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MIRANDO AL SUR - augusto alvarado


AMÉRICA LATINA, TIERRA DE MESTIZAJE

<hr><h2><u>AMÉRICA LATINA, TIERRA DE MESTIZAJE</h2></u>

Por Sergio Micco (*) - El Mostrador

Febrero de 2005

Si hay algo extraordinario de América Latina es su colorido racial. Se trata de un continente de siete colores como dijo Germán Arciniegas. Se trata de un continente que alberga a decenas de millones de indios, a los cuales se sumaron africanos, europeos y asiáticos. Pero, a diferencia de lo que hicieron los ingleses en Estados Unidos, Asia o África, aquí se produjo una mezcla explosiva de razas. Este mestizaje fundió diferencias, pero también creó nuevos tipos: cruces entre blancos e indios, entre blancos y negros, entre indios y negros y otros “sangre-mezclada”.

Gérard Bouchard señala que nacieron así los mulatos (cruza entre negros y blancos o indios) y los mestizos (entre blancos e indios); pero esta tipología se enriquece con diversos vocablos: zambos o cafusos (negros e indios), pardos (blancos e indios, negros y otros), etcétera. Un autor llegó a censar en 1954 hasta 14 tipos de mestizos en Perú y 16 en México. Ya en el siglo XVIII, en una nomenclatura elaborada por José de Páez, se identificaba quince tipos raciales en esa población. A finales del siglo XVIII, la población de Latinoamérica comprendía 20 por ciento de blancos, 26 por ciento de mestizos, 8 por ciento de negros y 46 por ciento de indios.

Los españoles partieron con el intento de recrear en el Nuevo Mundo su madre patria castellana y andaluza. Nueva España fue el primer nombre dado a México. La actual Colombia formaba parte de lo que se llamaba Nueva Granada; Venezuela era la Nueva Andalucía; y Santo Domingo, La Española. Sus sueños europeos de un mundo mejor los proyectaron en las selvas, desiertos, cordilleras y pampas latinoamericanas. Así soñaron en El Dorado, en la Fuente de la Juventud, en la Ciudad de los Césares, en las Amazonas, en el Río de la Plata.

Sin embargo, comenzó a imponerse una nueva realidad. Los criollos eran los descendientes de españoles que habían nacido en América Latina y que comenzaron a ser marginados por España. Los criollos se veían privados de los favores de la administración real y la Iglesia (función pública, mando militar, jerarquía eclesiástica, etcétera). Como lo dijo Simón Bolívar no eran europeos ni indios, sino que estaba a medio camino entre los dos. En 1549, Carlos V había ya decretado que los mestizos no podían ejercer cargos públicos sin una licencia real. El rey también había instituido la regla de la pureza de sangre como condición de acceso a la nobleza. Durante todo el periodo colonial, de 170 virreyes, únicamente cuatro fueron de origen criollo. Esa proporción era de 14 de 602 en el caso de los capitanes generales, gobernadores y presidentes y de 105 de 706 en el de los obispos y arzobispos.

De esta realidad de marginación nació el espíritu de independencia. Primero fueron los alzamientos de los comuneros. El más importante de todos fue el de Tupac Amaru, que significó nada menos y en otros hechos, que la toma de Antofagasta a manos de miles de indios, a fines del siglo XVIII. Ese sentimiento se hizo carne en José de San Martín, en Argentina, Francisco Miranda y Simón Bolívar, en la “Gran Colombia”, Servando Teresa de Mier, Miguel Hidalgo y José María Morelos, en México. Los españoles se burlaban de José de San Martín o de Simón Bolívar por ser mestizos o “cabezas negras”.

Grave error, pues no comprendieron que había nacido una nueva raza, “la raza cósmica” de José Vasconcelos. Pero el triunfo de criollos y mestizos no fue la victoria de los indígenas que levantaron civilizaciones como la Azteca, Maya e Inca. Hoy en América Latina hay unos cuarenta millones de indígenas divididos en unos 400 grupos étnicos. Se trata de un 8% del total de nuestra población. Bolivia, Guatemala, Perú y Ecuador son los países con mayor población indígena, variando sus porcentajes con respecto a la población total desde un 70 a un 35 por ciento. La mayor parte de ellos viven en la extrema pobreza. Así el 64,3% de los indígenas bolivianos son pobres; el 86,6% de los indígenas guatemaltecos caen en la misma categoría junto con el 79% de los del Perú. La pérdida de sus tierras; el quiebre de sus economías comunitarias; la migración campo-ciudad; una mala educación y peor inserción laboral forman parte de un violento cuadro de explotación y dolor.

Es así como esta tierra de mezcla de razas y colores aún no se atreve a ser lo que está llamado a ser: tierra de mestizaje, diversidad y comunidad. Los indígenas nos recuerdan al interior de nuestras naciones lo que nos falta por crear en integración social. Ante el exterior son fuente de abundante mala conciencia entre nosotros.

¿Por qué no hacer justicia con ellos, de una vez? La papa, el tomate, el cacao, el maíz y el tabaco regalaron estas culturas al mundo. Fueron indios, a través de mitas y encomiendas, que extrajeron oro y plata para enriquecer a Europa a manos llenas. Generaron bellas ciudades, culturas, religiones, sistemas políticos, geometría, astronomía, medicina, arte y escritura. Ellos reclaman hoy su lugar en un continente que nació no para realizar la supremacía de una raza, sino que para hacer realidad el sueño de la fraternidad universal de que surgirá en una comunidad latinoamericana tan diversa como solidaria entre sí.

