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MIRANDO AL SUR - augusto alvarado


AYACUCHO Y LAS LECCIONES DE LA HISTORIA

<hr><h2><u>AYACUCHO Y LAS LECCIONES DE LA HISTORIA</h2></u>

Augusto Alvarado

Mirando al Sur – Causa Popular


El 10 de abril de 1982 nos mostró, una vez más, que los designios del Señor son inescrutables. El relator deportivo José María Muñoz, a través de Radio Rivadavia de Buenos Aires, convocó a una manifestación de apoyo a la reconquista de las islas Malvinas, que se transformó en la manifestación política más contundente de que tengamos memoria. Coincidió el acto con la llegada en helicóptero a la Casa Rosada del mediador norteamericano General Alexander Haig. Jamás por estas tierras del Plata un repudio tan contundente para un representante del imperialismo. Sin sanguchitos, choripanes ni colectivos gratuitos para trasladar a la chusma. Era otra vez el “aluvión zoológico”, esos porfiados “cabecitas negras” que unas décadas atrás, en esa misma plaza, se habían lavado las patas en la fuente, mientras impulsaban hacia el futuro a un “oscuro” coronel y a su no menos “oscura” compañera.

Allí estuvimos con las banderas del FIP, que no era ni es otra que la bandera federal de José Artigas. Junto al pueblo peronista, la CGT, cientos de miles de argentinos y argentinas que sintieron que había poderosas razones para apoyar una verdadera causa nacional y popular. Allí, debajo de un árbol, una anciana pareja aborigen, tal vez kollas o aymaras, tímidos, rehuyendo de la multitud, portaban una pequeña pancarta casera que decía: “Por un nuevo y definitivo Ayacucho”.

Porque en esa Plaza de Mayo de abril estaban también los paraguayos de Francia y los López, hijos o nietos de los masacrados en la Guerra de la Triple Alianza; los Orientales de José Artigas; los bolivianos de Villarroel, Ovando y Juan José Torrez; los peruanos de Haya de la Torre y Velazco Alvarado; los chilenos de Grove, Ibáñez y Salvador Allende. También colombianos, venezolanos, mexicanos…

Y aquí estamos otra vez, ahora en la Pampa de Quinua, en Ayacucho, a 180 años de la batalla decisiva por la independencia de la América que fue española. Recordando las inolvidables páginas de Bautista Von Hagen (“Las cuatro estaciones de Manuela”), la más brillante descripción de la batalla decisiva con generales que no tenían treinta años y con soldados llegados de los más recónditos parajes de la Patria Grande. Un soldado insignia, portador de la bandera, se acerca a su general y pregunta: “¿Cómo atacamos, mi general?” “!A paso de vencedores!” responde Córdova, el joven general colombiano.

En la Pampa de Quinua, en Ayacucho, en diciembre de 2004 nace la Unión Sudamericana. Preñada de temores y esperanzas. Con mayores o menores convicciones en los presidentes que firmarán la fundación simbólica de la nueva y gloriosa Nación. Con miles de contras que los agentes de la desmembración no se cansarán de argumentar. Pero los pueblos de la América del Sur no comen vidrio y estarán en la patriada tejiendo día a día el nuevo y enorme telar bolivariano, un nuevo y definitivo Ayacucho.

Desfilarán por la Pampa de Quinua los patriotas originarios, Bolívar, San Martín, Artigas y O’Higgins. Los que mantuvieron la llama encendida pese al viento europeizante que sopló durante casi un siglo: Martí, Darío, Mistral, Manuel Ugarte, García Calderón, Blanco Fombona, Joaquín Edwards Bello. También Sandino y Morazán, Villa y Zapata. Juan Domingo Perón, Carlos Ibáñez del Campo, Getulio Vargas, Salvador Allende.

Y nuestros inolvidables compañeros de la Izquierda Nacional, que desde hace más de sesenta años se entregaron a la pesada tarea de unir en un solo programa las ideas de Bolívar y Marx, que apoyarían con entusiasmo esta nueva batalla de Ayacucho: Jorge Abelardo Ramos, Jorge Enea Spilimbergo, Blas Manuel Alberti, y Juan Carlos Bertinci, entre muchos otros.

“Nada hay más poderoso en la Tierra que una idea cuya hora ha llegado” – Rubén Darío.


