOMBRE QUE GRITA NUESTRA VERGÜENZA

<H2><HR><U>HOMBRE QUE GRITA NUESTRA VERGÜENZA</H2></U>

Por Laura Ciancaglini
Argentina residente en Barcelona



De frente al atraco de centurias en el continente saqueado por los fuertes, la novedad emerge en un grito. Ojos infectados por la desmesura de lo injusto piden auxilio para dar saltos inútiles en la tiniebla del corral, y andar lo libre.

El subsahariano nos pide que sepamos algo de los actos despiadados; nos araña la razón; nos desmaya el empeño consumista en una instantaneidad de lo imposible de no ver y desoír. Mirar, luego, su rostro encadenado envilece sin pausa nuestro desayuno.

Los periódicos del mundo publican el trasiego de autobuses que lo llevan esposado con otros inmigrantes, camino al desierto de la muerte. Parten raudos como transporte de ganado enfermo, para ser sacrificado lejos de la vista de los hombres gentiles que se enteran, indignados, de estas cosas. Describen en sus crónicas los pormenores de una travesía, construida a buen resguardo de alguna tibia interpretación comprometida del suceso.

Lo flagrante en lo visual de nuestra foto, reduce el terrorismo estatal marroquí (y su colaboración española), a la información minuciosa de un mero hecho de lo dado.

Pero nuestro hombre sigue gritando con las fiereza de un animal acorralado en la trampera. Tendrá algún tiempo en su viaje de recordar a su madre muerta de SIDA hace tres años, o a sus amigos de la infancia en Senegal, o a su padre asesinado en alguna emboscada hace ya tiempo. Los ojos del dolor ancestral de sus mayores nos miran, enrojecidos, desde esa foto que en una semana o menos, ya nadie tendrá en su campo lábil de memoria.


LÁZARO CÁRDENAS

<hr><h1><u>LÁZARO CÁRDENAS</h1></u>

EL PRESIDENTE DEL PUEBLO


Por Martí Batres Guadarrama
La Jornada (México) - Jueves 20 de octubre de 2005



Han pasado 35 años de la muerte del general Lázaro Cárdenas del Río y 65 desde que dejó la Presidencia de la República, y su memoria sigue viva. Generación tras generación se transmite la imagen de un buen presidente; más aún: del mejor presidente del siglo XX. Y yo diría del único presidente posrevolucionario que es nombrado con respeto. En el lenguaje popular se dice que México sólo ha tenido dos buenos presidentes: Benito Juárez en el siglo XIX y Lázaro Cárdenas en el siglo XX.

¿Por qué es recordado Lázaro Cárdenas? ¿Por qué impone respeto a generaciones que no lo conocieron físicamente y que sólo han oído hablar de él en los libros o en los relatos de sus antepasados? El secreto está en una cuestión muy sencilla de explicar, pero muy difícil de lograr: usó el poder para beneficiar al pueblo de México, a la gente común, al más olvidado, al más humilde, al más pobre. Los gobernantes, en el mundo en general, y en México también, tienden a servir a las elites, a los poderes fácticos, a los dueños del dinero, a los imperios. Por eso, cuando un gobernante enfrenta con valentía, con dignidad a esos poderes se gana el respeto de la historia y la veneración de la gente.

Lázaro Cárdenas gobernó con el poder de las masas populares, las convocó, las escuchó, hasta cierto punto las organizó y las convirtió en el actor principal de su programa de gobierno. Eso explica que cuando necesitó a la gente, la gente estuvo ahí con él, y que no hubo poder político o económico nacional o extranjero que pudiera desbarrancarlo. La figura del general Lázaro Cárdenas crece más con el paso del tiempo en la medida que el político de nuestros días se convierte en una especie de producto chatarra que se anuncia con grandes virtudes por televisión y sirve para muy poco al momento de adquirirlo. La memoria de Cárdenas no necesita de espots para quedar fija en el imaginario del pueblo.

