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MIRANDO AL SUR - augusto alvarado


ILUMINADOS POR EL FÓSFORO

<H1><hr><u>ILUMINADOS POR EL FÓSFORO </h1></u>

Por Enrique Lacolla

La Voz del Interior - Córdoba

20 de Noviembre de 2005

Irak sigue siendo noticia. Y, a decir verdad, con justificación, pues allí se ventila mucho de lo que está en juego en el mundo de hoy y se experimenta un tipo de guerra que, según lo confiesan los mismos analistas de Estados Unidos, va a distinguir las confrontaciones militares por largo tiempo.

El general John F. Kimmons, jefe de los servicios de inteligencia del Ejército norteamericano, por ejemplo, no se recata en decir que, más allá de lo que acontezca en Irak o Afganistán, la lucha contra la insurgencia (que él califica de terrorista y fundamentalista) va a seguir por muchas décadas más en otras partes del mundo.

Resulta obvio que la “guerra infinita” que proclamaba el presidente George W. Bush inmediatamente después del 11-S, está en marcha y no habrá de detenerse.

Quizá sea hora de hacer las cuentas con esta perspectiva, pues ella no tiene visos de modificarse, cualquiera sea la opción política que se imponga en el Imperio. A menos que algún contratiempo de veras serio afecte a fondo la base social en la que se apoya su establishment y mine desde adentro la política hegemónica en que se ha embarcado.

El mismo general Kimmons, en un reportaje publicado por la National Defense Magazine, entiende que será una lucha larga y difícil y pretende que la clave para vencerla es un cambio radical en la concepción de la cadena de comando, que debería mutar de su actual verticalidad a una estructura horizontal.

En ésta, las decisiones se tomarían a nivel de pelotón o de sección, a partir de una red informática horizontal (flat network) que mantendría la comunicación entre las pequeñas unidades y les consentiría adoptar resoluciones de manera independiente y casi instantánea respecto de un objetivo fluido y en permanente movimiento, al que resulta difícil fijar en el campo de batalla.

El jefe norteamericano hace hincapié en la habilidad de los resistentes iraquíes para aprender de su enemigo y para aplicar las filmaciones de combate a la propaganda y al aprendizaje táctico, mientras aprovechan las posibilidades de Internet para intercambiar datos y para configurar un mensaje político y religioso que vulnera las barreras de los medios de comunicación comerciales, consintiéndoles elaborar un contradiscurso que rebate al discurso dominante.

Se trata de “un enemigo que inspira respeto, persistente y comprometido”, concluye.

Esta exposición, impregnada de un frío realismo militar, debería compararse con los análisis de otros comentaristas, que estiman por lo bajo a la resistencia iraquí, conceptuándola como muy inferior a la que se produjera en Vietnam.

Estos análisis deducen que el movimiento insurreccional está condenado, porque carece de importantes apoyos externos, no tiene una dirección y un objetivo únicos, no posee una ideología que aglutine de manera racional a sus militantes y se encuentra desprovisto de móviles modernos.

Todo esto es verdad, hasta cierto punto. En efecto, no hay muchas probabilidades de una victoria que pueda compararse a la obtenida por Ho Chi Minh y sus continuadores en el sudeste asiático.

Pero, ¿no será justamente la falta de comando único, la dispersión ideológica y celular de los militantes contra la ocupación y, a pesar de esto, su habilidad para manipular la tecnología, lo que les permitirá adaptarse a las condiciones de la “guerra infinita” que preconiza el sistema?

Viejas prácticas

En oposición a lo predicado por Kimmons, los procedimientos en batalla del ejército norteamericano no desdeñan los elementos menos sutiles y más brutales de la acción militar.

Las denuncias sobre bombardeos con fósforo blanco sobre objetivos iraquíes vienen a sumarse a las efectuadas sobre los centros de detención clandestinos en Europa oriental, donde se torturaría y quizá se haría desaparecer a los militantes islamistas.

El fósforo blanco sirve tanto para iluminar como para incinerar. Nada lo apaga y arde hasta que se consume. En realidad, es un arma que tuvo un uso extensivo y terrible durante la Segunda Guerra Mundial, durante la cual los británicos la emplearon de forma indiscriminada contra Alemania y los estadounidenses contra Japón.

Las “tormentas de fuego” que consumieron Hamburgo, Dresde y Tokio –y a gran parte de sus habitantes– fueron generadas por ese elemento.