LOS VIÁTICOS AUSTEROS Y SIMBÓLICOS DEL GENERAL

<hr><h2><u>LOS VIÁTICOS AUSTEROS Y SIMBÓLICOS DEL GENERAL</h2></u>

LA PERIODISTA PATRICIA VERDUGO REVELA OTRO EPISODIO DE LA CORRUPCIÓN DE PINOCHET



Por Eduardo Andrade Bone – Rebelión

La destacada periodista chilena Patricia Verdugo denunció el viernes pasado que el ex dictador Augusto Pinochet recibió 6,8 millones de dólares por concepto de "viáticos" para viajes efectuados fuera del país en comisión de servicio, entre 1974 y 1976.

De acuerdo con los antecedentes que obran en manos de la periodista, la Subsecretaria de Guerra del Ministerio de Defensa chileno puso a disposición del Senado estadounidense un escrito en donde se señala que el ex militar recibió 6,8 millones de dólares para efectuar viajes oficiales a Paraguay por un monto de 1,5 millones de dólares, a Brasil por 800 mil dólares, Argentina por 500 mil dólares, España por un millón de dólares y a Estados Unidos por 3 millones de dólares.
Además en los documentos se incluye la cifra de un viaje en 1995 a Inglaterra, Brasil y Malasia donde al criminal y corrupto ex militar se le entregaron viáticos por 3 millones de pesos.

Posteriormente en 1997 se le entregaron 2.500 millones de pesos para viajar a Inglaterra y China.
La periodista luego de dar a conocer las abultadas cifras por diversas comisiones de servicio que el ex militar recibió, llamó la atención del Servicio de Impuestos Internos y del Consejo de Defensa del Estado, para que las respectivas instituciones públicas inicien las acciones judiciales pertinentes, ante la conducta corrupta de Pinochet y su uso indiscriminado de dineros de todos los chilenos.

La periodista cuestionó lose excesos económicos del ex dictador y se preguntó: "Cuánta de esta plata fue a las cuentas de ahorro y cuánta a pagar servicios", refiriéndose a una visita a España, donde el ex militar se reunió con el líder ultraderechista italiano Steffano Delle Chiaie quien llevó a cabo el atentado contra Bernardo Leighton y su señora en la ciudad de Roma, por orden de la DINA, al mando de Manuel Contreras Sepúlveda.

Patricia Verdugo en sus declaraciones ratificadas para Radio Cooperativa de Santiago, expresó que "estamos hablando de más de 4.000 millones de pesos que el Estado entregó al señor Pinochet para hacer estos viajes oficiales", de los cuales no existe información clara, en cuanto a los objetivos del uso de estos dineros. Ahora la periodista agregaba que los documentos con los gastos en viáticos, forman parte de las investigaciones realizadas por el Senado de los Estados Unidos por el delito de lavado de dinero y las cuentas secretas de Pinochet en el banco Riggs.

Los documentos dados a conocer por Verdugo, al calor de las investigaciones realizadas en Norteamérica, se transforman en una prueba concreta de las diversas irregularidades llevadas a cabo por Pinochet en su propio beneficio, o para desarrollar su política de represión y muerte en contra de los opositores a su régimen de facto. "Todos estos papeles están en el Senado norteamericano, es cuestión de meter bien la mano en el cajón de los papeles oficiales y encontrarlos, así que cualquiera puede hacerlo y denunciarlo", enfatizó.


NACIMIENTO DE LA UNIÓN SURAMERICANA

<hr><h2><u>NACIMIENTO DE LA UNIÓN SURAMERICANA</h2></u>

Centro de Estudios Estratégicos Suramericanos

Diciembre de 2004

El Centro de Estudios Estratégicos Suramericanos (CEES), creado justamente con el propósito de aportar a la unidad de nuestro continente, celebra y adhiere a este magno e histórico acontecimiento.

Hemos sostenido que es discreto y acertado comenzar sobre la base del MERCOSUR (Paraguay, Uruguay, Brasil y Argentina) más Chile y la Comunidad Andina (Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia y Venezuela). Esto permitirá que la Unión Suramericana que se intenta tenga posibilidades de fortalecerse y afianzarse. De nada serviría una abstracta convocatoria al conjunto de los países al sur del Río Grande, con tradiciones y problemas específicos, si antes no se consolida y afirma un bloque del Cono Sur, cuya proximidad y experiencias comunes, facilitan la dificultosa tarea de construir una patria común. Coincidimos en la iniciativa de no invitar a esta reunión inaugural a las antiguas Guayanas, cuya situación las convierte, por ahora, en correas de transmisión de las antiguas potencias colonialistas, Francia, Holanda y el Reino Unido.

