Blogia

MIRANDO AL SUR - augusto alvarado


CRÓNICA DE UN BOCHORNO ANUNCIADO

<hr><h2><u>CRÓNICA DE UN BOCHORNO ANUNCIADO</h2></u>

Augusto Alvarado

Nota del autor: Hace un par de años un partido de tenis entre argentinos y chilenos originó bochornosos hechos de violencia. A raíz de esos acontecimientos escribí la nota que les ofrezco a continuación:
--------------------
Estaban los tres ciegos ante el elefante. Uno de ellos le palpó el rabo y dijo:
-Es una cuerda.
Otro ciego acarició una pata del elefante y opinó:
-Es una columna.
Y el tercer ciego apoyó la mano en el cuerpo del elefante y adivinó:
-Es una pared.
Así estamos: ciegos de nosotros, ciegos del mundo. Desde que nacemos, nos entrenan para no ver más que pedacitos. La cultura del desvínculo nos prohíbe armar el rompecabezas
.
Eduardo Galeano - Ser como ellos

Quienes quieran explicar los hechos de violencia ocurridos en el estadio del Parque O'Higgins (escenario del partido Argentina-Chile por la Copa Davis) sólo por sus manifestaciones más visibles, a saber, los errores (o no) del árbitro general; la provocación (o no) de Mariano Zabaleta; la manifiesta agresividad del público chileno hacia jugadores e hinchas argentinos; la poca seguridad que ofreció el ámbito del nuevo estadio (construido a revientacaballos especialmente para este partido); etc., seguramente encontrarán respuestas equivocadas, superficiales, que no irán al fondo del asunto y que, lo más probable, harán aún más difícil la comprensión de un tema que no es sólo de interés deportivo sino que tiene que ver con las relaciones globales entre chilenos y argentinos.

Dentro de este abanico de explicaciones superficiales, y en este caso absurdas y hasta jocosas (si fuera posible reírse ante tan grave situación), aparece la esgrimida por Enrique Morea, Presidente de la Federación Argentina de Tenis, repetida hasta el cansancio por los periodistas "especializados" ... en decir zonceras. Trátase de la temeraria afirmación que "las entradas eran muy baratas" ... "lo que permitió que accediera al estadio gente sin cultura tenística". Hablando en criollo, "negros hinchas del fútbol", "barrabravas" manipulados por la Federación Chilena de Tenis para intimidar a los argentinos. O sea, que quede claro, el tenis es para Amalia Lacroze de Fortabat y no para el "Perro" Santillán. No obstante, la TV nos mostró que el sector más violento se encontraba en las tribunas con sillas (donde el público con "cultura tenística" pagó 20 dólares por la entrada) y no en las galerías, donde los "bárbaros" sólo pagaron 6 dólares para presenciar el partido.

Guillermo Salatino, una especie de patriarca del periodismo "tenístico", en una bien intencionada columna de opinión en el diario "La Tercera" de Santiago (titulada "Derribemos las diferencias") afirma: "... que no nos extrañe cuando en Europa nos llamen sudacas, porque con este tipo de actos nos estamos ganando con creces el apelativo". ¡Justo cuando hace pocos días en Turquía, a raíz de un partido de fútbol por la Copa UEFA, murieron dos hinchas ingleses por golpes y cuchilladas propinados por los turcos! Salatino debe conocer, aunque más no sea porque viaja mucho, cuál es la situación de los marroquíes en España, los turcos en Alemania, etc. No nos dicen sudacas en Europa porque tiramos sillas en los partidos de tenis, Salatino. Nos dicen sudacas sencillamente porque nos desprecian, a todos los hispanoamericanos por igual.

Pero decía que la citada nota de Salatino era bien intencionada y ahora explicaré por qué. Sostiene al finalizar ... "No nos engañemos cuando nos decimos hermanos porque hay muchos elementos históricos que han creado una valla tan enorme como la cordillera de Los Andes y que las nuevas generaciones están llamadas a derribarla, con buenas armas, por supuesto". Salatino intenta, con buena voluntad, buscar la respuesta en la parte oculta del témpano, no se conforma con ver y describir sólo su parte visible. A partir de ahora nos dedicaremos también nosotros a hurgar en la parte invisible del témpano.

Las "historias oficiales" de los países de Hispanoamérica son las historias del desvínculo. Si la Academia Chilena de la Historia entregara Premios Oscar el General San Martín no estaría nominado ni como mejor actor de reparto. La explicación de moros y cristianos es que "con San Martín o sin él Chile igual hubiera sido libre". Salvo excepciones (Joaquín Edwards Bello, entre otros) los historiadores y divulgadores realzan la presencia de intrigantes y espías antiamericanos (Lord Cochrane, por ejemplo) en detrimento del Ejército de Los Andes. Esta historia oficial ha sido digerida por miles de maestros, padres de familia, instructores militares, que han transmitido por décadas y décadas la versión de un Chile autosuficiente, altanero, jamás vencido en el campo de batalla. La síntesis: los ingleses de América del Sur.