(*) Abogado y cientista político.


EN RECUERDO DE LEONTINA JIMÉNEZ

<h2><hr><u>EN RECUERDO DE LEONTINA JIMÉNEZ</h2></u>

(EN UN SOCIALISMO SIN MEMORIA)



Centro Avance
- Chile

No hubo corona, ni visita de algún dirigente, ni discurso de la institución partidaria. No recibió ningún gesto del PS. ¿Signo de los tiempos?

El cuerpo de Leontina Jiménez comenzó a descansar en paz rodeada de la pena cariñosa de sus hijos, de sus nietos y de una larga y ancha parentela. Y de los amigos de todos ellos. Y de los vecinos. Un funeral sencillo, tranquilo, con las lágrimas sinceras y debidas. Mas el vacío del socialismo institucional se notó. Y eso es injusto, duele y llama a la reflexión.

Naturalmente por la cuestión emotiva, pero también por una suma de elementos que hacen o distinguen en especial a la identidad política socialista, del socialismo chileno.

Leontina Jiménez murió y se fue así, a los 82 años y con 66 de militancia en el PS. Había ingresado con la frescura e ilusiones de los 17, seducida por las camisas de acero de las Milicias Socialistas.

Su familia fue un nidal de socialistas, que Leontina y Haroldo Martínez -en filas del PS desde el del 33, ex diputado y dirigente en todos sus niveles- educaron socialistas desde sus primeros respiros.

Un alto dirigente del PS dijo, poco después del golpe, cuando el miedo reinaba y se apilaban y difuminaban cadáveres allendistas, que en Chile su exterminio sería imposible porque había un socialista debajo de cada piedra. Sonaba a una esperanza de ficción en medio de la tragedia. Pero se demostró cierta, porque estaban las Juana Leontina Jiménez, esa reserva tangible, permanente, reproductora, porfiada y de una lealtad irreductible a la palabra alguna vez empeñada libremente cuando se hicieron militantes. Una palabra que se metabolizó en su adn y marcó su vida.

La Leonta era solidaridad sin invocarla y sin que se la pidieran. De puertas abiertas al “compañero” que la requiriera, de mesa siempre dispuesta para el socialista imprevisto, para el que no lo era y podía llegar a serlo; y para la caterva de jóvenes que llegaban prometedores o que comenzaban a ensayar en la política. Era regazo para el dolorido por una injusticia o una agresión, para el enviado del partido con una instrucción, una solicitud o la urgencia de ser escuchado y aconsejado.

Decenas (¡decenas!) de uruguayos y algunos brasileños encontraron refugio y atención y afecto incondicional en el hogar de los Martínez-Jiménez cuando huyeron a Chile de sus respectivas dictaduras en los 60 y 70. Y a la hora del pinochetismo ni le pasó por la mente exiliarse, no obstante la dolorosa diáspora familiar que le ofrecía las facilidades de la solidaridad de tantos países.

Sin títulos ni el beneficio de los rezongos rutinarios del “socialista consecuente”, la Leonta se constituyó en un referente confiable de muchos dirigentes del socialismo histórico. Su casa, su living y su mesa acogieron a Allende, Laurita, Salomón Corbalán, Raúl Ampuero, Aniceto Rodríguez, Clodomiro Almeyda, José Tohá, Carmen Lazo y a un sinfín de connotados. Fue anfitriona de innumerables tertulias en las que participaban Almeyda, Carlos Lazo, Marta Melo y otros adictos a la conversa sobre el mundo y sus alrededores. Y en las horas más difíciles dio cobijo a citas clandestinas de Ricardo Lagos Salinas.

Ninguna de esas aproximaciones a las tentaciones del “poder” quebrantaron su sencillez ni deslavaron los parámetros sustantivos que ordenaron su conducta durante más de seis décadas de pertenencia al PS. Porque fue ajena e inmune a la burocracia partidaria. No tanto a la burocracia de escritorio, que en el PS es escasa, en general abnegada e insuficientemente remunerada. Lo ejemplar fue su desapego a la burocracia política partidista, al establishment carrerista que esclerotiza las estructuras y bloquea las renovaciones. No participaba ni se sentía menos por no pertenecer a la nomenclatura de “Cargolandia”.

Las Leontinas Jiménez no son las heroínas musculosas, de pechos vibrosos y miradas al horizonte, tan vistas en la gráfica del “realismo socialista”. En su dialogar no hay referencias jactanciosas y afectadas a “la causa”. Son así no más, como cualquier hija de vecino. Son el contacto de piel con la sociedad, con la comunidad, con el vecindario, con la feria del barrio, con el Chile de a pie.

Es gente con una cualidad intelectual desvalorizada en los circuitos donde habitualmente circulan los titulares de la intelectualidad oficial: el don de “asencillar” la especiosidad de las tesis y de las estrategias, verbalizándolas en la forma escueta y directa del fraseo popular. Y de la capacidad de hacer las preguntas más duras, difíciles, igual de escuetas y directas, que son las que vienen de la calle, del taller, del rincón poblacional; esas que aprietan al dirigente y que desnudan la ineptitud o los vacíos de las construcciones más sesudas.