Curiosamente, Adolfo Hitler, que tenía cierta debilidad por el Imperio británico, se abstuvo de usarlo contra Londres, cuando tuvo la oportunidad de hacerlo, en 1940. Quería pactar con Inglaterra. Después, ya le fue imposible.

Nada permite suponer que la barbarie de los tiempos modernos vaya a menguar. Venimos de un siglo de guerras. Y la guerra seguirá siendo el reaseguro del sistema.


EL GULAG GLOBALIZADO

<H1><HR><U>EL GULAG GLOBALIZADO </h1></u>

Por Gustavo Sierra

"Clarín" - Buenos Aires

20 de Noviembre de 2005

El Departamento de Defensa admitió que tiene 80.000 prisioneros de la guerra antiterrorista en cárceles fuera de Estados Unidos. Seis países europeos —España, Portugal, Noruega, Suecia, Dinamarca e Islandia— denunciaron que algunos de sus aeropuertos fueron utilizados en los últimos tres años por aviones de la CIA que transportaban a estos prisioneros alrededor del mundo. El Washington Post reveló que la CIA tiene centros de inteligencia contraterrorista en al menos 20 países donde se interroga y encarcela a miles de prisioneros. Y el Pentágono pidió al Congreso un presupuesto adicional de 25 millones de dólares para terminar el "Campo 6" en Guantánamo para "recibir otros 500 combatientes enemigos".


En las páginas editoriales de los grandes diarios estadounidenses ya se habla del "Gulag globalizado de Bush".

En Europa están espantados por la liviandad con la que se admite y se habla de "campos clandestinos de prisioneros", y "vuelos de la muerte". Las violaciones a las leyes internacionales y a los derechos humanos ya no se registran en Irak o Afganistán sino en el centro de la UE. La semana pasada se supo de dos centros de detención en Polonia y Rumania, así como numerosos vuelos de un boeing 737 de la CIA a Mallorca, España, llevando prisioneros desde Kabul y Bagdad hasta Guantánamo y dejando o recogiendo otros en Centroeuropa.

"Nunca antes había ocurrido algo de esta magnitud. La CIA jamás antes estuvo en el negocio de regentear cárceles o traslado de prisioneros. Este es el problema de derechos humanos más grave que vive Estados Unidos en 50 años", me dijo John Sifton de la prestigiosa Human Right Watch en una conversación desde Nueva York.

El Consejo Europeo nombró al senador suizo Dick Marty al frente de una comisión que investigue el tema. Dicen que Europa no puede tolerar un Gulag en su territorio.

 


LA "NEGRA" LAZO

<h1><hr><u>LA "NEGRA" LAZO</h1></u>

Memorias de una pasión política

(Editorial Planeta, Chile, 2005. Colaboración de Eliana Cea)

Por Aristóteles España

La histórica dirigente y ex parlamentaria del Partido Socialista de Chile publicó tal vez el libro más agudo e interesante de este género tan en boga en estos tiempos, en que destacadas figuras de la vida pública en distintas facetas escriben sus memorias con o sin ayuda de escritores o periodistas para dar a conocer sus experiencias de vida en cuyos relatos o recuerdos compiten con la ficción.

"La Negra Lazo" ingresó a la Juventud Socialista a los 13 años en el mineral de hierro El Tofo, cerca de La Serena, al poco tiempo de la fundación de su Partido. Conoció a Marmaduque Grove, Salvador Allende, Oscar Schnake, Raúl Ampuero, Aniceto Rodríguez. Fue elegida regidora y diputada por Santiago durante tres períodos destacándose como una mujer luchadora, siempre atenta al devenir de los más desposeídos y su oratoria aún es recordada por los antiguos dirigentes y militantes de los partidos de izquierda en Chile.

Fueron célebres sus enfrentamientos verbales y físicos con líderes de la derecha y la democracia cristiana, especialmente con Jorge Lavandero, a quien golpeó duramente en el hemiciclo. "Sin embargo, dice, es un hombre al que respeto profundamente y lo he ido a ver a la cárcel varias veces. Se la jugó en contra de la dictadura exponiendo su vida en varias ocasiones y ocupa un lugar destacado en nuestra historia". Así de simple y honesta esta ex parlamentaria que cuenta que en un programa televisivo donde ella participaba en un canal público de nuestro país el locutor y hombre de los medios de comunicación, de este país, Javier Miranda "manoseaba" a una joven Pilar Cox, ante la vista y paciencia de todos abusando de una impunidad típica de esos tiempos.