Será a partir de este núcleo de hierro como podrán irse uniendo los restantes hermanos latinoamericanos y del Caribe bajo condiciones de total independencia.

Nuestros pueblos se han reencontrado, a ciento ochenta años de la gran victoria de Ayacucho, donde combatieran unidos los hijos de cada una de las regiones iberoamericanas, con su destino de unidad continental.

La tarea no será fácil y las dificultades y los enemigos son y serán poderosos.

Pero a partir de este 9 de diciembre podemos repetir con más certeza que nunca los versos de nuestra marcha patriótica:

“Se levanta a la faz de la tierra
una nueva y gloriosa Nación”
.


URUGUAY: AGUAS DE OCTUBRE

<h2><hr><u>URUGUAY: AGUAS DE OCTUBRE</h2></u>

Por Eduardo Galeano

Red Voltaire
- 26 de noviembre de 2004

El movimiento que encabeza Tabaré Vázquez acabó con el monopolio compartido de los dos partidos tradicionales, que venían gobernando a Uruguay desde el origen del universo."Yo creía que habíamos ganado los blancos, pero ganamos los colorados", se escuchaba decir, así o a la inversa, en cada elección. Por oportunismo, sí, pero también porque después de tanto cogobernar, blancos y colorados se habían convertido en un partido único disfrazado de dos.

Harta de que le tomaran el pelo, la gente hizo uso del poco usado sentido común. Se preguntó la gente: ¿Por qué prometen cambios y otra vez nos invitan a elegir entre lo mismo y lo mismo? ¿Por qué no hicieron esos cambios si llevan una eternidad en el gobierno? El vicepresidente del país llegó a la conclusión de que este pueblo preguntón no es inteligente.

Nunca se había hecho tan evidente el abismo que separaba al país real de los discursos cazavotos. En el país real, país malherido, donde sólo se multiplican los emigrantes y los mendigos, la mayoría optó por taparse los oídos ante el discurserío de estos marcianos compitiendo por el gobierno de Júpiter con altisonantes palabras venidas de la Luna. Ninguno de los dueños del poder tuvo la honestidad de confesar: "Estamos jodidos todos ustedes".

***

Hace treinta y pico de años, brotó el Frente Amplio en estas llanuras del sur. "Hermano, no te vayas -exhortaba el nuevo movimiento-, ha nacido una esperanza."

Pero la crisis fue más veloz que esa esperanza, y aceleró la hemorragia de población que ha vaciado de jóvenes al país. Al fin del sueño de la Suiza de América, empezaba la pesadilla de la pobreza y la violencia. La espiral de la violencia culminó en la dictadura militar, que convirtió a Uruguay en una vasta cámara de torturas. Después, cuando volvió la democracia, los políticos dominantes exterminaron lo poco que quedaba del sistema productivo y convirtieron a Uruguay en un gran banco. El banco quebró, como suele ocurrir con los bancos cuando los asaltan los banqueros, y nos quedamos llenos de deudas y vacíos de gente. Ahora hasta los dentistas se quejan: "Poquita gente, poquitos dientes".

En todos esos años, de desastre en desastre, hemos perdido una multitud. Los jóvenes son los que más se han ido, a buscar trabajo en otros suelos, bajo otros cielos. Y para más inri, no contento con expulsar a los muchachos, este sistema
esclerótico les prohíbe votar. Uruguay es uno de los pocos países donde no pueden votar los que viven en el extranjero, ni en los consulados ni por correo. Parece inexplicable, pero tiene explicación. ¿A quién votarían esos votos? Los dueños del país sospechan lo peor. Tienen razón.

***

En el acto final de su campaña, el candidato a la Vicepresidencia por el Partido Colorado anunció que si la izquierda ganaba las elecciones, todos los uruguayos serían obligados a vestir igual, como los chinos en la China de Mao. Él fue uno más entre los muchos involuntarios agentes de publicidad de la izquierda triunfante. Ni el más sacrificado de los militantes ha hecho tanto por la victoria como los tribunos de la patria que alertaron a la población contra el inminente peligro de que la democracia cayera en manos de tiranos enemigos de la libertad y delincuentes enemigos de la democracia, terroristas, secuestradores y asesinos. Fueron denuncias de gran eficacia: cuanto más atacaban a los diablos,
más votos sumaba el infierno.

En gran medida gracias a esos heraldos del apocalipsis, y a su verba tronante, la izquierda ha logrado ganar, en primera vuelta, por mayoría absoluta. La gente votó contra el miedo.