En fin, Juana Leontina era de esa especie imprescindible -puede sumarse al listado del poema de Bretch- que circula por los vasos capilares del mundo del socialismo, que lo hacen perenne, a pesar de las derrotas, de las transfiguraciones generacionales y de sus temporales deterioros éticos. Son el cable a tierra, la conexión con la sociedad real, con la cotidianeidad, porque la viven a diario desde el llano. Son como un sonar que presiente tempranamente cuándo las cosas vienen mal y cuando vienen bien. Se equivocan como cualquier mortal, pero suelen equivocarse menos que los sabihondos.

La de Leontina Jiménez fue una larga vida, vivida sin interrupciones en y para el Socialismo, el que en la hora póstuma no se hizo presente. ¿Esto es “lo que hay”, como se dice hoy?.


...Y YO SOY DE IZQUIERDA

por Andrés Monares Ruiz

El Mostrador
– Febrero de 2005

Imagino que todos hemos tenido al menos una experiencia de esas que nos hacen pensar que los criterios de realidad de nuestra sociedad han cambiado de pronto y nadie nos avisó. Hace poco tuve uno de esos episodios con un militante de un pequeño partido laico de la Concertación. Se decía de “izquierda”, pertenecía a esa nueva categoría de político-tecnócrata-realista y parecía orgulloso de ambas cosas.

Para empezar, con una capacidad omnicomprensiva que hubiera hecho sonrojar a Aristóteles, se explayaba acerca de su profundo conocimiento de la clase baja. Como él mismo señaló, aquel saber le venía de un par de visitas que hizo a poblaciones del país en el marco de la campaña presidencial de Lagos. De esas experiencias, en un admirable ejercicio inductivo, había desarrollado una completa concepción de la realidad marginal-urbana. Por si fuera poco, siempre dentro de su marco ideológico de “izquierda”, había elaborado unas propuestas para enfrentar la pobreza.

Podemos resumir su posición “izquierdista” en tres puntos. Como tenía por imposible cambiar el sistema socioeconómico neoliberal, proponía adecuarse a él y —con la facilidad con la cual se habla de la aflicción ajena— rescataba su benignidad que permitía a un indigente ganar algo de dinero. En segundo lugar, opinaba que los pobres son unos flojos que esperan todo del Estado, de dónde rechazaba su intervención para así dejarlos en su pobreza obligándolos a surgir. Finalmente, negaba la posibilidad de educarlos para lograr cambios socioeconómicos y políticos por ser un esfuerzo inútil dadas sus características, y porque si se podía esperar algún resultado sería en por lo menos veinte años.

Lo más curioso —para usar un eufemismo— era que para darle fuerza, legitimidad y ecuanimidad a su singular exposición, repetía cada cierto tiempo: “y yo soy de izquierda”. Sin embargo, un detalle no menor es que esas novísimas doctrinas de “izquierda” ya habían sido elaboradas... nada menos que por gente de extrema derecha.

En primer lugar, podemos citar al padre del modelo ultraneoliberal de la dictadura, Milton Friedman (quien incluso rechaza el control estatal de los medicamentos por la FDA en Estados Unidos). Para oponerse a la fijación de un sueldo mínimo utiliza las mismas razones de nuestro “izquierdista” (que son las de RN o la UDI): si se obliga al empresariado a pagar un sueldo mínimo fijado y no el que ellos quieran, no invertirán y no crearán empleos. Por tanto, los cesantes —indigentes o pobres en general— seguirán siéndolo y no accederán siquiera a esos escuálidos sueldos “de mercado”. Mas, ese argumento es “lógico” exclusivamente si se asume la “lógica” neoliberal: que la única y correcta distribución de la riqueza pasa sólo por dejar enriquecerse a los ricos para esperar el “chorreo”.

Veamos la segunda afirmación sobre la pobreza como un incentivo. Ahora podemos recurrir a George Gilder, “filósofo” favorito de Ronald Reagan, quien apoyó la destrucción de la Seguridad Social estadounidense porque “El pobre para tener éxito necesita sobre todo el acicate de su pobreza”. Para fomentar la autosuperación, no la pereza, hay que terminar de una vez con cualquier tipo de ayuda o subsidio estatal. Como sostenían los liberales del siglo XIX: el hambre hace a los trabajadores industriosos. Paradójicamente a los ricos sí hay que ayudarlos, como hizo Reagan o Pinochet, derogando leyes laborales o bajando sus impuestos. Y no preguntaremos si nuestro “izquierdista” hubiera podido cursar estudios superiores sin crédito fiscal, un subsidio estatal.

En tercer lugar, la concepción oligárquica sobre la inutilidad de la educación de los pobres —que nadie menor de 100 años pensé podría sostenerla y menos un representante del humanismo laico— implica no sólo la negación de un elemento básico para el funcionamiento de la democracia, sino igualmente la negación de toda posibilidad de progreso humano. Del mismo modo, conlleva limitar la educación a ser una mera capacitación laboral para los, parafraseando a José Donoso, “hombrecitos” y “mujercitas”. Además, en este caso resulta patético que tome las banderas de la élite quien cualquier aristócrata tendría por “medio-pelo-no-más”: siempre me ha sorprendido el clasismo del esclavo que sirve en la mansión del amo en contra del de la plantación. ¿En qué habrá quedado eso de “Gobernar es Educar”?... ¡Qué diría Pedro Aguirre Cerda de este correligionario!