Lázaro Cárdenas dio dignidad a la Presidencia de la República, desterrando el maximato callista que subordinaba el poder constitucional a un poder fáctico ajeno a las instituciones. Impulsó la educación socialista, que no fue otra cosa que llevar la formación básica, laica y científica, a todos los rincones del país. Creó las normales rurales, con sus internados para estudiantes campesinos y pobres. Impulsó instituciones educativas de nivel superior, como el Instituto Politécnico Nacional, la Universidad Autónoma de Chapingo, la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Todas esas medidas dieron uno de los más grandes florecimientos de la educación de nuestro país.

Cárdenas instrumentó el más grande reparto agrario en la historia de México, haciendo del ejido una poderosa propiedad social que reactivó la economía de millones de familias de campesinos. Durante su gobierno se creó la administración obrera en los ferrocarriles nacionales, hoy tristemente entregados al capital extranjero. Y por supuesto, como sabemos, expropió la industria petrolera y la riqueza petrolera del subsuelo, poniéndolas en manos del Estado. Esta decisión de gobierno potenció el respeto a México en el escenario internacional, materializó el ejercicio de la soberanía, concretó una aspiración de justicia laboral de los trabajadores petroleros mexicanos, pero sobre todo sentó las bases para un desarrollo nacional sostenido. Esa fue una decisión tremendamente visionaria. La expropiación petrolera hoy permite a México obtener ingresos extraordinarios por la venta del petróleo. Si no fuera por el general Cárdenas, esas ganancias estarían en manos de las grandes compañías inglesas y estadunidenses.

Fue también un gobernante demócrata que ejerció el poder con apego a los principios republicanos, que no era la regla de aquellos días. En la segunda década de los treintas Hitler gobernaba en Alemania y Stalin en la Unión Soviética, uno de derecha y otro de izquierda, pero ambos dueños de un poder totalitario. Cárdenas recibió en México a los judíos perseguidos por Hitler, y a León Trotsky perseguido por Stalin, y también les abrió el corazón del país a los republicanos españoles perseguidos por la dictadura de Francisco Franco.

Recientemente el general Lázaro Cárdenas ha sido objeto de amplio homenaje en España, mientras en México nos seguimos beneficiando por la fuerza cultural que aportaron los refugiados españoles. En la mejor tradición republicana, a pesar del enorme prestigio y apoyo popular conquistado durante su gobierno, Cárdenas rehusó convertirse en un nuevo Calles, y renunció a ser un poder tras el trono, manteniendo una discreta actuación y una opinión viva en favor de la lucha de los pueblos del mundo por su emancipación.

A 35 años de su muerte, Lázaro Cárdenas del Río es el ejemplo de lo que significa un estadista verdadero. Su ideario sigue inspirando la mejor política para la izquierda en México. La política social del actual Gobierno del Distrito Federal no es otra cosa que una política cardenista. República democrática, soberanía de la nación y reforma social son pilares del cardenismo que deben seguir orientando a la izquierda mexicana, y que deben retomarse por quien pretenda hacer un buen gobierno en nuestro país.

Finalmente, diría que, tomando en cuenta la gran desigualdad en la que ha caído México, los enormes rezagos sociales, la pérdida de soberanía en la conducción de nuestro desarrollo, ya hace falta, es más, urge tener un buen presidente, un presidente como Lázaro Cárdenas que gobierne para los de abajo y ponga freno a la voracidad incurable de los de arriba
.


LA IDENTIDAD DESCONCERTADA

<hr><h1><u>LA IDENTIDAD DESCONCERTADA</h1></u>

Por Enrique Lacolla


La fabricación de falsos problemas sirve para mantener el debate sobre la Nación en un terreno sin salida

Un asombroso despacho de la agencia oficial de noticias, emitido el mismo día en que se conmemoraba el Día de la Hispanidad o de la Raza (como se guste denominar al 12 de Octubre) puso una vez más de relieve la peculiar separación entre la comprensión de la realidad y la realidad misma, que aflige a nuestra búsqueda identitaria.