Y así a lo largo de toda la vida independiente. En la Guerra contra la Confederación Peruano-Boliviana (del Mariscal Santa Cruz); en la Guerra del Pacífico (1879); en la Guerra de Malvinas (1982) donde el gobierno militar de Pinochet con la abierta complicidad de la prensa, el sistema de partidos y hasta la sociedad civil (con muy pocas excepciones) simpatizó abiertamente con los ingleses. ¿Debemos asombrarnos, entonces, cuando los hinchas chilenos de fútbol gritan "argentinos maricones" cada vez que se le presenta la oportunidad? ¿O que se levanten banderas inglesas en los mismos escenarios? ¿O que pisoteen una bandera argentina como vimos el último viernes en el Parque O'Higgins?

No estamos de acuerdo con Salatino en que sea responsabilidad de las nuevas generaciones conseguir una relación de hermandad entre chilenos y argentinos. Es una tarea de hoy. Es responsabilidad de los gobernantes, de los formadores de opinión, de los maestros, de los padres. Tiene que ver con enfrentar unidos un mundo que cada día nos segrega más en nombre de la religión del neoliberalismo y su nuevo instrumento: la globalización. Por nuestra parte, como integrantes de la izquierda nacional latinoamericana, hace varias décadas que estamos empeñados en vincular la gesta de San Martín, O'Higgins y Bolívar con los desafíos del presente: la independencia nacional y el socialismo latinoamericano.

Por eso nos ha dolido en el alma lo que ha ocurrido el último viernes en el Parque O'Higgins. Porque estamos con José Hernández: "Los hermanos sean unidos / porque esa es la ley primera / Tengan unión verdadera / en cualquier tiempo que sea / Porque si entre ellos pelean / los devoran los de ajuera".


EL "TORO SALVAJE" DE LAS TORRES DEL PAINE

<hr><h2><u>EL &quot;TORO SALVAJE&quot; DE LAS TORRES DEL PAINE</h2></u>

Jorge Díaz Bustamante

Las amarillas hojas de un periódico me devuelven la imagen de un hombre de baja estatura, más bien obeso y en guardia de boxeo. Bajo sus pies puedo leer un audaz desafío: "El Loco Ruiz" (como le llamaban) insta a todos los jóvenes de Puerto Natales a una justa deportiva: Una carrera con mochila y armas militares desde la ciudad hasta Morro Chico. ¡Premio para el vencedor!: Su sueldo de todo un mes de trabajado. Nadie aceptó el reto y es que este hombre ya tenía su fama de aguerrido deportista y osado aventurero.
Motivado por esta lectura, nació mi interés por conocer un poco más de su vida y me sumergí en el apasionante mundo del pasado. Lo que se fue ofreciendo a mis ojos me llenó de asombro y comencé a experimentar una gran simpatía por un hombre al que no conocí, pero al que llegué a apreciar en su real dimensión humana.

Muchas veces la vida de un hombre transcurre entre la fantasía y la realidad. A veces ambas se confunden. Creo que esta es una de esas oportunidades, pues el "Loco Ruiz" se nos revela como un personaje singular, que refleja en suma el sentir de toda una época, a la que el velo del tiempo no logró cubrir realmente.

Cierto día en 194... la ciudad de Puerto Natales se engalanó para recibir un circo. Podemos imaginarnos al pequeño poblado alborotado, con sus niños corriendo y dejando volar sus ilusiones, con los payasos repartiendo papeles de propaganda y risas y un viejo león durmiendo en su jaula, indiferente a la curiosidad de los chiquillos. Bajo la vieja carpa circense se inició la función:

-¡Respetaable puúblico, con ustedes...!

Risas, algarabía, el pueblo de fiesta y con una emoción creciente en el público a medida que transcurría la función:

-¡Y ahora queda con ustedes el luchador ruso!... ¡Ben Levin!, vencedor de campeones, mostrando su prodigiosa fuerza.

El número comenzó con Levín rompiendo tablas sólo con la fuerza de sus manos, para continuar doblando fierros sin esfuerzo, levantando pesos descomunales y para finalizar realizando una demostración de lucha libre con su ayudante. ¡El público no salía de su asombro! ¡Pocas veces se había tenido la oportunidad de ver la pericia de un luchador como Ben Levin! Los aplausos y la admiración de los niños premiaron su actuación.
Levin, de pie en medio de la lona, pidió silencio dejando oír su voz de trueno:

-¡Doy quinientos pesos al luchador que me venza!

Los pobladores se miraron, esperando y deseando secretamente que alguien aceptara el reto. Cuando parecía que nada ocurriría, desde un rincón se oyó un grito:

-¡Acepto el desafío!, soy el Toro Salvaje de Torres del Paine.