Ahora bien, más allá de condenar esos juicios moralmente, denunciar su falsedad empírica y opinar acerca de su simpleza, el encuentro con nuestro “izquierdista” me parece relevante por otro motivo. Es un excelente ejemplo de lo que ocurre hoy en Chile: muchos se dicen izquierdistas por votar por partidos que, a pesar de sostener y aplicar políticas de derecha, creen de izquierda. Sea por su falta de información o su mansedumbre intelectual, olvidaron eso de “por sus obras los conoceréis” y optaron por un “por vuestros dichos nos convenceréis”. Por algo nuestro país es el paraíso de la publicidad engañosa: Lavín no es político y es un líder, la Economía de Mercado es técnica y no Economía Política liberal, las FF.AA. no deliberan, la Alianza es de centro derecha, la Concertación es de izquierda y Lagos es socialista.

En todo caso, nuestro “izquierdista” puede estar tranquilo pues sus propuestas están siendo llevadas a cabo. El Estado Subsidiario Corregido actual sólo vela por el cumplimiento de las leyes (que benefician a quienes tienen el acicate de su riqueza) y no hay ni visos de Estado interventor en serio, menos aún de Estado de Bienestar. Gracias a ello, ningún chileno tiene cubiertas por un deber estatal sus necesidades básicas, estando obligados a vivir para trabajar por cualquier salario a fin de poder subsistir. Y, dado que hasta la educación es una mercancía —no un derecho que se materializa en un servicio social— su alto costo evitará la pérdida de tiempo de educar un populacho que no se lo merece.

Pero, el error de los miles de quijotes chilenos que ven gigantes en vez de molinos, no se limita a lo teórico. Con él también dejan libres a peligrosos galeotes de cuello y corbata para que —como una conducta legítima, necesaria y hasta benéfica— se apropien de los recursos del país y exploten a sus habitantes. Todo ello disfrazado retóricamente como la progresista política de un gobierno de izquierda. Visto así, supongo pronta la corrección en los libros de texto del desatino de no señalar que Milton Friedman, Friedich Hayek, John Stuart Mill, David Ricardo, Adam Smith o John Locke son en verdad teóricos de izquierda.

Debo admitir que la singular velada me significó sufrir la tortura de una prolongada vergüenza ajena. Al punto que, mientras oía las chapucerías del “izquierdista”, miraba de reojo alrededor para intentar hallar la cámara escondida: rogaba fuera una broma televisiva a la persona que le discutía o a la que aprobaba sus sinrazones cual evidentes verdades (¡y que asimismo se decía de “izquierda”!). Me hubiera gustado explicarle al personaje lo aquí expuesto. ¡La ignorancia es tan fácil de solucionar!, basta aceptar que hay asuntos que no se conocen. No obstante, al escucharlo comprendí que ya estábamos en el terreno de la genética.

De todas formas, al conocer en la historia variados ejemplos de cambios de sistemas socioeconómicos, quedé tranquilo por no haber cedido todavía a la desesperanza. Pero, sobretodo, por no ser de “izquierda” y saber por qué. Si bien, tal vez debí ser buen samaritano y sugerirle leer Proverbios 17, 28.


CUIDADO CON LOS SEPARATISMOS

<hr><h2><u>CUIDADO CON LOS SEPARATISMOS</h2></u>

Por Enrique Lacolla

Febrero de 2005

Los tiempos de la globalización son proclives para instrumentar autonomías de campanario. La caída del modelo soviético y la subsiguiente ofensiva del Primer Mundo para adueñarse de los recursos energéticos y de los enclaves estratégicos del planeta, dan como resultado una efervescencia “nacionalista” –nacionalista en el sentido más restringido del término; esto es, étnico, confesional o tan sólo regionalista– que se refleja en el ataque contra los estados-nación más o menos embrionarios, lanzados por los superpoderes del mundo imperialista.

Sea a través de expedientes directos, como las intervenciones militares o el fomento de la guerra civil; sea por medio del montaje de ofensivas económicas que tienen por fin descalabrar las precarias defensas de las sociedades del tercer mundo, esta tendencia se hace cada vez más evidente.

La siniestra experiencia balcánica, con el desmembramiento de Yugoslavia; el gradual descuartizamiento de la ex Unión Soviética, que pretende reducir a Rusia a las proporciones del antiguo gran principado de Moscú, y el supuesto reordenamiento “democrático” de Medio Oriente a través de la intervención militar norteamericana, son parte de esta dinámica, que no parece prometer otra cosa que la inestabilidad, la dependencia o la subordinación de los pueblos de la periferia a los dictados de los grandes centros del poder financiero y militar.

Sudamérica, fragmentada desde la Independencia y cuyos países ahora están dando muestras de querer cohesionarse en bloques regionales que podrían dar paso a una unidad superior, no deja de estar expuesta a esa misma clase de pulsiones centrífugas, que pueden aprovechar la falta, en no pocos lugares, de una arraigada conciencia histórica.

Sin ésta, es difícil fundar un pensamiento geoestratégico que sea abarcador y vea al subcontinente en una proyección autónoma de futuro.

