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MIRANDO AL SUR - augusto alvarado


LA DISCRETA CRIMINALIDAD DEL "CENTRO"

<hr><h2><u>LA DISCRETA CRIMINALIDAD DEL &quot;CENTRO&quot;</h2></u>

Por José Steinsleger

La Jornada
- 3 de marzo de 2005

Mientras socialdemócratas y socialcristianos devienen en izquierdistas y fascistas vergonzantes, liberales y conservadores vienen descubriendo el "centro", novísimo hechizo ideológico de la Internacional Demócrata Cristiana (IDC), que ahora se dice "de centro". Ni tan nuevo. El "centrismo" fue inventado a fines de la Segunda Guerra Mundial por el político italiano Alcide de Gasperi. "Ni reacción ni revolución" era su lema. Algo así como el "cuadrado blanco sobre fondo blanco" del pintor suprematista ruso Malevich, pero en negro.

La analogía resulta incómoda mas conlleva fuerza gráfica. Pues si la obra de Malevich expresa la "supremacía" de la sensibilidad pura en las artes figurativas (suprematismo), la angelización ideológica de la DC encarna justamente lo opuesto, concediendo al "centro" tales atributos que la política resulta variable al uso de las artes decorativas (pragmatismo).

Políticos de cuidado, los demócratas cristianos no son curas, aunque frecuentan lo peor del gremio. Se dicen republicanos, pero la palabra "pueblo" les espanta. Eso sí, son estudiosos: sus fuentes doctrinarias datan de la encíclica Rerum novarum (León XIII, 1891) y de lecturas arbitrarias del "punto omega" de Pierre Teilhard de Chardin, el "personalismo" de Emmanuel Mounier y el "tomismo liberal" de Jacques Maritain.

A mediados del decenio de 1940, la IDC adquirió forma con De Gasperi, el alemán Konrad Adenauer y el luxemburgués Robert Schuman. Su filial latinoamericana nació en 1960. Desde entonces, la IDC se movió en las tinieblas del "alto poder". Recordemos tan sólo aquel triángulo de la mafia italiana, el Vaticano y el siete veces primer ministro DC Giulio Andreotti, quien prestó oídos sordos al clamor de su rival de partido, Aldo Moro, secuestrado y asesinado por una facción de las Brigadas Rojas en 1978.

En mayo de 1980, la Fundación Konrad Adenauer (KAS) convocó en Washington a una "Conferencia sobre el estado de los partidos demócrata cristianos y centristas en América Latina". Meses más tarde, el presidente DC de Venezuela, Luis Herrera Campins, indultó a los terroristas que dinamitaron el avión cubano que cayó al mar frente a Barbados, con 73 ocupantes (1976).

Los partidos DC han sido funcionales a Washington y la desestabilización política de los países latinoamericanos. En Memorias de un soldado, el general chileno Carlos Prats (asesinado por Pinochet en Buenos Aires) denunció la complicidad del ex presidente DC Eduardo Frei Montalva en el golpe fascista de 1973. El senador pinochetista Andrés Chadwick dijo que Patricio Aylwin (otro ex presidente DC) "intenta borrar con el codo lo que él mismo escribió con la mano cuando Allende gobernaba el país... no puede pretender obviar su rol" (El Mercurio, 25-08-03).

En Ecuador, el presidente DC Osvaldo Hurtado ("serpiente sin sotana", según el vulgo) dificultó las investigaciones destinadas a esclarecer la muerte del presidente Jaime Roldós, de la que fue beneficiario. Enemigo de la política de Washington en América Central, Roldós desapareció en un misterioso accidente de aviación (1981).

En julio de 1984, el Partido Verde alemán denunció al gobierno DC de Helmut Kohl por "vender" como "hombre de centro" al DC José Napoleón Duarte, presidente de El Salvador, lavándolo de los 20 mil muertos que hubo durante su gobierno (1980-82).

En septiembre último, el gobierno mafioso de la República Checa auspició en Praga una conferencia organizada por la KAS, la Fundación Nacional Cubano-Americana (FNCA) y la organización DC de América Latina (ODCA), que dirige el chileno Gutenberg Martínez. Ante ex gobernantes como el costarricense Luis Alberto Monge, Patricio Aylwin, el checo Vaclav Havel y otros títeres de la CIA, la ODCA planteó la necesidad de crear "una alternativa de gobierno democrático en Cuba".

La marioneta cubana de la IDC se llama Osvaldo Payá. En abril de 2002, cuando un golpe de Estado disolvió las instituciones democráticas de la República Bolivariana de Venezuela, secuestró y puso en peligro la vida del presidente Hugo Chávez, Payá envió un comunicado "al heroico pueblo" del país sudamericano, donde dice: "Los cubanos que ya caminamos en muy difíciles circunstancias por las vías pacíficas y cívicas para lograr los cambios hacia la democracia, celebramos la libertad de los venezolanos que ellos mismos han sabido protagonizar. Dios bendiga al pueblo de Venezuela". En menos de 48 horas, el bendecido pueblo venezolano conjuró el golpe derechista.

Durante la invasión militar de Estados Unidos a Panamá (1989), el DC Ricardo Arias Calderón ("la monja loca", según el vulgo) aceptó la vicepresidencia junto a Guillermo Endara, narcolavador investido presidente por las tropas de ocupación. Y el 25 de enero pasado, el presidente Martín de Panamá (llamarlo "Torrijos" da dolor de panza) otorgó a Arias Calderón la máxima condecoración del país "por su ejemplo, sacrificio y desprendimiento".

La IDC está presidida por José María Aznar, ex jefe del Estado español y conocido "centrista" del terrorismo imperial.


URUGUAY

<hr><h2><u>URUGUAY</h2></u>

ARTIGAS VUELVE SOBRE SUEÑOS Y REALIDADES



Por Hugo Presman (especial para ARGENPRESS.info)*

(Fecha publicación:1/3/2005)

El Uruguay es una fiesta. Están protagonizando, y estamos acompañando esos acontecimientos trascendentales a la que se es convocado muy de vez en cuando. Cuando la historia baja a tomar unos mates con los sueños. Cuando las emociones se abrazan con las esperanzas. Cuando los pueblos perciben que el poder tradicional da unos pasos hacia atrás desconcertado por el avance de los ignorados y los desposeídos. El Uruguay es el escenario de una fiesta Latinoamericana. Hoy todo es posible. Después vendrá el enfrentamiento con la realidad.

La realidad

La diáspora uruguaya es la mayor de un país que no ha sufrido una guerra convencional. Más de un millón y medio de uruguayos trasladan sus costumbres y su eterna nostalgia por el mundo sobre una población de algo más de tres millones de habitantes. Los desocupados y subocupados ascienden a 900.000 personas. El 54% de los niños nacen en hogares pobres. UNICEF dicen que están desnutridos el 10% de los menores de un año y el 16% de los menores de dos. El país tiene un endeudamiento global equivalente al 106% de su Producto Bruto Interno, lo que equivale a 5,3 veces los ingresos anuales del Estado. Las amortizaciones e intereses para el 2005 significan el 20% del PBI, 115% de las exportaciones y 105% de los ingresos del sector público. Sí, el Uruguay, como casi toda América Latina, no sufrió una guerra convencional sino tres décadas de depredación neoliberal.

Monólogo intimista I

Páseme un mate compañero. Calentito, como la victoria deseada. Hace muchos años que venimos curtiendo el cuerpo en derrotas. Achicando las esperanzas, encogiendo las utopías. Hace mucho que venimos soñando que la tortilla se de vuelta. Esperando activamente como dice Mario Benedetti que 'derrotemos a la derrota'.

Hoy al Uruguay volvemos todos. Los exiliados, lo derrotados económicos, los desaparecidos en Orletti, asesinados como Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz, Alfredo Zitarrosa y sus canciones, como emblemas de los miles que murieron bajo otros cielos acosados por la nostalgia y el destierro. Hoy sólo hay lugar para los sueños. Hoy todo es posible compañero. Páseme otro mate y póngale más agua al termo que el día es corto para que entren todas las esperanzas añejadas en tanto años de lucha y de bronca. No quiero que se me enfríe el ánimo y el optimismo. Si ya se que nos dejan un país devastado, destruido, empobrecido que se refleja en los ojos triste de los botijas, el las piernas flacas de los gurises. En la inmensa destrucción de vidas y neuronas que el hambre produjo en estos años infames. Pero hoy tenemos la alegría que da la esperanza. La sensación de cambio que produce el encuentro del pueblo con las proximidades del poder.