En la carpa circense nació un silencio sepulcral. Los pobladores contuvieron la respiración cuando los luchadores, en el centro de la lona, se observaban amenazantes. El Toro Salvaje de Torres del Paine resopló furiosamente e inició el ataque. Tomó de la cintura a su rival y lo lanzó a tierra. Ben Levín se escabulló velozmente. La lucha continuó confusa, con el Toro Salvaje atacando y Levin rehuyendo el combate franco.
El público comenzó el abucheo y las risas. Al terminar la contienda niños y adultos, entusiasmados, levantaron al vencedor y corrieron sobre la lona gritando vivas al nuevo héroe.

Desde entonces el "Loco Ruíz", "El Toro Salvaje de Torres del Paine" o la "Fiera Natalina", como se hacía llamar para amedrentar a sus rivales, apareció periódicamente en diarios, lanzando desafíos deeportivos que al parecer nadie aceptaba, pues no se registran crónicas de que ello haya ocurrido.

Un buen día el "Loco Ruíz" desapareció. Nadie lo volvió a ver ni tampoco nadie se preocupó por él, pero la "Fiera Natalina" daría una nueva sorpresa. El encargado de entregarla sería nada menos que Manuel Andrade Leiva, periodista y escritor, quien bajo el seudónimo de Mandradel entregaba sus artículos en diarios y revistas de la Patagonia.

Mandradel se encontraba en Río Gallegos. Allí se entrevistó con el "Loco Ruíz", el que orgulloso le dio a conocer su reciente aventura: ¡Había realizado un raid pedestre desde Puerto Natales a Buenos Aires!

La caminata había comenzado un 20 de mayo de 194..., después de hacer registrar su partida en la gobernación del territorio de Santa Cruz. Podemos imaginarnos al hombre caminando por las desoladas pampas argentinas, soportando el viento, el hambre, el frío, anotando su paso por cada pueblo. Intendencias, puestos policiales y de fuerzas armadas fueron registrando su paso en una libreta que llevaba como bitácora de viaje para certificar la veracidad de su raid. ¡Ahora mostraba orgulloso la documentación a Mandradel, quien, inmediatamente, envió los cables a la revista "Noticias Gráficas" de Punta Arenas y a "El Austral" de Puerto Natales.

En la información se manifestaba además que "por intermedio de dicha revista envío un cordial saludo a mis amigos de Chile, a quienes comunico que próximamente realizaré un raid a pie, esta vez trataré de unir Punta Arenas, la ciudad más austral del mundo, con Lima, la ciudad de los virreyes, capital del Perú". El "Loco Ruíz" no dejaba jamás de sorprender. Siempre un nuevo proyecto, siempre una nueva "locura".

En 195... el Cuerpo de Bomberos de Puerto Natales, realizó un nuevo concurso: elegir "el deportista más popular de Natales". Los clubes llevaron sus favoritos, la vida social del pequeño poblado se agitó, cada uno defendiendo su abanderado. El "Loco Ruíz" venció una vez más y obtuvo el galardón del "Deportista más popular de Natales".
Algo pasó en la vida de Ruíz, apariciones esporádicas, desafíos que a nadie llamaron la atención y su chispa y deseos de competir fueron desapareciendo. Por allí apareció donando premios para un campeonato de fútbol. Siempre el deporte, era su pasión. A pesar de ello la llama se apagó y no se volvió a saber de él.

Me queda una duda en el corazón. Me resisto a creer que haya desaparecido. Pregunto y obtengo vagas respuestas:

-Sí, me acuerdo de él, era medio loco.

-Era chico y gordo. Le gustaba la lucha, pero era buena persona.

Me cuentan un antecedente inimaginable: "El Loco Ruíz", "El Toro Salvaje de Torres del Paine",, el hombre que caminó desde Puerto Natales a Buenos Aires y venció al luchador Ben Levin, era un hombre bueno.

Solía pararse en la esquina de los colegios y regalar su sueldo en lápices y cuadernos a los niños pobres de Natales.

"Impactos" Año 3 Nº 31 Punta Arenas Chile Abril de 1992


DE TORRIJOS A TORRIJOS

<hr><h2><u>DE TORRIJOS A TORRIJOS</h2></u>

José Steinsleger

La Jornada - México D.F. Miércoles 28 de abril de 2004

Quince años antes de la invasión yanqui a Panamá (1989), en el epicentro geográfico de un continente asolado por el terrorismo de Estado, el general Omar Torrijos (1929-81) condensaba la dignidad de América Latina proclamando la derogación de los tratados de 1903, que concedieron a Estados Unidos "a perpetuidad" el Canal de Panamá y los territorios adyacentes de la estratégica vía interoceánica.