Un caso próximo

Los hechos que se están verificando en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, dan fe de lo que decimos. Desde hace tiempo orgullosos de su diferencia, los habitantes del oriente boliviano, tierras bajas respecto del altiplano andino, reclaman su autonomía y en secreto (o no tan en secreto) aspiran a la secesión y la independencia, ambición que exteriorizaron en más de una oportunidad. Los pretextos para expresarla nunca faltan. En esta ocasión, fue una suba en el precio del diesel y del agua. Pero los argumentos de fondo son otros.

Santa Cruz produce casi el 29 por ciento del producto interno bruto (PIB), genera el 50 por ciento de las exportaciones totales y el 38 por ciento de los tributos fiscales de Bolivia. Es el departamento más grande del país –370 mil kilómetros cuadrados– y el más rico, gracias a la agricultura, la ganadería y la energía. Sus pobladores, o una buena parte de ellos, eligen diferenciarse por su carácter “europeo” respecto de los andinos, predominantemente indígenas, que pueblan el altiplano.

Están dados, así, todos los ingredientes para un experimento secesionista. La ruptura con La Paz, promovida por el Comité Cívico Pro Santa Cruz, no se dará por ahora en razón de la presencia del ejército, que respalda al gobierno central; pero los ingredientes que informaron al “Cabildo Abierto” del pasado viernes en esa ciudad apuntan de forma inequívoca hacia ella.

Atracción fatal

No sería sensato minimizar la atracción que este tipo de tendencias pudiera generar en otros lugares de América latina. Más vale pecar por exagerados que por desaprensivos en esta clase de problemas.
La Argentina tiene un problema en ciernes en la Patagonia. La despolitización del país y la potenciación económica de la región, derivada del auge energético propulsado por una empresa transnacional, más la venta de anchas zonas a terratenientes extranjeros, no son elementos que contribuyan a tranquilizar respecto de la proyección a futuro de una de las regiones más bellas, ricas y despobladas de la Argentina, en lo referido a la densidad de habitantes por kilómetro cuadrado.

No se trata de sembrar la alarma. El patriotismo del poblador patagónico es proverbial, como quedó demostrado en ocasión de Malvinas y de los diferendos con Chile. Pero las condiciones objetivas que informan a la región son las que son y es preciso prestarles atención.

La Patagonia es una de las reservas naturales del planeta. Los poderes que aspiran a hegemonizar el mundo la tienen en cuenta. En consecuencia, cualquier precaución será poca. La primera es visualizar esta región dentro del encuadre global, para discernir las ambiciones que la acechan.

El resto dependerá de nuestra voluntad e inteligencia.


ENARSA-PDV

ENERGÍA PARA LA PATRIA GRANDE



Por Federico Bernal

Por supuesto que hay cosas por corregir, cambiar y hasta eliminar en torno a ENARSA, la ley de hidrocarburos y demás. El directorio de la empresa nacional no es de lo mejor. Muchos de sus miembros son retrógrados respecto al papel del Estado; despotrican contra YPF la misma batería de argumentos privatizadores, etc. Asimismo la ley de hidrocarburos no se cumple y se está a las puertas de una modificación absolutamente perjudicial a los intereses del país.

Más allá de esas fallas, por cierto siempre presentes en aquellos momentos de gestación o inicio de grandes proyectos, donde además el imperialismo se juega cartas y billetes fundamentales, ENARSA se ha materializado en un germen de acción revolucionaria, nacional y popular concreta. En 1922, Mosconi y la YPF SE comenzaron con muchísimas dificultades y hasta planteos erróneos (empresa de capitales mixtos, idea primigenia de Mosconi). A él le llevó 7 años ganar el mercado interno y decretar el "segundo ayacucho", al quebrar el monopolio de precios fijado por las transnacionales.

ENARSA, con un par de meses de vida, en una Argentina aún económica y políticamente dependiente, trabaja fusionada con PDVSA en pos de una unidad energética clave para la emancipación de la Patria Grande, y señores, ENARSA-PDV ya expende combustible más barato que las restantes compañías.

ENARSA y PDVSA comprará los activos de Shell (cuando en 1920 la Shell estimulaba la creación deYPF como freno a la Standard Oil), pretendiendo alcanzar el 17% del mercado argentino. Una estrategia de fusión capitalista entre empresas nacionales para ganar el mercado interno y comenzar con el debilitamiento de las multinacionales extranjeras. Exactamente la misma línea de acción que proponía Mosconi, quien por supuesto carecía de un Chávez y de una PDVSA. Llamativamente, Kirchner e Yrigoyen son semejantes en la madurez de su política exterior. La diferencia la plantea Venezuela, ahora hilo conductor de la integración petrolera y política a nivel regional.

La experiencia histórica, plagada de infinitos ejemplos de igual naturaleza, enseña el camino para el análisis actual de ENARSA. Desconocerlos, ignorarlos es traicionar la acción política nacional y revolucionaria más importante de este gobierno, quizás la única que le permitan o se permita concretar.

ENARSA y PDVSA, fusión y realidad para celebrar, emocionarse y apoyar incondicionalmente. Ante estos hechos irrefutables, las críticas contra ENARSA, contra su composición accionaria, su directorio, etc. no pueden sino ser calificadas de nacionalismo de operata, centradas en particularidades que tapan el bosque, por otro lado carentes de una visión estratégica nacional latinoamericana de conjunto.