Tenemos que levantar la hipoteca que nos condena a la muerte. Para eso está el Frente que es Amplio. Si, ya se que tenemos debilidades y limitaciones. Déme otro mate, levante la bandera tricolor que el cielo es todo celeste
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La historia I

Ciudadanos: el resultado de la campaña pasada me puso al frente de vosotros por el voto sagrado de vuestra voluntad general. Hemos recorrido 17 meses cubiertos de la gloria y la miseria, y tengo la honra de volver a hablaros en la segunda vez que hacéis uso de vuestra soberanía... Mi autoridad emana de vosotros y ella cesa por vuestra presencia soberana... Cenizas y ruinas, sangre y desolación, he ahí el cuadro de la Banda Oriental, y el precio costoso de su regeneración...El estado actual de sus negocios es demasiado crítico para dejar de reclamar su atención... Ciudadanos: los pueblos deben ser libres... Orientales: sean cuales fuesen los cálculos que se formen, todo es menos temible que un paso de degradación, debe impedirse hasta el que aparezca su sombra... Ciudadano: pensad, meditad y no cubráis de oprobio las glorias, los trabajos de quinientos veinte y nueve días en que visteis la muerte de vuestros hermanos, la aflicción de vuestras esposas, la desnudez de vuestros hijos, el destrozo y exterminio de vuestras haciendas, y en que visteis restar sólo los escombros y ruinas por vestigio de vuestra opulencia antigua. Ellos forman la base del edificio augusto de nuestra libertad. Artigas (04-04-1813).

Tabaré Vázquez

Cuenta la leyenda que éste hijo de un obrero de ANCAP vio morir de cáncer a su padre, su madre, y una hermana. Que decidió librar entonces su primera batalla. Que estudió medicina, cursó la especialidad correspondiente y se convirtió en el oncólogo más prestigioso de su país... "El día que se recibió, todos los muchachos del barrio nos subimos a un camión para ir al hospital. Presenciamos el examen como si fuera un partido de fútbol. El se daba vuelta y nos hacía gestos con la mano, para que nos calmáramos. Pero cuando terminó, levantó la libreta como un trofeo y lo sacamos en andas. Lo paseamos en el camión, por todo el barrio. Imagínese: uno de nosotros, con título de doctor"... Daniel Marsicano, del Club Social y Deportivo El Arbolito fundado por él y Tabaré en el Barrio Las Tejas (Extraído de la Revista Surcos en América Latina).

Monólogo intimista II

El mate se le está enfriando en la mano, compañero. ¿Que le pasa? Se ha quedado como desenchufado. No, al mate lo enfrían algunas dudas que preferiría desechar, mientras el agua se calienta con el calor de las esperanzas. Así es la vida. La Victoria y Tacuarembó siempre están cerca. Tabaré fue un cacique charrúa que realizó una heroica resistencia ante el avance de los conquistadores extranjeros. El Tabaré del Frente Amplio ¿Hará honor a ese nombre? Hay algunas declaraciones que enfrían el mate. 'De economía yo no se nada. Si yo no estudié economía. No hago discursos públicos sobre cosa que no sé' 'No vamos a cambiar el modelo económico' ' Nos comprometemos a cumplir con todas las obligaciones que Uruguay ha tomado y a honrar la deuda que el país tiene'. El Ministro de Economía, Danilo Astori, tiene la complacencia del Fondo. El Ministro de Industria, Energía y Minería fue Gerente General de Texaco en el Uruguay. Tiene un apellido significativo, que podría calificar el pasado reciente: Jorge Lepra.

Bueno, Tabaré es oncólogo. Sabe, debe saberlo, como médico prestigioso que un cáncer no se lo trata con aspirinas y excesivos buenos modales. Pero estas son preocupaciones para pasado mañana. Hoy sólo deben entrar la alegría y las ilusiones. Levantemos las banderas. hoy, hoy Schiaffino y Gigghia vuelven a repetir los goles y Uruguay es de nuevo Campeón del Mundo. Miren el cielo. Es una gigantesca camiseta uruguaya. Desde cualquier lugar del planeta, se pueden ver los goles que hoy los uruguayos le haremos en el arco, a la derrota. Miren las tribunas: hoy brillan los ojos de los botijas. Parece que empiezan a presentir que más allá de éste histórico martes 1 de marzo, se divisa un futuro. Esos ojos de los gurises, de los jóvenes, de los viejos, de los uruguayos que conocieron otro Uruguay, no deben, no pueden, ser defraudados. Pero junto con este calorcito que transmite la gente, no deja de inquietarme la tranquilidad del establishment. Si ellos están calmos, no puedo evitar que la nerviosidad sea mía
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La historia II

'Artigas se erigió en el caudillo de la defensa nacional en el Plata. Y fue, en tal carácter, el más grande caudillo argentino' Jorge Abelardo Ramos.

'Seguían a Artigas, lanza en mano, los patriotas. En su mayoría eran paisanos pobres, gauchos montaraces, indios que recuperaban en la lucha el sentido de la dignidad, esclavos que ganaban la libertad integrándose al ejército de la independencia. La revolución de los jinetes pastores, incendiaba la pradera... Las tierras se repartían de acuerdo al principio de que 'los más infelices serán los más privilegiados'. Eduardo Galeano.

Historia III Artigas por Artigas

'La causa de los pueblos no admite la menor demora'.

'Nada podemos esperar si no es de nosotros mismos'.

'Con libertad ni ofendo ni temo'.

'Sean los orientales tan ilustrados como valientes'.

'Tiemblen los tiranos de haber excitado nuestro enojo'.

'El despotismo militar será precisamente aniquilado con trabas constitucionales que aseguren inviolable la soberanía de los pueblos'.

'Todas las provincias tienen igual dignidad e iguales derechos'.

'Que los indios en sus pueblos se gobiernen por sí'.

'Para mi no hay nada más sagrado que la voluntad de los pueblos'.

'Yo no soy vendible, ni quiero más premio por mi empeño que ver libre mi nación'.

'No venderé el rico patrimonio de los orientales al vil precio de la necesidad'.

'Que en modo solemne se exprese la voluntad de los pueblos en sus gobernantes'.

'El pueblo es soberano y él sabrá investigar las operaciones de sus representantes'.

'Mi autoridad emana de vosotros y ella cesa ante vuestra presencia soberana'.

'Las medidas proteccionistas son prioritarias'.

'Los pueblos de la América del Sur están íntimamente unidos por vínculos de naturaleza e intereses recíprocos'
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Artigas vuelve sobre sueños y realidades