El libro se lee con avidez y el lector vive junto a ella los momentos más hermosos y álgidos del siglo XX, con una democracia abierta, sin exclusiones. Fue la primera mujer que formó parte del Comité Central del PS en 1952, y su elección a pesar de ganarla limpiamente no estuvo exenta de complicaciones por el machismo imperante entonces en los partidos de izquierda, del cual su mundo no era la excepción. Molesta estuvo Carmen Lazo con los escándalos que protagonizaron algunos representantes de su partido en el gobierno, pero lo importante, dice, es que se compruebe su inocencia. No se imagina a un socialista robando. "A los socialistas antiguos se nos parte el alma pues fuimos educados en la honestidad, en la solidaridad, valores que se han ido perdiendo".

Para la dirigente socialista ha sido duro el cambio de estilo de hacer política. Cuenta como, antes, los candidatos, con sus adherentes, recorrían las calles, todos juntos, pegando propaganda, realizando mitines, pero ahora dice que la mística se ha perdido y se necesitan millones para contratar personas, agencias, para que hagan el trabajo mientras los postulantes al Congreso sólo se preocupan de salir en televisión.

Contraria a la forma de actuar de las cúpulas actuales, dice que hoy los militantes de Arica a Magallanes se enteran de las resoluciones que son tomadas por pequeños grupos, a puertas cerradas y más encima tienen que acatarlas, dice.

Carmen Lazo es aplaudida en todas sus intervenciones al interior del Partido Socialista de Chile, a rabiar, por las bases humildes que ven en ella un símbolo, tal como se trasluce en la lectura de su libro. Escribe como habla, sin tapujos, tirando las orejas a quienes corresponde.

Permaneció exiliada en México durante 14 años y aún recuerda con afecto su vida en ese generoso país como ella lo llama. En la reseña de la co-autora Eliana Cea, publicada por Editorial Planeta destacamos "El discurso amapolado irradiosamente popular de Carmen Lazo emerge en el estallido confesional de estas páginas que se abren como si fuera el oleaje mujer y nos permite compartir su vida con la generosidad desatada de un revolucionario corazón socialista y marxista. Me llega su voz de metal grave y conversamos como viejas comadres y la veo radiante parlamentaria y briosa en el moreno arrebato, porque ella no reniega de nada, escupe al fascismo. Ni el viento fúnebre de la dictadura ni el exilio logró acallarla".

 

 


BACHELET:

<hr><h1><u>BACHELET:</h1></u>

¿NEOLIBERALISMO CON ROSTRO HUMANO?

 por Andrés Monares (*)
El Mostrador – 17 de Noviembre de 2005


La candidata presidencial de la Concertación Michelle Bachelet, ha venido deslizando por los medios una petición velada a los ciudadanos y ciudadanas cuya intención de voto es Tomás Hirsch: que el 11 de diciembre sufraguen por ella para no forzar a una segunda vuelta. Es decir, les está solicitando el apoyo a los chilenos antineoliberales y a los decepcionados de su coalición. Cabe preguntarse entonces, ¿qué les puede ofrecer en realidad?

Para empezar, Bachelet ha dejado en claro su opción política y socioeconómica cuando declara: “nadie [¡sic!] discute el rol del mercado”. Y, por más que derroche demagogia al hablar de regulación o de corrección del modelo, las propias acciones de los dos gobiernos que ha apoyado y de éste en que ha participado, evidencian cuál es el tipo de intervención que se puede esperar y a favor de quiénes. No por nada si es electa continuará la línea de una administración a cuyo presidente... ¡lo aman los grandes empresarios!

No nos oponemos aquí a la unidad nacional, ni tampoco a los fans club de colegialas. Sino a las políticas “técnicas” que han posibilitado a los grandes grupos económicos y a las transnacionales obtener altísimas ganancias. Ser “top” en crecimiento de esa élite es fruto —como lo reconocen los propios neoliberales— de lo bien que la Concertación ha administrado el sistema de libre mercado. De ahí que los capitalistas le tendrían más fe (y más amor) al “socialismo” que a la Alianza por Chile. Inédito para un gobierno “socialista” y decidor de su “socialismo”: el país también es “top” en desigualdad en la distribución del ingreso.