***

También el plebiscito del agua fue una victoria contra el miedo. La opinión pública uruguaya sufrió un bombardeo de extorsiones, amenazas y mentiras. Votando contra la privatización del agua, íbamos a sufrir la soledad y el castigo y nos íbamos a condenar a un porvenir de pozos negros y charcos malolientes. Como en las elecciones, en el plebiscito ha vencido el sentido común. La gente ha votado confirmando que el agua, recurso natural escaso y perecedero, debe ser un derecho de todos y no un privilegio de quienes pueden pagarlo. Y la gente ha confirmado, también, que no se chupa el dedo y sabe que más temprano que tarde, en un mundo sediento, las reservas de agua serán tanto o más codiciadas que las reservas de petróleo. Los países pobres, pero ricos en agua, tenemos que aprender a defendernos. Más de cinco siglos han pasado desde Colón. ¿Hasta cuándo seguiremos cambiando oro por espejitos? ¿No valdría la pena que otros países sometieran el tema del agua al voto popular? En una democracia, cuando es verdadera, ¿Quién debe decidir? ¿El Banco Mundial o los ciudadanos de cada país? ¿Los derechos democráticos existen de veras, o son las frutillas que decoran una torta envenenada?

Unos años antes, en 1992, también Uruguay había sido el único país del mundo que había sometido a plebiscito la privatización de las empresas públicas. El 72% votó en contra. ¿No sería democrático plebiscitar las privatizaciones en todas partes, habida cuenta de que comprometen el destino de varias generaciones?

***

Los latinoamericanos hemos sido educados, desde hace siglos, para la impotencia. Una pedagogía que viene desde los tiempos coloniales, enseñada por militares violentos, doctores pusilánimes y frailes fatalistas, nos ha metido en el alma la certeza de que la realidad es intocable y no tenemos más remedio que tragar en silencio los sapos nuestros de cada día. El Uruguay de otros tiempos había sido una excepción. Contra la herencia del no hay caso y del no se puede, y contra la costumbre de confundir el realismo con la obediencia y la traición, este país supo tener educación laica y gratuita antes que Inglaterra, voto femenino antes que Francia, jornada de trabajo de ocho horas antes que Estados Unidos y divorcio antes que España (70 años antes que España, para ser exactos). Ahora estamos empezando a recuperar aquella energía creadora, que parecía perdida en la larga noche de la nostalgia. Y nada mal nos vendría tener muy en cuenta que aquel Uruguay de los tiempos fecundos fue hijo de la audacia, no del miedo.

***

Fácil no será. La implacable realidad no demorará en recordarnos la inevitable distancia que separa lo que se quiere de lo que se puede. La izquierda llega al gobierno en un país roto, que en tiempos muy pasados estuvo a la vanguardia del progreso universal y hoy hace cola entre los de más atrás, un país fundido, endeudado hasta los pelos y sometido a la dictadura financiera internacional, que no vota pero veta. Tenemos un reducido margen de maniobra y movimiento. Pero lo que en soledad resulta difícil, y hasta imposible, puede ser imaginado, y hasta realizado, si nos juntamos con los países vecinos como hemos sido capaces de juntarnos con los vecinos del barrio.

***

En la primera manifestación de la historia del Frente Amplio, que lanzó un río de gente a las calles, alguien había gritado, entre asustado y feliz, desde la multitud: "¡Apeligramos ganar!". Treinta y pico de años después, se dio Este país está irreconocible. Del fue al es, del es al será: la gente, que andaba tan descreída que ya ni en el nihilismo creía, ha vuelto a creer, y cree con ganas. Los uruguayos, melancólicos, quedados, que a primera vista parecemos argentinos con valium, andamos bailando en el aire.

Tremenda responsabilidad para los triunfadores. Para quienes fueron votados, y para quienes los votamos. Habrá que cuidar, como la hoja que cuida al fruto, este renacimiento de la fe, esta refundación de la alegría. Y recordar cada día cuánta razón tenía don Carlos Quijano, cuando decía que los pecados contra la esperanza son los únicos que no tienen perdón ni redención.


URUGUAY: LOS DESAFÍOS DE TABARÉ

<h2><hr><u>URUGUAY: LOS DESAFÍOS DE TABARÉ</h2></u>

Por José Steinsleger

México D.F. noviembre de 2004

Dicen los cristianos que los caminos del Señor "son inescrutables"... ¿qué decir entonces de los que han empezado a recorrer los pueblos latinoamericanos? En México, Zapata retornó para quedarse; en Colombia y Venezuela, Bolívar dicta cátedras de liberación y, en el Río de la Plata, el pueblo uruguayo acaba de votar a favor del legado ético y político de José Artigas.