Prensa - Causa Popular

Federico Bernal
es autor de una importante obra de investigación sobre la historia de YPF y el petróleo de próxima publicación.


ADIÓS POETA

Por Aristóteles España

Hace pocos meses falleció el poeta y periodista Raúl Mellado Castro (Neblinto-Collipulli, 1931). Su poesía se caracterizó por un enorme amor por la tierra, la lluvia y los bosques del sur de Chile. Retrató parajes escondidos; sonidos ancestrales de los bosques de su patria metafísica; llamó por su nombre a las distintas variedades de pájaros y árboles de su mundo de infancia y redescubrió amaneceres; cánticos tan propios de La Frontera.

De alguna forma sus versos tienen que ver con la poesía de Juvencio Valle y Jorge Teillier. La miradas a las estaciones de trenes, a los relámpagos, a los bosques milenarios, a los insectos y musgos de su región interior.

Desde su primer libro se destacó como un poeta con un profundo sentido de la instrospección, como señaló el propio Pablo Neruda al incluirlo en antologías de su tiempo. Desde sus versos es posible observar y sentir los granizos que caen en los inviernos; el sonido del vuelo rasante de los cóndores, jotes, canarios, zorzales y los vientos helados de otoño cuando los niños van al colegio a kilómetros de distancia de sus hogares, a pie, o en un caballo mojado por la neblina y la humedad.

Raúl Mellado ejerció también el periodismo político y cultural. Tenaz luchador por los derechos del hombre, siempre estuvo al lado de los desposeídos y en contra de la injusticia. Su poesía es un canto a la libertad, a favor de los sueños, contra la muerte; por todos los costados del lenguaje sus versos irradian alegría de vivir.
En su ocasión, Neruda le dijo en una nota referida a su libro “Tren del Sur”: “Hermosísimo tu tren, me consta, lo hemos vivido, pero tú lo haces cantar, y echar fuego, humo, estrellas”.

El periodista Luis Alberto Mansilla publicó en la revista “Pluma y Pincel”: “Raúl ha sido siempre un poeta-periodista. No ha dejado jamás de redactar crónicas y párrafos: Pero también nunca ha cesado de escribir poesía. Su producción está dispersa en diarios populares, suplementos, páginas culturales, en los rincones desdeñosos que la prensa le dedica a la poesía, siempre expuestos a ser suprimidos o a ser reemplazados por un aviso de colchones o desodorantes”.

El escritor Alejandro Lavquén señaló: “Con la misma sorpresa que de pronto nos llega un poema que jamás imaginamos, nos sorprende el encuentro con la muerte. No existe hora ni lugar, sólo toca y susurra, inesperadamente. Así sucedió con la partida de nuestro querido poeta”.

Autor de “Poemas” (1950); “La tierra colorada” (1958), Premio “Alerce” de la Sociedad de Escritores de Chile, siendo jurados Nicanor Parra, Juvencio Valle, Luis Oyarzún; “Cuerdas de lluvia” (1978); “Verbo de la tierra” (1981); “Tren del sur y otros poemas” (1989); “Musas a la cacerola” (1994); “Como si fuera un puente” (1999), su obra antológica.

Fue director de la revista “Vistazo”; director del suplemento cultural del diario “El siglo”; redactor del diario “Central” de Chillán y Jefe del departamento de prensa de la radio de la ex Universidad Técnica del Estado hasta 1973.

Estos últimos años se desempeñó como Secretario Técnico de la Sociedad de Escritores de Chile, y director de la revista de poesía “La Hoja Verde”, junto a su esposa Lavinia Lara, donde editó a cientos de vates de Chile y del mundo, en un esfuerzo por dar a conocer lo mejor de la producción poética de comienzos de siglo.


HUGO CHÁVEZ EN ARGENTINA

<hr><h2><u>HUGO CHÁVEZ EN ARGENTINA </h2></u>

"Estamos en el camino de la integración del sur"



La Jornada

El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y su par de Argentina, Néstor Kirchner, llamaron hoy aquí a profundizar la unidad de América del Sur luego de firmar acuerdos de cooperación e intercambio, entre ellos la alianza de la recientemente creada Empresa de Energía (Enarsa) argentina y la petrolera venezolana PDVSA, además de consolidar el proyecto de la regional Televisora del Sur (Telesur).

El presidente Chávez, quien inició ayer por la tarde una visita de 24 horas a Argentina, declaró previamente a este periódico que las relaciones argentino-venezolanas son "excelentes", y que los avances en las mismas fortalecen el proceso de integración "que es cada vez más profundo".

"Que no se equivoquen algunos que intentan impedirlo", dijo al destacar la acción latinoamericana para advertir a Estados Unidos que no interviniera en el reciente conflicto colombo-venezolano y el papel desempeñado por el presidente de Cuba, Fidel Castro, como mediador.
"Estamos en el camino de la integración del sur y está llegando el momento de decir y hacer", dijo Chávez, quien consideró que los países latinoamericanos están ya conscientes del "inmenso daño que provocó el proyecto neoliberal impuesto".

También destacó que Venezuela nunca había tenido tanta presencia en Argentina y en el Cono Sur como ahora, especialmente con la firma del acuerdo entre Enarsa y la gigante estatal PDVSA, que ya tiene oficinas en Buenos Aires.