En septiembre de 1977, Torrijos firmó con el gobierno de James Carter nuevos tratados, que a finales de 1999 permitieron al país istmeño la recuperación del enclave colonial. Quince años después de la invasión, en el centro de gravedad de un continente socialmente arrasado por gobiernos civiles democráticos, Martín Torrijos se apresta a "tomar el poder", una vez que las encuestas lo anuncian ganador en los comicios presidenciales del próximo 2 de mayo. Omar y Martín, padre e hijo, cara y cruz del nacionalismo panameño. Omar, alineado con la causa antimperialista del Movimiento de los No Alineados. Martín, alineado con el "pragmatismo democrático" que, posiblemente, acabe vendiendo el canal al mejor postor con el pretexto de que se trata de un dinosaurio tecnológico "premoderno", con valor estimado de 30 mil millones de dólares.

Todo dependerá de cuáles serán los centros comerciales del futuro. Si gravitan hacia el eje China-América del Sur, Panamá tendrá un papel muy importante. Si se inclinan hacia India, el canal de Suez (Egipto) será el beneficiado.

Por ahora, hay elecciones. Sin excepción, la visión política de los candidatos ha conseguido que el pueblo panameño arroje lágrimas en cantidad superior a los 52 millones de agua dulce que cada barco necesita para transitar por el canal. Comparando la actitud de los actuales candidatos con los de las tres campañas anteriores un sociólogo panameño trata de explicar: "... en 1989 la campaña estuvo dominada por la cuestión democrática y la presencia de un régimen militar autoritario. En 1994 la campaña giró en torno a la economía, las privatizaciones y la flexibilización. En 1999 el debate se centró nuevamente en la economía, pero en la necesidad de humanizar las medidas neoliberales que habían lanzado a más de la mitad de la población del país por debajo de la línea de pobreza."

Muy didáctico. El sociólogo parece decirnos que en 1989 el debate "autoritarismo vs democracia" fue asunto más trascendente que la invasión yanqui en ciernes. Y, soterradamente, reduce el debate político posterior a la ocupación yanqui (7 mil 500 muertos civiles asesinados), a las medidas neoliberales que en los años 90 arrojaron, "democráticamente", 30 por ciento de desempleo, 40 y 25 por ciento de pobreza relativa y extrema, respectivamente.

¿La invasión militar no fue para alcanzar esos indicadores en "libertad" y "democracia"? De 1984 a 1990 millones de páginas circularon por el mundo para decirnos que el general Manuel Antonio Noriega era un dictador "autoritario". En cambio, gobernantes como el lavador de dinero Guillermo Endara (1989-94), el corrupto Ernesto Pérez Balladares (1994-99) y la secretaria derechista Mireya Moscoso (1999-2004) fueron presentados como encarnación del "régimen de derecho".

A Torrijos, candidato del PRD (mejor olvidemos el significado de las siglas), le sigue en la lista de favoritos Guillermo Endara (67 años), aquel "demócrata" sonriente que el día de la invasión fue nombrado presidente por los yanquis y juró defender la soberanía del país en una base militar estadunidense. Le siguen José Miguel Alemán (50 años), brazo derecho de la presidenta Mireya Moscoso, y Ricardo Martinelli (53 años), miembro de la iniciativa privada que asegura tener "...total falta de interés en la política".

Vigilados por la Fundación Libertad (engendro local de la National Endowment Democracy -NED-), los integrantes del "gran-cuarteto presidenciable-gran", rasgan armónicamente sus guitarras: Torrijos dice que promoverá "el turismo y el
transporte marítimo"; Endara se ilusiona con un "programa de trabajo"; Alemán jura que morirá luchando contra la corrupción, y Martinelli ofrece "crear empleos" y caminar "en los zapatos del pueblo", en el entendido de que los panameños tienen varios pares.

Decía Omar Torrijos que su mayor sueño era que los niños de Chorrillo (barrio popular contiguo a la zona del canal, ferozmente atacado durante la invasión) pudieran recoger los mangos que cada año se pudrían en el suelo del lugar, sin que policías gringos los arrestaran o encarcelaran con leyes y jueces de otro país. Los gringos se fueron. Panamá recuperó el canal. Y los niños panameños, uno de cada tres en la desnutrición, continúan recogiendo mangos... en "libertad". ¿El sueño de Torrijos se cumplió?


BRASIL Y EL PACÍFICO

Por Pedro Godoy P.
Centro de Estudios Chilenos - CEDECH


El gigante carioca pugna por asomarse al Pacífico. La expansión de los bandeirantes continúa hoy por los senderos de la diplomacia y la economía. Como Bolivia no pudo sacar su gas vía Pacífico por el "no" de La Moneda al trueque de energía por mar, Brasilia ofrece apoyarla con tuberías y puertos sobre el Atlántico. También preconiza el Corredor Ferroviario Santos-Antofagasta. Ya en los 80 Jorge Soria - alcalde de Iquique- programa con CEDECH la implementación de rutas interoceánicas que conecten el norte chileno con el sur brasilero. Se pensó en ensamblar ferrovías ya existentes y -por otro lado- tender dos mega-carreteras. También, Alfredo Gutiérrez Samohod de la Universidad de Tarapacá promueve plan similar. En la misma línea está Eugenio Celedón Gassols, afiliado a la Cámara ariqueña de Turismo.