En épocas de corrupción institucional con fachada democrática, atracos de la iniciativa privada al sector público, subasta de las riquezas y el patrimonio nacional, alienación cultural y esclavización laboral, tres momentos del pensamiento artiguista guardan vigencia plena:

"Nada podemos esperar si no es de nosotros mismos."

"Yo no soy vendible, ni quiero más premio por mi empeño que ver libre mi nación."

"Los pueblos de la América del Sur están íntimamente unidos por vínculos de naturaleza e intereses recíprocos.
"

La victoria de la coalición centroizquierdista uruguaya se veía venir desde 1971, cuando la constitución del Frente Amplio logró superar 5 por ciento del techo histórico de la izquierda tradicional, y obtuvo 18 por ciento de los votos en los comicios presidenciales de aquel año.

La dictadura militar interrumpió aquel proceso de crecimiento de la conciencia nacional uruguaya. Sin embargo, 11 años de persecución, tortura, asesinatos, prisión y exilio de sus dirigentes (1973-84), más 20 de expoliación neoliberal, no consiguieron retrotraer el país a la Suiza de América que la guerrilla tupamara desenmascaró a finales del decenio 1960. El domingo pasado los uruguayos rompieron la "alternancia" del poder oligárquico-burgués. Un poder que aun con gobiernos progresistas como los de José Battle y Ordoñez (1903-07/ 1911-15) fue ejercido durante 176 años por los "colorados", amigos de Inglaterra y de las ideas liberales de la llamada Provincia Cisplatina (1821-25, incorporada a Portugal primero y al Brasil después), y los "blancos" o "nacionales", grupo integrado por terratenientes de ideología conservadora.

Liderado por el general Liber Seregni de 1971 a 1996, el cambio histórico del Frente Amplio (FA) empezó en 1989, cuando logró la mayoría de los votos en Montevideo y gobernó durante tres periodos consecutivos. En 1999 el FA obtuvo 39 por ciento de los votos en la primera vuelta y 45 por ciento en la segunda de los comicios presidenciales.

¿Qué esperar de la coalición Encuentro-FA-Nueva Mayoría que con Tabaré Vázquez, presidente electo, consiguió 52 por ciento del padrón electoral y mayoría de diputados y senadores? ¿Qué tipo de izquierda sin proyecto revolucionario y claramente anticapitalista podrá afrontar el vértigo de la crisis terminal de un pequeño país como Uruguay?

Con 900 mil desocupados de 3 millones 500 mil habitantes y un millón 500 mil que viven en el exterior, 54 por ciento de los niños uruguayos nacen en hogares pobres, en tanto 10 por ciento de los menores de un año y 16 por ciento de los menores de dos años en desnutrición. La deuda externa de la nación rioplatense equivale a 114 por ciento de su producto bruto interno (5.3 veces los ingresos anuales del Estado) y, en virtud del modelo neoliberal, en el primer semestre de 2002 se fugó 45 por ciento de los depósitos bancarios.

En Conversaciones con Tabaré Vázquez, del periodista Carlos Liscano, el presidente electo de Uruguay dice: "A mí me parece que un gobierno, antes que nada, antes que de izquierda, de derecha, del medio, tiene que ser humano. Si un gobernante ante todo es humano, va a correr mucho menos riesgo de separarse de la gente que si deja de lado este aspecto..." Añade: "...no es humano decir que antes que atender las necesidades de la gente hay que mejorar los indicadores macroeconómicos, que las cuentas del Estado tienen que cerrar, que hay que disminuir el déficit fiscal... eso hay que hacerlo... pero un gobernante no puede preocuparse más por eso que interpretar esos números en función de la gente... Uno puede fijar como prioridad a la gente, o elegir hacerle el mandado a otros para que algunos parámetros numéricos estén en determinado valor”.

"Pertenezco al mundo del trabajo y creo en la solidaridad. Ser solidarios implica tener siempre presentes a los demás". Vázquez sabe que su gobierno deberá manejar algo más que cebar el mate con propiedad o echar toda la carne al asador. Y paradójicamente, cuidarse de las connotaciones etimológicas de Tabaré, nombre charrúa: ..."el que vive solo, lejos o retirado del pueblo y hace alusión a su soledad e individualismo"."