En el despacho de marras se define la conquista y la colonización de América como "el genocidio más grande de la historia". En él se alude al "exterminio" de las poblaciones indígenas, al "aplastamiento cultural de su cosmovisión milenaria", al "apetito imperial desplegado por los españoles" y a su "soberbia eurocéntrica".

Por un lado es imposible no poner de relieve la contradicción que se establece entre este enfoque emanado de una agencia oficial, y la celebración, asimismo oficial, del 12 de Octubre.

Pero lo sustancial del problema no reside allí sino más bien en el redespliegue que en él se hace de la leyenda negra que ha envuelto a la epopeya del descubrimiento y colonización de América, iniciada por las justificadas y nobilísimas denuncias de Fray Bartolomé de las Casas -es decir, por un religioso español que se batía por un trato digno a las poblaciones indígenas explotadas por el conquistador-, aprovechadas por los protagonistas de la Reforma protestante, que las utilizaron para ponerlas al servicio de los rivales imperialistas de la Corona española. Quienes por cierto tuvieron mucho más éxito que esta en la tarea de sojuzgar al mundo.

Esa visión maniquea de la historia, en la proyección que encuentra en el imperialismo moderno, sigue implementando estos argumentos con una finalidad muy distinta de aquella a la que aparenta servir. El humanitarismo indigenista, en efecto, más allá de la ingenuidad de muchos de sus voceros o de la legitimidad de muchos reclamos puntuales, no está concebido para acudir en socorro de las poblaciones sumergidas de la América latina sino más bien para propulsar las formas modernas de una neobalcanización que prorrogue la división del continente, producida tras la independencia de España y por impacto no tanto de las insuficiencias estructurales que afligían al proyecto unitario, como por la violencia que sobre este ejercieron el imperialismo inglés y el incipiente imperialismo norteamericano.

Ahora se trata no tanto de estimular los nacionalismos de campanario, como de buscar una cuña para multiplicarlos, introduciendo el nacionalismo étnico, último vector descubierto para propagar la disgregación de las voluntades populares y romper los frentes nacionales capaces de suministrar un remedio a la degradación de la vida colectiva que padecemos.

¿Genocidio o mestizaje? Todo esto, así enunciado, es demasiado crudo. Pero como muchas aproximaciones historicistas al problema han demostrado, la conquista española no fue un genocidio (como el que sí practicaron los anglosajones contra los pieles rojas en el Oeste norteamericano), sino un proceso complejo, lleno de horrores pero también de intercambios y mestizajes que dieron lugar a una civilización completamente nueva.

Lo que debe afligirnos ante alegatos como el elaborado por la agencia oficial, es la persistencia de la visión importada de nuestra realidad, que anida en los sectores progresistas de cuño setentista, justo los que estarían llamados, por su experiencia y por su disposición combativa, a librar una batalla contra un enemigo muy distinto.

Pero quizá presumir de su disposición combativa o de su eventual entusiasmo es una ilusión. De hecho, la propensión a fabricar falsos problemas y a tomar por asalto la realidad sin conocerla o movidos por el solo prejuicio, lo que puede estar testimoniando es sobre cierta incapacidad para pensar dialécticamente. Esto acarreó desastres en el pasado; deberíamos cuidarnos de que no vuelva a pasar.

La identidad indoamericana es impensable sin España que, de forma consciente o inconsciente, nos entregó una religión, una lengua y un torrente sanguíneo que, al mezclarse hasta extremos indiscernibles con los originarios o con los que luego llegaron al continente, dieron lugar a una nueva cultura. ¿O los argentinos vamos a presumir que descendemos de Túpac Amaru?

