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MIRANDO AL SUR - augusto alvarado


VENEZUELA: BATALLA POR LA DIGNIDAD

<hr><u><h2>VENEZUELA: BATALLA POR LA DIGNIDAD</u></h2>

Francisco Corteza

LA HABANA, 5 DE JUNIO (WORLD DATA SERVICE).- La prensa cubana destacó hoy que el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, "ha convocado a la batalla de la dignidad".En un artículo de primera plana dedicado a la convocatoria próxima de un referendo por los enemigos del mandatario para revocar su mandato , el diario oficial cubano Granma dijo que Chávez es "el ganador en siete combates por la democracia"..."sin una pizca de derrota", citando con esta última frase una cita del propio dirigente venezolano.

"Tal afirmación coincidió con la jornada de triunfo democrático sobre el golpismo, que ha significado la convocatoria a referendo revocatorio, figura jurídica contemplada en la Constitución Bolivariana a instancias precisamente de Chávez y su Gobierno", afirmó el rotativo. La Televisión Cubana dedicó una amplia parte del espacio del programa Mesa Redonda del viernes, que se transmite diariamente por una hora y media por tres canales nacionales, a analizar el resultado del "reparo" de firmas oposicionistas, el cual alcanzó el número de rúbricas necesarias para convocar el referendo.

Venezuela "vive sus mejores momentos, con programas sociales de beneficio popular que se consolidan y con una recuperación económica reconocida hasta por instituciones internacionales", dijo uno de los panelistas.
El analista principal del programa, Randy Alonso, dijo que "es lógico que Chávez llame a la unidad de todos los bolivarianos, por cuanto se trata de una batalla del futuro contra el pasado".

Fue entrevistado por teléfono para el programa el diputado venezolano, Tarek William Saad, presidente de Política Exterior en la Asamblea Nacional venezolana, quien declaró que "hasta ahora solo ha jugado la oposición, pero hay más de 7 millones y medio de ciudadanos que no se han pronunciado y se van a pronunciar". Saad anunció movilizaciones de la población venezolana en favor de Chávez. "Ahora van a salir a la calle los beneficiados de los programas sociales que impulsa el presidente Chávez, el que más ha hecho por las grandes mayorías de venezolanos", precisó el diputado. Por su parte, la panelista Nidia Díaz dijo que entre los éxitos sociales chavistas están la liberación del país del analfabetismo, los más de 14 millones de consultas médicas gratuitas ofrecidas a los ciudadanos de ese país como parte del Plan Barrio Adentro; los 18 millones de venezolanos vacunados contra seis enfermedades; y los planes para alcanzar el sexto grado, el bachillerato y el ingreso masivo a la educación superior. En la mayoría de esos programas colabora Cuba.

Díaz dijo que la oposición venezolana, a la que calificó de golpista trata "de derrocar al modelo que avanza en Venezuela".

Los medios privados de información venezolanos fueron fustigados por otro de los panelistas habituales de La Mesa Redonda, Rogelio Polanco. De acuerdo con el comentarista estos "se han convertido en un partido de la oposición encabezando la campaña de mentiras y desestabilización".

Por su parte, otro miembro del panel, Lázaro Barredo, afirmó que los opositores a Chávez libran "un acto desesperado" en nombre de la derecha en Venezuela. "Sin fuerza popular para ganar las elecciones ahora pretenden emplearse a fondo hasta el mismo día del referendo". Culpó además a Estados Unidos de estar "metido hasta el cuello" en la realización del referendo, porque ese país "hasta envió observadores del Departamento de Estado a verificar junto a la OEA el desenvolvimiento de la verificación de firmas".