NUESTRA LENGUA

Por el Prof. Pedro Godoy Perrin
Centro de Estudios Chilenos CEDECH


Noviembre de 2004

A comienzo del siglo XIX agoreros anuncian la decadencia del castellano. Quedaría como una lengua muerta igual que el sánscrito. Razonan por analogía en función de la experiencia europea. Si en el Viejo Mundo al caer el Imperio Romano el latín se desmenuza en múltiples idiomas neorromances, al derrumbarse el Imperio fundado por Carlos V y Felipe II nacerían tantos idiomas como repúblicas. No fue así y hoy a dos siglos del quiebre entre la Madre Patria y sus provincias de Ultramar la lengua de Cervantes se conserva compacta y en expansión. Los chilenos no hablamos “chileno” y tampoco mapudungun, sino la lengua de Alonso de Ercilla.

EEUU alberga la III hispanidad, es decir, los spanish son varios millones y preservan con celo el idioma materno siendo ya la II lengua. En la ONU es uno de los cinco idiomas oficiales. En Europa se multiplican las academias que lo enseñan. Sin embargo, en Chile se observa desinterés por la asignatura y, peor aun, la estructura escolar genera por centenares de miles de “analfabetos funcionales”.

El vocabulario es reducido y la incompetencia en la esfera de la redacción, completa. Si ayer el tóxico invasor fue el “franglés” hoy es el “spanglish”. Florecen los “shoping” o los “mall”, se es “part time” o “full time”, se leen “pocket book” o se publican “papers”.

La Asignatura de Castellano ahora es “Lenguaje y Comunicación”. Se le restringe influjo mientras se extiende y ensancha el ramo de Inglés. Florecen los The Mac Chuca School for girl and boy. Se fomentan el bilingüismo. Sin embargo, como “quien mucho abarca poco aprieta” el balance es desolador. No se aprende Inglés y se descuida el Castellano. En suma, despilfarro en estipendio de docentes, pérdida de energía y tiempo en aula, legitimación del colonialismo cultural al fomentar la “gringofilia”. En suma, de lo ajeno apenas nos quedamos con el barniz y de lo propio no hay cultivo. Esto explica el analfabetismo funcional.


MANUEL UGARTE: "SOMOS LO QUE SOMOS"

<hr><h2><u>MANUEL UGARTE: &quot;SOMOS LO QUE SOMOS&quot;</h2></u>

A 53 AÑOS DE SU MUERTE UN GRAN ARGENTINO OLVIDADO
TIENE ALGO QUE DECIRNOS



Por Alberto Guerberof(*)

A pesar de los esfuerzos desplegados por los teóricos del posmodernismo, que postulaban archivar la historia, ésta vuelve una y otra vez por sus fueros. Y cuando el país, literalmente desmantelado y vaciado por décadas de políticas liberales impuestas desde los centros de poder trasnacionales, queda reducido a escombros, es el turno de ciertos analistas ligados al poder financiero mundial para quienes la Argentina no es ya capaz de ser “autosustentable” y es mejor que desaparezca devorada por el “riesgo país”.

Los contornos borrosos de un contorno caótico, con esa espesa bruma que todo lo envuelve, crean un auténtico clima de fin de época y un afán por comprender lo que ocurre que arranca volviendo una mirada al pasado.

La memoria y la esperanza

Pocas semanas atrás, sorprendió en Buenos Aires el interés que acompañó a los actos con que se recordó el centenario del nacimiento de Arturo Jauretche, ese olvidado y enorme pensador argentino (1901-1974), poeta y verseador, paisano alzado en armas en la patriadas radicales de la Década Infame, orador, escritor y gauchipolítico, nexo entre el yrigoyenismo histórico y el peronismo, sin cuya penetrante mirada no sería comprensible la Argentina del siglo XX. Rescatar la memoria de los argentinos que pelearon por un país distinto, que fuera dueño de su destino, parece ser un fenómeno que se despliega en múltiples direcciones.

El 2 de diciembre se cumplen 50 años de la muerte de Manuel Ugarte, otro luchador notable. Integrante de la Generación del 900 junto a figuras de excepción como José Vasconcelos, Manuel Gálvez, Leopoldo Lugones, Rubén Darío, Gabriela Mistral, Rufino Blanco Bombona, Ugarte, nacido en Buenos Aires en 1878, sintetizó mejor que ningún otro, uno de los rasgos esenciales de aquella generación: el redescubrimiento de la unidad de Iberoamérica, apenas conquistada la primera Independencia, frustrada por las intrigas de las grandes potencias y la europeización de las clases dirigentes locales.