La historia es un crisol de influencias. La lucha contra el privilegio y la sobreexplotación de las masas americanas no pasa por la exaltación de las particularidades (aunque se deba respetarlas en lo que tienen de genuino), sino por la creación de la solidaridad. Por la igualación en democracia antes que por la diferenciación o la exhumación, que tiene mucho de invención, de falsos problemas.


CUMBRE IBEROAMERICANA

<hr><h1><u>CUMBRE IBEROAMERICANA</u></h1>

LO QUE NATURA NO DA,

SALAMANCA NO PRESTA


Por Guillermo Horacio Lamuedra
Mirando Al Sur



Decía ese gran historiador, político y luchador por la Nación Latinoamericana, que fue Jorge Abelardo Ramos, que era preferible leer diarios netamente oligárquicos como La Prensa o La Nación, ya que son aburridos, en lugar del diario Clarín, destinado a la fluctuante clase media, y de ese modo uno gana tiempo y no se pierde de leer algún buen libro.

Pero quien escribe estas líneas prefiere enterarse de las armas ideológicas del enemigo. El Clarín del sábado 15/10/2005 pretende asustarnos con un titulo tipo catástrofe: “Salamanca: EE.UU. busca intervenir en el documento final de la cumbre”. Es una insolencia yanqui que no merece ninguna mueca de repudio por parte del citado diario. Aclaremos al lector que en Salamanca se celebró una cumbre de estados iberoamericanos y en ella se redactaron dos anteproyectos en los cuales Cuba recibió un respaldo al rechazarse el bloqueo norteamericano a la isla y la ley Helms–Burton que sanciona a los países que comercian con la Cuba gobernada por Fidel Castro.

¡Que dirían Clarín y EE.UU. si el Mercosur pretendiese intervenir en una declaración de la NATO, la organización ofensiva que agrupa principalmente a EE.UU, Canadá y los países imperialistas de Europa Occidental! Los EE.UU. están gobernados por “estúpidos con dólares” como solía decir el “colorado” Ramos, que pretenden por la sola fuerza de su poderío militar y de su moneda, que es un “papel pintado” que no representa su verdadera capacidad productiva, torcer el rumbo inevitable de los pueblos hacia la lucha por su definitiva liberación nacional. Basta recordar para apreciar la hipocresía norteamericana que los Estados Unidos abortaron en su cuna la independencia de Cuba al declarar en 1898 la guerra a la decadente España, con la excusa de la dudosa explosión del acorazado Maine fondeado en la bahía de La Habana donde murieron 264 tripulantes y solo dos oficiales, ya que la mayoría de estos últimos estaban fuera del barco entregados a los placeres de una francachela. Para España la causa de la explosión era interna al buque, pero los yanquis pretendieron que se debía a la voladura de una mina y utilizaron dicha excusa para declarar la guerra al gobierno de Madrid y arrebatarle sus ultimas colonias.

En 1975, el almirante Hyman Rickover; “padre” del submarino atomico en EE.UU., en un documentado libro avaló la tesis de la deflagración interna y en ocasión del centenario también lo hizo la revista National Geografic. Para añadir mas sospechas, el capitán del Maine, a quien se le achaca su negligencia en el almacenamiento del carbón bituminoso, llegó a ser Jefe del Servicio de Inteligencia Naval...

Pero el malestar yanqui se explica si decimos que además del fin del bloqueo los 22 estados iberoamericanos apoyaron las demandas de La Habana y Caracas contra los responsables de un grave atentado terrorista ocurrido en 1976 contra un avión de la aerolínea Cubana y que causó la muerte de 73 personas. Un atentado es un atentado dígalo Agamenon o su porquero y en materia de atentados no se puede sostener que el “único” que “cambio la historia” fue el de las Torres Gemelas en septiembre del 2001.

PD: "Los profetas del odio y de la yapa" como diría Jauretche debieron tragarse un "sapo" bien grande, QUE VENEZUELA PASE EN POCO TIEMPO A SER MIEMBRO PLENO DEL MERCOSUR.