Artigas está volviendo al Uruguay, que es como decir que retorna a Latinoamérica. Daniel Viglietti afina su canto y Eduardo Galeano escribe otra página imborrable. Y Ud y yo compañero, entre banderas y gritos, entre amargo y amargo, soñamos con un nuevo Uruguay. Con utopías chiquitas en relación con otras épocas más audaces. Pero como nos derrotaron y padecimos un retroceso feroz, hoy parecen verdaderas epopeyas. Trabajo, salud, educación, inclusión, país soberano e integrado a los países hermanos para constituir una nación. UN MILLON Y MEDIO DE URUGUAYOS BAJO OTROS CIELOS. Si, ya lo sé, pero esta noche liberemos las fantasías. EL 54% DE LOS CHICOS NACEN EN HOGARES POBRES. Si realidad, ya lo se, pero déjame celebrar hasta el martes, cuando empezaré a tratar de seducirte, realidad. EL PAIS TIENE UN ENDEUDAMIENTO GLOBAL EQUIVALENTE AL 106% DEL PBI. Si ya lo se. Lo he grabado en mi piel, en estos tristemente inolvidables años crueles. Estás en el testimonio de cada botija muerto por causas evitables, en cada viejo que se fue despedido por un Uruguay cada vez más injusto, en cada torturado, en cada desaparecido que intentó, bien o mal, que esto no sucediera. LAS AMORTIZACIONES E INTERESES PARA EL 2005, REPRESENTAN EL 20% DEL PBI. Hoy no te voy a contestar, realidad. Hoy quiero que el triunfo lo relate Víctor Hugo Morales. Escuchá realidad, que ya nos encontraremos y veremos si sos capaz de seguir siendo omnipotente. Escucha lo que dice Víctor Hugo: 'No quieran saber, no le pregunten a nadie como el Frente Amplio lleno de goles el arco de las frustraciones acumuladas. Barrilete cósmico, de donde salieron tantas uruguayos para hacerle un gol histórico a sus últimas décadas. Ta, ta,ta, gol! Gooooooooooo..l uruguayo'. Desde el cielo lo veo a Artigas abrazado con el Negro Jefe en la tribuna Amsterdam. Están todos. Los vivos y los muertos queridos brindando por el futuro. Esto es mucho más que la mano de Dios. Alfredo Zitarrosa está cantando 'Adagio en mi país' y Doña Soledad empieza a entender lo que está pasando. Galeano nos dice que vamos a suturar las venas abiertas de América Latina. Benedetti me exhorta a no quedarme a la vera del camino. Liber Seregni, que se fue poco antes de este triunfo histórico, está dando una vuelta olímpica. Raúl Sendic guiña un ojo desde el cielo y el senador José 'Pepe' Mújica junto al senador Eleuterio Fernández Huidobro encabezan una manifestación que canta: 'Con tu puedo y con mi quiero/ vamos juntos compañeros'. Los dos viejos Tupamaros son saludados por los batallones que los detuvieron. Parece que lo imposible gambetea al posibilismo. Idea Vilariño y Onetti están bailando un vals. Escuchen lo que ella le dice:

De todas partes vienen,
sangre y coraje,
para salvar su suelo
los orientales;
vienen de las cuchillas,
con lanza y sable,
entre las hierbas brotan
los orientales.
Porque dejaron sus vidas,
sus amigos y sus bienes,
porque es más querida
la libertad que no tienen,
porque es ajena la tierra y la libertad ajena
y porque siempre los pueblos
saben romper sus cadenas.

Eduardo Galeano está hablando con los ojos humedecidos. Acerquemos el micrófono. Oigamos lo que dice: "La cosa está en que la izquierda, con todas sus limitaciones y pagando todos los impuestos que haya que pagar al realismo, no pierda de vista su necesidad de marcar la diferencia, de ser leal a la gente que la votó... Si no, se está cometiendo un pecado de 'lesa democracia'. Hay que ser muy cuidadoso con eso. Los malos poetas del 'realismo socialista' siempre nos dijeron que la esperanza es de acero pero es de cristalito; hay que cuidarla".

* Hugo Presman es periodista.


LAS MUCHACHAS SENCILLAS

Por Eduardo Llanos Melusa

Las muchachas sencillas
dudan que el mundo sea un balneario
para lograr bronceados excitantes
y exhibirse como carne en la parrilla
de una hostería al aire libre.
Las muchachas sencillas
no cultivan el arte de reptar hacia la fama
ni confunden a las personas con peldaños
ni practican ocios ni negocios
ni firman con el trasero contratos millonarios.
Las muchachas sencillas
estudian en liceos con goteras,
trabajan en industrias y oficinas,
rehúyen las rodillas del gerente,
hacen el amor con Luis González
en hoteles, en carpas, en cerros, en lugares sencillos.
Las muchachas sencillas
se convierten en madres, en esposas sencillas,
luchan largos años como sin darse cuenta,
llenándose de canas, de várices y nietos.
Y cuando abandonan este mundo
dejan por todo recuerdo sus miradas
en fotos arrugadas y sencillas
.


GUAYASAMÍN: CULTURA Y DIGNIDAD

<hr><h2><u>GUAYASAMÍN: CULTURA Y DIGNIDAD</h2></u>

Por José Steinsleger

Aquella noche de agosto de 1988, mientras el secretario de Estado, George Schultz, se movilizaba por las capitales de América Latina para impedir la visita de los gobernantes invitados a la transmisión del mando en Ecuador, Rodrigo Borja y Osvaldo Guayasamín (1919-1999) cavilaban acerca de lo procedente en tales circunstancias.

¿Cuáles circunstancias? Presidente electo el uno, pintor de renombre mundial el otro, Borja se preguntaba si el arte debía ceder su lugar a la política o viceversa. Por su lado, la angustia de Guayasamín alcanzó su clímax: "¿Quiere decir que justamente ahora, después de todo lo que he dicho y manifestado sobre el dolor de nuestros pueblos, debo ceder y borrar lo que pinté en el mural del Parlamento?" Resignado, el pintor dijo para sí: "Haré lo que mi ñaño (hermano) diga". Y el presidente electo, asediado por algunos de sus consejeros, la embajada de Estados Unidos y los telegramas de protesta contra los contenidos del mural “Frustración y esperanza”, se trasladó a la residencia de Guayasamín.

“-Osvaldo, no nos torturemos más. El mural se queda como está. Si empezamos agachando la cabeza la vamos a tener agachada en los cuatro años de mi mandato. Has pintado lo que tú sientes y millones de ecuatorianos y de latinoamericanos están contigo”. Sin dar crédito a lo que oía, visiblemente conmovido, el pintor destapó una botella de vino y con la mirada clavada en la policromía eternamente variable del volcán Pichincha, pegó un grito de alegría: "¡Por fin! ¡Por fin un político que entiende que todo es válido, la historia y la vida, el arte y la política, los benditos intereses del Estado y el sufrimiento de los pueblos!"

Borja y Guayasamín se confundieron en un largo y sentido abrazo. Días después, durante la ceremonia de posesión en la sala de honor del Congreso Nacional, Schultz hizo como que nada ameritaba ser visto, en tanto pocos metros más allá Fidel Castro observaba con regocijada atención el mural de 360 metros cuadrados (30 de largo, 12 de alto), que de un modo estremecedor narra 2 mil 500 años de historia ecuatoriana. Salpicado de leyendas y referencias culturales, el mural se divide en varias partes: la simbólica y la trágica, la positiva y la negativa. La figura central, simbólica, es la más importante: la cultura carchi, que data de mil 500 años antes de Cristo, de donde sale un sol cuadrado que encierra una luna redonda. Dos enormes manos de cuatro metros de altura se alzan desde la base del mural y tratan de alcanzar el sol cuadrado y la luna redonda, rematados por un cóndor gigante con alas de fuego que representa el resurgir de la unidad latinoamericana. En el extremo superior izquierdo, una leyenda reza: "Indoamérica, rompe tus fronteras". Al centro, un pensamiento de Bolívar: "Formar de todo el mundo nuevo una sola nación" y otro de Juan Montalvo: “Desgraciado el pueblo donde los jóvenes son humildes con el tirano".

La parte "negativa" del mural se compone de cuatro nichos hundidos en los que figuran cuatro personajes siniestros: un soldado sonriente pintado en blanco y negro con los ojos inyectados en sangre y un enorme casco nazi que lleva las siglas de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos: CIA.

Con el mural “Frustración y esperanza”, el indio Guayasamín legó a la posteridad un mensaje profundo de optimismo y opción por los condenados y la urgente necesidad de la emancipación latinoamericana.

El otro legado del pintor fue la “Capilla del Hombre”, complejo arquitectónico cultural de 15 mil metros cuadrados. La capilla evoca el destino de América Latina, de México a la Patagonia, y la historia de los pueblos del continente, representada en las culturas maya, azteca, inca y otras hasta la época presente.

De dos pisos, los niveles de la capilla están unidos por gradas y un par de elevadores. En la pared oriental de la planta superior fueron colocados los acrílicos del mural Rostros de América, pertenecientes a la La edad de la ternura, hechos por el pintor antes de su muerte.

La Capilla del Hombre fue inaugurada en días pasados por los presidentes Gustavo Noboa, Fidel Castro y Hugo Chávez, quienes encendieron la llama eterna del sitio ante mil 500 invitados. La presencia del presidente de Cuba en Ecuador traspasó expectativas. Masivamente el pueblo de Quito se volcó en las calles y allí, en medio de la cordillera de los Andes y cerca de la línea que parte en dos al mundo, Fidel evocó una frase de Guayasamín:

"Mi pintura es para herir, arañar y golpear en el corazón de la gente, para mostrar lo que el hombre hace en contra del hombre; pintar es una forma de oración, al mismo tiempo que de grito, y la más alta consecuencia del amor y la soledad"."