El lector podrá plantear que no puedo adelantarme en enjuiciar una presidencia que aún no asume. Entonces, aunque no hemos expuesto meras suposiciones, veamos otro antecedente. Bachelet nombró al senador y economista Alejandro Foxley a cargo de la elaboración de su programa de gobierno “socialista” o de “centro izquierda”. A continuación exponemos un párrafo de una entrevista a Foxley (Revista Cosas, 05.05.2000). Por favor, léalo con detención:

“Él [Pinochet] realizó una transformación, sobre todo en la economía chilena, la más importante que ha habido en este siglo. Tuvo el mérito de anticiparse al proceso de globalización que ocurrió una década después, al cual están tratando de encaramarse todos los países del mundo. Hay que reconocer su capacidad visionaria y la del equipo de economistas que entró a ese gobierno el año ’73, con Sergio de Castro a la cabeza, en forma modesta y en cargos secundarios, pero que fueron capaces de persuadir a un gobierno militar —que creía en la planificación, en el control estatal y en la verticalidad de decisiones— de que había que abrir la economía al mundo, descentralizar, desregular, etcétera. Esa es una contribución histórica que va perdurar por muchas décadas en Chile y que, quienes fuimos críticos de algunos aspectos de ese proceso en su momento, hoy lo reconocemos como un proceso de importancia histórica para Chile, que ha terminado siendo aceptado prácticamente por todos los sectores. Además, ha pasado el test de lo que significa hacer historia, pues terminó cambiando el modo de vida de todos los chilenos, para bien, no para mal. Eso es lo que yo creo, y eso sitúa a Pinochet en la historia de Chile en un alto lugar. Su drama personal es que, por las crueldades que se cometieron en materia de derechos humanos en ese período, esa contribución a la historia ha estado permanentemente ensombrecida”.

Señalé con cursivas algunas frases de la cita porque me pareció demasiado lo que afirmaban. Es más, al tenor de las opiniones de Foxley uno podría transcribir todo el párrafo con cursivas. Cierto es que durante su dictadura Pinochet realizó una revolución neoliberal. Sin embargo, es muy diferente decir que sólo se oponía a algunos aspectos de ella, terminar celebrándola o calificarla como benigna. Y, ¡peor todavía!, únicamente reconocer esa “pequeña” mancha de las violaciones sistemáticas de los derechos humanos, situarlas como un problema personal de Pinochet, bajar el perfil a lo que es una dictadura y a lo que implicó algo así en Chile. En todo caso, Foxley sólo se suma a otros concertacionistas como Boeninger, Brunner, Tironi o Correa que hace rato le conceden públicamente laureles al ex dictador como fundador del “exitoso” modelo chileno. El fin justificó y justifica los medios.

Volvamos ahora a lo que pueden esperar los antineoliberales y los decepcionados de la Concertación de un gobierno de Bachelet. A la luz de las palabras del propio Foxley: alguien que celebra la desregulación y le parece eficiente y benigno el sistema de libre mercado chileno, ¿podría materializar en un programa de gobierno las promesas de regulación y corrección del modelo de la candidata? Es más, ¿una verdadera socialista y una verdadera coalición de centroizquierda lo hubieran elegido para encabezar la elaboración de su programa de gobierno? Luego, ya que de hecho sí fue el elegido, ¿podría en realidad Foxley elaborar un programa de gobierno socialista o al menos de centroizquierda?

No es que pretenda ofender su inteligencia con esas preguntas. Sin embargo, este tipo de ejercicio me parece necesario cuando hace dieciséis años venimos escuchando a los políticos y a los medios hablar de la Concertación como de “centro izquierda” y hoy de Bachelet como la candidata “socialista” o de “izquierda”. Mentiras que ningún implicado se molesta en desmentir. Lo trágico es que han logrado convencer a un número nada despreciable de electores que según ellos votan centro izquierda cuando en realidad vienen votando neoliberal.

Por el momento sólo queda especular cómo será esa fase del neoliberalismo encabezada por la primera mujer presidente de Chile. Tal vez por su calidez humana, su cercanía con la gente, su nuevo tipo de liderazgo y, sobre todo, por ser mujer se podrá esperar que construya un neoliberalismo de rostro humano (ya que con el socialismo no se pudo). Porque la garantía de ese “giro” o “corrección” del modelo viene dada, como se nos ha dicho, por la perenne verdad de que las mujeres tienen una sensibilidad diferente a los hombres.