La reunificación de Latinoamérica, la Nación inconclusa, fue la gran bandera de Ugarte. Ella le valió una gran popularidad en los países latinoamericanos, a los que visitó en resonantes campañas, pero le acarreó la hostilidad o el desconocimiento en su propio país, envuelto en la burbuja de prosperidad agropecuaria en que se sustentaba la alianza anglo-oligárquica que lo gobernaba en los albores del Centenario (1910) de la Revolución de Mayo.

Pero Ugarte no se limitó a enarbolar esa gran causa. Fue un socialista criollo, en un país en que se había formado un Partido Socialista enteramente moldeado en una concepción europea de la cuestión social. Por su postura fue expulsado del citado partido, creado y dirigido por el Dr. Juan B. Justo, un destacado dirigente político y traductor de El Capital, rabiosamente adscripto a los dogmas económicos, históricos y políticos del liberalismo, que Sarmiento había resumido en la célebre antinomia político-cultural: civilización o barbarie.

Ugarte juzgaba pertinente que Hispanoamérica se enrolase resueltamente en el campo de los países pobres, de los así llamados sin historia, mientras el núcleo dirigente del socialismo clásico, con Juan B. Justo a la cabeza, se consideraban a sí mismos y a su proyecto político como parte de “la carga del Hombre Blanco” o, lo que es lo mismo, de la misión “civilizatoria” de Occidente sobre el resto del planeta.

Los libros de Ugarte conforman una obra que es imprescindible conocer para recrear una conciencia nacional sin la cual las nuevas generaciones difícilmente encuentren la salida al laberinto de una crisis como la que se padece. Escribió “El Porvenir de América Española” (1910), “La Patria Grande” (1922), “El destino de un continente” (1923), entre otros títulos, todos ellos editados fuera del país. Recién en 1953, cuando habían transcurrido dos años de su muerte, el historiador y político Jorge Abelardo Ramos publica “El porvenir de América Latina” con un estudio previo que rescata por primera vez la figura y la trayectoria de este argentino de la Patria Grande.

“Somos lo que somos”

No sorprende que Manuel Ugarte fuera un activo neutralista en las dos guerras mundiales que las grandes potencias, Europa y EEUU, libraron en el siglo XX con la complicidad de las clases gobernantes y de los círculos ilustrados de las capitales del continente.

Al mismo tiempo, afirmaba en cada ocasión su condición de argentino, pero sobre todo de latinoamericano que debía recuperar su Patria Grande impedida de constituirse por el imperialismo. En otro período de su lucha encaró con firmeza la defensa de la industria nacional, ahogada por el librecambio. Lo hizo desde las páginas del diario “La Patria” que dirigió en 1915 y desde otras tribunas después. Defensor consecuente de los derechos sociales de los trabajadores, Ugarte había cometido todas las transgresiones que la oligarquía dominante no perdonaba. Concluyó con coherencia su vida política apoyando al Coronel Perón en 1945 y como embajador de su gobierno en México, Nicaragua y Cuba. En la noche del 1° al 2 de diciembre de 1951 falleció en Niza, sin saberse si el suicidio o un desafortunado accidente puso fin a los días de este gran argentino que supo afirmar (1912): “Soy un hombre sereno y amigo de la paz … pero ante la agresión sistemática, ante la intriga permanente, ante la amenaza manifiesta, todos los atavismos se sublevan en mi corazón y digo que si un día llegara a pesar sobre nosotros una dominación directa, si naufragaran nuestras esperanzas, si nuestra bandera estuviera a punto de ser sustituida por otra, me lanzaría a las calles a predicar la guerra santa brutal y sin cuartel, como la hicieron nuestros antepasados en las primeras épocas de América, porque en ninguna forma ni bajo ningún pretexto podemos aceptar la hipótesis de quedar en nuestros propios lares en calidad de raza sometida ¡Somos indios, somos españoles, somos latinos, somos negros, pero somos lo que somos y no queremos ser otra cosa!”.