LA DESAPARICIÓN DE LOS ISÓMEROS

<hr><u><h2>LA DESAPARICIÓN DE LOS ISÓMEROS</u></h2>

Por Enrique Zorrilla Concha (*)

(*) Enrique Zorrilla Concha representa -en el contexto del Centro de Estudios Chilenos (CEDECH)- la vertiente del nacionalismo católico de raíz aristocrática. Se inicia al finalizar los 30 en el Movimiento Nacional Socialista. Interviene en la insurrección juvenil del 5 de septiembre de 1938. Huye del país por la Patagonia y se refugia en Argentina. Allí comparte con el caudillo Carlos Ibáñez que también se asila tras la Cordillera y en Buenos Aires. La amnistía de Pedro Aguirre Cerda lo beneficia. Regresa y se gradúa en la Facultad de Derecho. Disuelto el MNS se adscribe a la Vanguardia Popular Socialista donde el APRA logra mayor influjo. Posteriormente, es electo diputado en la lista de la triunfante DC de Eduardo Frei Montalva. Finalizado su período parlamentario es designado embajador en la RFA. Ha escrito "Gestación de Latinoamérica", "La América Destemplada", "Masacre". Al mismo tiempo de 1982 a la fecha brega en el Centro de Estudios Chilenos por asociar el mensaje bolivariano con la justicia social. Apoya a Argentina en Malvinas, a Bolivia en lo atinente a poner fin a su encierro y propone buscar fórmulas de armonía con Perú. Su nacionalismo de Patria Grande lo inclinan a cultivar amistad con el FIP y con Jorge Abelardo Ramos. Es uno de quienes suscribe el Acta chileno-boliviana de Córdoba. Hoy, ya ingresado a la 9a. Década, conserva un insospechado vigor militante (Prof. Pedro Godoy).

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Nosotros los crucificamos. Nosotros somos los verdaderos responsables de las epidemias, las matanzas, las reclusiones. Todos: Loberos, penados, buscadores de oro, ganaderos, laicos y religiosos, católicos y protestantes, chilenos, argentinos y demás aventureros extranjeros. Todos. Y por largo tiempo deberemos pagar con justicia el descuido y la ignorancia de las generaciones pasadas. Íbamos tras el oro, las pieles, la propiedad, las almas. Tras los eternos señuelos humanos, habíamos despojado a los indios de sus mujeres y de su tierra, les habíamos contagiado nuestras repugnantes enfermedades, les habíamos pervertido con el alcohol, con nuestras costumbres y nuestra debilidad. Les habíamos engañado, robado y también masacrado. Con la delicadeza de las grandes máquinas aplanadoras, habíamos pasado por encima de ellos, sin ni siquiera sentirlos.
Sobre las playas, nos precipitábamos a apuñalear y balear por centenares y miles a los muy inocentes pingüinos para llenar nuestros tachos de aceite. De amanecida, a la luz mortecina, sorprendíamos a las focas indolentes para matarlas a golpe de garrote y no estropearles la piel en una loca carrera que debía terminar antes que se lanzaran al mar. Tras el sillaje sangriento de las ballenas arponeadas y de su aceite nauseabundo, tras el oro, las pieles, la tierra, el ganado y las almas, habíamos tropezado con los indios. Habíamos quemado los bosques, erosionado la tierra, despoblado los mares, exterminado a los indios. ¿Por qué? En esas orgías exterminadoras, la humanidad, desgraciadamente, realiza sus grandes pasos históricos. El hombre desatado y libre, a merced de sus impulsos irrefrenables, ha descubierto y conquistado el mundo, la gloria, la fama; ha levantado imperios, ha hecho revoluciones, ha inventado armas para autodestruirse y a la vez liberarse. Y el precio ha sido siempre la violencia en las cosas y en las personas. ¿Por qué?
Las enfermedades habían surgido de los primeros contactos. La benigna influenza, por obra del clima y por la falta de defensas, se transformó en neumonía infecciosa y luego en tuberculosis, cuando ya los indios no podían desprenderse de sus mugrientos ropajes y no disponían del escudo de su desnudez. El indio aprendió a gustar de las bebidas quemantes y embriagadoras, las hembras consintieron placenteras a completar el intercambio, dóciles a las terribles caricias de los crápulas barbudos civilizados. Las enfermedades sexuales intervinieron. Razas degeneradas, sí. Pero degeneradas por nosotros.
Todo confabuló contra los indios. La alimentación nueva, las habitaciones herméticas y nauseabundas, transformadas en chiqueros contagiosos, el contacto con los blancos. En Tierra del Fuego, los buscadores de oro se enfrentaron con los indios, contestando con balas a las flechas. La aparición de la propiedad en esas vastísimas regiones, fue la tragedia de los onas, quienes se vieron impedidos para proseguir su vida nómade secular tras la caza del guanaco y del zorro. Los estancieros se encargaron de extinguir a los guanacos que talaban los pastizales destinados a las ovejas, y luego corres a los indios de las cercas. En los perímetros recortados por las alambradas de las grandes estancias patagónicas, vio el indio surgir un animal desconocido. La blanca y tierna oveja se le presentó para satisfacer su apetito cavernario. Pero el hecho de confundir la oveja con el guanaco blanco lo llevó a la perdición.
La ley no la hacían los hombres nómades, dueños inmemoriales de las estepas, de los bosques y de su fauna, sino los nuevos propietarios ovinos. Los grandes estancieros no podían aceptar la matanza salvaje de sus rebaños domesticados. Como los indios no hacían juicio y seguían en sus cacerías endemoniadas, matando cientos y miles de ovejas, perdieron ellos la paciencia, y tal como se había perseguido a los guanacos y a los zorros, se empezó a cazar al indio. Habíamos regresado a la edad de piedra. Ningún gobierno, naturalmente, se atrevió a defender a los saboteadores de las riquezas nacionales. Se llegó a pagar una prima por las orejas y testículos de los indios. Aunque estos crímenes fueron aislados, existieron. Propietarios más bondadosos prefirieron deshacerse de los indios indeseables llevándolos en largas caravanas hacia las reducciones religiosas.
En un experimentos estrictamente laico, se hizo desfilar en Punta Arenas a los “rebeldes”, ante la burla y los escupitajos de la barbarie civilizada. En ese intento forzoso de civilización los hombres fueron separados de sus mujeres. Felizmente, ninguno sobrevivió al experimento. (Un grupo de onas llevado a Buenos Aires, acampó en Palermo y allí sus perros contrajeron la rabia que diseminaron posteriormente una vez que regresaron a sus tierras).
Y cuando todos, onas, yaganes, alacalufes, hubieron muerto y se pensó que por fin la paz había llegado a la región, se encontró que los fieles perros indígenas, privados de sus amos, seguían por su riesgo y cuenta la resistencia, dando de baja a las ovejas. Y tratándose de enemigos tanto más peligrosos, hubo que traer pastores alemanes para combatirlos y así borrar los vestigios de la indiada.