Sino no lo cree, recuerde por ejemplo a Golda Meier afirmando que el pueblo palestino no existe o a Margaret Thatcher destruyendo el estado de bienestar inglés. Esas sensibles mujeres nunca escondieron lo que eran ni lo que pretendían: no tuvieron que desinformar a sus electores para conseguir sus votos.

(*) Andrés Monares. Antropólogo, profesor en la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile.

 


EL BUMERÁN DEL GUETO

<hr><h1><u>EL BUMERÁN DEL GUETO</h1></u>

Por Enrique Lacolla
La Voz del Interior – Córdoba – Argentina
Miércoles 16 de Noviembre de 2005

Los desórdenes que se producen en París pueden, en cierto sentido, resultar gratificantes para nosotros, que solemos padecer de una manera de pensar el mundo que pone a Europa (o, más genéricamente, al Occidente desarrollado) en un pedestal. Esa admiración se da la mano con cierto desprecio o con un resignado escepticismo acerca de las posibilidades que tiene nuestro país o el conjunto de América latina en el sentido de acceder a niveles tan extremados de civilización y/o eficiencia.

A pesar de que el Occidente ha exhibido muchas veces características odiosas, cierto esnobismo cultural en el país tiende, de forma consciente o inconsciente, a aprobarlo como un todo.

Ahora bien, aunque son obvios los aportes que la civilización occidental ha realizado a la humanidad, así como también son ostensibles e innegables los lazos de sangre y cultura que nos unen a ella, también es verdad que América latina representa una realidad diferente y, en algunos aspectos, más benévola que la de esa realidad trasatlántica que tanto nos fascina.

Ello no significa que esta parte del mundo esté exenta de contradicciones. Todo lo contrario. La brutalidad de los desniveles sociales y la situación de dependencia económica en que nos encontramos incuban problemas muy grandes.

Sin duda favorecidos por la disponibilidad de espacios enormes y semivacíos, la fluidez social y el mestizaje (a veces vergonzante, pero capilarmente difundido) que han distinguido a nuestra trayectoria histórica, se configuran hoy como un dato a tener en cuenta en un sentido favorable. Gracias a ese rasgo de carácter, en efecto, hoy, cuando las migraciones amenazan hacerse imparables y la xenofobia y el racismo pueden convertirse en los detonadores de una inclemencia social, política y en última instancia militar, esa faceta de la crisis contemporánea, quizá, nos será ahorrada.

El sistema mundial, preso en la contradicción insanable que anida en su naturaleza más profunda y que deviene de su irremediable pulsión a la acumulación desigual y a la concentración de la ganancia cualesquiera sean las consecuencias, no puede evitar el abandono en que deja a masas cada vez más grandes, ni la confusa rebelión de estas, poco proclives a resignarse a la condición de parias en un mundo hipercomunicado, donde todo está al alcance de la vista aunque no de la mano, y donde se pretende que la globalización sea en un solo sentido.

Esto es, tan sólo a través de un flujo de capitales que trastoca las coordenadas sociales en todo el globo, mientras se pretende atar en su lugar a millones de personas que sólo pueden huir de su desesperada condición trasladándose a los lugares donde presumen pueden escaparse a la miseria.

La doble ecuación

En la tormenta que se ha desatado por París, y que amenaza expandirse a los suburbios de otras ciudades europeas, está presente una doble ecuación.

Por una parte tenemos la manifestación de uno de los hechos más duros de la vida contemporánea: la ciudad ha dejado de ser sinónimo de comunidad, para convertirse en un lugar sembrado de baluartes incomunicados, determinados por la exclusión social y por el miedo que causa esa misma exclusión a quienes escapan a ella y se refugian en otro tipo de exclusión, la del privilegio que se atrinchera en barrios cerrados.

Esta exclusión es potenciada por el peso de la historia. Los disturbios que sacuden a la capital francesa son la secuela o el rebote de la colonización africana perseguida por Francia durante más de un siglo y perpetuada, incluso después de la guerra de Argelia, por la asociación desigual entre la metrópoli y sus viejos territorios de ultramar.

El fenómeno no es sólo francés, desde luego: toda Europa es en este sentido un campo minado, y también lo son los Estados Unidos, donde la presión de la migración latinoamericana y la presencia de una importante población negra que ha sido asimilada de manera superficial, configuran un panorama explosivo.