Soria propuso ceder, a Bolivia, Patillo en comodato por 99 años. No obstante, pudo más la patriotería. Ahora Brasilia presiona a fin de acercarse a los mercados del Asia con su gigantesca producción. Por eso convoca a Argentina, Bolivia y Chile para "zurcir" las vías férreas de Sao Paulo con las de Santa Cruz de la Sierra, Salta y Antofagasta. En dos años la macro-ferrovía estaría en funciones. Ya el intendente de la II Región muy temeroso advierte: aquí se carece de normas que regulen el tránsito de un convoy que atraviese cuatro repúblicas (sic). Réplica: ¡genérenlas! Así lo exige el deprimido norte de Chile, la urgencia de poner fin al encierro boliviano y abrir surco a la unidad del Cono Sur. Ello implica desarrollo y soberanía. Lo otro es continuar insistiendo en el aislamiento y la arrogancia.


COLONIALISMO FRANCÉS

<hr><h2><u>COLONIALISMO FRANCÉS</h2></u>

Por Pedro Godoy P.
Centro de Estudios Chilenos - CEDECH


Francia invade -combinadamente con EEUU- Haití. Se atribuye a un comando francés el secuestro del Presidente Aristide y su deportación a la República Centroafricana. La censura del mundo recae sobre Washington y el penoso título de Caín de Latinoamérica lo conquista Chile. Sin embargo, pasa inadvertida la perversidad francesa. Se la conocía en Vietnam antes que Yanquilandia la relevara. De allí sale chamuscada después de Dien Bien Puh. Luego la vemos envuelta en la masacre de Argelia donde no menos de medio millón de árabes son víctimas de torturas, encarcelamientos y asesinatos por la tropa gala de ocupación.

No olvidemos que en París maneja el gobierno el Partido Socialista con Guy Mollet a la cabeza y Francois Mitterand en el Ministerio del Interior del cual dependía la siniestra Sureté. Es el mismo Mitterand que como premier aniquila a la plana mayor del Frente Melanesio de Liberación y se empeña en un plan de explosiones nucleares en la Polinesia. Como se maneja con un doble standard no tuvo obstáculos en extorsionar al régimen militar de Chile argumentando la violación de los DDHH y de apoyar a nuestra opoisición semiclandestina para restaurar la democracia neoliberal que soportamos de 1990 a la fecha.

Ahora -al conmemorase el bicentenario de la emancipación del país antillano- tropas de Francia ponen de rodillas a Haití. No sabemos de manifestaciones galas contra esta agresión. Tampoco las hubo cuando toda Europa y EEUU desmembra Yugoslavia so pretexto de apoyar la minoría albanesa de Kosovo. París desaprueba la invasión angloyanqui a Irak, pero porque estorbaba su propio negocio petrolero. Como se puede observar hay mucha tela que cortar. Aquí mismo se descoloniza la Guayana británica. La Guayana holandesa hoy es la República de Surinam, pero la Guayana francesa continúa siendo una colonia donde se entrenan comandos contrainsurgentes y funcionan laboratorios nucleares y armas de destrucción masiva de esa índole. Nuestra torpeza como cuerpo nacional es palpable en la incompetencia de México y Guatemala para evitar que la Hondura Británica se convirtiera en un Estado títere con 150 mil habitantes cuyo voto en la OEA posee la misma gravitación que el de Brasil con 200 millones. Menos mal que la epopeya del 2 de abril de 1982 evita, por ahora, la conversión de Malvinas en The Falkland´s Island Republic asociada a la Commonwealt. Mientras tanto hoy -a dos siglos de distancia- los haitianos padecen el retorno de los esclavistas.