Tomado de “La América Destemplada”, Editorial Andina, Buenos Aires, 1967. Páginas 74-75-76.


EL COLONIALISMO MENTAL

<hr><u><h2>EL COLONIALISMO MENTAL</u></h2>

Por Andrés Soliz Rada

Gonzalo Sánchez de Lozada (GSL) se ha convertido en el personaje más atacado y vilipendiado de la política boliviana. Sin embargo, el damnificado podría argüir que si él es tan nefasto ¿por qué fue dos veces presidente constitucional de la República, ganó tres elecciones generales y se impuso en todas las convenciones del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), en las que postuló para jefe del partido? No cabe duda que el haber amasado una cuantiosa fortuna mediante el tráfico de influencias y la evasión impositiva explica lo anterior, pero es insuficiente.

En varios pasajes de su vida pública, GSL insinuó que sus éxitos se debían a que la gente apreciaba su acento extranjero, como signo de superioridad frente a los demás ciudadanos. Por esta razón, le gustaba decir que “si algún día perdía su acento gringo, no vacilaría en tomar cursos para recuperarlo” Añadía que se sentía unido con Max Fernández, el industrial cervecero de origen mestizo, jefe de Unidad Cívica Solidaridad (UCS), porque ambos eran del Wilsterman (equipo de fútbol de la ciudad de Cochabamba) eran industriales y hablaban mal castellano.

Lo cierto es que las denuncias sobre las inmoralidades económicas y éticas de GSL no pesaron para que, en su primer gobierno, co-gobernara con la UCS, con el Movimiento Bolivia Libre (MBL), entidad política que se presentaba como una especie de reserva moral del país, y con el Movimiento Revolucionario Tupaj Katari de Liberación (MRTK-L), encabezado por el intelectual aymara, Víctor Hugo Cárdenas, quien fuera su vicepresidente. Demás está decir que, en este caso, esa corriente aymara fue presentada como un freno a las tropelías “gonistas”.