El mandatario venezolano sigue pensando en el proyecto de una gran petrolera sudamericana y latinoamericana que una a las empresas de la región.

Después de la firma de los acuerdos con Kirchner en la Casa Rosada, Chávez habló sobre el Foro Social Mundial de Porto Alegre, al que asistió en días pasados: "Es la posibilidad de reflexionar, de ir abriendo caminos a un mundo alternativo, cuando el imperialismo ha resucitado con toda su furia y salvajismo, no sólo económico sino militar". Pero aunque valoró el debate, insistió en que hay que hacer "más".

"Nos estamos encontrando los latinoamericanos desde hace mucho tiempo, porque habíamos perdido el rumbo", dijo al mencionar el esfuerzo de unidad de Simón Bolívar en el siglo XIX. En este sentido consideró que su visita a Buenos Aires está destinada a "acelerar el proceso (integrador) y convertir palabras en acciones".

En su breve discurso, Chávez destacó la "creatividad y coraje" del gobierno argentino para enfrentar el tema de la deuda externa. "Hemos pagado varias veces la deuda eterna", sostuvo, y reproduciendo palabras de Fidel Castro, agregó que la deuda es "matemáticamente eterna".
Arremetió entonces contra el Fondo Monetario Internacional, "culpable de la gran deuda que pesa" sobre los países de la región, pues "violó las Constituciones de nuestros países en beneficio de sectores minoritarios".

Lanzó la propuesta de crear un club de países deudores para negociar con los organismos financieros, pues "hay países cuyos presupuestos se van casi todos hacia el pago de la deuda", así como crear un "banco del sur" que gestione créditos para el desarrollo.

Asimismo, habló de la necesidad estratégica de lograr una televisión latinoamericana como Telesur, para contrarrestar las manipulaciones informativas de la mayoría de los medios privados, y se mencionó a la cadena estadunidense CNN.

Y en el ámbito internacional abogó por la democratización de Naciones Unidas y el retorno al multilateralismo, al criticar "el poder de veto de los triunfadores de la Segunda Guerra Mundial tantos años después" como un anacronismo insostenible.

Por su parte, el presidente Kirchner consideró que para construir una "estrategia de desarrollo sustentable con inclusión social", hay que "construir una sólida unidad continental".

Al destacar la importancia de los acuerdos firmados y que dan continuidad a los que ya se están ejecutando, como el intercambio de combustible por alimentos, dijo que habrá nuevos rubros dentro de ese intercambio, que servirán "para generar empleo" y reactivar producción local.

Por lo pronto, en los locales Astilleros Río Santiago, paralizados en los 90 durante la ola privatizadora menemista, ya finalizó el arreglo de un buque tanque y hasta el año 2008 se construirán otros cuatro, lo que ha significado la reincorporación de trabajadores a sus tareas. "El Luisa Cáceres fue el primer barco venezolano que se repara en Argentina en 200 años. Antes, todo se mandaba al Norte y era muy caro. Aquí salió muy bien y costó 4 millones de dólares. Barato", comentó más tarde Chávez.

En coincidencia con Chávez, Kirchner sostuvo que hay que buscar el respaldo de la opinión pública al multilateralismo, "que debe ser un instrumento especial" para la defensa de todos los derechos de los pueblos, mientras señaló la responsabilidad de los organismos internacionales en las crisis de la región.

"Necesitamos que nuestros pueblos comprendan y defiendan los cambios para encontrar soluciones propias. Es fundamental encontrar el espacio que nos permita una voz en el mundo", señaló el mandatario peronista.
"La fragmentación y las luchas entre países hermanos han resultado funcionales para que la pobreza y la desigualdad proliferen en nuestro continente", añadió.

Los acuerdos firmados hoy contemplan áreas como la energía, comunicaciones, ganadería, educación y alimentos. Este es el tercer viaje de Chávez a Argentina, donde esta tarde inauguró una estación de servicio fruto de la unión Enarsa-PDVSA (gasolinera), de las 600 previstas en el acuerdo energético.

Ahora se busca lanzar la Televisora del Sur, en la que el gobierno venezolano ya invirtió 3 millones de dólares y donde la participación argentina, con 20 por ciento en la etapa inicial del proyecto, será en la prestación de servicios periodísticos y culturales generados en medios públicos, provinciales y académicos.

Poco antes de inaugurar la gasolinera de Petrosur, Chávez dijo que hay "buenas posibilidades" de que PDVSA adquiera los activos de Shell en Argentina, cuando la compañía angloholandesa está retirando inversiones de la región, para "latinoamericanizar" las inversiones internacionales de esa empresa estatal.

"Tenemos ocho refinerías en Estados Unidos, con 14 mil estaciones de combustible, y estamos subsidiando a (el gobierno de George W.) Bush, con 1.5 millones de barriles diarios de petróleo subsidiado. Eso es colonialismo", explicó este día, cuando desde Washington la Casa Blanca volvió a hablar de su "preocupación" por Chávez.