Prof. Pedro Godoy P.
Centro de Estudios Chilenos CEDECH
cedech@chilesat.net


ESMERALDA, FRAGATA INFERNAL

<hr><h2><u>ESMERALDA, FRAGATA INFERNAL</h2></u>

México D.F. Miércoles 14 de abril de 2004
José Steinsleger

Un país que entre sus naves cuenta con un buque insignia tiene de qué enorgullecerse. De niño, uno de mis paseos favoritos consistía en visitar la fragata Libertad cuando anclaba en el puerto de Buenos Aires, hermoso buque insignia de tres palos. Hasta el día que en Valparaíso quedé azorado ante los cuatro palos de la Esmeralda, belleza homóloga.
Los buques insignias suelen ser escuelas que tienen por misión completar la formación profesional de los guardiamarinas. Además, estos navíos conllevan la noble misión de ser
embajadas itinerantes, contribuyendo a difundir la imagen del país en los puertos del mundo.
Las primeras escuadras de Chile y Argentina guardan origen histórico similar y nacieron ligadas a la causa de quienes no andaban en chiquitas. Patriotas que en tierra peleaban por lo nuestro y en el mar, junto a europeos y estadunidenses, aprendían los gajes del oficio: los palos de una fragata se llaman bauprés, trinquete, mayor y mesana; las velas pueden
ser de 15 tipos: madrás, estays, trinquetilla, cangreja...
¿Quién no soñó alguna vez con navegar por los mares del globo, cruzar el Cabo de Hornos, donde en 350 años 160 barcos acabaron en los feudos de Neptuno, o librar batallas como
aquellos corsarios reacios a la piratería liberal, que sirvieron a la causa de la independencia hispanoamericana? El irlandés William Brown y el francés Hipólito Bouchard en
Argentina, el inglés Thomas Cochrane, "guerrillero del mar", en Chile, y tantos europeos y yanquis revolucionarios que lucharon junto a los pueblos de México y Perú, Brasil y Venezuela, Cuba y Ecuador.
Con los primeros gritos de independencia, de Ushuaia a California vivieron hombres y mujeres convencidos, quizá prematuramente, de que sólo un espíritu políticamente confederado podía evitar lo que hoy, sin catalejo, salta a la vista: el remendado velamen de tantas patrias chicas enajenadas por capitanes sin brújula ni timón. Uno de ellos, en la ceremonia de despedida de La Dama Blanca (como el pueblo chileno llama a la Esmeralda), dijo en Valparaíso el 6 de abril de 2003: "Con ustedes zarpa el espíritu de la Armada de Chile y también zarpa un país orgulloso con lo que se está haciendo. Durante esta travesía... ustedes son una embajada especial que envía Chile en sus deseos de integrarse en un mundo global".
Las palabras del "socialista" Ricardo Lagos, presidente de Chile (¡ejem!), chocaban con las del almirante Jorge Arancibia, ex comandante de la Armada, actual senador de la pinochetista Unión Democrática Independiente (UDI) y primer marino en reconocer que el Esmeralda fue un campo de concentración donde se aplicó tortura después del golpe de Estado de 1973.
No voy a explayarme acerca de lo difundido por organismos de derechos humanos que sustentan lo manifestado por Arancibia, quien ensayó un curioso mea culpa en la televisión chilena:
"Era como un partido de futbol en que van uno a uno y hay que ganar, y están las barras de uno y otro lado". Más bien creo necesario destacar el comentario del señor embajador de Chile
en México, cuando en Acapulco calificó de "antipatriotas" y "anclados en el pasado que se guían por rumores" a las personas que protestaron por la visita del buque (La Jornada,
11/4/04).
¡Qué ruindad! ¿Pero acaso el cinismo y la cobardía no han sido velos recurrentes en los gobiernos de la concertación? Recordemos al ex presidente demócrata cristiano Patricio
Aylwin: "Pinochet se ha ganado mis respetos" (El País, 08/4/91); o al bilioso "socialista" José Miguel Insulza, ministro del interior: "no tiene mucho sentido comenzar la
persecución de miles de personas que participaron en torturas para llegar a 'la verdad que sabemos todos'" (La Jornada, 15/2/01).
Por tanto, mejor cuidarse de esos caballeros (tan antipopulistas, tan de izquierda ellos) que del caballero de la muerte real, quien a los 88 años y con 322 querellas criminales encima, sigue siendo coherente con lo que piensa y siente: "son los comunistas los que deben pedirme perdón". Cosa que se entiende.
Así están las cosas en el país que hoy envía soldados para la "reconstrucción" de Haití y mercenarios para la "reconstrucción" de Irak. Michelle Bachelet, ministro de Defensa, dijo que la segunda iniciativa está "dentro del marco de las libertades individuales". ¿Pensaría lo mismo su papá, el general Alberto Bachelet, muerto a causa de las torturas recibidas en la Academia de Guerra Aérea el 14 de marzo de 1974?
Cuando quería ser corsario vi una película formidable: La fragata infernal, con Peter Ustinov y Robert Ryan. En batalla librada en alta mar con un mercante británico, la fragata infernal se impone y recluta marineros por la fuerza. La nave victoriosa se llamaba Vengador. La que se fue a pique se llamaba Derechos del hombre.
La Jornada


ADIÓS AL MAESTRO

<hr><h2><u>ADIÓS AL MAESTRO</h2></u>

Por Augusto Alvarado

Recuerdos de Charlie 47 (0)