La mayor parte de las ciudades de Francia alojan hoy minorías árabes y negras procedentes de los países del Magreb o de Camerún o la Costa del Marfil. Lo mismo pasa en gran parte de las ciudades europeas, con la diferencia de que en estas la proveniencia de los inmigrantes se da a partir de los territorios colonizados en su hora por Italia, España o Inglaterra. En Alemania, que no dispuso de colonias a partir de 1918, la oleada inmigratoria es en general de origen turco o de Europa del este.

En el caso francés esas comunidades inmigrantes se encuentran aisladas en guetos suburbanos, donde en ellas hacen mella el desempleo, la delincuencia que suele ir asociada a esa situación y una segregación implícita que alcanza incluso a los descendientes franceses de los primeros inmigrantes que arribaron al lugar. La discriminación está instalada incluso en el lenguaje de la sociedad blanca, en el cual beurs y blacks son denominaciones de connotación peyorativa –como “moros” y “sudacas” en España–, y reconfirman la calidad de ciudadanos de segunda que corresponde a sus portadores.

En esas masas de individuos socialmente desajustados, y muy en especial entre los jóvenes, la violencia que se ejerce contra los pueblos árabes en el Medio Oriente de parte del complejo imperial y la reacción confusa, pero destructiva, que protagonizan el fundamentalismo y los movimientos de resistencia radical, no puede dejar de hacer su camino.

La intolerancia al estado de cosas no aguardaba más que una chispa para manifestarse. Esta fue suministrada por la muerte accidental de dos adolescentes franceses de origen árabe que se refugiaron en una estación de alta tensión para escapar de la policía y murieron electrocutados.

París siempre fue un foco de irradiación revolucionaria, desde 1789 a 1968: ¿estaremos frente a los prolegómenos de otra aventura histórica?

Una encrucijada difícil

Conviene conservar los pies en la realidad, pero de cualquier manera los sucesos parisienses y su proyección están poniendo de relieve lo inconfortable y precario de una situación que no sólo afecta a los sectores menos privilegiados, sino que puede también llegar a comprometer la estabilidad del conjunto del mundo desarrollado.

En efecto, ¿qué hay de un movimiento contestatario que se impregne de las consignas agitadoras que han distinguido a la izquierda europea y apele al arma de la huelga para canalizar su acción? Aunque realizan trabajos no calificados, los europeos de segunda son indispensables para tratar la basura, remover los residuos patógenos, servir en los geriátricos, atender los servicios públicos, trabajar en la construcción y proveer al servicio doméstico.

Aun en su condición subordinada, la mano de obra primaria de una sociedad desarrollada es esencial, en especial cuando la tasa declinante de la natalidad entre los sectores mejor situados y el rechazo de los miembros de la sociedad blanca a volver a desempeñarse como trabajadores manuales va reduciendo su presencia demográfica o los torna dependientes de otros.

Esto no se resuelve con expedientes militares. Ni frenando el ingreso de nuevos inmigrantes.

El sistema mundial está encerrándose en un callejón sin salida. La presión de la financierización, la puja especulativa, la concentración de la riqueza, la homogeneización de la industria cultural –que agrede a las singularidades identitarias y al mismo tiempo, en razón del desnivel de hierro instalado por la acumulación desigual entre periferia y centro, les impide acceder a esa misma homogeneización–, van componiendo un todo explosivo que sólo podría perder virulencia si se modificara el sistema.

Esto no es probable, o al menos no lo resulta a partir de las evidencias de que disponemos hoy. Por el contrario, el incremento de la agresión, la militarización de la política en el Medio Oriente, las disposiciones puramente securitarias adoptadas para enfrentarse a la situación –como el toque de queda–, están preanunciando tormentas mucho más fuertes que las que se han producido hasta ahora. Es tiempo de “tsunamis”.


INVITACIÓN

<h1><hr><u>INVITACIÓN</h1></u>

Foto: Aristóteles España 

 

LIBRO “LA ENTERA NOCHE LLENA”

 

Este sábado 19 de noviembre a las 19 horas en la librería ITACA, ubicada en calle ARZOBISPO LARRAIN GANDARILLAS 394, PROVIDENCIA, Fono 415 2685,  se presentará el libro “LA ENTERA NOCHE LLENA”, del poeta ARISTOTELES ESPAÑA, prologado por Armando Uribe, Premio Nacional de Literatura 2004.
El autor, Premio Nacional “Gabriela Mistral”, 1983”; Premio Especial “Rubén Darío” de Nicaragua; Premio “Alerce”, 1998, del Consejo Nacional del Libro y la Lectura y la Sociedad de Escritores de Chile, acaba de ser galardonado con el Primer Lugar en el Concurso Nacional organizado por las municipalidades de Vicuña y La Serena y en conmemoración de los 60 años de obtención del Premio Nóbel de nuestra escritora. El escritor es editor de la revista y ediciones LA PATA DE LIEBRE. La presentación estará a cargo de la poeta Paz Molina y el ensayista Gregorio Angelcos.