Para las elecciones del año 2002, la fama de “ladrón” de GSL se había extendido a todos los niveles de la sociedad boliviana. El libro que escribí sobre su riqueza mal habida: “La fortuna del Presidente”, apareció a principios de 1997, y algo tuvo que ver en el esclarecimiento al que hacemos referencia. Lo anterior tampoco fue óbice para que GSL reclutara como candidato vicepresidencial a Carlos Mesa, a quien, en acto solemne y público, entregó un “mandato irrevocable” para luchar contra la corrupción. Era como si Alfonso Capone, el más conocido de los gansters norteamericanos, hubiera dado un mandato a alguno de sus colaboradores para terminar con las mafias de su país.

Lo cierto es que GSL no sólo ganó esos comicios, aunque por un margen muy estrecho, debido, en parte, al ofrecimiento del Bono Solidario (BONOSOL), convertido, una vez más, en cohecho electoral, como aconteció en 1997, sino que logró el respaldo del Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR) y de Nueva Fuerza Republicana (NFR), fuerzas políticas que, durante la campaña electoral, habían calificado al “gonismo”, como a uno de los mayores desastres sufridos por el país a lo largo de su historia. El MIR y la NFR atribuyeron su decisión a las presiones de la Embajada norteamericana.

El colonialismo mental, que sirvió para que mucha gente respalde al “gringo”, el que, supuestamente, como era millonario ya no necesitaba robar, porque era “gringo” se le facilitarían los contactos internacionales para conseguir ayuda para Bolivia, y porque era “gringo” estaba mejor capacitado para conducir los destinos del país, opera hoy en día como neutralizador del poder de reacción de los bolivianos frente a las petroleras foráneas.

Ese colonialismo mental hace que la intelectualidad boliviana, en sus niveles más “racionales”, no considere, ni remotamente siquiera, la posibilidad de reclamar a las transnacionales por burdos delitos como el contrabando del gas al Brasil, evasión de impuestos y groseras violaciones legales, a las que califica de faltas subsanables, algo así como “pasarse un semáforo en rojo sin lastimar a nadie”, como gusta decir el delegado presidencial Francesco Zaratti. Es lógica la importancia de que los bolivianos recuperemos el manejo de nuestras empresas estratégicas, aunque el primer requisito reside en expulsar al colonialismo extranjero de nuestra propia mente.


EL MILITARISMO NACIONALPOPULISTA

<hr><u><h2>EL MILITARISMO NACIONALPOPULISTA</h2></u>

Prof. Pedro Godoy P.
Centro de Estudios Chilenos


En la década del 30, en nuestra América, se producen movimientos populistas originados en los cuarteles. Los oficiales que, durante decenios, habían sido la guardia pretoriana de las oligarquías gobernantes o, en su defecto, imponían un "gendarme necesario" para "restaurar el orden interno" comienzan a remar al revés. Un proceso sostenido había mutado la composición social del alumnado de las escuelas matrices de las FFAA. Disminuyen los cuadros provenientes de la clase alta y aumentan los de la mesocracia. Aquello de la familia aristocrática
cuya prole masculina se dividía entre un estanciero, un galeno, un jurista y un militar comienza a extinguirse. Los nuevos cadetes son provincianos y de la pequeña burguesía. El matrimonio podía catapultarlos a la clase alta, pero eso es cada vez menos frecuente.

Esa oficialidad mesocrática va asumiendo una postura contestataria. Los primeros síntomas son la crítica a la clase política que vulnera la autonomía de la institución castrense introduciendo un odioso clientelismo. Se ven a sí mismos remunerados de modo insuficiente y ya sin el respaldo de la familia opulenta.

Al aprobarse el Servicio Militar Obligatorio descubren a su pueblo en reclutas subnutridos, analfabetos, con enfermedades venéreas o TBC, privados de hábitos de aseo... Esa lección de sociología no aparecía en los textos de ciencia de la guerra importados de la vieja Europa. Aquello se vinculaba a suministros -pertrechos, vituallas, uniformes- juzgados insuficientes y hasta humillantes.