MARIO BENEDETTI

<hr><h2><u>MARIO BENEDETTI</h2></u>

AMOR, EROTISMO Y MUJERES



Por Aristóteles España

El autor de “Gracias por el fuego" (1965) y “Primavera con una esquina rota” (1983), acaba de publicar una antología con sus mejores poemas de amor. En tiempos de violencia y desencuentros como en los días actuales es agradable leer textos con un fuerte contenido erótico y romántico. Además, el poeta siempre se ha preocupado de usar un lenguaje cotidiano, donde la oralidad se transforma en un recurso para llegar a todo tipo de lectores: intelectuales y obreros, médicos, profesores, abogadas, enfermeras, campesinas, estudiantes de decenas de países donde se lee a este uruguayo comprometido con las causas del pueblo en épocas difíciles.

“El amor, las mujeres y la vida” se titula este libro editado por Seix Barral para el mundo hispano (2005) y que circula en Santiago de mano en mano; se lee en eventos juveniles, universitarios, sindicatos, donde cantantes musicalizan su obra con toda sencillez.

Con un epígrafe de Arthur Schopenhauer: “El amor es la compensación de la muerte; su correlativo esencial”, Benedetti dice en la presentación de su texto: “el amor es el apogeo en las relaciones humanas. Curiosamente -continúa- un autor controvertido en estos temas como Schopenhauer no puede soslayarlo al escribir la frase con la que comienzo esta selección antológica”. El autor uruguayo señala que el amor y las mujeres están más cerca de la vida que de la muerte.

Su antología temática es el resultado de cincuenta años de vida dedicado a la literatura, en su país, en España y en otras latitudes donde vivió el exilio producto de su oposición a los regímenes militares de su país.

Todos los poemas son del más agudo tono conversacional, y muchos de ellos permanecen en la memoria a través de la música de trovadores argentinos, uruguayos, españoles y chilenos que lo cantaron en épocas de clandestinidad, en épocas de amor y muerte como lo señalan sus amigos escritores. El poema “Te quiero” da una muestra de esos instantes: “Tus manos son mi caricia/ mis acordes cotidianos/ te quiero porque tus manos/ trabajan por la justicia/ si te quiero es porque sos/ mi amor mi cómplice y todo/ y en la calle codo a codo/ somos muchos más que dos”. Memorable es la interpretación de Mercedes Sosa.

Mario Benedetti fue amigo de Pablo Neruda, Enrique Lihn; ha compartido con Nicanor Parra; admirador de la obra de Jorge Teillier, de Manuel Rojas, Violeta Parra, Víctor Jara, hoy vive retirado de la vida pública entre Montevideo y Madrid. Escribe sus memorias, algunas crónicas sobre poesía; renueva el lenguaje de los sentimientos y demuestra que el amor, esa fuerza emblemática de la vida que encarnan las mujeres, es el único elemento que sirve para enfrentar la muerte.

Nació el 14 de septiembre de 1920 en Paso de los Toros, Departamento de Tacuarembó, República Oriental del Uruguay. Vivió su juventud en Buenos Aires, integró la redacción del semanario “Marcha”. En 1949 publicó su primer libro de cuentos titulado “Esta mañana”. En 1950, su primer libro de poemas “Solo mientras tanto”. Sin embargo, fue con “Montevideanos” (1959), y con “La tregua”, (1960) que adquirió fama internacional. Ambos libros fueron llevados al cine, a la televisión y traducidos a decenas de idiomas. Tiene más de sesenta libros publicados y en 1987 Amnistía Internacional le otorgó el Premio Llama de Oro.

En Chile, algunas de sus obras han sido montadas por el Teatro Ictus."


SURGIMIENTO Y DESAPARICIÓN DE LA GRAN COLOMBIA

<hr><u><h2>SURGIMIENTO Y DESAPARICIÓN DE LA GRAN COLOMBIA</h2></u>

(1819 - 1830) - UNA VISIÓN ALTERNATIVA



En conmemoración de los aniversarios 185° de la creación de la República de Colombia y 174° de la muerte de su Padre Fundador El Libertador, Simón Bolívar



Por Fermín Toro Jiménez - Embajador Representante Permanente de la República Bolivariana de Venezuela ante Naciones Unidas (ONU).

SEGUNDA PARTE



La República de Colombia, con vocación y tendencia democrática, nace en los confines el Imperio británico como un desafío a la hegemonía anglosajona y un obstáculo a su libre expansión. Aparece de pronto como único actor internacional interlocutor, en una periferia mundial excluyendo los Estados Unidos donde todo era sumisión, miseria y resignación para los pueblos de Asia, América y África. Esta edificación política, a los ojos británicos no era cosa de tomar a la ligera; nació fraguada a sangre y fuego por una élite cívico-militar basada en los propios recursos y auxilios de venezolanos y neogranadinos, probada en la guerra y en los quehaceres de la administración del Estado; sus bases eran sólidas y sus potencialidades de crecimiento auspiciosas. La base económica fuente de sustento y prosperidad de un Estado, consistía en la producción agrícola y pecuaria como relaciones y actividades dominantes, y como actividades secundarias la manufacturera artesanal y minera. La población de 4 ó 5 millones de habitantes, se distribuía dispersa sobre un territorio, muy amplio, en parte inexplorado concentrada por la herencia colonial, en islotes establecidos y sólidos de producción y exportación, que necesariamente habrían de ser el punto de partida de su desarrollo económico para formar un mercado nacional; disponía también de costas y accesos fluviales y lacustres que la conectaban al interior y exterior del continente, como el Esequibo al este, el Amazonas al sur, ríos y lagos en el istmo de Panamá, costas marítimas en el Caribe, en el Atlántico y en el Pacífico. Disponía de un ejército de 26.000 hombres en pié de guerra, aguerrido y fogueado en diez años de lucha, acostumbrado a recorrer las mayores distancias y superar obstáculos para culminar en victoria; del poder naval de una marina corsaria con buques modernos, ejerciendo un poder dominante y sin rival en el teatro de operaciones del Caribe, temible, para la todavía incipiente marina de guerra norteamericana, o las marinas españolas o francesa, capaz de liberar el último reducto español en México en San Juan de Ulúa, de asolar el comercio español francés y norteamericano en las Antillas, de llevar a bordo el proyecto de independencia de Cuba, Puerto Rico y hasta de las Filipinas; una organización burocrática cimentada inicialmente en la infraestructura político-administrativa central del Virreinato de la Nueva Granada y las extensiones regionales de ésta, en Quito y en Caracas, que ofrecían un punto de partida necesario y probado desde el siglo XVI para ulterior crecimiento y perfectibilidad. Finalmente, una diplomacia integradora y lúcida con Bolivia, el Perú, Chile, la República de Centro América y México y los proyectos de una Confederación Andina. Una masa o núcleo de poder como ésta, irresistible en América del Sur y del Centro, no podía ser pasado por alto por el Foreign Office. Una vez se le había escapado ya de las manos al Gabinete inglés el brote de identidad nacional colombiana que los primeros legionarios británicos habían tratado de abortar en sus orígenes, en el Palacio de Gobierno de Angostura. Pero ahora la peligrosidad del nuevo ente político debió haber sido percibida como múltiple desde diversas perspectivas.