LA BANDURRIA SOLITARIA

<hr><h1><u>LA BANDURRIA SOLITARIA</h1></u>

por Pablo Huneeus

Urbi et Orbi 70, Domingo 16 de Enero de 2000.

A comienzos de diciembre (Urbi et Orbi 65) hablamos de un pájaro herido que deambulaba por el humedal donde yace el Poseidón.

Lo llamamos abutarda, infundio que hoy nos apresuramos a desmentir porque es una mansa bandurria, esas aves de bosques pantanosos que vuelan cual cigüeñas, con el cuello extendido hacia adelante. Se ha quedado a vivir en los pastizales anegadizos que hay junto a la casa, decíamos. El resto de la bandada, la acompaña. Salen a buscar alimento, mas al rato vuelven para que no se sienta sola. Son familia, fue la conclusión.

Sin embargo, transcurrido cuarenta días, la bandada parece haber seguido su camino al sur sin esperar a la hermana retenida.

¿Tendrían importantes negocios que atender? ¿Peligraban perder la temporada? ¿Van a pasar de vuelta a buscarla?

No sabemos. Lo cierto es que hasta aquí no más llegó la bandurria ayer del montón, hoy libre de ataduras. Curiosamente, al mes valérselas por sus propios medios, ya no le cuelga el ala derecha, como era evidente semanas atrás, ni se ve maltrecha. Ahora que pusimos cristales bronceados en las ventanas, se acerca más a la casa. Entonces, uno la puede estudiar con calma mientras desentierra gusanos del pasto a un par de metros de distancia. Tiene ojos color rubí, cuello color oro viejo, cuerpo azabache y patas rojas.

A la menor provocación emite destemplados gritos de alarma, pero como ya nos conoce reserva sus imprecaciones a unos perros vagos que suelen aparecer. Sin duda se siente protegida con esto de que uno salga persiguiendo a los canes intrusos. A tal punto se ha posesionado de la propiedad que la dejamos cuidando la casa cuando fuimos a votar a Calbuco, distante a unos kilómetros.

O sea, a estas alturas se encuentra, como dicen en el campo, hallada. La vemos segura de sí misma, de buen talante y excelente apetito.

Así todo, no intenta jamás abrir sus alas. No quiere o no puede volar, todo lo cual nos dice que para un animal esencialmente gregario es factible adaptarse a ser único, singular y por ende dueño absoluto de sus propios pensamientos.

En su nueva condición de terrícola nos demuestra este vertebrado cantante que un animal amistoso puede lo más bien habituarse a vivir separado de la turba.

Al fin de cuentas, que el homo sapiens sea, según Aristóteles, un "zoon politikón" (animal social) es válido a ratos, sobre todo a esas edades tempranas en que nos sentimos adheridos a los amigos. Pero el tráfago de los tiempos parece ir haciendo con uno lo de las bandurrias: lo va dejando a uno librado a su propia suerte, como si todos si todos hubieran seguido de largo por el camino frente a nuestra casa.

En la cola para embarcarse en el avión a Puerto Montt, apretujado entre un grupo de jubilados franceses y una pareja de newyorkinos. ¿Qué fue del país pequeñito y propio en que uno creció?

En el taco multitudinario sobre la calle en que jugábamos a la pelota. ¡Allá viene un auto!, gritaba el sapo cuando avistaba al fondo de la avenida Lyon un cuadrúpedo a ruedas.

Todo el boche, sea elección o notición, son rompientes en la lontananza. ¿Seguir la onda o hacerse caso?, that is the question. ¿Ser como todos o salir de adentro? ¿Mirar el boche en la Alameda o el atardecer en la playa?

De su debilidad ha sacado energía la bandurria, como diciendo que al interior del espíritu hay felicidad.

Moraleja: la Soledad da fuerza.

 

huneeus@pablo.cl

 

 


EL PRISMA DEFORMANTE

<hr><h1><u>EL PRISMA DEFORMANTE</h1></u>

Por Enrique Lacolla
La Voz del Interior – Córdoba
13 de noviembre de 2005

En los días posteriores a la Cumbre Interamericana de Mar del Plata, proliferaron los comentarios oficiosos en el sentido de que ésta había sido “un fracaso”.