El descontento no florece en las cuadras, sino en los casinos. No hay, sin embargo, cauce extracaserna. Los PPCC sin distinguir matices los evalúan, en bloque, como "perros guardianes del capitalismo". La oficialidad observa ese marxismo como apátrida o al servicio de la URSS. Su ateismo también genera rechazo. Ha sido educada en el culto a virtudes como el orden, la disciplina y la religión. Promoverá la restauración del presidencialismo en oposición al régimen parlamentario (el anarquismo de los ricos) y ya a 20 años del derrumbe de Balmaceda hay abortados fermentos insurreccionales en las FFAA de Chile y, de modo particular, en el Ejército.

En el año 20 la seduce el caudillo populista Arturo Alessandri Palma quien "aleona" a la plebe contra "la vieja política ensalonada" y promueve leyes de protección del trabajador que, en la jerga de la época, se conocen como
"leyes sociales". El todopoderoso Poder Legislativo las ataja y, en su lugar, da extrema urgencia a otra disposición que asegura a cada senador o diputado de una suculenta renta denominada "dieta".

En ese momento el Presidente Alessandri acude a los cuarteles y pide el apoyo militar. El descontento castrense se torna entonces incontenible. La guarnición de Santiago primero dialoga, después delibera y por último conspira. Su
presión obliga a aprobar -sin discusión- aquel cuerpo legal en bloque. Un contragolpe de la vieja guardia pretoriana obliga a expatriarse al jefe del Estado. Regresará en gloria y majestad en 1925. Impone una nueva Carta que suprime el parlamentarismo. Aquella, en el plano jurídico, fue la revancha a Concón y Placilla. Entre a oficialidad ya se han destacado dos caudillos. Son los mayores Carlos Ibáñez y Marmaduque Grove. Ambos mesócratas y provincianos. Entre uno y otro se hace la política de una fase denominada la II anarquía que se extiende de 1924 a 1932. Es una época en que los uniformados poseen un alto protagonismo. Se registran varios cuartelazos y
dos regímenes tan novedosos como breves. El Chile Nuevo lo impulsa el ibañismo (1927 a 1931) con prácticas bonapartistas. El grovismo, poco después, implanta la República Socialista de Trabajadores de Chile. El
Ejército y la Fuerza Aérea de Chile suscriben un programa de tipo aprista y según proclaman "distante del capitalismo extranjero y del sovietismo internacional". Es el origen del viejo PS que hoy está infiltrado por la
CIA y la socialdemocracia europea. No obstante, en aquella época genera un socialismo criollo con irradiación conosureña. En lo interno origina una izquierda adversa al PC y simpatizante del peronismo. Converge
con el ibañismo en 1952 cuando el caudillo del Chile Nuevo retorna a La Moneda.

El fenómeno de un neomilitarismo libertador es una constante en Latinoamérica. Se institucionaliza en México cuando el PRI -entonces con otra etiqueta- establece como oficial la tesis de los cuatro estamentos. Uno es el castrense. Eso explica que de Obregón a Avila Camacho sean militares los omnímodos Presidentes del país de Octavio Paz.

En las Antillas el sargento Fulgencio Batista -con bandera nacional populista- ocupa el escenario. En el Ecuador el coronel Luis Larrea Alva esta en la misma trinchera. La guerra del Chaco incuba entre los oficiales paraguayos y bolivianos as mismas inquietudes. El coronel Rafael Franco instaura con un cuartelazo un régimen patriótico popular. De allí deriva el "febrerismo". A esa conflagración acuden como voluntarios oficiales y suboficiales grovistas. Estos socialistas uniformados adoctrinan a los oficiales bolivianos. Entre ellos Germán Busch Becerra. Vendrá como consecuencia el "corralito de Villamontes" y el fin de los civiles en el Poder. De regreso a casa se
origina el denominado "militarsocialismo" que -entre éxitos y fracasos- va de la Junta presidida por el héroe indicado a la revolución de 1952 pasando por el sacrificio de Gualberto Villarroel. Su influjo se prolonga hasta ayer con el binomio Ovando-Torrez. No obstante este viaje incompleto por la geografía de nuestra América el experimento de mayor envergadura y resonancia es el peronista. Son los coroneles trasandinos de la década del 40 que se hacen nacionalpopulistas. El militar provinciano y mesocrático alcanza en 1945 la Presidencia. Su II periodo
es interrumpido por una contrarrevolución. Su irradiación es suramericana. Relanza el ABC e intenta generar un polo de poder distinto al simbolizado por la Casa Blanca.