En primer lugar, era un impedimento al libre acceso de las mercaderías a toda la costa norte de América del Sur, cuyo acceso había que negociar, no imponer en posición de supra-subordinación, como hubiera podido hacerse con la débil y devaluada y dependiente monarquía española, sino de soberanía a soberanía, para suspender o neutralizar las medidas fiscales que había comenzado a legislar el nuevo Estado en beneficio de su autarquía económica y su autodeterminación política. En segundo lugar, la presencia del Estado colombiano en ambas riberas de la desembocadura del Orinoco, en posición dominante frente a Trinidad, no sólo era un impedimento a las aspiraciones británicas sobre el sistema fluvial, también acechaba el dominio inglés sobre Trinidad, de reciente y aún no consolidada posición. En tercer lugar, un gran temor señoreaba en las autoridades británicas de las Antillas ante el destino de la mano de obra esclava en las islas coloniales caribeñas. La insurrección de los esclavos era una amenaza cotidiana que la Revolución en Haití y la libre nación de los esclavos en Tierra Firme no hacía sino incrementar. El hecho de que sobre la costa norte de Suramérica desde el Esequibo hasta los confines de Costa Rica con Panamá existiera un Estado donde se había abolido la esclavitud, constituyó también un factor de peso en los analistas británicos. Al respecto un militar irlandés en tierra venezolana, que pareciera haber sido una contrafigura de Daniel Florencio O’Leary en carta dirigida al Duque de Wellington desde Trinidad, el 1° de agosto de 1829, Jorge D. Flinter, explicaba:

“…Estas fieras de la revolución, no contentas con haber establecido la anarquía, la miseria y la guerra civil entre 17 millones de habitantes - felices y satisfechos bajo el dominio de la España, más felices con mucho que los habitantes de cualquier otra colonia de la Tierra - quisieron en la rabia de la revolución, en la esperanza del pillaje, envolver a españoles, franceses y holandeses, en una ruina común. Su objeto no es, Señor, la libertad, es el robo y la venganza, su objeto es soltar los esclavos contra sus amos y hacer a los pacíficos negros los instrumentos de sus horrendos vicios. ¡Que el cielo evite este golpe! ¡Que la sabiduría del gobierno de S.M interponga una mediación poderosa y oportuna! Aún no es demasiado tarde, pero la dilación está llena de peligros. Si la chispa escondida llega a hacerse llama todas nuestras islas occidentales serán consumidas en el incendio general. Tal, Señor, es el estado de la efervescencia entre los individuos de color que si se agita la cuestión de la emancipación de cualquier modo ahora, llenará de peligros y convertirá a los pacíficos y contentos negros en enemigos implacables, haciendo a todas las Indias Occidentales un teatro de conmoción y derramamiento de sangre. Qué consecuencias espantosas no debemos de consiguiente temer de que se manden deliberadamente emisarios instruidos a Cuba y Puerto Rico, que contienen más de un millón de esclavos, con el objeto de reducirlos a la rebelión con promesas de libertad, los atractivos de la riqueza y la esperanza del rango y el poder…Desgraciadamente, Señor, en todas nuestras colonias, por ejemplo y contagio de la Independencia de América del Sur, un espíritu de subversión e innovación fundado en sistemas visionarios no aplicable a la vida real, se ha posesionado del espíritu público: sus efectos están escritos en (con)colores demasiado permanentes para que puedan borrarse con facilidad. La rabia de la reforma, los pleitos de partido, el conflicto de (en) los intereses y pasiones contradictorias, han producido una tempestad cuyas consecuencias están en nuestra vista”.

En cuarto lugar, la presencia de Colombia en el Caribe Occidental, en el Pacífico y en el istmo de Panamá, era un factor incómodo a las pretensiones inglesas de control sobre las comunicaciones entre o a través del istmo de Panamá hacia y desde el Lejano Oriente, y también sobre las comunicaciones entre el Río San Juan, el Lago de Nicaragua y el golfo de Fonseca. En quinto lugar, lugar la posición de la nueva República en el Caribe Occidental apuntaba también hacia el bastión estratégico de la Gran Bretaña en el Caribe desde el siglo XVII, Jamaica. En sexto lugar se trataba de un Estado protonacional republicano que casi rodeaba de norte a sur la Monarquía absolutista del Brasil, cuyas fronteras no trascendían del río Amazonas, por lo que era motivo de inquietud no sólo para la Corte de los Braganza, sino para el Procónsul británico en Río de Janeiro. En séptimo lugar, el delicado equilibrio de poder en la cuenca del sistema fluvial Río de La Plata, Uruguay, Paraguay y Paraná y la disputa secular entre la Argentina y el Imperio brasileño, manipulado en doble juego por la diplomacia británica, amenazaba de complicarse por la presencia del nuevo factor de poder estatal, no sólo diplomático sino militar. Colombia habría podido alterar la balanza de poder que garantizaba la hegemonía de Inglaterra en la región; por último, la hegemonía colombiana en el Perú y el mecanismo de las alianzas con la República de Centro América, México y Chile era una barrera, al menos potencial, también a la penetración británica en Centro América y en toda la costa occidental de la América Central y del sur y una posición estratégica o dominante en la segunda alternativa de tráfico marítimo en las rutas de la expansión británica en ciernes hacia el Lejano Oriente, el estrecho de Magallanes.

Este universo de peligros, barajado y analizado en Londres después de largo y detenido cocimiento, posiblemente generó la decisión de reconocer a Colombia y de celebrar con ella un Tratado de Amistad y Comercio en 1825 y de iniciar la labor de zapa subterránea, para disolverla en concierto o con la inteligencia benevolente de la diplomacia y la intriga norteamericana, para cuya clase dirigente (la aristocracia esclavista sureña), Colombia era también una entidad política en las proximidades del golfo de México, rival y activa en las costas del azúcar, del tabaco y el algodón desde New Orleáns hasta Charleston, donde la esclavitud vivía uno de sus capítulos más oprobiosos.

La realización del designio británico se puso en práctica durante el reinado de Jorge IV, siendo Primer Ministro el Duque de Wellington y Secretario de Asuntos Exteriores Lord Aberdeen se inició formalmente el 7 de abril de 1829 con una visita a Caracas del Almirante Fleeming. Según José Manuel Restrepo, testigo de excepción de los acontecimientos y autor de “Historia de a Revolución de Colombia”: “…algunos dijeron entonces que había dado buenos consejos a Páez a favor de la Unión colombiana; pero lo cierto es que se declaró enemigo del Gobierno del Libertador; que desde Caracas fue a Valencia repetidas veces a verse con Páez, a quien diera consejos para que llevase a cabo su revolución; que ofreció premios y empleos en la isla de Trinidad a algunos de los mas atrevidos separacionistas; que dio plomo de la fragata inglesa que le había conducido, y ofreció a Páez elementos de guerra para sostenerse en el caso de ser atacado; que activó, en fin, por cuantos medios estuvieron a su alcance la separación de Venezuela.”

A su vez, Rafael María Baralt, también próximo a los acontecimientos y vivos aún muchos de los autores del drama. En su obra “Resumen de la Historia de Venezuela” expone que en diciembre de 1829, “Se hallaba en Caracas el Vicealmirante inglés Sir Carlos Elphistone Fleeming con el designio de hacer un tratado relativo al tráfico de esclavos, según lo supieron personas instruidas en las cosas de Venezuela y que tuvieron con él amistad y trato frecuente. Obvias razones y muy particularmente su conducta desmienten semejante suposición. Sir Carlos no podía creer que le fuese posible concluir con Páez, Jefe del Distrito militar una negociación de tal especie, y que no estaba de viaje para Bogotá, asiento entonces del Gobierno general, lo prueba su misión de muchos meses en Venezuela; de donde regresó a Europa. El porte del Vicealmirante autoriza para decir que su viaje a Costa Firme sólo tuvo por objeto influir en los negocios de aquel país. Viósele allí acalorando los partidos y activando los manejos revolucionarios para derrocar a Bolívar. No de otro modo puede explicarse su contínua asistencia a reuniones públicas, su intimidad con los principales y más fogosos agentes de la revolución de Venezuela, la grande si bien poco costosa generosidad de promesas con que halagaba a muchos y animaba a los mas, sus frecuentes paseos a Valencia para verse con el Jefe Superior, el contínuo navegar de sus buques a las islas vecinas y a varios puntos del continente, buscando noticias o esparciéndolas, y en suma, los ofrecimientos de todo género que hizo a Páez para el caso probable de una guerra con el Libertador.”

De la recepción del Almirante Fleeming en Caracas ofrecida por Páez, Soublette y Vargas, da fe un impreso publicado por el compilador Blanco y Azpúrua y el propio José Rafael Revenga.