¿Fracaso para quién?, cabe preguntarse. ¿Para la Argentina, para Brasil... o para los Estados Unidos?

Según lo que ellos mismos expusieron, la mayor parte de los analistas que se inclinaron sobre lo actuado en la Cumbre entendieron que ésta había sido un fracaso para la Argentina. Pero esa estimación, ¿no reflejará más bien la óptica distorsionada de quienes están habituados a mirar la realidad no a través de nuestra propia perspectiva, sino a través del prisma deformante que ofrece el sistema mundial que nos domina?

La reunión de Mar del Plata fue un éxito inequívoco para los países que resisten a la aplanadora del Área de Libre Comercio de las Américas (Alca), que en la práctica sancionaría la extinción de cualquier posibilidad de desarrollo autocentrado de esta parte del planeta. Quizá no la haya enterrado, como quiere suponer el presidente venezolano Hugo Chávez, pues el Imperio tiene múltiples recursos y una persistencia a toda prueba, pero no hay duda de que le infligió un grave traspié.

Al mismo tiempo, dio a luz una nueva constelación sudamericana configurada por los países del Mercosur más Venezuela. Constelación que, por primera vez, se erige como una opción viable para el fortalecimiento regional, indispensable ante una crisis mundial día a día más grave.

Una curiosa noción de la democracia

Es curiosa la forma en que sustentan su crítica muchos de los comentadores negativos del hecho, oficiosos o no, porque entre ellos se encuentra nada menos que el presidente de México, Vicente Fox. Su argumento maestro parece ser el carácter desconsiderado (y en cierto modo, antidemocrático) del pronunciamiento de los países del Mercosur y Venezuela.

En efecto, según ellos, violentaríamos la lógica y nos aislaríamos al asumir una posición contraria a la de la “gran mayoría” de los países del hemisferio occidental.

Una vez más, ¿de qué mayoría nos hablan? Los países del Mercosur y Venezuela suman 75 por ciento del producto interno bruto (PIB) de Sudamérica y agrupan a más de 200 millones de habitantes. Sin embargo, en la compulsa electoral, el voto de la Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay o Venezuela vale lo mismo que el voto, pongamos, de Trinidad y Tobago, que tiene algo más de un millón de habitantes, y de Surinam, con menos de medio millón.

Este democratismo a la violeta contrasta, por otra parte, con las sorprendentes afirmaciones del presidente Fox, en el sentido de que las declaraciones del presidente Néstor Kirchner en contra de la instalación del tema del Alca en la Cumbre estaban dirigidas a ponerse en sintonía con su pueblo y no a asumir la actitud de un estadista responsable.

¿Querrá significar Fox con esto que la responsabilidad del estadista implica darles la espalda a los deseos del pueblo que lo ha votado? En ese caso, ¿cómo compagina esa actitud con la democracia que defendió al nivel del cónclave?

Las embestidas en pro del Alca van a seguir. Pero, más allá de los ajustes tácticos y del reparto de roles entre Argentina, Brasil y Venezuela, por el cual uno dice lo que el otro no quiere decir pero que piensa en el fondo, parece un hecho establecido la resistencia al modelo, requerido por Estados Unidos, de desarrollo dependiente.

Mucho queda por andar, desde luego, y son de esperar retrocesos, golpes y traiciones en el complejo camino que recién ahora comienza a abrirse; pero la actitud mancomunada en ciertos rubros básicos de parte de las principales naciones del subcontinente, más la casi unanimidad de la opinión en el sentido de oponerse ponderadamente al diktat norteamericano, indican que algo cambió en el profundo Sur.

La coincidencia entre al menos una parte del estamento político y la gente, en algunos puntos básicos, es un factor invalorable de progreso.

Es por esto que hay que tener sumo cuidado con los “desconocidos de siempre”, con los apresurados, anónimos y turbulentos provocadores que se enancan en cualquier manifestación popular para promover disturbios que empañan el sentido de una protesta y hacen planear el espectro del caos sobre un clamor popular al que opacan con sus chillidos.

Cuidado con los agentes conscientes o inconscientes del desorden. Ya hicieron naufragar más de una experiencia popular en ascenso. La victoria no se construye en un día, sino que es el fruto de una larga paciencia y de una resolución adamantina.