El peronismo -a juzgar por su actual gravitación- supera el personalismo en orden a generar una ideología. Nace así el justicialismo y la precursora tesis de la III posición adelantándose en no menos de dos decenios a Bandung y el movimiento de los no alineados que capitanean Nerhu, Tito, Sukarno y Nasser. El MERCOSUR es -con otra indumentaria- el ABC y la tesis del anillo energético Venezuela, Brasil y Argentina exhalan aroma del estadista rioplatense. Incluso Hugo Chávez en Venezuela y su revolución bolivariana al asociar en una misma empresa
libertadora y desarrollista a cuarteles y sindicatos emprende un camino equivalente al que Argentina comienza a transitar de 1945 en adelante. Una FFAA no deliberantes, enclaustradas en la caserna, sin voz ni voto o jibarizada como Guardia Nacional es la actual política del Pentágono.


LA POESÍA DE OSCAR BARRIENTOS BRADASIC

<hr><u><h2>LA POESÍA DE OSCAR BARRIENTOS BRADASIC</u></h2>

Por Aristóteles España

Conocimos a Oscar Barrientos Bradasic en Punta Arenas, en el invierno de 1989. Había publicado su primer libro “Espada y Taberna” a los 14 años; tenía un talento desbordante y se apreciaba su vocación literaria, por el rigor de sus lecturas. Ahora nos sorprende con “La Egloga de los Cántaros Sucios”, un extenso poema al Río de las Minas que atraviesa esa austral ciudad y que en el texto adquiere un halo metafísico como suelen producirlos los artistas con los objetos o seres que cobran vida en
el territorio de las palabras, con la magia de la invención.

La Egloga, cultivada desde siglos por autores religiosos, pastoriles, vates del amor y la pasión como Virgilio, Salicio, Garcilaso, Rilke, adquiere aquí un doble significado: el de la transfiguración imaginada, y la construcción de un lugar mítico donde el hablante, con el pretexto de escribir la ciudad, penetra en las cloacas y miserias que suelen desplazarse por el río, donde crea una metáfora de la decadencia.

“Llegarás al mar río de lágrimas sucias/intestino de la ciudad amurallada/ cántaros de la melancolía infinita/llegarás al mar/ allá donde alguna vez se despeñaron/las palabras y no volvieron”, dice
uno los cantos. Este libro, soñado en el sur del mundo debe ser uno de los más importantes de los últimos años escritos en Chile por poetas de su generación.

La Egloga de Oscar Barrientos tiene elementos de la épica y su lectura constituye todo un desafío pues el autor inserta un ámbito lleno de melancolía y tristeza, a medida que va invitando a su río a personajes de la historia, la literatura y también al mundo ciudadano que lo observa cotidianamente en sus paseos por la calle Bories, la principal arteria puntarenense donde el Río de las Minas juega al misterio.

Como el Támesis londinense, el Río de la Plata, el Sena parisino, este sencillo riachuelo cobra vida y ha sido inmortalizado con gran calidad como punto referencial de una cultura. Cada palabra, sílaba, está construida con un talento único para inmortalizar un paisaje que desde ahora tendrá su música; los sonidos serán más perfectos, los pájaros, perros, gatos que lo circulan e invaden por las noches llenas de nieve tendrán ahora un refugio secreto que sólo la poesía puede crear.

El autor magallánico es contemporáneo de poetas chilenos como Germán Carrasco, Alejandro Zambra, Christian Formoso. Un grupo humano que se consolida con nuevas propuestas y una gran responsabilidad con su arte.