Esta noche, antes de partir Chávez -quien en varias ocasiones citó al general Juan Domingo Perón, el tres veces presidente argentino- se reunirá con intelectuales, periodistas y movimientos sociales y humanitarios
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SANTA CRUZ Y LOS NACIONALICIDAS

<hr><h2><u><h2><u>SANTA CRUZ Y LOS NACIONALICIDAS</u></h2></u></h2>

Por José Steinsleger

La Jornada
– 26 de enero de 2005

¿Qué intereses acechan y cuán legítimas son las pretensiones "autonomistas" de los departamentos (estados) bolivianos de Santa Cruz y Tarija? En días pasados, Guillermo Almeyra develó algunas claves de la crisis y la manipulación del oncepto "autonomía", que en la jerga del proyecto anexionista y desestabilizador del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) es presentado como sinónimo de "civismo" y "democracia" ("Santa Cruz: la autonomía reaccionaria", La Jornada, 23/1/05).

Hace unos años, la reaparición de tendencias separatistas en Ecuador hizo que un dirigente indígena dijese: "Los oligarcas de Guayaquil son los primeros que nos mandaron al diablo cuando pedimos autonomía, y ahora son los primeros en plantearlas para ellos".

¿Qué fuerzas criollas fomentaron el separatismo de Texas (1835), acabaron con las Provincias Unidas de América Central (1838), se declararon "súbditos" de la reina Victoria de Inglaterra en Yucatán (1849), solicitaron el protectorado de Francia en Ecuador (1859), impulsaron la "independencia" de Panamá (1903) o propusieron formar la República del Soconusco al tirano de Guatemala Manuel Estrada Cabrera (1913)? ¿Qué linaje de "demócratas" promueven hoy la "autonomía" de la provincia ecuatoriana de Manabí (donde una base militar del Pentágono opera como factor de "desarrollo") y en la República Bolivariana de Venezuela abogan por la "independencia" del Estado de Zulia?

En carta a Bernardo de Monteagudo, secretario del Libertador José de San Martín, Bolívar comenta un proyecto de sometimiento a Inglaterra, impulsado por la oligarquía de Buenos Aires y "el viento pampero que ocupa el cerebro de don Bernardino" (en alusión al argentino Rivadavia): "... Luego que Inglaterra se ponga a la cabeza de esta Liga seremos sus humildes servidores, porque, formando una vez el pacto con el fuerte, ya es eterna la obligación del débil. Todo bien considerado, tendremos tutores en la juventud, amos en la madurez y en la vejez seremos libertos..." (5 de agosto de 1823).

¿El proyecto del ALCA merece comentario distinto? Tras ser proclamada la Confederación de los Andes (Lima, 1826), que debía reunir en un solo haz a la gran Colombia, Perú y Bolivia, el Libertador dejó en la presidencia interina del Perú al mestizo boliviano Andrés de Santa Cruz y se devolvió a Bogotá para conjurar "la pérfida ingratitud" de Francisco de Paula Santander (vocero de tenderos y cafetaleros) y otros generales reacios a los hábitos democráticos de los pueblos liberados en las guerras de independencia.

Durante la efímera Confederación peruano-boliviana (1837-39), Santa Cruz trató de impulsar la integración subregional. Sin embargo, su propia pertenencia a la casta clásica de la dominación racial, la feroz oligarquía de Perú y las intrigas de pequeños o grandes caudillos, como el chileno Agustín Gamarra y el argentino Juan Manuel de Rosas, hicieron que en la Bolivia naciente también abortase el ideal bolivariano.

La vocación entreguista del nuevo eje económico que pasaba por Valparaíso y Buenos Aires (sobre el viejo centro Charcas-Potosí) hizo de Bolivia un país empobrecido, aislado y mordido por sus vecinos. Si en el norte de la subregión andina Ecuador siempre vivió al borde de la desintegración nacional, en el sur Bolivia la vivió de modo descarnado: Chile le arrebató la provincia de Antofagasta, dejándola sin mar (guerra del Pacífico, 1879-83); Brasil ocupó parte de su territorio amazónico (guerra del Acre, 1901-03) y Paraguay extensas regiones del suroeste, ricas en petróleo (guerra del Chaco, 1932-35).

Ahora llegó el turno de Santa Cruz. Con cerca de 2 millones de habitantes, limítrofe con Brasil y Paraguay y poco más extensa que Alemania (82 millones de habitantes), la economía de Bolivia depende de la ubérrima y próspera Santa Cruz: recursos agrícola-ganaderos, industria forestal avanzada, oro, gas y petróleo, a más de guardar en sus entrañas uno de los yacimientos de hierro más importantes del mundo: el Mutún.

Santa Cruz es un bocado suculento para los intereses económicos de Estados Unidos liderados por el Instituto de las Américas, en cuyo directorio figura el ex presidente boliviano Gonzalo Sánchez de Losada (derrocado por una rebelión popular en octubre de 2003), junto a representantes de Enron, British Petroleum, Shell y Maratón Oil. Sánchez de Losada también integra el American Council (que preside David Rockefeller), junto con delegados del Chase Manhatan Bank, el City Group y grupos económicos de la oligarquía chilena.

Al escribir sobre Santander, el venezolano Rufino Blanco Fombona (1874-1944) observó: "Quería a Cundinamarca, su patria chica, como Páez quería al Apure, como Nariño quería al Oriente. Estos mediocres localistas fueron, andando con el tiempo, los nacionalicidas de la gran patria que nos legó Bolívar. Ellos querían patrias del tamaño de su ambición: patrias microscópicas".