A Aurelio Rosas Arancibia, in memoriam


Mis primeros recuerdos, más o menos nítidos, de Aurelio Rosas, se remontan a 1963. En ese año la Escuela Consolidada de Experimentación de Puerto Natales (creo que se llamaba así, entonces) incorporó a su enseñanza al cuarto año de humanidades, como una manera de postergar por un tiempo el obligado viaje de sus alumnos a Punta Arenas, para terminar sus estudios secundarios. Formé parte de esa camada de once alumnos (ocho mujeres y tres hombres). Aurelio Rosas fue nuestro profesor jefe. Apenas iniciado el año escolar comenzó a organizarnos para realizar un viaje de egresados. Idea totalmente novedosa para esa época. Se trataba de realizar una gira a fondo por la Patagonia austral, nuestro entorno más inmediato, nuestra patria pequeña y querida: las estancias, las ciudades, los campamentos petrolíferos, los sitios históricos, las fronteras, el estrecho, las pampas interminables (donde Chile deja de ser “una larga y angosta faja de tierra”, aprisionada entre la cordillera y el mar pacífico, para transformarse en una ancha pradera de cientos de kilómetros de ancho entre una cordillera casi inexistente, el estrecho de Magallanes y … el mar atlántico). Y realizamos ese inolvidable viaje. Estuvimos en Punta Dungeness (donde se mezclan las aguas de los dos océanos) y en Fuerte Bulnes (donde aún se escuchan las palabras de O’Higgins: “Magallanes … Magallanes”); en Punta Arenas y en Puerto Porvenir; cruzamos el estrecho en barco y regresamos en avión; conocimos el esfuerzo de los trabajadores del petróleo en el continente y la Tierra del Fuego; las tareas ganaderas en las estancias de la pampa magallánica.

Teníamos quince años entonces y estoy seguro que esa experiencia de aprendizaje y camaradería perdura aún en todos los protagonistas de esa verdadera aventura. Aurelio Rosas fue el alma de esa expedición pedagógica y un verdadero tutor y amigo para todos nosotros. Nunca olvidaré aquella madrugada en que estábamos en el muelle fiscal de Punta Arenas, esperando la barcaza que nos llevaría a Porvenir, para iniciar la etapa fueguina de nuestro viaje. Estaba avanzada la primavera y muy temprano el sol empezaba a aparecer tras los cerros de la Tierra del Fuego. Sólo Aurelio Rosas y yo estábamos en la punta del muelle contemplando el nacimiento y la belleza del nuevo día. Encendió un pitillo y me dijo: “Puedes fumar, si quieres, yo sé que todos ustedes fuman, y este amanecer bien merece una pitada”. Y así creció aún más el respeto que sentí siempre por ese maestro que aún cuando había venido “del norte” supo amar a la Patagonia y a su gente, así como supo amar las causas justas y nobles del pueblo.

Pasaron diez años. Entre el Liceo de Punta Arenas, la Universidad, el trabajo, la pareja, los hijos, la militancia política, no había mucho tiempo para volver a Natales. Sin embargo regresé en 1973 a trabajar en los servicios del agro, en el área comunicaciones (Abel Paillamán, gran amigo de mi familia, era mi jefe). Y allí me sorprendió el fatídico 11 de septiembre. Después de estar detenido en diferentes sitios de Natales una madrugada de septiembre fui sacado de la cárcel pública para ser embarcado en un vehículo con destino al regimiento “Pudeto” de Punta Arenas. Grande fue mi sorpresa al encontrarme allí dentro con queridos amigos que en esos días habían sufrido tanto o más que yo (Antonio González, Julio Águila, Juan Carlos Álvarez, César Valenzuela y mi querido maestro Aurelio Rosas). Aurelio era uno de los más afectados: fuertes golpes en el rostro habían dañado seriamente su visión. En el regimiento Pudeto nos encontraríamos con otros natalinos: Abel Paillamán, Carlos Bustamante, Alejandro Ferrer, Franklin Olavarría, Baldovino Gómez.

La historia que sigue es más conocida. En diciembre nos trasladarían a isla Dawson y Aurelio no nos acompañaría. Al parecer, se recomendó su libertad por sus serios problemas de salud.

Hace un par de semanas ha venido mi madre, desde Punta Arenas, a visitarnos. Como es costumbre la atosigo con preguntas sobre los seres queridos. Cada vez que viene ocurre lo mismo: “¿Has sabido de éste?”; ¿Tienes noticias de aquél?…”. Y como siempre le pregunté por Aurelio Rosas: “Falleció en Santiago, me dijo. Tenía 82 años y pidió que sus cenizas fueran esparcidas en el sector de las Torres del Paine”.
En ese momento comencé a escribir este pequeño y dolido recuerdo. Con afecto y admiración por el maestro, el amigo, el patagónico, el militante, el profesor jefe con el cual compartí una primavera, hace muchos años, un pitillo a orillas del estrecho de Magallanes. Con el que sufrí el dolor del golpe militar de 1973. Con el que seguramente, aún cuando sus partículas de polvo besan el macizo andino del Paine, seguimos compartiendo la esperanza de una patria mejor.