Nació el 20 de marzo en Lacolet, estudió en el Liceo San José, en la Universidad Austral de Valdivia donde se graduó en Literatura. Hizo un doctorado en la Universidad de Salamanca, una de las más prestigiosas del mundo y actualmente es catedrático de la Universidad de Magallanes. Ha publicado “Espada y taberna” (poesía, 1988); “Mi
ropero es un mar sombrío” (poesía, 1990); “La ira y la abundancia” (narrativa, 1997); “El diccionario de las veletas” (narrativa, 2002); “La Egloga de los cántaros sucios” (poesía, 2004).

Además, es autor de ensayos sobre literatura latinoamericana y dirige en la patagonia un centro de estudios literarios.


URUGUAY

<hr><h2><u>URUGUAY</h2></u>

CUMPLIENDO SUEÑOS



Por Eleuterio Fernández Huidobro

"En Uruguay la gente tiene sueños, somos un pueblo soñador a pesar de todo. Durante los trece años en que estuve preso soñaba siempre con salir y comer huevos fritos y tomar una cerveza que sudara por fuera. En los cuarteles no hacen huevos fritos -no van a hacerlos para cuatrocientos-, solo comida de olla y gracias. Cuando salí un amigo me invitó: "¿tomamos algo?" Le dije que por supuesto. Fuimos a un bar frente al Casmu y cumplí mi sueño: tomar una cerveza que sudara por fuera.

Fue un sueño humilde, un sueño pobre, de esos que son los más lindos, de esos tan comunes en nuestra gente, y yo lo cumplí. También le dije a mi amigo que otro de mis sueños era tener una parra en el fondo y descansar tranquilo abajo de la parra. Mi amigo, que había estado combatiendo por sus ideas en distintos lugares de Sudamérica, se alarmó y me dijo: "¿Qué decís? ¿Descansar? En cualquier momento tenemos que rajar de nuevo porque nos van a querer limpiar". Le contesté que no, que yo no disparaba más, que me quería quedar quieto, abajo de la parra, que dispararan ellos... En fin, el tiempo pasó, la gente me hizo senador y cada vez que entro al Parlamento me hacen la venia".

Fragmento de una entrevista realizada en Arequita (Minas, Lavalleja, Uruguay) al Senador Eleuterio Fernández Huidobro (Encuentro Progresista - Frente Amplio) en el marco de la campaña presidencial.


ADIÓS, ROMEDIL

<h2><u><hr>ADIÓS, ROMEDIL</u></h2>

Augusto Alvarado

Tendría 15 ó 16 años cuando la huelga grande del ’35. Trabajaba como vellonero en la Estancia “Cerro Guido” y era un integrante más del poderoso Sindicato de Campo y Frigorífico, organización que agrupaba a casi dos mil obreros que desempeñaban diversos oficios en las estancias y frigoríficos de Última Esperanza, en la patagonia chilena. No había radio, tampoco telégrafo en aquellos alejados lugares de trabajo. Sólo teléfonos en las administraciones o en los retenes de Carabineros de Chile, retenes construidos por la “Sociedad Explotadora” y, obviamente, al servicio de los ganaderos.

La comunicación expedita entre los trabajadores en huelga era prioritaria: había que mantener el espíritu de lucha y contrarrestar las maniobras de los patrones. Ahí apareció Romedil Bitterlich, que en bicicleta recorría casi a diario los más de cien kilómetros que separaban a las estancias en huelga: “Cerro Guido”, “Cerro Castillo”, “Paine”, “Estancia Nueva” y los frigoríficos “Bories” y “Natales”.

Así comienza la vida pública de Romedil Bitterlich, una vida entera de compromiso social, sindical y político que hasta el último instante lo encontró luchando por los derechos de los jubilados de su querido Puerto Natales.

Dijo de él José Ruiz De Giorgio: “No lo conocí en sus tiempos de dirigente sindical, pero por antiguos trabajadores supe de su noble accionar en el sindicalismo. Tuve el privilegio de compartir con él, en numerosas oportunidades en las últimas décadas, y sentir el influjo de su exuberante personalidad. Palpar el cariño y el respeto que le profesan sus pensionados y montepiadas que comparten a diario sus angustias y esperanzas. Recoger sus legítimas y sentidas demandas en la favor de la gente que tan genuinamente representa y también recibir el agradecimiento por algún gesto, a veces pequeño, pero que Romedil con ese gran corazón supo reconocer y valorar. (…) Romedil Bitterlich es un vivo ejemplo del espíritu que impregnó la vida de los pioneros que llegaron a estas tierras y que frente a la adversidad supieron salir adelante con esfuerzo y con coraje” (*)