Fleeming regresa a Caracas el 29 de septiembre de 1829 acompañado del Gobernador de Trinidad, Lewis Grant. El 29 de noviembre escribe un informe al Conde de Abeerden, donde dice: “...Un gobierno de Venezuela separado permitiría sin duda la libertad de religión: libertad de culto (en español en el texto); eliminaría el monopolio del tabaco y dejaría libre la exportación del ganado; estas dos medidas solas determinarían inmensa demanda de mercancías inglesas, porque las islas consumirían este artículo y el primero caería en manos de nuestros negociantes, de preferencia a cualesquiera otros.”

Comenta Caracciolo Parra Pérez prestigioso historiador contemporáneo venezolano respecto a los documentos anexos al Informe de Fleeming que: “...Vease en segundo lugar que Fleeming, temiendo la monarquía orleanista, aboga porque Venezuela se constituya en república separada independiente, lo cual, por otra parte, considera convenir mucho a los intereses comerciales de Inglaterra...”.

Por último la participación activa del Almirante en el movimiento separatista promovida por la naciente oligarquía venezolana se infiere directamente de una comunicación dirigida al General Pedro Briceño Méndez el 25 de noviembre de 1829 donde le dice: “...Ha sido en este momento acordado por la Junta del Convento de San Francisco que Venezuela se separa de hecho de la Nueva Granada y que este pronunciamiento se transmita a S. E. El General Páez, para que convocando los Colegios Electorales, se constituya un congreso. Por este acontecimiento que cambia la existencia política de Colombia en su territorio, es consiguiente que influya en que se suspenda la marcha de los Diputados que se habían nombrado al Congreso Constituyente, y por tanto creo que es de mi deber ponerlo en su conocimiento para lo que convenga en su proyectada marcha. Quedo de Vd. Atento servidor y amigo. C.E. Fleeming.”

Independientemente de estos testimonios y pruebas directas e indirectas convincentes, Cónsules y Agentes consulares extranjeros acreditados en Venezuela así como autoridades de Curazao, corroboran la existencia y magnitud de la conspiración inglesa contra Colombia. En la obra que contiene el resultado de la investigación dirigida por Alberto Filippi, en los archivos europeos sobre “Bolívar y Europa, Vol. I, Siglo XIX” se citan textualmente documentos emanados del Comandante de la Guarnición de Curazao, del Vicecónsul de Holanda en Caracas, del Embajador holandés en Londres, documentos numerados en la Sección Neerlandesa con los números 317a, 317b, 318, 324, 325, 329 y 331 donde los funcionarios respectivos refieren a sus respectivos gobiernos sobre la pública y notoria intromisión de Fleeming en la destrucción de Colombia. Mas tarde el Coronel Belford Hinton Wilson, Encargado de Negocios de S.M.B. en Caracas, informó en 1846 al Foreign Office: “La conducta del Almirante (en 1830) puede interpretarse en el sentido de que fomentó y alentó activamente la revolución... La creencia de que el Almirante Fleeming siguió entonces las instrucciones de su Gobierno es universal en Venezuela”.

El Foreign Office, por su parte en forma elusiva confirmó también en 1846 los hechos al expresar: “No parece necesario ni prudente entrar ahora en una controversia concerniente a lo que sucedió hace diez y seis años".

Al terminar quisiera simplemente recordar que el Libertador, en el ápice de su lucidez escribió a José Manuel Restrepo desde Lima el 7 de marzo de 1825: “El mal de que adolece Colombia, mi querido amigo, no depende de usted ni de mí, ni de nadie, sino de un poder extraño y muy grande de la Inglaterra, si viene a ser nuestra aliada.”

Concluyamos con Francisco Tosta García, conocido hombre público y escritor venezolano de finales del Siglo XIX, quien en 1910, nos narra acontecimientos sucedidos entre los años 1829 y 1831 poniendo en boca de uno de sus personajes novelescos lo que sigue:

“Colombia, señores, no es un delirio chimborázico, ni un mito, ni una quimera; la unión de estas nacientes Republiquetas de la América del Sur para formar una Entidad respetable, es una necesidad y el único medio de conservar nuestra soberanía, a través de los tiempos, no por temor a España, ni a ninguna otra nación europea, sino por salvarnos de caer en el porvenir, en las poderosas garras del águila del norte, en manos de los Estados Unidos de esa nación poderosa y colosal, que será siempre una amenaza para estos países débiles de aquende el Atlántico y el Pacífico”.

Con la muerte del Libertador desaparece casi de inmediato la obra magna del líder y su pueblo: la República de Colombia. A partir de este decisivo, aciago y traumático episodio se abre un prolongado ciclo histórico de retrocesos para los pueblos de Venezuela, Colombia, Ecuador y Panamá, en que paso a paso se impone la presencia en los antiguos territorios de la República extinta de una Oligarquía vernácula, variopinta y circunstancial de mentalidad eurocéntrica antibolivariana, anticolombiana y neocolonial. En los antiguos territorios de la región oriental de la Gran Colombia ella colmará el vacío de una élite política venezolana, dirigente del proceso de autodeterminación, prácticamente devorada en su segmento civil por los estragos de la guerra emancipadora. Este grupo de poder se implanta por casi dos siglos como clase explotadora hegemónica, y como élite política que desarrolla una cultura, una conciencia social y una ideología contrarrevolucionarias, necesarias para mantenerse en el poder y someter al pueblo a la ignorancia, la miseria y la exclusión política por cuenta de los intereses imperiales de la Gran Bretaña, primero y del imperio anglosajón, norteamericano, que asumió el relevo de aquel, a partir de 1908.

No obstante, a Simón Bolívar le sobreviven sus más allegados pares militares de la revolución libertadora: Rafael Urdaneta, Santiago Mariño, Pedro Briceño Méndez, Mariano Montilla, Diego Ibarra, Lino de Clemente. José Laurencio Silva, José de la Cruz Paredes, Bartolomé Salom, José Francisco Bermúdez, Manuel Valdéz, José Tadeo Monagas y José Gregorio Monagas, entre otros, que rinden su vida, sucesivamente, en el transcurso del siglo. Estos, próceres exilados en 1830, de regreso a la patria en 1834, después de haber sido desterrados por los autores del magnicidio de Colombia, como una sola voluntad enarbolan la bandera del restablecimiento de la República de Colombia en su unidad Suramericana. En esta decisión se enfrentan, en combates sucesivos a la Oligarquía recién instalada en el poder de la recién nacida República de Venezuela, en el propósito de reanudar el camino de la Revolución política abortada.

La Revolución de Reformas en 1835, los sucesos del 24 de enero de 1848, en el Congreso, son los momentos luminosos iniciales de esta lucha, falsificados por relatores y tinterillos de la Oligarquía, como pronunciamientos de militares ambiciosos estigmatizados y satanizados como enemigos de la paz social y de las instituciones republicanas, como todo, pretexto para reducirlos al ostracismo político. Desaparecida la generación militar de nuestros Libertadores, sus vástagos bolivarianos han sobrevivido, en sucesivas generaciones a pesar de los efectos paralizantes del culto a Bolívar y otros mitos políticos componentes de una ideología reaccionaria, en espera de un nuevo amanecer, que ha comenzado a despuntar con la Revolución Bolivariana iniciada en 1999."


SURGIMIENTO Y DESAPARICIÓN DE LA GRAN COLOMBIA

<hr><u><h2>SURGIMIENTO Y DESAPARICIÓN DE LA GRAN COLOMBIA</h2></u>

(1819 - 1830) - UNA VISIÓN ALTERNATIVA



En conmemoración de los aniversarios 185° de la creación de la República de Colombia y 174° de la muerte de su Padre Fundador El Libertador, Simón Bolívar



Por Fermín Toro Jiménez - Embajador Representante Permanente de la República Bolivariana de Venezuela ante Naciones Unidas.