(*) Publicado en la Revista Compartir – Diciembre 2001


BOLIVIA: EL MALDITO CENTRALISMO

<hr><h2><u>BOLIVIA: EL MALDITO CENTRALISMO</h2></u>

Por Andrés Soliz Rada

26 noviembre 2004

El sistema centralista de gobierno es condenado por todos los sectores del país, sin una reflexión histórica previa. Los analistas olvidan que el centralismo boliviano es una herencia de la oligarquía de la plata y de los barones del estaño, aliados al latifundismo, ya que empresarios mineros y terratenientes se consideraban el ombligo de la República. En el Siglo XX, los liberales, liderados por Simón I. Patiño, utilizaron las indemnizaciones que pagaron Chile y Brasil, por las guerras del Pacífico y del Acre, para construir ferrocarriles entre el océano Pacífico y los yacimientos mineros, los que, a tiempo de exportar el estaño, traían de retorno ropa y alimentos extranjeros, que condenaron a la inanición a la agricultura cruceña, la ganadería beniana y las artesanías de Cochabamba. Víctimas del centralismo fueron no sólo esos departamentos sino el conjunto del país, sumido en el atraso y en la explotación casi esclava de la mano de obra, principalmente de quechuas y aymaras.

En el Siglo XIX, los oligarcas de la plata, con Aniceto Arce a la cabeza, digitaron el asalto a las tierras de comunidad, que alcanzó inimaginables límites de crueldad con el más obsecuente de sus servidores: el general Mariano Melgarejo. Gonzalo Sánchez de Lozada (GSL), curioso ídolo de oligarcas tarijeños y cruceños, es la prolongación de Arce, Patiño y Melgarejo, por esto no se cansaba de repetir que “primero lo quemarían vivo” antes de aceptar la elección democrática de prefectos. La antítesis del centralismo minero-feudal es la Revolución del 9 de abril de 1952. Su impulso conquistó el voto universal, para hombres y mujeres. Con esta medida, y con la reforma agraria que terminó con el “pongüeaje” (servidumbre de la gleba), los herederos de la casta encomendera perdieron sus bases de sustentación. Con la nacionalización de las minas, dice Sergio Almaraz, los bolivianos podían ser sujetos de su propio destino.

La Revolución inauguró, con dineros de la Corporación Minera de Bolivia (COMIBOL) y de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), la carretera Cochabamba-Santa Cruz, que articuló, después de 128 años de vida republicana, al Occidente y al Oriente del territorio nacional. Este camino pavimentado abrió las compuertas a una masiva migración quechuaymara a Santa Cruz y, sin necesidad de carreteras, a Beni, Pando y Tarija, de manera que hoy en día no existe un pueblo de Bolivia en el que los migrantes del ande no se hubieran mezclado con las valiosas culturas del oriente, del norte y del sur del país. La primera señal de interculturalidad irreversible tuvo lugar en la fratricida Guerra con Paraguay (1932-1935), en la que habitantes de toda Bolivia mezclaron sus sangres, desatada por la norteamericana Standard Oil y la angloholandesa Royal Dusch Shell por el control del petróleo.

El proceso descentralizador, que permite al ciudadano de cada región elegir a sus autoridades y fiscalizarlas mejor, fue frenado por la derrota de la revolución nacional y por las políticas neoliberales de Víctor Paz Estensoro, primero, y de GSL después. Este último debilitó al Estado Nacional hasta extremos demenciales, exacerbando los regionalismos y los etnicismos que hoy padecemos. Como contrapartida, el gobierno del general Alfredo Ovando, que, en 1969, nacionalizó la Gulf e instaló los hornos de fundición de estaño, elaboró, a través del cruceño José Ortiz Mercado, la Estrategia para el Desarrollo Nacional (1970-1990), modelo de descentralización armónica, capaz de potenciar a a Bolivia.

Las elites de Tarija y Santa Cruz, al aliarse con las petroleras, usando el centralismo como pretexto, enarbolan consignas secesionistas, a fin de no modificar la Ley de Hidrocarburos de GSL, ejemplo de succión inmisericorde de los hidrocarburos del país. Tales elites y GSL sirven a las petroleras, odian al Estado nacional, al movimiento popular así como a gobiernos antiimperialistas como el de Hugo Chávez. No les interesa la unidad nacional ni la descentralización que profundice la revolución nacional. GSL y los separatistas forman parte del coro integrado por los norteamericanos Charles Shapiro y Michael Falcoff, por el ministro argentino Jorge Pampuro y por el asesor de Lula, Marco Aurelio García, quienes, junto a la Repsol, la Total, la British Gas, la Embajada de EEUU, el Bancos Mundial, BID, el FMI y la CAF pretenden convertir a Bolivia en otra Yugoslavia, si se atreve a recuperar su gas y su petróleo.