Hace unos días nos ha dejado para siempre Romedil Bitterlich. Tenía 85 años. Fue dirigente sindical y militante comunista. En sus últimos años, un firme defensor de los derechos de los jubilados. Se fue un natalino de ley que se suma a una constelación de hombres y mujeres que han partido pero que nos han dejado un legado de responsabilidad social y de amor al terruño. Se fue Romedil. Se fue un imprescindible.

(*) Los párrafos citados corresponden al prólogo que escribió el senador José Ruiz De Giorgio al libro de Romedil Bitterlich “Los Centauros: Reclutas de Última Esperanza”, publicado en 1998. Su otro libro, “Rostros inolvidables” apareció en 1995.


DON ANTONIO

<h2><u><hr>DON ANTONIO</u></h2>

Romedil Bitterlich Vásquez

En las esquinas de Ladrilleros y Bulnes existió una casa enorme, que ocupaba casi la mitad de la cuadra. Este lugar fue utilizado para toda clase de negocios, desde casa de diversión hasta para una escuela fiscal. Era muy amplio y tenía más de 16 habitaciones.

En esta casa vivió mi familia. Aquí mi padre instaló una cantina y un hotel a los que llamó “Valdivia”, nombre que se debía a que nosotros éramos originarios de esa ciudad.

Mi padre, además, trabajaba en el Frigorífico “Natales”. Allí se desempeñaba de “roldanero” en las faenas de carneo. Estas roldanas eran de fierro y pesaría cada una alrededor de 4 kilos. Su trabajo consistía en entregar roldanas a 12 carniceros que trataban de faenar 200 animales diarios y algunos, los más expertos, podían superar esta cifra. El frigorífico en las temporadas de mayor actividad carneaba alrededor de tres mil animales diarios, de manera que este trabajo había que hacerlo rápido, para que a los carniceros no les faltaran roldanas.

Curiosamente mi padre llegó a Puerto Natales contratado como pianista. Había realizado sus primeras “armas musicales”, si podemos llamarlo así, en el teatro “Edén” de Valdivia. Allí debía tocar las piezas de piano cuando en las películas mudas de cowboy se producían disparos, o cañonazos en las de guerra.

Un día el dueño del teatro lo sorprendió pulsando el teclado e intentando elaborar sus primeras melodías. Lo retó, pero después le preguntó si quería aprender más. Así se hizo, lo llevaron donde un pianista profesional que le enseñó a tocar algunas piezas musicales y cuecas, que estaban de moda en ese momento. A partir de ese instante el dueño del teatro le subió el sueldo.

Al aparecer un aviso en la prensa local solicitando un pianista para Natales, se presentó junto a mi madre, que tocaba la guitarra. En Natales tuvo la oportunidad de conocer otros pianistas que le enseñaron nuevas melodías. Él siempre me decía:

-A mí me falta mucho para ser un buen pianista.

Nos trasladamos desde Puerto Montt a Puerto Natales en el vapor “Alfonso” y llegamos en auto a Puerto Natales en medio de una gran nevazón. Era el mes de mayo de 1925. En la ciudad fuimos recibidos por Floridor Sobrazo y Manuel Villanueva, personas que mis padres habían conocido en Valdivia y a los que unía una gran amistad.
Para los “dieciocho” mis padres animaban las fiestas patrias en las fondas que se realizaban en el teatro “Libertad”, en el teatro “Apolo”, o en las ramadas que se realizaban en el sitio eriazo ubicado en la calle Bulnes con Tomás Rogers (donde actualmente se encuentra la comisaría de carabineros). Conformaban un hermoso dúo y la gente llegaba a rabiar zapateando sus cuecas.

En el campo societario fue socio fundador y maquinista de la Primera Compañía de Bomberos de Puerto Natales. Esta es la historia simple de Antonio Bitterlich González, mi padre.

Tomado de su libro "Rostros Inolvidables" - Puerto Natales - 1995.