PRIMERA PARTE



El proyecto de Monarquía en Colombia fue una amenaza a la autodeterminación popular conquistada a sangre y fuego por los pueblos de la América Hispana, amenaza que fue repudiada explícitamente por el Libertador. Pero la secesión de Venezuela que fue un golpe cierto y mortal, significó simplemente la desaparición misma del Estado nacido de esa autodeterminación popular. A los ojos británicos pareció la vía mas expedita para remover radicalmente el obstáculo de una organización política que, a pesar de sus carencias, de haber sobrevivido habría constituido, independientemente de la forma política adoptada, un centro de poder irrefutable en América del Sur. Este golpe de gracia fue el resultado de una habilidosa diplomacia que al mutilar y disolver la República dejó simultáneamente en reemplazo una constelación de pseudo Estados sin consistencia interna, al garete, excéntricos e inermes, aislados unos de otros, sometidos a un régimen de dependencia y subordinación económica y política sin futuro ni viabilidad política. Retomemos ahora la secuencia de dicha acción diplomática, cuyos perfiles no fueron otros que los de una conjura de lesa patria por parte de quienes la secundaron en Venezuela, lo que hasta ahora ha estado oculto como resultado de una amnesia colectiva inducida por la Historia oficial.

Si desplegamos un mapamundi correspondiente al año 1830, descubriríamos enseguida cómo aparecieron en aparente sincronía dentro del sistema internacional de Estados naciones, varios nuevos Estados, con algunas características similares, ubicados en distintas regiones de la geografía mundial. Grecia, al fondo del Mediterráneo Oriental dentro de los confines del Imperio Otomano y próxima a los Estrechos y a Rusia por el Mar Negro; Bélgica situada frente a las costas británicas, deslindada entre el Canal de la Mancha, los Países Bajos y Francia; la República Oriental del Uruguay entre el Imperio del Brasil, el Paraguay y las Provincias Unidas del Río de la Plata y Venezuela, un inmenso territorio sin límites hacia el Sur, de frente al arco de colonias británicas del Caribe y disociada de la Nueva Granada.

Los rasgos particulares que identificaron por igual los llamados “procesos nacionales” según la Historia Universal eurocéntrica, de formación de Grecia, Bélgica, Uruguay, Ecuador y Venezuela consistieron en la carencia originaria de identidad socio política y de intereses nacionales, lo que todavía perdura en mayor o menor grado, en diversos continentes y latitudes del planeta donde perdurarán los regímenes neocoloniales surgidos de la descolonización de la segunda mitad del Siglo XX.

Estados creados desde afuera por la “benevolencia” de un poder extraño y ajeno a ellos como reflejo de estructuras internacionales, es decir como repúblicas de fachadas requeridas y diseñadas por los intereses imperiales británicos. Reflexionemos por un instante sobre la identidad de un belga, de un griego, de un oriental o uruguayo de un ecuatoriano o de un venezolano en aquel momento y difícilmente podríamos reunir rasgos identificatorios decisivos de una formación político-social específica. A lo sumo podríamos vincular a los griegos con reminiscencias de un pasado clásico conocido en la historia de Esparta y Atenas y sus respectivas civilizaciones de la Antigüedad. Pero nada tenían que ver los griegos de 1830 con ese pretérito como no fuera el testimonio de las ruinas de templos, ágoras y circos entre las cuales apacentaban las cabras de un pueblo pastoril por lo demás reculturizado por siglos de dominación otomana; poco podemos también decir de los belgas a quienes, según su procedencia difícilmente podríamos distinguir de un francés o de un holandés de las regiones aledañas, si recordamos a un uruguayo, todavía hoy nos cuesta algún trabajo distinguirlo de un argentino. Es un hecho conocido en el debate historiográfico uruguayo que una de las tesis o posiciones asumidas se funda todavía con o sin razón en la interrogante si se trata de un Estado viable, en razón de sus orígenes. Si finalmente, nos topáramos con un venezolano de aquel momento y aun de muchos años después, salvo el recuerdo del “ejemplo que Caracas dio” como dice nuestro Himno nacional producto de episodios de guerra civil con rasgos posteriores de insurrección anticolonial, en poco nos diferenciamos de los colombianos de la montaña, de la costa o de los llanos. Si hay algún destello de una primera identidad afirmada desde finales del Siglo XVIII en la Historia vernácula venezolana, correspondería en propiedad a los orientales; los demás eran y fueron, a pesar de su indeclinable voluntad de autodeterminación, virreinales o de rasgos virreinales. Excluimos expresamente a la élite cívico-militar libertadora cuya acción libertadora integró en un solo destello la América del Sur de origen hispánico, alumbrada por la conciencia de sus pueblos en rebelión anticolonial.

Lo que queremos expresar con lo dicho, es que los Estados nombrados no fueron otra cosa, en el momento de su aparición y por mucho tiempo después criaturas del Imperio británico, emanaciones de éste, fachadas cosméticas de un estatuto neocolonial, sin vida propia y con fuerte dependencia del Imperio en grados variables. Si observamos en particular el momento mismo de la creación de los Estados en cuestión veremos que constituyeron cada uno la solución a un nudo de contradicciones diseñadas por el gabinete británico en respuesta a necesidades de seguridad o de propósitos de expansión económica. Grecia aglutinada, débilmente alrededor de la Hetairía, resultó ser un producto de un compromiso político entre los intereses en pugna de Rusia en su expansión hacia el Mediterráneo y su rivalidad consiguiente con el Imperio Otomano, guardián en los Estrechos del acceso al Mar Negro, que resistía a la expansión Rusa a pesar de su descomposición interna desde el siglo XVIII, y los intereses imperiales ingleses en el Mediterráneo Oriental que desde sus bases en las islas jónicas rivalizan con Rusia y utilizan el respaldo a la Sublime Puerta para frenar las intereses del imperio moscovita. Es una resultante también de la expansión del Imperio de los Habsburgo y sus intereses danubianos en contraposición a Rusia y al Imperio Otomano y de la reaparición de Francia como potencia mediterránea a partir de 1818, generalmente subordinada a las decisiones inglesas. El desenlace de las contradicciones, el reconocimiento del movimiento filohelénico por Canning en 1825, el tratado franco-anglo-ruso de 6 de julio de 1827, la derrota de la flota otomana en Navarino en 1827 y la paz de Adrianópolis en 1829, fueron los hilos que condujeron al surgimiento de un Estado griego tutelado por la Gran Bretaña y dotado como tal de un gobernante escogido por la Casa real inglesa, una tajada territorial arrancada al Imperio Otomano y una pieza política inglesa en el Mediterráneo Oriental para mantener el control sobre los Estrechos y cerrar el paso a las pretensiones rusas de acceso y dominio del Mediterráneo.

Si atendemos el caso de Bélgica, arribaríamos a una conclusión parecida. La insurrección belga de 25 de agosto de 1830, de por si insuficiente para triunfar sin apoyo externo, desató otro mundo de contradicciones entre Francia, Inglaterra, los Países Bajos y Rusia principalmente, que fué la primera fractura del estatuto territorial establecido en 1815. Contradicciones entre los Países Bajos y quienes habían formado parte de éstos en el pasado; entre Francia, pescando en río revuelto por el engrandecimiento territorial con la posible incorporación de las regiones francesas de Bélgica y la Gran Bretaña que veía amenazada su flanco de seguridad por las aspiraciones francesas sobre la costa de Flandes; finalmente contradicciones entre Rusia como potencia legitimista defensora del statu quo postnapoleónico, Francia e Inglaterra. La salida al conflicto, fue también diseño británico a saber: la independencia de Bélgica un régimen de neutralidad y un príncipe propuesto por los británicos como soberano del nuevo Estado: Leopoldo de Sajonia-Coburgo.

Si nos trasladamos al Río de la Plata el escenario de la guerra entre el Imperio brasileño y las Provincias del Río de la Plata por la Banda Oriental desde 1825 hasta 1828, prolongaba el viejo conflicto territorial entre los antecesores, Imperios coloniales español y portugués en América del Sur. El conflicto termina con la Convención Preliminar de Paz de 27 de agosto de 1828 de donde emerge prácticamente por arte de magia la República Oriental del Uruguay como Estado tapón entre el Imperio del Brasil y las Provincias argentinas. La acción decisiva en este parto político a pesar de la figura el liderazgo y la huella del prócer de José Gervasio Artigas y quienes lo secundaron, fué la intervención británica a través de la mediación de Lord Ponsonby. El mundo de las contradicciones entre las Provincias Unidas del Río de la Plata y el Imperio brasileño entre aquellas y éste y el movimiento de José Gervasio Artigas y los intereses ingleses tras y uno otro bando, concurrieron a la construcción del nuevo Estado, que al momento era difícil diferenciar de una provincia argentina.