LA LÓPEZ PEREYRA

<hr><h2><u>LA LÓPEZ PEREYRA</h2></u>

Por Augusto Alvarado

Recuerdos de Charlie 47 (1)


Yo quisiera olvidarte / me es imposible mi bien, mi bien
tu imagen me persigue, / tuya es mi vida, mi amor también,
y cuando pensativo yo solo estoy / deliro por la falsía
con que ha pagado tu amor, mi amor
.

En 1872 nació en Salta el músico Artidorio Cresseri, autor de letra y música de la zamba "La López Pereyra", expresión emblemática del folklore argentino hecha popular, entre otros grandes, por “Los Chalchaleros” y “Los Fronterizos”. Escrita a finales de la década de 1910, su título original fue: "Chilena dedicada al doctor Carlos López Pereyra", título que no es casual pues el padre del músico formaba parte de esa legión de salteños que comerciaban con vastas regiones de los países andinos. El arriero, que llevaba hacia esos sitios mulas engordadas en los valles salteños, retornaba con monedas de plata, artículos traídos de España, modismos, elementos de música y baile y hasta con mujer. Del Perú trajeron la vidala, mientras que la zamba antigua procede del norte chileno. En los descansos del largo y fatigante sendero, los arrieros podían entibiar el alma y apaciguar las penas recitando y cantando coplas inspiradas o aprendidas en el camino. A los once años, Artidorio comenzó a viajar acompañando a su padre a esas tierras, lo que determinó que se quedara luego residiendo en Tarija y desde allí comenzó a viajar a Sucre, familiarizándose con la música y los bailes andinos.

Yo quisiera tenerte / a mi lado todo el día
de mis ocultos amores / paloma te contaría
pero es inútil mi anhelo jamás, jamás, / vivo solo para amarte
callado y triste llorar, llorar
.

Tenía más de sesenta años de vida la zamba y había transcurrido más de un siglo desde el nacimiento del músico cuando la escuché por primera vez. Lo que había nacido cerca de los Andes altiplánicos llegó hasta la patagonia, viajando en las guitarras de los modernos arrieros, en las mochilas de los estudiantes, en los infinitos fogones de la Patria Grande. No la conocí en un instante feliz pues un par de días después del golpe militar del 11/09/73 fui detenido en mi domicilio por una patrulla militar. “Mi coronel Gallardo quiere hablar con usted…abríguese por las dudas” me dijo el suboficial a cargo. La conversación con el coronel duró quince meses, sin duda un diálogo largo…a veces tortuoso.
Entonces conocí a mi primer compañero de cárcel en los calabozos de Carabineros, en la calle Tomás Rogers de Puerto Natales. Se llamaba Rubén Cárdenas y era funcionario del Ministerio del Trabajo. Estábamos en celdas contiguas y después de los saludos y averiguaciones de rigor comenzamos a conversar de temas diversos. Me contó que formaba parte de un conjunto folklórico del magisterio, pues su esposa era profesora. A René le encantaban la música y el canto. “¿Quieres escuchar algo?”, preguntó “es una zamba que estoy aprendiendo en estos días…te va a gustar”. Y haciendo con su boca sonidos como de bombo a manera de introducción comenzó a desgranar los versos sentidos:

Yo bien sé que no me quieres / pero eso no es un motivo
me privas de tus miradas, / mi alma, sin ellas no vivo,
voy a ocultarme a una selva solo a llorar, / pueda ser que en mi destierro
tus ojos negros pueda olvidar.


Rubén y su zamba fueron como un anticipo de lo que vendría. Porque entre tanto dolor e incertidumbre la música nos acompañaría como amiga fiel en los coros, en las guitarras, en las veladas artísticas que supimos organizar en los escasos resquicios de libertad que lográbamos conseguir.
Nunca volví a saber de Rubén Cárdenas. Esa fría noche de septiembre, nieve incluida, nos sacaron violentamente de los calabozos y enfrentaríamos nuestra primera sesión de torturas. Durante todo el tiempo escuché sus gritos. Al amanecer me regresarían a la celda pero mi vecino no volvió. Su canción, sin embargo, me acompañó en esa etapa interminable y aún hoy, casi treinta años después, la recuerdo como portadora del maravilloso mensaje de la música.

En una noche serena / al cielo azul miré, miré,
contemplando a las estrellas / a la más bella le pregunté,
era ella la que alumbraba mi amor, mi amor, / para pedirle por ella
al Dios piadoso resignación.


Grande fue mi sorpresa al descubrir que más de un compañero, en isla Dawson u otros lugares de confinamiento, entonaría las estrofas de la querida zamba. Tal vez fue la mención al destierro, o a la selva, o simplemente por la belleza y el amor que despierta su poesía, “La López Pereyra” se grabó en nuestro corazón para siempre. Gracias, Artidorio Cresseri, hijo de Salta y de Nuestra América por dejarnos esa fiel compañera con ritmo de zamba que no ha envejecido, ni envejecerá jamás.

augusto alvarado