Por último volvemos la mirada a la aparición de la República de Venezuela por la secesión de la clase dirigente venezolana y la consiguiente disolución de la República de Colombia. La fragmentación y extinción de Colombia, así como la creación de Venezuela fueron también obra británica. En esta acción política y diplomática también tuvieron una importante participación los Estados Unidos de América en su doble condición de aliados y simultáneamente de rivales de Inglaterra. En este caso los hechos se produjeron igualmente como una salida a un complejo de contradicciones inextricables. Dentro de ellas, entre otras, mencionamos los conflictos entre las nacientes oligarquías venezolana y neogranadina, el antagonismo comercial y político entre Inglaterra y los Estados Unidos; el conflicto potencial entre las posesiones coloniales británicas en el Caribe, Colombia y las iniciativas del gobierno francés bajo la restauración que renacía de las guerras napoleónicas, que después para disputar a Alivión, territorios y pueblos de ultramar. Sin embargo, la ejecución del plan de desmembración de Colombia fue exclusivamente británico; la forma que adoptó fué una conspiración cuyo actor principal fue el Almirante Charles Elphistone Fleeming, nacido en 1774 y fallecido en 1840, Jefe de la Estación naval británica en las Antillas y miembro del Parlamento y su esposa de nacionalidad española Catalina Paulina Alessandro. Sus cómplices internos no fueron otra cosa que un cenáculo minúsculo de personajes civiles y militares de Caracas y Valencia, ajenos a toda voluntad popular motivados por el líder visible de los conspiradores, General José Antonio Páez, enemigo jurado del Libertador y de Colombia, seducido y financiado por sus “amigos” ingleses. Es necesario colocar este complot en el centro de nuestra historia como bisagra que explica el surgimiento de Venezuela como Estado en 1830 y como instrumento de demolición de Colombia a fin de no seguir escamoteando la verdad y falsificando nuestros orígenes como Estado. La dinámica de esta confabulación que se desarrolló entre 1829 y 1830 concluyó exitosamente.

Las instrucciones vinieron seguramente de Londres donde se analizó la situación de Colombia y se tomaron las decisiones pertinentes. Si nos situáramos en Londres como observadores y tratáramos por un momento de ponernos, como se dice, en los zapatos de los autores y ejecutores de la política exterior británica, no nos habrían inquietado al principio las informaciones ambiguas y contradictorias recibidas a diario, sobre la creación de un nuevo Estado en Angostura a fines de 1819, consolidado en 1821 en Cúcuta, que pretendía abarcar las cabeceras; fachada norte de América del Sur, ya que su supervivencia dependía al momento de la suerte de las victorias y reveses en que se debatían las armas republicanas, que tarde o temprano tendrían que enfrentarse al poderoso baluarte realista del Perú.

Pero una vez que el correo de ultramar informó del postrero clarín español en América en diciembre de 1824 y la creación de la República de Bolivia en agosto del año siguiente, serios motivos de inquietud deben haber aparecido para el futuro del Imperio. En un vasto territorio asolado por las guerras de independencia y dividido por facciones, se irguió de pronto como una arquitectura política de dimensiones colosales (si atendemos a la medida de los Estados que existían para la fecha, incluidos los Estados Unidos) que alteraba el equilibrio universal. La República de Colombia, como Estado protonacional, representó una eclosión política natural, contemporánea paralela y sincrónica al ascenso de las nacionalidades en Italia, en Polonia, en las posesiones desintegradas del Imperio Otomano en los Balcanes y en los Países Bajos austriacos, dolor de cabeza para las testas coronadas del absolutismo europeo, recién restauradas unas o reforzadas otras por la restauración. El Gabinete Inglés no podía enjuiciar en lo adelante, con la misma displicencia calculada que había demostrado un Canning ante los verdugos de la Santa Alianza, cuando lo invitaban a la represión de los movimientos nacionales en el continente europeo.


¿MATAR A CHÁVEZ?

Por Ignacio Ramonet - La Voz de Galicia

23-02-2005

Roger Noriega, el sub-secretario de Estado norteamericano para América latina, declaró el pasado 13 de febrero, en el canal CNN en español, que «es causa de preocupación de nuestros socios en las Américas y también para la gente venezolana» la adquisición por el gobierno del presidente de Venezuela Hugo Chávez, de un lote de 100 mil fusiles de asalto AK-47 y de 40 helicópteros a Rusia. Añadió que el «rearme de Venezuela es muy preocupante». Ya en enero, la nueva secretaria de Estado, Condoleezza Rice, había acusado a Hugo Chávez de ejercer «una influencia desestabilizadora en Latinoamérica». Y el propio presidente Bush, en diciembre 2004, insistió en que esas compras de armas «deberían ser un motivo de preocupación para los venezolanos».

Venezuela, uno de los principales abastecedores de hidrocarburos de Estados Unidos, ha desmentido que se encuentre en una carrera armamentística y ha recordado que Washington se niega a venderle los repuestos para sus cazas de combate F-16 por lo que Caracas está pensando en comprar aviones Mig a Rusia y Toucan a Brasil.
Pero esta nueva ofensiva verbal confirma la voluntad estadounidense de hostigar al presidente Chávez. Su clara victoria electoral en el referéndum revocatorio del 15 de agosto de 2004 ha demostrado que cuenta con el apoyo mayoritario de los ciudadanos. Cosa que se volvió a demostrar en los comicios regionales de octubre pasado. Ninguna maniobra sucia - ni siquiera la tentativa de golpe de Estado de abril del 2002 apoyada por Washington - ha conseguido frenar el proyecto de transformación social, en un marco de democracia y libertad, que está impulsando Hugo Chávez. Y su éxito personal en el Foro social de Porto Alegre, donde más de quince mil jóvenes entusiastas aclamaron su discurso, lo ha convertido en la figura de proa de toda la izquierda latinoamericana.

Razón más que suficiente para que los halcones de Washington acentúen sus presiones contra él. Aun no han colocado a Venezuela entre los «seis bastiones de la tiranía mundial» pero se percibe que ya encabeza la lista de espera. Y aunque todavía no se atreven a usar contra Caracas el ahora habitual argumento de poseer «armas de destruccion masiva» ya vemos como están tratando de convertir, mediante una ofensiva de propaganda mediática, un lote de armas ligeras en un «peligro para la seguridad del hemisferio»…

Hay que temer que la próxima etapa sea el crimen de Estado, el asesinato de Hugo Chávez. El vicepresidente venezolano José Vicente Rangel ha exhibido fotografías que demuestran la existencia en Homestead, Florida, de un campo de entrenamiento de paramilitares destinados a incursionar en Venezuela y que actúan sin problemas con las autoridades estadounidenses. Algunos de estos terroristas ya están obrando en territorio venezolano. Prueba de ello: el 2 de mayo del año pasado, fue detenido en los alrededores de Caracas un grupo de 91 paramilitares colombianos, ligados a la CIA, cuyo objetivo principal era matar a Chávez. El jefe del grupo, José Ernesto Ayala Amado «comandante Lucas» admitió, según su propia confesión, que su misión consistía en «cortar la cabeza de Chávez».

En las filas de la oposición se estimula esta vía del magnicidio. El 25 de julio de 2004, en pleno debate sobre el referéndum revocatorio, el ex-presidente Carlos Andrés Pérez, en una entrevista publicada en El Nacional, diario de Caracas, no dudó en confesar: “Estoy trabajando para sacar a Chávez [del poder]. La violencia nos permitirá sacarlo. Chávez debe morir como un perro.”

Otro opositor, Orlando Urdaneta, el 25 de octubre de 2004, en el canal 22 de Miami dio orden, en directo, a los suyos de pasar al acto : «La única salida para Venezuela es que hay que eliminar a Chávez: una persona con un fusil y mira telescópica, y ya está.»

El reciente asesinato del fiscal Danilo Anderson deja claro que no se trata de palabrería. Y que halcones de la talla de George W. Bush, Condoleezza Rice o Roger Noriega retomen ahora, a su vez, las amenazas es signo innegable de que el proyecto de matar a Chávez está en marcha. Es tiempo de denunciarlo para disuadirlos de llevarlo a cabo. Si no, por las venas abiertas de América latina, volverán de nuevo a correr ríos de sangre.